{"id":72985,"date":"2018-12-11T08:21:42","date_gmt":"2018-12-11T07:21:42","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72985"},"modified":"2018-11-30T12:55:31","modified_gmt":"2018-11-30T11:55:31","slug":"vuestra-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vuestra-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-ii\/","title":{"rendered":"\u00abVuestra muy humilde hija\u00bb. Luisa de Marillac (II)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left\" align=\"center\"><strong>II.- <\/strong><strong>Luisa bajo la direcci\u00f3n de san Vicente<\/strong><\/p>\n<p>Lo primero que se le ocurri\u00f3 a santa Luisa poco despu\u00e9s de quedarse viuda fue desprenderse de la que hab\u00eda sido la casa del matrimonio Le Gras y alquilar una vivienda cercana a los Buenos Hijos. All\u00ed viv\u00eda su nuevo director espiritual. Este acababa de reunir un peque\u00f1o grupo de tres sacerdotes, grupo que ya inicialmente constitu\u00eda lo que en breve tiempo se iba a llamar Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Este simple dato de cambio de domicilio revela una vez m\u00e1s la inseguridad interior de aquella mujer por aquellas fechas. Camus le hab\u00eda reprochado varias veces el que se mostrara tan dependiente de \u00e9l mismo y le iba a reprochar el que fuera tan dependiente del se\u00f1or Vicente. Result\u00f3 sin embargo que el cambio de domicilio para asegurarse un acceso f\u00e1cil y frecuente a su director no le sirvi\u00f3 de nada. Su director andaba por aquellos tiempos plenamente dedicado con sus compa\u00f1eros a sus misiones rurales que le ten\u00edan alejado de Par\u00eds por largos per\u00edodos. Luisa se queja de ello por carta, y por carta le responde san Vicente con evasivas, con consejos repetidos de que se mantenga tranquila y en paz y se deje dirigir por Dios mientras aguarda que El mismo le manifieste lo que desea que haga ella con su vida de viuda reciente. No le gustaba a Luisa este tipo de respuestas por aquellos a\u00f1os, pues la dejaba a solas con todas sus inseguridades y confusiones. Pero con el paso del tiempo lleg\u00f3 no s\u00f3lo a comprender las maneras de su director sino a admirarlas altamente. As\u00ed lo manifest\u00f3 repetidas veces despu\u00e9s a sus Hijas de la Caridad, a las que sol\u00eda decir que no hab\u00eda muchos directores como el se\u00f1or Vicente quien, en lugar de hacer como tantos otros que imponen su propia direcci\u00f3n en lugar de la de Dios, \u00abten\u00eda el don de conocer el camino por el que Dios conduce a sus elegidos y de dirigirlos por \u00e9l\u00bb<\/p>\n<p>Luisa contribu\u00eda generosamente a las peticiones por parte de Vicente de oracio\u00adnes y de ayuda material para los pobres; funcionaba adem\u00e1s como una especie de agencia de colocaci\u00f3n entre familias bien de Par\u00eds para muchachas que los misione\u00adros cre\u00edan prudente liberar de situaciones comprometidas o dif\u00edciles en las aldeas en que misionaban. Luisa se interes\u00f3 mucho desde un principio por la fundaci\u00f3n misionera de su director, seg\u00fan aparece en dos breves escritos suyos de estas fechas (LM 674), aunque no parece que entendiera a\u00fan con claridad el verdadero fin para el que hab\u00eda sido fundada. Los dos textos abundan en expresiones de uso frecuente en los escritos de la Escuela Abstracta: la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n <em>\u00abtiene por principio <\/em><em>el conocimiento propio y el desprecio del mundo;&#8230; el conocimiento de Dios a quien se reconoce como soberanamente digno de ser honrado dignamente\u00bb; <\/em>se centra en los aspectos de santificaci\u00f3n de sus miembros sacerdotes, mientras que s\u00f3lo de pasada menciona el fin para el que se ha fundado el grupo como <em>\u00abel de ayudar al <\/em><em>pr\u00f3jimo a salvarse\u00bb. <\/em>A\u00f1ade