{"id":72970,"date":"2016-11-15T08:44:41","date_gmt":"2016-11-15T07:44:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72970"},"modified":"2016-11-10T11:38:11","modified_gmt":"2016-11-10T10:38:11","slug":"la-formacion-en-los-origenes-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-i\/","title":{"rendered":"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (I)"},"content":{"rendered":"<h2 align=\"center\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" data-attachment-id=\"400140\" data-permalink=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/louis-debras-octavo-superior-general-de-la-congregacion-de-la-mision-y-de-las-hijas-de-la-caridad-1678-1761\/hijas-caridad-3\/\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=1771%2C886&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"1771,886\" data-comments-opened=\"1\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"hijas-caridad\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=300%2C150&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?fit=846%2C423&amp;ssl=1\" class=\"size-medium wp-image-400140 alignleft\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150\" alt=\"hijas-caridad\" width=\"300\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=300%2C150&amp;ssl=1 300w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=768%2C384&amp;ssl=1 768w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1024%2C512&amp;ssl=1 1024w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=100%2C50&amp;ssl=1 100w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=846%2C423&amp;ssl=1 846w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?resize=1004%2C502&amp;ssl=1 1004w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1771&amp;ssl=1 1771w, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2011\/11\/HIjas-Caridad.jpg?w=1692 1692w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/>I &#8211; Discernimiento de las vocaciones<\/h2>\n<p>A lo largo de los a\u00f1os, las cartas de Luisa de Marillac dan a conocer las dificultades con que tropieza para responder a las numerosas llamadas de los pobres, porque el n\u00famero de Hermanas no es suficiente. En octubre de 1641, escribe al Abad de Vaux, de Angers: \u00abHe expuesto al Se\u00f1or Vicente el deseo que tienen los se\u00f1ores Adminis\u00adtradores del Hospital de los Pobres de que haya Hermanas nuestras para servir a dichos pobres, y su respuesta ha sido le diga a usted que (con mucho gusto) si dispusi\u00e9ramos de n\u00famero suficiente de Hermanas, ser\u00eda la cosa factible, pero no se puede esperar sea as\u00ed en mucho tiempo\u00bb (Corr. y Esc. p. 69).<\/p>\n<p>En junio de 1647, es al Se\u00f1or Portail, a la saz\u00f3n en Roma, a quien Luisa de Marillac expresa la necesidad de tener m\u00e1s Hermanas, porque las peticiones se multiplican: <em>\u00ab&#8230; tenemos gran necesidad de Hermanas, porque nos piden muchas de todas partes. Ya ve usted, se\u00f1or, si tenemos necesidad de mucha ayuda ante el buen Dios&#8230; \u00bb (C. y E p. 204).<\/em><\/p>\n<p>En 1656, Luisa manifiesta a Francisca Carcireux la pena profunda que le causa no poder acudir m\u00e1s en socorro de los pobres: <em>\u00ab&#8230;no vamos a tener nunca suficientes <\/em><em>Hermanas para enviarlas a todos los lugares desde donde se las piden a nuestro Muy Honorable Padre&#8230; querida Hermana, nos vemos obligados a rechazar establecimien\u00adtos, de lo que tenemos que humillarnos mucho&#8230; \u00bb (C. y E p. 511).<\/em><\/p>\n<p>Ante esta necesidad creciente de Hermanas, Luisa pregunta a las que est\u00e1n en los pueblos: <em>\u00ab&#8230;m\u00e1s que nunca necesitamos que nuestro buen Dios nos env\u00ede a otras <\/em>(Hermanas). A ver si logran ustedes dar envidia a alguna joven de ese pueblo&#8230;\u00bb (C. y E. p. 230).