{"id":57142,"date":"2015-04-01T06:21:21","date_gmt":"2015-04-01T04:21:21","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=57142"},"modified":"2016-07-26T19:17:51","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:51","slug":"la-urna-de-santa-luisa-de-marillac","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-urna-de-santa-luisa-de-marillac\/","title":{"rendered":"La urna de santa Luisa de Marillac"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/Louisedemarillac.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-142622\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/04\/Louisedemarillac-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>Cuando llegan a la Casa Madre, muchas Hermanas tienen especial consuelo en orar ante la urna de Santa Luisa; y muchas se preguntan: \u00bfQu\u00e9 contiene esta urna? \u00bfC\u00f3mo han llegado hasta aqu\u00ed los restos de la Fundadora de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, a trav\u00e9s de los avatares de la historia?<\/p>\n<p>Numerosos documentos, en los Archivos, permiten reconstituir los hechos y saber c\u00f3mo las Hermanas, a lo largo de los a\u00f1os, conservaron, preservaron y honraron los restos de Luisa de Marillac.<\/p>\n<h2><strong>Su entierro, el 17 de marzo de 1660<\/strong><\/h2>\n<p>En su testamento, escrito en 1645, L. de Marillac hab\u00eda dejado constancia de su deseo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPara mis funerales declaro que no quiero que se hagan otros gastos <\/em><em>que los que se han hecho para nuestras Hermanas difuntas; y si alguien <\/em><em>quisiera ser causa de que se hiciese de otro modo&#8230; ser\u00eda declararme <\/em><em>indigna de parecer haber muerto como verdadera Hermana de la Cari\u00ad<\/em><em>dad y sirvienta de los miembros de Jesucristo, aunque, sin embargo, <\/em><em>no merezco esta condici\u00f3n&#8230; \u00ab<\/em><\/p>\n<p>Aun someti\u00e9ndose de antemano a la decisi\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal, Luisa de Mari\u00adllac desea que se la entierre en San L\u00e1zaro:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;a lo largo de un muro, a los pies de la iglesia de San L\u00e1zaro, en el patio peque\u00f1o que parece un cementerio (pues se han encontrado en \u00e9l huesos de muerto)&#8230; \u00ab<\/em><\/p>\n<p>El 15 de marzo de 1660, el Se\u00f1or Lestocq, P\u00e1rroco de San Lorenzo, muy afecta\u00addo por la muerte de tan santa feligresa, suplic\u00f3 al Superior General de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad permitiera se hiciese la inhumaci\u00f3n del cuerpo de la Se\u00f1orita Le Gras en la iglesia de San Lorenzo. Desde su habitaci\u00f3n, en la que le retiene inm\u00f3vil la enfermedad, Vicente de Pa\u00fal accede a la petici\u00f3n del Pastor. Adem\u00e1s, de esa forma la Madre no quedar\u00e1 separada de las cenizas de sus hijas que antes que ella partieron para la eternidad, ya que el cemen\u00adterio parroquial rodeaba en aquel entonces la iglesia.<\/p>\n<p>El mi\u00e9rcoles 17 de marzo de 1660, todas las Hermanas, con un cirio encendido en la mano, acompa\u00f1an el cuerpo de la Srta. Le Gras, depositado en un sencillo ata\u00fad de madera, hasta la iglesia de San Lorenzo. Terminada la Misa de funerales, se hace la inhumaci\u00f3n <em>\u00aben la capilla de la Visitaci\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, en la que la Srta. <\/em><em>Le Gras hac\u00eda de ordinario sus devociones. <\/em>Una cruz con la inscripci\u00f3n \u00abSpes Uni\u00adca\u00bb, se coloca en la parte exterior del muro de la iglesia correspondiente a dicha ca\u00adpilla. Esa cruz que queda cerca del lugar de la sepultura de las Hermanas, recuerda el amor de Cristo Crucificado que apremi\u00f3 a Luisa de Marillac durante toda su vida.<\/p>\n<p>Las Hermanas gustan de ir a rezar junto a la tumba de su Fundadora. Gobillon, en 1676, relata un fen\u00f3meno extraordinario:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDe vez en cuando, se escapa (del sepulcro de la Srta. Le Gras) <\/em><em>algo como un suave vapor que exhala un perfume semejante al <\/em><em>de la violeta y el lirio; de ello pueden dar testimonio numerosas <\/em><em>personas. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>El Se\u00f1or Gobillon, que hab\u00eda llegado a ser P\u00e1rroco de San Lorenzo, hab\u00eda podi\u00addo comprobarlo por s\u00ed mismo. Por otra parte, las Hermanas que vuelven de haber estado en la iglesia rezando junto al sepulcro de Luisa de Marillac, est\u00e1n tan impreg\u00adnadas de dicho olor, que sus Compa\u00f1eras las enfermas de la enfermer\u00eda de la Casa Madre, lo perciben a su vez, quedando como embalsamadas. Ese perfume, a\u00f1ade el Se\u00f1or Gobillon, es \u00abcomo el reflejo de la humildad y del amor de Dios y de los Pobres que la Srta. Le Gras derram\u00f3 en la Iglesia durante su vida\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>Primera exhumaci\u00f3n: el 10 de abril de 1680<\/strong><\/h2>\n<p>Han transcurrido veinte a\u00f1os desde la muerte de Luisa de Marillac. Margarita Ch\u00e9tif, y despu\u00e9s Maturina Gu\u00e9rin, han asumido el pesado cargo de Superiora Ge\u00adneral de la Compa\u00f1\u00eda. En ellas y en otras Hermanas surge el deseo de que no desa\u00adparezcan para siempre los restos de su \u00abVenerada Madre\u00bb.<\/p>\n<p>Por su parte, Miguel Le Gras, no deja de pensar en su santa madre. Ha quedado viudo, se siente envejecer, y \u00e9l tambi\u00e9n concibe el mismo deseo de conservar para la posteridad el recuerdo de la que le engendr\u00f3 y tanto tuvo que sufrir por \u00e9l.<\/p>\n<p>Estas aspiraciones se consultan y comparten con la Sra. de Miramion, amiga y admiradora de Luisa de Marillac. \u00bfNo ser\u00eda posible presentar una s\u00faplica al Arzobis\u00adpo de Par\u00eds, pidi\u00e9ndole licencia para proceder a la exhumaci\u00f3n de los restos de la Se\u00f1orita Le Gras, con el fin de depositarlos en un ata\u00fad de plomo?<\/p>\n<p>El 10 de abril de 1680, Monse\u00f1or Francisco de Harley concede el permiso solici\u00adtado, pero con la condici\u00f3n de que el nuevo ata\u00fad de plomo vuelva a colocarse en el mismo lugar de la inhumaci\u00f3n. Aquel mismo d\u00eda, a la ca\u00edda de la noche, para no llamar la atenci\u00f3n de la gente, se efect\u00faa la primera exhumaci\u00f3n de los restos de Luisa de Marillac. Presencian la misma el P\u00e1rroco de San Lorenzo, Gobillon, el Supe\u00adrior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, Padre Jolly, el Director de las Hijas de la Caridad, Padre Moreau, la Superiora General, Maturina Gu\u00e9rin y las tres Con\u00adsejeras: Susana Parant, Mar\u00eda Chesse y Francisca Michaux. Est\u00e1n igualmente pre\u00adsentes: Margarita Ch\u00e9tif, antigua Superiora General, la Se\u00f1orita Luisa Renata Le Gras, nieta de Luisa y la Se\u00f1ora de Miramion. En el acta de la ceremonia se lee:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHemos encontrado solamente huesos que presentaban un color rojizo <\/em><em>y un aspecto untuoso, sin despedir ning\u00fan mal olor. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>Con gran emoci\u00f3n y respeto, las Hermanas y la Sra. de Miramion depositan los huesos en un sudario nuevo y todo ello se coloca dentro del f\u00e9retro de plomo. En la tapa se clava una placa de cobre con la siguiente inscripci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSe\u00f1orita Luisa de Marillac, viuda del Sr. Le Gras, Secretario de la Reina <\/em><em>Mar\u00eda de M\u00e9dicis, Fundadora que fue y primera Superiora de las Hijas de la Caridad, fallecida el 15 de marzo de 1660, a los 68 a\u00f1os de edad. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber orado y rociado los restos con agua bendita, se deposit\u00f3 el ata\u00fad en la misma sepultura. La ceremonia, que hab\u00eda empezado a las nueve de la tarde, se termin\u00f3 alrededor de las 12 de la noche.<\/p>\n<h2>La gran alegr\u00eda de 1755<\/h2>\n<p>En diciembre de 1755, todas las Hijas de la Caridad recib\u00edan una circular de Sor Mar\u00eda Ana Bonnejoye, Superiora General de 1742 a 1748 y de 1754 a 1760, en la que pod\u00edan leer:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abMe apresuro a anunciarles un acontecimiento que es un gran consuelo para nuestra Compa\u00f1\u00eda. Este acontecimiento, al mismo tiempo que nos recuerda el origen de nuestra Sociedad, tiene que reanimar en noso\u00adtras el esp\u00edritu de caridad, humildad y sencillez, de mortificaci\u00f3n, des\u00adprendimiento y sacrificio que desde siempre forma la base de la misma y debe seguir formando nuestro car\u00e1cter para responder a los desig\u00adnios de Dios. \u00ab<\/p>\n<p>Hac\u00eda ya varios a\u00f1os que Sor Bonnejoye aspiraba a poder trasladar los restos de Luisa de Marillac desde la iglesia de San Lorenzo a la capilla de la Casa Madre. La posibilidad de orar todos los d\u00edas junto a los restos de la venerable Madre de la Compa\u00f1\u00eda, ser\u00eda para todas las Hijas de la Caridad un medio \u00abpara revestirse mejor de su esp\u00edritu, para dejarse transformar como ella por el Esp\u00edritu de Jesucristo, Dios de ternura, de compasi\u00f3n, de caridad hacia todos los hombres\u00bb.