al final del segundo escrito dos ideas sobre la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n que posiblemente tuviera en cuenta tambi\u00e9n su fundador pero que no aparecen en ning\u00fan lugar de sus escritos de estos a\u00f1os. La primera quiere poner a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en manos de la Virgen Mar\u00eda <em>\u00abpara que no haya nada <\/em><em>en ella que proceda de invenci\u00f3n humana\u00bb, <\/em>y la segunda pide que el Esp\u00edritu Santo la dirija <em>\u00abcomo obra verdaderamente suya\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Mientras tanto Luisa segu\u00eda en su casa su ritmo intenso de piedad. Segu\u00eda tambi\u00e9n con sus dudas sobre su estado futuro. Se inclinaba por alguna forma de vida religiosa, en conformidad con sus aspiraciones frustradas en su adolescencia, pero no encon\u00adtraba para ello ning\u00fan aliento por parte de su director. Este tend\u00eda m\u00e1s bien a darle largas y a animarle a imitar el \u00abno-hacer\u00bb y los a\u00f1os de la vida oculta del Se\u00f1or (1 62\/ 1126). Podr\u00eda pensarse, con una gran probabilidad de acertar, que Vicente esperaba que ella acabara por decidirse por alguna forma de trabajo por los pobres; pero nunca se lo dijo, ni siquiera se lo insinu\u00f3. La decisi\u00f3n de hacerlo as\u00ed vino de ella misma, seg\u00fan testimonio seguro de Gobill\u00f3n, quien da adem\u00e1s la raz\u00f3n final que termin\u00f3 por animar a santa Luisa: el ejemplo de la dedicaci\u00f3n de Vicente y sus compa\u00f1eros <em>\u00aba toda obra <\/em><em>de caridad\u00bb. <\/em>Eso le llev\u00f3 a decidirse por <em>\u00abcolaborar en la empresa de este santo <\/em><em>cl\u00e9rigo con todas sus fuerzas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>San Vicente recibi\u00f3 la noticia con gran alborozo. Su pluma refleja en esta ocasi\u00f3n un tono mucho m\u00e1s afectuoso y emotivo que el mucho m\u00e1s sobrio de sus cartas anteriores: \u00abNo sabr\u00eda decirle cu\u00e1n ardientemente mi coraz\u00f3n desea ver el suyo para saber c\u00f3mo ha pasado eso\u00bb. Pero quiere mortificar su deseo \u00abpor el amor de Dios, del cual solamente debe ocuparse el de usted\u00bb (I, 51\/1, 117).<\/p>\n<p>Unos meses despu\u00e9s, su resoluci\u00f3n de dedicarse a trabajar por los pobres tom\u00f3 una forma muy concreta, con toda probabilidad tambi\u00e9n por sugerencia de san Vicente. Luisa se dedicar\u00eda a visitar y tratar de revitalizar las cofrad\u00edas de caridad fundadas por los misioneros al final de sus misiones rurales. Esto empez\u00f3 a hacer con dedicaci\u00f3n plena en mayo de 1629.<\/p>\n<p>Le bastaron ocho meses de entrenamiento en este nuevo y duro g\u00e9nero de vida, lleno de dificultades personales y exteriores, para encontrar <em>en medio de ese trabajo <\/em>la culminaci\u00f3n de su vida espiritual-m\u00edstica: el desposorio espiritual. En el viaje hacia Asni\u00e9res sent\u00eda <em>\u00abun gran consuelo de que Dios quisiera que, aunque soy indigna, ayudase a mi pr\u00f3jimo a conocerle\u00bb. <\/em>El desposorio mismo, descrito con maravillosa lucidez y sobriedad por ella misma (LM 682), tuvo lugar el 5 de febrero de 1630 en la localidad de Saint Cloud. En esa fecha se dio, y en ese escrito aparece expresamente descrito, un elemento imprescindible y totalmente fundamental de la espiritualidad vicenciana. Tuvo que darse tambi\u00e9n sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda, no sabemos cu\u00e1ndo ni en qu\u00e9 forma, en la experiencia misma de san Vicente, aunque \u00e9l nunca habl\u00f3 ni escribi\u00f3 sobre ello. Si santa Luisa misma no hubiera sido dada a expresar en escritos personales los fen\u00f3menos de su vida interior, cosa que a san Vicente mismo por su parte nunca se le ocurri\u00f3 ni le gust\u00f3 hacer, o bien si sus escritos se hubieran