<\/p>\n<p>En enero de 1660, Luisa de Marillac se dirige en los mismos t\u00e9rminos a Margarita Ch\u00e9tif: \u00ab\u00bfNo encuentra usted, pues, muchachas que tengan ganas de darse, en la Compa\u00f1\u00eda, al servicio de Nuestro Se\u00f1or en la persona de los pobres ?\u00bb (C. y E p. 648).<\/p>\n<h3><strong>A &#8211; Los tiempos del discernimiento<\/strong><\/h3>\n<p>Si Luisa de Marillac -al igual que Vicente de Pa\u00fal- desean que lleguen nuevas j\u00f3venes, lo mismo que \u00e9l tambi\u00e9n y a pesar de las muchas necesidades, con frecuencia urgentes, prev\u00e9: que se d\u00e9 lugar a un discernimiento para adquirir la seguridad de que las que aspiran a ser siervas de los pobres, tienen verdadera vocaci\u00f3n. As\u00ed se lo expresa Vicente de Pa\u00fal a Guillermo Delville, Sacerdote de la Misi\u00f3n, residente en Arras: \u00ab&#8230;si las que se presentan de ah\u00ed para entrar en la Compa\u00f1\u00eda de la Caridad, tienen verdadera vocaci\u00f3n y las cualidades que se necesitan para ello, las recibir\u00e1 la Se\u00f1orita Le Gras&#8230;\u00bb (S\u00edg. VI, p. 69).<\/p>\n<p>Por su parte, Luisa de Marillac escribe al Abad de Vaux, director espiritual de las Hermanas del Hospital de Angers: \u00ab&#8230;(le suplico) se sirva probar bien la vocaci\u00f3n de esa buena joven, por la seguridad que tiene (Vicente de Pa\u00fal) de que la elecci\u00f3n y discernimiento que usted haga no podr\u00e1n por menos de ser buenos&#8230;\u00bb (C. y E p. 497).<\/p>\n<p>En el concepto de los Fundadores, toda vocaci\u00f3n necesita un tiempo de informa\u00adci\u00f3n -un tiempo de prueba- y un tiempo para apreciarla.<\/p>\n<h4><strong>1. Un tiempo de \u00abinformaci\u00f3n\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>Tiene por objeto conseguir un buen conocimiento de la joven, de sus aptitudes, de las motivaciones de su petici\u00f3n. Es importante hacerse con algunos informes de su familia. La llamada del Se\u00f1or siempre se deja o\u00edr dentro del desarrollo de una historia: \u00abLa joven de que usted me habla ser\u00e1 bien recibida con agrado en casa de la Se\u00f1orita Le Gras, cuando usted la env\u00ede; pero entes, haga el favor de decirnos cu\u00e1l es el motivo de querer retirarse, si los parientes consienten en ello, s\u00ed tiene padre y madre, si pueden prescindir de ella, si est\u00e1 sirviendo en alguna casa, qu\u00e9 edad tiene, sus disposiciones de cuerpo, sus cualidades de esp\u00edritu, etc. Es prestar un gran servicio a \/as almas ayudarlas a desembarazarse del mundo para servir a Dios y para servirle de una manera tan santa y tan especial como lo hacen las Hijas de \/a Caridad. Pero es necesario que el primer impulso para ello les venga de Dios y que esas almas sientan mucha atracci\u00f3n y buena disposici\u00f3n para ese estado. Entonces, se las puede animar y darles los consejos convenientes, para que acaben de decidirse y tenga efecto su resoluci\u00f3n\u00bb (S\u00edg. V, p. 589).<\/p>\n<p>A Pedro de Beaumont, Sacerdote de la Misi\u00f3n, residente en Richelieu, Vicente a\u00f1ade esta explicaci\u00f3n: \u00ab&#8230;si sus padres son tan pobres que tienen necesidad de su presencia y de su servicio para poder vivir, m\u00e1s vale que les atiendan a ellos hasta que mueran o puedan prescindir de ellas\u00bb (S\u00edg. VII, p. 184).