{"id":72967,"date":"2024-09-15T08:41:57","date_gmt":"2024-09-15T06:41:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72967"},"modified":"2023-08-20T14:19:13","modified_gmt":"2023-08-20T12:19:13","slug":"san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo"},"content":{"rendered":"<h2>Cap\u00edtulo IX: El hombre y el santo<\/h2>\n<p>Vicente de Pa\u00fal fue desde que vivi\u00f3, una figura popular. Se conoc\u00eda, en las calles de Par\u00eds, la silueta r\u00fastica del santo sacerdote; se asediaba, en los tiempos calamitosos, la puerta de San L\u00e1zaro. Su muerte, sus funerales en septiembre de 1660, fueron un duelo para la ciudad;\u00a0 unieron una vez m\u00e1s, como lo hab\u00eda hecho el hombre durante su vida, a todas las clases de la sociedad francesa. Un d\u00eda, en un \u00edmpetu de gratitud, el gobernador de Saint-Quentin, le hab\u00eda llamado el Padre de la Patria; as\u00ed el pueblo le llamaba, con voz un\u00e1nime, el Padre de los pobres.<\/p>\n<p>Tras la muerte del santo, la pintura, la escultura, la imaginer\u00eda piadosa se multiplicaban las escenas en las que se ve su figura un poco ruda, dulcificada por un rayo de piedad, inclinarse sobre alguna miseria, junto a una toca de buena hermana. Vicente de Pa\u00fal ha quedado como el m\u00e1s accesible, el m\u00e1s familiar de nuestros santos de Francia.<\/p>\n<p>Imagen impresionante y verdadera, por cierto, pero simplificada. Tratemos de abordar al hombre, de m\u00e1s cerca y de precisar su fisonom\u00eda.<\/p>\n<p>Lo que llama la atenci\u00f3n en primer lugar, a mi parecer, es que ha seguido siendo, hasta el t\u00e9rmino de sus d\u00edas, un campesino. El rostro lo dice.\u00a0 No tenemos retrato de su juventud, pero todos los que tenemos de su ancianidad presentan una se\u00f1al r\u00fastica, que ni la estancia en las ciudades, ni un cerebro poderoso, ni la oraci\u00f3n misma han podido abolir. La mirada es hermosa, verdad, y da testimonio de la llama interior. Pero los rasgos son pesados, la sonrisa despide algo de astuto; \u00bfy qu\u00e9 se puede adivinar de la bondad sobrenatural de esta alma? \u2013Advierto tambi\u00e9n que Vicente de Pa\u00fal no solo no ha renegado nunca de su origen campesino sino que le ha gustado traerlo a cuento. Oh, sin duda, ejercicio de humildad ante los sabios o los grandes. De tal manera convertido en actitud, en pr\u00e1ctica mortificante, que un d\u00eda el buen santo lleg\u00f3 a preguntarse si no experimentaba en ello un gozo sutil. \u00abYo dec\u00eda, con consuelo, estos d\u00edas pasados, que era el hijo de un labrador y\u2026 que he guardado los cerdos. \u00bfOs creer\u00edais, Se\u00f1or, que me temo que siento la vana satisfacci\u00f3n?\u00bb\u00a0 No, escr\u00fapulo in\u00fatil, si se piensa en el desprecio que el mundo sent\u00eda a por los pueblerinos. Pero, bajo la insistencia de Vicente de Pa\u00fal, se siente una complacencia natural. Se la ve en la gran idea de su vida. \u00abNosotros somos para los campos y no para las ciudades\u00bb, repite cada vez que quieren poner a sus misioneros en todos los empleos. Llevado a m\u00faltiples obras, guarda a sus hermanos de condici\u00f3n lo mejor de su coraz\u00f3n. A partir de 1620, no regresa m\u00e1s que una vez a su campi\u00f1a natural: \u00bfpor qu\u00e9? Porque teme dejarse llevar por demasiados recuerdos. Confiesa que tras esta visita, en que los suyos lo han rodeado, solicitado, ha perdido su sentido, y se ha dejado ganar por cuidados humanos. A\u00f1adid que entre los problemas crecientes que le retienen en Par\u00eds, no cesa de ir a misionar a los campos, como si en ello cobraran nuevo vigor sus fuerzas morales. En 1653, con setenta y dos a\u00f1os, est\u00e1 todav\u00eda en ello, y la duquesa de Aiguillon escribe: \u00abNo puedo sorprenderme lo suficiente que el Sr. Portail y los dem\u00e1s buenos misioneros de San L\u00e1zaro que permitan que el Sr. Vicente vaya a trabajar al campo con el calor que hace, con la edad que tiene, y tanto tiempo al viento y al sol\u2026\u00bb Eh, si no se puede retenerle. Cuando ya no puede casi viajar, se siente en sus cartas el eco de sus pesares. \u00abEsc\u00facheme, por favor, Se\u00f1or, escribe a Du Coudray, lo que mi coraz\u00f3n dice al vuestro, que se siente extremadamente presionado por el deseo de irse a trabajar y de morir en los C\u00e9vennes, y que se ir\u00e1. Si no volv\u00e9is pronto a estas monta\u00f1as, de donde el Obispo pide socorro\u00bb. Y escuchad una vez m\u00e1s a los setenta y cuatro a\u00f1os, esta queja, este suspiro donde se reconoce la secreta nostalgia de un alma; se piden misioneros. No tiene a nadie a quien enviar, entonces \u00e9l querr\u00eda partir en persona y morir all\u00e1, en la tierra que \u00e9l ama. \u00abCiertamente, Se\u00f1or, yo no me puedo retener; es preciso que os diga con toda sencillez que ello me da nuevos y tan grandes deseos de poder, con mis peque\u00f1as debilidades, <em>ir a acabar mi vida junto a un matorral, <\/em>trabajando en alg\u00fan pueblo, que me parece que yo ser\u00eda feliz si Dios me concediera esta gracia\u2026\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfNo parece, por otra parte, que las cualidades de su esp\u00edritu hayan sido, en su mayor parte, las del esp\u00edritu campesino? Singularmente extendidas y desarrolladas, pero guardando despu\u00e9s de todo su se\u00f1al de origen? Lentitud y prudencia del juicio; fineza que no se deja confundir por nadie; realismo que desconf\u00eda de las ilusiones, de las \u00abespecies\u00bb que crea la fantas\u00eda; tenacidad, consecuencia, amor de la tarea bien hecha y paciencia en esperar sus resultados: estas son las piezas maestras de este esp\u00edritu. Comparadle con los grandes creadores de su \u00e9poca, y ver\u00e9is c\u00f3mo lleva el paso a la vez m\u00e1s s\u00f3lido y m\u00e1s pesado&lt;, sentir\u00e9is al campesino de genio.<\/p>\n<p>Por fin las virtudes que \u00e9l ha amado son, no me atrevo a decir las del campesino sino las que se podr\u00edan resumir con el nombre de sencillez de los campos, Vicente de Pa\u00fal se ha sentido siempre impresionado de respeto por la fe espont\u00e1nea, no razonada, de las gentes de la monta\u00f1a, y llevado por el dolor de vivir alejado de ellos a idealizarlos. Releed sus conferencia a las Hijas de la Caridad sobre el esp\u00edritu de las buenas j\u00f3venes de campo\u00bb; vedle posar una aureola sobre la cabeza de las j\u00f3venes de los campos, adornarlas con virtudes con las que sue\u00f1a. Los \u00abmundanos\u00bb le han producido horror siempre o piedad. Vicente de pa\u00fal retomando la misi\u00f3n del Salvador, ha encontrado naturalmente los anatemas de Jes\u00fas contra los doctores, los ricos, y su simpat\u00eda por los peque\u00f1os, los pobres, las multitudes que se asientan en la yerba para recibir a la vez el alimento del cuerpo y el del alma.