{"id":58975,"date":"2012-01-16T03:09:21","date_gmt":"2012-01-16T02:09:21","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=58975"},"modified":"2016-07-27T12:11:10","modified_gmt":"2016-07-27T10:11:10","slug":"hijas-de-la-caridad-en-el-piamonte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/hijas-de-la-caridad-en-el-piamonte\/","title":{"rendered":"Hijas de la Caridad en el Piamonte"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/Hijas21.gif\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft  wp-image-58976\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/Hijas21.gif?resize=161%2C212\" alt=\"\" width=\"161\" height=\"212\" \/><\/a>Las Hijas de la Caridad se establecieron en el Piamonte el a\u00f1o de 1788. En 1800, la Revoluci\u00f3n destruy\u00f3 la obra que se iba desarrollando; restaurase en 1883, y hoy se halla en estado floreciente. Esto es lo que vamos a exponer con algunos pormenores.<\/p>\n<h2>I.\u2014 Principios de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en el Piamonte<\/h2>\n<p>Dos j\u00f3venes, animadas por el Cura de su pa\u00eds, hab\u00edan ido a establecerse cerca de Montanaro, para educar en la escuela a las ni\u00f1as pobres de aquel lugar. En 1778 reunieron a muchas ni\u00f1as piadosas, poni\u00e9ndolas bajo la direcci\u00f3n de un Misionero; as\u00ed formaron en Montanaro una peque\u00f1a comunidad, con el consentimiento del Abad de San Benigno. Adoptaron la regla de San Vicente de Pa\u00fal; visti\u00e9ronse, poco m\u00e1s o menos, seg\u00fan supusieron por algunas indicaciones, como las Hijas de la Caridad en Francia; tomaron su nombre y se consagraron a la asistencia de los pobres del pa\u00eds. Visit\u00e1banlos en sus enfermedades, socorr\u00edanlos en sus necesidades temporales y espirituales, instru\u00edan a las ni\u00f1as pobres, funciones que desempe\u00f1aron con un celo y caridad dignos de elogio. Su establecimiento fue aprobado por una carta patente de V\u00edctor Amadeo III, fechada el 7 de Agosto de 1779.<br \/>\nEn 1788, el Sr. Sicardi, Misionero oriundo de Italia, rector a la saz\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Francia, dio a los Superiores de Par\u00eds informes tan favorables acerca de la piedad y virtudes de las Hermanas de<\/p>\n<p>Montarano, que les obtuvo el favor de ser incorporadas a la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad en Francia. En efecto, la hermana Renata Dubois, Superiora entonces de la Comunidad, les comunic\u00f3 aviso de ello por una carta fechada en Par\u00eds, el 12 de Noviembre de 1788, y 20 del mismo mes el Sr. Cayla, Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, escrib\u00eda a la Superiora de Montanaro la siguiente carta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPar\u00eds, 20 de Noviembre 1788.<\/em><br \/>\n<em> \u00abMI MUY QUERIDA HERMANA:<\/em><br \/>\n<em> La gracia de Nuestro Se\u00f1or sea siembre con nosotros!<\/em><br \/>\n<em> \u00abEl Sr. Sicardi, vuestro Superior en otro tiempo, y al presente mi muy apreciable Asistente, me ha expuesto las piadosas instancias que me hace usted, mi car\u00edsima hermana, de que agregue vuestra Comunidad al cuerpo de la Congregaci\u00f3n de las Hijas de la Caridad, que son muchas en todas las Provincias de Francia, Polonia, Prusia, Rusia y al presente en Alemania, por la protecci\u00f3n que les dispensa Su Majestad Imperial.