{"id":72978,"date":"2018-12-09T08:12:56","date_gmt":"2018-12-09T07:12:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72978"},"modified":"2018-11-30T12:54:06","modified_gmt":"2018-11-30T11:54:06","slug":"su-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/su-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-i\/","title":{"rendered":"\u00abSu muy humilde Hija\u00bb. Luisa de Marillac (I)"},"content":{"rendered":"<p>Con esta frase, que a veces se presenta con variantes tales como \u00abpobre hija\u00bb, \u00abhumilde servidora\u00bb, terminan casi todas las cartas y notas enviadas por santa Luisa a san Vicente a lo largo de m\u00e1s de treinta a\u00f1os. El calificativo \u00abhumilde\u00bb y sus variantes (\u00abpobre\u00bb, \u00abindigna\u00bb) son claramente convencionales. Luisa los usaba casi siempre al final de sus cartas cualquiera que fuese el destinatario; en particular en las cartas dirigidas a las Hijas de la Caridad, de quienes se declara \u00abmuy humilde Hermana\u00bb, o algo semejante. Tambi\u00e9n el uso del sustantivo \u00abhija\u00bb tiene en su pluma su buena carga de convencionalismo. Su simple repetici\u00f3n en casi todas las cartas dirigidas a san Vicente tiende sin remedio a convertirlo en mera f\u00f3rmula. Pero es que adem\u00e1s Luisa no reserva la palabra \u00abhija\u00bb para dirigirse a san Vicente; tambi\u00e9n la emplea con bastante frecuencia en su correspondencia con el abad de Vaux, e incluso, aunque rara vez, con el padre Portail.<\/p>\n<p>Aunque se admita sin m\u00e1s el car\u00e1cter convencional de la frase que da t\u00edtulo a este trabajo, Luisa pod\u00eda sentir de coraz\u00f3n, sent\u00eda de hecho, lo que escrib\u00eda su mano cuando escrib\u00eda a san Vicente. S\u00f3lo a \u00e9l le escribi\u00f3 una vez, y s\u00f3lo de \u00e9l pod\u00eda decirlo con verdad, que \u00abno he tenido ayuda apenas de nadie en este mundo m\u00e1s que de usted\u00bb (LM 127). No era s\u00f3lo ayuda lo que Luisa hab\u00eda recibido de san Vicente (en realidad ayuda <em>de Dios, a trav\u00e9s <\/em>de san Vicente). Bajo la inspiraci\u00f3n de \u00e9ste Luisa encontr\u00f3 nada menos que la verdadera raz\u00f3n de su vida, su peculiar camino hacia la santidad. Pod\u00eda, pues, con raz\u00f3n mirarlo como a su padre espiritual y verse a s\u00ed misma como verdadera, aunque humilde hija.<\/p>\n<p>La historia del itinerario espiritual de santa Luisa bajo la direcci\u00f3n de san Vicente ha sido descrita muchas veces, en particular en las biograf\u00edas m\u00e1s importantes de ambos. Dos puntos pueden darse como seguros como resultado un\u00e1nime de las investigaciones:<\/p>\n<p>Luisa de Marillac pose\u00eda ya una espiritualidad bastante elaborada y rica cuando hacia los 34 a\u00f1os se puso bajo la direcci\u00f3n de san Vicente.<\/p>\n<p>Bajo esta direcci\u00f3n Luisa de Marillac fue transformando su visi\u00f3n espiritual previa hasta llegar a dejarse inspirar por lo que constituye el n\u00facleo de la visi\u00f3n espiritual de san Vicente mismo: el seguimiento de Cristo como Evangelizador de los pobres.<\/p>\n<p>En general los bi\u00f3grafos de san Vicente tienden a presentar a santa Luisa como figura plenamente motivada por la inspiraci\u00f3n de aqu\u00e9l desde 1628-1629. Al hacerlo as\u00ed no tienen en cuenta una posibilidad muy interesante: que Luisa haya conservado tonos espirituales propios no aprendidos de su maestro, tonos que ella habr\u00eda sabido integrar perfectamente con la espiritualidad aprendida de \u00e9ste haci\u00e9ndola de paso m\u00e1s rica y completa.