{"id":72958,"date":"2015-04-05T11:32:41","date_gmt":"2015-04-05T09:32:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=72958"},"modified":"2016-07-26T17:27:15","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:15","slug":"santa-luisa-de-marillac-fundadora-de-las-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-fundadora-de-las-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Santa Luisa de Marillac. Fundadora de las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/Louise-112.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141627\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/Louise-112-297x300.jpg?resize=297%2C300\" alt=\"Louise 112\" width=\"297\" height=\"300\" \/><\/a>En 1676, al publicarse la primera biograf\u00eda de Luisa de Marillac, su autor, el p\u00e1rroco de San Lorenzo de Par\u00eds, abate Gobinon, escrib\u00eda tranquilamente en el t\u00edtulo: \u00abLa Vie de Mademoiselle Le Gras, fondatrice et premi\u00e9re sup\u00e9rieure de la Compagnie des Filies de Charit\u00e9&#8230;\u00bb, es decir, \u00abVida de la se\u00f1orita Le Gras fundadora y primera superiora de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad&#8230;\u00bb. Lo mismo hicieron sus diversos traductores y, entre ellos, los dos traductores espa\u00f1oles en 1794 y 1834. Andando el tiempo, en aras de la exactitud can\u00f3nica, el t\u00e9rmino fundadora se ver\u00eda sustituido por el de cofundadora. As\u00ed se hizo, por ejemplo, en la Introducci\u00f3n de la Causa de Beatificaci\u00f3n en 1895 y, m\u00e1s razonablemente, en el mismo Breve de Beatificaci\u00f3n, donde el Papa, Benedic\u00adto XV, explica que \u00abcomo sucede en otros institutos femeninos, por ejemplo, las Benedictinas, las Clarisas, y las religiosas de la Visitaci\u00f3n, todas las cuales, adem\u00e1s de sus fundadores, Benito, Francisco de As\u00eds y Francisco de Sales, se glor\u00edan de tener otras tantas <strong>cofundadoras, <\/strong>a saber, Escol\u00e1stica, Clara y Juana de Chantal, as\u00ed tambi\u00e9n esta fruct\u00edfera Compa\u00f1\u00eda tiene dos instituidores\u00bb.<\/p>\n<p>Como vemos, los dos t\u00e9rminos de fundadora y cofundadora han alternado pac\u00edficamente a lo largo del tiempo para describir el papel fundamental que la se\u00f1orita Le Gras desempe\u00f1\u00f3 en el nacimiento y constituci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. No es mi intenci\u00f3n, por tanto, entrar en un in\u00fatil cuanto est\u00e9ril debate sobre si le corresponde uno u otro. La sabidur\u00eda cl\u00e1sica nos ha adoctrinado desde antiguo que no se deben entablar discusiones sobre meras palabras: de nominibus non est disputandum. Lo que interesa es la realidad, es decir, saber cu\u00e1l fue la aportaci\u00f3n de Santa Luisa a la fundaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda y por qu\u00e9 caminos y con qu\u00e9 medios ejerci\u00f3 la misi\u00f3n de fundadora o cofundadora que le hab\u00eda asignado la Providencia.<\/p>\n<h2><strong>I. EL CARISMA DE FUNDADOR<\/strong><\/h2>\n<p>La moderna teolog\u00eda de la vida religiosa est\u00e1 reflexionando profunda y largamente sobre el carisma de fundador. No me refiero al carisma del fundador, sino al carisma de fundador. La distinci\u00f3n entre ambos es importante: el primero, el carisma del fundador, designa la experiencia religiosa, la peculiar vivencia del evangelio que un cristiano experimenta y transmitir\u00e1 a sus herederos espirituales. El segundo, el carisma de fundador, es el don particular que capacita a una persona para dar origen en la Iglesia a una nueva familia espiritual.<\/p>\n<p>En s\u00edntesis forzosamente apresurada hay que decir que el carisma de fundador est\u00e1 integrado por cuatro elementos esenciales: la presencia de la inspiraci\u00f3n divina, la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica de esa inspiraci\u00f3n, la vocaci\u00f3n eclesial y la fecundidad espiritual.<\/p>\n<h3><strong>La inspiraci\u00f3n divina<\/strong><\/h3>\n<p>Sin inspiraci\u00f3n divina no hay carisma de fundador ni ning\u00fan otro carisma. Sabemos, en efecto, que los carismas son obra del Esp\u00edritu, que los reparte libremente a quienes le place. En particular, del carisma originador de nuevas formas de vida religiosa, en sentido gen\u00e9rico, dice la Evangelica Testificatio que \u00abes el fruto del Esp\u00edritu Santo, que act\u00faa siempre en la Iglesia\u00bb (n. 11). Obra del Esp\u00edritu es la intuici\u00f3n original que hace concebir al fundador el dise\u00f1o de un nuevo Instituto. Tal intuici\u00f3n o inspiraci\u00f3n original puede fomentarse bien direc\u00adtamente, como una iluminaci\u00f3n recibida del cielo por medio de voces, sue\u00f1os o visiones \u2014es el caso de San Bruno, de San Francisco de As\u00eds o de San Ignacio de Loyola\u2014, bien indirectamente, mediante acontecimientos y experiencias de la vida del fundador: el contacto con una necesidad de la Iglesia, de una poblaci\u00f3n, de una clase social; la sugerencia de otras personas, etc. Los caminos de Dios son m\u00faltiples y variados. De esta segunda clase fueron evidentemente, aunque quiz\u00e1s no exclusivamente, la inspiraci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, la de San Camilo de Lelis, la de San Juan Bosco.<\/p>\n<p>Sea de la clase que sea, la inspiraci\u00f3n fundacional originaria se comunica de ordinario gradualmente. Puede ser al principio muy confusa para ir luego perfil\u00e1ndose con nitidez creciente hasta delinear con precisi\u00f3n incluso los m\u00e1s m\u00ednimos detalles. En ese proceso, el fundador va adquiriendo una conciencia cada vez m\u00e1s clara de estar realizando una obra querida por Dios. Y es aqu\u00ed donde entra en juego lo que se ha llamado la \u00abignorancia\u00bb de los fundadores. Ellos no saben c\u00f3mo se ha producido el proceso. Su obra les aparece como extra\u00f1a. No son ellos los que la han emprendido. Es Dios, quien lo ha hecho todo. \u00c9l es el \u00fanico y verdadero fundador. A este respecto es absolutamente paradig\u00adm\u00e1tica la figura de San Vicente de Pa\u00fal. Pero es rasgo com\u00fan de la gran generalidad de los fundadores. Tambi\u00e9n \u2014espero hac\u00e9rselo ver\u2014 de Santa Luisa de Marillac.<\/p>\n<h3><strong>La dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica<\/strong><\/h3>\n<p>El primer contenido de la acci\u00f3n iluminadora del Esp\u00edritu es una peculiar visi\u00f3n del misterio de Cristo. Conforme a la sentencia de San Pablo <em>\u2014do es todo <\/em><em>y para todos, Cristo\u00bb <\/em>(Col., 3,11)\u2014 todos los fundadores experimentan la centra\u00adlidad absoluta de Cristo. Todos son de una manera u otra cristoc\u00e9ntricos. Pero cada uno de ellos, sobre todo los verdaderamente originales, los creadores de nuevas formas de vida, vive esa centralidad de una manera diferente. Bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu, su visi\u00f3n se concreta en una determinada dimensi\u00f3n del misterio cristol\u00f3gico. Y en torno a ella organizar\u00e1n los diversos elementos de su vida espiritual y de la vida espiritual de sus institutos. Puede ser el Cristo pobre de San Francisco de As\u00eds, el Cristo Rey eternal de San Ignacio o el Cristo evangelizador de los pobres de San Vicente de Pa\u00fal&#8230; y de Santa Luisa de Marillac.