Luisa de Marillac, Carta 0200: A mi querida Sor Turgis

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

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Author: Luisa de Marillac .
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Hija de la Caridad, sierva de los Pobres

Richelieu

Hoy, 27 de junio (1647)

Mi querida (Hermana):

Aunque supongo que el señor Abad de Vaux le habrá entregado o remitido una carta que tenía escrita para usted hace un poco de tiempo, no por eso dejo de tomarme el consuelo de volver a escribirle tan pronto como nuestro buen Dios me proporciona la ocasión, y lo hago para regocijarme con ustedes por las gracias que su bondad les otorga a las dos. No pueden imaginarse el consuelo del señor Vicente, y el mío también, al leer su carta; creo que esa misma alegría debe existir en sus corazones, queridas Hermanas. Pero, ¿por qué no me escribe usted, Sor Ana? Le ruego lo haga de su puño y letra y me comunique todos sus secretos. Sabe usted muy bien que Sor Turgis me los remitirá con toda fidelidad sin verlos, si usted no lo quiere, aunque creo que ustedes no forman más que un corazón, y así es como debe tornarlos la unión que ha de existir entre las Hijas de la Caridad. ¡Qué felices son ustedes, queridas Hermanas, por tener la dirección1 que tienen! Hagan buen acopio para cuando la divina Providencia las llame a otro lugar, sin que estén pensando en cuándo será sino viviendo en la indiferencia. Acuérdense, queridas Hermanas, de rogar a Dios por toda nuestra Compañía que con tanta frecuencia lo necesita, ya por cada una en particular, ya por los servicios que Dios nos confía.

Sor Ana Hardemont2 y Sor María Lullen,3 de Le Mans, marcharon ayer a Montreuil, para donde hace tanto tiempo que el señor Conde de Lannoy4 nos estaba pidiendo. Les aseguro, queridas Hermanas, que si no nos vemos fuertemente sostenidas por nuestro buen Dios y por las buenas gentes que se interesan por nosotras, tenemos mucho que temer de nuestras infidelidades. Todas nuestras Hermanas están bastante bien de salud, a Dios gracias, y las saludan afectuosamente, como también yo, que soy en el amor de Jesús Crucificado, queridas Hermanas, su humilde hermana y servidora.

P. D. Les ruego que saluden muy humildemente al señor Gauthier5 y nos encomienden a las oraciones de toda su comunidad.

  1. La dirección espiritual que recibían de los Sacerdotes de la Misión de Richelieu.
  2. Ana Hardemont (ver C. 120 n. 2).
  3. María Lullen originaria de una familia acomodada de Le Mans, se encontraba en Nanterre antes de ser enviada a Montreuil, en junio de 1647. Después de su muerte, que ocurrió en 1649 ó 1650, se tuvo una conferencia sobre sus virtudes (SVP, IX, 537, Conf. Esp. 400).
  4. El Conde Lannoy estaba pidiendo el envío de Hijas de la Caridad desde 1642 (ver C. 71 n. 1 o).
  5. El señor Gauthier, Superior de los Sacerdotes de la Misión de Richelieu.

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