7 de marzo de 16421
Señor:
Siento mucho no poder enviarle de momento más que una hermana2 a Angers, la que espero podrá salir el lunes próximo porque se presenta la oportunidad de que una amiga mía3 va a esa ciudad para un asunto. Si estuviera usted ahí, se la dirigiría a usted rogándole humildemente que le diera una recomendación suya para presentarse a las Carmelitas y hacerse allí religiosa. Es una viuda a quien conozco desde la cuna y a la que pueden admitir con toda seguridad tanto por la dote que podrá llevar como por las demás dificultades que podrían oponerse a una persona a quien no se conoce de nada. Si no fuera porque es demasiado joven para quedarse a vivir en el mundo y no pensara yo que su atractivo por ser carmelita es verdadera vocación, haría cuanto pudiera para que se quedase cerca de nosotras. Tiene una hermana en esa orden que le ofrece recibirla, pero como su tiempo de priora, de seis años, ha terminado, no quiere hacerlo hasta la elección de la nueva priora; lo que requiere más tiempo que lo que ella está dispuesta a permanecer en el mundo, ya sea porque desconfía de sus fuerzas, ya porque teme que sus padres se vuelvan atrás del permiso que le han dado. Desea encerrarse en el convento lo más pronto posible y aprovecha por ello la ocasión de este viaje; por eso, señor, le ruego que tenga la bondad de escribir unas líneas a la Reverenda Madre Priora en su favor, y también, si le parece oportuno, que nuestra Hermana vaya a presentarse a los Padres de los Pobres4 igualmente protegida por su recomendación. Si supiera yo la hora en que podría visitarle, la enviaría a recibir su bendición, que también le pido para mí, por amor de Dios, en quien soy su muy humilde y obediente hija y servidora.







