{"id":53549,"date":"2015-02-12T07:15:35","date_gmt":"2015-02-12T06:15:35","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/10\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/"},"modified":"2016-07-26T19:17:56","modified_gmt":"2016-07-26T17:17:56","slug":"vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/","title":{"rendered":"Vicente de Pa\u00fal: El juicio de los pobres"},"content":{"rendered":"<h2>I. Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/juicio-pobres.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-139613\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/juicio-pobres-300x234.jpg?resize=300%2C234\" alt=\"juicio pobres\" width=\"300\" height=\"234\" \/><\/a>El 24 de abril de 1581 \u2014esto hace ya m\u00e1s de 400 a\u00f1os\u2014, en la humildad de un peque\u00f1o y lejano pueblo al sur de las Landas nac\u00eda el que en el largo recorrido de su existen\u00adcia iba a llegar a ser \u00abMonsieur Vincent\u00bb y manifestarse como el <em>profeta de los pobres <\/em>de la \u00abEpoca Moderna\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfEl nacimiento de un hijo en la familia de un campesino gasc\u00f3n es un acontecimiento? En su momento, cuando los hombres se reproduc\u00edan suficientemente para alimentar a la muerte y mantener la raza, no. Pero actualmente es una fecha y una fecha que cuenta: la del comienzo de una vida totalmente entregada; la vida de un innovador y de un organizador, de un fundador y de <strong>un <\/strong>realizador; la vida de un l\u00edder de hombres y de un constructor de acci\u00f3n, de un genio e ingenio financiero y tambi\u00e9n de un escritor&#8230; No se acabar\u00e1 de declarar la diversidad devorante y desbordante de este testigo privilegiado del Evangelio en defensa de la causa de los pobres y marginados de esta tierra nuestra.<\/p>\n<p>Esta vida ha marcado a la historia&#8230; Y en primer lugar la de la caridad y la de la Iglesia: \u00abEl ha cambiado casi totalmente el rostro de la Iglesia\u00bb, declar\u00f3 Mons. Enrique de Maupas du Tour en la primera oraci\u00f3n f\u00fanebre en me\u00admoria de Vicente de Pa\u00fal el 23 de noviembre de 1660 en la iglesia de Saint-Germain-de-l&#8217;Auxerrois<span id='easy-footnote-1-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-1-53549' title='H. DE MAUPAS DU TOUR, &lt;em&gt;()raison fun\u00e9bre d la m\u00e9moire du feu messire Vincent de Paul&amp;#8230; prononc\u00e9e le 23 novembre 1660 dans l&amp;#8217;\u00e9glise de Saint-Germain l&amp;#8217;Auxerrois; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1661; p. 9.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span> . Pero ayer como hoy, hoy como ayer, no se puede transformar el rostro de la Iglesia, renovar en profundidad sus actitudes sin una experiencia profunda de Dios, sin un conocimiento genuino del hombre, sin una opci\u00f3n realista y encarnada por los pobres y su causa. Se olvida con demasiada frecuencia que este creyente, convertido de la \u00abpeque\u00f1a periferia\u00bb de sus intereses a la aventura hist\u00f3rica del Evangelio de Jesucristo, es al mismo tiempo un m\u00edstico de la acci\u00f3n<span id='easy-footnote-2-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-2-53549' title='Cf. J. M.. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal, un m\u00edstico de la acci\u00f3n, &lt;\/em&gt;en \u00abMundo Mejor\u00bb, 67 (1981), pp. 81-87.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span> y uno de los hombres mejor informados de su tiempo.<\/p>\n<h3><em>El acontecimiento Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/h3>\n<p>Contempor\u00e1neo de Luis XIII y de Richelieu, de Ana de Austria y de Mazarino, Vicente de Pa\u00fal vivi\u00f3 intensamente las tensiones de su \u00e9poca. Como todo personaje hist\u00f3rico depende del mundo que le rodea, de ese mundo que, al mismo tiempo, lleva su marca. Aprovechando lo que se ha venido en llamar, no sin raz\u00f3n, las signos de los tiempos \u2014m\u00e1s exacto ser\u00eda decir los tiempos como signos\u2014 este hombre de Dios y este amigo de los pobres realiz\u00f3 sus obras admirables. Lo interesante para el hombre no es encontrarse en una situaci\u00f3n sino su manera de abordarla. Vicente de Pa\u00fal vio m\u00e1s r\u00e1pidamente y m\u00e1s profundamente que sus contempor\u00e1neos. Fue su arte y tambi\u00e9n su gracia particular. La miseria de los hombres y las exigencias de Dios, inscritas en la carne viva de los pobres, impusieron el ritmo a su coraz\u00f3n y movilizaron la prodigiosa inten\u00adsidad de su existencia.<\/p>\n<p>En medio de una sociedad cruel, a veces despiadada, con frecuencia dura, constantemente represiva, Vicente de Pa\u00fal fue la sonrisa de la bondad sencilla y familiar, alianza inolvidable de agradecimiento y de generosidad, de humil\u00addad y de magnanimidad, de abertura y de acogida, de con\u00addescendencia y de serenidad. Ello le hizo ser capaz de abor\u00addar a las personas a nivel de rostro humano y de penetrar en el coraz\u00f3n de los dem\u00e1s, cuando quer\u00eda entrar en comu\u00adnicaci\u00f3n con ellos. Sin embargo, y es necesario se\u00f1alarlo para evitar equ\u00edvocos, todas las simpat\u00edas, que le fueron otorgadas, no fueron suficientes para impedir la c\u00f3lera de los impacientes<span id='easy-footnote-3-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-3-53549' title='Una prueba de este g\u00e9nero de reacci\u00f3n se encuentra en L. ABELLY, &lt;em&gt;La vie du v\u00e9n\u00e9rable Serviteur de Dieu, Vincent de Paul; &lt;\/em&gt;Paris, 1664; III, p. 176.'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> y la oposici\u00f3n de los descontentos<span id='easy-footnote-4-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-4-53549' title='Algunos autores de las \u00abMazarinadas\u00bb hacen correr la sospecha de que el \u00abse\u00f1or Vicente\u00bb hab\u00eda bendecido el matrimonio, realizado en secreto, entre Ana de Austria y el cardenal ministro Mazarino. \u00abTodo Paris lo comenta y murmura de ello\u00bb. El hermano L. Robineau, uno de sus secretarios, le informa de este rumor persistente. Vicente le responde: \u00abeso es falso como el diablo\u00bb. L. ROBINEAU, &lt;em&gt;Remarques sur les actions et peroles du feu monsieur Vincent; &lt;\/em&gt;man., pp. 10 y 107.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> . Oposici\u00f3n y c\u00f3lera desaparecidas, Vicente de Pa\u00fal ha llega\u00addo a ser el amigo de todos los que sufren el ego\u00edsmo y la crueldad, la explotaci\u00f3n y la represi\u00f3n de otros hombres.<\/p>\n<p>Su muerte, acaecida el 27 de septiembre de 1660, a las 4,45 de la ma\u00f1ana, en el priorato de San L\u00e1zaro de Par\u00eds, hizo gemir a muchas personas. Esta muerte abr\u00eda tambi\u00e9n la era de las purificaciones y de las idealizaciones: historia y leyenda tratan desde entonces de apoderarse de esta exis\u00adtencia y de prolongarla en el fondo de las conciencias. Continuando su t\u00e1ctica, aprendida del cardenal de B\u00e9rulle, \u00e9l \u00abpropone\u00bb sin imponer en esta prolongaci\u00f3n de su existencia. Despu\u00e9s de haber sugerido todos los medios para comunicarse y darse a los dem\u00e1s, sigue utilizando su flexi\u00adbilidad y su capacidad de adaptaci\u00f3n en quienes quieren renovar su acci\u00f3n y continuar su pensamiento. Juez y profe\u00adta, contin\u00faa su obra al lado de todos los que sufren a causa de una ausencia de Dios o de una carencia de vida y en compa\u00f1\u00eda de todos los que se unen para poder impedir en\u00adterrar a los seres que todav\u00eda respiran.