{"id":6788,"date":"2009-02-28T18:00:39","date_gmt":"2009-02-28T17:00:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/02\/28\/vicente-de-paul-conferencia-028-ocultar-y-excusar-las-faltas-de-las-hermanas\/"},"modified":"2016-07-26T11:00:37","modified_gmt":"2016-07-26T09:00:37","slug":"vicente-de-paul-conferencia-028-ocultar-y-excusar-las-faltas-de-las-hermanas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-028-ocultar-y-excusar-las-faltas-de-las-hermanas\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 028: Ocultar y excusar las faltas de las hermanas"},"content":{"rendered":"<p><em>(22.10.46)<br \/>\n<\/em><\/p>\n<p>Conferencia del 22 de octubre de 1646 sobre la obligaci\u00f3n que tienen las Hijas de la Caridad de no comentar las faltas que cometen en sus ejercicios las hermanas con quienes est\u00e1n<\/p>\n<p>El primer punto ha sido sobre las razones que tenemos para ocultar las faltas de nuestras hermanas a todos los que no tienen que conocerlas.<\/p>\n<p>Sobre eso se ha dicho:<\/p>\n<p>En primer lugar, no podemos dar a conocer las imperfecciones de nadie sin ofender a Dios.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Va contra la caridad, y por tanto no debemos ser llamadas con ese nombre, si comentamos acciones contrarias a esta virtud.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Va contra la edificaci\u00f3n; somos motivo de que se desprecie a la hermana de quien hemos hablado mal; y las que hubiesen deseado unirse a la Compa\u00f1\u00eda, viendo la poca paciencia y caridad que hay entre nosotras, se retirar\u00e1n.<\/p>\n<p>4.\u00b0 El desprecio que hacemos de nuestras hermanas recae sobre nosotras mismas, como si ech\u00e1ramos una piedra contra el cielo, que volver\u00eda a caer sobre nuestra cabeza.<\/p>\n<p>Nuestro muy honorable padre dijo entonces:<\/p>\n<p>&#8211; Hijas m\u00edas, \u00a1qu\u00e9 verdad es todo esto y qu\u00e9 bien ha hablado nuestra hermana! Porque \u00bfqu\u00e9 estima se puede tener de una Hija de la Caridad que desprecia a su hermana y la difama? Ninguna, evidentemente; y aunque de momento parezca estar de acuerdo con lo que dicen, y a\u00fan cuando parezca escucharla de buena gana, cuando luego recapaciten y haya pasado el sentimiento que les ha hecho escucharla, se dir\u00e1n: \u00abSeguramente esta hermana tiene poca virtud, ya que en vez de excusar a su hermana y soportarla, se pone a hablar mal de ella\u00bb.<\/p>\n<p>Y de esta forma excusan a la otra hermana y a ella la condenan; lo mismo que, si alguno tuviese la mala idea de escupir contra el cielo, sus esputos llegar\u00edan a caer sobre su cara, de la misma forma la reprobaci\u00f3n que se quer\u00eda hacer recaer contra una hermana, recaer\u00e1 sobre ella misma. Hijas m\u00edas, anotad bien lo que se va a decir sobre este tema; es uno de los m\u00e1s importantes que se van a tratar; pues por ah\u00ed es por donde el diablo quiere destruiros. Espero que el Esp\u00edritu Santo, que ha inspirado este asunto, dar\u00e1 luces y afectos a vuestros corazones para conocer su importancia y abrazar sus pr\u00e1cticas. Bien, in nomine Domini! in nomine Domini! in nomine Domini! Sigamos, si os parece.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Como nuestro Se\u00f1or dijo a sus disc\u00edpulos, \u00abSi os am\u00e1is los unos a los otros, en eso conocer\u00e1n que sois mis disc\u00edpulos\u00bb, de la misma forma, si nos amamos, soportaremos caritativamente los defectos de nuestras hermanas, y en eso se conocer\u00e1n que somos verdaderas Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>6.\u00b0 Si excusamos estas faltas de nuestras hermanas, obtendremos su confianza y podremos corregirlas con mayor fruto que si las dij\u00e9semos en alta voz, o las reprendi\u00e9semos con dureza.<\/p>\n<p>7.\u00b0 La costumbre de excusarse a s\u00ed misma hace que se cometan muchas faltas, que uno no advierte de momento, sino solamente m\u00e1s tarde, cuando se examina; esto perturba algunas veces la tranquilidad de nuestras conciencias y nos impide sacar fruto de nuestras oraciones y dem\u00e1s ejercicios.<\/p>\n<p>8.\u00b0 Nuestro Se\u00f1or nos ha mandado soportar los defectos mutuos, e incluso nos lo ense\u00f1\u00f3 duramente su vida; y esta pr\u00e1ctica lograr\u00e1 que haya uni\u00f3n entre nosotras.<\/p>\n<p>9.\u00b0 Nada perjudica tanto a la caridad y a la uni\u00f3n como la falta de paciencia, y esto ofende a toda la Compa\u00f1\u00eda, ya que pensar\u00e1n que no tiene la pr\u00e1ctica de esta virtud, cuando nos vean a nosotras privadas de ella.<\/p>\n<p>10.\u00b0 Es una falta de humildad y de conocimiento de nuestra debilidad al acusar a nuestras hermanas, y el excesivo amor a nosotras mismas y nuestra propia estima es el que hace que descarguemos sobre ellas las faltas de las que somos nosotras culpables.<\/p>\n<p>11.\u00b0 Se trata de una ense\u00f1anza que el Padre Eterno nos ha dado por medio de su Hijo, que la practic\u00f3 durante toda su vida y hasta su muerte, cuando excus\u00f3 la ignorancia de los que lo crucificaban.<\/p>\n<p>12.\u00b0 En la pr\u00e1ctica de esta virtud cumplimos la ley de Jesucristo; y esto solamente se les da a las que soportan los defectos de sus hermanas.<\/p>\n<p>13.