{"id":9607,"date":"2016-07-27T13:00:47","date_gmt":"2016-07-27T11:00:47","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2010\/01\/05\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/"},"modified":"2016-07-26T09:32:28","modified_gmt":"2016-07-26T07:32:28","slug":"isabel-seton-la-biografia-02-soledad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/","title":{"rendered":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 &#8211; Soledad"},"content":{"rendered":"<p><em>T\u00fa eres Se\u00f1or nuestro Padre,<br \/>\nnuestro Redentor.<br \/>\nTal es tu nombre desde siempre.<br \/>\nIs 63, 16<\/em><\/p>\n<p>Abril de 1788. El pr\u00f3ximo mes de agosto, Isabel har\u00e1 sus catorce a\u00f1os. Y, de nuevo, su padre va a partir para Inglaterra, se ve obligado a dejar Am\u00e9rica por un drama a la vez tr\u00e1gico y rid\u00edculo. Con una l\u00ednea, Betty consigna ese re\u00adcuerdo en los <em>Dear Remembrances.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>-Una noche pasada sudando de temor, recitando todo el tiempo el <\/em>PADRE NUESTRO.<\/p>\n<p>Noche de angustia, en efecto, aquella del 14 al 15 de abril, cuando la fami\u00adlia Bayley, parapetada en su mansi\u00f3n de Nueva York, aguarda, de un instante a otro, ver lanzarse contra los muros el oleaje desenfrenado de un tumulto popular. Llegan los gritos hasta el lugar donde se refugian el padre, la madre y los hijos. Aquello gritos de amenaza y de odio se dirigen a todos los m\u00e9dicos de la ciudad, pero apuntan en particular al doctor Bayley.<\/p>\n<p>Ahora bien, aquel tumulto que la polic\u00eda neoyorquina no ha podido conte\u00adner, en cuyo curso ya varios ciudadanos han encontrado la muerte, y que pone en peligro la vida de los m\u00e9dicos de Nueva York, ha sido desencadenado por una est\u00fapida broma de estudiante. En su laboratorio de Broadway, contiguo al hos\u00adpital, el doctor Bayley prosegu\u00eda, la antev\u00edspera, su curso de anatom\u00eda. Hablaba a los estudiantes que le rodeaban, de disecciones que hab\u00eda tenido a menudo ocasi\u00f3n de hacer, sobre cad\u00e1veres, sea en Inglaterra con el profesor Hunter, sea en Am\u00e9rica mismo, durante los recientes a\u00f1os de guerra. Sin duda, no ignora los cuentos que, gratuitamente, han circulado aqu\u00ed y all\u00ed, a su cuenta, sobre este asunto: \u00bfes que no se hab\u00eda servido entonces sin recato de soldados heridos, de uno y otro campo, para hacer sus experiencias? Aun en aquel momento mismo, sus cursos de anatom\u00eda, para los que utiliza cuerpos humanos, son discutidos sordamente por unos, censurados abiertamente por otros. Y, ante todo, \u00bfbastaba el hospital para proporcionarle los cad\u00e1veres que necesitaba? Corr\u00eda el rumor de historias siniestras: \u00bfes que no eran violadas, a veces las tumbas por la no\u00adche, arrebatados los muertos de sus f\u00e9retros, cortados sus miembros, a fin de servir para las famosas lecciones de anatom\u00eda del doctor Bayley? Tan r\u00e1pida\u00admente la imaginaci\u00f3n popular ha hecho extender la campa\u00f1a, una vez lanzada la primera insinuaci\u00f3n, a\u00fan cuando ninguna prueba seria pueda invocarse.<\/p>\n<p>El doctor Bayley no es de seguro un hombre como para prestar atenci\u00f3n a semejantes cuchufletas. Ni por un instante le viene a la mente que un incidente, m\u00ednimo, podr\u00eda br\u00fascamente sublevar contra \u00e9l a toda una parte de la poblaci\u00f3n de la ciudad. Ahora bien, el incidente va a producirse en su laboratorio, en el transcurso mismo de esa lecci\u00f3n de anatom\u00eda que da en <em>Broadtivay, <\/em>el 13 de abril de 1788.<\/p>\n<p>Sobre la mesa de disecci\u00f3n se ha colocado un brazo de mujer, que el bistur\u00ed del profesor se dispone a despiezar. S\u00fabitamente, uno de los estudiantes, con vena de chistes macabros, coge el brazo y, agit\u00e1ndolo por la ventana abierta, se pone a gritar teatralmente: \u00ab\u00a1He aqu\u00ed el brazo de vuestra madre que os ha pro\u00adpinado m\u00e1s de una bofetada!\u00bb.<\/p>\n<p>\u00a1Fatal coincidencia! Entre el grupo de muchachos que jugaban en la calle, bajo las ventanas del hospital, uno de ellos hab\u00eda perdido recientemente a su ma\u00addre. Enloquecido, corre de un tir\u00f3n hacia su casa, cuenta el hecho a su padre, quien pronto ha hecho juntar una banda de vecinos y amigos que se precipitan tras \u00e9l en direcci\u00f3n al hospital. Por las calles, el peque\u00f1o grupo engrosa por minutos. Llega a Broadway, fuerza las puertas del hospital, da asalto al labo\u00adratorio. Con la rabia de no encontrar all\u00ed al doctor Bayley, que prevenido a tiem\u00adpo ha podido escapar con sus asistentes y alumnas, rompen, destrozan, destru\u00adyen cuanto all\u00ed hay: el fruto de una labor encarnizada de muchos a\u00f1os, prose\u00adguida con la mira de hacer progresar la ciencia m\u00e9dica y quir\u00fargica, para s\u00f3lo el bien de la humanidad.<\/p>\n<p>\u00a1Dichosos todav\u00eda si se hubiera detenido all\u00ed la cosa! Pero es m\u00e1s f\u00e1cil pro\u00advocar un incendio que extinguirlo. Si las autoridades civiles que se han visto en la obligaci\u00f3n de intervenir han podido obtener que las cosas vuelvan, poco m\u00e1s o menos, al orden, durante la noche del 13 al 14, ellos son impotentes para conjurar el nuevo tumulto que estalla desde la ma\u00f1ana y va a convertirse pronto en una barrera sangrienta. En vano se hace una llamada para calmar los esp\u00edritus, a las personalidades m\u00e1s destacadas de la ciudad, a aquellos mismos que han adquirido recientemente el t\u00edtulo de h\u00e9roes de la Independencia. Su intervenci\u00f3n pac\u00edfica, lejos de calmar la agitaci\u00f3n, parece no tener otro resultado que el de llevarla a su colmo. A su vista, los tumultuarios se agarran a todo lo que encuen\u00adtran a mano: piedras, palas o estacas. Sir John Yay y el bar\u00f3n Von Steben son alcanzados. El alcalde de la ciudad se ve obligado entonces a dar a la polic\u00eda armada, que le rodea, la orden de tirar. Suenan los disparos. Hay cinco muertos y varios heridos. Si la multitud parece dispersarse un momento, es para expan\u00addirse, en el paroxismo del furor, a trav\u00e9s de las calles de Nueva York, aullante, vociferante, amenazante: \u00a1Hay que encontrar a los m\u00e9dicos sacr\u00edlegos, a esos hay que hacer morir!