Espiritualidad vicenciana: Asociacionismo

Francisco Javier Fernández ChentoEspiritualidad vicencianaLeave a Comment

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Author: Josep Sendra, C.M. · Year of first publication: 1995.
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asdLas Constituciones y la Bula fundacional de la Congregación de la Misión mencionan expre­samente a las Cofradías de la Caridad como aso­ciación a establecer en las parroquias evangeli­zadas por los misioneros. Posteriormente la C.M. aceptó y, en algunos casos, ella misma creó otras formas asociativas.

Todas éstas corresponden a los siglos XIX-XX, especialmente al período en el que la cofra­día de la Caridad estaba en reorganización. Son asociaciones de carácter piadoso, en general. Después del Concilio Vaticano II, estas asocia­ciones están reformulando sus estatutos. Aque­llas que tienen por finalidad alguna actividad so­cial, caritativa o apostólica, tratan de aproximar su actividad y de coordinarse. En España se celebró el primer congreso del laicado vicenciano, abril de 1988, para un programa de coordinación de la «familia vicenciana». Las dos asociaciones más impulsadas por los misioneros de San Vicente de Paúl y por las Hijas de la Caridad son las del Vo­luntariado de la caridad (AIC) y la Sociedad de SVP (ver Ozanam y Cofradía de la Caridad).

Las asociaciones históricas que vamos a men­cionar, tienen extensión desigual. Todas ellas res­ponden a situaciones determinadas y su futuro es imprevisible.

La Archicofradía de la Santísima Trinidad

Aparece por los años 1854, gracias a María Pe­llerin, que fue la inspiradora. El Superior General de la C.M. es quien puede erigirla desde 1856. Finalidad: ayuda a los difuntos. La coincidencia en la devoción a la Santísima Trinidad, recomenda­da por San Vicente de Paúl, hizo que esta cofra­día fuese asumida por la C.M. En España no se extendió.

Archicofradía de la Santa Agonía

Fundada por el P. Nicole C.M. en 1861, en Val­fleury (Francia). Fines: honrar los dolores de Nues­tro Señor en el Huerto de los Olivos, obtener la paz en la Iglesia, conservar la fe en los países ca­tólicos, poner fin a las calamidades, conseguir la conversión de los pecadores y ayudar a los ago­nizantes. Esta cofradía mantuvo durante muchos años cierto arraigo y en sus estatutos se recogen los puntos más comunes de la piedad de finales del s. XIX. Tomó como propio el escapulario de la Pasión, escapulario rojo, de inspiración de
la Hija de la Caridad, sor Apolonia Andriveau, 1846.

Asociación de Hijas/os de María

Santa Catalina comunicó al P. Aladel C.M. su experiencia de las «apariciones de María en 1830», en la capilla de la calle de Bac (París), según la cual se debería crear una asociación de Hijas de Ma­ría. El P. Aladel asoció algunas jóvenes en París, 1837. En 1847 Pio IX aprobó la asociación conce­diendo a perpetuidad que el Superior General de la CM. pudiera establecerla en las escuelas y cen­tros de las Hijas de la Caridad. Desde 1931, por concesión de Pío XI, pueden afiliarse grupos es­tablecidos en parroquias. Así esta asociación se extendió por todo el mundo, especialmente en las diócesis con residencias de misioneros de SVP. En 1850 se había obtenido la aprobación canóni­ca por la rama de varones. Esta ha tenido una ex-tensión mucho más limitada.

La Asociación de Hijas/os de María buscó siempre unir la devoción mariana y la espirituali­dad vicenciana, en defensa de los pobres y de la justicia. En 1901, una Hija de la Caridad, sor Milcent, promovió sindicatos femeninos «L’Ab­baye»; las primeras militantes son todas Hijas de María.

En 1920 se empezó a extender un movimiento entre las Hijas de María en favor del deporte, de la actividad al aire libre, etc. con el nombre de «Ra­yon Sportif Feminin». Este movimiento se trans­formó en movimiento apostólico de preocupa­ción por los pobres y por la actividad misionera.

Si en Francia las Hijas de María adoptaron sus actividades, también intentan conseguirlo en otros países. Funciona en España la asociación mixta de Hijas/os de María con diferentes nombres v. g. con el de Juventud Mariana Vicenciana. Según sus estatutos, esta asociación no hace sino actualizar los anteriores reglamentos de las Hijas/os de Ma­ría, de acuerdo con el canon 304. Está organiza­da en todas las diócesis de España con desigual implantación. Se muestra sensible tanto a la for­mación en comunidades juveniles como a la ac­tividad social y misionera. Su labor se extiende a jornadas de apostolado en América Latina y en África, en colaboración estrecha con las Hijas de la Caridad y los misioneros de SVP.