\u00b0 Nuestro reglamento nos ordena la pr\u00e1ctica de esta virtud, lo cual parece ser de gran obligaci\u00f3n para no vivir en desorden, en contra de nuestras reglas.<\/p>\n<p>El segundo punto fue sobre la manera de ocultar y de excusar las faltas de nuestras hermanas. Sobre eso se dijo:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Cuando veamos caer a nuestras hermanas en alguna falta, hemos de pensar que ha sido por inadvertencia, que no quer\u00edan obrar mal, que nosotras, por nuestra parte, caemos con mayor frecuencia y por pura malicia.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Si son nuevas en la Compa\u00f1\u00eda, podemos decir que todav\u00eda no est\u00e1n acostumbradas a la comunidad, que siguen a\u00fan las m\u00e1ximas del mundo, y creer que esto les da mucha pena.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Si son antiguas, pensemos que hay que trabajar en ello toda la vida, y que, por permisi\u00f3n de Dios, los mismos santos han ca\u00eddo algunas veces, a fin de que cada uno conociese que no puede hacer por s\u00ed mismo sino pecar.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Ser\u00e1 conveniente, cuando alguna se dirija a nosotras para quejarse de su compa\u00f1era, no escucharla, o cambiar de conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sobre este punto, nuestro venerad\u00edsimo padre habl\u00f3 de este modo a toda la reuni\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; Ese es un buen remedio, hijas m\u00edas, para cortar la ra\u00edz de este pecado; pues como se ha dicho que, si no hubiese encubridor, tampoco habr\u00eda ladr\u00f3n, de igual forma, si no hubiese oyentes, tampoco habr\u00eda maledicentes. Hermanas m\u00edas, no escuch\u00e9is jam\u00e1s ni apliqu\u00e9is vuestros o\u00eddos cuando vuestra hermana venga a exponeros sus quejas; quiz\u00e1s la pobrecilla est\u00e9 de mal humor; y eso pasar\u00e1. Sin embargo sus palabras habr\u00e1n hecho impresi\u00f3n en vuestro esp\u00edritu, y habr\u00e9is concebido una mala opini\u00f3n de la otra, que quiz\u00e1s sea inocente. Por eso hay que guardarse mucho de esto, hijas m\u00edas, pues la que se queja est\u00e1 muchas veces en el error, y la que es acusada no cre\u00eda que obraba mal, como se ha indicado muy atinadamente. La primera no estaba en disposici\u00f3n de o\u00edr o de ver lo que ha visto u o\u00eddo. Por eso, en vez de amonestar caritativamente a su hermana, le ha parecido m\u00e1s f\u00e1cil, al encontraros, descargarse con vosotras. Pues bien, hay que impedir todo esto, hijas m\u00edas, pues, aunque por la misericordia de Dios yo no crea que se hayan cometido en esto grandes faltas, pueden cometerse sin embargo. El diablo, que es sagaz, empieza por unas peque\u00f1as insinuaciones, por algunas murmuraciones, por algunas quejas sin importancia, para llegar poco a poco a notables disensiones y calumnias manifiestas. Porque quiz\u00e1s, hijas m\u00edas, el pr\u00edncipe de los demonios, que es el enemigo capital de las obras de Dios y que teme mucho al bien que va a hacer esta Compa\u00f1\u00eda, se esfuerza en destruirla y ha nombrado un demonio expresamente para tentaros. Ese demonio no tiene otra cosa que hacer; os observa por todas partes para ver el lugar en que os puede pillar. As\u00ed como Dios os ha dado un \u00e1ngel expresamente para guardaros, as\u00ed ese demonio tiene expresamente el encargo de destruiros; y no os pillara nada m\u00e1s que por la falta de paciencia, por las quejas que de ah\u00ed se derivan, seguidas bien pronto de detracciones y luego de grandes disensiones. \u00bfQu\u00e9 es lo que sostiene este edificio? La piedra de debajo sostiene a la de encima, \u00e9sta a la otra, y as\u00ed las piedras se van sosteniendo unas a otras, y se mantiene el edificio. Dios, por su infinita bondad, quiera guardaros de esta desgracia. Pero para impedirlo totalmente, no escuch\u00e9is nunca las quejas. Ese es el medio que acaba de indicarnos nuestra hermana, y es infalible.<\/p>\n<p>Pero, padre, me dir\u00e1 alguna, \u00bfc\u00f3mo podremos conseguir que se calle nuestra hermana? \u00bfle diremos que no est\u00e1 hablando bien? Lo tomar\u00eda a mal. Hijas m\u00edas, os digo un medio que se me acaba de ocurrir y que quiz\u00e1s podr\u00eda olvid\u00e1rseme si no lo dijera. Es que no respond\u00e1is ni una palabra, que os pong\u00e1is de rodillas y que pid\u00e1is a Dios que env\u00ede a vuestra hermana alg\u00fan pensamiento contrario a lo que os est\u00e1 diciendo. Y cuando os vea de esta forma, volver\u00e1 a entrar en s\u00ed misma, incluso antes de que le hay\u00e1is hablado.