<\/p>\n<h4><strong>2. Un tiempo de \u00abprueba\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>Es necesario porque permite ver la vida de la joven, comprobar la solidez, el valor de su petici\u00f3n, constatar su modo de relacionarse con los dem\u00e1s, su actitud en el trabajo, en una palabra, conocerla mejor. B\u00e1rbara Angiboust ha comunicado a Luisa de Marillac el deseo de dos j\u00f3venes de Brienne: \u00abPor lo que se refiere a esas dos buenas muchachas, pru\u00e9belas bien, tanto con relaci\u00f3n al cuerpo como al esp\u00edritu, porque bien sabe usted que no nos convienen los remilgos ni del uno ni del otro. D\u00edganos de qu\u00e9 familia son e inf\u00f3rmese de la conducta que han observado en su vida; despu\u00e9s, ya le diremos que nos las env\u00ede, si lo juzgamos a prop\u00f3sito\u00bb (C. y E p. 427).<\/p>\n<p>Ana Hardemont, durante su breve estancia en Ch\u00e1lons-sur-Marne, encontr\u00f3 tambi\u00e9n a dos j\u00f3venes que se sent\u00edan atra\u00eddas por el servicio a los pobres: \u00abPor lo que se refiere a las dos j\u00f3venes de que me habla, si est\u00e1 usted bien informada de su vida y costumbres, si les ha dicho ya todo lo que tendr\u00e1n que hacer, los reglamentos de la casa, tanto en lo que concierne al cuerpo como al esp\u00edritu, y las juzga usted aptas, puede enviarlas&#8230;\u00bb (C. y E. p. 432).<\/p>\n<p>El tiempo de la prueba es de duraci\u00f3n variable: depende de la edad de la joven, de las circunstancias que han suscitado la petici\u00f3n, etc. Vicente de Pa\u00fal responde como sigue a uno de sus Sacerdotes de la Misi\u00f3n un tanto precipitado para alentar la buena voluntad de algunas j\u00f3venes: \u00abMe ha escrito usted acerca de tres buenas j\u00f3venes que desean ser de la Caridad. Como han concebido ese deseo en medio del fervor de la misi\u00f3n que ha hecho usted en su parroquia, habr\u00e1 que ver si una breve demora las enfr\u00eda un tanto. Es conveniente probarlas&#8230;\u00bb (S\u00edg. V, p. 600).<\/p>\n<p>Luis Serre, de Saint M\u00e9en, se muestra m\u00e1s paciente. Sabe que varias muchachas de aquella regi\u00f3n han hecho un intento en Par\u00eds y han tenido que regresar a su aldea bretona. Escribe, pues, a Luisa de Marillac: \u00abDespu\u00e9s de la \u00faltima que le escrib\u00ed, dos muchachas me han insistido mucho. Una de ellas, llamada Petra Crest\u00e9 de Mauron, de 25 a\u00f1os, no tiene padre ni madre, pero la acompa\u00f1ar\u00e1 su primo, de 47 a\u00f1os quien la ha tra\u00eddo a Saint M\u00e9en, en espera de saber si la recibir\u00e1 usted con las otras que se disponen a marchar hacia Pentecost\u00e9s. Dispone de 100 libras y de ropa. La otra es de Saint M\u00e9en, se llama Guillermina de Lourme, tiene 30 a\u00f1os; hace unos tres a\u00f1os que persevera en su deseo, ya que yo he diferido el hablarle de ella hasta ahora, con el fin de probarla mejor&#8230;\u00bb (Archivos C. Madre, Aut. 1061).<\/p>\n<p>Durante este tiempo de prueba, algunas de las j\u00f3venes permanecen en su casa, en su parroquia, como \u00e9stas de Saint M\u00e9en, otras van a las escuelitas o a los hospitales. Luisa recuerda a las Hermanas la impresi\u00f3n, buena o mala, que su actitud con los enfermos y entre ellas, deja en las que las contemplan. Hace unas semanas que la Comunidad del Hospital de Nantes ha acogido a una joven que estudia su vocaci\u00f3n: \u00abEspero, querida Hermana, que si va con frecuencia a pasar el d\u00eda entero a casa de ustedes, tendr\u00e1 usted cuidado de que no le vaya alguna con cuentos; para ello, en sus Conferencias, ruegue a las Hermanas que reflexionen en la obligaci\u00f3n que tienen de darle buen ejemplo. Pru\u00e9benla bien antes, para que nos veamos despu\u00e9s obligadas a devolv\u00e9rsela&#8230;\u00bb (C. y E. p. 389).