{"id":72982,"date":"2013-03-20T07:48:57","date_gmt":"2013-03-20T06:48:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72982"},"modified":"2016-07-26T19:19:17","modified_gmt":"2016-07-26T17:19:17","slug":"la-formacion-en-los-origenes-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/","title":{"rendered":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/logohijascaridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-53519\" alt=\"logohijascaridad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/logohijascaridad.jpg?resize=180%2C191\" width=\"180\" height=\"191\" \/><\/a>El 30 de octubre de 1647, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac deciden, de com\u00fan acuerdo, establecer el Seminario con el fin de garantizar mejor la formaci\u00f3n de las Hermanas j\u00f3venes. Hasta aquella fecha, se confiaban \u00e9stas a una Hermana m\u00e1s antigua en la Compa\u00f1\u00eda. Al nombrar a Juliana Loret como primera Directora, Vicente de Pa\u00fal le explic\u00f3 los objetivos de su nueva funci\u00f3n: \u00abHermana m\u00eda, \u00bfqu\u00e9 es lo que quieren hacer con usted? \u00a1Es el primer cargo despu\u00e9s de la Superiora y el m\u00e1s importante! Se trata deformar a unas j\u00f3venes para que puedan servir a Dios en la Compa\u00f1\u00eda, hacer que arraiguen en la virtud, ense\u00f1arles la sumisi\u00f3n, la mortifica\u00adci\u00f3n, la humildad, la pr\u00e1ctica de sus reglas y de todas las virtudes&#8230;\u00bb (S\u00edg. X, p. 787).<\/p>\n<p>Los Escritos de Luisa de Marillac (cartas, reglamentos) y las Conferencias de Vicente de Pa\u00fal, nos permiten discernir los criterios para la formaci\u00f3n de las primeras Hermanas, enfocada a que pudieran servir \u00e1 Dios en la Compa\u00f1\u00eda, y, al mismo tiempo, percibir los medios puestos en pr\u00e1ctica para llevar a cabo el acompa\u00f1amiento.<\/p>\n<h3><strong>A &#8211; Los criterios para la formaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Al estudiar el primer orden del d\u00eda, escrito por Luisa de Marillac, y el comentario que del mismo hizo Vicente de Pa\u00fal el 31 de julio de 1634, considerando igualmente el Reglamento para el oficio de la \u00abCeladora\u00bb (es decir, la Directora del Seminario), nos resulta f\u00e1cil distinguir las notas dominantes de aquella formaci\u00f3n. De manera muy clara resaltan tres puntos:<\/p>\n<ul>\n<li>Formar cristianas s\u00f3lidas.<\/li>\n<li>Formar verdaderas siervas.<\/li>\n<li>Ense\u00f1arles a vivir en comunidad.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>1. Cristianas s\u00f3lidas<\/strong><\/h4>\n<p>La Hija de la Caridad es esencialmente una cristiana que vive de la gracia de su Bautismo. Luisa de Marillac desea que toda Hija de la Caridad adquiera un buen conocimiento de Jesucristo y de los diferentes misterios de la Fe cristiana, que adquiera el h\u00e1bito de la oraci\u00f3n, que viva seg\u00fan las exigencias del Evangelio.<\/p>\n<p><strong>Adquirir un conocimiento doctrinal<\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac, como Hija de la Iglesia, ha sabido las diferentes orientaciones emanadas del Concilio de Trento. En la Sesi\u00f3n del 11 de noviembre de 1563, los Padres del Concilio expusieron esta norma: <em>\u00abQue en cada una de las parroquias se <\/em><em>ense\u00f1en a los ni\u00f1os, por lo menos los domingos y d\u00edas de fiesta, los principios de la Fe y los deberes de la vida cristiana\u00bb. <\/em>Los Padres del Concilio hab\u00edan comprendido que, para luchar contra la Reforma protestante, era necesario vencer la ignorancia tanto de los pastores como de los fieles. Y pusieron de relieve la importancia de la ense\u00f1anza de la Palabra de Dios. El Concilio de Trento hab\u00eda previsto la redacci\u00f3n de un Catecismo, que se public\u00f3 en 1566. Varios obispos hicieron lo propio en sus di\u00f3cesis: as\u00ed Pedro Canisio, Belarmino, Luis Abelly, Alano de Solminihac&#8230; La postura de Luisa de Marillac se inscribe, pues, en este clima de renovaci\u00f3n conciliar.<\/p>\n<p>En el orden del d\u00eda preparado por ella para el primer grupo de Hermanas, Luisa hab\u00eda previsto, al comienzo de la tarde, un tiempo destinado a <em>\u00abrecordar <\/em>(palabra que hay que tomar en el sentido de \u00abrepetir\u00bb hasta saber de memoria) <em>los principales puntos de la doctrina\u00bb. <\/em>Igualmente la vida en el Seminario dedica un espacio de tiempo <em>\u00abpara instruirlas en las verdades de la fe\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Con el fin de poner al alcance de las Hermanas el conocimiento de los principales misterios de la Fe, Luisa de Marillac redacta un breve Catecismo, en forma .de preguntas y respuestas. En dicho Catecismo podemos leer: <em>\u00ab\u00bfQu\u00e9 debe saber un cristiano&#8230; ? Saber el Misterio de la <strong>Sant\u00eds\u00edma Trinidad, <\/strong>el de la <strong>Encarnaci\u00f3n <\/strong>del <\/em><em>Hijo de Dios y el de la <strong>Sant\u00eds\u00edma Eucarist\u00eda&#8230;\u00bbSiguiendo <\/strong><\/em>la pauta dada por el Concilio de Trento, comenta detenidamente el Credo, S\u00edmbolo de los Ap\u00f3stoles, que contiene, seg\u00fan dice ella, <em>\u00abtodo lo que debemos creer\u00bb, <\/em>un solo Dios en tres Personas, la divinidad de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, su concepci\u00f3n y nacimiento virginales, su muerte y su resurrecci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Mediante charlas familiares, Luisa explica a las Hermanas todos estos puntos de doctrina. Vicente de Pa\u00fal, en sus Conferencias a las Hijas de la Caridad, prolonga esta ense\u00f1anza doctrinal. Los Fundadores recurren tambi\u00e9n a la competencia de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. <em>\u00abEl Se\u00f1or Lamberto nos ha hecho la caridad de empezar hoy <\/em><em>la explicaci\u00f3n del catecismo; con la gracia de Dios, espero que esto nos haga mucho <\/em><em>bien&#8230;\u00bb <\/em>escribe Luisa de Marillac al Se\u00f1or Portail (C. y E. p. 144).<\/p>\n<p>Cuando se las env\u00ede a misi\u00f3n junto a los enfermos o los ni\u00f1os, las Hermanas tendr\u00e1n que proseguir su formaci\u00f3n cristiana para ser capaces de instruir bien a los pobres. En 1648, Isabel Turgis desea servirse del catecismo de Belarmino. Luisa se pregunta si conviene permitirlo, porque dicho Catecismo es de un nivel bastante elevado. En el Consejo del 22 de marzo, habla del asunto al \u00abSe\u00f1or Vicente\u00bb, quien le responde: <em>\u00abSer\u00eda conveniente que se les leyera a nuestras Hermanas y que usted <\/em><em>misma se lo explicara, a fin de que todas lo aprendiesen y profundizasen en \u00e9l para <\/em><em>ense\u00f1arlo,. porque ya que es preciso que ellas ense\u00f1en, tienen que saber. Y no <\/em><em>podr\u00edan <strong>aprender <\/strong>de manera m\u00e1s <strong>s\u00f3lida <\/strong>que con este libro. Me alegro de que <\/em><em>hayamos hablado de esto, pues creo que esta lectura ser\u00e1 de gran utilidad\u00bb (Sig. X <\/em><em>p.793).