{"id":57315,"date":"2015-02-08T06:04:04","date_gmt":"2015-02-08T05:04:04","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=57315"},"modified":"2016-07-26T19:17:59","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:59","slug":"sobre-el-amor-al-projimo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/sobre-el-amor-al-projimo\/","title":{"rendered":"Sobre el amor al pr\u00f3jimo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: right\">\u00ab<em>Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Cuando un ni\u00f1o del pueblo de Israel aprend\u00eda de sus mayores que deb\u00eda amar a su pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo aprend\u00eda, a la vez, que ese mandato proced\u00eda de Dios. Ambas ideas aparecen unidas en el libro del Lev\u00edtico 19,18: <em>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo, Yahv\u00e9h.\u00bb<\/em> Tambi\u00e9n aprend\u00eda que el mandato hab\u00eda sido entregado por Dios a Mois\u00e9s para que lo transmitiera al pueblo elegido como pertenencia propia y peculiar de ese pueblo (Lv. 19,1-2).<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/buen_samaritano.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-57319\" title=\"buen_samaritano\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/01\/buen_samaritano-300x228.jpg?resize=300%2C228\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"228\" \/><\/a>En realidad, la mayor parte de los ni\u00f1os en casi todas las partes del mundo han aprendido de sus mayores la misma lecci\u00f3n a lo largo de los siglos, pues ese mismo mandato se encuentra pr\u00e1cticamente en todas las religiones anteriores, contempor\u00e1neas y posteriores a la religi\u00f3n de Israel, as\u00ed como en los escritos de diversos fil\u00f3sofos. Este principio b\u00e1sico de comportamiento moral, conocido como la Regla de Oro, aparece en la diversas religiones expresado con frecuencia en forma negativa, pero siempre pretende el mismo fin: debes tratar a tu pr\u00f3jimo como quieres que se te trate a ti.<\/p>\n<p>V\u00e9anse algunos ejemplos, tomados de The Golden Rule, Jeffrey Wattles (New York, Oxford University Press, 1996, passim):<\/p>\n<ul>\n<li><em>de un antiguo<\/em> (circa siglo V a.C.) <em>papiro egipcio<\/em>: \u00abNo hagas a los dem\u00e1s lo que no te gustar\u00eda que te hicieran a ti\u00bb;<\/li>\n<li><em>del hinduismo<\/em>: \u00abNo hay que hacer a otros lo que uno considera da\u00f1oso para s\u00ed mismo\u00bb;<\/li>\n<li><em>Plat\u00f3n<\/em> (Crito, 49c): \u00abNo hay que hacer el mal en venganza, ni hay que tratar mal a nadie, por mal que le hayan tratado a uno\u00bb;<\/li>\n<li><em>Sexto<\/em>, fil\u00f3sofo pitag\u00f3rico: \u00abLo que no quieres que te suceda a ti no lo hagas tampoco a nadie\u00bb;<\/li>\n<li><em>Confucio<\/em>: \u00abNo impongas a otros lo que no te gustar\u00eda para ti\u00bb;<\/li>\n<li><em>Islam<\/em> (Mahoma, en el llamado \u00abSerm\u00f3n de despedida\u00bb, pronunciado setenta y dos d\u00edas antes de morir): \u00abNo hagas da\u00f1o a nadie, [para] que nadie te haga da\u00f1o a ti.\u00bb \u00abNinguno de vosotros ser\u00e1 un verdadero creyente hasta que no quiera para su hermano lo que quiere para s\u00ed mismo.\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<p>Hasta qu\u00e9 punto la llamada Regla de Oro pertenece al patrimonio \u00e9tico-religioso com\u00fan de la humanidad aparece con toda\u00a0 evidencia en la \u00abDeclaraci\u00f3n para una \u00e9tica mundial\u00bb del Parlamento de las Religiones del Mundo, tenido en 1993, que formul\u00f3 as\u00ed la Regla de Oro como principio fundamental de comportamiento \u00e9tico-moral, v\u00e1lido para toda la humanidad: \u00abDebemos tratar a los dem\u00e1s como queremos que ellos nos traten.\u00bb\u00a0 La declaraci\u00f3n fue firmada por los dirigentes de 143 religiones procedentes de todas las zonas del mundo.<\/p>\n<p>Se podr\u00eda objetar, tal vez, que la formulaci\u00f3n del Lev\u00edtico en forma positiva es m\u00e1s exigente que las diversas formulaciones, casi todas en forma negativa, que hemos aducido como ejemplos. Pero todo un sabio como el rabino Hillel, contempor\u00e1neo de Jes\u00fas, formul\u00f3 tambi\u00e9n de forma negativa el mandamiento del Lev\u00edtico, a\u00f1adiendo, adem\u00e1s, que en \u00e9l se resume todo lo que Yahv\u00e9 quiere de su pueblo: \u00abHabiendo pedido a Hillel que resumiera brevemente toda la Tor\u00e1 (la Ley de Mois\u00e9s) respondi\u00f3: \u2018No hagas a tu pr\u00f3jimo lo que odiar\u00edas que se te hiciera a ti\u2019. Ah\u00ed est\u00e1 toda la Tor\u00e1. Lo dem\u00e1s es comentario\u00bb (Talmud, Shabbat,31a). El mismo san Pablo, de quien aventura Renan que pudiera haber sido disc\u00edpulo de Hillel, da ambas formulaciones, la positiva y la negativa, juntas, como si fueran equivalentes: \u00abEl que ama al pr\u00f3jimo, ha cumplido la Ley. Aquello de \u00abno adulterar\u00e1s, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s\u00bb y todos los dem\u00e1s preceptos, se resumen en esta f\u00f3rmula: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. La caridad no hace mal al pr\u00f3jimo\u00bb (Rm 13,9-10).<\/p>\n<p>En el pensamiento jud\u00edo ha habido continuidad a lo largo de los siglos sobre la importancia de la Regla de Oro como resumen y fundamento del comportamiento \u00e9tico, en formulaci\u00f3n positiva o negativa, o en ambas. Como testigos privilegiados de esa continuidad citaremos simplemente para el siglo XII a Maim\u00f3nides (\u00abSefer ha-Mitzwot: Mitzvot, Aseh, 206\u00bb, \u2018Libro de los preceptos\u2019, una obra en la que intent\u00f3 sintetizar en unos pocos los 613 preceptos del Talmud), y, en tiempos ya cercanos a nosotros, a AhadHa\u2019Am (v\u00e9ase m\u00e1s adelante).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento formulaciones de la Regla de Oro en forma positiva se encuentran en Mt 7,12; Rm 13,8-10; St 2,8. Las tres advierten, como lo hace Hillel, que en ese mandato se encuentra resumido todo lo que piden \u00abla Ley y los profetas\u00bb, mientras que Lucas 6,31, lo presenta rodeado de una serie de dichos de car\u00e1cter ya netamente cristiano.