<\/p>\n<p>\u00abTen\u00eda\u00bb, escribe Abelly, \u00abel esp\u00edritu grande, posado, circunspecto; capaz de grandes cosas, y dif\u00edcil de sorprender\u00bb. Cada una de estas palabras es de una profunda justeza, pero que pide ser explicada. Luis XIV tuvo el esp\u00edritu grande, y F\u00e9nelon y Vicente de Pa\u00fal: \u00bfse dir\u00e1 que se parecen? El esp\u00edritu grande, s\u00ed, si se entiende con ello un cerebro que pod\u00eda abrazar m\u00faltiples asuntos, sin cesar de dominarlos; un buen sentido que ha medido de antemano las dificultades de una empresa, y que por consiguiente parece siempre a la altura de los acontecimientos; un juicio claro que no se equivoca mucho sobre los hombres (\u00abuna incre\u00edble penetraci\u00f3n de los esp\u00edritus\u00bb, dir\u00e1 F\u00e9nelon9 y que no ciega ninguna de estas anteojeras que son nuestras pasiones, nuestras ambiciones, nuestros ego\u00edsmos; nada de prejuicios, nada de peque\u00f1eces, y la costumbre magn\u00edfica de juzgar todas las cosas bajo el punto de vista de la eternidad. No obstante, (dejada la santidad a un lado, y este <em>sursum<\/em> que aporta al pensamiento como a la voluntad), este esp\u00edritu no da la impresi\u00f3n de la grandeza. \u00bfAcaso es un cierto defecto de imaginaci\u00f3n? \u00bfEs este mismo desprecio de las cosas del esp\u00edritu? Yo no s\u00e9 qu\u00e9 incapacidad de evadirse de las realidades, \u00bfun poder de poes\u00eda que le falta? Ser\u00eda absurdo reprocharle no ser un Francisco de Sales, o un B\u00e9rulle, o un Condren: a cada uno sus dones; pero se duda en ponerle en el rengo de esos esp\u00edritus. \u2013Eh! qu\u00e9, \u00bfno hay grandeza en los hombres de acci\u00f3n? S\u00ed por cierto, en el car\u00e1cter, y con frecuencia tambi\u00e9n en el esp\u00edritu, pero no siempre. Vicente de Pa\u00fal no tiene la gran imaginaci\u00f3n creadora que da vida a la nada y labra el porvenir. Ha entrado en todas sus grandes obras por la puerta peque\u00f1a si se me permite la expresi\u00f3n. Tiene miedo a los vastos proyectos. Espera para tener una idea o al menos para creer en ella, que otro la haya tenido con \u00e9l. La Misi\u00f3n, los Ordenados, las Conferencias de eclesi\u00e1sticos. Las Hijas de la Caridad, los Ni\u00f1os exp\u00f3sitos, el Hospital General, son ideas sugeridas, a veces ensayadas antes de \u00e9l, a las que con frecuencia ha resistido \u2013y que sin embargo nadie ha puesto por obra como \u00e9l. Porque tiene, a falta de otro, la imaginaci\u00f3n realizadora y un poder admirable de representarse exactamente las reacciones de una idea lanzada en los hechos. No dibuja el plan de un edificio, pero poco a poco el edificio se levanta y sabe c\u00f3mo se comportan los materiales, y ensambla todas las partes con tanta justeza que construye s\u00f3lido y duradero.<\/p>\n<p>Nunca ha dejado nada al azar; el azar no es m\u00e1s que una palabra c\u00f3moda, Vicente de Pa\u00fal sabe que no existe. Est\u00e1 la malicia o la debilidad humana: \u00e9l las desbarata de antemano todo lo que puede; y est\u00e1 la Providencia, a quien permite guiarle. Por eso mezclado con tantos asuntos y de los m\u00e1s delicados, nunca ha dado un paso en falso; y cuando sus lugartenientes le han puesto en alg\u00fan apuro, \u00a1c\u00f3mo sale de \u00e9l con destreza, paciencia y dulzura! \u2013No ha abandonado nada nunca, tampoco, de lo que hab\u00eda emprendido; espect\u00e1culo no menos raro. Ya que, como no emprende nada por ligereza, no abandona nada por des\u00e1nimo. Si las cosas no andan como quer\u00eda, las reemprende m\u00e1s tarde: \u00abTodo le llega al que sabe esperar; verdad, de ordinario, m\u00e1s todav\u00eda en las cosas de Dios que en las otras\u00bb. \u2013Por \u00faltimo, \u00faltima cualidad que le hace maravilloso en la ejecuci\u00f3n: tiene el sentido y el gusto del detalle; no desde\u00f1a ninguno y con todo no se pierde en ello. A menudo, al leer sus cartas, cuesta creer que este hombre haya llevado grandes empresas, tanto las ve en peque\u00f1os aspectos. \u00a1Cu\u00e1ntas deliberaciones, cu\u00e1ntas \u00abrazones a favor y razones en contra\u00bb, cuando hay que responder a la menos cuesti\u00f3n! \u00a1Con qu\u00e9 minucia quiere conocerlo todo de la vida de sus casas, y regularlo todo por s\u00ed mismo! Esta es una carta, entre ciento: \u00abNo veo gran inconveniente en que Jacqueline vaya a las nupcias de su hermano; Marguerite (de Saint Paul) har\u00e1 lo mismo\u2026; y la Srta. de la Bistrade y la Srta. Forest deben ir a rogaros que las descargu\u00e9is\u00a0 de Nicole, a causa de sus grandes debilidades, y que Marie que lleva la carga, no puede m\u00e1s. La Srta. de la Bistrade os prometer\u00e1 pagaros la alimentaci\u00f3n de Nicolo.<\/p>\n<p>\u00abYo le he dicho que os escribir\u00eda\u2026 Si levant\u00e1is el permiso de establecer la Caridad por escrito del Sr. de Par\u00eds, necesitar\u00e9is dar algo; pero si es el Sr. Guyard quien os la entregue, nada. . Podr\u00e9is hacer colocar el peque\u00f1o sello que no costar\u00e1 m\u00e1s que cinco sueldos\u00bb. Y eso contin\u00faa\u2026 No es el hecho de un\u00a0 esp\u00edritu minucioso, que se ahoga, o de un autoritario que quiere quedarse al mando solo: no, es el gusto del detalle, que le hace penetrar en todo, para ordenarlo todo en lo esencial. No planea, \u00e9l camina, \u00e9l va \u00abde rama en rama\u00bb, de lo particular a lo particular; pero con una l\u00f3gica, una consecuencia, una seguridad de marcha, que le llevan lejos. No tiene rayos, nada de \u00abdespertadores luminosos y sorprendentes\u00bb; pero tampoco tiene sue\u00f1os, ni reca\u00eddas. Es de esos hombres cuyo genio es una larga paciencia, un largo m\u00e9todo tambi\u00e9n, y que sorprenden a los perezosos o a los fantasistas, a veces m\u00e1s brillantemente dotados, alcanz\u00e1ndolos y sobrepas\u00e1ndolos, de estos hombres que no necesitan perder una hora, distenderse, tener un poco de ensue\u00f1o en su vida, un poco de m\u00fasica\u2026 Son fuerzas invencibles. Vicente de Pa\u00fal ha llevado a cabo prodigios, con medios muy humildes. Creaciones que otros no hubieran llevado a cabo m\u00e1s que a golpe de genio, \u00e9l las ha realizado a golpe de justeza y claridad de esp\u00edritu, de perseverancia y agilidad de voluntad.<\/p>\n<p>De lo que acabo de decir, que no se concluya que no era m\u00e1s que solidez y pesadez. No le faltaba, por supuesto, ni fineza, ni vivacidad. Un campesino, pero de una raza f\u00e1cil de elasticidad, y que se desarrolla pronto. Por otra parte ha dejado los campos, apenas adolescente. Ha estudiado mucho tiempo. Ha visto paisajes, respirado el aire sutil de Roma. Y en Par\u00eds, inmediatamente, ha conocido lo m\u00e1s granado de la sociedad, notad que ha llovido en todos los medios, y desde el primer instante; \u00e9l conquista a las gentes: al abogado Comet, a los Srs. de Buzet, a su viejo alquimista \u00e1rabe, al legado Montorio, a los Cardenales, al Papa, a B\u00e9rulle, a los Gondi, todo el mundo quiere hacer su fortuna. Llega a ser hasta divertido. No que se empuje, sino que \u00e9l seduce, y le empujan. O\u00a0 su corte no era tan r\u00fastico, o le ha desmentido desde que abri\u00f3 la boca. Notad tambi\u00e9n que a pesar de su pobre h\u00e1bito y esa libertad de porte que llevan las gentes que no tienen cura de la etiqueta mundana, \u00e9l nunca ha hecho que se r\u00edan de \u00e9l; se trata pues de que en todas las compa\u00f1\u00edas, guardaba su dignidad, y lograba que no le faltara nunca finura y delicadeza. Por el contrario, \u00absu presencia exhib\u00eda un gran respeto\u00bb dice Abelly. Sabe hablar con un se\u00f1or, con una mujer. Habla poco, adem\u00e1s, pero con justeza y fuerza. \u00abCuando se necesitaba dar su consejo o tomar alguna resoluci\u00f3n, expon\u00eda la cuesti\u00f3n con tal orden y claridad que asombraba a los m\u00e1s expertos, sobre todo en las materias espirituales\u00bb. No le tomemos pues demasiado a la letra cuando repite que habla siempre buenamente y sencillamente. S\u00ed, en este sentido en que su palabra no es\u00a0 nunca enga\u00f1adora, o interesada. Pero, que tenga que combatir a la gente, que reprender a los suyos, sabe decir lo que conviene, con los preparativos y matices necesarios. No m\u00e1s\u00a0 en la psicolog\u00eda de los mundanos que en la de los campesinos no ha cometido plancha, y no m\u00e1s en la direcci\u00f3n colectiva que en el manejo individual. \u00a1Qu\u00e9 flexibilidad supone ello, y qu\u00e9 malicia incluso!\u00a0 Adem\u00e1s de que Fran\u00e7ois de Sales le haya elegido, despu\u00e9s de unos breves encuentros, para dirigir a las Hijas de la Visitaci\u00f3n, y a santa Chantal la primera, \u00bfse puede querer una mejor prueba que Vicente de Pa\u00fal aliaba, con la seguridad del juicio, una verdadera delicadeza de esp\u00edritu?