<\/p>\n<h3><strong>La vocaci\u00f3n eclesial<\/strong><\/h3>\n<p>Casi es una tautolog\u00eda decir que toda nueva fundaci\u00f3n tiene desde su mismo origen una vocaci\u00f3n eclesial. Ante todo, nace al servicio de la Iglesia. Bajo la gu\u00eda del Esp\u00edritu, el fundador pretende responder a determinadas necesidades de la Iglesia de su tiempo. En ese sentido se puede decir que todo fundador es \u00abmoderno\u00bb, puesto que su mensaje es una interpretaci\u00f3n del eterno mensaje evang\u00e9lico adaptado a las exigencias de la \u00e9poca que le toca vivir&#8230; y de las \u00e9pocas futuras. Pero, adem\u00e1s, nace <em>en <\/em>la Iglesia, lo cual implica la sumisi\u00f3n de los fundadores al discernimiento jer\u00e1rquico. Sumisi\u00f3n no siempre f\u00e1cil, porque, por su car\u00e1cter innovador, el carisma de fundador puede entrar a veces en conflicto aparente o real con el carisma de autoridad. Ser\u00e1 la calidad e intensidad de esa sumisi\u00f3n las que sirvan de criterio para juzgar de la validez de legitimidad del carisma presuntamente recibido. Sobre este punto vamos a tener ocasi\u00f3n de ver que Luisa de Marillac, lo mismo que San Vicente, fue en todo momento fervorosa hija de la Iglesia.<\/p>\n<h3><strong>Fecundidad espiritual<\/strong><\/h3>\n<p>El carisma de fundador comunica a su beneficiario la capacidad de transmitir a otros los contenidos de su inspiraci\u00f3n fundamental, implicarlos en la propia experiencia religiosa y hacer as\u00ed ampliable en el tiempo y en el espacio su misma acci\u00f3n salvadora. Es el don de la fecundidad espiritual, que le permite tener disc\u00edpulos e imitadores. Por ella se suele llamar padres y madres a los fundadores, como creadores de nuevas familias espirituales. Problema impl\u00ed\u00adcito es el de si no s\u00f3lo el carisma <em>del <\/em>fundador, sino tambi\u00e9n el carisma <em>de <\/em>fundador es comunicable a alguno o algunos de los disc\u00edpulos. No en el sentido de si varias personas pueden recibir simult\u00e1neamente el carisma de fundado\u00adres, lo cual parece fuera de duda. En el caso, entre otros, de los siete santos fundadores de los Servitas. Lo que se cuestiona es si algunos de los seguidores participan del carisma otorgado al fundador para dar comienzo a la obra o, al menos consolidarla y configurarla. Y tambi\u00e9n sobre este punto la respuesta es afirmativa, sobre todo en el caso de comunidades femeninas iniciadas por un var\u00f3n con la colaboraci\u00f3n de alguna o algunas mujeres fervorosas. De ah\u00ed el empleo del t\u00e9rmino <em>co-fundadora, <\/em>que no es un f\u00e1cil recurso para esquivar el problema, sino expresi\u00f3n de una realidad espiritual o, si se prefiere, neum\u00e1tica y que no implica ninguna infravaloraci\u00f3n de su papel en el origen del Instituto. Lo mismo que el fundador, la cofundadora interviene en la recepci\u00f3n de la inspiraci\u00f3n original, en su desarrollo gradual, en la configura\u00adci\u00f3n institucional y espiritual de la comunidad, en la formaci\u00f3n de los disc\u00edpulos y seguidores. Veamos ya c\u00f3mo ejerci\u00f3 estas funciones Luisa de Marillac en la formaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h2><strong>II. LA INSPIRACI\u00d3N ORIGINAL<\/strong><\/h2>\n<p>Sobre qui\u00e9n fuera el primero en recibir la inspiraci\u00f3n original de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, no cabe ninguna duda. San Vicente, a pesar de sus afirmaciones de que ni \u00e9l ni el P. Portail ni a la Srta. Le Gras ni a Margarita Naseau se les hab\u00eda ocurrido nunca semejante idea, es terminante sobre ese punto: la inspiraci\u00f3n de fundar las Caridades, de donde andando el tiempo, como un desarrollo natural, nacer\u00edan las Hijas de la Caridad, tuvo lugar en Ch\u00e1tillon en 1617 y fue inspiraci\u00f3n de Dios. Oig\u00e1mosle una vez m\u00e1s, aunque el pasaje sea harto conocido:<\/p>\n<p>\u00abPuede decirse que es Dios quien ha hecho vuestra Compa\u00f1\u00eda. Yo pensaba hoy en ello y me dec\u00eda: \u00ab\u00bfEres t\u00fa quien ha pensado en hacer una Compa\u00f1\u00eda de Hijas? \u00a1Ni mucho menos! \u00bfEs la se\u00f1orita Le Gras? Tampoco\u00bb. Yo no he pensado nunca en ello, os lo puedo decir de verdad. \u00bfQui\u00e9n ha tenido entonces la idea de formar en la Iglesia de Dios una compa\u00f1\u00eda de mujeres y de Hijas de la Caridad en traje seglar? Esto no hubiese parecido posible. Tampoco he pensado nunca en las de las parroquias. Os pudo decir que ha sido Dios y no yo.<\/p>\n<p>Yo era cura, aunque indigno, en una peque\u00f1a parroquia. Vinieron a decirme que hab\u00eda un pobre enfermo y muy mal atendido en una pobre casa de campo, y esto cuando estaba a punto de tener que ir a predicar. Me hablaron de su enfermedad y de su pobreza de tal forma que, lleno de gran compasi\u00f3n, lo recomend\u00e9 con tanto inter\u00e9s y con tal sentimiento que todas las se\u00f1oras se vieron impresionadas. Salieron de la ciudad m\u00e1s de cincuenta: yo hice como los dem\u00e1s; lo visit\u00e9 y lo encontr\u00e9 en tal estado que cre\u00ed conveniente confesarlo; y cuando llevaba el Sant\u00edsimo Sacramento, encontr\u00e9 algunos grupos de mujeres y <strong>Dios me dio este pensamiento: \u00ab\u00bfNo <\/strong>se pod\u00eda intentar reunir a estas buenas se\u00f1oras y exhortarles a entregarse a Dios, para servir a los pobres enfermos?\u00bb. A continuaci\u00f3n les indiqu\u00e9 que se podr\u00edan socorrer estas grandes necesidades con mucha facilidad. Inmediatamente se decidieron a ello. Luego se estableci\u00f3 en Par\u00eds esta Caridad, para hacer lo que est\u00e1is viendo. <strong>Y todo este bien <\/strong><strong>proviene de all\u00ed. <\/strong>Yo no hab\u00eda pensado nunca en eso. Ha sido Dios, hijas m\u00edas, quien lo ha querido y, San Agust\u00edn asegura que, cuando las cosas suceden de esta forma, es Dios el que las hace. En esta ciudad de Par\u00eds, algunas se\u00f1oras tuvieron este mismo deseo de asistir a los pobres de su parroquia, pero, cuando llegaron a la ejecuci\u00f3n, se vieron impedidas de hacerles los servicios m\u00e1s bajos y penosos. En las misiones me encontr\u00e9 con una buena joven aldeana que se hab\u00eda entregado a Dios para instruir a las ni\u00f1as de aquellos lugares. Dios le inspir\u00f3 el pensamiento de que viniese a hablar conmigo. <strong>Le propuse <\/strong>el servicio de los enfermos. Lo acept\u00f3 enseguida con agrado, y la <strong>envi\u00e9 <\/strong>a San Salvador, que es la primera parroquia de Par\u00eds donde se ha establecido la Caridad. Se fund\u00f3 luego una Caridad en San Nicol\u00e1s du Chardonnet, luego en San Benito, donde hab\u00eda algunas buenas j\u00f3venes, a las que Dios dio tal bendici\u00f3n, <strong>que desde entonces empezaron a reunirse casi imperceptiblemente.<\/strong><\/p>\n<p>Ved, pues, mis querid\u00edsimas hermanas c\u00f3mo la raz\u00f3n que da San Agust\u00edn para conocer que las obras son de Dios se nos manifiesta realmente en vuestra Compa\u00f1\u00eda, de tal forma que, si se nos preguntase c\u00f3mo se ha hecho esto, podemos decir \u00abNo lo s\u00e9\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Desde luego, en 1617, cuando, seg\u00fan el propio San Vicente, \u00e9l recibe la inspiraci\u00f3n fundacional de la Compa\u00f1\u00eda \u2014\u00bbDios me dio este pensamiento\u00bb\u2014, Santa Luisa estaba completamente ajena a tales empe\u00f1os. Y, sin embargo, seg\u00fan San Vicente \u00abtodo este bien procede de all\u00ed\u00bb. Pero no menos digno de conside\u00adraci\u00f3n es el hecho de que tampoco en la vocaci\u00f3n de Margarita Naseau, que, terminantemente, es para San Vicente, \u00abla primera de esas buenas hermanas\u00bb, es decir, la primera Hija de la Caridad, intervino inicialmente Santa Luisa: \u00able propuse el servicio de los pobres\u00bb, \u00abla envi\u00e9 a San Salvador\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00e1 que concluir que Santa Luisa no intervino para nada en la concepci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, en su inspiraci\u00f3n original? Las cosas no son tan sencillas. Dije antes que la inspiraci\u00f3n fundacional puede ser al principio confusa. En el caso de las Hijas de la Caridad, esa oscuridad original es patente. De las Caridades fundadas de Ch\u00e1tillon en 1617 a la constituci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda hay un largo trecho y no s\u00f3lo temporal. Y en \u00e9l interviene claramente Santa Luisa. Para captar el alcance y significado de esta intervenci\u00f3n hay que analizar una vez m\u00e1s la iluminaci\u00f3n de 1623. Releamos el relato en sus pasajes esenciales.