{"id":6927,"date":"2009-04-29T19:05:56","date_gmt":"2009-04-29T18:05:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/04\/29\/vicente-de-paul-conferencia-088-sobre-la-obediencia\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:24","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:24","slug":"vicente-de-paul-conferencia-088-sobre-la-obediencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-088-sobre-la-obediencia\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 088: Sobre la obediencia"},"content":{"rendered":"<p><em>(02.12.57)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>(Reglas comunes, arts. 20, 21, 22 y 23)<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, hemos explicado hasta ahora todas vuestras reglas hasta la 19; vamos a ver ahora la 20; pero ten\u00e9is que estar convencidas de antemano de que, como los que quieren atravesar el mar tienen necesidad de un barco que los lleve al puerto adonde pretenden llegar, sin exponerse nunca al mar sin un piloto que los conduzca, as\u00ed tambi\u00e9n las hijas de la Caridad que deseen atravesar el mar tempestuoso de este mundo para llegar al puerto de salvaci\u00f3n tienen que tener un barco, que no es otro sino vuestra regla y la pr\u00e1ctica de las virtudes necesarias a las hijas de la Caridad, sobre todo con un inter\u00e9s muy grande de trabajar por su perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Este es el medio, mis queridas hermanas, de navegar felizmente, y digo felizmente porque, si quer\u00e9is ser felices en este mundo y en el otro, ten\u00e9is que decidiros a observar vuestras reglas; y estad seguras de que el medio m\u00e1s eficaz para salvaros es la observancia de las reglas. Por el contrario, no querer sujetarse a las normas de la comunidad y no guardar sus reglas es lo mismo que querer atravesar el mar sin barco. Imaginaos a una persona que quisiera echarse a la mar sin ning\u00fan barco; \u00bfser\u00eda posible atravesarlo sin hundirse? Del mismo modo, la forma de pasar el mar de este mundo sin peligro es guardar las reglas, que os ense\u00f1an c\u00f3mo deb\u00e9is servir a Dios, vivir en su amor; as\u00ed os har\u00e9is agradables a los ojos de su divina Majestad. Y tras el amor de Dios viene el amor al pr\u00f3jimo; hablo de ese amor sol\u00edcito, de ese amor compasivo y cari\u00f1oso a todos por amor de Dios. Eso es lo que os ordenan vuestras reglas. Hacedlo as\u00ed y conseguir\u00e9is todas las virtudes necesarias a las hijas de la Caridad, porque vuestras reglas comprenden todas las virtudes que est\u00e1n contenidas en los mandamientos de Dios y en los consejos evang\u00e9licos. Pues bien, la virtud, que tiene como fundamento la palabra de Dios y que se basa en ella, no fallar\u00e1 jam\u00e1s. Por tanto hab\u00e9is de poner este fundamento y convenceros seriamente de esta verdad: si guardo mis reglas, llegar\u00e9 a la perfecci\u00f3n que Dios pide de m\u00ed; pero si no las guardo, me costar\u00e1 mucho esfuerzo practicar la virtud; puede ser que haga y diga muchas cosas, que comulgue, que rece y que pase por una buena hija de la Caridad; pero todo eso no me servir\u00e1 de nada. Si no guardo mis reglas, ser\u00e9 toda mi vida una enredadora, sin firmeza ninguna, que un d\u00eda ama y aprecia su vocaci\u00f3n pero, al menor motivo de dificultad con que tropieza, deja de ser lo que era. \u00a1Y quiera Dios que en el otro mundo no os encontr\u00e9is con el para\u00edso cerrado por no haber querido utilizar los medios que Dios os hab\u00eda dado para ir all\u00e1!