<\/p>\n<p>Es explicable que los bi\u00f3grafos de san Vicente tiendan a ver las cosas de esa manera. Despu\u00e9s de todo, el objeto de su estudio es san Vicente y no santa Luisa. No es su obligaci\u00f3n describir los diversos aspectos de la vida y de la personalidad espiritual de la santa. Por otro lado es muy comprensible que tiendan a atribuir a su h\u00e9roe lo que, aunque es tambi\u00e9n suyo, se deba tal vez a la influencia y originalidad de ella. Por ejemplo, que atribuyan a san Vicente, como suelen hacerlo, la iniciativa en la idea que llev\u00f3 a la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Las mejores biograf\u00edas de santa Luisa, empezando por la de Gobill\u00f3n, son en este aspecto m\u00e1s justas y por lo general atribuyen a santa Luisa los aspectos que son en verdad suyos propios y que \u00e9sta supo integrar perfectamente en la orientaci\u00f3n recibida de su \u00faltimo director espiritual. Tambi\u00e9n se puede exagerar por el lado de las biograf\u00edas de santa Luisa. Tal nos parece ser el caso del, por otra parte, excelente retrato-biograf\u00eda escrito por Jean Calvet quien, para destacar mejor la innegable sensibilidad neumatol\u00f3gica de santa Luisa (sensibilidad que en san Vicente apenas se da) califica la espiritualidad de \u00e9sta como \u00abneumoc\u00e9ntrica\u00bb, es decir como centrada en el Esp\u00edritu Santo&#8217;.<\/p>\n<p>Expresamos claramente ya desde el principio el punto de vista que ha presidido la elaboraci\u00f3n de este trabajo. Nos alineamos, en general, con la visi\u00f3n de los bi\u00f3grafos de santa Luisa, aunque nos desmarcamos claramente de todo bi\u00f3grafo o experto que para poner m\u00e1s en relieve su originalidad, que la tuvo y en grado no peque\u00f1o, se centran, a nuestro parecer con exceso, en aspectos que har\u00edan de la suya no ya experiencia espiritual personal y con acentos originales, sino, en algunos aspectos importantes, una experiencia espiritual independiente de la de san Vicente.<\/p>\n<p>En breves palabras, he aqu\u00ed nuestra tesis: el \u00abpadre\u00bb de la espiritualidad vicenciana es, por supuesto, san Vicente; santa Luisa es algo as\u00ed como la \u00abmadre\u00bb, y no ya meramente una \u00abhumilde hija\u00bb; pero no hay en su vida espiritual madura ning\u00fan aspecto de importancia que se sustraiga o simplemente se yuxtaponga a lo que hoy calificamos como \u00abesp\u00edritu vicenciano\u00bb, sino que todo en la experiencia espiritual de santa Luisa acab\u00f3 siendo orientado por ese esp\u00edritu y dio sus frutos dentro de \u00e9l.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>1.\u00a0\u00a0 <\/strong><strong>El itinerario espiritual de Santa Luisa <\/strong><strong>hasta su encuentro con San Vicente<\/strong><\/li>\n<\/ol>\n<p>Cuando en 1624-1625 pas\u00f3 de la direcci\u00f3n del obispo Camus a la del se\u00f1or Vicente, probablemente por encargo expreso del primero, era la \u00abse\u00f1orita\u00bb Le Gras no s\u00f3lo una mujer s\u00f3lidamente religiosa sino bien versada ya en los caminos de la verdadera m\u00edstica. Un breve escrito suyo anterior al menos en tres a\u00f1os al comienzo de su relaci\u00f3n con san Vicente revela claramente el estado de un alma sedienta de Dios y de su voluntad, que se halla sumergida de lleno en un estado de confusi\u00f3n que recuerda con fuerza lo que san Juan de la Cruz denomina noche pasiva del espfritu (LM 665).<\/p>\n<p>En un orden l\u00f3gico-sistem\u00e1tico, que en sus grandes l\u00edneas puede ser tambi\u00e9n cronol\u00f3gico, esta noche pasiva del esp\u00edritu es precedida por una noche <em>activa del <\/em><em>sentido, <\/em>en el comienzo mismo de la vida espiritual, caracterizada por el deseo de seguimiento de Cristo. Este debe darse al comienzo como el \u00fanico motivo de toda vida espiritual verdaderamente cristiana<sup>2<\/sup>. La noche activa del sentido supone una vida asc\u00e9tica muy exigente en seguimiento e imitaci\u00f3n de Cristo, y va acompa\u00f1ada de la noche <em>activa del esp\u00edritu, <\/em>un progresivo despegamiento de las formas discursivas de la oraci\u00f3n mental com\u00fan y una progresiva presencia de las formas de oraci\u00f3n pasivo-contemplativas. Estas no se dan sino \u2014o s\u00f3lo en la medida en que\u2014 \u00abya est\u00e1 esta casa de la sensualidad sosegada, esto es, mortificada, sus pasiones apagadas y apetitos sosegados y adormidos por medio de esta dichosa noche de la purgaci\u00f3n sensitiva\u00bb.