<\/p>\n<p>T\u00e9ngase en cuenta, para mejor entender lo que se va a decir m\u00e1s adelante, que \u00abla Ley y los Profetas\u00bb es una expresi\u00f3n estereotipada que se refiere siempre y solo a contenidos del Antiguo Testamento, nunca a los del Nuevo. D\u00edgase lo mismo de la m\u00e1s breve expresi\u00f3n \u00abla Ley\u00bb. Si en el Nuevo Testamento a esta segunda expresi\u00f3n no se a\u00f1ade \u00abde Cristo\u00bb, o algo similar, se trata sin duda de la Ley antigua. Por ejemplo: \u00abLa Ley se dio por medio de Mois\u00e9s, la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo\u00bb (Jn 1,17). La carta a los Romanos est\u00e1 estructurada pr\u00e1cticamente toda ella sobre el fuerte contraste entre la Ley de Mois\u00e9s y la \u00abley\u00bb de Cristo. De la primera llega a decir san Pablo, citando el salmo 143,2, que \u00abnadie ser\u00e1 justificado ante Dios por las obras de la Ley\u00bb (Rm 2,20), y que los cristianos \u00abhemos sido emancipados de la Ley\u00bb (Rm 7,6). Pues bien: el libro del Lev\u00edtico, todo \u00e9l, es uno de los pilares b\u00e1sicos de la Ley.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00ab\u00bfQui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La Ley de Mois\u00e9s ense\u00f1aba tambi\u00e9n al ni\u00f1o israelita qui\u00e9n era el pr\u00f3jimo al que deb\u00eda amar. El pr\u00f3jimo era, ante todo, el pr\u00f3ximo, el cercano, \u00ablos hijos de tu pueblo\u00bb, es decir, del pueblo de Israel. As\u00ed lo dice expresamente la formulaci\u00f3n completa del mandamiento del amor al pr\u00f3jimo: \u00abNo te vengar\u00e1s ni guardar\u00e1s rencor contra los hijos de tu pueblo. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. Yo, Yahv\u00e9h.\u00bb (Lv19, 18).<\/p>\n<p>El concepto de pr\u00f3jimo se ampl\u00eda un poco unos vers\u00edculos m\u00e1s adelante y se aplica tambi\u00e9n al \u00abforastero que vive entre vosotros, a quien mirar\u00e9is como a uno de vuestro pueblo, y le amar\u00e1s como a ti mismo\u00bb (Lv 19,34).<\/p>\n<p>A pesar de las no escasas perspectivas de tipo universalista que aparecen en m\u00faltiples lugares del Antiguo Testamento desde Abrah\u00e1n mismo (Gn 12,3: <em>\u00abEn ti ser\u00e1n benditos todos los pueblos de la tierra\u00bb<\/em>, cfr. tambi\u00e9n 18,18;22,18;26,4;28,4; Sal 72,27; Si 44,21; Is 49,6; 60,3-6; Jr 3,17), la formulaci\u00f3n restrictiva del mandamiento de amar al pr\u00f3jimo de la misma naci\u00f3n tal como aparece en\u00a0 el Lev\u00edtico (junto con otras prescripciones t\u00edpicamente jud\u00edas, relativas a la circuncisi\u00f3n, el sabbath, los alimentos, la limpieza ritual) ha marcado profundamente la sicolog\u00eda fuertemente etnoc\u00e9ntrica de buena parte del \u2018pueblo elegido\u2019 a lo largo de los siglos, as\u00ed como su reserva m\u00e1s o menos pronunciada en relaci\u00f3n a los \u2018goyim\u2019, las \u2018gentes\u2019 no pertenecientes a ese pueblo: \u00abEl primer juda\u00edsmo (despu\u00e9s del exilio) ve al mundo dividido en dos grandes bloques de pueblos: \u2018jud\u00edos\u2019 y \u2018no jud\u00edos\u2019, o sea, el pueblo de los paganos (goyim) frente a Israel, el pueblo de Dios&#8230; La diferencia es ante todo de naturaleza religiosa, de modo que los pueblos paganos son considerados como \u2018extranjeros\u2019 y \u2018enemigos de Israel\u2019\u2026 Israel busca su fuerza en una separaci\u00f3n estricta de estos pueblos\u00bb\u00a0 (Edward Schillebeeckx, Cristo y los cristianos, Ed. Cristiandad, Madrid, 1982, p.120). No es nada dif\u00edcil observar fuertes reminiscencias de esa antigua actitud en muchos ambientes\u00a0 jud\u00edos de hoy mismo.<\/p>\n<p>En la ense\u00f1anza de Jes\u00fas se supera radicalmente el sentido restrictivo que tiene en el Lev\u00edtico la palabra \u2018pr\u00f3jimo\u2019. A partir del evangelio esa palabra recibe un sentido universal que rompe todas las barreras \u00e9tnicas y religiosas. De las varias ense\u00f1anzas que se desprenden de la par\u00e1bola del buen samaritano la principal es la que quiere responder a la pregunta del legista que provoca la par\u00e1bola: <em>\u00ab\u00bfY qui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo?\u00bb<\/em> (Lc 10,29). El samaritano no es un miembro del pueblo jud\u00edo, no es por tanto \u2018pr\u00f3jimo\u2019 seg\u00fan la Ley para el hombre tendido al lado del camino, ni \u00e9ste lo es para el samaritano.<\/p>\n<p>Pero la Ley de Mois\u00e9s no es la Ley de Jes\u00fas; esta rompe las barreras de las diferencias nacionales y religiosas (Ef 2,14-19) y constituye en pr\u00f3jimo a todo ser humano, en especial al ser humano herido y necesitado.<\/p>\n<h2><strong><em>Amar a Dios, amar al pr\u00f3jimo<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>El \u00fanico lugar de todo el Antiguo Testamento en que se formula solemnemente el amor a Dios como el gran mandamiento se encuentra en el libro del Deuteronomio 6,5: <em>\u00abAmar\u00e1s a Yahveh tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu fuerza.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>A diferencia de lo que sucede varias veces en el Nuevo Testamento, en el Antiguo no se encuentran formulados juntos los dos mandamientos, el del amor a Dios y el del amor al pr\u00f3jimo. S\u00ed aparece con toda claridad en muchos lugares la idea de que el culto que se tributa a Dios como expresi\u00f3n de fidelidad y amor hacia \u00e9l no tiene ning\u00fan valor y es rechazado por el mismo Yahveh si no se practica a la vez la justicia y la misericordia con el pr\u00f3jimo, sobre todo con el pr\u00f3jimo pobre. V\u00e9anse como ejemplos bien conocidos Ez 18,7-9; Is 58,6-7. Yahveh no acepta el amor y el culto que se le deben si no va acompa\u00f1ado del amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Esta \u00faltima es una idea que anticipa y prepara la identificaci\u00f3n plena de ambos mandamientos en el Nuevo Testamento: \u00abEl israelita creyente reza cada d\u00eda con las palabras del Libro del Deuteronomio que, como sabe muy bien, compendian el n\u00facleo de su existencia: \u00abEscucha, Israel: El Se\u00f1or nuestro Dios es solamente uno. Amar\u00e1s al Se\u00f1or con todo el coraz\u00f3n, con toda el alma, con todas las fuerzas \u00bb (Dt 6, 4-5). Jes\u00fas, haciendo de ambos un \u00fanico precepto, ha unido este mandamiento del amor a Dios con el del amor al pr\u00f3jimo contenido en el libro del Lev\u00edtico: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo \u00bb (Lv 19, 18; cf. Mc12, 29- 31)\u00bb (Benedicto XVI, Deus caritas est, 1).