{"id":53725,"date":"2012-12-24T03:03:55","date_gmt":"2012-12-24T02:03:55","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=53725"},"modified":"2016-07-26T17:27:32","modified_gmt":"2016-07-26T15:27:32","slug":"luisa-de-marillac-ante-el-pesebre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/luisa-de-marillac-ante-el-pesebre\/","title":{"rendered":"Luisa de Marillac ante el pesebre"},"content":{"rendered":"<h2><strong>1.<\/strong><strong> Ante el mismo Pesebre<\/strong><\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/vicente_y_luisa1.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-38223\" title=\"vicente_y_luisa\" alt=\"\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/05\/vicente_y_luisa1-233x300.jpg?resize=233%2C300\" width=\"233\" height=\"300\" \/><\/a>Desde que, a partir del siglo XIII, naci\u00f3 en Roma la costumbre de hacer \u00abBelenes\u00bb o \u00abNacimientos\u00bb, esta costumbre fue desarroll\u00e1ndose y adquirien\u00addo mayor importancia. El Concilio de Trento se\u00f1al\u00f3 una etapa importante en la historia del \u00abBel\u00e9n\u00bb porque dio lugar al nacimiento de un arte exube\u00adrante cuyo primer foco fue Italia.<\/p>\n<p>No es, por lo tanto, de extra\u00f1ar que Luisa de Marillac se interesara por esta forma material, pl\u00e1stica, de celebrar la fiesta de Navidad.<\/p>\n<p>Bajo su pluma salta repetidas veces la palabra \u00abPesebre\u00bb o \u00abBel\u00e9n\u00bb. Pero existe un pasaje de su correspondencia que me ha impresionado m\u00e1s que otros. Lo he encontrado en la carta dirigida a Genoveva Doinel y a Mar\u00eda Marta que est\u00e1n al servicio de los Pobres en Chantilly; he anotado la fecha: 28 de diciembre de 1659: la \u00faltima fiesta de Navidad que la Fundadora pasa en este mundo.<\/p>\n<p>Contestando a la carta recibida de estas Hermanas, Luisa escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abMe invitan ustedes al pie del Pesebre para all\u00ed encontrarme con <\/em><em>ustedes, cerca del Ni\u00f1o Jes\u00fas y de su Santa Madre. Tal y como me lo dicen, me parece que, en efecto, all\u00ed se encuentran ustedes llenas de amor y unidas a nuestras Hermanas&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Vernos, pues, que Genoveva y Mar\u00eda Marta, de Chantilly, quer\u00edan hacer del Bel\u00e9n lugar de cita con su Superiora y sus Hermanas. Era un buen pensa\u00admiento que \u2014as\u00ed se percibe\u2014 regocijaba el coraz\u00f3n de Luisa y le hac\u00eda adivinar, corno lo escribe, que sus dos corresponsales, junto al Pesebre, se encontraban en las mejores disposiciones: \u00abllenas de amor\u00bb.<\/p>\n<p>Lo que sigue de esta carta muestra dos cosas: Primero, el inter\u00e9s que pon\u00eda Luisa en el Bel\u00e9n, por lo menos en aquel a\u00f1o de 1659. La frase que hemos dejado interrumpida arriba termina as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00ab&#8230;y <em>a m\u00ed, aunque voy poco, s\u00f3lo al regreso de Misa. Les dir\u00e9 que <\/em><em>este a\u00f1o tenemos el Nacimiento en la gruta peque\u00f1a, a los pies de <\/em><em>Jes\u00fas Crucificado, en un nicho grande que nos parece representa Bel\u00e9n <\/em><em>mejor que los otros a\u00f1os&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>De estas l\u00edneas se desprende que en aquella su \u00faltima Navidad la Santa no hace frecuentes visitas al Bel\u00e9n: s\u00f3lo se detiene ante \u00e9l al volver de la Misa que oye en la iglesia de San Lorenzo&#8230; Pero \u00bfd\u00f3nde se encontraba aquel Bel\u00e9n? \u00bfEn la iglesia parroquial? \u00bfEn una habitaci\u00f3n del edificio al que, desde 1641, se hab\u00eda trasladado la Casa Madre de las Hijas de la Caridad, frente a San L\u00e1zaro?&#8230; Si no es posible dar contestaci\u00f3n a esa pregunta, hay, en cambio, una cosa cierta: A Luisa le gusta la representaci\u00f3n material del Pesebre y la juzga como m\u00e1s evocadora del gran acontecimiento que en a\u00f1os anteriores.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n puede surgir la pregunta: \u00ab\u00bfY por qu\u00e9 iba poco al Bel\u00e9n? \u00bfPor falta de tiempo?\u00bb Es probable. \u00abO \u00bfpor qu\u00e9 esa ingenua representaci\u00f3n del nacimiento del Salvador no le merec\u00eda mayor aprecio?