{"id":6885,"date":"2009-04-14T18:42:54","date_gmt":"2009-04-14T17:42:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/04\/14\/vicente-de-paul-conferencia-073-sobre-la-indiferencia\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:27","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:27","slug":"vicente-de-paul-conferencia-073-sobre-la-indiferencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-073-sobre-la-indiferencia\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 073: Sobre la indiferencia"},"content":{"rendered":"<p><em>(06.06.56)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>(Reglas comunes. art. 5)<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, el tema de esta conferencia es sobre el art\u00edculo quinto de las reglas, que se refiere a los apegos.<\/p>\n<p>Primer punto: las razones que tenemos para guardar bien esta regla; segundo punto, las faltas que se pueden cometer contra esta regla; tercer punto, los medios que hay que emplear para romper con esos apegos y evitarlos.<\/p>\n<p>Este es el tema de nuestra charla, hijas m\u00edas. Y como se trata de una regla que hay que explicar y se ha hecho tarde, no mandar\u00e9 hablar a ninguna. Creo que ser\u00e1 m\u00e1s conveniente hacerlo as\u00ed.<\/p>\n<p>Esto es lo que dice vuestra regla, que lleva el t\u00edtulo de indiferencia: \u00abNo tendr\u00e1n apego a cosa alguna, y particularmente a los lugares, empleos o personas, ni aun a sus mismos parientes y confesores; estar\u00e1n siempre dispuestas a dejarlo todo de buena gana cuando se les ordene, acord\u00e1ndose de que Nuestro Se\u00f1or dice que no somos dignos de \u00e9l si no renunciamos a nosotros mismos y si no dejamos a nuestro padre, madre, hermanos y hermanas para seguirle\u00bb.<\/p>\n<p>Esto es lo que dice la regla, que es tan importante para las hijas de la Caridad que no s\u00e9 de ninguna casa religiosa que tenga tanta necesidad como vosotras de practicar lo que contiene; y esto es m\u00e1s necesario todav\u00eda para las personas de vuestro sexo. El despego de los parientes, de los lugares y en general de todas las cosas os es tan necesario que sin \u00e9l no pod\u00e9is cumplir con el deber de vuestra vocaci\u00f3n. No es que las religiosas y los religiosos no est\u00e9n obligados a este desprendimiento, pero las hijas de la Caridad est\u00e1n m\u00e1s obligadas que ellos porque su vida es semejante a la de los ap\u00f3stoles, que no ten\u00edan nada propio, ni hogar, ni residencia, ni lugar preferente, sino que iban a todos los lugares adonde les llevaba el esp\u00edritu de Dios, y vemos que san Pedro les ordenaba ir por todo el mundo, a Europa, al Asia, al Africa y en general a todas las naciones. Mis queridas hermanas, vuestra regla os dice que, para ser buenas hijas de la Caridad y yo un buen misionero, tenemos que estar en esta indiferencia general. Hemos de esforzarnos en no estar apegados m\u00e1s que a Dios, para que desprendidos de las criaturas nuestro coraz\u00f3n tienda solamente a \u00e9l y seamos d\u00f3ciles para hacer lo que Dios pide de nosotros, para ir a todas partes adonde nos env\u00eden los superiores. No hay nada a lo que tengamos que apegarnos, ya que Nuestro Se\u00f1or nos dice por esta regla, sacada de su evangelio, que si no renunciamos al padre, a la madre, a los hermanos y hermanas, no somos dignos de \u00e9l. Mirad la importancia que tiene esta renuncia, ya que sin ella no somos dignos de Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Para que lo entend\u00e1is mejor, mis queridas hermanas, este art\u00edculo contiene tres cosas. Primero, que Nuestro Se\u00f1or Dios recomienda esto, seg\u00fan el contenido de esta regla, que proh\u00edbe expresamente que nos apeguemos a las criaturas. Segundo, hay que desprenderse de ellas para guardar bien esta regla. S\u00ed, hermanas m\u00edas, apenas una de vosotras se sienta arrastrada por el afecto a alguna cosa, tiene que romper con \u00e9l cuanto antes, o por s\u00ed misma o por los superiores, descubri\u00e9ndoles lo que ella sabe que es el motivo de ese apego. As\u00ed pues, lo primero es no tener ning\u00fan apego, y lo segundo despegarnos de algo, con la ayuda de los superiores y de una misma. Porque fijaos, hermanas m\u00edas, Dios nos habla muchas veces al coraz\u00f3n; basta con que estemos atentos a su voz, que nos advierte y que nos dar\u00e1 a conocer a qu\u00e9 cosas estamos apegados. \u00bfNo es verdad que necesitamos o\u00edrlo bien? Apenas una hermana sienta que tiene demasiado afecto a sus padres, o a una hermana, o a alguna otra cosa, tiene que descubrirse cuanto antes y sin demora alguna a los superiores; y si no tiene la oportunidad de poder venir aquel mismo d\u00eda, que lo haga al d\u00eda siguiente. Y como nuestra miseria es tan grande y el amor propio nos ciega muchas veces, juzgando que nos bastamos a nosotros mismos para conocer si estamos apegados a algo, es conveniente preguntarle al director si ha observado en nosotros alg\u00fan apego, o bien a la superiora, o incluso a alguna hermana que juzguemos muy virtuosa: \u00bfHermana, le ruego que me diga si me ve usted apegada a alguna cosa?. Eso es lo que hay que hacer para romper con los apegos que pudierais tener.<\/p>\n<p>El tercer punto que contiene esta regla es la autoridad de Nuestro Se\u00f1or, que nos manda estar despegados de las criaturas y nos ense\u00f1a que hay que dejar al padre, a la madre, a los hermanos y hermanas para ser dignos de \u00e9l. Y como quiz\u00e1s no entend\u00e1is lo que significa estar despegados, os lo vamos a explicar con la ayuda de Nuestro Se\u00f1or y haceros ver las razones que tenemos para ello.<\/p>\n<p>El apego, hijas m\u00edas, no es m\u00e1s que el afecto desordenado a alguna cosa que no es Dios; pues propiamente hablando apego quiere decir un afecto continuo del coraz\u00f3n hacia alguna criatura, que hace que le neguemos a Dios el amor que le debemos y que apartemos de \u00e9l lo que le hab\u00edamos prometido voluntariamente. \u00bfNo somos realmente unos miserables al dar nuestro afecto a una criatura, despu\u00e9s de habernos dado a Dios? Al entrar en la Compa\u00f1\u00eda, \u00e9l os concedi\u00f3 al mismo tiempo la gracia de separaros del mundo, de esa masa corrompida. \u00bfPara qu\u00e9? Para que fuerais sus esposas y para poneros en una Compa\u00f1\u00eda que cuida con tanto cari\u00f1o. Despu\u00e9s de esto, \u00bfno os parece una gran infidelidad apegarnos a alguna cosa que ni siquiera vale la pena que la miremos?