Asociación de la Medalla Milagrosa

Su finalidad es cultual y asistencial. Se inició en Polonia y desde allí se ha extendido a todo el mundo. Pio X la aprobó definitivamente en 1909. Desde 1990 tiene nuevos estatutos y se facilita la imposición de la medalla a los dirigentes laicos.

Esta asociación logró una difusión masiva es­pecialmente en EE. UU. Para sus propagandistas el uso de la medalla y la piedad familiar que faci­litan las urnas portátiles de la Virgen, son medios a interesar en el contexto de esta sociedad. Es­ta asociación facilita recursos a distintas institu­ciones vicencianas lo mismo que a las parroquias en las que existe.

En España esta asociación está erigida en 59 diócesis y edita un boletín mensual para 58. 000 suscritores. Había 304 centros de asociadas en 1981, la Visita domiciliaria hacía llegar las urnas a 305. 683 familias. Aún cuando la vitalidad de es­ta asociación parece menos brillante que a me­diados de siglo, mantiene los cultos a La Mila­grosa, la visita domiciliaria y la atención a nece­sidades puntuales, gracias, principalmente, a las Hijas de la Caridad.

ASOCIACIONES SACERDOTALES

Conferencias de los Martes

San Vicente de Paúl asoció en San Lázaro a los sacerdotes de París para la reforma moral y para la colaboración en las misiones. Se les dio a aquellas reuniones el nombre de «Conferen­cias de los martes», 1633. Los misioneros imita­ron esta forma asociativa en diferentes países y tiempos. Pio IX la enriqueció con indulgencias, 1854.

Hermandad misionera de SVP

En España se creó la «Hermandad misionera de SVP», 1949, con carácter misionero. Participó en numerosas misiones tanto en España como en la América Latina. En las dos últimas décadas su actividad se ha reducido y puede darse como inexistente.

Reparación sacerdotal

Pio X, en 1908, aprobó los estatutos de la Asociación a petición del P. Mott CM. El Supe­rior General CM es también director general de esta asociación. Su finalidad es la reparación de los pecados, la conversión de los pecadores y la perseverancia concretamente de los sacerdotes.

Mientras el P. Mott se interesaba en estas for­mas asociativas, los PP. Pouget, Portal y otros di­namizaban el ecumenismo y la apertura teoló­gica. También la evangelización en otros países, v. g. en China, centraba la preocupación de mi­sioneros deseosos de mayor inculturación de la Iglesia. Destacó en este campo el P. V. Lebbe.

Esta múltiple relación de los misioneros y el cle­ro del primer tercio del s. XX evidencia el exce­lente nivel espiritual de los misioneros de aquel período, cuando la CM tenía encomendada la for­mación del clero en numerosos países.

ASOCIACIONES MISIONERAS

Los misioneros de SVP, lo mismo que las Hi­jas de la Caridad, dieron apoyo a las obras Mi­sionales Pontificias. La extensión del campo evan­gelizado por la CM animó a asociar laicos, tanto para una colaboración económica, como para la formación espiritual. Esto se operativizó median­te publicaciones v. g. Bto. Perboyre, en Francia, Reina de las Misiones, en España, y otras de la misma temática.

Se crearon asociaciones y grupos laicos en diferentes países de apoyo a las misiones. A ve­ces ese mismo interés se trata de compatibili­zarlo con otras finalidades en las asociaciones vicencianas.

El Concilio Vaticano II insistió en la redimen­sión de las instituciones eclesiásticas. De las aso­ciaciones antedichas, algunas han realizado esa adaptación como hemos indicado; de las restan­tes cabe esperarlo, aun cuando su duración inde­finida no esté asegurada. Nacieron en tiempos y situaciones determinadas y están sometidas a los cambios de toda organización con vida.

Francisco CARBALLO, C.M.

BIBLIOGRAFÍA:

F. DELGADO, Las Hijas e Hijos de María, Madrid, La Milagrosa 1966.- J. FERNÁNDEZ, Asociacio­nes eclesiásticas instituidas y dirigidas por la Congregación de la Misión, Madrid, La Mila­grosa 1962.- lo., Hermandad Misionera de San Vicente de Paúl, Madrid, La Milagrosa 1953. ­M. LARIGALDE, Antoine Nicole prótre de la CM, Fondateur de I’archiconfrérie de la Sainte Agonie de N. S. J. C., Paris, Lethielleux 1909.-VARIOS, Renacimiento del laicado vicenciano, Madrid, La Milagrosa 1988.

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