{"id":56542,"date":"2015-03-13T08:41:00","date_gmt":"2015-03-13T07:41:00","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=56542"},"modified":"2016-07-26T19:17:52","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:52","slug":"el-laicado-vicenciano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-laicado-vicenciano-2\/","title":{"rendered":"El laicado vicenciano"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/DSCN0577.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141566\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/DSCN0577-300x189.jpg?resize=300%2C189\" alt=\"DSCN0577\" width=\"300\" height=\"189\" \/><\/a>Mi participaci\u00f3n en el primer congreso nacional de los \u00abMovimientos Vicencia\u00adnos\u00bb celebrado en Madrid, en abril de 1988, me ha proporcionado la oportunidad de reflexionar de nuevo en este tema importante y actual. Ese \u00abencuentro\u00bb se propo\u00adn\u00eda estudiar las incidencias del S\u00ednodo de los Laicos y buscar una mayor cooperaci\u00f3n entre todos aquellos y aquellas que, bajo t\u00edtulos muy diversos, se consideran disc\u00edpu\u00adlos de San Vicente de Pa\u00fal y de Santa Luisa de Marillac y quieren vivir de su esp\u00edritu en el mundo de hoy en el que existen tantas pobrezas.<\/p>\n<p>En este primer art\u00edculo quisiera recordar, ante todo, que nuestros Fundadores fueron, en su tiempo y a su manera, grandes \u00abpromotores\u00bb del Laicado y presentar un cuadro de conjunto de los Movimientos que nos son m\u00e1s afines.<\/p>\n<h2><strong>I. Nuestros fundadores y los laicos<\/strong><\/h2>\n<p>En el siglo XVII, el t\u00e9rmino \u00ablaico\u00bb no se empleaba en el sentido concreto que tratamos de darle hoy en la Iglesia. Y esto por la buena y sencilla raz\u00f3n de que, en aquel entonces, no exist\u00eda la realidad que, bajo esta palabra, se pone o se vuelve a poner de relieve desde el Vaticano II. Aunque evitando todo anacronismo, una vez m\u00e1s podemos ver, sin embargo, en San Vicente y Santa Luisa a \u00abprecursores\u00bb cuyas intuiciones e iniciativas hemos de actualizar&#8230;<\/p>\n<p>De hecho, la Teolog\u00eda y la Pastoral de su \u00e9poca conced\u00edan un lugar privilegiado a la dimensi\u00f3n jer\u00e1rquica de la Iglesia, a su organizaci\u00f3n interna en detrimento del dinamismo misionero del Pueblo de Dios, y con mayor raz\u00f3n, del Laicado como tal. Al principio, el mismo San Vicente se vio fuertemente tentado de obtener una buena situaci\u00f3n en ese conjunto, buscando beneficios considerables y un \u00abhonesto retiro\u00bb. Y, cosa curiosa, que no se ha puesto suficientemente de relieve, <em>son precisamente <\/em><em>unos laicos quienes le van a alejar de ese proyecto, haci\u00e9ndole descubrir a los Pobres <\/em>y plante\u00e1ndole los interrogantes m\u00e1s decisivos a este respecto.<\/p>\n<p>Cuando San Vicente habla del acontecimiento de Folleville, siempre dice que la iniciativa proced\u00eda de la Se\u00f1ora de Gondi. Le pidi\u00f3 no solamente que predicara para exhortar a la gente a la confesi\u00f3n general, sino tambi\u00e9n que continuara aquella primera experiencia.<\/p>\n<p>Lo mismo sucede unos meses m\u00e1s tarde en Ch\u00e1tillon. Son tambi\u00e9n los feligre\u00adses quienes van a llamar la atenci\u00f3n de su P\u00e1rroco sobre la situaci\u00f3n dram\u00e1tica de un pobre hombre enfermo y abandonado. \u00bfHar\u00eda falta agruparse para hacer frente a esas desgracias?&#8230;<\/p>\n<p>En los comienzos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad, encontraremos tam\u00adbi\u00e9n a una buena campesina, Margarita NASEAU, a quien parece se debe la iniciati\u00adva al orientar a San Vicente hacia un servicio de los Pobres a trav\u00e9s de los Pobres.<\/p>\n<p>Empujado por aquellos laicos que le abren horizontes insospechados, San Vi\u00adcente <em>va a devolverles sus propias preguntas, <\/em>les pide que tomen sus responsabilida\u00addes y les ayuda a organizarse para hacer frente a ello. Y ah\u00ed es donde se revela su genio organizador, su sentido de las personas, de las dimensiones sociales que tie\u00adnen los problemas planteados y, por encima de todo, su talento para percibir las l\u00ed\u00adneas de fuerza humanas y espirituales de la acci\u00f3n que era preciso emprender.<\/p>\n<h3>A. <strong>La prioridad a los pobres en nombre de Jesucristo<\/strong><\/h3>\n<p>El t\u00edtulo de \u00abSiervas de los Pobres\u00bb fue dado p\u00f3r los Fundadores a las Damas de la Caridad, como tambi\u00e9n lo dar\u00edan despu\u00e9s a las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h4><strong>1. La finalidad.<\/strong><\/h4>\n<p>El primer art\u00edculo de los diversos reglamentos de las \u00abCaridades\u00bb \u2014art\u00edculo en el que se expresa la finalidad y por tanto el objetivo principal\u2014 recoge constante\u00admente las mismas perspectivas en t\u00e9rminos muy bellos.<\/p>\n<p><em>\u00abLa Cofrad\u00eda de la Caridad, <\/em>dice por ejemplo el Reglamento general de las Cari\u00addades de mujeres, <em>ha sido instituida para honrar a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Patrono de la misma, y a su Santa Madre y para <\/em><strong>asistir a los Pobres enfermos <\/strong><em>de los luga\u00adres en donde est\u00e1 establecida, corporal y espiritualmente:<\/em><\/p>\n<p><strong>* corporalmente, <\/strong><em>administr\u00e1ndoles su bebida y su comida y los medica\u00ad<\/em><em>mentos necesarios durante el tiempo de su enfermedad,<\/em><\/p>\n<p><em>* y <\/em><strong>espiritualmente <\/strong><em>haciendo que les administren los Sacramentos de la <\/em><em>Penitencia, la Eucarist\u00eda y la Extrema-Unci\u00f3n, y procurando que los que mueran sal\u00adgan de este mundo en buen estado <\/em>y <em>que los que curen tomen la resoluci\u00f3n de bien <\/em><em>vivir en adelante.\u00bb <\/em>(Coste XIII, 419; S\u00edg. X, 571).