<\/p>\n<p>El personaje Vicente de Pa\u00fal, gran hombre, un poco desarraigado de su contexto social, econ\u00f3mico, pol\u00edtico, reli\u00adgioso, comenz\u00f3 a finales del siglo XVII. Colocado por Perrault entre los hombres ilustres (1698), canonizado por Clemente XII (16 de junio de 1737) como modelo espiritual y patr\u00f3n sobrenatural, enrolado por los del culto revolu\u00adcionario en los talleres gr\u00e1ficos de la Enciclopedia y procla\u00admado \u00abpatr\u00f3n de los fundadores\u00bb por el fascinante e hirien\u00adte Voltaire, de quien escribe al mismo tiempo que \u00abha merecido la apoteosis tanto de fil\u00f3sofos como de cristianos\u00bb, el buen padre Vicente aparece m\u00e1s atractivo que nunca. Impresores de estampas, grabadores y escultores rivalizan apasionadamente en el siglo XIX para representarnos una imagen de Vicente orquestada en el lirismo coloreado del romanticismo religioso. M\u00e1s poeta que historiador, Cape\u00adfigue (1827) quiere \u00abemocionar\u00bb a sus lectores contando las salidas nocturnas de este \u00abrecogedor\u00bb de ni\u00f1os abando\u00adnados por las calles enlutadas y sucias del Par\u00eds de la \u00e9poca.<\/p>\n<p>Desde entonces, el matiz muy humano de la \u00abcom-pasi\u00f3n\u00bb vicenciana, es decir, la calidad humana que lleva al hombre, cristiano o no, a solidarizarse con la situaci\u00f3n desdichada de otros hombres hasta llegar a com-partirla, so pena de \u00abno tener humanidad, ser peor que las bestias, ser cristiano en pintura\u00bb<span id='easy-footnote-5-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-5-53549' title='S.V. XII,271 (Saha Vwcahrr &lt;strong&gt;DE PAUL: &lt;\/strong&gt;&lt;em&gt;correspondance, entretiene, docu\u00adments; &lt;\/em&gt;edici\u00f3n preparada por 1. COSTE; Par\u00eds, 1920-1025; 14 vols. Los n\u00fameros romanos colocados detr\u00e1s de las siglas S.V. se refieren al tomo y los n\u00fameros \u00e1rabes a la p\u00e1gina de la edici\u00f3n).'><sup>5<\/sup><\/a><\/span> , se desarrolla en la popularidad particular\u00admente sentimental de los que sufren, de los sencillos que no tienen necesidad de preocuparse de una ideolog\u00eda cris\u00adtiana o no, marxista o no, liberal o no, para vivir.<\/p>\n<p>Es necesario recordar, y as\u00ed lo hemos hecho quienes hemos escrito sobre \u00e9l en este siglo XX, que este \u00abfil\u00e1ntropo revolucionario\u00bb sab\u00eda orar. Es necesario decir tambi\u00e9n que este santo de la caridad escribi\u00f3, habl\u00f3, mision\u00f3. Es injusto no afirmar que Vicente de Pa\u00fal comunicaba su vitalidad y su fuego interior por la palabra. A. Redier ha se\u00f1alado con exactitud que las grandes obras vicencianas han nacido de un \u00abdiscurso ardoroso\u00bb. El serm\u00f3n de Folleville (25 de enero de 1617) llevar\u00e1 a Vicente de Pa\u00fal a fundar la Con\u00adgregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (1625); a organizar las misiones, los ejercicios para ordenandos (1628), la asociaci\u00f3n de la \u00abCon\u00adferencia de los martes\u00bb (1633), los seminarios (1641) para poner en pr\u00e1ctica los decretos del Concilio de Trento, la reforma del clero y del episcopado.<\/p>\n<p>\u00bfSe quieren cifras? Entre 1632 y 1660, de 13.000 a 14.000 ordenandos pasan por San L\u00e1zaro, casa-madre de la Con. gregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, encrucijada de caridad y cuartel general de Vicente. Durante los mismos a\u00f1os, la misma casa de San L\u00e1zaro alberga a 20.000 ejercitantes. En 1660, la Conferencia de los martes agrupar\u00e1 a 250 nombres ilus\u00adtres: 22 de ellos ser\u00e1n llamados al episcopado. Como la regente Ana de Austria le llam\u00f3 a su \u00abConsejo de Conciencia\u00bb, destinado a esclarecer al rey y a orientarle en el ejer\u00adcicio de la m\u00e1s peligrosa de sus prerrogativas: el nom\u00adbramiento de obispos y de geneficios mayores, se puede imaginar su influencia en la elecci\u00f3n y reforma del \u00abalto clero\u00bb<span id='easy-footnote-6-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-6-53549' title='Vicente de Pa\u00fal fue nombrado miembro del Consejo de Conciencia en 1643. Referente a las funciones y miembros de este Consejo, cf. &lt;em&gt;M. &lt;\/em&gt;141muoN, &lt;em&gt;Dictionnaire des institutions de la France aux &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;xvila &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;et XVIll\u00e9 sibcles &lt;\/em&gt;(reim\u00adpresi\u00f3n de 1923); Paris, 1968; art. &lt;em&gt;Conseil de Conscience; &lt;\/em&gt;y R. Mousrum, &lt;em&gt;Les institutions de la France sous la monarchie absolue; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1980; t. II, p. 134. Referente a la relaci\u00f3n e influencia de Vicente de Pa\u00fal con el episcopado franc\u00e9s &lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;su tiempo, adem\u00e1s de consultar su correspondencia, cf. P. BLET, &lt;em&gt;Vincent de Paul et l&amp;#8217;\u00e9piscopat de France; &lt;\/em&gt;conferencia pronunciada en &amp;#8216;Colloque historique international d&amp;#8217;\u00e9tudes vincentiennes\u00bb; Paris, 25-26 de septiembre de 1981.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> . A trav\u00e9s de sus cartas a los obispos, en las que expone orientaciones pr\u00e1cticas de Pastoral, referente a la organizaci\u00f3n de obras caritativas, creaci\u00f3n de misiones, fun\u00addaci\u00f3n de seminarios&#8230; Vicente sabe pasar de las directrices te\u00f3ricas a prodigar consejos perfectamente adaptados a cada situaci\u00f3n concreta.<\/p>\n<p>El serm\u00f3n de Ch\u00e1tillon-les-Dombes (20 de agosto de 1617) le conducir\u00e1 a fundar las Damas de la Caridad (1617) y la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad (1633); a organizar la obra tan necesaria y urgente de los ni\u00f1os abandonados (1638); a lanzar una campa\u00f1a de prensa para sensibilizar y concientizar a la opini\u00f3n p\u00fablica; a orientar y organizar la acci\u00f3n caritativa en Par\u00eds y en las provincias saqueadas y devastadas por la guerra de los Treinta A\u00f1os. Por el dina\u00admismo de su coraz\u00f3n y a trav\u00e9s de los brazos de sus prime\u00adras Hijas de la Caridad, de las andaduras de sus primeros misioneros, el campo de la acci\u00f3n vicenciana se extender\u00e1 por Italia, Irlanda, Escocia, Polonia, Argelia, T\u00fanez, Mada\u00adgascar, ya que tambi\u00e9n por aquellas tierras pululaban los pobres.<\/p>\n<p>Sin birrete de doctor de la Sorbona y sin mitra de obis\u00adpo, este hombre del pueblo y para el pueblo dirigi\u00f3 paralela\u00admente la <em>obra social cristiana <\/em>y la <em>obra religiosa y moral. <\/em>Al estar su nombre asociado a toda empresa de renovaci\u00f3n, a toda obra de transformaci\u00f3n socio-religiosa, su vida, obra y pensamiento son la s\u00edntesis de toda la reforma cat\u00f3lica, eclesi\u00e1stica y laica, en la sociedad francesa de su tiempo. Pero esta s\u00edntesis ni absorbe la densa originalidad de su doctrina espiritual ni elimina la diversidad desconcertante de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Se\u00f1alemos un peligro constante y atenazador, introdu\u00adcido candorosamente como bella tentaci\u00f3n, para quien busca la originalidad de la vida, de la acci\u00f3n y de la espiritualidad de Vicente, para quien intenta introducirse en su estruc\u00adtura mental: pasearse en la galer\u00eda de las im\u00e1genes y no querer entrar en la experiencia humano-cristiana de su fe y en su evoluci\u00f3n doctrinal. Semejante peligro har\u00eda correr el riesgo de olvidar lo que \u00e9l juzgaba ser lo mejor de \u00e9l mismo: el origen y el t\u00e9rmino de la estrategia din\u00e1mica de su acci\u00f3n, o sea, el alma de su alma. Su acci\u00f3n es s\u00f3lo una \u00abexpresi\u00f3n inacabada\u00bb de su esp\u00edritu. En el esp\u00edritu de Vi\u00adcente, vida, pensamiento y acci\u00f3n se unen y se identifican. Por eso es imposible abordar a este creyente comprometido al margen de las coordenadas socio-culturales de su \u00e9poca. Imposible tambi\u00e9n hacerlo al margen de la circunstancia socio-religiosa en la que su existencia tiene lugar. Su vida y su pensamiento son un forcejeo constante por asimilar una realidad que le viene dada y por responder, desde su receptividad abierta y acogedora del entorno, a los proble\u00admas que la misma historia le depara. No es posible descu\u00adbrir el <em>sentido <\/em>de la historia, hacer una lectura de la \u00abescritura de la historia\u00bb, <em>interpretar el acontecimiento Vicente de Pa\u00fal, <\/em>sin conocer <em>la arqueolog\u00eda de la historia <\/em><span id='easy-footnote-7-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-7-53549' title='El movimiento de esta forma de estudiar y de escribir la historia nace con L. FEBVRE y M. &amp;amp;nema y se prolonga a trav\u00e9s de los &lt;em&gt;Annales &lt;\/em&gt;(\u00abEconomies, Soci\u00e9t\u00e9s, Civilisations\u00bb) revista fundada por ellos en 1929.