<\/p>\n<h4><strong>3. Un tiempo para apreciarla<\/strong><\/h4>\n<p>Antes de llamar a las j\u00f3venes a Par\u00eds, los Fundadores desean que los que las rodean puedan apreciar el fundamento de su petici\u00f3n. Los diversos \u00abacompa\u00f1antes\u00bb (seg\u00fan el t\u00e9rmino que ahora se emplea), ya se trate de un Sacerdote de la Misi\u00f3n, de una Hija de la Caridad, de un sacerdote diocesano, de un director espiritual o de una Se\u00f1ora de la Caridad, reciben de ellos la recomendaci\u00f3n de discernir las cualidades, aptitudes, las tendencias de la personalidad de la aspirante. \u00abLe pido perd\u00f3n por no haber dado contestaci\u00f3n a usted acerca de esas buenas j\u00f3venes. No recuerdo ahora cu\u00e1les eran sus cualidades, pero como necesitamos que todas tengan las disposicio\u00adnes requeridas para nuestros ministerios, me parec\u00eda no ve\u00eda con claridad las tuvieran y hasta cre\u00ed adivinar alguna duda por parte de su caridad\u00bb (C. y E p. 99 &#8211; Al Abad de Vaux).<\/p>\n<p>Con frecuencia, se procurar\u00e1 que esta opini\u00f3n del acompa\u00f1ante quede confirma\u00adda por una entrevista con una Padre de la Misi\u00f3n de paso por la ciudad. En mayo-junio 1646, el Se\u00f1or Portail pasa visita a la casa de Angers y se aprovechar\u00e1 esta ocasi\u00f3n para presentarle algunas postulantes. Luisa de Marillac se lo anuncia: \u00abEl Se\u00f1or Ratier ha dicho al Se\u00f1or Abad de Vaux que hay tres o cuatro j\u00f3venes que piden venir; bien sabe usted la falta que nos hacen, pero tambi\u00e9n la necesidad de que tengan todas las disposiciones requeridas. Le ruego las reciba o las rechace\u00bb (C. y E. p. 151).<\/p>\n<p>Cada vez que un Misionero pasa visita a una Casa de las Hijas de la Caridad (y las visitas se hacen regularmente cada dos a\u00f1os), ve a las j\u00f3venes que desean entrar en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>El 14 de julio de 1658, Vicente de Pa\u00fal insiste a Pedro de Beaumont para que vea a las postulantes y d\u00e9 su parecer sobre ellas: \u00abNo es suficiente con que las Hermanas de la Caridad de esa ciudad juzguen a las dos postulantes id\u00f3neas para la Compa\u00f1\u00eda, si usted mismo no coincide con ellas en ese parecer&#8230;\u00bb (S\u00edg. VIII, 183).<\/p>\n<h3><strong>B <\/strong><strong>&#8211; <\/strong><strong>Los criterios para el discernimiento<\/strong><\/h3>\n<p>Tener las disposiciones requeridas, ser aptas para la Compa\u00f1\u00eda, son t\u00e9rminos que se encuentran con frecuencia en las cartas de los Fundadores cuando hablan de las postulantes. Los criterios de discernimiento son conocidos para unos y para otros. No obstante, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac los recuerdan cuando les parece necesario, cuando Hijas de la Caridad o Sacerdotes de la Misi\u00f3n se dejan guiar por la urgente necesidad de tener nuevas siervas de los pobres o acaso por la alegr\u00eda que les proporciona el hecho de poder enviar postulantes.<\/p>\n<p>En el pensamiento de los Fundadores, el discernimiento versa sobre dos puntos esenciales: las aptitudes personales y las motivaciones:<\/p>\n<ul>\n<li>que las j\u00f3venes sean \u00absanas de cuerpo y esp\u00edritu\u00bb.<\/li>\n<li>que tengan el deseo de \u00abservir a Dios\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>1. Una salud robusta<\/strong><\/h4>\n<p>El servicio a los pobres requiere que las Hermanas tengan buena salud, que puedan, sin dificultad, ir y venir por las calles, entrar en los tugurios, llevar el puchero lleno de sopa, hacerse cargo de los trabajos humildes que requieren los enfermos, los pobres: \u00abSupongo, querida Hermana, que habr\u00e1 advertido bien a esas dos j\u00f3venes todo lo que tendr\u00e1n que hacer y sufrir en la Compa\u00f1\u00eda, la pureza de intenci\u00f3n que se requiere para entrar en ella y perseverar, y se habr\u00e1 dado cuenta de que no tienen ninguna enfermedad o defecto de cuerpo ni de nacimiento, adem\u00e1s de que ni su padre o su madre las necesitan&#8230;\u00bb (C. y E. p. 459).