{"id":57762,"date":"2015-04-11T08:00:30","date_gmt":"2015-04-11T06:00:30","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=57762"},"modified":"2016-07-26T16:58:15","modified_gmt":"2016-07-26T14:58:15","slug":"la-infancia-desgraciada-en-el-siglo-xvii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-infancia-desgraciada-en-el-siglo-xvii\/","title":{"rendered":"La infancia desgraciada en el siglo XVII"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/murillo.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-142968\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/murillo-225x300.jpg?resize=225%2C300\" alt=\"murillo\" width=\"225\" height=\"300\" \/><\/a>Un bi\u00f3grafo de Santa Luisa \u2014 Monse\u00f1or Calvet\u2014 da como t\u00edtulo a este cap\u00edtulo \u00abEl drama de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb, y lo introduce como sigue:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abY realmente es de un drama de lo que hay que hablar, de un drama social, ya que el poder responsable no es capaz de curar una herida punzante en el flanco de la naci\u00f3n; de un drama humano, puesto que unos ni\u00f1os inocentes se ven abandonados a la miseria y a la muerte, y de un drama personal, porque Luisa de Marillac siente su coraz\u00f3n desgarrado por un inmenso dolor\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Si se suele representar con frecuencia a Vicente de Pa\u00fal y a Luisa de Marillac con alg\u00fan ni\u00f1o en los brazos o sobre las rodillas, es, sin duda, porque este aspecto de su misi\u00f3n es el m\u00e1s conocido y el m\u00e1s conmovedor; pero, con frecuencia tambi\u00e9n, se ignora el peso de trabajo y de sufrimiento que les exigi\u00f3 su lucha contra este flagelo social.<\/p>\n<p>Yo quisiera leer con ustedes, Directores y Educadores de Establecimientos Vicencianos de car\u00e1cter social, directamente comprometidos en la misma lucha y el mismo servicio junto a la infancia y a la juventud desafortunadas, quisiera leer las primeras p\u00e1ginas de la que es su historia, para poder sacar de ellas un nuevo dinamismo para hoy.<\/p>\n<p>Me propongo hacerlo en tres puntos:<\/p>\n<ul>\n<li>Una breve ojeada hist\u00f3rica.<\/li>\n<li>Una respuesta organizada.<\/li>\n<li>La mirada de Luisa de Marillac.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Me he decidido a desarrollar m\u00e1s extensamente el tercer punto, centr\u00e1ndolo en Luisa de Marillac y dejando un poco en la sombra a Vicente de Pa\u00fal, porque me parece que ella fue la verdadera pieza clave de la obra.<\/p>\n<h2>1. Una breve ojeada hist\u00f3rica<\/h2>\n<p>El siglo XVII fue \u00abun tiempo de gran miseria\u00bb. Apenas terminadas las guerras de Religi\u00f3n, dos conflictos sangrientos \u2014la Guerra de los Treinta A\u00f1os y la Guerra civil de la Fronda\u2014 destrozaron el pa\u00eds: aldeas destruidas, familias rotas, epidemias, hambres, mendicidad, se a\u00f1adieron y agravaron la situaci\u00f3n ya precaria de las gentes humildes, situaci\u00f3n en la que se ve\u00eda naturalmente implicada la infancia.<\/p>\n<p>El abandono de ni\u00f1os no era cosa nueva en el siglo XVII, pero probablemente se vio acrecentado por la situaci\u00f3n social. Algunas esquelitas, trozos de papel mal escritos, escondidos en los pa\u00f1ales de algunos ni\u00f1os abandonados, no necesitan comentario:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Se\u00f1or, Se\u00f1ora, esta pobre ni\u00f1a se encomienda a sus caridades acostumbradas, porque no tiene padre ni madre que puedan alimentarla. Est\u00e1 bautizada y se llama Mar\u00eda. Los tres rogaremos a Dios por su casa\u00bb.