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span> . Todo lo dem\u00e1s no ser\u00eda m\u00e1s que proyectar los fantasmas inconsis\u00adtentes de quien construye un \u00abdiscurso\u00bb vac\u00edo de sentido y de objeto. Olvidarlo, ser\u00eda desconocer que Vicente de Pa\u00fal pertenece a ese g\u00e9nero de hombres cuya vida y pensamiento se desarrollan en interacci\u00f3n rec\u00edproca. El dato de lo vivido, la circunstancia que lo ocasiona, la experiencia que engen\u00addra y prolonga se convierten en fuente fecunda de reflexi\u00f3n y \u00e9sta de comportamiento pr\u00e1ctico. Por ello su vida se cons\u00adtituye en pauta hermen\u00e9utica de su pensamiento y su doctri\u00adna es la formulaci\u00f3n de <em>su fe <\/em>y de <em>su experiencia. <\/em>En esta fe y en esta experiencia integra lo que ve y oye. lo que detecta o sospecha.<\/p>\n<p>Si la vida, pensamiento y obra de Vicente de Pa\u00fal atraen hoy como ayer la atenci\u00f3n y suscitan la admiraci\u00f3n de his\u00adtoriadores, soci\u00f3logos, espirituales, l\u00edderes de hombres y es\u00adtrategas de acci\u00f3n, se debe a que este hombre arriesgado, hasta llegar a comprometer su pensamiento en la acci\u00f3n, es, ante todo, <em>testigo de una fe y de una experiencia: <\/em>la de caminar en presencia del \u00abDios vivo y verdadero\u00bb, del Dios que muestra su preferencia por los pobres, del <em>Dios <\/em>de <em>Jesu\u00adcristo. <\/em>De ese Jes\u00fas de Nazaret que tiene la <em>pasi\u00f3n por el Reino, <\/em>la <em>pasi\u00f3n por los pobres, <\/em>la <em>pasi\u00f3n por las multitudes, <\/em>la <em>pasi\u00f3n por el pueblo dolorido y oprimido. Y <\/em>que, a causa de hacer de estas pasiones la vida de su vida, a imitaci\u00f3n y en el \u00abesp\u00edritu\u00bb del \u00abSalvador de los hombres\u00bb, su fe y su experiencia le conducen a ser un creyente profundamente enraizado en el mundo vivo de su tiempo con sus intrigas pol\u00edtico-religiosas, sus rebeliones populares, sus guerras, su hambre, sus fiebres, sus desgarraduras y tambi\u00e9n con los rasgos de su rostro humano. Esta pasi\u00f3n por los pobres ser\u00e1 el hilo conductor de nuestra conferencia, centrada en <em>el juicio de los pobres.<\/em><\/p>\n<h2>II. Concienciaci\u00f3n<\/h2>\n<p>A la mirada de los cristianos, esclarecida por la luz pro\u00adf\u00e9tica y evang\u00e9lica, por la persona de Cristo, la exigencia de la pobreza se refleja primordial para acceder al centro de la fe y los pobres se revelan los testigos privilegiados del porvenir del hombre en la historia tal y como ha sido reve\u00adlado en la plenitud del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>A su vez, los movimientos pol\u00edticos m\u00e1s o menos revolu\u00adcionarios \u2014marxistas o no, milenaristas o no\u2014 deseosos de construir el futuro de los hombres, cifran las esperanzas en los pobres y por eso se centran en ellos. Este futuro, afir\u00adman ininterrumpidamente, no se podr\u00e1 obtener si los pobres no obran eficazmente. Para ello se requiere que \u00e9stos cobren conciencia de su situaci\u00f3n \u00abalienante\u00bb, comprometan su pen\u00adsamiento en la acci\u00f3n y act\u00faen, si es preciso, por la fuerza revolucionaria.<\/p>\n<p>Dig\u00e1moslo brevemente: Cada vez que en el correr de la historia se fija la mirada en la pobreza, es el porvenir del hombre lo que est\u00e1 en juego, en juicio. Cada vez que se centra el inter\u00e9s en los pobres, es el \u2022sentido del hombre lo que est\u00e1 en proceso. Pobreza y pobres apelan a la conciencia humana \u2014cristiana o no\u2014 para descubrir y orientar el sen\u00adtido de la esperanza, para afrontar el porvenir del hombre, programado en los m\u00f3viles y doctrinas de la acci\u00f3n pol\u00edtica de los partidos revolucionarios o inscrito en el programa del \u00abReino de Dios\u00bb y en las \u00abBienaventuranzas\u00bb.<\/p>\n<p>Este juicio y este proceso ayudan a desterrar el centrar la pobreza y a los pobres en una visi\u00f3n, en una opci\u00f3n moralistas y legalistas, orientadas en orden al \u00abtener\u00bb, al \u00abposeer\u00bb. Al mismo tiempo abren a una y a otros a la luz prof\u00e9tica y a la luz evang\u00e9lica, al sentido de la Creaci\u00f3n y al movimiento de la Encarnaci\u00f3n, a la dimensi\u00f3n socio-econ\u00f3\u00admico-pol\u00edtica y al sentido de la existencia del hombre, a la solidaridad humana y a la fraternidad evang\u00e9lica. S\u00f3lo as\u00ed se pueden hacer inteligibles el dinamismo de la vida y el dinamismo del Evangelio en orden al objetivo de todo pro\u00adyecto humano. El hombre \u2014cristiano o no, revolucionario o no\u2014 debiera cobrar conciencia de que, a trav\u00e9s de la \u00abconstrucci\u00f3n del mundo en la econom\u00eda de la Creaci\u00f3n\u00bb y a trav\u00e9s de la \u00abEncarnaci\u00f3n liberadora en la econom\u00eda mesi\u00e1nica\u00bb, la pobreza instaura una cr\u00edtica radical del \u00abte\u00adner\u00bb, del \u00abpoder\u00bb. Esta cr\u00edtica intenta suprimir la denomi\u00adnaci\u00f3n y, en consecuencia, el servilismo en las relaciones humanas. No obstante, la contextura interna, la columna vertebral de la pobreza no se centra en el tener, en el poder, en el uso y abuso de los bienes de este mundo. Su l\u00ednea de fuerza, por el contrario, abre a la \u00abluz del mundo\u00bb (Jn 8,12) para realizar una cr\u00edtica en lo m\u00e1s genuino de la existencia humana.<\/p>\n<p>Nos es f\u00e1cil percibir \u2014a pesar de la diferencia de las coordenadas socio-culturales y religiosas, de la diversidad de sensibilidad y de registro de expresi\u00f3n del siglo XVII y del mundo de hoy\u2014 que estas cuestiones planteadas implican la preocupaci\u00f3n mayor de Vicente de Pa\u00fal. Ellas se relacionan con un aspecto, cuya importancia es capital en la espiritualidad vicenciana: <em>el juicio de los pobres.<\/em><\/p>\n<h3><em>Dos preocupaciones ineludibles<\/em><\/h3>\n<p>Conscientes de que la \u00abBuena Nueva\u00bb tra\u00edda por Jesu\u00adcristo no se confunde con ninguno de los proyectos sociales, pol\u00edticos, econ\u00f3micos, sea quien sea el grupo de hombres que los proclamen, sino que los supera a todos, pero sabe\u00addores tambi\u00e9n con P\u00e9guy de que \u00ablo espiritual est\u00e1 corrien\u00addo en el cauce de lo temporal\u00bb<span id='easy-footnote-8-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-8-53549' title='Ch. Pactnr, &lt;em&gt;L&amp;#8217;argent, suite: Oeuvres en prose, &lt;\/em&gt;\u00abSibliothhque de la Pl\u00e9ia\u00ad&lt;em&gt;de\u00bb, &lt;\/em&gt;p. L167.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span> , se trata de buscar en la inteligencia de la fe la luz que ilumina el verdadero rostro de los pobres y esclarece la significaci\u00f3n de la pobreza.<\/p>\n<p>Al hablar de pobreza en sentido vicenciano, dos preocu\u00adpaciones deben orientar nuestro esp\u00edritu. Esta doble preocu\u00adpaci\u00f3n no s\u00f3lo nos vacuna contra la hipocres\u00eda, que quiere recuperar con palabras la carencia que existe en la vida, sino que nos ayuda a abordar constantemente a la pobreza y a los pobres en una perspectiva evang\u00e9lica, en el misterio de Cristo. Si ambas preocupaciones renacen continuamente, es porque ellas mismas se reinventan incesantemente, al mismo tiempo que abren el esp\u00edritu del hombre a una b\u00fas\u00adqueda continua y lo transforman.