<\/p>\n<p>Seguramente en casa del doctor Bayley se puede esperar lo peor, y se con\u00adcibe lo que debi\u00f3 ser para la familia entera aquella noche de angustia y de terror. <em>\u00abPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos\u00bb, <\/em>repite sin cesar Isabel.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de alerta tan sofocante, y no bien se hubo calmado la efervescencia popular con el arresto del joven estudiante sobre quien, de hecho, reca\u00eda la res\u00adponsabilidad del drama, la situaci\u00f3n profesional del doctor Bayley en Nueva York resultaba muy delicada. Por otras razones diferentes, que los acontecimien\u00adtos del 13 al 14 de abr\u00fc no hab\u00edan hecho m\u00e1s que exasperar, la armon\u00eda del hogar estaba, al parecer, muy comprometida ya hac\u00eda tiempo. \u00bfHab\u00eda aceptado en el fonda jam\u00e1s Carlota Barclay que la actividad profesional de su marido acaparase la m\u00e1s bella parte de su tiempo y de su vida y prevaleciera en \u00e9l, final\u00admente, sobre toda otra preocupaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Sea de esto lo que fuere, el doctor no tarda en anunciar su pr\u00f3xima partida para Inglaterra, en vistas a una estancia para la que no fijaba ninguna dilaci\u00f3n. Pero dejar en el hogar de su madrastra a sus dos hijas mayores, en las circunstancias presentes, le pareci\u00f3 cosa imposible. Personalmente las condujo a Nueva Rochela, confi\u00e1ndolas deliberadamente a la guarda de su hermano Guillermo y de su cu\u00f1ada Sara.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, Isabel y Mar\u00eda se volvieron a encontrar una vez m\u00e1s en la acoge\u00addora y espaciosa propiedad de Nueva Rochela, a donde tan a menudo hab\u00edan ido ya por temporadas veraniegas, m\u00e1s o menos breves. Todo les era familiar en la casa solariega de <em>Shore Road: <\/em>cada uno de los sotos del jard\u00edn, cada una de las piezas de la casa; los pelda\u00f1os de piedra de la escalinata, el gran comedor, la vasta chimenea donde los troncos de madera lanzaban, al caer de la tarde, sus ramilletes de chispas, las ventanas desde donde se divisaba la playa y el oc\u00e9ano, y el vest\u00edbulo de entrada, magn\u00edfico, con su robusta escalera de madera y la balaustrada de m\u00e1rmol maravillosamente pulida, porque todos los ni\u00f1os Bayley ten\u00edan costumbre de dejarse deslizar a todo tren por ella, con evidente alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Conoc\u00edan tambi\u00e9n, una y otra, el ambiente eminentemente social del hogar de su t\u00edo, que manten\u00eda el dinamismo y la petulancia de sus cuatro primos y sus dos primas. Sin duda Guillermo junior, el mayor, estaba dotado de un temperamento tranquilo y no encontraba su puesto en medio de la banda de los m\u00e1s j\u00f3venes, despu\u00e9s de haber alcanzado sus diecisiete a\u00f1os, pero Jos\u00e9 bastar\u00eda por s\u00ed solo, para poner animaci\u00f3n en la casa y sus alrededores. A los 11 a\u00f1os no ten\u00eda semejantes para imaginar farsas y bromas, cuyas v\u00edctimas preferidas ser\u00edan las muchachas. Ricardo, dos a\u00f1os m\u00e1s joven, marchaba naturalmente sobre las hue\u00adllas de su hermano en el camino de la travesura. Juan era demasiado peque\u00f1o, todav\u00eda, para buscar otra cosa que las caricias y la protecci\u00f3n de sus hermanos mayores: Susana, nacida unos meses m\u00e1s tarde que Betty, y Ana, que antes de los siete a\u00f1os, era ya el vivo retrato de su abuela materna, la princesa india Annehock.<\/p>\n<p>En cuanto al t\u00edo Guillermo, era un hombre de car\u00e1cter en\u00e9rgico, equilibrado, jovial y lleno de bondad. Arruinado en sus empresas comerciales, a consecuencia de la guerra de Independencia, aunque a\u00f1os de trabajo le hab\u00edan conseguido, en Nueva York, una posici\u00f3n s\u00f3lida, hab\u00eda vuelto, sin amargura, a la vida de hi\u00addalgo de gotera que hab\u00eda sido la de su padre. Gracias a su competencia tanto como a su bondad que le ganaba la simpat\u00eda, su posesi\u00f3n de <em>Shore Road <\/em>estaba entonces en plena prosperidad. Si empleaba para trabajar en sus tierras un peque\u00ad\u00f1o n\u00famero de esclavos, los consideraba como hombres y les trataba en igualdad con los otros servidores.<\/p>\n<p>Hombre de acci\u00f3n, si los hubo, Guillermo Bayley ten\u00eda el arte, sin embargo, de saber divertirse divirtiendo a los otros. Habitualmente se instalaba en la te\u00adrraza de su peque\u00f1a casa solariega, de donde la vista se extend\u00eda a lo lejos sobre el oc\u00e9ano m\u00e1s all\u00e1 de la cala de Pelham y la isla del Cazador, gustando el en\u00adcanto intenso y apacible que se desprende de tal paisaje \u00abuno de los m\u00e1s bellos que haya\u00bb. Era, adem\u00e1s, un hablador agradable, y reten\u00eda, sin dificultad, en torno a \u00e9l, un auditorio apasionado, donde peque\u00f1os y grandes se mezclaban alegre\u00admente. \u00a1Cu\u00e1ntas veces no debi\u00f3 de contar as\u00ed la historia terror\u00edfica y rom\u00e1ntica del Indio Wampage y de la familia Pell!<\/p>\n<p>En 1642 al borde de un r\u00edo salvaje de Rhode Island la se\u00f1ora Ana Hutchin\u00adson, la primera mujer blanca que hab\u00eda osado aventurarse por el coraz\u00f3n de tierras indias, hab\u00eda sido ferozmente masacrada, con sus cinco hijos, por orden del Gran Jefe indio a quien exasperaba entonces la crueldad c\u00ednica de un gober\u00adnador holand\u00e9s de Nueva Amsterdam.<\/p>\n<p>Orgulloso de su sangrienta victoria, Wampage, siguiendo en esto el uso ances\u00adtral de su tribu, hab\u00eda unido a su apellido el de la v\u00edctima y se hab\u00eda llamado desde entonces Annehook. Este apellido le plac\u00eda, hasta tal punto que quiso d\u00e1rselo a su propia hija la princesa Ana quien hab\u00eda de desposarse con el hijo del colono ingl\u00e9s, John Pell, aquel Tom\u00e1s Pell cuya nieta, Sara, hab\u00eda llegado a ser mujer del t\u00edo Guillermo mismo en 1771. Ten\u00eda tambi\u00e9n el don de transfor\u00admar, con s\u00f3lo su cuchillo, trozos de madera, en juguetes maravillosos, para gran alegr\u00eda de los ni\u00f1os, los suyos y todos los que \u00e9l gustaba de ver divertirse en torno suyo en la casa solariega de Shore Road.