<\/p>\n<p>Lo mismo vemos en el Reglamento de las mujeres de Ch\u00e1tillon que fue el primero:<\/p>\n<p>\u00abPuesto que la caridad para con el pr\u00f3jimo es una se\u00f1al infalible de los verdade\u00adros hijos de Dios y como uno de los principales actos de la misma es visitar y alimen\u00adtar a los pobres enfermos, algunas piadosas se\u00f1oritas y unas cuantas virtuosas Se\u00ad\u00f1oras de la ciudad de Ch\u00e1tillon-les-Dombes, de la di\u00f3cesis de Lyon, deseando obte\u00adner esta misericordia de Dios de ser verdaderas hijas suyas, han decidido reunirse para <strong>asistir corporal y espiritualmente <\/strong>a las personas de su ciudad, que a veces han tenido que sufrir mucho, m\u00e1s bien por falta de orden y de organizaci\u00f3n que por\u00adque no hubiera personas caritativas&#8230;<\/p>\n<p>Y puesto que la santa costumbre de la Iglesia, en todas las cofrad\u00edas, es propo\u00adner un Patrono, y como las obras toman su valor y su dignidad de la <strong>finalidad por <\/strong><strong>la que se hacen, <\/strong>estas sirvientas de los Pobres toman por Patrono a Nuestro Se\u00f1or Jesucristo y <strong>por finalidad el cumplimiento de aquel ardent\u00edsimo deseo que <\/strong><strong>tiene <\/strong>de que los cristianos practiquen entre s\u00ed las obras de Caridad y de Misericor\u00addia, deseo que nos da a conocer en aquellas palabras suyas: \u00abSed misericordiosos como mi Padre es misericordioso\u00bb, y aquellas otras: \u00abVenid, benditos de mi Padre, poseed el reino que os tiene preparado desde el comienzo del mundo; porque tuve hambre y me disteis de comer, etc&#8230;\u00bb (Coste XIII, 423; S\u00edg. X, 574-575).<\/p>\n<h4><strong>2. La referencia.<\/strong><\/h4>\n<p>Siempre encontramos, por tanto, la misma referencia fundamental:<\/p>\n<ul>\n<li>a Jesucristo en tanto que se identifica con los Pobres,<\/li>\n<li>a Jesucristo como Servidor fiel del designio de su Padre, que lo consagr\u00f3 y envi\u00f3 a llevar la Buena Nueva a los Pobres,<\/li>\n<li>al testimonio evang\u00e9lico por excelencia que constituye un amor al pr\u00f3jimo, sacado del Coraz\u00f3n mismo de Cristo.<\/li>\n<li>a una promoci\u00f3n plena del Pobre a trav\u00e9s de un servicio corporal y espi\u00adritual.<\/li>\n<\/ul>\n<h3>B. <strong>Actuar \u00abjuntos\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>De todo lo que acabamos de decir se deduce c\u00f3mo San Vicente supo captar que esta Caridad no podr\u00eda reducirse a una dimensi\u00f3n individual. Es \u00abobra de Igle\u00adsia\u00bb. Quienes acepten hacerse cargo de esta obra deber\u00e1n constituirse en \u00abc\u00e9lula de Iglesia\u00bb y organizarse lo mejor posible, desde todos los puntos de vista, para hacer efectivo este amor \u2014o mejor a\u00fan\u2014 <em>\u00abhacer que el Evangelio mismo sea efectivo\u00bb <\/em>a trav\u00e9s de este amor.<\/p>\n<h4><strong>1) <\/strong><strong>Un trabajo de Iglesia.<\/strong><\/h4>\n<p>Los Fundadores insistieron siempre en la solidaridad activa de los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, de las Hijas de la Caridad y de las Cofrad\u00edas para un mejor servicio de los Pobres. Podremos ver en esta cooperaci\u00f3n fraterna <em>una realizaci\u00f3n concreta de <\/em><em>la labor com\u00fan entre Sacerdocio, Laicado y Vida Consagrada, <\/em>en la que tanto se in\u00adsiste hoy y que se inscribe dentro de la l\u00ednea de un esp\u00edritu com\u00fan.<\/p>\n<p>Lejos de replegarnos sobre nosotros mismos, esto nos lleva a trabajar en comu\u00adni\u00f3n y en complementariedad con todas las fuerzas vivas de la Iglesia. En tiempo de San Vicente esto se traduc\u00eda esencialmente por una inserci\u00f3n en la vida parro\u00adquial \u00abhija de Parroquia\u00bb: era entonces la estructura pastoral por excelencia. Esto sigue siendo verdad, pero hay otras dimensiones \u2014no menos importantes\u2014 dentro de una pastoral de conjunto. Por otra parte, si San Vicente recomendaba con fuerza la obediencia a los Obispos y a los P\u00e1rrocos, si recomendaba que pidieran su aproba\u00adci\u00f3n en materia apost\u00f3lica, etc&#8230; cuidaba tambi\u00e9n de que esta sujeci\u00f3n no se hiciera paralizante para nuestra vocaci\u00f3n espec\u00edfica.<\/p>\n<h4><strong>2) <\/strong><strong>Un trabajo de equipo.<\/strong><\/h4>\n<p><em>Ya hemos visto la importancia que daba San Vicente a esta dimensi\u00f3n; a \u00e9l se <\/em><em>le considera como el organizador de la Caridad. <\/em>Concede una gran importancia a lo que \u00e9l llama \u00abreuniones\u00bb o \u00abasambleas\u00bb: es en ellas donde cada uno pod\u00eda cono\u00adcer mejor lo que deb\u00eda hacer y c\u00f3mo lo deb\u00eda hacer. Todos pod\u00edan comunicar su ex\u00adperiencia, sus interrogantes, adoptar l\u00edneas de conducta, etc. (Coste XIII, 430; S\u00edg. X, 580).<\/p>\n<p>Pero este equipo pastoral es mucho m\u00e1s que un simple equipo de trabajo en el sentido ordinario de la palabra. <em>Es un grupo de cristianos, de creyentes: <\/em>\u00abAll\u00ed don\u00adde algunos se re\u00fanan en mi nombre, Yo estar\u00e9 en medio de ellos\u00bb, dijo Jes\u00fas. San Vicente y Santa Luisa piden especialmente a las Se\u00f1oras que se amen como herma\u00adnas que el Se\u00f1or ha puesto juntas para la misma misi\u00f3n y que exciten su celo en contacto con el Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este punto juega su papel <em>la complementariedad. <\/em>Existieron, por otra parte, cofrad\u00edas de hombres y cofrad\u00edas mixtas que, a decir verdad, no fueron un \u00e9xito precisamente. Se ha dicho con cierto humor que San Vicente tuvo m\u00e1s \u00e9xi\u00adto con las mujeres que con los hombres&#8230; pero pod\u00edamos preguntarnos igualmente cu\u00e1l fue la influencia de las mujeres en \u00e9l&#8230; Le parec\u00eda, indudablemente, que un en\u00adfoque, una mano femenina, era m\u00e1s adecuada a las necesidades de los Pobres. En todo caso era muy consciente de que volv\u00eda a dar a las mujeres, dentro de la Iglesia y de la Sociedad, una tarea y una responsabilidad que, a su parecer, se hab\u00edan aban\u00addonado hac\u00eda 800 a\u00f1os, es decir, desde el tiempo de las Diaconisas (Coste XIII, 809 &#8211; S\u00edg. X, 953). Incluso ten\u00eda conciencia de que en esta tarea se reproduc\u00eda la de las mujeres que rodeaban a Cristo para servirle y la de las mujeres de la edad apost\u00f3lica. Y as\u00ed, en vida de los Fundadores, las Se\u00f1oras extendieron considerablemente su ac\u00adci\u00f3n a los Pobres del H\u00f3tel-Dieu; a los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, galeotes, provincias arruina\u00addas, etc. (Coste XIII, 818; S\u00edg. X, 960).<\/p>\n<h3><strong>C. Con un esp\u00edritu evang\u00e9lico de amor sencillo y humilde<\/strong><\/h3>\n<p>Podr\u00edamos creer que esta expresi\u00f3n s\u00f3lo se aplica a las Hijas de la Caridad y a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n. Salgamos del enga\u00f1o&#8230; porque con esta frase nos encontramos en el centro de la inspiraci\u00f3n original.<\/p>\n<h4><strong>1) <\/strong><strong>Una s\u00f3lida vida cristina.