<\/p>\n<p>Esa identificaci\u00f3n de ambos mandamientos procede sin duda de Jes\u00fas mismo, como se dice en la enc\u00edclica y lo admiten la mayor parte de los exegetas sobre la base del testimonio concurrente de los tres evangelios sin\u00f3pticos (Mt 22,38-40; Mc 12,33; Lc 10,27).Como se dec\u00eda arriba del mandamiento del amor al pr\u00f3jimo, tambi\u00e9n del doble mandamiento se dice, a\u00fan con mayor raz\u00f3n, que comprende \u00abtoda la Ley y los Profetas\u00bb (Mt 22,40), o expresiones equivalentes como \u00abno est\u00e1s lejos del Reino de Dios\u00bb si lo cumples (Mc 12,34), o \u00abhaz esto y vivir\u00e1s\u00bb(Lc 10,28).<\/p>\n<h2><strong><em>\u00ab\u2026como a ti mismo\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 quiere decir eso de \u00abamar\u00e1s al pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb? El significado obvio de la expresi\u00f3n parecer\u00eda ser que el amor que uno se tiene a s\u00ed mismo debe ser la medida para el amor que debe tener a los dem\u00e1s. Ese precepto debe llevar a cumplir lo que la Regla de Oro expresa de manera afirmativa o negativa; hacer a otros el bien que desear\u00edamos que ellos nos hicieran, evitar hacerles el mal que no nos gustar\u00eda para nosotros mismos.<\/p>\n<p>Como base s\u00f3lida para ambas formulaciones parecer\u00eda l\u00f3gico establecer el principio de que el amor a s\u00ed mismo es el fundamento y la medida del amor a los dem\u00e1s. Por tanto, hay que empezar por asegurarse de que uno se ama a s\u00ed mismo antes de empezar a amar a los dem\u00e1s. Es m\u00e1s: en caso de conflicto, el amor a uno mismo tiene primac\u00eda sobre el amor al pr\u00f3jimo. V\u00e9ase esta curiosa \u2018par\u00e1bola\u2019 que trae el Talmud para ilustrar de manera pr\u00e1ctica este principio abstracto:<\/p>\n<p>Dos hombres van caminando por el desierto. De los dos s\u00f3lo uno lleva un recipiente con una cantidad escasa de agua. No hay agua suficiente para los dos, de manera que si se reparten el agua ambos morir\u00e1n de sed. Si s\u00f3lo bebe uno, este salvar\u00e1 su vida, pero el otro morir\u00e1. \u00bfQu\u00e9 debe hacer el hombre que lleva el agua? El rab\u00ed Akiba (conocido en el Talmud como \u2018el mayor de todos los sabios\u2019 y uno de los fundadores a finales del siglo I y principios del II del llamado juda\u00edsmo rab\u00ednico vigente hasta hoy) ense\u00f1\u00f3 que el hombre que lleva el agua debe beb\u00e9rsela \u00e9l mismo, porque ya que los dos no pueden sobrevivir es m\u00e1s justo y est\u00e1 m\u00e1s en concordancia con la justicia de Dios el que un hombre se salve a s\u00ed mismo antes que salvar a su pr\u00f3jimo, cuando eso implique que perder\u00e1 su propia vida.<\/p>\n<p>En los tiempos modernos un gran conocedor jud\u00edo de la Biblia y del Talmud como AhadHa\u2019am (seud\u00f3nimo de Asher Ginsberg, 1856-1927), concurre con la opini\u00f3n de Akiba, y se\u00f1ala que esa opini\u00f3n es una aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica plenamente en armon\u00eda con el principio fundamental de la moral jud\u00eda.<\/p>\n<p>De la moral jud\u00eda tal vez, pero en modo alguno de la moral cristiana: \u00abLa moralidad jud\u00eda dice que en general no se debe pensar que los asuntos de tu pr\u00f3jimo son a los ojos de Dios m\u00e1s importantes que los tuyos propios. El juda\u00edsmo aprueba ciertamente el hecho de dar la vida para cumplir un ideal religioso (santificar el nombre de Dios), pero condena a quien sacrifica su vida en favor de su pr\u00f3jimo. Por el contrario, el cristianismo ense\u00f1a que \u2018Nadie tiene amor m\u00e1s grande que el que da la vida por sus amigos.\u2019 AhadHa\u2019man mantiene que esta es la diferencia fundamental entre la \u00e9tica jud\u00eda y la cristiana, y mantiene tambi\u00e9n que la \u00e9tica jud\u00eda es superior a la cristiana porque pone en primer lugar la norma absoluta de la justicia en contra de la il\u00f3gica doctrina cristiana del sacrificio de s\u00ed mismo y la renuncia a s\u00ed mismo\u00bb (The Jew and Christianity, Herbert Danby-can\u00f3nigo de la catedral anglicana\u00a0 de San Jorge en Jerusal\u00e9n-, The Sheldon Press, Londres, 1927, pp. 83-84).<\/p>\n<p>Lo que a un jud\u00edo experto en la Tor\u00e1 y en el Talmud le parece \u00abla il\u00f3gica doctrina cristiana del sacrificio de s\u00ed mismo\u00bb es nada menos que el alma y n\u00facleo de la doctrina cristiana de la redenci\u00f3n de la humanidad: \u00abAl entrar en el mundo dijo\u2026: \u2018He aqu\u00ed que vengo\u2026, a hacer, oh Dios, tu voluntad\u2019\u2026 Y en virtud de esa voluntad somos santificados, por el sacrificio de una vez para siempre del cuerpo de Cristo\u00bb (Hb 10,5-10). Tambi\u00e9n a Saulo, el fariseo celoso de la gloria de Yahveh, le parec\u00eda que el sacrificio de la cruz era il\u00f3gico, por no decir escandaloso y aun absurdo (1Cor 1,23). Tuvo que pasar por la experiencia de una conversi\u00f3n radical para llegar a poder decir que consideraba \u00abbasura\u00bb su visi\u00f3n anterior, una visi\u00f3n basada en la fidelidad a la Ley, y que desde su conversi\u00f3n toda su gloria estaba en la cruz de Cristo (Flp 3,4-8; Ga 6,14).<\/p>\n<p>De manera que decir que \u00abla caridad bien entendida comienza por uno mismo\u00bb, y no por el sacrificio de uno mismo,\u00a0 o que tenemos que empezar por amarnos a nosotros mismos para poder amar en la misma medida a nuestro pr\u00f3jimo, es una evidente reca\u00edda en la visi\u00f3n jud\u00eda pre-cristiana de la Ley. La Ley del Lev\u00edtico no es la Ley de Cristo. Como es el caso con tantos otros temas del Antiguo Testamento, la Ley del Lev\u00edtico no es m\u00e1s que una preparaci\u00f3n pedag\u00f3gica para la plenitud de la Ley de Cristo.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed, parece incre\u00edble que se pueda pensar y menos a\u00fan escribir que el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo tal como lo formula el Lev\u00edtico era exactamente lo que necesitaba Vicente de Pa\u00fal\u00a0 para comprender bien el evangelio y de paso gozar de una buena salud mental. Parece incre\u00edble, pero eso se ha escrito en esta misma revista hace unos a\u00f1os (mayo-junio 1997): \u00abSi el Sr. Vicente hubiera sido capaz de verse a s\u00ed mismo como el primer pr\u00f3jimo\u2026 no habr\u00eda introyectado esa forma suicida de humildad\u2026\u2019amar la propia abyecci\u00f3n\u2019. Al amarse a s\u00ed mismo, hubiera hallado muy f\u00e1cilmente el camino para amar a la gente (los pobres) y a Dios. Es la sabidur\u00eda del Lev\u00edtico: Ama a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (p.230). Y sigue el autor aplicando su \u2018descubrimiento\u2019 a su propia vida de seguidor de san Vicente: \u00abMe acord\u00e9 del \u2018como a ti mismo del Lev\u00edtico\u2019, y descubr\u00ed que solo cuando me ame yo a m\u00ed mismo podr\u00e9 amar al pobre\u00bb (p.231).