<\/p>\n<p>Llegada a este punto est\u00e1 el alma preparada para todo el proceso de purificaci\u00f3n (noche <em>pasiva del sentido, <\/em>noche <em>pasiva del esp\u00edritu)del <\/em>que se encargan por un lado las circunstancias exteriores adversas (circunstancias a las que san Juan de la Cruz no da mucha importancia, aunque en su propia vida tuvieron una muy aguda crueldad: c\u00e1rceles muy duras, persecuciones sistem\u00e1ticas), y por otro las interiores, que son las verdaderamente importantes: falta de consuelo espiritual, supresi\u00f3n de todo gusto, dudas violentas contra la fe, dudas sobre la salvaci\u00f3n: <em>\u00abDe lo que est\u00e1 doliente el alma aqu\u00ed y lo que m\u00e1s siente es parecerle claro que Dios la ha desechado <\/em><em>y, aborreci\u00e9ndola, arrojado a las tinieblas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>El breve escrito de santa Luisa que mencion\u00e1bamos arriba se puede situar de lleno en este estadio avanzado de la vida espiritual. Habla Luisa de <em>\u00abdecaimiento de <\/em><em>esp\u00edritu, desamparo, anonadamiento de m\u00ed misma, abandono de Dios merecido por <\/em><em>infidelidades&#8230; objeto de la justicia de Dios\u00bb. <\/em>Los s\u00edntomas entran de lleno en lo que san Juan calificar\u00eda como noche pasiva del esp\u00edritu. En cuanto a la forma de oraci\u00f3n, esta noche pasiva del esp\u00edritu se caracteriza por la total ausencia de im\u00e1genes sensitivas y de razonamientos y se manifiesta por una forma de oraci\u00f3n netamente contemplativa. Tambi\u00e9n esto aparece en el escrito de Luisa que estamos comentan\u00addo. Dice al final que <em>\u2039\u2039sent\u00ed un poco m\u00e1s de tranquilidad despu\u00e9s de tomar como tema <\/em><em>de oraci\u00f3n: la paz de Dios que supera todo conocimiento\u00bb, <\/em>un tema imposible para cualquier tipo de meditaci\u00f3n por im\u00e1genes o basada en razonamientos discursivos, y que es s\u00f3lo accesible a una mirada puramente contemplativa.<\/p>\n<p>Los elementos previos a este estado que describe san Juan de la Cruz se dieron todos, uno por uno, en la vida de la ni\u00f1a-adolescente Luisa de Marillac y en la joven casada se\u00f1orita Le Gras. No hace falta forzar la imaginaci\u00f3n para pensar que la imitaci\u00f3n del Ni\u00f1o Dios le ser\u00eda propuesta, siendo ella misma una ni\u00f1a, por las dominicas de Poissy. Esta idea primera, necesaria como dijimos para el comienzo y tambi\u00e9n para el progreso de toda vida espiritual aut\u00e9ntica, si quiere llamarse cristiana, aparece en otro escrito casi contempor\u00e1neo del anterior en el que dice: \u00abY <em>como el <\/em><em>evangelio era el del sembrador, viendo que no hab\u00eda buena tierra en m\u00ed, dese\u00e9 <\/em><em>sembrar en el coraz\u00f3n de Jes\u00fas todas las acciones de mi alma y de mi coraz\u00f3n a fin <\/em><em>de que todo tuviera crecimiento por sus m\u00e9ritos (no existiendo), m\u00e1s que por El y en <\/em><em>El\u00bb <\/em>(LM 666).