<\/p>\n<p>En cuanto a la vivacidad, no cuesta trabajo verla. Es lento en hablar, pero es por disciplina, por no decir nada desconsiderado. Hace esperar un poco su respuesta; porque en un breve coloquio, \u00e9l la ha sometido a su Dios. Consultado, \u00e9l alinea razones en orden un poco pesado; pero es para no dejar nada en la sombra, y la decisi\u00f3n es siempre breve y clara. Nadie ha juzgado con m\u00e1s claridad, demolido con m\u00e1s viveza la <em>Frecuente Comuni\u00f3n <\/em>de Arnauld: libro que dejaba suspendidos a los mejores esp\u00edritus. Pero, m\u00e1s a\u00fan que una cuesti\u00f3n de doctrina, \u00e9l aprecia con rapidez una situaci\u00f3n de hecho; \u00a1cu\u00e1ntos \u00abcasos\u00bb dif\u00edciles no ha zanjado, en el curso de su vida de acci\u00f3n! Lo que le ayuda es que \u00e9l se representa muy vivamente el estado de esp\u00edritu de la gente, sus prejuicios, sus reacciones: sabe cuando emplea un gesto lo que va a pasar. \u00c9l lo <em>ve. <\/em>Es esta facultad la que, en una buena parte, la que hace la vida de sus cartas austeras, como tambi\u00e9n el encanto de sus charlas. Escuchadle hablar: no tiene elocuencia, y repite siempre los mismos temas, machaca las mismas lecciones; \u00a1pero ah\u00ed est\u00e1 \u00e9l! Como buen meridional, \u00e9l juega lo que dice; golpea con las manos, imita con el rostro, remeda a las gentes, anima\u00a0 las cosas -1. Si la caridad no le retuviera, ser\u00eda con facilidad un sat\u00edrico. Cuando habla de las ausentes, los traza de pie, los hace presentes. En breve, no ha dejado que se pierdan\u00a0 las cualidades del esp\u00edritu gasc\u00f3n si ha a\u00f1adido mejores. Tiene incluso con frecuencia esp\u00edritu muy corto, humor. He recordado su palabra cuando sufri\u00f3 la afrenta de una mujer enfurecida: \u00ab\u00bfNo es admirable ver hasta d\u00f3nde llega la ternura de una madre?\u00bb Cuando se apercibe en casa del Sr. de Born\u00e9 en un \u00abgran cristal de mirador\u00bb, \u00e9l exclama, divertido: \u00ab\u00a1Oh el gran brib\u00f3n!\u00bb. Cuando habla de la elocuencia ampulosa, su verbo estalla. Otro cualquiera hubiera dicho que no impresionaba, que pasaba por encima del auditorio; tiene una imagen mucho m\u00e1s graciosa: <em>\u00abCoeli coelorum!<\/em> \u00a1Eso pasa por encima de las casas!\u00bb<\/p>\n<p>\u00abSois humilde entre los grandes, peque\u00f1o con los peque\u00f1os, pobre entre los ricos; y, lo que es un milagro continuo para los que os conocen, es que ca\u00e9is bien a todos aunque vengan por diferentes\u00a0 rutas y tengan planes contrarios\u00bb. As\u00ed habla un corresponsal de Vicente de Pa\u00fal, confirmando lo que sabemos de su poder de seducci\u00f3n. Pero \u00bfqu\u00e9 dice el santo de s\u00ed mismo? Pese a mis esfuerzos, \u00abyo sigo seco como una zarza\u00bb. En otra ocasi\u00f3n hablando de uno de sus cohermanos. \u00abVos pod\u00e9is juzgar si hay en el mundo dos personas rudas y repelentes como \u00e9l y yo\u00bb. Y en otra parte tambi\u00e9n: \u00abMe dirig\u00ed a Nuestro Se\u00f1or y le ped\u00ed con insistencia que me cambiara este humor seco y repelente, y que me diera un esp\u00edritu dulce y benigno. Y por la gracia de Nuestro Se\u00f1or, con un poco de atenci\u00f3n que he puesto en reprimir los borbotones de la naturaleza, me he librado un poco de mi humor negro\u2026\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay que creer? Tratemos de desembrollar este car\u00e1cter.<\/p>\n<p>En primer lugar, las mismas cualidades en el car\u00e1cter que en el esp\u00edritu: serio, prudencia, solidez. Desde el d\u00eda en que comenz\u00f3 a \u00abestudiar\u00bb, nada de senderos a trav\u00e9s: Vicente va derecho por su caminito, con los ojos fijos en su plan. \u00bfDir\u00e9 todo mi pensamiento? Demasiado serio tal vez; Vicente apenas ha tenido juventud. Las aventuras de este Gasc\u00f3n son involuntarias; la Providencia le ha envuelto en ellas a pesar suyo. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n devaneos, sus juegos? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 su ambici\u00f3n, d\u00f3nde su sue\u00f1o? \u00bfDe qu\u00e9 pasiones rechazadas va a hacer su santidad? Yo no pido que haya tenido vicios, ni que haya comenzado como algunos, por un gusto furioso de la vida. Pero la modestia de su sue\u00f1o de juventud me aflige un poco. Yo no puedo guardarle rencor por \u00abla honrosa retirada\u00bb.<\/p>\n<p>En cuanto a la prudencia, ha sido la compa\u00f1era de toda su vida. La ha alabado en los mundanos, raro elogio; y en cuanto a \u00e9l, ha hecho de ella una virtud sobrenatural, pero estaba todav\u00eda en su cuna. Le ha servido en todas partes y siempre. Se ha vuelto en el manejo de los hombres lo que se llama destreza; en el tratamiento de los asuntos, discreci\u00f3n, habilidad. Ved c\u00f3mo este reformador de la Iglesia sabe manejar a los malos miembros: \u00abEn general, hay que tratar con los religiosos desreglados, como Jesucristo ha tratado con los pecadores de su tiempo. Un Obispo\u2026 debe, durante un tempo considerable, no actuar sino por la v\u00eda del buen ejemplo\u2026 Es conveniente, despu\u00e9s de eso, hablar con claridad y dulzura; luego con fuerza y firmeza, sin no obstante usar de entredicho todav\u00eda. Ni de suspensi\u00f3n, ni de excomulgaci\u00f3n\u00bb. Ved c\u00f3mo ha sabido, usurpando las atribuciones o la jurisdicci\u00f3n de los Obispos, tratar sus susceptibilidades. Ved, cuando env\u00eda a sus misioneros a Irlanda, c\u00f3mo los \u00abintroduce\u00bb ante el obispo de Limerick; luego descontento con su primera carta, redacta una segunda en la que las razones son reemplazadas por halagos. Ved c\u00f3mo obtiene dinero para sus obras sin pedirlo nunca, y sobre todo c\u00f3mo, en el Consejo de Conciencia consigue las m\u00e1s dif\u00edciles victorias con una mezcla de silencios y de intervenciones, de habilidades y desinter\u00e9s; hasta el punto en que Mazarino, para desarmarle, no tiene otro recurso que desconvocar el Consejo.<\/p>\n<p>La solidez por fin, es la pieza maestra de este car\u00e1cter. Nunca se ha visto, en una vida llena de dif\u00edciles empresas, m\u00e1s ecuanimidad de humor, menos abandonos y repeticiones. Sin duda, el santo se apoyaba en Dios y se juzga mal lo que el hombre hubiera hecho por s\u00ed mismo. Pero se adivina que \u00e9l era maravillosamente s\u00f3lido: tantas tareas de las que ni una sola era desestimada por otra, tantas obras que descansaban en \u00e9l, tanta gente que trabajaba con \u00e9l en la confianza y en la seguridad. No vayamos a creer que todos estos misioneros fueran superhombres: no m\u00e1s que los Ap\u00f3stoles. Se quejan a menudo, no obedecen siempre, tienen las peque\u00f1as miserias humanas. \u00a1Cu\u00e1ntos abandonaron la Compa\u00f1\u00eda; cu\u00e1ntos sobre todo la hubieran abandonado sin quien los reten\u00eda! Numerosas son las cartas de \u00abapoyo\u00bb a estos pobres ap\u00f3stoles que gana el des\u00e1nimo, a los que atormenta las ganas de evadirse; el superior los trata \u00abcon dulzura, ayuda, cordialidad, amor\u00bb;\u00a0 pero el mayor consuelo es todav\u00eda el ejemplo de su siempre valiente humor. Da la impresi\u00f3n de una fuerza pac\u00edfica que se acomoda a los obst\u00e1culos, que se incrementa con las dificultades. \u00c9l inspira confianza. No asombra, como hacen otros santos; no trabaja la imaginaci\u00f3n, como un Francisco de As\u00eds, no hace otros milagros que los que obtienen a la larga la paciencia y el amor. No hay ni un grano de locura en esta vida. Incluso esta inspiraci\u00f3n divina, que \u00e9l espera siempre para actuar, no parece venirle desde lo alto; se vela bajo el tren de las cosas humanas; el vuelo de un \u00e1guila no ha llegado nunca a encantarle. No ha tenido en toda su vida, m\u00e1s que una sola visi\u00f3n, la de los dos globos de fuego que representaban las almas de la santa Chantal y de san Francisco; y \u00a1cu\u00e1nto ha desconfiado de ello! \u00abEl esp\u00edritu de Dios no es violento ni tempestuoso\u00bb: Oh no, no para \u00e9l. Es una peque\u00f1a luz que hay que discernir entre las sombras, y seguir a tientas. Sin embargo no le falta a quien la busca; y \u00a1qu\u00e9 sucesi\u00f3n, qu\u00e9 fuerza ha dado a esta vida!