<\/p>\n<p>Uno de sus nietos hablar\u00e1 de \u00e9l, mucho m\u00e1s tarde, como de un abuelito ideal nunca falto de canciones, de juegos o de historias que dan con su sola presencia un encanto \u00fanico a la propiedad de Nueva Rochela.<\/p>\n<p>S\u00ed, en casa de su hermano Guillermo, el doctor Bayley tiene la certeza de que sus dos hijas mayores estar\u00e1n rodeadas, cuidadas con esmero. Su coraz\u00f3n podr\u00e1 explayarse en la atm\u00f3sfera de un hogar poblado de hijos llenos de animaci\u00f3n y de vida. El mayor de los muchachos es apenas m\u00e1s joven que Mar\u00eda. Entre Susana y Betty, a quienes se tomar\u00eda f\u00e1cilmente por dos hermanas, reina desde siempre una armon\u00eda perfecta.<\/p>\n<p>Efectivamente, las hijas del doctor quedan inmediatamente integradas en la inti\u00admidad familiar, encontrando en casa de su t\u00edo y de su t\u00eda la apacible seguridad de una vida de familia que pr\u00e1cticamente no ha sido jam\u00e1s la suya. Se ven igual mente animadas dentro del c\u00edrculo ininterrumpido de alegres y sanas diversiones a las que est\u00e1n habituados sus primos de Nueva Rochela. Tales son, durante\u00ad el verano, los paseos a caballo, las vueltas por el campo, las excursiones anima\u00addas por la costa o por los bosques. En invierno, bien calientes en sus abrigos de piel, la joven tropa de los Bayley no dudaba en afrontar las carreras de trineos, vertiginosas sobre las pistas nevadas, o las reuniones endiabladas de patinaje so\u00adbre los lagos helados. Con el primo mayor, Ad\u00e1n Flandreau, las dos mayores se apasionan, cuando llegan los d\u00edas buenos, por el deporte a vela en torno a Long Island o a veces m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>Pero no es raro que sus otros primos y primas vengan tambi\u00e9n a juntarse a toda la casa de Shore Road: tales son los Le Conte, los Mercier, los Coutant, los Flandreau. Todos ellos tienen apellidos demasiado t\u00edpicamente franceses para no tener a honra hablar y escribir la lengua de sus ancestros. En su compa\u00f1\u00eda, m\u00e1s f\u00e1cilmente que en el aula de <em>Mam\u00e1 Pompelion, <\/em>Mar\u00eda y Betty adquieren en\u00adtonces un verdadero y vivo conocimiento de la lengua francesa. Se frecuenta tambi\u00e9n, ciertamente, la casa tan llena de atractivo de la se\u00f1orita Molly Besley. La lectura tiene lugar, claro est\u00e1, en las dos lenguas. Es entonces cuando Betty descubre con fortuna a los poetas escoceses e ingleses Thompson y Milton. Se revela tambi\u00e9n como una excelente virtuosa de la m\u00fasica. Sentada ante el cla\u00advec\u00edn o ante uno de los primeros pianos, est\u00e1 ocupada en lo suyo. Y luego, est\u00e1 la danza, que nadie desde\u00f1a, a la que se dan con animaci\u00f3n, dentro de una sana y fresca camarader\u00eda, durante los bailes de familia, de tarde y nocturnas, que se suceden en verano como en invierno, reuniendo aqu\u00ed y all\u00ed a toda la juventud proveniente de la mejor sociedad de la ciudad.<\/p>\n<p>Durante casi dos a\u00f1os, Isabel y su hermana se aprovechar\u00e1n sencillamente de todo lo que les ofrece una vida dichosa, una vida equilibrada como es la de la familia del t\u00edo Guillermo. De diferente manera, sin embargo.<\/p>\n<p>Por agradable que sea la compa\u00f1\u00eda de sus primos y de sus primas, Mar\u00eda est\u00e1 m\u00e1s interesada, desde entonces, por los anticipos que le prodiga desde aquel momento un joven estudiante de Medicina de su padre: Wright Post, a quien tomar\u00e1 por esposo en 1790. Para la joven de 18 a\u00f1os la experiencia tan profun\u00adda y a la vez tan fresca del amor es algo que la colma y la desarrolla. Por al mismo hecho, Mar\u00eda es mucho menos sensible que su hermana a la ausencia prolongada de su padre, con el extra\u00f1o silencia que acompa\u00f1a esta vez su lejana estancia en el viejo continente. Cosa incre\u00edble, nada de \u00e9l lleg\u00f3 a sus hijas despu\u00e9s de m\u00e1s de un a\u00f1o de su partida; y esto es para Betty causa de sufrimiento, de vac\u00edo doloroso que no le hacen olvidar ni el c\u00e1lido afecto de su t\u00edo y de su t\u00eda, ni las alegres reuniones con Guillermo, Susana, Jos\u00e9 y los otros<\/p>\n<p>Pero es tambi\u00e9n para ella el tiempo de otro descubrimiento \u00edntimo, sobre\u00adnatural. Sin quedarse al margen de la sociedad, que da a la familia de Guillermo Bayley una de sus natas distintivas, Betty sabe disponer de horas de soledad, de momentos de reflexi\u00f3n que le son necesarios como algo vital. Ella misma recuerda en <em>sus Dear Remembrances <\/em>el gusto que encuentra entonces, as\u00ed en la lectura de la Biblia como en la de sus autores predilectos, Thompson y Milton. Gusta de alejarse en medio de los roquedales que los hielos invernales han re\u00adcubierto, y, all\u00ed, sola, con transportes de alegr\u00eda y entusiasmo canta himnos al Se\u00f1or. O bien son las claras noches de verano que la incitan a permanecer horas enteras escrutando en contemplaci\u00f3n silenciosa el cielo tachonado de estrellas donde trata de identificar el centelleo de Ori\u00f3n.<\/p>\n<p>Sola, tambi\u00e9n, se pasea bajo la sombra azul de los cedros de pesadas ramas y de nuevo le es necesario expresar su alegr\u00eda interior entonando himnos. Lo anota expresamente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8211; &#8211; <em>alegr\u00eda en todas las cosas &#8211; que las cosas sean bastas, rudas, apacibles o f\u00e1ciles, siempre alegre &#8211; la primavera est\u00e1 aqu\u00ed. <\/em><\/p>\n<p>Pero \u00bfde qu\u00e9 alegr\u00eda se trata entonces? Las l\u00edneas siguientes nos lo ense\u00f1an:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8211; <em>alegr\u00eda en Dios de que El era mi <\/em>PADRE, y <em>pidi\u00e9ndole que jam\u00e1s me abandonara &#8211; mi padre lejos, tal vez muerto&#8230; pero Dios era mi Padre y yo completamente libre interiormente frente a todo lo que podr\u00eda suceder.