\u00bb Responder a esto afirmativamente ser\u00eda no conocer bien a la Fundadora que, por el contrario, gustaba de las im\u00e1genes o estampas piadosas y que segu\u00eda teniendo un alma de artista, de pintora. Pero, a juicio m\u00edo, hay algo m\u00e1s: En aquella Navidad de 1659, Luisa de Marillac lleva tras s\u00ed largos a\u00f1os de labor perseverante para adquirir la santidad; se halla casi en la cima de su ascensi\u00f3n espiritual. Su alma contemplativa no necesita ya de representaciones materiales para detener la mirada de su esp\u00edritu en su Jes\u00fas. En \u00e9pocas pasadas, ha fijado con fre\u00adcuencia su meditaci\u00f3n al pie del Pesebre, pero actualmente se halla ya lo suficientemente penetrada del Misterio de Navidad. Si fuera necesario afian\u00adzarnos en esta creencia, el final de la carta de 28 de diciembre que estamos analizando corroborar\u00eda nuestra afirmaci\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abDe El (el \u00abNi\u00f1o Jes\u00fas\u00bb) aprender\u00e1n ustedes los med\u00edos para prac\u00adticar las s\u00f3lidas virtudes que su Santa Humanidad ejercit\u00f3 en el Pe\u00adsebre desde su Nacimiento. De su Infancia alcanzar\u00e1n cuanto nece\u00adsiten para llegar a ser verdaderas cristianas y perfectas Hijas de la Caridad, si le piden su Esp\u00edritu tal y como se lo dio ya en el Santo Bautismo, con la diferencia de que entonces no ten\u00edan ustedes uso de raz\u00f3n para obrar en conformidad con tan preciado don; mientras que ahora, queridas Hermanas, si El se lo concede de nuevo, \u00a1cu\u00e1nta fortaleza tendr\u00e1n para trabajar en la perfecci\u00f3n que pide de ustedes!\u00bb<\/p>\n<p>\u00bfNo son reveladoras estas l\u00edneas de la orientaci\u00f3n que, por lo menos al final de su vida, iban tomando los pensamientos de Luisa de Marillac a la vista, aunque fuera r\u00e1pida o aun a la simple idea, de un Pesebre?<\/p>\n<p>Como Fundadora de una Compa\u00f1\u00eda que en aquella Navidad de 1659 ha\u00adb\u00eda encontrado ya s\u00f3lidas estructuras espirituales y jur\u00eddicas, expresa una convicci\u00f3n suya muy fuerte: en la contemplaci\u00f3n de Jes\u00fas en el Pesebre y en su Infancia, los miembros de la Compa\u00f1\u00eda de la Caridad han de encontrar ejemplos y gracias que les permitir\u00e1n trabajar en su perfecci\u00f3n de cristianas y de siervas de los pobres. Este pensamiento toma un relieve m\u00e1s sorpren\u00addente si se tiene en cuenta que cuando Luisa lo escribe no le quedan m\u00e1s que dos meses y medio de vida en la tierra.<\/p>\n<p>Pero hay otros dos textos que nos van a permitir penetrar mejor en el alma de la Santa, en su contemplaci\u00f3n. Son las p\u00e1ginas que llevan por t\u00edtulo \u00abNacimiento de Jes\u00fas\u00bb <em>y <\/em>\u00abAlabanza a la Sant\u00edsima Virgen, Madre de gracia y misericordia\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>2. Ante el misterio de Navidad<\/strong><\/h2>\n<h3>1\u00ba <em>Meditaci\u00f3n sobre \u00abel Nacimiento de Jes\u00fas\u00bb<\/em><\/h3>\n<p>Que el Nacimiento y la Infancia de Jes\u00fas sean una excelente escuela de santidad, es una convicci\u00f3n que al filo de los a\u00f1os se ha ido fortaleciendo en el esp\u00edritu de la primera Hija y Disc\u00edpula de San Vicente. Primero empez\u00f3 por adquirirla personalmente, para su propio provecho. Tal afirmaci\u00f3n en\u00adcuentra su fundamento, por ejemplo, en una de las &#8216;Meditaciones&#8217; escritas por ella y consagradas al \u00abNacimiento de Jes\u00fas\u00bb (v. p\u00e1g. 807, ed. fr. Escri\u00adtos; Casta\u00f1ares, II, 177). Son consideraciones que no llevan fecha pero que parecen remontarse a una \u00e9poca en la que Luisa no ten\u00eda todav\u00eda que encar\u00adgarse de la formaci\u00f3n de las primeras Hijas de la Caridad: as\u00ed lo hace presu\u00admir el tono personal en que van redactadas. Por otra parte, en cartas u otros escritos en que evoca m\u00e1s o menos ampliamente la fiesta de Navidad, Luisa de Marillac piensa \u2014en esas fechas posteriores\u2014 en las lecciones que pue\u00adden desprenderse de la fiesta de Navidad en provecho de sus hijas. Tampoco es imposible que esta meditaci\u00f3n se haya escrito en el tiempo en que la Santa, viuda joven entonces, pasa a ser la \u00abVisitadora de las Cofrad\u00edas de Caridad\u00bb: en dicho ejercicio conoci\u00f3 sin duda sinsabores, pero tambi\u00e9n y en