\u00a0 \u00bfQu\u00e9 hay que decir de ese \u2018descubrimiento\u2019 a la luz de aquella palabra del Se\u00f1or: \u00abEl que ama su vida, la pierde\u00bb (Jn 12,25)?<\/p>\n<p>Si el se\u00f1or Vicente hubiera sido fiel al Lev\u00edtico hasta la muerte y hubiera seguido am\u00e1ndose a s\u00ed mismo como se am\u00f3 hasta alrededor de los 37 a\u00f1os, y no hubiera dado un cambio radical para olvidarse de s\u00ed mismo y vivir las exigencias del Mandato Nuevo, nunca hubiera llegado a ser san Vicente, ni hubiera fundado nada, ni existir\u00eda esta revista, ni al autor que estamos citando se le hubiera ocurrido escribir esas \u2018curiosidades\u2019 sicol\u00f3gicas sobre san Vicente, pues nunca hubiera o\u00eddo hablar de \u00e9l.<\/p>\n<p>En cuanto al \u2018amor de la propia abyecci\u00f3n\u2019 de san Vicente, que al autor se le hace tan indigesto (lo califica nada menos que de \u00abforma suicida de humildad\u00bb), \u00bfacaso no est\u00e1 inspirado\u00a0 por el \u00abse anonad\u00f3 a s\u00ed mismo\u00bb\u00a0 de Jesucristo (Flp 2,7), o por aquello de san Agust\u00edn de que la Ciudad de Dios no se puede construir sobre el amor a s\u00ed mismo, sino sobre el amar a Dios \u00abhasta el menosprecio de s\u00ed mismo\u00bb\u00a0 (De civitate Dei, 14,28,1), o por la ense\u00f1anza del Se\u00f1or: \u00abSi alguno quiere seguirme, ni\u00e9guese a s\u00ed mismo\u2026\u00bb (Mt 16,24-25)?<\/p>\n<p>V\u00e9ase c\u00f3mo entend\u00eda Vicente de Pa\u00fal el amor que tuvo Cristo, amor que debe ser el modelo de todo amor cristiano, y d\u00edgase con sinceridad si se parece mucho a lo que manda el libro del Lev\u00edtico o a ninguna formulaci\u00f3n de la Regla de Oro: \u00abMiremos al Hijo de Dios: \u00a1oh, qu\u00e9 coraz\u00f3n caritativo! \u00a1qu\u00e9 llama de amor! Jes\u00fas m\u00edo, dinos, por favor, qu\u00e9 te ha hecho salir del cielo para venir a sufrir la maldici\u00f3n de la tierra, tantas persecuciones y tormentos que has sufrido. \u00a1Oh, Salvador!, fuente de amor humillado hasta nosotros y hasta un suplicio infame, \u00bfqui\u00e9n ha amado al pr\u00f3jimo m\u00e1s que t\u00fa? Has venido para exponerte a todas nuestras miserias, a tomar la forma de pecador, a llevar una vida de sufrimiento y a sufrir una muerte vergonzosa por nosotros. \u00bfHay amor semejante?\u2026 \u00bfY para qu\u00e9? Para establecer entre nosotros por su ejemplo y su palabra el amor al pr\u00f3jimo. Es este amor el que le ha crucificado y que ha llevado a cabo la obra admirable de nuestra redenci\u00f3n.\u00bb (XI 555).<\/p>\n<p>Por lo que sabemos por los Hechos de los Ap\u00f3stoles 12,2 y por la tradici\u00f3n, todos los primeros testigos que recibieron directamente del Se\u00f1or el encargo de anunciar el evangelio, y no s\u00f3lo ellos sino tambi\u00e9n otros muchos disc\u00edpulos de Cristo de la primera generaci\u00f3n, \u00abno amaron tanto su vida que temieran la muerte\u00bb (Ap 12,11). Entre ellos, san Pablo, que no s\u00f3lo entreg\u00f3 su vida temporal por amor a su pr\u00f3jimo, sino que, como escribe en la carta a los cristianos de Roma, se mostraba dispuesto a \u00abser anatema, separado de Cristo, por mis hermanos, los de mi raza seg\u00fan la carne\u00bb (Rm 9,3). No pod\u00eda mostrar amor mayor por los miembros de su pueblo que se mostraban sordos al mensaje de Jes\u00fas. Antepon\u00eda la salvaci\u00f3n de ellos a la suya propia. Un sentimiento parecido se manifiesta en aquella sorprendente exclamaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal: \u00abNo me basta amar a Dios si mi pr\u00f3jimo no le ama\u00bb (XI 553). \u00bfD\u00f3nde queda en esos dos casos la \u2018sabidur\u00eda\u2019 del Lev\u00edtico?<\/p>\n<p>Al jud\u00edo precristiano para ser justo le podr\u00eda bastar con amar a su pr\u00f3jimo compatriota, y con amarle como se amaba a s\u00ed mismo. Pero, una vez convertido al cristianismo, no pod\u00eda por un lado seguir definiendo a su pr\u00f3jimo con la estrecha visi\u00f3n patri\u00f3tica y\u00a0 restrictiva del Lev\u00edtico, ni, por otro, le bastaba con amarle como se amaba a s\u00ed mismo. Si quer\u00eda ser verdadero disc\u00edpulo de Jesucristo y no seguir anclado en la \u2018justicia de la Ley\u2019 ten\u00eda que aprender a amar a todo ser humano como le am\u00f3 Jesucristo.<\/p>\n<p>Una vez que Jesucristo ha ense\u00f1ado a la humanidad cu\u00e1l es la medida del verdadero amor, todas las otras medidas, incluidas la del Lev\u00edtico y las de las m\u00faltiples formulaciones de la Regla de Oro, deben ser tenidas como normas de actuaci\u00f3n moral ciertamente \u00fatiles, pero insuficientes e imperfectas. Todas esas formulaciones pueden incluso llevar a un raquitismo moral, y hasta a un ego\u00edsmo larvado, cuando se toman como si fueran formulaciones definitivas del amor verdadero.<\/p>\n<p>Se puede proponer la Regla de Oro, como lo hizo el Parlamento de las Religiones del Mundo,\u00a0 como principio de comportamiento que, si se guardara, ayudar\u00eda sin duda a progresar en concordia y ayuda mutua a una humanidad radicalmente ego\u00edsta\u00a0 y a unas naciones que miran ante todo por el bien propio, con frecuencia a costa de otras naciones, sobre todo si estas son d\u00e9biles. Tambi\u00e9n ayudar\u00eda en gran manera a mejorar las relaciones entre las personas en m\u00faltiples situaciones. Por eso no es mala idea seguir proponiendo ese principio como regla pr\u00e1ctica de comportamiento tambi\u00e9n para personas individuales en la vida diaria.<\/p>\n<p>Pero no se puede caer en el error de proponer tal Regla como si fuera la ense\u00f1anza propia de Jes\u00fas para la redenci\u00f3n de la humanidad; menos a\u00fan se puede proponer como si fuera la ense\u00f1anza definitiva de Jes\u00fas a los que creen en Jes\u00fas y deben hacer de la vida de Jes\u00fas la norma de la propia vida.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00abOs doy un mandato nuevo\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>\u00abEl Se\u00f1or Jes\u00fas declara a sus disc\u00edpulos que lo que les da es un mandamiento nuevo, que se amen unos a otros: \u2018Os doy un mandato nuevo, que os am\u00e9is unos a otros.