<\/em><\/p>\n<p>Hay que notar que toda separaci\u00f3n, que toda frustraci\u00f3n de una ternura hu\u00admana leg\u00edtima, abre el coraz\u00f3n de Betty hacia un amor m\u00e1s seguro, m\u00e1s grande, hacia el \u00fanico amor que no enga\u00f1a jam\u00e1s, porque es a la vez perfecto, todopode\u00adroso, infinito. La ni\u00f1a de cuatro a\u00f1os, buscaba junto a Dios, mirando correr las nubes en el cielo, a su madre y hermanita que hab\u00eda perdido. La adolescente de quince a\u00f1os separada de su padre y sin noticias suyas, para apaciguar su cora\u00adz\u00f3n, se vuelve tambi\u00e9n por instinto hacia Dios y presiente que en El, desde esta tierra, puede encontrar una intimidad hasta tal punto plenificante que nada de lo que pase podr\u00e1 quebrantarla. He aqu\u00ed por qu\u00e9, a pesar del tormento y de la pena que le hace dif\u00edcil entretenerse con Mar\u00eda misma, Betty conserva en el fon\u00addo del coraz\u00f3n una alegr\u00eda inalterable de la que toma conciencia sin descubrir todav\u00eda su valor y su precio. Pues parece ciertamente que hay ah\u00ed ya un toque divino que la roza y la marca, primicias de una llamada, aunque ella no pueda prever hasta d\u00f3nde la conducir\u00e1. Catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde, en una de las cir\u00adcunstancias m\u00e1s tr\u00e1gicas de su vida, el recuerdo de una de aquellas jornadas solitarias de Nueva Rochela la invadir\u00e1 de s\u00fabito, con tal viveza que Isabel har\u00e1 su relato como si se tratara de la v\u00edspera. Toma conciencia entonces, consignando el hecho de lo que fue para ella el encuentro divino, aquel d\u00eda de primavera, cuando ella ten\u00eda quince a\u00f1os:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>\u00a1Un d\u00eda durante el a\u00f1o 1789, mientras mi padre estaba en Inglaterra, en una bella ma\u00f1ana de mayo, con el coraz\u00f3n ligero y lleno de alegr\u00eda, saltaba dentro de un carro que iba al bosque a buscar haces de le\u00f1a. Joe que hab\u00eda conducido el carro, se puso a cortar su le\u00f1a y yo me met\u00ed entre los \u00e1rboles. Encontr\u00e9 pronto un sendero que conduc\u00eda a una pradera, all\u00ed hab\u00eda un casta\u00f1o rodeado de nuevos plantones; pens\u00e9 realmente encontrar all\u00ed un bonito lugar para sentarme. Cierto que era un lecho maravilloso, el musgo verde, espeso, y la sombra del \u00e1rbol y el c\u00e1lido sol. Por encima de mi cabeza el cielo de un azul extraordinario; en torno a m\u00ed todos los ruidos de la primavera: alegr\u00eda, armon\u00eda. Y aquellas flores encantadoras, las campanillas de los bosques y todos aquellos ramilletes de flores silvestres que hab\u00eda recogido por el camino. Yo estaba all\u00ed con un coraz\u00f3n ino\u00adcente cuanto un coraz\u00f3n de ni\u00f1a lo hab\u00eda podido jam\u00e1s ser, llen\u00e1ndome de amor por Dios y de admiraci\u00f3n por sus obras.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>A\u00fan ahora creo experimentar las vivas impresiones que mi alma sinti\u00f3 en\u00adtonces. Me vino al pensamiento que mi padre, que estaba lejos de m\u00ed en aquel momento, no pod\u00eda tener cuidado de m\u00ed, pero que Dios era mi Padre, mi Todo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>Me puse a rezar, a cantar himnos muy alto en el bosque. Re\u00eda, me hablaba a m\u00ed misma, admirando la bondad de Aqu\u00e9l que me levantaba as\u00ed por encima de m\u00ed misma, que me hac\u00eda superar toda melancol\u00eda, luego me sent\u00e9 de nuevo para saborear aquella paz del cielo. Estoy persuadida de que una hora de ale\u00adgr\u00eda de esa clase hace avanzar diez a\u00f1os en la vida espiritual!<\/em><\/p>\n<p>Asida por esta presencia de Dios en ella le es necesario prolongar aquel momento privilegiado de soledad. Pide a Joe que no la espere y se va de all\u00ed sola, por el lado de la rector\u00eda, nada m\u00e1s que por verla, dando para ello un rodeo de m\u00e1s de un kil\u00f3metro. Pero \u00bfno es la rector\u00eda la casa de aqu\u00e9l que ha recibido la misi\u00f3n de anunciar la palabra de Dios?<\/p>\n<p>\u00a1All\u00ed, prosigue ella, <em>rec\u00e9 otra vez con todo mi coraz\u00f3n y luego <\/em>volv\u00ed <em>a casa cantando a todo lo largo del camino!<\/em><\/p>\n<p>Insistir\u00e1 todav\u00eda, mucho m\u00e1s tarde, en sus <em>Dear Remembrances, <\/em>sobre aque\u00adllos momentos, de soledad cuando, en total comuni\u00f3n con la naturaleza que ama, ella descubre en lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed misma el manantial de una alegr\u00eda m\u00e1s pura y m\u00e1s profunda donde mitiga la sed su coraz\u00f3n de ni\u00f1a, su coraz\u00f3n de adoles\u00adcente.<\/p>\n<p>Es para ella un placer sin l\u00edmites permanecer sentada en medio de los cam\u00adpos teniendo en sus rodillas el gran libro abierto de las <em>Estaciones <\/em>de Thompson, mirar el reba\u00f1o de ovejas que pastan en derredor, los corderos retozando y balando por encontrar a su madre. En sus paseos por el bosque, pegar sus labios al tronco de los abedules para chupar su savia. Sus pasos la han conducido al borde del oc\u00e9ano. Encuentra el placer de ni\u00f1a recogiendo sobre la arena las conchas multicolores. Cuando al fin, dichosa, relajada, est\u00e1 de vuelta en casa de su t\u00edo, se asombra de escuchar a las sirvientas, que son metodistas y no epis\u00adcopalianas como ella, cantar mientras hacen girar su rueca, himnos de una extra\u00f1a austeridad. Ella, a quien el Se\u00f1or hace ya comprender en lo m\u00e1s \u00edntimo de s\u00ed misma, que lo que El quiere es compartir con nosotros su vida divina en una alegr\u00eda infinitamente pura que no tendr\u00e1 fin, no se siente de acuerdo con aque\u00adllas palabras lancinantes, que llegan como un estribillo a los labios de las hilan\u00adderas: \u00ab\u00bfEs que no he nacido para morir?\u00bb. Una inquietud la vence un instante, pero, como en una pirueta, sus quince a\u00f1os la han hecho pronto recobrar las fuerzas. Este pensamiento s\u00fabito le traspasa el esp\u00edritu: m\u00e1s tarde, se entiende, se har\u00e1 \u00abcu\u00e1quera\u00bb, de la misma manera. Y, \u00bfpor qu\u00e9? Pues, \u00a1porque las cu\u00e1\u00adqueras llevan unos sombreros tan sencillos y tan bonitos! Sin duda, ella sabe por instinto que en la secta de los cu\u00e1queros -cuyo nombre viene del verbo <em>to quiake: <\/em>temblar, \u00bfun temblor carism\u00e1tico?