{"id":77665,"date":"2015-02-15T04:33:20","date_gmt":"2015-02-15T03:33:20","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=77665"},"modified":"2015-02-15T04:33:20","modified_gmt":"2015-02-15T03:33:20","slug":"el-espiritu-y-la-practica-de-la-pobreza-segun-las-ensenanzas-de-san-vicente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-espiritu-y-la-practica-de-la-pobreza-segun-las-ensenanzas-de-san-vicente\/","title":{"rendered":"El esp\u00edritu y la pr\u00e1ctica de la pobreza seg\u00fan las ense\u00f1anzas de san Vicente"},"content":{"rendered":"<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Se me ha pedido que ilumine, desde la doctrina y la pr\u00e1ctica de san Vicente sobre la pobreza, algunos aspectos concretos que requieren una clarificaci\u00f3n sobre c\u00f3mo vivir la pobreza, hoy, en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Les confieso que el tratamiento de este tema me produce un sentimiento de desasosiego y ciertas dudas que no siempre logro disipar.<\/p>\n<p>Cuando conocemos la dram\u00e1tica situaci\u00f3n de millones de hombres, mujeres, ni\u00f1os&#8230; v\u00edctimas del ego\u00edsmo y la insolidaridad de sistemas econ\u00f3micos, pol\u00edticos y sociales injustos por una parte; y por otra, nuestras afirmaciones de que &#8216;&lt;vivimos como los pobres\u00bb, que hacemos voto de pobreza, que \u00ablos pobres son nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb, que nuestro estilo de vida tiene que ser como el de los pobres, etc., son inevitables una serie de interrogantes. He aqu\u00ed algunos: \u00bfSon veraces estas afirmaciones? \u00bfNo nos estamos enga\u00f1ando a nosotros mismos? \u00bfDe verdad queremos ser consecuentes con lo que decimos? \u00bfEs deseable y posible vivir como los pobres?<\/p>\n<p>Supongo que tambi\u00e9n en muchas de ustedes surgen parecidos sentimientos y dudas al contemplar la realidad de los pobres y determinadas afirmaciones sobre nuestro deseo de vivir la pobreza. Alguien que compart\u00eda estos sentimientos ha afirmado que la pobreza a la que aspiramos los consagrados <em>\u00abes la nostalgia de <\/em><em>algo imposible\u00bb <\/em>(Chenu).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/05\/consumo-te-consume.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-139725\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/05\/consumo-te-consume-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"consumo te consume\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Para los vicencianos, los dos puntos de referencia a la hora de enfocar el tema de la pobreza son Cristo y san Vicente. Y a\u00fan reconociendo que las actuales circunstancias hist\u00f3ricas son muy distintas de las que ellos vivieron, y que las circunstancias, las econ\u00f3micas en concreto, condicionan los comportamientos, tiene que haber un modo de comprender y vivir la pobreza hoy, coherente con las ense\u00f1anzas y la pr\u00e1ctica de Jes\u00fas y de san Vicente. Un modo que no consista en acomodaciones tranquilizadoras de nuestra conciencia, sino en la encarnaci\u00f3n actualizada del esp\u00edritu evang\u00e9lico y vicenciano sobre la pobreza.<\/p>\n<p>Con la intenci\u00f3n de llegar a descubrirlo tratar\u00e9, en la primera parte de esta conferencia, sobre c\u00f3mo se situaron Jes\u00fas y san Vicente ante los bienes materia\u00adles, cu\u00e1les fueron sus convicciones, sus actitudes, sus ense\u00f1anzas y comporta\u00admientos.<\/p>\n<p>La pobreza de la Compa\u00f1\u00eda se concreta en un modo espec\u00edfico de comportar\u00adse ante los bienes materiales. Las Constituciones, Estatutos y otros documentos de la Compa\u00f1\u00eda lo precisan con m\u00e1s detalle. Para que esas normas concretas sobre la pobreza no se perciban como ataduras, o algo superado por la cultura actual, es necesario que dichas normas se comprendan como concreci\u00f3n de unas con\u00advicciones, de una opci\u00f3n de vida libremente asumida al entrar en la Compa\u00f1\u00eda. Ciertamente hay otros modos evang\u00e9licos de comprender y vivir la pobreza en la Iglesia. Pero el modo evang\u00e9lico vicenciano de comprenderla y vivirla hoy le viene dado a la Compa\u00f1\u00eda por esos documentos propios.<\/p>\n<p>En ellos me apoyar\u00e9 para tratar de iluminar, en la segunda parte de esta conferencia, algunas situaciones concretas que se dan con m\u00e1s frecuencia hoy hoy en la Compa\u00f1\u00eda en relaci\u00f3n con la pobreza.<\/p>\n<p>Y una \u00faltima precisi\u00f3n introductoria referida a las Ec\u00f3nomas. Cuando escuchen el resto de la conferencia, probablemente me dir\u00e1n que estos contenidos y su aplicaci\u00f3n en cada Provincia sobrepasan los l\u00edmites y competencias de su oficio\u00a0 de Ec\u00f3nomas. As\u00ed es, ciertamente. Corresponde principalmente a la Visitadora con su Consejo, al P. Director y a las formadoras, formar, guardar e impulsar la fide\u00adlidad al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda en cada Provincia, en cada comunidad y en cada Hermana, en concreto en lo referente a la pobreza. Ya tendr\u00e1n la oportunidad de leerlo tambi\u00e9n ellos, pues se publicar\u00e1 en Ecos de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n saben ustedes que por su oficio de Ec\u00f3nomas les compete no s\u00f3lo la administraci\u00f3n de los bienes. El Estatuto 48 les conf\u00eda tambi\u00e9n la misi\u00f3n de \u00aborientar a las Hermanas Sirvientes y a las Ec\u00f3nomas locales en la administraci\u00f3n de los bienes de la Compa\u00f1\u00eda y de los pobres, y dar cuenta a la Visitadora y su Consejo de la gesti\u00f3n