<\/p>\n<p>Pensaba \u00faltimamente dentro de mi mismo: \u00bfqu\u00e9 es lo que podr\u00e1 impedir que subsista esta Compa\u00f1\u00eda? Solamente se me ocurri\u00f3 que ser\u00eda este desgraciado vicio, porque, gracias a Dios, no veo que exista otro gran mal. No ser\u00e1 por falta de personas buenas que amen su vocaci\u00f3n; ni por parte del pueblo, porque os querr\u00e1 y os recibir\u00e1 siempre con mucho agrado; a todos les interesa mucho que los pobres est\u00e9n servidos; pero ser\u00e1 por vosotras mismas, si no pon\u00e9is oportunamente la mano y trabaj\u00e1is en ello constantemente. Por eso, hijas m\u00edas, es menester que tom\u00e9is la resoluci\u00f3n de pelear desde ahora contra esto y con mucho \u00e1nimo; es preciso que todas las que me est\u00e1is oyendo sint\u00e1is mucho horror contra este enemigo. Y si hubiera alguna que no se sienta en situaci\u00f3n de resistirle, le aconsejar\u00eda que se retirase de la Compa\u00f1\u00eda antes de ser un esc\u00e1ndalo para las dem\u00e1s. Y si la mitad de vosotras estuviese atacada por este mal, que es muy grande, hijas m\u00edas, pues no siempre se trata de una simple imperfecci\u00f3n, sino que algunas veces llega a ser pecado, e incluso pecado mortal, como cuando revel\u00e1is el pecado mortal de una hermana, cometiendo entonces vosotras mismas un pecado mortal; digo pues, hijas m\u00edas, que si la mitad de vosotras tuviese esa costumbre de no poder soportar los defectos de las dem\u00e1s y hablar mal de ellas, y no tuviese ning\u00fan deseo de romper con ese vicio, me parecer\u00eda bien que esta mitad se retirase, para no perjudicar al resto de la Compa\u00f1\u00eda; porque, hijas m\u00edas, tendr\u00e9is que dar cuenta delante de Dios, no s\u00f3lo del mal que hay\u00e1is hecho, sino tambi\u00e9n del que hay\u00e1is causado, o de la disminuci\u00f3n del bien que hubiese sido mayor sin vuestro mal ejemplo. Tened mucho cuidado con esto, hijas m\u00edas, pues quiz\u00e1s alguna de vosotras se perder\u00e1 por abusar de las gracias que Dios le hace aqu\u00ed, o por dar ocasi\u00f3n a las dem\u00e1s de ofender a Dios, o por impedir una perfecci\u00f3n mayor. Y quiz\u00e1s podr\u00eda salvarse en su propia casa, en donde Dios no le habr\u00eda pedido tanto. Tened mucho cuidado con esto, mis queridas hijas, en nombre de Dios, y acordaos del medio que os acaba de indicar vuestra hermana. Prosigamos con nuestro tema.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Es conveniente mirar si no seremos acaso nosotras mismas la causa de las faltas que cometen las hermanas.<\/p>\n<p>6.\u00b0 No culpar a nuestras hermanas ante nuestros confesores, con los que algunas veces hablamos de nuestras diferencias.<\/p>\n<p>Sobre esto, nuestro muy venerado padre, deteni\u00e9ndola inmediatamente, dijo:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a1Oh! \u00a1Jam\u00e1s, hermanas m\u00edas, jam\u00e1s ante los confesores! \u00a1Dios m\u00edo! \u00a1ser\u00eda un sacrilegio! Y si es fuera de la confesi\u00f3n ser\u00eda una detracci\u00f3n. Ir a quejarse de una hermana ante un confesor, es odioso. En la confesi\u00f3n hablad de vosotras, pero no habl\u00e9is de las dem\u00e1s. Algunos doctores defienden que, si uno no puede confesarse de un pecado sin dar a conocer con qui\u00e9n lo ha cometido, m\u00e1s vale no confesarse de \u00e9l. La caridad, hermanas m\u00edas, es la reina de las virtudes; \u00bfhay algo que la perjudique tanto, como infamar al pr\u00f3jimo? La confesi\u00f3n es necesaria, pero es subordinada. La caridad es lo primero, y si la caridad puede verse ofendida, dejad la confesi\u00f3n, pues la confesi\u00f3n no es m\u00e1s que la esclava de la, caridad, y no tiene que hacerse en perjuicio de ella. La caridad est\u00e1 por encima. Si ten\u00e9is algo contra vuestra hermana, dec\u00eddselo a quienes tienen que saberlo y pueden remediarlo, dec\u00eddselo a vuestro superior, a vuestra superiora, pero nunca a vuestros confesores, que est\u00e1n \u00fanicamente para reprenderos las faltas que confes\u00e1is y para daros la absoluci\u00f3n, pero no para conocer lo que pasa entre vosotras. Os lo digo una vez m\u00e1s; seg\u00fan los doctores que han hablado de esto, valdr\u00eda m\u00e1s no confesarse que dar a conocer la falta de alguno en la confesi\u00f3n; en vez de recibir el m\u00e9rito del sacramento, a\u00f1adir\u00edais un sacrilegio a vuestros pecados.<\/p>\n<p>Si es fuera de la confesi\u00f3n, hijas m\u00edas, est\u00e1is hablando con un hombre sujeto a las mismas debilidades que vosotras, que no est\u00e1 ligado a guardar el secreto, y, despu\u00e9s de haberos dejado a vosotras, podr\u00e1 libremente repetir lo que hay\u00e1is dicho. \u00bfY qu\u00e9 es lo que sucede algunas veces? Hijas m\u00edas, desgraciadamente hemos visto a algunas que, por sentirse apegadas de esta forma a su confesor,. se han perdido, no se trata de que haya pasado nada malo, por la misericordia, de Dios, sino que el confesor empezaba a manifestar m\u00e1s afecto a unas que a otras, les daba la raz\u00f3n a unas sobre otras; si una le hablaba de alguna disensi\u00f3n, \u00e9l se indispon\u00eda con la otra, y de esta forma no hab\u00eda nunca paz. \u00a1Qu\u00e9 buena observaci\u00f3n ha hecho nuestra hermana! Hijas m\u00edas, poned cuidado en esto; no abus\u00e9is jam\u00e1s de la confesi\u00f3n, fijaos siempre en lo que os obliga la caridad, y no dig\u00e1is nada fuera de la confesi\u00f3n. Los confesores a los que descubr\u00eds las faltas de vuestras hermanas saben muy bien que no ten\u00e9is que dec\u00edrselas. A veces se encuentran en un lugar en donde se habla de vosotras; y dir\u00e1n libremente: \u00abEsas hermanas se devoran entre s\u00ed; \u00bfcre\u00e9is quiz\u00e1s que valen algo? Si las conocieseis, ver\u00edais lo que son; est\u00e1n siempre discutiendo, y manifiestan sus desavenencias al primero que ven, sin caridad y sin paciencia. A mi me tienen rota la cabeza\u00bb. Eso es, hijas m\u00edas, lo que pueden pensar vuestros confesores, si no ten\u00e9is la discreci\u00f3n necesaria para tratar con ellos; perd\u00e9is vuestra reputaci\u00f3n, os escandaliz\u00e1is a vosotras mismas y hac\u00e9is da\u00f1o a toda la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>7.