- \u00a1jam\u00e1s estar\u00eda c\u00f3moda! Pero&#8230; \u00a1por tener un sombrero tan bonito&#8230;! \u00a1Excelente raz\u00f3n!, comenta en sus <em>Dear Remembrance,s, y <\/em>se adivina la sonrisa divertida de la Madre Seton evocando para s\u00ed misma aquellos recuerdos de anta\u00f1o.<\/p>\n<p>Con la peque\u00f1a Ana, Betty tiene algunas veces largas y serias conversaciones. Para Ana, es bien sabido, todo el mundo all\u00ed tiene una debilidad de la que nadie busca defenderse. La tez mate de la ni\u00f1ita, sus grandes ojos oscuros, sus cabe llos tan negros que parecen, por momentos, cabrillear con reflejos azules, sus rasgos en\u00e9rgicos, su expresi\u00f3n decidida, evocando a sus ascendientes indios y prin\u00adcipescos, le confieren un encanto que s\u00f3lo le pertenece a ella entre los seis hijos de Sara Pell. Pero Betty ha descubierto, adem\u00e1s, en ella, un verdadero atractiv9 por las cosas divinas que se emparenta con el suyo. Es un hecho, la adolescente, con Ana, con ella sola, puede hablar de Dios, de su bondad, y de su amor. Y es que Betty tiene necesidad de compartir con alguno la alegr\u00eda que le trae la cer\u00adtidumbre \u00edntima de la presencia del Se\u00f1or, de la bondad del Se\u00f1or, del amor del Se\u00f1or. Ana, por su parte, se revela asombrosamente receptiva. Le encanta escuchar a su prima mayor contarle las historias de la Biblia, o cantar para ella esos poemas tan profundamente humanos y sobrenaturales que son los salmos. Entre Ana y Betty se traba entonces una amistad que un d\u00eda romper\u00e1n brutal\u00admente dolorosas circunstancias, a causa, precisamente, de la divisi\u00f3n hecha entre los hermanos separados de la Iglesia de Cristo.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1789 iba a terminar. Acababan, por fin, de recibirse noticias del doc\u00adtor Bayley. Ten\u00eda la intenci\u00f3n, dec\u00eda, de embarcar pr\u00f3ximamente en uno de los nav\u00edos mercantes que se har\u00eda a la vela hacia Am\u00e9rica, en diciembre o enero, probablemente.<\/p>\n<p>Mar\u00eda no duda de que el retorno de su padre precede un poco a su propio matrimonio con el joven doctor Wright Post. Toda feliz, 1a joven de veinte a\u00f1os mira pronto cara a cara el pr\u00f3ximo futuro como una estela llena de encanto, donde las jornadas ser\u00e1n apenas bastante largas para dejarle tiempo de dar la \u00faltima mano a su ajuar, a la ropa de casa de su futuro hogar, a mil y una cosas con las que sue\u00f1a verle provisto desde el primer d\u00eda.<\/p>\n<p>Para Betty, ese retorno deseado, impacientemente esperado, no va a aportar la felicidad con que ella contaba. Apenas las dos hermanas hab\u00edan vuelto a Nueva York, y ya las diferencias se suceden en el hogar de los Bayley. \u00bfPor qu\u00e9 disimul\u00e1rselo? Se abren all\u00ed unas fallas demasiado profundas, desde entonces, para que se pueda esperar que un acuerdo, real, pueda encontrarse un d\u00eda entre el doctor y su esposa. Cuando, en el mes de junio, se celebre el matrimonio de Mar\u00eda, recepciones, danzas, m\u00fasicas pueden ciertamente dar todav\u00eda el cambio exteriormente, en cuanto a la vida familiar de los Bayley. No es m\u00e1s que la alegr\u00eda ficticia que quiere salvar las apariencias, disimular a los hu\u00e9spedes, a los invitados, a los miembros mismos de la familia la irremediable ruptura que aca\u00adbar\u00e1, unos a\u00f1os m\u00e1s tarde, por consumarse en su gran d\u00eda.<\/p>\n<p>Tal situaci\u00f3n, sobre la que ella no se enga\u00f1a, trae al coraz\u00f3n de Betry una inde\u00adcible angustia, porque persiste en profesar a su padre una admiraci\u00f3n sin l\u00edmi\u00adtes., un gran amor filial, indefectible y apasionado. Unas l\u00edneas en <em>sus Dear Remembrances, <\/em>conmovedoras en su sencillez, bastan para revelar lo que fue para Isabel su decimos\u00e9ptimo aniversario, que ella hab\u00eda so\u00f1ado maravilloso, ya que su padre estar\u00eda de nuevo junto a ella.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\"><em>-a la edad de diecis\u00e9is a\u00f1os, desacuerdo de familia y no hay medio de concebir por qu\u00e9, cuando hablaba amablemente a los m\u00edos, no me respond\u00edan; y no hay medio de concebir que alguien pudiera ser enemigo de alg\u00fan otro.<\/em><\/p>\n<p>Un hecho se impone, adem\u00e1s, brutal y desgarrador: Vino a ser imposible a la joven permanecer m\u00e1s tiempo en la casa que deber\u00eda ser la suya. Dejar delibe\u00adradamente Nueva York, para volver a Nueva Rochela a casa del t\u00edo Guillermo, parecer\u00eda, a primera vista, la mejor soluci\u00f3n, pero eso ser\u00eda anunciar p\u00fablicamen\u00adte para aquellos que se juzga que lo ignoran, el drama \u00edntimo que contin\u00faa en casa del doctor Bayley. Ser\u00eda tambi\u00e9n, para Betty, alejarse nuevamente de un padre hacia quien su amor, en tan duras circunstancias, se hace cada d\u00eda m\u00e1s puro, m\u00e1s apasionado, m\u00e1s l\u00facido, al mismo tiempo. Le es necesario pues adoptar un comportamiento que dejar\u00e1 suponer que es ella quien, con toda su voluntad, acepta por su gusto personal, pasar unas semanas aqu\u00ed, otras semanas all\u00ed, como si, siempre, tuviera su sitio en el hogar de sus parientes.<\/p>\n<p>Sin duda, Mar\u00eda ofrece de buena gana hospitalidad a su hermana. Pero se puede presumir, con todo, que Isabel tiene demasiado tacto y delicadeza para imponer su presencia en el jovenc\u00edsimo hogar con estancias frecuentes y prolongadas. Si le es igualmente divertido pasar un tiempo, cuando ella lo quiere, en casa de su t\u00eda materna, la se\u00f1ora Thomas Dongan, aquello no es m\u00e1s, en resu\u00admidas cuentas, que un paliativo.<\/p>\n<p>Afortunadamente para Betty, su familia y la de su cu\u00f1ado, tienen en Nueva York un extenso c\u00edrculo de relaciones, dentro de la sociedad m\u00e1s selecta de la ciudad. As\u00ed la joven podr\u00e1 trabar, por lo menos en esta \u00e9poca, s\u00f3lidas amista\u00addes, enriquecedoras y beneficiosas.