<\/p>\n<h3><em>La primera preocupaci\u00f3n es un deseo de realismo objetivo<\/em><\/h3>\n<p>La pobreza no puede ser abordada con palabras ni a nivel de hechos materiales: palabras y hechos deben ser insufi\u00adcientes. Es evidente que no se puede abordar la pobreza m\u00e1s que con palabras alusivas, que se refieren a la vez al misterio de Cristo, de la Iglesia, de cada cristiano, de cada hombre. En esta perspectiva podemos comprender la signi\u00adficaci\u00f3n de la divisa de Vicente de Pa\u00fal: \u00abnada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb<span id='easy-footnote-9-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-9-53549' title='L. .ABELLY, &lt;em&gt;op. cit.,, &lt;\/em&gt;I, p. 78.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> y la confesi\u00f3n de Pascal: \u00abamo la pobreza porque El la am\u00f3\u00bb<span id='easy-footnote-10-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-10-53549' title='B. PASCAL, &lt;em&gt;Pens\u00e9es, La. &lt;\/em&gt;931, Br. 550.'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<h3><em>La segunda preocupaci\u00f3n es un deseo de realismo subjetivo<\/em><\/h3>\n<p>Quien habla de pobreza, debe alimentar su lenguaje con una experiencia de la fe, m\u00e1s exactamente, de la experiencia de la pobreza como verdad de fe. De lo contrario sus pala\u00adbras no tienen ninguna consistencia. Esto quiere decir que la pobreza no es un dato aislado, sino que introduce en la verdadera vida cristiana, en la vida de Cristo. Dos pensa\u00admientos de Pascal nos dan la clave, m\u00e1s exactamente, la luz que nos permite acceder a otro orden del conocimiento: \u00abs\u00f3lo conocemos a Dios por Jesucristo\u00bb y a\u00f1ade: \u00abno sola\u00admente no conocemos a Dios m\u00e1s que por Jesucristo, sino que no nos conocemos a nosotros mismos m\u00e1s que por Jesucristo; s\u00f3lo conocemos la vida y la muerte de Jesucristo. Fuera de Jesucristo no sabemos qu\u00e9 es nuestra vida ni nues\u00adtra muerte, ni qu\u00e9 es Dios, ni qu\u00e9 somos nosotros mis\u00admos\u00bb<span id='easy-footnote-11-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-11-53549' title='Encuesta de Poblaci\u00f3n Activa (avance), Julio-Septiembre 1981.'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Estas dos preocupaciones impulsan a Vicente de Pa\u00fal, y a quienes le escuchan, a abordar a la pobreza evang\u00e9lica, cristiana a trav\u00e9s de la participaci\u00f3n en el misterio de Cristo. Esta participaci\u00f3n le har\u00e1 estar atento a la inteligen\u00adcia de su fe y le impedir\u00e1 endulzar, suavizar, pulir lo abrupto y la aspereza de los t\u00e9rminos evang\u00e9licos, su <em>paradoja.<\/em><\/p>\n<p>El valor central de la actualidad de Vicente de Pa\u00fal, de este vigoroso hombre de acci\u00f3n que es al mismo tiempo un no-violento y un ejecutivo, reside en que toma una posici\u00f3n evang\u00e9lica en un momento de cambio y de crisis en el enfo\u00adque general del mundo teol\u00f3gico y filos\u00f3fico: la sustituci\u00f3n de la metaf\u00edsica y de la abstracci\u00f3n por la experiencia de lo real, de lo concreto. Para m\u00ed la significaci\u00f3n m\u00e1s profunda <em>y <\/em>m\u00e1s actual de este magn\u00edfico <em>despertador de conciencias, <\/em>a causa del cual m\u00e1s de 1.000.000 de mujeres y de hombres han decidido vivir, a\u00fan hoy, el riesgo del servicio del Evan\u00adgelio en favor de toda clase de desheredados, est\u00e1 en que intenta dar una <em>respuesta cristiana a la construcci\u00f3n del mundo desde la visi\u00f3n evang\u00e9lica de los pobres. <\/em>Por eso Vicente de Pa\u00fal nos declara secretamente: es imposible des\u00adcubrir el misterio de Cristo sin descubrir hasta qu\u00e9 punto se identifica de manera privilegiada con los pobres. Y simult\u00e1\u00adneamente nos confiesa con el mismo sigilo hasta qu\u00e9 punto es imposible tambi\u00e9n reconocer plenamente la dignidad de los pobres a no ser con la mirada de Cristo. Es, pues, a una adopci\u00f3n de \u00e1ngulo de visi\u00f3n, a una transformaci\u00f3n de nues\u00adtra concepci\u00f3n de la vida a la que estamos invitados con Vicente de Pa\u00fal para construir el mundo en la perspectiva del \u00abReino de Dios\u00bb, que es una perspectiva de solidaridad humana, de justicia social, de caridad, de compromiso social en beneficio de todo pobre.<\/p>\n<h2>III. Los pobres en tiempo de Vicente de Pa\u00fal<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/ninos_mendigos.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-53703\" title=\"ninos_mendigos\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/ninos_mendigos-215x300.jpg?resize=215%2C300\" alt=\"\" width=\"215\" height=\"300\" \/><\/a>Cada \u00e9poca, en raz\u00f3n de sus estructuras sociales, econ\u00f3\u00admicas, pol\u00edticas, tiene su m\u00e1quina de fabricar pobres. De ah\u00ed que cada una produzca y posea los suyos propios. El estu\u00addio de la historia social del siglo XVII franc\u00e9s revela una doble realidad: la pobreza aparece con rostros diversos y los pobres est\u00e1n clasificados en categor\u00edas diferentes. El mundo de los pobres es diverso. Unos est\u00e1n integrados en la socie\u00addad, otros viven al margen de esta misma sociedad. Pero son los mismos individuos, los mismos grupos los que pue\u00adden permanecer al lado de ac\u00e1, o, por el contrario, franquear esta l\u00ednea divisoria fundamental. La diversidad del mundo de los pobres no excluye su unidad. Ello comprueba lo in\u00adcierto y fluctuante que es trazar la l\u00ednea fronteriza entre el mundo \u00abnormal\u00bb y el mundo \u00abmarginal\u00bb de los pobres en tiempo de Vicente de Pa\u00fal. Simult\u00e1neamente hace constatar que los pobres constituyen un conjunto que no posee <em>inde\u00adpendencia econ\u00f3mica <\/em>ni casi nunca <em>derecho de ciudadan\u00eda.<\/em><\/p>\n<p>La aportaci\u00f3n del lenguaje en el estudio de los pobres, al expresar con gran precisi\u00f3n el contenido de la realidad de \u00e9stos, es, por otra parte, sumamente reveladora. Al llamar <em>pobre <\/em>a quien ordinariamente tiene un nivel de vida muy bajo y est\u00e1. expuesto todos los d\u00edas a no conseguir lo indis\u00adpensable para vivir, o sea, el m\u00ednimo vital biol\u00f3gico; <em>mendi\u00adgo <\/em>a quien tiene que pedir limosna para poder subsistir; el vocabulario franc\u00e9s del siglo XVII nos revela la <em>vulnerabi\u00adlidad <\/em>y la <em>gran dificultad <\/em>a la que se ve sometida la clase humilde. Al definir y condenar al <em>vagabundo y al desalmado, <\/em>este mismo vocabulario nos informa c\u00f3mo la sociedad recha\u00adza y margina a una gran parte de las clases m\u00e1s bajas.<\/p>\n<p>Lenguaje y realidad social concuerdan en algo que nos parece esencial: la historia de los pobres en tiempo de Vi\u00adcente de Pa\u00fal es, sin duda, el estudio del mundo de los desfavorecidos de esta tierra, pero tambi\u00e9n la historia de una <em>segregaci\u00f3n, <\/em>de una <em>separaci\u00f3n, <\/em>de una <em>l\u00ednea divisoria <\/em>trazada por la sociedad.<\/p>\n<h3><em>El mundo diverso y fluctuante de los pobres<\/em><\/h3>\n<p>El sentido de la palabra pobre en el siglo XVII no tiene solamente una significaci\u00f3n econ\u00f3mica. En sentido amplio, <em>pobres <\/em>es el que sufre, el que se encuentra en la desdicha, el afligido. En una aceptaci\u00f3n m\u00e1s estricta, <em>pobre <\/em>es el que se encuentra viviendo continuamente en la <em>escasez, <\/em>en la <em>nece\u00adsidad, <\/em>en la <em>penuria.