<\/em><\/p>\n<p>La formaci\u00f3n cristiana que se da en el Seminario insiste en profundizar en los Sacramentos, en los que se profundiza. Luisa de Marillac sigue en esto tambi\u00e9n las orientaciones del Concilio de Trento: <em>\u00abEl Concilio recomienda a los obispos y a los p\u00e1rrocos que expliquen al pueblo, con prudencia y piedad, la virtud de los sacramentos<\/em><strong><em>, <\/em><\/strong><em>el misterio de la misa y las dem\u00e1s verdades de la religi\u00f3n, en la forma permitida <\/em><em>y ense\u00f1ada por el Catecismo que el Concilio ha resuelto redactar\u00bb. <\/em>En el Catecismo por ella redactado, Luisa de Marillac se detiene bastante en la Eucarist\u00eda, y en las instrucciones que hace a las Hermanas les habla con frecuencia de la Sagrada Comuni\u00f3n, <em>\u00abese admirable invento\u00bb <\/em>de Dios, que revela en plenitud el amor de la Sant\u00edsima Trinidad por el hombre.<\/p>\n<p>El Reglamento para el oficio de Directora del Seminario reza as\u00ed: <em>\u00abDicha Hermana <\/em><em>Celadora ir\u00e1 con las Hermanas nuevas&#8230; y las instruir\u00e1 sobre la excelencia de los <\/em><strong><em>Sacramentos <\/em><\/strong><em>y por qu\u00e9 v\u00eda nos vienen comunicados, que es la de los m\u00e9ritos de la <\/em><em>Sangre de Jesucristo&#8230; Les ense\u00f1ar\u00e1 los actos necesarios para hacer una buena <\/em><strong><em>confesi\u00f3n <\/em><\/strong><em>y una buena <strong>comuni\u00f3n&#8230;\u00bb. <\/strong><\/em>Los avisos para la que rige el Seminario, redactados probablemente durante el generalato de Maturina Gu\u00e9rin, proveen, llegadas las T\u00e9mporas, instrucciones especiales sobre la <strong>confirmaci\u00f3n <\/strong>dirigidas a las Hermanas que no hubieren recibido este sacramento.<\/p>\n<p><strong>Orar<\/strong><\/p>\n<p>La lectura del empleo del d\u00eda muestra hasta qu\u00e9 punto quiso Luisa que la vida de la Hija de la Caridad estuviese acompasada por su relaci\u00f3n con Dios. Por la ma\u00f1ana, al levantarse, un breve tiempo de adoraci\u00f3n, despu\u00e9s la oraci\u00f3n mental que conclu\u00eda con el rezo en com\u00fan de algunas preces. Antes de cada comida, el examen. Por la noche, el examen general, seguido de las Letan\u00edas y otras preces. Antes de dormirse, un acto de adoraci\u00f3n. Luisa desea que las Hermanas puedan tener una vida espiritual s\u00f3lida y que sus conocimientos doctrinales vayan acompa\u00f1ados de un verdadero encuentro o experiencia de la persona de Jesucristo.<\/p>\n<p>La Directora del Seminario empezar\u00e1 por cerciorarse de que las Hermanas nuevas (las reci\u00e9n llegadas) saben las principales <strong>oraciones del cristiano: <\/strong><em>\u00ab&#8230;har\u00e1 rezar el <\/em><em>Padrenuestro u otra oraci\u00f3n a las que no se lo sepan\u00bb:: <\/em>la ignorancia es con frecuencia grande en las aldeas, en ese siglo XVII.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s les ense\u00f1ar\u00e1 la manera de hacer <strong>oraci\u00f3n, <\/strong>explicando todos los d\u00edas la pr\u00e1ctica de un punto. En el Consejo del 22 de marzo de 1648, Juliana Loret suplica al \u00abSe\u00f1or Vicente\u00bb y a la Se\u00f1orita que ponga a otra en su lugar como responsable del Seminario, porque se considera incapaz de dirigir a las Hermanas hacia esa \u00abcomu\u00adnicaci\u00f3n con Dios\u00bb. Vicente le responde: <em>\u00abHija m\u00eda, usted no sabe nada por usted <\/em><em>misma, no tiene capacidad ni luz para nada; pero Nuestro Se\u00f1or Jesucristo actuar\u00e1 en usted y ser\u00e1 El mismo su capacidad y su luz. Sea usted una Hermana de oraci\u00f3n y Nuestro Se\u00f1or le ense\u00f1ar\u00e1 todo lo que tiene usted que saber\u00bb (Sig. X p.795).<\/em><\/p>\n<p>Y sin duda no fue por casualidad por lo que el tema de la Conferencia del 31 de mayo siguiente fue la \u00aboraci\u00f3n\u00bb. Juliana Loret oye las explicaciones dadas por los Fundadores; podr\u00e1 volver a leerlas en el acta escrita por Isabel Hellot e impregnarse de la definici\u00f3n propuesta por Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p><em>\u00abLa oraci\u00f3n, hijas m\u00edas, es una elevaci\u00f3n del esp\u00edritu a Dios, por la que el alma se <\/em><em>despega como de s\u00ed misma para ir a buscar a Dios. Es una <strong>comunicaci\u00f3n <\/strong>o <\/em><strong><em>conversaci\u00f3n del alma <\/em><\/strong><em>con Dios, <strong>una comunicaci\u00f3n mutua, <\/strong>en la que Dios dice <\/em><em>interiormente al alma lo que quiere que sepa y que haga, y donde el alma dice a su Dios lo que El mismo le da a conocer que tiene que pedir. \u00a1Gran excelencia la de la oraci\u00f3n, <\/em><em>que nos tiene que hacer estimarla y preferirla a cualquier otra cosa!\u00bb (Conf esp. n. <\/em><em>697).<\/em><\/p>\n<p>En el curso de esta Conferencia, Vicente habla de tres disposiciones requeridas para hacer oraci\u00f3n. La <strong>humildad, <\/strong>porque a Dios le agrada revelarse a los humildes: numerosos santos recibieron m\u00e1s luces en la oraci\u00f3n que por medio de los libros. <em>\u00abPara hacer bien la oraci\u00f3n, no es necesaria la ciencia; basta con amar mucho a Dios\u00bb <\/em><em>(Conf esp. n.68). <\/em>Lo que importa es ir a Dios sencillamente, agradeci\u00e9ndole los favores recibidos y aceptando el permanecer en cierta noche oscura.<\/p>\n<p>La segunda disposici\u00f3n de que habla Vicente es la <strong>ascesis. <\/strong>La que quiere hacer oraci\u00f3n, no puede llegar con el coraz\u00f3n y el esp\u00edritu llenos de s\u00ed misma o cargados de preocupaciones. En esa Conferencia del 31 de mayo, Vicente explica: <em>\u00ab&#8230;si quer\u00e9is <\/em><em>ser mujeres de oraci\u00f3n&#8230; ten\u00e9is que aprender a <strong>mortificaron, <\/strong>a mortificar los <\/em><em>sentidos exteriores, las pasiones, el juicio, la propia voluntad, y no dud\u00e9is de que en <\/em><em>poco tiempo, si march\u00e1is por este camino, har\u00e9is grandes progresos en la oraci\u00f3n&#8230;\u00bb <\/em><em>(Conf. esp. n.710).<\/em><\/p>\n<p>La tercera disposici\u00f3n es la regularidad, no faltar a ella, a pesar de las dificultades que se encuentren, a pesar de la impresi\u00f3n de no estar haciendo nada, de perder el tiempo. Vicente recuerda con frecuencia el ejemplo de Santa Teresa, que pas\u00f3 m\u00e1s de veinte a\u00f1os sin sentir ning\u00fan gusto en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para ayudar a las Hermanas nuevas a hacerse poco a poco \u00abmujeres de oraci\u00f3n\u00bb, la Directora del Seminario se habr\u00e1 de servir de los medios propuestos a toda Hija de la Caridad, ya desde los or\u00edgenes de la Compa\u00f1\u00eda: la preparaci\u00f3n de la oraci\u00f3n y la \u00abrepetici\u00f3n\u00bb de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La <strong>preparaci\u00f3n de la oraci\u00f3n <\/strong>se hace por la noche, al terminar las preces. Despu\u00e9s de leer el punto de la meditaci\u00f3n, es decir, lo que ser\u00e1 el tema de la oraci\u00f3n del d\u00eda siguiente, la Directora explica en pocas palabras c\u00f3mo dejarse interpelar por aquella Palabra de Dios, c\u00f3mo dejarla resonar, a modo de un eco, en el coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00abrepetici\u00f3n\u00bb <strong>de oraci\u00f3n <\/strong><em>\u00abse hace todos los d\u00edas despu\u00e9s de la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana\u00bb (C. y E. p.300). <\/em>Querer compartir el fruto de la oraci\u00f3n es, a la vez, exponente del amor entre Hermanas y voluntad de ayudarse mutuamente a vivir la relaci\u00f3n con Dios. Cuando se hace con sencillez y sinceridad, este intercambio suscita la admira\u00adci\u00f3n ante la manera con la que Dios se comunica a cada una. <em>\u00abPoned gran cuidado <\/em><em>en dar cuenta de vuestra oraci\u00f3n lo antes que pod\u00e1is hacerlo. No pod\u00e9is imaginaros <\/em><em>cu\u00e1n \u00fatil os ser\u00e1 esto. Dec\u00edos mutuamente, con toda sencillez, los pensamientos que <\/em><em>Dios os haya dado&#8230; \u00bb (Conf. esp. n. 10).