{"id":95621,"date":"2019-01-26T08:41:06","date_gmt":"2019-01-26T07:41:06","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=95621"},"modified":"2019-01-06T10:08:38","modified_gmt":"2019-01-06T09:08:38","slug":"luisa-de-marillac-unos-escritos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-unos-escritos\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac: unos escritos"},"content":{"rendered":"<p>Presentamos a los lectores de \u00abAnales\u00bb la traducci\u00f3n de unos escri\u00adtos de Sta. Luisa redactados entre 1629 y 1634 (?).<\/p>\n<p>Son los siguientes:<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n presentada por Sta. Luisa a S. Vicente de su visita a diversas cofrad\u00edas de la Caridad.<\/p>\n<p>Notas, que parece sirvieron para redactar la Relaci\u00f3n anterior.<\/p>\n<p>Proyecto de Reglamento para unir las J\u00f3venes o Sirvientes de los pobres a las Hermanas de la Cofrad\u00eda de la Caridad.<\/p>\n<p>Distribuci\u00f3n del d\u00eda observado por las primeras Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El texto franc\u00e9s, del que nos hemos servido, es copia exacta del au\u00adt\u00f3grafo original conservado en el Archivo General de las Hijas de la Caridad de Par\u00eds bajo el ep\u00edgrafe de \u00abRecueil\u00bb. En nuestras citas bi\u00adbliogr\u00e1ficas aludiremos a dicho documento con la sigla \u00abArch. FF. Ch. Re. n\u00fam. &#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>No son de Sta. Luisa los t\u00edtulos que encabezan los escritos, sino del copista, e igualmente las notas, salvo que indiquemos expresamente lo contrario.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>I. VISITAS A COFRADIAS DE LA CARIDAD<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>VISITA A LAS COFRADIAS DE ASNIERE Y DE ST. CLOUD<br \/>\n<\/strong><strong>EN ESPIRITU DE FE Y DE ABANDONO EN DIOS <\/strong><\/p>\n<p>FEBRERO DE 1630<\/p>\n<p>Sal\u00ed el mi\u00e9rcoles de las Cuatro T\u00e9mporas de Adviento, camino de Asni\u00e9\u00adre, temiendo ponerme en viaje por mis enfermedades, me sent\u00ed fortalecida por la decisi\u00f3n de la obediencia, que me obligaba a ir all\u00ed; y en la Sda. Comuni\u00f3n de aquel d\u00eda me sent\u00ed incitada a hacer un acto de fe, y dicho sentimiento me dur\u00f3 mucho tiempo, pareci\u00e9ndome que Dios me devolver\u00eda la salud en tanto en cuanto yo creyera que El podr\u00eda darme fuerza contra lo que parec\u00eda, y que El as\u00ed lo har\u00eda, acord\u00e1ndome con frecuencia de la fe, que hizo andar a S. Pedro sobre el agua.<\/p>\n<p>Y a todo lo largo del viaje me pareci\u00f3 que obraba sin poner nada de mi parte, con mucha consolaci\u00f3n, de que Dios quer\u00eda que, por muy indigna que yo fuese, ayudase a mi pr\u00f3jimo a que Le conociera.<\/p>\n<p>El d\u00eda de Sta. Agueda, 5 de febrero, sal\u00ed para St. Cloud. En la Sda. Co\u00admuni\u00f3n me pareci\u00f3 que Nuestro Se\u00f1or me suger\u00eda el pensamiento de que lo aceptase como a .esposo de mi alma, y, a\u00fan m\u00e1s, que aquello era un a modo de esponsales, y me sent\u00ed m\u00e1s fuertemente unida a Dios en aquella consideraci\u00f3n, que me result\u00f3 extraordinaria, y tuve el pensamiento de dejarlo todo para seguir a mi Esposo, y de considerarle como a tal en ade\u00adlante, y de soportar las dificultades que hallare como recibidas por la comunidad de sus bienes.