<\/em> (Firma ilegible. Ortograf\u00eda defectuosa).<\/p>\n<p>En Par\u00eds sol\u00edan encontrarse todos los a\u00f1os de 300 a 400 ni\u00f1os depositados a escondidas en los p\u00f3rticos de las iglesias o de los conventos. Exist\u00eda un reglamento establecido por el Parlamento en el que se puntualizaba que s\u00f3lo un comisario habilitado para tal cometido pod\u00eda \u00ablevantar\u00bb un ni\u00f1o exp\u00f3sito; para ello ten\u00eda que redactar un proceso verbal y llevar al ni\u00f1o al Hospital General \u2014H\u00f3tel Dieu\u2014, desde donde se le trasladaba a la casa llamada de \u00abla Cuna\u00bb.<\/p>\n<p>Situada a orillas del Sena, frente al Ayuntamiento, esta Casa de La Cuna depend\u00eda del Obispo, de los Can\u00f3nigos de Nuestra Se\u00f1ora y de algunos Priores de grandes Abad\u00edas, a los que se denominaba \u00abSe\u00f1ores Altos Justicieros\u00bb. Unas mujeres contratadas para ello, se hac\u00edan cargo de los ni\u00f1os para cuidar de ellos. Pero se carec\u00eda de espacio, de alimentos y de dinero&#8230; quiz\u00e1 tambi\u00e9n faltaba ternura de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n era catastr\u00f3fica: muchos ni\u00f1os mor\u00edan y, lo que era todav\u00eda m\u00e1s grave, se hab\u00eda organizado un odioso tr\u00e1fico con ellos. Escuchemos a San Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Estas pobres criaturitas estaban mal atendidas: una nodriza para 4 5 ni\u00f1os&#8230; Se los vend\u00eda por 8 sueldos cada uno a mendigos que les quebraban brazos y piernas para excitar la compasi\u00f3n de la gente y los dejaban morir de hambre&#8230; se les propinaban p\u00edldoras de l\u00e1u-dano para que se durmieran&#8230; En 50 a\u00f1os ni uno solo ha sobrevivido&#8230;<\/em>\u00bb (Cf. S.V. P. , S\u00edg. X, 941).<\/p>\n<p>Esto ocurr\u00eda en Par\u00eds, pero otro tanto suced\u00eda en otras ciudades de provincias. Hay que tener en cuenta, adem\u00e1s, que la mentalidad de la \u00e9poca hac\u00eda m\u00e1s penosa la situaci\u00f3n. Por el hecho del nacimiento ileg\u00edtimo de muchos de estos ni\u00f1os, se les consideraba a todos como \u00abhijos del pecado\u00bb y se experimentaba un verdadero rechazo hacia ellos: prejuicio social dif\u00edcil de vencer en una \u00e9poca en que se estaba muy lejos de reconocer, respetar y educar a la infancia como hoy se hace.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo luchar contra este azote? \u00bfD\u00f3nde encontrar los recursos necesarios? De todas formas, \u00a1algo hab\u00eda que hacer!<\/p>\n<p>\u00bfDe qui\u00e9n vino la idea de intentar algo? Los bi\u00f3grafos no se ponen de acuerdo para responder a esta pregunta. Es cierto que Vicente conoci\u00f3 el problema y lo lamentaba. \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s pobre, m\u00e1s desprovisto de todo que un ni\u00f1o abandonado? Sin embargo, vacilaba en dar una respuesta a las llamadas de los Can\u00f3nigos que, impotentes para enfrentarse con la situaci\u00f3n, hab\u00edan hablado tambi\u00e9n de ella a algunas Se\u00f1oras de la aristocracia que visitaban a los enfermos del Hospital General \u2014 H\u00f3tel Dieu \u2014. La instituci\u00f3n establecida para aliviar esta situaci\u00f3n funcionaba mal. Estaba \u00abpodrida\u00bb, dir\u00edamos hoy. Hac\u00eda falta algo nuevo, y \u00e9sa era la idea de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<h2>2. Una respuesta organizada<\/h2>\n<p>Consciente de las dificultades, Vicente se decidi\u00f3, en 1638, a intentar una modesta prueba, y as\u00ed lo comunic\u00f3 a Luisa de Marillac:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Se\u00f1orita<\/em> \u2014le escribe\u2014: <em>En la \u00faltima asamblea de las Se\u00f1oras se tom\u00f3 el acuerdo de rogar a usted intentase a modo de prueba&#8230; Vea si habr\u00eda posibilidad de encargarse de 2 \u00f3 3 ni\u00f1os y alimentarlos con leche de vaca&#8230;<\/em>\u00bb (S.V.P., S\u00edgueme, I, p.p. 429).