<\/p>\n<p>Hay dos clases de apegos: uno a lo que tenemos y otro a lo que deseamos. El primero es cuando una hermana siente apego por un h\u00e1bito hecho de esta manera, por un cuello o unos zapatos que tiene, porque est\u00e1n hechos a la moda; le gusta tener el cabello bonito y que se lo vean. Todo esto es estar apegada a algo en contra de lo que Nuestro Se\u00f1or quiere de nosotros. Hijas m\u00edas, \u00bftener apego a unas tonter\u00edas, a unas bagatelas, a un libro, a una estampa, \u00bfno os parece todo esto digno de pena?<\/p>\n<p>La otra clase de apego es el deseo de tener lo que no se tiene, como el deseo de ir a tal sitio, de tener tal cosa, el deseo de ir con tal hermana, porque tiene un car\u00e1cter parecido al nuestro, ir a tal parroquia, tener tal confesor. Eso es estar apegada a todas esas cosas. No se tiene, pero se las quiere tener; y lo que es peor, se hace todo lo posible por llegar a ellas. Pues bien, ese af\u00e1n por tener lo que no se tiene es un apego. Pod\u00e9is mirar en vuestro interior y deciros: \u00ab\u00bfNo tengo yo alg\u00fan apego, bien sea en lo que uso, o bien en lo que no tengo? \u00bfNo estoy apegada a tal hermana, a este libro, a esta estampa, o a alguna otra cosa?\u00bb. Mirad, preguntaos si no ten\u00e9is alg\u00fan afecto desordenado hacia alguna de las cosas que acabamos de decir. Si es as\u00ed, reconoced que es un apego y detestadlo: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo!\u00a1Ya estoy cogida en esta trampa! \u00a1Salvador m\u00edo, ay\u00fadame a salir de aqu\u00ed!\u00bb. Advertidlo bien, mis queridas hermanas, que el apego es un afecto a algo que se tiene o un deseo de poseer algo que no se tiene.<\/p>\n<p>Hemos dicho que el apego es un afecto a alguna criatura que no se ama por amor de Dios, sino por alg\u00fan otro motivo. Pues bien, no debemos amar nunca nada a no ser por amor de Dios; si sentimos ese amor, tiene que ser por amor de Dios; pues no es l\u00edcito amar ninguna cosa m\u00e1s que a Dios, o por Dios. Si una hermana quiere a otra hermana, es preciso que sea por causa de su virtud y por las gracias de Dios que hay en ella. De la misma forma, si un padre ama a sus hijos, si les procura alg\u00fan bien, es menester que lo haga por amor de Dios, que se los ha dado y que quiere que los ame. Pero que yo quiera m\u00e1s a \u00e9sta porque es mi paisana, o a aqu\u00e9lla porque sigue mis inclinaciones, \u00a1qu\u00e9 apego tan da\u00f1ino! Es un apego peligroso que ten\u00e9is que evitar, bien sea en la actualidad, bien en los que pudieran presentarse, a fin de no amar jam\u00e1s ninguna cosa m\u00e1s que a Dios o por amor de Dios.<\/p>\n<p>Mis queridas hermanas, \u00a1qu\u00e9 hermoso es esto: no tener afecto m\u00e1s que a Dios, ser libres y desprendidas de las criaturas! Hijas m\u00edas, si Nuestro Se\u00f1or os concede la gracia de adquirir esta costumbre, el cielo os mirar\u00e1 complacido. \u00a1Cu\u00e1nto agradar\u00e9is a Dios, que se complace en ver a un alma que no ama otra cosa m\u00e1s que a \u00e9l. \u00bfC\u00f3mo no va a mirar a una Compa\u00f1\u00eda que ha hecho \u00e9l mismo, vi\u00e9ndola toda llena del deseo de hacerse agradable a los ojos de su divina Majestad que se desprende de todo por amor suyo? Esto hace que se complazca en derramar sus gracias sobre todas las que se encuentran en estado y que ponga en ellas todas sus complacencias.<\/p>\n<p>Hemos dicho, hermanas m\u00edas, que este afecto por las criaturas es desordenado; es este desorden en lo que consiste la falta contra esta regla, pues es una falta contra esta regla tener afecto a alguna cosa que no est\u00e1 permitido tener ni desear, sobre todo cuando este afecto impide el que se debe tener a las reglas y hace que no se obedezca a lo que ordenan los superiores o que se vaya contra su intenci\u00f3n; pues es sobre todo la intenci\u00f3n lo que hemos de tener en cuenta. Eso es el apego.<\/p>\n<p>\u00a1C\u00f3mo! \u00a1Estar apegado a una criatura, que puede ser viciosa y que nos impedir\u00e1 seguir la voluntad de Dios, que nos se\u00f1alan los superiores! \u00a1C\u00f3mo, hermanas m\u00edas! \u00a1Preferir una miserable satisfacci\u00f3n a la voluntad de Dios! Por ejemplo, se trata de una hermana a la que la superiora le dice que haga algo o que sabe que es su intenci\u00f3n que lo haga; como esa hermana est\u00e1 apegada a su propia satisfacci\u00f3n o juicio, no lo hace; o si lo hace, lo hace a rega\u00f1adientes. Ved que malo es estar apegado a una cosa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se ha dicho que, para que se trate de un verdadero apego, tiene que ser continuo; es menester que se trate de un afecto continuo; pues hay gran diferencia entre un afecto que pasa pronto y otro que dura. Por ejemplo, una hermana tiene cierta dificultad en dejar una cosa; ve entonces que est\u00e1 apegada a ella. Si hace todo lo que puede por superarlo y se dice en su interior: \u00ab\u00bfQu\u00e9 har\u00e9? \u00bfMe dejar\u00e9 arrastrar por ese afecto desordenado? \u00a1Es menester que lo deje!\u00bb, entonces, si as\u00ed lo hace, no es apego; pues es preciso que contin\u00fae para que sea verdadero apego; adem\u00e1s, es menester que esa hermana advierta lo que est\u00e1 haciendo, que sepa que est\u00e1 apegada a tal cosa, y que a pesar de ello siga estando apegada a pesar de los avisos que ha recibido para corregirse. Entonces es cuando puede decirse que se trata de apego. Y cuando una hija de la Caridad siente que est\u00e1 apegada, tiene que dec\u00edrselo a su confesor; si es como debe ser, tiene que hacerlo sin tardanza; si no puede aquel mismo d\u00eda, que tome la resoluci\u00f3n de venir aqu\u00ed en la primera ocasi\u00f3n para dec\u00edrselo a la se\u00f1orita o al padre Portail o bien a alguna hermana que sepa que es virtuosa; o bien, si me encuentra a m\u00ed, puede decirme: \u00abPadre, creo que tengo la obligaci\u00f3n de decirle que me parece que tengo apego a tal hermana, a tal lugar, a tal cosa; le ruego que me diga qu\u00e9 tengo que hacer en este caso\u00bb. Si la persona a quien se ha dirigido le pregunta desde cu\u00e1nto tiempo siente ese afecto, le dir\u00e1 ingenuamente: \u00abHace tanto tiempo\u00bb. Si le sigue preguntando qu\u00e9 es lo que ha hecho por superarlo, responder\u00e1: \u00abHe hecho tal y tal cosa, pero sigo estando preocupada por ello\u00bb. Entonces, al darse cuenta de que es un apego, le dir\u00e1 qu\u00e9 es lo que hay que remediar; y de este modo, mis queridas hermanas, le indicar\u00e1 los medios para librarse de \u00e9l.