<\/p>\n<p>Dios permiti\u00f3 que, teniendo yo el deseo de encargar una misa aquel d\u00eda, por ser el aniversario de mi boda, y conteni\u00e9ndome para no hacer un acto de pobreza, queriendo estar totalmente dependiente de Dios en la acci\u00f3n, que iba a realizar, sin que yo le diese nada a entender a mi confesor, que dijo la misa en la que comulgu\u00e9, al subir al altar tuviese \u00e9l el pensa\u00admiento de decirla a mi intenci\u00f3n por limosna, y de decir la de esponsales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>RELACION DE LAS VISITAS A LAS COFRADIAS DE SANNOIS,<br \/>\n<\/strong><strong>FRANCONVILLE, HERBLAY Y CONFLANS <\/strong><\/p>\n<p>SABADO A MEDIODIA<\/p>\n<p>Hace un a\u00f1o que no hay Procurador en la Caridad de Centnoise, y, a pesar de ello, un buen se\u00f1or ha llevado siempre nota de los ingresos y de los gastos, y actualmente aceptar\u00eda encantado el cargo por elecci\u00f3n. Las Hermanas de la Caridad est\u00e1n un poco entibiadas en el ejercicio de la caridad, y han abandonado frecuentemente la visita de los enfermos en los d\u00edas que les tocaba, porque la Tesorera es de tan buena voluntad, que prepara ella misma la comida en lugar de las que est\u00e1n de servicio. Y tam\u00adbi\u00e9n porque la Superiora y ella se han contentado algunas veces con dar dinero a los enfermos; tambi\u00e9n lo han solido dar a algunos menesterosos, y muchas veces se han despreocupado de disponer de carne, y han dado a los enfermos huevos o alguna otra cosa que les guste.<\/p>\n<p>Las citadas Hermanas, o al menos la mayor\u00eda de ellas, dejan la Sda. Co\u00admuni\u00f3n mensual, y necesitan que se las anime con alguna predicaci\u00f3n, cuan\u00addo vayan a elegir al Procurador. La Superiora se ha solido dar por satis\u00adfecha con tener consigo la caja fuerte, y hab\u00eda entregado las dos llaves a la Tesorera.<\/p>\n<p>Est\u00e1n preocupadas por la recepci\u00f3n de los enfermos, y dicen que no hace ninguna falta la Caridad en Centnoise para despu\u00e9s no poder admitir en ella, sino a los que no poseen nada, porque de \u00e9sos hay muy pocos o ninguno, y cantidad de los que, lo poco que tienen, lo tienen todo tan em\u00adpe\u00f1ado, que se morir\u00edan antes de hambre que venderlo, y as\u00ed ayudarse.<\/p>\n<p>JUEVES POR LA TARDE<\/p>\n<p>En Franconville, el Procurador de la Caridad ha prestado dinero bajo fianza a veinticinco personas, y parec\u00eda que a\u00fan estaba dispuesto a prestar m\u00e1s en ocasiones favorables. Las Oficialas no se atreven a desautorizarle, porque es muy mand\u00f3n. Hace mucho que destituyeron a las que desempe\u00ad\u00f1aban cargos, y que hicieron otra elecci\u00f3n, y a pesar de eso, las primeras siguen ejerciendo; es de temer que si se las deja por m\u00e1s tiempo, haya di\u00adficultad en destituirlas y en poner a otras en ejercicio. Tambi\u00e9n ellas dan alguna que otra vez dinero a los enfermos, cuando sus parientes quieren responsabilizarse de ellos, y les dan carne cuando hay alguna dificultad en conseguirla; y muchas Hermanas, el d\u00eda que les toca, hacen seg\u00fan su fan\u00adtas\u00eda la nota de gastos, sin respetar el Reglamento.<\/p>\n<p>VIERNES POR LA MA\u00d1ANA<\/p>\n<p>En Erblay, las Hermanas de la Caridad est\u00e1n todav\u00eda en su primer fervor, y, sin embargo, les cuesta hacer la colecta, y se lamentan de que el Sr. Vicario les haya prometido hacerles la caridad de celebrarles la Sta. Misa sin estipendio. La Tesorera no guarda ning\u00fan registro. Han resuelto ir con vela a la procesi\u00f3n y al entierro de las Hermanas, y recibir la Sda. Comuni\u00f3n los d\u00edas convenidos, y cumplir bien todo el resto del Reglamento.<\/p>\n<p>MARTES, DESPUES DE VISPERAS<\/p>\n<p>En Conflans nunca ha habido un Procurador que haya sido elegido por la Caridad; hace mucho que, por causa de enfermedades, han dejado de atender a los enfermos. Hay un eclesi\u00e1stico, que se preocupa de llevar nota de los gastos, pero los ingresos no los han anotado, porque, seg\u00fan di\u00adcen, se recoge muy poco. No hay nada de ropa blanca; como reservas ten\u00addr\u00e1n unas 50 libras. Han repartido dinero a los enfermos por indicaci\u00f3n del Sr. Cura. Con frecuencia han solido dar carne a los enfermos. La mayor parte de ellas est\u00e1n muy ilusionadas, y todas han prometido observar el Reglamento, y algunas han prometido ropa blanca.