<\/em><\/p>\n<p>En realidad el siglo XVII considera pobres a quienes est\u00e1n continuamente amenazados de caer f\u00e1cilmente en la pobreza, dada la incertidumbre en que se encuentran todos los d\u00edas de poder conseguir los medios necesarios para poder vivir, subsistir. Esta preocupaci\u00f3n continua es suma\u00admente reveladora de la fragilidad y de la inestabilidad de las masas populares. Ella implica y, en definitiva, explica que el siglo XVII llama pobres a quienes est\u00e1n acechados cada d\u00eda por la pobreza y, al m\u00e1s m\u00ednimo incidente de la coyuntura hist\u00f3rica (mala cosecha, crisis agr\u00edcola, que desen\u00adcadena siempre una crisis textil y manufacturera, en defini\u00adtiva una crisis econ\u00f3mica y social con todas las consecuen\u00adcias que implica), se encuentran acosados, a veces incluso apu\u00f1alados por ella. El mundo de los pobres es el de la necesidad, el de la ausencia de reservas alimenticias; es el mundo condenado a vivir en la obsesi\u00f3n de poder conseguir el pan de cada d\u00eda. Los diferentes sondeos realizados en el mundo de la miseria de las principales provincias y de las grandes ciudades<span id='easy-footnote-12-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-12-53549' title='Cf. P. GOUBERT, &lt;em&gt;Beauvais et les Beauvaisis &lt;\/em&gt;(1600 &lt;em&gt;a &lt;\/em&gt;1630); Par\u00eds, 1960. P. DEPON, &lt;em&gt;Amiens, capitale provinciale. &lt;\/em&gt;(Etude sur &lt;em&gt;la &lt;\/em&gt;soci\u00e9t\u00e9 urbaine au XVII\u00e9 si\u00e9cle); Par\u00eds-La Haya, 1967. La Rol&lt;sup&gt;,&lt;\/sup&gt;&amp;#8216; LADURIE, &lt;em&gt;Les paysans de Languedoc,2; &lt;\/em&gt;Pa\u00adr\u00eds, 1977; 2 vol. J. JAcQUART, &lt;em&gt;La crise rurale &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;en Ile-de &lt;\/em&gt;&lt;em&gt;France, 1550-1670; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1974; e &lt;em&gt;Inmobilisme et catastrophes: ffistoire de la France rurale; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1975; t. II, pp. 175-353. J.-P. Gurrobt, &lt;em&gt;La soci\u00e9t\u00e9 et les pauvres. &lt;\/em&gt;L&amp;#8217;exemple de la g\u00e9n\u00e9\u00adralit\u00e9 de Lyon (1514-1789); Par\u00eds, 1971.'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> muestran muy abundantemente que la mayor\u00eda de los campesinos, muchos obreros de la ciudad y todos los del campo, peque\u00f1os artesanos, son asistidos por la caridad p\u00fablica o privada. Ello significa que los pobres provienen del mundo del trabajo, de quienes no poseen nin\u00adg\u00fan otro bien. Por eso muchos campesinos y jornaleros, a causa de diversos incidentes, se enrolan en el pauperismo y muchos artesanos y obreros de la ciudad, incapaces de poder alimentar con su salario a su familia, tienen que ser socorridos<span id='easy-footnote-13-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-13-53549' title='Cf. &lt;em&gt;Ibid&lt;\/em&gt;.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Si es dif\u00edcil y sutil determinar las variaciones del <em>umbral de la pobreza, <\/em>y de esta manera poder catalogar a los pobres, sus consecuencias son, por el contrario, muy claras. La m\u00e1s inmediata consiste en forzar a la mendicidad a la mayor\u00eda de la clase humilde, es decir, entre el 50 y el 60 por 100 de la poblaci\u00f3n. Pienso en todos los campesinos y obreros del campo y de la ciudad, a quienes los <em>contra-golpes <\/em>de la co\u00adyuntura hist\u00f3rica precipitan por debajo del l\u00edmite del umbral de la pobreza. Todos ellos se convierten moment\u00e1nea o defi\u00adnitivamente en <em>mendigos <\/em>y con frecuencia en <em>errantes. <\/em>Estos desarraigados son siempre muy numerosos en las ciudades y en los caminos, sobre todo en momentos de crisis agr\u00edco\u00adla, textil y manufacturera.<\/p>\n<p>El mundo de los pobres es, en definitiva, el mundo de la dependencia en raz\u00f3n de su <em>ignorancia <\/em>y de su <em>endeudamien\u00adto end\u00e9mico <\/em>con los <em>poderosos, <\/em>los <em>\u00abburgueses\u00bb, <\/em>que inten\u00adtan por todos los medios llegar a \u00abla conquista de la tierra\u00bb. De la <em>pobreza <\/em>a la <em>mendicidad <\/em>la diferencia s\u00f3lo es de <em>grado <\/em>no de <em>naturaleza; <\/em>esta idea parece esencial en el estudio de la historia social del siglo XVII franc\u00e9s. La prueba se encuentra en que la mendicidad, concebida como recurso casi ordinario de las clases m\u00e1s humildes, es un rasgo caracte\u00adr\u00edstico de la estructura social de la Francia del tiempo de Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>La constataci\u00f3n de la terrible miseria, a veces cruel, para una gran masa de la poblaci\u00f3n activa \u2014miseria apuntalada por un gobierno centralista que se instala en la guerra, en los impuestos y en el despilfarro\u2014 no puede hacernos olvi\u00addar la situaci\u00f3n de otras clases de pobrezas y de pobres, como son los <em>enfermos, <\/em>multiplicados a un ritmo casi in\u00adfernal por los desastres del hambre, de la guerra, de las epi\u00addemias; los <em>ni\u00f1os exp\u00f3sitos, <\/em>abandonados en las puertas de las iglesias y sometidos a tr\u00e1ficos inhumanos para excitar la piedad de los transe\u00fantes; los <em>galeotes, <\/em>condenados per\u00adpetuamente al ritmo de las cadenas, a veces simplemente por negarse a pagar los impuestos que no pueden pagar. En realidad son una mano de obra barata de las galeras reales. Todo este mundo ignorado, condenado y maltratado por la \u00e9lite de la sociedad se arrastra y sucumbe irrevocablemente al sufrimiento, al abandono, a la soledad y a la muerte.<\/p>\n<h3><em>Actitudes y comportamientos ante los pobres<\/em><\/h3>\n<p>La actitud ante la pobreza y los pobres revela siempre algunos rasgos fundamentales de car\u00e1cter individual y co\u00adlectivo. Estos rasgos desvelan los s\u00edntomas de la sensibili\u00addad individual o de la <em>estructura mental <\/em>de la sociedad. En su comportamiento con los pobres, el individuo y la socie\u00addad descubren una parte de sus certezas, de su subcons\u00adciente y de sus angustias. De la piedad a la repugnancia, del desprecio a la envidia, del sado-masoquismo al milena\u00adrismo, todos los matices de la psicolog\u00eda y del an\u00e1lisis freudiano pueden reflejarse en ellos. Esto tiene validez, natural\u00admente, para una sociedad cristiana, puesto que Cristo vivi\u00f3 entre los pobres y exhort\u00f3 a sus disc\u00edpulos a la limosna.<\/p>\n<p>Las actitudes mentales y sociales de los hombres y de la sociedad del siglo XVII franc\u00e9s en relaci\u00f3n con los pobres olvidan, a veces, y otras perciben la conciliaci\u00f3n parad\u00f3jica del <em>esc\u00e1ndalo <\/em>de la miseria vivida \u2014pobreza real\u2014 y la estima espiritual de la pobreza \u2014virtud que introduce en la vida cristiana. Desdichadamente, en sus actitudes y com\u00adportamientos los individuos <em>y <\/em>la sociedad del tiempo de Vicente de Pa\u00fal disocian la pobreza \u2014como noci\u00f3n espiri\u00adtual y realidad psicol\u00f3gica\u2014 del contexto econ\u00f3mico-social. De ah\u00ed la contradicci\u00f3n de esta sociedad entre la proclama\u00adci\u00f3n de la <em>\u00abeminente dignidad de los pobres\u00bb y <\/em>la decisi\u00f3n por decreto real (abril de 1656) del <em>\u00abencerramiento de los pobres\u00bb. <\/em>Semejante contradicci\u00f3n se arraiga en haber ido <em>sustituyendo los criterios evang\u00e9licos <\/em>de servicio a los po\u00adbres por los del <em>mercantilismo <\/em>de la \u00e9poca, orientados a crear una econom\u00eda nacional, y por criterios morales y reli\u00adgiosos de matiz represivo y moralizador, encaminados a \u00abre\u00adglar\u00bb y \u00abgobernar\u00bb la vida de los pobres que viven al mar\u00adgen de toda regla social y religiosa. Estos criterios y estas actitudes explican el que algunas obras y actividades carita\u00adtivas, de neto matiz evang\u00e9lico en beneficio de \u2022los pobres, se convirtieran en <em>operaciones represivas, cobraran un aire de control policial <\/em>y provocaran el <em>\u00abgran encerramiento de los pobres\u00bb <\/em>en el Hospital general. Este organismo, denomi\u00adnado Hospital general, \u00abes un extra\u00f1o poder entre polic\u00eda y justicia\u00bb, limitando con el borde de lo legal; \u00abel tercer orden de la represi\u00f3n\u00bb seg\u00fan la expresi\u00f3n de Michel Fou\u00adcauld.<\/p>\n<p>Este sistema severo, expeditivo e impersonal del ence\u00adrramiento de los pobres expresa una <em>idea pesimista del po\u00adbre, <\/em>una ideolog\u00eda que no reconoce ning\u00fan valor al pobre y al mendigo. La <em>caridad, <\/em>en consecuencia, se convierte en un <em>asunto de conveniencia social, <\/em>de <em>polic\u00eda criminal.