(Angers)
Hoy, 23 de febrero de 1644
Señor:
He comunicado la última que me ha hecho el honor de escribirme1 al señor Vicente, el cual no ha sabido entender, como tampoco yo, a qué beneficio ha renunciado usted, si es en esta ciudad o en Angers. Pero me ha encargado le diga, señor, que cualquier cosa que emprenda usted, está convencido de que será para bien, y también que le dé las más rendidas gracias por las dos cartas que le ha enviado usted, pidiéndole al mismo tiempo le disculpe si no le ha contestado. Alaba a Dios, señor, por el desprendimiento de la carne y sangre que le manifiesta usted, siendo éste un excelente medio para seguir las máximas del espíritu de Jesucristo. No dudo de que piensa usted que las muchas ocupaciones que él tiene son la única causa de no haberle podido escribir, y a ello yo añado una continua indisposición que le aqueja desde hace más de un mes, sin que por ella haya dejado su trabajo.
Lo que me ha hecho usted el honor de decirme me haría temer que privara usted al prójimo de lo que Dios le ha dado en su persona, pero me parece que el señor Vicente le da a usted seguridad de lo contrario. Supongo que ya está en Angers el señor Lamberto, y le ruego humildemente tenga la bondad de enterarle por completo del estado de nuestras Hermanas y de todas las quejas que hay contra ellas. Hágame la caridad por amor de Dios, señor, de pedir a su Bondad, no sólo para mí sino para todas las que su divina Providencia quiera llamar a la Compañía de las Hijas de la Caridad, el espíritu que usted les desea y que es, según creo, conforme con el designio de Dios para su conservación. De todo corazón le alabo por haberle dado a conocer, tan claramente, como lo ha hecho, librándole o apartándole del peligro, que quiere servirse de usted. ¡Cuánto poder han de tener esas gracias particulares en un corazón que ama!
Siempre tengo alguna caridad que pedirle: la necesidad muy grande de cierta persona2 que me es allegada me apremia a suplicarle la tenga presente en el santo Altar, y mi deber, al que acompaña mi deseo, me mueve a rogarle crea que soy en el amor de Jesucristo Crucificado, señor, su muy humilde y obediente servidora.