<\/p>\n<p>3, 4&#8230;, luego 12&#8230;, luego 20&#8230;, y despu\u00e9s de dos a\u00f1os de prueba, Vicente y Luisa aceptaban hacerse cargo de todos los ni\u00f1os abandonados. Las Se\u00f1oras de la Cofrad\u00eda de la Caridad del Hospital General de Par\u00eds, estimuladas por Vicente de Pa\u00fal, se encargar\u00edan de la financiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad pon\u00edan su tiempo, sus brazos y, sobre todo, su coraz\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230; Estoy convencida de que sent\u00eds muchas veces gran cari\u00f1o para con ellos. Hijas m\u00edas, nunca les tendr\u00e9is demasiado. Estad seguras de que nunca ofender\u00e9is a Dios am\u00e1ndolos mucho: son sus hijos, y el motivo que os ha hecho poneros al servicio de ellos es su amor divino&#8230;<\/em>\u00bb (7-12-1643, Conf. esp. n. 233).<\/p>\n<p>Al principio, se sacaba a los ni\u00f1os de la Casa Cuna y se les recib\u00eda en peque\u00f1as Co-munidades de Hijas de la Caridad que fueron abriendo para ello, en casas de alquiler, como por ejemplo la de la calle de los Panaderos, o bien en la Casa Madre, situada primero en la aldea de La Chapelle, al norte de Par\u00eds, y despu\u00e9s en la feligres\u00eda de San Lorenzo.<\/p>\n<p>A esta soluci\u00f3n se a\u00f1adi\u00f3 la de llevarlos con familias al campo, sistema que se fue mejorando poco a poco, gracias a una selecci\u00f3n m\u00e1s detenida de las nodrizas y a las visitas que regularmente hac\u00edan las Se\u00f1oras o, con m\u00e1s frecuencia, las mismas Hermanas. Luisa de Marillac hac\u00eda la lista de los ni\u00f1os colocados con familias: cada ni\u00f1o ten\u00eda una ficha (en algunas de esas fichas pueden verse anotaciones hechas por San Vicente).<\/p>\n<p>En cinco a\u00f1os se pudieron salvar 1.200 ni\u00f1os. Dado el n\u00famero creciente de los mismos, se hizo necesario buscar m\u00e1s fondos y m\u00e1s locales. El Rey y la Reina, a quienes se acudi\u00f3, concedieron una renta anual. Por lo que se refiere al alojamiento, se instal\u00f3 a los m\u00e1s peque\u00f1itos en las \u00abTrece Casas\u00bb, cerca de la Casa Madre, en el emplazamiento actual de la Estaci\u00f3n del Este, y para \u00ablos mayores de 3 a\u00f1os\u00bb, las Se\u00f1oras consiguieron el castillo de Bic\u00e9tre, a pesar de las objeciones de Luisa de M\u00e1rillac. A Luisa le parec\u00eda que aquel caser\u00f3n, deshabitado durante muchos a\u00f1os, fr\u00edo, alejado de Par\u00eds y en parte medio ruinoso, no era el local adecuado; y ten\u00eda raz\u00f3n. Pero no obstante, hubo que transportar all\u00ed a los ni\u00f1os, por malos caminos, tratar de acondicionar la casa, instalar unas clases, y trabajar la finca para hacerla producir.<\/p>\n<p>Una abundante correspondencia nos permite compartir hoy las preocupaciones de entonces, los temores y proyectos de Luisa de Marillac y, a partir de 1648, a\u00f1o de la Fronda, sus zozobras y angustias. Efectivamente, la regi\u00f3n fue devastada por la guerra; los ej\u00e9rcitos merodeaban por todas partes; no hab\u00eda dinero, ni pan, ni ropa, ni seguridad&#8230;<\/p>\n<p>Algunas cartas de Luisa, dirigidas al Sr. Vicente, al Canciller S\u00e9guier, a la Se\u00f1orita de Lamoignon, son verdaderos gritos de alarma para salvar a los ni\u00f1os de la miseria y de la muerte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;ayer tuvimos que dar todo el dinero de la caja de aqu\u00ed (de la Casa Madre\uf034&#8230; para poder adquirir&#8230; trigo para los ni\u00f1os de Bic\u00e9tre&#8230; Tenemos aqu\u00ed a doce o trece ni\u00f1os y no tenemos pa\u00f1ales para cambiarlos&#8230; Es verdaderamente lamentable que las Se\u00f1oras se preocupen tan poco&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M. C. n.