<\/em><\/p>\n<p>Severidad y pesimismo, incluso, menosprecio \u00bfexplican la caridad como pedagog\u00eda del siglo? Es muy posible, dada la semejanza de terap\u00e9utica proteccionista empleada en el trato reservado al ni\u00f1o, al demente, al mendigo. En ellos la naturaleza manifiesta un desequilibrio, una deficiencia. Por eso se interna a los pobres, para ayudarles, para pre\u00adservarles de las tentaciones funestas, para darles una forma\u00adci\u00f3n religiosa y una actividad profesional, pero quiz\u00e1 ante todo para corregirles, para deshacerse de su presencia mo\u00adlesta, para castigarles. Los pobres y mendigos consideran el traslado al Hospital general como una segregaci\u00f3n, como un castigo colectivo. Vicente de Pa\u00fal juzga que este proce\u00addimiento es <em>inhumano, <\/em>contrario a la dignidad y a la liber\u00adtad de los pobres y se opone a \u00e9l<span id='easy-footnote-14-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-14-53549' title='Vicente de Pa\u00fal juzga que el procedimiento de encerrar a los pobres en el Hospital general no solamente es dif\u00edcil, sino inhumano. Cf. L. ROBINEAU, &lt;em&gt;Remarques sur les actions et paroles du feu monsieur Vincent, &lt;\/em&gt;man. cit., pp. 151\u00ad153. (Este texto se encuentra publicado en: Jos\u00e9 M.. IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo; Salamanca, &lt;\/em&gt;1977; pp. 359-360). Por eso, los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (PP. Paules), nombrados por edicto del rey y del parlamento capellanes de dicho Hospital general (cf. art\u00edculos XXIII-XXVI del &lt;em&gt;edicto real referente al establecimiento del Hospital general: Code de l&amp;#8217;H\u00f3pital G\u00e9n\u00e9rale de Paris, &lt;\/em&gt;p. 266), no acceder\u00e1n a dicho nombramiento. Y esto, no s\u00f3lo porque \u00abexcede nuestras fuerzas\u00bb sino \u00abpor no ver suficiente\u00admente claro si lo quiere el buen Dios\u00bb, confiesa Vicente de Pa\u00fal despu\u00e9s de largas y maduras reflexiones: S.V. VI,245 (marzo, 1657). Para conocer el desarrollo de las deliberaciones de Vicente de Pa\u00fal hasta llegar a esta decisi\u00f3n, cf. S.V. VI,239 (carta escrita al padre J. Martin, 23 de febrero de 1657); S.V. VI,251 (carta escrita a la duquesa de Aiguillon, marzo de 1657); S.V. VI,256 (carta escrita al se\u00f1or de Mauroy, intendente de finanzas&lt;sub&gt;;&lt;\/sub&gt; 23 de marzo de 1657); S.V. VI,257 (carta escrita a la duquesa &lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;Aiguil)on, 23 de marzo de 1657); S.V. XI,368 (repetici\u00f3n de oraci\u00f3n, 11 de noviembre de 1656); S.V. XI11,179-180 (5 de junio de 1660). El 9 de abril de 1657, Vicente presenta a los administradores del Hospital general su no aceptaci\u00f3n del nombramiento de capellanes generales realizado en favor de los sacerdotes de su Congregaci\u00f3n (cf. Archives de l&amp;#8217;Assistance publique. Papiers Pinachon. Catalogue Fosseyeux n\u00famero 45). El 11 de abril, los administradores del Hospital general registran esta no aceptaci\u00f3n de Vicente de Pa\u00fal (cf. Biblioth\u00e9que Nationale, Manuscrit Joly de Fleury, vol. 1223, f.. 69-71) y llegan a aceptarla (cf. Biblioth\u00e9que Nationale, Manuscrit Joly de Fleury, vol. 1223, f.\u00b0 73-74). El 14 de abril, das actas de la sesi\u00f3n del consejo de los administradores del Hospital general se\u00f1alan la visita de Vicente de Pa\u00fal y el agradecimiento otorgado a su persona, no obstante haber rehusado el nombramiento efectuado en favor de los miembros de su comunidad (cf. Biblioth\u00e9que Nationale, Manuscrit Job&lt;sup&gt;,&lt;\/sup&gt; de Fleury, vol. 1223, f.. 74).'><sup>14<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<h3><em>Los m\u00e1rgenes de la sociedad<\/em><\/h3>\n<p>Un aspecto nos parece importante se\u00f1alar: los pobres del dempo de Vicente de Pa\u00fal no s\u00f3lo se entregan a \u00abactivida\u00addes criminales\u00bb (es decir, observan una <em>conducta <\/em>que crea un peligro para <em>el sistema colectivo). <\/em>Sin embargo para una parte, al menos, de sus contempor\u00e1neos <em>su mera existencia parece ser un crimen, ya que por su mismo estilo de vida rompen las conveniencias sociales. <\/em>La \u00absociedad\u00bb proclama: los asociales y marginados contravienen las leyes; el aparato policial debe perseguirles y el aparato judicial debe conde\u00adnarles. El historiador no puede considerar a la sociedad fi\u00e1ndose plenamente de los convencionalismos que nos impo\u00adnen las normas y las apreciaciones recibidas. Debe estudiar el mundo de los marginados, el mundo de los estratos po\u00adbres como una parte de la sociedad en general. Tiene que acercarse a ella por el borde de su franja marginal. <em>Vicente de Pa\u00fal puede ayudar en gran medida al historiador a pe\u00adnetrar por esta l\u00ednea fronteriza en la sociedad de su tiempo. <\/em>Su vida, actividad <em>y <\/em>doctrina son un exponente claro de abor\u00addar por esta zona a la sociedad. <em>Para \u00e9l los pobres no son asociales o marginados que causan asco, rencor o miedo, <\/em>como piensa la parte m\u00e1s elitista y m\u00e1s represiva de esa sociedad. Por ello ante las bandas errantes de peque\u00f1os y medianos campesinos, jornaleros del campo, artesanos y obreros de la ciudad, provacadas y desencadenadas por la pol\u00edtica exterior e interior del gobierno central exclama: \u00abLos pobres, que no saben ad\u00f3nde ir ni qu\u00e9 hacer, que su\u00adfren y que se multiplican todos los d\u00edas, constituyen mi peso y mi dolor\u00bb<span id='easy-footnote-15-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-15-53549' title='Carta de Vicente de Pa\u00fal al padre Alm\u00e9ras, 8 de octubre de 1649, P. Cunar, &lt;em&gt;La vie de saint Vincent de Paul; &lt;\/em&gt;Nancy, 1748; t. I, p. 479; cf. L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;III, p. 120.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> . Estos desarraigados le descubren las con\u00addiciones reales en las que se ha realizado, se sigue reali\u00adzando, la verdadera redenci\u00f3n. Al mismo tiempo le desvelan el designio amoroso de Dios en beneficio de los pobres, de los hombres en la Encarnaci\u00f3n salvadora de Cristo, el senti\u00addo y el objeto de su encarnaci\u00f3n, la de Vicente.<\/p>\n<h2>IV. Vicente de Pa\u00fal, un pobre y un profeta de los pobres<\/h2>\n<p>Para acceder al sentido de un autor, para caracterizar la fisonom\u00eda de un hombre, es menester discernir \u00abel talento que regula todos los dem\u00e1s\u00bb<span id='easy-footnote-16-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-16-53549' title='B. PASCAL, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;La. 715, &lt;em&gt;Br. &lt;\/em&gt;118.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> . Este talento, este criterio, dir\u00edamos nosotros, al referirnos a Vicente de Pa\u00fal, pobre y profeta de los pobres, es la <em>presencia del misterio de Cristo en los pobres.<\/em><\/p>\n<p>Para comprender c\u00f3mo Vicente de Pa\u00fal lleg\u00f3 a ser un pobre, para discernir su m\u00edstica de los pobres, la estrategia din\u00e1mica de su caridad, es indispensable descubrir el con\u00adtenido y el dinamismo de su experiencia humano-cristiana. S\u00f3lo as\u00ed se podr\u00e1 descubrir, captar, la originalidad de su doctrina, de su profec\u00eda. Sin esta preocupaci\u00f3n no s\u00f3lo se reduce y se vac\u00eda el dinamismo vivo e intenso de la persona\u00adlidad de Vicente, sino que se arriesgar\u00eda no descubrir el sentido y el significado de sus palabras referentes a la po\u00adbreza y a los pobres.