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>RELACION DE LAS VISITAS HECHAS A LAS COFRADIAS DE VERNEUIL,<br \/>\nPONT-STE.-MAXENCE, GOURNAY, NEUFVILLE Y BULLES <\/strong><\/p>\n<p>En Verneuil, desde la fundaci\u00f3n de la Caridad ha habido casi siem\u00adpre enfermos, pero por estar el pueblo muy diseminado las Hermanas se quejan de que las \u00fanicas, que pasan visita, sean las de un grupo, y quisie\u00adron que no subsistiese m\u00e1s ese grupo de los barrios.<\/p>\n<p>La Tesorera, por raz\u00f3n de su enfermedad, no hace otra cosa que guar\u00addar el dinero, y no est\u00e1 muy unida a las otras Oficialas, volvi\u00e9ndose a ve\u00adces dif\u00edcil incluso para recibir y despedir a los enfermos, lo cual se hace, despu\u00e9s de su curaci\u00f3n, demasiado pronto, y es causa de que recaigan al\u00adgunos.<\/p>\n<p>La Superiora propone que no se espere a que los enfermos lo hayan vendido todo, para que se les asista; algunas Hermanas se quejan de que la encargada del mobiliario lleve cuenta de las camisas y s\u00e1banas nuevas. Entre ellas parecen bastante cordiales, y muy encari\u00f1adas con su fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sirven a los pobres todos los d\u00edas seg\u00fan lo ordena el Reglamento, pero no se les entregan la raci\u00f3n hasta casi las once. Hay algunas reservas; la Se\u00f1ora Marquesa desear\u00eda que se comprase una casa para alojar a los en\u00adfermos, y otras proponen que se compre una parcelita de terreno a causa de la mortandad, que a veces se da en el ganado. La Superiora se queja de que muchos de los que hab\u00edan prometido darnos hilo, no nos lo quieren dar. Los enfermos no reciben los Sacramentos, sino cuando est\u00e1n muy graves.<\/p>\n<p>Casi todas las Hermanas comulgan los d\u00edas mandados, pero no se re\u00fanen para estudiar las necesidades, ni leen el Reglamento. Asisten a los entierros y sepultan a los muertos, incluso a los que, aun cuando no perte\u00adnezcan a la Cofrad\u00eda, as\u00ed lo desean, con tal de que les dejen alguna limosna.<\/p>\n<p>En Pont-Ste.-Maxence las Hermanas de la Caridad visitan cuidado\u00adsamente a los enfermos, salvo en tiempo de epidemia, y en tiempo de \u00e9sta ayudan a los enfermos con limosnas de la Caridad en met\u00e1lico, porque el pueblo los abandona, y hasta han dado seis s\u00e1banas a una persona, que cuida de otros tantos pobres enfermos, porque suced\u00eda que ella sencilla\u00admente no dispon\u00eda m\u00e1s que de paja.<\/p>\n<p>Cuando las Hermanas van de visita, llevan la raci\u00f3n habitual bien cocida, pero esto s\u00f3lo lo hacen al mediod\u00eda, y reparten poco cocido. Ellas entierran y amortajan los muertos, y les dan su primera comuni\u00f3n, y tambi\u00e9n han asistido en su entierro, con manifestaciones de duelo, a la primera de las Hermanas; la han llevado a enterrar y todas han comulgado por ella.<\/p>\n<p>La Caridad de este lugar posee muchos objetos para uso de los enfer\u00admos, hasta un altar para llevarlo a casa de los que reciben a Nuestro Se\u00ad\u00f1or. Entre ellas son muy cordiales y est\u00e1n encari\u00f1adas con el ejercicio de la caridad, y hasta sus mismos maridos las animan; y las citadas Herma\u00adnas han notado que desde que se hizo esta fundaci\u00f3n el pueblo se ha hecho m\u00e1s bueno. Hay fondos en manos de la Tesorera, pero ella no per\u00admite que se les saque provecho por miedo a que eso haga disminuir las limosnas; la colecta la hacen casa por casa.