Hermosos textos de los Fundadores (Formación)

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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Author: Desconocido · Year of first publication: 1977 · Source: Ecos de la Compañía, 1977.
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«Si os pregunta qué sois… decidle que sois unas pobres Hijas de la Ca­ridad, que os habéis entregado a Dios para el servicio a los pobres y que se os permite dejarlo y también se os puede despedir».

Cf. San Vicente, 22-10-1650, p. 498

«Ser Hijas de la Caridad es ser hijas de Dios: hijas que pertenecen por entero a Dios».

Conf San Vicente 5-7-1640, pg.33

 «Para ser verdaderas Hijas de la Caridad es preciso haberlo dejado todo: padre, madre; bienes, pretensión de tener un ajuar; es lo que el Hijo de Dios enseña en el Evangelio. Además hay que dejarse a sí mismo, pues si se deja todo y se reserva uno su propia voluntad, si no se deja a sí mismo, no se ha hecho nada».

Conf. San Vicente, 5-7-1640, p. 33

 «Repito una vez más que el espíritu de nuestra Compañía; hermanas mías, consiste en el amor de nuestro Señor, el amor a los pobres; el amor mutuo, la humildad y la sencillez».

Conf. San Vicente, 9-2-1653, p. 537

Es muy importante que las Hijas de la Caridad sepan en qué consiste ese espíritu, lo mismo que es también importante que una persona, que va hacer un viaje sepa cuál es el camino para el sitio adonde quiere dirigirse.

Me parece, Padre, que una Hija de la Caridad que no conociese su espíritu se parecerá a una persona que, sin conocer su oficio se empeñase en prac­ticarlo; obraría de una forma muy distinta de cómo debería hacerlo; es me­nester que lo aprenda antes de practicarlo.

Conf. San Vicente, 2-2-1653, p. 524

«Como se ha visto que las damas no podían dedicarse al servicio de los pobres enfermos, como sería su deseo, para suplirlo se creyó conveniente tener muchachas de humilde condición e instruirlas para ello; es lo que ha estado haciendo la Señorita Le Gras durante veinticinco años con gran ben­dición de Dios».

Conf. San Vicente, 8-8-1655

 «Fijaos, mis queridas hermanas, no podéis ser todas iguales: unas valen para los enfermos y otras para las escuelas. Les toca a los superiores mirar para qué valéis».

Conf. San Vicente, 27-7-1653, p. 586

 «Se trata de formar jóvenes que puedan servir a Dios en la Compañía, enrai­zarlas en la virtud, enseñarles la mortificación, la sumisión, la humildad, la práctica de sus reglas y de todas las demás virtudes».

Consejos, 30-10-1647

«El tiempo que os quede después del servicio a los enfermos tenéis que emplearlo bien; ejercitaros en aprender a leer, no para vuestra utilidad par­ticular, sino para poder ser enviadas a los lugares en donde podéis enseñar».

Conf. San Vicente, 31-7-1634, p. 26

«No basta con llevar el nombre de lijas de la Caridad, esto es, de hijas de Dios; hay que aprovechar las ocasiones de aprender los medios de perfeccio­naros».

Conf. San Vicente, 2-8-1640, p. 44

«¡Dios la bendiga, hija mía! Fijaos, hermanas mías; todas sabéis ya, estoy seguro de ello, qué importante es que una hermana esté bien informada de lo que tiene que hacer cuando se la manda a algún sitio. Las damas la piden; se siente muy consoladas cuandó ven a una hermana que está bien preparada en todo; los pobres también se sienten felices cuando se les instruye y se les sirve mejor. Por eso, hermanas mías, habéis de tener mucho cuidado en esto, pues es muy importante que vayáis informándoos bien, mientras estáis aquí, de todo lo que hay que saber y tener mucho cuidado de recordar bien lo que se os diga. Y como no podéis quedaros aquí mucho tiempo, tenéis que poner más atención en el poco tiempo que estáis».

Conf. San Vicente, 1-1-1654; p. 595

«Es necesario que las Hijas de la Caridad instruyan a los pobres en las cosas necesarias para la salvación; por eso es menester que ellas mismas estén antes bien instruidas en lo que han de enseñar luego a los demás».