mayor n\u00famero, \u00e9xitos humanos. Ahora bien, en esta Meditaci\u00f3n sobre \u00abEl Naci\u00admiento de Jes\u00fas\u00bb hay una frase que parece dar a entender que Luisa de Ma\u00adrillac la escribi\u00f3 en esa \u00e9poca:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abTengo que aprender a permanecer oculta en Dios con <\/em><em>de servirle, sin buscar ya para nada la aprobaci\u00f3n de las criaturas ni <\/em><em>mi satisfacci\u00f3n en comunicarme con ellas, content\u00e1ndome <\/em><em>Dios vea lo que quiero ser para El\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>De todas formas, cualquiera que sea su fecha, esta p\u00e1gina revela cual es el caminar espiritual de la futura Fundadora en su contemplaci\u00f3n del bel\u00e9n. Empieza por considerar la abyecci\u00f3n a que se somete Cristo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl Hijo de Dios no viene a este mundo de la manera que corres\u00adponder\u00eda a su grandeza, sino con las apariencias m\u00e1s bajas que se podr\u00edan imaginar, y esto, oh alma m\u00eda, con el fin de darnos mayor libertad para acercarnos a El, lo que hemos de hacer con tanto ma\u00adyor respeto cuanto m\u00e1s grande es su humillaci\u00f3n.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Vemos, pues, que por una parte est\u00e1 impresionada por el contraste entre la divinidad que se esconde tras la humanidad del Ni\u00f1o de Bel\u00e9n, y por otra por el marco material que rodea a la Natividad. Es de notar la raz\u00f3n que atribuye a tanta abyecci\u00f3n: la intenci\u00f3n de Jes\u00fas que quiere hacerse m\u00e1s cercano a aquellos a los que viene a salvar. Luisa saca en seguida una aplicaci\u00f3n pr\u00e1ctica: esta libertad de acceso a El, que Cristo nos da, hemos de usarla con \u00abrespeto\u00bb, un respeto que est\u00e9 en relaci\u00f3n directa con \u00abla humildad de la que da prueba el Salvador reci\u00e9n nacido.<\/p>\n<p>Sin detenerse m\u00e1s en este punto, Luisa subraya la discreci\u00f3n con la que se opera la aparici\u00f3n humana en el mundo del Verbo de Dios:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEstando pr\u00f3xima a dar a luz, la Virgen se vio obligada, ante la negativa de los posaderos de Bel\u00e9n, a retirarse a un pobre establo en el que tuvo lugar su santo y divino alumbramiento&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Encontramos aqu\u00ed el contenido del vers\u00edculo 7 del cap\u00edtulo 2 de San Lucas, pero invirtiendo los hechos: el alumbramiento de Mar\u00eda y la falta de aco\u00adgida en las posadas de Bel\u00e9n. Llegada a este punto, la contemplaci\u00f3n del Pesebre inspira a Luisa las reflexiones siguientes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPero, Dios m\u00edo, \u00bfqu\u00e9 preparativos hay all\u00ed? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las personas dispuestas a recibir dignamente a este divino Infante que es Dios y Hombre? Nada de esto se ve, tan s\u00f3lo la meditaci\u00f3n de la Vir\u00adgen y la devoci\u00f3n de San Jos\u00e9. Es verdad que nada ni nadie hab\u00eda en el inundo dignos de tal honor. \u00bfNo habr\u00eda sido injuriaros, Virgen Sant\u00edsima, que alguno se atreviera a aspirar a tanta dicha, que a Vos sola pertenece por entero?\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Es muy perceptible la vibraci\u00f3n del coraz\u00f3n maternal de Luisa de Mari\u00adllac en estas \u00faltimas frases. Pero si su vocaci\u00f3n de madre la ha hecho de\u00adtenerse ante la cuna del Ni\u00f1o Dios con una, mayor facilidad, no hay sin em\u00adbargo riesgo de que el sentimentalismo ahogue su meditaci\u00f3n: inmediata\u00admente la cristiana se abre paso y la gran lecci\u00f3n que recoge en primer lugar es la de la pobreza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEl pesebre es el trono del reino de la santa pobreza. Mucho he deseado ser admitida a \u00e9l, ya que esta virtud es la que m\u00e1s ama el Rey de los pobres. Lo que puede advertirse al ver que s\u00f3lo los que lo son verdaderamente Le reconocen. Por eso, manifiesta su nacimiento por voces celestiales, dando as\u00ed la seguridad de que es Dios mismo quien honra tal estado&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Qu\u00e9 pensamiento tan profundo! La imagen que expresa la primera frase muestra