de las comunidades locales. Y a petici\u00f3n de las interesadas, pueden ayudar a las Hermanas en la administraci\u00f3n de sus bienes personales\u00bb. El mismo Estatuto dice que \u00absi la Ec\u00f3noma no es Consejera, debe llam\u00e1rsela al Consejo, con voz deliberativa, para todos los asuntos econ\u00f3micos y financieros, as\u00ed como para los asuntos legales que tengan una incidencia econ\u00f3mica\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00e9 muy bien qui\u00e9nes tienen la funci\u00f3n de gobierno en la Provincia. Lo que quiero decirles es que el oficio de Ec\u00f3noma implica tambi\u00e9n ofrecer los datos y las reflexiones oportunas a la Visitadora y Consejo para el discernimiento y el impulso de la vivencia de la pobreza en la Provincia. Las \u00abDirectivas para la Visitadora y Consejo\u00bb dicen: La Ec\u00f3noma Provincial \u00abcuidar\u00e1 de hacer un an\u00e1lisis de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica, ateni\u00e9ndose a los imperativos de una buena adminis\u00adtraci\u00f3n, y facilitar\u00e1 as\u00ed al consejo el poder tomar decisiones siempre encaminadas al servicio de los pobres, las necesidades de las Hermanas y la ayuda a los m\u00e1s desfavorecidos\u00bb&#8217;. Bien comprendido, y sin inmiscuirse en el gobierno de la Pro\u00advincia, el oficio de la Ec\u00f3noma tiene una dimensi\u00f3n formativa sobre la pobreza en la Provincia. Las mismas \u00abDirectivas para la Visitadora\u00bb se lo reconocen: La Ec\u00f3\u00adnoma \u00abparticipa en la formac\u00f3n de las Hermanas Sirvientes y de las Ec\u00f3nomas locales&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Conf\u00edo, pues, en que ustedes ser\u00e1n un canal de transmisi\u00f3n de todo lo que en esta sesi\u00f3n van a escuchar y aprender, para que todas las Hermanas comprendan y vivan a\u00fan mejor la pobreza, hoy, en fidelidad al esp\u00edritu y a la pr\u00e1ctica de la Compa\u00f1\u00eda heredados de san Vicente.<\/p>\n<h2><strong>1. <\/strong><strong>Jesucristo y la pobreza<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando san Vicente hablaba de la pobreza a las primeras Hermanas, les pon\u00eda el ejemplo de Jesucristo. El tiene que ser la primera norma de nuestra pobreza.<\/p>\n<p>Para descubrir la actitud global de Jes\u00fas ante los bienes materiales, no hay que citar solamente algunas frases de los Evangelios, seleccionadas desde opcio\u00adnes personales tomadas previamente. Encontrar\u00edamos citas y comportamientos no f\u00e1cilmente armonizables.<\/p>\n<p>Porque, efectivamente, Jes\u00fas naci\u00f3 y vivi\u00f3 en una humilde familia de traba\u00adjadores. En su vida p\u00fablica anunci\u00f3 el Reino de Dios preferentemente a los po\u00adbres. A quienes quer\u00edan seguirle les ped\u00eda que abandonasen todo. Les preven\u00eda que El no ten\u00eda donde reclinar su cabeza. Anatematizaba a los ricos y declaraba bienaventurados a los pobres. <em>\u00abNo se puede servir a dos se\u00f1ores\u00bb, <\/em>dec\u00eda. Exhortaba a la confianza en el Padre que cuida de los p\u00e1jaros y las flores y que nos dar\u00e1 lo necesario para vivir si ponemos el Reino de Dios como prio\u00adridad.<\/p>\n<p>Y al mismo tiempo Jes\u00fas trat\u00f3 con personajes y amigos ricos; a alguno de ellos los llam\u00f3 a la comunidad de los doce; acept\u00f3 la ayuda de un grupo de mujeres benefactoras. Con sus disc\u00edpulos ten\u00eda una bolsa com\u00fan para proveer las nece\u00adsidades de cada d\u00eda y para dar limosnas o comprar alimentos para las multitudes hambrientas.<\/p>\n<p>Pero hab\u00eda algo en Jes\u00fas que armonizaba y unificaba esa aparente contradic\u00adci\u00f3n entre sus dichos y hechos sobre la pobreza. Era la obediencia al plan de Dios y a la misi\u00f3n que el Padre le hab\u00eda confiado. Esto es lo que inspiraba e impulsaba toda su vida. Vivi\u00f3 entregado incondicionalmente a anunciar el Reino de Dios, libre de todo aquello que pudiese imped\u00edrselo: familia, apego a los bienes materiales, poder&#8230; Todo era \u00aba\u00f1adidura\u00bb y relativo ante lo absoluto de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La pobreza de Jes\u00fas es, ante todo, dependencia del Padre, obediencia a su plan de salvaci\u00f3n. Por eso, \u00absiendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios, sino que se despoj\u00f3 de s\u00ed mismo tomando la condici\u00f3n de siervo, haci\u00e9ndose semejante a los hombres y apareciendo como hombre, humill\u00e1ndose y obedeciendo hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb.<\/p>\n<p>Tal fue la radical pobreza de Jes\u00fas: darse a s\u00ed mismo, orientar su persona, los bienes, la familia, todo al servicio del Reino de Dios del que los pobres son los primeros destinatarios. Por esta prioridad absoluta dio incluso su vida. Es la po\u00adbreza m\u00e1s radical al servicio de la causa a la que libremente se hab\u00eda entregado. Y, consecuente con tal causa, us\u00f3 los pocos bienes de que dispon\u00eda, asumi\u00f3 una vida humilde, acept\u00f3 las carencias y privaciones, trat\u00f3 con todos, aunque su medio ambiente fueron los pobres.<\/p>\n<p>Pobreza de Jes\u00fas: despojo de s\u00ed mismo para aceptar y cumplir el plan salvador de Dios hasta la muerte; y desde ah\u00ed, coraz\u00f3n y manos libres de todo para la misi\u00f3n de servicio a la humanidad.<\/p>\n<p>A este Cristo pobre miran las Hijas de la Caridad como ejemplo de pobreza espiritual y material para continuar la misma misi\u00f3n entre los pobres que a ellas se les ha confiado.