<\/p>\n<p>Las negociaciones fueron largas, ya que el Arzobispo de Par\u00eds se mostraba reti\u00adcente en un principio. Finalmente, acab\u00f3 por ceder a las piadosas y reiteradas instan\u00adcias de la Superiora General de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. El 22 de octu\u00adbre de 1755, Monse\u00f1or de Beaumont, Arzobispo de Par\u00eds, autoriz\u00f3 la exhumaci\u00f3n del cuerpo de la Se\u00f1orita Luisa de Marillac, su traslado y posterior inhumaci\u00f3n en la capilla de la Comunidad de la Caridad, establecida en el arrabal San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>El traslado se fij\u00f3 para el 24 de noviembre por la tarde. Deb\u00eda hacerse sin ru\u00eddo ni ostentaci\u00f3n. Pero todos los sacerdotes de San Lorenzo se hallaban presentes, as\u00ed como numerosos Sacerdotes de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad de la Casa Madre y de Par\u00eds, la Duquesa de Villars, amiga de la Comunidad. Despu\u00e9s de la exhuma\u00adci\u00f3n, el ata\u00fad se deposit\u00f3 en una arca grande de roble, la cual se coloc\u00f3 encima de un carro peque\u00f1o forrado de negro. Cuatro sacerdotes portadores de cirios rodeaban el coche. La procesi\u00f3n se puso en marcha encabezada por el P\u00e1rroco de San Loren\u00adzo, el Superior General, Sr. Debras, el Director General, Sr. Jaquier. Segu\u00edan a conti\u00adnuaci\u00f3n numerosos sacerdotes con sobrepelliz. Todas las Hermanas, con una vela en la mano, formaban una valla de honor en el patio de la Casa Madre. En todos los rostros se pod\u00eda leer una alegr\u00eda inmensa.<\/p>\n<p>Cantos y oraciones se van sucediendo mientras el arca se deposita en una fosa preparada en el centro de la capilla. Una l\u00e1pida de m\u00e1rmol negro, con un largo epita\u00adfio, se\u00f1ala a todos la presencia de los huesos de Luisa de Marillac:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAqu\u00ed yace la Se\u00f1ora Luisa de Marillac, viuda del Se\u00f1or Le Gras, Secre\u00adtario de Ordenes de la Reina Mar\u00eda de M\u00e9dicis, fundadora y primera superiora de las Hijas de la Caridad, siervas de los pobres enfermos, inhumada en la Capilla de la Visitaci\u00f3n de la iglesia parroquial de San Lorenzo el 17 de marzo de 1660 y trasladada a esta Capilla, para con\u00adsuelo de la Compa\u00f1\u00eda, el 24 de noviembre de 1755. Verdadera Madre de los pobres, modelo de todas las virtudes, digna del descanso eter\u00adno. Que sus venerables cenizas, al recordar su caridad, infundan su es\u00adp\u00edritu. \u00ab<\/p>\n<p>La Madre Bonnejoye terminaba su circular de diciembre de 1755 con una plega\u00adria en la que ped\u00eda para todas las Hijas de la Caridad la fidelidad inviolable a su voca\u00adci\u00f3n y la conservaci\u00f3n del esp\u00edritu primitivo.<\/p>\n<p>Nadie pod\u00eda imaginarse entonces que 34 a\u00f1os m\u00e1s tarde iba a estallar una terri\u00adble Revoluci\u00f3n, cuyos resultados ser\u00edan la supresi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, la dispersi\u00f3n de las Hermanas, la venta de los inmuebles, la demolici\u00f3n de la capilla.<\/p>\n<h2><strong>Por 60 monedas de plata<\/strong><\/h2>\n<p>Es cierto que la Revoluci\u00f3n Francesa de 1789 puso de relieve los grandes princi\u00adpios de Libertad, Igualdad, Fraternidad&#8230; Pero r\u00e1pidamente tom\u00f3 un sesgo anticat\u00f3\u00adlico. La Constituci\u00f3n civil del Clero, votada el 12 de julio de 1790, quiso hacer de la Iglesia de Francia una Iglesia Nacional, y numerosos sacerdotes, religiosas, seglares, pagaron con su vida el haberse negado a separarse de Roma. En Arras, en Angers, en Dax, hubo Hijas de la Caridad que murieron m\u00e1rtires de la Fe.<\/p>\n<p>El viernes santo, 6 de abril de 1792, una ley suprime todas las Congregaciones religiosas; a las Hijas de la Caridad no se las menciona en tal decreto, pero el 23 de agosto siguiente se les notifica que han de abandonar su Casa Madre en el plazo de tres d\u00edas. Vestidas de seglar, las Hermanas marchan, unas con su familia, otras pueden acogerse en las diferentes casas de Par\u00eds. Durante los d\u00edas siguientes, hay numerosas ejecuciones de sacerdotes en las c\u00e1rceles de la ciudad. Los acontecimientos se precipitan: el 22 de septiembre se proclama la Rep\u00fablica; el 21 de enero de 1793 es ejecutado el rey Luis XVI.<\/p>\n<p>Sor Antonia Deleau, la Superiora General, se ha quedado en Par\u00eds, pero el 17 de septiembre de 1793, se publica una nueva ley que autoriza a detener a todos los sospechosos, a todos los que parecen opuestos a los principios republicanos. Sor Deleau juzga m\u00e1s prudente salir de Par\u00eds, y el 11 de noviembre de 1793, se retira a casa de unos familiares suyos, en Bray, Departamento de Somme. El Gran Terror rei\u00adna en Francia: los arrestos, matanzas, deportaciones se multiplican. La ca\u00edda de Ro\u00adbespierre, en julio de 1794, pone fin a la violencia incontrolada.