<\/p>\n<p>Esto es, mis queridas hermanas, lo que tiene que convenceros si quer\u00e9is que Dios contin\u00fae sus gracias sobre la Compa\u00f1\u00eda y la mantenga, ya que es verdad que en todas las casas religiosas y comunidades donde no se guardan las reglas no hay m\u00e1s que desorden y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Bien, veamos la regla 20: \u00abHonrar\u00e1n y obedecer\u00e1n al superior general de la Misi\u00f3n, como a superior y director general que es de su Compa\u00f1\u00eda, y a los que \u00e9ste hubiere designado para dirigirlas, a la superiora y, en su ausencia, a la asistenta y a las dem\u00e1s oficialas de la casa, en cuanto fuere concerniente a sus oficios, etc\u00e9tera\u00bb.<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, hay diversos grados de obediencia. Pero, en primer lugar, debo deciros lo siguiente: \u00bfpara qu\u00e9 cre\u00e9is que Dios os ha dado a todas una misma regla? Para que no teng\u00e1is todas m\u00e1s que un solo coraz\u00f3n, un solo juicio, una sola voluntad y todas tend\u00e1is a un mismo fin. Por eso vuestra Compa\u00f1\u00eda representa la uni\u00f3n de la Sant\u00edsima Trinidad. \u00bfQu\u00e9 es lo que mantiene y constituye la uni\u00f3n entre el Padre y el Hijo? Que lo que el Padre quiere, lo quiere tambi\u00e9n el Hijo; y son tan conformes que jam\u00e1s el Hijo quiere lo que no quiere el Padre; esto une perfectamente a estas dos divinas personas, que producen la tercera, que es el Esp\u00edritu Santo. Y esto es lo que constituye el para\u00edso. No habr\u00eda para\u00edso sin esta divina uni\u00f3n. Pero, como dice el bienaventurado obispo de Ginebra, si no hubiera uni\u00f3n en la Trinidad, \u00bfqu\u00e9 tendr\u00eda \u00e9sta digno de amor? \u00bfY qu\u00e9 es lo que hace esta uni\u00f3n? La santa aceptaci\u00f3n del Hijo de los deseos de su Padre es lo que constituye esta uni\u00f3n; y el amor rec\u00edproco que hay entre el Padre y el Hijo produce al Esp\u00edritu Santo, que es igual al Padre y al Hijo. Y como las tres personas de la Sant\u00edsima Trinidad son iguales en todas las cosas, es f\u00e1cil establecer su uni\u00f3n. Pero, para que haya uni\u00f3n entre personas desiguales, es preciso que una se abaje y la otra se eleve, esto es, que-una tenga el poder y que sea constituida en autoridad, y que la otra se someta. Esto es lo que hace que haya superiores e inferiores. Pues bien, como es preciso que est\u00e9n unidos, es necesario que uno se rebaje y otro se eleve. Por ejemplo, un sacerdote debe estar sometido a su p\u00e1rroco, el p\u00e1rroco al obispo, el obispo al arzobispo, y todos al papa. Si no, los asuntos de la iglesia nunca ir\u00e1n bien. \u00bfPor qu\u00e9? Porque en una comunidad no hay uni\u00f3n si los s\u00fabditos no se someten a los superiores; ni tampoco hay orden. Pues bien, Dios, que quiere unir esos dos extremos, ha ordenado que los superiores desciendan todo lo que puedan hacia sus inferiores. Por eso, todos los que son d\u00f3ciles y sumisos a sus superiores contribuyan a mantener esta uni\u00f3n. Mis queridas hermanas, \u00a1qu\u00e9 felices son esas almas! Crecer\u00e1n en virtud de d\u00eda en d\u00eda. S\u00ed, las almas que son sumisas, que no quieren obrar nunca por su cuenta, sino que obran como les ordenan sus superiores, son ya bienaventuradas en este mundo, pues no tienen m\u00e1s voluntad que la de Dios, tal como se les manifiesta por sus superiores. Por eso no miran lo que les mandan como ordenado por los superiores, sino como venido de Dios, que ordena por su boca lo que nos ordenan, como acab\u00e1is de escuchar de este Padre que, por vuestra regla, les dice a los superiores: \u00abEl que os escucha, a m\u00ed me escucha; el que os obedece, a m\u00ed me obedece; pero el que os desprecia, a m\u00ed me desprecia\u00bb. Pero, Se\u00f1or, \u00bferes t\u00fa el que mandas por esta persona? S\u00ed, soy yo y no ese superior o esa superiora a la que despreci\u00e1is cuando no ten\u00e9is en cuenta lo que os dicen; entonces me despreci\u00e1is a m\u00ed; no ofend\u00e9is a esas personas a las que resist\u00eds, sino que soy yo quien recibe ese desprecio.