\u00b0 302, pp. 298-99, a San Vicente).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;nos vemos apremiadas por la imposibilidad de seguir recibiendo ni\u00f1os&#8230; H\u00e1ganos la caridad de decirnos si podemos, en conciencia, dejarlos morir&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M. C. n.\u00b0 303, pp. 298-99, a San Vicente)..<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;las nodrizas empiezan a amenazarnos y ya nos han devueltos algunos ni\u00f1os; y las deudas se multiplican hasta el punto que no cabe la esperanza de pagarlas&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M. C. n.\u00b0 312, p. 306, a San Vicente).<\/p>\n<p>Luisa propone soluciones a tan angustiosa situaci\u00f3n, entre otras: hacer colectas a la puerta de las iglesias, o en la corte \u2014era entonces una costumbre corriente el hacerlo\u2014, colocar cepillos en las parroquias (para recoger las limosnas), ir a someter el asunto al Rey y a la Reina, hablar de ello a la Princesa de Cond\u00e9, reunir a las Se\u00f1oras del Hospital General&#8230;<\/p>\n<p>Pero los tiempos eran duros. Fue necesario el tes\u00f3n de Luisa, la palabra persuasiva de Vicente y la Fe ardiente de ambos para salir de aquella situaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Se\u00f1oras: &#8230; la Providencia ha hecho de ustedes madres adoptivas de esos ni\u00f1os&#8230; Se trata de un v\u00ednculo que han contra\u00eddo con ellos, de forma que si ustedes los abandonasen, no tendr\u00edan m\u00e1s remedio que morir. La vida de esos pobres ni\u00f1os est\u00e1 entre sus manos&#8230; \u00bfQu\u00e9 diran ustedes a la hora de la muerte cuando Dios les pida cuenta de estas peque\u00f1as criaturas?&#8230;<\/em>\u00bb (S\u00edg. X, 941-42).<\/p>\n<p>No, los ni\u00f1os no quedar\u00edan abandonados por segunda vez, y si a partir de 1652-54, se les encuentra mucho menos en la correspondencia&#8230; es, probablemente, porque las condiciones hab\u00edan mejorado.<\/p>\n<p>En 1670, despu\u00e9s de la muerte de Vicente de Pa\u00fal y de Luisa de Marillac, un edicto real institucionaliz\u00f3 la obra de los Ni\u00f1os Exp\u00f3sitos, que qued\u00f3 anexionada al Hospital General. En el s. XVIII, el n\u00famero de abandonos creci\u00f3 considerablemente; en el siglo XIX, varias ciudades pusieron en uso \u00abel Torno\u00bb, que funcionaba en general con una oficina de admisi\u00f3n. Se multiplicaron los asilos para recibir a los ni\u00f1os asistidos y posteriormente se los agrup\u00f3 en la avenida de Denfert Rochereau, en los edificios del Hospital San Vicente de Pa\u00fal, propiedad de la Asistencia P\u00fablica. Actualmente, en dicho edificio tiene su sede la DDASS, administrada por la Prefectura y heredera de San Vicente de Pa\u00fal y de Santa Luisa de Marillac, ya que ambos fueron los promotores de las Instituciones en favor de la Infancia Desprotegida.<\/p>\n<h2>3. La mirada de Luisa de Marillac<\/h2>\n<p>Puede decirse con toda certeza que Luisa de Marillac fue la primera Directora de la Obra de los Ni\u00f1os Abandonados. Ella fue la que llev\u00f3 su peso en la realidad de cada d\u00eda&#8230; con San Vicente de Pa\u00fal, por supuesto&#8230; pero m\u00e1s que \u00e9l \u2014me parece a m\u00ed\u2014, por ser mujer, madre y formadora de las primeras Hermanas que trabajaron en dicha obra.