<\/p>\n<p>Por eso, apenas alguna hermana advierta alg\u00fan apego, tiene -que decirlo enseguida; y las que est\u00e1n lejos, se lo pueden decir a su hermana sirviente. Hijas m\u00edas, me gustar\u00eda que hubiera entre vosotras cierta pr\u00e1ctica que vi en una persona del mundo. Conoc\u00ed a una se\u00f1ora que, al sentir demasiado afecto a su marido o a sus hijos, le dec\u00eda a su confesor: \u00abPadre, me siento demasiado apegada a mi familia; me inquieto demasiado por las ausencias de mi marido; \u00bfqu\u00e9 tengo que hacer?\u00bb. Hermanas m\u00edas, \u00bfes posible que unas personas, cuyo estado no requiere tanta perfecci\u00f3n como el vuestro, tengan esa fidelidad y que una hermana de la Caridad sienta un afecto desordenado a sus padres, o a su confesor, o a cualquier otra cosa, sin dec\u00edrselo a sus superiores? \u00a1Es necesario que os abr\u00e1is para pedir consejo sobre lo que ten\u00e9is que hacer! Hay que ped\u00edrselo a Dios para vosotras y para aquellos que os dirigen.<\/p>\n<p>Pero, padre &#8211; me dir\u00e9is -, usted nos habla de apego; \u00bfpor qu\u00e9 llama usted apego al afecto que se tiene a una cosa?\u00a0 &#8211; \u00bfC\u00f3mo os lo explicar\u00e9, hijas m\u00edas? La Sagrada Escritura lo compara a una trampa, a unas redes. Pues bien, como el Esp\u00edritu Santo compara en la Escritura el apego a una cosa con una trampa, con unas redes, con un lazo, debemos entender por ello que se trata de un mal apego. Ese apego es entonces un lazo que destruye a los que se dejan cazar por \u00e9l, de forma que el pecador se ve atado por el pecado y se convierte en esclavo del pecado. S\u00ed, el pecado es un lazo; y lo que se dice del pecado, se puede decir de un afecto desordenado, ya que ata a los que se dejan atrapar y los hace esclavos y miserables.<\/p>\n<p>Padre, me dir\u00e9is tambi\u00e9n, \u00bfc\u00f3mo entiende usted esto? Dice que el apego es un lazo que atrapa a uno y no le deja escapar; d\u00edganos c\u00f3mo es posible esto.<\/p>\n<p>Mis queridas hermanas, para comprender mejor lo que es el apego, imaginaos a un hombre atado a un \u00e1rbol con una cuerda, ligado de pies y manos con cadenas, las sogas bien anudadas y las cadenas bien apretadas. \u00bfQu\u00e9 puede hacer? Se encuentra esclavizado; porque, primero, ese pobre hombre no puede soltarse por s\u00ed mismo, si otro no rompe sus cadenas y le ayuda a salir de all\u00ed. Segundo, no puede ir a ganarse la vida ni a buscar con qu\u00e9 sustentarse, de modo que morir\u00e1 de hambre. Y esa es su tercera desgracia. Cuarto, si se le deja all\u00ed durante la noche, corre el peligro de ser devorado por las bestias, ya que no podr\u00e1 defenderse de ellas. Esas son las cuatro cosas que le ocurren a aquel pobre hombre encadenado, y que le hacen muy digno de l\u00e1stima.<\/p>\n<p>Del mismo modo imaginaos, mis queridas hijas, que una hermana est\u00e1 apegada a alguna cosa; est\u00e1 como aquel pobre hombre. No puede desatarse por s\u00ed misma, pues est\u00e1 bien sujeta y anudada; esto es, si se encuentra muy apegada, le es imposible desatarse, a no ser que otro la ayude. \u00bfQu\u00e9 podr\u00e1 hacer una hermana en ese estado? \u00bfA qui\u00e9n recurrir\u00e1? Esta all\u00ed presa. El afecto a un vestido, a un tocado, a tener unos pu\u00f1os que sobresalgan un poco para que se vean&#8230;; est\u00e1 tan atada a eso que no puede deshacerse por s\u00ed sola. Comprende muy bien que esto le cuesta; no tiene en su mente nada m\u00e1s que ese apego y piensa en ello d\u00eda y noche. \u00bfNo es verdad lo que os digo? \u00bfNo sent\u00eds dentro de vosotras mismas la experiencia de esta verdad? Creo que sab\u00e9is muy bien lo dif\u00edcil que es deshacerse del apego a una cosa. Os confesar\u00e9is con el deseo de dejarlo, pero es muy de temer que despu\u00e9s de la confesi\u00f3n las cosas sigan lo mismo que antes.<\/p>\n<p>Hemos dicho que aquel pobre hombre encadenado no puede ir a buscar con qu\u00e9 vivir y que tendr\u00e1 que morir de hambre, si no se le lleva algo de comer. Tampoco una hermana que est\u00e1 apegada a algo puede buscar lo que podr\u00eda ponerla en libertad y dar la vida a su alma, pues se cuida mucho de decir que tiene ese afecto desordenado. Ya sab\u00e9is entonces muy bien qu\u00e9 es poco m\u00e1s o menos tener apegos; por ejemplo, tener apego a dejar la vocaci\u00f3n. Esa pobre hermana est\u00e1 totalmente embebida en esa idea, rumi\u00e1ndola continuamente en su esp\u00edritu; no tiene reposo alguno; se muestra siempre inquieta y vacilante. \u00ab\u00bfLo har\u00e9 o no lo har\u00e9?\u00bb. Es una gran preocupaci\u00f3n para esa pobre criatura, pero no quiere librarse de ella. Y si no interviene su director o su superiora, se ver\u00e1 atada y trabada para siempre.<\/p>\n<p>En fin, aquel pobre hombre del que hemos hablado corre el peligro de que se lo coman las bestias. Si uno no lo saca de all\u00ed, al llegar la noche, lo devorar\u00e1n los lobos y las otras bestias feroces. Eso es precisamente lo que le ocurre a una pobre hermana separada del reba\u00f1o. Se separa de sus superiores, despreciando sus advertencias; su coraz\u00f3n se apega a sus propias satisfacciones. Est\u00e1 ya fuera de la comunidad, puesto que no sigue sus pr\u00e1cticas. Esa hermana est\u00e1 en peligro de que el esp\u00edritu maligno la haga salir de la Compa\u00f1\u00eda. \u00bfPor qu\u00e9? Es que el lobo la ha encontrado apartada de su reba\u00f1o; estaba con \u00e9l solamente en el cuerpo pero no en el esp\u00edritu; y apenas se present\u00f3 la ocasi\u00f3n que esperaba, el demonio le oblig\u00f3 a dar el \u00faltimo paso; y as\u00ed est\u00e1 en peligro de verse devorada en el mundo. \u00a1A cu\u00e1ntas hemos visto que, despu\u00e9s de haber salido, no sab\u00edan lo que hacer, por la gran dificultad que se encuentra en conseguir la salvaci\u00f3n en el mundo! Hijas m\u00edas, \u00bfpodr\u00e1 decirse que un apego hace salir a una hermana de una Compa\u00f1\u00eda que hasta ahora ha servido de gran consuelo y edificaci\u00f3n a todo el mundo? Pues as\u00ed podemos decirlo hasta el presente por la misericordia de Dios.