{"id":96081,"date":"2013-12-04T05:46:48","date_gmt":"2013-12-04T04:46:48","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=96081"},"modified":"2016-07-26T19:19:03","modified_gmt":"2016-07-26T17:19:03","slug":"san-vicente-de-paul-y-las-misiones-extranjeras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-las-misiones-extranjeras\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y las Misiones extranjeras"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/ESCUDOCM7.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-96082 alignright\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/07\/ESCUDOCM7-237x300.jpg?resize=237%2C300\" width=\"237\" height=\"300\" \/><\/a>Ya se ha escrito bastante sobre el tema que enuncia nuestro t\u00edtulo. Los bi\u00f3gra\u00adfos del santo, Abelly, Collet, Maynard y Coste nos hablan de \u00e9l. De Vaumas lo trat\u00f3 de modo excelente en un cap\u00edtulo de su libro. El mismo autor de estas l\u00edneas ha publicado un art\u00edculo sobre la cuesti\u00f3n. Los autores de art\u00edculos recientemente aparecidos mencionan, exprofeso o de paso, las misiones aceptadas por San Vicente. De ah\u00ed que nos parezca \u00fatil volver sobre el asunto e introducir algunos retoques. Atraer\u00e1 nuestra atenci\u00f3n, sobre todo, la persona de San Vicente. La materia se distribuir\u00e1 en cinco secciones, a saber:<\/p>\n<ol>\n<li>La imagen misionera de San Vicente en su tiempo. Su motivaci\u00f3n misionera.<\/li>\n<li>Las negociaciones sin resultado.<\/li>\n<li>Evaluaci\u00f3n de las misiones emprendidas.<\/li>\n<li>Acci\u00f3n del santo por otras misiones.<\/li>\n<li>Acci\u00f3n del santo por otras misiones<\/li>\n<\/ol>\n<h2><strong>I. La imagen misionera de san Vicente en su tiempo<\/strong><\/h2>\n<p>A los cuatro a\u00f1os de morir el santo (1581-1660), Louis Abelly, su primer bi\u00f3\u00adgrafo, editaba una vida suya. Hab\u00eda trabajado sobre referencias suministradas por los cohermanos del difunto. Abelly esboz\u00f3, pues, la imagen de San Vicente, seg\u00fan los recuerdos, vivos a\u00fan, de sus contempor\u00e1neos. Pues bien, este autor habla en el mismo cap\u00edtulo de las misiones en Europa, Berber\u00eda y Madagascar.<\/p>\n<p>Reconoce la unidad de la misi\u00f3n (5). Las palabras de San Vicente, que el autor cita en este cap\u00edtulo, subrayan asimismo la universalidad de la vocaci\u00f3n misionera:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; \u00bfqui\u00e9n hay que manifieste mejor que los misioneros la forma de vida adoptada por Jes\u00fas en la tierra? No lo digo s\u00f3lo por nosotros; lo entiendo tambi\u00e9n de los grandes obreros apost\u00f3licos de diversas \u00f3rdenes, que dan misiones dentro y fuera del reino. Son grandes misioneros, de los que nosotros no somos m\u00e1s que una sombra. Mirad c\u00f3mo pasan a las Indias, al Jap\u00f3n, al Canad\u00e1, para llevar a t\u00e9rmino la obra que Jesucristo comenz\u00f3 y no abandon\u00f3 desde el instante en que fue des\u00adtinado a ella por la voluntad de su Padre\u00bb.<\/p>\n<p>El retrato de San Vicente misionero se traza inmediatamente antes de la rela\u00adci\u00f3n de las misiones de Berber\u00eda. Nuevamente encontramos una frase sobre la universalidad de la vocaci\u00f3n misionera:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 dichosa, ay, qu\u00e9 dichosa la condici\u00f3n de un misionero que no tiene otras fronteras en sus misiones y trabajos por Jesucristo que toda la tierra habitable! \u00bfPor qu\u00e9, pues, restringirnos a un punto y po\u00adnernos l\u00edmites, cuando Dios nos ha dado una extensi\u00f3n tan grande en la que ejercer nuestro celo?\u00bb.<\/p>\n<p>Abelly recuerda c\u00f3mo San Vicente mismo deseaba ir hasta el fin de la tierra:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ah, lo miserable que soy! Por mis pecados me he hecho indigno de ir a servir a Dios en los pueblos que no le conocen.\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente ten\u00eda mucha devoci\u00f3n a San Francisco Javier y honraba mucho a los misioneros de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas y de otras \u00f3rdenes. Para despertar el celo misionero de sus cohermanos, reun\u00eda a \u00e9stos para que oyesen los relatos de los misioneros que a veces le visitaban. En el refectorio se le\u00edan relaciones misionales impresas, y el santo hac\u00eda cuanto estaba en su mano para contribuir al progreso de las misiones. Ofreci\u00f3 al Se\u00f1or su Compa\u00f1\u00eda para las misiones extranjeras. Se alegraba cuando alguien quer\u00eda marchar a ellas. Consecuente, sin embargo, con su gran m\u00e1xima, tambi\u00e9n en este caso dese\u00f3 tan s\u00f3lo seguir a la Providencia.<\/p>\n<p>Con las dem\u00e1s fuentes de la vida del santo en la mano, puede decirse que este retrato de San Vicente misionero es ver\u00eddico. Abelly condens\u00f3 en \u00e9l los rasgos esenciales. Pero es el resultado de una evoluci\u00f3n en San Vicente: nos esforzaremos por seguirla en la secci\u00f3n inmediata.<\/p>\n<h2><strong>II. La motivaci\u00f3n misionera de san Vicente<\/strong><\/h2>\n<p>Respondamos ahora a la pregunta: \u00bfCu\u00e1l fue la motivaci\u00f3n decisiva en San Vicente, cuando declar\u00f3 las misiones extranjeras como destino de sus cohermanos? Los contactos entre Monse\u00f1or Ingoli, secretario de Propaganda, y el lazarista Louis Lebreton, en 1639-1640, fueron ocasi\u00f3n de que San Vicente reflexionara sobre una vocaci\u00f3n de su comunidad a las misiones extranjeras. Vemos su primera reacci\u00f3n en una carta del 10 de mayo de 1639:<\/p>\n<p>\u00abAdmiro la previsi\u00f3n de esta Congregaci\u00f3n (de Propaganda) en cuanto a las misiones, y ruego al soberano pastor y se\u00f1or de las misio\u00adnes que recabe gloria de ellas. \u00bfCorr\u00e9is riesgo si le dec\u00eds con toda sencillez la de ah\u00ed? \u00bfNo podr\u00edais por ese medio procurarle alguna es\u00adtaci\u00f3n?\u00bb<\/p>\n<p>En Propaganda, Monse\u00f1or Ingoli quiso unirse a los lazaristas. La reacci\u00f3n de San Vicente es negativa. No quiere romper con los obispos de Francia. Est\u00e1 total\u00admente absorbido por las misiones de su patria. No reconoce a\u00fan otra vocaci\u00f3n para su comunidad. Hasta pide a Lebreton que funde esas misiones en Roma. En cuanto a s\u00ed mismo, rogar\u00e1 por las misiones extranjeras.<\/p>\n<p>En 1640, Monse\u00f1or Ignoli pide positivamente dos lazaristas para las misiones extranjeras. El se\u00f1or Vicente reconoc\u00eda esta vez un llamado de Dios (carta del 1 de junio, 1640):<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9 os dir\u00e9 de la proposici\u00f3n de Monse\u00f1or Ignoli? Nada cierto, se\u00f1or, sino que la recibo con toda la reverencia y humildad posibles, como venida de Dios; que haremos cuanto est\u00e9 en nuestra mano para aceptarla&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El santo regul\u00f3 su actitud frente a la misiones extranjeras del modo siguiente: \u00abDespu\u00e9s de escrito lo que precede, he ido a celebrar la santa misa. El pensamiento que he tenido es: nadie en la tierra tiene el poder de enviar ad gentes, sino la Santa Sede, y ella puede enviar a todos los eclesi\u00e1sticos por toda la tierra, en pos de la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas; a ella tienen obligaci\u00f3n de obedecer todos los eclesi\u00e1sticos y, seg\u00fan esta m\u00e1xima, que me parece veros\u00edmil, he ofrecido esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda, a Su Divina Majestad, para que vaya adonde Su Santidad ordene.\u00bb<\/p>\n<p>Y aunque San Vicente sosten\u00eda que la direcci\u00f3n y disciplina de los misioneros estaban en manos del Superior General, sus cohermanos deb\u00edan ser \u00abpara con Su Santidad como los servidores del evangelio, y que al decirles: id all\u00e1, est\u00e9n obligados a ir; venid ac\u00e1, vengan; haced esto, lo hagan\u00bb.