<\/p>\n<p>Moderando estas cualidades austeras, hay, en Vicente de Pa\u00fal,\u00a0 una dulzura natural f\u00e1cil de sentir. All\u00ed tambi\u00e9n, es dif\u00edcil de precisar d\u00f3nde comienza la virtud adquirida, el injerto sobre la planta salvaje; pero no creo en absoluto en lo \u00abseco como un matorral\u00bb. Ha necesitado acomodarse a tantos importunos, soportar en su compa\u00f1\u00eda a tantas mediocridades, que ha podido reprocharse no ser m\u00e1s sociable; pero ten\u00eda un natural afable y dulce: no se agrada tan pronto sin tenerlo. Escuchad la confesi\u00f3n: \u00abSi Dios ha dado alguna bendici\u00f3n a nuestras primeras misiones, se ha visto que era por haber obrado amablemente\u2026 con toda clase de personas; y Dios ha tenido a bien servirse de lo m\u00e1s miserable para la conversi\u00f3n de algunos herejes, ellos han confesado que era por la paciencia y la cordialidad que hab\u00eda tenido para con ellos. Los forzados mismos con los que he vivido no se ganan de otra forma, y cuando me ocurri\u00f3 hablarles con sequedad, lo ech\u00e9 todo a perder; y,\u00a0 por el contrario, cuando los he alabado por su resignaci\u00f3n, me he lamentado por sus sufrimientos, he besado sus cadenas\u2026 es entonces cuando me han escuchado\u00bb. Igualmente su actitud para con los protestantes,\u00a0 tan original\u00a0 en un siglo que discut\u00eda, se bat\u00eda en duelo, fulminaba o dragoneaba, viene sin duda de una gran altura de miras; viene tambi\u00e9n de que \u00e9l sabe que son los vicios de la Iglesia los que han tra\u00eddo la triste ruptura y porque ha constatado el escaso efecto de las controversias o de las coerciones; pero este apa\u00f1o, esta dulzura que recomienda a todos sus sacerdotes\u00a0 observar, est\u00e1n en \u00e9l. Los emplea\u00a0 con todos, incluso y sobre todo con aquellos a quienes debe censurar o reformar. No puedo yo, no, yo no puedo, mi querido y peque\u00f1o Padre, (de ordinario, llamaba a sus m\u00e1s queridos disc\u00edpulos \u00abSe\u00f1or\u00bb, con la hermosa gravedad del siglo) expresaros el dolor que siento por contristaros. Os suplico que cre\u00e1is que, no era la importancia de las cosas, me gustar\u00eda mil veces m\u00e1s soportar la pena que d\u00e1rosla.\u00bb No tiene las \u00abternuras\u00bb salesianas, (aun cuando\u00a0 se encuentra a veces bajo su pluma expresiones que recuerdan al obispo de Ginebra); pero cuando se piensa en los rudos trabajos que ha hecho, en todos los ego\u00edsmos que ha descompuesto o sacudido, se queda uno sorprendido por la dulzura que ha puesto, y se le bendice por haber sido un santo tan amable.<\/p>\n<p>Y es que adem\u00e1s\u00a0 ten\u00eda algo mejor que la dulzura: una sensibilidad viva y profunda.<\/p>\n<p>\u00c9l la ha ocultado a menudo o rechazado. Siempre se ha negado a ayudar a sus padres, dej\u00e1ndoles voluntariamente en la pobreza, o hasta \u00aben la limosna\u00bb; una sola vez se sorprende ver cu\u00e1nto se emocion\u00f3 por ellos. En sus\u00a0 cartas ninguna efusi\u00f3n, se querr\u00eda un poco m\u00e1s, cuando informa a Luisa de Marillac la muerte del Mariscal o de su mujer, cuando anuncia a los suyos el fallecimiento de un hombre que le fue muy querido. Pero todo muestra que esta sequedad es querida, y que est\u00e1 resuelto a tomar la muerte bajo su aspecto sobrenatural. El no escribe a sus sacerdotes m\u00e1s que para \u00abel servicio\u00bb; salvo quiz\u00e1s Jean Martin, de la misi\u00f3n de G\u00e9nova, ha tenido cartas in\u00fatiles, de pura ternura. \u00abNo, yo no puedo cesar de escribiros, aunque no tenga ning\u00fan asunto nuevo para hacerlo\u2026\u00bb Resumiendo, ha espiritualizado su sensibilidad, como todo lo dem\u00e1s; no se permite m\u00e1s que l\u00e1grimas santas, l\u00e1grimas de admiraci\u00f3n por la virtud de sus hijas o sus misioneros; y \u00e9l se decide a cambiar toda tristeza en gozo; \u00abrecib\u00ed ayer por la tarde la triste, aunque <em>feliz noticia <\/em>de la muerte del Sr. Nouelly, la que me ha hecho derramar abundantes l\u00e1grimas, pero l\u00e1grimas de agradecimiento para con la bondad de Dios sobre la Compa\u00f1\u00eda\u00bb. Pero como todo lo que es hermoso, puro, heroico, le hace llorar con facilidad. Con qu\u00e9 facilidad le emociona el coraz\u00f3n la vista de un pobre, el relato de una miseria alteran su rostro. Todo infortunio hace presa en \u00e9l \u2013hasta arrojarle, a \u00e9l tan prudente, en la imprevisi\u00f3n, en un gasto loco; hasta abolir, bajo la piedad, el esp\u00edritu de justicia: un d\u00eda dos mujeres que robaban en el claustro de San L\u00e1zaro fueron sorprendidas por un hermano de la casa; una de ellas le dej\u00f3 muerto de una pedrada. Vicente, lleno de piedad por la asesina involuntaria, le aconseja escapar con su marido, y les da dinero para escapar a la justicia\u2026<\/p>\n<p>Ha querido de verdad a los pobres con un amor irresistible e infundado. No solo la bella Pobreza, la novia m\u00edstica\u00a0 del santo de As\u00eds; sino el pobre, incluso vicioso, incluso degradado, la carne sufriente de la humanidad. Existe una declaraci\u00f3n suya que es muy reveladora. Cuando le ofrecieron San L\u00e1zaro, rechaz\u00f3 durante dos a\u00f1os esta casa, demasiado vasta y demasiado hermosa. Acept\u00f3 al fin, por razones justas y convincentes, sin duda; pero ved el peque\u00f1o grano que hace inclinar la balanza dubitativa, el motivo secreto que ha arrastrado la sensibilidad: \u00abEn esta ocasi\u00f3n, os dir\u00e9 que cuando entramos en esta casa, el Sr. Prior hab\u00eda retirado a dos o tres pobres alienados, y como nosotros fuimos los sustitutos en su lugar nos encargamos de la direcci\u00f3n. En ese tiempo, ten\u00edamos un proceso en el que se trataba de saber si nosotros ser\u00edamos expulsados o mantenidos en la casa; y yo me acuerdo que me pregunt\u00e9 por entonces a m\u00ed mismo: \u00abSi tuvieras ahora que abandonar esta casa, \u00bfqu\u00e9 es lo que te llega o llegar\u00eda m\u00e1s al alma? y\u00a0 \u00bfcu\u00e1l es la cosa que te producir\u00eda mayor desagrado y resentimiento?\u00bb Y me parec\u00eda, en aquel momento, que ser\u00eda de no ver m\u00e1s a esa pobre gente y ser obligado a abandonar el cuidado y el servicio\u00bb. \u00a1C\u00f3mo se ve estallar aqu\u00ed la vocaci\u00f3n natural, la que ha determinado a la otra! Por otra parte no se hace bien m\u00e1s que esto por lo que hemos nacido y hemos sido puestos en el mundo. La \u00abpobre gente de los campos\u00bb, veces m\u00e1s semejantes a bestias m\u00e1s que a hombres y todas las variedades de miserables que engendra la corrupci\u00f3n de las ciudades, ah\u00ed est\u00e1n los hermanos de Vicente por la sangre y por el coraz\u00f3n. Sin duda, a medida que espiritualizaba su vida, ha \u00abdado vuelta a la medalla\u00bb y visto en ellos la faz sufriente del Dios hecho hombre; pero ellos eran sus amigos antes de ser sus \u00abse\u00f1ores\u00bb. He dicho que le faltaba un grano de locura en su vida; me equivoqu\u00e9 tal vez. Encerrarse con forzados, juntarse con algunos lun\u00e1ticos, endeudarse por ni\u00f1os exp\u00f3sitos, rechazar todos los empleos m\u00e1s honrosos para continuar confesando campesinos, arriesgarlo todo cada d\u00eda para no cerrar su puerta a ninguna miseria, es claramente locura respecto de la sabidur\u00eda humana. Vicente de Pa\u00fal ha querido a los pobres con un amor sin medida y sin raz\u00f3n. La raz\u00f3n sin duda ha construido sus grandes obras, ha ajustado los mecanismos y asegurado la duraci\u00f3n; pero no se basta por s\u00ed sola; en todo momento se la siente inspirada, guiada, sostenida por el amor.