<\/p>\n<p>Ten\u00e9is que saber que hay tres clases de apegos al mal. Est\u00e1n primero los que se apegan a la vanidad, a la afectaci\u00f3n, a su propia estima. Cuando una hermana ha llegado a ese extremo, cuando se complace en verse estimada por el mundo, eso es vanidad. Estar apegada a que le hagan un vestido de tal forma, con un cuello bien puesto, bien planchado, querer que los cabellos se vean un poco, eso es un apego peligroso.<\/p>\n<p>Est\u00e1 tambi\u00e9n el apego al propio juicio. \u00bfQu\u00e9 malo es! Cuando uno hace solamente aquello que se imagina ser bueno seg\u00fan su propio juicio y desprecia el consejo de los dem\u00e1s, mal asunto.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, resulta que una hermana quiere guardar alguna cosa para el futuro. Podr\u00e1 pensar poco m\u00e1s o menos de este modo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 s\u00e9 yo lo que puede pasar dentro de diez a\u00f1os? Tengo que ir recogiendo alg\u00fan dinero\u00bb. Si hubiera algunas que fueran tan desgraciadas, eso ser\u00eda robar a los pobres, aunque fuera del dinero que se os da para poder vivir. S\u00ed, hijas m\u00edas, reservarse alguna cosa es robar a los pobres, pues quienes lo dieron lo hicieron con la intenci\u00f3n de que fuera empleado en el mantenimiento de las siervas de los pobres, de forma que tomar alguna cosa de ello es robar a los pobres. Pues bien, esos apegos de los que acabamos de hablar son apegos viciosos de los que hay que guardarse mucho. Pero creo que no se da esta \u00faltima especie en vuestra Compa\u00f1\u00eda; si hubiera alguna culpable, es se\u00f1al de que no tiene confianza en la Providencia de Dios, que ha dirigido siempre a la Compa\u00f1\u00eda hasta ahora.<\/p>\n<p>S\u00ed, hijas m\u00edas, la Providencia divina que ha guiado siempre a la Compa\u00f1\u00eda hasta ahora es admirable sobre las hijas de la Caridad. \u00bfQui\u00e9n cre\u00e9is que da los medios para manteneros y ha inspirado a la reina que os haga los beneficios que os hace, sino esa misma Providencia? \u00bfNo ser\u00eda entonces una gran infidelidad si una hermana, por su gusto y para su propia satisfacci\u00f3n, se reservase alguna cosa y le tuviera apego? Espero de la bondad de Dios que no haya ninguna entre vosotras.<\/p>\n<p>Si, por desgracia, hubiera alguna con esos apegos viciosos, no llegar\u00eda muy lejos, lo mismo que Judas, que por ese afecto pernicioso que sent\u00eda por el dinero, lleg\u00f3 hasta el extremo de vender a su Dios. \u00a1Qu\u00e9 desgracia estar apegado al mal! No puede uno deshacerse de \u00e9l. Aquel miserable administraba la bolsa de Nuestro Se\u00f1or y de los ap\u00f3stoles, que se la hab\u00edan confiado. Y como estaba apegado al dinero, aquello le llev\u00f3 a entregar a su buen maestro y a cometer aquel deicidio. \u00a1Salvador m\u00edo! Aquel fue el \u00faltimo crimen adonde le precipit\u00f3 su apego. Pues bien, cuando se ve a una hermana tener esta clase de apegos, es una mala se\u00f1al y un signo de la reprobaci\u00f3n de Judas.<\/p>\n<p>Hay otros apegos que no son pecado mortal, como por ejemplo desear tener ese vestido, ese cuello, ir con esta hermana mejor que con aquella. Esto no es un mal tan grande como los dem\u00e1s que hemos dicho; sin embargo, ten\u00e9is que huir del apego a esas cosas indiferentes, aunque no sea pecado mortal, si quer\u00e9is llegar a la santidad que requiere vuestra vocaci\u00f3n. Si hubiera algunas apegadas a alg\u00fan cargo, a querer ser hermana sirviente, es la tentaci\u00f3n m\u00e1s horrible que puede tener una hermana y que no puede venir m\u00e1s que del demonio que, de \u00e1ngel que era, se convirti\u00f3 en lo que es, por haber querido elevarse. \u00a1Qu\u00e9 peligroso es el deseo de ser oficiala! El apego a estas cosas, mis queridas hermanas, es m\u00e1s horrible que el infierno; pues, lo mismo que en aquel lugar hay un continuo desorden, tambi\u00e9n las personas apegadas a alguna cosa son causa de un gran desorden en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Veis entonces c\u00f3mo, por una tonter\u00eda en la que han puesto su afecto, si llegan a perderla o a tener que dejarla, casi llegan a perder el esp\u00edritu. Conozco a una mujer tan apegada a su perro, que casi lleg\u00f3 a desesperarse por haberlo perdido. Yo iba entonces de viaje con ella y la ve\u00eda tan triste y abatida, que no dej\u00f3 de suspirar durante ocho o diez d\u00edas. Finalmente, al preguntarle la causa de su pesar, result\u00f3 que era por hab\u00e9rsele muerto el perro. \u00bfNo os parece una extra\u00f1a locura? \u00bfNo os parece que el estar apegado a esa tontada es haber perdido el sano juicio?<\/p>\n<p>Ver\u00e9is a algunas personas tan apegadas a tener un vestido hecho de tal forma y con esta tela, que alborotar\u00e1n a toda la Compa\u00f1\u00eda por satisfacer su pasi\u00f3n. Hay algunas tan propensas a aficionarse desordenadamente que se apegan a todo lo que les proporciona alguna satisfacci\u00f3n, como a un gato, a tener llaves y a otras muchas cosas que no valen la pena que ocupemos en ellas razonablemente nuestro esp\u00edritu. Cuando se les dice a esas personas que vayan a alg\u00fan sitio, les veis tristes, melanc\u00f3licas, obedeciendo de mala gana. \u00bfPor qu\u00e9 cre\u00e9is que les falta alegr\u00eda y prontitud en hacer lo que se les ordena? Porque tienen alg\u00fan apego que las tiene sujetas y atadas. Tales son, mis queridas hermanas, los efectos de un apego desordenado.<\/p>\n<p>Hay otra clase de apegos que se refiere a las cosas espirituales: por ejemplo, tener afecto al ayuno es una obra buena, pero puede haber en ello alg\u00fan apego.