{"id":83169,"date":"2015-02-28T07:57:02","date_gmt":"2015-02-28T06:57:02","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=83169"},"modified":"2015-02-28T07:57:02","modified_gmt":"2015-02-28T06:57:02","slug":"la-vocacion-de-la-hija-de-la-caridad-a-la-luz-de-luisa-de-marillac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-vocacion-de-la-hija-de-la-caridad-a-la-luz-de-luisa-de-marillac\/","title":{"rendered":"La vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad a la luz de Luisa de Marillac"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Luisa de Marillac es consciente de las muchas dificultades a las que tendr\u00e1n que hacer frente las Hermanas en su vida cotidiana. Estas dificultades provienen ya de las mismas Hermanas, ya de las personas con quien<a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/05\/cartel.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-83170 alignright\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/05\/cartel.jpg?resize=256%2C243\" alt=\"\" width=\"256\" height=\"243\" \/><\/a>es trabajan; la mayor parte de las veces se deben a una mala comprensi\u00f3n de la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad, vocaci\u00f3n que extra\u00f1a, sorprende o a veces, incluso, molesta. Por eso, Luisa va a invitar a las Hermanas a descubrir el sentido profundo de esta vocaci\u00f3n a la que han sido llamadas y a proponerles medios para vivir bien su compromiso al servicio de los pobres.<\/p>\n<h2><strong>1. La vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad en el designio de <\/strong><strong>Dios<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa de Marillac se siente admirada ante la vocaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, recibida de Dios, vocaci\u00f3n que la compromete a servir a los pobres. Como Vicente de Pa\u00fal, no vacila en situar este servicio emprendido por las Hijas de la Caridad dentro del gran designio de amor de Dios hacia los hombres.<\/p>\n<h3>a) <span style=\"text-decoration: underline\">El designio de Dios<\/span><\/h3>\n<p>Luisa de Marillac gusta de meditar el misterio de la Encarnaci\u00f3n de la segunda Persona de la Sant\u00edsima Trinidad. Este misterio central de la Fe cristiana manifiesta, de manera muy clara, el amor que Dios tiene al hombre. En uno de sus Retiros escribe:\u00a0 \u00abTan pronto como la naturaleza humana hubo pecado, el Creador, en el Consejo de su Divinidad, quiso reparar esta falta y para ello, con un supremo y pur\u00edsimo amor, decidi\u00f3 que una de las tres Personas se encarnase\u00bb.<\/p>\n<p>Dios hab\u00eda creado al hombre a su imagen y semejanza. Pero Ad\u00e1n, con su pecado, rompi\u00f3 la Alianza que Dios le ofrec\u00eda. La Misi\u00f3n del Verbo Encarna\u00addo consisti\u00f3 en proponer al hombre una reconciliaci\u00f3n, una renovaci\u00f3n de la Alianza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios (es) seg\u00fan sus divinos designios por toda la eternidad para la Redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac constata el infinito deseo de Dios de hacer participar a la Humanidad de toda la riqueza de su divinidad. Dios se hace hombre para que el hombre llegue a ser Dios. La Encarnaci\u00f3n responde al sentido profundo del hom\u00adbre: llegar a un real conocimiento de Dios.<\/p>\n<p>tu admirable Encarnaci\u00f3n era el establecimiento de la gracia de que las almas tienen necesidad para alcanzar su fin, porque &#8230; el alma&#8230; no pod\u00eda&#8230;. verse tan estrechamente unida a su objeto que es Dios, inaccesible a todo ser, sino por ese medio tan admirable que hac\u00eda a Dios hombre y al hombre Dios&#8230;\u00bb.<\/p>\n<h3>b) <span style=\"text-decoration: underline\">La vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad<\/span><\/h3>\n<p>Cristo, en su Encarnaci\u00f3n Redentora, vino a manifestar a toda la Humanidad el Amor de su Padre. Confi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles y a toda la Iglesia la misi\u00f3n de proclamar a todas las naciones la Buena Noticia del inmenso Amor de Dios. La vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad se sit\u00faa dentro de ese designio de Dios sobre la humanidad. Mediante su servicio, las Hijas de la Caridad tienen que revelar a los pobres ese inmenso deseo de Dios de unirse al hombre hasta en su pobreza, tienen que anunciar el infinito Amor divino por la Humanidad.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac, en sus oraciones, admira toda la grandeza de esta vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, vocaci\u00f3n que las asocia tan \u00edntimamente a la obra de la Redenci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>-\u00a1Dios sea por ello eternamente bendito! y por la gloria que sus divinos designios preparan a las almas que trabajan en la salvaci\u00f3n de las dem\u00e1s, rescatadas con la Sangre de Jesucristo&#8230;<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>En una conferencia a las Hermanas, Luisa no duda en decirles:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230;\u00bfno es una gloria para las almas el cooperar con Dios en el cumplimiento de sus designios?\u00bb.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal expresa el mismo pensamiento cuando habla a las Hermanas. En 1658, tiene en torno a \u00e9l a las Hermanas que se preparan para ir a Calais a reemplazar a las que acaban de morir al servicio de los soldados heridos. Explica las razones que incitan a las Hermanas a ir a esa misi\u00f3n peligrosa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo puedo deciros otras (razones), hijas m\u00edas, sino las que tuvo Nuestro Se\u00f1or cuando vino a encarnarse, esto es, el cumplimiento de los designios de su divino Padre, que desde toda la eternidad hab\u00eda visto que as\u00ed habr\u00eda de hacerse para la salvaci\u00f3n de los hombres&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa desea que la adhesi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a este proyecto de Dios sea total. A Juana Dalmagne, moribunda, le pide que interceda ante el Se\u00f1or para que conceda a la Compa\u00f1\u00eda la gracia de la fidelidad a sus designios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abRecuerde usted, pues, querida Hermana, las necesidades de la pobre Com\u00adpa\u00f1\u00eda a la que Dios la ha llamado; s\u00edrvale de abogada ante su bondad para que se digne cumplir sus designios sobre ella&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>En una carta al Abad de Vaux que dirige con perspicacia la peque\u00f1a Comu\u00adnidad del hospital, Luisa expresa lo que constituye su gran deseo respecto a la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abH\u00e1game la caridad por amor de Dios, se\u00f1or, de pedir a su Bondad, no s\u00f3lo para m\u00ed sino para todas las que su divina Providencia quiera llamar a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, el esp\u00edritu que usted les desea y que es, seg\u00fan creo, conforme con el designio de Dios para su conservaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac es muy consciente de que la vocaci\u00f3n recibida de Dios es grande y supera las posibilidades humanas. Por eso, en octubre de 1644, va en peregrinaci\u00f3n a Chartres para consagrar la Compa\u00f1\u00eda, de la que es responsable, a la Sant\u00edsima Virgen:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEl lunes, d\u00eda de la Dedicaci\u00f3n de la iglesia de Chartres, lo emple\u00e9 en ofrecer a Dios los designios de su Providencia sobre la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad, ofreci\u00e9ndole enteramente dicha Compa\u00f1\u00eda y pidi\u00e9ndole su destrucci\u00f3n antes de que pudiera establecerse en contra de su santa voluntad; pidiendo para ella por las s\u00faplicas de la Sant\u00edsima Virgen, Madre y guardiana de dicha Compa\u00f1\u00eda, la pureza de que tiene necesidad. Y viendo cumplidas en la Sant\u00edsima Virgen las promesas de Dios a los hombres, y en la realizaci\u00f3n del Misterio de la Encarnaci\u00f3n cumplido el voto de la Sant\u00edsima Virgen, ped\u00ed para la Compa\u00f1\u00eda esa fidelidad por los m\u00e9ritos de la Sangre del Hijo de Dios y de Mar\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa manifiesta su convicci\u00f3n profunda: Dios llama a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad a colaborar con su gracia para realizar su obra de salvaci\u00f3n en el mundo. Al escoger a la Virgen Mar\u00eda, como Madre y Guardiana de la Compa\u00f1\u00eda, Luisa de Marillac desea que las Hijas de la Caridad entren plenamente en el proyecto de Dios, que sean las siervas de su designio de Amor.