<\/p>\n<p>Se ha de entrar ahora en un dominio m\u00e1s delicado: el de las cualidades que proceden m\u00e1s propiamente del santo. Me aventuro a ello con respeto, muy persuadido que en este territorio toda psicolog\u00eda se queda corta y que se necesitar\u00eda ser un santo para hablar bien de los santos.<\/p>\n<p>La humildad por delante. Vicente de Pa\u00fal era humilde por naturaleza. Humilde por falta de ambici\u00f3n, por gusto de un peque\u00f1o horizonte y por un sentido muy fino del rid\u00edculo. No se hace crecer por s\u00ed mismo. Nada del Gasc\u00f3n, en este aspecto. En un tiempo de intriga universal, \u00e9l ha sentido siempre horror a echarse a un lado. La primera fila, las responsabilidades no le tientan, se asusta de ellas. Ser miembro del Consejo de Conciencia, en la cima pol\u00edtica de la Iglesia, le parece una monstruosidad; siente miedo como de algo que repugna a la naturaleza. Fue pues un amante predestinado de la hermosa virtud de la humildad. Pero \u00a1hasta d\u00f3nde no ha llevado esta virtud por el estudio y el ejercicio! \u00c9l ha a veces, o m\u00e1s bien con frecuencia una insistencia de humildad que llega hasta parecer chocante. El bueno de Abelly no ha podido por menos que decirlo: \u00abEs verdad que ha parecido algo singular en ello\u00bb. Yo no hablo tan solo de ese vocabulario injurioso que se aplicaba delante de los suyos como otros tantos golpes de disciplina. A veces el ap\u00f3strofo estalla en medio de una charla como una palabra de comedia: as\u00ed tratan los se\u00f1ores de Moli\u00e8re a sus granujas de criados. Le vemos predicando el <em>peque\u00f1o<\/em> <em>m\u00e9todo<\/em>: \u00abPero, como no tenemos tiempo para decir las cosas al detalle y que yo mismo no lo s\u00e9,\u00a0 yo, miserable, que he llegado hasta aqu\u00ed, hasta esta edad sin poder aprender por mi pereza, por mi estupidez, mi necedad, este m\u00e9todo, tan grosero soy y est\u00fapido, una gran bestia, una bestia pesada, ah, pobre animalejo! El Sr. Portail os hablar\u00e1 sobre ello\u2026\u00bb Se ve la decisi\u00f3n tomada de abatimiento, que alcanza hasta el cargo. Si me atreviera hablar\u00eda hasta la bufonada chocante. \u00bfChocante? Dios m\u00edo, sobre todo por aquellos que no son de la casa. Ya que la casa de los santos, acaso se cree que no est\u00e9 poblada m\u00e1s que de figuras austeras y sabias? Por todas partes se ve la libertad de los verdaderos hijos de Dios. Apenas hay santos que no se presten a re\u00edr. \u00bfQu\u00e9 les importa el qu\u00e9 dir\u00e1n? No se conducen por el mundo. No se arreglan por la opini\u00f3n. Y es entonces, en ciertos momentos, una fantas\u00eda, una exageraci\u00f3n, un santo candor que hacen sonre\u00edr a los delicados o a los sabios. <em>Nos stulti propter Christum. <\/em>\u00a1Joven loco! Dec\u00edan por Fran\u00e7ois Bernardone cuando buscaba piedras para San Dami\u00e1n, los burgueses de As\u00eds. \u00ab\u00a1Viejo loco!\u00bb dec\u00edan de Vicente de Pa\u00fal los cortesanos de Luis XIV, cuando se inclinaba bajo sus desaires. No hay nada pintoresco como un hermoso santo. No exageremos de todos modos: Vicente de Pa\u00fal con sus zapatones, su sotana ra\u00edda, no es un Di\u00f3genes, un Beno\u00eet Labre. Puede hacer sonre\u00edr, pero sabe tambi\u00e9n hacerse respetar. Le Pelletier nos dice: \u00abLe he visto muchas veces en el Louvre. Se presentaba con una modestia y una prudencia <em>llenas de dignidad<\/em>. Los cortesanos, los prelados\u2026 le rend\u00edan por estima grandes honores, \u00e9l respond\u00eda con humildad\u00bb. Es un pobre a toda vista, no es un lun\u00e1tico ni siquiera un \u00abjuglar de Dios\u00bb. El conserva el buen sentido de su raza; guarda incluso el dominio de s\u00ed, que hace que se vigilen: \u00absiempre presente en s\u00ed mismo\u00bb, dice Abelly. Pero \u00e9l pone de antemano con viveza\u00a0 para protegerse contra la adulaci\u00f3n, la humildad. \u00ab\u00bfVuestra Alteza ignora acaso que soy el hijo de un pobre campesino?\u00bb As\u00ed se ha anticipado a todo movimiento de orgullo. Y tal vez se ha castigado de aquellos a quienes ha podido resentir. Ha tenido, en diversas ocasiones, alguna peque\u00f1a verg\u00fcenza de su familia, de sus padres r\u00fasticos: se acuerda y, por remordimientos, se revuelca en su estercolero de origen. Me parece ver tambi\u00e9n en ciertos momentos una especie de tensi\u00f3n del ser que le empuja a responder a un insulto con una violencia de humildad. Cuando acompa\u00f1a en su carroza, con muchas reverencias y genuflexiones, a tal se\u00f1or que acaba de maltratarle, este allanamiento se parece mucho a un castigo hiriente que se proporciona as\u00ed mismo. S\u00ed, \u00e9l ha llevado la virtud de la humildad hasta el hero\u00edsmo.<\/p>\n<p>Por otra parte despreciarse a los ojos del mundo es sin duda cosa muy dif\u00edcil, ya que es tan raro; pero el mundo no ve qu\u00e9 c\u00f3modo resulta para los que se juzgan a s\u00ed mismos sinceramente ante Dios. No le dig\u00e1is a Vicente de Pa\u00fal que exagera, responder\u00eda que \u00e9l conoce su nada. Y su miseria le impresiona, tal vez menos con respecto a la justicia de Dios que con respecto a su bondad. \u00c9l no se cree condenado, no se conoce ingrato. Se fustiga como un hijo malvado. Y es porque prefiere mucho que\u00a0 no se perdone su poco amor. A nosotros, demasiado c\u00f3modamente persuadidos de nuestros m\u00e9ritos, nos parece hip\u00e9rbole semejante descr\u00e9dito de s\u00ed, y casi insinceridad. Ciegos estamos, eso es todo. Un alma se acerca m\u00e1s a Dios cuanto m\u00e1s ve sus manchas\u00a0 en ese hogar de luz. Todos los grandes santos se han sentido grandes pecadores. El rostro de Dios irradia sobre su miseria. <em>Illuminatio mea vultus eius. [<\/em>Su rostro se enciende ante m\u00ed]\n<p>Por eso Vicente de Pa\u00fal ha amado tanto la humildad, que le reprochaba de parte de Dios. \u00abHace sesenta y siete a\u00f1os que Dios me aguanta en la tierra; pero despu\u00e9s de pensarlo bien y repensarlo varias veces para hallar un medio a fin de <em>adquirir y mantener la uni\u00f3n y la caridad con Dios y el pr\u00f3jimo, <\/em>no he encontrado otro que la santa humildad: ella es el primero, segundo, tercero, cuarto, y por fin el \u00faltimo; en cuanto a m\u00ed, no conozco otro; rebajarse por debajo de todo el mundo, no tener a nadie por malo y miserable m\u00e1s que a s\u00ed mismo\u00bb. \u00c9l ha doblegado toda su vida bajo este yugo austero, m\u00e1s contrario todav\u00eda a la naturaleza que el de Dama Pobreza. Los paganos han cantado la mediocridad, la pobreza misma, que nos hace libres; \u00bfcu\u00e1l ha pensado en celebrar la humildad? Vicente de Pa\u00fal ha honrado en todos sus pensamientos, todos sus gestos, el misterioso abatimiento del Salvador de los hombres; \u00e9l ha impregnado con esta virtud a sus hijos espirituales. Ha dicho de ello las cosas m\u00e1s bellas, a su modo, sin poes\u00eda de lenguaje, sino con una emoci\u00f3n en la que se siente todo el coraz\u00f3n comprometido. No se ve qu\u00e9 clase de humildad le ha faltado; ya que no se ha recuperado de su despojo personal por un orgullo de cuerpo que hubiere permitido a la Misi\u00f3n. Vosotros no sois m\u00e1s que peque\u00f1os segadores al lado de estos grandes misioneros\u00bb(San Ignacio y los dem\u00e1s), les repite. Debemos tenernos como\u2026 pobres idiotas que no sabemos decir nada y que somos el desecho de los dem\u00e1s. Demos gracias a Dios por aceptar nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb. Verdaderamente, el orgullo no tiene atrincheramiento, ni coartada; este hombre ha conocido todo el puro y profundo reino de la humildad.<\/p>\n<p>Se tiene con ello lo esencial de san Vicente de Pa\u00fal: por la humildad ha hecho grandes cosas, o m\u00e1s bien, Dios las ha hecho por \u00e9l.<\/p>\n<p>Llega un momento en efecto en la vida de un santo, en el que el bi\u00f3grafo debe detenerse ante el misterio de la acci\u00f3n\u00a0 divina. Tratemos sin embargo de ir m\u00e1s lejos todav\u00eda en esta alma, y de alcanzar, si es posible a un profano, los resortes secretos de esta existencia.