{"id":56410,"date":"2015-03-20T08:55:18","date_gmt":"2015-03-20T07:55:18","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=56410"},"modified":"2015-03-20T08:55:18","modified_gmt":"2015-03-20T07:55:18","slug":"los-votos-en-nuestra-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/los-votos-en-nuestra-vida\/","title":{"rendered":"Los Votos en nuestra vida"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/Hijas_caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-141645\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/Hijas_caridad-300x227.jpg?resize=300%2C227\" alt=\"Hijas_caridad\" width=\"300\" height=\"227\" \/><\/a>Al poner el t\u00edtulo a este art\u00edculo he dudado entre \u00abLos Votos\u00bb y \u00abEl Voto\u00bb. En cualquier caso, yo quisiera hablar de este compromiso como tal \u2014y no de \u00e9ste o aquel voto en particular\u2014 y de lo que dicho compromiso representa en la vocaci\u00f3n y en la vida de una Hija de la Caridad.<\/p>\n<p>Ya recuerdan los numerosos debates a que dio lugar este tema al redactar las nuevas Constituciones y durante varias Asambleas Generales. No volveremos a tra\u00adtar este asunto propiamente dicho, porque la Instrucci\u00f3n sobre los Votos, que ya no tardar\u00e1 mucho, aportar\u00e1 explicaciones complementarias. Pregunt\u00e9monos, sencilla\u00admente, dentro de la \u00f3ptica de la Renovaci\u00f3n, qu\u00e9 convicciones deben animarnos y c\u00f3mo ha de traducirse el don, cada vez m\u00e1s generoso al Se\u00f1or, para servirle en la persona de los Pobres, en la Compa\u00f1\u00eda y seg\u00fan su esp\u00edritu: \u00abS\u00e9 lo que eres&#8230;\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>1. \u00abS\u00e9 lo que eres\u00bb<\/strong><\/h2>\n<p>Nunca mejor empleada esta frase. Efectivamente, de una Renovaci\u00f3n a otra, la Hija de la Caridad tratar\u00e1, con la gracia de Dios, de hacer pasar decididamente a to\u00adda su vida esta \u00abidentidad\u00bb que hoy conoce m\u00e1s claramente a la luz de las Constitu\u00adciones.<\/p>\n<p>Y sobre todo sabe que sus Votos son \u2014como ya lo hemos dicho y explicado tantas veces siguiendo a los Fundadores\u2014 como el resultado de un caminar espiri\u00adtual que la lleva a confirmar, a intensificar, a urgir mediante este compromiso sagrado \u00abel estado de caridad\u00bb que le es propio desde su admisi\u00f3n en el Seminario.<\/p>\n<p>En efecto, \u00bfqu\u00e9 es un voto? Bajo la definici\u00f3n puramente jur\u00eddica del Canon 1191, tenemos que descubrir, por lo que a nosotros se refiere, un acto de amor que pretende llegar hasta su expresi\u00f3n m\u00e1s radical en la l\u00ednea propia de nuestra vo\u00adcaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abEl Voto es la promesa deliberada y libre hecha a Dios acerca de un bien posible y mejor, que debe cumplirse por la virtud de la religi\u00f3n. \u00bb (Derecho Can\u00f3nico, n.\u00b0 1191).<\/p>\n<h3>A.- Virtud de religi\u00f3n<\/h3>\n<p>Este \u00faltimo miembro de la frase contiene, sin duda, lo m\u00e1s importante. No se trata en absoluto del \u00abEstado Religioso\u00bb, sino de nuestro v\u00ednculo como tal, del v\u00ednculo de todo hombre, y <em>con mayor raz\u00f3n, <\/em>de todo bautizado, con el Se\u00f1or. De El dependemos hasta lo m\u00e1s profundo de nuestro ser natural y sobrenatural, y El solo puede dar a nuestra existencia su pleno valor de realizaci\u00f3n y de significaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mediante el Voto reconocemos <em>el soberano dominio de Dios sobre nosotros, <\/em>as\u00ed como el culto que le debemos (de ah\u00ed esta expresi\u00f3n \u00abvirtud de religi\u00f3n\u00bb) y plasma\u00admos este v\u00ednculo fundamental, esta total pertenencia, en una promesa inspirada li\u00adbremente por un impulso de amor, a la vez ardiente y lleno de humilde confianza. Es lo que Santa Luisa puso muy bien de relieve:<\/p>\n<p>\u00abEl Voto da al alma la libertad de entrar en una comunicaci\u00f3n familiar con Dios. La hace entrar en una especie de pacto con El, en que el alma promete y se obliga y Dios acepta y promete tambi\u00e9n por su parte.<\/p>\n<p>El alma le promete y entrega el amor que m\u00e1s le agrada, que es el de darse toda a El, sin reservarse el poder de disponer de s\u00ed misma; y Dios se entrega rec\u00edprocamente al alma y le asegura la comunicaci\u00f3n de todos sus bienes.<\/p>\n<p>\u00a1Oh anonadamiento de un Dios, o m\u00e1s bien poder admirable de exaltar la nada a una dignidad tan alta! Bendito se\u00e1is por siempre por permitir que el hombre se entregue as\u00ed a Vos y por la gracia que le con\u00adced\u00e9is de inspirarle ese deseo!\u00bb (seg\u00fan Gobillon).<\/p>\n<h3>B.- Un acto que se hace libremente y que es inspirado por el a\u00f1or<\/h3>\n<p>Vemos la insistencia de Santa Luisa sobre <em>la libertad <\/em>para comprometerse a tra\u00adv\u00e9s de los Votos: Dios da el deseo pero no lo impone. Entre El y nosotros se estable\u00adce una sorprendente familiaridad en que cada uno, con toda verdad, da y recibe rec\u00ed\u00adprocamente y esto porque se trata precisa y esencialmente de amor: sin libertad no hay verdadero amor; sin amor, no hay verdadera libertad. Pero, desde el momento en que queremos ofrecer a Dios, como dice Santa Luisa, <em>\u00abel amor que m\u00e1s le agra\u00ad<\/em><em>da\u00bb, <\/em>desde el momento en que nos sentimos llamados al don total para el servicio de los pobres, \u00bfc\u00f3mo no desear \u00e9l ir hasta el compromiso m\u00e1s completo?<\/p>\n<p>Es evidente, volviendo a la definici\u00f3n can\u00f3nica, que esta libertad supone que sepamos bien a qu\u00e9 nos comprometemos. La gravedad de una promesa semejante supone que no se haga sino con una <em>informaci\u00f3n suficiente, despu\u00e9s de madura re\u00ad<\/em><em>flexi\u00f3n y con pleno consentimiento. <\/em>Si las Constituciones prev\u00e9n un margen de cin\u00adco a siete a\u00f1os antes de la primera emisi\u00f3n de Votos, es precisamente para que pue\u00adda hacerse con la madurez requerida. La apreciaci\u00f3n corresponde en primer lugar a la misma Hermana y a sus Superiores, a quienes informa con toda sencillez de sus disposiciones: San Vicente y Santa Luisa obraban de la misma manera. Los Votos no son ni un diploma de buena conducta, ni una obligaci\u00f3n que habr\u00eda de caer como una cuchilla en una fecha determinada. Hay, ciertamente, un plazo m\u00e1ximo para de\u00adcidirse, pero debe aprovecharse este plazo, si es necesario, sin vacilaci\u00f3n y sin ningu\u00adna reserva mental, para una preparaci\u00f3n m\u00e1s profunda.<\/p>\n<p>Por otra parte, cuando la Asamblea General insisti\u00f3 para que se hiciera una nue\u00adva redacci\u00f3n de la Instrucci\u00f3n sobre los Votos, puntualiz\u00f3 que este documento ha\u00adbr\u00eda de estar destinado a todas las Hermanas y no solamente a las principiantes; ha de permitir en cada \u00abRenovaci\u00f3n\u00bb una nueva toma de conciencia y ha de alimentar una nueva reflexi\u00f3n en la oraci\u00f3n a nivel personal y comunitario.