hasta qu\u00e9 punto ha percibido Santa Luisa la importancia de la po\u00adbreza: A <em>la <\/em>s\u00fabdita de la monarqu\u00eda del siglo XVII, lo primero que se le viene a las mentes es una imagen \u00abreal\u00bb cuando quiere expresar lo que experimenta a la vista de la desnudez y pobreza que rodean el nacimiento del Salvador. La Pobreza es una Reina cuyo trono es el Pesebre. Si la Pobreza es Reina es por ser la preferida \u00abdel Rey de los pobres\u00bb. La meditaci\u00f3n de Luisa de Ma\u00adrillac le deja grabada esa verdad con una convicci\u00f3n innegable porque se basa en dos hechos referidos por el Evangelio (Lc. 2, 8-15): La revelaci\u00f3n o anuncio del Nacimiento de Jes\u00fas a los pastores de Bel\u00e9n muestra la pre\u00addilecci\u00f3n del Salvador por la Pobreza: Luisa piensa indudablemente en los \u00abpastores que pernoctaban al raso y de noche se turnaban velando sobre su reba\u00f1o\u00bb (2, 8), cuando escribe:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abs\u00f3lo los que lo son (pobres) verdaderamente Le reconocen.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>El otro hecho en que se basa la convicci\u00f3n de nuestra Santa es la manifestaci\u00f3n visible, tangible, de la aprobaci\u00f3n del Padre a los desposorios de su Hijo con la Pobreza:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;manifiesta su nacimiento por voces celestiales, dando as\u00ed la segu\u00ad<\/em><em>ridad de que es Dios mismo quien honra tal estado&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abAl instante&#8230; dice San Lucas&#8230; una multitud del ej\u00e9rcito celestial&#8230; ala\u00adbaba a Dios diciendo: &#8216;Gloria a Dios en las alturas&#8217;&#8230; (2, 13-14).<\/p>\n<p>Pues de ese amor del \u00abRey de los Pobres\u00bb hacia la Reina Pobreza, saca Luisa de Marillac una lecci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abViendo la grandeza de Dios tan rebajada, no s\u00f3lo por hacerse hom\u00ad<\/em><em>bre, sino por escoger ser uno de los m\u00e1s pobres, he cre\u00eddo que para <\/em><em>cumplir en este mundo los designios de Dios en las cosas penosas, <\/em><em>eran necesarios \u00e1nimos esforzados que trabajaran por humillarse, y <\/em><em>por eso Dios escog\u00eda a veces a algunas de dinero o de alta alcurnia, <\/em><em>pero sin que llegaran a avanzar nada hasta tanto que Dios les hubiere <\/em><em>humillado en la manera dispuesta por El&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La Fundadora que, al filo de los a\u00f1os, va a convertirse cada vez m\u00e1s en \u00abla sierva de la voluntad divina\u00bb y que est\u00e1 llamada a realizar uno de \u00ablos designios de Dios en este mundo\u00bb \u2014el establecimiento de una nueva forma de vida religiosa consagrada a la Caridad\u2014, la Fundadora, en contemplaci\u00f3n ante el pesebre, se da cuenta de la necesidad de \u00ab\u00e1nimos esforzados\u00bb para proseguir la obra redentora inaugurada visiblemente por el Salvador en la noche de su nacimiento. Esos \u00ab\u00e1nimos esforzados\u00bb, esos hombres y muje\u00adres de gran coraz\u00f3n, llamados a servir a Dios en sus \u00abdesignios\u00bb y \u00aben co\u00adsas penosas\u00bb, tienen que \u00abtrabajar en humillarse\u00bb. Llegada a este punto, Luisa parece establecer un lazo especial entre la pobreza y la humildad. Pa\u00adrece tambi\u00e9n que en la humildad ve el medio para que los ricos y los nobles (\u00abalgunos de dinero o de alta alcurnia\u00bb) se hagan \u00abpobres\u00bb para servir al Rey de los pobres. En su meditaci\u00f3n, Luisa entrev\u00e9 en el Pesebre el lugar de conciliaci\u00f3n entre la pobreza espiritual y la riqueza material. La humildad que es una de las formas de \u00abpobreza espiritual\u00bb se le presenta, finalmente, como el medio indispensable con que los hombres y mujeres escogidos pue\u00adden colaborar en la obra divina: \u00ab&#8230;sin que llegaran (esos \u00abarist\u00f3cratas\u00bb escogidos por Dios) a avanzar nada hasta tanto que Dios les hubiera humi\u00adllado en la manera dispuesta por El\u00bb.