\u2019 \u00bfPero no estaba ya ese mandato en la antigua Ley de Dios, en la que est\u00e1 escrito: \u2018amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2019? \u00bfPor qu\u00e9 lo llama nuevo si est\u00e1 tan claro que era antiguo? \u00bfSer\u00e1 tal vez mandato nuevo porque una vez despojados del hombre viejo \u00e9l nos reviste del nuevo? Lo que renueva al que oye, o, m\u00e1s bien, al que obedece, no es cualquier amor, sino aquel amor que el Se\u00f1or, para distinguirlo del amor carnal (carnali dilectione), lo formul\u00f3 as\u00ed: \u2018como yo os he amado\u2019. Este amor nos renueva para que seamos hombres nuevos, herederos del\u00a0 testamento nuevo\u00bb. San Agust\u00edn. (Tract. in Jo.,65,1-3).<\/p>\n<p>Jesucristo formula el mandamiento fundamental del amor de una manera nueva que supera por \u00abplenitud\u00bb, aunque no la anula (Mt 5,17), la formulaci\u00f3n del Lev\u00edtico y las de todas las religiones y filosof\u00edas paganas: la verdadera medida del amor verdadero es estar dispuesto a dar la vida por el pr\u00f3jimo, como lo hizo Jesucristo: \u00abEn esto hemos conocido lo que es amor, en que \u00e9l dio su vida por nosotros. Tambi\u00e9n nosotros debemos dar la vida por los hermanos\u00bb (1 Jn 3,16).<\/p>\n<p>Pero no se piense que esa muestra de amor se ofrece como un \u2018consejo evang\u00e9lico\u2019 de libre elecci\u00f3n, o que est\u00e9 reservado para unos pocos temperamentos heroicos. Se trata de un \u2018mandamiento\u2019 nuevo para todo el que tome en serio lo que significa ser cristiano, mandamiento propio de la Nueva Ley evang\u00e9lica,\u00a0 basado en el ejemplo de quien lo promulg\u00f3: \u00abAmaos unos a otros como yo os he amado\u00bb (Jn 13,34-35).<\/p>\n<p>Lo llamamos \u2018mandamiento\u2019, as\u00ed lo llama tambi\u00e9n el Se\u00f1or, aunque es bien sabido que el amor no se puede mandar. Se puede ofrecer como experiencia vivida, como lo hizo el Se\u00f1or, y se puede luego ofrecer como camino universal de salvaci\u00f3n a todo ser humano, como lo hace el Se\u00f1or. El amor que salva de verdad es el amor del que nos ofrece ejemplo el Se\u00f1or con su vida y con su muerte. Con el amor que propone el Lev\u00edtico es imposible romper los estrechos l\u00edmites de la Ley y librarse del todo de las trampas del amor a s\u00ed mismo. El ego\u00edsmo, o m\u00e1s bien el egocentrismo, es un efecto del amor a s\u00ed mismo, imposible de evitar mientras se piense que uno tiene que comenzar por amarse a s\u00ed mismo antes de amar a los dem\u00e1s. \u00bfQu\u00e9 amor hay que preferir en caso de conflicto: el amor a s\u00ed mismo o el amor al pr\u00f3jimo? Recu\u00e9rdese la \u2018par\u00e1bola\u2019 talm\u00fadica citada arriba de los dos caminantes por el desierto.<\/p>\n<p>Resumiendo: hay que dar por superada la definici\u00f3n de lo que es amar al pr\u00f3jimo, propia del Antiguo Testamento, y atenerse a la que da el Se\u00f1or. Como ya se ha indicado, todo el Antiguo Testamento es preparaci\u00f3n pedag\u00f3gica para lo que se nos revela en el Nuevo (cfr. Dei Verbum, 15). De manera que, cuando se propone alguna ense\u00f1anza del Antiguo Testamento, en la Iglesia hay que presentarla como lo que es, como preparaci\u00f3n para la revelaci\u00f3n definitiva de la voluntad de Dios que s\u00f3lo se nos da en plenitud en la vida, obras y ense\u00f1anzas de Jesucristo: \u00abLos libros del Antiguo Testamento\u2026\u00a0 alcanzan y muestran su plenitud de sentido en el Nuevo Testamento\u00bb (Dei Verbum, 16).<\/p>\n<p>Hay que tener eso en cuenta siempre, no sea que se siga manteniendo en la Iglesia lo que es ense\u00f1anza superada del Antiguo Testamento como si fuera ense\u00f1anza de Cristo. Advi\u00e9rtase que cuando el evangelio afirma que en el \u00abamar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb se encuentra \u00abtoda la Ley y los profetas\u00bb, o expresiones semejantes, quiere decir exactamente eso: en esa expresi\u00f3n se resume todo lo que ense\u00f1aron la antigua Ley y los antiguos profetas. El mandamiento del amor al pr\u00f3jimo tal como lo formula el Lev\u00edtico puede ciertamente servir como regla pr\u00e1ctica para la convivencia de la vida diaria. Pero lo que ense\u00f1a Jesucristo como Mandato Nuevo para dar sentido cristiano a toda una vida se formula de una manera muy diferente.<\/p>\n<p>Se comprende que se ense\u00f1e en la catequesis a ni\u00f1os que justamente han abierto los ojos al mundo de la fe, y que a\u00fan se preocupan ante todo por su propia supervivencia y por abrirse un nicho propio en el mundo (actitud que muy adecuadamente se califica como autocentrismo infantil), se comprende, decimos, que se les ense\u00f1e que tienen que amar a los dem\u00e1s, al menos como se aman a s\u00ed mismos. Lo mismo se podr\u00eda decir a quien por razones de desajuste sicol\u00f3gico sienta una especie de desprecio, o incluso repugnancia, por s\u00ed mismo, o un fuerte complejo de inferioridad. Mientras se intenta sanarle,\u00a0 tal vez ser\u00eda conveniente apelar a motivos de autoestima y de amor a s\u00ed mismo, antes de proponerle ideales m\u00e1s altos de sacrificio por los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Pero una vez que crezcan y una vez que se curen, a unos y a otros hay que proponerles la verdadera definici\u00f3n del amor al pr\u00f3jimo que nos da Cristo, y no la que nos da el Lev\u00edtico. Si no se hace eso, la Iglesia de Cristo estar\u00e1 llena de gentes permanentemente infantiles en la fe, o poco impregnadas del verdadero esp\u00edritu evang\u00e9lico, que viven toda la vida anteponiendo el bien propio al bien de los dem\u00e1s, y que, adem\u00e1s, tal vez lo hagan, e incluso lo ense\u00f1en como si fuera la verdadera ense\u00f1anza de Cristo.<\/p>\n<p>El que se viva muy deficientemente el Mandamiento Nuevo del amor suceder\u00e1 tambi\u00e9n, por supuesto, aunque se ense\u00f1e a todos los bautizados ese mandamiento en toda su exigencia. No basta conocer la recta doctrina para que uno se deje inspirar, de hecho, por ella en la vida diaria; menos a\u00fan trat\u00e1ndose de una doctrina tan exigente como la del Mandamiento Nuevo.