<\/strong><\/h4>\n<p>Se trata de un verdadero \u00abproyecto de vida\u00bb el que exponen los diversos regla\u00admentos y que corresponde a una s\u00f3lida vida cristiana, unificada por el servicio a Cristo en la persona de los Pobres. Hemos visto la insistencia especial sobre la <em>vida frater\u00ad<\/em><em>na; <\/em>lo mismo ocurre con la <em>vida de oraci\u00f3n, <\/em>sobre todo por lo que se refiere al culto mariano. Ya en el reglamento provisional de agosto de 1617, leemos esta frase muy conocida:<\/p>\n<p>\u00abY <em>como quiera que si se invoca a la Madre de Dios y se la toma como Patrona <\/em><em>en las cosas importantes, no puede ocurrir sino que todo vaya bien y redunde en gloria del buen Jes\u00fas, su Hijo, dichas Damas la toman como Patrona y Protectora de la obra y le suplican que la proteja muy especialmente, como tambi\u00e9n se lo piden a San Mart\u00edn y a San Andr\u00e9s,&#8230; patronos de Ch\u00e1tillon, y comenzar\u00e1n, Dios median\u00adte, a trabajar en esta buena obra, ma\u00f1ana, d\u00eda de San Bartolom\u00e9, seg\u00fan el orden en el que ellas est\u00e1n inscritas.\u00bb <\/em>(Coste XIV, 126; S\u00edg. X, 567).<\/p>\n<p>Y con m\u00e1s precisi\u00f3n a\u00fan, leemos en el reglamento definitivo:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230; se ejercitar\u00e1n con esmero en la <\/em><strong>humildad, sencillez y caridad, <\/strong><em>respetan\u00ad<\/em><em>do cada una a su compa\u00f1era y a las dem\u00e1s&#8230; y haciendo todas sus acciones con <\/em><em>la intenci\u00f3n de demostrar su caridad para con los Pobres, y no por respeto humano.\u00bb <\/em>(Coste XIII, 435; S\u00edg. X, 584).<\/p>\n<h4><strong>2) <\/strong><strong>Una s\u00f3lida formaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Si el cometido de San Vicente fue importante a este respecto, no podemos olvi\u00addar que Santa Luisa fue una <em>gran animadora y formadora. <\/em>\u00bfQu\u00e9 no hizo en favor de aquellas Cofrad\u00edas de las que fue responsable y que tantas veces visit\u00f3 aunque le costara grandes fatigas? En cuanto a Se\u00f1oras personalmente, se convirti\u00f3 hasta en Directora de Ejercicios (Retiro), las recib\u00eda en su casa y las acompa\u00f1aba en su caminar espiritual seg\u00fan las indicaciones de San Vicente.<\/p>\n<p>A nivel del servicio, encontramos ya en el reglamento de Ch\u00e1tillon, <em>ese sentido <\/em><em>agudo de los menores detalles <\/em>que admiraremos a lo largo de la vida de los Fundado\u00adres (Coste XII, 426 y ss.; S\u00edg. XI\/4, 688 y ss.). En ello se percibe realmente de qu\u00e9 manera se aborda a la persona del Pobre como al mismo Cristo y al mismo tiempo como El lo har\u00eda. Por otra parte es esto mismo lo que ha dictado tantos reglamentos diversos seg\u00fan las circunstancias, seg\u00fan las necesidades y las llamadas: la colabora\u00adci\u00f3n de San Vicente y Santa Luisa es admirable en este punto. As\u00ed aprend\u00edan ellos mismos y ense\u00f1aban a los dem\u00e1s <em>a responder a las urgencias m\u00e1s apremiantes me\u00ad<\/em><em>diante improvisaciones lo m\u00e1s adecuadas posible y al mismo tiempo a establecer \u2014y <\/em><em>esto es a lo que hay que tender siempre\u2014 las organizaciones mejor pensadas. <\/em>De \u00e9sto \u00faltimo Ch\u00e1tillon constituye un ejemplo-tipo con su reglamento provisional y su reglamento definitivo.<\/p>\n<h2>II. <strong>Los \u00abVicencianos\u00bb, ayer y hoy<\/strong><\/h2>\n<p>Aqu\u00ed solamente podemos hacer un r\u00e1pido resumen hist\u00f3rico.<\/p>\n<h3>A. <strong>De las cofrad\u00edas a la Asociaci\u00f3n Internacional de las Caridades<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>1) Actualizaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>San Vicente dio a las Cofrad\u00edas impulsos y estructuras tan realistas y tan funcio\u00adnales que siguen siendo todav\u00eda medios privilegiados para luchar contra todas las formas de pobreza y contra todo lo que las causa o las mantiene.<\/p>\n<p>Su actualizaci\u00f3n se ha traducido estos \u00faltimos a\u00f1os en la instauraci\u00f3n, a ni\u00advel internacional, de la Asociaci\u00f3n Internacional de las Caridades (A.I.C.). Cada pa\u00eds tiene su denominaci\u00f3n, su organizaci\u00f3n y su objetivo propios, pero esto permite una coordinaci\u00f3n m\u00e1s efectiva y m\u00e1s eficaz. Recordemos, por ejemplo, la asamblea general de delegados del mundo entero que tuvo lugar en Madrid en 1981 y que aprob\u00f3 como \u00abcarta magna\u00bb el documento de base: \u00abContra todas las pobrezas, actuar juntos\u00bb.<\/p>\n<h4><strong>2) <\/strong><strong>Autonom\u00eda.<\/strong><\/h4>\n<p>La A.I.C. es hoy, de conformidad con el esp\u00edritu del Vaticano II y en funci\u00f3n de sus nuevos Estatutos, un Movimiento de Laicos jur\u00eddicamente aut\u00f3nomo respec\u00adto a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y a la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Sin embargo se mantienen cuidadosamente v\u00ednculos estrechos de parentesco espiritual, as\u00ed como la colaboraci\u00f3n sobre el terreno, especialmente en determinados pa\u00edses. Con el fin de garantizar este \u00abparentesco\u00bb, continuar\u00e1n presentando a nues\u00adtro Superior General los tres nombres entre los que la Santa Sede nombrar\u00e1 al Asis\u00adtente Eclesi\u00e1stico Internacional. Este mismo reglamento prev\u00e9 que el Superior Gene\u00adral y la Superiora General son invitados de oficio en todas las reuniones importantes de la A.I.C.<\/p>\n<p>Con el fin de no repetir in\u00fatilmente, hablaremos en el pr\u00f3ximo art\u00edculo de las orientaciones m\u00e1s concretas que se ha se\u00f1alado este Movimiento.<\/p>\n<h3>B. <strong>La Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>1. Bajo el patrocinio de San Vicente.<\/strong><\/h4>\n<p>Desde sus primeras reuniones en 1833 los j\u00f3venes miembros de la Conferencia de la Caridad \u2014con Federico OZANAM a la cabeza \u2014 se pusieron bajo el patrocinio de San Vicente de Pa\u00fal y al mismo tiempo bajo el de la Inmaculada Concepci\u00f3n de Mar\u00eda (cf. Ecos de la Compa\u00f1\u00eda, febrero y marzo de 1988). En 1834, la v\u00edspera del aniversario de la Traslaci\u00f3n de las Reliquias, unos sesenta de ellos fueron a San L\u00e1za\u00adro para rendir homenaje a nuestro Fundador. Al agrupar a sus amigos estudiantes para el servicio de los Pobres, Ozanam se fijaba un triple objetivo:<\/p>\n<ul>\n<li>aportarse unos a otros un apoyo mutuo,<\/li>\n<li>reforzar su esp\u00edritu y su vida de Fe dentro del ambiente de ate\u00edsmo y de anti\u00adclericalismo militantes de la \u00e9poca,<\/li>\n<li>demostar \u2014\u00a1y qu\u00e9 \u00abvicenciano\u00bb es esto!