<\/p>\n<p>En las vidas de San Vicente se habla mucho de las experiencias de Folleville y Ch\u00e1tillon-les-Dombes, y a justo t\u00edtulo. Pero hay que completar esas expe\u00adriencias primarias de San Vicente con el momento secundario, cuando el santo, al celebrar la santa misa, recibe una iluminaci\u00f3n de la misi\u00f3n ad gentes. Direc\u00adtamente, el se\u00f1or Vicente proclama un principio. Ese principio constante regula su actitud y su conducta: forma parte integral de su espiritualidad misio\u00adnera. Ahora, la aplicaci\u00f3n de \u00e9l conoce restricciones. En 1642, San Vicente no puede corresponder a la protecci\u00f3n ofrecida por Monse\u00f1or Ignoli, por falta de personal y por sus obligaciones para con los obispos de Francia. El 25 de mayo, 1642, escrib\u00eda:<\/p>\n<p>e&#8230; que creo, no habiendo quien pueda enviar ad gentes m\u00e1s que Su Santidad, todos los eclesi\u00e1sticos est\u00e1n obligados a obedecerle, cuan\u00addo les mande ir; y esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda se dispone de suerte que, cuando plazca a Su Santidad enviarla a ese pa\u00eds, de capite ad calcem, dejar\u00e1 todo lo dem\u00e1s e ir\u00e1 muy de grado. Plega a Dios, se\u00f1or, nos haga dignos de emplear nuestras vidas, como Nuestro Se\u00f1or, en la salvaci\u00f3n de pobres criaturas alejadas de todo socorro&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Tres veces tropezamos con este principio en la correspondencia de 1647. Pri\u00admero, en una carta del 15 de marzo a Monse\u00f1or Ignoli. El principio se aplica a un caso concreto: el santo propone a su asistente Lambert aux Couteaux para la coadjutor\u00eda de Babilonia. Aparece por segunda y tercera vez en las cartas a Jean Dehorgny, quien se muestra contrario a la idea de mandar misioneros a Persia. Mas San Vicente ve ah\u00ed una llamada de Dios. En marzo de 1647 extiende el razonamiento a la defensa de su m\u00e1xima:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; no debemos contribuir a la expansi\u00f3n de la Iglesia? Sin duda; siendo as\u00ed, \u00bfen qui\u00e9n reside el poder de enviar ad gentes? Tiene que ser en el papa, o en los concilios, o bien en los obispos. Ahora, \u00e9stos no tienen jurisdicci\u00f3n m\u00e1s que en sus di\u00f3cesis; concilios no hay en estos tiempos; tiene que ser en la persona del primero; y si tiene derecho a enviarnos, nosotros tendremos la obligaci\u00f3n de ir; de otro modo, su poder ser\u00eda vano.\u00bb<\/p>\n<p>La carta del 2 de mayo de 1647 formula el principio en un tono m\u00e1s bien per\u00adsonal:<\/p>\n<p>\u00abEl (Dios) nos llama all\u00e1 (Persia) por el Papa, \u00fanico que tiene el poder de enviar ad gentes, y a quien es caso de conciencia desobedecer. Yo me siento interiormente instado a obedecer, pues pienso que el poder dado por Dios a la Iglesia para la difusi\u00f3n del anuncio evang\u00e9\u00adlico por toda la tierra residir\u00eda vanamente en la persona de su cabeza si, correlativamente, los s\u00fabditos no tuviesen la obligaci\u00f3n de acudir adonde se les manda para que trabajen en la expansi\u00f3n del imperio de Jesucristo.\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente enunci\u00f3 a\u00fan otra vez su principio misionero en la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 30 de agosto, 1657. Le han hecho saber la muerte de tres misio\u00adneros de Madagascar, y se pregunta delante de la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfTiene la Compa\u00f1\u00eda vocaci\u00f3n para esa tierra, la llama Dios a ella? Ay, se\u00f1ores, no lo dudemos, pues no pens\u00e1bamos en Madagascar cuando se nos hizo esa pregunta, y he ah\u00ed c\u00f3mo ocurri\u00f3 todo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Y el se\u00f1or Vicente explica una vez m\u00e1s que el Papa tiene poder para enviar por toda la tierra, que ha dado ese poder a Propaganda, la cual, a su vez, env\u00eda lazaristas a Madagascar:<\/p>\n<p>\u00abAhora, os pregunto: \u00bfNo es esa una verdadera vocaci\u00f3n?\u00bb Podemos concluir que, desde 1640 hasta el final de su vida, San Vicente deja que gu\u00ede sus decisiones una misma m\u00e1xima, formulada siempre con palabras casi id\u00e9nticas y aplicada a circunstancias diversas: era la luz recibida durante la celebraci\u00f3n de la santa misa.<\/p>\n<p>Fue igualmente bastante personal el motivo por el que San Vicente se sinti\u00f3 impulsado a trabajar en las misiones extranjeras. Encontramos por primera vez su pensamiento en las cartas del 31 de agosto, 1646, marzo de 1647 y subsiguiente 2 de mayo. El santo comprueba:<\/p>\n<p>\u00abEn cuanto a m\u00ed, s\u00e9 que este sentimiento me embarga desde hace mucho tiempo.\u00bb<\/p>\n<p>Es una opini\u00f3n personal del se\u00f1or Vicente, pues dice: \u00ab&#8230; puede que me equi\u00advoque&#8230;\u00bb, y algo m\u00e1s adelante: \u00abY aunque me equivocase\u00bb. El 31 de agosto de 1646 formula su pensamiento de esta manera:<\/p>\n<p>\u00abOs confieso que tengo mucho afecto y devoci\u00f3n, as\u00ed me parece, a la propagaci\u00f3n de la Iglesia en tierras de infieles, por la aprensi\u00f3n que tengo de que Dios la aniquile poco a poco aqu\u00ed, y que nada o muy poco quede de ella de aqu\u00ed a cien a\u00f1os, a causa de nuestras depravadas costumbres y de esas opiniones nuevas que cunden cada vez m\u00e1s, y por este estado de cosas.\u00bb<\/p>\n<p>El pensamiento de que Dios quiere trasladar su Iglesia a otras tierras aparece ya en una pl\u00e1tica de septiembre, 1655, en una carta del 3 de septiembre, 1655, y en otra pl\u00e1tica de septiembre, 1656. Podemos as\u00ed concluir que este pensamiento es tambi\u00e9n una motivaci\u00f3n constante en San Vicente.<\/p>\n<p>La pl\u00e1tica de septiembre, 1656, ilumina el pensamiento del santo sobre esta materia. Podemos primeramente conjeturar por el pasaje que sigue que San Vicente deriva su motivaci\u00f3n del Papa Clemente VIII, al que \u00e9l hab\u00eda visto en Roma y por el que sent\u00eda gran veneraci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abHabiendo, pues, este santo papa recibido a dos embajadores de parte de algunos pr\u00edncipes del Oriente, donde la fe comenzaba a ex\u00adtenderse, y deseando dar gracias a Dios por ello en presencia suya, ofreci\u00f3 a intenci\u00f3n de ellos el santo sacrificio de la misa. Mientras estaba ante el altar, y hacia el memento, he aqu\u00ed que le ven llorar, gemir y suspirar, lo que les extra\u00f1a grandemente. De manera que, al t\u00e9rmino de la misma, se toman la libertad de preguntarle qu\u00e9 causa ha motivado sus l\u00e1grimas y gemidos en una acci\u00f3n que s\u00f3lo debiera causarle consuelo y gozo. El les dijo con toda sencillez ser cierto que hab\u00eda comenzado la misa con gran satisfacci\u00f3n y contento, pero que le hab\u00eda sobrevenido una s\u00fabita tristeza y amargura a la vista de los reveses y p\u00e9rdidas que acontec\u00edan todos los d\u00edas a la Iglesia de parte de los herejes; de manera que hab\u00eda motivos para temer que Dios quisiera trasladarla a otro lugar.\u00bb<\/p>\n<p>Habr\u00eda que citar toda la pl\u00e1tica, pero nos contentaremos con los pasajes si\u00adguientes:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Ah, se\u00f1ores y hermanos m\u00edos, qu\u00e9 gozo recibir\u00e1 Dios si, entre las ruinas de su Iglesia, en medio de las conmociones causadas por las herej\u00edas, en los estragos que la concupiscencia por todos lados provoca, hay algunas personas que se ofrezcan a El para llevar a otra parte, si as\u00ed puede hablarse, los restos de su Iglesia, y otros para defender y guardar lo poco que aqu\u00ed queda!\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfNo coincid\u00eda San Vicente con el abad de Saint-Cyran, quien pensaba ser temeridad oponerse a los designios de Dios y defender a una Iglesia a la que ha re\u00adsuelto perder?<\/p>\n<p>Y San Vicente a\u00f1ade:<\/p>\n<p>\u00abAy, se\u00f1ores, puede que dijera la verdad, al avanzar que, por nuestros pecados, Dios quer\u00eda quitarnos la Iglesia. Pero minti\u00f3 este autor de herej\u00eda al decir que era una temeridad oponerse a Dios por el sostenimiento y defensa de la Iglesia; Dios lo pide, y hay que hacerlo&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Vemos c\u00f3mo este pensamiento de San Vicente aparece una y otra vez en un contexto misionero. Trabajar en las misiones extranjeras tiene en \u00e9l una moti\u00advaci\u00f3n personal. No se puede decir que la idea forme parte de su doctrina misio\u00adnera, de su espiritualidad general. Proviene de las situaciones concretas de su tiempo. En todo caso, es un pensamiento que puede ser \u00fatil tambi\u00e9n para el nuestro.