{"id":56120,"date":"2015-05-19T04:25:56","date_gmt":"2015-05-19T02:25:56","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=56120"},"modified":"2016-07-26T17:27:11","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:11","slug":"luisa-de-marillac-y-19","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-y-19\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac (y 19)"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Vicente de Pa\u00fal \u2013 Luisa de Marillac: una amistad verdadera<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/05\/luisa-de-marillac.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-144174\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/05\/luisa-de-marillac-251x300.jpg?resize=251%2C300\" alt=\"OLYMPUS DIGITAL CAMERA\" width=\"251\" height=\"300\" \/><\/a>Una misma misi\u00f3n uni\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal y a Luisa de Marillac. Los primeros a\u00f1os en que iniciaron sus contactos, seguidos de aquellos en que el conocimiento mutuo se hizo m\u00e1s profundo y surgi\u00f3 la intensa colaboraci\u00f3n; un per\u00edodo algo m\u00e1s dif\u00edcil, despu\u00e9s&#8230; todo ello sirvi\u00f3 para que llegaran a conocerse, a apreciarse y a ca\u00adminar hacia adelante juntos. Su magn\u00edfica amistad est\u00e1 transida de humanidad y de santidad.<\/p>\n<p>Lo espont\u00e1neo y aut\u00e9ntico de sus contactos dejan percibir la absoluta libertad que existe entre ellos. Ante los numerosos problemas que resolver y las decisiones que tomar, su amistad trasciende la mutua ayuda diaria y desemboca en una comu\u00adnicaci\u00f3n profunda. La fortaleza que emana de su amistad es tan inquebrantable como su Fe en Dios, en Jesucristo muerto y resucitado por la salvaci\u00f3n de los hom\u00adbres, en la que aqu\u00e9lla est\u00e1 enraizada.<\/p>\n<h3><strong>Su amistad <\/strong><strong>es \u00ablibertad\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>La libertad, es decir, esa independencia de esp\u00edritu que no se ve dominada ni por el temor o el miedo, ni por prejuicio alguno, est\u00e1 a la base de las relaciones que existen entre Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac. Esa libertad les permite, con la ma\u00adyor sencillez y veracidad, decir lo que piensan, dar su opini\u00f3n, seguros de la acogida que van a encontrar en el otro. Esa libertad se construye a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de su propia responsabilidad y es una puerta abierta para la confianza mutua.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac, que teme siempre importunar a Vicente, le escribe en 1644:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa confianza que nuestro buen Dios ha puesto en mi coraz\u00f3n hacia su <\/em><em>caridad supera el temor que muy justamente deber\u00eda tener de hacerme <\/em><em>importuna&#8230;<em>\u00ab<\/em><\/em><\/p>\n<p>En 1655, en t\u00e9rminos completamente diferentes, hace resaltar la libertad en que se encuentra para expresar su pensamiento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;Pido muy humildemente perd\u00f3n a su caridad por la libertad que me <\/em><em>tomo de hablarle con tanta llaneza. Lo he advertido al volver a leer la <\/em><em>carta\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Libertad de expresi\u00f3n que se manifiesta d\u00eda tras d\u00eda cuando se comunican sus impresiones sobre la vida de las Hijas de la Caridad. A la hora de tomar una decisi\u00f3n, lo har\u00e1n a la luz del Evangelio y de su propia reflexi\u00f3n sobre los acontecimientos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abTendremos que pensar en lo que hay que hacer con Mar\u00eda Dionisia&#8230;\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Luisa propone los cambios que le parece necesario introducir en Chars, en don\u00adde