\u2014 la beneficiosa vitalidad del cris\u00adtianismo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Recordemos la labor que llev\u00f3 a cabo Sor Rosal\u00eda RENDU. Ten\u00eda un sentido muy agudo del servicio eficaz a los desdichados, una flexibilidad constante en las modali\u00addades de este ministerio, un profundo esp\u00edritu de verdadera Hija de la Caridad. De ella aprendieron, pues, Ozanam y sus compa\u00f1eros, \u00e9l sentido del Pobre y de sus ver\u00addaderas necesidades y una voluntad deliberada de salvaguardar la independencia de la acci\u00f3n caritativa con relaci\u00f3n a las autoridades pol\u00edticas y policiales. Al igual que San Vicente, tuvo el don de asociar a aquellos laicos a dicha acci\u00f3n.<\/p>\n<h4>2. <strong>Evoluci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Este Movimiento, que ha tomado una importancia num\u00e9rica considerable, agru\u00adpa, al menos en algunos pa\u00edses, a hombres y mujeres, especialmente a j\u00f3venes muy din\u00e1micos. As\u00ed, en Francia, la Sociedad de San Vicente de Pa\u00fal y las \u00abLuisas de Ma\u00adrillac\u00bb se unieron en 1969, para poner en com\u00fan todos sus medios espirituales, hu\u00admanos y materiales en la lucha contra el sufrimiento, la miseria, el aislamiento, la injusticia. La presencia de esta juventud impone a su vez una renovaci\u00f3n en la formaci\u00f3n espiritual y vicenciana.<\/p>\n<p>Por eso, el actual Presidente Internacional, Amin de TARAZI, cuenta mucho con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad. Desea que, por todas partes donde nos encontremos juntos, se establezca esencialmente esta cooperaci\u00f3n fra\u00adterna, por nuestra parte bajo la forma de un apoyo espiritual en la l\u00ednea del aut\u00e9ntico esp\u00edritu vicenciano: hombres y mujeres de Fe, art\u00edfices de justicia, testigos de la Cari\u00addad, servidores de la Iglesia y de la Sociedad.<\/p>\n<h3>C. <strong>Medalla Milagrosa y carisma vicenciano<\/strong><\/h3>\n<p>Tambi\u00e9n de esto hemos hablado ampliamente en los Ecos citados anteriormen\u00adte. Es tanto m\u00e1s importante cuanto que el car\u00e1cter propiamente vicenciano del laica\u00addo surgido de la manifestaci\u00f3n de la Medalla Milagrosa: Hijas de Mar\u00eda (como se dec\u00eda entonces) y Asociaci\u00f3n de la Medalla, podr\u00eda parecer menos evidente. Sin em\u00adbargo es significativo que las Constituciones y Estatutos de las Hijas de la Caridad no hablen expl\u00edcitamente m\u00e1s que de ese laicado.<\/p>\n<h4><strong>1.<\/strong> <strong>Algunas observaciones.<\/strong><\/h4>\n<p>El culto mariano por s\u00ed mismo, y, con mayor raz\u00f3n, para los disc\u00edpulos de San Vi\u00adcente, se orienta necesariamente en el sentido de la Misi\u00f3n y, en especial, de la op\u00adci\u00f3n por los Pobres, en todos los sentidos que la palabra \u00abPobre\u00bb tiene en el Evangelio.<\/p>\n<p>Ciertamente, no sin raz\u00f3n se dirigi\u00f3 Mar\u00eda a una humilde Hija de la Caridad y a nuestra Familia Espiritual para transmitir este mensaje de Fe y de Amor en el tiem\u00adpo y en el mundo de hoy. Las Asociaciones que han nacido de este mensaje han tenido, desde el principio un doble objetivo de santificaci\u00f3n y de apostolado y est\u00e1n destinadas esencialmente a las personas \u2014en particular a los j\u00f3venes\u2014 de ambien\u00adtes populares.<\/p>\n<h4><strong>2. Una llamada a la renovaci\u00f3n.<\/strong><\/h4>\n<p>Las Juventudes Marianas han renovado recientemente sus Estatutos a nivel in\u00adternacional y deber\u00e1n, por consiguiente, hacer otro tanto a nivel nacional, para que puedan inscribirse tambi\u00e9n como Movimiento de Laicos en el registro permanente del Consejo Pontificio para los Laicos y dentro del marco de las Asociaciones inter\u00adnacionales. En dichos Estatutos se indica precisamente que su esp\u00edritu les impulsa, en primer lugar, a participar, a su manera, en la tarea evangelizadora de la Iglesia y en el apostolado en favor de los Pobres, a imitaci\u00f3n de Mar\u00eda.<\/p>\n<p>El mensaje de 1830 es y debe ser, una actualizaci\u00f3n del carisma vicenciano. As\u00ed es, por otra parte, como se ha comprendido desde el comienzo. Podemos constatar con alegr\u00eda que, despu\u00e9s de un per\u00edodo en que se puso el acento demasiado exclusi\u00advamente en la devoci\u00f3n, hay una verdadera \u00abvuelta a las fuentes\u00bb. En algunos pa\u00ed\u00adses, como Espa\u00f1a, el apelativo \u00abvicenciano\u00bb se une al de \u00abmariano\u00bb. Es absoluta\u00admente necesario que, dado el contexto en que se encuentran, nuestras Asociacio\u00adnes Marianas se formen dentro de esta perspectiva pastoral y social. El A\u00f1o Mariano nos proporciona una excelente ocasi\u00f3n para ello y nos invita a unir a la profundiza\u00adci\u00f3n doctrinal y propiamente espiritual esta intensificaci\u00f3n del esfuerzo misionero entre los Pobres, en estrecha colaboraci\u00f3n, en la medida de lo posible, con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h3><strong>D. \u00bfUn nuevo laicado vicenciano?<\/strong><\/h3>\n<p>Pienso, al formular esta pregunta, en todos los laicos que colaboran verdadera\u00admente con nosotros y, m\u00e1s particularmente, en aquellos a quienes traspasamos nues\u00adtras \u00abobras\u00bb (escuelas, hogares, etc&#8230;) pidi\u00e9ndoles que contin\u00faen dentro del mismo esp\u00edritu. No forman parte, necesariamente, de un movimiento existente, pero mu\u00adchos <em>se sienten y quieren se les considere \u00abde la familia\u00bb. <\/em>Por esto desean trabajar bajo nuestra titularidad, o al menos, ser guiados y ayudados por nosotros en su la\u00adbor apost\u00f3lica en favor de los Pobres. Pienso tambi\u00e9n en nuestros antiguos \u00abalum\u00adnos\u00bb que gustan de agruparse bajo nuestra \u00e9gida para vivir con el esp\u00edritu en el que han sido educados, y, de una manera m\u00e1s general, en las personas que desean tener lazos efectivos con nosotros.