<\/p>\n<p>Mar\u00eda es la que, durante toda su vida, se ha adherido al Proyecto de Dios. El S\u00ed de Mar\u00eda permiti\u00f3 la Encarnaci\u00f3n, la realizaci\u00f3n de ese designio de Amor de Dios respecto a la humanidad. El S\u00ed de Mar\u00eda nos muestra tambi\u00e9n su compromiso personal en el proyecto de Dios sobre Ella. Ella es verdaderamente la Sierva de Dios, en el sentido b\u00edblico de la palabra. En la conferencia de junio de 1642, Vicente explica a las Hermanas el sentido de la palabra \u00absierva\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abese fue el t\u00edtulo que la Sant\u00edsima Virgen adopt\u00f3 cuando dio su consentimiento al \u00e1ngel para el cumplimiento de la voluntad de Dios en el misterio de la Encarnaci\u00f3n de su Hijo\u00bb.<\/p>\n<p>Entrar plenamente en la obra de la Encarnaci\u00f3n de la humanidad que Cristo vino a llevar a cabo mediante su Encarnaci\u00f3n Redentora, tal es la vocaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h2><strong>2. Servir siguiendo a Cristo<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa de Marillac conduce a las Siervas de los Pobres por el camino de la fidelidad al carisma recibido de Dios. Orienta su mirada hacia Cristo Servidor y les presenta su servicio como un \u00abseguimiento\u00bb de Cristo.<\/p>\n<p>Hemos de tener continuamente ante la vista nuestro modelo que es la vida ejemplar de Jesucristo a cuya imitaci\u00f3n estamos llamadas no s\u00f3lo como cristianas sino tambi\u00e9n por haber sido elegidas por Dios para servirle en la persona de sus pobres&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Para realizar el designio de Dios, la Hija de la Caridad est\u00e1 llamada a hacer resplandecer la verdadera imagen del Dios de Amor, la de su Hijo, hecho hombre entre los hombres. Del misterio de la Encarnaci\u00f3n, Luisa de Marillac se fija en tres aspectos complementarios que esclarecen la vocaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<ul>\n<li>Cristo Jes\u00fas se hizo hombre en medio de los hombres<\/li>\n<li>Cristo Jes\u00fas restablece al hombre en su dignidad<\/li>\n<li>La Encarnaci\u00f3n revela la profunda humildad de Dios.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><strong>a) <\/strong><span style=\"text-decoration: underline\">Cristo, hombre en medio de los hombres<\/span><\/h3>\n<p>Mediante la Encarnaci\u00f3n, Dios manifiesta su deseo de una gran proximidad de vida con el hombre, de un compartir la vida real. Jes\u00fas es verdadero Dios y a la vez verdadero hombre. Al mismo tiempo que es Dios, lleva realmente la marca de nuestra humanidad, es de nuestra raza. A lo largo de toda su vida, vivi\u00f3 como hombre. Este tema, que le gusta, retiene con frecuencia la meditaci\u00f3n de Luisa de Marillac:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAmor de Dios hacia los hombres, que le ha llevado a querer que su Hijo se hiciera hombre, porque pone sus delicias en estar con los hijos de los hombres y para que acomod\u00e1ndose al estilo de los hombres, les diese todos los testimo\u00adnios que su vida humana contiene de que Dios les ha amado desde toda la eternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Para Luisa de Marillac es una apremiante invitaci\u00f3n a encontrar a los pobres all\u00ed donde est\u00e1n, a compartir su vida, para poder decirles, con toda verdad, como lo hizo Cristo, que Dios los ama en su condici\u00f3n humana.<\/p>\n<h4>\u2022 <span style=\"text-decoration: underline\">Cercano a los pobres<\/span><\/h4>\n<p>Las Hijas de la Caridad lo son para los abandonados de todos, los sin recur\u00adsos, los rechazados por la sociedad. Tanto Luisa de Marillac como Vicente de Pa\u00fal son muy claros respecto a las opciones a tomar. Desde 1639, Luisa presenta claramente la finalidad de la Compa\u00f1\u00eda a la Superiora de las Benedictinas de Argenteuil que quiso recuperar a una Hija de la Caridad como Hermana conversa en su monasterio. Presenta la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad como inscrita en los designios de Dios:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo he querido creer, se\u00f1ora, que haya sido usted la que ha procurado se inten\u00adtara desviarla de su vocaci\u00f3n, no pudiendo ni siquiera imaginar que los que conocen su importancia quisieran oponerse a los designios de Dios privando a la vez de socorro a los pobres abandonados, sumidos en toda suerte de necesi\u00addades que realmente s\u00f3lo son atendidos por los servicios de estas buenas j\u00f3venes quienes, desprendi\u00e9ndose de todo inter\u00e9s, se dan a Dios para el servicio espiritual y temporal de esas pobres criaturas a las que su bondad quiere considerar como miembros suyos\u00bb.<\/p>\n<p>Las Hermanas encuentran a los pobres en los tugurios de la capital, en las aldeas o casas de campesinos diseminadas por los campos. Est\u00e1n en los \u00abH\u00f3tel\u00adDieu\u00bb u Hospitales Generales de las grandes ciudades, donde hay muchos men\u00addigos enfermos sin familia alguna. Van a servir a los galeotes en sus c\u00e1rceles, a aquellos hombres despreciados de todos, a los soldados heridos en los campos de batalla, sin ning\u00fan auxilio. Acogen a los ni\u00f1os abandonados, a quienes nadie quiere y que ni tan siquiera tienen derecho a la vida.<\/p>\n<p>Tanto para Luisa de Marillac como para Vicente de Pa\u00fal, la caridad es esa inagotable capacidad de atenci\u00f3n a los pobres, a los rechazados de la sociedad. Por eso enviaron a las Hijas de la Caridad hacia los que sufren y hacia aquellos de quienes nadie se ocupa. La percepci\u00f3n de nuevas pobrezas requiere nuevas respuestas. Las Hermanas se han encontrado ante situaciones que exigen a la vez audacia y prudencia. Lejos de los caminos trillados, la innovaci\u00f3n es con frecuen\u00adcia necesaria: las Hermanas en Polonia acogen prostitutas. Juana Francisca, en Etampes, que hab\u00eda recogido a los ni\u00f1os cuyos padres hab\u00edan muerto en la gue\u00adrra, se encuentra en seguida a la cabeza de un peque\u00f1o orfanato. Luisa de Marillac la anima:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; s\u00e9 que Dios le ha concedido la gracia de amar su servicio y el de los pobres; \u00a1sea El glorificado por ello eternamente!\u00bb.