<\/p>\n<p>Ved, hijas m\u00edas, la ventaja de una persona que es sumisa: puede decir que no obedece nunca a los superiores sin obedecer al mismo Dios. Adem\u00e1s, obedeciendo nunca obrar\u00e9is mal. Los que mandan pueden equivocarse, pero no vosotras. Todo lo que hac\u00e9is por obediencia, es un bien para vosotras, y tanto mayor cuanto mejor en s\u00ed misma sea la cosa. Es como el oro; pero a ese oro le a\u00f1ad\u00eds piedras preciosas cuando acompa\u00f1\u00e1is una buena acci\u00f3n de la santa obediencia. \u00bfNo hab\u00e9is visto alguna vez a una tela recamada en oro? \u00a1Qu\u00e9 hermosa y resplandeciente! Pero, si a\u00f1ad\u00eds a esa vestidura piedras preciosas, rub\u00edes, esmeraldas, es de un precio mucho m\u00e1s elevado de lo que era antes. Hijas m\u00edas, no hac\u00e9is nunca una acci\u00f3n por obediencia que no a\u00f1ad\u00e1is a ella algo as\u00ed como un diamante sobre la tela de la que acabamos de hablar. Todo lo que se hace es oro, pero un oro realzado con piedras preciosas, que le dan un esplendor capaz de deslumbrar a los ojos, si los pudi\u00e9ramos ver.<\/p>\n<p>\u00a1Salvador m\u00edo! \u00a1Qu\u00e9 felices somos, ustedes y yo, por estar en una situaci\u00f3n en la que todo cuanto hacemos es oro! Si queremos, basta con que nos sometamos, y a\u00f1adiremos a las acciones buenas de suyo un brillo y un esplendor maravilloso a los ojos de Dios; esto es lo que hace una persona sumisa.<\/p>\n<p>Por el contrario, hay otras que no pueden hacer nada por obediencia. S\u00ed, las veis tan infladas de orgullo que, apenas se quiere hacer algo en contra de su gusto, se ponen a murmurar. Pero tambi\u00e9n hay otras que nunca est\u00e1n contentas m\u00e1s que cuando obedecen y no saben hacer nada sin orden de sus superiores. \u00bfCon qui\u00e9n compararemos a esas dos hermanas: una que no puede hacer nada sin obediencia, otra que no encuentra nada bien hecho si no sale de su cabeza? A la primera la compararemos con Nuestro Se\u00f1or, que rindi\u00f3 una obediencia continua a su divino Padre hasta la muerte de cruz, y a la otra \u00bfcon qui\u00e9n las compararemos? Con el diablo. Porque el diablo nunca hace nada sino por su propio gusto. No, hijas m\u00edas, el diablo no quiere someterse a nadie, ni a Dios, ni a los hombres, ni siquiera a sus semejantes. Y esa hermana, empe\u00f1ada as\u00ed en su propio juicio, que no se somete a nadie, \u00bfno es eso parecerse al diablo?<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, mirad a ver a qui\u00e9n quer\u00e9is pareceros. Si sent\u00eds que vuestro esp\u00edritu est\u00e1 hecho de ese modo, que critic\u00e1is las \u00f3rdenes de los superiores y dec\u00eds: \u00abNo lo comprenden; si el padre Vicente o la se\u00f1orita Le Gras lo entendieran, no mandar\u00edan esas cosas\u00bb, \u00a1ay, hijas m\u00edas!, tened cuidado con qu\u00e9 esp\u00edritu obr\u00e1is. El verdadero obediente siempre cree que est\u00e1 bien dada una orden. Por tanto, elegid cu\u00e1l es el partido que quer\u00e9is seguir.