<\/p>\n<p>Ciertamente todo esto requiere que lo evaluemos con lucidez, pero me parece que, bajo formas diversas, est\u00e1 surgiendo <em>un nuevo laicado vicenciano <\/em>que manifies\u00adta, a veces, una fuerte vitalidad. Nuestro deber es estar atentos, porque, como dir\u00eda San Vicente, se nos ofrecen posibilidades para hacer quiz\u00e1 por sus manos lo que nosotros no podemos, o no podemos hacer ya con las nuestras. En Francia, por ejem\u00adplo, esto comienza a organizarse en funci\u00f3n de la reestructuraci\u00f3n de obras y todo contrato de personal lleva el siguiente pre\u00e1mbulo:<\/p>\n<p>\u00abLas Hijas de la Caridad, en fidelidad al esp\u00edritu de sus Fundadores, San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac, quieren estar especialmente atentas y disponibles a las llamadas de los m\u00e1s desfavorecidos. Con la inquietud por mantener su \u00abcar\u00e1c\u00adter propio\u00bb, piden a toda persona que desee asociarse a su tarea, cualesquiera que sean sus convicciones personales, que se comprometa mediante el presente contra\u00adto a ejercer su funci\u00f3n en conformidad con el \u00abproyecto de vida\u00bb definido por el es\u00adtablecimiento, dentro del respeto a la persona y la atenci\u00f3n a todas sus necesidades, dentro del respeto a los valores humanos, morales y espirituales, propios de su Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed la \u00abfamilia vicenciana\u00bb crece sin cesar. Esto puede manifestarse de maneras muy diversas seg\u00fan los pa\u00edses, pero tiene que ser as\u00ed, ya que Jes\u00fas nos dijo: \u00ab\u00a1Siem\u00adpre tendr\u00e9is Pobres entre vosotros!\u00bb.<\/p>\n<p>Queda por decir lo m\u00e1s importante: las orientaciones.<\/p>\n<h2><strong>III. Orientaciones<\/strong><\/h2>\n<p>Las orientaciones pueden resumirse como sigue:<\/p>\n<ul>\n<li>Fidelidad a las ense\u00f1anzas de la Iglesia y al esp\u00edritu vicenciano actualizado,<\/li>\n<li>En funci\u00f3n del objetivo propio de cada movimiento,<\/li>\n<li>Y en cooperaci\u00f3n fraterna entre \u00abvicencianos\u00bb y con todos los que, en la Iglesia y en la sociedad, trabajan aut\u00e9nticamente en la promoci\u00f3n integral de los verdaderamente pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ya hemos visto que, cada vez m\u00e1s, se est\u00e1 llevando a cabo una toma de con\u00adciencia sobre todos estos puntos. Sacerdotes de la Misi\u00f3n e Hijas de la Caridad de\u00adben contribuir a continuar este esfuerzo con valor y lucidez.<\/p>\n<h3><strong>A. Ense\u00f1anza de la Iglesia<\/strong><\/h3>\n<p>Muchas orientaciones se nos dan a nivel de la Iglesia universal y de la Iglesia local. Evocaremos m\u00e1s adelante el reciente S\u00ednodo de los Laicos. Deteng\u00e1monos, por el momento, en la \u00faltima Enc\u00edclica de Juan Pablo II, \u00abSollicitudo rei socialis\u00bb, que llega en el momento oportuno para ayudarnos en nuestra reflexi\u00f3n. Todos los disc\u00edpulos de San Vicente deben estudiar este documento y sus repercusiones en sus propias vidas; en \u00e9l encontrar\u00e1n amplias perspectivas para renovarse. De hecho nos presenta dos preocupaciones que aparecen constantemente:<\/p>\n<ul>\n<li>el desarrollo no es solamente un proceso econ\u00f3mico;<\/li>\n<li>la Iglesia (por tanto todos los cristianos y nosotros especialmente) tiene la obligaci\u00f3n imperativa de interesarse activamente por todo lo que afecta a la sociedad y a los hombres.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>1) <\/strong><strong>Una evidencia.<\/strong><\/h4>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la \u00abPopulorum Progressio\u00bb, es urgente que la Iglesia vuelva a tomar la palabra a este respecto. Los dos textos tienen en com\u00fan su apertu\u00adra a todas las dimensiones del mundo. Pero Pablo VI escrib\u00eda en un contexto un poco euf\u00f3rico para el conjunto de las naciones e insist\u00eda para que a trav\u00e9s de este creci\u00admiento de la producci\u00f3n y gracias a ella surgiera un humanismo nuevo: lo esencial era que el hombre moderno volviera a encontrarse a s\u00ed mismo pasando de condicio\u00adnes menos humanas a condiciones m\u00e1s humanas seg\u00fan el plan de Dios sobre noso\u00adtros.<\/p>\n<p>Juan Pablo II hace notar que la situaci\u00f3n se ha degradado: el subdesarrollo, de hecho, afecta tanto a algunas zonas de pa\u00edses desarrollados como a la mayor\u00eda de los pa\u00edses pobres. Se va haciendo cada vez mayor el foso entre los m\u00e1s ricos y los m\u00e1s desfavorecidos. Muchos ni siquiera pueden participar en su propio desarrollo y la interdependencia de las naciones refuerza m\u00e1s la miseria: desempleo, falta de vivienda, efectos de la deuda.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, aspectos positivos: una preocupaci\u00f3n renovada por el respe\u00adto a los derechos del hombre, una b\u00fasqueda de la identidad de las naciones, una esperanza de que los hombres sepan construir su com\u00fan destino y no destruirse com\u00adpletamente.<\/p>\n<h4><strong>2) <\/strong><strong>Una visi\u00f3n pol\u00edtica.<\/strong><\/h4>\n<p>Juan Pablo II tiene gran empe\u00f1o en que comprendamos bien que las causas del subdesarrollo no son solamente econ\u00f3micas, sino tambi\u00e9n culturales y pol\u00edticas en una amplia medida. El obst\u00e1culo principal es el enfrentamiento de los \u00abbloques\u00bb, la oposici\u00f3n entre el Este y el Oeste como una especie de guerra fr\u00eda. Basta ver, por ejemplo, los gastos fabulosos impuestos por el armamento y las consecuencias que llevan consigo.<\/p>\n<p>El eje de un aut\u00e9ntico desarrollo es el que coincide con la verdadera vocaci\u00f3n del hombre. Los criterios principales ser\u00e1n, por tanto:<\/p>\n<ul>\n<li>el respeto a los derechos del hombre y de los pueblos,<\/li>\n<li>el respeto a los derechos de las culturas,<\/li>\n<li>el respeto a la naturaleza.<\/li>\n<\/ul>\n<p>De ello se desprenden orientaciones pr\u00e1cticas:<\/p>\n<ul>\n<li>Necesidad del desarrollo cultural,<\/li>\n<li>Desarrollo del sentido c\u00edvico y pol\u00edtico,<\/li>\n<li>Desarrollo agr\u00edcola,<\/li>\n<li>Desarrollo de la solidaridad internacional, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<h4><strong>3) <\/strong><strong>Una cuesti\u00f3n moral.<\/strong><\/h4>\n<p>El verdadero desarrollo es, finalmente, de naturaleza \u00e9tica o moral. Es necesario que el hombre sea y pueda hacerse cada vez m\u00e1s hombre, libre, creador, responsa\u00adble. Los obst\u00e1culos de fondo son, pues, de este orden y tienen sus ra\u00edces en los cora\u00adzones, en las personas.<\/p>\n<p>El peso de las decisiones y de las orientaciones se deja sentir en estructuras de pecado. El Papa emplea de nuevo esta expresi\u00f3n \u2014aunque poniendo en ella sus pro\u00adpios matices\u2014 porque, dice por ejemplo: \u00abla suma de los factores negativos da la impresi\u00f3n de crear, en las personas y en las instituciones, un obst\u00e1culo muy dif\u00edcil de superar\u00bb. Es preciso, por tanto, ir a la ra\u00edz de las cosas: hay que dar la prioridad al cambio de las actitudes espirituales, o, dig\u00e1moslo claro, a la <em>conversi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<h4>4) Solidaridad y liberaci\u00f3n.