<\/p>\n<p>Responder d\u00eda tras d\u00eda a las nuevas llamadas, hacer frente a las urgencias, discernir las Hermanas m\u00e1s aptas para este servicio, formarlas, sostener su \u00e1nimo en los momentos dif\u00edciles&#8230; todas estas tareas reca\u00edan en Luisa de Marillac. Y \u00bfqu\u00e9 decir de su posici\u00f3n \u00abde bisagra\u00bb entre las Se\u00f1oras y las Hermanas?<\/p>\n<p>Se\u00f1ora entre las Se\u00f1oras, por su nacimiento, su cultura, sus relaciones, sus v\u00ednculos de amistad&#8230;, no tem\u00eda dirigirse a los Grandes, insistir ante ellos, en suma, recordarles sus deberes de justicia: \u00abEs necesario que en la Junta de ma\u00f1ana de las Se\u00f1oras, se haga algo\u00bb (L. de M., C. 302, p. 298). El tono es imperativo&#8230;<\/p>\n<p>Pero por vocaci\u00f3n hab\u00eda escogido compartir la vida y la misi\u00f3n de j\u00f3venes de condici\u00f3n sencilla; era una de ellas; conoc\u00eda el valor y la Fe que las animaban; con ellas se hab\u00eda entregado a Dios para servirle en la persona de los Pobres.<br \/>\nPosici\u00f3n a veces inc\u00f3moda, sin duda, pero providencial, que permiti\u00f3 la realizaci\u00f3n de grandes proyectos&#8230; sobre todo el de atender a la infancia desgraciada.<\/p>\n<p>La lectura de la correspondencia y de los Reglamentos particulares dados a las Hermanas que se ocupaban de los ni\u00f1os, revela la actitud profunda de Luisa de Marillac, la mirada que dirig\u00eda a aquellos ni\u00f1os: Una mirada llena de Fe, de justicia y de amor. Estas tres dimensiones forman un todo inseparable y constituyen la base s\u00f3lida del proyecto educativo aplicado por las primeras Hijas de la Caridad, hace 350 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El ejemplar m\u00e1s antiguo del Reglamento que ha llegado hasta nosotros es de 1677. Va firmado por Juliana Jouvin, Superiora y Mar\u00eda Ana Bonnejoie, Asistenta. Pero poseemos aut\u00f3grafos de Luisa de Marillac, fechados en 1640, que permiten remontarse hasta los comienzos del Establecimiento y que dan la seguridad de que, como perfecta organizadora que era, dio ya reglamentos a las Hermanas desde el primer a\u00f1o de funcionamiento. A lo largo de los a\u00f1os, esos reglamentos se fueron ajustando y perfeccionando seg\u00fan las necesidades, pero aun los m\u00e1s tard\u00edos conservan el esp\u00edritu e incluso la letra de los primeros. En ellos encontramos el pensamiento de la Fundadora.<\/p>\n<h3>La Fe<\/h3>\n<p>\u00ab<em>La Caridad de Jes\u00fas crucificado nos apremia<\/em>\u00ab. Este texto lapidario de San Pablo, que Luisa de Marillac modific\u00f3 y dio como sello a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, indica claramente que Jesucristo es la Fuente de su vida. El Evangelio, detenidamente meditado, moldea su mirada y motiva su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>El ni\u00f1ito abandonado de todos \u2014pero no de Dios\u2014 es Jes\u00fas mismo: no es, pues, cuesti\u00f3n de que las Hermanas encuentren su tarea humillante y penosa&#8230; al contrario, \u00ab<em>se persuadir\u00e1n de que su vocaci\u00f3n es elevada y santa&#8230; tienen el honor de ha-cer lo que la Sant\u00edsima Virgen hac\u00eda a su Hijo&#8230; Por eso, har\u00e1n todo lo posible para educar a estos ni\u00f1os con tan gran cuidado y respeto como si fueran la persona misma de Nuestro Se\u00f1or<\/em>\u00ab. (Reglamento, art. 2).