<\/p>\n<h3><em>La experiencia de la pobreza y de los pobres en Vicente de Pa\u00fal<\/em><\/h3>\n<p>La experiencia de la pobreza y de los pobres en Vicente de Pa\u00fal no se puede encerrar, encajonar, en unas cuantas frases por muy pulidas y brillantes que sean. Esta experien\u00adcia evolutiva camina al ritmo de los acontecimientos impre\u00advistos e imprevisibles. Para caracterizarla lo menos imper\u00adfectamente posible, fijaremos nuestra mirada en el momento clave que se\u00f1ala esta evoluci\u00f3n y a partir del cual se acelera su ritmo, crece en progresi\u00f3n y aumenta en extensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando Vicente entra por primera vez en Par\u00eds, en 1608, se encuentra en la miseria. Desde hace ocho a\u00f1os, este sacerdote errante de la di\u00f3cesis de Dax, persigue <em>la <\/em>fortuna, pero \u00e9sta parece huirle y reirse de \u00e9l. Para esta fecha, dos de sus cartas (24 de julio de 1607, 28 de febrero de 1608), llamadas de \u2022la \u00abcautividad\u00bb<span id='easy-footnote-17-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-17-53549' title='Cf. S.V. 1,1-13, 13-17. Estas dos cartas. en las que Vicente relata al se\u00f1or de Comet en un estilo \u00abencantador\u00bb sus aventuras tunecinas y romanas, han desencadenado en sus bi\u00f3grafos e historiadores actitudes y afirmaciones totalmente opuestas. Actitudes y afirmaciones que colocan a \u00e9stos, despu\u00e9s de m\u00e1s de 50 a\u00f1os de beligerancia, entre \u00abesclavistas\u00bb y \u00abantiesclavistas\u00bb.&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;A nuestro juicio, las dos cartas de Vicente de Pa\u00fal no permiten establecer hist\u00f3ricamente la estancia de \u00e9ste en T\u00fanez. Por otra parte, el silencio pos\u00adterior y total de Vicente sobre su estancia en este pa\u00eds es algo m\u00e1s que sorprendente. Su gesto de destruir las copias de estas cartas, que el se\u00f1or de Saint-Martin le hab\u00eda enviado (cf. S.V. VI11,514), y su ruego a &lt;em&gt;\u00e9ste, &lt;\/em&gt;\u00abconju\u00adr\u00e1ndole\u00bb por las entra\u00f1as de Jesucristo\u00bb, para que \u00abhaga el favor\u00bb de enviarle \u00abesa miserable carta que hace menci\u00f3n de Turqu\u00eda\u00bb (S.V. VIII,271, 18 de marzo de 1660), tiene mucho a nuestro entender de \u00abadjuraci\u00f3n solemne\u00bb. No se puede olvidar que Vicente de Pa\u00fal utiliza la expresi\u00f3n por \u00ablas entra\u00f1as de Jesucristo\u00bb en circunstancias graves y comprometidas (cf. S.V. 1,429,477; 11,618; 111,46; VII,151; IX,175,406; XI,278; XII,221).&lt;\/p&gt;\n&lt;p&gt;L. Robineau, despu\u00e9s de se\u00f1alar la admiraci\u00f3n que le ha causado el que el Superior de San l 47Aro \u00abhaya ocultado a los suyos su esclavitud en T\u00fanez\u00bb, a\u00f1ade: \u00abVicente, poco antes de su muerte, hizo todo lo posible para &lt;em&gt;tener &lt;\/em&gt;en sus manos dicha carta. La raz\u00f3n, por la que deseaba tenerla, era muy veros\u00edmil\u00admente para romperla o quemarla\u00bb (L. ROBINEAU, &lt;em&gt;Remarques&amp;#8230;, &lt;\/em&gt;man. cit., pp. 92 93; cf. S.V. VIII, 513, 514, 515).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> , podr\u00edan f\u00e1cilmente cautivamos, mas dif\u00edcilmente podr\u00edan tranquilizarnos. Como otros muchos gascones, que abundan y \u00abvegetan, agrupados en buhardillas, poniendo en com\u00fan su arrogancia, su penuria y su suerte\u00bb<span id='easy-footnote-18-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-18-53549' title='E. MACAR, &lt;em&gt;La vie quotidienne au temps de Louis XIII; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1947; p. 35.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span> , Vicente encuentra alojamiento en la habi\u00adtaci\u00f3n de otro gasc\u00f3n, el juez de Sore, en el arrabal Saint\u00ad-Germain, quiz\u00e1 el arrabal m\u00e1s miserable y de peor fama de Par\u00eds<span id='easy-footnote-19-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-19-53549' title='Cf. &lt;em&gt;ibld., &lt;\/em&gt;pp. 35, 41, 43, 45.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> , e intenta buscar fortuna. El nombramiento de limosnero (1610) en el fastuoso palacio de la reina Marga\u00adrita, esposa repudiada de Enrique IV, no es suficiente para enriquecerle, ni para permitirle vivir seg\u00fan el deseo de su sue\u00f1o. La pobreza, en que se encuentra envuelta su exis\u00adtencia, le impulsa a buscar un \u00abhonorable beneficio\u00bb<span id='easy-footnote-20-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-20-53549' title='S.V. 1,18; cf. S.V. 1,15,11.'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> , capaz de hacerle deshacerse de esta envoltura molesta. La miseria, en definitiva, no es para \u00e9l, de 1581 a 1617, m\u00e1s que el <em>resultado de no saber defenderse en la vida y los pobres, <\/em>estas miserias ambulantes, no interesan, ni preocu\u00adpan excesivamente a Vicente de Pa\u00fal. Al menos, <em>no inter\u00adpelan a su existencia ni le plantean un problema.<\/em><\/p>\n<h3><em>El descubrimiento de los pobres<\/em><\/h3>\n<p>Al mismo tiempo que obtiene en el aspecto econ\u00f3mico el deseo de su sue\u00f1o por la acumulaci\u00f3n de beneficios y la entrada en la casa se\u00f1orial de los Gondi, Vicente, entre 1613 y 1617, se agita en una \u00abnoche oscura\u00bb del esp\u00edritu<span id='easy-footnote-21-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-21-53549' title='Cf. L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;111,116-119; S.V. XI,32-34.'><sup>21<\/sup><\/a><\/span> . Para re-estructurarse en su fe, se esfuerza en testimoniar por sus actos que cree en estas palabras de Jes\u00fas: \u00abCuantas veces hicisteis un servicio a uno de estos peque\u00f1uelos a m\u00ed me lo hic\u00edsteis\u00bb (Mt 25,40). Los servicios realizadas en favor de los desdichados, en quienes Cristo est\u00e1 presente, apaciguan su esp\u00edritu y lo iluminan. En esta situaci\u00f3n \u00abse decidi\u00f3 un d\u00eda a tomar una resoluci\u00f3n firme e inviolable para honrar m\u00e1s a Jesucristo e imitarle m\u00e1s perfectamente de lo que hasta entonces lo hab\u00eda hecho, que fue <em>dar toda su vida por su amor al servicio de los pobres\u00bb <\/em><span id='easy-footnote-22-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-22-53549' title='L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;111,118-119.'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> . Vicente descubre la presencia de Cristo en los pobres, el sentido de los pobres, <em>cuando se da a ellos y asume su propia pobreza. <\/em>El su\u00adfrimiento, que le causa su propia existencia, le lleva a per\u00adcibir m\u00e1s profundamente el rostro de los desdichados y esta percepci\u00f3n le hace ser un excelente testigo y un cliente pri\u00advilegiado de los pobres. En ese momento su caminar cambia de ritmo y sus perspectivas de sentido: una luz nueva in\u00advade su alma. \u00abSu alma \u2014nos dice Abelly\u2014 se encontr\u00f3 su\u00admergida en una dulce libertad&#8230; fue llenada de una luz tan abundante que como \u00e9l lo ha confesado en varias ocasiones le parec\u00eda ver las verdades de fe con una luz totalmente especial\u00bb<span id='easy-footnote-23-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-23-53549' title='&lt;em&gt;Ibid., &lt;\/em&gt;III,119.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span> . Dios transforma a este cazador-de-beneficios\u00adeclesi\u00e1sticos\u00bb<span id='easy-footnote-24-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-24-53549' title='Vicente de Pa\u00fal es abad de la abad\u00eda de Saint-L\u00e9onard-de-Chaumes (17 de mayo de 1610; cf. S.V. XIII,8-13, 37-39); p\u00e1rroco de Clichy (2 de mayo de 1612; cf. S.V. XIII,17-18, 85; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;I, p. 27); \u2022p\u00e1rroco-arcipreste de Ga\u00admaches (28 de febrero de 1614; cf. Archives de la Seine Maritime, G. 9574, f.. 77 y 78; Mission et Charit\u00e9 8 (1962), p. 495); can\u00f3nigo de Ecouis (27 de mayo de 1615; cf. S.V. XIII,19-24); p\u00e1rroco de Ch\u00e1tillon-les-Dombes (1 &lt;em&gt;de &lt;\/em&gt;agosto de 1617; cf. S.V. XIII,41-43, 43, 45, 54); prior de Saint-Nicolas-de-Grosse-Sauve (febrero de 1624; cf. S.V. XIII.156).'