<\/p>\n<p>Mirad, hijas m\u00edas, os voy a hablar con confianza. Cuando Dios quiso llamarme a casa de la se\u00f1ora generala de las galeras, yo miraba al se\u00f1or general como a Dios y a la se\u00f1ora generala como a la sant\u00edsima Virgen. Si me ordenaban algo, les obedec\u00eda como a Dios y a la sant\u00edsima Virgen; y no me acuerdo de haber recibido nunca sus \u00f3rdenes, m\u00e1s que como venidas de Dios, cuando el se\u00f1or general el que me mandaba algo, y de la sant\u00edsima Virgen, cuando era su esposa; no s\u00e9 por la gracia de Dios, que haya obrado nunca en contra de eso. Me atrevo a decir que, si Dios ha querido conceder alguna bendici\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda de la Misi\u00f3n, creo que ha sido por la obediencia que siempre tuve para con el se\u00f1or general y su se\u00f1ora y por el esp\u00edritu de sumisi\u00f3n con que entr\u00e9 en su casa. \u00a1Gloria a Dios por todo ello, y para m\u00ed la confusi\u00f3n!<\/p>\n<p>Padre, comprendo muy bien que hay que ver a Dios en la superiora y en las oficiales y obedecerlas; pero &#8211; me dir\u00e1 alguna &#8211; \u00bftengo que obedecer a la hermana sirviente que me pongan en una parroquia? \u00bfNo basta con obedecer a los superiores, a los confesores y a las oflcialas de esta casa?\u00a0 &#8211; Hijas m\u00edas, no basta con obedecer a dos o tres personas; hay que obedecer a todos los que tengan alguna autoridad sobre nosotros. Ten\u00e9is que obedecer a la se\u00f1orita Le Gras como a Dios, y tambi\u00e9n a todas las oficialas a las que se ha escogido para instruiros, e incluso a las personas que est\u00e1n por encima de vosotras.<\/p>\n<p>Padre, \u00bfquiere usted decir que hay que obedecer al p\u00e1rroco de la parroquia en la que sirvo a los pobres? &#8211; S\u00ed, hija m\u00eda, como a Dios, en todo lo que se refiere a los pobres.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo! \u00bfquiere usted que obedezca a esa hermana que s\u00f3lo lleva tres o cuatro a\u00f1os en la Compa\u00f1\u00eda?\u00a0 &#8211; S\u00ed, as\u00ed es. &#8211; \u00a1Pero si no tiene esp\u00edritu!\u00a0 &#8211; Hija m\u00eda, no es a ella a quien obedeces, sino a Dios, que te la ha puesto para que conozcas su voluntad.<\/p>\n<p>\u00bfY hay que obedecer al m\u00e9dico? &#8211; S\u00ed, hay que cumplir exactamente sus \u00f3rdenes &#8211; Pero, padre, \u00a1si me manda sangrar a una persona que se va a morir!\u00a0 &#8211; Hija m\u00eda, hay que obedecerle. En ese caso, si veis que se ha producido alg\u00fan cambio en la enfermedad de aquel enfermo despu\u00e9s de que el m\u00e9dico mand\u00f3 aquella sangr\u00eda o aquel remedio, ten\u00e9is que advert\u00edrselo; pero si no, hay que hacerlo, hijas m\u00edas, tal como el m\u00e9dico lo orden\u00f3, a no ser que sobrevenga, como os he dicho, alg\u00fan accidente, como cuando el enfermo cae en s\u00edncope; entonces hay que preguntarle al m\u00e9dico lo que hay que hacer. Pero, fuera de eso, nunca hay que obrar de manera distinta a como ha ordenado el m\u00e9dico.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n ten\u00e9is que obedecer a las damas en todo lo referente al servicio de los pobres. &#8211; \u00a1Pero me ordenan tantas cosas! Les gustar\u00eda que estuvi\u00e9ramos al mismo tiempo en cuatro lugares distintos y que, despu\u00e9s de haberles llevado el puchero, fu\u00e9ramos a hacer lo que quieren.