<\/p>\n<p>\u00abEl d\u00eda de Pentecost\u00e9s, oyendo la Santa Misa o haciendo oraci\u00f3n en la Iglesia, en un instante, mi esp\u00edritu qued\u00f3 iluminado acerca de sus dudas.<\/p>\n<p>Y se me advirti\u00f3 que deber\u00eda permanecer con mi marido y que llegar\u00eda un tiempo en que estar\u00eda en condiciones de hacer voto de pobreza, de castidad y de obediencia, y que estar\u00eda en una peque\u00f1a comunidad en la que algunas har\u00edan lo mismo. Entend\u00ed que ser\u00eda esto en un lugar dedicado a servir al pr\u00f3jimo; pero no pod\u00eda comprender c\u00f3mo podr\u00eda ser, porque deb\u00eda hacer idas y venidas.<\/p>\n<p>Se me asegur\u00f3 tambi\u00e9n que deb\u00eda permanecer en paz en cuanto a mi director, y que Dios me dar\u00eda otro, que me hizo ver, seg\u00fan me parece, y yo sent\u00ed repugnancia en aceptar; sin embargo, consent\u00ed pareci\u00e9ndome que no era todav\u00eda cuando deb\u00eda hacerse este cambio\u00bb<sup>10<\/sup>.<\/p>\n<p>De este breve texto, objeto de innumerables an\u00e1lisis y comentarios a lo largo del tiempo, se desprenden, a mi entender, las siguientes conclusiones:<\/p>\n<p>1. Se trata de una verdadera revelaci\u00f3n interior, acompa\u00f1ada incluso de visio\u00adnes: la de su nuevo director, la del lugar donde se realizar\u00eda su aspiraci\u00f3n de vivir consagrada al servicio de Dios y del pr\u00f3jimo. Si a San Vicente la inspiraci\u00f3n se le concede por la v\u00eda indirecta, por medio de los acontecimientos que revelan una necesidad, a Santa Luisa se le otorga de manera directa, mediante una iluminaci\u00f3n comparable a la recibida por Santa \u00c1ngela de Merici para la fundaci\u00f3n de las Ursulinas o por San Norberto para la de los Premonstratense y San Juan de Mata para la de los Trinitarios.<\/p>\n<p>2. La visi\u00f3n tiene un alcance comunitario. Evidentemente revela a Luisa su futuro personal. Pero no s\u00f3lo \u00e9ste: lo que ve es \u00abuna peque\u00f1a comunidad\u00bb destinada a servir al pr\u00f3jimo y, sin embargo, consagrada por votos. La intenci\u00f3n comunitaria de la visi\u00f3n es indubitable. Ah\u00ed est\u00e1 en germen, aunque todav\u00eda de manera confusa <em>\u2014\u00bbno pod\u00eda comprender\u00bb\u2014, <\/em>la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Notemos de pasada que los votos pertenecen al dise\u00f1o primario de la comu\u00adnidad.<\/p>\n<p>3. El cambio de director aparece inseparablemente vinculado a la realiza\u00adci\u00f3n de la visi\u00f3n. Es su conditio sine qua non. Por eso ella lo acepta a pesar de su repugnancia. La iluminaci\u00f3n directa concedida a Santa Luisa aparece as\u00ed \u00edntimamente ligada a la indirecta recibida seis a\u00f1os antes por San Vicente. La una sigue a la otra y la supone. Por eso, desde este punto de vista, ambos son fundadores o, si se prefiere, teniendo en cuenta la cronolog\u00eda de los hechos y su relaci\u00f3n mutua, el uno es fundador y la otra cofundadora.<\/p>\n<p>\u00bfY la \u00abignorancia\u00bb de los fundadores, su no creerse a s\u00ed mismos creadores de la comunidad que han originado? \u00bfSe da tambi\u00e9n en Santa Luisa? Se da indudablemente. Lo sabemos indirectamente por San Vicente. Como hemos visto antes, una y otra vez repite que tampoco la se\u00f1oria Le Gras, hab\u00eda pensado jam\u00e1s en la fundaci\u00f3n. Ello nos bastar\u00eda para atribuirle el rasgo, pues San Vicente estaba al tanto de los m\u00e1s \u00edntimos pensamientos de Luisa. Pero es que adem\u00e1s tenemos el testimonio de la propia Luisa. Y aqu\u00ed tengo que echar mano de una conocid\u00edsima idea suya que, sin embargo, nunca he visto interpretada en ese sentido. Se trata de su insistencia en que Mar\u00eda es la \u00fanica Madre de la Compa\u00f1\u00eda. De los varios textos que repiten la idea, hay uno especialmente revelador. Se trata de una carta dirigida a San Vicente en diciembre de 1658:<\/p>\n<p>\u00abNo me he atrevido a manifestar a su caridad, en nombre de toda la Compa\u00f1\u00eda de nuestras Hermanas, que nos considerar\u00edamos muy dichosas de que nos pusiera ma\u00f1ana en el santo altar bajo la protecci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, ni a suplicarle que nos alcance la gracia de que podamos reconocerla como siempre nuestra \u00fanica Madre, <strong>puesto que su Hijo no ha permitido hasta el presente que nadie <\/strong><strong>usurpase ese nombre en acto p\u00fablico\u00bb<\/strong><strong><sup>11<\/sup><\/strong><strong>.<\/strong><\/p>\n<p>Como vemos por la \u00faltima frase, Santa Luisa sab\u00eda perfectamente que, en privado y posiblemente dirigi\u00e9ndose a ella, las Hermanas la llamaban Madre o la Madre. Y es eso lo que se niega a aceptar. Ella no es la madre de la Compa\u00f1\u00eda. \u00c9sta no tiene otra madre que la Virgen. Como, para San Vicente, ni la Congre\u00adgaci\u00f3n de la Misi\u00f3n ni las Hijas de la Caridad tienen otro fundador que Dios, para Luisa, la Compa\u00f1\u00eda no tiene otra engendradora que Mar\u00eda. Ella es por eso la \u00fanica Madre, la verdadera fundadora. San Vicente no la contradijo en vida. Aguard\u00f3 a su muerte para desmentirla. Entonces lo afirm\u00f3 tajantemente: \u00ab\u00a1\u00c1nimo! \u2014dijo en la conferencia del 3 de julio de 1660 sobre las virtudes de la se\u00f1orita Le Gras\u00ad<em>Ten\u00e9is en el cielo una madre que goza de mucha influencia\u00bb&#8216;. <\/em>Como nosotros cuando le o\u00edmos decir a \u00e9l que no era el fundador de la Misi\u00f3n y de la Caridad, \u00e9l tampoco crey\u00f3 a su compa\u00f1era de afanes fundadores. Y la consider\u00f3 aut\u00e9ntica madre. La consider\u00f3 fundadora.<\/p>\n<h2><strong>III. EL DESARROLLO GRADUAL<\/strong><\/h2>\n<p>La idea inicial de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad tuvo un desarrollo largo y lento. Pasaron diecis\u00e9is a\u00f1os entre la primera concepci\u00f3n de \u00abla Caridad\u00bb y su plasmaci\u00f3n en una comunidad organizada. Son los a\u00f1os de evoluci\u00f3n de Santa Luisa y los a\u00f1os de b\u00fasqueda de caminos concretos por parte de San Vicente. Los a\u00f1os que van de las Caridades a la Compa\u00f1\u00eda. Vicente necesit\u00f3 la experiencia de la parcial inoperancia de las cofrad\u00edas en las grandes ciudades <em>\u2014\u00bbcuando llegaron a la ejecuci\u00f3n, se vieron impedidas de hacerles los servicios <\/em><em>m\u00e1s bajos y m\u00e1s penosos\u00bb\u2014 <\/em>para concebir la idea de una asociaci\u00f3n compuesta por muchachas sencillas en vez de grandes damas y dedicada por entero al servicio de los pobres. Luisa recorri\u00f3 un camino m\u00e1s largo, desde su inicial vocaci\u00f3n contemplativa hasta su decisi\u00f3n de consagrarse de por vida al servicio de los pobres, pasando por su tremenda noche oscura de 1623, su viudez, el intento de vida religiosa en su propia casa y su actividad como visitadora de las Caridades. Es un proceso que se ha descrito numerosas veces y que no voy a repetir. Me interesa solamente destacar dos puntos: la intervenci\u00f3n de Luisa en la formaci\u00f3n de las primeras candidatas y en la constituci\u00f3n material y formal de la comunidad.