<\/p>\n<p>En 1797, Sor Antonia Deleau regresa a Par\u00eds y se acomoda en la casa n\u00famero 45 de la calle Macons-Sorbonne, la actual calle de Champollion, en el distrito V. Algunas Hermanas se unen a ella. Otras contin\u00faan dispersas por la capital. Mar\u00eda Francisca Wille y Margarita Francois viven en el arrabal de San Mart\u00edn, actual distri\u00adto X. B\u00e1rbara Callier prosigue su servicio a los Ancianos del Asilo del Santo Nombre de Jes\u00fas. Las tres quedan cerca de la antigua Casa Madre, cuyos locales, que han pasado a ser bienes nacionales, han sido vendidos al Sr. Lebrun. En septiembre, se enteran de que los edificios van a ser derribados, y se preguntan con inquietud qu\u00e9 va a ser de los preciosos restos de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Inmediatamente, las tres Hermanas informan a Sor Antonia Deleau y se decide hacer alguna gesti\u00f3n con el propietario de la casa para tratar de recuperar el ata\u00fad. El 25 de septiembre de 1797, el ciudadano Lebrun firma el resguardo siguiente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abReconozco haber recibido de la ciudadana Francisca Wille la cantidad <\/em><em>de sesenta libras en pago de una caja de plomo encerrada dentro de <\/em><em>otra de madera tal y como se han encontrado en el que fue emplaza\u00ad<\/em><em>miento de la capilla de las presentes Hermanas de la Caridad. Firmado <\/em><em>en Par\u00eds, el 3 Vendimiario, a\u00f1o 6.\u00b0 de la Rep\u00fablica. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>La ciudadana B\u00e1rbara Callier acompa\u00f1\u00f3 hasta la casa n.\u00b0 9 de la calle del Arra\u00adbal San Mart\u00edn, a los cuatro hombres que llevaban la caja de plomo, la cual qued\u00f3 all\u00ed depositada con la consiguiente emoci\u00f3n para las Hermanas al recibir nuevamente los restos de la Fundadora de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. El ata\u00fad se coloc\u00f3 en la cueva. Hab\u00edan llegado a tiempo, porque aquel mismo d\u00eda quedaba de\u00adrruida la capilla, as\u00ed como tambi\u00e9n el Seminario y las Enfermer\u00edas.<\/p>\n<p>En medio de su reconocimiento al Se\u00f1or por haber permitido aquel aconteci\u00admiento, le quedaba a Madre Deleau el problema de c\u00f3mo conservar el ata\u00fad con las preciosas reliquias en una casa de vecindad. Al reflexionar en ello, le pareci\u00f3 que pod\u00eda ser una soluci\u00f3n el pasar los restos a una caja m\u00e1s peque\u00f1a y por lo tanto m\u00e1s f\u00e1cil de guardar. Con la madera del arca exterior mand\u00f3 hacer otra peque\u00f1a de 65 cm. de largo por 40 de ancho, forr\u00e1ndola de plomo en su interior.<\/p>\n<p>El martes 11 de octubre de 1797, el Se\u00f1or Emery, Vicario General de la Di\u00f3cesis de Par\u00eds, procedi\u00f3 al reconocimiento de los restos. Baj\u00f3 a la cueva, comprob\u00f3 la pla\u00adca del ata\u00fad, pidi\u00f3 a las Hermanas que hab\u00edan sido sus protagonistas que le relataran los hechos recientes, y se abri\u00f3 el f\u00e9retro. Sor Antonia Deleau, ayudada por otras dos Hermanas, Sor Clara Massal y Sor Gilette Ricourt, toman con todo cuidado los huesos y &#8216;delicadamente los depositan en la caja peque\u00f1a que se hab\u00eda tapizado con una tela blanca. El polvo se recoge en una caja de hierro. Todos los preciosos restos se cubren con algod\u00f3n para evitar los choques en los momentos en que se transpor\u00adtasen. La placa de cobre que permite constatar la autenticidad de los restos, se des\u00adclava del ata\u00fad y se coloca dentro de la caja, que se cierra con llave y se sella, llev\u00e1n\u00addose despu\u00e9s a la calle Macons-Sorbonne donde ocho Hijas de la Caridad la esperan rezando.<\/p>\n<h2>Presente en el renacimiento de la Compa\u00f1\u00eda<\/h2>\n<p>El golpe de Estado de 9 y 10 de noviembre de 1799 coloca a Bonaparte al frente del gobierno de Francia. Queriendo dotar de enfermeras a los hospitales, que alber\u00adgan numerosos enfermos, autoriza que la Comunidad se congregue de nuevo. Con fecha 12 de diciembre de 1800, se firma una Orden del Ministerio del Interior:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLa ciudadana Antonia Deleau, Superiora de las Hijas de la Caridad, aqu\u00ed presente, queda autorizada a preparar y suministrar alumnas para el ser\u00advicio de los Hospitales. \u00ab<\/p>\n<p>Y con tal fin, se pone a su disposici\u00f3n una casa: el antiguo colegio de Hu\u00e9rfa\u00adnas de la Madre de Dios, creado en 1650 por el Sr. Olier, P\u00e1rroco de San Sulpicio. El edificio, confiscado durante la Revoluci\u00f3n, est\u00e1 deshabitado; despu\u00e9s de algunas reparaciones necesarias, el 20 de enero de 1801, las Hermanas toman posesi\u00f3n de su nueva Casa Madre, en la calle del \u00abVieux Colombier\u00bb.