\u00b0 Si a veces los pobres no son servidos a su hora o carecen de alg\u00fan medicamento, no echar la culpa a nuestra hermana, sino procurar excusarla; y si alguna dama est\u00e1 descontenta, hacer lo mismo.<\/p>\n<p>8.\u00b0 Si tenemos un poco de amor de Dios, nos resultar\u00e1 f\u00e1cil soportar las imperfecciones de nuestro pr\u00f3jimo, y si tenemos deseos de avanzar en la virtud, nos sentiremos contentas de que vengan estas ocasiones, para trabajar en nuestra perfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>9.\u00b0 Cuando se hable mal de una hermana, procuraremos excusarla, diciendo: \u00abHa sido por debilidad, y si Dios no nos tendiese la mano a todas, cometer\u00edamos otras muchas faltas\u00bb.<\/p>\n<p>10.\u00b0 Pensar que, al justificarnos en perjuicio de nuestras hermanas, falseamos muchas veces las cosas para que cedan en nuestro provecho, y por consiguiente faltamos contra la verdad.<\/p>\n<p>11.\u00b0 Si a nuestras hermanas se les escapa alguna palabra por ligereza, en vez de juzgar que han hecho mal, tenemos que poner los ojos en nosotras mismas, y ver si no habr\u00e1n faltado por culpa nuestra, si no lo habr\u00edamos hecho peor que ellas, si ellas nos habr\u00edan tratado de esta manera y con la dureza con que nosotros las tratamos, y con estas reflexiones procurar excusarlas siempre dentro de nosotras mismas. Si no podemos hacerlo con las personas que han visto sus faltas, es conveniente justificar su intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>12.\u00b0 Pensar que, si soportamos a nuestras hermanas, ocultando sus faltas o excus\u00e1ndolas, Dios permitir\u00e1 que ellas nos devuelvan esta misma caridad, y hay motivos para reconocer que de esto tenemos todas mucha necesidad.<\/p>\n<p>13.\u00b0 Procurar olvidar las faltas de las dem\u00e1s y, para conseguirlo, excusarlas y creer que han obrado por descuido y sin ninguna mala voluntad.<\/p>\n<p>14.\u00b0 Si alguna vez indicamos al pr\u00f3jimo que estamos ofendidas por lo que ha dicho o ha hecho, pedirle perd\u00f3n cuanto antes y demostrarle que no tenemos ning\u00fan resentimiento.<\/p>\n<p>15.\u00b0 Cuando la falta de una hermana sea manifiesta a todas a las damas y al m\u00e9dico, disimularla, si podemos hacerlo sin mentir, y si no, sentirnos obligadas a excusarla e intentar reparar su falta, para que nadie se d\u00e9 cuenta. Como no somos nada m\u00e1s que un solo cuerpo, es preciso que uno de los miembros satisfaga y repare lo que ha destruido el otro, pero esto sin darlo a conocer, a ser posible, ni siquiera a la hermana, a no ser que pueda servirle para otra ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>16.\u00b0 Para comprometernos a callar las faltas de nuestra hermana, hemos de pensar que el decirla es lo mismo que matarla.<\/p>\n<p>Nuestro muy venerado padre insisti\u00f3 en esta observaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; Hija m\u00eda, \u00a1qu\u00e9 bien lo ha dicho sin querer! Porque es muy cierto que los que quitan el honor a alguno lo matan. Los jurisconsultos ponen dos clases de vida en nosotros: la vida del-cuerpo y la vida civil, que es la buena reputaci\u00f3n. La Hija de la Caridad que difama a su hermana y le quita esa buena reputaci\u00f3n, le quita esa gracia que ten\u00eda entre los que la conoc\u00edan, la hace morir en su estima. Ya no le hacen caso, como no har\u00edan caso de un hombre a quien la justicia condena a la muerte civil, que es el destierro; ya no tiene honra. Lo mismo, una persona de quien se habla mal, ya no tiene honor en la opini\u00f3n de los que han o\u00eddo esas palabras.<\/p>\n<p>Pensemos en una buena Hija de la Caridad, que tiene mucho cuidado de los pobres, que cumple su oficio con esmero y contenta a las damas. Todo el mundo est\u00e1 edificado con ella, y vosotras dec\u00eds: \u00ab\u00a1Tiene muy mal genio! \u00a1No se puede vivir con ella! Es muy distinta de lo que aparenta\u00bb. La mat\u00e1is, le quit\u00e1is la reputaci\u00f3n, por la que viv\u00eda en la estima de esas personas. Por eso nuestra hermana ha dicho muy bien, aunque no se daba cuenta de lo que quer\u00eda decir.<\/p>\n<p>Pensad un poco, cuando os entren ganas de hablar en contra de otra, pensad en vuestro interior: \u00abVoy a decir una cosa que los dem\u00e1s no saben; satisfar\u00e9 a mi pasi\u00f3n, pero tambi\u00e9n matar\u00e9 a mi hermana, a la que le quitar\u00e9 el honor, y desde ahora ya no tendr\u00e1 reputaci\u00f3n\u00bb. No creo, hijas m\u00edas, que si os hac\u00e9is estas reflexiones, deis un paso m\u00e1s. Hija m\u00eda, tiene usted muchas razones para decir que publicar los defectos de alguien es matarlo, aunque no pensaba en lo que esto quer\u00eda decir. \u00a1Muy bien! In nomine Domini, in nomine Domini!