<\/em><br \/>\n<em> \u00abAs\u00ed, pues, como Superior ordinario de la Congregaci\u00f3n esas Hijas, que seg\u00fan su Instituto se ocupan sin descanso y con buen \u00e9xito en servir a los pobres enfermos de los hospitales y de las Parroquias en que est\u00e1n establecidas, y en instruir all\u00ed a las ni\u00f1as pobres en las escuelas para la educaci\u00f3n de la juventud de su sexo: habiendo reflexionado seriamente sobre el objeto de vuestras s\u00faplicas, os concedemos de buena voluntad la gracia que nos ped\u00eds con tanta instancia. Os vest\u00eds del mismo modo que las Hijas de la Caridad de Francia, como lo indic\u00e1is en vuestra carta al Sr. Sicardi. Profes\u00e1is las mismas Reglas; hac\u00e9is los mismos ejercicios de caridad para con los pobres enfermos y las ni\u00f1as de la Parroquia; vuestra conducta es muy regular, como nos informa el Sr. Sicardi; est\u00e1is establecidas con el benepl\u00e1cito de vuestro Prelado y vuestro P\u00e1rroco y el permiso del muy piadoso Rey de Cerde\u00f1a, quien os ha dado sus letras patentes para esto.<\/em><br \/>\n<em> \u00abEstos son, querida hija, los motivos que nos determinan a asociaros al cuerpo de las Hijas de la Caridad de Francia (como lo acaba de hacer su Superiora Generala nuestra respetable Hermana Renata Dubois) a usted y a todas las Hermanas de vuestra Comunidad, presentes y futuras; de modo que en lo sucesivo no haya m\u00e1s que un cuerpo de Hijas de la Caridad que se hallan establecidas en Polonia, Prusia, Rusia, en Alemania y el Piamonte. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>Estas letras llegaron a Tur\u00edn el 19 de Diciembre de 1788. El Sr. Bertoldi, Superior de los Misioneros en esta ciudad, fue encargado de la direcci\u00f3n espiritual de la nueva rama de la familia de San Vicente. El 22 de Diciembre la Hermana Margarita Bertolotti, Superiora de Montanaro, escribi\u00f3 al Sr. Cayla, a Par\u00eds, una carta de filial reconocimiento, firmada por ella y sus compa\u00f1eras. Desde la \u00e9poca en que las Hijas de la Caridad de Montanaro fueron agregadas a las de Francia, hasta los d\u00edas de la Revoluci\u00f3n de 1792, la Comunidad de Par\u00eds les hizo llegar, tanto las circulares de A\u00f1o Nuevo, como la los santos votos.<\/p>\n<p>Siendo estas nuevas Hijas pobres en extremo, se vieron en la necesidad de recibir en sus clases ni\u00f1as pensionistas, a las cuales educaban cristianamente, y aun fueron autorizadas para ello en lo sucesivo por los Superiores de Par\u00eds. Mas en 1820, el Sr. Borsareli, Misionero, y el Sr. Frola, Sacerdote secular, ambos de un m\u00e9rito distinguido, dieron a las Hermanas de la Caridad una casa y otro inmueble, lo que las puso en estado de poder prescindir de los recursos que les procuraban las pensionistas, y desde entonces dejaron de recibirlos.<\/p>\n<p>Habiendo la Revoluci\u00f3n que tuvo lugar en el Piamonte en 1800 dispersado a los Misioneros de ese pa\u00eds, las Hijas de la Caridad se pusieron bajo la direcci\u00f3n del Obispo de la Di\u00f3cesis, quien las coloc\u00f3 bajo la del Cura de Montanaro.<\/p>\n<h2>II.- Restauraci\u00f3n gradual de la obra: las hermanas de Rivarolo Canares (Piamonte).<\/h2>\n<p>En 1822 supieron las Hermanas que el Sr. Giordano estaba en Tur\u00edn para restablecer all\u00ed a los Misioneros, por lo cual pidieron ser dirigidas de nuevo por ellos, como lo hab\u00edan sido antes de la revoluci\u00f3n. El Sr. Giordano accedi\u00f3 a sus instancias y pudo darles, en el curso del mismo a\u00f1o, los ejercicios espirituales, dirigi\u00e9ndolas en adelante lo mismo que \u00e9l, su sucesor, el Sr. Durando.