<\/p>\n<h3>C. Dimensi\u00f3n jur\u00eddica y dinamismo teologal<\/h3>\n<p>Habr\u00e1n observado que el Derecho Can\u00f3nico habla \u00abde un bien mejor y posi\u00adble\u00bb. El calificativo <em>\u00abmejor\u00bb <\/em>es m\u00e1s f\u00e1cil de comprender cuando se trata de una Hija de la Caridad, ya que confirma mediante el Voto aquello a lo que ya est\u00e1 obligada y a ello \u00aba\u00f1ade\u00bb, como hemos dicho ya, el \u00abcar\u00e1cter sagrado\u00bb propio del Voto. En virtud de dicho Voto, su servicio a los pobres, su castidad, su pobreza, su obedien\u00adcia, quedan sobrevalorados y se hacen a\u00fan rayas agradables al Se\u00f1or, del mismo mo\u00addo que \u2014como reverso de la medalla\u2014 sus faltas quedan agravadas en un sentido que vamos a precisar.<\/p>\n<p>De todos modos, el t\u00e9rmino \u00abmejor\u00bb es evidente, por decirlo as\u00ed: Por hermoso que sea el matrimonio, por ejemplo, la castidad perfecta en el celibato, con miras al Reino de los Cielos, es superior. El \u00abdon total\u00bb, sobre todo cuando se expresa con un Voto, nos lleva a vivir la consagraci\u00f3n bautismal con un t\u00edtulo nuevo y radical se\u00adg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n en la Iglesia.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino <em>\u00abposible\u00bb <\/em>puede parecer m\u00e1s sorprendente: \u00abNada es imposible para Dios\u00bb, y nada nos es posible sin su gracia: \u00abTodo lo puedo en Aquel que me confor\u00adta\u00bb&#8230; Aqu\u00ed se abre una distinci\u00f3n muy importante entre la dimensi\u00f3n jur\u00eddica y el dinamismo teologal del Voto. Este debe referirse a <em>un objeto concreto y bien defini\u00addo, <\/em>porque constituye un grave compromiso de conciencia. Ser\u00eda absurdo compro\u00admeterse por Voto a toda la perfecci\u00f3n del servicio <strong>de <\/strong>los Pobres y de los Consejos Evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia. No sabr\u00edamos nunca si verdadera\u00admente los hab\u00edamos cumplido \u2014 \u00a1incluso estar\u00edamos seguros de lo contrario!\u2014 y nos encontrar\u00edamos con perpetuos problemas de conciencia. Por el contrario, un com\u00adpromiso de amor debe procurar, normalmente, la paz y la alegr\u00eda para avanzar siem\u00adpre m\u00e1s por el camino del don total y de la identificaci\u00f3n con Jesucristo.<\/p>\n<p>Por esto, a partir de esta materia concreta a la que se refiere con todo rigor el Voto como tal (dimensi\u00f3n jur\u00eddica), se abre una perspectiva teologal sin l\u00edmites como el amor del que es expresi\u00f3n: la medida del amor es amar sin medida. Lejos de con\u00adtentarnos con el m\u00ednimo que se requiere, \u00e9ste se convierte para nosotros y ante el Se\u00f1or, en el signo de un impulso espiritual que abarca toda la virtud correspondien\u00adte, todo el Consejo Evang\u00e9lico en cuesti\u00f3n e incluso todo el esp\u00edritu evang\u00e9lico del cual las Reglas \u00abson como un compendio&#8230; acomodado al uso que nos es m\u00e1s ade\u00adcuado\u00bb (Coste XII, 129; S\u00edg. IX\/3, 427).<\/p>\n<p>A decir verdad, esta distinci\u00f3n no sirve para la castidad, ya que, por Voto, nos comprometemos a \u00abguardar la castidad perfecta en el celibato\u00bb: aqu\u00ed hay coinciden\u00adcia con el Consejo Evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>En cambio, a trav\u00e9s del Voto de pobreza, las Hijas de la Caridad se comprome\u00adten a una total dependencia en el uso y disposici\u00f3n de los bienes de la Compa\u00f1\u00eda, as\u00ed como en el uso de sus bienes personales: tal es la materia de su Voto propiamen\u00adte dicho y esto es ya mucho&#8230; Pero adem\u00e1s \u2014y ah\u00ed comienza el dinamismo teologal\u2014 su Voto confirma y ratifica el compromiso de vivir plenamente la pobreza seg\u00fan su estado.<\/p>\n<p>Igualmente, mediante el Voto de obediencia, se comprometen a someterse a las decisiones (observemos bien esta palabra) de sus Superiores (es decir, el Sobera\u00adno Pont\u00edfice, el Superior General, el Director General, la Superiora General, la Visita\u00addora, el Director Provincial, la Hermana Sirviente en su Comunidad local) seg\u00fan las Constituciones; tal es la materia del Voto propiamente dicho y esto es ya mucho&#8230; Pero adem\u00e1s \u2014y ah\u00ed comienza el dinamismo teologal\u2014 su Voto confirma y ratifica el don total de su libertad hecho a Dios en la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Mediante el Voto del Servicio a los Pobres, las Hijas de la Caridad se compro\u00admeten a servir a los Pobres corporal y espiritualmente conforme a las Constitucio\u00adnes, ya de manera directa, ya indirecta, seg\u00fan lo estimen conveniente sus Superio\u00adres para el bien com\u00fan. Esta es la materia del Voto propiamente dicho y esto es ya mucho&#8230; Pero adem\u00e1s \u2014y ah\u00ed comienza el dinamismo teologal\u2014 este Voto confir\u00adma y ratifica el don total para el servicio de los Pobres que hicieron desde su entrada en la Compa\u00f1\u00eda y que es, por otra parte, el eje fundamental de su vida.<\/p>\n<p>Si no hici\u00e9ramos estas distinciones, nuestras menores faltas, nuestras menores imperfecciones ser\u00edan en cierto modo \u00absacrilegios\u00bb&#8230; y tendr\u00edamos motivos para perder la cabeza&#8230; Pero es cierto tambi\u00e9n que debemos evitar todo formalismo tan opuesto al verdadero amor y entrar decididamente en la \u00abv\u00eda superior de la divina Caridad\u00bb. Una \u00abpromesa\u00bb como la del Voto, es mucho m\u00e1s y compromete de muy distinta ma\u00adnera que unas simples \u00abresoluciones\u00bb. Estas, sin embargo, han de ensanchar cada d\u00eda nuestro coraz\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de las obligaciones m\u00e1s estrictas: \u00a1jam\u00e1s amaremos bas\u00adtante!&#8230;<\/p>\n<h3>D. Votos de la COmpa\u00eda y en la Compa\u00f1\u00eda<\/h3>\n<p>Otra precisi\u00f3n muy importante:<\/p>\n<p>La Iglesia reconoce los Votos de las Hijas de la Caridad tal y co\u00admo la Compa\u00f1\u00eda los comprende en fidelidad a sus Fundadores. \u00bb<\/p>\n<p>Esta frase-clave de las Constituciones (C. 2.5) es a la vez muy esclarecedora y muy exigente:<\/p>\n<p>Muy esclarecedora, porque los Votos as\u00ed reconocidos son una garant\u00eda no solamente de lo que tienen de espec\u00edfico, sino tambi\u00e9n de la identi\u00addad de la Compa\u00f1\u00eda de la que son una de las ilustraciones m\u00e1s impor\u00adtantes:<\/p>\n<p>Son los Votos de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>Muy exigente, porque los Votos as\u00ed reconocidos hay que vivirlos con toda fidelidad al pensamiento de San Vicente y de Santa Luisa en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad y seg\u00fan su esp\u00edritu, su carisma:<\/p>\n<p>Los Votos se viven en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h4>1. Votos de la Compa\u00f1\u00eda.<\/h4>\n<p>La pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda \u2014desde el punto de vista jur\u00eddico\u2014 no viene de\u00adterminada por los Votos, pero, como todo lo dem\u00e1s, queda de alg\u00fan modo ratificada y confirmada por ellos. Las Hijas de la Caridad han contado siempre sus a\u00f1os de vocaci\u00f3n a partir de su admisi\u00f3n en el Seminario, que se considera como su admi\u00adsi\u00f3n propiamente dicha en esta Familia espiritual. Pero para permanecer en ella se requieren los Votos en el momento previsto para ello y deben renovarse anualmente, excepto en el caso en que se conceda una pr\u00f3rroga o se imponga un retraso que, normalmente no deben exceder de un a\u00f1o. Por otra parte el ejercicio de determina\u00addos derechos, unido en primer lugar a la edad de vocaci\u00f3n, exige que el compromiso en la Compa\u00f1\u00eda, haya sido confirmado por los Votos, por ejemplo para participar en la Asamblea Provincial despu\u00e9s de los cinco a\u00f1os de vocaci\u00f3n, o en la Asamblea General despu\u00e9s de los diez a\u00f1os de vocaci\u00f3n (Const. 