<\/p>\n<p>El tercer punto es sobre los bienes que conseguiremos cada una en particular y la Compa\u00f1\u00eda en general, si somos fieles a la pr\u00e1ctica de la virtud de la paciencia, esto es, si ocultamos y excusamos las faltas de nuestras hermanas para acusarnos m\u00e1s bien a nosotras mismas.<\/p>\n<p>Sobre esto se ha dicho:<\/p>\n<p>1.\u00b0 Es un medio para adquirir la humildad, por el que atraemos las gracias de Dios sobre nuestra comunidad, servimos de buen ejemplo al pr\u00f3jimo y hacemos que nuestras hermanas aprecien su vocaci\u00f3n, al ver que nos soportamos mutuamente y que cada una da la raz\u00f3n a su hermana m\u00e1s que a s\u00ed misma.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Con la paciencia que tendremos unas con otras, Dios ser\u00e1 glorificado, porque esto impedir\u00e1 que nazca la envidia entre nosotras con la que tantas veces se le ofende.<\/p>\n<p>3.\u00b0 Nos mantenemos en el desprecio a nosotras mismas, porque, cuando veamos algunas faltas de nuestras hermanas, nos humillaremos, reconociendo que sin la gracia de Dios ser\u00edamos mucho peores.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Nuestro pr\u00f3jimo quedar\u00e1 edificado; haremos nuestros trabajos con m\u00e1s sentimiento de la presencia de Dios, con m\u00e1s alegr\u00eda, con una intenci\u00f3n m\u00e1s pura y nos amaremos m\u00e1s las unas a las otras.<\/p>\n<p>5.\u00b0 De aqu\u00ed se seguir\u00e1 en general una gran uni\u00f3n, concordia, paz y amistad, y en particular una gran tranquilidad de esp\u00edritu, para lograr la perseverancia:<\/p>\n<p>6.\u00b0 De esta paciencia rec\u00edproca la paz nacer\u00e1 en nuestra Compa\u00f1\u00eda. Mortificaremos las pasiones de nuestro coraz\u00f3n que se empe\u00f1a en surgir contra esta virtud; nos haremos m\u00e1s moderadas en nuestras palabras; insinuaremos esta pr\u00e1ctica con nuestros ejemplos en el esp\u00edritu de las reci\u00e9n llegadas, que quiz\u00e1s no la conoc\u00edan; y si somos fieles a ella, nuestra Compa\u00f1\u00eda ser\u00e1 entonces verdaderamente de la Caridad.<\/p>\n<p>7.\u00b0 Por la pr\u00e1ctica de esta virtud en toda la Compa\u00f1\u00eda Dios ser\u00e1 glorificado, porque honraremos as\u00ed las ense\u00f1anzas y los ejemplos de su Hijo en la tierra.<\/p>\n<p>8.\u00b0 El m\u00e9rito de estas virtudes practicadas por nuestro Se\u00f1or se extender\u00e1 sobre las nuestras, si las hacemos con amor.<\/p>\n<p>9.\u00b0 Si entramos en esta pr\u00e1ctica de la paciencia y excusa de nuestras hermanas, no formaremos m\u00e1s que un solo cuerpo y un solo esp\u00edritu, y as\u00ed podremos atraer mucho m\u00e1s las gracias de Dios, que necesitamos para la afirmaci\u00f3n y estabilidad de nuestra misi\u00f3n en servicio de Dios y de los pobres.<\/p>\n<p>10.\u00b0 La pr\u00e1ctica de esta virtud mantendr\u00e1 siempre nuestro esp\u00edritu en paz y en humildad, nos har\u00e1 amables a nuestro pr\u00f3jimo y nos ayudar\u00e1 mucho a servirlo; y ya en este mundo podremos en cierto modo participar de la recompensa que nuestro Se\u00f1or promete a los pac\u00edficos, porque podremos m\u00e1s f\u00e1cilmente ponernos y permanecer en la presencia de Dios.<\/p>\n<p>La mayor parte de nuestras hermanas hablaron en esta conferencia y dijeron sustancialmente una parte de las cosas que aqu\u00ed hemos puesto, sac\u00e1ndolas de las notas que hab\u00edan hecho en su oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando ellas terminaron, nuestro muy honorable padre empez\u00f3 a hablar poco m\u00e1s o menos de esta manera:<\/p>\n<p>&#8211; Se est\u00e1 haciendo tarde, hijas m\u00edas, y ya hab\u00e9is visto la importancia del tema de esta charla, y no es necesario que me detenga mucho en hablaros. Vosotras mismas hab\u00e9is reconocido los males que causan estos defectos, el esc\u00e1ndalo que dan al pr\u00f3jimo y la ofensa que hacen a Dios, el desorden que ponen entre vosotras, c\u00f3mo rompen la uni\u00f3n, hasta qu\u00e9 punto perturban la paz y causan molestias entre vosotras mismas. \u00a1Qu\u00e9 felices ser\u00edais sin ellos! Si os portaseis bien, esto ser\u00eda el para\u00edso. Donde est\u00e1 la caridad, all\u00ed est\u00e1 Dios. El claustro de Dios, dice un gran personaje, es la caridad, pues all\u00ed es donde Dios se complace, donde se aloja, donde encuentra su palacio de delicias, su morada y su placer. Sed caritativas, sed benignas, tened esp\u00edritu de paciencia, y Dios habitar\u00e1 con vosotras, ser\u00e9is su claustro lo tendr\u00e9is entre vosotras, lo tendr\u00e9is en vuestros corazones.<\/p>\n<p>Pues bien, por su misericordia, mis queridas hijas, hay motivos para esperar que lo quer\u00e9is as\u00ed y que os esforzar\u00e9is con buen \u00e1nimo en adquirir esta caridad. Por eso, dada la disposici\u00f3n que se nota en vosotras, no tengo por qu\u00e9 detallaros c\u00f3mo deb\u00e9is ocultar y excusar las faltas de vuestro pr\u00f3jimo, ya que el mismo Dios os ha dado a conocer suficientemente las ventajas que obtendr\u00e9is cada una en particular y la Compa\u00f1\u00eda en general. Diremos solamente unas palabras sobre los medios que Dios nos da para esforzarnos en ello; porque hijas m\u00edas, hay que trabajar continuamente en esto.