<\/p>\n<p>Hasta los 34 a\u00f1os no falta en su biograf\u00eda uno solo de los elementos que san Juan de la Cruz considera normales en el progreso a trav\u00e9s de las diversas \u00abnoches\u00bb: la purificaci\u00f3n <em>activa <\/em>debida a las circunstancias exteriores, que en la vida de Luisa tomaron la forma de nacimiento ileg\u00edtimo y su consiguiente estigma social y familiar, as\u00ed como su vida desnuda de todo afecto de familia, vida muy modesta en medios econ\u00f3micos y voluntariamente mortificada; inseguridades interiores y exteriores antes y despu\u00e9s de casada. Su condici\u00f3n de mujer casada no impidi\u00f3 en manera<\/p>\n<p>alguna que llegara a tener en el terreno de la sensualidad su \u00abcasa sosegada\u00bb. Aunque Luisa fue, o m\u00e1s bien porque lo fue, una esposa extremadamente fiel y amante de su marido, no se puede dudar de que san Vicente sab\u00eda de qu\u00e9 hablaba cuando testimoni\u00f3 en su favor, despu\u00e9s de muerta ella y delante de sus Hijas de la Caridad, que hab\u00eda sido \u00abpura en su juventud, en su matrimonio, en su viudez\u00bb (IX 716\/ IX 1224)<\/p>\n<p>Seg\u00fan san Juan de la Cruz, la noche oscura, pues, consiste b\u00e1sicamente en vivir de la fe, no se acaba jam\u00e1s en esta vida; la luz plena est\u00e1 reservada a la vida eterna. Puede el alma no obstante llegar a un estado en que alternan dolor y gozo, oscuridad y luz, estado que en su forma m\u00e1s desarrollada lo mismo Juan de la Cruz que santa Teresa describen en t\u00e9rminos nupciales como matrimonio espiritual, la forma m\u00e1s alta, dicen los entendidos, que puede tomar la vida espiritual-m\u00edstica del ser humano, hombre o mujer, en este mundo.<\/p>\n<p>La \u00abluz\u00bb en las tinieblas de su noche oscura empez\u00f3 a brillar en una fecha muy precisa en la vida de santa Luisa, el d\u00eda de Pentecost\u00e9s de 1623 (LM 666-7), a los 32 a\u00f1os de edad. El d\u00eda de la Ascensi\u00f3n anterior hab\u00eda ca\u00eddo <em>\u00aben un gran abatimiento de <\/em><em>esp\u00edritu\u00bb, <\/em>abatimiento del que ella se\u00f1ala las causas con mucha precisi\u00f3n. Estaba, primero, la enfermedad de su marido. Esta la hab\u00eda sumido en un mar de confusiones. Se cre\u00eda culpable de tal enfermedad por no haber cumplido el voto de hacerse capuchina hacia los 16 o 17 a\u00f1os. Las confusiones le llevaron a la resoluci\u00f3n, totalmente extra\u00f1a aunque no del todo incomprensible, dado su estado de confusi\u00f3n, de <em>\u00abhacer voto de viudez si Dios se llevaba a mi marido\u00bb, <\/em>y a la idea, a\u00fan m\u00e1s extra\u00f1a y menos comprensible de <em>\u00abdejara mi marido, como lo deseaba insistentemente\u00bb <\/em>con el fin de <em>\u00abtener m\u00e1s libertad para servir a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb. <\/em>Estaba adem\u00e1s la larga ausencia de su director, a la saz\u00f3n el obispo Camus, del que se sent\u00eda muy dependiente; tem\u00eda verse obligada a tomar otro. Finalmente las dudas sobre la inmortalidad del alma la ten\u00edan sumida <em>\u00aben una aflicci\u00f3n incre\u00edble\u00bb. <\/em>Toda la niebla y confusi\u00f3n desapareci\u00f3 de golpe <em>\u00aben un instante el d\u00eda de Pentecost\u00e9s oyendo la santa misa o haciendo oraci\u00f3n en la iglesia\u00bb. <\/em>Lo que vio o sinti\u00f3 en aquel instante marc\u00f3 su itinerario espiritual posterior hasta el fin de sus d\u00edas.<\/p>\n<p>Se le advirti\u00f3 que deb\u00eda permanecer con su marido, lo que ella hizo con sorpren\u00addente fidelidad no s\u00f3lo hasta la muerte de \u00e9ste sino hasta la suya propia, pues le fue fiel en la memoria durante sus 34 a\u00f1os de viudez, como aparece con nitidez en los diversos testamentos que redact\u00f3 (LM 829, 833). Hasta las v\u00edsperas mismas de su propia muerte se declara \u00abviuda del difunto Antonio le Gras\u00bb (LM 834). Se le asegur\u00f3 que ser\u00eda colmado su deseo de libertad para servir a Dios y al pr\u00f3jimo; lo primero se cumplir\u00eda en un tiempo \u00aben que estar\u00eda en condiciones de hacer voto de pobreza, castidad y obediencia\u00bb; lo segundo \u00aben una peque\u00f1a comunidad dedicada a servir al pr\u00f3jimo\u00bb, no de clausura, porque iba a haber en ella movimiento de \u00abidas y venidas\u00bb. En cuanto al problema de las largas ausencias del director, se le dar\u00eda otro, idea que Luisa acab\u00f3 aceptando, aunque sinti\u00f3 cierta \u00abrepugnancia en aceptar\u00bb, probablemente por miedo a la novedad. El problema de la inmortalidad del alma se desvaneci\u00f3 ante la seguridad de la existencia de Dios, pues era El sin duda quien le inspiraba todo lo anterior. Si \u00abDios exist\u00eda no deb\u00eda dudar de todo lo dem\u00e1s\u00bb.