el p\u00e1rroco jansenista es bastante intransigente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abDesde ayer se me ha venido al pensamiento proponer a su caridad si <\/em><em>le parecer\u00eda acertado, para no tener tantos choques con el Cura de Chars, <\/em><em>enviar all\u00ed a Sor Juana Cristina en lugar de Sor Turgis y reservar a Sor <\/em><em>Jacoba para Chantilly&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Por su parte, tampoco Vicente hace hada sin consultar previamente a Luisa. As\u00ed vemos c\u00f3mo le somete la carta que acaba de escribir al Abad de Vaux:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLe he escrito al Abad de Vaux que est\u00e1 usted comprometida de palabra <\/em><em>a proporcionar Hermanas a ocho lugares, antes de poder enviarle algu\u00ad<\/em><em>nas a \u00e9l. Vea, entonces, Se\u00f1orita, si no estar\u00e1 esto en contradicci\u00f3n <\/em><em>con lo que usted le dice&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>En 1650, la Marquesa de Maignelay se dirige a Vicente para pedirle dos Herma\u00adnas para la parroquia de San Roque. Es una petici\u00f3n urgente: la Marquesa quiere contar con las Hermanas al d\u00eda siguiente. Luisa se muestra un tanto reticente ante tal deseo y expone a Vicente los motivos que tiene para ello, sabiendo que \u00e9ste no va a atreverse a dar una negativa a la hermana del antiguo General de las Galeras, Felipe Manuel de Gondi:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230;A <em>esto se oponen dos dificultades, una que es necesario proponer <\/em><em>a usted las que tendr\u00edamos que enviar y present\u00e1rselas para que las co\u00ad<\/em><em>nozca, las que, antes de marchar, tendr\u00edan que hacer Ejercicios espiri\u00ad<\/em><em>tuales; la otra dificultad es que esa muchacha que se qued\u00f3 all\u00ed y al<\/em> <em>presente est\u00e1 casada, vive en la misma casa en que tienen que residir <\/em><em>las Hermanas y que su vecindad es un peligro para nosotras. Le suplico <\/em><em>humildemente se tome la molestia de decirme lo que debo hacer en <\/em><em>esta ocasi\u00f3n para no descontentar a la Marquesa ni perjudicarnos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La conquista de la libertad personal pasa por la toma de conciencia de las propias reacciones, de las propias tendencias, de las motivaciones que le llevan a uno a ele\u00adgir. Ahora bien, juzgarnos con equidad es siempre dif\u00edcil. La amistad que no intenta nunca dominar o convencer permite, mediante la confrontaci\u00f3n de las ideas y de los puntos de vista, llegar a un conocimiento m\u00e1s profundo de uno mismo. Conven\u00adcida de ello, Luisa de Marillac desea esa relaci\u00f3n que mantiene a la persona siendo ella misma y la hace crecer:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230;Yo <em>le suplico muy humildemente, se\u00f1or, que las debilidades de mi es\u00ad<\/em><em>p\u00edritu que le he hecho ver no induzcan a su caridad a la condescenden\u00ad<\/em><em>cia, haci\u00e9ndole pensar que deseo acceda usted a mis pensamientos, <\/em><em>porque esto est\u00e1 completamente alejado de mi voluntad: no experimen\u00ad<\/em><em>to mayor placer que cuando razonablemente me veo contrariada, con\u00ad<\/em><em>cedi\u00e9ndome Dios casi siempre la gracia de apreciar la opini\u00f3n de los dem\u00e1s mucho m\u00e1s que la m\u00eda, muy especialmente cuando se trata de <\/em><em>su caridad, aun en asuntos que durante alg\u00fan tiempo me hab\u00edan resul\u00ad<\/em><em>tado ocultos\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Vicente y Luisa no pretenden influirse ni hacer que prevalezca su propia opini\u00f3n, menos a\u00fan hacerse valer ante el otro. Lo que pretenden es encontrar juntos c\u00f3mo conseguir que la tarea que llevan a cabo ambos pueda llegar a ser un paso para ro\u00addear de mayor humanidad a los que sirven y, al mismo tiempo, anuncio de Jesucris\u00adto. Ese car\u00e1cter de desinter\u00e9s que tiene su amistad es lo que les permite expresar con toda verdad su opini\u00f3n.