<\/h4>\n<p>La verdadera respuesta pasa, por tanto, por <em>la solidaridad, camino de la paz y, al mismo tiempo, del desarrollo. <\/em>Esta virtud humana y cristiana abarca todos los as\u00adpectos de la vida en sociedad hasta la misma dimensi\u00f3n internacional. A la luz de la Fe se convierte en <em>comuni\u00f3n <\/em>y abre a la realizaci\u00f3n del plan de Dios.<\/p>\n<p>Precisamente porque, a pesar de tantas miserias, la historia presente permane\u00adce abierta al plan de Dios, la Iglesia puede hablar de confianza en una verdadera libe\u00adraci\u00f3n. Es una nueva forma de hacer frente a la miseria y al subdesarrollo.<\/p>\n<p>Al situarse en esta perspectiva teol\u00f3gica, lejos de oponer desarrollo y liberaci\u00f3n, Juan Pablo II insiste para que se tomen estos dos t\u00e9rminos en toda su amplitud hu\u00admana. En esto coincide con la idea del Vaticano II, para quien <em>el verdadero desarrollo <\/em><em>es liberador de la persona.<\/em><\/p>\n<p>Como disc\u00edpulos de San Vicente no podemos dejar de hacer referencia a esta gran lecci\u00f3n sobre la ense\u00f1anza social de la Iglesia, a las orientaciones que nos da para nuestra acci\u00f3n socio-caritativa. M\u00e1s que nunca, vemos c\u00f3mo la Evangelizaci\u00f3n, la misi\u00f3n est\u00e1n \u00edntimamente unidas hoy a una promoci\u00f3n humana entendida en este sentido, dentro de una Iglesia cuyo deber es denunciar, anunciar, guiar.<\/p>\n<h3><strong>B. Bajo el signo de la complementariedad<\/strong><\/h3>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre la Enc\u00edclica \u00abSollicitudo rei socialis\u00bb es importante. Nos pone a la escucha de la Iglesia y nos obliga a situarnos, seg\u00fan nuestro esp\u00edritu propio, dentro de una Pastoral de conjunto a todos los niveles.<\/p>\n<p>Nos hace comprender mejor que no hay que oponer entre s\u00ed cosas que son com\u00adplementarias. As\u00ed se habla f\u00e1cilmente de las \u00abintuiciones de la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica\u00bb: evan\u00adgelizaci\u00f3n del \u00abmedio por el medio\u00bb, sensibilidad a la presencia operante del Esp\u00edritu Santo en las realidades de la vida, promoci\u00f3n del Laicado, etc. Es evidente que todo movimiento debe vivir, a su manera, estas convicciones que la Iglesia ha confirmado con su autoridad, convicciones que encontramos, por ejemplo, en el decreto conci\u00adliar \u00abAd Gentes\u00bb. Pero en la Iglesia hay cabida para todos los carismas que distribuye el Esp\u00edritu, desde el momento que son debidamente autentificados: movimientos es\u00adpirituales, educativos, caritativos, etc. En ellos debe revelarse verdaderamente el es\u00adp\u00edritu evang\u00e9lico y todos, en cooperaci\u00f3n con los dem\u00e1s, deben contribuir a la Mi\u00adsi\u00f3n, a la realizaci\u00f3n integral del hombre, seg\u00fan el plan de Dios.<\/p>\n<p>En el interior de la familia vicenciana, debemos unir nuestras fuerzas dentro del respeto a nuestras diferencias.<\/p>\n<h4><strong>1. Orientaciones comunes.<\/strong><\/h4>\n<p>Unos y otros tenemos que vivir en el mundo de hoy la misma referencia a San Vicente y a Santa Luisa y la misma referencia a su \u00abesp\u00edritu\u00bb.<\/p>\n<p>a) Un mismo esp\u00edritu.<\/p>\n<p>En el art\u00edculo precedente vimos las notas dominantes de este \u00abesp\u00edritu\u00bb tal co\u00admo las inculcaron los Fundadores a las Cofrad\u00edas de la Caridad y en otra clave a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y a las Hijas de la Caridad. Dichas dominantes constituyen el \u00abfundamento\u00bb sobre el que hemos de apoyarnos siempre, porque ah\u00ed radica nues\u00adtra \u00abidentidad\u00bb, nuestro car\u00e1cter espec\u00edfico, que est\u00e1 sacado del m\u00e1s puro esp\u00edritu evang\u00e9lico, es decir:<\/p>\n<ul>\n<li>la preferencia por los verdaderamente pobres en nombre de Jesucristo que se identifica con los pobres, que viene a traerles la Buena Nueva;<\/li>\n<li>un trabajo de Iglesia y como Iglesia en el seno de un grupo de creyen\u00adtes que se organizan del modo m\u00e1s perfecto posible para responder a las necesidades m\u00e1s urgentes y para llevar a cabo una tarea de larga duraci\u00f3n,<\/li>\n<li>un amor sencillo y humilde que anima y unifica toda una vida orienta\u00adda personalmente y en conjunto hacia el servicio misionero, amor sin cesar renovado por una s\u00f3lida formaci\u00f3n a todos los niveles.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Por eso, este mismo esp\u00edritu lo encontramos en la base de todos los esfuerzos actuales, por ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>A nivel de <em>la vocaci\u00f3n <\/em>misma comprendida como una interpelaci\u00f3n para el servicio a los que sufren, cualesquiera que sean la naturaleza y las causas de su sufri\u00admiento, y dentro del respeto absoluto a las personas.<\/li>\n<li>A nivel del <em>compromiso dentro de un equipo <\/em>que permita a cada uno poner sus dones y sus competencias al servicio de los Pobres, en tareas que correspondan a sus posibilidades y capacidad (especialmente teniendo en cuenta obligaciones fa\u00admiliares y profesionales). Este compromiso supone una toma de conciencia siempre renovada de nuestra responsabilidad evang\u00e9lica con miras al bien com\u00fan, una toma de conciencia del derecho y del deber que todos tienen de participar en la vida y en la acci\u00f3n social; una toma de conciencia de la prioridad que ha de tener la lucha contra las pobrezas en sus manifestaciones y en sus causas y de que el equipo local es el lugar privilegiado para esta acci\u00f3n. Esto supone tambi\u00e9n disponibilidad, regula\u00adridad, trabajo en equipo, reflexi\u00f3n, informaci\u00f3n y formaci\u00f3n continuas.