<\/p>\n<p>En 1828 reuni\u00e9ronse cinco ni\u00f1as de Rivarolo y sus alrededores en este lugar, formando una comunidad, la cual pusieron bajo la protecci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, pidiendo a los Misioneros que se dignaran recibirlas bajo su direcci\u00f3n, habiendo tomado el nombre, las Reglas y el h\u00e1bito de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>El Sr. Giordano deleg\u00f3 dos Hermanas de Montanaro para ir a Rivarolo, y reunirse a las nuevas Hermanas que la Providencia acababa de asociarles. Visti\u00e9ronlas del mismo modo que ellas lo estaban, poni\u00e9ndolas al corriente de sus usos. Abri\u00f3se en Rivarolo una escuela para las ni\u00f1as pobres, y comenzaron a visitar tambi\u00e9n a los necesitados, socorri\u00e9ndolos. Esta fundaci\u00f3n fue aprobada por una carta patente del Rey Carlos F\u00e9lix, fechada el 7 de Marzo del mismo a\u00f1o. En 1831 establecieron un Noviciado, por medio del cual se han podido proveer de Hermanas los peque\u00f1os Hospitales de Rivarolo, de Ivrea, de San Benigno y de Sommariva.<\/p>\n<p>Estas Casas, sin embargo, no ten\u00edan relaci\u00f3n ni comunicaci\u00f3n directa entre s\u00ed; de suerte que si las Hermanas de la primera Casa en Montanaro ten\u00edan, gracias al se\u00f1or Bertarelli, de qu\u00e9 vivir c\u00f3modamente, otras, por el contrario, estaban en gran necesidad. Tenemos por prueba de ello el testimonio de la Hermana Faustina Mattacheo, que fue de las primeras que vivieron en Rivarolo. He aqu\u00ed lo que dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDesde los primeros d\u00edas que me encontraba all\u00ed (en Rivarolo) tomaron el h\u00e1bito dos Hermanas, a una de las cuales se la destin\u00f3 a la cocina, la otra cultivaba el huerto, cuidando adem\u00e1s de una vaca para las necesidades de la Casa. Esta era tan pobre, que nos ve\u00edamos obligadas a comer pan de centeno, duro y muy mal amasado. No ten\u00edamos sillas; cuando est\u00e1bamos cansadas de trabajar nos sent\u00e1bamos en el borde de las camas, que consist\u00edan en un jerg\u00f3n de paja, dos bancos y cuatro tablas. Ten\u00edamos en un aposento una peque\u00f1a estatua de la Sant\u00edsima Virgen, hecha de yeso y que ten\u00eda rotos los brazos; este aposento nos serv\u00eda de Capilla El P. Giordano ven\u00eda todos los meses; nos confesaba, hac\u00edamos la conferencia, y una vez al a\u00f1o los santos ejercicios. Trabaj\u00e1-bamos por amor de Dios y en perfecto acuerdo, viviendo, contentas como unas reinas\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Mas, como se ha dicho, hab\u00eda gran diversidad en las Casas, y el Sr. Durando, sucesor del Sr. Giordano, lo ve\u00eda con pena, mayormente la diversidad del esp\u00edritu y regla que resultaba de confiar la direcci\u00f3n de las Hermanas a Sacerdotes seculares. Bien hubiera deseado conducirlas a esa uniformidad; pero, adem\u00e1s de las dificultades de la empresa, estaba rendido por sus numerosas ocupaciones. Le ocurri\u00f3, pues, enviar de nuevo las Hermanas a sus propios Obispos y descargarse enteramente de ellas. La Superiora de Rivarolo, la Hermana Martilo, cuyo hermano, Misionero fervoroso, muri\u00f3 despu\u00e9s en Tur\u00edn en olor de santidad, apenas lo supo corri\u00f3 llorando a la Casa, y arroj\u00e1ndose a los pies del Sr. Durando le dijo: \u2014 \u00ab\u00a1Padre, no nos abandon\u00e9is! No me levantar\u00e9 de aqu\u00ed hasta que me hay\u00e1is prometido no abandonarnos y que continuar\u00e9is siendo para nosotras un padre. \u00bb \u2014 El Sr. Durando se sinti\u00f3 movido y enternecido, y le pareci\u00f3 ver en esta acci\u00f3n y en estas apremiantes palabras, una manifestaci\u00f3n de la voluntad divina, por lo cual renunci\u00f3 al pensamiento de abandonar a esas pobres hijas.