<\/p>\n<p>Durante la larga estancia que hizo por el oeste de Francia en 1649, Vicente de Pa\u00fal visita las diversas casas de Hijas de la Caridad. Antes de que llegue a Nantes, Luisa le habla de Mar\u00eda Thilouse, que siempre ha sido problem\u00e1tica:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; si su caridad ve que es necesario sacar de all\u00ed a Sor Mar\u00eda, de Tours, <\/em><em>mejor ser\u00eda devolverla a Tours que hacerla venir a Par\u00eds. Hemos proba\u00ad<\/em><em>do con ella en varios lugares y al enviarla a Nantes le dije que esa era la \u00faltima prueba. Ordene usted las cosas como a su caridad le parezca <\/em><em>y seg\u00fan Nuestro Se\u00f1or se lo inspire&#8230;\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>A Vicente, siempre bondadoso, le repugna un despido demasiado r\u00e1pido y pro\u00adpone hacer una \u00faltima prueba en Richelieu:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEs necesario enviar a Mar\u00eda a Richelieu; una vez all\u00ed, ya pensaremos en la forma de enviarla a su casa\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Una Hermana de San Germ\u00e1n que ha estado enferma no acaba de reponerse, pide ir a descansar a un lugar bastante alejado. Luisa reconoce la necesidad que tie\u00adne esta Hermana de un cambio de aires pero no est\u00e1 de acuerdo con un viaje tan largo. Expresa as\u00ed su punto de vista al \u00abSe\u00f1or Vicente\u00bb, con quien la Hermana va a entrevistarse:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; Me parece que el cambio de aire le vendr\u00eda bien y que el de aqu\u00ed <\/em>(el de la Casa Madre, que en el S. XVII quedaba a las afueras de Par\u00eds) <em>le sentar\u00e1 mejor que cualquier otro.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Perm\u00edtame le diga, mi muy Honorable Padre&#8230; que preveo muchos <\/em><em>inconvenientes si su caridad permite ese viaje, ya que cosa semejante <\/em><em>se ha negado a otras, por varias razones&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Con qu\u00e9 confianza rec\u00edproca, con qu\u00e9 libertad, Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Mari\u00adIlac han intercambiado tambi\u00e9n sus pareceres con relaci\u00f3n al porvenir de Miguel! (ver cap. 9).<\/p>\n<h3><strong>Su amistad es \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Cuanto m\u00e1s se comunican, tanto m\u00e1s descubren Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Ma\u00adrillac su complementariedad. Se comunican no s\u00f3lo sus puntos de vista acerca de los diversos acontecimientos, sino tambi\u00e9n lo profundo de su ser: sus recursos, sus cualidades, su amor a Jesucristo. Y la riqueza mutua que se desprende de esta co\u00admunicaci\u00f3n supone el lento caminar de toda germinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Vicente comunica poco a poco a Luisa la bondad de su mirada dirigida a todo, su paz profunda. Con frecuencia ha sido testigo del temperamento vivo y r\u00e1pido de Luisa, de sus juicios un tanto severos. Lentamente, con infinita paciencia, Vicente exhorta a Luisa a que viva en paz y a que modifique su mirada, a que se configure con Jesucristo, manso y humilde de coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>La salida de la Compa\u00f1\u00eda de las j\u00f3venes que abandonan su vocaci\u00f3n, supone un dolor inmenso para la Superiora. Al mismo tiempo, juzga con severidad a esas muchachas y se reconoce ella culpable de no haber sabido ayudarlas. Vicente la se\u00adrena, la tranquiliza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSe muestra usted demasiado