<\/p>\n<p>Me dir\u00e9is: \u00ab\u00bfQu\u00e9 dice usted, padre? \u00bfEs un apego querer obrar bien? \u00a1No es el ayuno una buena acci\u00f3n? \u00a1Y dice usted que es un vicio!\u00bb. &#8211; S\u00ed, hijas m\u00edas, es un vicio cuando ese ayuno se hace sin permiso de los superiores y por propia voluntad. Tener ganas de ayunar y el mismo ayuno es virtud en cuanto al objeto; pero, si lo hac\u00e9is sin las condiciones requeridas, Dios no lo acepta. Os digo lo mismo que \u00e9l puso en boca del profeta hablando a los fariseos: \u00abNo quiero vuestros ayunos, porque en ellos est\u00e1 vuestra propia voluntad, y por eso no me agradan\u00bb. Si lo hicierais por obediencia, Dios lo aceptar\u00eda. Pero como \u00e9l odia la propia voluntad, le disgusta todo lo que se hace por ella, y no lo recibe, lo mismo que los sacrificios, por muy santos que sean. Una hermana tiene la devoci\u00f3n de confesarse o comulgar m\u00e1s veces que las dem\u00e1s; ir\u00e1 al padre Portail o a la se\u00f1orita Le Gras para pedirles permiso. No se lo conceden, pero ella no deja de seguir su inclinaci\u00f3n: es un apego, a pesar de que os parezca que lo hac\u00e9is por amor de Dios. Mirad, hermanas m\u00edas, el mayor sacrificio que le pod\u00e9is ofrecer a Dios es el de vuestra propia voluntad.<\/p>\n<p>\u00a1Pero, padre, a m\u00ed me gustar\u00eda usar m\u00e1s veces la disciplina! \u00a1Siento un gran consuelo cuando la uso!\u00a0 &#8211; Si la obediencia te lo permite, estar\u00e1 bien hecho.<\/p>\n<p>\u00a1Pero, padre!, \u00bfNo es agradable a Dios ir de peregrinaci\u00f3n a Nuestra Se\u00f1ora de las Virtudes, pasar cada ocho d\u00edas por Nuestra Se\u00f1ora?\u00a0 &#8211; No, esas devociones no valen nada si no se hacen por obediencia; no es que las peregrinaciones no sean buenas de suyo, pero cuando sal\u00eds expresamente de vuestra habitaci\u00f3n o de vuestra casa para ir a Nuestra Se\u00f1ora o a otros lugares de devoci\u00f3n sin permiso de los superiores, es algo que no deb\u00e9is hacer nunca, hijas m\u00edas.<\/p>\n<p>Comprendedlo bien, el apego a las cosas buenas y santas es malo, si no est\u00e1 en conformidad con lo mandado por vuestros superiores. Mirad si son ordenadas vuestras reglas y si no conviene que sep\u00e1is la obligaci\u00f3n de no tener apegos, al ver los grandes males que de aqu\u00ed se derivan. \u00a1Salvador m\u00edo! \u00bfno es razonable que procuremos romper con esas ataduras, si nos vemos enredados en ellas? Hermanas m\u00edas, un pajarillo ca\u00eddo en la trampa pelea noche y d\u00eda para salir de all\u00ed, sin cansarse jam\u00e1s; mientras viva, no dejar\u00e1 de intentar escaparse. \u00a1Y nosotros nos veremos enredados en un mal afecto, sin esforzarnos por salir de \u00e9l! Esto nos condenar\u00e1 delante de Dios y nos har\u00e1 inexcusables, si no seguimos ese ejemplo. \u00a1C\u00f3mo, hermanas m\u00edas! \u00bfNo es digno de l\u00e1stima ver c\u00f3mo un pajarillo hace todo lo que puede por salir de su trampa y una hija de la Caridad que se ve apegada a algo, no hace nada por desprenderse de ello?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 le dir\u00e1 Dios en el d\u00eda del juicio, si la muerte le sorprende en ese estado? Aquello ser\u00e1 su juicio. \u00a1Qu\u00e9 dolor para aquel alma! Dios le dir\u00e1: \u00ab\u00bfT\u00fa eres hija de la Caridad y no has querido hacer nada por desprenderte de tal cosa? Vete, no te conozco\u00bb. Eso es lo que tiene que esperar una hermana que quiera vivir en sus afectos desordenados; eso es lo que se merece. \u00a1Oh! \u00a1Cu\u00e1nto miedo ten\u00e9is que tener de esos apegos y c\u00f3mo hab\u00e9is de proponer desde ahora desprenderos de todos los que pod\u00e1is tener y evitar todos los que puedan venir!<\/p>\n<p>En fin, mis queridas hermanas, el fin de esta regla es que nos apeguemos solamente a Dios y que no amemos m\u00e1s que a Dios s\u00f3lo o por Dios.<\/p>\n<p>Pero, padre\u00a0 &#8211; me dir\u00e9is &#8211; , \u00bftan grave es estar apegada a un cuello, a los cabellos, a una camisa o a alguna devoci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo es posible que sea tan malo?\u00a0 &#8211; Yo a eso lo llamo idolatr\u00eda. S\u00ed, hermanas m\u00edas, hemos de compararlo con la idolatr\u00eda. Y \u00e9sta es la raz\u00f3n: Dios quiere que lo amemos por encima de todas las cosas, y nosotros preferimos a esa criatura, a la que estamos apegados. Somos id\u00f3latras apenas preferimos alguna cosa a Dios. Ved qu\u00e9 desgracia es caer en la idolatr\u00eda. Pues eso es lo que hac\u00e9is cuando os apeg\u00e1is a las criaturas.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, es un adulterio. Fijaos bien, hijas m\u00edas. Al entrar en la Compa\u00f1\u00eda, escogisteis a Nuestro Se\u00f1or por esposo y \u00e9l os recibi\u00f3 como esposas, o mejor dicho, os prometisteis con \u00e9l; luego, al cabo de cuatro a\u00f1os, poco m\u00e1s o menos, os entregasteis a \u00e9l por completo por medio de los votos, de forma que sois sus esposas y \u00e9l es vuestro esposo. Y como el matrimonio no es sino una donaci\u00f3n que la mujer hace de s\u00ed misma a su marido, tambi\u00e9n el matrimonio espiritual que hab\u00e9is contra\u00eddo con Nuestro Se\u00f1or no es m\u00e1s que la entrega que le hab\u00e9is hecho de vosotras mismas; igualmente \u00e9l se ha entregado a vosotras, ya que se entrega a las almas que se dan a \u00e9l por un contrato irrevocable, que nunca jam\u00e1s romper\u00e1; de modo que, por la gracia de Dios, pod\u00e9is decir que vuestro Esposo est\u00e1 en el cielo. Pues bien, lo mismo que una mujer prudente no mira a ning\u00fan otro hombre m\u00e1s que a su marido, o se convierte en ad\u00faltera, as\u00ed tambi\u00e9n una hija de la Caridad que tiene la dicha de ser esposa del Hijo de Dios, pero que se apega a alguna cosa, es una ad\u00faltera por preferir una criatura a Dios. \u00a1Qu\u00e9 pena para un esposo ver a su esposa faltar a la fidelidad que le debe! Hijas m\u00edas, no hay dolor semejante a ese. Y tambi\u00e9n \u00a1qu\u00e9 motivo de aflicci\u00f3n para una miserable criatura que, de esposa de Nuestro Se\u00f1or que era, pasa a un estado de adulterio, cuando se apega a las criaturas!