perdido, nunca se habr\u00edan conocido con detalle las vertiginosas profundidades m\u00edsticas de las que Luisa tuvo experiencia. Sus cartas y sus dichos nos hubieran dado ciertos indicios y sospechas sobre la profundidad de su vida espiritual, pero nada m\u00e1s. De san Vicente no tenemos m\u00e1s que cartas y dichos, pero tambi\u00e9n estos nos proveen de suficientes indicios para que la podamos sospechar con todo fundamento. Por de pronto consta que san Vicente esperaba que las hijas de la caridad fueran capaces de oraci\u00f3n contemplativa en sentido estricto (IX, 420-42 1\/IX, 385); no muestra ning\u00fan reparo en proponerles como modelo en este aspecto a la mism\u00edsima santa Teresa de Jes\u00fas; les dice: en la oraci\u00f3n <em>\u00abdesde los ap\u00f3stoles nadie ha llegado tan alto como <\/em><em>santa Teresa\u00bb, <\/em>y a\u00f1ade: <em>\u00ab\u00bfAcaso sab\u00e9is, hijas m\u00edas, si Dios quiere hacer de cada una <\/em><em>de vosotras una nueva santa Teresa? \u00bb <\/em>(IX, 424\/IX, 388). No hace falta a\u00f1adir, pero lo a\u00f1adimos, que s\u00f3lo pod\u00eda esperar una tal cosa de sus hijas como cosa normal quien como cosa normal lo experimentaba en su propia vida. Nos referimos a la vida m\u00edstica \u00abordinaria\u00bb; consta con certeza que fue beneficiario de alg\u00fan fen\u00f3meno m\u00edstico extraordinario. Recu\u00e9rdese la visi\u00f3n de los tres globos.<\/p>\n<p>La experiencia del desposorio espiritual se dio, dec\u00edamos, <em>en medio <\/em>de su nuevo trabajo por los pobres. No disminuy\u00f3 \u00e9ste en manera alguna ni puso en peligro la profundidad de su experiencia espiritual. M\u00e1s bien la ahond\u00f3 <em>y <\/em>la llev\u00f3 a su culmina\u00adci\u00f3n y adem\u00e1s la fue modulando en t\u00e9rminos cada vez menos abstractos y m\u00e1s centrados en la figura de Jesucristo. Su escrito sobre los ejercicios espirituales de 1632 (LM 689-692), hechos plenamente bajo la orientaci\u00f3n de san Vicente, conserva a\u00fan muchas expresiones que recuerdan su formaci\u00f3n espiritual anterior, pero el tono predominante es ya plenamente trinitario -y no, como le gustaba a ella misma y a la Escuela Abstracta, centrado en la unidad indiferenciada de Dios- y cristoc\u00e9ntrico: <em>\u00abDebo consagrar el resto de mis d\u00edas a honrar la santa vida oculta de Jes\u00fas en la <\/em><em>tierra\u00bb <\/em>(LM, 695), cosa que hizo efectivamente hasta el fin de sus d\u00edas sin desviaciones ni titubeos. El primer fruto de esta imitaci\u00f3n de Cristo fue la creaci\u00f3n, unos meses m\u00e1s tarde, de las Hijas de la Caridad. El primer proyecto de reglamento, escrito por Luisa de Marillac para ellas, relaciona y funde seguimiento de Cristo -servicio a los pobre- \u00abperfecci\u00f3n propia\u00bb con toda claridad (LM, 714-715). La paciente transformaci\u00f3n de la sensibilidad espiritual de tendencia predominantemente abstracta, transformaci\u00f3n que seg\u00fan acabamos de indicar est\u00e1 ya conseguida b\u00e1sicamente antes de la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, hizo de Luisa hasta el fin de sus d\u00edas un esp\u00edritu gemelo del de san Vicente. El acuerdo de sensibilidades espirituales va a ser ya pleno en adelante.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n lo va a ser en el plano de la relaci\u00f3n afectiva. El verdadero cari\u00f1o que Vicente lleg\u00f3 a sentir por santa Luisa aparece sin inhibiciones en las conferencias sobre ella que tuvo Vicente con las Hermanas despu\u00e9s de muerta la fundadora. En cuanto a Luisa, \u00e9sta lo dej\u00f3 expresado escuetamente en carta al padre Portail. El se\u00f1or Vicente, dice, es \u00abla persona que nos es m\u00e1s querida en este mundo\u00bb (LM, 165). San Vicente lo sab\u00eda; lo sab\u00eda casi desde el comienzo mismo de su relaci\u00f3n: \u00ab\u00bfQu\u00e9 le dir\u00e9 de aquel (de \u00e9l mismo) a quien su coraz\u00f3n quiere tanto en el Se\u00f1or?