sensible ante la salida de sus hijas. En <\/em><em>nombre de Dios, Se\u00f1orita, esfu\u00e9rcese en adquirir la gracia de la acep\u00ad<\/em><em>taci\u00f3n de tales momentos. Es una misericordia de Dios con la Compa<\/em><em>\u00f1\u00eda el que la purgue de esta manera y esto ser\u00e1 una de las primeras <\/em><em>cosas que Nuestro Se\u00f1or le har\u00e1 ver en el cielo\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Hay algunas Hermanas a las que les resulta dif\u00edcil, si no imposible, adquirir la competencia necesaria para cuidar a los enfermos, hacer sangr\u00edas, ense\u00f1ar el cate\u00adcismo; otras se niegan a aportar el esfuerzo necesario para adquirir esa formaci\u00f3n, que encuentran dif\u00edcil y tediosa&#8230; Y Luisa se plantea el interrogante de si deben, en tales condiciones, permanecer en la Compa\u00f1\u00eda. Vicente hace un \u00faltimo llamamiento a su reflexi\u00f3n y a su paciencia:<\/p>\n<p>Sobre el deseo que tiene usted de deshacerse de las Hermanas in\u00fati\u00adles, no acabo de entender de qu\u00e9 inutilidad se queja usted: si es de las que no valen o no saben actuar despu\u00e9s de haberlas ejercitado du\u00adrante alg\u00fan tiempo y no tienen efectivamente ninguna cualidad y nin\u00adguna esperanza de enmienda, har\u00e1 usted bien en despedirlas; pero si es de las que no est\u00e1n a\u00fan preparadas para las ocupaciones de la Cari\u00addad, y por eso no pueden dedicarse a ellas, o est\u00e1n impedidas por al\u00adguna enfermedad de la que pueden curar, me parece que habr\u00e1 que tener con ellas toda la paciencia que se pueda\u00bb.<\/p>\n<p>Poco a poco, Luisa de Marillac va tomando conciencia clara de sus impacien\u00adcias, de su ansiedad, de su tendencia a dramatizar. Y agradece a Vicente la ayuda que le presta:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAgradezco humildemente a su caridad el bien que me ha hecho. Me parece que cuando me dejo llevar por mis temores, que me ponen en estado de verdadera aflicci\u00f3n, necesito que se me trate con un poco de dureza&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Los consejos de Vicente le son de una gran ayuda en esa b\u00fasqueda de paz:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;Qu\u00e9dese tranquila; hace usted lo que hay que hacer seg\u00fan Dios&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La benevolencia, la mansedumbre, la longanimidad que caracterizan a Vicente de Pa\u00fal, van transformando progresivamente el comportamiento de Luisa de Mari\u00adIlac. En 1655, escribe a prop\u00f3sito de una dificultad surgida en el Hospital de Saint Denis:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; Ruego a su caridad me diga si tengo yo algo que hacer a este res\u00adpecto, si no es admirar la Providencia, proponerme el dar a conocer su bondad y sus efectos y estar persuadida de que es buena cosa sufrir y esperar con paciencia la hora de Dios en los asuntos m\u00e1s dif\u00edciles, a lo que con tanta frecuencia se resiste mi temperamento demasiado precipitado&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En 1658, Luisa puede, a su vez, invitar a la fogosa Ana Hardemont a que viva en paz las dificultades con que tropieza en Ussel:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; No se inquieten si pasa mucho tiempo sin que vean las cosas en el estado en que podr\u00edan desearlas; hagan lo que buenamente puedan con gran paz y tranquilidad para dejar lugar a las disposiciones de Dios sobre ustedes&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Simult\u00e1neamente, Luisa de Marillac comunica a Vicente de Pa\u00fal su sentido de la organizaci\u00f3n y su perspectiva acerca del porvenir de la Compa\u00f1\u00eda. Con frecuencia ha comprobado que los m\u00faltiples quehaceres de Vicente le hacen olvidar las reunio\u00adnes