<\/p>\n<p>Sin sospechar que las l\u00edneas escritas por ella e inspiradas por su medi\u00adtaci\u00f3n ante el Pesebre hab\u00edan de ser el resumen anticipado de su propio ca\u00adminar espiritual en la tierra, Luisa prosigue su reflexi\u00f3n en un tono m\u00e1s <strong>personal:<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEste Dios, al nacer en la oscuridad y desamparado de las cr\u00eda<\/em><em>turas, me ense\u00f1a la pureza de su amor que, sin manifestarse a los <\/em><em>hombres, se contenta con hacer por ellos todo cuanto puede.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Inevitablemente, Luisa no pod\u00eda dejar de percibir la realidad que explica la noche de Navidad &#8211;\u00abnoche\u00bb material pero sobre todo \u00abnoche\u00bb espi\u00adritual del abatimiento y de la desnudez del Verbo de Dios\u2014: esa realidad que es el amor de Dios por los hombres. Pero lo que se graba en su pensa\u00admiento es la \u00abpureza\u00bb de ese amor. Emplea esa palabra, es evidente, no para hacer resaltar la ausencia de corrupci\u00f3n o de mancha en el amor de Dios hacia los hombres, sino en un sentido an\u00e1logo al que damos, por ejemplo, a la expresi\u00f3n: \u00abes la pura verdad\u00bb, lo que equivale a decir que se trata \u00fanica y exclusivamente de tal o cual verdad. En su Natividad, escribe Luisa, Dios no \u00abmanifiesta\u00bb a los hombres su amor, y parece entonces estar en contra\u00addicci\u00f3n con lo que San Pablo escribe a Tito (3,4), palabras que la liturgia nos presenta en la segunda lectura de la Misa del d\u00eda de Navidad:<\/p>\n<p>\u00ab&#8230;Cuando apareci\u00f3 la bondad de Dios nuestro Salvador&#8230;\u00bb y su amor hacia los hombres. En realidad, es una contradicci\u00f3n s\u00f3lo aparente: El Ap\u00f3stol ve c\u00f3mo se manifiesta el amor de Dios hacia los hombres en el hecho de que \u00abnos salv\u00f3 mediante el lavatorio de la regeneraci\u00f3n y renovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb&#8230; (Tit. 3, 5). En la frase que estamos considerando, Luisa dice \u00abse contenta con hacer por ellos todo cuanto puede\u00bb, palabras con las que hace eco a las de San Pablo. Lo que ella quiere decir con su expresi\u00f3n \u00absin manifestarse a los hombres\u00bb es que en la noche de Navidad, en el momento en que el Verbo de Dios aparece en la tierra bajo los rasgos de un ni\u00f1o que no habla, nadie, fuera de Mar\u00eda y Jos\u00e9, podr\u00eda reconocer en esas apa\u00adriencias el amor \u00abmanifestado\u00bb por Dios a los hombres: \u00abmanifestado\u00bb, ma\u00adnifiesto, es decir, hecho como palpable por su esplendor, su claridad des\u00adlumbrante. Por otra parte, la palabra \u00aboscuridad\u00bb que emplea Luisa en la misma frase pone de relieve lo que la impresiona: la falta de evidencia sen\u00adsible, humana, de ese amor de Dios hacia sus creaturas, aunque ese amor sea verdadero, la pura verdad.<\/p>\n<p>El hecho, pues, que m\u00e1s conmueve a Luisa en su meditaci\u00f3n es que ese amor de Dios, en el Ni\u00f1o del Pesebre, sea \u00abpuro\u00bb, es decir, despojado de todo lo que podr\u00eda hacerlo f\u00e1cilmente perceptible a los hombres. La conclusi\u00f3n pr\u00e1ctica a la que llega demuestra efectivamente que tal es su pensamiento:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;De lo que tengo que aprender a mantenerme oculta en Dios, <\/em><em>con el deseo de servirle sin buscar ya para nada la aprobaci\u00f3n de las <\/em><em>creaturas ni mi satisfacci\u00f3n en comunicarme con ellas, content\u00e1n\u00ad<\/em><em>dome con que Dios vea lo que quiero ser para El\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Bel\u00e9n la invita a un \u00abamor puro\u00bb a Dios. No ese \u00abamor puro\u00bb que a fi\u00adnales del siglo XVII enfrent\u00f3 con Bossuet a Madame Guyon y a Fenelon; sino a un amor activo, concreto \u2014\u00bbcon el esfuerzo de los brazos y el sudor del rostro\u00bb, como quer\u00eda San Vicente\u2014, un amor que s\u00f3lo pretende servir a Dios sin compensaci\u00f3n alguna por parte de las creaturas, que no aspira sino a la austera satisfacci\u00f3n de que Dios \u00ablo vea\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abcontent\u00e1ndome con que Dios vea lo que quiero ser para El.