<\/p>\n<p>A partir de ese momento la vida de Luisa recuper\u00f3 un cierto ritmo de serenidad. Se impuso a s\u00ed misma un riguroso \u00abReglamento de vida en el mundo\u00bb (LM 671 ss.), inspirado en el estilo de los de san Francisco de Sales, presidido por la idea de seguir a Jesucristo y servir al pr\u00f3jimo <em>\u00abcon toda humildad y mansedumbre\u00bb, <\/em>reglamento en el que llama la atenci\u00f3n la abundancia, y aun superabundancia exagerada (como a\u00f1os m\u00e1s tarde le har\u00eda notar san Vicente y antes le hab\u00eda hecho notar Camus: <em>\u00abTiene usted <\/em><em>una cierta avidez espiritual que necesita control\u00bb) <\/em>de actos de piedad, lectura espiritual, sacramentos, vida sobria y mortificada, trabajo por los pobres. Un ritmo de vida piadosa que pudo adoptar en su integridad s\u00f3lo despu\u00e9s de la muerte de su marido en diciembre de 1625, alrededor de un a\u00f1o despu\u00e9s de que comenzara a vivir bajo la direcci\u00f3n de san Vicente. Para entonces era Luisa una mujer muy madura espiritualmente y muy avanzada ya en los caminos de la m\u00edstica y de la contempla\u00adci\u00f3n, tanto tal vez como su nuevo director espiritual.<\/p>\n<p>Luisa encontr\u00f3 efectivamente en san Vicente, como lo intuy\u00f3 y lo temi\u00f3 en su experiencia de Pentecost\u00e9s de 1623, un tipo de inspiraci\u00f3n espiritual del todo nuevo, netamente diferenciado del que hab\u00eda recibido desde que, a los 15 o 16 a\u00f1os, se hab\u00eda puesto bajo la orientaci\u00f3n de los capuchinos. No vamos a describir los detalles de su vida desde los 15 a\u00f1os. Cualquiera de las varias buenas biograf\u00edas de santa Luisa los cuenta con mucho detalle y precisi\u00f3n. S\u00f3lo destacaremos el aspecto que interesa para este trabajo. Todos los que de alguna manera intervinieron en su formaci\u00f3n espiritual desde su adolescencia hasta los 34 a\u00f1os fueron hombres formados en lo que se denomina \u00abM\u00edstica abstracta\u00bb y entusiastas de ella. Lo fueron los capuchinos de Par\u00eds, compa\u00f1eros y seguidores de Benito de Canfeld, lo fue Miguel de Marillac, t\u00edo de la santa, lo fue tambi\u00e9n el obispo Camus, aunque \u00e9ste reneg\u00f3 en a\u00f1os posteriores de las perspectivas de dicha Escuela.<\/p>\n<p>El aspecto que m\u00e1s nos interesa de la m\u00edstica abstracta, movimiento que es en s\u00ed mismo muy complejo, tiene que ver con la figura de Jesucristo en el proceso de la vida espiritual. El es necesario para motivarla e iniciarla. Los principiantes deben basar su oraci\u00f3n mental en pasajes de la vida del Se\u00f1or, nacimiento, vida p\u00fablica, pasi\u00f3n, muerte. El avance en la vida de oraci\u00f3n se manifestar\u00e1 en un progresivo despojamiento de im\u00e1genes, sentimientos y razonamientos y su sustituci\u00f3n por formas contemplativas m\u00e1s puras, m\u00e1s \u00ababstractas\u00bb (de donde el nombre de Escuela abstracta), en la l\u00ednea de lo descrito por Juan de la Cruz en la noche pasiva del esp\u00edritu. Llegada el alma a ese estadio \u00abninguna criatura ni alguna noticia que puede caer en el entendimiento le puede servir de pr\u00f3ximo medio para la uni\u00f3n divina con Dios\u00bb.