<\/p>\n<p>En Gournay desde que se fund\u00f3 la Caridad siempre ha habido en\u00adfermos, que son visitados tres veces al d\u00eda. Cada una de las Hermanas cocina en casa la raci\u00f3n habitual de los enfermos.<\/p>\n<p>El pueblo murmura de que se encarguen misas con el dinero de las limosnas. Retraen a las Hermanas de hacer lo que deben, cuando se en\u00adcuentran con algunos enfermos, que poseen algunos bienes, pero que est\u00e1n tan fuertemente empe\u00f1ados, que no pueden servirse de ellos. La Caridad no ha asistido a tales enfermos, a quienes han tenido que socorrer perso\u00adnas particulares. Las Hermanas son un poco m\u00e1s bastas y est\u00e1n menos comprometidas que en otras partes.<\/p>\n<p>No tienen ni altar, ni retablo, pero quieren tenerlos. Se dice la Misa todos los meses, y a continuaci\u00f3n las Letan\u00edas; muchas comulgan entonces. Los enfermos, que no hallan alojamiento en su casa, los ponen a cargo de una mujer, que cuida de ellos, y pagan por eso cinco sueldos por d\u00eda; ese gasto puede ser la causa de que no posean ni ovejas, ni corderos, pero s\u00ed un poco de dinero.<\/p>\n<p>En Neufville-Roy los campesinos murmuran de que no recogen con suficiente presteza a los enfermos, y las oficialas se ven impedidas de hacer lo que deben, cuando se presenta alguno, que posee bienes, que est\u00e1n tan empe\u00f1ados, que no sabr\u00eda c\u00f3mo venderlos. Hab\u00eda alguna contrariedad entre las Hermanas, tanto porque ellas quer\u00edan tener conocimiento de todo y dar su parecer, como porque cada una, el d\u00eda que le tocaba, quer\u00eda darles a los enfermos a su discreci\u00f3n, y cog\u00edan de casa lo que no se les quer\u00eda proporcionar. Hay seis ovejas y seis corderos, que est\u00e1n a medio criar, y quince o diecis\u00e9is libras de plata. Visitan los enfermos tres veces al d\u00eda. Las Hermanas comulgan casi todos los d\u00edas se\u00f1alados: no es solemne la misa de los primeros domingos de mes, y el Sr. Cura dice que no la quie\u00adre el Sr. Obispo de Beauvais; hasta ahora s\u00f3lo hab\u00edan cantado las Letan\u00edas una vez.<\/p>\n<p>Se han enterado de que una mujer enferma, que pose\u00eda bienes, los ha\u00adb\u00eda dado todos, antes o durante su enfermedad, a algunos de sus parien\u00adtes sin que lo supieran las Hermanas de la Caridad, y no saben si, en se\u00admejante caso, deber\u00edan atender a tales personas, porque esa donaci\u00f3n pod\u00eda haberla hecho con toda intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los pobres enfermos de Bulles son visitados tres veces al d\u00eda; se les lleva el cocido, pero no a todos igual, porque cada Hermana quiere co\u00adger de casa lo que le parece bueno para contentar a los enfermos.<\/p>\n<p>Muchas faltan a la Sda. Comuni\u00f3n mensual, y ha muerto una de las Her\u00admanas y no han comulgado por ella, aunque han asistido a su funeral y encargado el Nocturno y el Oficio de difuntos completo. La gente ha mur\u00admurado de eso.<\/p>\n<p>Con frecuencia hay entre las Hermanas peque\u00f1as rencillas que las tras\u00adtornan en su servicio, habiendo algunas que no quieren que las acompa\u00f1en las que tienen alg\u00fan roce con ellas; pero la Superiora lo suele arreglar a veces.<\/p>\n<p>Hay jergones, colchones, almohadas, mantas y mucha ropa blanca, quin\u00adce o diecis\u00e9is ovejas, diez o doce corderos, que los alimentan personas par\u00adticulares a beneficio de la Cofrad\u00eda. Se han muerto los seis primeros, que hab\u00edan comprado; todav\u00eda tienen que comprar m\u00e1s. Hay dinero: quince o diecis\u00e9is escudos; el Procurador lo administra casi todo con mucha cari\u00addad, y es muy entendido, y est\u00e1 ilusionado.