<\/p>\n<h2><strong>2. San Vicente y la pobreza<\/strong><\/h2>\n<p>Cuando leemos los textos de san Vicente referentes a la pobreza llegamos a la conclusi\u00f3n que para \u00e9l, m\u00e1s que de una virtud, se trata de un conjunto de virtudes. Por eso, al hablar de ella, introduce reflexiones sobre la humildad, la sencillez, la caridad, la justicia, la solidaridad, la mortificaci\u00f3n, la corresponsabi\u00adlidad en el uso de los bienes de la comunidad, el cuidado y la transparencia en la administraci\u00f3n de los bienes de los pobres&#8230; Podr\u00edamos afirmar que para san Vicente la pobreza es una actitud evang\u00e9lica y un modo de comprender y de comportarse ante los bienes materiales que implica el ejercicio de muchas vir\u00adtudes.<\/p>\n<p>Los distintos fundadores de congregaciones que ha habido durante la historia de la Iglesia, han intentado todos seguir a Cristo con radicalidad y prolongar su misi\u00f3n. Pero el modo de descubrir y seguir a Cristo y el modo de concretarlo ha sido distinto. Unos se han sentido interpelados y atra\u00eddos por la obediencia de Jes\u00fas; y otros por su vida de oraci\u00f3n, por su pobreza, por su condici\u00f3n de evangelizador, sanador de enfermos, etc. De ah\u00ed los distintos carismas existentes y la diversidad de obras en favor de los pobres (para ni\u00f1os, j\u00f3venes, ancianos, enfermos, marginados&#8230;).<\/p>\n<p>El modo de comprender y encarnar la pobreza de Jes\u00fas tambi\u00e9n ha sido diverso. Pensemos en el desprendimiento y renuncia total a los bienes que hizo san Francisco de As\u00eds, diferente al comportamiento de otros fundadores de Socie\u00addades de Vida Apost\u00f3lica que ponen el acento en la misi\u00f3n y utilizan los bienes al servicio de la misma. Tal es el caso de san Vicente.<\/p>\n<p>Si comparamos los textos de san Vicente sobre la pobreza con el comporta\u00admiento que \u00e9l tuvo ante los bienes materiales, percibimos cierta contradicci\u00f3n, similar a la que hemos apuntado antes cuando leemos los evangelios. En sus conferencias, san Vicente nos insisti\u00f3 en el abandono de los bienes, en la no preocupaci\u00f3n por los negocios de este mundo, en la confianza en la Providencia, en vivir como los pobres content\u00e1ndonos con lo necesario para comer y vestir, en que <em>\u00abtendr\u00edamos que vendernos a nosotros mismos para sacar a nuestros herma\u00ad<\/em><em>nos <\/em>(los pobres) <em>de la miseria\u00bb<sup>5<\/sup>, <\/em>etc. Pero, de hecho, \u00e9l y las Compa\u00f1\u00edas que fund\u00f3 ten\u00edan bienes, administraron empresas y grandes propiedades, aceptaron beneficios y donaciones. Y asegur\u00f3 la subsistencia de los misioneros y de las Hermanas firmando contratos con benefactores o due\u00f1os de los hospitales, por ejemplo. El voto de pobreza que introdujo en la Compa\u00f1\u00eda permit\u00eda tener bienes comunitarios y personales, etc. Con raz\u00f3n el P. Maloney afirma que en san Vicente <em>\u00abla pr\u00e1ctica modifica la teor\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se armonizan las ense\u00f1anzas tan exigentes de nuestro Fundador sobre la pobreza con su manera de comportarse en la pr\u00e1ctica?<\/p>\n<p>Para san Vicente, a semejanza de Cristo, tener bienes no es malo, pero deben estar al servicio de la misi\u00f3n, orientados al servicio corporal y espiritual de los pobres. San Vicente no se desposa con \u00abla dama pobreza\u00bb, sino con los pobres. Lo mismo la Compa\u00f1\u00eda. Esta necesita tener bienes para mantener las obras, las personas, la formaci\u00f3n de sus miembros, etc. Es una pobreza funcional, es decir, al servicio de la misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La Iglesia ha declarado santo a Vicente de Pa\u00fal. Esto significa el reconocimien\u00adto de la heroicidad de sus virtudes, la validez de su manera evang\u00e9lica de seguir a Cristo pobre tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>Los elementos constitutivos de la pobreza vicenciana y, por lo tanto, de la Compa\u00f1\u00eda, son: la imitaci\u00f3n de Cristo evangelizador y servidor de los pobres; el considerarse administradoras diligentes y cuidadosas de los bienes que pertene\u00adcen al servicio de los pobres; la comunidad de bienes y su recto uso, tanto de los comunitarios como de los personales (dependencia y permisos); vivir del trabajo; llevar un estilo de vida sobrio y sencillo, content\u00e1ndose con lo necesario y acep\u00adtando de buen grado incluso experimentar la mordedura de la pobreza. En este modo de comprender y practicar la pobreza al servicio de la misi\u00f3n en favor de los pobres conjugaba san Vicente la exigencia evang\u00e9lica y su realismo ante los bienes materiales.<\/p>\n<h2><strong>3. La Compa\u00f1\u00eda y la pobreza<\/strong><\/h2>\n<p>Aunque la realidad econ\u00f3mica y social de hoy sea muy distinta de la que vivi\u00f3 san Vicente, sus ense\u00f1anzas sobre la pobreza siguen siendo la inspiraci\u00f3n y la referencia necesarias para la Compa\u00f1\u00eda. La actualizaci\u00f3n de esas ense\u00f1anzas es una tarea que han hecho las Constituciones y Estatutos, la Instrucci\u00f3n sobre los Votos, las Directivas de la Visitadora y de la Hermana Sirviente y otros documentos de las Asambleas.<\/p>\n<p>Las Constituciones han sido aprobadas por la Iglesia. Dicha aprobaci\u00f3n garan\u00adtiza que ellas son fieles al esp\u00edritu de los Fundadores y han tenido en cuenta la realidad actual. Fueron los dos criterios se\u00f1alados por el concilio Vaticano II para todas las Congregaciones a la hora de renovar sus Constituciones.