<\/p>\n<h2><strong>III. Las negociaciones sin resultado<\/strong><\/h2>\n<p>Sorprende comprobar las negociaciones llevadas a cabo en tiempo de San Vi\u00adcente para enviar lazaristas a las misiones y que quedaron sin resultado. En 1634, el santo hubo de pensar ya en Turqu\u00eda. Escrib\u00eda con fecha 25 de julio:<\/p>\n<p>\u00abEl se\u00f1or embajador de Turqu\u00eda (conde de Marcheville) me hace el honor de escribirme pidiendo sacerdotes de San Nicol\u00e1s (la comunidad de Adrien Bourdoise) y de la Misi\u00f3n, que piensa podr\u00e1n hacer m\u00e1s de cuanto yo ose deciros.\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente escribi\u00f3 esta carta al Padre du Coudray, en Roma, quien estaba en tratos con un joven maronita. Suger\u00edale el santo:<\/p>\n<p>\u00aby traed cuando y como teng\u00e1is a bien&#8230; a ese buen maronita, si pens\u00e1is que desea darse a Dios en esta peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda; ejercitaos, por favor, en el aprendizaje de su griego vulgar, para ense\u00f1arlo aqu\u00ed, si es preciso; \u00bfqui\u00e9n sabe?\u00bb<\/p>\n<p>Por primera vez se menciona a un candidato de la Congregaci\u00f3n que no pro\u00adcede de Europa.<\/p>\n<p>En 1640. Monse\u00f1or Ingoli pide a San Vicente dos cohermanos oriundos de Avi\u00f1\u00f3n para que acompa\u00f1en a un obispo de otra compa\u00f1\u00eda. Se trata del Brasil, pues el 9 de agosto tropezamos con la menci\u00f3n de Pernambuco: \u00abEspero respuesta de Fernambouc (sic) de las Indias.\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente no tiene padres del condado de Avi\u00f1\u00f3n, pero observa a pesar de todo: \u00abMe parece es absolutamente necesario que el obispo y los dos que han de acompa\u00f1arle sean de la misma compa\u00f1\u00eda.\u00bb<\/p>\n<p>Y luego subraya: \u00abQue la direcci\u00f3n de la disciplina de los enviados incumba al supe\u00adrior, con facultad para reclamar a \u00e9sos y mandar a otros\u00bb. No hallamos otras referencias a este asunto.<\/p>\n<p>San Vicente se ocup\u00f3 durante a\u00f1os del obispado de Babilonia, en Persia. La primera referencia se lee en una carta del 24 de agosto, 1643, y la \u00faltima en la del 14 de noviembre, 1659 (33). S\u00f3lo el per\u00edodo 1643-1647 es de importancia para nosotros, porque fue entonces cuando Propaganda pidi\u00f3 lazaristas para Persia.<\/p>\n<p>En 1643, tras el regreso a Francia de Monse\u00f1or Jean Duval, obispo de Babilo\u00adnia, el se\u00f1or de Month\u00e9ron, un antiguo amigo de San Vicente, inicia las negociaciones. A ellas hab\u00eda precedido una pl\u00e1tica con Monse\u00f1or Ingoli. La inten\u00adci\u00f3n era que los lazaristas fuesen a Persia y que Monse\u00f1or Duval dimitiese en favor de un cohermano del se\u00f1or Vicente. El se\u00f1or de Month\u00e9ron trata el asunto con el superior de Roma, Bernard Codoing; escribe, asimismo, una carta a Mon\u00adse\u00f1or Duval.<\/p>\n<p>En el intervalo hab\u00eda que buscar una prebenda para el obispo y presentar la cuesti\u00f3n de forma oficial al se\u00f1or Vicente. De ah\u00ed que el se\u00f1or de Month\u00e9ron proponga al nuncio en Par\u00eds que establezca contacto con la reina con objeto de hallar otro beneficio para Monse\u00f1or Duval y hablar con el se\u00f1or Vicente en la forma dicha. Mientras tanto, el se\u00f1or Vicente lo sab\u00eda ya todo, porque \u00abuna buena religiosa\u00bb se lo hab\u00eda dicho de parte del se\u00f1or de Month\u00e9ron. Prime\u00adramente, el santo responde a la propuesta con una negativa, en especial \u00abde que plega a Su Divina Bondad manifestar su voluntad con mayor evidencia en la manera como se os (a Codoing) proponga la cosa por parte de dicha Congrega\u00adci\u00f3n y por la forma como la proposici\u00f3n sea recibida aqu\u00ed (Francia), <strong>positis aliis <\/strong><strong>circumstantlis ponendis\u00bb.<\/strong><\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el se\u00f1or Vicente carec\u00eda de personal. La situaci\u00f3n en Persia era tal, que no se podr\u00eda trabajar en Bagdad y hab\u00eda que ir a Ispahan. Luego, pensaba el santo que el Se\u00f1or no quer\u00eda se nombrase obispos a los lazaristas.<\/p>\n<p>En agosto de 1644 el superior de Roma, Bernard Codoing, pensaba haber clara llamada de Dios para el env\u00edo de lazaristas a Persia. San Vicente dudaba a\u00fan, sobre todo a causa de las dificultades financieras:<\/p>\n<p>\u00abQueda otra dificultad, y es la de dar ah\u00ed a Monse\u00f1or de Babilonia la renta que le corresponde y que est\u00e1 destinada a su obispado. \u00bfPodr\u00edais hacer se terminase el asunto sin eso?\u00bb<\/p>\n<p>El asunto se arrastr\u00f3 hasta 1647. San Vicente hab\u00eda reconocido una clara llama\u00adda de Dios a su Congregaci\u00f3n. Pero el nuevo superior de Roma, Jean Dehorgny, dudaba de ella. San Vicente respond\u00eda en marzo de 1647:<\/p>\n<p>\u00abSab\u00e9is, se\u00f1or, cu\u00e1ndo puso la Sagrada Congregaci\u00f3n los ojos en nos\u00adotros, las veces que nos ha solicitado y lo poco que nosotros nos hemos aprestado a mezclar nada humano en la resoluci\u00f3n de esta santa empresa; pero como se nos insta de nuevo por cartas y a trav\u00e9s del se\u00f1or nuncio, no dudo de que hemos de llegar a la ejecuci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>La falta de personal no cuenta ya para San Vicente. San Ignacio hab\u00eda nom\u00adbrado superiores aun a novicios:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfSer\u00eda razonable tener nosotros abundancia de hombres, inutili\u00adzando parte de nuestro tiempo, mientras Dios carece de ellos en otros lugares adonde nos manda?\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente hab\u00eda pedido externos para el episcopado, pero sin \u00e9xito. Ya no pone dificultad en que uno de los suyos sea nombrado obispo:<\/p>\n<p>\u00abHe reparado una vez m\u00e1s en el peligro de que este ejemplo d\u00e9 ocasi\u00f3n a que algunas personas de la Compa\u00f1\u00eda ambicionen prela\u00adturas; pero estimo que la lejan\u00eda del lugar, los riesgos que se corren al ir y residir en \u00e9l, la humildad apost\u00f3lica con que se comportar\u00e1 el elegido para el cargo, quitar\u00e1n la ocasi\u00f3n de que se ambicione esos empleos; hay muchos otros inconvenientes&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente va a actuar. En marzo de 1647 propone a Monse\u00f1or Ingoli la persona de su asistente, Lambert aux Couteaux, como candidato a la coadjutor\u00eda de Babilonia:<\/p>\n<p>\u00abOs confieso, Monse\u00f1or, que privarme de esta persona es sacarme un ojo y cortarme un brazo.\u00bb<\/p>\n<p>Promete hablar del asunto con la reina, despu\u00e9s de lo cual dar\u00e1 de nuevo aviso a Monse\u00f1or Ignoli. De todos modos, la presentaci\u00f3n del Padre Lambert aux Couteaux no estaba aun firmemente resuelta para el santo, quien no hab\u00eda hablado con el candidato m\u00e1s que en t\u00e9rminos generales. El superior de Roma perma\u00adnec\u00eda contrario a la decisi\u00f3n. En mayo de 1647, el se\u00f1or Vicente escrib\u00eda con este<\/p>\n<p>motivo:<\/p>\n<p>\u00abSuspender\u00e9, sin embargo, la resoluci\u00f3n hasta que vea lo que teng\u00e1is que escribirme acerca de ella, con objeto de avenirme, si vuestras razones son mejores que las m\u00edas\u00bb. En una carta del 23 de octubre, 1648, se refiere una vez m\u00e1s a Persia, \u00abadonde Propaganda nos env\u00eda\u00bb; pero el asunto no trajo consecuencias a la Con\u00adgregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1644, se piden lazaristas para las Indias Orientales. Bernard Codoing, en Roma, ve en ello una clara llamada de Dios. Esto causa una fuerte impresi\u00f3n en el se\u00f1or Vicente. Piensa en mandar un sacerdote y un cl\u00e9rigo a Portugal con el embajador de Francia, que sale en esa direcci\u00f3n. Desde all\u00ed, sus cohermanos podr\u00e1n pasar a las Indias.