Vicente de Paúl, Carta 0770: A Guillermo Delville

Francisco Javier Fernández ChentoEscritos de Vicente de PaúlLeave a Comment

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Author: Vicente de Paúl .
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París, 20 de noviembre de 1644

Padre:

¡La gracia de nuestro Señor sea siempre con nosotros!

No es conveniente que arriende usted las fincas de la Chaussée hasta que haya tomado posesión de ellas, ni que tome posesión de las mismas hasta que hayamos decidido la manera de hacerlo con el consentimiento de esa ciudad, tal como lo haremos con el señor du Fresne dentro de tres o cuatro días. Luego, convendrá que me pase aviso de lo que le ofrecen, antes de tomar ninguna decisión. Será conveniente hacer publicar el arriendo, antes de darlas. Si las hubiera arrendado usted antes de la posesión, habría cometido un acto de intrusión en el beneficio, que es un defecto suficiente para hacer que se pierda. En nombre de Dios, padre, no tenga usted prisa en los asuntos y no haga nada importante sin avisarnos. Procuraré contestarle cuanto antes.

No le pida dinero al señor Geger. Tómelo de los recaudadores de las tierras de Montmirail, o de algún otro; aquí lo pagaremos puntualmente.

Tiene usted razón en lo que me dice, que hay que ir con calma en lo que se refiere a la señora Gomer.

Le ruego que salude y le dé las gracias de mi parte al señor prior por la buena acogida que nos hizo. Tendré mucho gusto en verlo, cuando venga a esta ciudad, para honrarle y servirle.

Habrá que dejar el arrendamiento de Chamblon tal como está.

No se conseguiría nada hablando con la reina de lo que usted me dice sobre los excesos que se hacen con las fábricas. El asunto fue obra del difunto rey; y los que manejan este asunto echarían por tierra todo lo que yo pudiera decir. Sin embargo, le diré alguna cosa. ¡Cuánto daño hace una guerra!

Habrá que continuar con las limosnas que se les daba en el Hospital a esos niños de coro y a esas buenas mujeres; ya veremos; hablaré sobre este asunto con el reverendo padre de Gondi.

No dejamos de rezar por el buen…. Si puedo ayudar en algo su familia, lo haré.

Alabo a Dios por todo lo que me dice usted de la difunta señorita de Thiercelin.

¡Bendito sea Dios de que la nobleza acuda a usted en su enfermedad! Se trata de una buena obra y del medio más eficaz para cooperar a su salvación. Si curan, les habrá hecho tomar la resolución de servir mejor a Dios y de vivir más dignamente; si mueren, los habrá puesto en manos de la misericordia de nuestro Señor. Lo mismo deseo que se haga con los pobres, en la medida que sea posible.

Será necesario que haya al menos un hermano con usted.

¡Bendito sea Dios, padre, de lo que me dice de esos señores párrocos que quieren hacer el retiro en su casa! ¡Ay Jesús! Reciba los usted y envíe durante ese tiempo a alguno en su lugar, para que haga allí una misión o atienda al pueblo que quiera reconciliarse, si se hizo ya la misión en aquella parroquia; o al menos, envíe a alguien para los domingos y días de fiesta, y esos señores podrán pedirles a los párrocos más cercanos que asistan a sus feligreses, durante su ausencia, en caso de necesidad.

Con el gentilhombre que tiene ese deseo puede hacer usted lo mismo que hacemos aquí.

Voy a decirle a Alejandro que le envíe todo cuando indica en su nota.

¿Qué quiere que le diga de la misión de Beuvardes? Será conveniente que la tenga usted mientras estén allí el señor y la señora de Melun. Puede decirles usted que es falso lo que les dijeron, que yo dije que hablaría sobre la falta de ejecución del testamento [de]la señora de la Bécherelle, con la reina. Nunca se me ha ocurrido semejante pensamiento, ni tampoco la más mínima falta de paciencia en este asunto; dígales que soy su muy humilde servidor y que procuraremos enviarle un sacerdote en lugar del que está allí.

¿Le han entregado los 50 escudos que le legó la difunta señora de la Bécherelle?

Me quitan la pluma de la mano y me veo obligado a terminar la presente, encomendándome a sus santas oraciones, postrado en espíritu a sus pies y a los de todos sus compañeros, a quienes saludo cariñosamente, le envío este correo expreso, para que no arriende usted las fincas de la Chaussée y de la Maladrerie hasta que tome posesión de ellas.

Soy, padre, su muy humilde y obediente servidor.

VICENTE DEPAUL

indigno sacerdote de la Misión

Dirección: Al padre Delville, superior de los sacerdotes de la Misión de Montmirail, en Montmirail.

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