<\/li>\n<li>A nivel del funcionamiento:\n<ul>\n<li>acci\u00f3n y compromiso en el plano personal dentro de una relaci\u00f3n de inter\u00adcambio y comunicaci\u00f3n;<\/li>\n<li>acci\u00f3n y compromiso en el plano de las acciones colectivas en respuesta a todas las necesidades;<\/li>\n<li>acci\u00f3n y compromiso en el plano de la investigaci\u00f3n de las causas de la po\u00adbreza y en el de la acci\u00f3n sobre las mismas, participando en la vida social a todos los niveles y en la elaboraci\u00f3n de \u00abpol\u00edticas\u00bb de la infancia, juventud, ancianos, sani\u00addad, trabajo, ocio, migraciones, condici\u00f3n de determinadas zonas demogr\u00e1ficas, etc., lo que implica que el trabajo se lleve a cabo en colaboraci\u00f3n con otras organizacio\u00adnes y movimientos en el plano local, nacional, internacional;<\/li>\n<li>acci\u00f3n y compromiso a nivel de la pastoral parroquial, socio-profesional, glo\u00adbal, y en sus diversos estamentos de reflexi\u00f3n y de animaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>b) Actualizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Todo lo que acabamos de decir va ya en ese sentido. Por otra parte, estos princi\u00adpios deben encontrar su aplicaci\u00f3n concreta y eficaz de modo adecuado en cada pa\u00eds. A pesar de todas estas diferencias hay, sin embargo, unas constantes, como dec\u00eda Mons. ROUET, Obispo Auxiliar de Par\u00eds, a las Visitadoras reunidas en mayo de 1988:<\/p>\n<ul>\n<li>Cada sociedad segrega sus pobres concretos, sus excluidos, sus marginados, de los que hemos de hacernos hermanos en Cristo.<\/li>\n<li>La pobreza evoluciona seg\u00fan los lugares y las \u00e9pocas. Debemos seguir esta evoluci\u00f3n para responder a las verdaderas necesidades y encontrar las verdaderas respuestas.<\/li>\n<li>Las pobrezas siguen teniendo tendencia a sumarse como una se\u00adrie de reacciones en cadena. Hay que tener en cuenta todo esto a la vez, porque se da una fragilidad psicol\u00f3gica cada vez m\u00e1s profun\u00adda. \u00abUn pobre que llega a aislar la causa de su pobreza comienza a salir de la espiral de su pobreza.\u00bb<\/li>\n<li>La pobreza es un fen\u00f3meno complejo. Por eso se necesita una gran paciencia en el caminar hacia una verdadera victoria sobre el mal, a trav\u00e9s de muchas etapas que hay que superar pero no que\u00admar. Aqu\u00ed nos encontramos con lo que afirm\u00e1bamos al principio. No hay que oponer la ayuda inmediata y la acci\u00f3n sobre las estruc\u00adturas: la presencia junto a los desprovistos va a una con la participa\u00adci\u00f3n en los esfuerzos colectivos y rec\u00edprocamente. De todos modos habr\u00e1 siempre casos individuales dif\u00edciles de resolver, inadaptados con relaci\u00f3n al ritmo y a las evoluciones de la sociedad. Los disc\u00edpu\u00adlos de San Vicente no podemos dejar de acudir a esta \u00abcita\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En cuanto a las respuestas a todas estas llamadas, reflejan la variedad de estas \u00faltimas y piden a nuestra caridad que sea inventiva hasta el infinito:<\/p>\n<p>En una \u00e9poca en que la sociedad se hace cada vez m\u00e1s pluralista y en la que el Estado, en muchos pa\u00edses, extiende su monopolio, nosotros, en cooperaci\u00f3n con todos los hombres de buena voluntad, no hemos de vacilar en decir qui\u00e9nes somos y cu\u00e1les son nuestras motivaciones espec\u00edficas de cristianos y de disc\u00edpulos de San Vicente.<\/p>\n<p>Ante un incremento del individualismo es imprescindible que afirmemos la im\u00adportancia de <em>la solidaridad coordinada <\/em>que no impide que cada uno mantenga sus caracteres propios, sino todo lo contrario.<\/p>\n<p>Pregunt\u00e9monos acerca de nuestra propia aptitud respecto a la <em>movilidad, <\/em>es de\u00adcir, nuestra capacidad para \u00abrepensar\u00bb nuestras formas de intervenci\u00f3n e inserci\u00f3n.<\/p>\n<p>Puesto que faltan lugares en los que la persona se sienta comprendida en su integridad, en su totalidad, tratemos de inventar <em>esos lugares de escucha, <\/em>en los que adem\u00e1s se ponga todo en juego para solucionar sus problemas. Hagamos todo lo posible, tanto humana como espiritualmente, para adquirir <em>la competencia requerida <\/em>para tal tarea.<\/p>\n<p>Como verdaderos vicencianos no tengamos como objetivo el hacer cosas visi\u00adbles, cosas espectaculares, sino actuemos en profundidad. Con <em>medios sencillos y <\/em><em>humildes <\/em>creemos lazos de fraternidad con aquellos que m\u00e1s necesitan que se les ayude a levantarse y a rehacer su vida.<\/p>\n<h4><strong>2. Cooperaci\u00f3n&#8230; Concertaci\u00f3n&#8230; Coordinaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>Lo primero que tenemos que hacer es tomar conciencia de lo que representa el Laicado en la Iglesia y, sobre todo, el Laicado vicenciano. El Laicado tiene su identi\u00addad propia y nosotros la nuestra. Pero en la medida en que comprendamos las tareas espec\u00edficas de cada parte, comprenderemos tambi\u00e9n mejor nuestra misi\u00f3n com\u00fan, lo que tenemos derecho a esperar unos de otros.<\/p>\n<p>a) Vocaci\u00f3n y misi\u00f3n de los Laicos<\/p>\n<p>Tal era el t\u00edtulo del S\u00ednodo de 1987 que, concretando todav\u00eda m\u00e1s, a\u00f1ad\u00eda \u00aben :a Iglesia y en el Mundo, veinte a\u00f1os despu\u00e9s del Concilio Vaticano II\u00bb. En espera de que Juan Pablo II nos ofrezca el documento que le inspiren los textos que los participantes de dicho S\u00ednodo han dejado en sus manos, podemos hacer algunas reflexiones.<\/p>\n<p>El documento preparatorio dec\u00eda: \u00abAl llevar una vida secular, los Laicos cristia\u00adnos est\u00e1n especialmente capacitados para desempe\u00f1ar una tarea dentro de la misi\u00f3n de la Iglesia con relaci\u00f3n al mundo. Esa tarea, la llevan a cabo tomando parte en todas las realidades de que se compone la existencia de los hombres. Por ello, se encuentran necesariamente implicados en los dinamismos complejos de la historia contempor\u00e1nea\u00bb. \u00bfCu\u00e1les son los puntos candentes de esa misi\u00f3n?<\/p>\n<p>Lo primero, tenemos ese \u00abmundo\u00bb, como tal. Los Laicos deben entrar plena\u00admente en todos los proyectos humanos que tienden a hacer que la vida humana cum\u00adpla plenamente su finalidad. Pero, a trav\u00e9s de esos proyectos, hay que tener siempre la mira puesta en el Proyecto de Dios tal y como queda expresado en la Creaci\u00f3n, en la Encarnaci\u00f3n Redentora, para dar paso a la Salvaci\u00f3n en Jesucristo. En esta misma l\u00ednea, hay que poner especial insistencia en <em>la justicia y la paz, la dignidad <\/em><em>de la mujer, los pobres.