<\/p>\n<p>El primer medio es ped\u00edrselo a Dios. S\u00ed, hijas m\u00edas, hay que ped\u00edrselo a Dios; pero que sea con todo nuestro coraz\u00f3n; y ahora, mientras os estoy hablando elevad vuestro coraz\u00f3n para ped\u00edrselo, y tomad la resoluci\u00f3n de aprovechar bien todas las ocasiones que teng\u00e1is para excusar a vuestra hermana, para soportarla y para ayudarla todo lo que pod\u00e1is.<\/p>\n<p>Ya se ha dicho el segundo medio; pero, para que os acord\u00e9is mejor, os lo repetir\u00e9: es ponerse de rodillas cuando una hermana hable mal de otra. Este es un gran medio. No decir ni una sola palabra. Pero ella ver\u00e1 muy bien lo que quer\u00e9is decir. Entrar\u00e1 en su interior, sentir\u00e1 inmediatamente un disgusto por su falta, y quiz\u00e1s con la gracia de Dios, se resolver\u00e1 a no caer m\u00e1s en ella. Adem\u00e1s har\u00e9is que quienes la estaban escuchando con gusto, se vean impresionados con vuestro ejemplo y procuren imitarlo. Vosotras mismas, al poneros de rodillas, os humillar\u00e9is y excusar\u00e9is en vuestro coraz\u00f3n a aquella de la que se hablaba y a la que hablaba. Podr\u00e9is decir: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que somos? \u00a1Esta hermana tiene tan buenas cualidades y el demonio no deja de atacarla! Si Dios no me protegiese, \u00bfyo qu\u00e9 ser\u00eda?\u00bb. Estad seguras, hijas m\u00edas, de que el demonio ha obtenido de Dios el permiso para probaros, y que no dejar\u00e1 pasar ninguna ocasi\u00f3n sin tentaros. Por eso, es preciso que teng\u00e1is mucho cuidado.<\/p>\n<p>Si sois vosotras las que hab\u00e9is ca\u00eddo en la maledicencia, en la murmuraci\u00f3n o en la detracci\u00f3n, entrad en vuestro interior y decid: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que has hecho, miserable de ti? Te has dejado llevar por el enemigo, has matado a tu hermana, le has quitado la reputaci\u00f3n, has escandalizado a las hermanas con las que has hablado. \u00bfQu\u00e9 estima tendr\u00e1n de ella desde ahora?\u00bb E inmediatamente, hijas m\u00edas, para que la mala impresi\u00f3n que causaron vuestras palabras no vaya m\u00e1s lejos, y tambi\u00e9n por la caridad que quiere que contribuy\u00e1is a la buena estima del pr\u00f3jimo, inmediatamente, sin retrasaros ni un momento, id a buscar a vuestra hermana, poneos de rodillas a sus pies y decidle: \u00abHermana, aqu\u00ed estoy a sus pies para pedirle perd\u00f3n. Ha sucedido, miserable de m\u00ed, que he dicho esto y esto de usted; le ruego que me lo perdone y que pida a Dios que tenga misericordia de mi\u00bb. Despu\u00e9s de esto, id a buscar a las dem\u00e1s y decidles: \u00ab\u00a1Ay! Rezad por mi; soy tan miserable que me he dejado llevar a decir esas cosas de mi hermana. En nombre de Dios, no os sint\u00e1is desedificadas por ello, sino pedid a Dios que me conceda su misericordia\u00bb.<\/p>\n<p>El tercer medio es que, cuando estamos en un grupo en donde se habla mal de una hermana, pidamos a Dios que toque el coraz\u00f3n de la pobre hermana que nos habla, dirigirse en esp\u00edritu al cielo, y por as\u00ed decirlo, obligar a Dios a que le d\u00e9 alg\u00fan buen movimiento para que tenga alg\u00fan pensamiento en la intimidad con Jesucristo, rogar al Esp\u00edritu Santo que le d\u00e9 una inspiraci\u00f3n conveniente a la situaci\u00f3n en que est\u00e1 y, una vez m\u00e1s, ponerse de rodillas. Si se est\u00e1 en un lugar adecuado, y nadie lo ve, \u00bfpor qu\u00e9 no?; pero, si el lugar no es oportuno, o ella no se acuerda, entonces, sin decir una palabra, elevar el esp\u00edritu y pedir a Dios con todo el coraz\u00f3n que toque el coraz\u00f3n de su hermana. No creo que sea conveniente decirle nada, pues quiz\u00e1s no est\u00e1 de humor para escuchar: entonces est\u00e1 descontenta, y quiz\u00e1s se exaltar\u00eda m\u00e1s si se le hablase. M\u00e1s vale recurrir a Dios, para que quiera Su bondad darle las disposiciones necesarias, y edificarla con vuestro silencio y vuestro ejemplo, que tiene m\u00e1s poder que cualquier palabra; no, hermanas m\u00edas, ya os lo he dicho y os lo vuelvo a repetir, nada de lo que podamos decir para exhortar a nuestro pr\u00f3jimo a que cumpla con su deber, es tan poderoso como el ejemplo; y pronto o tarde ver\u00e9is sus frutos.<\/p>\n<p>El bienaventurado Juan de Montmirail, que era uno de los grandes se\u00f1ores de la corte, condestable de Francia, que derrot\u00f3 a los ingleses en Compiegne, y cuyo hijo mayor se cas\u00f3 con la hija mayor del rey de Inglaterra, uno de los m\u00e1s altos se\u00f1ores y m\u00e1s poderosos del reino, despu\u00e9s de haber trabajado muchos a\u00f1os por la corona de Francia, sinti\u00f3 deseos de hacerse religioso. Dijo al prior de la casa que hab\u00eda escogido: \u00abPadre, yo har\u00e9 todo lo que vosotros hac\u00e9is aqu\u00ed, me levantar\u00e9 a la misma hora que vosotros, comer\u00e9 en el refectorio como vosotros, y as\u00ed en todo lo dem\u00e1s. Pero hay una cosa que me preocupa, que no s\u00e9 limpiarme los zapatos. Espero que podr\u00e9 conseguir todo lo dem\u00e1s; pero para esto, os confieso mi debilidad. D\u00e9 \u00f3rdenes para que me los limpien y me los traigan todas las ma\u00f1anas\u00bb.