<\/em><\/p>\n<p><strong>Vivir como cristianas<\/strong><\/p>\n<p>Antes de emprender cualquier formaci\u00f3n espec\u00edfica relacionada con el servicio a los Pobres, la Directora del Seminario tendr\u00e1 que instruir a las Hermanas nuevas <em>\u00abacerca de sus obligaciones como cristianas y ense\u00f1arles todo lo que es necesario <\/em><em>para la salvaci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El Catecismo escrito por Luisa de Marillac proporciona algunas explicaciones a este respecto: \u00ab&#8230;\u00bf <em>C\u00f3mo ha de <strong>vivir el cristiano ?- <\/strong>Como nuestro Se\u00f1or Jesucristo vivi\u00f3 en la tierra&#8230; \u00bfQu\u00e9 quiere decir seguir a Jesucristo? &#8211; Es practicar toda clase de <\/em><em>virtudes como El las practic\u00f3 cuando vivi\u00f3 en este mundo: era humilde, manso, <\/em><em>caritativo, paciente, veraz, pobre y nunca hablaba mal de su pr\u00f3jimo, no hac\u00eda mal a <\/em><em>nadie&#8230; \u00bb (C. y E. p. 705).<\/em><\/p>\n<p>Las cartas de Luisa de Marillac insisten con frecuencia en esas humildes virtudes, caracter\u00edsticas de todo cristiano que desea vivir del esp\u00edritu de Jesucristo: <em>\u00abAlabo a Dios con todo mi coraz\u00f3n por la gracia que su bondad les ha concedido de ser buen <\/em><em>olor ah\u00ed donde se ha complacido en emplearlas; pero cuiden bien de agradec\u00e9rselo <\/em><em>con la pr\u00e1ctica de las <strong>virtudes <\/strong>que El pide de ustedes, sobre todo una gran <\/em><strong><em>cordialidad <\/em><\/strong><em>y <strong>buena inteligencia <\/strong>entre ustedes. \u00bfEstoy equivocada en recomen\u00addarles esta virtud sin la cual no podr\u00edan no ya ser <strong>buenas Hijas de la Caridad, <\/strong>sino <\/em><em>ni siquiera buenas <strong>cristianas ?&#8230;\u00bb <\/strong><\/em>(C. y <em>E. p. 310-11).<\/em><\/p>\n<p>El aprendizaje de estas virtudes se har\u00e1 d\u00eda tras d\u00eda, a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n con las Hermanas del Seminario, con las Hermanas m\u00e1s antiguas de la casa y del contacto con los Pobres a los que sirven en el peque\u00f1o \u00abdispensario\u00bb establecido en la Casa o visit\u00e1ndolos en sus domicilios, en la feligres\u00eda de San Lorenzo.<\/p>\n<h4><strong>2. Verdaderas siervas<\/strong><\/h4>\n<p>Luisa de Marillac desea que las Hermanas nuevas comprendan bien lo que significa \u00abser Sierva de los Pobres\u00bb. La Directora ha de poner gran atenci\u00f3n en este punto: <em>\u00ables har\u00e1 comprender la necesidad que tienen las Hermanas de la Caridad de <\/em><em>recordar su primera educaci\u00f3n y c\u00f3mo no deben pretender cambiar de alimentaci\u00f3n <\/em><em>o de vestido si no es para <strong>tener mayor parecido con la forma de vivir de sus <\/strong><\/em><strong><em>Amos, <\/em><\/strong><em>que son los Pobres, a los que deben siempre un gran respeto\u00bb<\/em><\/p>\n<p><strong>Tener presentes sus or\u00edgenes<\/strong><\/p>\n<p>Es necesario que las Hermanas recuerden su primera educaci\u00f3n. Luisa de Marillac se refiere especialmente a las que, como las primeras en presentarse, proceden de aldeas, son hijas de artesanos pobres o de pobres campesinos. Pero esto ser\u00e1 igualmente v\u00e1lido para las que proceden de otros ambientes sociales. Luisa de Marillac, en la conferencia sobre el tema: \u00abla estima en la que ha de tenerse a las Hermanas\u00bb, apunta que es necesario <em>\u00abtrabajar por llegar a un verdadero conocimiento <\/em><em>de nosotras mismas\u00bb. <\/em>Este conocimiento permite descubrir los dones de Dios, pero tambi\u00e9n la poca correspondencia a las gracias recibidas; descubrir las m\u00faltiples riquezas de que nos hemos beneficiado en el seno de nuestra familia, pero tambi\u00e9n nuestro poco cuidado o esfuerzo para asumirlas.<\/p>\n<p>La toma de conciencia y la aceptaci\u00f3n profunda de los propios or\u00edgenes, cuales\u00adquiera que sean \u00e9stos, van a permitir, m\u00e1s adelante, aceptar al otro en su originalidad, con sus riquezas diferentes, sus cualidades y tambi\u00e9n sus defectos. La diferencia que ofrece el otro, no hay que percibirla como un motivo de sufrimiento por lo que podr\u00eda parecer como una carencia en&#8217; uno mismo, sino como una complementariedad que se acepta con alegr\u00eda. Con frecuencia vemos a Luisa de Marillac orientar la meditaci\u00f3n de las Hermanas hacia el Misterio de la Sant\u00edsima Trinidad, precisamente para descubrir en \u00e9l la diversidad y la profunda unidad de las Tres Personas Divinas. <em>\u00abDiga <\/em><em>(a todas nuestras Hermanas) que les recomiendo&#8230; sobre todo la <strong>tolerancia <\/strong><\/em>y <em>la <\/em><strong><em>cordialidad, <\/em><\/strong><em>para honrarla unidad de la Divinidad en la <strong>diversidad <\/strong>de personas de <\/em><em>la <strong>Sant\u00edsima Trinidad\u00bb <\/strong>(C. <\/em>y <em>E. p. 286).<\/em><\/p>\n<p><strong>Acomodarse a los Pobres<\/strong><\/p>\n<p>Querer llegar a ser Siervas de los Pobres, es aceptar el llevar una vida pobre. A veces ser\u00e1 necesario acomodarse, ajustarse en cierto modo a los pobres, con el fin de \u00abtener mayor parecido con la forma de vivir de los Pobres, que son sus Amos\u00bb. La uniformidad en el vestir -h\u00e1bito, cofiado-, suprimiendo toda se\u00f1al exterior de diferen\u00adcia de clase social, suprime tambi\u00e9n toda barrera entre las Hermanas y facilita la relaci\u00f3n sencilla con los Pobres. A algunas les resulta penoso dejar el traje y la cofia de su regi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los Avisos generales para las Hermanas nuevamente recibidas, contienen otras puntualizaciones: <em>\u00abQue empiecen poco a poco a deshacerse de los modales del <\/em><em>mundo, en particular de la vanidad, de la afectaci\u00f3n en el andar, en el hablar, en la <\/em><em>manera de arreglar vestido o cofia do, en los que no deben introducir nada que no est\u00e9 <\/em><em>dentro de la modestia. Todo cuanto traigan al presentarse: dinero, vestidos, ropa <\/em><em>blanca&#8230; lo pondr\u00e1n en manos de la Hermana responsable del Seminario\u00bb. <\/em>Este desprendimiento, este cambio de costumbres, esta puesta en com\u00fan de lo que les pertenece, constituye a veces una verdadera y dura prueba. A trav\u00e9s de estas cosas peque\u00f1as, se da toda una formaci\u00f3n en la sencillez, la humildad y la pobreza propias de la sierva. Mar\u00eda Papillon, que entr\u00f3 en junio de 1655, tuvo bastante dificultad para vivir este desprendimiento y le cost\u00f3 derramar abundantes l\u00e1grimas (cf. C. y E. p. 481). En la Conferencia sobre las virtudes de Luisa de Marillac, las Hermanas refieren que sol\u00eda decir con frecuencia: <em>\u00abSomos siervas <strong>de los pobres, <\/strong>por lo tanto, tenemos <\/em><em>que ser m\u00e1s <strong>pobres que ellos\u00bb <\/strong>(Conf esp. n. 2351).