<\/p>\n<p>Mirada de Fe que impregna los m\u00e1s peque\u00f1os detalles del servicio diario, porque es una \u00ab<em>gran dicha el haber sido llamadas por Dios para un empleo tan santo, ya que tiende a cooperar con el mismo Dios en la salvaci\u00f3n de la vida del cuerpo y del alma de estos ni\u00f1os&#8230;<\/em>\u00bb (Art. 1).<\/p>\n<p>Y, como consecuencia natural, en vez de mirar a estos peque\u00f1os como a \u00abhijos del pecado\u00bb, se les proponen a las que los sirven como modelo de sencillez, de confianza, de amistad, teniendo en cuenta las palabras de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Dejad que los ni\u00f1os vengan a M\u00ed, porque de los tales es el Reino de los Cielos<\/em>.\u00bb<\/p>\n<p>Verdadera inversi\u00f3n de la mentalidad por causa del Evangelio.<\/p>\n<h3>La justicia<\/h3>\n<p>En 1649, durante la Fronda, cuando la situaci\u00f3n se hac\u00eda imposible, Luisa de Marillac escribi\u00f3 al Canciller S\u00e9guier, una de las personalidades m\u00e1s importantes del Reino, que hab\u00eda prometido unas ayudas nunca recibidas en Bic\u00e9tre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;al ver, Excelencia, que todo nos ha faltado, me tomo la libertad de dirigirle estas l\u00edneas&#8230; para poner en su conocimiento que cien de estos pobres ni\u00f1itos&#8230; (van a) carecer de pan para pasar estas fiestas. Y esta necesidad me oprime de tal manera el coraz\u00f3n, que temer\u00eda hacerme culpable si dejase que cualquier consideraci\u00f3n me impidiese recurrir a Vuestra Excelencia&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M. C. 308, p. 302).<\/p>\n<p>Y en la misma \u00e9poca a Vicente de Pa\u00fal:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;No veo m\u00e1s que un medio&#8230; y es que nosotros, en nombre de nuestra Compa\u00f1\u00eda, presentemos una instancia al Se\u00f1or Primer Presidente, pidiendo se nos descargue de recibir a los ni\u00f1os&#8230; Sin esto me parece que estamos en continuo pecado mortal&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M., C. n.\u00b0 303, p. 299).<\/p>\n<p>\u00a1Estos textos nos asombran! \u00a1C\u00f3mo comprenderlos? \u00bfExageraci\u00f3n? \u00bfExcesivo sentido de culpabilidad? \u00bfObedece al desaliento?&#8230; No lo creo. Me parece que esas reacciones se desprenden precisamente de la mirada de Fe. Esos ni\u00f1os abandonados, amados por Dios, im\u00e1genes vivas de Jesucristo, tienen derecho a la vida; hacerse su voz, cuidar de ellos, alimentarlos, salvarlos, es pura justicia&#8230; No hacerlo, es pecar gravemente.<\/p>\n<p>Esta convicci\u00f3n de Luisa de Marillac destaca en todos sus reglamentos. A trav\u00e9s de m\u00e9todos que llevan la marca de su \u00e9poca, se percibe la preocupaci\u00f3n profunda de hacer crecer la personalidad del ni\u00f1o, mediante la formaci\u00f3n de su inteligencia, de su coraz\u00f3n, de su voluntad. Educarlos es pura justicia.<\/p>\n<p>En un momento en que solamente los ni\u00f1os de familias acomodadas recib\u00edan instrucci\u00f3n, Luisa de Marillac manda instalar unas clases en Bic\u00e9tre.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>&#8230;nuestras Se\u00f1oras no han pensado en disponer un local para la escuela \u2014escribe\u2014. Hemos visto uno en el piso bajo que ser\u00eda muy indicado para los ni\u00f1os, a los que hay que separar de las ni\u00f1as; no habr\u00eda m\u00e1s que hacer una puerta y tapiar algunas ventanas; las de las ni\u00f1as se har\u00eda en el piso de arriba. Me gustar\u00eda tuvi\u00e9semos unos carteles alfab\u00e9ticos que pondr\u00edamos en las paredes: es el m\u00e9todo que tienen las Ursulinas&#8230;<\/em>\u00bb (L. de M. C. n.\u00b0 210, p. 217, a San Vicente).