<\/p>\n<p>En 1645, el se\u00f1or Vicente a\u00fan tiene que asegurar al superior de Roma que no experimenta repugnancia por la propuesta de las Indias, pero ahora ya no hallaremos rastro del asunto en la correspondencia del santo.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n de un misionero para Sal\u00e9 hab\u00edase sugerido en 1643 y era forma\u00adlizada en 1646. El se\u00f1or Vicente escrib\u00eda el 25 de julio de ese a\u00f1o:<\/p>\n<p>\u00abSe nos pide tambi\u00e9n en Sal\u00e9, que es otra ciudad de Africa (en Ma\u00adrruecos), donde est\u00e1 permitido predicar a Jesucristo. No sabemos a\u00fan qui\u00e9n ser\u00e1 elegido para que vaya a ella. Ru\u00e9goos pens\u00e9is ante Dios qui\u00e9n podr\u00eda tener capacidad y celo para la empresa y me dig\u00e1is vuestro parecer.\u00bb<\/p>\n<p>Al cabo de una semana, San Vicente hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de enviar all\u00e1 a un sacerdote y a un hermano. El sacerdote, Padre Jacques Le Soudier, sali\u00f3 de Par\u00eds antes del 25 de agosto, 1646. Deb\u00eda asistir a los esclavos de Sal\u00e9, y estar\u00eda al servicio del c\u00f3nsul. Pero en octubre de 1646, Le Soudier recib\u00eda del se\u00f1or Vicente la orden de detenerse en Marsella. Un padre recoleto hab\u00eda partido rumbo a Marruecos, diciendo que ansiaba rescatar esclavos, mas suplant\u00f3 a Le Soudier en Sal\u00e9, en el puesto a \u00e9l destinado. San Vicente escrib\u00eda al c\u00f3nsul el 5 de octubre, 1646:<\/p>\n<p>\u00abAl proceder de este buen padre que ha ganado la delantera nada s\u00e9 decir, se\u00f1or, sino que tenemos por m\u00e1xima ceder a los dem\u00e1s las buenas obras que se brindan a hacer, estimando con raz\u00f3n que las har\u00e1n mejor que nosotros. Luego, tememos que sobrevenga alg\u00fan liti\u00adgio, con m\u00e1s esc\u00e1ndalo que edificaci\u00f3n de cristianos e infieles.\u00bb<\/p>\n<p>Para San Vicente la cuesti\u00f3n hab\u00eda concluido. M\u00e1s tarde, el hijo del c\u00f3nsul, Henri, hac\u00eda nuevas instancias ante el santo para que enviase lazaristas. De ah\u00ed que, a los seis a\u00f1os, enero de 1652, San Vicente dirigiera una s\u00faplica a Propa\u00adganda pidiendo las facultades necesarias a los misioneros que deseaba enviar a Sal\u00e9. Propaganda accedi\u00f3 a la petici\u00f3n, mas cuando San Vicente supo que los recoletos hac\u00edan instancias para que Roma los reinstalase en su antigua mi\u00adsi\u00f3n, renunci\u00f3 al puesto. Escrib\u00eda el 7 de marzo, 1652, al nuncio:<\/p>\n<p>\u00abSepan los se\u00f1ores de Propaganda que, si hay otros obreros deseosos de ir a los lugares que nos hab\u00edan sido designados, nosotros nos reti\u00adramos de ellos para no herir la caridad, ni turbar la sensaci\u00f3n que debemos tener de que los dem\u00e1s act\u00faan mejor que nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>He ah\u00ed al verdadero San Vicente, activado por la humildad colectiva.<\/p>\n<p>En el curso de los a\u00f1os 1647-1648, el se\u00f1or Vicente tuvo intenci\u00f3n de enviar misioneros a Arabia. Existe una s\u00faplica de enero, 1648, por la que pide a Propa\u00adganda autorizaci\u00f3n para dirigir esta misi\u00f3n en su propio nombre, y que se designe a un Vice-prefecto. Este se establecer\u00eda en un puerto de la Arabia Feliz, adonde le podr\u00edan llevar los barcos holandeses e ingleses. Luego, se ve c\u00f3mo ninguno de estos planes llega a ejecutarse.<\/p>\n<p>En 1652, se pide a San Vicente env\u00ede dos sacerdotes a Guyana: estaban en curso los preparativos de una expedici\u00f3n a esas tierras. El santo solicita de Propaganda, en marzo de ese a\u00f1o, las facultades necesarias para poder nombrar \u00e9l mismo al prefecto de esa misi\u00f3n. El director religioso de la expedici\u00f3n, el abate de l&#8217;Isle Marivault, recib\u00eda alojamiento del se\u00f1or Vicente. A la casa de Bons-Enfants acud\u00eda mucho p\u00fablico, pues seg\u00fan cuenta Bist, a ella se hab\u00eda reti\u00adrado el histori\u00f3grafo de la expedici\u00f3n. El mismo se\u00f1or Vicente escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed tiene lugar un aprovisionamiento considerable para ese pa\u00eds. Va un doctor de la Sorbona con muchos buenos sacerdotes, a los que lleva con la resoluci\u00f3n de no depender, poco ni mucho, de nadie m\u00e1s que de la Santa Sede. Esta resoluci\u00f3n est\u00e1 tomada tiempo ha, y se ejecutar\u00e1 antes que la otra (la fundaci\u00f3n de un seminario por el se\u00f1or de Ventadour, en Gentilly), pues el dinero y los barcos est\u00e1n casi prestos\u00bb.<\/p>\n<p>En una carta del 23 de octubre, 1648, se refiere una vez m\u00e1s a Persia, \u00abadonde Propaganda nos env\u00eda\u00bb; pero el asunto no trajo consecuencias a la Con\u00adgregaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1644, se piden lazaristas para las Indias Orientales. Bernard Codoing, en Roma, ve en ello una clara llamada de Dios. Esto causa una fuerte impresi\u00f3n en el se\u00f1or Vicente. Piensa en mandar un sacerdote y un cl\u00e9rigo a Portugal con el embajador de Francia, que sale en esa direcci\u00f3n. Desde all\u00ed, sus cohermanos podr\u00e1n pasar a las Indias.<\/p>\n<p>En 1645, el se\u00f1or Vicente a\u00fan tiene que asegurar al superior de Roma que no experimenta repugnancia por la propuesta de las Indias, pero ahora ya no hallaremos rastro del asunto en la correspondencia del santo.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n de un misionero para Sal\u00e9 hab\u00edase sugerido en 1643 y era forma\u00adlizada en 1646. El se\u00f1or Vicente escrib\u00eda el 25 de julio de ese a\u00f1o:<\/p>\n<p>\u00abSe nos pide tambi\u00e9n en Sal\u00e9, que es otra ciudad de Africa (en Ma\u00adrruecos), donde est\u00e1 permitido predicar a Jesucristo. No sabemos a\u00fan qui\u00e9n ser\u00e1 elegido para que vaya a ella. Ru\u00e9goos pens\u00e9is ante Dios qui\u00e9n podr\u00eda tener capacidad y celo para la empresa y me dig\u00e1is vuestro parecer.\u00bb<\/p>\n<p>Al cabo de una semana, San Vicente hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de enviar all\u00e1 a un sacerdote y a un hermano. El sacerdote, Padre Jacques Le Soudier, sali\u00f3 de Par\u00eds antes del 25 de agosto, 1646. Deb\u00eda asistir a los esclavos de Sal\u00e9, y estar\u00eda al servicio del c\u00f3nsul. Pero en octubre de 1646, Le Soudier recib\u00eda del se\u00f1or Vicente la orden de detenerse en Marsella. Un padre recoleto hab\u00eda partido rumbo a Marruecos, diciendo que ansiaba rescatar esclavos, mas suplant\u00f3 a Le Soudier en Sal\u00e9, en el puesto a \u00e9l destinado. San Vicente escrib\u00eda al c\u00f3nsul el 5 de octubre, 1646:<\/p>\n<p>\u00abAl proceder de este buen padre que ha ganado la delantera nada s\u00e9 decir, se\u00f1or, sino que tenemos por m\u00e1xima ceder a los dem\u00e1s las buenas obras que se brindan a hacer, estimando con raz\u00f3n que las har\u00e1n mejor que nosotros. Luego, tememos que sobrevenga alg\u00fan liti\u00adgio, con m\u00e1s esc\u00e1ndalo que edificaci\u00f3n de cristianos e infieles.\u00bb<\/p>\n<p>Para San Vicente la cuesti\u00f3n hab\u00eda concluido. M\u00e1s tarde, el hijo del c\u00f3nsul, Henri, hac\u00eda nuevas instancias ante el santo para que enviase lazaristas. De ah\u00ed que, a los seis a\u00f1os, enero de 1652, San Vicente dirigiera una s\u00faplica a Propa\u00adganda pidiendo las facultades necesarias a los misioneros que deseaba enviar a Sal\u00e9. Propaganda accedi\u00f3 a la petici\u00f3n, mas cuando San Vicente supo que los recoletos hac\u00edan instancias para que Roma los reinstalase en su antigua mi\u00adsi\u00f3n, renunci\u00f3 al puesto. Escrib\u00eda el 7 de marzo, 1652, al nuncio:<\/p>\n<p>\u00abSepan los se\u00f1ores de Propaganda que, si hay otros obreros deseosos de ir a los lugares que nos hab\u00edan sido designados, nosotros nos reti\u00adramos de ellos para no herir la caridad, ni turbar la sensaci\u00f3n que debemos tener de que los dem\u00e1s act\u00faan mejor que nosotros.\u00bb<\/p>\n<p>He ah\u00ed al verdadero San Vicente, activado por la humildad colectiva.