<\/p>\n<p>Las muchachas enfermas o con alguna invalidez no podr\u00e1n ser admitidas. Vicente lo afirma as\u00ed, con toda claridad, en el Consejo del 27 de julio de 1656: \u00ab&#8230;cuando Dios llama a alguien a una Compa\u00f1\u00eda, le da las gracias necesarias tanto de cuerpo como de esp\u00edritu. Pues bien, resulta que no tiene las cualidades requeridas para ser Hija de la Caridad. Corre el peligro de volverse ciega y, por tanto, in\u00fatil para las funciones que tendr\u00eda que desempe\u00f1ar&#8230;\u00bb (S\u00edg. X, p.843).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la visita al Hospital de Angers, efectuada por el Misionero Se\u00f1or Du Chesne, Cecilia Angiboust, la Hermana Sirviente, se dispone a enviar unas postulantes. Luisa de Marillac le escribe: \u2039<sup>,<\/sup>Por lo que se refiere a las j\u00f3venes que me dice se han presentado al Se\u00f1or Du Chesne, si \u00e9l las ha encontrado aptas, no tiene usted m\u00e1s que mandarlas. Pero f\u00edjese, por favor, en que hay una con un defecto en un brazo, que tiene que ser un impedimento para que venga&#8230;\u00bb (C. y E. p. 408).<\/p>\n<p>Las exigencias referentes a la salud tienen que ser grandes en aquel siglo XVII en el que las epidemias son frecuentes, los cuidados poco eficaces, la mortalidad elevada. Los Fundadores ven la necesidad de que las Hermanas sean robustas, fuertes. La vida en Par\u00eds, lejos de su aldea natal, constituye con frecuencia una prueba muy dura para la salud de aquellas j\u00f3venes. \u00abNo basta con que tengan buena salud; habr\u00e1 que saber si son robustas o medianamente fuertes, ya que en esta peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda no hay sitio para personas d\u00e9biles o delicadas&#8230;\u00bb (S\u00edg. V p. 600).<\/p>\n<p>Las futuras siervas de los pobres no deben tener miedo al trabajo. No son aceptables muchachas que se las ingenien para evitar lo que es dif\u00edcil o provoca cansancio, ni que pasen el tiempo en habladur\u00edas. Vicente de Pa\u00fal, se muestra dispuesto a devolver a su casa a Gabriela Cabaret, hija del Se\u00f1or del pueblo de Gionges. Escribe lo siguiente al Superior de Montmirail, con fecha 25 de enero de 1652: \u00abLa hija de la Se\u00f1orita Gionges no da muestra alguna de vocaci\u00f3n para la Caridad, \u00bfc\u00f3mo quiere usted que se quede? No ha tomado a\u00fan el h\u00e1bito desde el tiempo que lleva, y lo que es peor, no lo desea. Se levanta cuando le parece y no hace casi nada. Sin embargo, se la mantiene como a las dem\u00e1s. Sin duda esto es un alivio para sus padres, pero una carga para \/a Compa\u00f1\u00eda, que es pobre y no puede sostener a una muchacha que no trabaja y que no tiene \u00e1nimos de seguir, a no ser, quiz\u00e1, mientras dura el mal tiempo. No es justo, como usted sabe, que una joven como ella se coma el pan de las otras pobres j\u00f3venes que trabajan por D\u00edos y por los pobres enfermos&#8230;\u00bb (S\u00edg. IV p. 299)<\/p>\n<p>Gabriela, que no tiene m\u00e1s que diecisiete a\u00f1os, va a dar un giro a su vida, despu\u00e9s de esta severa advertencia del \u00abSe\u00f1or Vicente\u00bb. Ella, que ten\u00eda criadas en su casa, va a comprender las exigencias de una vida de sierva de los pobres. Se qued\u00f3, pues, en la Compa\u00f1\u00eda y, en 1667, llegar\u00e1 a ser nombrada Ec\u00f3noma.