<\/em><\/p>\n<p>En efecto, si ese mundo tiene su autonom\u00eda, es decir, sus propias leyes y si, por eso, est\u00e1 en manos de los hombres, ello no quiere decir en absoluto que sea indiferente a Dios. Dios lo ha creado con un designio concreto de realizaci\u00f3n del hom\u00adbre. Por lo tanto, para que encuentre su sentido profundo, hay que evangelizarlo. Ahora bien, los Laicos se encuentran en pleno mundo, en su vida diaria, en su conjunto familiar, social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico, cultural. \u00abLos Laicos \u2014dice tambi\u00e9n el instru\u00admento de trabajo del S\u00ednodo\u2014 hacen que la Iglesia est\u00e9 presente en el mundo como Iglesia de Jesucristo Salvador en el mismo lugar en el que el mundo act\u00faa seg\u00fan sus propias leyes e intenta desarrollarse, realizarse, expresarse seg\u00fan sus proyectos.\u00bb La vocaci\u00f3n de los Laicos y su misi\u00f3n son, pues, las de <em>introducir en el mundo un tipo de existencia y un sentido de la vida que s\u00f3lo Cristo puede hacer surgir.<\/em><\/p>\n<p>Los Laicos tienen esa vocaci\u00f3n y esa misi\u00f3n en su calidad de miembros de la Iglesia. Son enviados como tales y con todas las dimensiones de su existencia de Laicos (matrimonio o celibato, familia a su cargo o v\u00ednculo con la familia, compromi\u00adso en la sociedad, profesi\u00f3n, econom\u00eda, pol\u00edtica, cultura). El Sacerdocio y la Vida consagrada est\u00e1n tambi\u00e9n en el mundo, pero no de la misma manera, porque las situaciones del mundo no son propiamente constitutivas de su existencia: tienen y guardan, con relaci\u00f3n al mundo y a sus asuntos, una distancia bien delimitada. El Sacerdote tiene esencialmente como ministerio el garantizar la autenticidad de la Fe y la celebraci\u00f3n de los Sacramentos de la Fe, porque la gracia de la Salvaci\u00f3n es un Don de Dios en Jesucristo. Los Laicos tienen absoluta necesidad de verse soste\u00adnidos por ese ministerio del sacerdote, de la misma manera que necesitan de la Vida Consagrada para no dejarse devorar por los negocios y el esp\u00edritu del mundo.<\/p>\n<p>El documento preparatorio a\u00f1ade: \u00abLa condici\u00f3n eclesial de los Laicos se pre\u00adsenta como inseparablemente unida a su condici\u00f3n bautismal y a su condici\u00f3n secu\u00adlar\u00bb. Con los Laicos entra en la Iglesia el mundo en su totalidad (matrimonio, familia, escuela, ambiente educativo, econom\u00eda, pol\u00edtica, ciencia, t\u00e9cnica, medios de comu\u00adnicaci\u00f3n, cultura, vida diaria). Y son los \u00fanicos que pueden hacerlo de esa manera, puesto que forman parte de ese mundo, que constituye, en sentido propio, su exis\u00adtencia y su vida. Por la misma raz\u00f3n, el Sacerdocio y la Vida Consagrada necesitan, a su vez, del Laicado, para ser ellos mismos en la Iglesia lo que deben ser, sin que esto quiera decir que el Laicado pueda suplirlos. El Sacerdocio y la Vida consagrada correr\u00edan el riesgo de moverse en el vac\u00edo si los Laicos no les recordaran la realidad del mundo tal cual es, tal y como necesita ser salvado.<\/p>\n<p>En una palabra, los Laicos son miembros de la Iglesia de pleno derecho e \u00ednte\u00adgramente y, como tales, participan en la misi\u00f3n total de la Iglesia, en medio del mundo. Dentro de la comuni\u00f3n de la Iglesia hay una <em>\u00abcircularidad\u00bb <\/em>\u2014si puede emplearse tal palabra\u2014 entre Sacerdocio, Vida Consagrada y Laicado, para que la Iglesia pueda ser totalmente lo que ha de ser.<\/p>\n<p>b) Aplicaci\u00f3n a la Familia Vicenciana<\/p>\n<p>Ah\u00ed tenemos toda la riqueza que como vicencianos hemos de vivir entre noso\u00adtros, dentro de la Iglesia y a su servicio.<\/p>\n<p><em>La cooperaci\u00f3n <\/em>tendr\u00eda que ser algo natural. No puede menos de ser muy fruc\u00adtuosa, siempre en la medida en que se respete el car\u00e1cter espec\u00edfico de cada uno. De hecho existe ya, y consiste primordialmente en una petici\u00f3n de ayuda espiritual a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n y en una petici\u00f3n de ayuda en el plano de la organiza\u00adci\u00f3n, a las Hijas de la Caridad. El Estatuto 7 de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n nos pide que estemos disponibles para esa animaci\u00f3n espiritual y, llegando el caso, para intervenir en calidad de expertos. El Documento Final de la \u00faltima Asamblea General de las Hijas de la Caridad les habla, igualmente, de colaboraci\u00f3n con el Laicado Vi\u00adcenciano al tratar del compromiso en favor de la justicia y para revelar a los pobres que Dios les ama.<\/p>\n<p><em>La concertaci\u00f3n <\/em>es una cooperaci\u00f3n m\u00e1s estrecha e intensa, m\u00e1s sistematiza\u00adda. De suyo es m\u00e1s bien ocasional: por ejemplo, para responder, juntos, a una llama\u00adda concreta hecha por la Iglesia o por los pobres, o para actuar de acuerdo en una circunstancia determinada.<\/p>\n<p><em>La coordinaci\u00f3n <\/em>deseada por algunos, va m\u00e1s lejos porque supone una concer\u00adtaci\u00f3n seguida. \u00bfEs posible esa coordinaci\u00f3n? \u00bfEs de desear? \u00bfQu\u00e9 forma concreta podr\u00eda adoptar? \u00bfQui\u00e9n asumir\u00eda en realidad la responsabilidad de la misma?&#8230; Todo depende de la respuesta que pueda darse a estas preguntas&#8230; Y estas preguntas de\u00adben dirigirse a quien corresponda de derecho. A veces, dice un proverbio, \u00ablo mejor es enemigo de lo bueno\u00bb. En ciertos pa\u00edses tenemos Comisiones Mixtas: compues\u00adtas de Sacerdotes de la Misi\u00f3n y de Hijas de la Caridad. Por lo dem\u00e1s, la manera de concebir esas Comisiones y su mismo funcionamiento var\u00edan bastante de un lu\u00adgar a otro. \u00bfPodr\u00edan esas Comisiones, por lo menos ocasionalmente, desempe\u00f1ar una funci\u00f3n coordinadora, en el sentido que estamos buscando aqu\u00ed?<\/p>\n<p>Una cosa es cierta, y es que hemos de tomar en serio \u2014pero siempre respetan\u00addo al m\u00e1ximo las diversidades dentro de la unidad\u2014 las llamadas que nos dirige el Laicado Vicenciano, y hacerlo con un esp\u00edritu de <em>creatividad, <\/em>de <em>fraternidad, <\/em>de <em>hu\u00admildad, <\/em>de <em>celo, <\/em>de <em>perseverancia <\/em>y con una buena preparaci\u00f3n: son \u00e9stas palabras que el Padre Almeida, entonces Asistente General de la Misi\u00f3n, encargado de los Movimientos Vicencianos, pronunci\u00f3 en la \u00faltima Asamblea General de los Sacerdo\u00adtes de la Misi\u00f3n. Encierran amplia materia para reflexionar en torno a nuestras con\u00advicciones y en torno a las realizaciones pr\u00e1cticas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mi participaci\u00f3n en el primer congreso nacional de los \u00abMovimientos Vicencia\u00adnos\u00bb celebrado en Madrid, en abril de 1988, me ha proporcionado la oportunidad de reflexionar de nuevo en este tema importante y actual. 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