<\/p>\n<p>En la presentaci\u00f3n de la Instrucci\u00f3n sobre los Votos de las Hijas de la Caridad que hizo el Padre McCullen, como Superior General, dice: \u00abEsta Instrucci\u00f3n, en sus proposiciones, es fiel a nuestros Fundadores y a la tradici\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y, al mismo tiempo, est\u00e1 de acuerdo con la letra y esp\u00edritu de las Constituciones y Estatutos de hoy.<\/p>\n<p>Por lo tanto, las Hijas de la Caridad pueden estar seguras de que viviendo la pobreza de acuerdo con las normas de la Compa\u00f1\u00eda est\u00e1n siguiendo al Cristo pobre seg\u00fan lo descubrieron y siguieron los Fundadores. Por ese camino pueden ser santas.<\/p>\n<p>Pero antes de comprometerse con el proyecto de vida de la Compa\u00f1\u00eda, quie\u00adnes decidan seguir a Cristo por este camino deber\u00edan saber a qu\u00e9 se comprome\u00adten, en concreto en relaci\u00f3n con la pobreza. Y, una vez asumido, tratar de vivirlo sin a\u00f1orar otros modos posibles, pero que no son los de la Compa\u00f1\u00eda. Por ejem\u00adplo: el no tener bienes y renunciar a todos, vivir de limosna o en las mismas condiciones de los pobres (lo cual materialmente s\u00f3lo es posible en cierto grado).<\/p>\n<p>Cada Hija de la Caridad puede aspirar a vivir la pobreza con mayor rigor, pues eso es lo que deseaban los Fundadores al decirles que estuvieran en actitud de convertirse cada vez m\u00e1s a la pobreza evang\u00e9lica. La virtud de la pobreza que asumen las Hijas de la Caridad al entrar en la Compa\u00f1\u00eda est\u00e1 abierta a respuestas m\u00e1s o menos exigentes, si bien el voto precisa aspectos concretos a los que se comprometen todas.<\/p>\n<p>San Vicente habl\u00f3 a las primeras Hermanas de la virtud de la pobreza m\u00e1s veces que del voto, lo cual es l\u00f3gico, pues hab\u00eda Hermanas con votos y sin ellos. A unas y a otras les recordaba que al entrar en la Compa\u00f1\u00eda hab\u00edan asumido el compromiso de imitar a Cristo pobre, evangelizador y servidor de los pobres. Porque solamente imitando la pobreza del que siendo rico se hizo pobre podr\u00e1n las Hijas de la Caridad continuar la misi\u00f3n que Dios les ha confiado. Al pronunciar los votos \u2014el de pobreza en concreto\u2014 no hacen sino renovar y ratificar el compromiso de vivir la pobreza asumido al entrar en la Compa\u00f1\u00eda. Con el voto refuerzan y consolidan el compromiso adquirido previamente, a la vez que resaltan un modo de vivirlo: en la dependencia en el uso de los bienes comunitarios y\/o personales.<\/p>\n<p>Los Fundadores daban tanta importancia a la pobreza, a la virtud y al voto, que su cumplimiento o descuido lo vinculaban con la pervivencia o destrucci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda. \u00abHijas m\u00edas, lo escogisteis (a Jesucristo) cuando entrasteis en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda; le hab\u00e9is dado vuestra palabra. Si El llev\u00f3 una vida pobre, ten\u00e9is que imitarle en eso&#8230; \u00bfY no querr\u00e1 sujetarse una Hermana a hacer lo que el Hijo de Dios nos ha ense\u00f1ado con su ejemplo? \u00bfCreer\u00e1 que no est\u00e1 obligada a ello por no haber hecho los votos? Que no se os ocurra pensar as\u00ed&#8230; Acordaos bien de esto, hijas m\u00edas. Todas las que est\u00e1is en la Compa\u00f1\u00eda y las que no han hecho votos tendr\u00e9is que guardar la pobreza&#8230; Hijas m\u00edas, manteneos firmes y estad seguras de que no observar esta regla de la santa pobreza es ponerse en peligro, no solamente de abandonar la vocaci\u00f3n, sino de destruir a toda la Compa\u00f1\u00eda y de veros a vosotras mismas abandonadas de Dios, ya que es la base y el fundamento que la sostiene, y si se llega a fallar, todo el edificio se vendr\u00e1 abajo.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad por la entrega que hacen a Dios de sus vidas, ponen en manos de El su persona, sus bienes, sus talentos, su tiempo&#8230; para servir a Cristo en los pobres. En esta manera de dar la vida, de descentrarse y vaciarse de s\u00ed mismas para ponerse totalmente en manos de Dios sirvi\u00e9ndole en los pobres imitan la pobreza radical y la dependencia de Jesucristo. Es la pobreza interior, la pobreza de un coraz\u00f3n que reconoce su peque\u00f1ez y todo lo espera de Dios; es la pobreza del \u00abser\u00bb. A estos pobres de esp\u00edritu los llam\u00f3 Cristo bienaventu\u00adrados. Tal pobreza es el mejor ant\u00eddoto contra el ego\u00edsmo e individualismo innatos en nosotros, contra el sentido de independencia tan caracter\u00edsticos de la cultura de hoy y de siempre.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula concreta del voto dice: \u00ab&#8230;se comprometen a una total dependencia en el uso y disposici\u00f3n de los bienes de la Compa\u00f1\u00eda, as\u00ed como en el uso de los bienes personales\u00bb&#8217;. Estrictamente hablando, este voto est\u00e1 se\u00f1alando el m\u00ednimo jur\u00eddico al que las Hijas de la Caridad se comprometen en materia de pobreza. Pero el cumplimiento del voto es insuficiente. La pobreza de la Compa\u00f1\u00eda va m\u00e1s all\u00e1, es m\u00e1s exigente. Al hacer los votos y en concreto el de pobreza\u2014 ratifican tambi\u00e9n el compromiso de seguir a Cristo pobre y su entrega total al servicio del Reino, anunciado preferentemente a los pobres.