<\/p>\n<p>En lo sucesivo trat\u00f3 de buscar el mejor medio para uniformarlas en una observancia regular, como lo ideaba. Pareci\u00f3le que el medio verdaderamente eficaz era incorporarlas lo m\u00e1s pronto posible a la Comunidad matriz, y despu\u00e9s establecer en Tur\u00edn una Casa Central con Noviciado. Comunic\u00f3 su proyecto al Visitador Sr. Castagna, quien lo aprob\u00f3 sin dificultad. Este se present\u00f3 con el se\u00f1or Durando al Rey Carlos Alberto, al cual expusieron el estado y las necesidades del Instituto naciente y el proyecto que hab\u00edan formado. \u00abSi yo tuviera un lugar conveniente \u2014 dijo el Rey \u2014 al momento lo pondr\u00eda a vuestra disposici\u00f3n para consagrarlo a una obra tan \u00fatil. Pensar\u00e9 en ello; pero entretanto no dilat\u00e9is realizar tan hermoso proyecto. Buscad, si es necesario, una casa de alquiler; yo pagar\u00e9 lo que se necesite, y adem\u00e1s concedo desde hoy una renta de 3.000 francos para la manutenci\u00f3n de las Hermanas.\u00bb<\/p>\n<p>El Sr. Durando, a quien el Sr, Visitador hab\u00eda dejado encargado de conducir a buen fin el negocio, puso manos a la obra, y encontr\u00f3 una casa con patio y jard\u00edn. Era \u00e9sta la casa Vinai, sobre la fortaleza del Rey, llamada hoy carrera de V\u00edctor Manuel. Mas con el fin de realizar mejor su proyecto, crey\u00f3 necesario tomar en el manantial el esp\u00edritu primitivo; para esto pidi\u00f3, y a fuerza de s\u00faplicas e instancias obtuvo de los Superiores de Par\u00eds, la promesa de que enviar\u00edan cuatro Hermanas francesas a Tur\u00edn para el cumplimiento de su designio.<\/p>\n<p>Entretanto comenz\u00f3 por uniformar el h\u00e1bito, pero no tuvo resultado. La explicaci\u00f3n de este mal \u00e9xito la hallamos en la relaci\u00f3n que sencillamente hace la Hermana Msttache\u00f3, con motivo de su traslaci\u00f3n de la Escuela de Rivarolo al Hospital de Sommariva:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLlegadas a Tur\u00edn con nuestro venerado Padre, \u00e9l mismo nos condujo al d\u00eda siguiente a Sommariva del Bosco para abrir all\u00ed el Hospital. \u00c9ramos cuatro: Sor Verguiano, Sor Eufrasia, Sor Blesila y servidora. El Padre hab\u00eda tra\u00eddo una caja que conten\u00eda las tocas y cuellecillos que usan las Hermanas de Francia, y por la tarde, cuando estuvimos en Sommariva, nos dijo:\u2014Ma\u00f1ana se vestir\u00e1n ustedes como las Hermanas francesas, para que cuando venga el Sr. Marqu\u00e9s con su esposa a o\u00edr la Santa Misa (se refer\u00eda a los Sres. Marqueses de Sommariva, fundadores del hospital), las vean ir a comulgar con el nuevo h\u00e1bito, lo cual les causar\u00e1 una sorpresa agradable.\u2014Todas contentas y presurosas tomamos la caja y, abri\u00e9ndola, probamos pon\u00e9rnoslas de varios modos. Despu\u00e9s de algunas pruebas, conseguimos ponernos la toca; pero la pieza de tela almidonada que deb\u00eda formar la corneta, vuelta por aqu\u00ed, vuelta por all\u00e1, nos estuvimos hasta las once dadas, y no pudimos conseguirlo; de suerte que al d\u00eda siguiente, muy mortificadas, fuimos a comulgar con el velo acostumbrado.<\/em><br \/>\n<em> \u00abAcabada la Misa, el Padre nos pregunt\u00f3:\u2014\u00bfPor qu\u00e9, hijas m\u00edas, no se han puesto ustedes la corneta?\u2014Le dijimos que no hab\u00edamos podido prendernos la larga pieza de tela.&#8211;\u00bfEs posible?\u2014dijo;\u2014tr\u00e1iganme la caja, probaremos un poco.<\/em><br \/>\n<em> \u00abCon gusto se la llevamos, pero tampoco el virtuoso Padre, al querer poner la tela que deb\u00eda formar la corneta, acert\u00f3 a colocarla, despu\u00e9s de muchas vueltas, y p\u00fasolas en la caja diciendo: \u2014 Esperemos un poco la llegada de las Hermanas francesas; ellas nos ense\u00f1ar\u00e1n c\u00f3mo.\u00bb<\/em><\/p>\n<h2>III.- Llegada de las hermanas francesas. Establecimiento de la casa central y del seminario en Tur\u00edn<\/h2>\n<p>El 16 de Mayo de 1833 llegaron de Francia la Hermana Langlois, como Visitadora para todas las Hijas de la Caridad establecidas en el Piamonte, y la Hermana Lafont como Asistenta.