<\/p>\n<p>Con Julia Sitgreaves Scott, a quien conoce en 1790, mantendr\u00e1, durante a\u00f1os, una correspondencia regular cuyo conjunto, editado en 1930, constituye un im\u00adponente volumen. Dos o tres a\u00f1os mayor, Julia, sin embargo, se apoyar\u00e1 en ella, pues la joven mujer, madre ya de dos hijos es de salud fr\u00e1gil, f\u00e1cilmente deprimi\u00adble. Betty encontrar\u00e1 para definirla una expresi\u00f3n encantadora: \u00abvain shadow\u00bb, a la que es dif\u00edcil dar un equivalente, \u00ableve sombra\u00bb, quiz\u00e1s, o si se prefiere \u00absom\u00adbrita de nada\u00bb. Mar\u00eda y Juan, los hijos de Julia, se prendar\u00e1n pronto, al crecer, con un afecto apasionado, de la amiga de su madre.<\/p>\n<p>Totalmente diferente de Julia se manifestaba Eliza Craig, en v\u00edsperas de ca\u00adsarse con Enrique Sadler. Desde su matrimonia, da a su hogar una nota de equi\u00adlibrio y de estabilidad. Es una mujer de juicio y de buen sentido, a quien se puede pedir siempre un consejo. Pasee, adem\u00e1s, una fortuna excelente, que sabe usar con inteligencia. La mansi\u00f3n de los Sadler sita en Cortland Street, es atra\u00adyente, agradable, acogedora, como lo es, en otro estilo, su casa de campo de Long Island. Que sea aqu\u00ed o all\u00ed, la due\u00f1a de la casa sabe colocar a gusto a los que recibe, y su delicadeza tiene el arte exquisito de hacer olvidar a sus hu\u00e9spe\u00addes que est\u00e1n bajo un tejado extra\u00f1o.<\/p>\n<p>Con frecuencia, es verdad, Eliza est\u00e1 ausente. Se va a Irlanda para responder a la invitaci\u00f3n de uno de sus t\u00edos que reside all\u00ed. M\u00e1s a menudo a\u00fan, acompa\u00f1a a su marido, cuyos negocios le obligan a frecuentes viajes por Europa. Quiz\u00e1s Eliza es la amiga preferida de Betty, aqu\u00e9lla con la que se siente m\u00e1s de acuerdo, con m\u00e1s seguridad, en todo caso.<\/p>\n<p>Deber\u00e1 dar apoyo tambi\u00e9n a Catalina Dupleix, que, minada en su salud, se encuentra sobre todo extra\u00f1amente aislada por raz\u00f3n de su matrimonio que no fue afortunado. El capit\u00e1n Dupleix es un hombre del mar, un rudo comandante, demasiado rudo para la delicadeza de su mujer. Demasiado poco en su hogar tambi\u00e9n, puesto que pasa capeando temporales en los mares la mayor parte del tiempo. \u00a1Si hubiera al menos un hijo! Pero Catalina no conocer\u00e1 jam\u00e1s las ale\u00adgr\u00edas de la maternidad. Su ternura, frustrada en su vida familiar, tiene necesidad de encontrar un objeto. La amistad que da, es una amistad segura, profunda, fiel, pero que, para explayarse, tiene la necesidad de sentirse comprendida y com\u00adpartida. A tales exigencias Betty es capaz de responder.<\/p>\n<p>No es raro, que, Eliza, Catalina y Betty se reunan para ir a visitar juntas a los enfermos, a los ni\u00f1os desheredados de Nueva York. La se\u00f1ora Sadler, la m\u00e1s favorecida de las tres en cuanto a la fortuna, no duda en dar sumas considerables para las obras de beneficencia que se establecen entonces, seg\u00fan los usos y cos\u00adtumbres de la \u00e9poca. La se\u00f1ora Dupleix act\u00faa de la misma manera. Si Betty no est\u00e1 en condici\u00f3n de aportar una ayuda pecuniaria, es dichosa, al menos, en pa\u00adgar con su persona, en cuanto se presenta la ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>De hecho, ocupaciones y amistades, por buenas que sean, dejan en el cora\u00adz\u00f3n de la joven un sentimiento de vac\u00edo. \u00bfSe ha dado a sus amigas con ardor un tanto excesivo? \u00bfHa querido, para olvidar el sufrimiento que le viene de su pro pio hogar, embriagarse un poco de vida mundana? M\u00e1s tarde cuando llegue a ser la Madre Seton, aleccionada por las experiencias dolorosas, gracias a las cuales el Se\u00f1or ha decantado su alma de lo que no era m\u00e1s que humano, juzgar\u00e1 sin indulgencia su comportamiento de entonces:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8211; <em>necedad, tristezas, quimeras, m\u00edseras amistades, pero todo esto se vuelve en bien y en conclusi\u00f3n: cu\u00e1n est\u00fapido es amar cualquier cosa que sea en este mundo.<\/em><\/p>\n<p>En verdad, el juicio aqu\u00ed es demasiado severo. Tanto, que hasta es err\u00f3neo, porque ni el amor, ni la amistad ser\u00e1n jam\u00e1s censurables en cuanto tales. Lo que s\u00ed lo es, es el uso desreglado que el hombre pecador es capaz de hacer de elles. Sin duda es necesario ver en estas l\u00edneas, repuestas en su contexto hist\u00f3rico pre\u00adciso, el sentimiento sentido ulteriormente por Isabel, de haberse dado enton\u00adces de manera demasiado absoluta a solas amistades humanas. A estas amista\u00addes, adem\u00e1s, permanecer\u00e1 fiel hasta su \u00faltimo d\u00eda. Un hecho parece cierto. Si, durante este per\u00edodo, Isabel, m\u00e1s o menos conscientemente, est\u00e1 a la b\u00fasqueda de Dios, Dios la persigue y la busca m\u00e1s de lo que ella le busca personalmente. Pero ella no tiene, para avanzar en este camino de la intimidad divina, a nadie que la pueda ayudar. \u00bfC\u00f3mo, entonces, extra\u00f1arse de encontrar en ella esos tan\u00adteos dolorosos, esa b\u00fasqueda inquieta de felicidad para la que se siente hecha, esos deseos que parecen sin objeto, esos temores de ser infiel a la gracia, y hasta la tentaci\u00f3n de desesperaci\u00f3n cuyo aguij\u00f3n va a conocer?<\/p>\n<p><em>A los dieciocho a\u00f1os, <\/em>es ella tambi\u00e9n quien nos lo da a conocer, <em>tiene bellos sue\u00f1os. Querr\u00eda poseer una casita en el campo, para reunir a todos los ni\u00f1os de los alrededores y ense\u00f1arles sus oraciones y mantenerlos limpios y ense\u00f1arles a ser buenos. <\/em>Siente, en el fondo de s\u00ed misma, brotar otro deseo que le parece ut\u00f3\u00adpico, y que, en el plan de Dios, ser\u00e1 realidad, es el <em>deseo apasionado que hab\u00eda de lugares de ese g\u00e9nero en Am\u00e9rica&#8230; donde la gente pod\u00eda encerrarse lejos del mundo y ser siempre buena. <\/em>Ha pensado a menudo, prosigue ella, <em>huir hacia tal lugar, m\u00e1s all\u00e1 de los mares, baja un vestido de prestado, trabajando para vivir.