previstas con las Hijas de la Caridad. Sencillamente, se dedica a ser su memoria y antes de la Conferencia le manda una esquelita record\u00e1ndosela:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abRuego humildemente a su caridad recuerde&#8230; la necesidad que tene\u00admos de la conferencia que ha tenido usted la bondad de prometernos para ma\u00f1ana jueves&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;Ruego respetuosamente a su caridad recuerde que de hoy en <\/em><em>ocho d\u00edas nos ha prometido la Conferencia\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Plenamente convencida de la riqueza de las ense\u00f1anzas de Vicente, Luisa desea tomar notas de las conferencias para poder leerlas posteriormente y comunicarlas a las Hermanas que se hallan lejos y, m\u00e1s adelante, a las que han de formar la poste\u00adridad. Lo que \u00e9l \u2014 Se\u00f1or Vicente\u2014 ha negado a los Sacerdotes de la Misi\u00f3n acaba por concederlo a la delicada insistencia de Luisa de Marillac. En enero de 1643, \u00e9sta, apenas terminada la reuni\u00f3n, solicita las notas de que se ha servido el conferen\u00adciante:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230; rogarle encarecidamente nos env\u00ede el resumen de los puntos que ten\u00eda usted; creo que con ello recordar\u00e1 buena parte de lo que nuestro buen Dios nos ha dicho por su boca&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed es como ha llegado hasta nosotros la magn\u00edfica conferencia sobre las virtu\u00addes de las buenas aldeanas. El 19 de agosto de 1646, Vicente dirige la conferencia a las Hermanas en ausencia de Luisa, que ha marchado a Nantes a acompa\u00f1ar a las Hermanas. Isabel Hellot es la que toma nota del acta de la conferencia y la some\u00adte a Vicente de Pa\u00fal. Sin disimular su emoci\u00f3n, \u00e9ste se la remite a Luisa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abLe env\u00edo el resultado de la conferencia a nuestras queridas Hermanas, redactado por Sor Hellot. Acabo de leer una parte del mismo. Le con\u00adfieso que he llorado un poco en dos o tres ocasiones. Si no regresa usted pronto, devu\u00e9lvanoslo despu\u00e9s de haberlo le\u00eddo\u00bb.<\/p>\n<p>Luisa de Marillac lleva en s\u00ed misma una profunda convicci\u00f3n que mucho querr\u00eda transmitir a Vicente de Pa\u00fal. Como mujer intuitiva que es, se da cuenta de que la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad no podr\u00e1 quedar <em>\u00abs\u00f3lidamente establecida\u00bb <\/em>si, en cada di\u00f3cesis, se encuentra sometida a la dependencia de un Obispo. Luisa cree firmemente que s\u00f3lo la dependencia absoluta del Superior General de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n puede asegurar la verdadera fidelidad al Carisma. El servicio a los Pobres es la finalidad de la Compa\u00f1\u00eda. Ahora bien, para mantener ese servicio, querido por Dios, las Hijas de la Caridad tienen que seguir siendo unas hu\u00admildes sirvientas. Los Sacerdotes de la Misi\u00f3n, formados en el mismo esp\u00edritu por el mismo fundador, pueden ayudarlas a conseguir esa fidelidad. Para mantener el servicio, tienen que estar cerca de los pobres, en sus mismas casas, como Dios lo ha dispuesto desde su fundaci\u00f3n. Depender del Superior General de la Congrega\u00adci\u00f3n de la Misi\u00f3n es evitar que un Obispo pueda un d\u00eda transformar la Compa\u00f1\u00eda en Orden Religiosa de clausura.