<\/p>\n<p>Las Hermanas deben reflexionar en las iniciativas que toman. \u00bfSe trata en ellas, verdaderamente, del servicio de los Pobres? Aquellos a quienes van a servir \u00bfest\u00e1n verdaderamente sin recursos, si atenci\u00f3n? \u00bfY son realmente pobres? Es lo que dice a Sor Juana Lepintre, Ana Hardemont, Francisca Carcireux, a quienes recuerda la orientaci\u00f3n fundamental de la Compa\u00f1\u00eda, cuando van hacia los ricos, que f\u00e1cilmente pueden ser servidos por otros:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>las Hermanas est\u00e1n para atender s\u00f3lo a los que no tienen a nadie que los asista\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En Arr\u00e1s, las Hijas de la Caridad no ir\u00e1n al hospital a cuidar a los soldados heridos porque ya est\u00e1n all\u00ed las religiosas de Santa Br\u00edgida. Vicente de Pa\u00fal es\u00adcribe al Padre Delville, Sacerdote de la Misi\u00f3n, respecto la respuesta que se ha dado a esa llamada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abHa hecho usted bien, Padre, en impedir que entregaran a nuestras Hijas de la Caridad la administraci\u00f3n de los soldados enfermos del hospital de la ciudad, dado que hay all\u00ed religiosas no solamente capaces de llevarla, sino adem\u00e1s bien dispuestas para hacerlo&#8230; las Hijas de la Caridad s\u00f3lo est\u00e1n para atender a los enfermos abandonados que no tienen a nadie que les asista; para eso es para lo que han sido enviadas a Arr\u00e1s esas dos Hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>Las que se consideran y quieren ser siervas de los pobres deben saber mirar, observar, escuchar para descubrir las verdaderas necesidades de aquellos a quienes llaman Amos y Se\u00f1ores. No es cuesti\u00f3n de emprender una acci\u00f3n seg\u00fan las propias ideas, sin tener en cuenta las necesidades reales de aquellos a quie\u00adnes se quiere servir. Luisa de Marillac recomienda a dos Hermanas que van a Montreuil-sur-Mer:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn lo que se refiere a su comportamiento con los enfermos, \u00a1por Dios! que no sea para salir del paso, sino llenas de afecto, habl\u00e1ndoles y sirvi\u00e9ndoles con el cora\u00adz\u00f3n; inform\u00e1ndose con detalle de sus necesidades, habl\u00e1ndoles con mansedum\u00adbre y compasi\u00f3n, proporcion\u00e1ndoles sin importunidad ni agitaci\u00f3n la ayuda que sus necesidades requieran\u00bb.<\/p>\n<p>Genoveva, que va de una parroquia de Par\u00eds a un pueblecito de la Isla de Francia, deber\u00e1 estar atenta para responder a las necesidades del lugar. Luisa de Marillac escribe a Br\u00edgida que la va a recibir:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abaqu\u00ed tiene a Sor Genoveva que durante mucho tiempo ha servido a los pobres enfermos en la parroquia de San Lupo; espero que Dios ha de concederle todas las gracias que necesita para hacer lo que El pide ah\u00ed.<\/p>\n<p>Si las responsables de las cofrad\u00edas de la Caridad desean simplificar el trabajo de las Hermanas abriendo una casa de acogida para los enfermos de lejos, Luisa de Marillac pide a las Hermanas que se muestren atentas a lo que preparan las Damas, que digan humildemente pero con firmeza lo que piensan. No es cuesti\u00f3n, de manera especial en el siglo XVII, de sacar al enfermo de su casa y exponerle a que muera fuera de la familia. Hay que respetar al moribundo que desea terminar sus d\u00edas rodeado de los suyos, de su familia que se reprochar\u00eda el haber abandona\u00addo a uno de sus miembros en esos momentos. En Bernay las Damas tienen inter\u00e9s en abrir un peque\u00f1o hospital. Luisa anima a B\u00e1rbara a que reaccione:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo sab\u00eda por lo tanto la situaci\u00f3n de la casa de los pobres; pero, Dios m\u00edo, querida Hermana, \u00bfquienes la ocupar\u00e1n y qu\u00e9 ser\u00e1 del ejercicio de las Se\u00f1oras de la Caridad si se obliga a sus enfermos a que se vayan al hospital? Ya ver\u00e1 usted c\u00f3mo los pobres vergonzantes van a verse privados del socorro que supo\u00adn\u00eda para ellos la comida ya preparada y las medicinas y que la peque\u00f1a cantidad de dinero que se les proporcionaba ya no se emplear\u00e1 en sus necesidades. Estamos obligadas, tanto como lo podamos, a trav\u00e9s de nuestras caritativas ad\u00advertencias, a impedir que esto ocurra.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac va todav\u00eda m\u00e1s lejos. Pide a las Hermanas que estimulen a las Damas a que vayan ellas mismas a visitar a los enfermos como lo hacen en la mayor parte de las Cofrad\u00edas de la isla de Francia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abPara cumplir con sus obligaciones de buena Hija de la Caridad, preciso ser\u00e1 que intente, por todos los medios a su alcance, que las Se\u00f1oras de la Caridad se empleen en visitar a los enfermos\u00bb\u00bb.<\/p>\n<h4>\u2022 <span style=\"text-decoration: underline\">Pobre con los pobres<\/span><\/h4>\n<p>Luisa medita en la Encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios; reconoce que Cristo ha deseado compartir en todas las cosas la vida de los hombres:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00aby para que acomod\u00e1ndose al estilo de los hombres, les diese todos los testimo\u00adnios que su vida humana contiene de que Dios les ha amado desde toda la eternidad&#8230;\u00bb<sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Acomodarse a la vida de los pobres es aceptar vivir pobremente. A la llegada de la Se\u00f1ora Turgis a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, Vicente de Pa\u00fal responde a las preguntas de Luisa, que recibe, por primera vez, entre las siervas de los pobres, a una de la nobleza. Despu\u00e9s de los detalles concretos de la vida de todos los d\u00edas, concluye su carta diciendo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; es as\u00ed como Nuestro Se\u00f1or quiso ajustarse a los pobres para darnos ejemplo y para que hagamos lo mismo\u203a.<\/p>\n<p>El reglamento para las Hermanas del hospital de Angers, redactado en 1639, presenta la pobreza de la Hija de la Caridad tanto en su aspecto sociol\u00f3gico como con su aspecto teol\u00f3gico:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">&#8230;..se acordar\u00e1n de que han nacido pobres, de que tienen que vivir como pobres, por amor al Pobre de los pobres, Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, y de que en calidad de tales tienen que vivir con extrema humildad y respeto para con todo el mun\u00addo&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de su origen, o a causa de su origen, las Hijas de la Caridad, tienen que enfrentarse con frecuencia con la tentaci\u00f3n de evadirse de esta pobreza, a veces dif\u00edcil de vivir. Las cartas de Luisa de Marillac muestran que las tentaciones acechan con relaci\u00f3n a todos los aspectos de la vida cotidiana. A las Hermanas de Chars, Luisa recuerda la sobriedad en la comida:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abUna y otra saben muy bien, queridas Hermanas, que en cualquier lugar en que se encuentren han de practicar siempre la sobriedad, tanto en la cantidad como en la calidad de los alimentos, como se hace aqu\u00ed en la Casa\u00bb.<\/p>\n<p>A las Hermanas de Bernay se las invita a que reflexionen bien antes de esco\u00adger una casa para su peque\u00f1a Comunidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; cuando se trate de buscarles alojamiento definitivo, tendr\u00e1 usted cuidado en elegir una vivienda apropiada para unas pobres Hermanas&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa interpela a las Hermanas de Angers respecto a la afectaci\u00f3n en el vestir. La coqueter\u00eda, la afectaci\u00f3n femenina pueden ocultarse bajo vanos pretextos&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abTengan cuidado, queridas Hermanas, porque ese peligro es invisible, de la mis\u00adma manera que no se perciben las vanidades que pueden ocultarse bajo esos pobres h\u00e1bitos y ruin corlado si no se pone cuidado en ello; con pretexto de limpieza y orden se cometen grandes faltas en este punto\u00bb.<\/p>\n<p>La tentaci\u00f3n puede venir directamente del dinero. Estas Hermanas, poco ha\u00adbituadas a poseerlo, pueden sentir el deseo de coger un poco para sus padres pobres y con frecuencia endeudados, de guardar para ellas mismas, con el fin de comprar algunos caprichos, etc. Para Luisa de Marillac, esos comportamientos son totalmente opuestos al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda y llevan consigo infaliblemente la ruina: \u00ab&#8230; como la mayor\u00eda de las que entran en la Compa\u00f1\u00eda no tienen costumbre de conversar con personas de elevada posici\u00f3n, de manejar dinero ni de tener mu\u00adchas cositas que se ven en libertad de tener, cuando empiezan a acostumbrarse a tratar con personas de buena posici\u00f3n, abusan\u00bb.