<\/p>\n<p>Pero tampoco se diga que lo que propone Jesucristo es s\u00f3lo para unos pocos esp\u00edritus aguerridos, y no para el com\u00fan de los fieles. Pues la historia de la Iglesia ofrece, desde su comienzo hasta hoy mismo, ejemplos innumerables de gentes comunes de todas las edades que han tomado y toman en serio el Mandamiento Nuevo, y que, sin pensar en su propio bien, han dedicado en el pasado y dedican hoy la propia vida, d\u00eda a d\u00eda, a trabajar por el bien de sus hermanos. Se pueden contar por miles, sin ir m\u00e1s lejos, entre las gentes inspiradas por san Vicente a lo largo de los siglos, y hoy tambi\u00e9n. Gentes generosas que \u00abconsideran a los dem\u00e1s como superiores a s\u00ed mismos, y no buscan su propio inter\u00e9s, sino el de los dem\u00e1s\u00bb, dej\u00e1ndose llevar por \u00ablos mismos sentimientos que tuvo Cristo\u00bb (Flp 2,3-7 ss.). Advi\u00e9rtase que esto lo propone san Pablo no a religiosos, especializados en el seguimiento de Cristo, sino a gentes ordinarias convertidas poco antes del paganismo.<\/p>\n<h2><strong><em>\u00ab\u2026 no puede amar a Dios, a quien no ve\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Aunque, como se observ\u00f3 arriba, las formulaciones de los dos mandamientos de amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo no aparecen juntas en el Antiguo Testamento, s\u00ed aparece, tambi\u00e9n se advirti\u00f3, la idea equivalente de que el culto a Dios es una realidad vac\u00eda si no va acompa\u00f1ada del amor al pr\u00f3jimo. En otras palabras, el primero\u00a0 y principal acto de culto a Dios es el amor al pr\u00f3jimo, idea que tambi\u00e9n recoge el evangelio (Mt 5,23-24).\u00a0\u00a0 En el Nuevo Testamento se encuentra la formulaci\u00f3n m\u00e1s expl\u00edcita de esta idea en la primera carta de Juan: \u00abQuien no ama a su pr\u00f3jimo a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve\u00bb\u00a0 (4,20).<\/p>\n<p>No se piense c\u00e1ndidamente que cuando el Nuevo Testamento habla de amor se refiera a alg\u00fan tipo de sentimiento o de emoci\u00f3n sicol\u00f3gica, como suele hacerlo el lenguaje mundano corriente. Tampoco, por supuesto, se refiere a eso san Juan. Para este disc\u00edpulo del Se\u00f1or amar es \u00abdar la vida por los hermanos\u00bb y compartir los bienes materiales del diario vivir. De manera que \u00absi alguno que posee bienes de la tierra, ve a su hermano padecer necesidad y le cierra el coraz\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo puede permanecer en \u00e9l el amor de Dios?\u00bb (1Jn 3,16-17). Obras son amores\u2026<\/p>\n<p>Pero san Juan no s\u00f3lo quiere decir que el amor a Dios y el amor al pr\u00f3jimo son inseparables, sino que \u00abel vers\u00edculo de Juan (4,20) se ha de interpretar m\u00e1s bien en el sentido de que el amor al pr\u00f3jimo es camino para encontrar tambi\u00e9n a Dios\u00bb (Deus caritas est, 16). Afirmaci\u00f3n de gran calado. \u00bfSe querr\u00e1 decir tambi\u00e9n, y por tanto se podr\u00e1 decir leg\u00edtimamente, que en nuestro caminar hacia Dios hay que empezar por amar al pr\u00f3jimo?<\/p>\n<p>Ya hace muchos siglos san Agust\u00edn dej\u00f3 escrito que aunque en un orden de excelencia el amor a Dios es anterior al amor al pr\u00f3jimo, en el orden de la pr\u00e1ctica sucede al rev\u00e9s: s\u00f3lo se puede llegar a Dios amando primero al pr\u00f3jimo. Y no s\u00f3lo eso, sino que si se ama de verdad al pr\u00f3jimo, en ese mismo amor se ama tambi\u00e9n a Dios: \u00abHablaba san Juan sobre la caridad fraterna y dec\u00eda: \u2018El que no ama al hermano a quien ve no puede amar a Dios a quien no ve.\u2019\u00a0 Pero si amas a tu hermano, \u00bfser\u00e1 acaso posible que ames a tu hermano y no ames a Cristo? \u00bfC\u00f3mo puede ser eso si amas a los miembros de Cristo?\u00a0 Cuando amas a los miembros de Cristo, amas a Cristo; cuando amas a Cristo, amas al Hijo de Dios; cuando amas al Hijo de Dios, amas tambi\u00e9n al Padre. El amor no se puede dividir\u00bb (In ep. Jo. tr. 10,3).<\/p>\n<p>Sin necesidad de haber le\u00eddo a san Agust\u00edn, pero inspirada sin duda por el mismo conocimiento y experiencia del verdadero esp\u00edritu de Jesucristo, escribe santa Teresa de Jes\u00fas (de la que san Vicente dice que desde el tiempo de los ap\u00f3stoles nadie hab\u00eda disfrutado de un grado tan eminente de oraci\u00f3n\u2013IX 388) este notable p\u00e1rrafo, precisamente en la m\u00e1s m\u00edstica de sus obras, Las Moradas:<\/p>\n<p>\u00abSolas estas dos cosas nos pide el Se\u00f1or: amor de su Majestad y del pr\u00f3jimo\u2026 La m\u00e1s cierta se\u00f1al que \u2013a mi parecer- hay de si guardamos estas dos cosas es guardando bien la del amor del pr\u00f3jimo, porque si amamos a Dios no se puede saber (aunque hay indicios grandes para entender que le amamos), mas el amor del pr\u00f3jimo, s\u00ed. Y estad ciertas que mientras en este os viereis aprovechadas, m\u00e1s lo est\u00e1is en el amor de Dios; porque es tan grande el que Su Majestad nos tiene que en pago del que tenemos al pr\u00f3jimo har\u00e1 que crezca el que tenemos a Su Majestad, por mil maneras; en esto yo no puedo dudar\u00bb (Moradas quintas, c.3).<\/p>\n<p>De todo ello se deduce esta consecuencia fundamental: el amor al pr\u00f3jimo es el camino y la medida del amor a Dios. Aunque ella la conoc\u00eda muy bien, no menciona en este lugar santa Teresa una idea que es previa a todo lo que dice en el p\u00e1rrafo citado: todo verdadero amor procede de Dios (1Jn 4,7-9).\u00a0 S\u00ed lo hace de manera impl\u00edcita al decir que si amamos al pr\u00f3jimo Dios har\u00e1 que aumente en nosotros el amor que le tenemos a \u00c9l mismo.<\/p>\n<p>En el n\u00famero 18 de Deus caritas est se exponen todas estas ideas de manera condensada:<\/p>\n<p>\u00abS\u00f3lo mi disponibilidad para ayudar al pr\u00f3jimo, para manifestarle amor, me hace sensible tambi\u00e9n ante Dios. S\u00f3lo el servicio al pr\u00f3jimo abre mis ojos a lo que Dios hace por m\u00ed y a lo mucho que me ama&#8230; Amor a Dios y amor al pr\u00f3jimo son inseparables, son un \u00fanico mandamiento. Pero ambos viven del amor que viene de Dios, que nos ha amado primero.\u00bb<\/p>\n<p>En resumen: todo verdadero amor que se pueda experimentar en este mundo pecador tiene su origen en Dios mismo. Llegar a Dios es el \u2018instinto\u2019 m\u00e1s profundo en todo ser humano, aunque no sea consciente de ello, pues \u00abnuestro coraz\u00f3n est\u00e1 inquieto hasta que descanse en ti.