3,13).<\/p>\n<p>A este respecto hay cosas muy interesantes en la Instrucci\u00f3n sobre los Votos, del Padre Henin, en 1701. Pregunta, por ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abLas Hijas de la Caridad que a\u00fan no han hecho los Votos, \u00bfest\u00e1n obligadas a observar lo que est\u00e1 contenido en esta instrucci\u00f3n? \u00ab<\/li>\n<li>Respuesta: \u00abS\u00ed, est\u00e1n obligadas a ello, no en virtud de los Votos, sino para disponerse a hacerlos y porque son miembros de un cuerpo de comunidad que hace Voto de pobreza, castidad y obediencia y de servir a los pobres enfermos. Ahora bien, todos los miembros de un cuerpo deben tener uni\u00f3n y correspondencia los unos con los otros, lo que se lleva a cabo mediante la obediencia a las Reglas y a todo lo que est\u00e1 contenido en los Votos que se hacen (en la Compa\u00f1\u00eda) despu\u00e9s de haber sido probada cinco a\u00f1os, como se practica entre las Hijas de la Caridad\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p>La pr\u00e1ctica de los Votos \u2014aunque no obligatoria todav\u00eda\u2014 se hab\u00eda generaliza\u00addo, pues, suficientemente en aquella \u00e9poca, ya que el Padre Henin a\u00f1ade esto:<\/p>\n<ul>\n<li>\u00abLas Hijas de la Caridad deben saber que, cuando no hacen los Vo\u00adtos, despu\u00e9s de haberlos pedido y obtenido la gracia de hacerlos, pe\u00adcan gravemente, enga\u00f1ando a sus Superiores, y no pueden asistir a las Asambleas de elecciones ni ser elegidas en ellas v\u00e1lidamente para ning\u00fan oficio. Por otra parte, si hiceran los Votos de la Comunidad sin haber obtenido el permiso, \u00e9stos ser\u00edan nulos, ya que no hab\u00edan sido admitidas a ellos por los Superiores de Par\u00eds.\u00bb<\/li>\n<\/ul>\n<p>Es f\u00e1cil hacer la transposici\u00f3n de estos textos a los de las Constituciones actua\u00adles. La emisi\u00f3n y la naturaleza de los Votos no se dejan en absoluto a la interpreta\u00adci\u00f3n personal.<\/p>\n<h4>2. Votos en la Compa\u00f1\u00eda.<\/h4>\n<p>La fidelidad al pensamiento de los Fundadores debe comprenderse sobre todo, claro est\u00e1, dentro de una perspectiva espiritual: como ellos, tenemos que juzgar la naturaleza de los Votos y su raz\u00f3n de ser <em>a la luz del fin principal de la Compa\u00f1\u00eda. <\/em>Los Votos se hacen en ella para garantizar la estabilidad y la calidad:<\/p>\n<ul>\n<li>del don total para el servicio de los Pobres y<\/li>\n<li>del servicio de los Pobres como expresi\u00f3n del don total en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Si los Votos, como la reja en el locutorio del que se habla en el Consejo del 28 de junio de 1646 (C. XIII, 601 y ss.; S\u00edg. X, 741) hubieran podido, aunque fuera poco, desviar a las Hermanas del fin principal, a ellos tambi\u00e9n se aplicar\u00edan las palabras de San Vicente: \u00abEsto ser\u00eda todo lo contrario de lo que Dios pide de vosotras\u00bb. Muy al contrario, con la condici\u00f3n de que se comprendieran bien (y ya sabemos qu\u00e9 pru\u00addentes fueron a este respecto), los Fundadores vieron en los Votos una manera de alcanzar con m\u00e1s seguridad el fin de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en este punto, <em>el sentido de la pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda <\/em>se encuentra reforzado. Esto es especialmente perceptible y conmovedor en el d\u00eda de la Renova\u00adci\u00f3n. Con un mismo coraz\u00f3n, con un mismo impulso, todas las Hijas de la Caridad, de un extremo al otro del mundo, repiten \u2014o m\u00e1s bien confirman\u2014 su \u00abS\u00ed\u00bb a una vocaci\u00f3n que es inseparable de una \u00abconvocaci\u00f3n\u00bb, \u00abllamadas y reunidas para un mismo designio\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan que desde el punto de vista jur\u00eddico, y a condici\u00f3n de evitar tambi\u00e9n aqu\u00ed toda ambig\u00fcedad, los Votos podr\u00edan llamarse \u00abcomunitarios\u00bb, no solamente por\u00adque son Votos de la Compa\u00f1\u00eda, sino sobre todo porque son Votos en la Compa\u00f1\u00eda, que crean con el Se\u00f1or y entre todas las Hermanas en el Se\u00f1or \u2014y se podr\u00eda a\u00f1adir: con todos los pobres\u2014 un v\u00ednculo sagrado para vivir m\u00e1s profundamente, m\u00e1s per\u00adfectamente la identidad y por tanto la unidad de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>La misma resonancia se vive m\u00e1s concretamente tambi\u00e9n a nivel de cada Co\u00admunidad local; ya sabemos la importancia de la vida fraterna en com\u00fan dentro una Sociedad de Vida apost\u00f3lica y m\u00e1s especialmente para las Hijas de la Caridad. Es evidente que el 25 de marzo \u2014y con mayor raz\u00f3n en este A\u00f1o Mariano\u2014 habr\u00e1 de celebrarse como factor de m\u00e1s estrecha uni\u00f3n entre s\u00ed de los miembros de dicha Co\u00admunidad en su contexto de Iglesia y de Humanidad.<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Que el cumplimiento de tu Voluntad sea una FIESTA!\u00bb<\/p>\n<h2>2. Vuelta a las fuentes<\/h2>\n<p>Para volver a encontrar el sentido profundo de nuestra vocaci\u00f3n y, por tanto, de los votos que dentro de ella se pronuncian, nada es tan esencial como volver a las fuentes. Esto es lo que tratamos de hacer desde hace a\u00f1os, en respuesta a la invitaci\u00f3n de la misma Iglesia.<\/p>\n<p>Sin duda alguna, hay que tener en cuenta tambi\u00e9n todo lo que ha entrado des\u00adpu\u00e9s de los or\u00edgenes en el patrimonio de la Compa\u00f1\u00eda, especialmente lo que el Ca\u00adnon 578 llama \u00ablas sanas tradiciones\u00bb, es decir, las aplicaciones, la progresiva puesta en pr\u00e1ctica, las actualizaciones aut\u00e9nticas del carisma original. Pero, precisamente la \u00abautenticidad\u00bb de estas \u00absanas tradiciones\u00bb est\u00e1 esencialmente unida a su conti\u00adnuidad en relaci\u00f3n con el esp\u00edritu y las intenciones de los Fundadores, en relaci\u00f3n con la naturaleza, el fin y el car\u00e1cter de su Instituto, ya que todo esto ha sido ratifica\u00addo por la aprobaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Por otra parte, nuestra reflexi\u00f3n sobre los Votos \u2014que indudablemente entran dentro de nuestras \u00absanas tradiciones\u00bb\u2014 ha de referirse, ante todo, a la manera en que dichos votos aparecieron en vida de San Vicente y Santa Luisa.<\/p>\n<h3><strong>A. Los comienzos<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>1. Un mes importante: julio de 1640.<\/strong><\/h4>\n<p>Seg\u00fan los documentos que han llegado hasta nosotros, el mes de julio de 1640 marca verdaderamente el \u00absaque\u00bb. San Vicente aborda la cuesti\u00f3n de los votos en dos ocasiones durante ese mes y, ya de entrada, de una manera muy instructiva. Por eso es importante que recordemos estos textos que son muy conocidos.<\/p>\n<p>a) El 5 de julio de 1640.