<\/p>\n<p>El mes de Agosto del mismo a\u00f1o llegaron otras dos Hermanas, una de las cuales, Sor Sordet, estaba destinada para la direcci\u00f3n del Seminario. Bajo la direcci\u00f3n de estas Hermanas francesas se agruparon muchas venidas de Rivarolo y de Montanaro; y as\u00ed, el a\u00f1o de 1833 y 1834 comenzaron la Casa y el Noviciado, adonde pasaron todas las dem\u00e1s Hermanas, que eran 33, repartidas en las seis Casas, de que antes se ha hecho menci\u00f3n. Se las iba llamando sucesivamente cinco \u00f3 seis a la vez, a fin de que bajo la direcci\u00f3n de la Hermana Sordet y la vigilancia de la Madre Langlois, todas tomaran un esp\u00edritu uniforme y, por decirlo as\u00ed, el mismo sello. Sin embargo, no todas quisieron colocarse bajo la direcci\u00f3n de las Hermanas francesas, particularmente las de la Casa de Montanaro que, viviendo m\u00e1s a gusto que las otras, prefirieron formar una Comunidad aparte, bajo la obediencia y protecci\u00f3n del Obispo de Ivrea. Todas las dem\u00e1s, en n\u00famero de 33, como ya se ha dicho, aceptaron el h\u00e1bito y la Regla, incorpor\u00e1ndose a la Comunidad, y de este modo fueron injertadas al grande \u00e1rbol plantado por la mano de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El 15 de Octubre de 1833, el Sr. Domingo Salhorgne, Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de Hijas de la Caridad, dirigi\u00f3 al Sr. Marco- Antonio Durando una carta-patente, por la cual le nombraba Director de las Hijas de la Caridad establecidas en el Piamonte.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la llegada de las Hermanas francesas a Tur\u00edn, muchas j\u00f3venes solicitaron el favor de ser admitidas en el n\u00famero de las Novicias venidas de Rivarolo. Form\u00f3se, pues, un peque\u00f1o enjambre, al cual Dios Nuetro Se\u00f1or ha dado su bendici\u00f3n, y el que desde entonces no ha cesado de multiplicarse.<\/p>\n<p>El Rey de Cerde\u00f1a, por una carta del Guardasellos fechada en 18 de Marzo de 1833, hab\u00eda aprobado el establecimiento de las Hijas de la Caridad en sus Estados, y les hab\u00eda concedido una suma de 3.500 francos por semestre para el alquiler de la casa que ocupaban, esperando que tendr\u00edan una propia. Por otra carta del 9 de Octubre del mismo a\u00f1o, S. M. les fij\u00f3 una pensi\u00f3n a cargo del Estado de 4.000 francos, disponiendo que su Hospital divisionario de Tur\u00edn fuese servido por ellas. En consecuencia, doce Hijas de la Caridad se establecieron en este hospital el I.\u00b0 de Agosto de 1833, y el I.\u00b0 de Abril de 1837 se a\u00f1adieron dos Hermanas, a fin de que pudieran encargarse de la farmacia, que hasta esa \u00e9poca hab\u00eda estado en manos de seglares. Mas habiendo reconocido que era insuficiente este n\u00famero, para la subsistencia de una farmacia tan considerable, pidi\u00f3se, y se concedi\u00f3, una tercera el I.\u00b0 de Enero de 1839.<\/p>\n<h2>IV.- Beneficios de la providencia para con la comunidad del Piamonte<\/h2>\n<p>Desde que llegaron de Francia las Hijas de la Caridad, hab\u00edan recibido, como se ha dicho, muchas muestras de benevolencia de S. M. Carlos Alberto. Este religioso Monarca, cuyos d\u00edas est\u00e1n se\u00f1alados por algunos beneficios, no quiso que fueran privadas de las ventajas de que gozaban ya muchas Comunidades, a las que su munificencia hab\u00eda procurado casas convenientes a su Orden. Pareci\u00f3le que el Convento de San Salvador, de Tur\u00edn, ser\u00eda propio para una Casa de Noviciado. Procur\u00f3 a los Religiosos (los Padres Servitas) que lo habitaban, una casa en el centro de Tur\u00edn, fijando la \u00e9poca en la cual quer\u00eda que este Convento fuese dado a las Hermanas de la Caridad.