<\/p>\n<p>Ante las dificultades que se encuentran, Luisa de Marillac dedica tiempo a educar a las Hermanas en el manejo del dinero. Les pide que separen bien las diferentes cuentas: una de las Hermanas llevar\u00e1 la contabilidad de la Comunidad y otra la de los pobres. Tendr\u00e1n que dar cuenta con regularidad, es decir, habr\u00e1n de explicar a la responsable de la Comunidad o a los Administradores c\u00f3mo han administrado las cantidades que se les han dado, c\u00f3mo las han utilizado. Luisa de Marillac desea una total transparencia en las cuentas.<\/p>\n<p>En todos los que viven una carencia, una degradaci\u00f3n, un rechazo o una exclusi\u00f3n, las Hermanas est\u00e1n llamadas a descubrir la grandeza de su humani\u00addad. Respetar al pobre, es hacerle tomar conciencia de que tiene un valor perso\u00adnal. Luisa pide a las Hermanas que atienden a los enfermos que tengan hacia ellos cestos que indiquen un profundo respeto. Insiste en los cuidados elementales de higiene, ciencia poco desarrollada sin embargo en el siglo XVII.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230;No s\u00e9 si tienen ustedes la costumbre de lavar las manos a los pobres; si no lo hacen, les ruego se acostumbren a ello\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab\u00bfTienen servilletas en las camas de los enfermos? \u00bfLas tienen bien limpias?\u00bb Luisa resume la profundidad de su pensamiento en unas pocas palabras:<\/p>\n<h3>b) <span style=\"text-decoration: underline\">El hombre restablecido en su dignidad<\/span><\/h3>\n<p>Cristo, en su Encarnaci\u00f3n, significa de una manera particular la grandeza de todo hombre, ya que El se hizo uno de ellos. El es el hombre perfecto en el seno mismo de la humanidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; la uni\u00f3n personal de Dios en un hombre, la cual es un honor para toda la naturaleza haciendo que Dios la mire en todos como su imagen si no est\u00e1 des\u00adfigurada por el rechazo de esa aplicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de su Hijo que es en lo que consiste el pecado\u00bb.<\/p>\n<p>Cristo aparece como la verdad del hombre. En el momento de su muerte en la Cruz, el Hijo de Dios pide a su Padre que ponga fin al alejamiento del hombre, el cual se ha desfigurado por su pecado, que lo reconozca como a hijo suyo. La muerte de Cristo es la rehabilitaci\u00f3n del hombre: en su Hijo muerto y resucitado, Dios Padre ve al hombre. Y al mirar al hombre, Dios ve a su Verbo, Hombre en medio de los hombres.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac se inscribe en esta actitud del Padre. Cristo, desfigurado, objeto de burlas, maltratado, es para ella el icono del pobre, imagen de todos los pobres a quienes las Hermanas encuentran. El servicio corporal y espiritual a los pobres viene como a prolongar, a actualizar la Redenci\u00f3n, permitiendo a los humillados, enfermos, oprimidos, rechazados&#8230;, que encuentren su plena dimen\u00adsi\u00f3n de hombres y de hijos de Dios. Luisa de Marillac, con una fuerte convicci\u00f3n, sit\u00faa a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad dentro de este inmenso deseo de Dios de unirse al hombre hasta en su pobreza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; sean muy afables y bondadosas con sus pobres; ya saben que son nuestros se\u00f1ores, a los que debemos amar con ternura y respetar profundamente\u00bb.<\/p>\n<p>Respeto y ternura van unidos y se dirigen a todos los que sufren, cualesquiera que sea su edad, su situaci\u00f3n, su indigencia. Juana Francisca est\u00e1 encargada de un orfanato en Etampes y recibe una carta de aliento de Luisa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abContin\u00fae, as\u00ed se lo ruego, sirviendo a nuestros queridos Amos con gran dulzura, respeto y cordialidad, viendo siempre a Dios en ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa no ignora que el servicio a los enfermos es a veces rudo, que si las Hermanas experimentan grandes alegr\u00edas, reciben tambi\u00e9n reproches y hasta injurias. Cualesquiera que sean aquellos a quienes sirven, las Hermanas no pue\u00adden prescindir de esa actitud de mansedumbre, de dulzura, llena de compasi\u00f3n. Ana Hardemont que, con otras tres Hermanas, se encuentra en los campos de batalla al servicio de los soldados heridos, recibe esta carta de su supe\u00adriora:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAlabo a Dios con todo mi coraz\u00f3n por las disposiciones de su Providencia sobre todas las cosas y, en especial, sobre el trabajo en el que su bondad las ha empleado. Espero que su reconocimiento por ello les servir\u00e1 de preparaci\u00f3n a las gracias que necesitan para servir a sus pobres enfermos con esp\u00edritu de manse\u00addumbre y gran compasi\u00f3n, a imitaci\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or que as\u00ed trataba a los m\u00e1s molestos\u00bb.<\/p>\n<p>Para encontrar el camino del hombre herido, no bastan las buenas intenciones. A pesar de su sufrimiento, de su violencia, su miedo, rebeld\u00eda, incredulidad, el pobre debe poder percibir la certeza del reconocimiento de su ser, de la atenci\u00f3n que se le presta como persona:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abEn nombre de Dios, querida Hermana, piense con frecuencia que no basta con que nuestras intenciones sean buenas y nuestra voluntad inclinada al bien, ni con hacer nuestras acciones puramente por amor de Dios, porque juntamente con el mandamiento de amar a Dios con todo nuestro coraz\u00f3n, hemos recibido el de amar a nuestro pr\u00f3jimo, y para cumplir este \u00faltimo es preciso que todo nuestro exterior le edifique, como por la gracia de Dios, lo hace usted\u00bb.<\/p>\n<p>Para Luisa de Marillac, como para Vicente de Pa\u00fal, el amor a Dios no puede limitarse a una pura experiencia espiritual, por intensa que sea, debe hacerse realidad en un compromiso en favor de la dignidad, de la promoci\u00f3n del hombre. Luisa repite con frecuencia a las Hermanas:<\/p>\n<p>Ay\u00fadense \u00ablo m\u00e1s que puedan con los ejemplos de Nuestro Se\u00f1or que consumi\u00f3 sus fuerzas y su vida por el servicio del pr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p>Ser sierva de los pobres es tener la \u00abobsesi\u00f3n del pobre\u00bb, del necesitado de todo, del que sufre, del que no puede vivir como hombre libre. Ser sus siervas, es ponerse humildemente al servicio de ellos, para ayudarles a encontrar su dig\u00adnidad de hombre y de mujer, devolverles la esperanza, permitirles que encuentren un sentido a su vida.<\/p>\n<h3>c) <span style=\"text-decoration: underline\">La humildad de Dios revelada en Jesucristo<\/span><\/h3>\n<p>En su larga meditaci\u00f3n sobre la Encarnaci\u00f3n Redentora, Luisa de Marillac contempla frecuentemente la humildad que existe en Dios, la humildad que es Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abNo contento con haberse ofrecido para nuestro rescate, el Hijo de Dios quiso llevarlo a cabo, no viniendo a este mundo, como hubiera podido hacerlo, de una manera m\u00e1s en consonancia con su grandeza, sino de la forma m\u00e1s humillante que imaginarse pudiera, para que as\u00ed, \u00a1oh alma m\u00eda! tuvi\u00e9ramos m\u00e1s libertad para acercarnos a El; lo que debemos hacer con tanto mayor respeto cuanto m\u00e1s grande es la humildad con que se nos presenta, humildad que ha de servirnos \u00a0para que lleguemos a reconocer c\u00f3mo se da en Dios tal virtud, ya que todas las acciones que produce fuera de El est\u00e1n muy por debajo de El\u00bb.