<\/p>\n<p>San Vicente habla accidentalmente de los votos:<\/p>\n<p>\u00abDos clases de personas en el mundo pueden permanecer en este estado (que los hace m\u00e1s agradables a Dios): unas est\u00e1n en su casa y sola\u00admente se preocupan del cuidado de su familia y de la observancia de los mandamientos; las otras son las que Dios llama al estado de perfecci\u00f3n, como los Religiosos de todas las Ordenes y tambi\u00e9n aquellos que El pone en Comunidades como las Hijas de la Caridad, las cuales, aunque por ahora no tengan votos<strong>, <\/strong>no dejan de estar en este esta\u00addo de perfecci\u00f3n, si son verdaderas Hijas de la Caridad. (Coste IX, 14; Conf. Esp. n.\u00b0 35).<\/p>\n<p>Hay que observar dos cosas interesantes:<\/p>\n<p>\u2014 Se puede ser \u00abverdaderas Hijas de la Caridad\u00bb sin votos,<\/p>\n<p>\u2014 Pero estos votos est\u00e1n ya en el pensamiento de San Vicente y no har\u00e1n m\u00e1s que \u00aburgir el estado de perfecci\u00f3n\u00bb que es el de la Hija de la Caridad fiel a su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La idea de este pasaje est\u00e1, pues, clara, aunque la terminolog\u00eda que se emplea no sea exactamente la de hoy.<\/p>\n<p>b) El 19 de julio de 1640.<\/p>\n<p>Esta vez San Vicente va m\u00e1s lejos. Vuelve intencionadamente sobre el tema de los votos y, en cierta manera, provoca en las Hermanas el deseo de pronunciarlos:<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Qu\u00e9 consolado me sent\u00ed, mis queridas Hermanas, uno de estos d\u00edas! Es preciso que os lo diga. O\u00eda yo leer la f\u00f3rmula de los votos de los Religiosos Hospitalarios de Italia, que era en estos t\u00e9rminos: \u00abYo, &#8230; hago voto y prometo a Dios guardar toda la vida la pobreza, la castidad y la obediencia y servir a nuestros se\u00f1ores los pobres\u00bb. Ved, hijas m\u00edas, es muy agradable a nuestro buen Dios honrar de esta forma a sus miembros, los queridos pobres\u00bb.<\/p>\n<p>La copista, que no es otra que Luisa de Marillac, a\u00f1ade:<\/p>\n<p>\u00abEl fervor con que el Padre Vicente ley\u00f3 las palabras de estos votos in\u00addujo a algunas Hermanas a testimoniar el sentimiento que experimen\u00adtaban. Al representar la felicidad de estos buenos religiosos que se en\u00adtregaban as\u00ed por entero a Dios, le preguntaron si, en nuestra Compa\u00ad\u00f1\u00eda, no podr\u00eda haber Hermanas admitidas a hacer semejante acto\u00bb.<\/p>\n<p>Su caridad nos respondi\u00f3 de esta manera: \u00abS\u00ed, desde luego, hijas m\u00edas, pero con esta diferencia: que los votos de esos buenos religiosos son solemnes, y no pueden ser dispensados de ellos ni siquiera por el Papa; pero, de los que vosotras pod\u00e9is hacer, el Obispo podr\u00eda dis\u00adpensar. (En esta fecha, la Compa\u00f1\u00eda no se distingue verdaderamente de las Cofrad\u00edas de la Caridad.) Sin embargo, valdr\u00eda m\u00e1s no hacerlos que tener la intenci\u00f3n de dispensarse de ellos cuando una quisiera.\u00bb<\/p>\n<p>A esta pregunta: \u00ab\u00bfSer\u00eda conveniente que las Hermanas los hicie\u00adsen en particular seg\u00fan su devoci\u00f3n?\u00bb, su caridad respondi\u00f3: \u00abque ha\u00adb\u00eda que guardarse de ello, porque si alguna ten\u00eda este deseo, deber\u00eda hablar con sus superiores, y despu\u00e9s de eso quedarse tranquila, tanto si se lo permit\u00edan como si se lo negaban\u00bb. (Coste IX, 25; Conf. Esp. n.\u00b0 57-58.)<\/p>\n<p>Lo que resulta m\u00e1s sorprendente es la idea bastante clara que San Vicente tiene ya de los votos y que pr\u00e1cticamente no variar\u00e1:<\/p>\n<p>Se trata de votos simples, como se dec\u00eda entonces, y susceptibles de dispensa. Santa Luisa escribir\u00eda, nueve a\u00f1os m\u00e1s tarde, al Abad de Vaux:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230; no se trata de votos distintos a los que un devoto o devota puede hacer en el mundo: y aun ni siquiera son as\u00ed, porque de ordinario cuan\u00addo los del mundo hacen votos, es en presencia de su confesor. \u00bb (San\u00adta Luisa, Corresp. y Escritos, p. 290.)<\/p>\n<p>Estos votos no ser\u00e1n, por entonces, obligatorios, no lo ser\u00e1n hasta mucho m\u00e1s tarde: ah\u00ed es donde se aplicar\u00e1 la noci\u00f3n de \u00absana tradici\u00f3n\u00bb, como lo hemos di\u00adcho ya.<\/p>\n<p>Sin embargo estos votos no se dejar\u00e1n a la iniciativa personal, sino que deber\u00e1n ser autorizados por los Superiores, que son los que juzgan en cada caso so\u00adbre la oportunidad de dichos votos. Luisa de Marillac y otras cuatro Hermanas ser\u00edan las primeras admitidas a ellos, los pronunciar\u00edan el 25 de marzo de 1642 y, por otra parte, los votos que emitieron fueron perpetuos.<\/p>\n<p><strong>2. Posteriormente.<\/strong><\/p>\n<p>Lo que va a vivir a partir de este d\u00eda y hasta la muerte de los Fundadores \u2014y aun mucho m\u00e1s adelante\u2014 confirma lo que acabamos de ver. Es imposible exponer\u00adlo o hacer un resumen de lo esencial dentro de los l\u00edmites de este art\u00edculo. Pase\u00admos a hablar enseguida de las principales constataciones.<\/p>\n<p>a) Introducci\u00f3n progresiva de los votos.<\/p>\n<p>La pr\u00e1ctica de la emisi\u00f3n de los votos se introduce de una manera muy pro\u00adgresiva y muy flexible, aunque se fue generalizando hasta el punto que, en un mo\u00admento dado, San Vicente habla como si todas las Hermanas hicieran votos o tuvie\u00adran la intenci\u00f3n de hacerlos. De hecho se ve que viven juntas \u2014sin que esto parezca crear el menor problema de orden jur\u00eddico ni siquiera comunitario\u2014 Hermanas sin votos, Hermanas con votos anuales, Hermanas con votos perpetuos. Es f\u00e1cil adivi\u00adnar las razones que los Fundadores ten\u00edan para ello.<\/p>\n<p>San Vicente y Santa Luisa dudan entre votos perpetuos y votos temporales (cf. Carta de Santa Luisa al Se\u00f1or Portail, Corr. y Escritos, p. 165).<\/p>\n<p>Algunas Hermanas, despu\u00e9s de haber hecho votos anuales durante un tiempo variable, est\u00e1n autorizadas a hacer votos perpetuos (cf. Car\u00adtas de Santa Luisa a San Vicente, Corr. y Escr. p. 453-54; 600; 633).<\/p>\n<p>Finalmente, los Fundadores se pronuncian en principio por votos anua\u00adles, siempre renovables (cf. Cartas de Santa Luisa a las Hermanas de Richelieu, Corr. y Escr. p. 349-50; 453-54; al Abad de Vaux, Corr. y Escr. p. 579; al Se\u00f1or Vicente, Corr. y Escr. p. 639) (2).<\/p>\n<p>b) Uso pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Se adopta una f\u00f3rmula de votos y una cierta manera de hacerlos (la que he\u00admos visto aflorar desde el principio) pero esto no afecta al estatuto jur\u00eddico de las Hermanas ni a su pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Es esencialmente e incluso \u00fanicamente su vida espiritual como tal, la que queda implicada: se trata de vivir una entrega cada vez m\u00e1s total a Dios para el servicio corporal y espiritual de los Pobres como Hijas de la Caridad. Veamos un ejemplo pintoresco pero instructivo. Sor Francisca Menage quiere renovar sus votos \u00a1todos los meses!&#8230; Y San Vicente le contesta, el 12 de febrero de 1659:<\/p>\n<p>\u00abEs suficiente con que renueve usted sus votos por un a\u00f1o; luego podr\u00e1 renovarlos por otro, si siente usted devoci\u00f3n de hacerlos. &#8230; Me pide usted permiso para hacer esta renovaci\u00f3n todos los meses; pero si la hace por un a\u00f1o entero, la hace usted al mismo tiempo para todos los meses, sin que sea necesario hacerla cada mes. Sin embargo pue\u00adde hacerla durante ese a\u00f1o todas las veces que quiera, no ya para con\u00adtraer una nueva obligaci\u00f3n de cumplirlos, puesto que la primera vez se comprometi\u00f3 ya a ello totalmente, sino para demostrar a Dios que est\u00e1 usted satisfecha de haberse entregado a \u00e9l y para animarse a serle ca\u00adda d\u00eda m\u00e1s fiel. (Coste VII, 455; Sig. VII, 389-90).