<\/em><\/p>\n<p><strong>Aceptar cualquier trabajo<\/strong><\/p>\n<p>La nota biogr\u00e1fica de Mar\u00eda Moreau, que fue Directora del Seminario de 1676 a 1686, describe la vida de las Hermanas del Seminario. Estas participan en todos los trabajos caseros: lavar la ropa, pelar las legumbres, preparar la comida para los pobres. Adem\u00e1s, otras ayudan en la huerta o en la peque\u00f1a granja de la Casa Madre. Las que saben escribir copian las Reglas, que se enviar\u00e1n a las casas. Luisa de Marillac deseaba que entre todas estas ocupaciones no se estableciera ninguna suerte de jerarqu\u00eda.<\/p>\n<p>Por su vocaci\u00f3n, la Hija de la Caridad est\u00e1 llamada a desempe\u00f1ar las tareas m\u00e1s humildes. Para eso fue fundada la Compa\u00f1\u00eda: \u00ab&#8230; <em>Y como las personas que componen <\/em><em>esta cofrad\u00eda <strong>no pueden desempe\u00f1ar los oficios m\u00e1s bajos <\/strong>necesarios para la <\/em><em>atenci\u00f3n de los pobres enfermos, nuestro querido y apreciado Vicente de Pa\u00fal ha <\/em><em>cre\u00eddo conveniente, con el permiso del mencionado se\u00f1or Arzobispo, tomar algunas <\/em><em>buenas j\u00f3venes y viudas de las aldeas, a las que Dios ha inspirado el deseo de <\/em><em>entregarse al servicio de los pobres enfermos y que, desde hace varios a\u00f1os, <strong>se <\/strong><\/em><strong><em>ocupan en todas las m\u00e1s bajas funciones, <\/em><\/strong><em>con la edificaci\u00f3n del pueblo y el consuelo de los enfermos&#8230; \u00bb (Sig. X p. 698).<\/em><\/p>\n<p>El negarse a trabajar, el negarse a desempe\u00f1ar las humildes tareas que se les se\u00f1alen, es una prueba de no tener vocaci\u00f3n. Vicente de Pa\u00fal estaba dispuesto a despedir a Gabriela Cabaret porque: \u00abse levanta cuando le parece y no hace casi nada&#8230;\u00bb (Sig. IV, p. 299). En el consejo del 25 de octubre de 1646, se estudia el problema de Margarita Turenne. \u00abPadre, dijo la Se\u00f1orita, el otro asunto que tenemos que ver es que tenemos aqu\u00ed una Hermana natural de Turena, joven de buena familia, cuyos padres tienen fama de ricos, y que vino a la Compa\u00f1\u00eda sin saber muy bien de qu\u00e9 se trataba. Desde el principio se vio que sent\u00eda cierta repugnancia, sobre todo cuando se trat\u00f3 de tomar el h\u00e1bito, y desde entonces ha continuado siempre mostrando cierto desd\u00e9n por la manera de vivir que llevamos&#8230; Se muestra exigente con la comida y casi no se le puede hacer tomar nada. No muestra inter\u00e9s por ninguna cosa yno hace nada si no es un poco de costura. Por lo dem\u00e1s, no se sabe en qu\u00e9 emplearla. Hemos intentado con la escuela. Pero no hac\u00eda nada. La hemos puesto durante alg\u00fan tiempo con los ni\u00f1os, y pens\u00e9 llevarla all\u00e1 de nuevo, pero me pidieron que no la mand\u00e1semos. De forma, Padre, que deseo consultar si le parecer\u00e1 bien que la despidamos\u00bb (S\u00edg. X p. 759). A pesar del riesgo de descontentar mucho al p\u00e1rroco del pueblo, se decidi\u00f3 devolver a Margarita a su familia.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac recordar\u00e1n con frecuencia la importancia del trabajo manual que no saca a las Hermanas de su ambiente sociol\u00f3gico y les permite la proximidad con los humildes y los rechazados por la sociedad, gracias a ese servicio humilde y sin brillo que tiende sobre todo a devolver a cada uno un poco de humanidad.<\/p>\n<p><strong>Una vida equilibrada<\/strong><\/p>\n<p>Al comentar el empleo del d\u00eda, durante la Conferencia del 31 de julio de 1634, Vicente de Pa\u00fal insiste en la necesidad de un sue\u00f1o reparador. La hora de levantarse se fijar\u00e1 a las 5, a condici\u00f3n de que puedan estar acostadas para las 10. Y a esta raz\u00f3n: <em>\u00abes menester que os conserv\u00e9is bien para el servicio de los Pobres\u00bb (Conf esp. <\/em><em>n.4).<\/em><\/p>\n<p>Las Hermanas que hablan de las virtudes de Mar\u00eda Moreau, refieren que pon\u00eda mucha atenci\u00f3n en la salud de las Hermanas y que la alimentaci\u00f3n, en el Seminario, era sencilla pero suficiente. El Reglamento redactado por Luisa de Marillac para la Hermana cocinera es un modelo de equilibrio, aun cuando \u00e9ste sea, con frecuencia, dif\u00edcil de alcanzar. <em>\u00abLa Hermana Cocinera jefe, al ser tambi\u00e9n despensera, pondr\u00e1 el mismo esmero en <strong>dar lo necesario <\/strong>a las Hermanas que en <strong>evitar lo superfluo, <\/strong><\/em><em>porque la <strong>caridad <\/strong>requiere lo primero y la virtud de <strong>pobreza <\/strong>recomienda lo segundo. <\/em><em>Y cuando sepa que alguna est\u00e1 delicada o muy inapetente, le dar\u00e1 con caridad lo <\/em><em>mejor que tenga y lo que le parezca m\u00e1s adecuado para su enfermedad y, de la misma <\/em><em>manera, algo para tomar con el pan en el desayuno y de merendar a las que <\/em><em>verdaderamente lo necesiten&#8230;\u00bb (C. y E. p. 797). <\/em>Mantener el equilibrio entre \u00abdar lo necesario\u00bb y \u00abevitar lo superfluo\u00bb, entre la caridad y la pobreza, es dif\u00edcil a veces. Un buen sentido com\u00fan es necesario para salir al paso de los excesos ya en un sentido, ya en el otro. La vida en el Seminario tiene que ser un aprendizaje de ese discernimien\u00adto.<\/p>\n<h4><strong>3. Una vida de comunidad fraterna<\/strong><\/h4>\n<p>El 31 de julio de 1634, ante aquellas primeras doce Hijas de la Caridad, Vicente de Pa\u00fal, lleno de entusiasmo, exclam\u00f3: \u00ab\u00a1Oh! <strong>que ventaja estar en una comunidad, <\/strong>puesto que cada miembro participa del bien que hace todo el cuerpo! Por este medio, podr\u00e9is tener una gracia m\u00e1s abundante\u00bb (Conf. esp. n.3).<\/p>\n<p>La vida de comunidad suele, en un primer momento, idealizarse. Pero pronto tropieza con numerosas dificultades, debidas a los temperamentos, a las costum\u00adbres, a las exigencias de toda la vida en grupo. Esta vida de comunidad puede convertirse entonces en piedra de tropiezo. Luisa de Marillac tuvo que enfrentarse con todos estos problemas. Antes de desarrollar el aspecto espiritual, teol\u00f3gico, de esta vida en comunidad, empieza por considerar y tener en cuenta el aspecto humano inherente a todo grupo.<\/p>\n<p><strong>El aspecto humano<\/strong><\/p>\n<p>Cierta urbanidad, cierta educaci\u00f3n, son necesarias. Se traducir\u00e1n en el <strong>lenguaje. <\/strong>Los Avisos para las Hermanas nuevas insisten en este aspecto: \u00abSe abstendr\u00e1n de palabras groseras, como las que suelen usar en el mundo las personas poco educadas&#8230; No proferir\u00e1n nunca una pa\/abra malsonante, sino que utilizar\u00e1n palabras comedidas al hablar de todo lo necesario y aun de las molestias propias del cuerpo humano\u00bb. Una buena educaci\u00f3n elemental es indispensable en todo grupo humano.<\/p>\n<p>Esta buena educaci\u00f3n se traducir\u00e1 tambi\u00e9n en una imprescindible <strong>limpieza. <\/strong>Los Avisos para las Hermanas nuevas entran en numerosos peque\u00f1os detalles propios de una higiene elemental. Tambi\u00e9n en este aspecto se necesitan buen sentido y equili\u00adbrio. Luisa de Marillac se ve obligada a recordar esto a las Hermanas de Angers que, \u00abbajo pretexto de orden y limpieza\u00bb, pierden el tiempo en futilidades.