<\/p>\n<p>Si Margarita Naseau es la primera Hija de la Caridad seg\u00fan declaraci\u00f3n del mismo Vicente, Luisa es la primera maestra de novicias. A la casa de Luisa empez\u00f3 a enviar Vicente las muchachas que se presentaban con deseos de servir a los pobres, empezando por la propia Margarita: d\u00edgame <em>\u00absi esa buena muchacha de Suresnes, que otras veces la ha visitado y que se dedica a la ense\u00f1anza de <\/em><em>las ni\u00f1as, la ha ido a ver, como me prometi\u00f3 el domingo pasado cuando estuvo <\/em><em>aqu\u00ed\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Fue de ese grupo de muchachas que, poco a poco <em>\u00abempezaron a reunirse <\/em><em>casi imperceptiblemente\u00bb <\/em>de donde surgir\u00eda la comunidad, la Compa\u00f1\u00eda, el 29 de noviembre de 1633 y precisamente en la casa de Santa Luisa. De modo que sin la intervenci\u00f3n de \u00e9sta, la comunidad no hubiera sido posible. Se ha hecho notar que San Vicente, si es que estuvo presente en la constituci\u00f3n material de la comunidad en aquella fecha, jam\u00e1s se refiere a ella, en tanto que para Santa Luisa s\u00ed tiene verdadero relieve. El hecho tiene una explicaci\u00f3n sencilla. Vicente tiene conciencia de que la inspiraci\u00f3n inicial se hab\u00eda producido muchos a\u00f1os antes: en una luminosa ma\u00f1ana de agosto en el pueblecito de Ch\u00e1tillon. Todo lo dem\u00e1s fue desarrollo. Tampoco al hablar de los or\u00edgenes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n se refiere nunca al 17 de abril de 1625, fecha en que se fund\u00f3 oficialmente, sino al 25 de enero de 1617, la fecha del serm\u00f3n de Folleville, la fecha en que sinti\u00f3 la inspiraci\u00f3n de Dios para dar comienzo a la Misi\u00f3n. Para Luisa, en cambio, el comienzo estaba en aquel martes de la primera semana de Adviento de 1633 en que un grupito de humildes muchachas pueblerinas llegaron por primera vez a su casa para iniciar en ella una experiencia cargada de futuro.<\/p>\n<p>Pero la atenci\u00f3n a la fundaci\u00f3n material de la comunidad no debe hacernos olvidar la intervenci\u00f3n de Luisa en la fundaci\u00f3n formalmente considerada. Es aqu\u00ed donde hay que situar el pu\u00f1ado de cartas de incierta dataci\u00f3n intercambiado entre Luisa y Vicente por los a\u00f1os de 1630 a 1633. Dejando aparte cuestiones controvertidas, parece fuera de duda que todav\u00eda en 1630 Luisa se sent\u00eda inclinada a abrazar la vida contemplativa. Ese a\u00f1o, en efecto, San Vicente alaba <em>\u00absu generosa resoluci\u00f3n de honrar la adorable <\/em><em>vida oculta de nuestro Se\u00f1or, tal como le dio nuestro Se\u00f1or deseos desde <\/em><em>su juventud\u00bb<sup>15<\/sup>. <\/em>A esa carta sigue una especie de forcejeo en el que unas veces parece ser Luisa la que urge y Vicente el que refrena y otras veces al contrario. Los ecos que nos han llegado de \u00e9l son fragmentarios y dispersos y no permiten fijar con seguridad las posturas de uno y otra. Benito Mart\u00ednez llega a pensar que lo que en un momento dado piensa Santa Luisa es fundar con aquellas primeras muchachas una Congregaci\u00f3n reli\u00adgiosa, interpretando as\u00ed este pasaje de San Vicente: <em>\u00abUsted busca convertirse <\/em><em>en sierva de esas pobres muchachas, y Dios quiere que sea sierva de \u00e9l y <\/em><em>quiz\u00e1 de otras muchas personas a las que no servir\u00eda de otra forma\u00bb. <\/em>Sor Charpy, en cambio, lo interpreta todo en sentido diametralmente opuesto: ve en \u00e9sa y en las dem\u00e1s cartas de la \u00e9poca una pugna entre la impaciencia de la dirigida, que tendr\u00eda ya perfectamente clara la idea de las Hijas de la Caridad y estar\u00eda decidida a fundarlas a toda costa, y la prudencia del director. Pugnas s\u00ed que hay, pero a mi entender, el sentido es otro. Recurramos para aclararlo al primer bi\u00f3grafo de Luisa. San Vicente estaba decidido a crear la nueva comunidad y para ello necesitaba una mujer: <em>\u00abEl <\/em><em>se\u00f1or Vicente pens\u00f3 que era necesario reunir a aquellas j\u00f3venes en comu\u00adnidad bajo la direcci\u00f3n de una Superiora&#8230; Y no encontr\u00f3 a nadie m\u00e1s digno <\/em><em>de ese empleo que la se\u00f1orita Le Gras\u00bb. <\/em>Pero la se\u00f1orita Le Gras no hab\u00eda acabado del todo de resolver sus problemas personales: dudas sobre su propia vocaci\u00f3n, angustia por la suerte de su hijo&#8230; Las experiencias vividas entre 1630 y 1633, singularmente las visitas a las Caridades, la fueron madurando. Las experiencias y la direcci\u00f3n de Vicente, que suave, pero firme\u00admente, la fue preparando, acaso sin que ella se diera cuenta, a asumir su misi\u00f3n de fundadora. En efecto, en torno a Pentecost\u00e9s de 1633, le escribe San Vicente:<\/p>\n<p>\u00abEn relaci\u00f3n con el asunto que lleva entre manos, todav\u00eda no tengo el coraz\u00f3n bastante iluminado ante Dios por una dificultad que me impide ver si es \u00e9sa la voluntad de su Divina Majestad. Le pido, se\u00f1orita, que le encomiende este asunto durante estos d\u00edas, en que El comunica con mayor abundancia las gracias del Esp\u00edritu Santo, as\u00ed como el propio Esp\u00edritu Santo\u00bb.<\/p>\n<p>Y al acabarse el verano, durante los ejercicios espirituales de agosto o septiembre, le comunica por fin la buena nueva:<\/p>\n<p>\u00abCreo que su \u00e1ngel bueno ha hecho lo que indicaba en la que me escribi\u00f3. Hace cuatro o cinco d\u00edas que ha comunicado con el m\u00edo a prop\u00f3sito de la caridad de sus hijas, pues es cierto que me ha sugerido el recuerdo y que he pensado seriamente en esa buena obra; ya hablaremos de ella, con ayuda de Dios, el viernes o el s\u00e1bado. Si no me indica antes otra cosa\u00bb.<\/p>\n<p>Bajo la direcci\u00f3n de Vicente y con la gu\u00eda del Esp\u00edritu, Luisa hab\u00eda descubierto su vocaci\u00f3n definitiva: convertirse en sierva de <em>\u00abesas pobres muchachas\u00bb <\/em>y de <em>\u00abotras muchas personas\u00bb, <\/em>es decir, en fundadora de las Hijas de la Caridad. \u00bfRecibi\u00f3 para ello una nueva luz sobrenatural, an\u00e1loga a la de 1623? Ello explicar\u00eda su impaciencia de las \u00faltimas semanas, prudentemente frenada por Vicente, poco inclinado por temperamento a creer a la ligera en fen\u00f3menos extraordinarios, y permitir\u00eda leer a una nueva luz la alusi\u00f3n a la comunicaci\u00f3n entre los respectivos \u00e1ngeles de la guarda. En todo caso, fue s\u00f3lo cuando director y dirigida estuvieron de pleno acuerdo sobre la voluntad divina cuando surgi\u00f3 la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<h2><strong>IV<\/strong><strong>&#8211; <\/strong><strong>La configuraci\u00f3n del Instituto<\/strong><\/h2>\n<p>No menos importante que la inspiraci\u00f3n original y el desarrollo gradual es, para la existencia de las comunidades, la intervenci\u00f3n del fundador en la configuraci\u00f3n institucional y espiritual de las mismas. Mediante ella, va dando forma \u2014la forma ida de Dios\u2014, ya en el terreno de la organizaci\u00f3n jur\u00eddica, ya en el del esp\u00edritu lo, a la nueva familia religiosa. Tambi\u00e9n en estos terrenos fue muy importante para Hijas de la Caridad, la intervenci\u00f3n de Santa Luisa.