<\/p>\n<p>La escuela francesa de m\u00edstica abstracta \u2014no as\u00ed Juan de la Cruz\u2014 fue radical en este aspecto. Llegada el alma a un grado suficientemente alto de vida espiritual, la misma figura de Jesucristo, su humanidad, se convierte en innecesaria, queda superada o \u00abdepasada\u00bb <em>(d\u00e9passement <\/em>llaman a este fen\u00f3meno los expertos) para poder dedicarse el alma a una pura uni\u00f3n con Dios, uni\u00f3n con su pura e inmensa divinidad sin intermediarios de ninguna clase, ni siquiera de la humanidad de Jesucristo. (Dice a este prop\u00f3sito Teresa de Jes\u00fas, educada tambi\u00e9n en su juventud en el estilo abstracto sobre todo a trav\u00e9s de la lectura de los <em>Abecedarios Espirituales <\/em>de Osuna: \u00abApartarse del todo de Cristo, no le puedo sufrir\u00bb <em>Vida, <\/em>c.22, 1). Benito de Canfeld, el m\u00e1s abstracto de toda la escuela, tuvo que incluir en su <em>Regla de <\/em><em>perfecci\u00f3n, <\/em>en ediciones posteriores a las primeras, unos cap\u00edtulos sobre la pasi\u00f3n del Se\u00f1or para evitar toda sospecha de parte de sus cr\u00edticos, jesuitas en particular, y de la censura eclesi\u00e1stica. Berulle, educado tambi\u00e9n en su juventud en las ideas de la misma escuela, se sali\u00f3 netamente de ellas al descubrir, por su lectura directa de los santos padres y del Nuevo Testamento, la importancia central de la figura de Jesucristo en todo el proceso de toda vida espiritual cristiana. Su definitiva visi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica, que tanto influy\u00f3 en san Vicente mismo, qued\u00f3 plasmada en su monumental <em>\u00abDiscursos del estado y grandezas de Jes\u00fas\u00bb. <\/em>Hay a\u00fan en esta obra resonancias, modos de hablar y expresiones que hab\u00edan hecho de uso com\u00fan los escritos de la Escuela Abstracta, pero su visi\u00f3n central no pertenece en manera alguna a esa escuela sino que se desmarca netamente de ella.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los escritos de santa Luisa se descubren numerosas expresiones de ese estilo \u00ababstracto\u00bb, y eso a lo largo de toda su vida. Era esto inevitable pues los libros que le\u00eda, con algunas excepciones como el Kempis, Granada o Francisco de Sales, y varias de las personas con las que tuvo relaci\u00f3n espiritual desde su adolescencia hasta los 33 a\u00f1os, le proporcionaron un lenguaje y unos modos de expresar los fen\u00f3menos de la vida espiritual, sobre todo los m\u00e1s profundos, que le acompa\u00f1ar\u00edan ya siempre con mayor o menor intensidad y frecuencia (Tambi\u00e9n aparecen en san Vicente expresiones propias de esa escuela, aprendidas posible\u00admente en los libros de sus autores, en particular en la <em>\u00abRegla de Perfecci\u00f3n\u00bb <\/em>de Canfeld). Pero nos parece que no se puede asegurar en manera alguna que Luisa de Marillac llegara a ser del todo una m\u00edstica de tipo abstracto antes de ponerse bajo la direcci\u00f3n de san Vicente, y mucho menos que volviera a serlo en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida. Multitud de expresiones de aire \u00ababstracto\u00bb que aparecen en sus escritos espirituales, e incluso en sus cartas, muestran con claridad que hab\u00eda sufrido en su juventud una fuerte influencia de esa escuela, pero son por otro lado muy a menudo expresiones que los escritos de la Escuela Abstracta hab\u00edan hecho corrientes entre escritores espirituales de todo tipo.<\/p>\n<p>Por poner un ejemplo en el que se querr\u00eda descubrir una innegable influencia de la Escuela Abstracta al final de su vida: su escrito sobre la <em>Pr\u00e1ctica del Puro Amor(LM <\/em>819 ss.), cuya fecha de redacci\u00f3n nos es desconocida y no se puede por tanto atribuir con seguridad a los \u00faltimos a\u00f1os, por un lado comienza con la evocaci\u00f3n de Jes\u00fas crucificado; por otro, recuerda con fuerza ideas y expresiones de san Francisco de Sales, un espiritual nada abstracto, el m\u00e1s radical formulador de la doctrina del puro amor en su <em>\u00abTratado de\/Amor de Dios\u00bb. <\/em>Cuando el libro fue publicado en 1616 ten\u00eda Luisa 25 a\u00f1os, conoci\u00f3 personalmente a su autor unos tres a\u00f1os m\u00e1s tarde y fue lectora asidua del libro por iniciativa propia y tambi\u00e9n por consejo de san Vicente.