<\/p>\n<p>La inmensidad del amor de Dios se traduce por la inmensidad de su humildad. Con el deseo de hacerse reconocer por el hombre, Dios, en la plenitud de su libertad y de su poder, va hasta el anonadamiento de S\u00ed mismo: \u00abEl Verbo se hizo carne\u00bb. Este sumergirse en el Ser de Dios, es para Luisa una apremiante invitaci\u00f3n a avanzar por un camino de humildad.<\/p>\n<p>La humildad forma parte del <span style=\"text-decoration: underline\">ser de la sierva.<\/span> \u00bfC\u00f3mo servir a los pobres sin esa actitud que permite mirarlos, acercarse a ellos con toda verdad? Ser\u00eda desnatura\u00adlizar el servicio, si las siervas buscaran en \u00e9l su inter\u00e9s personal o las alabanzas del entorno.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab\u00a1Ay, queridas Hermanas!, no es bastante ser Hija de la Caridad de nombre, no es bastante estar al servicio de los pobres en un hospital, aunque esto sea para ustedes un bien que nunca podr\u00e1n estimar suficientemente, sino hay que tener las verdaderas y s\u00f3lidas virtudes que ustedes saben deben poseer para llevar a cabo esa obra en la que tienen la dicha de estar empleadas; sin ello, Hermanas m\u00edas, su trabajo les ser\u00e1 casi in\u00fatil\u00bb.<\/p>\n<p>La virtud de la humildad permite a las Hijas de la Caridad <span style=\"text-decoration: underline\">comprometerse sin <\/span><span style=\"text-decoration: underline\">temor<\/span> en una obra que les supera, humildad que ser\u00e1 su fuerza si los resultados no corresponden a las expectativas de quienes las llaman, si se las critica, etc. Cuando en Bernay surgieron dificultades con las Damas, Luisa ayuda a las Her\u00admanas a tomar distancia y a situarse como siervas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLo que tiene usted que hacer en medio de todas esas peque\u00f1as divergencias, es ser muy humilde, poner gran cuidado en que no se la pueda acusar de arro\u00adgancia o de suficiencia; debe m\u00e1s bien pensar que est\u00e1 sujeta a todos&#8230; \u00a1Si supieran ustedes, queridas Hermanas, qu\u00e9 humildad, qu\u00e9 mansedumbre y sumi\u00adsi\u00f3n quiere Nuestro Se\u00f1or de las Hijas de la Caridad, sufrir\u00edan si advirtieran que no lo practicaban!\u00bb.<\/p>\n<p>Al pedir a las Hermanas que act\u00faen \u00abdesde la humildad\u00bb con las Damas que administran las Cofrad\u00edas, Luisa no les dice que se mantengan en una posici\u00f3n de inferioridad respecto a los \u00abgrandes\u00bb, sino que las invita a superar esa actitud que les es natural y que la transformen en virtud a imitaci\u00f3n de Cristo que, de Dios que es, se hizo hombre y se anonad\u00f3 hasta el suplicio de la Cruz.<\/p>\n<p>La humildad conduce a una <span style=\"text-decoration: underline\">real libertad<\/span> en la acci\u00f3n, porque permite compro\u00admeterse en las tareas que se presentan sin pretender saber de antemano su medida y los resultados. La persona humilde que acepta sus limitaciones se sustrae a todo desaliento ante el fracaso posible. En Montreuil-sur-Mer, las Herma\u00adnas reciben muchos aplausos en los primeros meses de su estancia. Luisa pide a las Hermanas que traten de ser sensatas y discernir qu\u00e9 es lo que ocurre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMe dan ustedes un poco de temor al ver tanto aplauso de todo el pueblo. O se les da esto para fortalecer sus debilidades y alentarlas; o viene del Maligno para hacer que se atribuyan demasiada parte en lo que Dios quiere hacer en ustedes, consi\u00adguiendo despu\u00e9s que el mundo, a la menor falta que les vea o al menor descontento que de ustedes reciba, las censure tanto o m\u00e1s que ahora las alaba y anima. Si creen ustedes que viene de parte de Dios, \u00a1qu\u00e9 obligaci\u00f3n tienen, Hermanas, de humillarse! Pero si creen que es del Maligno, \u00a1cu\u00e1nto temor debe darles! Pidan a Dios la gracia de hacer buen uso ya sea de una cosa, ya de otra\u00bb.<\/p>\n<p>La humildad se opone a la pusilanimidad que, con el pretexto de su debilidad, no se propone nada de envergadura. No es la insignificancia de las tareas la que define la humildad, sino el hecho de no apoyarse en la propia seguridad.<\/p>\n<p>La humildad permite tener una <span style=\"text-decoration: underline\">oran lucidez sobre s\u00ed:<\/span> no consiste en la igno\u00adrancia de lo que uno es. Hemos de reconocer los dones recibidos de Dios, los talentos que nos ha dado, para darle gracias por ello.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abQu\u00e9 tenemos que no nos haya sido dado? y \u00bfqu\u00e9 sabemos que no se nos haya ense\u00f1ado?&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>La humildad es tambi\u00e9n el conocimiento, el reconocimiento de todo lo que no somos. Hemos de ser conscientes de nuestras limitaciones, de la distancia entre lo que somos y lo que Dios espera de nosotras. Nosotras, debido a nuestras carencias, a nuestra pobreza, a nuestro pecado, no comprendemos plenamente el proyecto que Dios Trinidad ha formado para todo hombre. Esta mirada l\u00facida sobre nosotras mismas no ha de llevarnos a la tristeza sino que debe hacer nacer en nosotras los mismos sentimientos que embargaban a la Virgen Mar\u00eda:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abSant\u00edsima Virgen! \u00a1Qu\u00e9 admirable es tu virtud! Eres la Madre de todo un Dios y, sin embargo, no te apartas de la bajeza y oscuridad. Es para confundir nuestro orgullo y para ense\u00f1arnos a estimar la gracia de Dios por encima de todas las grandezas del mundo\u00bb.<\/p>\n<p>La humildad est\u00e1 en la base <span style=\"text-decoration: underline\">de las relaciones sanas y equilibradas:<\/span> la humil\u00addad no oprime al otro, no lo mira desde arriba, no tiene en cuenta las riquezas que espera darle. La humildad es la atenci\u00f3n al otro, rehusando considerarle como a un objeto a su total disposici\u00f3n, aceptando al contrario descubrir todas las posi\u00adbilidades que hay en \u00e9l y dej\u00e1ndole el libre uso de las mismas.<\/p>\n<p>Esta virtud permite percibir las cualidades del otro, sus talentos, sin tristeza ni envidia, sino con un sentimiento de acci\u00f3n de gracias por la belleza de la obra de Dios. La humildad acepta descubrir los defectos, las faltas del otro, sin desprecio ni rechazo, sino con misericordia y caridad porque conocemos nuestra propia debilidad. La persona humilde no se ofusca por las faltas de los dem\u00e1s porque reconoce sus propias faltas y sus errores.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abHermanas todas, les ruego que &#8230; se renueven en el esp\u00edritu de uni\u00f3n y cordia\u00adlidad que las Hijas de la Caridad deben tener, mediante el ejercicio de esa misma caridad que va acompa\u00f1ada de todas las dem\u00e1s virtudes cristianas, especialmen\u00adte la de la tolerancia de unas con otras, nuestra virtud m\u00e1s querida. Se la reco\u00admiendo con todo mi inter\u00e9s, como algo absolutamente necesario, ya que nos lleva siempre a no ver las faltas de los dem\u00e1s con acritud, sino a disculparlas siempre, humill\u00e1ndonos nosotras. Querida Hermana, le ruego que pida este esp\u00edritu, que es el esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or, para toda la Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>La humildad consiste, pues, en situarse en verdad ante Dios y ante los dem\u00e1s y, por consiguiente, en aceptarse a s\u00ed mismo con las propias limitaciones y cua\u00adlidades; consiste en entrar, en seguimiento de Cristo, en una relaci\u00f3n de acogida y de reciprocidad hacia todos. S\u00f3lo la humildad permite unir, con toda verdad y autenticidad, el amor a Dios, a los dem\u00e1s y a s\u00ed mismo. Pero la humildad es <span style=\"text-decoration: underline\">una <\/span><span style=\"text-decoration: underline\">virtud contradictoria.