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal es un esp\u00edritu concreto, siempre sometido a los hechos, que ha visto con ojo claro los males de su \u00e9poca y aplica con precisi\u00f3n los remedios. No convendr\u00eda concluir que ha logrado sus obras por una especie de realismo superior. Al principio de su acci\u00f3n, hay una idea m\u00edstica. Ha visto en los pobres la imagen de Jesucristo en la humanidad sufriente una permanente encarnaci\u00f3n del Verbo. Ha asimilado, con certeza, la doctrina de su maestro B\u00e9rulle. Es para llevar a Jesucristo a las almas, mucho m\u00e1s que como un\u00a0 capit\u00e1n\u00a0 general de la asistencia p\u00fablica, como \u00e9l se entregar\u00e1 a los indigentes, a los forzados, a los esclavos cristianos, a los ni\u00f1os abandonados. Har\u00e1 de sus obreros hombres sobre todo interiores, que deben honrar en ellos los <em>estados<\/em> del Hijo de Dios; humildad, silencio, humillaci\u00f3n. Las Hijas de la Caridad en todos sus empleos honrar\u00e1n al mismo modelo, se unir\u00e1n a \u00e9l: \u00abVeis, hijas m\u00edas, quien dice caridad dice Dios; sois Hijas de la Caridad, deb\u00e9is pues\u2026 formaros a la imagen de Dios\u00bb. As\u00ed de su reforma del clero. Sin duda fue eminentemente pr\u00e1ctica, prudente en sus etapas, humanamente correcta. Pero \u00bfde qu\u00e9 habr\u00eda servido si no se hubiera inspirado ante todo en una pura idea espiritual? Vicente de Pa\u00fal, con algunos otros, renov\u00f3 la idea del sacerdocio. Era bastante, el resto deb\u00eda ser resultado. Pero su obra particular, su trato personal es haber fundado sobre la humildad esta nueva Iglesia que quer\u00eda reconstruir en Francia. La antigua casa estaba dividida, movida, ensuciada; era preciso verdaderamente hacer otra. Vicente de Pa\u00fal le ha dado\u00a0 fundamentos oscuros: los mismos del Evangelio. Queriendo devolver a Dios a la Iglesia, \u00e9l ha llamado al Jes\u00fas de Bethl\u00e9em y de Nazareth. Este reformador no aporta, como tantos otros, la acusaci\u00f3n y la invectiva, el rayo y el trueno: carga con la misi\u00f3n del Mes\u00edas entre los humildes; instruye, consuela, cura los cuerpos y esclarece las almas. No es, por supuesto, el \u00fanico obrero del renacimiento cat\u00f3lico, sino es por \u00e9l, me parece, como ella ha resultado duradera, pues ha colocado el seguro fundamento.<\/p>\n<p>Se ha de constatar pues, cuando se ve obrar a este hombre de Dios, que ninguno de sus gestos tiene m\u00f3viles puramente humanos, y que cada uno de ellos se termina en una prolongaci\u00f3n divina. En el plan real ha insertado constantemente el plan providencial. Despu\u00e9s de la humildad, la virtud esencial de san Vicente fue el abandono a las directrices de la Providencia. Nada hay tan justo como la palabra de la liturgia de su fiesta: \u00abYo me suscitar\u00e9 un sacerdote fiel, quien actuar\u00e1 como mi coraz\u00f3n y seg\u00fan mi alma\u00bb. El constante estudio de su vida fue el de buscar en los acontecimientos la indicaci\u00f3n de las voluntades divinas y seguirlas con una confianza sumisa. No se f\u00eda de sus vistas personales; est\u00e1 siempre preocupado en desenmascarar las \u00abilusiones\u00bb del sentido propio, este gran hombre de acci\u00f3n recomienda sin cesar el \u00abnon-agir\u00bb. De ah\u00ed este asombro de todos los que trabajaban con \u00e9l. Ha podido parecer a algunos esp\u00edritus prontos y activos que este sabio personaje tardaba demasiado en determinarse en los asuntos y en ejecutarlos\u00bb. Parec\u00eda en efecto, le apuraban \u00abincre\u00edblemente\u00bb; pero \u00e9l iba a su paso\u00bb. Yo nunca he visto todav\u00eda a ning\u00fan asunto arruinado por mi retraso.\u00bb \u00abLos asuntos de Dios se hacen poco a poco y casi imperceptiblemente\u00bb. Os he dicho, Se\u00f1or, que las cosas de Dios se hacen por s\u00ed mismas, y que la verdadera sabidur\u00eda consiste en seguir la Providencia paso a paso. Y estad seguro de la verdad de una m\u00e1xima que parece paradoja, que quien se apresura retrocede en las cosas de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>De ah\u00ed ven\u00eda su seguridad a la vez humilde e imperturbable. El secreto de la fuerza de los santos es su desinter\u00e9s. Ya que no buscan m\u00e1s que la gloria de Dios, que Dios mismo se encarga del \u00abacontecimiento\u00bb, del \u00e9xito de lo que hacen por \u00e9l. \u00a1Qu\u00e9 magn\u00edfica paz de esp\u00edritu, generadora de fuerza y de entusiasmo! Ning\u00fan aparente desmentido los echa por tierra. Desde el d\u00eda en que se desprendieron de toda pasi\u00f3n de aqu\u00ed abajo, nadie puede ya hacerles da\u00f1o, nadie se puede atravesar en su camino. Encuentran, como todos los dem\u00e1s, pruebas y obst\u00e1culos; pero un talism\u00e1n invisible los hace invulnerables, inatacables al des\u00e1nimo. Si fracasan de una forma, tratar\u00e1n de otra, imprevisible, pero que ellos esperan. Vicente de Pa\u00fal ha tenido, en el supremo grado, esta audacia pac\u00edfica. No dig\u00e1is que estaba en su naturaleza, esta vez llega de arriba. Era, por naturaleza, demasiado clarividente, demasiado positivo, para tener mucha fuerza, \u00e9l ha tenido una vista triste \u2013severa- del hombre, como la generaci\u00f3n que le ha seguido: Pascal, La Rochefoucauld, Moli\u00e9re, La Bruy\u00e8re. En eso, \u00e9l es con todo derecho uno de nuestros cl\u00e1sicos: psic\u00f3logo avisado y moralista desenga\u00f1ado. No flagela los vicios, no dramatiza nuestra decadencia, porque le queda cierta cordialidad, porque toda miseria conmueve su coraz\u00f3n ardiente; pero desconf\u00eda de la naturaleza humana, piensa de ella poco bien. \u00abDecidme, os ruego, \u00bfqu\u00e9 se puede esperar de la debilidad del hombre? \u00bfQu\u00e9 es lo que puede producir la nada? y qu\u00e9 puede hacer el pecado? Tengamos por cierto que en todo y por todo somos dignos de rechazo\u2026 y lo que m\u00e1s nos persuade de esta verdad es la inclinaci\u00f3n continua que tenemos al mal\u00bb. En una palabra, hay que rodear la pobre mediocridad humana con barreras y palanquetas<span id='easy-footnote-1-72967' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#easy-footnote-bottom-1-72967' title='Es desconfiado, por ejemplo, hasta prohibir a un confesor entrar en la celda de una hermana, hasta negar a un misionero que tome el pulso de una mujer moribunda para ver si debe dar la extrema unci\u00f3n, \u00abporque puede ser un peligro para el vivo como para la moribunda, y porque\u2026 el fuego est\u00e1 escondido a veces hasta bajo las cenizas\u00bb.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n<p>Mas, como siente que no se arrastra a los hombres mostr\u00e1ndoles su miseria, entonces \u00e9l los exalta signific\u00e1ndoles la belleza de la llamada de\u00a0 Dios, la grandeza de su vocaci\u00f3n. Este humilde ha dicho, m\u00e1s fuerte y m\u00e1s alto que todos los soberbios: \u00abEs Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda, no hay vocaci\u00f3n m\u00e1s sublime que la vuestra: est\u00e1is por encima de los reyes y de las reinas\u2026\u00bb Habilidad suprema, pues galvaniza la naturaleza sin concederle nada. No es el humanismo cristiano el que deja al hombre una cierta bondad natural y un impulso hacia lo divino; y no es el Jansenismo el que le abruma bajo su impotencia; pero una especie de <em>v\u00eda media, <\/em>que evita a la vez el des\u00e1nimo y la ilusi\u00f3n orgullosa. \u00abMe cont\u00e1is vuestras miserias: ay, \u00bfqui\u00e9n no est\u00e1 lleno de ellas? <em>Todo est\u00e1 en conocerlas, y de amar la abyecci\u00f3n, sin detenerse en ello<\/em> m\u00e1s que para establecer all\u00ed el fundamento de una forma confianza en Dios: ya que entonces el edificio est\u00e1 hecho sobre roca, y sigue firme\u00bb. Esa