<\/p>\n<h4><strong>2. Un \u00abesp\u00edritu equilibrado\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>El servicio a los pobres requiere tambi\u00e9n j\u00f3venes con un esp\u00edritu \u00abequilibrado\u00bb, es decir, que sean rectas, leales, firmes en saber lo que quieren: \u00abSi encuentra usted j\u00f3venes sanas y robustas, dispuestas para la Caridad, de vida irreprochable, resueltas a humillarse, a trabajar en la virtud y a servir a los pobres por amor de Dios, podr\u00e1 darles esperanzas de que ser\u00e1n recibidas&#8230;\u00bb (S\u00edg. VI, p. 181).<\/p>\n<p>Los Fundadores no desean recibir en la Compa\u00f1\u00eda a j\u00f3venes de esp\u00edritu melanc\u00f3\u00adlico, inclinado a la tristeza, j\u00f3venes replegadas en ellas mismas, poco abiertas a los dem\u00e1s, de temperamento amargado, descontentadizo. Pero no eliminan las persona\u00adlidades fuertes que, seg\u00fan ellos piensan, son capaces de hacer maravillas: \u00abHe visto a esa buena muchacha, Magdalena. Creo que habr\u00e1 que trabajar un poco con ella, porque sus pasiones son un tanto fuertes. Pero \u00a1qu\u00e9! cuando tienen la fuerza de superarse, luego (esta personas) hacen maravillas. Rec\u00edbala, pues, por favor&#8230; En cuanto a esa otra joven de Argenteuil que es melanc\u00f3lica, creo que hace usted bien en poner dificultades en recibirla, porque el de la melancol\u00eda es un extra\u00f1o esp\u00edritu&#8230;\u00bb (S\u00edg. 1, p. 282).<\/p>\n<p>Los Fundadores dudan mucho ante j\u00f3venes que presentan, seg\u00fan ellos dicen, \u00abligereza de esp\u00edritu\u00bb. De esas son las que han intentado entrar en un convento y luego han salido de \u00e9l, las que han cambiado con frecuencia de lugar de trabajo, las que no han sabido ahorrar un poco de dinero y parecen propensas a gastar sin medida: \u00abEn cuanto a esa buena joven que me anunci\u00f3 usted ayer, le ruego se quede con ella, si le parece de buen esp\u00edritu. Esa entrada y salida en religi\u00f3n son se\u00f1al de cierta ligereza; en eso tendr\u00e1 Usted que poner atenci\u00f3n. Y si conviene recibirla con la condici\u00f3n de examinar su vocaci\u00f3n durante alg\u00fan tiempo todav\u00eda, trate de ello con la Se\u00f1ora Goussault, si hace el favor&#8230;\u00bb (S\u00edg. 1, p. 343-44).<\/p>\n<p>El 14 de junio de 1656, Luisa de Marillac comenta los informes enviados por el Abad de Vaux acerca de una muchacha de Angers que desea entrar en la Compa\u00f1\u00eda: \u00ab.., las que recibimos aqu\u00ed nos hacen experimentar la importancia que tiene el conocer a todas las j\u00f3venes desde su primera juventud. Una cosa que me hace temer haya un poco de ligereza en \u00e9sta, es que no ha sido capaz de ahorrar de su sueldo o de cualquier otro modesto patrimonio la cantidad suficiente para pagarse un h\u00e1bito. De ello se puede conjeturar o que es una derrochadora o que ha parado poco en las casa donde ha estado sirviendo; en este caso, sobre todo, distar\u00eda mucho de tener las disposiciones necesarias para perseverar en la vida de Hija de la Caridad&#8230; \u00bb (C. y E. p. 494).<\/p>\n<p>El esp\u00edritu \u00abequilibrado\u00bb representa tambi\u00e9n, para los Fundadores un esp\u00edritu capaz de iniciativas, apto para comprender y asimilar la ense\u00f1anza recibida. Las Hermanas de Chars han enviado a la Casa Madre a Carlota Moreau. Muy pronto Santa Luisa se ha dado cuenta de que resultar\u00e1 dif\u00edcil que esta muchacha llegue a ser Hija de la Caridad. Es de buen car\u00e1cter, piadosa, pero un poquito simple. Luisa habla de ello a Juliana Loret, que es la Hermana Sirviente que la ha enviado: \u00ab&#8230;probaremos todav\u00eda un poco con Sor Carlota, que es poca cosa para el trabajo, pero bastante piadosa y de buen car\u00e1cter&#8230;\u00bb (C. y E. p. 393).