<\/p>\n<h3><strong>El nombre<\/strong><\/h3>\n<p>Si, como os recordaba antes, \u00abde nominibus non est disputandum\u00bb, hay sin embargo, ocasiones en que los nombres cobran trascendencia, porque pueden decidir y sin duda deciden la naturaleza misma de la cosa. Si da igual llamar a un reci\u00e9n nacido Juan o Pedro \u2014al menos para nosotros los occidentales, que hemos perdido el sentido sacral del \u00abnomen-numen\u00bb, de los antiguos\u2014 no es indiferente que una Congregaci\u00f3n se denomine de una manera o de otra. Luisa de Marillac sinti\u00f3 muy agudamente la importancia del nombre. Por eso, la primera objeci\u00f3n que puso a la primera aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, de 1646, por el Arzobispo-Coadjutor de Par\u00eds, que se hab\u00eda omitido el verdadero nombre de sus asociadas:<\/p>\n<p><em>\u00abPerm\u00edtame que diga a su caridad que la explicaci\u00f3n que se da en nuestro <\/em><em>reglamento de Hijas de la Caridad me hace desear se contin\u00fae d\u00e1ndonos este titulo <\/em><em>que quiz\u00e1 por inadvertencia se ha omitido en el documento de aprobaci\u00f3n deI <\/em><em>establecimiento\u00bb<\/em><\/p>\n<p>En efecto, el decreto aprobatorio dec\u00eda simplemente \u00aberigimos la asociaci\u00f3n de dichas j\u00f3venes y viudas con el t\u00edtulo&#8230; de sirvientas de los pobres de la Caridad\u00bb. As\u00ed pues, las Hijas de la Caridad deben a Santa Luisa, si no la invenci\u00f3n del nombre, que probablemente tiene otro origen, s\u00ed la conservaci\u00f3n y la consagraci\u00f3n oficial del mismo.<\/p>\n<h3><strong>El superior eclesi\u00e1stico<\/strong><\/h3>\n<p>La segunda objeci\u00f3n de Santa Luisa fue todav\u00eda m\u00e1s importante. Se refer\u00eda a la autoridad suprema de la Compa\u00f1\u00eda, que la aprobaci\u00f3n arzobispal atribu\u00eda al prelado diocesano. Luisa tom\u00f3 sobre este punto desde el primer momento una posici\u00f3n neta y decidida, que mantuvo a lo largo de varios a\u00f1os hasta conseguirlo: quer\u00eda a toda costa que el superior de la Compa\u00f1\u00eda fuera el Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, es decir, el Se\u00f1or Vicente y sus sucesores en el oficio. Los textos son sumamente abundantes y expresivos. Escojamos, casi al azar, dos de ellos:<\/p>\n<p><em>\u00abEsos t\u00e9rminos de dependencia tan absoluta del se\u00f1or Arzobispo, \u00bfno podr\u00edan <\/em><em>perjudicarnos en el futuro al dejar libertad para apartarnos de la direcci\u00f3n del Superior <\/em><em>General? \u00bfNo es necesario, se\u00f1or, mediante este documento de aprobaci\u00f3n, que su <\/em><em>caridad se nos d\u00e9 como Director perpetuo?&#8230; En nombre de Dios, se\u00f1or, no permita <\/em><em>usted que se haga nada que abra una posibilidad, por peque\u00f1a que sea, de separar <\/em><em>la Compa\u00f1\u00eda de la direcci\u00f3n que Dios le ha dado; porque puede usted tener <\/em><em>seguridad de que inmediatamente dejar\u00eda de ser lo que es y los pobres enfermos ya no ser\u00edan socorridos, <\/em>y <em>as\u00ed creo que tampoco se cumplir\u00eda ya por nosotras la voluntad <\/em><em>Dios\u00bb<sup>.<\/sup><\/em><\/p>\n<p><em>\u00abMe ha parecido que Dios ha establecido mi alma en una gran paz y sencillez en la oraci\u00f3n, muy imperfecta por parte m\u00eda, que he hecho acerca de la necesidad que tiene la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad de hallarse siempre, sucesivamente, bajo <\/em><em>direcci\u00f3n que la divina Providencia le ha dado, tanto en lo espiritual como en <\/em><em>lo temporal; y en ella he cre\u00eddo haber visto que ser\u00eda m\u00e1s ventajoso para su gloria que la Compa\u00f1\u00eda<\/em><em> llegara a desaparecer por completo antes que estar bajo otra direcci\u00f3n, ya que esto<\/em><em> parece ser\u00eda contrario a la voluntad de Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Pero no fueron s\u00f3lo palabras, fueron tambi\u00e9n actuaciones. Santa Luisa movi\u00f3 los todos resortes a su alcance para conseguir lo que pretend\u00eda. En 1647 hizo que la Reina Ana de Austria dirigiera al Papa una s\u00faplica pidi\u00e9ndole que tuviese a bien \u00ab<em>nombrar<\/em><em> directores perpetuos de dicha cofrad\u00eda o sociedad de sirvientas de los pobres<\/em><em> de la Caridad a dicho superior general de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y a sus suce<\/em><em>sores en el mismo cargo\u00bb. <\/em>No sabemos si la s\u00faplica lleg\u00f3 a cursarse, pero, en todo caso, su existencia es una prueba de la decidida voluntad de Santa Luisa sobre este punto.<\/p>\n<p>Como lo es tambi\u00e9n su proceder en el nunca bien aclarado de la p\u00e9rdida de la primera aprobaci\u00f3n. Sabido es que, cuando en 1650 se intent\u00f3 registrar la aprobaci\u00f3n arzobispal de la Compa\u00f1\u00eda en el Parlamento de Par\u00eds, no pudo hacerse porque el documento original y las Letras Patentes del Rey se hab\u00edan extraviado. El reci\u00e9n nombrado procurador general, Nicol\u00e1s Fouquet, hijo por cierto de una importante dama de la Caridad muy amiga de Santa Luisa, no pudo encontrarlos entre los papeles de su difunto antecesor, Blas M\u00e9liand. Tampoco se encontraron en el archivo de San L\u00e1zaro ni en la casa de las Hermanas, por m\u00e1s que Santa Luisa hizo que se buscaran en uno y otro lado. Carecen de fundamento s\u00f3lido todas las hip\u00f3tesis que se han hecho sobre esta desaparici\u00f3n, desde la de atribu\u00edrsela a Luisa hasta hacer respon\u00adsable de ella a la propia Ana de Austria, para evitar que la aprobaci\u00f3n arzobispal, al ser registrada por el Parlamento, adquiriese fuerza de Ley consagrando as\u00ed el principio de dependencia del Arzobispado privando de eficacia a su propia s\u00faplica. Lo \u00fanico do es que hubo que empezar de nuevo todas las gestiones: nueva aprobaci\u00f3n del arzobispo, que era ya el antiguo coadjutor, concedida el 18 de enero de 1655, nuevas Patentes reales -noviembre de 1657- y registro en el Parlamento, logrado en 1658. Es de notar que s\u00f3lo un punto importante distingue la segunda aprobaci\u00f3n de la primera: en la nueva, conforme a los deseos de Luisa, se conf\u00eda a perpetuidad el gobierno y direcci\u00f3n de la cofrad\u00eda \u00aba Vicente de Pa\u00fal y sus sucesores los superiores generales de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n\u00bb, y en todos los pasajes en que antes se hablaba del gado del arzobispo, se habla ahora del superior.<\/p>\n<p>La constituci\u00f3n del Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n en superior general de las Hijas de la Caridad es, por tanto, una de las aportaciones de Santa Luisa a la configuraci\u00f3n institucional de la Compa\u00f1\u00eda. Es una aportaci\u00f3n b\u00e1sica, porque do ella se derivan otra muchas, pero una aportaci\u00f3n cuyo sentido y alcance es preciso valorar con precisi\u00f3n. No estoy de acuerdo con una interpretaci\u00f3n que reducir\u00eda a San Vicente a mero y resignado ejecutor de los deseos de Luisa, como si en \u00e9l hubiera una repugnancia a aceptar el superiorato de las Hijas de la Caridad para no desviar a la C.M. de su finalidad propia, la evangelizaci\u00f3n de los pobres y la direcci\u00f3n de los seminarios. No. Las dudas de San Vicente son de otra especie. Es que \u00e9l no se tiene por el verdadero fundador, papel, que, como sabemos, atribuye s\u00f3lo a Dios. Por eso, cuando Luisa le escribe argument\u00e1ndole que<\/p>\n<p><em>\u00abLa base sin la que creo es imposible que pueda subsistir dicha compa\u00f1\u00eda, ni que Dios <\/em><em>obtenga de ella la gloria que parece querer que se le d\u00e9, es la necesidad que la <\/em><em>Compa\u00f1\u00eda tiene de ser erigida, bien bajo el nombre de compa\u00f1\u00eda o bajo el de cofrad\u00eda, <\/em><em>enteramente sometida y dependiente de la direcci\u00f3n venerable del venerado superior <\/em><em>general de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, con