<\/span> Requiere respetar, en uno mismo, la dignidad propia de todo hombre y, a la vez, exige que el yo no ocupe todo el lugar.<\/p>\n<div>\n<h2><strong>3. Fuentes de energ\u00eda para esta vocaci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Santa Luisa de Marillac y San Vicente de Pa\u00fal proponen a las Hermanas dos fuentes de energ\u00eda que deben permitir una mayor fidelidad al designio de Dios para hacer frente constantemente al mundo y a una misma.<\/p>\n<h3>a) <span style=\"text-decoration: underline\">Una vida cristiana anclada en el bautismo<\/span><\/h3>\n<p>Luisa subraya la importancia del bautismo que introduce al cristiano en la vida divina. Estar bautizado implica la fe en Dios que se revela por su palabra hecha carne, la adhesi\u00f3n a la verdad de Dios. Estar incorporado a Cristo, es aceptar participar en su propia vida divina. En adelante, la vida del cristiano es vida de Cristo en \u00e9l. Luisa, admirada de la riqueza del don recibido en el bautismo, contempla esta vida de Dios en cada alma y desea que cada una deje crecer esta vida divina. <em>\u00ab&#8230;tenemos que ser de Dios que quiere no queramos otra cosa que <\/em><em>lo que El quiere&#8230; sean todas muy fieles a Dios&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac, explicando las cualidades que debe tener las postulantes que piden entrar en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, insiste en la impor\u00adtancia de una s\u00f3lida vida cristiana.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;se necesitan &#8230; esp\u00edritus equilibrados y que deseen la perfecci\u00f3n de los verda\u00ad<\/em><em>deros cristianos, que quieran morir a si mismas por la mortificaci\u00f3n y la verdadera <\/em><em>renuncia, ya hecha en el santo bautismo, para que el esp\u00edritu de Jesucristo reine <\/em><em>en ellas y les d\u00e9 la firmeza de la perseverancia en esta forma de vida, del todo <\/em><em>espiritual, aunque se manifieste en continuas acciones exteriores que parecen bajas y despreciables a los ojos del mundo, pero que son grandes ante Dios y sus \u00e1ngeles\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La Hija de la Caridad, como todo cristiano, est\u00e1 marcada de una manera indeleble, por el bautismo que la ha hecho entrar en el acto redentor. Siguiendo a Cristo est\u00e1 llamada, como dice San Pablo, a \u00abdespojarse del hombre viejo y a revestirse del nuevo\u00bb. De esta manera, se har\u00e1 apta para cumplir en el mundo el designio de Dios sobre el hombre.<\/p>\n<h4>\u2022 <span style=\"text-decoration: underline\">Despojarse del hombre viejo<\/span><\/h4>\n<p>La vida nueva s\u00f3lo puede nacer si antes morimos al pecado. Mortificarse, perfeccionarse, son los t\u00e9rminos utilizados en el siglo XVII para hablar de esta adhesi\u00f3n al misterio de muerte y de resurrecci\u00f3n de Cristo. Luisa ense\u00f1a a las Hermanas que la ascesis hay que entenderla y vivirla como un acto de amor. A una Hermana que acepta dif\u00edcilmente su deficiente salud, escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abRuego a nuestro amado Jes\u00fas crucificado que nos sujete fuertemente a su cruz, <\/em><em>para que unidas estrechamente a El en su santo amor, nuestros peque\u00f1os sufri\u00ad<\/em><em>mientos y lo poco que hagamos lo sean con amor y por su amor\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>A otra Hermana que es el blanco de murmuraciones en el pueblo donde vive, Luisa propone que vuelva su mirada hacia Cristo doliente. La ascesis hay que vivirla como adhesi\u00f3n plena a Cristo Redentor.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; puesto que somos cristianas y, adem\u00e1s, Hijas de la Caridad, lo que nos obliga <\/em><em>a soportarlo todo, como nos lo ha ense\u00f1ado ese gran enamorado de los sufrimien\u00ad<\/em><em>tos de Jesucristo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Luisa ense\u00f1a a las Hermanas a aceptar las m\u00faltiples peque\u00f1as ocasiones que se presentan cada d\u00eda, m\u00e1s bien que a buscar una serie de actos m\u00e1s o menos dif\u00edciles que manifiestan el desprecio del cuerpo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abA veces nos parece que quisi\u00e9ramos hacer duras penitencias, devociones extraor\u00ad<\/em><em>dinarias, y no nos damos cuenta de que nuestro enemigo se est\u00e1 complaciendo en <\/em><em>ver c\u00f3mo nuestro esp\u00edritu se entretiene en vanos deseos mientras deja escapar las <\/em><em>ocasiones de practicar las virtudes ordinarias, que se nos presentan en todo momen\u00ad<\/em><em>to; y as\u00ed perdemos las gracias que van unidas a esas virtudes con el pretexto de <\/em><em>practicar otras m\u00e1s grandes, que no entran en los designios de Dios el damos\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Para Luisa de Marillac, la muerte cotidiana a s\u00ed misma, a trav\u00e9s de todas las peque\u00f1as cosas, actualiza la de Jesucristo y viene a prolongar su fecundidad en su cuerpo que es la Iglesia.<\/p>\n<h4><span style=\"text-decoration: underline\">Revestirse de Jesucristo<\/span><\/h4>\n<p>Jesucristo es el gran educador. Luisa expresa a Juana Lepintre su profundo deseo de ver a las Hermanas que se dejan transformar por la vida de Dios: <em>\u00ab\u00a1qu\u00e9 razonable seria que aquellas a las que Dios ha llamado al seguimiento de su Hijo, tratasen de hacerse perfectas como El, intentando hacer de su vida una prolongaci\u00f3n de la suya!\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En su oraci\u00f3n diaria, las Hermanas sacan la fuerza de su acci\u00f3n. Es de Cristo de quien las Hermanas aprenden las actitudes de la sierva de los pobres.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abQu\u00e9 felicidad, hijas m\u00edas, que Dios os haya escogido para continuar el ejercicio de su Hijo en la tierra!&#8230; \u00a1Qu\u00e9 felicidad, hermanas m\u00edas, hacer lo que un Dios ha hecho en la tierra!&#8230; suplico a Dios, fuente de caridad, que os d\u00e9 la gracia de aprender el medio de servir a los pobres enfermos corporal y espiritualmente, en su esp\u00edritu e imitando perfectamente el esp\u00edritu de su Hijo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac recomienda a las Hermanas que dediquen el tiempo necesa\u00adrio a la oraci\u00f3n cada d\u00eda. En la oraci\u00f3n es donde las Hermanas podr\u00e1n examinar si est\u00e1 en coherencia lo que viven con el Evangelio. B\u00e1rbara y Lorenza encuentran dificultades en su implantaci\u00f3n en Bernay. Luisa las invita a meditar en la vida de Jes\u00fas y de su Madre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abUstedes han pasado. un poco de necesidad y quiz\u00e1 la est\u00e1n pasando todav\u00eda; <\/em><em>pero, \u00bfno es verdad, querida Hermana, que tal estado da consuelo a su coraz\u00f3n al asociarla a lo que Nuestro Se\u00f1or y su santa Madre pasaron con tanta frecuencia en la tierra?\u00bb .<\/em><\/p>\n<p>El intercambio regular de la oraci\u00f3n permite tambi\u00e9n a las Hermanas hacer que crezca en ellas el esp\u00edritu de oraci\u00f3n y vivir juntas este clima:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLe ruego, querida Hermana, me diga si entre los dem\u00e1s ejercicios no omiten <\/em><em>ustedes el de comunicarse la oraci\u00f3n y el de hacer los viernes la breve con\u00adferencia. Le aseguro, querida Hermana, que no s\u00e9 de otro ejercicio m\u00e1s apto para hacernos fieles a Dios y mantenernos cordialmente unidas en su sant\u00edsimo amor.