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfEs el pensamiento de tal retiro, lejano y silencioso, bajo la mirada de Dios, lo que le hace tomar conciencia de la vanidad de una vida mundana? El hecho es que confiesa estar <em>estupefacta <\/em>de ver <em>las preocupaciones que se toman las gen\u00adtes por su aseo personal. Y <\/em>esta vida mundana \u00bfno es la suya? S\u00ed, y precisamen\u00adte, le parece incompatible con sus deseos m\u00e1s \u00edntimos, m\u00e1s imperiosos tambi\u00e9n: entretenerse sola, a solas con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;\">&#8211; <em>Mil reflexiones, despu\u00e9s de haber estado en las reuniones, sobre el hecho de que no pod\u00eda hacer mis oraciones y tener buenos pensamientos, como si hu\u00adbiera estado en casa. <\/em>Siente la necesidad <em>de reflexionar y dar a cada cosa su lu\u00adgar&#8230; <\/em>Sufre de <em>reconocerse incapaz de hacer lo uno y lo otro&#8230; <\/em>De ah\u00ed que llegue a <em>preferir ir a su habitaci\u00f3n a tomar fuera cualquier otra distracci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Tendr\u00eda a la vez necesidad de expresarse, de ser comprendida, de verse ayu\u00addada a resolver un problema primordial como el del sentido de la existencia, que se plantea su esp\u00edritu; verse esclarecida en lo concerniente a la respuesta que se le pide, personalmente, de cara a la llamada de Dios que se hace insistente y ya dolorosamente purificante.<\/p>\n<p>Est\u00e1 sola. Tiene dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Ahora bien, este mismo a\u00f1o de 1792, el doctor Bayley, su padre, es nombra\u00addo titular de la c\u00e1tedra de anatom\u00eda, en la Facultad de Medicina de la ciudad de Columbia, recientemente erigida. Son para \u00e9l nuevas cargas, nuevas obligaciones, que se juntan a las que ya le absorb\u00edan. La joven, sin embargo, tendr\u00eda tanta necesidad de apoyarse sobre ese padre a quien el trabajo aleja, tan a menudo, de Nueva York. Y \u00e9l mismo, en el fondo, \u00bfno experimenta una igual necesidad de apoyarse en su hija? Hay entonces, entre ambos, una correspondencia in\u00adcesante. Las cartas de Isabel son diarias o casi diarias. A ella le gustar\u00eda que las respuestas llegaran con el mismo ritmo. De hecho, \u00bfqu\u00e9 sola est\u00e1 en este plano tambi\u00e9n!<\/p>\n<p>En semejantes circunstancias, \u00bfqu\u00e9 hay de sorprendente en que, de golpe, ella se sienta resbalar como en un abismo sin fondo, donde, por un instante, pien\u00adsa poner fin, no importa con qu\u00e9 medios, a la agon\u00eda que le aplasta? Unas l\u00edneas lac\u00f3nicas en sus <em>Dear Remembrances, <\/em>hacen presentir cu\u00e1l llega a ser su drama. &#8211; <em>\u00a1Ay, ay, ay&#8230; <\/em>L\u00c1GRIMAS DE SANGRE, &#8211; DIOS M\u00cdO &#8211; <em>cataclismo horrible de todas las buenas promesas de Dios con la m\u00e1s audaz presunci\u00f3n, &#8211; Dios me hab\u00eda creado, &#8211; yo era muy miserable. El era demasiado bueno para condenar a una tan pobre criatura hecha de polvo, conducida por la melancol\u00eda a este mi\u00adserable razonamiento&#8230; Laudanum &#8211; &#8211; la alabanza y las acciones de gracias de una alegr\u00eda desbordante por no haber consumado esa horrible acci\u00f3n, &#8211; millares de promesas de eterna <\/em>GRATITUD.<\/p>\n<p>Nadie, quiz\u00e1s, en el c\u00edrculo familiar de Isabel, ha dudado de la \u00edntima y pun\u00adzante agon\u00eda por donde ha pasado. Una cosa es impresionante en las l\u00edneas que ha trazado a este particular: su impulso espont\u00e1neo hacia el Se\u00f1or. Que el pensamiento del suicidio no baya aflorado m\u00e1s que un instante, o que, en una ten\u00adsi\u00f3n excesiva, la joven de dieciocho a\u00f1os se haya debatido m\u00e1s contra tal obse\u00adsi\u00f3n, ella guarda hacia Dios, hacia su bondad, hacia su amor, una indefectible confianza. Por instinto, ella se vuelve hacia El como hacia su \u00fanico refugio. \u00a1Mu\u00adcho m\u00e1s!, ya que el Se\u00f1or la ha retenido al borde del precipicio, ella le hace <em>mi\u00adllares de promesas de eterna gratitud.<\/em><\/p>\n<p>\u00a1No se dice, por otra parte, en el Libro de los Proverbios:<\/p>\n<p>\u00abLas heridas sangrantes son un remedio contra el mal, los golpes curan hasta el fondo del ser\u00bb? (Prov. 20, 30).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>T\u00fa eres Se\u00f1or nuestro Padre, nuestro Redentor. Tal es tu nombre desde siempre. Is 63, 16 Abril de 1788. El pr\u00f3ximo mes de agosto, Isabel har\u00e1 sus catorce a\u00f1os. Y, de nuevo, su padre va &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":149247,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[24],"tags":[],"class_list":["post-9607","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-isabel-ana-bayley-seton"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"T\u00fa eres Se\u00f1or nuestro Padre, nuestro Redentor. Tal es tu nombre desde siempre. Is 63, 16 Abril de 1788. El pr\u00f3ximo mes de agosto, Isabel har\u00e1 sus catorce a\u00f1os. Y, de nuevo, su padre va ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2016-07-27T11:00:47+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"630\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"34 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 &#8211; Soledad\",\"datePublished\":\"2016-07-27T11:00:47+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/\"},\"wordCount\":6713,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/01\\\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"articleSection\":[\"Isabel Ana Bayley Seton\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/\",\"name\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/01\\\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"datePublished\":\"2016-07-27T11:00:47+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/01\\\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i0.