<\/p>\n<h3><strong>B. \u00bfY hoy?<\/strong><\/h3>\n<p>Hemos visto c\u00f3mo, seg\u00fan un proceso normal, los votos se hicieron obligatorios y se vieron afectados, de un modo m\u00e1s concreto, por implicaciones de orden jur\u00eddi\u00adco. Pero las nuevas Constituciones han querido volver a encontrar su significaci\u00f3n original en respuesta a la Iglesia que ped\u00eda un retorno a las fuentes y a la vez una expresi\u00f3n tan adecuada como fuera posible a los tiempos y el derecho actual. Lo importante, en definitiva, es esa vivencia teologal, que aprendemos de los Fundado\u00adres y dentro de una \u00abrelectura\u00bb fiel de las Constituciones. Deteng\u00e1monos en tres fra\u00adses, las m\u00e1s caracter\u00edsticas a este respecto en C. 2, 5.<\/p>\n<p>1) Muy pronto en la historia de la Compa\u00f1\u00eda las Hermanas expresaron el de\u00adseo de ratificar su entrega total a Dios por medio de los votos, fuente de fortaleza, alianza que tiene sus ra\u00edces en el Misterio de la Iglesia.<\/p>\n<p>Reconocemos sin dificultad en este texto las dominantes que hemos se\u00f1alado:<\/p>\n<ul>\n<li>la ratificaci\u00f3n, por medio de los votos, del don total hecho al entrar en la Com\u00adpa\u00f1\u00eda para servir en ella a Jesucristo en los pobres,<\/li>\n<li>el significado esencial de estos votos en la l\u00ednea del amor,<\/li>\n<li>la inquietud por permanecer fiel a la intuici\u00f3n de los or\u00edgenes en la emisi\u00f3n de dichos votos (as\u00ed como en su renovaci\u00f3n anual).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Tenemos que reconocer que, a lo largo de la historia de la Compa\u00f1\u00eda, no ha ha\u00adbido siempre formulaciones tan adecuadas. Una preocupaci\u00f3n leg\u00edtima pero a veces excesiva por las reglamentaciones, por un deslizamiento m\u00e1s o menos consciente hacia otras formas de vida consagrada, por un paralelismo con los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, etc&#8230; causando, parece, algunas desviaciones. Pero, es sorprendente que, todas las veces que ha habido que defender el car\u00e1cter propio de la Compa\u00f1\u00eda y, en especial, de sus votos, la expresi\u00f3n de los Superiores ha encontrado la inspiraci\u00f3n primitiva.<\/p>\n<p>Es significativo, por ejemplo, ver c\u00f3mo el Padre FIAT, en una s\u00faplica a la Santa Sede, afirma (empleando como es natural la terminolog\u00eda de la \u00e9poca):<\/p>\n<p>\u00abLos votos (de las Hijas de la Caridad) no son votos p\u00fablicos ni son acep\u00adtados (recibidos) en nombre de la Iglesia. Si, por lo regular, tras un pe\u00adr\u00edodo de varios a\u00f1os en la Compa\u00f1\u00eda, emiten votos anuales, dichos vo\u00adtos son de car\u00e1cter privado, sin m\u00e1s testigo que Dios y la propia con\u00adciencia. A lo m\u00e1s pueden compararse a los que en el mundo una per\u00adsona piadosa har\u00eda con la autorizaci\u00f3n de su director para un mayor provecho espiritual. \u00bb (G\u00e9nesis de la Compa\u00f1\u00eda, p. 70).<\/p>\n<p>Indudablemente hay en ello, como en las Asambleas de \u00abaggiornamento\u00bb, un deseo de ver los votos como los ve\u00edan San Vicente y Santa Luisa: como el resultado de un caminar espiritual, dentro de la l\u00ednea propia de la vocaci\u00f3n. Lejos de minimizar el alcance de los votos al decir esto, se vuelven a colocar las profundas exigencias de dichos votos bajo su verdadera luz.<\/p>\n<p>Por otra parte, las Constituciones evocan inmediatamente la inserci\u00f3n de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda en la Iglesia. La Hija de la Caridad se entrega a Dios para participar a su manera en la misi\u00f3n universal de la Iglesia, en este Misterio de Alianza entre Dios y los hom\u00adbres. Los votos tienen como base el Bautismo en Cristo:<\/p>\n<p>\u00abLos votos, dice San Vicente, \u00abno son sino una donaci\u00f3n que le hab\u00e9is hecho de vosotras mismas (a Dios); igualmente El se ha entregado a vosotras, ya que se entrega a las almas que se dan a El por un contrato irrevocable, que nunca jam\u00e1s romper\u00e1. \u00bb (Coste X, 170; Conf. Esp. n.\u00b0 1.472.)<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n anual de los votos permite a las Hermanas afianzar su vo\u00adluntad de responder a la vocaci\u00f3n, a la vez que garantiza la estabilidad de su servicio a Cristo en la Compa\u00f1\u00eda: supone un acto libremente hecho y siempre inspirado por el amor.<\/p>\n<p>Est\u00e1 claro que, tambi\u00e9n aqu\u00ed, volvemos a encontrar el pensamiento profundo de los Fundadores, cuando, finalmente, se orientaron hacia los votos anuales. Evi\u00addentemente, hab\u00eda que diferenciarse de la vida religiosa y hacer que se reconociera a las Hijas de la Caridad como una \u00abCofrad\u00eda\u00bb. Hab\u00eda que tener en cuenta tambi\u00e9n la inestabilidad de algunas Hermanas en los comienzos. Pero, de hecho, desde su entrada en la Compa\u00f1\u00eda, las Hermanas se entregan a Dios para siempre. Los votos y su renovaci\u00f3n, les permiten por tanto, seg\u00fan las expresiones de los Fundadores, recibir nuevas fuerzas y nuevas gracias para perseverar en su vocaci\u00f3n (Coste IX, 352; Conf. Esp. n.\u00b0 585), demostrar a Dios <em>\u00abque est\u00e1n muy satisfechas de pertene\u00adcerle\u00bb <\/em>cada vez m\u00e1s (cf. Coste VII, 455; S\u00edg. VII, 390) y <em>\u00abhacerle un nuevo sacrificio <\/em><em>de su libertad\u00bb <\/em>(cf. Santa Luisa, Corr. y Escr. p. 339).<\/p>\n<p>Esto significa que la espiritualidad de la Renovaci\u00f3n requiere una seria prepara\u00adci\u00f3n, pues cada a\u00f1o debe marcar una nueva etapa en la <em>profundizaci\u00f3n de la entrega <\/em><em>total de la Hija de la Caridad. <\/em>Incesantemente debe \u00abrenovar\u00bb en ella la estima por su vocaci\u00f3n y por los votos, el conocimiento que tiene de sus obligaciones y com\u00adpromisos, su pr\u00e1ctica de los Consejos evang\u00e9licos a partir y con miras a un mejor Servicio, su sentido de pertenencia a la Compa\u00f1\u00eda, su inter\u00e9s por adquirir una verda\u00addera madurez humana y evang\u00e9lica, etc&#8230;<\/p>\n<p>La renovaci\u00f3n se hace en voz baja en la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, d\u00eda esco\u00adgido por Santa Luisa para asociar al Fiat de la Virgen su propia donaci\u00f3n y la de sus hijas.<\/p>\n<p>Sobre la introducci\u00f3n de este uso en la Compa\u00f1\u00eda, tenemos este pasaje de una conferencia del Padre Gicquel, Director General, el 16 de marzo de 1669:<\/p>\n<p>\u00abNuestro venerado Padre Alm\u00e9ras (Superior General) enterado de que varias Hijas de la Caridad han hecho hasta ahora los votos en d\u00edas diferentes y los han renovado tambi\u00e9n en diferentes tiempos, y como la fiesta de la Anunciaci\u00f3n, el 25 de marzo, fue el d\u00eda en que la Se\u00f1orita Le Gras, de feliz memoria, y sus primeras Hijas fueron admitidas a los votos por primera vez por el Se\u00f1or Vicente, nuestro Venerable Funda\u00addor, estima que toda la Comunidad se considerar\u00e1 dichosa de renovar los votos el 25 de marzo y as\u00ed lo juzga oportuno; se avisar\u00e1 mediante una carta a las Hermanas que est\u00e1n lejos\u00bb.