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Luisa de Marillac termina como sigue su meditaci\u00f3n sobre \u00abel Naci\u00admiento de Jes\u00fas\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPor su Encarnaci\u00f3n pide, adem\u00e1s, de nosotros no s\u00f3lo gratitud por nuestra redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n, que as\u00ed como El baj\u00f3 personalmente del Cielo para unirse con la tierra, as\u00ed nosotros nos elevemos por encima de las cosas terrenales y sensibles para unir\u00adnos con su divinidad, y que viendo la uni\u00f3n indisoluble de nuestra naturaleza con su persona divina, no nos separemos nunca de El por el pecado\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>La venida del Hijo de Dios a este mundo tiene por finalidad \u00abnuestra redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n\u00bb. Para Luisa de Marillac no es bastante reconocer ese hecho, \u00abagradecerlo\u00bb y aceptar todo su alcance mediante una adhesi\u00f3n de Fe m\u00e1s o menos te\u00f3rica: descubre en \u00e9l la voluntad de Dios a trav\u00e9s de \u00abla uni\u00f3n indisoluble de nuestra naturaleza con su persona divina\u00bb y esa volun\u00adtad de Dios es que el hombre, en respuesta a esa uni\u00f3n, se una a la divi\u00adnidad de Jes\u00fas. Aqu\u00ed, es cierto, no piensa directamente en los medios para llegar a esa divinizaci\u00f3n de la naturaleza humana, pero s\u00ed indica cu\u00e1l es el primero paso que hay que dar para entrar por tal camino: la lucha contra el pecado.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo p\u00e1rrafo de su meditaci\u00f3n ante el Pesebre no se encamina, de modo natural, hacia la contestaci\u00f3n que podemos dar a la segunda pregunta que, tambi\u00e9n de modo natural, se nos viene a los labios: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es lo que puede explicar la devoci\u00f3n de Luisa de Marillac a Jes\u00fas Ni\u00f1o?\u00bb<\/p>\n<h3>2.\u00b0 <em>Alabanza a la Sant\u00edsima Virgen, Madre de gracia y de misericordia <\/em>(Ed. fr. Escritos, pp. 880-81, Casta\u00f1ares, III, 236)<\/h3>\n<p>En su meditaci\u00f3n ante el pesebre, o al menos cuando contemplaba el Misterio de la Navidad, la mirada de Luisa se posaba tambi\u00e9n sobre la Virgen Mar\u00eda. En sus escritos encontramos, bajo el t\u00edtulo \u00abAlabanza a la Sant\u00edsima Virgen, Madre de gracia y de misericordia\u00bb las siguientes l\u00edneas que nos hablan de esa otra orientaci\u00f3n de las reflexiones de la Fundadora ante la Cuna del Ni\u00f1o Dios:<\/p>\n<p>\u00abVirgen Sant\u00edsima, bien sab\u00e9is lo que mi coraz\u00f3n ha pensado hoy al considerar a vuestro amado Hijo en el Pesebre&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Se ve, pues, que Luisa redact\u00f3 esta meditaci\u00f3n un d\u00eda de Navidad o, al menos, durante el tiempo lit\u00fargico de Navidad. Esta p\u00e1gina se sit\u00faa entre las que encabezan los escritos que se suponen del per\u00edodo 1623-1634. De hecho, no se encuentra en ella nada que recuerde las caracter\u00edsticas de sus escritos posteriores: es decir, el deseo y preocupaci\u00f3n de llevar hacia la santidad a las hijas de las que, por mediaci\u00f3n del se\u00f1or Vicente, Dios le encomend\u00f3 la responsabilidad el 29 de noviembre de 1633.<\/p>\n<p>Luisa no se detiene a describir la actitud exterior de la Virgen de Bel\u00e9n: va derecha a la extraordinaria realidad de fondo. No se deja guiar por el sen\u00adtimiento: su cultura teol\u00f3gica la lleva a dar a Mar\u00eda el lugar que le corres\u00adponde y no otro. Antes de contemplar la misi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen, trae a su consideraci\u00f3n de manera admirable lo que es Navidad. Sirvan tan s\u00f3lo de prueba las siguientes l\u00edneas que se enlazan con las que acabamos de citar:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230;cu\u00e1n grande me ha parecido este santo Misterio, viendo en \u00e9l la ley de gracia dada a toda la naturaleza humana, hasta entonces cau\u00adtiva de la culpa original que ten\u00eda sojuzgadas a todas las almas en la privaci\u00f3n de la vista de Dios para la que hab\u00edan sido creadas&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Al expresarse de esta forma, Luisa da la impresi\u00f3n de estar poniendo como tel\u00f3n de fondo del Portal de Bel\u00e9n el Monte Sina\u00ed en el que Yahv\u00e9 entreg\u00f3 a Mois\u00e9s la ley para su pueblo. Y esta impresi\u00f3n parece quedar confirmada al leer el \u00faltimo p\u00e1rrafo de esta p\u00e1gina de \u00abAlabanza a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb, que empieza as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSi el pueblo de Israel honraba tanto a Mois\u00e9s por mediaci\u00f3n de quien recib\u00eda la manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios, \u00a1qu\u00e9 amor y servicio no os debo por haber sido Vos la que hab\u00e9is dado al mundo el Dios de la ley de gracia!