<\/p>\n<p>La vida en comunidad requiere asimismo cierta comprensi\u00f3n mutua, aceptar opiniones divergentes, reacciones a veces inesperadas, sin provocar inmediatamente un conflicto. Luisa de Marillac insiste con gran frecuencia en esta noci\u00f3n de la tolerancia, saberse soportar, con dos l\u00edneas principales: aceptar el peso que supone la otra y tratar de servirle de apoyo. Escribe lo siguiente a las Hermanas de Angers: \u00ab&#8230;tienen que tener una gran uni\u00f3n entre ustedes, que les har\u00e1 tolerarse unas a otras&#8230; Cuando vean alg\u00fan defecto en una u otra, sabr\u00e1n excusarlo. \u00a1Dios m\u00edo!, Hermanas, \u00a1qu\u00e9 razonable es esto, puesto que nosotras cometemos las mismas faltas y necesitamos que se nos excuse tambi\u00e9n! Si nuestra Hermana est\u00e1 triste, si tiene un car\u00e1cter melanc\u00f3lico, o demasiado vivo o demasiado lento, \u00bfqu\u00e9 quiere que haga si ese es su natural? Y, aunque a menudo se esfuerce por vencerse, no puede impedir que sus inclinaciones salgan al exterior. Su Hermana, que debe amarla como a s\u00ed misma, \u00bfpodr\u00e1 enfadarse por ello, hablarle de mala manera, ponerle mala cara ? \u00a1Ah, Hermanas m\u00edas! c\u00f3mo hay que guardarse de todo esto y no dejar traslucir que se ha dado usted cuenta, no discutir con ella, sino m\u00e1s bien pensar que pronto, a su vez, necesitar\u00e1 que ella observe con usted la misma conducta. Y eso ser\u00e1, queridas Hermanas, ser verdaderas Hijas de la Caridad, ya que la se\u00f1al de que un alma posee la caridad es, como todas las otras virtudes, la de soportarlo todo\u00bb (C. y E. p. 118).<\/p>\n<p>El Reglamento para la Celadora del Seminario pide a \u00e9sta que ense\u00f1e a las Hermanas nuevas c\u00f3mo tienen que comportarse, tanto con relaci\u00f3n a \u00ablas Hermanas antiguas\u00bb como a \u00ablas nuevas, como ellas\u00bb. El prestar atenci\u00f3n a los dem\u00e1s, a sus necesidades, se completar\u00e1 con el h\u00e1bito adquirido de olvidarse de una misma, de renunciar voluntariamente a las propias exigencias.<\/p>\n<p><strong>El aspecto espiritual<\/strong><\/p>\n<p>Las primeras palabras de Vicente de Pa\u00fal, en su conferencia del 31 de julio de 1634, son para explicar a las Hermanas que estaban \u00abreunidas para vivir un ideal com\u00fan&#8230; el de servir a Dios\u00bb. En 1640, como las Hermanas le comunicaran las dificultades que encontraban para llevar aquella vida juntas, Vicente de Pa\u00fal las invita \u00aba amarse unas a otras como hermanas a las que Jesucristo ha unido con el lazo de su amor\u00bb. La vivencia de estos sentimientos se sobrepondr\u00e1 al simple sentir humano de atractivo o antipat\u00eda, para descubrir en la otra el amor que Jesucristo tiene por ella.<\/p>\n<p>La vida Trinitaria, toda ella amor y entrega, la proponen los Fundadores como modelo de la vida comunitaria. Dios no es un Dios solitario. En la Sant\u00edsima Trinidad, las tres divinas Personas se dan la una a la otra en plenitud. Las tres viven en perfecci\u00f3n la reciprocidad del amor. As\u00ed debiera ser la vida comunitaria de las Hijas de la Caridad. Luisa se lo repite con frecuencia a las Hermanas: \u00ab&#8230;para ser fieles a Dios, debemos vivir en <strong>gran uni\u00f3n <\/strong>unas con otras y as\u00ed como el Esp\u00edritu Santo es la uni\u00f3n del Padre y del Hijo, as\u00ed tambi\u00e9n la vida que voluntariamente hemos emprendido transcurrir en esa uni\u00f3n de los corazones, que nos impedir\u00e1 indignarnos contra las acciones de los dem\u00e1s y nos comunicar\u00e1 una <strong>tolerancia <\/strong>y paciencia <strong>cordial <\/strong>hacia nuestro pr\u00f3jimo&#8230;\u00bb (C. y E. p. 756).<\/p>\n<p>El <strong>pedir perd\u00f3n <\/strong>permite expresar el sentimiento de haber faltado a ese amor fraterno. Esta petici\u00f3n es un acto al que la Directora del Seminario tendr\u00e1 que acostumbrar a las Hermanas j\u00f3venes: \u00abense\u00f1\u00e1ndoles&#8230; c\u00f3mo tienen que portarse con relaci\u00f3n a las Hermanas antiguas, advirti\u00e9ndoles que deben <strong>pedirles perd\u00f3n <\/strong>tan pronto como se den cuenta de que han faltado a su deber, y tambi\u00e9n c\u00f3mo deben actuar con relaci\u00f3n a las Hermanas nuevamente llegadas, como ellas\u00bb. Este acto que responde a una actitud evang\u00e9lica, permite a cada una el reconocer su propia culpabilidad, corregirse de sus defectos, hacer crecer la confianza y buen entendi\u00admiento comunitario.<\/p>\n<h3><strong>B &#8211; El estilo del acompa\u00f1amiento<\/strong><\/h3>\n<p>Para proseguir la formaci\u00f3n -o acompa\u00f1amiento- Luisa de Marillac recomienda dos actos complementarios: uno procedente de la Hermana en formaci\u00f3n, el otro de la formadora.<\/p>\n<h4><strong>1. Dar cuenta<\/strong><\/h4>\n<p>En los escritos de los Fundadores, encontramos frecuentemente esta expresi\u00f3n: \u00abdar cuenta\u00bb. Esta actitud parece esencial con miras a un progreso, a un caminar. El Reglamento para la Directora del Seminario explica que tendr\u00e1 que ense\u00f1ar a las Hermanas nuevas \u00abla manera de dar cuenta de sus pr\u00e1cticas\u00bb; que les har\u00e1 \u00abdar cuenta de c\u00f3mo han empleado la ma\u00f1ana\u00bb. Vicente de Pa\u00fal, por su parte, ense\u00f1a a las doce primeras la necesidad de \u00abdar cuenta\u00bb todos los meses a la que est\u00e1 encargada de todas, es decir, a Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 ese \u00abdar cuenta\u00bb? Se trata en primer lugar de una evaluaci\u00f3n personal, que permite repasar lo que se ha vivido, c\u00f3mo se ha vivido la oraci\u00f3n, la puesta en pr\u00e1ctica de las resoluciones, la relaci\u00f3n entre Hermanas, la manera de portarse con los Pobres, la organizaci\u00f3n de la jornada. El hecho de poner atenci\u00f3n a sus acciones, palabras, actitudes, permite a la Hermana, con la ayuda de la formadora, tomar conciencia, poco a poco, de sus motivaciones, apreciar cu\u00e1les son sus actitudes y confrontarlas con las exigencias del Evangelio y las de su vida de Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Los Avisos para la Hermana que rige el Seminario precisan c\u00f3mo ha de llevarse a cabo ese tiempo de evaluaci\u00f3n: \u00abLa Directora las interrogar\u00e1, a cada una <strong>en <\/strong><strong>particular, <\/strong>cada quince d\u00edas sobre la manera como hacen sus <strong>ejercicios <\/strong>tanto <strong>espirituales <\/strong>como <strong>corporales, <\/strong>por qu\u00e9 <strong>finalidad <\/strong>hacen cada cosa, cual es la <strong>intenci\u00f3n <\/strong>que ponen en sus acciones ordinarias. Y si ve que todo eso no es lo bastante puro y desinteresado, les sugerir\u00e1 lo que crea ser necesario, no todo a la vez, sino un poco a cada interrogaci\u00f3n que les haga\u00bb.