<\/p>\n<p>En el texto de las Constituciones sobre la pobreza (C. 2.7) se entrelazan las exigencias de la virtud y las del voto. Quiz\u00e1 esto sea lo m\u00e1s conveniente, pues la sola formulaci\u00f3n escueta de lo que implica el voto (C. 2.7, las cuatro \u00faltimas l\u00edneas del p\u00e1rrafo primero) dar\u00eda la impresi\u00f3n que lo que prometen por voto rebaja las exigencias de la virtud evang\u00e9lica y vicenciana de la pobreza. Y no es as\u00ed, ya que, para san Vicente y para otros Fundadores, asumir algo por voto entra\u00f1a una nueva exigencia y un mayor compromiso ante aquello que se promete.<\/p>\n<p>Tienen raz\u00f3n algunas Hermanas cuando dicen que es m\u00e1s importante vivir la pobreza que pedir permisos. Pero no deben olvidar que, si bien los permisos no legitiman todo, el vivir en esa dependencia es un modo concreto y espec\u00edfico de ser fieles a lo que se promete por el voto y una forma visible de vivir la pobreza en la Compa\u00f1\u00eda. Es tambi\u00e9n un modo de asemejarse a los pobres que viven dependiendo de otros y, por lo mismo, no pueden actuar como propietarios.<\/p>\n<p>Por otra parte, antes de pedir los permisos para el uso de los bienes perso\u00adnales, las Hermanas deben reflexionar si lo que van a pedir est\u00e1 de acuerdo con las exigencias de la virtud y del voto de pobreza. No deben, pues, descuidar o menospreciar la pr\u00e1ctica de pedir los permisos correspondientes, sea a la Visita\u00addora o a la Hermana Sirviente para los bienes de la comunidad, sea al Director Provincial en lo referente a los bienes personales. Esta pr\u00e1ctica, adem\u00e1s, ofrece la oportunidad de un discernimiento o aclaraciones sobre su recto uso en favor de los pobres. En la pr\u00e1ctica, los permisos referentes a los bienes personales tienen que renovarse anualmente o bien en cada caso concreto, especialmente cuando se trata de una cantidad importante. Para cantidades menos importantes, estable\u00adcidas en cada Provincia de acuerdo con el Padre Director, basta el permiso de la Hermana Sirviente.<\/p>\n<h2><strong>4. Algunas situaciones que piden aclaraci\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>El esp\u00edritu y la pr\u00e1ctica de la pobreza evang\u00e9lica y vicenciana los viven las Hijas de la Caridad en situaciones concretas. Voy a detenerme, en esta parte de la conferencia, en aqu\u00e9llas que hoy se plantean m\u00e1s frecuentemente en la vida diaria, pues esto es lo que me sugiri\u00f3 la comisi\u00f3n preparatoria de este Encuentro al asignarme el tema.<\/p>\n<p>Las situaciones que se presentan son muchas y muy diversas, dependiendo de las diferentes culturas y la realidad de cada Provincia o comunidad. Los restantes conferenciantes iluminar\u00e1n otras que yo no tocar\u00e9 y que se refieren m\u00e1s directa\u00ad mente al oficio de las Ec\u00f3nomas. Me detendr\u00e9 en aqu\u00e9llas (algunas no tan impor\u00adtantes) sobre la que algunas Hermanas o Padres Directores me han pedido acla\u00adraciones. <em>Las Constituciones y la Instrucci\u00f3n sobre los votos <\/em>aclaran muchas de las situaciones que se presentan. A ellas habr\u00e1 que acudir, por ejemplo, para saber qu\u00e9 son bienes de la comunidad o personales. <em>Y, <\/em>en caso de duda, las Hermanas tienen a los Superiores y al Director para que se lo aclare.<\/p>\n<h3><strong>a) Sobre el estilo de vida<\/strong><\/h3>\n<p>La pobreza de la Compa\u00f1\u00eda \u2014la del coraz\u00f3n y la material\u2014 tiene su expresi\u00f3n principal en lo que se llama el estilo de vida. Las expresiones tan exigentes de los fundadores sobre c\u00f3mo vivir la pobreza en la Compa\u00f1\u00eda casi todas guardan re\u00adlaci\u00f3n con el estilo de vida. En torno a este tema giraban tambi\u00e9n muchas de las inquietudes expuestas en la \u00faltima Asamblea General. Por eso mismo, el primer compromiso asumido en Un fuego nuevo se refiere al estilo de vida: \u00abAsumir, con una mayor exigencia, un estilo de vida sobrio y sencillo, viviendo en cercan\u00eda a los pobres y siendo un signo evang\u00e9lico frente al consumismo\u00bb. Este compromiso no es sino otra manera de expresar lo que dicen las Constituciones: \u00abLas Herma\u00adnas llevan una vida sencilla, con gran confianza en la Providencia, y se contentan con los gastos necesarios para sus actividades apost\u00f3licas y de su vida de sier\u00advas; optan especialmente por las habitaciones de estilo modesto\u00bb. La expresi\u00f3n \u00absu vida de siervas\u00bb significa que el estilo de vida sea la expresi\u00f3n visible de la humildad, la sencillez y la caridad, es decir, la encarnaci\u00f3n del esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. Si el compromiso a\u00f1ade \u00abasumir con una mayor exigencia\u00bb, sin duda lo hace porque hoy, ante la influencia del consumismo que invade las sociedades m\u00e1s desarrolladas, se corre el peligro de pasar f\u00e1cilmente de lo necesario a lo conveniente, y de lo conveniente a lo superfluo.<\/p>\n<p>En cualquier contexto econ\u00f3mico y cultural donde est\u00e9 presente la Compa\u00f1\u00eda, el criterio debe ser &lt;lo necesario\u00bb. Habiendo tantos pobres que carecen de ali\u00admento, vestido, vivienda&#8230; y teniendo en cuenta que los bienes tienen un destino universal, ser\u00eda injusto y contra la pobreza pasar los l\u00edmites de un estilo de vida sobrio y sencillo. San Vicente lo afirmaba rotundamente: <em>\u00abNo ten\u00e9is derecho m\u00e1s <\/em><em>que para vivir y vestiros, el resto pertenece al servicio de los pobres\u00bb. <\/em>Durante toda la conferencia habl\u00f3 a las Hermanas de la sobriedad y la sencillez en la comida, en el vestido y en la vivienda, del no desear tener bienes, de la confianza en la Providencia. (Seguramente que hoy habr\u00eda hecho alguna observaci\u00f3n sobre el recto uso de los medios de comunicaci\u00f3n, edificios, viajes, veh\u00edculos, regalos, etc.) Las