\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abley de gracia\u00bb que Luisa emplea dos veces, me ha recordado, sin yo buscarlo, las l\u00edneas que habr\u00eda de trazar m\u00e1s adelante, con motivo de la fiesta de Pentecost\u00e9s de 1645:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEs verdad que tengo un afecto especial por la fiesta de Pentecos\u00adt\u00e9s&#8230;; recuerdo haber recibido un gran consuelo, hace alg\u00fan tiempo, por haber escuchado a un predicador que en tal d\u00eda Dios dio su ley escrita a Mois\u00e9s, y que bajo la ley de gracia, en ese mismo d\u00eda hab\u00eda dado a su Iglesia la ley de su amor, que llevaba en s\u00ed la potencia de cumplirla&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Desde el d\u00eda de Pentecost\u00e9s de 1623 en el que recibi\u00f3 la revelaci\u00f3n de lo que hab\u00eda de ser su porvenir, qued\u00f3 tan influida por esta fiesta que nunca se apart\u00f3 de ella su recuerdo, ni a\u00fan cuando est\u00e1 contemplando el Pesebre. Y se comprende: su devoci\u00f3n al Esp\u00edritu Santo es, a la vez, tan penetrante y tan esclarecida que, cuando su pensamiento se vuelve hacia Mar\u00eda, no puede olvi\u00addar la relaci\u00f3n tan singular que existe entre Ella y el Esp\u00edritu Santo. As\u00ed es, aun cuando no siempre lo exprese con la misma nitidez que en su meditaci\u00f3n sobre \u00abla eminente dignidad de Mar\u00eda\u00bb (ed. fr. Escr. p. 833; Cast. III, p. 199):<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSois verdaderamente santuario del Esp\u00edritu Santo por la <\/em>Encarnaci\u00f3n que obr\u00f3 en Vos.\u00bb<\/p>\n<p>Entonces, vemos c\u00f3mo, en unas fiestas de Navidad, entre 1623 <em>y <\/em>1634, Luisa de Marillac, guiada en cierto modo como por una iluminaci\u00f3n indirecta que procede de su devoci\u00f3n a Pentecost\u00e9s, contempla a Mar\u00eda en su misi\u00f3n en relaci\u00f3n con su Hijo Jes\u00fas, cuyo nacimiento trajo al mundo \u00abla ley de gra\u00adcia\u00bb. Empieza por exclamar:<\/p>\n<p><em>\u00abPero \u00a1oh Sant\u00edsima Virgen! \u00a1Qu\u00e9 admirable es vuestra virtud!&#8230;\u00bb <\/em>\u00bfQu\u00e9 es lo que le inspira ese entusiasmo? Ella misma responde echando mano de las ideas del \u00abMagnificat\u00bb:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abHe ah\u00ed que sois Madre de todo un Dios y, sin embargo, no os apart\u00e1is de la oscuridad y bajeza; es para confundir nuestro orgullo y para ense\u00f1arnos a estimar la gracia de Dios por encima de todas las grandezas del mundo que, ciertamente, comparadas con ella, son despreciables&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Como si durante su meditaci\u00f3n se hubiera visto favorecida con una luz m\u00e1s especial sobre la eminente dignidad de Mar\u00eda, Luisa se dirige ahora al Se\u00f1or con unas palabras en las que se traslucen al mismo tiempo un deseo de apostolado mariano y el sentimiento de no poder expresar lo que a la luz de la gracia ha vislumbrado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab\u00a1Oh Dios m\u00edo! \u00bfPor qu\u00e9 no ser\u00e1 capaz mi esp\u00edritu de dar a conocer al mundo las bellezas que me hab\u00e9is hecho ver y la gran dignidad de la Sant\u00edsima Virgen? Es verdad que con decir que es la Madre de vuestro Hijo, se ha dicho todo. \u00a1Pero qu\u00e9 admirables son en s\u00ed mismas todas las operaciones de Mar\u00eda! No sin raz\u00f3n le da la Santa Iglesia el t\u00edtulo de Madre de Misericordia, ya que lo es por ser Madre de la Gracia&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Con serena seguridad Luisa afirma, pues \u2014como al cabo del tiempo lo ha hecho el Vaticano II\u2014, que toda la dignidad de Mar\u00eda y el lugar \u00fanico que ocupa en la econom\u00eda de la Salvaci\u00f3n, proceden de su Maternidad divina. Fir\u00adme en su Fe y conmovida por las luces que de ella recibe, la futura Fundadora de las Hijas de la Caridad fija su mirada en