\u00bb El camino para llegar a la Fuente y Origen de ese amor es amar al pr\u00f3jimo \u00abtal como nos lo mand\u00f3\u00bb (1Jn 3,23). Mientras peregrinamos en este mundo pretender ir directamente a Dios dejando de lado al pr\u00f3jimo es esfuerzo perdido, porque \u00aba Dios nadie le ha visto nunca\u00bb (Jn 1.18; 6,46;1Jn 4,12). La situaci\u00f3n ser\u00e1 distinta en la vida eterna, porque entonces \u00abLe veremos (y amaremos directamente) tal cual es\u00bb (1Jn 3,1).<\/p>\n<h2>\u00ab<strong><em>Dad la vuelta a la medalla\u2026\u00bb<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>A la luz de estas ideas de origen evang\u00e9lico, recogidas por la tradici\u00f3n patr\u00edstica, por la m\u00edstica y por la ense\u00f1anza de la Iglesia Cat\u00f3lica, cobra una importancia muy especial aquella idea, fundamental en la espiritualidad vicenciana, de que el lugar para buscar y encontrar a Cristo, y por tanto a Dios, es el ser humano pobre.<\/p>\n<p>Convendr\u00e1 recordar una vez m\u00e1s las palabras decisivas de san Vicente: \u00abNo hemos de considerar a un pobre\u2026 seg\u00fan su aspecto exterior\u2026 Dad la vuelta a la medalla y ver\u00e9is a la luz de la fe que son los pobres los que nos representan al Hijo de Dios\u00bb (XI 275). O aquellas otras, no menos decisivas: \u00abAl servir al pobre se sirve a Jesucristo\u00bb (IX 240). Estas y otras muchas ideas de san Vicente, como la tan repetida de \u00abdejar a Dios por Dios\u00bb, apuntan al mismo hecho: en el pr\u00f3jimo pobre se encuentra a Jesucristo, y por eso mismo a Dios. El pobre es camino para llegar a Dios.<\/p>\n<p>Si eso es as\u00ed, \u00bfestar\u00e1 en lo cierto Bremond cuando dice: \u00abNo son los pobres los que han llevado hacia Dios a Vicente de Pa\u00fal, sino que es Dios el que le ha llevado hacia los pobres\u00bb? (Histoire litt\u00e9raire\u2026, ed. 1967, t. III, p.219). Sin duda que desde un punto de vista teol\u00f3gico, Bremond tiene raz\u00f3n. No pudieron deberse m\u00e1s que a Dios la inspiraci\u00f3n y la gracia necesarias para que en la vida de Vicente de Pa\u00fal se diera hacia sus 37 a\u00f1os aquel cambio prodigioso de orientaci\u00f3n, aquella verdadera conversi\u00f3n que se manifest\u00f3 hasta el final de su vida en una dedicaci\u00f3n exclusiva a la redenci\u00f3n espiritual y material de los pobres.\u00a0 Si, como se vio arriba y lo recuerda san Juan (1Jn 4,7-9,19), Dios es el \u00fanico origen de todo amor verdadero, s\u00f3lo pudo ser Dios quien inspir\u00f3 a san Vicente la idea de que para vivir radicalmente su fe recibida en el bautismo deb\u00eda encontrar en los pobres su camino para llegar a Dios, y le dio la gracia necesaria para que lo hiciera as\u00ed. Dios le llev\u00f3 hacia los pobres.<\/p>\n<p>Ahora bien, eso es algo que Bremond puede afirmar s\u00f3lo por la seguridad que le proporcionan la fe y un razonamiento teol\u00f3gico basado en ella, en l\u00ednea con la afirmaci\u00f3n de santo Tom\u00e1s de Aquino de que las verdades de fe, aunque no se vean ni sean objeto de experiencia emp\u00edrica, son m\u00e1s seguras que las verdades de la raz\u00f3n, incluyendo las de la raz\u00f3n cient\u00edfica moderna.<\/p>\n<p>De modo que la seguridad que muestra Bremond se mueve en el terreno de la fe; no procede de que pueda encontrar en los hechos conocidos de la biograf\u00eda de san Vicente alg\u00fan dato de inspiraci\u00f3n o de actuaci\u00f3n de la gracia divina que alguien pueda comprobar directamente, ni siquiera el mismo Vicente, sino s\u00f3lo, tal vez, en sus efectos. Las inspiraciones del Esp\u00edritu y la gracia son realidades ciertas, pero nunca comprobables en s\u00ed mismas con seguridad total en casos concretos.<\/p>\n<p>En la vida del mismo Vicente de Pa\u00fal se dan casos de ello, y no pocos. Por ejemplo, estuvo un tiempo dudando de si la idea de fundar la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n que le sugiri\u00f3 la se\u00f1ora de Gondi proced\u00eda de una inspiraci\u00f3n y gracia de Dios, o bien era producto de su propia ambici\u00f3n, o incluso trampa del diablo (II 206). Recu\u00e9rdese tambi\u00e9n lo que dice santa Teresa, un alma m\u00edstica de tantos quilates,\u00a0 sobre la siempre precaria \u2018seguridad\u2019 de que se ama a Dios. Por lo dem\u00e1s tanto los escritos de ella como los de san Juan de la Cruz est\u00e1n literalmente llenos de llamadas al discernimiento\u00a0 y de advertencias para ayudar a tener una cierta seguridad\u00a0 de que\u00a0 las inspiraciones y gracias que se cree experimentar, incluso y sobre todo las m\u00e1s \u2018espirituales\u2019, provienen de Dios y no de otra fuente muy ajena a Dios.<\/p>\n<p>Lo que nos revelan los datos conocidos de la biograf\u00eda de san Vicente es que su descubrimiento en 1617 de la pobreza material y espiritual de los pobres de la Francia rural fue el principio de un largo camino de seguimiento de Cristo, muy diferente del que hab\u00eda seguido hasta entonces. Ese nuevo y definitivo camino le llev\u00f3 a ver a Dios cara a cara un poco antes del amanecer del 27 de septiembre de 1660. En otras palabras: en cuanto \u00e9l mismo pudo ser consciente de ello, y en cuanto se puede reconstruir hoy su vida con los datos seguros que conocemos, los pobres le llevaron a Dios. Con lo que se cumple una vez m\u00e1s lo que anteriormente hemos visto expresado en el Nuevo Testamento, en la tradici\u00f3n patr\u00edstica, en la m\u00edstica y en la ense\u00f1anza de Benedicto XVI: el amor al pr\u00f3jimo es el camino para llegar a Dios.<\/p>\n<p>Todo esto tiene un inter\u00e9s que no es solo te\u00f3rico. Si el proceso de crecimiento en fe y santidad en la vida de san Vicente fue como se acaba de exponer, no puede ser otro el proceso para los que se dicen inspirados o animados por la experiencia cristiana de san Vicente. Tambi\u00e9n ellos y ellas tienen que comenzar por amar a los pobres si quieren llegar a ver a Dios cara a cara y llegar a fundirse definitivamente en el Amor que es Dios (1Jn 4,8).<\/p>\n<p>Esta idea tiene muy importantes consecuencias pr\u00e1cticas de tipo catequ\u00e9tico y pedag\u00f3gico. \u00bfPor d\u00f3nde hay que empezar para educar adecuadamente en el esp\u00edritu cristiano en general, y en el esp\u00edritu vicenciano en particular, que es el que nos interesa en este momento? En toda sana pedagog\u00eda cristiana y vicenciana no puede faltar nunca ni el aspecto \u2018espiritual\u2019 de relaci\u00f3n m\u00e1s o menos directa con Dios (oraci\u00f3n, liturgia\u2026) ni el aspecto de amor afectivo y efectivo a los hermanos. En la pr\u00e1ctica se dar\u00e1 siempre entre ambos elementos una relaci\u00f3n de tipo dialecto, de influencia mutua. Todo lo que se va a decir a continuaci\u00f3n deber\u00e1 tener en cuenta esta afirmaci\u00f3n previa.