\u00a0 &#8211; Hijas m\u00edas, no digo que haya que hacer lo imposible; pero hay que procurar dejarlas contentas. Digo esto para que, si hubiera alguna que quisiera presumir en las parroquias, que quisiera prescindir de las damas y obrar a su antojo, sin preocuparse de seguir las \u00f3rdenes de las damas, hijas m\u00edas, si as\u00ed fuera, ser\u00eda un gran mal; que la que est\u00e9 hecha de ese modo, tenga mucho cuidado. No quiero creer que pase; pero algunas veces ha sucedido as\u00ed. Hijas m\u00edas, \u00a1que no ocurra nunca!, pues eso ser\u00eda la ruina de la Caridad. \u00bfC\u00f3mo quer\u00e9is que las damas sigan haciendo el bien a los pobres, si las disgust\u00e1is y no las anim\u00e1is con la ayuda que les deb\u00e9is? Por tanto, hijas m\u00edas, hay que obedecer a todos; pero esto se entiende de lo que se refiere al oficio de cada uno: al p\u00e1rroco como p\u00e1rroco, al m\u00e9dico como m\u00e9dico, a las damas como damas, a los superiores como superiores. Al obrar as\u00ed, hijas m\u00edas, \u00bfqu\u00e9 ocurrir\u00e1? Que a\u00f1adir\u00e9is a vuestra acci\u00f3n una piedra preciosa. S\u00ed, una acci\u00f3n hecha por las hijas de la Caridad por obediencia lleva un rayo de luz que llega hasta el cielo.<\/p>\n<p>A\u00f1ado a ello que la m\u00e1s peque\u00f1a acci\u00f3n hecha por obediencia merece m\u00e1s recompensa que todo lo que pueda hacerse sin obediencia. A toda obra que hag\u00e1is por obediencia le a\u00f1ad\u00eds como un rayo de luz que llega hasta Dios, y Dios se lo hace ver a los bienaventurados dici\u00e9ndoles: \u00abMirad c\u00f3mo me sirve esa hermana y c\u00f3mo no busca m\u00e1s que agradarme en todo lo que hace\u00bb. \u00a1Hijas m\u00edas, qu\u00e9 felices ser\u00e9is si obr\u00e1is de este modo! \u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1? Que vuestra Compa\u00f1\u00eda ser\u00e1 un cielo, cuando est\u00e9is unidas a vuestras superioras y oficialas. Dios no siente m\u00e1s placer en el para\u00edso, si es capaz de recibir algo fuera de s\u00ed mismo, m\u00e1s que el de ver a una Compa\u00f1\u00eda en ese estado, porque el placer de D;os es la uni\u00f3n; y cuando el Hijo se hizo hombre, fue para obedecer al Padre, de forma que, si obedec\u00e9is como es debido, conservar\u00e9is la uni\u00f3n y Dios os mirar\u00e1 complacido. Pero si quer\u00e9is presumir, dar\u00e9is pena a las dem\u00e1s y os har\u00e9is mucho da\u00f1o a vosotras mismas.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, las hermanas que se encuentren en este estado de vanidad, que no busquen m\u00e1s que mandar, f\u00edjense en la situaci\u00f3n en que se encuentran. Que se humillen delante de Dios. Est\u00e1n en una situaci\u00f3n muy desgraciada. Pedidle que os haga salir de ella, pues est\u00e1is muertas a su gracia y en la situaci\u00f3n del demonio, que no quiere obedecer nunca. \u00bfQuer\u00e9is pareceros al diablo? \u00a1Dios os guarde, hijas m\u00edas! Pero os toca a vosotras elegir a qui\u00e9n quer\u00e9is pareceros.<\/p>\n<p>Esta obediencia que se os exige debe estar en el entendimiento, esto es, es preciso que se someta el juicio a lo que est\u00e1 ordenado y que se crea que est\u00e1 bien ordenado lo que ha dispuesto esta superiora, esta oficiala o esta hermana.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfes que no puede enga\u00f1arse?\u00a0 &#8211; Si obedec\u00e9is, cumplir\u00e9is siempre la voluntad de Dios. Los superiores pueden enga\u00f1arse, pero no vosotras. Ved si no hay motivos para alabar a Dios por haberos dado una regla que tiene la propiedad de haceros obedecer de la manera m\u00e1s perfecta, que es someter el juicio. Por tanto, nunca hay que mirar si los que os mandan tienen o no tienen raz\u00f3n. Otra cosa es que, si por ventura se enga\u00f1asen en lo que os ordenan, tendr\u00e9is siempre el m\u00e9rito de la obediencia, como si os lo hubiera ordenado Dios. Por tanto, no juzgu\u00e9is nunca de las cosas que se os ordenan.