<\/p>\n<p>Efectivamente, es verdad que la fecha del 25 de marzo ocup\u00f3 un lugar de predi\u00adlecci\u00f3n en el coraz\u00f3n de Santa Luisa para la emisi\u00f3n de los votos, aunque, en vida de ella, las Hermanas hayan sido autorizadas a hacerlos en diferentes fiestas de la Sant\u00edsima Virgen como la Asunci\u00f3n y sobre todo la Inmaculada Concepci\u00f3n. De es\u00adte modo, <em>quer\u00eda unir su \u00abS\u00ed\u00bb al de Mar\u00eda-Sierva que hizo posible la Encarnaci\u00f3n del <\/em><em>Hijo de Dios y todas sus consecuencias, y que, finalmente, se une al \u00abS\u00ed\u00bb de Jesu\u00ad<\/em><em>cristo Servidor: <\/em>al \u00abS\u00ed\u00bb que El dice y que es El en persona como Verbo en el seno de la Sant\u00edsima Trinidad, al \u00abS\u00ed\u00bb de obediencia que pronuncia como Verbo Encarna\u00addo al entrar en este mundo para salvarlo.<\/p>\n<p>Esta vivencia teologal vuelve a situar la vocaci\u00f3n de la Hija de la Caridad dentro <em>del designio misericordioso del Se\u00f1or sobre los hombres. <\/em>No solamente Mar\u00eda, en su Anunciaci\u00f3n, nos ense\u00f1a las disposiciones que deben animarnos para adherirnos plenamente a este plan de Dios, sino que en Ella somos introducidos inmediata\u00admente en el centro mismo de este designio en referencia a nuestro Bautismo y al esp\u00edritu con el que tenemos que vivirlo. M\u00e1s que nunca, en este A\u00f1o Mariano, las Hijas de la Caridad querr\u00e1n vivir su Renovaci\u00f3n dentro de esta perspectiva:<\/p>\n<p>\u00abSoy toda tuya, Sant\u00edsima Virgen, para ser m\u00e1s perfectamente de Dios. \u00bb (Santa Luisa, Corr. y Escr., p. 670.)<\/p>\n<h2><strong>3. La f\u00f3rmula de los votos<\/strong><\/h2>\n<p>Aunque la f\u00f3rmula de los Votos se presenta como una \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb (la Iglesia prefiere esta expresi\u00f3n que pone mejor de relieve el car\u00e1cter de compromiso), y no como una oraci\u00f3n (excepto al final, en que se implora la gracia de la fidelidad), nada nos impide \u2014sino muy al contrario\u2014 abordarla aqu\u00ed a modo de una meditaci\u00f3n: se trata de un tema importante y esencial, si los hay, porque expresa la entrega total que la Hija de la Caridad hace de s\u00ed misma a Dios y porque \u00e9sta le promete vivir ente\u00adramente dicha donaci\u00f3n, con la ayuda de su gracia.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de la Renovaci\u00f3n \u00aboficial\u00bb, podemos hacer otras tan a menudo como queramos, y, m\u00e1s especialmente en determinadas circunstancias como nuestros Ejer\u00adcicios y Retiros, en las principales fiestas de la Iglesia y de la Comunidad, en los d\u00edas de grandes alegr\u00edas o de grandes penas. El \u00absoplo\u00bb del Esp\u00edritu ha de prevalecer so\u00adbre todas nuestras tempestades exteriores o interiores.<\/p>\n<h3><strong>A. \u00abEn respuesta a la llamada de Cristo que me invita a seguirle y a ser testigo de su caridad hacia los pobres<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><\/h3>\n<p>De entrada nos encontramos ya ante lo esencial, lo principal; todo lo dem\u00e1s se va a esclarecer y ha de comprenderse y vivirse a partir de ah\u00ed, empezando por la mis\u00adma f\u00f3rmula de Votos:<\/p>\n<h4><strong>1. Es el Se\u00f1or quien llama&#8230;<\/strong><\/h4>\n<p>La palabra \u00abinvita\u00bb es significativa: el Se\u00f1or propone, no impone. El quiere una respuesta de Amor a su llamada de Amor.<\/p>\n<p>M\u00e1s que nunca la Hija de la Caridad que hace los Votos ha de tener <em>\u00abante sus <\/em><em>ojos, en su coraz\u00f3n y en sus manos\u00bb <\/em>(Olier) al Cristo que le presentan las Constitu\u00adciones, siguiendo a los Fundadores: Adorador del Padre, Servidor fiel de su designio de Amor, Portador de la Buena Noticia a los Pobres. A El es a quien debe seguir e imitar y con quien debe identificarse cada vez m\u00e1s, ya que<\/p>\n<h4><strong>2. El Se\u00f1or nos espera en la persona de los Pobres<\/strong><\/h4>\n<p>Aqu\u00ed tenemos, pues, el coraz\u00f3n, el centro de la vocaci\u00f3n. El don total, la ora\u00adci\u00f3n, la comunidad se viven en esto, para esto, a trav\u00e9s de esto, en rigurosa unidad.<\/p>\n<p>Por el mismo hecho, ser\u00e1 el servicio a Cristo en los Pobres en sencillez, humil\u00addad y caridad, el que va a dar su colorido propio a las exigencias del don total, de la vida de oraci\u00f3n, de la vida comunitaria de la Hija de la Caridad. Como Cristo y con El, va a \u00abservir\u00bb y dar a su vida en y para ese servicio.<\/p>\n<p>Sus votos son precisamente la confirmaci\u00f3n m\u00e1s sagrada de este compromiso prof\u00e9tico: <em>\u00abEn esto conocer\u00e1n todos que sois disc\u00edpulos m\u00edos: si os ten\u00e9is amor los <\/em><em>unos a los otros.\u00bb<\/em><\/p>\n<h3><strong>B. \u00abYo renuevo las promesas de mi bautismo&#8230;\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Esta expresi\u00f3n se inspira directamente en la de Santa Luisa y nos revela su senti\u00addo profundo de la consagraci\u00f3n bautismal y de la pertenencia eclesial que hay que vivir perfectamente como Hijas de la Caridad.<\/p>\n<h4><strong>1. Yo (fulana de tal).<\/strong><\/h4>\n<p>No damos \u00abcosas\u00bb. Nos damos en primer lugar a nosotros mismos por entero, cuerpo, coraz\u00f3n, esp\u00edritu. El Se\u00f1or ha puesto los ojos en su humilde sierva \u2014como los puso en la Virgen Mar\u00eda \u2014 y ella le hace la oblaci\u00f3n total de su persona. Lo que cuenta, mucho m\u00e1s que su \u00abhacer\u00bb, es su \u00abser\u00bb en respuesta al designio de Dios. Su acci\u00f3n ser\u00e1 la traducci\u00f3n de su \u00abser\u00bb. \u00abEl obrar sigue al ser\u00bb dice un viejo adagio.<\/p>\n<p>La Hija de la Caridad se lanza literalmente en El, en su Amor, tal como es, con lo que tiene de positivo y de negativo; con \u00abeso\u00bb el Se\u00f1or sabr\u00e1 hacer maravillas si encuentra un coraz\u00f3n acogedor, disponible, lleno de confianza, que viva la senci\u00adllez y la humildad.<\/p>\n<h4><strong>2. El Bautismo \u00abrenovado\u00bb.<\/strong><\/h4>\n<p>El Bautismo nos ha purificado y ha hecho de nosotros hijos de Dios en Cristo por el Esp\u00edritu. La mayor parte de nosotros lo recibimos sin tener conciencia de ello, pero hoy se nos da la oportunidad de asumirlo. La Renovaci\u00f3n, como indica la mis\u00adma palabra, est\u00e1 en esta l\u00ednea, consciente y voluntaria de <em>conversi\u00f3n <\/em>en Jes\u00fas muer\u00adto y resucitado: vaciarse de s\u00ed mismo para llenarse de El, como le gustaba decir a San Vicente. Los Votos se han comparado a un segundo Bautismo.<\/p>\n<p>El Bautismo es la <em>consagraci\u00f3n fundamental. <\/em>Por lo que a las Hijas de la Caridad se refiere, sus Votos \u2014lo hemos dicho y repetido\u2014 no hacen sino confirmar y urgir el <em>modo espec\u00edfico en que, <\/em>desde su entrada en la Compa\u00f1\u00eda, <em>se han comprometido <\/em><em>a vivir en plenitud la consagraci\u00f3n bautismal. <\/em>Aqu\u00ed toma toda su fuerza la expresi\u00f3n de los Fundadores:<\/p>\n<p><em>\u00abVivir como buenas cristianas para ser buenas Hijas de la Caridad. \u00bb <\/em>(Coste X, 124-Conf. Esp. n.\u00b0 1.3931.