<\/p>\n<p>Para cultivar de una manera constante el deseo de un acercamiento progresivo a Dios est\u00e1n, aparte de la vida com\u00fan cristiana, que ya por su misma naturaleza debe buscar ese mayor acercamiento, las numerosas instituciones mon\u00e1sticas y religiosas que se han creado en la Iglesia Cat\u00f3lica para tomar en serio ese proceso de acercamiento, desde san Pacomio en el siglo IV hasta hoy.<\/p>\n<p>Pero nuestro caso es diferente. Para ingresar\u00a0 en cualquiera de las instituciones vicencianas el motivo fundamental debe ser el deseo de dedicarse a la redenci\u00f3n material y espiritual de los pobres, sabiendo, a la vez, que al hacer eso se progresar\u00e1 en el caminar hacia\u00a0 Dios.<\/p>\n<p>Por ello, sobre esa dedicaci\u00f3n a los pobres se deben construir todos los dem\u00e1s elementos de una vida de inspiraci\u00f3n vicenciana: oraci\u00f3n, vida moral, vida familiar, profesi\u00f3n, trabajo, relaciones sociales, ocio\u2026; y tambi\u00e9n, cuando sea el caso, la vida de comunidad, el sacerdocio, los votos. Todo ello debe llevar a amar m\u00e1s y a trabajar mejor por los pobres de Jesucristo. \u2018Pobres de\u00a0 Jesucristo\u2019 est\u00e1 bien dicho, porque \u00e9l mismo es quien nos asegura que a \u00e9l se hace lo que se hace al menor de sus hermanos (Mt 25,40). A su vez, la dedicaci\u00f3n a ese trabajo dar\u00e1 una mayor densidad a la relaci\u00f3n personal con Dios.<\/p>\n<p>De manera que ya en los inicios de la formaci\u00f3n en el estilo vicenciano habr\u00e1 que asegurar, a la vez que un programa s\u00f3lido de vida \u2018espiritual\u2019,\u00a0 alguna clase de trabajo directo por los pobres. Si esa actividad estuviera del todo ausente en los mismos comienzos, lo que se suele conocer como formaci\u00f3n espiritual (vida de oraci\u00f3n\u2026) intentar\u00e1 crecer en un vac\u00edo vital, desprovisto de toda actividad fecunda que alimente a su vez la vida espiritual. El resultado de un tal proceso ser\u00e1 casi siempre una vida espiritual tirando a an\u00e9mica, a la vez que una escasa preocupaci\u00f3n y dedicaci\u00f3n pr\u00e1ctica\u00a0 a la redenci\u00f3n espiritual y material de los pobres.<\/p>\n<h2><strong><em>Ep\u00edlogo para pa\u00fales: Mirando hacia atr\u00e1s sin ira<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>Hace ya bastantes a\u00f1os un compa\u00f1ero de fatigas pastorales dijo al que escribe esto: \u2018No sabemos c\u00f3mo dedicarnos a trabajar por los pobres, ni lo hacemos en serio, porque nadie nos lo ense\u00f1\u00f3 ni en la teor\u00eda ni en la pr\u00e1ctica en nuestros a\u00f1os de formaci\u00f3n\u2019. O\u00eddo lo cual, se produjo en el oyente una reacci\u00f3n interior que se guard\u00f3 muy bien de expresar en voz alta: \u00bfPor qu\u00e9 no aprendes por tu cuenta en tu edad madura lo que nadie te ense\u00f1\u00f3 cuando eras joven? Pero si se quiere ser sincero hay que reconocer que no le faltaba raz\u00f3n en cuanto la observaci\u00f3n se refiere a la formaci\u00f3n de los sacerdotes y hermanos pa\u00fales, al menos en este pa\u00eds, aunque no s\u00f3lo en \u00e9l, durante los a\u00f1os cuarenta y cincuenta, y aun los sesenta y setenta, del siglo pasado.<\/p>\n<p>Ciertamente que es posible compensar en la edad madura las lagunas en la formaci\u00f3n de los a\u00f1os mozos. Pero lo normal es que, fuera de excepciones valientes, la mayor parte de la gente viva de las rentas, por as\u00ed decirlo, de la primera formaci\u00f3n en la juventud, con alg\u00fan retoque que otro, a\u00f1adido a lo largo de los a\u00f1os. Pero rara vez se repiensan y se reconstruyen, en ning\u00fan estado de vida, los fundamentos b\u00e1sicos y las estructuras fundamentales de la educaci\u00f3n primera con sus aspectos positivos y sus lagunas.<\/p>\n<p>No le faltaba raz\u00f3n del todo a nuestro compa\u00f1ero de fatigas pastorales. Para tener alguna compasi\u00f3n por los pobres y darles ayudas caritativas ocasionales que alivien su mal, pero que no pongan en peligro el bienestar propio y el amor a uno mismo, basta con practicar lo que se puede aprender en el libro del Lev\u00edtico. Pero para dedicarles la vida, poniendo en riesgo el propio bienestar, no basta con el Lev\u00edtico: hay que asimilar vitalmente y poner en pr\u00e1ctica lo que dice a los cristianos en general, y a los cristianos vicencianos en particular, el Mandamiento Nuevo del Se\u00f1or.<\/p>\n<h2><strong><em>Nota bibliogr\u00e1fica<\/em><\/strong><\/h2>\n<p>La bibliograf\u00eda usada para este art\u00edculo se cita en las referencias dentro del texto. Por lo dem\u00e1s, la bibliograf\u00eda sobre este tema es, como se suele decir, inmensa, empezando por los escritos de los llamados Padres Apost\u00f3licos, siguiendo por los Padres de la Iglesia y por los escritos teol\u00f3gicos y espirituales de todos los siglos hasta hoy mismo. Como exposici\u00f3n m\u00e1s reciente se recomienda SOBRE LA UNIDAD DEL AMOR A DIOS Y EL AMOR AL PR\u00d3JIMO, de Karl Rahner, en \u00abEscritos de Teolog\u00eda\u00bb, Taurus Ediciones, Madrid, 1967, tomo VI, pp. 271-292.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb Cuando un ni\u00f1o del pueblo de Israel aprend\u00eda de sus mayores que deb\u00eda amar a su pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo aprend\u00eda, a la vez, que ese &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/sobre-el-amor-al-projimo\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":57319,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[119,172,280,120],"class_list":["post-57315","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-gondi","tag-pobreza","tag-san-juan-de-la-cruz","tag-senora-de-gondi"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Sobre el amor al pr\u00f3jimo - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/sobre-el-amor-al-projimo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Sobre el amor al pr\u00f3jimo - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb Cuando un ni\u00f1o del pueblo de Israel aprend\u00eda de sus mayores que deb\u00eda amar a su pr\u00f3jimo como a s\u00ed mismo aprend\u00eda, a la vez, que ese ... 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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