<\/p>\n<p>Este acto que com\u00fanmente se llama \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb no ha de ser fuente de inquietud o de angustia para la Hermana joven. Tiene que aprender a vivirlo con libertad, como una actitud de verdad y humildad; hacerlo servir para contemplar la acci\u00f3n de Dios en su vida y maravillarse de ella. Vicente de Pa\u00fal, en 1643, al explicar a las Hermanas la importancia de este \u00abdar cuenta\u00bb, insiste en c\u00f3mo deben hablar tanto de las alegr\u00edas como de las penas, tanto de los errores como de los aciertos: \u00abNo ten\u00e9is que contentaros con <strong>descubrir vuestros defectos <\/strong>y vuestras penas; tambi\u00e9n es <strong>conveniente decir con toda sencillez las gracias <\/strong>que Dios os ha hecho&#8230;\u00bb (Conf esp. n.206). Luisa de Marillac insiste con Hermanas demasiado escrupulosas para que no transformen esta entrevista en un suplicio intolerable: \u00abDar continuo tormento a nuestro esp\u00edritu para escudri\u00f1ar y llevar cuenta de todos vuestros pensamientos, es tarea in\u00fatil por no decir peligrosa\u00bb (C. y E. p. 505).<\/p>\n<p>La comunicaci\u00f3n exige por parte de la formadora prudencia y mansedumbre. Es importante que la Hermana se sienta en un ambiente de confianza, que viva esta entrevista como un acto de Fe, de Esperanza y de Amor, con toda libertad. Es importante tambi\u00e9n que las exigencias vayan siendo progresivas y personalizadas. Los Avisos para la Directora insisten en ello: \u00ab(La Directora) les sugerir\u00e1 las (exigen- cias) que crea ser necesarias y no todas a la vez, sino poco a poco, a cada pregunta que les haga\u00bb. Luisa de Marillac recuerda a Cecilia Angiboust, que recibe en su comunidad a una Hermana reci\u00e9n salida del Seminario, la manera de actuar con ella: \u00abEstoy segura&#8230; de que la mirar\u00e1 como a una tierna planta de la que se pueden esperar buenos frutos&#8230; \/Qu\u00e9 feliz ser\u00e1 usted, querida Hermana, si por su <strong>dulzura <\/strong>y cordia\u00adlidad<strong> <\/strong>en advertirla <strong>afablemente, <\/strong>puede usted cooperar con la gracia a su perfec\u00adci\u00f3n!\u00bb (C. y E. p. 324).<\/p>\n<h4><strong>2. Advertir<\/strong><\/h4>\n<p>El segundo acto corresponde m\u00e1s especialmente a la formadora. Consiste este acto, tras haber observado a la Hermana joven en las realidades que vive, en llamar su atenci\u00f3n sobre lo que en su hacer est\u00e9 inadaptado, esclareci\u00e9ndola acerca de su error o su falta. El Reglamento de la Directora es muy concreto en este aspecto: \u00abLes advertir\u00e1 de sus faltas&#8230;\u00bb. Esta advertencia no debe revestir el car\u00e1cter de una reprensi\u00f3n, m\u00e1s bien habr\u00e1 de poder recibirla la Hermana como un consejo, una recomendaci\u00f3n para que act\u00fae de manera diferente, para que se sit\u00fae en otra postura con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s (ya sean sus hermanas, los pobres u otras personas con quienes trate).<\/p>\n<p>Maturina Gu\u00e9rin que vivi\u00f3 muy pr\u00f3xima a Luisa de Marillac, de quien fue secretaria durante siete a\u00f1os, explica en el testimonio que escribi\u00f3 sobre las virtudes de la Se\u00f1orita, de qu\u00e9 manera hac\u00eda las advertencias, y concreta las condiciones necesa\u00adrias para hacerlo as\u00ed.<\/p>\n<p><strong>Hacer un discernimiento<\/strong><\/p>\n<p>Una de las primeras condiciones que destaca es el discernimiento necesario: hay que saber escoger el momento y reconocer su oportunidad. Algunas sabr\u00e1n aprove\u00adcharse de una observaci\u00f3n que se les haga, incluso a pesar de su reacci\u00f3n inmediata. A otras, la misma observaci\u00f3n puede hacerles m\u00e1s mal que bien. \u00abEsta misma <strong>caridad y prudencia <\/strong>le hac\u00edan adoptar correcciones con algunas, sin preocuparse del desagrado que manifestaban con sus quejas y murmuraciones, pensando siempre que se las reprend\u00eda injustamente. A otras, en cambio, las dejaba sin decirles nada de sus defectos, o muy poco y en particular; lo que yo he observado, y creo que este proceder nac\u00eda del <strong>discernimiento <\/strong>de esp\u00edritus&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Maturina refiere el hecho siguiente, que probablemente vivi\u00f3 ella misma personal\u00admente: \u00abNegaba ciertas cosas a algunas Hermanas y se las conced\u00eda con facilidad otras. Un d\u00eda dio la siguiente explicaci\u00f3n a una Hermana que quer\u00eda usar una cosa m\u00e1s bonita que las que se acostumbraban de ordinario (una cinta de seda). \u00abSi fuera Sor Fulana la que tuviera esa cinta, yo pensar\u00eda que se la hab\u00eda puesto a sabiendas, porque tiene demasiada inclinaci\u00f3n a las cosas bonitas. Pero aunque sepa que usted no tiene esa inclinaci\u00f3n, no deje de quit\u00e1rsela. Aquello en que m\u00e1s tenemos que fijarnos es en nuestra inclinaci\u00f3n natural: una llevar\u00e1n una cosa sin prestarle la menor atenci\u00f3n; otras, en cambio, si la llevaran se apegar\u00edan a ella y caer\u00edan en la vanidad\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Tener el valor de encarar la verdad<\/strong><\/p>\n<p>Si el discernimiento es necesario, no ha de servir este, sin embargo, de falso pretexto para renunciar a decir lo que se tiene que decir. Toda formadora ha de tener la valent\u00eda de la verdad. \u00abNo quer\u00eda que, bajo el pretexto, de dar satisfacci\u00f3n a algunos esp\u00edritus y evitar las murmuraciones, se faltase al deber, y dec\u00eda que las que ten\u00edan tanto <strong>miedo a desagradar <\/strong>era porque se preocupaban demasiado de su reputaci\u00f3n. A las Hermanas que ten\u00edan un esp\u00edritu condescendiente en demas\u00eda, no las juzgaba aptas para llevar el manejo de las cosas\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Obrar en caridad<\/strong><\/p>\n<p>Luisa de Marillac que conoce bien el car\u00e1cter brusco y col\u00e9rico de Magdalena Mongert, recuerda a \u00e9sta las condiciones requeridas para que una advertencia tenga buenos efectos: \u00ab.\u201e advirti\u00e9ndoles (a nuestras Hermanas) <strong>caritativamente <\/strong>sus fallos en <strong>el momento <\/strong>en que pueda serles m\u00e1s <strong>\u00fatil\u00bb <\/strong>(C. y E p. 122). Lo que Luisa de Marillac pide a las dem\u00e1s, Maturina Gu\u00e9rin explica que es lo que ella misma vive: \u00abLa caridad que ten\u00eda hacia las Hermanas era admirable. No era una caridad de esas que nos hacen amar a aquellos por los que nuestro esp\u00edritu siente simpat\u00eda, porque las que murmuraban contra ella, que encontraban mal lo que hac\u00eda y le hablaban a menudo con pasi\u00f3n, no ofrec\u00edan a la naturaleza motivos para amarlas&#8230; \u00a1Con qu\u00e9 tolerancia las trataba, sin dejar nunca de hacer cuanto pod\u00eda por atraerlas, unas veces con dulzura, otras por medio de reprensiones!\u00bb.<\/p>\n<p><strong>Guardar la discreci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Maturina Gu\u00e9rin pone de relieve otra cualidad de Luisa de Marillac: <strong>su fidelidad en callar lo que sab\u00eda de los defectos <\/strong>de las Hermanas, ya por parte de ellas mismas, ya de otro modo. No descubr\u00eda esos defectos sin gran necesidad; lo mismo con sus cartas: cuando ten\u00eda que responderlas por mano distinta de la suya, no daba a conocer el motivo que ten\u00eda para hacer una advertencia, a no ser que se tratara de cosa conocida\u00bb. La discreci\u00f3n es indispensable para crear un clima de confianza y poder llevar a cabo una verdadera educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Saber valorar Lo que no dice Maturina Gu\u00e9rin en su relaci\u00f3n, pero que destaca en las cartas de Luisa de Marillac, es su costumbre de poner de relieve alguna de las cualidades de la Hermana a la que acaba de dirigir una advertencia. Si B\u00e1rbara ha hecho una compra inconsiderada, que ha resultado demasiado cara, ha manifestado, sin embargo, con ello su amor a la Comunidad, enviando una tela muy buena para confeccionar cuellos. A las dos Hermanas de Chantilly, Luisa les hace reflexionar sobre su poca tolerancia mutua; pero antes, ha alabado la manera en que cumplen su servicio a los Pobres.