<\/p>\n<p>As\u00ed se podr\u00eda describir, a grandes l\u00edneas, el perfil humano y espiritual de la mujer que san Vicente recibi\u00f3 bajo su direcci\u00f3n en 1624-1625: una viuda de 34 a\u00f1os, hija ileg\u00edtima de noble, no reconocida legalmente como tal hija; ni\u00f1a sin familia, criada en un convento de monjas muy cultas y muy piadosas; adolescente formada en las tareas del hogar en un pensionado; casada bajo la influencia interesada de sus parientes con un empleado p\u00fablico de discreta categor\u00eda social; mujer sicol\u00f3gicamente perturbada por los diversos avatares e inseguridades de su vida joven; s\u00f3lidamente piadosa desde siempre e incluso bien avanzada en los caminos de la verdadera m\u00edstica.<\/p>\n<p>A todo esto habr\u00eda que a\u00f1adir un \u00faltimo aspecto que los bi\u00f3grafos suelen mencionar pero al que no dan mucha importancia, aspecto que result\u00f3 ser, bajo la orientaci\u00f3n de san Vicente de Pa\u00fal, el fundamental en su vida posterior. Consta su dedicaci\u00f3n a los pobres por algunos indicios de su vida de soltera y de casada, as\u00ed como por alg\u00fan escrito suyo anterior a 1628 (LM 672). Es muy cierto que en manera alguna aparece la idea como predominante en estos a\u00f1os. Pero tampoco se puede despachar alegremente diciendo que los datos que cita Gobill\u00f3n, su primer bi\u00f3grafo, que la conoci\u00f3 personalmente, son proyecciones sobre su vida juvenil de algo que s\u00f3lo lleg\u00f3 a ser predominante en ella bajo la direcci\u00f3n de san Vicente desde los 37 a\u00f1os hasta su muerte. Hay en particular un dato que s\u00f3lo un bi\u00f3grafo, que sepamos, el Padre J. Dirvin, ha tomado totalmente en serio. Este dato se basa en una informaci\u00f3n que Gobill\u00f3n recibi\u00f3 de alguna otra persona \u00abseg\u00fan declaraci\u00f3n escrita\u00bb<sup>8<\/sup> y no es proyecci\u00f3n retrospectiva. El dato se refiere a los esfuerzos de Luisa por organizar en su parroquia \u00abuna compa\u00f1\u00eda de mujeres, de la que ten\u00eda alguna idea de reci\u00e9n casada\u00bb. Esto lo escribe Gobill\u00f3n para explicar que la se\u00f1orita Le Gras quer\u00eda animar a otras mujeres y no se contentaba con \u00abel servicio personal a los miembros dolientes de Jesucristo\u00bb, servicio en el que era asidua, seg\u00fan testimonio de una criada de la casa del matrimonio Le Gras. En resumen: Vicente hered\u00f3 de su amigo el obispo Camus la direcci\u00f3n de una mujer s\u00f3lidamente espiritual y tambi\u00e9n s\u00f3lida\u00admente, aunque no exclusiva ni siquiera predominantemente, preocupada por los pobres.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con esta frase, que a veces se presenta con variantes tales como \u00abpobre hija\u00bb, \u00abhumilde servidora\u00bb, terminan casi todas las cartas y notas enviadas por santa Luisa a san Vicente a lo largo de m\u00e1s &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/su-muy-humilde-hija-luisa-de-marillac-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":398831,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[157,224,228,127,280],"class_list":["post-72978","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-abad-de-vaux","tag-berulle","tag-calvet","tag-portail","tag-san-juan-de-la-cruz"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>\u00abSu muy humilde Hija\u00bb. 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