\u00bb (1, 63\/1 126), le escribe en los primeros a\u00f1os, antes de que Luisa comenzara a dedicarse a visitar las cofrad\u00edas rurales. Aunque buena parte de las expresiones afectivas que aparecen con cierta abundancia, sobre todo en los primeros a\u00f1os en las cartas de san Vicent -no as\u00ed en las de santa Luisa, que siempre se muestra mucho m\u00e1s sobria- son sin duda convencionales, como las que admitir\u00eda en aquel tiempo, y hoy tambi\u00e9n, la buena educaci\u00f3n e incluso el buen sentido cristiano entre un hombre y una mujer, hubo algunos momentos en que la pluma de Vicente no pudo dejar de expresar el cari\u00f1o particular que sent\u00eda por <em>esta <\/em>mujer. As\u00ed le sucedi\u00f3 cuando al ver en la capilla de los Buenos Hijos un frontal de altar que Luisa hab\u00eda enviado, Vicente se lo agradeci\u00f3 escribi\u00e9ndole que \u00abpens\u00e9 que me arrebataba el coraz\u00f3n de contento, pues cre\u00eda ver el de usted all\u00ed&#8230;, y este contento dur\u00f3 ayer y a\u00fan dura con una ternura inexplicable\u00bb (I, 153\/1, 207). A\u00fan fue m\u00e1s expl\u00edcito en otra carta del mismo tiempo en la que, sin venir aparentemente a cuento por el contenido de la carta, se despide de Luisa dici\u00e9ndole que <em>\u00abmi coraz\u00f3n no es m\u00edo, sino de usted en el de Nuestro Se\u00f1or, <\/em><em>que yo deseo sea el objeto \u00fanico de nuestro amor\u00bb <\/em>(1, 170\/1, 125). Hay que tomar al santo en serio, y m\u00e1s a este santo que no ten\u00eda tendencia a expresarse en broma. Hay que tomarlo en serio en las dos cosas que dice: en el amor que expresa por santa Luisa y en el deseo claramente expresado de que el Se\u00f1or sea el objeto \u00fanico y definitivo del amor de ambos. Esto segundo era m\u00e1s importante que lo primero y deb\u00eda regular lo primero. Ni se puede tomar lo segundo como mera f\u00f3rmula piadosa que tal vez encubriera otros sentimientos no del todo confesables. El se\u00f1or Vicente sent\u00eda de verdad lo que dec\u00eda acerca del Se\u00f1or como objeto \u00fanico de amor, y se lo expres\u00f3 a santa Luisa en otras ocasiones en palabras parecidas (1 39\/1 108; 1 214\/1 263).<\/p>\n<p>Pero Vicente y Luisa eran, despu\u00e9s de todo, un hombre y una mujer no s\u00f3lo \u00abnormales\u00bb sino (aunque muy diferentes en su manera de manifestarlo, Luisa m\u00e1s sobria, Vicente m\u00e1s emocional) fuertemente emotivos. Pues ninguno de los dos estaba confirmado en gracia, ni tampoco se hac\u00edan la ilusi\u00f3n de que lo estuvieran (como s\u00ed lo llegaron a pensar diversos g\u00e9neros de iluminados y alumbrados en ese tiempo y en el siglo anterior), no hab\u00eda que excluir el riesgo de que su relaci\u00f3n afectiva tomara formas y se desviara por caminos que no ten\u00edan nada que ver con la vida espiritual. El tema es delicado, pero hay que afrontarlo.<\/p>\n<p>Hubo un momento, alrededor de seis a\u00f1os despu\u00e9s de iniciada su relaci\u00f3n de director y dirigida, dos antes de la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, en que parece que Luisa temi\u00f3, o tuvo tal vez el escr\u00fapulo, de que la relaci\u00f3n espiritual se pudiera deslizar por caminos afectivos extra\u00f1os del todo, e incluso destructivos de tal relaci\u00f3n. La interpretaci\u00f3n del texto no es segura, pero eso parece desprenderse de la respuesta dada por san Vicente a una carta escrita por ella, carta que no ha llegado hasta nosotros. Traducimos literalmente: \u00abBorre de su esp\u00edritu la raz\u00f3n que usted me ha alegado por la cual va a hacer ese viaje. No podr\u00eda imaginarse c\u00f3mo eso ha contristado mi coraz\u00f3n. oh, no, no estoy yo hecho de esa manera, gracias a Dios, pero Dios sabe lo que me