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/01\\\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1\",\"width\":1200,\"height\":630},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 &#8211; Soledad\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/chento.org\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/JavierChento\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/https:\\\/\\\/twitter.com\\\/javierchento\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/chento\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos","og_description":"T\u00fa eres Se\u00f1or nuestro Padre, nuestro Redentor. Tal es tu nombre desde siempre. Is 63, 16 Abril de 1788. El pr\u00f3ximo mes de agosto, Isabel har\u00e1 sus catorce a\u00f1os. Y, de nuevo, su padre va ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2016-07-27T11:00:47+00:00","og_image":[{"width":1200,"height":630,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"34 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 &#8211; Soledad","datePublished":"2016-07-27T11:00:47+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/"},"wordCount":6713,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","articleSection":["Isabel Ana Bayley Seton"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/","name":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 - Soledad - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","datePublished":"2016-07-27T11:00:47+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","width":1200,"height":630},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-la-biografia-02-soledad\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Isabel Seton, la biograf\u00eda: 02 &#8211; Soledad"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-2uX","jetpack-related-posts":[{"id":127184,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-isabel-ana-bayley-seton\/","url_meta":{"origin":9607,"position":0},"title":"Santa Isabel Ana Bayley Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/01\/2021","format":false,"excerpt":"Elizabeth Bayley Seton, la primera estadounidense de nacimiento en ser canonizada, era de ascendencia inglesa, creci\u00f3 en una familia que se estableci\u00f3 en la Nueva York colonial. Su padre, el doctor Richard Bayley era m\u00e9dico; su madre, Catherine Charlton, era la hija de un ministro anglicano. Este matrimonio tuvo tres\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/08\/cofradias-de-caridad.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":119472,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-madre-seton\/","url_meta":{"origin":9607,"position":1},"title":"La Madre Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"03\/05\/2022","format":false,"excerpt":"La primera beata de nacionalidad norteamericana ha sido pro\u00adclamada en la bas\u00edlica de San Pedro en el curso de una ceremonia a la cual asistieron los Cardenales Francis Spellmnan, Arzobispo de Nueva York, y Joseph Elmer Ritter, Arzobispo de San Luis, as\u00ed como otros Obispos norteamericanos y una importante y\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/La-milagrosa3.jpg?fit=670%2C430&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/La-milagrosa3.jpg?fit=670%2C430&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/05\/La-milagrosa3.jpg?fit=670%2C430&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x"},"classes":[]},{"id":34595,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-escrito-1-006-a-william-magee-seton\/","url_meta":{"origin":9607,"position":2},"title":"Isabel Seton, escrito 1-006: A William Magee Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/08\/2016","format":false,"excerpt":"(Sin fecha) Mi padre ha cenado con nosotros y se ha ido, no s\u00e9 a d\u00f3nde. No creo que le veas hasta el anochecer. Quien est\u00e1 seriamente interesada en su buena opini\u00f3n hacia ti ya ha ofrecido tu disculpa. Tu I[sabel] estar\u00e1 en Wall Street a las cinco; entonces sabr\u00e1s\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Isabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":34593,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-escrito-1-004-a-william-magee-seton\/","url_meta":{"origin":9607,"position":3},"title":"Isabel Seton, escrito 1-004: A William Magee Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"18\/08\/2016","format":false,"excerpt":"[sin fecha] El ojo de tu Isabel est\u00e1 muy feo, aunque no me duele mucho, pero es impedimento suficiente como para que no pueda salir. As\u00ed pues, debes dedicarme gran parte de tu tiempo, y llegar tan pronto como te sea posible. Cenaremos hoy a la una, ya que Post\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Isabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":87464,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-ana-bayley-seton-mujer-de-mision-i\/","url_meta":{"origin":9607,"position":4},"title":"Isabel Ana Bayley Seton. Mujer de misi\u00f3n (I)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"01\/06\/2015","format":false,"excerpt":"El 14 de septiembre de 1975, fue canonizada Isabel Ana Bayley Seton, la primera santa nativa de los Estados Unidos. Este 25 aniversario, invita a la Familia Vicenciana a reflexionar, de nuevo, sobre su vida, su herencia y su espi\u00adritualidad. Como \"ciudadana del mundo\", su herencia en materia de educaci\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abIsabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/06\/200px-Saint_Elizabeth_Ann_Seton_1774_-_1821.gif?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":34467,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/isabel-seton-escrito-1-003-a-william-magee-seton\/","url_meta":{"origin":9607,"position":5},"title":"Isabel Seton, escrito 1-003: A William Magee Seton","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"16\/08\/2016","format":false,"excerpt":"[sin fecha] Muy querido Will, La se\u00f1ora Sadler no va a ir al concierto, y desea mucho vernos esta noche. No llegues muy tarde. Tuya, EB","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Isabel Ana Bayley Seton\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Isabel Ana Bayley Seton","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-isabel-ana-bayley-seton\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-isabel-seton.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9607","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9607"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9607\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/149247"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9607"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9607"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9607"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}