<\/p>\n<p>Madre Antonia Deleau decide trasladar los restos de Luisa de Marillac, desde la calle Macons Sorbonne a la nueva Casa Madre. Esta vez, es el Vicario General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y de las Hijas de la Caridad, Se\u00f1or Placiard, quien preside el traslado. El 4 de mayo de 1802, hace el reconocimiento de la caja que le presenta la Superiora de la Casa, Sor Clara Massal y, despu\u00e9s de verificar los sellos colocados en 1797, a primeras horas de aquella tarde, un hombre de confianza trans\u00adporta la preciosa caja a la calle del Vieux Colombier. Se ha designado a Sor Gillete Ricourt y a Sor Elisabeht Lepinasse para ser las que reciban las reliquias y las deposi\u00adten en la capilla, en donde se han reunido todas las Hermanas. Despu\u00e9s de unos momentos de oraci\u00f3n, muy fervorosa, las dos mismas Hermanas llevan las reliquias al piso 2.\u00b0 de la casa, a la Sala de Ejercicios, que se sit\u00faa encima de la capilla. Quince Hermanas firmaron el acta del traslado.<\/p>\n<h2><strong>La primera en llegar a la calle del Bac<\/strong><\/h2>\n<p>La Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad se va reconstituyendo poco a poco. Pa\u00adsados los a\u00f1os tormentosos de la Revoluci\u00f3n, las Hermanas se sienten felices de reanudar la vida de comunidad. Llegan numerosas las postulantes, y la casa de la calle del Vieux Colombier resulta pronto demasiado peque\u00f1a. El gobierno busca d\u00f3nde instalar a las Hijas de la Caridad. En mayo de 1813, la ciudad de Par\u00eds pone a disposi\u00adci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda el palacete llamado de Ch\u00e1tillon, sito en la calle del Bac. El go\u00adbierno se encarga de las reparaciones y reformas necesarias, y mientras duran \u00e9stas, las Hermanas esperan antes de cambiarse de casa. Pero un acontecimiento exterior precipita la mudanza.<\/p>\n<p>El 18 de junio de 1815, Napole\u00f3n es derrotado en Waterloo. Los ej\u00e9rcitos victo\u00adriosos le persiguen y se acercan a Par\u00eds. El 28 de junio, las tropas est\u00e1n en Saint De\u00adnis, y el gobierno se inquieta por las j\u00f3venes educandas de la Casa de la Legi\u00f3n de Honor. No pareci\u00e9ndole que est\u00e9n seguras en Saint Denis, decide trasladarlas a Pa\u00adr\u00eds, a la calle del Vieux Colombier. Las Hermanas tienen, pues, que marchar a la calle del Bac.<\/p>\n<p>La noticia de que los soldados est\u00e1n tan cerca, llena de espanto a Sor Gaubert, quien, el 29 de junio, llama a un coche de punto (o de alquiler). Son las 10 de la ma\u00f1ana. Toda temblorosa toma consiguo la caja que contiene los restos de Luisa de Marillac, sube al coche y, con un crucifijo en la mano, pide al cochero que la lleve a toda prisa a la calle del Bac. All\u00ed deposita su preciosa carga en la sacrist\u00eda&#8230;<\/p>\n<p>Poco despu\u00e9s, van llegando las Hermanas. Una vez pasada la emoci\u00f3n, Sor Dant, encargada de la sacrist\u00eda, y Sor Gaubert colocan las reliquias de Luisa de Marillac en la Sala de Ejercicios, dispuesta encima de la capilla. All\u00ed permanecieron durante varios a\u00f1os los restos de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>La circular de 1.\u00b0 de enero de 1825, de Sor Catalina Amblard que fue Superiora General de 1821 a 1827, relata a las Hermanas el nuevo traslado de las reliquias efec\u00adtuado el 5 de noviembre de 1824:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLos restos mortales de nuestra venerable madre y Fundadora han que\u00ad<\/em><em>dado depositados en una fosa que hab\u00edamos mandado construir para tal efecto en la nave de nuestra capilla. Dicha fosa se ha cubierto con una gran l\u00e1pida de m\u00e1rmol negro, que lleva grabado el mismo epitafio que la que hab\u00eda en nuestra antigua casa sobre la tumba de nuestra Venerable Madre; se han a\u00f1adido las fechas de los \u00faltimos traslados. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>Madre Catalina Amblard explica a continuaci\u00f3n que recordar a Luisa de Mari\u00adIlac, tener presente su memoria, es un medio para renovarse en las virtudes de las que ella dio ejemplo durante su vida.