<\/p>\n<p>En el curso de los a\u00f1os 1647-1648, el se\u00f1or Vicente tuvo intenci\u00f3n de enviar misioneros a Arabia. Existe una s\u00faplica de enero, 1648, por la que pide a Propa\u00adganda autorizaci\u00f3n para dirigir esta misi\u00f3n en su propio nombre, y que se designe a un Vice-prefecto. Este se establecer\u00eda en un puerto de la Arabia Feliz, adonde le podr\u00edan llevar los barcos holandeses e ingleses. Luego, se ve c\u00f3mo ninguno de estos planes llega a ejecutarse.<\/p>\n<p>En 1652, se pide a San Vicente env\u00ede dos sacerdotes a Guyana: estaban en curso los preparativos de una expedici\u00f3n a esas tierras. El santo solicita de Propaganda, en marzo de ese a\u00f1o, las facultades necesarias para poder nombrar \u00e9l mismo al prefecto de esa misi\u00f3n. El director religioso de la expedici\u00f3n, el abate de l&#8217;Isle Marivault, recib\u00eda alojamiento del se\u00f1or Vicente. A la casa de Bons-Enfants acud\u00eda mucho p\u00fablico, pues seg\u00fan cuenta Bist, a ella se hab\u00eda reti\u00adrado el histori\u00f3grafo de la expedici\u00f3n. El mismo se\u00f1or Vicente escrib\u00eda:<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed tiene lugar un aprovisionamiento considerable para ese pa\u00eds. Va un doctor de la Sorbona con muchos buenos sacerdotes, a los que lleva con la resoluci\u00f3n de no depender, poco ni mucho, de nadie m\u00e1s que de la Santa Sede. Esta resoluci\u00f3n est\u00e1 tomada tiempo ha, y se ejecutar\u00e1 antes que la otra (la fundaci\u00f3n de un seminario por el se\u00f1or de Ventadour, en Gentilly), pues el dinero y los barcos est\u00e1n casi prestos\u00bb.<\/p>\n<p>Pero el se\u00f1or Vicente retir\u00f3 a sus misioneros. Una carta del 3 de mayo, 1652, ostenta el motivo de la determinaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abEl plan de Am\u00e9rica no nos ha resultado; no es que no tenga lugar el embarque, sino que quien nos hab\u00eda pedido sacerdotes no ha vuelto a hablar de ello, puede que a causa de la dificultad de la Sagrada Congregaci\u00f3n de Propaganda, cosa en la que no hab\u00eda pensado; y yo pienso que los sacerdotes all\u00e1 enviados van sin contar con ella. Creo como vos, se\u00f1or, que es bueno hacer a Dios sacrificios como \u00e9sos y enviar a nuestros sacerdotes para que conviertan a los infieles, pero a condici\u00f3n de que tengan una misi\u00f3n leg\u00edtima.\u00bb<\/p>\n<p>En 1654-1655 hubo dos coloquios sobre en env\u00edo de misioneros y otros sacer\u00addotes a Suecia y a Dinamarca. Propaganda quer\u00eda pedir al santo siete u ocho sacerdotes, y formul\u00f3 su solicitud por segunda y tercera vez. El Padre Guillot, que trabajaba en Polonia, deseaba ir all\u00e1. Cruz\u00f3 cartas con Suecia, y tuvo una entrevista con el embajador de Francia. El se\u00f1or Vicente pidi\u00f3 al superior de Varsovia le diera cuanto necesitase, por ejemplo, un libro de controversia. En febrero, 1655, era claro que la reina Luisa-Mar\u00eda de Gonzaga no deseaba la partida del se\u00f1or Guillot. En vista de las dificultades surgidas entre los cohermanos de Polonia, el embajador hab\u00eda buscado tres sacerdotes en Fran\u00adcia. San Vicente escribi\u00f3 entonces:<\/p>\n<p>\u00abHe ah\u00ed, pues, sabida la voluntad de Dios y resuelta de ese modo la dificultad al respecto.\u00bb<\/p>\n<p>En 1656, Propaganda pidi\u00f3 a San Vicente, a trav\u00e9s del nuncio, un sacerdote para el L\u00edbano, adonde el santo pens\u00f3 en enviar al Padre Edme Jolly, de lo cual desisti\u00f3: los grandes calores del L\u00edbano pod\u00edan perjudicar a este co\u00adhermano, quien, por otra parte, hac\u00eda mucho bien en Roma. El se\u00f1or Vicente opt\u00f3 por la persona del Padre Thomas Berthe. El 14 de julio, el se\u00f1or Vicente visitaba al nuncio para explicarle detalladamente las cualidades del candidato: Escrib\u00eda: \u00abrogamos a Dios que disponga de este asunto como su sabidur\u00eda juzgue conveniente.\u00bb<\/p>\n<p>El asunto no tuvo otras consecuencias.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal abrig\u00f3 a\u00fan diversos planes. Hay que citar una carta de Nico\u00adl\u00e1s Etienne, escrita desde Madagascar el 1 de enero, 1664: \u00ab&#8230; ir\u00e9 aun a China, Jap\u00f3n y dem\u00e1s tierras de infieles a abrir paso a la Congregaci\u00f3n, para que preste a Dios y a las almas el servicio prestado en Europa. Tal era la intenci\u00f3n del difunto se\u00f1or Vicente, nuestro bienaventurado padre, que yo pasara a China&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Vemos la evoluci\u00f3n en la espiritualidad misionera de San Vicente, comparando este texto con la carta del 10 de marzo, 1639 (70). \u00bfDeber\u00e1 dudarse que todos sus cohermanos pudieron seguir esa evoluci\u00f3n en la Congregaci\u00f3n? No lo sabe\u00admos. Queremos de todas suertes citar a\u00fan dos textos. El primero es un extracto de la repetici\u00f3n de oraci\u00f3n del 14 de julio, 1655 (71):<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfC\u00f3mo? \u2014dir\u00e1 un misionero laxo\u2014. \u00bfPara qu\u00e9 tanta misi\u00f3n? \u00a1Ir a las Indias, a las H\u00e9bridas! \u00a1Andad, andad, eso es ya demasiado&#8230; en realidad, cuando el se\u00f1or Vicente haya muerto, va a haber muchos cambios, habr\u00e1 que cortar todos esos compromisos, pues no hay ya medio de sostenerlos! \u00bfA qu\u00e9 tantas Indias, H\u00e9bridas, prisiones? De modo, se\u00f1ores, que se dir\u00e1: Adi\u00f3s misiones, adi\u00f3s Indias, adi\u00f3s H\u00e9bri\u00addas, etc. \u00bfY qui\u00e9n es la causa de todo ese mal? Un laxo, misioneros laxos y llenos del amor de sus comodidades, de su tranquilidad.\u00bb<\/p>\n<p>El 6 de diciembre, 1658, el santo dec\u00eda una vez m\u00e1s:<\/p>\n<p>\u00abCuando yo haya muerto, puede acontecer que vengan esp\u00edritus de contradicci\u00f3n y personas laxas que digan&#8230; y otros que digan que abar\u00adcarnos demasiado enviando a tierras lejanas, las Indias, Berber\u00eda. Pero, Dios m\u00edo, pero Se\u00f1or m\u00edo, \u00bfno envi\u00e1steis Vos a Santo Tom\u00e1s a las Indias, y a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles por toda la tierra? \u00bfNo les encomen\u00addaisteis el cuidado y gu\u00eda de todos los pueblos en general, y de muchas personas y familias en particular? No importa: nuestra vocaci\u00f3n es: Evangelizares pauperibus.\u00bb<\/p>\n<p>Podemos ahora trazar el siguiente cuadro cronol\u00f3gico:<\/p>\n<ul>\n<li>1634 Constantinopla<\/li>\n<li>1640 Pernambuco (Brasil)<\/li>\n<li>1643 Babilonia (Persia)<\/li>\n<li>1644 Indias Orientales<\/li>\n<li>1645 T\u00fanez<\/li>\n<li>1646 Argel Sal\u00e9 (Marruecos)<\/li>\n<li>1647 Arabia<\/li>\n<li>1648 Madagascar<\/li>\n<li>1652 Guyana<\/li>\n<li>1654 Suecia<\/li>\n<li>1656 L\u00edbano<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los proyectos escritos en negrita llegaron a realizarse, y sobre ellos queremos decir algo en la secci\u00f3n que sigue.<\/p>\n<h2><strong>IV. Evaluaci\u00f3n de las misiones emprendidas<\/strong><\/h2>\n<p>No tenemos intenci\u00f3n de reconstruir aqu\u00ed la historia de las misiones aceptadas por San Vicente, pues tanto se ha escrito sobre ello. Lo que en este art\u00edculo nos interesa es la persona de San Vicente y las directrices que da a sus misioneros.<\/p>\n<h3><strong>a) T\u00fanez (desde 1645) y Argel (desde 1646)<\/strong><\/h3>\n<p>En 1642, San Vicente recibe de Luis XIII la orden de enviar algunos sacerdotes a Berber\u00eda (73). El rey le da nueve o diez mil libras para esa obra. Se determina bien el objeto de las misiones en Berber\u00eda en el acta de fundaci\u00f3n de la casa de Marsella:<\/p>\n<p>\u00abItero, con la obligaci\u00f3n expresa de que dichos sacerdotes de la Misi\u00f3n env\u00eden, para siempre y a perpetuidad, cuando y como lo juzguen oportuno, sacerdotes de dicha Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n a Berber\u00eda, para consolar e instruir a los pobres cristianos, cautivos y detenidos en dichos lugares, en la fe, amor y temor de Dios y organizar con ellos misiones, catequesis, instrucciones y exhortaciones, misas y ora\u00adciones seg\u00fan es su costumbre&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El primer sacerdote de la Congregaci\u00f3n, acompa\u00f1ado de un hermano, lleg\u00f3 a T\u00fanez el 22 de noviembre de 1645 en calidad de capell\u00e1n del c\u00f3nsul franc\u00e9s. Para facilitar las misiones en Berber\u00eda, San Vicente adquiri\u00f3 los consulados de Argel (1646) y T\u00fanez (1648).