<\/p>\n<p>Las ni\u00f1as aprenden a leer, a coser, a hacer encaje. A los muchachos se les entrena en lectura, escritura, tejer punto, y todos, tan pronto como es posible, aprenden un oficio que les proporcionar\u00e1 un puesto en la sociedad. El despertar la Fe y educarla ocupa tambi\u00e9n un amplio espacio en la organizaci\u00f3n del d\u00eda: la oraci\u00f3n, el catecismo, la preparaci\u00f3n a los sacramentos de Penitencia y Eucarist\u00eda van forjando poco a poco su personalidad cristiana&#8230; porque tienen derecho a saber que Dios los ama. \u00a1Es pura justicia!<\/p>\n<p>Esta educaci\u00f3n completa \u2014 hoy la llamar\u00edamos promoci\u00f3n integral\u2014 de ni\u00f1os destinados a verse rechazados por todos, a verse excluidos, marginados, representa en el siglo XVII una novedad e indica con toda claridad hasta qu\u00e9 punto Luisa de Marillac ve en ellos, ante todo y a pesar de los prejuicios de aquella \u00e9poca, su dignidad de hombres y de hijos de Dios.<\/p>\n<h3>El amor<\/h3>\n<p>Por experiencia sabe Luisa lo que es el sufrimiento de un ni\u00f1o: ella, personalmente, no conoci\u00f3 a su madre ni el calor de una familia. Por eso, cumple su misi\u00f3n de educadora de esos ni\u00f1os sin familia con un coraz\u00f3n de mujer y de madre, a la vez que de formadora con respecto a las Hermanas que los sirven.<\/p>\n<p>Ese amor maternal que se expresa en indignaci\u00f3n violenta en las cartas escritas durante la Fronda, aparece en cada art\u00edculo de los reglamentos matizado de dulzura, firmeza, paciencia, ternura y realismo&#8230; A una Hermana que sirve a los enfermos en el Hospital de Angers, Luisa le pide: \u00abamar con ternura y respetar profundamente\u00bb a esos enfermos (L. de M., C. n.\u00b0 322, p. 316, a Sor Cecilia In\u00e9s). Creo que esta f\u00f3rmula, de extraordinario contenido, expresa la actitud fundamental de Luisa de Marillac con relaci\u00f3n a todo hermano que sufre, y la veo perfectamente aplicada en las recomendaciones hechas a las Hermanas de Bic\u00e9tre:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Amar con ternura y respetar profundamente<\/em>\u00ab<\/p>\n<p>Solos en la vida, maltrechos, esos ni\u00f1os necesitan de un amor tierno, delicado, atento, que se manifieste a trav\u00e9s de los menores detalles del d\u00eda: Las Hermanas tendr\u00e1n \u00abun especial cuidado con los m\u00e1s peque\u00f1os, reci\u00e9n destetados\u00bb; en invierno, cuando los acuesten \u00abempezar\u00e1n por los m\u00e1s peque\u00f1os y delicados\u00bb; con los enfermitos, \u00abhar\u00e1n provisi\u00f3n de gran paciencia\u00bb; cuidar\u00e1n de que \u00abno se queden demasiado tiempo junto al fuego\u00bb, \u00abde que no se duerman al sol\u00bb; les proporcionar\u00e1n tiempo de juego entre las lecciones; premiar\u00e1n a los que cumplan bien con su deber&#8230; etc.<\/p>\n<p>Pero ese amor tierno es tambi\u00e9n un amor fuerte que respeta al ni\u00f1o en lo que es y en lo que tiene:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab<em>Las Hermanas tendr\u00e1n gran cuidado de la limpieza, pero se guardar\u00e1n bien de entretenerse en ponerles adornos con \u00e1nimo de que parezcan m\u00e1s vistosos que los dem\u00e1s, ya que esto no sirve sino para hacerles crecer en vanidad, sobre todo a las ni\u00f1as, que podr\u00edan llegar a ser unas peque\u00f1as presumidas&#8230;<\/em>\u00bb \u00a1El ni\u00f1o no es un juguete!