Hermanas que le escuchaban, convencidas de que no pod\u00edan ser bue\u00adnas Hijas de la Caridad sin ese estilo de vida que les acercar\u00eda a los pobres, prometieron vivir de tal manera. San Vicente termin\u00f3 bendiciendo a Dios por esos buenos deseos y a\u00f1adi\u00f3: <em>\u00abSabed, hijas m\u00edas, que si alguna vez os he dicho algo <\/em><em>importante y verdadero, es lo que acab\u00e1is de o\u00edr\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En pa\u00edses y contextos diferentes caben, ciertamente, estilos de vida diversos. Pero en todos, el criterio ser\u00e1 lo sobrio y lo sencillo. Este es el modo de compor\u00adtarse ante la tentaci\u00f3n del consumismo a la que nos expone la sociedad actual, especialmente en pa\u00edses desarrollados o donde la Compa\u00f1\u00eda dispone de m\u00e1s bienes materiales.<\/p>\n<p>El progreso y el desarrollo econ\u00f3mico y social es bueno e inevitable. La manera de asumirlo las Hijas de la Caridad deber\u00e1 estar inspirada por la sencillez y la sobriedad. Para ello est\u00e1n tambi\u00e9n las reflexiones y revisiones comunitarias, el presupuesto econ\u00f3mico que elabora cada comunidad de acuerdo con los Estatu\u00adtos (cf. Est. 1), y siempre, la mayor o menor exigencia, tanto la personal como la comunitaria. Del trato directo con los pobres recibir\u00e1n la inspiraci\u00f3n y el impulso para un estilo de vida m\u00e1s cercano al de ellos.<\/p>\n<p>(Debo confesar que, por lo que yo conozco, en general las Hermanas llevan un estilo de vida sobrio y sencillo, seg\u00fan el entorno econ\u00f3mico y social tan diverso en el que est\u00e1n insertas. Pero nunca llegar\u00e1n a vivir como los pobres. A veces percibo que en su modo de vida en relaci\u00f3n con el de los pobres, hay tanta o m\u00e1s diferencia en las Hermanas del tercer o cuarto mundo que en las de los pa\u00edses desarrollados, sin duda, porque tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de los pobres es distinta. A todas se dirige el compromiso de una mayor exigencia asumido por la Asamblea.)<\/p>\n<h3><strong>b) Sobre los bienes personales<\/strong><\/h3>\n<p>El voto de pobreza que los fundadores quisieron para la Compa\u00f1\u00eda permite que \u00e9sta, las Provincias, las comunidades y las Hermanas puedan tener bienes propios. En lo que ellos insistieron fue en no dejarse dominar por el deseo de acumulaci\u00f3n, en la buena y justa administraci\u00f3n, en la dependencia en su utilizaci\u00f3n y, especial\u00admente, en su orientaci\u00f3n al servicio de la misi\u00f3n. <em>\u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la <\/em><em>Caridad, que tiene como fin el servicio de Cristo en los pobres, usa de los bienes materiales con miras a la misi\u00f3n. Con un esp\u00edritu evang\u00e9lico de desprendimiento, las Hermanas no obran como propietarias y evitan \u00abtoda especie de lujo, de lucro inmoderado y de acumulaci\u00f3n de bienes\u00bb as\u00ed como \u00abtoda superfluidad\u00bb\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Es en torno a los bienes personales donde conviene aclarar algunas cuestio\u00adnes. Hay muchas Hermanas que no los tienen, pero el modo de utilizarlos quienes s\u00ed los tienen puede tener repercusiones en la vida comunitaria. Por eso me deten\u00adgo m\u00e1s en este punto&#8217;.<\/p>\n<p>La \u00faltima Asamblea General aprob\u00f3 un postulado que introduce una modifica\u00adci\u00f3n en el texto de las Constituciones 2.7, \u00a7 2 de la p\u00e1gina 37. Las Constituciones dicen: \u00abLas Hijas de la Caridad conservan sus derechos naturales a las herencias, sucesiones legales o testamentarias, as\u00ed como a la propiedad y administraci\u00f3n de sus bienes personales; pero los emplean, lo mismo que las rentas que produ\u00adcen, y previa autorizaci\u00f3n de los Superiores, en lo que se ha convenido llamar \u00abobras p\u00edas\u00bb\u00bb. La modificaci\u00f3n que introduce el postulado aprobado es que lo que las Hermanas tienen que emplear en \u00abobras p\u00edas\u00bb son las rentas que produ\u00adcen esos bienes personales (sea por alquiler, inmuebles, por intereses banca\u00adrios&#8230;), pero no necesariamente los mismos bienes. Pero para donarlos, utilizar\u00adlos en beneficio propio o ajeno, o renunciar a las herencias que les corresponde, necesitan el permiso del Director Provincial. La Instrucci\u00f3n sobre los Votos recuer\u00adda que \u00abya en tiempos de san Vicente, se recomendaba a las Hermanas que no renunciasen a su capital, por lo menos en su totalidad\u00bb\u00bb. \u00abPueden, sin permiso especial, hacer los gastos necesarios para la conservaci\u00f3n de dichos bienes y disponer de ellos en testamento\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que hay que evitar siempre es la diferencia en el estilo de vida entre las Hermanas que tienen bienes personales y las que no los tienen. Por eso, comen\u00adtando las dos \u00faltimas l\u00edneas de la C. 2.7, leemos en la Instrucci\u00f3n de Votos: \u00abLas Hijas de la Caridad no pueden hacer uso de sus bienes para satisfacer sus necesidades personales. Tampoco pueden emplearlos en provecho de la obra o del oficio en que trabajan, ya que esto les dar\u00eda el sentimiento de ser m\u00e1s o menos propietarias de aquel oficio. Adem\u00e1s, tanto un proceder como el otro producir\u00edan desigualdades entre las Hermanas\u00bb.<\/p>\n<p>Descendamos a casos m\u00e1s concretos en relaci\u00f3n con los bienes personales y en respuesta a preguntas que se me han formulado.