<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de su visita a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n de Saint M\u00e9en, en Breta\u00f1a, el Se\u00f1or Lamberto se entrevista con varias muchachas de los alrededores. Y a pesar de la opini\u00f3n favorable de los Misioneros de aquel lugar, \u00e9l se muestra bastante opuesto a la admisi\u00f3n de las mismas. Ha podido darse cuenta de su poca apertura de esp\u00edritu, habi\u00e9ndole parecido que su inteligencia era bastante limitada. Para hablar de ellas, utiliza la palabra \u00abest\u00fapidas\u00bb, que en el siglo XVII defin\u00eda a una persona llena de estupo, atontada, al borde de la subnormalidad: \u00ab&#8230; por lo que se refiere a Saint M\u00e9en, he visto a var\u00edas muchachas que no acaban de gustarme pues me ha parecido bastante \u00abest\u00fapidas\u00bb. No obstante, como aquellos Padres me han dicho que ten\u00edan orden del Se\u00f1or Vicente de retenerlas, no he insistido mucho, y es posible que se las env\u00eden, si usted no dice lo contrario&#8230;\u00bb (Archivos Casa Madre Hijas de la Caridad, Aut\u00f3grafo n. 1024).<\/p>\n<p>Algunas de aquellas muchachas fueron enviadas a Par\u00eds, a pesar del parecer contrario del Sr. Lamberto. Luisa de Marillac tuvo que devolverlas a su casa. (cf. C. y E. p. 286).<\/p>\n<h4><strong>3. Un deseo de \u00abservir a Dios\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>Las motivaciones que impulsan a todas las muchachas que desean llegar a ser siervas de los pobres, se estudian cuidadosamente. El deseo expresado de pertenecer a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad puede servir para ocultar motivaciones mucho menos nobles: por ejemplo, el deseo de ir a ver la capital (Par\u00eds ha sido siempre una atracci\u00f3n), el deseo de salir del campo, donde la vida es m\u00e1s dura, el deseo de prepararse un porvenir&#8230; etc. La \u00fanica motivaci\u00f3n v\u00e1lida -y a veces resulta dif\u00edcil de expresar- es la de entregarse para servir a Dios y a los Pobres. En agosto de 1648, Luisa de Marillac env\u00eda una carta a Cecilia Angiboust en la que le resume lo esencial de la vocaci\u00f3n: le dir\u00e9 solamente que respecto a las j\u00f3venes recibidas por el Se\u00f1or Lamberto, si a usted le parecen aptas y despu\u00e9s de marchar \u00e9l no ha visto usted en ellas nada contrario a nuestra vocaci\u00f3n, puede enviarlas. Pero no necesitamos ni holgazanas ni charlatanas, ni las que toman pretexto de ser Hijas de la Caridad para venir a Par\u00eds, pero sin voluntad alguna de servir a Dios y trabajar en su perfecci\u00f3n; esto es lo que hace que las tengamos que despachar o que ellas se marchen por su cuenta&#8230;\u00bb (C. y E. p. 252-53).<\/p>\n<p>Algunos a\u00f1os despu\u00e9s, B\u00e1rbara Angiboust que ha presentado unas j\u00f3venes naturales de Bernay, recibe las mismas recomendaciones: \u00abMe ha dicho nuestro muy Honorable Padre que ponga cuidado en las j\u00f3venes que se presentan para que llegue a conocer si su deseo es de venir puramente para servir a Dios, y no para ver Par\u00eds; si su intenci\u00f3n es de vivir y morir (en la Compa\u00f1\u00eda); si est\u00e1n dispuestas a volverse en el caso de que no sean aptas&#8230;\u00bb (C. y E. p. 458).<\/p>\n<p>Finalmente, B\u00e1rbara no enviar\u00e1 m\u00e1s que a una sola joven: Mar\u00eda Papill\u00f3n. A pesar de haber derramado abundantes l\u00e1grimas los primeros d\u00edas de su estancia en la Casa Madre, Mar\u00eda persever\u00f3. En 1658, formar\u00e1 parte del grupo que march\u00f3 a fundar una casa en Metz.