ha dado por usted, y usted lo ver\u00e1 en el cielo\u00bb (I 1 18-119\/ 1 180). Y a\u00f1adi\u00f3 en otra carta del mismo tiempo: \u00abest\u00e9 usted segura del coraz\u00f3n de quien es, en el de Nuestro Se\u00f1or y en su amor, su muy humilde servidor; y permita a\u00f1ada a ello la recomendaci\u00f3n de la santa indiferencia, aunque la naturaleza gru\u00f1a en contra; y que le diga que todo se puede temer mientras no se haya llegado all\u00e1, pues nuestras inclinaciones son tan malignas que ellas se buscan a s\u00ed mismas en todo. Sea Nuestro Se\u00f1or en nuestro coraz\u00f3n y nuestro coraz\u00f3n en el de El, a fin de que sean tres en uno y uno en tres, y que no queramos m\u00e1s que lo que El quiere\u00bb (1 214\/1 263). Lo cual, lo que dice la \u00faltima frase sobre el querer de Dios, tampoco va escrito en broma o en met\u00e1fora po\u00e9tica sino que fue realidad viviente en sus vidas hasta la muerte de ambos, y a\u00fan m\u00e1s all\u00e1: dos corazones gemelos sin otro m\u00f3vil de su amor que el hacer con toda pureza la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>El aparente abandono en que Vicente dej\u00f3 a santa Luisa en las \u00faltimas semanas de la vida de \u00e9sta llam\u00f3 la atenci\u00f3n de las hijas de la caridad que conocieron a los dos fundadores, pues sab\u00edan muy bien de la hondura del afecto entre ambos. La enfermedad del se\u00f1or Vicente, que hac\u00eda tiempo le reten\u00eda en su propia habitaci\u00f3n sin salir de ella ni para decir misa, le impidi\u00f3 asistir en la hora de la muerte a su dirigida de tantos a\u00f1os, si es que pens\u00f3 en hacerlo, pues ni siquiera se avino a enviarle unas \u00faltimas palabras escritas, aunque se lo pidieron, sino que se content\u00f3 con enviarle por intermediarios un mensaje breve y verbal para decirle que le seguir\u00eda pronto al cielo. Todos los bi\u00f3grafos ven en ello con raz\u00f3n el \u00faltimo acto de renuncia y desprendimiento en una relaci\u00f3n que nunca hab\u00eda dejado de ser limpia y a la vez profunda durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, en el conjunto de la relaci\u00f3n entre ambos Vicente aparece como quien domina y dispone sobre una dirigida que se deja llevar sin dificultades por aquel a quien considera su padre espiritual, que lo fue efectivamente en el aspecto que result\u00f3 ser su vocaci\u00f3n definitiva. Luisa piensa, y lo expresa multitud de veces, que necesita en mil aspectos de su vida interior y exterior la orientaci\u00f3n de su director. Para Luisa no hay duda ninguna de que la voluntad de Dios se expresa a trav\u00e9s de la de Vicente, lo cual le coloca a ella en una actitud de subordinaci\u00f3n querida y plenamente voluntaria. Vicente mismo era consciente de ello, y adem\u00e1s se lo dijo en palabras un poco rudas e imperiosas en los primeros a\u00f1os: <em>\u2039&lt;Estoy seguro de que <\/em><em>usted quiere y no quiere m\u00e1s que lo que Dios quiere y no quiere, y de que usted tiene <\/em><em>la actitud de querer y no querer m\u00e1s que lo que me parezca que Dios quiere y no <\/em><em>quiere&#8230; F\u00edese de m\u00ed. ya pienso yo por los dos\u00bb <\/em>(I 62\/1126). As\u00ed en el comienzo mismo.<\/p>\n<p>Pero las cosas cambiaron profundamente con el paso de los a\u00f1os. El tono de dependencia y subordinaci\u00f3n querida lo mantuvo Luisa hasta el final. Pero Vicente fue descubriendo progresivamente y con admiraci\u00f3n la hondura de la madurez espiritual de aquella mujer, y luego su gran capacidad para la entrega personal por los pobres y sus dotes pr\u00e1cticas de organizadora y animadora primero de las cofrad\u00edas parroquiales y luego de las hijas de la caridad: <em>\u2039\u2039No os hab\u00e9is hecho a vosotras <\/em><em>mismas l<\/em>es dice a ellas como homenaje p\u00f3stumo a la fundadora\u2014, <em>ha sido ella quien <\/em><em>os ha hecho y os ha engendrado en Nuestro Se\u00f1or\u00bb <\/em>(X 726\/IX 1232). San Vicente expres\u00f3 repetidas veces, de palabra y por escrito, a veces delante de ella misma, su admiraci\u00f3n por aquella mujer que Dios hab\u00eda puesto bajo su direcci\u00f3n. Y despu\u00e9s, al morir ella, su coraz\u00f3n y sus labios se desbordaron en unos tonos tan elogiosos como no hab\u00eda usado jam\u00e1s acerca de ninguna de las muchas personas excepcionales que hab\u00eda conocido a lo largo de su vida: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 hermoso cuadro, Dios m\u00edo! \u00a1qu\u00e9 humildad, qu\u00e9 fe, qu\u00e9 prudencia, qu\u00e9 buen juicio, siempre con la preocupaci\u00f3n de conformar sus acciones con las de Nuestro Se\u00f1or!\u00bb (X 729-730\/IX 1235).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>III &#8211; Si santa Luisa contribuy\u00f3 en algo a enriquecer<br \/>\n<\/strong><strong>el \u00abesp\u00edritu vicenciano\u00bb<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Parece que est\u00e1n pasando ya, afortunadamente, los tiempos, largos tiempos, en que la figura de santa Luisa era vista como mera creaci\u00f3n de la sabia orientaci\u00f3n de su director; su mejor creaci\u00f3n tal vez, pero plenamente subordinada a \u00e9l. Muchas razones han contribuido a que se vieran las cosas as\u00ed. Mencionaremos, como posiblemente la m\u00e1s importante, el poco conocimiento que se ten\u00eda de los escritos personales y las cartas de santa Luisa hasta fecha relativamente reciente. La simple lectura de lo que dej\u00f3 escrito santa Luisa deber\u00eda ser suficiente para convencer a cualquier lector de la solidez de su personalidad y de su originalidad.<\/p>\n<p>Por el otro extremo se hace un flaco servicio a la originalidad de esta mujer si se afirma que hubo en ella acentos espirituales, y por cierto los m\u00e1s profundos, que en cierta medida quedan al margen, o a lo m\u00e1s conviven de alguna manera con acentos aprendidos de san Vicente. Si eso fuera as\u00ed resultar\u00eda que esta admirable mujer vivi\u00f3, en particular en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida, dos estilos espirituales yuxtapuestos y no plenamente integrados entre s\u00ed.<\/p>\n<p>Volvemos a formular la tesis de este trabajo (m\u00e1s bien la hip\u00f3tesis: hay mucho que investigar a\u00fan en este tema): santa Luisa recibi\u00f3 a lo largo de su vida dos estilos al menos de espiritualidad no s\u00f3lo diferentes sino en ciertos aspectos hasta contra\u00adpuestos. Bajo la orientaci\u00f3n de san Vicente acab\u00f3 predominando en su espiritualidad el estilo espiritual de \u00e9ste. No le oblig\u00f3 ello a renunciar del todo a su formaci\u00f3n espiritual anterior. Santa Luisa tuvo el don y la sabidur\u00eda de integrar en su nueva visi\u00f3n espiritual los temas m\u00e1s s\u00f3lidos de su formaci\u00f3n espiritual primera. Al hacerlo contribuy\u00f3 con acentos propios a enriquecer la visi\u00f3n misma de su director.<\/p>\n<p>Exponemos ahora este \u00faltimo punto. Una observaci\u00f3n previa: de ninguna manera queremos ni insinuar que los aspectos que aqu\u00ed se atribuyen a santa Luisa no existieran en absoluto en la espiritualidad personal de san Vicente. Nos parece que no podr\u00edan dejar de estar presentes de alguna manera en su visi\u00f3n espiritual. Tal vez incluso fueran elementos fuertes y constitutivos de su propia vida espiritual; lo ser\u00edan incluso con toda probabilidad, pero aparecen muy escasamente en sus cartas y conferencias. Por eso mismo apenas si se han tenido en cuenta en las exposiciones sistem\u00e1ticas, antiguas o recientes, del esp\u00edritu vicenciano. Esto es explicable, pues toda exposici\u00f3n sistem\u00e1tica no puede basarse m\u00e1s que en los escritos conocidos de san Vicente, y en estos apenas si se hallan esos elementos.