<\/p>\n<p>Esta es una raz\u00f3n muy poderosa para romper con todo apego a las criaturas. \u00a1Salvador m\u00edo, qu\u00e9 disgusto recibes siempre que una hija de la Caridad ama alguna cosa en perjuicio del amor que te debe! Hijas m\u00edas, si una esposa de Nuestro Se\u00f1or, o una prometida, llega a poner su afecto en algo distinto de su Esposo, comete contra \u00e9l una grave afrenta. Su mayor pena es ver a ese alma tan querida con el coraz\u00f3n apegado a otra cosa, prefiriendo, como dice san Pablo, la criatura al Creador (3).<\/p>\n<p>Otra raz\u00f3n para romper con todos los apegos es aquel dicho de Nuestro Se\u00f1or: \u00abDonde est\u00e1 tu tesoro, all\u00ed est\u00e1 tu coraz\u00f3n\u00bb (4). Seg\u00fan esto, ese h\u00e1bito y esos zapatos a los que est\u00e1 apegado vuestro coraz\u00f3n forman vuestro tesoro. Pod\u00e9is decir: \u00ab\u00a1Pero si es solamente un tocado, un h\u00e1bito o una parroquia a lo que yo siento afecto!\u00bb. No importa; la que est\u00e1 apegada de la manera que acabamos de decir tiene all\u00ed su tesoro. Piensa en \u00e9l con frecuencia; se deleita en estar en aquel sitio; no desea m\u00e1s que conservar lo que posee: entonces est\u00e1 all\u00ed su tesoro, y su coraz\u00f3n est\u00e1 con ese tesoro, del que no es capaz de despegarse sin una gracia muy especial. \u00a1Qu\u00e9 gran necesidad de ayuda tiene esa pobre hermana y c\u00f3mo debe gritar pidiendo ayuda como cuando se toca a rebato por el fuego! S\u00ed, hay que recurrir a Dios para pedirle su ayuda; hay que acudir a los superiores y decirles: \u00abAyudadme a romper con este mal afecto\u00bb. Pero lo ordinario es que no se atreva a decirlo y que piense en su interior: \u00abSi les digo que quiero m\u00e1s a una hermana que a otra, nos separar\u00e1n y ya no tendr\u00e9 esa satisfacci\u00f3n que siento con ella; si les digo que me gusta llevar este h\u00e1bito, me lo quitar\u00e1n enseguida\u00bb. Si se ve tentada contra la vocaci\u00f3n, sentir\u00e1 miedo de declararse. La pobre criatura vendr\u00e1 a casa; el Esp\u00edritu Santo le dir\u00e1 por el camino: \u00abD\u00edselo a la se\u00f1orita Le Gras, al padre Portail o a esa hermana que es tan virtuosa\u00bb. Llega aqu\u00ed, pero no se atreve a decirlo; a veces se sentir\u00e1 dispuesta a hablar, pero luego no acabar\u00e1 de decidirse. Para demostraros cu\u00e1n dif\u00edcil es romper con ese apego, se confesar\u00e1 con el director, quiz\u00e1s le diga algo relacionado con esto, pero como no se lo dir\u00e1 todo y no har\u00e1 m\u00e1s que disfrazar el asunto, no quedar\u00e1 satisfecha de su confesi\u00f3n ni de su confesor. Al contrario, se sentir\u00e1 m\u00e1s inquieta que antes.<\/p>\n<p>\u00bfY de d\u00f3nde viene que, despu\u00e9s de recibir el sacramento de la penitencia, no goce de la paz y de la tranquilidad que este sacramento suele proporcionar a quienes lo reciben como es debido? No hay que extra\u00f1arse de ello, ya que Dios no se comunica a las personas que est\u00e1n apegadas a algo; se retira de ellas, lo mismo que se aparta uno de un cuerpo muerto. \u00bfHab\u00e9is o\u00eddo decir alguna vez que una persona viva haya querido juntarse con un cad\u00e1ver? Nunca lo habr\u00e9is o\u00eddo. \u00bfY esper\u00e1is que Nuestro Se\u00f1or, que es la vida misma y que quiere unirse por amor con nosotros! llenando de consuelo a las almas que desean recibirle en las debidas disposiciones, querr\u00e1 unirse con unas personas apegadas de ese modo? \u00bfQu\u00e9 uni\u00f3n puede haber entre la vida v la muerte? \u00bfY c\u00f3mo quer\u00e9is que Dios se os comunique a vosotras, si est\u00e1is muertas, si est\u00e1is apegadas a unas miserables criaturas, que ocupan de tal forma vuestro esp\u00edritu que las prefer\u00eds a la misma fuente de la bondad? Hijas m\u00edas, no os extra\u00f1\u00e9is de ver a esa hermana llena de inquietudes y con su conciencia perturbada. Necesariamente tiene que estar inundada de sufrimientos y tienen que saberle mal todas las cosas. Ver\u00e1 a otra hermana hablar con la se\u00f1orita Le Gras con abertura de coraz\u00f3n, cont\u00e1ndole sus faltas, incluso en presencia de las dem\u00e1s &#8211; pues las almas buenas no se preocupan de que los otros conozcan sus imperfecciones &#8211; , y le preguntar\u00e1 la se\u00f1orita: \u00ab\u00bfY usted, hermana? \u00bfc\u00f3mo sigue?\u00bb. Esa hermana le responder\u00e1: \u00abEstar\u00eda bien si me viera libre de ese apego\u00bb. Si una hermana que no quiere romper con sus apegos o que se siente tan ligada por el afecto a alguna cosa que no tiene la fuerza para decirlo oye todo esto, \u00a1qu\u00e9 pena sentir\u00e1 de no poder obrar del mismo modo! No quiero decir que se exaspere, pero sentir\u00e1 mucha pena, porque la acci\u00f3n de su hermana constituye para ella un reproche contra su mala conducta; su conciencia le remorder\u00e1 y le dir\u00e1: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 no haces t\u00fa lo mismo que ella?\u00bb. Y se llenar\u00e1 de tristeza y de una extra\u00f1a melancol\u00eda. No hay que extra\u00f1arse de ello, ya que no podr\u00e1 estar nunca satisfecha, y Dios permite que as\u00ed sea.<\/p>\n<p>Acudir\u00e1 a una conferencia en la que se hable de una hermana difunta. Oir\u00e1 decir que aquella hermana no estaba apegada a ninguna cosa o que hab\u00eda roto con los apegos que ten\u00eda. Y eso redoblar\u00e1 su pena. Cuando una pobre hermana oye decir de otra lo contrario de lo que ella siente, es para ella un tormento. Le gustar\u00eda romper sus ataduras; pero la pobre miserable no puede hacerlo, porque ya es tarde. Se resiste a las inspiraciones que Dios le da tantas veces, desprecia los consejos de sus confesores y superiores, no atiende al ejemplo de las dem\u00e1s; en fin, no quiso desprenderse de sus apegos cuando Dios quer\u00eda, no puede hacerlo ahora cuando ella quiere.