<\/p>\n<p>Las Hermanas quieren medallas; no tienen ninguna; la ganancia de in\u00addulgencias las animar\u00e1 a comulgar con m\u00e1s frecuencia.<\/p>\n<p>manas tienen el departamento de los barrios; no hay m\u00e1s que un barrio en el que se hayan dado enfermos, y as\u00ed los dem\u00e1s no los visita nadie. No les hacen recibir los Sacramentos, sino cuando los ven muy enfermos. Se quejan de que la Tesorera es de car\u00e1cter dif\u00edcil y de que no se aviene f\u00e1\u00adcilmente al parecer de las dem\u00e1s. Se comportan un poco seg\u00fan el sentir de cada una. No llevan de comer a los enfermos hasta las once m\u00e1s o me\u00adnos. La Superiora propone que no esperen, para atender a los enfermos, a que hayan vendido todos sus bienes.<\/p>\n<p>Hay algunos fondos. La Se\u00f1ora quiere que se compre una casa para alojar a los pobres, y otras proponen que se compren algunas parcelas de tierra por la mortandad, que a veces se da en el ganado. Parece que hay bastante cordialidad entre las Hermanas. Algunas murmuran a veces del comportamiento de las Oficialas.<\/p>\n<p>Ropa. Pan. La Superiora quiere desentenderse demasiado pronto de los enfermos; las Hermanas se quejan por ello. No se re\u00fanen nunca para es\u00adtudiar las necesidades de los pobres, y no leen nunca el Reglamento. Las Hermanas asisten a los funerales y entierran a los hombres que alojan en la Caridad.<\/p>\n<p>He llegado a Pont el martes, y me he hospedado en la \u00abFlor de Lis\u00bb. Las Hermanas de la Caridad visitan a los enfermos, salvo en tiempo de epide\u00admia; llevan el cocido s\u00f3lo al mediod\u00eda, y reparten raci\u00f3n peque\u00f1a. Entie\u00adrran a los muertos, los amortajan, y les dan la primera comuni\u00f3n, sin que por ello hagan las Hermanas nada de extraordinario. Tienen fondos, pero no se atreven a hacerlos producir por temor de que disminuyan las limos\u00adnas. Tienen un altar para llevarlo donde los enfermos, cuando reciben a Nuestro Se\u00f1or. Hacen la colecta por las casas, y recogen cuatro libras por semana, y a\u00fan m\u00e1s.<\/p>\n<p>He llegado a Gournay el jueves. Las Hermanas son un poco m\u00e1s bastas que en otros sitios, y parece que hay menos caridad entre ellas. Siempre han tenido algunos enfermos, y muchas veces los albergan en una casa particular de una mujer, a la que pagan cinco sueldos diarios por asistirlos; ellas atienden a los enfermos s\u00f3lo tres veces al d\u00eda, y como hay pocos enfermos, cocinan la carne en casa. Las Letan\u00edas se dicen despu\u00e9s de la misa. No disponen de capilla particular para la Cofrad\u00eda, ni de retablo, pero quieren tenerlos. La gente murmura de que lo que recogen en limos\u00adnas lo empleen en misas. Hay enfermos que poseen alg\u00fan recurso, pero no pueden ni venderlo ni empe\u00f1arlo por causa del derecho de viudedad; a es\u00adtos ellas les ayudan con limosnas particulares, si es que no est\u00e1n a cargo del pueblo, que dispone de recursos en abundancia. Un retablo. No hay ni ovejas ni corderos.<\/p>\n<p>He llegado a La Neufville-le-Roy el s\u00e1bado a mediod\u00eda. Me he alber\u00adgado en el mes\u00f3n. Hay seis ovejas y seis corderos, y en cuanto a dinero, trece o quince libras. Los campesinos murmuran, y las Hermanas se ven impedidas de hacer lo que deben. Cuando cae enfermo alguno que posee una fortuna tan empe\u00f1ada, que no la puede vender, he aconsejado que convoque a los acreedores para poder venderla, que les pague y que se valga con el excedente. Si las tierras est\u00e1n cubiertas de grano, que lo ven\u00adda antes de la cosecha; como tambi\u00e9n, si sucede que no posee m\u00e1s que una casa, que la venda, reserv\u00e1ndose el hospedaje para mientras viva.