<\/p>\n<h2><strong>La humilde \u00abSe\u00f1orita\u00bb sale de la sombra<\/strong><\/h2>\n<p>El 16 de junio de 1882, el Padre Fiat, Superior General desde hac\u00eda cuatro a\u00f1os, preside una sesi\u00f3n extraordinaria del Consejo de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Cari\u00addad. La finalidad de dicha reuni\u00f3n es la de examinar si procede o no poner en mar\u00adcha la idea que se ha concebido anteriormente de emprender el proceso de beatifi\u00adcaci\u00f3n de la Se\u00f1orita Le Gras, co-Fundadora de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Los miembros del Consejo toman por unanimidad la decisi\u00f3n de llevar a cabo ese trabajo tan cargado de esperanzas para toda la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>En 1886, el Padre Fiat escribe el pr\u00f3logo de la edici\u00f3n de los cuatro tomitos que presentan la vida y escritos de Luisa de Marillac.<\/p>\n<p><em>\u00abNo tendr\u00e1n dificultad en comprender, queridas hijas, la finalidad que nos hemos propuesto al publicar esta obra: dar a conocer mejor a las Hijas de la Caridad a la que su madre y fundadora, y con ello ayu\u00addarlas a penetrarse mejor de su esp\u00edritu, recordando los or\u00edgenes de su Compa\u00f1\u00eda y mostrarles, mediante las ense\u00f1anzas de Luisa de Mari\u00adllac, que la Compa\u00f1\u00eda ha sido establecida sobre los cimientos de la humildad, de la pobreza y de la confianza en Dios\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los pasos y gestiones para llegar al reconocimiento de la santidad de Luisa de Marillac van avanzando lentamente. El 10 de junio de 1895, el Papa Le\u00f3n XIII firma el decreto de introducci\u00f3n de la causa de Beatificaci\u00f3n. A continuaci\u00f3n se desarro\u00adllan largas encuestas con comparecencia de testigos que declaran acerca de las vir\u00adtudes de la Sierva de Dios, con examen detallado de las curaciones milagrosas y con un estudio profundo de todos sus escritos. Todo ello queda terminado en Par\u00eds en abril de 1905. Las actas ocupan 1.586 folios.<\/p>\n<p>Poco antes de terminar esta larga encuesta, se procede al reconocimiento ofi\u00adcial de las reliquias de la futura Beata. Para ayudar a las Hermanas a que vivieran plenamente tal acontecimiento, el domingo 26 de marzo de 1905, la Directora del Seminario prepara la lectura, en el refectorio, del relato de los diversos traslados de los restos de la Se\u00f1orita Le Gras. El lunes por la tarde, las Hermanas hicieron la ora\u00adci\u00f3n al comp\u00e1s de los golpes de pico para levantar la piedra del sepulcro. El mi\u00e9rcoles por la ma\u00f1ana, una instrucci\u00f3n especial en el Seminario, dio el tono espiritual de la ceremonia.<\/p>\n<p>Por la tarde de aquel 29 de marzo de 1905, en presencia del representante del Arzobispo de Par\u00eds, de los Superiores Generales, de tres m\u00e9dicos, de numerosos Sa\u00adcerdotes de la Misi\u00f3n e Hijas de la Caridad, se sac\u00f3 de la fosa situada en el pasillo de la nave central de la Capilla, la caja que conten\u00eda los restos de Luisa de Marillac y se llev\u00f3 en procesi\u00f3n a la Sala de Ejercicios.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber comprobado la autenticidad de los sellos que se pusieron en 1824, los m\u00e9dicos abrieron la caja y depositaron los huesos en una mesita cubierta con un mantel blanco; despu\u00e9s, procedieron a la identificaci\u00f3n de los mismos. La Hermana encargada de redactar el acta de esta ceremonia hace constar:<\/p>\n<p><em>\u00abNos com\u00edamos con los ojos aquella mesita y nuestros corazones lat\u00edan <\/em><em>aceleradamente al contemplar por primera vez los restos venerados de <\/em><em>nuestra piadosa Fundadora. Nuestra Madre (Madre Kieffer) estaba ra\u00ad<\/em><em>diante de alegr\u00eda, y despu\u00e9s de cierta ansiedad, al principio, el rostro de Nuestro Muy Honorable Padre (Padre Fiat) se ilumin\u00f3 tambi\u00e9n\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Mientras que los m\u00e9dicos prosegu\u00edan su trabajo, se invit\u00f3 a las Hermanas a que fueran desfilando por delante de aquella mesa. La narradora a\u00f1ade:<\/p>\n<p><em>\u00abLas Hermanitas del Seminario pasaban tan penetradas, tan recogidas,<br \/>\n<\/em><em>que nuestra Madre les dec\u00eda de vez en cuando: \u00abPero miren\u00bb\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Los preciosos restos se colocaron en una nueva caja de roble que volvi\u00f3 a depo\u00adsitarse en la fosa en espera de la beatificaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>El altar de la Bienaventurada Luisa de Marillac<\/strong><\/h2>\n<p>El domingo 9 de mayo de 1920, en la Bas\u00edlica de San Pedro, en Roma, se cele\u00adbr\u00f3 solemnemente la Beatificaci\u00f3n de la Venerable Sierva de Dios Luisa de Marillac, co-Fundadora de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En la Casa Madre, desde hac\u00eda varios meses, se estaba preparando el altar de la futura Bienaventurada en la cabecera de la nave lateral izquierda. En 1849 se hab\u00eda puesto all\u00ed un altar dedicado a la Santa Cruz, haciendo juego con el de las Aparicio\u00adnes, colocado, en la misma fecha, en la nave lateral derecha (donde ahora se halla el altar dedicado a San Vicente).