<\/p>\n<p>Previendo que estos Religiosos proceder\u00edan con lentitud en la ejecuci\u00f3n de sus \u00f3rdenes, el mismo Rey fue a San Salvador el 27 de Septiembre, d\u00eda en que se celebra, la muerte de San Vicente de Pa\u00fal, e hizo entregar a sus Hijas las llaves de la casa.<\/p>\n<p>Algunos meses despu\u00e9s, el augusto Monarca les hizo dar una suma de 16.000 francos para subvenir a los gastos de reparaciones necesarias a la dicha casa. Esta suma considerable fue a\u00fan insuficiente, porque los gastos de que se trata, pasaban de 23.000 francos; pero en esta circunstancia, como en tantas otras, no falt\u00f3 la divina Providencia. El Rey continu\u00f3 durante algunos a\u00f1os concediendo generosos socorros; y siempre, mientras vivi\u00f3, las Hijas de la Caridad disfrutaron de sus favores y de su benevolencia.<\/p>\n<p>Las Hermanas tambi\u00e9n, reconocidas por&#8217; esos beneficios, erigieron en el vest\u00edbulo de la Casa Central de San Salvador un busto del Rey, que a\u00fan hoy se ve, con esta breve inscripci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: center\">\u00c1 LA BENEVOLENCIA PATERNAL<br \/>\nDEL REY CARLOS ALBERTO<br \/>\nLAS HIJAS DE LA CARIDAD<br \/>\nRECONOCIDAS<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n podr\u00eda creer que una Comunidad comenzada sin fondo alguno, no teniendo al principio m\u00e1s que una casa de alquiler y un mueblaje, cuya mayor parte era prestado, hab\u00eda de poder, en el espacio de cinco a\u00f1os, hacer frente a un gasto de 113.000 francos?<\/p>\n<p>Para cubrir esta enorme suma vini\u00e9ronles 55.000 de la munificencia del Rey. En verdad que la Comunidad naciente, que no ten\u00eda otros fondos que los de la Providencia, ha experimentado bien que no los hay ni tan seguros ni tan grandes como \u00e9stos.<\/p>\n<p>\u00bfPor ventura no le ha venido todo de sus tesoros?<\/p>\n<h2>V.- Desarrollo de las obras<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s del hospital militar, el gran establecimiento de Tur\u00edn que pidi\u00f3 las Hermanas y las obtuvo, fue el Hospital civil de San Juan; despu\u00e9s, gracias a los cuida dos del Marqu\u00e9s Alfieri, la Obra piadosa de la Maternidad; poco tiempo despu\u00e9s sigui\u00f3se la Obra de la Misericordia, que fund\u00f3 el Sr. Durando, Misionero, con el concurso de nobles y piadosas se\u00f1oras que hab\u00eda reunido en la Conferencia de la Caridad.<\/p>\n<p>En la primera categor\u00eda de estas \u00faltimas encontramos a la Condesa Luisa Favria, que fue la fundadora de la Sociedad; su hermana, la Marquesa Constancia de Azeglio; ambas de la casa Alfieri; y su cu\u00f1ada, Luisa Alfieri, oriunda de la Trinit\u00e1. A \u00e9stas se uni\u00f3, alg\u00fan tiempo despues, la Condesa Carr\u00fa; de modo que la Obra fue fundada por las familias Alfieri y Carr\u00fa, de las que tom\u00f3 el dable nombre, y, por raz\u00f3n del lugar en que estaba situada se la llam\u00f3 la Misericordia de la Cascina, en la Parroquia de San Felipe.<\/p>\n<p>Comenz\u00f3 la Obra por visitas a domicilio a los pobres enfermos, y por un hospitalillo de algunas mujeres ancianas, llegando a ser poco a poco, gracias a la gran generosidad de las familias que acabamos de nombrar, orfanatorio de ni\u00f1as pobres, obrador para las externas, escuela maternal, pensionado para maestras j\u00f3venes; en una palabra, un grupo de obras caritativas que duran y prosperan sin cesar. Precisamente all\u00ed, en Cascina, es donde m\u00e1s tarde gustan encontrarse de tiempo en tiempo esos dos \u00e1ngeles de beneficencia, las hijas del Rey V\u00edctor Manuel II, Mar\u00eda Clotilde, que lleg\u00f3 a ser esposa del Pr\u00edncipe Napole\u00f3n, y Mar\u00eda P\u00eda, que fue m\u00e1s tarde esposa del Rey de Portugal. Ten\u00edan ellas en mucha honra el substraerse al brillo y fausto de la Corte, por ir a asociarse con las Hijas de la Caridad y servir personalmente a las pobres hu\u00e9rfanas.