<\/p>\n<p>En lo sucesivo, San Vicente destin\u00f3 a tres cohermanos para el servicio de los esclavos, y a un cohermano cl\u00e9rigo y otro lego para el consulado. Un cohermano falleci\u00f3 en T\u00fanez durante este per\u00edodo. A Argel se destin\u00f3 un cl\u00e9rigo para el consu\u00adlado, mientras para la asistencia a los esclavos se enviaba a cuatro padres, entre las fechas de 1646 y la muerte de San Vicente (1660). Tres de los padres falle\u00adcer\u00edan durante ese tiempo. Jean Le Vacher, que trabaj\u00f3 en T\u00fanez y en Argel, fue el m\u00e1s c\u00e9lebre de estos misioneros. En un reglamento que San Vicente le traz\u00f3 leemos el consejo \u00abde vivir con todas las precauciones imaginables para con el dey, el pacha, la aduana y otros principales&#8230;\u00bb Le Vacher deb\u00eda, adem\u00e1s \u00abganar a fuerza de paciencia a los sacerdotes y religiosos esclavos que all\u00ed haya, mantener a los mercaderes en la mayor uni\u00f3n posible. Sobre todo, se atendr\u00e1n a las leyes del pa\u00eds, exceptuada la religi\u00f3n, de la que jam\u00e1s disputar\u00e1n ni dir\u00e1n nada desde\u00f1oso.\u00bb<\/p>\n<p>Le Vacher deb\u00eda consignar con toda exactitud los nombres de los esclavos a los que asistiese y anotar la suma que les distribu\u00eda. Al hermano de Jean, Philippe Le Vacher, entonces en Argel, escrib\u00edale San Vicente, en 1652: \u00abNo se os envi\u00f3 a Argel m\u00e1s que para consolar a las almas afligidas, animarlas a sufrir y ayudarlas a perseverar en nuestra santa religi\u00f3n. Ese es vuestro principal deber, y no el cargo de Gran Vicario que acep\u00adtasteis s\u00f3lo en cuanto que sirve de medio para los fines mencionados.\u00bb<\/p>\n<p>Philippe Le Vacher no deb\u00eda relacionarse con los turcos o los renegados: \u00abno os expong\u00e1is a los peligros que pueden sobrevenir, pues exponi\u00e9n\u00addoos&#8230; lo expondr\u00edais todo y har\u00edais gran injusticia a los pobres cris\u00adtianos esclavos, cuando mejor asistidos estar\u00edan; cerrar\u00edais la puerta al porvenir y a la libertad que ahora tenemos de prestar este servicio a Dios en Argel y otros lugares.\u00bb<\/p>\n<p>El humilde se\u00f1or Vicente no tem\u00eda hacer una comparaci\u00f3n entre las \u00f3rdenes que van a rescatar esclavos y la obra de sus misioneros:<\/p>\n<p>\u00abEso, se\u00f1ores, es hermoso y muy excelente, pero me parece que hay algo a\u00fan mayor en los que no s\u00f3lo van a Argel, a T\u00fanez, para contribuir al rescate de los pobres cristianos, sino que, adem\u00e1s de eso, permanecen all\u00ed, y permanecen para rescatar a esa pobre gente, para asistirla espiritual y corporalmente, correr en socorro suyo, estar all\u00ed para asistirla\u00bb.<\/p>\n<p>A 1.200 esclavos se rescat\u00f3 en vida de San Vicente, gast\u00e1ndose en esa y otras obras en favor de los esclavos 1.200.000 libras.<\/p>\n<p>No siempre era f\u00e1cil encontrar seglares para la funci\u00f3n de c\u00f3nsul, de suerte que los mismos sacerdotes debieron asumir esta funci\u00f3n. El se\u00f1or Vicente hizo instancias a Roma para obtener el permiso, pero no le fue concedido. En su co\u00adrrespondencia con el Padre Jolly, superior de Roma, encontramos, sobre la cues\u00adti\u00f3n, algunas frases muy pertinentes, escritas de pu\u00f1o y letra del santo en cartas redactadas por su secretario. Por ejemplo, el 7 de septiembre de 1657:<\/p>\n<p>\u00abSe emplea a eclesi\u00e1sticos para administrar justicia civil en los Estados Eclesi\u00e1sticos, funci\u00f3n que los seglares podr\u00edan desempe\u00f1ar, \u00bfpor qu\u00e9 no en Barber\u00eda, visto el estado de cosas, y que aseguro ante Dios, que no es para hacer comentario, ni para valerse de ventaja temporal alguna, y que no hay otro motivo que nos induzca a este santo empleo que la sola caridad para con el pr\u00f3jimo por el amor de Dios?\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente podr\u00e1 atestiguar (carta del 23 de noviembre 1657):<\/p>\n<p>\u00abEstos consulados cuestan mucho a la Compa\u00f1\u00eda por los gastos que hay que hacer, superiores a la renta que los sostiene.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el santo manten\u00eda a sus misioneros, aun en circunstancias muy dif\u00edciles, pues era de opini\u00f3n que, \u00abaunque ning\u00fan otro bien proviniera de estas esta\u00adciones, m\u00e1s que hacer ver a esa tierra maldita la belleza de nuestra santa reli\u00adgi\u00f3n&#8230;, estimo que hombres y dinero est\u00e1n bien empleados\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>b) Madagascar<\/strong><\/h3>\n<p>En relaci\u00f3n con San Vicente y las misiones extranjeras, reconstruyamos aqu\u00ed la historia de la misi\u00f3n de Madagascar, en cuanto que las vicisitudes de ella fueron vividas por el santo. No hablamos, pues, de los trabajos de los misioneros mis\u00admos. Nos parece que Collet (84) resume bien el compromiso de San Vicente con la misi\u00f3n de esta isla:<\/p>\n<p>\u00abEsta misi\u00f3n le cost\u00f3 infinito y prob\u00f3 su paciencia m\u00e1s que ninguna otra, revel\u00f3 su grandeza de coraz\u00f3n y su constante sumisi\u00f3n a los designios de Dios; por eso no podemos considerarla como extra\u00f1a a \u00e9l. Es cierto que cuentan mucho en ella sus misioneros; pero puede decirse que \u00e9l cuenta mucho m\u00e1s&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>El 22 de marzo de 1648 escrib\u00eda el santo: \u00abAhora, pues, el se\u00f1or nuncio (Nicol\u00e1s Bagni), con la autoridad de la Sagrada Congregaci\u00f3n de la Propagaci\u00f3n de la Fe, cuya cabeza es nuestro Santo Padre el Papa, ha escogido a la Compa\u00f1\u00eda para que vaya a servir a Dios en la isla de San Lorenzo, por otro nombre Mada\u00adgascar\u00bb.<\/p>\n<p>Los primeros en partir fueron los Padres Charles Nacquart (n. 1617) y Nicol\u00e1s Gondr\u00e9e (n. 1620). Se embarcaron el 21 de mayo de 1648 y llegaron a Madagascar el 4 de diciembre siguiente. En octubre de 1650 (87), se notificaba a San Vicente la muerte del Padre Gondr\u00e9e (26 de mayo de 1649).<\/p>\n<p>Una nueva partida no se produce hasta 1654. El viaje de Francois Mousnier (n. 1625) y Toussaint Bourdaise (n. 1618) dur\u00f3 del 8 de marzo al 16 de agosto 1654. No encontraron a ning\u00fan cohermano en Madagascar. En junio de 1655, San Vicente sab\u00eda que hab\u00eda fallecido el Padre Nacquart (29 de mayo, 1650).<\/p>\n<p>Salen tres nuevos misioneros: Mathurin Balleville (n. 1627), Nicol\u00e1s Pr\u00e9vost (n. 1612) y Claude Dufour (n. 1618). Su viaje se prolonga del 29 de noviembre de 1655 al 13 de junio de 1656. En julio de este a\u00f1o, se hace a San Vicente sabedor de la muerte del Padre Mousnier (24 de mayo, 1655).<\/p>\n<p>En 1656 San Vicente env\u00eda a Charles Boussourdec (n. 1609), a Francois Herbron (n. 1617) y al Hermano Christophe Delaunay (n. 1634), pero el barco zozobra en la rada de Saint-Nazaire durante la noche del 2 al 3 de noviembre. Una vez m\u00e1s llegan a Francia tristes noticias (agosto de 1657). El Padre de Balleville hab\u00eda muerto durante el viaje (18 de enero 1656), el Padre Dufour mor\u00eda en Madagascar (18 de agosto, 1656) y mor\u00eda asimismo el Padre Pr\u00e9vost (septiembre, 1656). En sep\u00adtiembre y octubre de 1657 se tuvieron en San L\u00e1zaro las conferencias sobre las virtudes de los difuntos.<\/p>\n<p>San Vicente nunca supo con certeza si el Padre Bourdaise viv\u00eda. De hecho hab\u00eda muerto el 25 de junio de 1657. Todav\u00eda el 11 de noviembre de 1658, San Vicente pronunciaba estas dram\u00e1ticas palabras: \u00abEl se\u00f1or Bourdaise, hermanos m\u00edos, el se\u00f1or Baurdaise que est\u00e1 lejos y solo y que, como sab\u00e9is con tanto dolor y solicitud engendr\u00f3 en Cristo tan gran n\u00famero de esos pobres seres de la tierra en que est\u00e1; roguemos por \u00e9l. Se\u00f1or Bourdaise, \u00bfviv\u00eds todav\u00eda o no? \u00a1Si viv\u00eds, que Dios os conserve la vida!