es la doctrina a la vez m\u00edstica y pr\u00e1ctica con la que Vicente de Pa\u00fal ha impregnado a las generaciones de hombres y de mujeres que ha lanzado a la acci\u00f3n. El hombre es una pura nada; es Dios quien act\u00faa en el mundo. En lugar de ponerle trabas con nuestro egocentrismo, hay que ayudarle a actuar m\u00e1s completamente y con seguridad. El medio es humillar su esp\u00edritu, limpiar su coraz\u00f3n, abandonar su voluntad; el medio es la <em>dimisi\u00f3n<\/em> del hombre. \u00abSed m\u00e1s bien pacientes que actuantes; y de esa forma Dios har\u00e1 por vosotros solo lo que todos los hombres juntos no podr\u00edan hacer sin \u00e9l\u00bb. Pero esta dimisi\u00f3n no tiene nada del renunciamiento estoico o b\u00fadico. La \u00absanta indiferencia\u00bb est\u00e1 muy lejos de la indiferencia simplemente dicha; es activa, organiza sobre principios rigurosos y urgentes, la colaboraci\u00f3n del Creador y de la criatura con vistas del \u00fanico fin del mundo, que es la gloria de Dios. \u00abEncuentro buena la m\u00e1xima de servirse de todos los medios posibles y l\u00edcitos para la gloria de Dios como si Dios no nos debiera ayudar, con tal de que se espere todo de la divina Providencia. Como si no tuvi\u00e9ramos medios humanos\u00bb. Llevemos en\u00e9rgicamente los asuntos de Dios; \u00e9l har\u00e1 los nuestros. Esa es la regla que Vicente de Pa\u00fal ha impuesto a su propia vida, la que \u00e9l ha ense\u00f1ado a los dem\u00e1s. Ella conduce al despojo pero no a la pereza. Y \u00e9l ha probado que ella conduc\u00eda al \u00e9xito.<\/p>\n<p>Imaginaos en efecto que hubiera llevado su vida como lo hacemos todos, sobre sus propias luces y hacia sus fines personales. Estaba bien dotado, ciertamente, y \u2013suponedle un poco m\u00e1s de ambici\u00f3n- se habr\u00eda elevado bastante alto. Tal como se le ve hacia los treinta a\u00f1os: un buen sacerdote, bien decidido a vivir dignamente, a ayudar a los suyos, a amar a su reba\u00f1o, \u00bfqu\u00e9 porvenir hubiera tenido? Beneficiario en alguna provincia, obispo un d\u00eda tal vez, por el apoyo de sus amigos parisienses (\u00bf y no se le habr\u00eda olvidado?); su bondad natural irradia en un rinconcito; su genio de organizaci\u00f3n se extiende a una di\u00f3cesis; funda algunas Caridades, quiz\u00e1s un Seminario; se convierte en un Pabell\u00f3n, en un Perrochel, un Juan Bautista Gault; tiene una virtud modesta, una santa muerte, un epitafio conmovedor en Alet o en Bayonne; se pierde para Francia. Pero, un d\u00eda se pone en las manos de Dios, se borr\u00f3 a s\u00ed mismo. Al quitarse, ha dejado sobre todo defectos, estrecheces, que le habr\u00edan cerrado una gran carrera. Eleva su esp\u00edritu, eleva sus cualidades naturales a una potencia desconocida. Desmiente la palabra de Montaigne que quiere que las virtudes naturales produzcan en la juventud, o nunca, lo que tienen de vigoroso\u00a0 y de bello. De todas las hermosas acciones humanas que han llegado a mi conocimiento\u2026 yo jurar\u00eda tener mayor parte que numerar en aquellas que han sido producidas antes de la edad de treinta a\u00f1os antes que despu\u00e9s\u2026\u00bb Ah\u00ed est\u00e1 la sabidur\u00eda de los moralistas, pero Dios puede darle la vuelta. Quien pierde su alma la salva, dice el Evangelio; y nadie mejor que Vicente de Pa\u00fal no ha hecho verdadera la palabra, aun humanamente. Nuestros defectos a veces nos llevan, pero con mayor frecuencia nos paralizan. \u00bfQu\u00e9 error creer que la \u00abemancipaci\u00f3n del yo\u00bb no le carga de nuevas cadenas? La moral moderna que exalta al individuo, que rechaza toda mutilaci\u00f3n como inmoral, \u00bfqu\u00e9 puede decir ante la vida de este hombre? Yo querr\u00eda que un increyente la examinara de cerca, esta vida, sin prejuicios, y me dijera a continuaci\u00f3n si no se hab\u00eda visto centuplicada, en poder y en fecundidad, por la humilde esclavitud del santo a una voluntad exterior a la suya. Nunca fue ascendido por s\u00ed mismo all\u00e1 donde la Providencia le ha conducido. <em>Exaltavit humiles. <\/em>La historia de Vicente de Pa\u00fal tiene, en este aspecto, un singular valor apolog\u00e9tico. La colaboraci\u00f3n \u00edntima, desdibujada<em>\u00a0\u00a0 <\/em>constante, con la Providencia, le ha dado una personalidad original y fuerte, que va hasta dominar la de un Richelieu o de un Colbert.<\/p>\n<p>Fue un hermoso santo,\u00a0 un santo muy grande. No tiene la poes\u00eda que ba\u00f1a la cara de un Francisco de As\u00eds; no es un caballero, y sus compromisos con las tres ilustres Damas, no menos reales, no han tenido esta flor de juventud que se vio en Ombr\u00eda, tampoco tiene el gran atractivo de un san Bernardo o de un san Ignacio. No recorre las rutas del mundo predicando la penitencia o la Cruzada; no va a convertir bajo su tienda al Gran Sult\u00e1n de los infieles; no muere en las lejanas orillas. No, es de los nuestros; trabaja en su casa; no se cree una misi\u00f3n sublime. Tiene los caracteres de nuestro siglo XVII: la raz\u00f3n, la solidez, la gravedad; y a veces se\u00a0 quiere, es verdad, en un santo, algo m\u00e1s alado, m\u00e1s libre y desconcertante. No sorprende, pero conmueve otro tanto m\u00e1s. Est\u00e1 cerca de nosotros; se le aborda, como sus pobres le abordaban; y cuando se revela su grandeza no espanta ya porque el coraz\u00f3n est\u00e1 ya conquistado.<\/p>\n<p>Cuando se lee la vida de Margarita\u00a0 Naseau, se piensa en Santa Genoveva, en Santa Juana: estas j\u00f3venes del pueblo a las que llama el esp\u00edritu de Dios que sobrepasa infinitamente su peque\u00f1o horizonte.\u00a0 Son flores del pa\u00eds de Francia, muy sencillas, que re\u00fanen en s\u00ed las virtudes de la raza y que se elevan por encima de todas las dem\u00e1s sin separarse de ellas. Vicente de Pa\u00fal tiene algo de esta\u00a0 elecci\u00f3n familiar. Es uno de esos seres que llevaron a cabo una obra extraordinaria sin estar marcados con el sello del genio, sin tener dones sublimes: tan solo porque han obedecido mejor que nosotros, con un coraz\u00f3n m\u00e1s sencillo y m\u00e1s desprendido, a la llamada de Dios. <em>Fecit mihi magna: <\/em>el Todopoderoso hizo, en m\u00ed y por m\u00ed, grandes cosas.<\/p>\n<p>Y adem\u00e1s, \u00a1c\u00f3mo puede instruirnos! Esta mezcla de prudencia humana y de abandono a la direcci\u00f3n divina que ha practicado cotidianamente, que \u00e9l ha llevado al punto delicado de perfecci\u00f3n que se admira como una dif\u00edcil y delicada obra de arte, \u00bfacaso no es ese el problema e nuestras vidas en nosotros?<\/p>\n<p>Ninguno de nosotros, sea cual sea su condici\u00f3n, que no est\u00e9 comprometido en una parte oscura, arriesgada, donde se necesita a la vez prudencia y osad\u00eda, sabidur\u00eda y riesgo, bien obedecer a la costumbre y\u00a0 bien desprenderse de ello, no alejarse de la gran v\u00eda com\u00fan y sin embargo seguir el camino estrecho que Dios ha se\u00f1alado a cada uno. \u00a1Qu\u00e9 empresa la de la vida m\u00e1s humilde! \u00a1Qu\u00e9 misterio en el destino m\u00e1s sencillo! El mundo en el andamos metidos no nos lo aclara. Est\u00e1 hecho para nosotros, es nuestro dominio: y sin embargo quien no busca en \u00e9l m\u00e1s que sus bienes inmediatos est\u00e1 seguro de extraviarse. Ya que nosotros somos en \u00e9l los servidores de un Ser que nos sobrepasa, y lo quieras o no los colaboradores de planes que se nos escapan. Necesitamos gu\u00edas: Vicente de Pa\u00fal es una de ellas, la mejor y m\u00e1s atenta, preferible a los mayores esp\u00edritus. Aprendamos de \u00e9l, sin dejar el mundo y nuestros asuntos, a obrar sobre el plan divino. \u00c9l nos mostrar\u00e1 que una humilde aplicaci\u00f3n a conocer y a cumplir la voluntad divina hace una vida fecunda y establece al alma en una seguridad maravillosa. No nos arrebatar\u00e1 al tercer cielo; pero nos dir\u00e1, con su buena sonrisa grave: \u00abUna