<\/p>\n<p>Hab\u00eda entre las Hermanas mucha divergencia de opiniones tanto en cuanto a la recepci\u00f3n de los enfermos, como en cuanto a la adquisici\u00f3n de los alimentos, y cada Hermana, en el caso de que no se le diera el cocido habitual, quer\u00eda llevarlo de su casa, seg\u00fan su propia discreci\u00f3n. No se cele\u00adbra la misa solemne los primeros domingos de mes, y todav\u00eda no se han cantado las Letan\u00edas m\u00e1s que una sola vez. Las Hermanas comulgan casi todos los d\u00edas se\u00f1alados.<\/p>\n<p>He llegado a Bulles el lunes. No hab\u00eda ning\u00fan enfermo. Ha muerto aqu\u00ed una Hermana; las Hermanas han comulgado por ella; y hay algunas que no comulgan durante meses. Algunas peque\u00f1as enemistades las han entorpecido en la realizaci\u00f3n de sus colectas. Visitan a los enfermos tres veces cada d\u00eda y les han solido llevar la raci\u00f3n de cocido, pero no a todos por igual, porque las Hermanas quieren tomar para s\u00ed lo sobrante de lo que se les da para distribuir. Hay quince o diecis\u00e9is ovejas, diez o doce corderos, que los alimentan los vecinos, todo para beneficio de la Caridad. Los seis primeros, que se compraron, han muerto. Hay jergones, almoha\u00addas, colchones, mantas y mucha ropa blanca, y quince o diecis\u00e9is escudos de plata. Encargan que se digan el Nocturno, la misa solemne y un Libera por las Hermanas difuntas, pero el pueblo murmura de todo eso.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>III. <\/strong><strong>PROYECTO DE REGLAMENTO<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>PROYECTO DE REGLAMENTO PARA UNIR LAS DONCELLAS O<br \/>\n<\/strong><strong>SIRVIENTES DE LOS POBRES A LAS HERMANAS DE LA<br \/>\n<\/strong><strong>COFRADIA DE LA CARIDAD EN LOS PUEBLOS <\/strong><\/p>\n<p>(Las correcciones de S. Vicente van en cursiva.) De 1629 a 1633.<\/p>\n<p>La Cofrad\u00eda de la Caridad de las Viudas y de las Doncellas de Pue\u00adblo ha sido fundada para honrar a Nuestro Se\u00f1or, patr\u00f3n de ellas, y a la Sma. Virgen, y para imitar, en cierto modo, a las mujeres y j\u00f3venes del Evangelio, que segu\u00edan y atend\u00edan en las cosas necesarias a Nuestro Se\u00f1or y a sus Ap\u00f3stoles, y haciendo eso, trabajar en su propia perfecci\u00f3n, en la salvaci\u00f3n de su familia y en la asistencia corporal y espiritual de los pobres enfermos de la ciudad y del campo, sirvi\u00e9ndoles personalmente en su parro\u00adquia, y procurando que est\u00e9n bien atendidos en los pueblos por las buenas Hermanas, que est\u00e9n all\u00ed; proporcionando dinero de su bolsa com\u00fan a las Caridades de dichos pueblos, que careciendo de \u00e9l no podr\u00edan asistirlos, y procurando que unas y otras hagan todo lo posible, para que los pobres que se curen vivan cristianamente el resto de sus d\u00edas, y los que est\u00e9n para morir partan de este mundo bien preparados.<\/p>\n<p>La citada Cofrad\u00eda estar\u00e1 dirigida por tres viudas o doncellas, entradas en a\u00f1os, de la Cofrad\u00eda, que las elegir\u00e1 colegiadamente la corporaci\u00f3n por mayor\u00eda simple, de tres en tres a\u00f1os. Reunir\u00e1 los votos el Superior de la Misi\u00f3n, u otro encargado por \u00e9l. Una de las tres ser\u00e1 Superiora, la otra Tesorera y la otra Ec\u00f3noma.<\/p>\n<p>La Superiora procurar\u00e1 que se observe el presente Reglamento, llevar\u00e1 la direcci\u00f3n de las <em>citadas viudas <\/em>en lo que se refiera a la susodicha Cofra\u00add\u00eda, recibir\u00e1 <em>en dicha Cofrad\u00eda <\/em>a las doncellas del pueblo, que estime ade\u00adcuadas, y las despedir\u00e1, cuando no hallare en ellas las condiciones reque\u00adridas para la citada Cofrad\u00eda; las destinar\u00e1 de un lugar a otro; las dirigir\u00e1 por los caminos de la santidad; les ense\u00f1ar\u00e1 el modo de cuidar bien a los pobres enfermos seg\u00fan el estilo de la Compa\u00f1\u00eda, y a llevar bien las escue\u00adlas del campo, y las corregir\u00e1.