<\/em><\/p>\n<p>Recibir la Eucarist\u00eda es indispensable a la Hija de la Caridad que desea vivir en comuni\u00f3n real con Cristo Encarnado. Luisa de Marillac, en su meditaci\u00f3n, se esfuerza por comprender lo que pudo inducir a Cristo a instituir la Eucarist\u00eda. Solamente su deseo de compartir todav\u00eda m\u00e1s su Amor hacia los hombres, puede explicar este gesto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHemos de considerar qu\u00e9 motivo puede haber tenido Dios para esta acci\u00f3n tan <\/em><em>admirable e incomprensible para los sentidos humanos; y como no podremos <\/em><em>encontrar otro que su puro amor, debemos, con actos de admiraci\u00f3n, adoraci\u00f3n <\/em><em>y amor, dar gloria y honor a Dios en agradecimiento de este invento amoroso para unirse a nosotros\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Una de las raras conferencias de Luisa a las Hermanas es un comentario muy bello sobre la Comuni\u00f3n. Para Luisa, comulgar, es admirarse de esta venida de Dios a nosotros, del don que nos ha hecho, de su gracia y de su vida misma.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; (Regocij\u00e9monos y admiremos) <em>este sorprendente invento y amorosa uni\u00f3n por <\/em><em>la cual Dios, vi\u00e9ndose en nosotros, nos hace una vez m\u00e1s a su semejanza con la <\/em><em>comunicaci\u00f3n no s\u00f3lo de su gracia sino de El mismo, que nos aplica tan eficaz\u00ad<\/em><em>mente el m\u00e9rito de su vida y de su muerte y nos da la capacidad de vivir en El\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Participar cada d\u00eda en la Eucarist\u00eda es recibir, de nuevo, del mismo Cristo, la misi\u00f3n confiada a la Compa\u00f1\u00eda de hacer visible y actual, para todos los pobres, la Nueva Alianza con la humanidad, misi\u00f3n tan grande que solamente la fuerza de Dios puede realizarla en cada una de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSu amor me ha parecido todav\u00eda mayor al considerar que habiendo bastado su <\/em><em>Encarnaci\u00f3n para redimirnos, parece que el darse a nosotros en la Sagrada Hos\u00adtia, es puramente para nuestra santificaci\u00f3n, no s\u00f3lo aplic\u00e1ndonos los m\u00e9ritos de <\/em><em>su Encarnaci\u00f3n y Muerte, sino tambi\u00e9n d\u00e1ndonos, como su bondad quiere hacerlo, <\/em><em>una comunicaci\u00f3n de todas las acciones de su vida y haci\u00e9ndonos entrar en la <\/em><em>pr\u00e1ctica de sus virtudes, pues desea seamos semejantes a El gracias a su <\/em><em>amor\u00bb<\/em>.<\/p>\n<h3>b) <span style=\"text-decoration: underline\">Una vida comunitaria a imagen de la Sant\u00edsima Trinidad<\/span><\/h3>\n<p>Por el Bautismo, Dios nos introduce en su propia vida divina, su vida de comuni\u00f3n. Vivir como cristianos, es dejar que viva en nosotros el Dios Trinidad, a quien hemos recibido en el Bautismo. La Sant\u00edsima Trinidad est\u00e1 verdaderamente en el coraz\u00f3n de toda la espiritualidad cristiana. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac sit\u00faan la vida comunitaria dentro de la m\u00edstica del Dios-Trinidad. El vivir juntas, para las Hijas de la Caridad, es una realidad de Fe y no una simple agrupaci\u00f3n de personas con miras a una acci\u00f3n como lo es un equipo de trabajo o un club de personas reunidas por afinidad. De Dios mismo aprender\u00e1n las Hermanas que amar es, a la vez, acoger y dar, que la diversidad no se opone a la unidad.<\/p>\n<h4>\u2022 <span style=\"text-decoration: underline\">Unidad de las personas<\/span><\/h4>\n<p>La unidad de Dios es primordial. La religi\u00f3n cristiana es monote\u00edsta. Pero Dios no puede vivir en solitario ya que el Amor es don y acogida. \u00abLa Sant\u00edsima Trinidad \u2014dice el Padre Varillon\u2014 no est\u00e1 formada por tres Personas yuxtapuestas sino por tres generosidades que se dan la una a la otra en plenitud\u00bb. La verdadera unidad se construye en un pluralismo unido por el amor. Luisa exhorta a las Hermanas a vivir juntas en una profunda comuni\u00f3n, a comprometerse per\u00adsonalmente en una opci\u00f3n libre y consciente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;debemos, para asemejarnos a la Sant\u00edsima Trinidad, no ser m\u00e1s que un coraz\u00f3n y no actuar sino con un mismo esp\u00edritu como las tres divinas Per\u00adsonas&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>No ser m\u00e1s que un coraz\u00f3n, es estar unidas por un afecto profundo, por. una amistad real. El siglo XVII designa estas realidades por la palabra \u00abcordialidad\u00bb. La cordialidad, como todo lo que procede del coraz\u00f3n, es benevolencia, since\u00adridad, espontaneidad, amistad. Es un \u00abcordial\u00bb, es decir un t\u00f3nico, un estimu\u00adlante. La cordialidad es verdaderamente un t\u00f3nico porque est\u00e1 llena de calor humano.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac son realistas. Saben que los temperamen\u00adtos son diferentes, que los humores son cambiantes, que algunos caracteres son muy seguros, que las Hermanas tienen defectos. Comprenden que puede haber conflictos, tensiones. En una carta a las Hermanas de Angers, Luisa de Marillac se esfuerza por hacerles comprender que la psicolog\u00eda femenina es un poco cambiante y les inculca que no han de detenerse en el aspecto exterior, con frecuencia enga\u00f1oso:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSi nuestra Hermana est\u00e1 triste si tiene un car\u00e1cter melanc\u00f3lico o demasiado vivo o demasiado lento, \u00bfqu\u00e9 quiere que haga, si ese es su natural?, y aunque a menudo se esfuerce por vencerse, no puede impedir que sus inclinaciones salgan al exterior. Su Hermana, que debe amarla como a s\u00ed misma, \u00bfpodr\u00e1 enfadarse por ello, hablarle de mala manera, ponerle mala cara?<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00a1Ah, Hermanas m\u00edas! c\u00f3mo hay que guardarse de todo esto y no dejar tras\u00adlucir que se ha dado usted cuenta, no discutir con ella, sino m\u00e1s bien pen\u00adsar que pronto, a su vez, necesitar\u00e1 que ella observe con usted la misma conducta\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Vivir la cordialidad es desechar del coraz\u00f3n toda mirada negativa hacia nuestra Hermana. Es tambi\u00e9n, explica Luisa de Marillac, comprender las dificultades que encuentra, es buscar lo que es bueno para ella, buscar su bien.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHe visto la peque\u00f1a antipat\u00eda que me dice usted de una de nuestras Hermanas. \u00a1Dios m\u00edo!, necesario es que su caridad tenga gran comprensi\u00f3n y tol\u00e9rancia; bien sabe usted que de ordinario son \u00e9stos, sentimientos naturales de los que no somos due\u00f1os; &#8230; hay que tratar de ganar los corazones con nuestra tolerancia y cordialidad\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Luisa invita a las Hermanas a tomar conciencia de los sentimientos que anidan en el fondo de su coraz\u00f3n. La vigilancia es necesaria, pues el natural tiende siempre a dominar. Si la atenci\u00f3n al otro, la ayuda mutua, la comprensi\u00f3n de sus dificultades, elementos de toda caridad cristiana, son esenciales para toda vida fraterna, Luisa de Marillac, sin embargo, nos pone en alerta contra un defecto totalmente femenino: la curiosidad. El deseo de saber lo que pasa, de decir los peque\u00f1os defectos observados en una u otra, arruina poco a poco la confianza mutua y perjudica enormemente las relaciones fraternas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abY nos es muy necesaria tambi\u00e9n la mortificaci\u00f3n rigurosa de nuestra curiosidad, principalmente cuando varias Hermanas se encuentran reunidas: de ordinario, hay una premura para informarse de los defectos y car\u00e1cter de las dem\u00e1s y premura tambi\u00e9n para decir lo que se sabe acerca de ello; igualmente, estamos obligadas a empe\u00f1arnos en mortificar los resentimientos y aun deseos de peque\u00f1as vengan\u00adzas que pueden sembrar la turbaci\u00f3n entre las Hermanas&#8230; cuando alguna se ha dejado ir a contar los disgustillos que han tenido rec\u00edprocamente\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Conocedores de la naturaleza humana, Vicente y Luisa no ignoran que existir\u00e1n choques, a pesar de la mejor voluntad de todas, por eso subrayan la importancia de la reconciliaci\u00f3n, tan a menudo mencionada por Jes\u00fas en el Evangelio (cf. Mt. 5, 23-24) y que Pablo vuelve a citar en sus escritos (cf. Ef. 4, 26).