<\/p>\n<p>\u00bfHab\u00e9is le\u00eddo el evangelio de las v\u00edrgenes? (5). A esa hermana le ocurre lo mismo que les ocurri\u00f3 a las v\u00edrgenes necias. No pensaron en abastecerse de aceite m\u00e1s que cuando ya era tarde. As\u00ed, cuando uno se ha endurecido en el mal, hermanas m\u00edas, no puede uno imaginarse lo dif\u00edcil que le resulta apartarse de \u00e9l. Y como de ordinario uno est\u00e1 ciego en lo que a \u00e9l se refiere, esa pobre hermana no pensar\u00e1 que eso es la causa de todo el mal que est\u00e1 sufriendo. Sabe muy bien que no tiene descanso ni satisfacci\u00f3n alguna, pro no atribuye esto a sus apegos.<\/p>\n<p>En fin, hermanas m\u00edas, si esa pobre hermana no pierde entonces su vocaci\u00f3n, la perder\u00e1 en la primera ocasi\u00f3n, pues al sentirse asaltada por la tentaci\u00f3n caer\u00e1 en la desconfianza de poder salir de aquel estado. Dir\u00e1 en su interior: \u00ab\u00a1Estoy perdida! \u00a1No hay salvaci\u00f3n para m\u00ed! Aqu\u00ed ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil condenarme que salvarme; es preciso que me salga y que vuelva al mundo\u00bb. Para escapar de sus redes, la pobre criatura creer\u00e1 que podr\u00e1 encontrar descanso donde todo es confusi\u00f3n. El mundo est\u00e1 lleno de peligros y de trampas para su salvaci\u00f3n. \u00a1Qu\u00e9 enga\u00f1ada est\u00e1! Cree que estar\u00e1 m\u00e1s tranquila cuando se salga. \u00a1Qu\u00e9 estado tan desgraciado y tan digno de compasi\u00f3n! Quiero creer que las que est\u00e1n apegadas de ese modo disimular\u00e1n que est\u00e1n contentas con las dem\u00e1s y resistir\u00e1n alg\u00fan tiempo, pero no podr\u00e1n permanecer mucho en la Compa\u00f1\u00eda, que no puede soportar miembros estropeados y corrompidos. Pasa como en el mar: ya sab\u00e9is que el mar suele rechazar los cuerpos muertos y todo cuanto lo puede infectar.<\/p>\n<p>Fijaos por otra parte en la felicidad de las que no tienen ning\u00fan apego: siempre est\u00e1n contentas, no tienen miedo de nada y van siempre con la cabeza bien alta por el camino de la virtud; si encuentran alguna dificultad, no pierden los \u00e1nimos, puesto que conf\u00edan en Dios y dicen: \u00abDios es mi todo; Dios es mi creador y toda mi esperanza; no permitir\u00e1 que venga sobre m\u00ed un mal mayor del que puedo soportar\u00bb. Esta es una gran felicidad para el alma que no tiene m\u00e1s apego que a Dios.<\/p>\n<p>Padre, dir\u00e1 alguna, s\u00ed que es grande ese mal que usted nos acaba de se\u00f1alar. Si hay alguna hija de la Caridad que tenga apegos a alguna cosa, realmente la ha pintado usted con colores que da miedo. Pero \u00bfqu\u00e9 medios para no caer en ese estado, o para salir de \u00e9l si una ha ca\u00eddo?<\/p>\n<p>El primer medio es pensar muchas veces en la fealdad y horror del estado miserable en el que los apegos ponen a una persona; pensar muchas veces lo deplorable que es preferir la criatura al Creador, hacer la oraci\u00f3n sobre esto desde ma\u00f1ana mismo, a fin de concebir debidamente el terror que hay que sentir de cualquier apego.<\/p>\n<p>Otro medio es escrutar ahora mismo nuestro interior y ver si tenemos alg\u00fan afecto desordenado. \u00a1Dios m\u00edo! \u00bfNo tengo yo alg\u00fan apego a mis padres, a esta hermana? \u00bfNo lo tengo a la parroquia en donde estoy, o a tal y tal cosa? Y si os dais cuenta de que est\u00e1is apegadas a alguna de esas cosas, corred enseguida al remedio y decid: \u00ab\u00a1Salvador m\u00edo, ay\u00fadame a salir de este miserable estado!\u00bb. Eso es lo que hay que decir, hermanas m\u00edas; tomar desde ahora la resoluci\u00f3n de esforzarse en esto y ya ver\u00e9is c\u00f3mo, con los consejos que os den, lograr\u00e9is acabar con esos apegos. Pero sobre todo escudri\u00f1aos bien para ver si ten\u00e9is alg\u00fan apego y haced como un buen gentilhombre, que llevaba una vida tan santa que el se\u00f1or arzobispo de Li\u00f3n le permiti\u00f3 tener en su casa el sant\u00edsimo sacramento (6).<\/p>\n<p>Un d\u00eda, viajando a caballo y meditando en su interior, empez\u00f3 a examinarse para ver si estaba apegado a alguna cosa. Haciendo oraci\u00f3n sobre ello, como \u00e9l mismo me contaba, se preguntaba: \u00ab\u00bfEstoy apegado a Dios o a alguna otra cosa? (porque, hijas m\u00edas, tambi\u00e9n hay apegos espirituales) \u00bfNo siento apego a mi castillo? No. \u00bfY si se prendiera fuego y ardiera por completo, sentir\u00eda pena? Creo que no. Si Dios lo permitiese, me conformar\u00eda con su voluntad, pensando en que Nuestro Se\u00f1or no ten\u00eda ni castillo ni casa propia. \u00bfY a mi sombrero, que me preserva del sol y de la lluvia, no tengo demasiado afecto? \u00bfNo siento gran amistad con la se\u00f1ora condesa o con alguna otra criatura? \u00bfNo tengo afecto a mis rentas y posesiones?\u00bb.<\/p>\n<p>Tras estas preguntas, se dio cuenta de que todas esas cosas no le afectaban en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Y cay\u00f3 al fin en su espada; pensando en el servicio que le hab\u00eda prestado en varias ocasiones peligrosas, sinti\u00f3 cierto afecto por ella y se dio cuenta de que le costar\u00eda mucho dejarla, porque la naturaleza le dec\u00eda: \u00ab\u00a1C\u00f3mo! \u00a1Una espada que me ha salvado tantas veces la vida! \u00a1Es menester que la guarde!\u00bb. Eso es lo que le suger\u00eda su apego: \u00abNo te deshagas de ella. \u00bfQu\u00e9 har\u00edas si te sorprendieran y te atacaran sin tener con qu\u00e9 defenderte?\u00bb. Su \u00e1ngel de la guardia le dijo en su coraz\u00f3n mientras rumiaba estos pensamientos en su esp\u00edritu: \u00ab\u00a1C\u00f3mo! \u00bfTe f\u00edas m\u00e1s de tu espada que de Dios? \u00bfTienes m\u00e1s confianza en un pedazo de hierro que en la providencia de Dios? \u00bfQui\u00e9n te ha sacado de esos peligros en que estuviste metido? \u00bfNo fue acaso el cuidado que Dios tuvo de ti? \u00bfY se lo atribuyes t\u00fa a tu espada?\u00bb.<\/p>\n<p>Hijas m\u00edas, esos remordimientos de conciencia le obligaron a entrar dentro de s\u00ed mismo y a decir: \u00ab\u00a1Eres un miserable! \u00bfEn qu\u00e9 piensas t\u00fa, que tantas veces has experimentado el cuidado que tu creador tiene de ti? \u00a1Dios m\u00edo, perd\u00f3name mi infidelidad!