<\/p>\n<p>En el altar que se estaba preparando, se hab\u00eda previsto un lugar para colocar la urna con los restos. A modo de retablo, hab\u00eda un altorrelieve representando la glo\u00adrificaci\u00f3n de Luisa de Marillac. La escultura, de Lef\u00e9vre, representaba en el \u00e1pice a la Sant\u00edsima Virgen, sentada con el Ni\u00f1o en sus rodilas, y \u00c9ste, con una corona en la mano, se dispon\u00eda a coronar a la Bienaventurada. A la izquierda, San Vicente, con delicado gesto, acog\u00eda a Luisa de Marillac a punto de subir las gradas que llevaban hasta el trono de Mar\u00eda. En la parte de abajo, dos Hijas de la Caridad, contemplaban con admiraci\u00f3n a su Bienaventurada Madre. En torno al altar, campeaban las fechas principales de la vida de la Srta. Le Gras.<\/p>\n<p>La urna de roble con guarniciones de bronce dorado fue esculpida en los talleres del Sr. Brunet. El 6 de abril de 1920, los restos de Luisa de Marillac se exhumaron de nuevo en presencia de numerosos testigos y se llevaron a la Sala de Ejercicios, adornada con ramas de laurel. Los m\u00e9dicos colocaron los huesos en su posici\u00f3n na\u00adtural y los ensartaron con un alambre de plata. Todo ello qued\u00f3 envuelto en un suda\u00adrio de seda blanca. Entonces, se deposit\u00f3 el esqueleto en el f\u00e9retro que hab\u00eda servido para trasladar desde B\u00e9lgica el cuerpo de San Vicente. De momento, las reliquias quedaron en la habitaci\u00f3n llamada \u00abSan Rafael\u00bb, entre el Economato y el coro de la capilla.<\/p>\n<p>Con gran esmero y fervor, las Hermanas se pusieron a preparar el h\u00e1bito que hab\u00eda de revestir a la Bienaventurada: vestido y delantal de seda gris azulada, cofia negra, como se ve\u00eda representada en los grabados antiguos, medias y una especie de zapatillas.<\/p>\n<p>El martes 29 de junio de 1920, el cuerpo vestido y reclinado en una colchoneta blanca, qued\u00f3 depositado en la urna, en presencia del Vicario General de Par\u00eds, dele\u00adgado por el Arzobispo. Los sellos y el acta dan fe de la autenticidad de los restos de la Bienaventurada Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>En su circular del 1 de enero de 1921, la Madre Emilia Maurice recuerda todas las alegr\u00edas proporcionadas por el a\u00f1o 1920 y desea que en toda Hija de la Caridad pueda reconocerse.<\/p>\n<p><em>\u00abese sello de humildad, de sencillez y de caridad que Nuestra Madre hab\u00eda dejado impreso en su Compa\u00f1\u00eda naciente.<\/em><\/p>\n<p><em>Preciso es que en sus hijas, extendidas por el mundo entero, se pueda <\/em><em>encontrar, junto con su abnegaci\u00f3n hacia todas las miserias y su olvi\u00ad<\/em><em>do completo de s\u00ed mismas, ese esp\u00edritu interior que constituy\u00f3 la sal\u00ad<\/em><em>vaguarda de la perfecci\u00f3n de Luisa de Marillac, en medio de su vida tan ajetreada y del trabajo absorbente que le impon\u00eda su cargo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Todo estaba dispuesto para poder celebrar en Par\u00eds el triduo en honor de la Bienaventurada Luisa de Marillac. Las fiestas se desarrollaron primero en la iglesia de San Sulpicio, del 24 al 26 de junio. Y el d\u00eda 27, la Capilla de la Casa Madre se estremeci\u00f3 a su vez con los cantos de j\u00fabilo y alegr\u00eda.<\/p>\n<h2><strong>El altar de Santa Luisa de Marillac<\/strong><\/h2>\n<p>Catorce a\u00f1os transcurrieron, ricos en acontecimientos para la Compa\u00f1\u00eda: cele\u00adbraci\u00f3n del tercer centenario de su fundaci\u00f3n, beatificaci\u00f3n de Catalina Labour\u00e9 y, el 7 de noviembre de 1933, firma del Decreto proclamando que el nombre de Luisa de Marillac puede quedar inscrito en el Cat\u00e1logo de los Santos.<\/p>\n<p>Pocos meses separan esta proclamaci\u00f3n de la fecha fijada para la canonizaci\u00f3n: 11 de marzo de 1934. Precede una preparaci\u00f3n intensiva. Madre Lebrun insiste en la dimensi\u00f3n espiritual y redacta para \u00abEl Eco\u00bb de febrero de 1934, un art\u00edculo titula\u00addo \u00abPrepar\u00e9monos para la Canonizaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u00abLo que la Iglesia va a glorificar en nuestra Madre es su Caridad, su Amor a Dios y al pr\u00f3jimo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Madre Lebrun desarrolla a continuaci\u00f3n las caracter\u00edsticas de esa Caridad que \u2014dice&#8211; deben ser tambi\u00e9n !as de la nuestra: Caridad verdadera, irradiante, cor\u00addial&#8230;<\/p>\n<p>Ese mismo n\u00famero del \u00abEco\u00bb anuncia las modificaciones que se ha previsto ha\u00adcer en el altar de Luisa de Marillac. La urna ser\u00e1 sustituida por otra de nuevo modelo sobre la que velar\u00e1n dos querubines como aquellos Angeles que, seg\u00fan la Escritura, guardaban celosamente la tumba de Mois\u00e9s. El altorrelieve del retablo ser\u00e1 igualmente sustituido por un mosaico en armon\u00eda con el de la Virgen Poderosa y el de San Jos\u00e9: los rayos de luz que de \u00e9l habr\u00e1n de partir se proyectar\u00e1n sobre la urna.