<\/p>\n<p>Resumiendo: ser\u00e1 el alma, que animar\u00e1 el cuerpo y que le har\u00e1 obrar seg\u00fan los planes de Dios sobre \u00e9l, todo ello, sin embargo, de acuerdo con el parecer del sacerdote de la Misi\u00f3n, nombrado por el Superior, y de las dos Oficialas, cuando est\u00e9n residiendo en la Casa, o, si no viven all\u00ed, oir\u00e1 su parecer s\u00f3lo en las cuestiones m\u00e1s importantes.<\/p>\n<p>La Tesorera actuar\u00e1 de consejera de la Superiora, y para ello llevar\u00e1 un registro de los ingresos y de los gastos, que se hagan; tendr\u00e1 una llave de la caja fuerte en la que estar\u00e1n los documentos y el dinero de la Co\u00adfrad\u00eda indicada, menos cien escudos, que quedar\u00e1n en mano de la que lleve el cargo de Ec\u00f3noma, y rendir\u00e1 cuenta anualmente a las Oficialas en pre\u00adsencia del susodicho Superior.<\/p>\n<p>En caso de necesidad la Ec\u00f3noma servir\u00e1 tambi\u00e9n de consejera de la Superiora, y cuidar\u00e1, seg\u00fan el parecer de la citada Superiora, de que no falten nunca las provisiones, y que quien la sustituya en Casa, cuando ella est\u00e9 ausente, cumpla su oficio esmeradamente, y rinda cuentas el mismo d\u00eda que la Tesorera.<\/p>\n<p>Dichas Viudas ver\u00e1n a su Superiora en Nuestro Se\u00f1or y a Nuestro Se\u00f1or en ella; estar\u00e1n obligadas a observar el Reglamento de aqu\u00e9lla, y las que no entren en \u00e9l, observar\u00e1n el que se les redacte; y tanto las unas como las otras contribuir\u00e1n al sostenimiento de esta buena obra seg\u00fan las posi\u00adbilidades y la devoci\u00f3n de cada una; se querr\u00e1n entre ellas como herma\u00adnas, que Nuestro Se\u00f1or ha unido con el v\u00ednculo de su amor; amar\u00e1n a las j\u00f3venes como a hijas de Jesucristo, y se reunir\u00e1n al menos una vez al mes para tratar de cosas contenidas en el Reglamento.<\/p>\n<p>Dichas Viudas har\u00e1n los ejercicios espirituales anualmente; para ello se retirar\u00e1n a la susodicha Casa; ir\u00e1n a ver las Cofrad\u00edas de las Caridades del campo, cuando la Superiora lo ordene y ellas puedan, pero siempre seg\u00fan el plan del Superior de la Misi\u00f3n o del Padre encargado por \u00e9l.<\/p>\n<p>Las doncellas mirar\u00e1n a las Viudas como a sus Se\u00f1oras y Madres, hon\u00adrar\u00e1n a la Sma. Virgen, vi\u00e9ndola en ellas; obedecer\u00e1n a su Superiora viendo en ella a Nuestro Se\u00f1or, y en Nuestro Se\u00f1or a ella; ir\u00e1n alegremente a donde las env\u00eden, a la ciudad o al campo; igualmente volver\u00e1n, cuando las llame dicha Superiora; servir\u00e1n a los pobres enfermos y ense\u00f1ar\u00e1n a las Hermanas de la Caridad del lugar <em>c\u00f3mo hay que cuidarlos, les ense\u00f1ar\u00e1n <\/em>a dar las medicinas, a curar heridas y otros males. No saldr\u00e1n de su ha\u00adbitaci\u00f3n, sino de dos en dos, siempre que as\u00ed puedan, para ir a la iglesia y a llevar provisiones y a visitar a los pobres enfermos \u00fanicamente. No tolerar\u00e1n que entren hombres en su habitaci\u00f3n, ni se detendr\u00e1n nunca a conversar con alguno por el camino; dar\u00e1n clase a las ni\u00f1as de los pueblos, mientras permanezcan en ellos; y tratar\u00e1n de preparar a algunas j\u00f3venes de la localidad, para que hagan lo mismo que ellas en su ausencia, todo ello por amor de Dios y sin ninguna retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>IV. DISTRIBUCION DEL DIA<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DISTRIBUCION<\/strong> <strong>DEL DIA OBSERVADO POR LAS <\/strong><strong>PRIMERAS HIJAS DE LA CARIDAD<\/strong><\/p>\n<p>Las J\u00f3venes se levantan a las cinco y media de la ma\u00f1ana, se arrodillan junto a la casa para adorar a Dios y pedirle su bendici\u00f3n para emplear el d\u00eda seg\u00fan su santa voluntad.