{"id":65889,"date":"2021-07-05T07:58:12","date_gmt":"2021-07-05T05:58:12","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=65889"},"modified":"2021-03-21T11:13:35","modified_gmt":"2021-03-21T10:13:35","slug":"barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/","title":{"rendered":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte)"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Sor B\u00e1rbara hab\u00eda alcanzado una madurez humana y espiritual. El 25 de marzo de 1642 San Vicente la escogi\u00f3, junto con Santa Luisa de Marillac, Sor Enriqueta Gesseaume, Sor Isabel Turgis y otra Hermana, para que fueran las cinco primeras Hijas de la Caridad que hicieran los votos en la Compa\u00f1\u00eda. San Vicente de Pa\u00fal presidi\u00f3 la Eucarist\u00eda. Con toda sencillez, sin testigos, una a una cada Hermana recit\u00f3 la f\u00f3rmula de los votos y se entreg\u00f3 a Dios de nuevo para servir a los pobres.<\/p>\n<p>Sor B\u00e1rbara Angiboust estuvo con los galeotes tres a\u00f1os, hasta junio de 1644, cuando la destinaron a visitar a los ni\u00f1os de pecho abandona\u00addos, distribuidos por los pueblos para que fueran amamantados por no\u00addrizas. Era un trabajo responsable, sacrificado y complicado. \u00bfPor qu\u00e9? Veamos.<\/p>\n<p>Ni\u00f1os abandonados eran los ni\u00f1os que dejaban a la puerta de las igle\u00adsias o de los conventos las madres solteras, ad\u00falteras o los padres pobres que no pod\u00edan alimentarlos. Dan pena las madres solteras, pero duele cruelmente el abandono a la muerte de unas criaturitas reci\u00e9n nacidas. Se les abandonaba de noche y los que, al amanecer, no hab\u00edan muerto de fr\u00edo o comidos por alima\u00f1as, mor\u00edan poco despu\u00e9s a causa de la incle\u00admencia de pasar una noche a la intemperie. A los pocos que sobreviv\u00edan los llevaban a una casa llamada la Cuna, malamente atendidos por una se\u00f1ora a sueldo y sin ternura. Lleg\u00f3 a vender ni\u00f1os a mendigos que les romp\u00edan los pies o las manos para atraer la compasi\u00f3n de los transe\u00fantes mientras ped\u00edan limosnas. No los alimentaban porque, si mor\u00edan, era m\u00e1s barato comprar otro. San Vicente dec\u00eda que en los cincuenta \u00faltimos a\u00f1os hab\u00edan muerto todos los ni\u00f1os abandonados, excepto los pocos que se hab\u00edan dado en adopci\u00f3n.<\/p>\n<p>A aquella sociedad farisea no le importaban estos ni\u00f1os porque eran hijos del pecado, como si los pobres inocentes fueran culpables y lleva\u00adran en su sangre el pecado y la culpa.<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal y las Damas de la Caridad no pudieron sufrir tal crueldad y encargaron a Santa Luisa de Marillac que organizara otra casa para acoger a los m\u00e1s de trescientos ni\u00f1os que se abandonaban en Paris cada a\u00f1o. Las Damas se encargar\u00edan de que no faltara dinero. Luisa de Marillac, organizadora din\u00e1mica y aguda, planific\u00f3 unas estructuras que permanecieron durante siglos: escuela, formaci\u00f3n cristiana a trav\u00e9s de un catecismo compuesto por ella, formaci\u00f3n profesional para el trabajo, que todos al cumplir los catorce a\u00f1os tuvieran su oficio y su puesto de trabajo, comprensi\u00f3n para las j\u00f3venes y para los tarados, pudi\u00e9ndoles tener m\u00e1s tiempo; apoyarse en las Hijas de la Caridad y en los empleados de garant\u00eda. El edificio, la limpieza y la comida son puntos claves de una organizaci\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>El problema mayor eran los ni\u00f1os de pecho que necesitaban ser ama\u00admantados. La se\u00f1orita Le Gras comenz\u00f3 a base de biberones con leche de una cabra. Pero no la complaci\u00f3. Observadora de la realidad sab\u00eda que en aquella \u00e9poca m\u00e1s de la mitad de los ni\u00f1os mor\u00edan antes de cumplir un a\u00f1o. Hab\u00eda, por lo tanto, muchas mujeres que alquilaban sus pechos para alimentar a otros ni\u00f1os. Luisa de Marillac acept\u00f3 la oferta y distribuy\u00f3 a los beb\u00e9s abandonados entre las nodrizas de los pueblos.<\/p>\n<p>Tanto San Vicente y Santa Luisa como las Damas de la Caridad cono\u00adc\u00edan los inconvenientes de las nodrizas: era corriente que las nodrizas fueran pobres y estuvieran mal alimentadas o que tuvieran enfermeda\u00addes. Tambi\u00e9n conoc\u00edan la picaresca de los necesitados: que no amaman\u00adtaran ni cuidaran bien a unos ni\u00f1os que no eran sus hijos, que no avisaran si el ni\u00f1o mor\u00eda para seguir cobrando la pensi\u00f3n, que lo contratara una mujer y lo alimentara otra, etc.<\/p>\n<p>Para superar estos inconvenientes Luisa de Marillac llevaba unos ficheros detallados y propuso que dos Hijas de la Caridad visitaran a los ni\u00f1os de tiempo en tiempo, pagaran a las nodrizas y vieran si los ni\u00f1os estaban bien atendidos. Las dos Hermanas llevaban una ficha para cada ni\u00f1o que rellenaban despu\u00e9s de la visita. Para cumplir esta misi\u00f3n se necesitaban Hermanas no s\u00f3lo avispadas sino que supieran sufrir y no les repugnara acariciar a unos ni\u00f1os que todos consideraban hijos del peca\u00addo de la carne. San Vicente y Santa Luisa escogieron a Sor B\u00e1rbara Angiboust y a Sor Mar\u00eda Daras. Al frente iba Sor B\u00e1rbara.<\/p>\n<p>Comenzaron las visitas en junio de 1644 y las terminaron en agosto. El trabajo era sacrificado, yendo de pueblo en pueblo por malos cami\u00adnos, en carretas o a pie, subiendo montes o cruzando bosques y r\u00edos. Viajes con el sudor que produce el sol t\u00f3rrido de verano. Sor B\u00e1rbara se mostraba exigente y firme en lo tocante al ni\u00f1o y dulce y compasiva si solamente era cuesti\u00f3n de la pobreza familiar. El ni\u00f1o deb\u00eda aparecer limpio y bien alimentado. Sor B\u00e1rbara era lista y campesina como aque\u00adllas labradoras. \u00a1Cu\u00e1ntas veces fingi\u00f3 estar de acuerdo, marchar y volver al de unos kil\u00f3metros para confirmarse de lo que sospechaba: que el ni\u00f1o que le presentaron era el hijo de una vecina porque el que le hab\u00edan entregado hab\u00eda muerto y quer\u00edan seguir cobrando la pensi\u00f3n! \u00a1Cu\u00e1ntas otras tuvo que esperar a la sombra de un \u00e1rbol o en el p\u00f3rtico de la iglesia a que llegara el p\u00e1rroco y pudiera asegurarle que el ni\u00f1o viv\u00eda y era el mismo que le presentaban!<\/p>\n<p>As\u00ed iban visitando, de pueblo en pueblo, a los 15 o 20 ni\u00f1os que estaban con nodrizas. A los ni\u00f1os destetados los tra\u00edan de nuevo a Paris. Volv\u00edan cargadas con uno o dos ni\u00f1os en brazos, agotadas. En a\u00f1os suce\u00adsivos repiti\u00f3 id\u00e9nticas correr\u00edas.<\/p>\n<p>El 28 de junio de 1646, cuando decidieron enviar Hijas de la Caridad al Gran Hospital de Nantes, la propusieron para que fuera la Hermana Sirviente (superiora), pero Luisa de Marillac se opuso porque ten\u00eda poca salud y el trabajo en Nantes ser\u00eda enorme. Sin embargo, se la nombr\u00f3 Hermana Sirviente en Fontainebleau, la ciudad de verano de los reyes de Francia. \u00a1No quiso servir en el palacio de la duquesa de Aiguillon y de nuevo pisar\u00eda la corte de los reyes! Pero ella iba para atender a los pobres enfermos y su compa\u00f1era para ense\u00f1ar en una escuelita a las ni\u00f1as po\u00adbres.<\/p>\n<p>Llevaba tan solo unos meses cuando comunicaron a Santa Luisa que Sor B\u00e1rbara se mor\u00eda. Ya la hab\u00edan ungido con el \u00f3leo de los enfermos.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac se alborot\u00f3. Sor B\u00e1rbara era uno de los puntales de la Compa\u00f1\u00eda. Sin esperar, pidi\u00f3 permiso a San Vicente para que esa misma tarde saliera para Fontainebleau una Hermana que le diese noticias cier\u00adtas y trajese a la enferma a Paris si la ve\u00eda con fuerzas.<\/p>\n<p>No hubo necesidad. Poco a poco B\u00e1rbara fue mejorando, pero era un sufrimiento para ella, tan observante de los reglamentos, no poder levan\u00adtarse con su compa\u00f1era ni poder hacer los ayunos que sol\u00eda. Al de unas semanas se consideraba pecadora al verse sin hacer nada y se puso a trabajar. No se hab\u00eda metido Hija de la Caridad para cuidar de su salud sino de la de los enfermos pobres. Como estaba d\u00e9bil para visitar las casas de los enfermos, pidi\u00f3 a su compa\u00f1era que cuidara de los enfermos y ella dar\u00eda la escuela. Semanas despu\u00e9s se atrevi\u00f3 a cuidar los enfermos que se repon\u00edan en el hospital; finalmente volvi\u00f3 al trabajo que se le encomend\u00f3 al llegar a Fontainebleau.<\/p>\n<p>En verano de 1648 llam\u00f3 a su casa un mosquetero de la reina Ana de Austria, viuda del rey Luis XIII y madre regente de Luis XIV. Tra\u00eda un mensaje de la reina: las invitaba a palacio para conversar con ellas. Sor B\u00e1rbara se emocion\u00f3 aunque lo esperaba. Fontainebleau era como una ciudad de los reyes de Francia y sab\u00eda que Ana de Austria, cat\u00f3lica fer\u00adviente, se interesar\u00eda por los pobres.<\/p>\n<p>Se arreglaron y las dos antiguas aldeanas fueron al palacio. Cruzaron el patio del Cheval-Blanc y subieron la majestuosa escalinata curvil\u00ednea del Fer-\u00e1-Cheval que hac\u00eda pocos a\u00f1os hab\u00eda mandado construir Luis XIII. En el primer piso torcieron a la derecha acompa\u00f1adas por una ca\u00admarera de la reina. Estaban en los aposentos de la reina madre. La cama\u00adrera las introdujo en un saloncito y poco despu\u00e9s entr\u00f3 Ana de Austria con sus damas de compa\u00f1\u00eda. Ceremonias de respeto y sumisi\u00f3n y hablar y hablar de todos los quehaceres de las Hermanas. La reina se enter\u00f3 de todo. Durante la conversaci\u00f3n Sor B\u00e1rbara ten\u00eda presente una frase que le hab\u00eda escrito Luisa de Marillac: <em>\u00abNo deje de exponerle las necesidades <\/em><em>de los pobres\u00bb. <\/em>Y se las expuso. Las dos Hijas de la Caridad salieron encantadas de la entrevista y con dinero para los pobres.<\/p>\n<p>Poco disfrut\u00f3 Sor B\u00e1rbara de la entrevista. En oto\u00f1o Luisa de Marillac la envi\u00f3 de nuevo a visitar a los ni\u00f1os abandonados. Cuando volvi\u00f3 esta\u00adba destinada de Hermana Sirviente para el Hospital de Saint-Denis.<\/p>\n<p>El hospital de Saint-Denis fue \u00fanico. Las Hijas de la Caridad no eran tan solo empleadas como en los dem\u00e1s hospitales, eran tambi\u00e9n las directoras. El hospital estaba a su cargo: la Hermana Sirviente hac\u00eda los ingresos, daba las altas, organizaba el hospital y dirig\u00eda a los empleados, reten\u00eda a los enfermos que no pod\u00edan llevar una convalecencia en sus casas, pues la se\u00f1orita Le Gras dec\u00eda que las reca\u00eddas eran m\u00e1s gravosas al hospital que los gastos de recuperaci\u00f3n, reten\u00eda igualmente a las muje\u00adres ya restablecidas que ten\u00edan peligro de caer en la prostituci\u00f3n hasta que encontraran trabajo.<\/p>\n<p>Todos conoc\u00edan su amor a los pobres, sus valores humanos y sus do\u00adtes para el servicio. En Saint-Denis descubrieron que ten\u00eda cualidades sociales para la catequesis. Los domingos y d\u00edas festivos reun\u00eda en el hospital a las mujeres y las daba catequesis o les le\u00eda vidas de santos. Sus compa\u00f1eras se asombraron cuando vieron que acud\u00edan hasta sesenta mu\u00adjeres, a pesar de ser una persona exigente. Pero el asombro fue mayor al ver el delicioso atractivo que manifestaba con las j\u00f3venes.<\/p>\n<p>B\u00e1rbara se sent\u00eda feliz sin miedo a la guerra que se desarrollaba en los alrededores de Saint-Denis, la Fronda. El Parlamento y el pueblo de Paris se hab\u00edan levantado contra Mazarino y los reyes. Cond\u00e9 vino en ayuda del rey y cerc\u00f3 Paris. Las comunicaciones se rompieron con la capital a pesar de estar tan solo a siete kil\u00f3metros. Sin embargo, Saint-Denis im\u00adpon\u00eda respeto a los franceses. En su bas\u00edlica estaban enterrados los reyes de Francia y San Dionisio era el patr\u00f3n de Paris. Las Hermanas no ten\u00edan miedo de que les sucediera nada malo, pero el dinero no llegaba. Las familias de categor\u00eda y las adineradas hab\u00edan huido de la capital o hab\u00edan quedado encerradas en la ciudad.<\/p>\n<p>Un d\u00eda lleg\u00f3 la fatal noticia: no hab\u00eda dinero y cerraban el hospital. Antes de anochecer los enfermos saldr\u00edan a sus casas o a la calle los que no ten\u00edan a donde ir. Sor B\u00e1rbara se estremeci\u00f3. Echarlos a la calle era en\u00adviarlos a la muerte. Su amor a los pobres le dec\u00eda que era un crimen horrible. Sin aguardar a la noche, Sor B\u00e1rbara habl\u00f3 con los administra\u00addores y les pidi\u00f3 tan solo un d\u00eda de pr\u00f3rroga. Se lo concedieron.<\/p>\n<p>Esa misma ma\u00f1ana, con el valor que da el amor, emprendi\u00f3 a pie el camino de Paris. Por el camino tropezaba con labriegos que hu\u00edan, con pobres pidiendo pan, con soldados armados que daban miedo; se identi\u00adficaba y segu\u00eda adelante. Nuevo control y m\u00e1s controles de las tropas reales. Cuando lleg\u00f3 a la Puerta de Saint-Denis el control se lo hicieron las tropas del Parlamento. Era la se\u00f1al de que hab\u00eda entrado ya en Paris. Al mirar hacia atr\u00e1s descubri\u00f3 lo que tanto miedo le daba mirar por el camino: entre el pueblo de Saint-Denis y la capital todas las casas esta\u00adban en llamas y los campos arrasados.<\/p>\n<p>Envuelta en el retumbar de tambores ensordecedores y esquivando a gente con armas que se dirig\u00eda a las murallas entr\u00f3 en San L\u00e1zaro. Vicen\u00adte de Pa\u00fal estaba deliberando con Luisa de Marillac sobre los problemas que la guerra causaba a los ni\u00f1os abandonados de Bic\u00e9tre. En pocas pa\u00adlabras, con prisa, Sor B\u00e1rbara les expuso que cerraban el hospital por falta de dinero y que ella se propon\u00eda, si se lo permit\u00edan, pedir a las se\u00f1oras que aportaran lo necesario para continuar la obra. Se lo permitie\u00adron y sin m\u00e1s fue casa por casa, palacio por palacio, iglesia tras iglesia, pidiendo \u00ablimosna\u00bb para sus enfermos. Apenas comi\u00f3 un poco de pan. Por la tarde estaba animada: la gente hab\u00eda respondido. Al atardecer cre\u00eda tener suficiente para unos meses. Con el dinero escondido entre sus ro\u00adpas tom\u00f3 el camino de vuelta. S\u00f3lo que ahora ten\u00eda miedo que la asalta\u00adran. Los controles los salv\u00f3 graciosamente y anocheciendo entr\u00f3 en el hospital. Llena de alegr\u00eda pod\u00eda descansar. Cuando los administradores contaron el dinero: oro, plata, bronce y algunas joyas, calcularon que pod\u00edan tirar entre tres y cuatro meses. Lo suficiente para ver terminada la guerra. En la iglesia Sor B\u00e1rbara re\u00eda con Jesucristo, el Se\u00f1or de la casa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Sor B\u00e1rbara hab\u00eda alcanzado una madurez humana y espiritual. El 25 de marzo de 1642 San Vicente la escogi\u00f3, junto con Santa Luisa de Marillac, Sor Enriqueta Gesseaume, Sor Isabel Turgis y otra Hermana, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":402667,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[237],"tags":[152,172,143],"class_list":["post-65889","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-historia-de-las-hijas-de-la-caridad","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-pobreza","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"&nbsp; Sor B\u00e1rbara hab\u00eda alcanzado una madurez humana y espiritual. El 25 de marzo de 1642 San Vicente la escogi\u00f3, junto con Santa Luisa de Marillac, Sor Enriqueta Gesseaume, Sor Isabel Turgis y otra Hermana, ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2021-07-05T05:58:12+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1280\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"720\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mitxel Olabu\u00e9naga\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"12 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\"},\"author\":{\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\"},\"headline\":\"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte)\",\"datePublished\":\"2021-07-05T05:58:12+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\"},\"wordCount\":2425,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1\",\"keywords\":[\"Duquesa de Aiguillon\",\"Pobreza\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Historia de las Hijas de la Caridad\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\",\"name\":\"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1\",\"datePublished\":\"2021-07-05T05:58:12+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1\",\"width\":1280,\"height\":720},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859\",\"name\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mitxel Olabu\u00e9naga\"},\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos","og_description":"&nbsp; Sor B\u00e1rbara hab\u00eda alcanzado una madurez humana y espiritual. El 25 de marzo de 1642 San Vicente la escogi\u00f3, junto con Santa Luisa de Marillac, Sor Enriqueta Gesseaume, Sor Isabel Turgis y otra Hermana, ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_published_time":"2021-07-05T05:58:12+00:00","og_image":[{"width":1280,"height":720,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mitxel Olabu\u00e9naga","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@WeVincentians","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Mitxel Olabu\u00e9naga","Tiempo de lectura":"12 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/"},"author":{"name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859"},"headline":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte)","datePublished":"2021-07-05T05:58:12+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/"},"wordCount":2425,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","keywords":["Duquesa de Aiguillon","Pobreza","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Historia de las Hijas de la Caridad"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/","name":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","datePublished":"2021-07-05T05:58:12+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","width":1280,"height":720},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/barbara-angiboust-una-hija-de-la-caridad-silenciosa-segunda-parte\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"B\u00e1rbara Angiboust, una Hija de la Caridad silenciosa (Segunda parte)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/7c2670b4445a7ca9d164ea6acdb31859","name":"Mitxel Olabu\u00e9naga","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/34137ec2e2b8939cbbed975731e71f3f4f1defc7266ded337a5ce0f925426877?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mitxel Olabu\u00e9naga"},"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/mitxel\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2019\/11\/hijas-caridaqd.jpg?fit=1280%2C720&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-h8J","jetpack-related-posts":[{"id":103920,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0652-a-mi-querida-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":0},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0652: A mi querida Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"28\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad Ch\u00e2teaudun Hoy, 29 de septiembre de 1658 Mi querida Hermana: Un\u00a0 breve viaje que he tenido que hacer me ha impedido ver su carta tan pronto como ha llegado. Mucho me alegra la noticia que me da de la mejor\u00eda de la salud de nuestras Hermanas\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":114873,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0663-a-mi-querida-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":1},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0663: A mi querida Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/12\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos Ch\u00e2teaudun Hoy, 8 de diciembre de 1658 Mi querida Hermana: Me alegro mucho de que haya recibido tan pronto mis cartas, pero le ruego considere detenidamente si el car\u00e1cter de Sor Marta se acomodar\u00e1 bien con el de Sor Claudia. Con\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":103922,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0650-a-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":2},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0650: A Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad\u00a0 Sierva de los Pobres Enfermos Ch\u00e2teaudun (septiembre de 1658) Mi querida Hermana: Me dec\u00eda usted en su carta anterior que la Hermana iba a marchar para cumplir la devoci\u00f3n de la Santa L\u00e1grima, por eso no le dije nada, creyendo que dicha peregrinaci\u00f3n estaba ya hecha.\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":103915,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0646-a-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":3},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0646: A Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad, Sierva de los Pobres Enfermos Ch\u00e2teaudun Hoy, 16 de septiembre de 1658 Mi querida Hermana: Es demasiado favorable la ocasi\u00f3n que me ofrece el se\u00f1or Prior de Varize para dejarla pasar sin tener el consuelo de escribirle y recordarle que yo no la apremiaba para que\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":100678,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0610-a-mi-querida-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":4},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0610: A mi querida Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"17\/08\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad Ch\u00e2teaudun Hoy, 2 de noviembre de 1657 Mi querida Hermana: Me parece que hace mucho tiempo que no he hablado a su buen coraz\u00f3n y no s\u00e9, siquiera, si le he dado noticias de la llegada de Sor Cecilia, que ha regresado con buena salud y\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":100679,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-carta-0615-a-mi-querida-sor-barbara-angiboust\/","url_meta":{"origin":65889,"position":5},"title":"Luisa de Marillac, Carta 0615: A mi querida Sor B\u00e1rbara Angiboust","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/08\/2012","format":false,"excerpt":"Hija de la Caridad Sierva de los Pobres Enfermos Ch\u00e2teaudun Hoy, 18 de diciembre de 1657 Mi querida Hermana: Me sirvo de la ocasi\u00f3n del se\u00f1or Prior de Varize para preguntarle a usted si ha recibido dos cartas que le hemos enviado hace unos quince d\u00edas por el mensajero; y\u2026","rel":"","context":"En \u00abEscritos de Luisa de Marillac\u00bb","block_context":{"text":"Escritos de Luisa de Marillac","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/escritos\/escritos-de-luisa-de-marillac\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/escritos-luisa-de-marillac.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65889","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=65889"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65889\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403517,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/65889\/revisions\/403517"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/402667"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=65889"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=65889"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=65889"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}