<\/p>\n<p>El 11 de marzo de 1934, la Bas\u00edlica de San Pedro, en Roma, se ve llena de nume\u00adrosos peregrinos procedentes de todos los puntos del mundo, para tomar parte en la glorificaci\u00f3n de aquella que, juntamente con San Vicente de Pa\u00fal, les se\u00f1ala e in\u00advita a recorrer el camino de la Caridad. El Papa P\u00edo XI proclama solemnemente la santidad de Luisa de Marillac. Inmediatamente se dejan oir las trompetas de plata, las campanas de San Pedro y el repique alborozado de las 300 iglesias de Roma. El triduo de Roma qued\u00f3 marcado por el espl\u00e9ndido pareg\u00edrico pronunciado por el Car\u00addenal Pacelli, futuro P\u00edo XII.<\/p>\n<p>En la Casa Madre qued\u00f3 fijado el triduo para los d\u00edas 16, 17 y 18 de abril de 1934. M\u00e1s de una vez surgi\u00f3 la duda: \u00bfestar\u00e1 terminado el altar para entonces? No fueron pocas las inquietudes por las que pasaron tanto la Madre General como la Ec\u00f3noma.<\/p>\n<p>El d\u00eda de la canonizaci\u00f3n la urna no estaba terminada todav\u00eda&#8230; Adem\u00e1s, la Madre Lebrun hab\u00eda aprovechado las reformas que se estaban haciendo en la capilla para pedir al artista Bussy que pintara un nuevo fresco para el arco de medio punto del altar mayor, ya que el primitivo parec\u00eda hacer recaer toda la importancia en las Her\u00admanas.<\/p>\n<p>Por fin, el 13 de abril, a las cuatro de la tarde, la nueva urna estaba lista. Se colo\u00adc\u00f3 encima del altar de m\u00e1rmol blanco renovado por completo. En el n\u00famero del \u00abEco\u00bb de mayo de 1934, Madre Lebrun presenta <em>\u00abesa obra maestra de orfebrer\u00eda y arte reli\u00ad<\/em><em>gioso\u00bb <\/em>y explica la simbolog\u00eda de la ornamentaci\u00f3n. Las iniciales de Luisa de Marillac van entrelazadas con azucenas estilizadas que manifiestan la pureza de nuestro Amor. Al pie del altar, en tonos p\u00e1lidos campea la Cruz con la inscripci\u00f3n <em>Spes Unica, <\/em>que recuerda el \u00faltimo deseo de Luisa de Marillac. Su testamento espiritual va grabado en mosaico de oro sobre el altar. En el frontispicio de la urna, un escudo de esmalte reproduce el sello de la Compa\u00f1\u00eda: un coraz\u00f3n rodeado de llamas con la expresi\u00f3n <em>\u00abCaritas Christi urget nos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>En el coraz\u00f3n de toda Hija de la Caridad resuenan y est\u00e1n grabadas las palabras que P\u00edo XI pronunci\u00f3 el d\u00eda de la Canonizaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abLa Caridad de Cristo nos apremia\u00bb, es la m\u00e1xima admirable del ap\u00f3stol San Pablo, la que Santa Luisa de Marillac quiso tomar como ejemplo y como regla de toda su vida y de todas sus obras\u2026Ah\u00ed ten\u00e9is\u2026 un ejemplo muy oportuno que comprender y que imitar\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando llegan a la Casa Madre, muchas Hermanas tienen especial consuelo en orar ante la urna de Santa Luisa; y muchas se preguntan: \u00bfQu\u00e9 contiene esta urna? \u00bfC\u00f3mo han llegado hasta aqu\u00ed los restos de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-urna-de-santa-luisa-de-marillac\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":142622,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[162,177,172,143,140],"class_list":["post-57142","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-gobillon","tag-jolly","tag-pobreza","tag-san-lazaro","tag-san-sulpicio"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La urna de santa Luisa de Marillac - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-urna-de-santa-luisa-de-marillac\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La urna de santa Luisa de Marillac - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cuando llegan a la Casa Madre, muchas Hermanas tienen especial consuelo en orar ante la urna de Santa Luisa; y muchas se preguntan: \u00bfQu\u00e9 contiene esta urna? \u00bfC\u00f3mo han llegado hasta aqu\u00ed los restos de ... 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