Hoy, 11 de abril de 16421
Señor:
Pido a Dios con todo mi corazón que recompense su caridad hacia nuestra viuda2 por la gloria que Dios pueda sacar si hace buen uso de la gracia que con su ayuda ha conseguido. Creo que es justo haga un buen obsequio para la iglesia, sobre lo que me parece nada le han indicado. Me veo precisada a molestarle una vez más, rogándole me haga la merced de que pueda hablarle sobre este asunto antes de su regreso. Perdóneme, señor, esta libertad y tantas otras molestias como le proporciono: es para lo único que valgo, a pesar de lo cual soy su muy humilde y obediente servidora.