<\/p>\n<p>Es explicable, pero no es aceptable. En santa Luisa, mujer que asimil\u00f3 con toda profundidad y fidelidad la orientaci\u00f3n espiritual de su maestro, y que est\u00e1 en el origen mismo de la creaci\u00f3n del esp\u00edritu vicenciano, s\u00ed se encuentran expresados claramente elementos que no pueden faltar en ninguna aut\u00e9ntica espiritualidad. No solamente expresados, sino plenamente integrados en la que Luisa recibi\u00f3 de su director. Mencionaremos algunos que nos parecen m\u00e1s importantes, sin dedicarnos en este momento a mostrar los detalles de su integraci\u00f3n\u00bb. Los principales son tres: el Esp\u00edritu Santo, la Virgen Mar\u00eda y el bautismo, temas en los que la documentaci\u00f3n que nos ha llegado de san Vicente mismo es muy pobre, mientras que no lo es, todo lo contrario, la que nos ha llegado de santa Luisa. No s\u00f3lo es abundante sino que nos parece adem\u00e1s plenamente integrada en la perspectiva vicenciana. Por decirlo brevemente, sin meternos en pruebas que exigir\u00edan un tratamiento m\u00e1s detallado: Luisa muestra de manera convincente la profunda relaci\u00f3n de estos tres temas con la perspectiva propia vicenciana de las Hijas de la Caridad, mientras que Vicente no presenta sobre ellos apenas m\u00e1s que algunas observaciones pasajeras.<\/p>\n<p>Por referirnos, por ejemplo, al tema de la Virgen Mar\u00eda: no se ha escapado a los buenos conocedores de la espiritualidad francesa del siglo XVII el hecho de que en cuesti\u00f3n de mariolog\u00eda san Vicente es, seg\u00fan expresi\u00f3n del padre Dodin, <em>\u00abel pariente <\/em><em>pobre\u00bb <\/em>entre los espirituales de su tiempo. No se puede decir lo mismo de santa Luisa. Sin que queramos decir con eso que Luisa de Marillac posea una mariolog\u00eda sistem\u00e1tica o excepcional en su formulaci\u00f3n (cosa que, por ejemplo, Berulle s\u00ed tiene), su visi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda es mucho m\u00e1s rica que la de san Vicente y, lo que es m\u00e1s importante, es una visi\u00f3n plenamente integrada en la perspectiva vicenciana. De la Virgen Mar\u00eda, seg\u00fan santa Luisa, deben las hijas de la caridad aprender a relacionar su vida espiritual con Dios Padre, Hijo y Esp\u00edritu Santo, y con su profesi\u00f3n de servidoras de los pobres. No hace falta a\u00f1adir que integrar una tal visi\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda en el talante vicenciano de los misioneros es la cosa m\u00e1s sencilla del mundo, pero estos no lo encontrar\u00e1n hecho en los escritos de su fundador.<\/p>\n<p>Una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica <em>completa <\/em>de lo que se llama \u00abesp\u00edritu vicenciano\u00bb no puede dejar de lado esos temas, y posiblemente otros, con la excusa de que ocupan un espacio m\u00ednimo en la ense\u00f1anza del fundador mismo. Luisa supo suplir con abundancia y precisi\u00f3n algunos aspectos que no aparecen con tanta abundancia ni con tanta precisi\u00f3n en la ense\u00f1anza de san Vicente que ha llegado hasta nosotros en forma escrita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>II.- Luisa bajo la direcci\u00f3n de san Vicente Lo primero que se le ocurri\u00f3 a santa Luisa poco despu\u00e9s de quedarse viuda fue desprenderse de la que hab\u00eda sido la casa del matrimonio Le Gras &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vuestra-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":398831,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[224,127],"class_list":["post-72985","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-berulle","tag-portail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00abVuestra muy humilde hija\u00bb. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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