<\/p>\n<p>Hay algunas que obedecen en cuanto a la voluntad, pero que no someten el juicio. \u00abBien, dicen, quiere usted que haga esto; lo har\u00e9, pero creo que ser\u00eda mejor hacer otra cosa\u00bb. \u00a1Ay, hijas m\u00edas, qu\u00e9 forma tan mala de obedecer! Eso es una obediencia del demonio; pues el demonio obedece, pero necesariamente; cuando obedec\u00e9is de ese modo, obedec\u00e9is al estilo del infierno, que est\u00e1 sometido a Dios por la fuerza. Eso no es obedecer, sino que hay que obedecer debidamente y recibir de buena gana lo que se ordena, diciendo con elegancia de coraz\u00f3n: \u00abS\u00ed, padre (o se\u00f1orita), as\u00ed lo har\u00e9\u00bb.<\/p>\n<p>Para ser obediente de verdad, hay que hacer las cosas tal como est\u00e1n mandadas, a la hora debida, sin retraso, obedecer toda la vida y en todas las cosas. Esa es la perfecci\u00f3n de la obediencia. Pues no basta con decir: \u00abYo quiero hacer esto, pero no aquello\u00bb. Eso no tiene que decirse nunca, con tal que la cosa que se nos manda no sea una cosa mala. En todo lo que se refiera a vosotras, es necesario que reine esa hermosa armon\u00eda que hay en la Compa\u00f1\u00eda, compuesta ciertamente de unas pobres mujeres, pero que viven en una armon\u00eda que admiran todos los que os conocen y que llega hasta el cielo. \u00bfQu\u00e9 os parece, hijas m\u00edas? \u00bfNo os dice el coraz\u00f3n que una Compa\u00f1\u00eda donde se guarda bien la obediencia es un cielo y que, por el contrario, cuando no hay obediencia todo es un infierno? Pid\u00e1mosle a Dios que os conceda la gracia de obedecer bien a vuestros superiores, y yo a los m\u00edos, pues tambi\u00e9n yo tengo mis superiores, como vosotras, y a las inspiraciones que recibimos de su divina bondad para ello.<\/p>\n<p>Pero, padre, da gusto obedecer a una persona inteligente, a una hermana que tiene dotes y que sabe lo que se hace. Pero a la que carece de todo eso, a mi inferior, que no tiene experiencia y que siempre est\u00e1 de mal humor&#8230; \u00a1Si no fuera por eso, la obedecer\u00eda de buena gana! &#8211; Hijas m\u00edas, no hay que mirar lo que ella es, sino a Dios en ella. Os basta el hecho de que Dios os la ha dado como superiora.<\/p>\n<p>Veamos el art\u00edculo 21 de vuestras reglas. \u00abTambi\u00e9n reverenciar\u00e1n y obedecer\u00e1n en lo que mira al servicio de los enfermos a los se\u00f1ores administradores de los hospitales en que se hallaren establecidas, y a las se\u00f1oras de la Caridad encargadas de las parroquias, especialmente a las oficialas y hasta a los se\u00f1ores m\u00e9dicos, cumpliendo puntual y fielmente sus \u00f3rdenes. Las hermanas enfermas deben obedecer tambi\u00e9n a la enfermera y al m\u00e9dico en lo que pertenece a sus oficios\u00bb.<\/p>\n<p>Los padres jesuitas tienen esto de particular, que cuando ven que alguno no obedece al m\u00e9dico, creen que no tiene buen esp\u00edritu y, aunque sea tenido por muy virtuoso, le reprenden duramente. Esto es f\u00e1cil de entender.<\/p>\n<p>Dice as\u00ed el art\u00edculo 22: \u00abCuando fueren enviadas a alguna parroquia para permanecer en ella y servir a los pobres enfermos, ir\u00e1n a recibir de rodillas la bendici\u00f3n del se\u00f1or p\u00e1rroco\u00bb. Hijas m\u00edas, \u00bflo hac\u00e9is as\u00ed?<\/p>\n<p>La se\u00f1orita Le Gras le respondi\u00f3 que no dejaba de hacerse la primera vez que se iba a atender a los pobres en una parroquia; pero que, como cambian tan frecuentemente las hermanas, las que van luego no eran tan exactas en hacerlo as\u00ed. Algunas hermanas respondieron poco m\u00e1s o menos lo mismo.<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, sigui\u00f3 el padre Vicente, cumplid lo ordenado y respetadles mucho. Cuando os digan: \u00abHermana, hay un enfermo en tal sitio, que hay que visitar\u00bb, decidles: \u00abSe\u00f1or, voy a verlo\u00bb.