el consentimiento de su compa\u00f1\u00eda, a fin <\/em><em>de que, agregadas a ella y participando del bien que all\u00ed se hace, la divina bondad, por <\/em><em>los m\u00e9ritos de Jesucristo y la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, nos conceda la gracia <\/em><em>de vivir del esp\u00edritu con que su bondad anima a dicha venerable compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>San Vicente responde:<\/p>\n<p><em>\u00abEs Dios el que ha fundado a esa peque\u00f1a compa\u00f1\u00eda y el que la dirige: dej\u00e9mosle hacer <\/em><em>y adoremos su divina y amable direcci\u00f3n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En una palabra, es la dial\u00e9ctica de los santos. Si San Vicente no se tiene a s\u00ed mismo por fundador, Luisa est\u00e1 absolutamente convencida de que lo es y apoyada por eso convicci\u00f3n acabar\u00e1 por vencer los escr\u00fapulos del santo. En reciprocidad, Vicente lo proclamar\u00e1 a ella madre de la Compa\u00f1\u00eda. No es pues que santa Luisa haya forzado aVicente a aceptar el papel de superior de la Compa\u00f1\u00eda. Ser\u00eda absurdo. Simplemente le ha hecho ver lo que todo el mundo ve\u00eda y que \u00e9l, en su \u00abignorancia\u00bb de fundador, era el \u00fanico en negarse a ver. Por lo dem\u00e1s, Luisa se muestra en todo momento sumamente respetuosa con los puntos de vista de su maestro y padre espiritual, sin atreverse a hacer nada sin su expreso consentimiento. Por eso, si en noviembre de 1646 no comunica a las Hermanas la llegada de la aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda por arzobispo-coadjutor de Par\u00eds, le explica la omisi\u00f3n a San Vicente con una f\u00f3rmula que lejos de tener nada de sequedad, como se ha pretendido, suena a humilde respetuosa presentaci\u00f3n de excusas:<\/p>\n<p><em>\u00abNo se me ocurri\u00f3 preguntarle si deb\u00eda comunicar esto a las Hermanas, y no lo he he<\/em>cho\u00bb.<\/p>\n<h3><em>Las Reglas<\/em><\/h3>\n<p>El medio por excelencia por el que los fundadores configuran espiritualmente a sus munidades es la Regla. No sabemos con detalle c\u00f3mo se elaboraron las Reglas de Hijas de la Caridad. En conjunto, son obra de San Vicente. Pero cont\u00f3 para ello con ayuda de varios colaboradores entre los que figur\u00f3 ciertamente el P. Portail y, por puesto, Luisa de Marillac. Ella intervino ante todo urgiendo al santo para que las redactara. En este sentido hay que interpretar sus preguntas en noviembre de 1646, a ra\u00edz de la primera aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<p><em>\u00abEsos reglamentos que se nos deben dar, \u00bfes intenci\u00f3n del se\u00f1or Arzobispo que sean los que van a continuaci\u00f3n de la instancia? \u00bfRequerir\u00eda esto un acta aparte o es que se <\/em><em>quiere poner otros por separado?\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Las preguntas se convierten en respetuoso apremio unos a\u00f1os m\u00e1s tarde:<\/p>\n<p><em>\u00abLa segunda necesidad es que nuestra forma de vida quede redactada por escrito para po<\/em><em>der darla a los lugares en que haya Hermanas capaces de leerla y guardarla rev<\/em><em>erentemente, sin mostrarla a las personas del mundo ni darles copia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>San Vicente parec\u00eda tener menos prisa. Sin duda quer\u00eda hacer como con las Reglas de los misioneros: experimentarlas antes de ponerlas por escrito. Por eso promet\u00eda: \u00abEn <em>el porvenir tendr\u00e9is vuestras reglas\u00bb. <\/em>Lentamente, sin prisas, se fueron redactando varios borradores y, aunque no los conservamos todos, como tampoco las observaciones hechas por los diversos redactores, algunos escritos de Santa Luisa que poseemos, demuestran lo atentamente que los ley\u00f3, lo minucioso de sus observaciones sobre los mismos y que ella fue la primera redactora de algunos. Hay dos p\u00e1rrafos que quiero destacar:<\/p>\n<p><em>He pensado en \u00abla necesidad de que las reglas obliguen siempre a la vida pobre, sen<\/em><em>cilla y humilde, por miedo a que si se adoptara una forma de vida que requiriera m\u00e1s gast<\/em><em>o y con pr\u00e1cticas que atrajeran a la ostentaci\u00f3n y, en parte, a la clausura, esto obligara<\/em><em> a buscar medios para subsistir, como ser\u00eda, por ejemplo, constituir un cuerpo <\/em><em>o grupo interior y sin acci\u00f3n, que se alojar\u00eda por separado de las que entraran salieran, mal vestidas; porque hay algunas que dicen que este tocado, este nombre d\u00e9 Hermana, no nos dan autoridad, sino que atraen desprecio<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>No menos importante es la observaci\u00f3n que hace al art\u00edculo 10\u00b0 de las Reglan Comunes:<\/p>\n<p><em>\u00abLa palabra ingratos, \u00bfno es demasiado dura y no hace presumir de los pobres qu\u00e9 <\/em><em>deben agradecimiento a las Hermanas de la Caridad? lo que no debe ser, porque las <\/em><em>Hermanas tienen obligaci\u00f3n de servirles<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>He destacado estos dos p\u00e1rrafos porque uno y otro revelan que la intervenci\u00f3n de Santa Luisa en la redacci\u00f3n de las Reglas fue m\u00e1s all\u00e1 de correcciones de detalle a esta o la otra disposici\u00f3n para afectar al esp\u00edritu mismo que deb\u00eda animarlas. Las Reglas (lo las Hijas de la Caridad, son, ante todo, la expresi\u00f3n de todos esos valores tal y como los entend\u00eda San Vicente, pero reflejan tambi\u00e9n la visi\u00f3n que de ellos ten\u00eda Santa Luisa Darle el t\u00edtulo de fundadora o cofundadora es tambi\u00e9n, desde este punto de vista, do estricta justicia.<\/p>\n<h3><em>Los votos<\/em><\/h3>\n<p>Si los fundadores realizan la configuraci\u00f3n material y espiritual de su comunidad en funci\u00f3n de los contenidos de la inspiraci\u00f3n original que le dio vida, en ning\u00fan otro elemento resalta esto con mayor claridad que en el tema de los votos de las Hijas de la Caridad. La primera intuici\u00f3n de Santa Luisa sobre la Compa\u00f1\u00eda, la iluminaci\u00f3n de 1623, inclu\u00eda claramente \u2014lo hice notar antes\u2014 la profesi\u00f3n de los consejos evang\u00e9licos: \u00abllegar\u00eda un tiempo en que estar\u00eda en condiciones de hacer voto de pobreza, de castidad y de obediencia, y que estar\u00eda en una peque\u00f1a comunidad en la que algunas har\u00edan lo mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Para Santa Luisa, por tanto, no pudo ser una sorpresa que en la conferencia del 19 de julio de 1640, San Vicente, siguiendo un m\u00e9todo que podr\u00eda llamarse socr\u00e1tico, propusiera a las Hijas de la Caridad la emisi\u00f3n de votos, aunque, eso s\u00ed, privados y de conciencia, para no convertirse en religiosas, pero, no obstante, sometidos a la concesi\u00f3n por parte de los superiores; ninguna Hermana deber\u00eda tener la osad\u00eda de hacerlos por su cuenta ni siquiera con el permiso del confesor. \u00bfLanzaba con esto una discreta indirecta a la misma Luisa de Marillac? El caso es que los votos so institucionalizaron muy pronto en la Compa\u00f1\u00eda, conforme a la expectaci\u00f3n de Luisa y a sus indudables deseos. El 15 de marzo de 1642, un mes despu\u00e9s que los misioneros, los emit\u00eda junto con Santa Luisa, un primer grupo de cuatro Hermanas. Fueron votos perpetuos.