<\/p>\n<p>Lo que se hace destacar en primer lugar en las motivaciones no es tanto el servicio a los Pobres en s\u00ed, sino el deseo de servir a Dios. Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han contemplado detenidamente en sus oraciones la vida de Jesucristo. Han com\u00adprendido que el Hijo de Dios hab\u00eda querido identificarse con los Pobres. En la Conferencia de 19 de julio de 1640, Vicente insiste: a&#8230; la finalidad de esta conferencia ser\u00e1 la de daros a conocer el plan de Dios en la fundaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad&#8230; sabed que es muy grande, ya que se trata de amar, servir y honrar la vida de su Hijo en la tierra&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;La Providencia ha permitido que la primera frase de vuestra reglas sea de esta manera: \u00abLa Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad se ha fundado para amar a Dios, servirle y honrar a nuestro Se\u00f1or, su due\u00f1o, y a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb. Y \u00bfc\u00f3mo le honrar\u00e9is vosotras?. Vuestra regla lo indica haci\u00e9ndoos conocer a continuaci\u00f3n, el designio de Dios en vuestra fundaci\u00f3n: \u00abPara servir a los pobres enfermos corporalmente, administr\u00e1ndoles todo lo que les es necesario, y espiritualmente, procurando que vivan y mueran en buen estado\u00bb. Fijaos, hijas m\u00edas, haced todo el bien que quer\u00e1is; si no lo hac\u00e9is bien, no os aprovechar\u00e1 de nada. San Pablo nos lo ha ense\u00f1ado. Dad vuestros bienes a los pobres; si no ten\u00e9is caridad, no hac\u00e9is nada. No, aunque deis vuestras vidas. \u00a1Oh, mis queridas Hermanas!. Hay que imitar al Hijo de Dios, que no hac\u00eda nada sino por el amor que ten\u00eda a Dios su Padre. De esta forma, vuestro prop\u00f3sito al venir a la Caridad, tiene que ser puramente por el amor y el benepl\u00e1cito de Dios; mientras est\u00e9is en ella, todas vuestras acciones tienen que tender a este mismo amor.\u00bb (Conf. esp. nn. 44 y 47).<\/p>\n<p>Ser Hija de la Caridad es responder a una llamada concreta de Dios, es compro\u00admeterse en seguimiento del Hijo de Dios, hombre entre los hombres, tomando siempre el partido de los pobres, de los m\u00e1s pobres. La inquietud humanitaria ha de estar inscrita en una dimensi\u00f3n de Fe, porque todo hombre est\u00e1 llamado a vivir plenamente su condici\u00f3n humana: est\u00e1 creado a imagen y semejanza de Dios<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I &#8211; Discernimiento de las vocaciones A lo largo de los a\u00f1os, las cartas de Luisa de Marillac dan a conocer las dificultades con que tropieza para responder a las numerosas llamadas de los pobres, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-i\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":400140,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[157,146,150,144,131,127],"class_list":["post-72970","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-abad-de-vaux","tag-argente","tag-du-chesne","tag-lambert","tag-montmirail","tag-portail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (I) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-formacion-en-los-origenes-i\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La formaci\u00f3n en los or\u00edgenes (I) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I &#8211; Discernimiento de las vocaciones A lo largo de los a\u00f1os, las cartas de Luisa de Marillac dan a conocer las dificultades con que tropieza para responder a las numerosas llamadas de los pobres, ... 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