<\/p>\n<p>M\u00faltiples consejos se dan a las Hermanas para vivir esta exigencia evang\u00e9lica y se explicitan las repercusiones sobre la vida personal y comunitaria. La recon\u00adciliaci\u00f3n permite borrar el mal que se ha cometido, corregirse de las faltas reco\u00adnociendo la propia culpabilidad; suprime r\u00e1pidamente los resentimientos, los des\u00adcontentos, las aversiones y evita las murmuraciones. La reconciliaci\u00f3n acrecienta la caridad mutua, la cordialidad, el buen entendimiento. Al favorecer la uni\u00f3n comunitaria, favorece al mismo tiempo el servicio a los Pobres.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abAlabo a Dios con toda mi alma por el sincero afecto que su bondad les comunica <\/em><em>una hacia otra, eso es lo que mantiene la uni\u00f3n y la tolerancia que las Hijas de <\/em><em>la Caridad han de tener entre s\u00ed, y lo que hace que no haya que hablar mal la una <\/em><em>de la otra, cuando da cuenta (una de la otra), porque si algo ocurre entre las dos <\/em><em>despu\u00e9s de haberse pedido perd\u00f3n, todo queda olvidado\u00bb&#8216;.<\/em><\/p>\n<h4><span style=\"text-decoration: underline\">Diversidad de personas<\/span><\/h4>\n<p>La Iglesia siempre ha afirmado la paradoja de tres personas iguales y distintas, en una sola naturaleza. El amor divino llama a la reciprocidad sin monopolizaci\u00f3n, sin empobrecimiento. En Dios no puede haber ninguna forma de posesi\u00f3n, de fijaci\u00f3n ego\u00edsta sobre s\u00ed mismo. Luisa de Marillac invita a las Hijas de la Caridad a \u00abhonrar\u00bb a esta Trinidad de Personas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;honren la unidad de la Divinidad en la diversidad de Personas de la Sant\u00edsima <\/em><em>Trinidad&#8230;\u00bb, <\/em>escribe Luisa de Marillac a las Hermanas de Nantes.<\/p>\n<p>Honrar a esta Trinidad de Personas en la unidad de la Divinidad, ser\u00e1 com\u00adprender que todo hombre, a imagen de Dios, no puede realizarse plenamente m\u00e1s que d\u00e1ndose a los dem\u00e1s, sin buscar el poseerlos o anexion\u00e1rselos.<\/p>\n<p>Tenemos tendencia a calificar lo que nos diferencia de la otra como defectos, errores; nos vemos tentadas a rechazar esta diferencia como algo molesto. Ahora bien, aceptar la diferencia en la otra es una manera de construirse a s\u00ed misma, de precisar lo que una es, no para enorgullecerse, sino para reconocer sencillamente los dones de Dios en nosotras.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de la vida de las primeras Comunidades locales de las Hijas de la Caridad, nos damos cuenta de que algunas Hermanas tienen dificultad para acep\u00adtar la funci\u00f3n de Superiora confiada a una de ellas.<\/p>\n<p>Reconocer a la otra, es reconocerla en la funci\u00f3n que se le ha confiado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab\u00bfNo sabe que no debe hacer nada ni ir a ning\u00fan sitio sin el permiso de Sor B\u00e1rbara, a la que acept\u00f3 usted, antes de marchar, como superiora&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Hablando a las Hermanas del tiempo del recreo, de ese tiempo en que est\u00e1n reunidas para intercambiar libremente entre ellas, Luisa de Marillac da algunos consejos para bien vivirlo juntas, integrando las diferencias:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa conversaci\u00f3n durante el recreo debe ser verdaderamente alegre y cor\u00ad<\/em><em>dial, hablando indistintamente con las personas que nos agradan y con las <\/em><em>que nos son menos simp\u00e1ticas, contestando con afabilidad, sin aparente esfuer\u00adzo y sin echar nunca nada a mala parte, recordando la mansedumbre de Jesucristo&#8230;\u00bb<\/em><sup>.<\/sup><\/p>\n<p>Cada una debe poner su parte en ese \u00abvivir juntas\u00bb con toda su capacidad de Fe y de Amor, aceptando la ley de la renuncia y de la muerte para que brote la fecundidad.<\/p>\n<h4><span style=\"text-decoration: underline\">Complementariedad<\/span><\/h4>\n<p>La igualdad de las Personas Divinas es una llamada a vivir la armon\u00eda rec\u00edpro\u00adca: <em>\u00abEl amor trinitario nos obliga a excluir la voluntad de poder y el deseo de <\/em><em>anexi\u00f3n\u00bb, <\/em>dice el Padre Varillon. Este amor nos conduce tambi\u00e9n a rechazar la dimisi\u00f3n o la cobard\u00eda, o el deseo inconsciente de ser anexados por otros.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac piden a las Hermanas que se comuniquen lo que hacen, lo que piensan, para llegar a una comuni\u00f3n en el actuar. Ya en 1639, se les recuerda esta exigencia a las dos Hermanas de Richelieu, primera implan\u00adtaci\u00f3n en provincias:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; (que tengan el coraz\u00f3n) abierto la una para la otra &#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El intercambio en Comunidad se percibe a veces como tiempo perdido, tiempo que se roba al servicio de los pobres. En una carta a las Hermanas de Bernay, Luisa recuerda su importancia. La comunicaci\u00f3n mutua permite completar el pro\u00adpio punto de vista con el de los dem\u00e1s, hace crecer y mantener la uni\u00f3n y la cordialidad.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abno dudo de que sus corazones viven en una gran uni\u00f3n, que se comunican una a otra lo que hacen&#8230;\u00bb<\/em><sup>.<\/sup><\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n com\u00fan, en la que cada una da y recibe, ayuda a profundizar en la vocaci\u00f3n, facilita la toma de conciencia de las llamadas recibidas por la comu\u00adnidad y procura una verdadera luz para responder a la misi\u00f3n confiada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abnunca me regocijar\u00e9 bastante de la uni\u00f3n que creo reinar\u00e1 entre ustedes, en <\/em><em>palabras y en obras, desde su interior y mostr\u00e1ndose exteriormente, lo que edi\u00adficar\u00e1 a toda la familia y a los de fuera\u00bb, <\/em>escribe Luisa a las Hermanas de Polonia.<\/p>\n<p>Estos intercambios en comunidad son una fuerza, porque permiten actuar en la misma direcci\u00f3n, seg\u00fan las mismas orientaciones, a ejemplo del Padre, del Hijo y del Esp\u00edritu, en el seno de la Sant\u00edsima Trinidad. Las tres Personas Divinas, en su amor mutuo, viven incesantemente esa complementariedad: lo que es de una es de la otra, sin distinci\u00f3n de rango ni poder.<\/p>\n<p>Luisa ense\u00f1a, pues, a las Hermanas que toda Comunidad fraterna donde se vive una real cordialidad, un respeto mutuo, una tolerancia llena de amistad, es una Comunidad misionera, porque revela no solamente el Amor de Dios a los hombres, sino tambi\u00e9n al Dios Trinidad.<\/p>\n<\/div>\n<h2><em>Conclusi\u00f3n<\/em><\/h2>\n<p>Al situar la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad dentro del gran designio de Amor de Dios, Luisa de Marillac da testimonio del v\u00ednculo profundo establecido entre su vida y su Fe. Invita a las Hermanas a descubrir el significado de los misterios cristianos de la Encarnaci\u00f3n, la Redenci\u00f3n, de la Sant\u00edsima Trinidad, misterios que dan sentido a su vida y las comprometen a servir a los excluidos, a los necesi\u00adtados, para ayudarles a vivir en plenitud.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Luisa de Marillac es consciente de las muchas dificultades a las que tendr\u00e1n que hacer frente las Hermanas en su vida cotidiana. 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