<\/p>\n<p>Con toda su agudeza femenina, Luisa de Marillac se dirige a Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa manera en que la divina Providencia ha querido que le hablara en <\/em><em>toda ocasi\u00f3n, hace que en \u00e9sta, en que se trata del pensamiento de <\/em><em>ejecutar la sant\u00edsima voluntad de Dios, le hable muy sencillamente&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os habr\u00e1n de transcurrir hasta que Vicente se deje convencer y acep\u00adte modificar el documento de aprobaci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad en el que quedar\u00e1 reconocido \u2014\u00e9l y sus sucesores\u2014 como Superior. Entonces Luisa de Marillac expresa su gratitud porque de esta manera las Hijas de la Caridad podr\u00e1n proseguir la obra querida por Dios.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab\u00a1Quiera Nuestro Se\u00f1or, en su bondad, continuar por largos a\u00f1os la eje\u00ad<\/em><em>cuci\u00f3n de sus designios sobre la Compa\u00f1\u00eda por la santa direcci\u00f3n de usted!<em>\u00ab<\/em><\/em><\/p>\n<p>Esa comunicaci\u00f3n, ese compartir entre Vicente y Luisa se ha convertido verda\u00adderamente en una comuni\u00f3n en la que cada uno da y recibe, en la que cada uno pone al servicio del otro cuanto es y cuanto tiene. Su amistad verdadera, fundamen\u00adtada en la s\u00f3lida convicci\u00f3n de que tienen una misma misi\u00f3n, les ha llevado a una aceptaci\u00f3n profunda de sus diversidades y les ha proporcionado un inmenso enri\u00adquecimiento rec\u00edproco.<\/p>\n<h3><strong>Su amistad es \u00abfortaleza\u00bb<\/strong><\/h3>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac saben que pueden contar el uno con el otro en toda circunstancia. Con toda claridad lo expresa as\u00ed Luisa en 1657:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; Las necesidades de la Compa\u00f1\u00eda nos urgen un tanto a que nos reu\u00ad<\/em><em>namos con usted; me parece ver mi esp\u00edritu embotado y en tinieblas, <\/em><em>\u00a1tan d\u00e9bil es! Toda su fortaleza y su descanso est\u00e1n despu\u00e9s de Dios, <\/em><em>en ser por amor de El, mi muy honorable Padre, su muy humilde y obe\u00addiente servidora\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>La amistad que existe entre Vicente y Luisa es una fuerza, porque no es un bus\u00adcarse cada uno a s\u00ed mismo, sino un buscar juntos la configuraci\u00f3n con Jesucristo. \u00a1Cu\u00e1ntas veces han hecho la \u00ablectura\u00bb, a la luz del Evangelio, de los acontecimientos sencillos de cada d\u00eda! El P\u00e1rroco de San Roque acaba de despedir a las dos Herma\u00adnas. Vicente medita este despido mientras escribe a<sup>.<\/sup> Luisa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; Si se trata de honrar la pena que tuvo Nuestro Se\u00f1or cuando se ve\u00eda <\/em><em>echado de los sitios en que estaba, y tambi\u00e9n sus ap\u00f3stoles, entonces <\/em><em>ser\u00e1 bueno tener semejantes ocasiones para unirse al divino querer\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>La muerte de los que fueron fieles compa\u00f1eros de ruta es un momento en el que la amistad se atreve a expresar toda su ternura, en el que la fidelidad se convier\u00adte en fortaleza para superar el dolor causado por la p\u00e9rdida del ser querido. En 1653, Vicente se siente destrozado por la muerte, en Polonia, de su querido Se\u00f1or Lambert aux Couteaux. Luisa le escribe manifest\u00e1ndole su sentimiento y su afecto:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; \u00bfNo soy muy osada, mi muy honorable Padre, al atreverme a mez\u00ad<\/em><em>clar mis l\u00e1grimas con la acostumbrada sumisi\u00f3n de usted a las disposi\u00ad<\/em><em>ciones de la divina Providencia, mis flaquezas con la fortaleza que Dios <\/em><em>le da para cargar con la parte tan grande que Nuestro Se\u00f1or tan a me\u00ad<\/em><em>nudo le ofrece en sus sufrimientos?