la Virgen al pie del Pesebre, la Virgen de Bel\u00e9n, y le dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em><em>\u00ab<\/em>\u00a1Oh Pur\u00edsima Virgen! os miro <\/em>y <em>contemplo hoy como Madre de <\/em><em>la gracia, puesto que, no s\u00f3lo sois la que suministrasteis la materia <\/em><em>de la que se form\u00f3 el sagrado cuerpo de vuestro Hijo, sino que Vos <\/em><em>lo disteis al mundo&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Palabras que aclaran lo que Luisa dec\u00eda m\u00e1s arriba de las \u00aboperaciones\u00bb de la Madre del Hijo de Dios, \u00aboperaciones\u00bb que, \u00aben s\u00ed mismas son admi\u00adrables\u00bb. Se est\u00e1 refiriendo al aspecto f\u00edsico, pero pronto se apresura a poner de relieve el aspecto espiritual:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSois la Madre de Jes\u00fas, Dios y Hombre, que con su nacimiento <\/em><em>trajo una ley nueva al mundo, la \u00fanica que lleva en s\u00ed y conduce a la vida eterna. \u00a1Oh Madre de la Ley de gracia, pues lo sois de la <\/em><em>Gracia misma!&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Desconcertada por la merced de iluminaci\u00f3n con que acaba de ser favo\u00adrecida, Luisa confiesa, mientras sigue dirigi\u00e9ndose a esta \u00abMadre de la Gracia\u00bb:<\/p>\n<p><em>\u00abMe parece que nunca os hab\u00eda reconocido como tal&#8230;\u00bb <\/em>Despu\u00e9s de esta confesi\u00f3n, se imponen unas resoluciones:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abSi el pueblo de Israel honraba tanto a Mois\u00e9s por mediaci\u00f3n de <\/em><em>quien recib\u00eda la manifestaci\u00f3n de la voluntad de Dios, \u00a1qu\u00e9 amor y <\/em><em>servicio no os debo por haber sido Vos la que hab\u00e9is dado al mundo el <\/em><em>Dios de la ley de gracia! Quiero demostraros mi agradecimiento con las alabanzas que deseo tributaros, con mi celo por dar a conocer a <\/em><em>las dem\u00e1s grandezas \u2014\u00bfno es esto un verdadero apostolado ma\u00ad<\/em><em>riano?\u2014 y con una devoci\u00f3n y confianza especiales que quiero tener <\/em><em>en adelante en el valimento que ten\u00e9is con nuestro buen Dios. Dignaos <\/em><em>ayudarme, oh Sant\u00edsima Virgen, a cumplir estas resoluciones tan <\/em><em>justas.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>La misma Luisa de Marillac nos proporciona la conclusi\u00f3n a nuestra lectura de estos dos textos que nos permiten vislumbrar la orientaci\u00f3n de su reflexi\u00f3n cuando medita ante el Pesebre. Esta conclusi\u00f3n es, sencillamente, el segundo p\u00e1rrafo de su \u00abAlabanza a la Sant\u00edsima Virgen\u00bb, que nos manifiesta las disposiciones en las que quiere vivir el tiempo lit\u00fargico de Navidad:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab\u00a1Oh santo tiempo de gracia! \u00bfC\u00f3mo no inundas nuestros corazo\u00ad<\/em><em>nes de continuo gozo y alegr\u00eda? \u00bfC\u00f3mo no tienes poder suficiente para llenar toda nuestra vida de amor hacia un Dios tan bueno? <\/em><em>Quiero, Dios m\u00edo, pensar a menudo en esto y agradeceros vuestra <\/em><em>gran misericordia por haberme creado despu\u00e9s de tan sagrado tiem\u00ad<\/em><em>po. Concededme la gracia de mantenerme en esta gratitud.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Hemos visto que estas l\u00edneas fueron escritas entre 1623 y 1634. S\u00ed, el ani\u00adversario del nacimiento del Salvador \u00abllenar\u00e1 de amor toda su vida\u00bb. Pero ese mismo amor ir\u00e1 evolucionando y complet\u00e1ndose con su ejercicio. Las responsabilidades que habr\u00e1n de recaer sobre ella har\u00e1n que ese amor, reno\u00advado a cada Navidad, se concrete, \u2014como lo muestra la carta de la \u00faltima Navidad que pas\u00f3 en la tierra y que citamos al comienzo de este estudio\u2014, en su preocupaci\u00f3n y deseo de inducir a sus primeras Hijas de la Caridad a vivir las virtudes que el Salvador reci\u00e9n nacido predica con su mismo silencio.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>1. Ante el mismo Pesebre Desde que, a partir del siglo XIII, naci\u00f3 en Roma la costumbre de hacer \u00abBelenes\u00bb o \u00abNacimientos\u00bb, esta costumbre fue desarroll\u00e1ndose y adquirien\u00addo mayor importancia. 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