Conf. San Vicente, 16-3-1659, p. 1151

«Entre tanto exhorto a nuestras hermanas a que se ejerciten en hacer bien el catecismo. Si las que están en las parroquias saben de algún sitio donde se haga bien, tienen que preocuparse de ir a escucharlo, cuando sea posible… Hemos de procurar formaros bien para que tengáis el catecismo con los niños».

Conf. San Vicente, 8-12-1658, p. 1147

«Me parece que usted tiene bastante por ahora y que debe ejercitarlas mu­cho en leer y coser para que puedan trabajar en el campo».

A Sta. Luisa, Agosto-septiembre 1645

«Y usted, hermana mía, que tiene el cargo de las hermanas nuevas, hágalas comprender bien la manera de hacer oración sobre el tema de una conferencia; las razones que nos mueven a hacer tal cosa… En una palabra, her­mana, a usted le incumbe el capacitarlas».

Consejo del 22-3-1648

«Además, si no nos instruirnos suficientemente en nuestras obligaciones, nos expondríamos a obrar contra la voluntad divina y a que Dios no sacase de nuestros oficios y empleos toda la gloria que de ellos espera. Sería incali­ficable temeridad emprender una obra sin saber cómo hemos de portarnos en ella para ejecutarla bien, y exponernos obrando con esta culpable incerti­dumbre a vivir en continuo peligro de ofender a Dios».

Avisos de Sta. Luisa, p. 321

«Para la oración y las plegarias sería difícil que las hicieran por separado ya que la Hermana que les había sido dada como directora era la que empeza­ba las oraciones en la comunidad.

Nuestro Muy Honorable Padre no lo juzgó mal con tal de que en alguna hora determinada del día se reuniesen para la instrucción de su directora según la regla que nos prescribiría».

Consejo 30-10-1647

«Será conveniente que les diga en qué consisten las virtudes sólidas, espe­cialmente la de la mortificación interior y exterior de nuestro juicio, de nues­tra voluntad, de los recuerdos, de la vista, del oído, del habla y de los demás sentidos: de los afectos que tenemos a las cosas malas, a las inútiles y tam­bién a las buenas por el amor de Nuestro Señor, que las ha utilizado de ese modo; y habrá que robustecerlas en esto, especialmente en la virtud de la obediencia y en la indiferencia …Será conveniente que les diga que tienen que ayudarse en la adquisición de la virtud de la mortificación y ser ejercitadas en ella; yo también se lo diré, para que estén dispuestas a ello».

Correspondencia 29-11-1633, p. 305

«Me parece que para merecer la gracia de vivir como verdadera Hija de la Caridad, creo necesario estar siempre dispuesta a cumplir la santa obediencia mirando a hacer la voluntad de Dios».

Avisos de Sta. Luisa, p. 321

«También debéis escuchar con mucha devoción y deseo la instrucción que se os da por tiempo de tres cuartos de hora, por ser un acto muy importante y necesario, pues en él se os enseña lo que tenéis obligación de practicar».

Avisos de Sta. Luisa, p. 309

Las condiciones de admisión

«Si usted encuentra jóvenes sanas y fuertes, dispuestas a ejercer la Caridad, de vida irreprochable, decididas a humillarse, a trabajar en la virtud y a servir a los pobres por amor a Dios, puede darles esperanza de que ellas serán admi­tidas, mientras tanto mándenos los nombres, su condición, edades y cualidades».

A Guillaume de Ville, 18-2-1657

«Créanme, «Señorita», que deseo en extremo se tenga por máxima en vues­tra Compañía el ser exigentes para recibir a las jóvenes que se presenten y para saber escoger entre las que son aptas.

Sobre todo que tengan un carácter bueno y firme alejado de la ligereza y también fuerzas corporales».

Consejo del 27-2-1656

«Hermanas mías, una de las cosas en que debéis fijaros y tener por máxima en la Compañía al recibir las jóvenes que se presenten, es que sean amables y humildes por naturaleza, pues no deja de ser una gracia y considerarlo como disposiciones indispensables para ser Hijas de la Caridad».

Consejo del 25-4-1659

«Recibí vuestra grata carta, que me ha hecho recordar que Sor Magdalena me había escrito diciéndome que se presentaban algunas jóvenes ofrecién­dose para servir a los pobres. Os ruego humildemente que tengáis la bondad de sondear bien su Vocación y la solidez de su espíritu, y luego, si las juzgáis apropiadas, serán muy bien venidas».

Sta. Luisa al Abad de Vaux, n.» 65, p. 84

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