<\/p>\n<p>En la correspondencia de Santa Luisa abundan las alusiones a los votos. En ellas evidencia que conoce perfectamente su naturaleza, que se los propone a las Hermanas como ideal de vida y norma a la que deben ajustar su conducta, que est\u00e1 perfectamente al tanto de las ideas y la disciplina del fundador sobre el asunto y la comparte, como, por ejemplo, el deseo de que sean anuales y la pr\u00e1ctica de no concederlos perpetuos sino a personas muy probadas, que los considera uno de los tesoros espirituales de la Compa\u00f1\u00eda. No elabora en torno a ellos una teor\u00eda o una pr\u00e1ctica, pero la alegr\u00eda que muestra cuando se les conceden a las Hermanas, el relieve que da a esa noticia, la devoci\u00f3n con que recuerda los aniversarios y las fechas de renovaci\u00f3n y la instancia con que solicita a San Vicente que est\u00e9 presente en la Misa en que algunas Hermanas deben emitirlos o renovarlos, hablan bien a las claras de la importancia que atribu\u00eda a este elemento esencial de la fisonom\u00eda de la Compa\u00f1\u00eda. No en vano, para ella pertenec\u00edan al primer designio que Dios le hab\u00eda manifestado sobre su futuro personal y el futuro de la comunidad a la que deb\u00eda dar nacimiento.<\/p>\n<h3><em>El esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda<\/em><\/h3>\n<p>A los ojos de cualquier observador, en nada se manifiesta tanto que los Institutos religiosos son obra de sus fundadores como en el esp\u00edritu que los anima. Por eso el Concilio ha subrayado que toda aut\u00e9ntica renovaci\u00f3n de los Institutos debe pasar necesariamente por el retorno al esp\u00edritu de los fundadores. Ahora bien, el esp\u00edritu del fundador consiste \u2014San Vicente era particularmente consciente de ello\u2014 en una participaci\u00f3n del esp\u00edritu de Cristo, es decir de una determinada visi\u00f3n del Evangelio, una especial vivencia del misterio de Cristo. Es ello lo que permite hablar, aunque la expresi\u00f3n sea un tanto inadecuada, del Cristo de San Francisco, del Cristo de San Juan de la Cruz o del Cristo de San Vicente Pa\u00fal y de Santa Luisa de Marillac. En esa personal visi\u00f3n de Cristo consiste esencialmente el esp\u00edritu de cada orden, congregaci\u00f3n o sociedad apost\u00f3lica y de ella brotar\u00e1n, como consecuencia las virtudes y las pr\u00e1cticas propias del Instituto: lo que a m\u00ed me gusta denominar con una honda expresi\u00f3n espa\u00f1ola poco utilizada en este contexto, el estilo de cada Congregaci\u00f3n: estilo de Pa\u00fal, el estilo de la Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>El esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad es, de ello no cabe ninguna duda, el esp\u00edritu de San Vicente de Pa\u00fal. Es la visi\u00f3n vicenciana de Cristo evangelizador y servidor de los pobres la que anima e inspira la Compa\u00f1\u00eda. Y esa visi\u00f3n de Cristo determina las virtudes propias, el estilo de las Hijas de la Caridad: la sencillez, la humildad y la caridad. \u00bfEn qu\u00e9 medida contribuy\u00f3 Luisa de Marillac a la definici\u00f3n y transmisi\u00f3n de ese esp\u00edritu? Santa Luisa ten\u00eda una espiritualidad propia, fruto de su personal trayectoria vital. Pero esa espiritualidad propia, sin perder sus rasgos propios, hab\u00eda sido reorientada por Vicente de Pa\u00fal, que indujo a Luisa a interpretar en clave de servicio a los pobres sus precedentes experiencia espirituales introduciendo as\u00ed en su alma una nueva jerarqu\u00eda de valores. Desde ese momento, Luisa ser\u00e1 la fiel guardiana, int\u00e9rprete y transmisora del esp\u00edritu del fundador que ella fue la primera en asimilar, como fueron luego Margarita Naseau, B\u00e1rbara Angiboust, Maturina Gu\u00e9rin o Margarita Ch\u00e9tif. No sin matizarlo con algunos rasgos personales. El Cristo de Luisa, el Cristo de la Pasi\u00f3n y de la Cruz, ser\u00e1 al mismo tiempo el Cristo-servidor de Vicente. El crucifijo se orlar\u00e1 con la leyenda paulina: Caritas Christi urget nos, la caridad de Cristo nos constri\u00f1e. Y las tres virtudes t\u00edpicas del esp\u00edritu de la compa\u00f1\u00eda ser\u00e1n expuestas Luisa de esta manera:<\/p>\n<p><em>\u00abLa humildad, la sencillez, el amor a la santa humanidad de Jesucristo, que es <\/em><em>perfecta caridad, son su esp\u00edritu\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Nos sale aqu\u00ed al paso un problema que, forzosamente, tenemos que limitarnos o apuntar: \u00bfhasta qu\u00e9 punto del esp\u00edritu del fundador o, si se prefiere, su carisma, puedo poseer rasgos que no forman forzosamente parte del esp\u00edritu que debe transmitir a lo Congregaci\u00f3n por \u00e9l fundada? En algunos casos al menos, parece evidente que lo misi\u00f3n fundadora no agota plenamente la vocaci\u00f3n personal del fundador. Piensese por ejemplo, en San Bernardo de Claraval, que, adem\u00e1s de fundador de Ios Cistercienses, fue hacedor y consejero de Papas y predicador de Cruzadas, en San Francisco de Sales, obispo de Ginebra y fundador de las Religiosas de la Visitaci\u00f3n en San Antonio Mar\u00eda Claret, arzobispo de Santiago de Cuba y confesor de Isabel adem\u00e1s de fundador de los Hijos del Coraz\u00f3n de Mar\u00eda. En proporciones m\u00e1s modestas, opino que algo an\u00e1logo ocurre con Luisa de Marillac, quien tuvo una vocaci\u00f3n personal para la que recibi\u00f3 gracias especiales y un esp\u00edritu propio que no ten\u00eda por qu\u00e9 coextenderse con el esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En todo caso, s\u00ed que hay un rasgo muy personal de Santa Luc\u00eda que pas\u00f3 \u00edntegro al esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda. Me refiero a su acusada devoci\u00f3n a Mar\u00eda Sant\u00edsima. No es que tal devoci\u00f3n est\u00e9 ausente del esp\u00edritu vicenciano. Precisamente para la fundaci\u00f3n de la Caridades \u2014germen, no lo olvidemos, de las Hijas de la Caridad\u2014 escribi\u00f3 \u00e9l uno de sus m\u00e1s elocuentes textos marianos:<\/p>\n<p>\u00abY <em>siendo as\u00ed que, invocando y tomando por patrona en las cosas importantes a la <\/em><em>Madre de Dios, es imposible que no vaya bien todo y que no redunde todo en gloria <\/em><em>de su Hijo, el buen Jes\u00fas, dichas damas la toman por patrona y le suplican que tenga de la obra un cuidado especial\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Si no hubiera otras muchas, bastar\u00eda esa frase para garantizarnos que, en el esp\u00edritu de San Vicente, la devoci\u00f3n mariana forma parte del esp\u00edritu de las Hijas de lo Caridad desde lo que debemos considerar como la inspiraci\u00f3n original del Instituto. Lo que pasa es que Santa Luisa asimil\u00f3 esta nota de una manera especial e hizo de ella distintivo y casi dir\u00eda que una bandera. Su consideraci\u00f3n de Mar\u00eda como \u00fanica Madre de la Compa\u00f1\u00eda encuentra en este contexto la plenitud de su desarrollo l\u00f3gico. Pero no voy a entrar en esa cuesti\u00f3n porque estimo que ha sido recientemente estudiada en otros lugares. La devoci\u00f3n a Mar\u00eda o, mejor, un determinado estilo de devoci\u00f3n mariana es, pues, una de las aportaciones personales Luisa al esp\u00edritu de las Hijas de la Caridad. Pero no es la \u00fanica,<\/p>\n<h3><em>La adhesi\u00f3n a la Iglesia<\/em><\/h3>\n<p>Pocos santos ha habido dotados de tan fuerte sentido de Iglesia como Luisa de Marillac. Puede decirse que toda su vida cristiana est\u00e1 penetrada de la preocupaci\u00f3n por vivir en y con la Iglesia. Especialmente se impone el deber de dejar constancia de ello en los momentos m\u00e1s solemnes, v. gr. con ocasi\u00f3n de pedir al Papa la bendici\u00f3n apost\u00f3lica:<\/p>\n<p><em>Luisa de Marillac, muy adicta a la obediencia al Santo Padre, m\u00e1s de voluntad que de <\/em><em>hecho, en su condici\u00f3n \u2014aunque indigna de ella\u2014 de cat\u00f3lica romana&#8217; <\/em>o en su lamento: <em>\u00abProtesto ante Dios y ante las criaturas que quiero vivir y morir en la Iglesia Cat\u00f3lica, Apost\u00f3lica y Romana\u00bb. <\/em>No era s\u00f3lo en esas ocasiones. La conciencia de pertenecer a la Iglesia, de deberle la transmisi\u00f3n del mensaje salvador de Cristo, de recibir en ella y por medio de ella las gracias necesarias para su vida as\u00ed como del deber de orar por la Iglesia puede decirse que es un <em>ritornello <\/em>constantemente presente en esp\u00edritu.