<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad tienen doblemente la dicha de ser hijas de la Iglesia y, contin\u00faa Santa Luisa:<\/p>\n<p>\u00ab<em>&#8230;y siendo esto as\u00ed (como Hijas de la Caridad), \u00bfno tendremos tambi\u00e9n <\/em><em>un doble deber de vivir y obrar como hijas de tal Madre? Esto re\u00ad<\/em><em>quiere una perfecci\u00f3n muy grande. \u00bb <\/em>(Sta. Luisa, Corr. y Escr. C. 198, p. 204).<\/p>\n<p>Uno de los signos m\u00e1s bellos de esta pertenencia a la Iglesia es la emisi\u00f3n o la renovaci\u00f3n de los Votos durante la celebraci\u00f3n Eucar\u00edstica, fuente y centro de la vida eclesial, acto fundamental en el que se construye la Iglesia y toda c\u00e9lula de Igle\u00adsia, Memorial de la pasi\u00f3n de Cristo a quien las Hijas de la Caridad van a encontrar y servir en los que sufren.<\/p>\n<h3><strong>C. \u00abY hago voto a Dios por un a\u00f1o, de castidad, pobreza y obediencia al Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n<\/strong><strong>&#8230;\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Sin entrar aqu\u00ed en discusiones de ning\u00fan g\u00e9nero, vamos a hacer solamente al\u00adgunas observaciones.<\/p>\n<p>Los Consejos Evang\u00e9licos de Castidad, Pobreza y Obediencia se convirtieron des\u00adde anta\u00f1o en la expresi\u00f3n tradicional del don total al Se\u00f1or. Esto se ha presentado de varias maneras:<\/p>\n<ul>\n<li>haciendo referencia al ser, al tener y al obrar de la persona humana,<\/li>\n<li>haciendo referencia a su tener, a su saber y a su poder,<\/li>\n<li>en relaci\u00f3n al otro, a las cosas, a la sociedad, etc.<\/li>\n<\/ul>\n<p>De todas formas, es nuestro ser en su totalidad el que queda asumido en la vida bautismal y evang\u00e9lica. En oposici\u00f3n a la triple \u00abconcupiscencia o codicia\u00bb de que habla San Juan (la carne, los ojos, el orgullo de la vida) y que se refleja en la triple tentaci\u00f3n de Cristo en el desierto, se trata esencialmente de <em>dejarnos identificar con <\/em><em>El por el Esp\u00edritu como verdaderos disc\u00edpulos seg\u00fan las Bienaventuranzas y seg\u00fan el camino espec\u00edfico por el que quiere vernos vivir como tales.<\/em><\/p>\n<p>Esto es lo que dicen las Constituciones:<\/p>\n<p><em>\u00ab&#8230;las Hijas de la Caridad eligen vivir total y radicalmente los Consejos Evang\u00e9licos de castidad, pobreza y obediencia, que les hacen estar dis\u00adponibles para el fin de la Compa\u00f1\u00eda: el servicio de Cristo en los Po\u00adbres. \u00bb <\/em>(C. 1,5).<\/p>\n<p>A nivel de los Votos, la Madre Carr\u00e9re escrib\u00eda el 1 de febrero de 1841:<\/p>\n<p><em>\u00abNosotras somos para los Pobres, mis muy queridas Hermanas, as\u00ed es <\/em><em>como nos define San Vicente; es por ellos y para ellos solos por quie\u00adnes Nuestro Se\u00f1or nos ha llamado, nos ha reunido y porque ellos le <\/em><em>representan nos dedicamos a su servicio. Por eso me complazco en ha\u00adblarles principalmente de este voto en la presente circular, porque \u00e9l resume todas nuestras obligaciones y porque debe ser el m\u00f3vil de nues\u00adtra conducta, incluso con relaci\u00f3n a los dem\u00e1s votos que no son, por lo que a nosotros se refiere, m\u00e1s que la regla y el apoyo de \u00e9ste. \u00bb <\/em>(Cir\u00adculares II, p. 283).<\/p>\n<p>Ya recordamos el comentario de Juan Pablo II en el mismo sentido a los miem\u00adbros de la Asamblea General de 1985 con relaci\u00f3n al \u00abtotalmente entregadas a Dios <em>para <\/em>el servicio de los Pobres\u00bb. (Ecos junio-julio 1985, p. 272.)<\/p>\n<p>En cuanto al orden cl\u00e1sico de los tres votos, fue modificado por el Concilio que puso en primer lugar la castidad:<\/p>\n<ul>\n<li>por razones espirituales: a la luz de la Alianza, la castidad expresa la <em>consagraci\u00f3n personal, <\/em>\u00edntima, de esposa (cf. el paralelo con Coste, X, 169; Conf. Esp. n.\u00b0 1.472): \u00abOs entreg\u00e1steis a El por completo por medio de los votos, de forma que sois sus esposas y El es vuestro Esposo\u00bb.<\/li>\n<li>por razones hist\u00f3ricas: la virginidad consagrada, ya recomendada por San Pablo, fue la <em>primera honrada en la Iglesia <\/em>y la primera forma de vida consagrada institucional; despu\u00e9s surgieron, seg\u00fan una dial\u00e9ctica nor\u00admai, la vida en com\u00fan, el compartir y la puesta en com\u00fan de los bienes, as\u00ed como la obediencia.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><strong>D.<\/strong> <strong>\u00abConforme a nuestras Constituciones y Estatutos&#8230; en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad<\/strong><strong>&#8230;\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Podemos unir estas dos expresiones:<\/p>\n<h4><strong>1) <\/strong><strong>Son los Votos de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h4>\n<p>Ambas expresiones indican que se trata de <em>Votos de la Compa\u00f1\u00eda, <\/em>como los he\u00admos explicado. Hay que comprender, pronunciar y vivir los votos tal como son reco\u00adnocidos por la Iglesia. De hecho los reconoce precisamente como votos de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda con sus caracter\u00edsticas propias, en fidelidad al pensamiento de los Fundadores y en armon\u00eda con la legislaci\u00f3n actual, tanto a nivel del derecho universal como del derecho particular (o derecho propio).<\/p>\n<h4><strong>2) <\/strong><strong>Dimensi\u00f3n teologal<\/strong><\/h4>\n<p>Si las Constituciones y Estatutos especifican el contenido y el enlace de los vo\u00adtos, a\u00fan m\u00e1s ponen de manifiesto la dimensi\u00f3n que hemos llamado <em>teologal. <\/em>M\u00e1s all\u00e1 de la estricta dimensi\u00f3n jur\u00eddica, lo que la Hermana asume es toda la vida, todo el esp\u00edritu, toda la espiritualidad de la Compa\u00f1\u00eda \u2014tal como se expresan en dichas Constituciones y Estatutos\u2014 ah\u00ed est\u00e1 su Regla de vida, su proyecto de vida para se\u00adguir a Jesucristo como Hijas de la Caridad. Su servicio, su don total (castidad, po\u00adbreza, obediencia), su vida de oraci\u00f3n, su vida comunitaria, est\u00e1n impregnadas y unificadas por el mismo esp\u00edritu de sencillez, humildad y caridad, que le confiere su fisonom\u00eda propia.<\/p>\n<h4><strong>3) <\/strong><strong>Certificaci\u00f3n<\/strong><\/h4>\n<p>En ese sentido hay que comprender la <em>obligaci\u00f3n de firmar una f\u00f3rmula certifi\u00adcando que se <\/em><em>han hecho los votos. <\/em>En esto se vuelve a un uso que estaba en vigor en tiempo de Santa Luisa y que se hab\u00eda perdido; de ello ten\u00edamos un vestigio en el \u00abYo&#8230; la infrascrita (o: la abajo firmante)\u00bb de la f\u00f3rmula tradicional. Esta exigencia tiene tambi\u00e9n un aspecto jur\u00eddico que no hay que descuidar, pues se ha de saber, en todo momento, la posici\u00f3n de la Hermana con relaci\u00f3n a la Compa\u00f1\u00eda. Pero es m\u00e1s bella todav\u00eda cuando la consideramos como la ratificaci\u00f3n personal y profunda de un ideal que una persona se compromete a vivir tan perfectamente como sea po\u00adsible.<\/p>\n<h3><strong>E. \u00abY de emplearme en el servicio corporal y espiritual de los pobres, nuestros verdaderos se\u00f1ores<\/strong><strong>&#8230;\u00bb<\/strong><\/h3>\n<h4><strong>1) El voto especial de la Hija de la Caridad<\/strong><\/h4>\n<p>No ser\u00eda acertado que la conjunci\u00f3n \u00aby\u00bb nos llamara a enga\u00f1o como si este 4.