Luisa de Marillac, Carta 0034: Al señor Abad de Vaux

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Luisa de MarillacLeave a Comment

CREDITS
Author: .
Estimated Reading Time:

Hoy 29 de agosto de (1640)

Señor:

¡Bendito sea Dios porque ha acallado a los murmuradores por el tiempo que le plazca! Si prevé usted que el hecho de hablar de los articulas1 que esos señores quisieron y propusieron ellos mismos, va a excitar alguna suspicacia, en nombre de Dios, señor, no hable de ellos. Estoy convencida de que su máxima es muy verdadera, y le aseguro que nunca deseo otro apoyo que la santa Providencia; además, aún cuando el reglamento y los articulas quedasen en la forma propuesta, sabe usted muy bien que no contienen en si ninguna seguridad ni compromiso para ninguna de las partes; únicamente pueden servir de recordatorio para ver en qué condiciones han sido admitidas las Hermanas al servicio de los pobres, con el fin de que mientras permanezcan ahí, nada pueda alterarse, en el correr del tiempo, ni por una parte ni por otra. El bueno del señor Lamberto no ha sabido guardar para él solo la cordialidad del recibimiento que le ha dispensado usted; no me toca a mí agradecérselo, pero si, en cambio desear que nuestro buen Dios siga otorgándole sus gracias, especialmente, señor, las que le ha dado para la dirección de nuestras pobres hijas. Ya he dicho a Sor Turgis que todas las jóvenes que a usted le parezcan aptas serán bien recibidas aquí. Pero, por favor, señor, creo que es necesario advertirles que en caso de que no cumplieran lo que ahora prometen, se las volvería o tendrían que ponerse a servir. Ahora bien, yo le digo esto a usted, señor, pero sería necesario grandes faltas para llegar a ese extremo.

He tenido el honor y el consuelo de ver a su señora hermana, aunque estoy quejosa de que haya usted querido la viese antes del fallo de su pleito, porque sé el mucho trabajo que le da este asunto. Me ha dicho que no me daba palabra de pasar los ocho días de descanso que yo esperaba tomase en nuestro humilde retiro; le he pedido que, al menos, se quede un día entero; me ha manifestado gran deseo de hablar con el señor Vicente, cosa que él hará con mucho gusto si se le avisa con tiempo del día en que se tomará la molestia de venir. Me ha proporcionado gran alegría con la esperanza de que es fácil tengamos el honor de ver a usted por aquí este invierno. Así lo deseo si tal es la voluntad de Dios, en la que soy, señor, su humilde y obediente hija.

  1. Ver C. 23. El estudio de los diferentes artículos del contrato habría de prologarse durante un año. El registro de dicho contrato por los tribunales civiles de Angers no tuvo lugar hasta el 18 de marzo de 1641.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *