{"id":6584,"date":"2009-02-17T16:12:46","date_gmt":"2009-02-17T15:12:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.vicencianos.org\/web\/2009\/02\/17\/luisa-de-marillac-pensamiento-048-reglamento-para-la-casa-principal\/"},"modified":"2016-07-26T20:02:04","modified_gmt":"2016-07-26T18:02:04","slug":"luisa-de-marillac-pensamiento-048-reglamento-para-la-casa-principal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-pensamiento-048-reglamento-para-la-casa-principal\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac, Pensamiento 048: Reglamento para la Casa principal"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"#_edn1\">[i]<\/a><strong><span style=\"text-decoration: underline\">E. 48 (A. 91 bis) Reglamento para la Casa principal.<\/span><\/strong><span style=\"text-decoration: underline\"> pp.740-752<\/span><\/p>\n<p>Las \u00abOficialas\u00bb electivas<\/p>\n<p>La Superiora<\/p>\n<p>La primera Asistenta<\/p>\n<p>La Tesorera<\/p>\n<p>La Despensera<\/p>\n<p>La Celadora de las Hermanas Nuevas.<\/p>\n<p>Las que est\u00e1n al frente de oficios interiores (o caseros)<\/p>\n<p>La despertadora<\/p>\n<p>La Maestra de escuela<\/p>\n<p>La Portera<\/p>\n<p>La Boticaria<\/p>\n<p>La Panadera<\/p>\n<p>La Cocinera<\/p>\n<p>La Hortelana (o jardinera)<\/p>\n<p>La Lavandera<\/p>\n<p>Obligaciones de la Superiora<\/p>\n<p>1. El aut\u00f3grafo est\u00e1 redactado as\u00ed. Este p\u00e1rrafo debe leerse despu\u00e9s del siguiente.152. 2. 1\u00a0Debe creerse muy incapaz de virtudes s\u00f3lidas puesto que Dios la ha escogido para servir a las dem\u00e1s a fin de que, por ese medio, la confusi\u00f3n de no ser lo que ella querr\u00eda que las otras fuesen, la lleve a adquirir el conocimiento propio.<\/p>\n<p>Consid\u00e9rese como el mulo de la Compa\u00f1\u00eda cargado con preciosos tesoros de los que debe dar exacta cuenta. No debe mirarse a si misma cuando se trate, en general y en particular, del Bien de la Compa\u00f1\u00eda, el cual ha de procurar m\u00e1s en lo tocante a lo espiritual que a lo material, de lo que no obstante debe cuidar tambi\u00e9n con esmero, poniendo gran confianza en la divina Providencia tanto para lo uno como para lo otro.<\/p>\n<p>1. Despu\u00e9s de su elecci\u00f3n debe pensar que ha de estar enteramente desprendida del cuidado de si misma, una vez, que se ha entregado totalmente a Dios pala cumplir su santa voluntad en tan importante empleo.<\/p>\n<p>Su principal af\u00e1n ha de ser que las Reglas se cumplan puntualmente, con suavidad y no por la fuerza y as\u00ed debe insinuarlo en el esp\u00edritu de sus Hermanas con su ejemplo, primero, y tambi\u00e9n con sus palabras.<\/p>\n<p>3. Como no puede desempe\u00f1ar tan gran labor ella sola, tendr\u00e1 confianza en sus Hermanas \u00aboficialas\u00bb (Consejeras), pero no hasta el punto de descargarse por entero en ellas; actuar\u00e1, en el sentido de estar al corriente de todo, como 2. Cf. el original aut\u00f3grafo del que se aparta por error la edici\u00f3n impresa 1383.si estuviera ella sola 2, No dar\u00e1 nunca muestras de verse importunada por los consejos o permisos que vayan a pedirle. Velar\u00e1 de continuo por todo lo que ocurre en toda la Compa\u00f1\u00eda, tanto a las que est\u00e1n en la Casa como a las de las Parroquias y las aldeas, aunque sin inquietarlas ni dar a conocer por qu\u00e9 medios se entera de lo ocurre, para no disgustar a nadie.<\/p>\n<p>4. Procurar\u00e1 que el gran n\u00famero de asuntos no la vuelva amargada o entristecida lo que podr\u00eda retraer a las Hermanas de dirigirse a ella, y a ella misma de hablarles con cordialidad, por lo que estar\u00e1 muy sobre si.<\/p>\n<p>5. Har\u00e1 cuanto pueda para no mostrar sus debilidades a las Hermanas, no dej\u00e1ndose llevar a hablar a las unas de las otras ni por sus primeros impulsos, teniendo la discreci\u00f3n necesaria para discernir los momentos oportunos para advertirles sus faltas.<\/p>\n<p>As\u00ed como debe tratar de ser asequible para que las Hermanas le hablen con confianza, tambi\u00e9n ha de cuidar con discreci\u00f3n de no darles pie para que se aparten del respeto.<\/p>\n<p>153. El medio de que debe servirse para atraer a las Hermanas a la perfecci\u00f3n debe ser m\u00e1s el hac\u00e9rsela estimar que el infundirles temor por los castigos que recaer\u00edan en 3. Estas l\u00edneas est\u00e1n tachadas con un trazo oblicuo.las que no fueran fieles 3.<\/p>\n<p>Hablar\u00e1 con frecuencia en general y a veces en particular con sus Hermanas \u00aboficialas\u00bb (o Consejeras), tanto para conocer mejor lo que sucede en la Compa\u00f1\u00eda, como para informarlas de las necesidades o cosas de las que se haya enterado o haya observado, pero con gran cordialidad y dulzura, mirando a dichas Hermanas como parte de si misma.<\/p>\n<p>Tratar\u00e1 de no hacerlas sufrir en el ejercicio de su trabajo, aceptando siempre que sea posible, lo que no haya sido hecho por orden suya y lo aprobar\u00e1 mientras no haya en ello un perjuicio notable.<\/p>\n<p>Inspirar\u00e1 a las dem\u00e1s estima por las Hermanas \u00aboficialas\u00bb, para que no duden en comunicarles lo que pueda serles \u00fatil, y no dejar\u00e1 ver lo que no apruebe en ellas en cuanto a la direcci\u00f3n a menos de una gran necesidad.<\/p>\n<p>No a\u00f1adir\u00e1 ni disminuir\u00e1 nada en las pr\u00e1cticas de las Reglas, pero dispensar\u00e1 de algunos ejercicios a las Hermanas que lo necesiten, aunque no para siempre sin haber antes obtenido permiso del se\u00f1or Superior, como de cualquier otra cosa aunque sea de poca importancia.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 sumo cuidado en no decir ni escribir nunca nada de parte del Superior sin que \u00e9l lo sepa y lo apruebe, por temor a hacerlo desacertadamente. En lo posible, har\u00e1 que le lleven las llaves de la entrada de la Casa, y en su ausencia encargar\u00e1 de este cometido a la primera Asistenta.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 puntual en contestar las cartas de las Hermanas que est\u00e9n lejos y se servir\u00e1 de este medio para ayudarlas en su perfecci\u00f3n, manifest\u00e1ndoles estima por su virtud y buena voluntad mas que se\u00f1al\u00e1ndoles sus faltas si de ello no hay gran necesidad.<\/p>\n<p>Estar\u00e1 sobre si para que no se le escape decir lo que se le haya (comunicado) en secreto, de cualquier tipo que sea, ya que esto podr\u00eda hacerle perder la confianza que las Hermanas deben tener en ella. Usar\u00e1 de gran prudencia para advertir a las Hermanas sus faltas lo que no har\u00e1 nunca, a ser posible, en el mismo momento sin necesidad y de haberla, pondr\u00e1 gran cuidado en hacerlo con dulzura y cordialidad.<\/p>\n<p>Oficio de la Primera Asistenta<\/p>\n<p>154.La Primera Asistenta,lo mismo que las dem\u00e1s \u00aboficialas\u00bb, aceptar\u00e1n la elecci\u00f3n que se haya hecho de ellas sin oponer muchas palabras de excusa y menos de negativa, humill\u00e1ndose ante las dem\u00e1s con temor de no saber cumplir debidamente sus obligaciones, con la confianza de que Dios la ayudar\u00e1 a hacer lo que por s\u00ed misma no podr\u00eda. Arraigar\u00e1 en su esp\u00edritu la convicci\u00f3n de que debe ejercer su cargo con sumisi\u00f3n a su Superiora, no hacer nada sin comunic\u00e1rselo ni mandar hacer lo que piensa que ella no permitir\u00eda y no ocultarle nada, por mal hecho que haya estado, de lo que ocurra en la Compa\u00f1\u00eda. Pensar\u00e1 que no tiene poder para actuar ni mandar actuar si no es por orden de su 4.Palabra tachada por la propia Luisa de Marillac(Superiora) (4) o estando ella ausente, y que se conduzca de tal suerte que las Hermanas se aperciban de ello.<\/p>\n<p>Cuando las Hermanas le pidan consejo en cosa de alguna importancia, las enviar\u00e1 a la Superiora, y si no puede ser (en ese momento) les dir\u00e1 que ella se encargar\u00e1 de dec\u00edrselo 2.<\/p>\n<p>Y como tiene igual obligaci\u00f3n que la Superiora de hacer observar las Reglas, estar\u00e1 al cuidado de todo para advertir a las otras Hermanas \u00abcooficialas\u00bb si faltasen a sus ejercicios, pero con suavidad y caritativamente, recibiendo de la misma manera los avisos que a ella se le den.<\/p>\n<p>Cuando la obediencia la obligue a ausentarse, lo comunicar\u00e1 a la segunda Asistenta para que no quede nada por hacer.<\/p>\n<p>Tratar\u00e1 de dar en todo buen ejemplo a toda la Comunidad por su modestia, observancia y caridad que marquen su recogimiento por la presencia de Dios.<\/p>\n<p>No se cansar\u00e1 de advertir a las Hermanas sus faltas y lo que tengan que hacer, convencida de que para destruir una costumbre e implantar otra son necesarios muchos actos reiterados, y no har\u00e1 como las que sin tener en cuenta su obligaci\u00f3n ni el bien que resulta de formar a otras para la pr\u00e1ctica de la virtud y para el trabajo, prefieren hacer ellas las cosas antes que repetir lo mismo durante tanto tiempo o tantas veces.<\/p>\n<p>Su principal cuidado ser\u00e1 el de observar las Hermanas que faltan a las reglas para informarse del motivo que tienen, advertirles la falta que cometen y ponerlo en conocimiento de la Superiora cuando le d\u00e9 cuenta cosa que har\u00e1 todas las semanas, a ser posible, o bien cuando aqu\u00e9lla le pregunte, y lo har\u00e1 con sencillez, apertura de coraz\u00f3n y gran caridad.<\/p>\n<p>Oficio de la Tesorera<\/p>\n<p>155. 5. En el original est\u00e1n a\u00f1adidas por Luisa de Marillac las palabras \u00abo ec\u00f3noma\u00bb.El oficio de la Tesorera 5\u00a0adem\u00e1s de representar a la Superiora en ausencia de \u00e9sta y de la primera Asistenta, (es el de) cuidar de que se observen las reglas y de que cada una de las Hermanas se emplee en ello. Tendr\u00e1 una llave del arca de caudales y otra del cepillo en el que se guarda el dinero que se recibe a diario. En presencia de la Superiora lo apuntar\u00e1 en el Registro, entregar\u00e1 a la despensera 100 francos todos los meses, recibiendo cuentas de ella tambi\u00e9n mensualmente, en cuanto sea posible en presencia de la Superiora, y si observara alg\u00fan gasto extraordinario o excesivo, se informar\u00e1 (del caso) y no pudiendo ella sola remediarlo, se lo advertir\u00e1 a la Superiora con dulzura y caridad. Cuando en el cepillo haya m\u00e1s de 100 escudos, si la Superiora no lo advirtiera, le sugerir\u00e1 humildemente que lo pase al arca.<\/p>\n<p>Har\u00e1 cuanto est\u00e9 de su parte para que no se contraigan deudas, y para ello contribuir\u00e1 todo lo que pueda a que se administre bien el dinero.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 sus cuentas en regla sin retraso para rendirlas todos los a\u00f1os puntualmente en presencia del se\u00f1or Superior o de aquel en quien su caridad delegue.<\/p>\n<p>Oficio de la Despensera<\/p>\n<p>156. La Hermana Despensera apuntar\u00e1 cuidadosamente, todos los d\u00edas, los gastos, tomando cuenta con exactitud a las Hermanas encargadas de la compra diaria y procurando que no rebasen la cantidad ordinaria. No innovar\u00e1 nada en la econom\u00eda de la casa cuidando de que nada se pierda o estropee; y si ocurriera alg\u00fan deterioro en este sentido al que ella no pueda aporta, remedio, se lo comunicar\u00e1 a la Superiora cuanto antes, para impedir que pase a ser costumbre.<\/p>\n<p>Cuidar\u00e1 de que las provisiones generales se compren en el tiempo oportuno y con tal motivo avisar\u00e1 a la Superiora para que vea si hay dinero en Casa. Tendr\u00e1 en su poder la llave de la despensa para seguir de cerca a la Hermana de la cocina y estar al tanto para que nada se eche a perder, tanto por la necesidad de que lo poco que se da a las Hermanas est\u00e9 bien preparado, como por buena administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oficio de6. Directora del Seminario La palabra original es \u00abSurveillante\u00bb, Vigilante. Ha parecido m\u00e1s aceptable la de Celadora, que tiene el mismo sentido (N d.l.T.). la Celadora 6<\/p>\n<p>157. La Hermana Celadora tendr\u00e1 un cuidado especial en considerar las obligaciones de su cargo y en adquirir las virtudes necesarias para ejercerlo, despoj\u00e1ndose de sus pasiones para obrar sin inter\u00e9s y, si posible fuera, sin juicio propio, sino implorando con frecuencia la ayuda del Esp\u00edritu Santo para no ver a sus Hermanas y lo que hagan m\u00e1s que con su luz, tanto a las de la Casa como a las de las Parroquias cuando vienen o cuando a ella se la env\u00ede a visitarlas. Dar\u00e1 cuenta en toda verdad de lo que observe, dando por cierto lo cierto y haciendo lo mismo con lo dudoso. Cuando las Hermanas de las Parroquias vengan a la Casa para confesarse, cuidar\u00e1 de que no se haga ruido por los accesos que llevan al confesonario, y si esos accesos no est\u00e1n cerrados con llave, har\u00e1 que una Hermana se quede al cuidado.<\/p>\n<p>Dar\u00e1 de vez en cuando vueltas por la Casa para impedir los pasatiempos de las Hermanas que vienen con las de la Casa, porque en esas conversaciones suelen deslizarse a menudo quejas, chismes y murmuraciones, que no son las mejores disposiciones para la confesi\u00f3n.<\/p>\n<p>En el ejercicio de este cargo, usar\u00e1 de gran prudencia y dulzura, advirti\u00e9ndoles lo que tienen que hacer y soportando con agrado las r\u00e9plicas que le den las m\u00e1s aficionadas a tales conversaciones, haci\u00e9ndoles comprender que su oficio la obliga a ello y que cuando se acostumbren, no les parecer\u00e1 mal.<\/p>\n<p>Dar\u00e1 cuenta de vez en cuando de su oficio a la Superiora y lo har\u00e1 sin faltar a la verdad ni a la caridad.<\/p>\n<p>158. Y el principal cometido de esta Hermana ser\u00e1 el velar por las Hermanas nuevas; durante los primeros ocho o quince d\u00edas tratar\u00e1 de estudiar su humor y disposiciones naturales.<\/p>\n<p>Cambiar\u00e1 impresiones con la Superiora con el fin de ver juntas aquello para lo que parezcan m\u00e1s aptas y en lo que m\u00e1s necesiten se las ejercite.<\/p>\n<p>Durante esos primeros quince d\u00edas o m\u00e1s les advertir\u00e1 que recen el rosario a la hora en que la Comunidad empieza a hacer la oraci\u00f3n, para pedir a Dios por la intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen y de San Jos\u00e9 la gracia de poder hacer oraci\u00f3n cuando la obediencia se lo permita.<\/p>\n<p>A las seis saldr\u00e1 de la Capilla con dichas Hermanas para instruirlas sobre las verdades de la fe y sus obligaciones de cristianas y ense\u00f1arles todo lo necesario para la salvaci\u00f3n<\/p>\n<p>Y cuando las haya instruido suficientemente desde el principio, les har\u00e1 comprender la necesidad que tienen las Hermanas de la Caridad de recordar su primera educaci\u00f3n y que no deben pretender cambiar de alimentaci\u00f3n o de vestido si no es para acercarse m\u00e1s a la vida de sus Amos, que son los Pobres, a los que tienen que tratar siempre con respeto.<\/p>\n<p>Les advertir\u00e1 las faltas que cometan contra la modestia, les ense\u00f1ar\u00e1 la manera de dar cuenta de las pr\u00e1cticas que hacen de esta virtud, c\u00f3mo deben portarse con las Hermanas antiguas, advirti\u00e9ndoles que les pidan perd\u00f3n tan pronto como se den cuenta de que han faltado a su deber, y tambi\u00e9n c\u00f3mo han de obrar con sus Hermanas reci\u00e9n llegadas como ellas.<\/p>\n<p>En el segundo mes, les ense\u00f1ar\u00e1 la manera de hacer oraci\u00f3n, explic\u00e1ndoles todos los d\u00edas la pr\u00e1ctica de un punto y cada d\u00eda tambi\u00e9n un art\u00edculo de las Reglas sencilla y brevemente, advirti\u00e9ndoles que el quebrantar algunos de ellos puede ponerlas en peligro de cometer un pecado mortal contra los mandamientos de la Ley de Dios.<\/p>\n<p>159. A las 2, despu\u00e9s de la lectura de toda la Comunidad, dicha Hermana Celadora ir\u00e1 con las Hermanas nuevas a su lugar particular y las instruir\u00e1 sobre la excelencia de los Sacramentos y por qu\u00e9 v\u00eda nos vienen comunicados, que es la de los m\u00e9ritos de la Sangre de Jesucristo; les advertir\u00e1 la gran dicha de las almas que los reciben bien y la desgracia de las que los reciben mal; les har\u00e1 dar cuenta del empleo de la ma\u00f1ana con relaci\u00f3n a las faltas contra las Reglas y contra las Hermanas. Les ense\u00f1ar\u00e1 los actos necesarios para hacer una buena confesi\u00f3n y una buena comuni\u00f3n, aun cuando sea una confesi\u00f3n de s\u00f3lo ocho d\u00edas, y el aprecio que deben hacer de los confesores.<\/p>\n<p>Omit\u00eda decir que a la 1, har\u00e1 rezar el Padrenuestro u otra oraci\u00f3n a las que no lo sepan y lo que pueda en ese tiempo mientras dan las 2.<\/p>\n<p>Cuando la Superiora u otra de las Hermanas \u00abOficialas\u00bb quieran emplear a una de dichas Hermanas nuevas, pondr\u00e1n cuidado en no hacerlo a las horas de sus Ejercicios, y la Hermana a la que se le ordene hacer algo, ir\u00e1 a dec\u00edrselo a la Hermana Celadora, la cual no demostrar\u00e1 nunca que lo encuentra mal, pero si ve alg\u00fan inconveniente en ello, ir\u00e1 a consultarlo con la Superiora y lo advertir\u00e1 con suavidad a la Hermana que quer\u00eda servirse de la Hermana nueva.<\/p>\n<p>Oficio de la \u00abDespertadora\u00bb<\/p>\n<p>160. La Hermana que tenga el encargo de despertar (a las dem\u00e1s) debe considerar que su oficio est\u00e1 en relaci\u00f3n con el de nuestros Angeles de la Guarda y se encomendar\u00e1 por la noche al suyo para que pueda tener la campana en la mano a las 4 en punto, despu\u00e9s de haberse vestido decentemente, tanto en atenci\u00f3n a su salud como a la modestia.<\/p>\n<p>Recorrer\u00e1 sin ruido todos los rincones de los dormitorios para despertar, diciendo con voz moderadamente alta: \u00abHermanas, lev\u00e1ntense en nombre de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>A las 4 y media tocar\u00e1 para la reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>A las 5 y cuarto, el Angelus.<\/p>\n<p>A las 11 y media, la comida.<\/p>\n<p>A las 12 y cuarto la Hermana que sirve a la mesa es de ordinario una de las Hermanas \u00abOficialas\u00bb, se tocar\u00e1 para levantarse de la mesa, y la lectora rezar\u00e1 las \u00abgracias\u00bb.<\/p>\n<p>A las 6, el examen antes de la cena, y a las 8, el rezo de la noche.<\/p>\n<p>Oficio de la Portera<\/p>\n<p>161. La Hermana Portera pensar\u00e1 con frecuencia en la confianza que se deposita en ella al encomendarle un oficio tan importante, y, por ello, como las dem\u00e1s, pedir\u00e1 la gracia de cumplirlo bien. Y como est\u00e1 sola, cuidar\u00e1 de tener una labor que pueda f\u00e1cilmente transportar, para no perder el tiempo.<\/p>\n<p>No conversar\u00e1 de cosas in\u00fatiles ni del mundo con los que est\u00e9n esperando. Y como habitualmente ser\u00e1n pobres, har\u00e1 lo posible en cuanto de ella dependa, para darles algunos consejos, incluso a las nodrizas 2.<\/p>\n<p>No se alejar\u00e1 de la puerta para no hacer esperar a los que lleguen. Y si recibe quejas de alguien por haber esperado mucho, le pedir\u00e1 humildemente perd\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando oiga la llamada para entrar o salir, ese sonido debe advertirla est\u00e9 en guardia para presentarse y hablar con modestia. Cuando pregunten por una Hermana, no debe dar la seguridad de que est\u00e1 en casa, sino hacer sentar a esas personas y avisar a la Superiora o a la Asistenta en ausencia de aqu\u00e9lla, dando sencillamente la contestaci\u00f3n que le digan y sin comunicar a la Hermana que han preguntado por ella.<\/p>\n<p>No debe tampoco encargarse de ning\u00fan mensaje para las Hermanas ni decirles que no han querido salgan ellas a hablar; y si se le ruega transmita alg\u00fan recado, d\u00e1rselo con toda fidelidad a la Superiora.<\/p>\n<p>Que ponga cuidado de las cosas que se le digan para poder transmitirlas despu\u00e9s, con el fin de que no haya desorden por no saber lo que han dicho de la ciudad.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 gran cuidado con las llaves de 12 puerta para no dejarlas all\u00ed y de cerrar las dem\u00e1s puertas de la entrada del patio, adonde no debe dejar entrar a nadie sin permiso.<\/p>\n<p>Har\u00e1 pasar a los enfermos a la Sala de San Cosme, para que esperen all\u00ed las sangr\u00edas o curas; a las ni\u00f1as de la escuela, no las dejar\u00e1 salir de ella, a las familias que cuidan de los ni\u00f1os y a las nodrizas los har\u00e1 entrar en el recibidor cercano 2. Rogar\u00e1 a las personas de buena posici\u00f3n y a las de clase inferior se sienten en el recibidor de San Pedro y tendr\u00e1 cerrada la puerta de enfrente que da al refectorio.<\/p>\n<p>Cuidar\u00e1 de cerrar la puerta con dos vueltas de llave antes de que caiga la noche en invierno, y no se dirigir\u00e1 a ella nunca sola, ni abrir\u00e1 despu\u00e9s de las siete y media en invierno y de las ocho en verano sin permiso. Llevar\u00e1 las llaves a la Superiora a las nueve, despu\u00e9s de haber cerrado bien todos los accesos. Y si hubiera dificultad en cerrar alguno, que se lo diga a la mencionada Superiora.<\/p>\n<p>Oficio de la Maestra de Escuela<\/p>\n<p>162. Ense\u00f1ar\u00e1 a leer a las Hermanas que est\u00e1n aprendiendo desde las 6 hasta las 7, hora en que dichas Hermanas tienen que ir a Misa, con excepci\u00f3n de las que tienen que limpiar el dormitorio y la pieza grande de abajo, las cuales har\u00e1n su oraci\u00f3n solas en la capilla, despu\u00e9s de las \u00abrepeticiones\u00bb que hace la Hermana Primera Asistenta o la que, en caso de necesidad, se haya nombrado para ello.<\/p>\n<p>Ir\u00e1 a las 8 en punto a la escuela, se pondr\u00e1 de rodillas para pedir la asistencia del Esp\u00edritu Santo tanto para s\u00ed como para las ni\u00f1as, con el fin de que sean instruidas s\u00f3lo para gloria de Dios.<\/p>\n<p>Cuidar\u00e1 de que cada una de las ni\u00f1as, al llegar a clase, haga lo mismo.<\/p>\n<p>Har\u00e1 repetir la lecci\u00f3n a las ni\u00f1as con atenci\u00f3n y no negligentemente y pensar\u00e1 con frecuencia que esas almas tienen que aprender por medio de ella lo que es necesario para salvarse; que se lo pide Dios, que los padres de las ni\u00f1as se descargan en ella (de esa obligaci\u00f3n),y que se lo urge el inter\u00e9s de las mismas ni\u00f1as.<\/p>\n<p>A las 10 y media, llevar\u00e1 a las ni\u00f1as a Misa, las colocar\u00e1 a todas delante de ella para acostumbrarlas a estar como es debido en la iglesia, con respeto y buenos modales, de regreso a Casa alabar\u00e1 a las que se hayan portado bien y reprender\u00e1 con suavidad a las que hayan cometido alguna falta, d\u00e1ndoles a entender su gravedad e importancia. Les dir\u00e1 que regresen a sus casas con modestia y que sean respetuosas y obedientes con sus padres, guard\u00e1ndose de ofender a Dios y las despachar\u00e1 enseguida para poder estar ella en el examen antes de la comida.<\/p>\n<p>A la 1 de la tarde ir\u00e1 al lugar destinado para ense\u00f1ar a escribir a las Hermanas que tengan permiso para ello. No har\u00e1 escribir m\u00e1s de cuatro l\u00edneas a cada una, con calma, sin agitarse. Despachar\u00e1 a las que hayan escrito las primeras. Si hubiera alguna un tanto torpe para aprender de memoria las oraciones, cuando hayan terminado con la escritura se las har\u00e1 repetir. Despu\u00e9s de la instrucci\u00f3n que se hace terminada la lectura de las 2, ir\u00e1 a la escuela y har\u00e1 lo mismo que cuando entr\u00f3 en ella por la ma\u00f1ana; har\u00e1 repetir a las ni\u00f1as m\u00e1s bien menos que m\u00e1s, pero despacio y con atenci\u00f3n 2 Cuando sean numerosas, pedir\u00e1 ayuda a la Superiora para no omitir nada, principalmente en invierno.<\/p>\n<p>163. No dejar\u00e1 de hacer que las ni\u00f1as oren a Dios por la ma\u00f1ana y por la tarde antes de marchar.<\/p>\n<p>Pondr\u00e1 m\u00e1s atenci\u00f3n en instruirlas bien en los misterios de la Fe y las buenas costumbres, d\u00e1ndoles a conocer el bien y el mal, que en hacerlas adelantar en la lectura y ense\u00f1arles de memoria cantidad de frases que sirven s\u00f3lo para halagar la curiosidad y la vanidad y no son verdadera ciencia ya que \u00e9sta consiste esencialmente en comprender bien lo que se aprende y en llevarlo a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>Las instruir\u00e1 en conocer lo que son los sacramentos y lo que hay que hacer para recibirlos bien y el aprecio en que deben tenerse.<\/p>\n<p>Y para que sus advertencias sirvan de provecho a las almas a las que se dirige se ejercitar\u00e1 ella misma en un gran amor por la salvaci\u00f3n de esas almas y en tener gran estima por su empleo del que se reconocer\u00e1 indigna, guard\u00e1ndose mucho de darles ning\u00fan mal ejemplo, corrigi\u00e9ndolas sin pasi\u00f3n y present\u00e1ndose siempre ante ellas con modestia.<\/p>\n<p>No tomar\u00e1 nunca nada de lo que las ni\u00f1as quieran darle, ni siquiera como aguinaldos; y si fuera cosa de poca monta y alguna madre se lo enviara, lo tomar\u00e1 si tiene permiso de la Superiora.<\/p>\n<p>Explicar\u00e1 todos los jueves el Catecismo haci\u00e9ndolo de manera inteligible, empleando palabras distintas, en varias formas, para hacer las mismas preguntas, con el fin de que las ni\u00f1as lo comprendan con su inteligencia y no por rutina.<\/p>\n<p>Les ense\u00f1ar\u00e1 de qu\u00e9 forma ha de transcurrir para ellas el d\u00eda y a dar cuenta de c\u00f3mo lo han practicado. Pondr\u00e1 todav\u00eda mayor atenci\u00f3n en la \u00e9poca en que tenga que prepararlas para hacer la primera Comuni\u00f3n, haci\u00e9ndoles comprender que probablemente recibir\u00e1n gracias mayores para su salvaci\u00f3n si llevan a ella una buena preparaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Oficio de la Boticaria<\/p>\n<p>164. Su primer cuidado ser\u00e1 el de instruirse bien en la forma de hacer las mezclas (y remedios), poniendo gran exactitud en observar todo lo que sea necesario, no utilizando m\u00e1s que buenas drogas, que revisar\u00e1 con frecuencia, para que si algo se echara a perder pueda remediarlo r\u00e1pidamente.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 en cuenta cuando lleguen las estaciones o \u00e9pocas indicadas, para hacer los jarabes, ateni\u00e9ndose a las dosis prescritas y haciendo las cosas con diligencia pero sin dejar a medio cocer ni tampoco coci\u00e9ndolo demasiado.<\/p>\n<p>Como su oficio est\u00e1 en relaci\u00f3n con la salud de la Compa\u00f1\u00eda, pondr\u00e1 todav\u00eda mayor cuidado en la salud de su alma, con el fin de que todos sus cuidados sean gratos a Dios.<\/p>\n<p>Escuchar\u00e1 caritativamente a las Hermanas cuando acudan a comunicarle sus males, no inclin\u00e1ndose demasiado a los remedios y poniendo al corriente a la Superiora de lo que ella sepa. Cuidar\u00e1 a todas las Hermanas por igual sin acepci\u00f3n (de personas). En caso de enfermedad dar\u00e1 puntualmente a todas aquello que necesiten. Ser\u00e1 discreta para no decirles nada que pueda afligirlas, compadecer\u00e1, animar\u00e1 a las pusil\u00e1nimes y aprensivas y ayudar\u00e1 a unas y otras a someterse siempre a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Advertir\u00e1 a la Superiora la calidad de alimentaci\u00f3n que les sea necesaria y tambi\u00e9n (si entiende necesitan recibir) los sacramentos, y que las visite para impedir que caigan en un gran abatimiento.<\/p>\n<p>Cuando se haga necesario llamar a un m\u00e9dico, lo dir\u00e1 y ser\u00e1 muy cuidadosa en seguir las prescripciones. Estar\u00e1 al tanto para que la Hermana nombrada Enfermera cumpla bien su obligaci\u00f3n; no administrar\u00e1 a las enfermas nada que pueda hacerles da\u00f1o ni les dir\u00e1 nada que pueda entristecerlas, ni contar\u00e1 fuera nada de lo que se diga en la Casa o se d\u00e9 de comer a las Hermanas.<\/p>\n<p>165. Ense\u00f1ar\u00e1 a las Hermanas a sangrar una vez tengan permiso para ello 2. Ser\u00e1 ella, mientras le sea posible, quien haga las curas y sangr\u00edas a los pobres que acuden a la Casa, y se enterar\u00e1 por la Superiora de qui\u00e9nes pueden aprender a hacerlo para llevarlas consigo cuando ella lo hace 2.<\/p>\n<p>Dar\u00e1 buen ejemplo a las Hermanas, tanto de la Casa como de fuera, ya que el oficio que ejerce es uno de los principales, y as\u00ed debe tener en cuenta que todo lo que ella diga tiene repercusi\u00f3n por lo que ha de tener cuidado con sus palabras: que no se le escape nada que pueda desedificar.<\/p>\n<p>Se guardar\u00e1 muy mucho de ser curiosa, de querer averiguar lo que ocurre en las Casas de cada una de las Hermanas. Har\u00e1 que se vigile, en lo posible, para no sangrar a nadie que tenga medios para acudir a los cirujanos y que aquellos a los que se les haga lo necesiten verdadera-mente; que a las mujeres casadas en las que no se aprecie una enferme-dad de importancia, ni tampoco a las solteras, no se las sangre sin conocerlas bien o al menos sin haberlo recetado el m\u00e9dico, y que no se sangre nunca a una mujer en estado sin esa misma receta 2<\/p>\n<p>Puesto que es costumbre vender los medicamentos, los suministrar\u00e1 a mejor precio que en las boticas y siempre de buena calidad.<\/p>\n<p>Llevar\u00e1 un libro de cuentas para apuntar lo que se le deba y tachar\u00e1 inmediatamente lo que se le haya pagado.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 un cepillo en la botica en el que echar\u00e1 todo el dinero que reciba y del que tendr\u00e1 la llave para poder sacar dinero cuando necesite hacer alg\u00fan pago; cada tres meses rendir\u00e1 cuentas a la Superiora y a la Tesorera, apuntando ella lo que entregue y la Tesorera lo que reciba.<\/p>\n<p>Oficio de la Panadera<\/p>\n<p>166. Estimar\u00e1 en mucho su empleo, ya que el pan es lo m\u00e1s necesario para vida, tratar\u00e1 de hacerlo siempre lo mejor que pueda, aunque sin mezclar la harina de manera distinta que de ordinario.<\/p>\n<p>Cuidar\u00e1 de que el horno no est\u00e9 ni demasiado caliente ni demasiado fr\u00edo, y para ordenar mejor el tiempo, procurar\u00e1 tener siempre le\u00f1a cortada, que pondr\u00e1 a secar en el mismo horno una vez que haya terminado la hornada.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 muy puntual y fiel: cuidar\u00e1 de que no se pretendan hacer golosinas como galletas o pasteler\u00eda, ni que las Hermanas vayan a coger pan tierno o partirlo en trozos.<\/p>\n<p>Tendr\u00e1 cuidado de que las harinas, mezclas y el salvado, no se estropeen, conservar\u00e1 el granero en buen estado.<\/p>\n<p>No emplear\u00e1, para amasar, agua demasiado caliente, ya que da un pan m\u00e1s moreno y basto; no tendr\u00e1 en cuenta su cansancio, ni su compa\u00f1era, para no seguir trabajando m\u00e1s la masa, d\u00e1ndolo por suficiente. M\u00e1s bien descansar\u00e1 un rato si es necesario.<\/p>\n<p>El Oficio de la Cocinera<\/p>\n<p>167. Es uno de los m\u00e1s importantes para el buen orden de la Casa y por ello se animar\u00e1 a s\u00ed misma como si todos los d\u00edas tuviera prisa, aunque, no obstante, sin agitaci\u00f3n. Cuidar\u00e1 de tener preparada, ya desde por la noche. agua suficiente para poder poner la olla por la ma\u00f1ana temprano, y lo mismo le\u00f1a.<\/p>\n<p>Ir\u00e1, a la Capilla como las dem\u00e1s a las 4 y media, har\u00e1 la oraci\u00f3n en paz y saldr\u00e1 despu\u00e9s del toque del Angelus para ir a encender la lumbre y poner la Olla, de la que no se separar\u00e1 hasta que est\u00e9 hirviendo y la haya espumado; despu\u00e9s de encender la lumbre, podr\u00e1, en la misma cocina terminar el rezo que se hace en ese momento, sin dejar de vigilar el fog\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber espumado el puchero, ir\u00e1 a Misa, a no ser que haya alg\u00fan enfermo a quien se tenga que dar un caldo, en cuyo caso lo preparar\u00e1, yendo despu\u00e9s a Misa con el debido permiso.<\/p>\n<p>Si alg\u00fan d\u00eda ocurriera que no se hubiera picado la verdura la v\u00edspera, pedir\u00e1 le dejen una Hermana para que la ayude, haciendo lo mismo los d\u00edas en que lo necesite antes de dejar de tener la comida dispuesta para las 11 y media.<\/p>\n<p>Cuando haya en la Casa alguna Se\u00f1ora u otra ejercitante, pondr\u00e1 todav\u00eda mayor cuidado para que su comida est\u00e9 a punto a la hora debida.<\/p>\n<p>No esperar\u00e1 a que est\u00e9 pr\u00f3xima la hora de comer para darse prisa, sino que toda la ma\u00f1ana trabajar\u00e1 con diligencia, inform\u00e1ndose con tiempo de lo que tenga que poner para comer.<\/p>\n<p>Procurar\u00e1 con esmero estar limpia ella misma y cuidar\u00e1 de que lo est\u00e9 todo lo que haga, para evitar que haya nada que pueda repugnar en la sopa o dem\u00e1s raciones.<\/p>\n<p>Recibir\u00e1 con humildad las advertencias y reprimendas que se le hagan, y tendr\u00e1 voluntad de aprovecharse de ellas.<\/p>\n<p>Ordenar\u00e1 lo que ha de preparar de tal manera que haya siempre igual cantidad de raciones.<\/p>\n<p>Se las ingeniar\u00e1 para que la carne no est\u00e9 ni demasiado pasada ni medio cruda; cuando se trate de carne guisada en trozos preparar\u00e1 la salsa como es debido ni demasiado picante o salada o con demasiada vinagre, ya que todo esto es perjudicial para la salud; pero tampoco debe estar sin sazonar de tal manera que resulte incomible para las Hermanas.<\/p>\n<p>Empezar\u00e1 a preparar los potajes a las once y cuarto, para que se puedan servir las porciones con tranquilidad y rapidez, sin agitaci\u00f3n y ruido para no interrumpir a la lectora.<\/p>\n<p>Empezar\u00e1 a las 5 a preparar la cena, a no ser que haya enfermas o ejercitantes porque en tal caso empezar\u00e1 a las 4 y media, y cuando ya lo tenga todo en marcha 2, ir\u00e1 a la capilla a las 5 y media para escuchar la lectura y hacer un cuarto de ora de oraci\u00f3n, yendo a terminarla a la cocina, para que pueda estar lista para entregar las porciones cuando las Hermanas vayan al refectorio, es decir, a las 6 y cuarto o un poco antes.<\/p>\n<p><strong>15.12.1645, Testamento de SL : ver n. 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