<\/p>\n<ul>\n<li>Las Hermanas tienen que administrar bien sus bienes, tratando de que pro\u00adduzcan en favor de los pobres. Para ello es aconsejable que conf\u00eden su administraci\u00f3n a personas expertas y de confianza. Es frecuente que se los conf\u00eden a la Ec\u00f3noma Provincial (Est. 48). En ambos casos, las Hermanas deben recibir, al menos anualmente, los intereses que produzcan sus bienes, para poder emplearlos en las obras p\u00edas que ellas juzguen conveniente, con permiso del Director.<\/li>\n<li>Hay Hermanas que, conscientes de que tienen que conservar el valor real de sus bienes, suman los intereses al capital en la misma cantidad en que ha podido devaluarse la moneda de su pa\u00eds. Tal proceder, si est\u00e1 inspirado por un deseo de acumular, no ser\u00eda coherente con el esp\u00edritu de pobreza, y privar\u00eda a los pobres de algo que les pertenece. Pero si los intereses que produce el capital los est\u00e1 destinando la Hermana a pagar una beca, por ejemplo, y la devaluaci\u00f3n le impedir\u00eda seguir cumpliendo esta obligaci\u00f3n, ser\u00eda l\u00edcito acumular los intereses al capital porque es otro modo de emplear\u00adlos en obras p\u00edas.<\/li>\n<li>La expresi\u00f3n &lt;obras p\u00edas\u00bb en las que tienen que emplear los intereses, comprende la ayuda a obras e instituciones de caridad, promoci\u00f3n y desa\u00adrrollo, misiones, personas sin trabajo, misas, pobres en las m\u00e1s variadas necesidades y situaciones, etc. Con frecuencia, son los propios familiares de las Hermanas quienes est\u00e1n necesitados. Es l\u00f3gico que acudan en su ayuda, m\u00e1s por estar necesitados que por ser familiares. Y, frecuentemente, tal necesidad, si es ocasional, se soluciona prest\u00e1ndoles desinteresadamente la cantidad que necesitan. As\u00ed, la devoluci\u00f3n del pr\u00e9stamo, permitir\u00e1 a la Her\u00admana seguir remediando las necesidades de otros. (Una observaci\u00f3n a tener en cuenta por todas las Hermanas: las posibles necesidades de los familia\u00adres no deben tratar de solucionarlas con el salario u otras asignaciones que ellas perciban. Ser\u00e1 la comunidad o la Provincia quienes juzguen c\u00f3mo actuar ante esas situaciones).<\/li>\n<li>En la distribuci\u00f3n de los intereses de sus bienes personales es normal que las Hermanas tengan tambi\u00e9n en cuenta las necesidades de la Compa\u00f1\u00eda o de su comunidad, las obras que \u00e9stas mantienen en favor de los pobres, etc. Pero nadie puede presionar a las Hermanas a que as\u00ed lo hagan. Y si ellas lo hacen voluntariamente, que sea con total discreci\u00f3n, sin que sepa la mano izquierda lo que hace la derecha, para no suscitar desigualdades ni buscar consideraciones especiales. Y siempre con el permiso del Director.<\/li>\n<li>La Compa\u00f1\u00eda atiende a las necesidades de las Hermanas. Por eso, quienes tienen bienes personales, no los deben emplear en adquirir cosas para uso personal (coche, aparatos electr\u00f3nicos, vestidos&#8230;) ni comprarlos para otras Hermanas. Tambi\u00e9n esto originar\u00eda desigualdades. Los Directores no est\u00e1n autorizados sino a dar permisos para obras p\u00edas.<\/li>\n<li>La evoluci\u00f3n de la sociedad y la sensibilidad de muchas Hermanas ha introducido, al menos en algunos pa\u00edses o comunidades, algunas pr\u00e1cticas que, con determinadas condiciones, no se oponen a la pobreza. Me refiero a entregar a las Hermanas una prudente cantidad de dinero mensual (para desplazamientos frecuentes, limosnas ocasionales&#8230;). Otras veces hay una caja com\u00fan de donde las Hermanas toman lo necesario para esas necesida\u00addes corrientes. Estas pr\u00e1cticas requieren sentido de responsabilidad, recta intenci\u00f3n y dar cuenta o anotar los gastos que cada una hace.<\/li>\n<li>En sus conferencias sobre la pobreza, san Vicente ped\u00eda a las Hermanas un cuidado especial en la administraci\u00f3n de los bienes de los pobres. Esto requiere de parte de las Hermanas respetar la intenci\u00f3n de los donantes, llevar la contabilidad seg\u00fan las exigencias de las leyes y dar cuenta a la Hermana Sirviente cuando llevan la gesti\u00f3n de una obra&#8217;. Y esto no hay que verlo como signo de desconfianza sino como expresi\u00f3n de esa dependencia que caracteriza el voto de pobreza de la Compa\u00f1\u00eda. El no hacerlo ser\u00eda se\u00f1al de independencia y de estar obrando con sentido individualista y como propietarias, olvidando que en la Compa\u00f1\u00eda todo oficio es misi\u00f3n com\u00fan.<\/li>\n<li>Dos observaciones directamente relacionadas con las Ec\u00f3nomas:<\/li>\n<\/ul>\n<p>\u00fc Las \u00abDirectivas de la Visitadora\u00bb dicen c\u00f3mo comportarse cuando se cierra una casa. Entre los tr\u00e1mites que en tales casos correspondan a la Ec\u00f3noma no es de su competencia, ni de la Hermana Sirviente, dis\u00adtribuir las pertenencias de esas comunidades seg\u00fan sus criterios o gus\u00adtos personales. Le compete a la Visitadora y su Consejo decidir el des\u00adtino de esos bienes.<\/p>\n<p>\u00fc Cuando algunas comunidades presentan un proyecto de construcci\u00f3n, reparaci\u00f3n de un edificio o adquisici\u00f3n de ciertos bienes&#8230; acostumbran a a\u00f1adir: \u00abla comunidad tiene dinero para pagarlo\u00bb, o bien, \u00abpedimos ayuda a la Provincia\u00bb. El criterio para conceder o rechazar la autoriza\u00adci\u00f3n de esos proyectos tiene que ser la necesidad o conveniencia de tal proyecto en favor de los pobres o de la comunidad y no el que la comunidad disponga o no de fondos para pagarlo. Tambi\u00e9n esto dar\u00eda ocasi\u00f3n a desigualdades.