<\/p>\n<p>El prior, que ten\u00eda el esp\u00edritu de Dios y se daba cuenta de que no parar\u00edan all\u00ed las cosas, le dijo: \u00abDesde luego, se\u00f1or, se trata de algo poco importante; encargar\u00e9 a un hermano, que no dejar\u00e1 de hacerlo\u00bb. As\u00ed se hizo, y todos los d\u00edas le llevaba los zapatos a su habitaci\u00f3n. Como aquello durase m\u00e1s tiempo del que hab\u00eda pensado, el mismo prior tom\u00f3 los zapatos del bienaventurado, se los limpi\u00f3 y se los llev\u00f3 todas las ma\u00f1anas. El religioso lo vio un d\u00eda y, como no estaba muy seguro, se fij\u00f3 m\u00e1s de cerca, hasta que adquiri\u00f3 la certeza de que era el prior. Empez\u00f3 a entrar dentro de s\u00ed mismo. \u00ab\u00a1C\u00f3mo, tierra miserable! Tu prior te limpias los zapatos. T\u00fa quieres ser religioso, \u00bfy d\u00f3nde est\u00e1 tu disposici\u00f3n? Necesitas un criado. \u00a1T\u00fa no puedes limpiarte los zapatos, y tu superior te los limpia!\u00bb Con estos sentimientos, se puso de rodillas delante del prior, le rog\u00f3 que cesase en su tarea, pidi\u00f3 perd\u00f3n p\u00fablicamente, hizo penitencia especial por ello y desde entonces \u00e9l mismo se los limpi\u00f3 siempre. Ya veis, por este ejemplo, hijas m\u00edas, cu\u00e1nta fuerza tiene el ejemplo.<\/p>\n<p>\u00a1Pero esta hermana es perezosa; no se levanta con nosotras! No le diga usted nada. \u00a1Pero esta no hace nada, no quiere barrer la habitaci\u00f3n! B\u00e1rrala usted. Si ella no se hace la cama, h\u00e1gala usted. Todo lo que tenga que hacer y no lo haga, h\u00e1gaselo usted, y ya ver\u00e1 c\u00f3mo no se lo dejar\u00e1 hacer mucho tiempo. Pero sobre todo, cuando se hable de alguna, dirig\u00edos a Dios sin decir nada, y ver\u00e9is qu\u00e9 pronto se calla; porque, si no hubiese hermanas para escuchar, tampoco habr\u00eda nadie que se quejase.<\/p>\n<p>El cuarto medio, os lo recuerdo para recomend\u00e1roslo una vez m\u00e1s, es que no habl\u00e9is con vuestros confesores. En nombre de Dios, hijas m\u00edas, no les pong\u00e1is al tanto de vuestras discordias. Tenedles mucho respeto. En la confesi\u00f3n, como os he dicho. esto no puede hacerse; y fuera de la confesi\u00f3n, es maledicencia. Ocultad todo lo que pod\u00e1is vuestras peque\u00f1as diferencias, a no ser a los que tienen que conocerlas. Sobre todo, llevad en paz las unas las cargas de las otras.<\/p>\n<p>El quinto medio para impedir las quejas y hacer que alguien se corrija es, seg\u00fan creo, no avisarse de ello. Ya he dicho que no hab\u00edais de avisar a la que habla mal de alguien; ahora voy m\u00e1s lejos: no avisarse jam\u00e1s. Los padres jesuitas, que son personas prudentes, si las hay en el mundo, se avisaban mutuamente al comienzo de su Instituto; como no dejaban de cometer faltas, quisieron intentar otro medio, esto es, no avisarse; y en caso de falta notable, avisar al superior. Se dieron cuenta de que esto surt\u00eda mejores efectos que cuando se avisaban, y resolvieron no avisarse; y no lo hacen; de forma que, seg\u00fan creo, si aceptamos esta pr\u00e1ctica, tambi\u00e9n infaliblemente veremos las ventajas.<\/p>\n<p>Pero, padre, \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer? Esta hermana habla continuamente y no guarda el silencio. Gu\u00e1rdelo usted y d\u00e9jela que hable.<\/p>\n<p>Pero no hace nada; yo soy la que tengo que esforzarme y cargarme con todo; si sigo as\u00ed, me pondr\u00e9 enferma. Siga as\u00ed, haga todo lo que ella tendr\u00eda que hacer, y ver\u00e1 como no dejar\u00e1 que lo siga usted haciendo mucho tiempo.<\/p>\n<p>No ha hecho la cama en toda la semana. Hacedla vosotras un mes entero; dos meses, si es necesario; antes de que termine el mes ver\u00e9is c\u00f3mo se enmienda. Y aunque no se enmendase, continuad haci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>Probaremos este medio durante tres meses; os pido que, durante tres meses, se avise a la dem\u00e1s s\u00f3lo por medio del ejemplo, a no ser que os diga lo contrario.<\/p>\n<p>Dentro de tres meses tendremos otra reuni\u00f3n sobre este tema, y me dir\u00e9is los frutos que hab\u00e9is obtenido. Que durante estos tres meses cada una haga el examen sobre esto antes de comer y de cenar; que cada una vea si no ha dicho nada en contra de su hermana, si no se ha quejado, si no ha murmurado. Hacedlo as\u00ed, hijas m\u00edas, daos buen ejemplo y no dig\u00e1is una palabra.<\/p>\n<p>No dig\u00e1is una palabra; pero que no sea por desd\u00e9n, ni mucho menos. Peor a\u00fan ser\u00eda que refunfu\u00f1\u00e9is; porque en eso habr\u00eda mucha imperfecci\u00f3n. Las instrucciones que se os dan no son m\u00e1s que para impedir las imperfecciones, de forma que yo no os dir\u00eda que hicieseis la tarea de vuestra hermana para darle buen ejemplo, si pensase que hab\u00edais de hacerlo con mala cara, o faltar a la cordialidad. No, lo que quiero es que la invit\u00e9is a que coma a su debido tiempo, que habl\u00e9is juntas de las pr\u00e1cticas de vuestras reglas cuando haya ocasi\u00f3n, que hag\u00e1is la lectura, que trat\u00e9is con ella durante las comidas, que la anim\u00e9is a tener la recreaci\u00f3n, que teng\u00e1is mucha cordialidad y respeto con ella, que le pregunt\u00e9is su parecer cuando convenga. Creedme, hijas m\u00edas, ser\u00eda menester tener muy poca disposici\u00f3n para la virtud si, con esos ejemplos, no se corrigiese. Sed fieles a esta pr\u00e1ctica; sed siempre modestas, demostrad alegr\u00eda y buen humor, incluso cuando os lo impida la pena que ella os d\u00e9; porque, hijas m\u00edas, no tardar\u00e1 mucho tiempo, si os ve de esa manera, en hacer a vuestro lado todo lo que quer\u00e1is.