\u00b0 voto viniera pura y simplemente a a\u00f1adirse a los otros. Por el contrario, es <em>el voto <\/em><em>por excelencia de las Hijas de la Caridad, <\/em>su voto especial como dicen las Constitu\u00adciones, el que les confiere lo que tienen de \u00abespec\u00edfico\u00bb como tales Hijas de la Cari\u00addad. Hay dos formas de poner de relieve una cosa: bien coloc\u00e1ndola en primer lugar y el resto se desprende de ella, o en \u00faltimo lugar y lo dem\u00e1s encuentra en ella su cumbre y su plenitud de significado. De todos modos, los votos se han hecho en este \u00faltimo orden, durante siglos, pero el famoso <em>\u00abpara\u00bb <\/em>de la f\u00f3rmula primitiva de Santa Luisa no deja ninguna duda sobre la interpretaci\u00f3n que hemos de darle, como dec\u00eda la Madre Carr\u00e9re, citada anteriormente.<\/p>\n<h4><strong>2) En seguimiento de Cristo Servidor<\/strong><\/h4>\n<p>En realidad esto s\u00f3lo se comprende si se enfoca el Servicio como tal, la asimila\u00adci\u00f3n tan perfecta como sea posible de las actitudes de Jes\u00fas Servidor (y de Mar\u00eda Sierva), en la l\u00ednea de un despojo y de una disponibilidad que permitan encontrar al Se\u00f1or actuando, por su Esp\u00edritu, en el coraz\u00f3n y en la vida de los Pobres. Esto ha de plasmarse hasta en los m\u00e1s humildes gestos del Servicio corporal y espiritual. Entonces, la perfecci\u00f3n de la Caridad se vive esencialmente en el acto apost\u00f3lico mismo, directa o indirectamente. La Hija de la Caridad que ya no puede \u00abtrabajar\u00bb contin\u00faa siendo \u2014y quiz\u00e1 m\u00e1s que nunca\u2014 Hija de la Caridad en uni\u00f3n con sus Hermanas; sin escr\u00fapulo alguno puede hacer voto de servir a los Pobres, inmol\u00e1n\u00addose por ellos, descentr\u00e1ndose cada vez m\u00e1s de s\u00ed misma para centrarse en Cristo y, en El, en los Pobres. Cristo fue el primero en \u00abdescentrarse\u00bb de su condici\u00f3n divi\u00adna para hacerse uno de nosotros, para ponerse a nuestro servicio y al mismo tiempo al servicio de su Padre:<\/p>\n<p><em>\u00abPor nosotros los hombres y por nuestra salvaci\u00f3n baj\u00f3 del Cielo y por <\/em><em>obra del Esp\u00edritu Santo se encarn\u00f3 de Mar\u00eda, la Virgen. \u00ab<\/em><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abnuestros verdaderos Se\u00f1ores\u00bb es un compendio de todo esto: in\u00advita a ver a los pobres en Cristo y a Cristo en los Pobres y tambi\u00e9n a que nosotros mismos nos forjemos un coraz\u00f3n de pobres seg\u00fan el Evangelio, para poder trabajar en su promoci\u00f3n plena, humana y cristiana.<\/p>\n<h3><strong>F. \u00abConc\u00e9deme, Se\u00f1or, la gracia de la fidelidad por tu Hijo Jesucristo crucificado y por la intercesi\u00f3n de la Virgen Inmaculada<\/strong><strong>\u00ab<\/strong><\/h3>\n<p>De la f\u00f3rmula declaratoria, se pasa a la forma deprecativa (oraci\u00f3n) para pedir al Se\u00f1or la gracia de las gracias, la de la fidelidad. Ya conocemos la prioridad que daban los Fundadores \u2014y con qu\u00e9 insistencia\u2014 al designio de Dios sobre la Compa\u00ad\u00f1\u00eda. Este don de Dios a la Iglesia y a los Pobres est\u00e1 entre las manos de todas las Hijas de la Caridad y de cada una de ellas, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, de un extre\u00admo al otro del mundo. Si nuestros votos son un compromiso, son tambi\u00e9n una prue\u00adba de confianza en el que da el ser, el querer y el obrar; sin El no podemos nada; con El lo podemos todo.<\/p>\n<h4><strong>1. Por tu Hijo Jesucristo Crucificado<\/strong><\/h4>\n<p>Ya sabemos c\u00f3mo gustaba a Santa Luisa la expresi\u00f3n <em>\u00abJes\u00fas Crucificado\u00bb. <\/em>No nos est\u00e1 prohibido ver en esto un reflejo de todo lo que ella misma tuvo que sufrir f\u00edsica y moralmente y que supo unir en Fe a la pasi\u00f3n de Cristo. Pero, sobre todo, como hemos dicho con frecuencia, vio en este Cristo en Cruz al Servidor, fiel \u00abhasta el extremo\u00bb a la misi\u00f3n que le hab\u00eda sido confiada por el Padre, misi\u00f3n que, como defini\u00f3 El mismo, consist\u00eda esencialmente en llevar la Buena Noticia a los Pobres.<\/p>\n<p>A este Cristo es al que las Hijas de la Caridad van a encontrar y servir en sus miembros dolientes. De El han de aprender a servir con el m\u00e1s total desprendimiento de s\u00ed mismas, con una disponibilidad sin l\u00edmites, en la pobreza de un coraz\u00f3n senci\u00adllo, humilde y lleno de Amor. S\u00ed, los Pobres son amos terriblemente exigentes, pero, a trav\u00e9s de ellos, se perfila \u00abel Se\u00f1or\u00bb, el \u00abMaestro\u00bb, quien, por otra parte, precis\u00f3 bien, cuando la v\u00edspera de su Pasi\u00f3n lav\u00f3 los pies a los Ap\u00f3stoles, en qu\u00e9 sentido hab\u00eda que entender dicha palabra.<\/p>\n<h4><strong>2. Por la intercesi\u00f3n de la Virgen Inmaculada<\/strong><\/h4>\n<p>La invocaci\u00f3n a la Inmaculada ha de hacerse, indudablemente, con m\u00e1s fervor to\u00addav\u00eda en este A\u00f1o Mariano. Ya hemos hablado extensamente de la Sant\u00edsima Virgen en los anteriores n\u00fameros de los Ecos; teniendo en cuenta lo que all\u00ed dec\u00edamos, no nos extra\u00f1ar\u00e1 que este t\u00edtulo de \u00abInmaculada\u00bb se haya conservado en la f\u00f3rmula de Votos. Se trata de todo un enraizamiento en la devoci\u00f3n mariana de la Compa\u00f1\u00eda desde sus comienzos y, m\u00e1s especialmente, desde las apariciones y el mensaje de 1830.<\/p>\n<p>Volvamos m\u00e1s bien, para terminar, a ese famoso mes de julio de 1640 en que empez\u00f3 la historia de los Votos. Es Santa Luisa quien toma nota sin omitir detalle:<\/p>\n<p>\u00abEl Padre Vicente, invadido de un gran fervor, empez\u00f3 a elevar su cora\u00adz\u00f3n y sus ojos al Cielo y pronunci\u00f3 estas palabras:<\/p>\n<p><em>\u00a1Oh, Dios m\u00edo! Nos entregamos a Ti.<\/em><\/p>\n<p><em>Conc\u00e9denos la gracia de vivir y morir en la perfecta observancia <\/em><em>de una verdadera pobreza. Yo te la pido para todas nuestras Her\u00admanas presentes y lejanas. \u00bfNo lo quer\u00e9is tambi\u00e9n as\u00ed, hijas m\u00edas?<\/em><\/p>\n<p><em>Conc\u00e9denos tambi\u00e9n de la misma forma la gracia de vivir y morir <\/em><em>castamente. Te pido esta misericordia para todas las Hermanas de <\/em><em>la Caridad y para m\u00ed,<\/em><\/p>\n<p><em>y la de vivir en una perfecta observancia de la obediencia.<\/em><\/p>\n<p><em>Nos entregamos tambi\u00e9n a Ti, Dios m\u00edo, para honrar y servir toda nuestra vida a nuestros Se\u00f1ores los Pobres, y te pedimos esta gra\u00ad<\/em><em>cia por tu santo amor. \u00bfNo lo quer\u00e9is as\u00ed tambi\u00e9n vosotras, mis que\u00adridas Hermanas?<\/em><\/p>\n<p><em>Todas nuestras Hermanas dieron de muy buena gana su consentimien\u00adto con testimonios de devoci\u00f3n y se pusieron de rodillas. El Padre Vi\u00ad<\/em><em>cente nos dio su bendici\u00f3n de la forma ordinaria, pidiendo a Dios la <\/em><em>gracia de cumplir enteramente su voluntad. \u00a1Bendito sea Dios! \u00bb <\/em>(Cos\u00adte IX, 26; Conf. Esp. n.\u00b0 59).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al poner el t\u00edtulo a este art\u00edculo he dudado entre \u00abLos Votos\u00bb y \u00abEl Voto\u00bb. 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