&#8230; su caridad me ha ense\u00f1ado a <\/em><em>amar la voluntad de Dios tan justa y misericordiosa&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>En 1658, es Vicente quien se ve en el caso de consolar y fortalecer afectuosa\u00admente a Luisa por el fallecimiento de la querida Sor B\u00e1rbara Angibous:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; Entre tanto, honremos la paz con que acept\u00f3 la Sant\u00edsima Virgen la voluntad de Dios en la muerte de su Hijo\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Honrar la vida de Jesucristo en la tierra, configurar con la Suya nuestra vida&#8230; esos consejos que con tanta frecuencia han partido de Vicente o de Luisa para ani\u00admar a las Hijas de la Caridad, han empezado por vivirlos plenamente ellos mismos. Y ah\u00ed radica la verdadera fuerza de su amistad.<\/p>\n<p>Ese apoyo fiel y seguro, Luisa lo ha encontrado de manera especial en Vicente<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; me es imposible buscar consuelo en nadie m\u00e1s&#8230; \u00a1Qu\u00e9 dolor tan <\/em><em>grande&#8230;! <em>\u00ab<\/em><\/em><\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal se ha esforzado por comunicar paz a aquella madre maltrecha y angustiada:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>&#8230; Deje obrar a su divina Majestad; \u00e9l mostrar\u00e1 a la madre que cuida <\/em><em>de tantos ni\u00f1os la satisfacci\u00f3n que de ella tiene, y lo har\u00e1 mediante el <\/em><em>cuidado que El tome de su hijo, cuidado que no podr\u00e1 usted superar <\/em><em>nunca en bondad\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Si la edad y las enfermedades alteran cada vez m\u00e1s la salud de Vicente y la de Luisa, las m\u00faltiples atenciones rec\u00edprocas revelan la delicadeza de su amistad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>Suplico humildemente a su caridad, <\/em>inquiere Luisa, <em>me permita que le <\/em><em>pida noticias verdaderas de su salud, y, por amor de Dios, no tenga prisa en salir\u00bb. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>Le doy muy humildemente las gracias a la Srta. Le Gras <\/em>\u2014escribe por su parte Vicente de Pa\u00fal\u2014 <em>por el cuidado que tiene de mi salud, y le pido a Nuestro Se\u00f1or que le devuelva la suya\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>Luisa, que ha descubierto las propiedades curativas del te, no deja de ponerlo de relieve ante Vicente. Sigue con gran atenci\u00f3n la evoluci\u00f3n de las \u00falceras de las piernas de \u00e9ste y sufre como suyos propios sus dolores. Con toda verdad podr\u00eda decir: \u00abme duele su pierna\u00bb. Luisa propone t\u00e9cnicas sanitarias y medicaciones diver\u00adsas:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>(eso) contribuir\u00e1 al alivio de sus pobres piernas.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>El \u00abSe\u00f1or Vicente\u00bb, que se encuentra verdaderamente molesto y enfermo, acepta con buen humor los tratamientos indicados y se pone en manos de su enfermera:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>&#8230; podr\u00e1 juzgar su caridad si es conveniente que lo tome ma\u00f1ana y <\/em><em>a qu\u00e9 hora. Har\u00e9 lo que usted me indique, con la ayuda de Dios. Esta noche y por la ma\u00f1ana, me he encontrado un poco calenturiento. Aca\u00ad<\/em><em>bo de tomar el t\u00e9\u00bb. <\/em><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 bello es leer el \u00abgracias\u00bb que mutuamente se dirigen al final de su vida! En marzo de 1659, Vicente de Pa\u00fal (que tiene 78 a\u00f1os) escribe a Luisa: cuando se ha sentido atormentada por la conducta de su hijo Miguel. En aquellas horas, las m\u00e1s dolorosas, Luisa no ha vacilado en dirigirse a Vicente:<\/p>\n<p>Nunca la caridad me ha parecido tan estimable y amable como ahora. \u00a1Bendito sea Dios que manifiesta tan bien su amor en el de usted, a quien doy de nuevo las gracias con todo mi coraz\u00f3n!<\/p>\n<p>En enero de 1660, dos meses antes de su muerte, Luisa agradece, a su vez, a Vicente la firmeza con la que ha sostenido la obra de Dios frente a todas las oposi\u00adciones.