<\/p>\n<p>Y si hay que corregir&#8230;, se har\u00e1&#8230; Pero el castigo consistir\u00e1 \u00ab<em>en mostrarles un rostro severo<\/em>\u00ab, y \u00ab<em>m\u00e1s en palabras que en golpes<\/em>\u00ab. Los castigos corporales eran entonces cosa usual y aceptada por todos, pero en Bic\u00e9tre, \u00ab<em>ser\u00e1 la Hermana Sirviente la que aplique el l\u00e1tigo, y s\u00f3lo despu\u00e9s de haber intentado razonar al culpable; lo har\u00e1 sin pasi\u00f3n y no inmediatamente despu\u00e9s de haber cometido la falta<\/em>\u00ab. Todas estas precauciones indican que es necesario buscar una sanci\u00f3n justa, que corrija sin aplastar&#8230; y que el empleo del l\u00e1tigo es una medida excepcional.<\/p>\n<p>Con mucho realismo, el reglamento recomienda que se respeten los bienes de cada uno. Poca cosa posee cada ni\u00f1o&#8230; Algunas ropas: \u00absus trapos\u00bb, sus pertenencias, ser\u00eda mejor; pero tiene derecho a que se le respete eso poco que tiene. \u00ab<em>Las que cuidan de los ni\u00f1os enfermos, tendr\u00e1n cuidado tambi\u00e9n de sus ropas y las guardar\u00e1n de manera que nada se les pierda ni se mezcle con ropa de otros&#8230;<\/em>\u00bb \u00ab<em>pondr\u00e1n especial empe\u00f1o en ahorrar el bien de estos ni\u00f1os&#8230; sin dejar de proveer suficientemente a sus necesidades, como unas madres pobres deben hacerlo<\/em>\u00ab.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n, quisiera detenerme unos instantes en esta expresi\u00f3n \u00abcomo unas madres pobres\u00bb. La intuyo cargada de afecto, de sufrimiento, de sencillez, de lucidez&#8230; con un fondo de gran nobleza. S\u00ed. Luisa de Marillac ha mirado a los ni\u00f1os abandonados con su coraz\u00f3n, y ya sabemos que \u00abs\u00f3lo con el coraz\u00f3n se ve bien\u00bb. Pero, al mismo tiempo ha comprendido las limitaciones inevitables de ese amor. \u00bfQui\u00e9n de nosotros no se ha sentido alguna vez profundamente pobre, falto de medios ante la desgracia de un ni\u00f1o, de un adolescente o joven desarraigado?&#8230; \u00bfQu\u00e9 poder decirle? \u00bfQu\u00e9 hacer? \u00bfC\u00f3mo hacerlo? Sentimiento positivo si llega a provocar una actitud de escucha, de b\u00fasqueda, de respeto.<\/p>\n<p>Traspasando m\u00e1s de tres siglos de historia, la mirada de Luisa de Marillac, como la de Vicente de Pa\u00fal, como la de Jes\u00fas, nos interpela hoy:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00bfQu\u00e9 mirada anima cada uno de nuestros gestos profesionales?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 mirada se apoya nuestro PROYECTO EDUCATIVO?<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un bi\u00f3grafo de Santa Luisa \u2014 Monse\u00f1or Calvet\u2014 da como t\u00edtulo a este cap\u00edtulo \u00abEl drama de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb, y lo introduce como sigue: \u00abY realmente es de un drama de lo que hay &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-infancia-desgraciada-en-el-siglo-xvii\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":142968,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[17],"tags":[228],"class_list":["post-57762","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-en-tiempos-de-vicente-de-paul","tag-calvet"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La infancia desgraciada en el siglo XVII - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-infancia-desgraciada-en-el-siglo-xvii\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La infancia desgraciada en el siglo XVII - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Un bi\u00f3grafo de Santa Luisa \u2014 Monse\u00f1or Calvet\u2014 da como t\u00edtulo a este cap\u00edtulo \u00abEl drama de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos\u00bb, y lo introduce como sigue: \u00abY realmente es de un drama de lo que hay ... 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