vez que est\u00e9is vac\u00edos de vosotros mismos, Dios os llenar\u00e1\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo IX: El hombre y el santo Vicente de Pa\u00fal fue desde que vivi\u00f3, una figura popular. Se conoc\u00eda, en las calles de Par\u00eds, la silueta r\u00fastica del santo sacerdote; se asediaba, en los tiempos &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":404925,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[5],"tags":[218,224,141,124,152,119,134,172,127,143],"class_list":["post-72967","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-abelly","tag-berulle","tag-cevennes","tag-du-coudray","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-gondi","tag-guyard","tag-pobreza","tag-portail","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo IX: El hombre y el santo Vicente de Pa\u00fal fue desde que vivi\u00f3, una figura popular. Se conoc\u00eda, en las calles de Par\u00eds, la silueta r\u00fastica del santo sacerdote; se asediaba, en los tiempos ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-09-15T06:41:57+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1875\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1292\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"40 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo\",\"datePublished\":\"2024-09-15T06:41:57+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\"},\"wordCount\":9249,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1\",\"keywords\":[\"Abelly\",\"Berulle\",\"Cevennes\",\"Du Coudray\",\"Duquesa de Aiguillon\",\"Gondi\",\"Guyard\",\"Pobreza\",\"Portail\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\",\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1\",\"datePublished\":\"2024-09-15T06:41:57+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1\",\"width\":1875,\"height\":1292},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo IX: El hombre y el santo Vicente de Pa\u00fal fue desde que vivi\u00f3, una figura popular. Se conoc\u00eda, en las calles de Par\u00eds, la silueta r\u00fastica del santo sacerdote; se asediaba, en los tiempos ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2024-09-15T06:41:57+00:00","og_image":[{"width":1875,"height":1292,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"40 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo","datePublished":"2024-09-15T06:41:57+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/"},"wordCount":9249,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","keywords":["Abelly","Berulle","Cevennes","Du Coudray","Duquesa de Aiguillon","Gondi","Guyard","Pobreza","Portail","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/","name":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","datePublished":"2024-09-15T06:41:57+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","width":1875,"height":1292},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-renaudin-capitulo-9-y-ultimo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"San Vicente de Pa\u00fal (Renaudin). Cap\u00edtulo 9 y \u00faltimo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1875%2C1292&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-iYT","jetpack-related-posts":[{"id":121665,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-16\/","url_meta":{"origin":72967,"position":0},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 16","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XVI \u00daltimas obras de Vicente de Pa\u00fal. - Sus cartas de adi\u00f3s al cardenal de Retz y al Padre de Gondi. - Sus \u00faltimos momentos, su muerte y sus funerales. El maravilloso impulso que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda impreso a la caridad p\u00fablica se hab\u00eda aminorado singularmente durante los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":131359,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-senor-vicente-evolucion-de-un-santo-ix\/","url_meta":{"origin":72967,"position":1},"title":"El se\u00f1or Vicente, evoluci\u00f3n de un santo (IX)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/10\/2014","format":false,"excerpt":"9. BAJO LA BANDERA DE LA CARIDAD. 1.San L\u00e1zaro.- 2.Ordenandos.- 3.Educaci\u00f3n.- 4.Los Lazaristas en su casa.- 5.El se\u00f1or Vicente, familiar de los grandes: los personajes de su entorno.- 6.Bossuet.- 7.Mujeres: religiosas.- 8.Se\u00f1oras del mundo.- 9.Poderosas protectoras de la Obra vicenciana.- 10.La duquesa de Aiguillon.- 11.La reina de Polonia.- 12.Las Damas\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"coraz\u00f3n","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/03\/coraz%C3%B3n.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121635,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-00-prefacio\/","url_meta":{"origin":72967,"position":2},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: 00 Prefacio","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"31\/12\/2013","format":false,"excerpt":"Prefacio Los historiadores antiguos y modernos de san Vicente de Pa\u00fal. - Publicaci\u00f3n de su correspondencia - Documentos in\u00e9ditos del Oratorio y de los archivos del Ministerio de Asuntos exteriores. Dos siglos despu\u00e9s, ser\u00eda dif\u00edcil citar a un hombre ilustre, por grande que fuera su fama, cuya vida haya sido\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"Felipe-Manuel de Gondi","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/12\/Felipe-Manuel_de_Gondi-185x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121638,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-05\/","url_meta":{"origin":72967,"position":3},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 05","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"07\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo V Vicente de Pa\u00fal y la Sra. de Gondi en el castillo de Folleville. - Nacimiento de la obra de las Misiones. - Salida de Vicente de la casa de Gondi. - Vicente, p\u00e1rroco de Chatillon-lez-Dombes. A comienzos del a\u00f1o de 1617, la familia de Gondi se hallaba reunida\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":121642,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-04\/","url_meta":{"origin":72967,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 04","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo IV Vicente de Pa\u00fal en la casa del general de las galeras. - Retratos de familia: Felipe Manuel de Gondi, su mujer Margarita de Silly y sus hijos. - Vicente de Pa\u00fal, fundador. Volvamos sobre nuestros pasos y entremos en el castillo de Montmirail donde, hacia el fin del\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":109794,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-su-vida-su-tiempo-sus-obras-su-influencia-libro-8-capitulo-1\/","url_meta":{"origin":72967,"position":5},"title":"San Vicente de Pa\u00fal. Su vida, su tiempo; sus obras, su influencia. Libro 8, cap\u00edtulo 1","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/01\/2015","format":false,"excerpt":"Libro VIII. El consejo de Conciencia Cap\u00edtulo Primero: Servicios hechos a la Iglesia I. Muerte de Luis XIII. Richelieu no estaba ya desde el 4 de diciembre de 1642. Su partido una vez tomado, hab\u00eda afrontado la muerte, ese \u00faltimo e inevitable enemigo, con el valor tranquilo e impasible que\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=72967"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72967\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":405451,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/72967\/revisions\/405451"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/404925"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=72967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=72967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=72967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}