<\/p>\n<p>Se visten, hacen la cama, y van al lugar (se\u00f1alado) para hacer la ora\u00adci\u00f3n a las seis.<\/p>\n<p>Acaban la oraci\u00f3n a las siete; a continuaci\u00f3n se dicen las Letan\u00edas de la Sma. Virgen, <em>Respice, Retribuere, De profundis <\/em>y la oraci\u00f3n del Angel de la Guarda.<\/p>\n<p>Dan cuenta de su oraci\u00f3n y fijan en la memoria la principal de las re\u00adsoluciones hechas para practicarla durante el d\u00eda.<\/p>\n<p>Las que est\u00e1n de servicio en el cuidado de los enfermos dan una vuelta por la casa de la se\u00f1ora, que prepara el cocido, para procurar que est\u00e9 todo listo y as\u00ed salir a las nueve y media.<\/p>\n<p>Las encargadas de las medicinas las reparten despu\u00e9s de la oraci\u00f3n; de vuelta, van a misa.<\/p>\n<p>Al volver de misa, hacer que lean, para aprender, y que trabajen.<\/p>\n<p>Al mediod\u00eda hacen el examen sobre la pr\u00e1ctica de las resoluciones to\u00admadas en la oraci\u00f3n, rezan el <em>Benedicite <\/em>y almuerzan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de dar gracias, recogen su mente en el recuerdo de las buenas resoluciones, y piden a Dios nuevas fuerzas para practicarlas durante el resto del d\u00eda, sin que para ello se pongan de rodillas.<\/p>\n<p>Las encargadas de los remedios van donde el m\u00e9dico en busca de los tratamientos, y hacen lo que tengan pendiente; y las que van a repartir el cocido van a avisar a la se\u00f1ora a la que toca cocinar el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Estando ya todas de vuelta en casa, se ponen a hacer labores, leen para aprender, y despu\u00e9s repasan los principales puntos de la fe en forma de peque\u00f1o catecismo, y leen un parrafito del Sto. Evangelio para excitarse a la pr\u00e1ctica de las virtudes y al servicio <strong>del <\/strong>pr\u00f3jimo, a imitaci\u00f3n del Hijo de Dios.<\/p>\n<p>Las que est\u00e1n al servicio de los enfermos cuidan continuamente de lo que les es necesario, como ropa blanca, le\u00f1a, dulces, tisanas y otras nece\u00adsidades.<\/p>\n<p>A las seis se hace la lectura, despu\u00e9s el examen sobre la pr\u00e1ctica de las buenas resoluciones, a continuaci\u00f3n el <em>Benedicite <\/em>antes de cenar, inmediata\u00admente despu\u00e9s de lo cual se dan las gracias.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de cenar, recreo, y hacer repetici\u00f3n de la lectura, y despu\u00e9s las que quieran a\u00f1adir algo por su cuenta lo pueden hacer.<\/p>\n<p>Trabajan hasta las nueve, comienzan el examen general, y en voz alta se dicen: <em>Confiteor, Misereatur, Indulgentiam, Visita quasesumus, Respice, <\/em><em>Angele, Retribuere, De profundis y las Letan\u00edas de Jes\u00fas, <\/em>y a las diez se acuestan; pero antes se arrodillan junto a la cama para adorar a Dios y pe\u00addirle su santa bendici\u00f3n para pasar la noche.<\/p>\n<p><strong>A <\/strong>las j\u00f3venes les gustar\u00eda mucho comulgar alguna vez en las fiestas y los domingos. Observan lo de no pedir el permiso a su confesor sin dec\u00edr\u00admelo a m\u00ed antes, y me aprovecho de esa ocasi\u00f3n para advertirles de algunas faltas, que no deben cometer las personas que comulgan a menudo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Presentamos a los lectores de \u00abAnales\u00bb la traducci\u00f3n de unos escri\u00adtos de Sta. Luisa redactados entre 1629 y 1634 (?). Son los siguientes: Relaci\u00f3n presentada por Sta. Luisa a S. 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