<\/p>\n<ul>\n<li>A lo largo de la conferencia he resaltado repetidas veces la dependencia en el uso de los bienes, tanto los de la comunidad como los personales. Con relaci\u00f3n a los de la comunidad, tal dependencia se expresa en la petici\u00f3n de permisos a la Hermana Sirviente. Algunas Hermanas me han preguntado si la Hermana Sirviente tiene que pedir permiso para utilizar los bienes de la comunidad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La Constituci\u00f3n 2.7 dice: \u00abTodas las Hermanas son corresponsables de la administraci\u00f3n y utilizaci\u00f3n de esos bienes, bajo la dependencia de los Superiores y seg\u00fan el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Las \u00abDirectivas de la Visitadora\u00bb, p\u00e1gina 103 y la Constituci\u00f3n 3.55 hablan de las limitaciones a los gastos que pueden hacer la Visitadora y la Hermana Sirviente. Precisamente para fomentar la corresponsa\u00adbilidad en las Hermanas, la Hermana Sirviente har\u00e1 bien en presentar las cuentas a la comunidad, hacer con ellas el presupuesto econ\u00f3mico anual y fomentar las revisiones comunitarias donde se reflexione sobre el uso que hacen todas las Hermanas de los bienes a la luz de la pobreza vicenciana.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Al encomend\u00e1rseme el tema de esta conferencia se me pidi\u00f3 un enfoque pr\u00e1ctico, es decir, que tratase de clarificar algunas situaciones que se dan en la vida cotidiana entre las Hermanas. Es lo que he intentado. Podr\u00edamos seguir enumerando otras muchas. El desarrollo del programa de este Encuentro contri\u00adbuir\u00e1 a iluminar otras cuestiones.<\/p>\n<p>Las situaciones enumeradas, y otras posibles, no deben interpretarse como normas que atan, sino como expresiones de una opci\u00f3n de vida que incluye un modo concreto de comprender y vivir la pobreza evang\u00e9lica en la Compa\u00f1\u00eda. Son m\u00e1s importantes las motivaciones y los criterios que nos mueven que las normas, pero tambi\u00e9n \u00e9stas son necesarias.<\/p>\n<p>Ciertamente que sin la pobreza del coraz\u00f3n no tiene sentido la pobreza mate\u00adrial. Y la pobreza del coraz\u00f3n, o del esp\u00edritu es, ante todo, reconocer nuestra peque\u00f1ez y, por lo mismo, la necesidad de Dios en quien ponemos nuestra con\u00adfianza, la entrega de lo que somos y tenemos en total disponibilidad para la misi\u00f3n. Y todo ello, por la senda vicenciana, en seguimiento de Cristo evangeliza\u00addor y servidor de los pobres.<\/p>\n<p>En una circular sobre la pobreza, Madre Guillemin les dej\u00f3 esta advertencia: \u00abEn nuestros d\u00edas, en que tanto se insiste en la pobreza de esp\u00edritu, se corre el riesgo de olvidar a veces un poco la pobreza efectiva\u00bb. Sin la pobreza efectiva o material, la pobreza de esp\u00edritu no es cre\u00edble.<\/p>\n<p>La pobreza material y efectiva se expresa hoy en un estilo de vida sobrio y sencillo, sin crearnos necesidades innecesarias influenciados por el consumismo y hedonismo reinantes; en el compartir nuestros bienes con los necesitados; en ser libres frente a todo lo que puede quitarnos la disponibilidad; en la cercan\u00eda a los pobres, porque ellos son los maestros de los que tendremos que aprender continuamente. Los pobres viven dependiendo de otros. Esta condici\u00f3n la viven las Hijas de la Caridad en la dependencia en el uso de los bienes, expresada en la petici\u00f3n de los permisos. Esto es la materia del voto de pobreza que asumen. Pero no deber\u00e1n olvidar que la virtud de la pobreza inherente al proyecto de vida de la Compa\u00f1\u00eda es m\u00e1s exigente. Sin ella no ser\u00eda la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda que Dios suscit\u00f3 en la Iglesia para el servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad miran como maestra de vida espiritual a Mar\u00eda. Como Mar\u00eda, quieren hacer de su propia vida un culto a Dios, y de su culto un compro\u00admiso de vida&#8217;. En relaci\u00f3n con la pobreza, las Hijas de la Caridad contemplan a Mar\u00eda como \u00abla sierva fiel y humilde de los designios del Padre, modelo de cora\u00adzones pobres.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n Se me ha pedido que ilumine, desde la doctrina y la pr\u00e1ctica de san Vicente sobre la pobreza, algunos aspectos concretos que requieren una clarificaci\u00f3n sobre c\u00f3mo vivir la pobreza, hoy, en la Compa\u00f1\u00eda. &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-espiritu-y-la-practica-de-la-pobreza-segun-las-ensenanzas-de-san-vicente\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":139725,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[226],"tags":[172],"class_list":["post-77665","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espiritualidad-vicenciana","tag-pobreza"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El esp\u00edritu y la pr\u00e1ctica de la pobreza seg\u00fan las ense\u00f1anzas de san Vicente - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-espiritu-y-la-practica-de-la-pobreza-segun-las-ensenanzas-de-san-vicente\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El esp\u00edritu y la pr\u00e1ctica de la pobreza seg\u00fan las ense\u00f1anzas de san Vicente - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Introducci\u00f3n Se me ha pedido que ilumine, desde la doctrina y la pr\u00e1ctica de san Vicente sobre la pobreza, algunos aspectos concretos que requieren una clarificaci\u00f3n sobre c\u00f3mo vivir la pobreza, hoy, en la Compa\u00f1\u00eda. ... 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