Hoy, 17 de noviembre de 1643
Señor:
La seguridad que tengo de que su bondad es tan grande que atribuirá mi tardanza en escribirle al deseo de poder comunicarle lo que piensa el señor Vicente sobre lo que ha tenido a bien exponerme, hace que no le presente mis excusas por ella; sí le diré que aún cuando no he dispuesto de tiempo para leerle su carta, él ha querido verla por sí mismo v, como respuesta, me ha dicho le diga a usted, señor, que aprueba su intención de permanecer seis meses en París y por lo menos los otros seis en Angers, en espera de que la Providencia disponga las cosas de otro modo. También, señor, encuentra acertado, según lo que usted ha tenido la bondad de decirme, el que se cambie a algunas Hermanas y me ha encargado escriba al señor Lamberto1 para que pase visita al Hospital lo antes posible.
Nuestra Sor Magdalena2 me ha escrito lo extrañas que se sienten con la ausencia de usted. Espero, señor, que su regreso reanimará su antiguo fervor.
Mucho me sorprenden las quejas de esos buenos señores, a los que escribí, lo mismo que a usted, hace por lo menos seis semanas. Temo que mis cartas se hayan extraviado; también escribí a nuestras Hermanas. Se me ocurre que debe de haber otro motivo que incita a esos señores a quejarse más que todas esas faltas de que acusan a nuestras Hermanas, que realmente serían grandes si hubieran llegado a ser tan imprudentes de relajarse hasta el punto de eso de que se las acusa.
Le suplico muy humildemente, señor, que continúe su caridad hasta conocer la verdad; así como Dios las ha conservado tanto tiempo gracias a la santa dirección de usted, así por la ayuda que Dios les da con su regreso, puedan ellas volver a su primer fervor. Es lo que espero de la bondad de Dios y también, señor, que su caridad tendrá presentes mis necesidades y pedirá misericordia para mí, que soy en el amor de Jesús Crucificado, señor, su muy obediente y muy humilde hija y servidora.
P. D Olvidaba, señor, cumplir el encargo del señor Vicente de presentarle sus disculpas, juntamente con su más respetuoso saludo; está tan agobiado de asuntos que da compasión; tengo la seguridad de que le hace usted la caridad de pedir por él.