\u00bb. E inmediatamente se baj\u00f3 del caballo y rompi\u00f3 aquella espada contra una piedra, para no tener ya m\u00e1s apego a aquel trozo de hierro. Y enseguida experiment\u00f3 las ventajas que siente un alma generosa en romper con lo que desagrada a Dios, pues sinti\u00f3 en su alma tan gran consuelo en el mismo momento de romper su espada que jam\u00e1s experiment\u00f3 nada igual.<\/p>\n<p>As\u00ed es como Dios se porta con las personas que son fieles en seguir sus inspiraciones, como aquel gentilhombre, que no ten\u00eda m\u00e1s apego que a su espada, de la que se desprendi\u00f3 apenas vio su peligro. Mis queridas hermanas, si dese\u00e1is participar de los consuelos de vuestro Esposo, ten\u00e9is que romper la espada enseguida, esto es, tomar la decisi\u00f3n de acabar con todo aquello a lo que sint\u00e1is alg\u00fan apego, y dec\u00edrselo a vuestros superiores; esta misma tarde id a ver a la se\u00f1orita Le Gras y decirle: \u00abSe\u00f1orita, me parece que tengo demasiado afecto a tal y tal cosa; \u00bfqu\u00e9 he de hacer para acabar con este apego?\u00bb. S\u00ed, hermanas m\u00edas, todas ten\u00e9is que hacer el prop\u00f3sito de no apegaros a otra cosa fuera de Dios, como tambi\u00e9n yo lo hago en lo que a m\u00ed se refiere. \u00a1Miserable de m\u00ed, que tengo tantos motivos para temer que estoy en el estado que acabamos de decir!<\/p>\n<p>El otro medio ya lo hemos dicho. Siento apego a un confesor, a una dama o a cualquier otra cosa; apenas os deis cuenta de ello, id a los superiores, descubridles sencillamente vuestro interior y decidles: \u00abSiento un gran afecto por tal persona y esa persona lo siente por m\u00ed; s\u00e9 muy bien que me disgustar\u00eda mucho que me separaran de ella; sin embargo, haga usted lo que mejor le parezca; corte, saje, haga lo que crea conveniente por mi bien\u00bb. Eso es lo que tienen que hacer todas las hijas de la Caridad: ser fieles en manifestar las penas y las tentaciones a los superiores. La verdad es que resulta muy dif\u00edcil gobernar una compa\u00f1\u00eda sin eso. Por eso, si quer\u00e9is que perdure la vuestra, ten\u00e9is que contribuir con este medio. \u00bfCre\u00e9is que es posible darle a una hermana los consejos necesarios para romper con su apego, si ella no dice nada y est\u00e1 tan empe\u00f1ada que no quiere hacer nada por salir de esa situaci\u00f3n? No es posible sacarla de ese desgraciado estado, si ella no se manifiesta ni quiere salir de \u00e9l. M\u00e1s a\u00fan, ni siquiera Dios puede librarla, si ella no coopera con su gracia, a no ser que Dios la derribe como hizo con san Pablo (7); pues se necesita nada menos que eso.<\/p>\n<p>Por tanto, se necesita fidelidad en manifestarse, prop\u00f3sito de salir de ese estado a cualquier precio que sea. Si derram\u00e1is l\u00e1grimas, hijas m\u00edas, tienen que ser por ese motivo. \u00bfNo es razonable que un alma que se encuentra apegada a las criaturas se llene de dolor? \u00a1Qu\u00e9 motivos para humillarse al pensar que se ha cometido un adulterio y una idolatr\u00eda siempre que se ha preferido la criatura al Creador! Por tanto, hay que servirse de estos medios, mis queridas hermanas; y si lo hac\u00e9is, pod\u00e9is esperar de Dios la gracia de superar todos los apegos. Pero fijaos bien: no podemos nada si Dios no nos ayuda. Una pobre hermana que est\u00e1 atada de manos y pies, como aquel pobre hombre del que habl\u00e1bamos, jam\u00e1s podr\u00e1 desatarse por s\u00ed misma; es menester que intervenga Dios. Dej\u00f3 que la arrastraran su afecto y su imaginaci\u00f3n, represent\u00e1ndole cosas ilusorias, y su voluntad se apego a ello. \u00a1Salvador m\u00edo! \u00a1All\u00ed est\u00e1 atada, sin poder librarse si t\u00fa no rompes las cuerdas que la sujetan! Hijas m\u00edas, apenas os deis cuenta de que ten\u00e9is alg\u00fan afecto desordenado, recurrid a Dios y decidle: \u00abSe\u00f1or, si quieres que yo ame alguna cosa, conc\u00e9deme la gracia que sea puramente por ti\u00bb. El no dejar\u00e1 de ayudarnos, pero hay que estar vigilantes para no dejarse llevar por los apegos desde el principio, ya que es dif\u00edcil salir de ellos.<\/p>\n<p>Pong\u00e1monos en manos de Dios, hermanas m\u00edas, para no tener ning\u00fan apego a las criaturas, ni a lo que poseemos, ni a lo que no tenemos ni nos est\u00e1 permitido tener, para no apegarnos m\u00e1s que s\u00f3lo a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bfCre\u00e9is que os he hablado de los apegos por casualidad? No, hermanas m\u00edas. Es vuestra regla la que os obliga a huir de ellos. Pero mirad, ten\u00e9is que entregaros a Dios desde ahora y decir: \u00ab\u00a1Lejos de m\u00ed todo apego! \u00a1Lejos de m\u00ed todo afecto desordenado! Renuncio a \u00e9l, s\u00ed, renuncio para siempre, puesto que esas cosas me ponen entre los ad\u00falteros e id\u00f3latras. \u00a1Lejos de m\u00ed todo amor a las criaturas! Quiero desprenderme de ellas para unirme m\u00e1s libremente a mi Esposo, con gran confianza en Dios que nos ayudar\u00e1 para ello\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando todav\u00eda estaba hablando el padre Vicente, una hermana pidi\u00f3 perd\u00f3n y dijo que reconoc\u00eda que hab\u00eda estado en aquel miserable estado que \u00e9l hab\u00eda descrito y devolvi\u00f3 dos libros que ten\u00eda y a los que sent\u00eda cierto apego.<\/p>\n<p>\u00a1Dios le bendiga, hija m\u00eda!, dijo el padre Vicente, \u00a1Eso est\u00e1 bien! \u00a1As\u00ed es como hay que hacer! No solamente entrar en el esp\u00edritu de penitencia, sino practicar en efecto lo que se ha dicho. \u00a1Dios la bendiga! Ruego a Nuestro Se\u00f1or que le despegue de todo eso, de forma que ni usted ni yo tengamos en adelante ning\u00fan apego m\u00e1s que a \u00e9l. Y de su parte, pronunciando las palabras de la bendici\u00f3n, le pedir\u00e9 a su bondad que nos apegue a \u00e9l con un afecto inviolable y tan fuerte que no haya ninguna cosa capaz de romperlo. Esta es, mis queridas hermanas, la gracia que le pido a Nuestro Se\u00f1or, que le amemos s\u00f3lo a \u00e9l y a las dem\u00e1s cosas por \u00e9l.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(06.06.56) (Reglas comunes. art. 5) Hijas m\u00edas, el tema de esta conferencia es sobre el art\u00edculo quinto de las reglas, que se refiere a los apegos. 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