(París)
29 de mayo (1648)
Señor:
Suplico a Dios con todo mi corazón guíe El mismo su asunto según su divino beneplácito y espero saque de él su gloria. Aquí tiene una carta de Sor Cecilia, según la cual me parece debemos aguardar noticias de los señores Padres.1 Le ruego, señor, nos haga la caridad de fijarse en la advertencia que contiene la esquelita incluida en esa carta. Uno de estos días despedimos a una joven por ese mismo motivo. Un pequeño malestar me obliga a terminar y a asegurarle que soy verdaderamente, en el amor de Jesús Crucificado, señor, su muy obediente y humilde hija y servidora.