\u00bb<\/p>\n<p>Un nuevo grupo de misioneros embarcaba para Madagascar el 14 de marzo de 1658: Charles Le Blanc (n. 1625), Marand Ignace Arnoul (n. 1628), Pasquier de Fontaines (n. 1630), Pierre Devreoult (n. 1614) y, por segunda vez, el Hermano Chris\u00adtophe Delaunay. El capit\u00e1n es obligado por una tempestad a atracar en Lisboa. Cuando zarpa de nuevo, le ataca un nav\u00edo de guerra espa\u00f1ol, que transporta a Espa\u00f1a tripulaci\u00f3n y misioneros. San Vicente est\u00e1 lleno de piedad para con sus hermanos. El 25 de agosto, 1658, les escribe:<\/p>\n<p>\u00abOs ruego sobre todo, se\u00f1ores, que repos\u00e9is y os restablezc\u00e1is bien despu\u00e9s de tantos males como hab\u00e9is padecido, y que nada ahorr\u00e9is para ello. Poco a poco os recuperar\u00e9is. Me alegro infinito de volveros a ver y abrazar.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el superior de S\u00e1intes, Louis Rivet, no mostr\u00f3 la misma compasi\u00f3n para con el Hermano Delaunay. Ese mismo d\u00eda 25 de agosto le dirige San Vicente una dura reprimenda:<\/p>\n<p>\u00abOs ruego que vist\u00e1is al Hermano Christophe. \u00a1Dios m\u00edo, se\u00f1or, que no lo hay\u00e1is hecho apenas lleg\u00f3! Visteis su necesidad, sab\u00edais que era nuestro hermano y que me complacer\u00edais; aun as\u00ed, le dejasteis en sus harapos&#8230; Es de desear, se\u00f1or, que teng\u00e1is un poco de caridad para con los transe\u00fantes de la Compa\u00f1\u00eda&#8230; cuando est\u00e1n destituidos de todo, como esos.\u00bb<\/p>\n<p>Para 1659 se planeaba un nuevo embarque, pero la salida fue difiri\u00e9ndose. Los misioneros pueden finalmente partir el 18 de enero de 1660. Son: Pierre Devreoult (por segunda vez), Fran\u00c7ois Fedyn (n. 1620), Pasquier de Fontaines (por segunda vez), Nicol\u00e1s Etienne (n. 1634) y el Hermano Philippe Patte (n. 1620), un exce\u00adlente cirujano. Los viajeros no llegaron a Madagascar. Tras una demora de al\u00adgunos meses en el Cabo de Buena Esperanza, volvieron a Europa por Holanda, y llegaron a Par\u00eds el 20 de julio de 1661. San Vicente hab\u00eda muerto ya. Aun as\u00ed, la prueba no le hab\u00eda perdonado. Se le hab\u00eda hecho saber c\u00f3mo hab\u00eda pere\u00adcido ahogado el Padre Etienne cuando se acercaba en chalupa al embarcadero. El santo lo hab\u00eda hablado en secreto con solo tres cohermanos para mejor impartir a los dem\u00e1s tan desastrosa noticia. Otro misionero estaba a punto de partir de San L\u00e1zaro y embarcarse, cuando llegaron cartas del Padre Etienne, probando que a\u00fan viv\u00eda. Esta vez la prueba perdonaba al santo.<\/p>\n<p>C\u00f3mo reacciona San Vicente a tan variados sucesos, se ve en las conferencias del 15 de noviembre de 1656, 25 y 30 de agosto, 1657. Abelly habla de la situaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abCiertamente, despu\u00e9s de tan rudas pruebas, hab\u00eda alguna raz\u00f3n para dudar si quer\u00eda Dios servirse de \u00e9l y de los suyos para esta misi\u00f3n tan distante; y parec\u00eda ser una empresa temeraria el proseguirla, pues tan contraria se ostentaba la conducta de la Providencia. Tal era el sentir de algunos amigos suyos que segu\u00edan la luz de la prudencia hu\u00admana m\u00e1s de lo que conviene al \u00e9xito de las acciones apost\u00f3licas.\u00bb<\/p>\n<p>Discrepamos de Abelly en esa acusaci\u00f3n de prudencia humana: hab\u00eda objetivamente motivos para dejar la misi\u00f3n, v. gr., por falta de barcos que navegaran regularmente a Madagascar. \u00bfHab\u00eda cohermanos entre los amigos que menciona Abelly? El comportamiento del superior de Saintes para con el Hermano Chris\u00adtophe no es hermoso.<\/p>\n<p>En 1656 San Vicente no quiere creer que los candidatos a la misi\u00f3n \u00abse aco\u00adbardaran como gallinas mojadas porque hubiese zozobrado un barco\u00bb. Pero en 1657 dice (y vemos su verdadera actitud en estas circunstancias):<\/p>\n<p>\u00abAlguien de esta compa\u00f1\u00eda dir\u00e1 tal vez que es preciso abandonar Madagascar; la carne y la sangre hablar\u00e1n as\u00ed: No enviar a nadie m\u00e1s; pero tengo la seguridad de que el esp\u00edritu habla de otro modo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l era la motivaci\u00f3n del santo? Veamos:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfQu\u00e9, se\u00f1ores? \u00bfDejaremos all\u00ed del todo solo a nuestro buen Padre Bourdaise?\u00bb<\/p>\n<p>Se le podr\u00eda repatriar, pero San Vicente no lo sue\u00f1a, pues en el caso de Ma\u00addagascar existe una vocaci\u00f3n de Dios. En primer lugar, San Vicente ha reconocido un verdadero llamado misionero de sus cohermanos a esta isla: \u00abNo son la carne y la sangre, como pod\u00e9is creer, las que los llevaron a exponer sus vidas de la forma que lo hicieron.\u00bb<\/p>\n<p>Y luego: \u00abSaber ahora si la Compa\u00f1\u00eda tiene llamamiento de Dios a esas tierras, si se la llama all\u00e1, ay, se\u00f1ores no dudarlo, pues no pens\u00e1bamos en Ma\u00addagascar cuando se nos vino a proponer\u00bb.<\/p>\n<p>Es un razonamiento constante en la espiritualidad del santo: Yo no pensaba en ello, Dios es quien lo hizo. Y como en otras ocasiones, el se\u00f1or Vicente relataba la sucesi\u00f3n de los acontecimientos. En las circunstancias presentes adora la voluntad de Dios:<\/p>\n<p>\u00abNada m\u00e1s, sino que los caminos de Dios son incomprensibles y est\u00e1n escondidos a los ojos de los hombres.\u00bb<\/p>\n<p>Pero el santo no vacila en formular las dudas humanas: \u00ab\u00a1Qu\u00e9, Se\u00f1or, parece como si quisierais implantar vuestro imperio en ese pa\u00eds, en las almas de los pobres infieles, y sin embargo, per\u00admit\u00eds que 16 que parec\u00eda deber contribuir a ello se arruine y perezca en el puerto!\u00bb<\/p>\n<p>Y de nuevo: \u00ab\u00bfY de d\u00f3nde proviene que \u00e9l arruine as\u00ed, a lo que parece, lo que podr\u00eda contribuir a ello? No, no, no lo pens\u00e9is.\u00bb<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, San Vicente aduce, en esas conferencias, ejemplos sacados de la Sagrada Escritura y de la historia de la Iglesia, para corroborar su punto de vista. Habla tambi\u00e9n de la que, en este art\u00edculo, hemos llamado su \u00abmotivaci\u00f3n misionera\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo hay que decir que, al menos los misioneros Mousnier y Pr\u00e9vost fueron muy imprudentes en materia de salud. El Padre Bourdaise escrib\u00eda a San Vicente:<\/p>\n<p>\u00abOs dir\u00e9 francamente que, aun honrando la virtud, los motivos y el amor de Dios que as\u00ed les induc\u00edan a obrar, hac\u00edan excesos; pues va\u00addeaban los r\u00edos vestidos y, despu\u00e9s de aguantar la lluvia, no se mu\u00addaban, practicando grandes austeridades, no comiendo a veces m\u00e1s que una vez al d\u00eda. Si hubiesen moderado algo su celo, estar\u00edan a\u00fan llenos de vida y sirviendo a la conversi\u00f3n de nuestros pobres indios\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente daba directrices a sus misioneros, y \u00e9stos ped\u00edan sus consejos. Suministraban tambi\u00e9n informaci\u00f3n relevante, para que la obra comenzada tuviera \u00e9xito y los enviados conservasen la salud. Es l\u00e1stima que no conozcamos todas las orientaciones de San Vicente. \u00bfQu\u00e9 pensaba de las luchas coloniales trabadas por los franceses en Madagascar?. Lo que de sus consejos nos resta da, en todo caso, una idea sustancial de su pensamiento misionero. Ante todo, inculca una alta idea de esa vocaci\u00f3n: \u00abvocaci\u00f3n tan grande y tan ado\u00adrable como la de los mayores ap\u00f3stoles y santos de la Iglesia de Dios\u00bb. Para sus misioneros desea: humildad, abandono, generosidad, gran valor, fe, caridad, celo, paciencia, deferencia, pobreza, solicitud, discreci\u00f3n, integridad de costumbres, gran deseo de consumirse por Dios. Escrib\u00eda: \u00abAhora, para comenzar bien y tener feliz \u00e9xito, acordaos de obrar en el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or, de unir vuestras acciones a las de \u00e9l y de darles un fin del todo noble y divino, dedic\u00e1ndolas a su mayor gloria.