<\/p>\n<p>Lo que tan intensamente sinti\u00f3 en su vida personal, lo aplic\u00f3 a la Compa\u00f1\u00eda y se lo transmiti\u00f3, m\u00e1s por la v\u00eda de contagio y ejemplo que por v\u00eda de imposici\u00f3n. Da por supuesto que las Hijas de la Caridad son hijas de la Iglesia, que, en virtud de ello, manifestar\u00e1n siempre profundo respeto y sumisi\u00f3n hacia los obispos, los p\u00e1rrocos, los sacerdotes en general, que sentir\u00e1n y har\u00e1n suyas las penas y alegr\u00edas de la Santa Madre Iglesia.<\/p>\n<p>Un rasgo curioso e interesante del sentido eclesial de Luisa es c\u00f3mo va asociado a la dedicaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda al servicio de los pobres. Hay un pensamiento suyo sumamente revelador en este sentido. Se encuentra entre sus Pensamientos sobre la Pasi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or, redactados hacia 1646. Es \u00e9ste:<\/p>\n<p><em>\u00abEl d\u00eda de la Octava del Sant\u00edsimo Sacramento, estando ador\u00e1ndolo en el coro do <\/em><em>iglesia de nuestros venerables Padres, le he pedido por la uni\u00f3n amorosa del Verbo <\/em><em>con el hombre, que ellos y nosotras le estuvi\u00e9semos eternamente unidos, y unidos <\/em><em>tambi\u00e9n a la Jerarqu\u00eda Apost\u00f3lica y Romana mediante una s\u00f3lida uni\u00f3n de todos loa <\/em><em>miembros de la Comunidad con los pobres, como Dios quiere\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>No podr\u00edamos encontrar mejor prueba de que para la fundadora Luisa de Marillac la suerte de su Comunidad est\u00e1 indisolublemente ligada a la fidelidad de la misma a la Iglesia. Es precisamente a trav\u00e9s de su finalidad m\u00e1s espec\u00edfica, el servicio de los pobres, como la siente unida a la Iglesia misma. En la mente de Luisa de Marillac, la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad hab\u00eda nacido en la Iglesia y al servicio de la Iglesia, o dicho con otras palabras, con una irrenunciable vocaci\u00f3n eclesial. Vemos, pues, realizarse en ella otro de los elementos esenciales del carisma fundador.<\/p>\n<h2><strong>V. La fecundidad espiritual<\/strong><\/h2>\n<p>Les dec\u00eda al principio que otro de los distintivos del carisma de fundador es el don de la fecundidad espiritual, la capacidad que confiere de transmitir a otros \u2014disc\u00edpulos y seguidores\u2014 el contenido de la inspiraci\u00f3n fundamental del Instituto, la facultad de engendrar hijos espirituales. A nadie que conozca el prodigioso desarrollo de las Hijas de la Caridad en los cuatro siglos transcurridos desde el nacimiento de su madre, se le ocurrir\u00e1 dudar de que Luisa de Marillac posey\u00f3 en grado eminente ese precioso don. Por eso y porque la materia merecer\u00eda un estudio mucho m\u00e1s detenido del que puedo permitirme en estos \u00faltimos y apresurados momentos de mi ya larga exposici\u00f3n, me limitar\u00e9 a unas breves reflexiones.<\/p>\n<p>Si San Vicente busc\u00f3 a Luisa de Marillac para dar inicio a la Compa\u00f1\u00eda fue precisamente porque comprendi\u00f3 que \u00e9sta necesitaba una madre. Por eso empez\u00f3 enviar a su casa las primeras candidatas a\u00fan antes de que en su mente \u2014ni en la de Luisa\u2014 estuviese concebido el designio concreto de la Compa\u00f1\u00eda. Pero \u00abempezaron a reunirse sin darse cuenta\u00bb y pronto la casa de Luisa fue insuficiente para contener la afluencia de vocaciones. Hubo que trasladarse, hubo que construir, hubo quo ampliar. Poco a poco, la casa se iba haciendo eso que tan expresiva como gr\u00e1ficamen\u00adte se llama Casa-madre. En medio de ella, Luisa ejerc\u00eda su labor, tan importante como delicada, de transmitir el esp\u00edritu, el alma, del Instituto \u2014es decir, dar la vida\u2014 y de educar en \u00e9l a las nuevas adquisiciones: las dos funciones espec\u00edficas de toda verdadera madre.<\/p>\n<p>Ante todo, transmitir el esp\u00edritu. Basta esta idea para darnos cuenta de hasta qu\u00e9 punto confiaba San Vicente en Luisa de Marillac, de lo seguro que estaba de que ser\u00eda entre las Hermanas la fiel int\u00e9rprete de su visi\u00f3n de la comunidad, de su esp\u00edritu y de su pensamiento. \u00bfLe hubiera confiado de otro modo la maternidad espiritual de sus Hijas? Luisa fue de verdad madre de la comunidad desde el primer momento. Ella se encarg\u00f3 de inculcar a las aspirantes los principios fundamentales de la vida de la comunidad y, ante todo, el amor a los pobres, finalidad esencial del Instituto que hab\u00eda hecho suya a los pocos a\u00f1os de ponerse bajo la direcci\u00f3n del Se\u00f1or Vicente.<\/p>\n<p>Pero no basta con engendrar. A continuaci\u00f3n hab\u00eda que educar. Santa Luisa educadora: he aqu\u00ed un amplio tema que no podemos sino esbozar. Educadora en las charlas espirituales, en las conferencias desarrolladas bajo la ben\u00e9vola direcci\u00f3n del se\u00f1or Vicente, en el estilo de gobierno, en la correspondencia con las Hermanas de provincias, que personalizaba las ense\u00f1anzas dadas en com\u00fan, en la correcci\u00f3n de los peque\u00f1os abusos comunitarios&#8230; Educadora con el ejemplo, la oraci\u00f3n y la palabra. Educadora en los momentos m\u00e1s \u00edntimos y en las ocasiones p\u00fablicas y solemnes. No conozco ning\u00fan texto m\u00e1s personalmente verdadero y, al mismo tiempo, m\u00e1s lleno de intenci\u00f3n pedag\u00f3gica que el testamento espiritual de Santa Luisa, que todos Vds. se saben de memoria:<\/p>\n<p><em>\u00abMis queridas hermanas, sigo pidiendo para ustedes a Dios su bendici\u00f3n y le ruego les conceda<\/em> <em>la gracia de perseverar en su vocaci\u00f3n para que puedan servirle en la forma que <\/em><em>\u00c9l pide de ustedes. Tengan gran cuidado del servicio de los pobres y sobre todo de <\/em><em>vivir juntas en una gran uni\u00f3n y cordialidad, am\u00e1ndose las unas a las otras, para imi<\/em><em>tar la uni\u00f3n y la vida de Nuestro Se\u00f1or. Pidan mucho a la Sant\u00edsima Virgen que Ella sea <\/em><em>su \u00fanica Madre\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>A trav\u00e9s de esas palabras, Luisa ha seguido siendo la educadora de las Hijas de la Caridad a lo largo de generaciones. Es decir, ha seguido y sigue siendo la constante fundadora de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En 1676, al publicarse la primera biograf\u00eda de Luisa de Marillac, su autor, el p\u00e1rroco de San Lorenzo de Par\u00eds, abate Gobinon, escrib\u00eda tranquilamente en el t\u00edtulo: \u00abLa Vie de Mademoiselle Le Gras, fondatrice et &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/santa-luisa-de-marillac-fundadora-de-las-hijas-de-la-caridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":141627,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[18],"tags":[246,174,175,172,127,139,280,143],"class_list":["post-72958","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luisa-de-marillac","tag-charpy","tag-durando","tag-folleville","tag-pobreza","tag-portail","tag-san-benito","tag-san-juan-de-la-cruz","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Santa Luisa de Marillac. 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