<\/p>\n<p>Con esa misma sencillez, los dos van a ayudarse a dar el paso para \u00absalir de este mundo\u00bb y nacer a una vida nueva. La felicitaci\u00f3n de a\u00f1o nuevo que se dirigen en los \u00faltimos d\u00edas de 1659, son el reflejo de su mutuo conocimiento y de su profun\u00addo deseo de ser fieles a Dios:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>A El suplico se la conserve \u2014la poca salud que Dios le da\u2014 hasta el <\/em><em>total cumplimiento de sus designios sobre usted, para gloria suya&#8230;\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Vicente dicta a su secretario, el Hermano Ducourneau, unas l\u00edneas para la Srta. Le Gras:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>Le deseo a la Se\u00f1orita Le Gras como aguinaldo la plenitud del Esp\u00edritu <\/em><em>para su alma, y a su Compa\u00f1\u00eda la conservaci\u00f3n de tan buena madre, <\/em><em>para que ella le comunique cada vez m\u00e1s los dones de ese mismo Esp\u00ed\u00adritu&#8230;\u00bb <\/em><\/p>\n<p>En su b\u00fasqueda com\u00fan de adhesi\u00f3n plena a Dios, suavemente aceptan la priva\u00adci\u00f3n de volverse a ver. En octubre de 1658, Luisa expresa lo que m\u00e1s la apena:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>Estoy un poco apenada por tan larga privaci\u00f3n de hablarle. Dios lo quiere <\/em><em>as\u00ed puesto que lo permite.\u00bb <\/em><\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s, con toda serenidad, escribe, el 24 de diciembre de 1659:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em><em>\u00ab<\/em><\/em>&#8230; mi impotencia para hacer ning\u00fan bien me impide tener ninguna co\u00ad<\/em><em>sa grata a Nuestro Se\u00f1or que poder ofrecerle&#8230; a no ser la privaci\u00f3n <\/em><em>del \u00fanico consuelo que su bondad me ha proporcionado desde hace <\/em><em>35 a\u00f1os, y que acepto por su amor tal y como su Providencia lo orde\u00ad<\/em><em>na&#8230;\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La amistad de Vicente y Luisa ha alcanzado ahora un nivel que sobrepasa la ne\u00adcesidad de verse; esa amistad se ha hecho tan sencilla, tan transparente que puede prescindir de todo soporte humano. A Luisa agonizante, Vicente env\u00eda este mensaje de palabra:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abUsted marcha la primera, Se\u00f1orita; si Dios me perdona mis pecados, <\/em><em>espero ir a reunirme pronto con usted en el cielo\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La amistad vivida por Vicente de Pa\u00fal ha logrado reunirlos \u2014salvando sus diferencias\u2014, con la certeza de que estaban cumpliendo la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Esa amistad encuentra su fuente y su modelo en Jesucristo que, por su Encar\u00adnaci\u00f3n, revel\u00f3 el Amor de Dios a la humanidad.<\/p>\n<p>Esa amistad se apoya en la autenticidad, es decir, en la aceptaci\u00f3n profunda de la identidad del otro, en el reconocimiento y respeto de su complementariedad.<\/p>\n<p>Esa amistad ha llegado a ser comuni\u00f3n, a imagen de la Sant\u00edsima Trinidad, el gran misterio de Dios en el que se vive, dentro de la unidad y la diversidad, el don, la entrega rec\u00edproca.<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal y Luisa de Marillac han enriquecido a la Iglesia con sus funda\u00adciones al servicio de la Evangelizaci\u00f3n y de los Pobres; pero, sobre todo, han ilumina\u00addo al mundo con el testimonio de su vida sencilla, humilde y llena de Amor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vicente de Pa\u00fal \u2013 Luisa de Marillac: una amistad verdadera Una misma misi\u00f3n uni\u00f3 a Vicente de Pa\u00fal y a Luisa de Marillac. 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