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Luisa es muy consciente de que la formaci\u00f3n es una tarea onerosa y exigente. Se lo repite con frecuencia a las Hermanas Sirvientes: \u00ab&#8230; querida Hermana, consid\u00e9rese como emulo de la casa, que ha de llevar sobre s\u00ed toda la carga. As\u00ed lo har\u00e1 cuando trate usted a nuestras Hermanas con gran tolerancia y dulzura, ocult\u00e1ndose a usted misma las faltas que ellas puedan cometer, para ponerse en cambio ante la vista las suyas propias, advirti\u00e9ndoles caritativamente sus fallos en el momento en que pueda serles m\u00e1s \u00fatil, no mostrando jam\u00e1s tener un afecto particular, sino trat\u00e1ndolas de tal suerte que todas est\u00e9n persuadidas de que son amadas y toleradas por usted\u00bb. (C. y E. 122).<\/p>\n<p>Para ayudar a las Hermanas Sirvientes en el cumplimiento de su funci\u00f3n de formadoras, Luisa les propone el ejemplo del Hijo de Dios. Cada ma\u00f1ana ha de ser una nueva puesta en marcha: \u00abEntre de nuevo con gran <strong>humildad <\/strong>y desconfianza de usted misma, recordando la ense\u00f1anza que el Hijo de Dios nos ha dado al decirnos que aprendamos de El a ser <strong>mansos y humildes de coraz\u00f3n. <\/strong>Entre usted con el mismo esp\u00edritu que a El le hac\u00eda decir que no hab\u00eda venido al mundo para ser servido sino para <strong>servir\u00bb <\/strong>(C. y E. p. 122).<\/p>\n<p>Luisa de Marillac sabe tambi\u00e9n que la formaci\u00f3n es -y lo ser\u00e1 siempre- una obra ingrata, que proporciona pocas satisfacciones. Hay que saber dar tiempo al tiempo, saber esperar con paciencia. Luisa de Marillac se lo hace observar as\u00ed a la \u00abGran Princesa\u00bb, que muestras grandes prisas por tener Hermanas que sirvan a los Pobres en sus tierras: \u00ab&#8230;hace falta mucho tiempo para preparar a las j\u00f3venes, tanto por lo que se refiere a su formaci\u00f3n personal, como para que aprendan lo que necesitan saber para servir a los pobres\u00bb (C. y E. p.498).<\/p>\n<p>A pesar del tiempo dedicado a esta formaci\u00f3n, no dejan de registrarse con frecuencia <strong>fracasos. <\/strong>En junio de 1649, Luisa de Marillac escribe al Abad de Vaux, aludiendo a la salida de una Hermana: \u00abNo crea que es poco trabajo&#8230; <strong>perder tanto <\/strong><strong>tiempo <\/strong>y tantos a\u00f1os empleados en servirlas para formarlas, y que luego la flaqueza nos las lleve&#8230;\u00bb (C. y E. p.90). Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, se excusa de no poder enviar nuevas obreras al hospital del Angers: \u00abTenemos mucha dificultad, despu\u00e9s de las guerras, en encontrar j\u00f3venes que puedan servir para nuestros ministerios, y se ha dado el caso de varias que, despu\u00e9s de haberse formado, se dejan llevar de su inter\u00e9s y salen de la Compa\u00f1\u00eda para tener m\u00e1s libertad. Hace ya unos a\u00f1os que esto ha creado una gran necesidad&#8230;\u00bb (C. y E. p.447),<\/p>\n<p>Luisa de Marillac habr\u00e1 de experimentar durante largos meses un sentimiento de culpabilidad, ante la constataci\u00f3n de las faltas, errores, salidas, de Hermanas. Pero, m\u00e1s all\u00e1 de sus limitaciones y a trav\u00e9s de ellas, se esforzar\u00e1 por descubrir la mirada de Cristo, con toda su misericordia. Al final de su vida, en una de sus instrucciones, descubre, en cierto modo, su propio caminar: \u00ab&#8230;En todas las ocasiones penosas para los sentidos, tenemos que mirar la bondad paternal de Dios que, como buen Padre, permite nos hiera su justicia divina, unas veces para corregirnos, otras para manifestarnos su gran Amor, haci\u00e9ndonos participar en el sufrimiento para aplicar\u00adnos el m\u00e9rito de los sufrimientos de su Hijo y para que por nuestra parte hagamos llegar hasta El nuestro agradecimiento\u00bb (C. y E. p.818).<\/p>\n<p>\u2022 Luisa tiene asimismo la convicci\u00f3n de que la formaci\u00f3n es una obra grandiosa porque hace cooperar con la acci\u00f3n de Dios. En Richelieu, Francisca Carcireux acompa\u00f1a a algunas muchachas que se preparan a ser Hijas de la Caridad. Luisa que la ve desanimada ante las dificultades con que tropieza, le muestra la grandeza de esa acci\u00f3n suya, de esa \u00abcaridad&#8230; para que se formen varias j\u00f3venes y que puedan llegar a servir a Dios y a sus pobres&#8230; Tiene usted raz\u00f3n, querida Hermana, en pedir a Nuestro Se\u00f1or purifique todas sus intenciones y me parece que, por su parte, usted coopera en ese sentido con su divina gracia\u00bb (C. y E. p.511),<\/p>\n<p>El objetivo de toda formaci\u00f3n es proponer un camino por el que avanzar, un camino de madurez, de liberaci\u00f3n. El desarrollo armonioso de la Fe en Dios pasa por un camino de crecimiento en humanidad. Cristo, al encarnarse, muestra al hombre c\u00f3mo vivir en plenitud su humanidad y c\u00f3mo llegarse al Amor del Padre. En su Fe en Jesucristo ser\u00e1 donde la formadora encontrar\u00e1 el aguij\u00f3n que la impulse cada d\u00eda a vivir las superaciones necesarias y para orientar a las j\u00f3venes que se le han confiado hacia Aquel que ha querido identificarse con los Pobres. Luisa de Marillac introduce el Reglamento para el oficio de la \u00abCeladora\u00bb en estas palabras:<\/p>\n<p><em>\u00abLa Hermana \u00abCeladora\u00bb tendr\u00e1 un cuidado especial en considerar las <strong>obligacio\u00adnes de su cargo <\/strong>y. en adquirir las virtudes necesarias para ejercerlo, despoj\u00e1ndose <\/em><em>de sus pasiones para obrar sin inter\u00e9s y, si posible fuera, sin juicio propio, sino <\/em><em>implorando con frecuencia <strong>la ayuda del Esp\u00edritu Santo, <\/strong>para no ver a sus Hermanas <\/em><em>y lo que hagan m\u00e1s que <strong>con su luz.\u00bb <\/strong>(C. y E. p.744).<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 30 de octubre de 1647, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac deciden, de com\u00fan acuerdo, establecer el Seminario con el fin de garantizar mejor la formaci\u00f3n de las Hermanas j\u00f3venes. Hasta aquella fecha, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":53519,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[157,218,144,127],"class_list":["post-72982","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-abad-de-vaux","tag-abelly","tag-lambert","tag-portail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"El 30 de octubre de 1647, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac deciden, de com\u00fan acuerdo, establecer el Seminario con el fin de garantizar mejor la formaci\u00f3n de las Hermanas j\u00f3venes. Hasta aquella fecha, ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2013-03-20T06:48:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T17:19:17+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"37 