<\/p>\n<p>La regla 23 dice: \u00abTendr\u00e1n asimismo gran respeto a todos los dem\u00e1s eclesi\u00e1sticos, sean los que fueren, pero particularmente a los que les fueren se\u00f1alados para dirigirlas y confesar a los pobres, mir\u00e1ndolos siempre casi con la misma veneraci\u00f3n con que los mirar\u00edan si estuviesen en el altar, y someti\u00e9ndose a sus \u00f3rdenes y dictamen en todo lo que no fuere pecado o contrario a las reglas y pr\u00e1cticas de su Compa\u00f1\u00eda, ni opuesto a la intenci\u00f3n de sus superiores\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es muy hermoso, hijas m\u00edas; no hay que mirar a los sacerdotes como a hombres, sino como a sacrificadores y mediadores entre Dios y nosotros. Si los mir\u00e1is de ese modo, no teng\u00e1is ning\u00fan miedo de que suceda alg\u00fan mal. Mirad bien y recordad lo que dice la regla: obedecerles en todo lo que no sea pecado ni en contra de nuestras reglas. San Pablo dec\u00eda que, aunque un \u00e1ngel nos mandara hacer algo que es pecado, no habr\u00eda que hacerlo (3). Del mismo modo, si alguien os dice que obr\u00e9is en contra de vuestras reglas, no le cre\u00e1is, sea quien sea, confesor u otra persona.<\/p>\n<p>\u00a1Pero si es un religioso!\u00a0 &#8211; Aunque fuera un religioso, no ten\u00e9is que hacer nunca nada en contra de vuestras reglas, ni contra la intenci\u00f3n de los superiores. Ese religioso que no os conoce, \u00bfc\u00f3mo podr\u00e1 juzgar de lo que es propio de una hija de la Caridad, si no ha sido llamado por Dios para eso? Podr\u00e1 deciros cosas muy buenas, pero in\u00fatiles. Y los consejos que os d\u00e9 ser\u00e1n seg\u00fan su opini\u00f3n, pero no seg\u00fan la de Dios. \u00bfPuede haber miembros que reciban esp\u00edritu y vida si no est\u00e1n unidos al cuerpo? Pues bien, lo mismo que un miembro recibe su vida solamente de su cabeza, as\u00ed tambi\u00e9n, hijas m\u00edas, la que es miembro de una comunidad no puede recibir esp\u00edritu y vida m\u00e1s que de sus superiores.<\/p>\n<p>\u00a1Bendito sea Dios! Se ha hecho tarde. Por eso, no diremos nada m\u00e1s. Entretanto, hijas m\u00edas, dad gracias a Dios y mirad esta lecci\u00f3n como dada por Nuestro Se\u00f1or por medio de mi boca, o mejor dicho de la suya. Observadla, pues ha sido \u00e9l quien os ha dado ejemplo. Los que sint\u00e1is esta disposici\u00f3n a obedecer como hemos dicho, agradec\u00e9dsela a Dios como una gracia muy se\u00f1alada; las que no puedan obedecer y no crean conveniente m\u00e1s que lo que sale de su cabeza, que se aflijan delante de Dios y se digan: \u00ab\u00bfA qui\u00e9n se parece mi esp\u00edritu? \u00a1Al de un demonio, que no sabe obedecer!\u00bb \u00a1Salvador m\u00edo, cu\u00e1ntos motivos para gemir y afligirse! Pedidle a Dios la gracia de entrar en el esp\u00edritu de obediencia, de tener siempre vuestras reglas para obedecerlas; pedid este esp\u00edritu a Dios, hijas m\u00edas; esforzaos en \u00e9l; y as\u00ed convertir\u00e9is esta Compa\u00f1\u00eda en una imagen de la Sant\u00edsima Trinidad. As\u00ed lo har\u00e9is, hijas m\u00edas, conformando vuestra voluntad a la de vuestros superiores. Por nuestra parte, haremos todo lo que podamos por condescender con los inferiores. As\u00ed debe hacerlo tambi\u00e9n una hermana con la otra hermana.