\u00bb<\/p>\n<p>Y el santo a\u00f1ade un consejo muy adecuado a la misi\u00f3n de Madagascar: \u00abDios esconde a veces de sus servidores los frutos del trabajo por razones muy justas, pero no deja que su labor quede est\u00e9ril&#8230; Que esta consideraci\u00f3n conforte vuestro \u00e1nimo y lo eleve a Dios, en la con\u00adfianza de que todo saldr\u00e1 bien, aunque os parezca lo contrario.\u00bb<\/p>\n<p>San Vicente da asimismo orientaciones en cuanto al m\u00e9todo. Hay que explicar las verdades de la fe con razonamientos basados en la naturaleza e ilustrados con grandes cuadros. Prev\u00e9 que sus misioneros tendr\u00e1n que repartirse entre varios puestos, pero entonces, que se vean lo m\u00e1s a menudo posible. Regula tambi\u00e9n la correspondencia con Francia: todos los a\u00f1os escribir\u00e1n; a su vez, recibir\u00e1n anualmente noticias de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La dura experiencia le induce a decir a los misioneros que parten en 1655: \u00abSab\u00e9is que vuestra salud est\u00e1 amenazada por ese nuevo clima, mientras no os hay\u00e1is acostumbrado algo a \u00e9l; por eso os advierto que no os expong\u00e1is al sol y que, durante alg\u00fan tiempo, nada hag\u00e1is, sino aplicaros al estudio de la lengua. Imaginaos ni\u00f1os que aprenden a hablar y, en este esp\u00edritu, dejaos guiar por Mousnier&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Quiere que sus misioneros sigan en todo lo prescrito por el Concilio de Trento, y que en todo se sirvan del ritual romano.<\/p>\n<p>San Vicente respondi\u00f3 \u00e1 las necesidades que le hab\u00edan expuesto los misioneros. Lo vemos en el env\u00edo del Hermano Patte (1659), que era cirujano. He aqu\u00ed las, como hoy decimos, ecum\u00e9nicas consignas que da a \u00e9ste para el ejercicio de su arte: \u00abEs de desear que, en los servicios que vais a prestar a Dios durante la traves\u00eda, no discrimin\u00e9is ni hag\u00e1is diferencias entre cat\u00f3licos y hu\u00adgonotes, de manera que \u00e9stos sepan que los am\u00e1is en Dios\u00bb. Los misioneros hab\u00edan pedido Hijas de la Caridad, pero San Vicente no las envi\u00f3.<\/p>\n<p>En Francia misma, San Vicente trabaja por sus misioneros. Recibe en la Compa\u00f1\u00eda a un antiguo colono de Madagascar; manda a la comunidad ruegue por los misioneros, le informa sobre la misi\u00f3n, hace copiar (pero no permite imprimir) y leer a sus cohermanos las cr\u00f3nicas que llegan. Como avi\u00adsado diplom\u00e1tico, est\u00e1 en buenas relaciones con los armadores de la compa\u00f1\u00eda naviera y el duque de la Meilleraye, de suerte que pueda seguir enviando misioneros. Con la ayuda de unos grabados, instruye personalmente en la fe a un joven malgache de unos veinte a\u00f1os, que el nuncio bautizar\u00eda el 22 de marzo de 1648.<\/p>\n<p>En agosto de 1655, San Vicente recib\u00eda en San L\u00e1zaro a cuatro melgaches que Flacourt hab\u00eda tra\u00eddo a Francia. Nacquart hab\u00eda ya bautizado a tres de ellos. El mayor, Luis, de unos diecis\u00e9is a\u00f1os, fue tratado como Hermano. San Vi\u00adcente quer\u00eda hacer de todos buenos cristianos, y dec\u00eda: \u00abBastar\u00eda con ellos cuatro para convertir a todo el pa\u00eds\u00bb. Recomendaba por ello a sus comunidades que les diesen buen ejemplo, los proteg\u00eda, y ped\u00eda \u00abque no se los convirtiese en pasatiempo\u00bb.<\/p>\n<p>Luis se convirti\u00f3 de \u00abmodo prodigioso\u00bb y, como Hermano, servir\u00e1 de int\u00e9rprete y catequista a los misioneros. Se embarc\u00f3 en 1658, pero sabemos el infortunado fin del viaje. Vuelto a Francia, Luis no fue recibido por el su\u00adperior de Saintes y San Vicente tem\u00eda que, \u00abvi\u00e9ndose rechazado, tome la resoluci\u00f3n de alejarse de nosotros\u00bb.<strong><\/strong><\/p>\n<p>Para concluir, a\u00f1adamos que Flacourt estamp\u00f3 una dedicatoria a San Vicente en su obra <strong>Dictionaire de la langue de Madagascar, <\/strong>editado en 1658 (123). Por una c\u00e1rta del 12 de enero de 1658, sabemos asimismo que la misi\u00f3n de Madagascar hab\u00eda exigido hasta ese momento un gasto de siete u ocho mil libras<strong><\/strong><\/p>\n<h2><strong>V. Acci\u00f3n de san Vicente por otras misiones<\/strong><\/h2>\n<p>Seg\u00fan nos cuenta Abelly, visitaban San L\u00e1zaro misioneros de diversas misiones para ver a San Vicente. Puede suponerse que le hablaban tambi\u00e9n de sus nece\u00adsidades financieras. Con toda su sencillez, San Vicente era hombre de influencias y un buen conocedor de potenciales bienhechores.<\/p>\n<p>En su correspondencia hallamos una carta a la Madre Catalina Vironceau, su\u00adperiora del H\u00f3tel-Dieu de Quebec (125). Hab\u00edale pedido \u00e9sta recursos para com\u00adpensar las p\u00e9rdidas que los iroqueses hab\u00edan causado. Pero la renta de los Coches de Fr\u00e1ncia hab\u00eda menguado notablemente. San Vicente le responde que hay mucha miseria en Francia; las provincias est\u00e1n en completa desolaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; muchas personas caritativas de Par\u00eds se esfuerzan por reme\u00addiarlo en alguna medida y contribuyen con su solicitud y limosnas a impedir que el mundo perezca de pobreza; pero esas limosnas no bastan, y de poco servir\u00eda hablarles de las necesidades del Canad\u00e1.\u00bb<\/p>\n<p>Existe asimismo una carta (31 de octubre, 1658) al Padre Silvestre de Saint\u00adAignan, capuchino del L\u00edbano. Este intenta reunir 12.000 escudos para que el sult\u00e1n nombre al maronita Abou Naufel gobernador del L\u00edbano. San Vicente le hace observar que su relaci\u00f3n es demasiado prolija para las personas poderosas: \u00abEstas, por tener grandes quehaceres, aborrecen las relaciones que las re\u00adtienen largo rato\u00bb. Luego, el santo, no es favorable a la idea del Padre, a causa de la inestabilidad de los funcionarios turcos: \u00abSe har\u00eda un gasto considerable sin gran fruto.\u00bb<\/p>\n<p>En cualquier caso, San Vicente no quiere dispensarse de servir a este plan. Refiere Collet que el asunto fue tratado en la Asamblea de la Caridad y \u00abel capuchino, encantado del \u00e9xito de sus negociaciones, parti\u00f3 con letras de cambio que le suministraban la suma deseada para deparar un respiro a sus hermanos en Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente se preocup\u00f3 del L\u00edbano todav\u00eda otra vez. Puede que, como miembro del Consejo de Conciencia, y en uni\u00f3n con Jacques Charton, penitenciario de Par\u00eds y miembro asimismo del Consejo, tuviese que restablecer la paz entre los capu\u00adchinos franceses. Ten\u00edan \u00e9stos una disputa en torno a la capilla de Saida. El 18 de enero de 1648, se estipulaba un acuerdo en San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>San Vicente se interes\u00f3 por Tonkin y Cochinchina. En julio de 1653 firmaba, con otras personas, una s\u00faplica a Inocencio X pidiendo la creaci\u00f3n de obispos in partibus para estas regiones. Una s\u00faplica del mismo tenor se envi\u00f3 a Pro\u00adpaganda en septiembre de 1653. Durante las conversaciones, Pallu se aloj\u00f3 con los Lazaristas de Roma y Lambert de la Motte hizo ejercicios en San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>San Vicente trabaj\u00f3 especialmente por el Canad\u00e1, considerando la vocaci\u00f3n de varias personas para este pa\u00eds. En 1638, Marie Madeleine de Chauvigny, Madame de la Peltrie, consultaba a San Vicente, quien referir\u00e1 a las Hijas de la Caridad el 9 de junio de 1658: \u00abHace unos cinco a\u00f1os que me vino a ver una se\u00f1ora para comu\u00adnicarme el deseo que ten\u00eda de ir al Canad\u00e1. Al principio me pareci\u00f3 dif\u00edcil, vista la calidad de la persona; pero al ver, por su perseveran\u00adcia, que su vocaci\u00f3n era de Dios, le aconsej\u00e9 que la siguiera. Fue, y all\u00ed est\u00e1 a\u00fan, y recoge mucho fruto.\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed fue como San Vicente sostuvo, tanto a sus cohermanos, como a otros, en la vocaci\u00f3n misionera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ya se ha escrito bastante sobre el tema que enuncia nuestro t\u00edtulo. Los bi\u00f3gra\u00adfos del santo, Abelly, Collet, Maynard y Coste nos hablan de \u00e9l. 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