<\/p>\n<p>Una antigua Hermana nos ha dejado un recuerdo muy particular de esta fundaci\u00f3n, que m\u00e1s tarde fue extendi\u00e9ndose por los arrabales de Tur\u00edn. Esta Hermana, pues, refiere que el d\u00eda 9 de Enero de 1836 se tuvo la primera reuni\u00f3n, a la que concurrieron muchas se\u00f1oras de la primera nobleza de Tur\u00edn y cuatro Hermanas que hab\u00edan de empezar la fundaci\u00f3n. Lleg\u00f3 a la hora se\u00f1alada el Sr. Durando, Superior de las Misiones, y ya en el principio de su discurso record\u00f3 que San Jer\u00f3nimo entre las se\u00f1oras romanas y San Vicente entre las de Par\u00eds obtuvieron por su caridad admirables frutos, excitando la caridad de las se\u00f1oras nobles, exclamando despu\u00e9s: \u00abPero yo soy un miserable, que no tengo ni aun la sombra de su santidad, ni de la caridad de San Vicente , cuya librea llevo indignamente; yo no soy apto sino para echar a per-der con mis infidelidades la obra de Dios.\u00bb<\/p>\n<p>De hecho el celoso Misionero la perdi\u00f3 tan poco, contra lo que \u00e9l se tem\u00eda, que las piadosas se\u00f1oras, inflamadas de un santo fervor, contribuyeron largamente a la fundaci\u00f3n de la Misericordia, que a los pocos a\u00f1os era una de las m\u00e1s florecientes de Tur\u00edn.<\/p>\n<p>En el espacio de nueve a\u00f1os, es decir, despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la Casa Central de Tur\u00edn, las Hijas de la Caridad de Italia hicieron veinte fundaciones: cinco en Tur\u00edn, dos en G\u00e9nova y una en cada una de las siguientes ciudades, conviene a saber: Plasencia, Sena, Savona, Oneglia, Raconigi, Grugliasco , Niza, Irrea, Castelamonte, San Benigno, Acqui, Carignan y Sommariva.<\/p>\n<p>Los departamentos que en cuanto a las Hijas de la Caridad dependen de la provincia del Piamonte, son: el Piamonte, la Lombard\u00eda, la Liguria, la Emilia, la Venecia, la Suiza italiana y la Cerde\u00f1a.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Hijas de la Caridad se establecieron en el Piamonte el a\u00f1o de 1788. 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La venida de las Hijas de la Caridad a Espa\u00f1a hab\u00eda sido providencial. La revoluci\u00f3n espantosa francesa disolvi\u00f3 en Francia todas las comunidades y muy amargos d\u00edas hubiesen pasado nuestras Hermanas espa\u00f1olas de haber continuado en aquel pa\u00eds, lejos de sus familias. 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El P. Murillo que, como queda dicho, hab\u00eda acompa\u00f1ado a las Hermanas que fueron a la fundaci\u00f3n de la Inclusa de Madrid, nos relata el origen del Real Noviciado de las Hijas de la Caridad, con estas palabras: \"Noticioso el Rey del feliz desempe\u00f1o\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de las Hijas de la Caridad\u00bb","block_context":{"text":"Historia de las Hijas de la Caridad","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-las-hijas-de-la-caridad\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/hijas-caridad-espanya.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58975","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58975"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58975\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58975"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58975"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58975"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}