San Lázaro, sábado por la mañana [1647 ó 1648]
Señora:
Con toda humildad y respeto que me es posible le ruego, postrado en espíritu a sus pies, que me perdone si no acudo hoy a casa del señor du Fresne, según sus órdenes, dado que, al no poder hacer lo que él ha propuesto por las razones de conciencia que le indiqué a usted, me vería muy afligido al tener que negar algo a la persona que más obligación y afecto siento de obedecer, asegurándole, señora, que preferiría morir antes que desobedecerle, si no fuera en ello mi salvación, y que tan lejos estoy de haberles perdido el cariño a esas buenas hijas que, si me dejara llevar por los impulsos de mi naturaleza, ahora mismo iría a visitarlas.
Y por lo que se refiere a la señorita de Anse, no dejaré de ir a recibir sus órdenes mañana o pasado, con la ayuda de Dios, en cuyo amor soy, señora, su muy humilde y obediente servidor,
VICENTE DEPAUL,
Indigno sacerdote de la Misión.
Dirección: A la señora marquesa de Maignelay.