<\/p>\n<p>El sexto y \u00faltimo medio es la confesi\u00f3n y la santa comuni\u00f3n. Hijas m\u00edas, son unos medios muy poderosos, que atraer\u00e1n infaliblemente sobre vosotras las gracias suficientes para ayudaros a soportar y excusar los defectos de las dem\u00e1s y enmendaros. Utilizad estos medios, hijas m\u00edas, en nombre de Dios.<\/p>\n<p>Cuando hay\u00e1is observado que hab\u00e9is ca\u00eddo, recurrid entonces a la santa confesi\u00f3n, acudid siempre a la santa comuni\u00f3n, siempre que os lo permita la bondad de Dios. &#8211; Pero no siento ning\u00fan gusto -. No importa, no dej\u00e9is de ir. Dios es el que os llama. No hay remedio tan eficaz contra las enfermedades de nuestras almas. All\u00ed es donde hay que ir a robustecerse. All\u00ed es donde hay que ir para exponer nuestras penas, porque all\u00ed est\u00e1 el verdadero m\u00e9dico que conoce los remedios convenientes; all\u00ed es donde hay que ir a estudiar el amor, la paciencia, la cordialidad, el ejemplo del pr\u00f3jimo y todas las dem\u00e1s virtudes que nos son necesarias. Acudid pues all\u00ed, mis queridas hijas, cuando Jesucristo os llame, y no mir\u00e9is si ten\u00e9is o no un gusto sensible, porque vuestro enemigo lo intentar\u00e1 todo para impediros acercaros a la comuni\u00f3n, haciendo frustrar las gracias que Dios os quiere dispensar, para haceros entrar en la pr\u00e1ctica de las divinas virtudes de su Hijo. Pid\u00e1mosle todos juntos estas virtudes de la caridad y de la paciencia que \u00e9l ejercit\u00f3 durante su vida y que yo le voy a pedir para vosotras.<\/p>\n<p>Se\u00f1or m\u00edo y Dios m\u00edo, Jesucristo, Salvador m\u00edo, el m\u00e1s amable y amoroso de todos los hombres, que has practicado incomparablemente m\u00e1s que todos juntos la caridad y la paciencia, que has recibido m\u00e1s injusticias y afrentas que todos, y que has tenido por ellas menos resentimiento que nadie, escucha, por favor, la humild\u00edsima oraci\u00f3n que te dirigimos, para que te plazca derramar sobre la Compa\u00f1\u00eda el esp\u00edritu de la caridad que t\u00fa tuviste y el esp\u00edritu de mansedumbre y de paciencia que demostraste con tus amigos, a fin de que, por la pr\u00e1ctica de estas virtudes, se cumplan en ella los designios eternos de la adorable voluntad de Dios, para que pueda glorificar a Dios imit\u00e1ndote y ganar con su ejemplo a las almas para tu servicio, y sobre todo, Dios m\u00edo, para que, por la paciencia mutua, te sea agradable esta Compa\u00f1\u00eda. No oigas, Dios m\u00edo, la voz del pecador que te habla, sino mira los corazones de nuestras hermanas presentes y ausentes, que as\u00ed lo desean y as\u00ed te lo piden por mi boca. Conc\u00e9deselo, Dios m\u00edo, conc\u00e9deselo a la Compa\u00f1\u00eda, te lo pido por tu sant\u00edsima Madre, te lo pido por todos los santos que te glorifican en el cielo y por todos los que vivan en la tierra, te lo pido por los \u00e1ngeles custodios de nuestras pobres hermanas y por los deseos que tienen de ser fieles a tus gracias. Espero, Dios m\u00edo, que me concedas esta gracia y, con esta confianza, aunque, como miserable pecador, haya faltado muchas veces contra los preceptos que me has dado y contra las inspiraciones que me has enviado para la pr\u00e1ctica de estas virtudes, no dejar\u00e9, lleno de confianza en tu misericordia infinita, de pronunciar las palabras de la bendici\u00f3n sobre esta Compa\u00f1\u00eda, y espero que al mismo tiempo que las pronuncio, llenar\u00e1s sus corazones de tu esp\u00edritu de caridad.<\/p>\n<p>Benedictio Dei Patris&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>(22.10.46) Conferencia del 22 de octubre de 1646 sobre la obligaci\u00f3n que tienen las Hijas de la Caridad de no comentar las faltas que cometen en sus ejercicios las hermanas con quienes est\u00e1n El primer &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-028-ocultar-y-excusar-las-faltas-de-las-hermanas\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":393753,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[65],"tags":[131],"class_list":["post-6788","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-escritos-de-vicente-de-paul","tag-montmirail"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 028: Ocultar y excusar las faltas de las hermanas - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-conferencia-028-ocultar-y-excusar-las-faltas-de-las-hermanas\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vicente de Pa\u00fal, Conferencia 028: Ocultar y excusar las faltas de las hermanas - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"(22.10.46) Conferencia del 22 de octubre de 1646 sobre la obligaci\u00f3n que tienen las Hijas de la Caridad de no comentar las faltas que cometen en sus ejercicios las hermanas con quienes est\u00e1n El primer ... 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