<\/p>\n<p>San Pablo, al hablar de los iguales y de los inferiores, quer\u00eda que los consider\u00e1semos como superiores y los mir\u00e1semos como tales: \u00abRespetad, dice tambi\u00e9n, a los superiores\u00bb (4). Viviendo de este modo, vivir\u00e9is del esp\u00edritu de Nuestro Se\u00f1or. Si viv\u00eds de otra forma, vivir\u00e9is como un demonio y no habr\u00e1 entre vosotras m\u00e1s que divisi\u00f3n, desorden y discordia, porque, como se dice en el evangelio, \u00abtodo reino dividido en s\u00ed mismo ser\u00e1 devastado y desolado\u00bb. \u00a0Mirad a vuestras mayores, que os han dado tan buen ejemplo de la pr\u00e1ctica de estas virtudes. Y as\u00ed esta Compa\u00f1\u00eda que goza ya de tan buena fama, ir\u00e1 creciendo siempre de virtud en virtud.<\/p>\n<p>En fin, hijas m\u00edas, lo que puedo deciros del aprecio en que se os tiene es que raramente pasa una semana sin que nos pidan algunas pobres hijas de la Caridad. Hace poco os han pedido para dos lugares, en donde hay muchas cosas que hacer. Son el se\u00f1or arzobispo de Toulouse, y otro, que me parece que es el obispo de Bayona. \u00bfQu\u00e9 significa todo esto? Yo no encuentro ninguna otra causa m\u00e1s que la obediencia que hasta ahora ha demostrado la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Salvador de nuestras almas, tu amas tanto la santa obediencia que preferiste dar la vida antes que faltar a ella; t\u00fa has instituido una Compa\u00f1\u00eda para continuar tu obediencia; conc\u00e9dele, Se\u00f1or esta gracia, ya que la has elegido para que te siguiera. T\u00fa sabes que, aunque una hermana tuviera la dotes m\u00e1s distinguidas de la naturaleza, un esp\u00edritu abierto y dispuesto a hacerlo todo, un \u00e1nimo capaz de llevar a cabo las mejores empresas, sin embargo, si le faltara la obediencia, \u00a1ay!, no ser\u00eda ya una hija de la Caridad, sino una soberbia; \u00a1quiera Dios que no pierda su vocaci\u00f3n al final a pesar de todas sus dotes!<\/p>\n<p>Sant\u00edsima Virgen, t\u00fa declaraste en tu c\u00e1ntico que se debi\u00f3 precisamente a tu humildad el que Dios hiciera en ti cosas grandes; alc\u00e1nzanos para esta Compa\u00f1\u00eda la gracia de imitarte. Porque obedecer es practicar la humildad, que es la gracia que te pido, Se\u00f1or y Dios m\u00edo, con todo mi cari\u00f1o y mi afecto. Sant\u00edsima Virgen, ay\u00fadanos a obtener esta gracia de tu Hijo. Esperamos por tu mediaci\u00f3n que nuestras hermanas, ayudadas por sus \u00e1ngeles de la guarda, se esfuercen en la pr\u00e1ctica de cuanto acabamos de decirles. De todo esto, hijas m\u00edas, podemos concluir que son bienaventurados aquellos que han sido obedientes y que son desgraciados los soberbios que no quieren obedecer. \u00a1Pero tambi\u00e9n son bienaventurados aquellos que, aunque no han sido obedientes hasta ahora, tienen el prop\u00f3sito de empezar a serlo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(02.12.57) (Reglas comunes, arts. 20, 21, 22 y 23) Hijas m\u00edas, hemos explicado hasta ahora todas vuestras reglas hasta la 19; vamos a ver ahora la 20; pero ten\u00e9is que estar convencidas de antemano de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-088-sobre-la-obediencia\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393753,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[65],"tags":[],"class_list":["post-6927","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-vicente-de-paul"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 088: Sobre la obediencia - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-088-sobre-la-obediencia\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 088: Sobre la obediencia - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"(02.12.57) (Reglas comunes, arts. 20, 21, 22 y 23) Hijas m\u00edas, hemos explicado hasta ahora todas vuestras reglas hasta la 19; vamos a ver ahora la 20; pero ten\u00e9is que estar convencidas de antemano de ... 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