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II)\",\"datePublished\":\"2013-03-20T06:48:57+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:19:17+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\"},\"wordCount\":7453,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Abad de Vaux\",\"Abelly\",\"Lambert\",\"Portail\"],\"articleSection\":[\"Formaci\u00f3n Vicenciana\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\",\"name\":\"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2013-03-20T06:48:57+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T17:19:17+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos","og_description":"El 30 de octubre de 1647, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac deciden, de com\u00fan acuerdo, establecer el Seminario con el fin de garantizar mejor la formaci\u00f3n de las Hermanas j\u00f3venes. Hasta aquella fecha, ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2013-03-20T06:48:57+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T17:19:17+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"37 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II)","datePublished":"2013-03-20T06:48:57+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:19:17+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/"},"wordCount":7453,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Abad de Vaux","Abelly","Lambert","Portail"],"articleSection":["Formaci\u00f3n Vicenciana"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/","name":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2013-03-20T06:48:57+00:00","dateModified":"2016-07-26T17:19:17+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-ii\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (II)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-iZ8","jetpack-related-posts":[{"id":119602,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-y-la-formacion\/","url_meta":{"origin":72982,"position":0},"title":"Santa Luisa y la formaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/02\/2015","format":false,"excerpt":"En esta charla quisiera reflejar la experiencia que he tenido leyendo las cartas y escritos de santa Luisa y lo mucho que me ha ayudado en mi etapa de formador, durante el tiempo que fui Director de las Hijas de la Caridad de la Provincia de San Sebasti\u00e1n y Director\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"rostros_luisa_03","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/09\/rostros_luisa_03-300x200.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":124199,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-espiritu-y-formacion\/","url_meta":{"origin":72982,"position":1},"title":"Vicente de Pa\u00fal: Esp\u00edritu y formaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/03\/2023","format":false,"excerpt":"De todos los carismas del P. Vicente, el m\u00e1s importante era su capacidad de promover el crecimiento espiritual de los dem\u00e1s, de dirigirles y de aconsejarles usando su gran capacidad de escuchar atentamente. Adquiri\u00f3 la destreza en la direcci\u00f3n de esp\u00edritus por experiencia de su propia direcci\u00f3n, con gu\u00edas tales\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":403983,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/formacion-humana-y-cristiana-de-luisa-de-marillac-vi\/","url_meta":{"origin":72982,"position":2},"title":"Formaci\u00f3n humana y cristiana de Luisa de Marillac (VI)","author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","date":"14\/01\/2022","format":false,"excerpt":"LA FORMACI\u00d3N EN LA FUNDACI\u00d3N Y ORGANIZACI\u00d3N DE LA COM\u00adPA\u00d1\u00cdA DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD El 29 de noviembre de 1633, despu\u00e9s del tiempo de discer\u00adnimiento impuesto por san Vicente, re\u00fane Luisa de Marillac en su casa a unas buenas muchachas del campo, \"deseosas a la vez de servir\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/12\/a-2.png?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/12\/a-2.png?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/12\/a-2.png?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/12\/a-2.png?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2021\/12\/a-2.png?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":126442,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-camino-de-la-autonomia\/","url_meta":{"origin":72982,"position":3},"title":"Luisa de Marillac: Camino de la autonom\u00eda","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"03\/02\/2024","format":false,"excerpt":"Al extenderse las Caridades por las parroquias de Par\u00eds, aument\u00f3 el n\u00famero de Hijas de la Caridad. No hab\u00eda Caridad que no pidiera a las j\u00f3venes de la se\u00f1orita Le Gras. Car\u00adgadas con los pucheros de la comida y con los medicamentos, visitaban, casa por casa, generalmente buhardillas, a todos\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2022\/01\/c.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2022\/01\/c.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2022\/01\/c.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2022\/01\/c.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2022\/01\/c.jpg?fit=1200%2C675&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":144824,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-mujer-discipula-colaboradora-formadora-fundadora-madre\/","url_meta":{"origin":72982,"position":4},"title":"Luisa de Marillac: Mujer, disc\u00edpula, colaboradora, formadora, fundadora, madre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/05\/2015","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n En julio de 1660 san Vicente de Pa\u00fal, en una conferencia a las Hermanas sobre las virtudes de la Se\u00f1orita Le Gras afirma convencido: \u201cSi desean ser buenas Hijas de la Caridad, est\u00e1n obligadas a fijarse en sus virtudes.\u201d[1]. \u201c\u2026 Ser buenas Hijas de la Caridad\u201d es la decisi\u00f3n\u2026","rel":"","context":"En \u00abLuisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"Louise 112","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/Louise-112-297x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":101783,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/servir-como-hija-de-la-caridad\/","url_meta":{"origin":72982,"position":5},"title":"Servir como Hija de la Caridad","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/10\/2018","format":false,"excerpt":"\"El fin principal para el que Dios ha llamado y reunido a las Hijas de la Caridad es para honrar a Nuestro Se\u00ad\u00f1or Jesucristo como Manantial y Modelo de toda Ca\u00adridad, sirvi\u00e9ndole corporal y espiritualmente en la per\u00adsona de los pobres...\" San Vicente coment\u00f3 con frecuencia este texto de las\u2026","rel":"","context":"En \u00abHijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/ramas\/hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/09\/vincentian-missionarie.jpg?fit=846%2C444&ssl=1&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72982","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72982"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72982\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72982"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72982"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72982"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}