><sup>24<\/sup><\/a><\/span> en un <em>profeso de los pobres <\/em>y har\u00e1 de \u00e9l, a trav\u00e9s del genio econ\u00f3mico y financiero<span id='easy-footnote-25-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-25-53549' title='Cf. &lt;em&gt;Documents du Minutier Central concernant l&amp;#8217;Histoire Litt\u00e9raire, 1650\u00ad1700; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1960. Del 15 de enero de 1650 hasta el 29 de diciembre de 1659 he podido constatar que Vicente de Pa\u00fal pas\u00f3 90 contratos de compraventa o de arrendamiento ante notario. Esta constataci\u00f3n nos impide caer en la tentaci\u00f3n del angelismo. \u00abCon realismo, Vicente de Pa\u00fal dota a su comunidad de una magn\u00edfica fortuna en bienes ra\u00edces, cuyo n\u00facleo representa 345 hect\u00e1reas de tierra laborable en la llanura de Saclay\u00bb: J. JACQUART, &lt;em&gt;Inmobilisme et catastro\u00adphes, op. cit., &lt;\/em&gt;t. II, p. 269.'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> de este inten\u00addente general de la caridad parisina<span id='easy-footnote-26-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-26-53549' title='Todos los historiadores se\u00f1alan la capacidad de coordinaci\u00f3n, de rela\u00adciones, el sentido de la organizaci\u00f3n de la caridad social de Vicente de Pa\u00fal en la ayuda proporcionada a Lorena, Champa\u00f1a, Piccard\u00eda, Par\u00eds y sus alrede\u00addores; cf. J. M.&amp;#8217; IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres&amp;#8230;. &lt;\/em&gt;op. &lt;em&gt;cit., &lt;\/em&gt;pp. 156-205.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> , un <em>profeso de la pobreza. <\/em>A partir de ese d\u00eda la voz de Vicente de Pa\u00fal, a tra\u00adv\u00e9s de su ense\u00f1anza, ser\u00e1 el clamor de un <em>profeta de los pobres <\/em>de la Iglesia moderna.<\/p>\n<p>Una nueva convicci\u00f3n se instala, al mismo tiempo, en lo m\u00e1s profundo de la conciencia de Vicente: no se puede co\u00adnocer sin amar. Pero el conocimiento se encuentra al t\u00e9r\u00admino de un intercambio profundo y el amor requiere dar su vida por los dem\u00e1s. Conocimiento y amor exigen pagar el precio de la abertura, del descubrimiento, del don al \u00abotro\u00bb: \u00abEs necesario dar su coraz\u00f3n para obtener el cora\u00adz\u00f3n de los otros\u00bb<span id='easy-footnote-27-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-27-53549' title='S.V. XII,189.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Si este doble movimiento del conocimiento y del amor va a orientar la din\u00e1mica generadora del pensamiento y de la vida de Vicente, no se puede olvidar que su experiencia del descubriimento de Cristo en el pobre es <em>liberadora y transformadora <\/em>para \u00e9l. Al liberarse de la <em>esclavitud <\/em>de s\u00ed mismo, de su propio <em>desgarramiento interior, <\/em>percibe la vida como <em>don <\/em>y tratar\u00e1 de programarla y realizarla en adelante como don. Esta experiencia es, al mismo tiempo, <em>unifica\u00addora, <\/em>capaz de integrar en lo m\u00e1s profundo de la existencia de Vicente de Pa\u00fal el amor a Dios y el amor al pobre, el don a Dios en el servicio a los pobres, a los hombres. Cierta\u00admente esta <em>liberaci\u00f3n y <\/em>esta <em>unificaci\u00f3n <\/em>no se logran sino por un proceso de <em>conversi\u00f3n, <\/em>por el <em>arrancamiento <\/em>de la <em>servidumbre <\/em>para estar <em>desprendido de toda concupiscencia, <\/em>porque la experiencia de Dios es <em>transformante. <\/em>Pero esta transformaci\u00f3n no es otra que el vivir del Dios-Amor para el hombre (cf. I Jn 4,8-9). El resultado de este proceso es que todo el ser de Vicente resulta comprometido por esta experiencia <em>totalizante <\/em>e <em>integrante.<\/em><\/p>\n<p>Interesa recordar, que esta experiencia, al compartirla Vicente de Pa\u00fal con otras conciencias, pasa, de <em>intra-perso\u00adnal, <\/em>a ser <em>inter-personal <\/em>\u2014creadora de comunidad\u2014 y ter\u00admina por ser <em>meta-personal, <\/em>es decir, por adquirir una di\u00admensi\u00f3n social. Para \u00e9l <em>toda experiencia de Dios termina en la dimensi\u00f3n social de la acci\u00f3n, <\/em>en <em>compromiso social. <\/em>Una acci\u00f3n, as\u00ed entendida, resulta ser una dimensi\u00f3n constituiva de la experiencia del don a Dios. Don a Dios que se ali\u00admenta continuamente desde las instancias concretas de la vida necesitada de los pobres. Buen alquimista de f\u00f3rmulas espirituales, Vicente funde en una frase los elementos del contenido de su experiencia. A trav\u00e9s de ella intenta comuni\u00adcar su experiencia re-creadora y modelar el esp\u00edritu de los Misioneros y de las Hijas de la Caridad: <em>\u00abEs necesario darse a Dios para amar a Jesucristo y servirle en la persona de los pobres\u00bb <\/em><span id='easy-footnote-28-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-28-53549' title='S.V. IX,592; cf. S.V. XI,50, 74, 100; XII,56, 78, 134, 146, 166, 322, 354, 389, 403, 409, 433&amp;#8230;'><sup>28<\/sup><\/a><\/span> . Este don, en definitiva, es la respuesta del hombre al Dios fiel, sorprendente y comprometido en la historia humana. Al mismo tiempo introduce al hombre en el dinamismo del \u00abEsp\u00edritu de Cristo\u00bb y le permite desarrollar las dos virtudes, que caracterizan al Hijo de Dios: \u00abla religi\u00f3n en relaci\u00f3n al Padre y la caridad en orden a los hombres\u00bb<span id='easy-footnote-29-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-29-53549' title='S.V. VI,393; cf. S.V. XI1,108-109.'><sup>29<\/sup><\/a><\/span> . Abordada en esta perspectiva se puede des\u00adcubrir la riqueza y la profundidad de la expresi\u00f3n de Vi\u00adcente de Pa\u00fal: \u00abcontinuar la misi\u00f3n de Cristo\u00bb, de ese Cristo que \u00abestar\u00e1 en agon\u00eda\u00bb en cada hombre \u00abhasta el fin de los d\u00edas\u00bb<span id='easy-footnote-30-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-30-53549' title='B. PASCAL, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;La. 919, Br. 553.'><sup>30<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<h3><em>El juicio de los pobres<\/em><\/h3>\n<p>En la densa originalidad de la espiritualidad de Vicente de Pa\u00fal hay un aspecto que se debe analizar minuciosa\u00admente y explotar con esmero: es el juicio de los pobres.<\/p>\n<p>Progresivamente los pobres van a ser para Vicente de Pa\u00fal un \u00absigno\u00bb, una \u00abpresencia\u00bb, una \u00abllamada\u00bb de Cristo, que le <em>proporcionan el beneficio de una concienciaci\u00f3n, le comprometen en una responsabilidad, le dan una vocaci\u00f3n. <\/em>Pero ante todo y sobre todo, <em>el encuentro con los pobres le hace descubrir el Evangelio de Jesucristo, enviado a los po\u00adbres. <\/em>El mismo nos declara que el encuentro con los pobres le proporciona una nueva hermen\u00e9utica de interpretar el Evangelio. Consciente de esta mediaci\u00f3n de los pobres, utili\u00adzada por Dios, el buen padre Vicente no olvida informarnos discretamente del contenido de estos seres aparentemente Insignificantes: su presencia le transmiti\u00f3 una orden de par\u00adte de Dios, su miseria le proporcion\u00f3, simult\u00e1neamente, una nueva vivencia de la fe, un modo de ver las cosas inspirado por el Evangelio, una praxis al servicio de los empobrecidos y explotados de esta tierra.<\/p>\n<p>La inspiraci\u00f3n verdadera, donde Vicente de Pa\u00fal descu\u00adbre el juicio de los pobres, no es otra que la <em>presencia del misterio de Cristo en los pobres. <\/em>En ella encontramos las directrices que orientan y motivan su estrategia din\u00e1mica de la caridad, su m\u00edstica de los pobres, al mismo tiempo que impiden a los pobres convertirse en miserables:<\/p>\n<ul>\n<li>Jes\u00fas no se content\u00f3 con predicar su mensaje a los pobres, los sirvi\u00f3. M\u00e1s todav\u00eda, es a ellos a quienes dedica su vida, todo su inter\u00e9s. Este Jes\u00fas acompa\u00f1a y hace suyos los padecimientos de la vida cotidiana de los afligidos de esta tierra<span id='easy-footnote-31-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-31-53549' title='Cf. S.V. XII,87, 79-80, 88, 98, 3-4; IX,244-246, 324-325, 59-60, 119, 592-593, 594; X,125-126, 667-668.'><sup>31<\/sup><\/a><\/span> .<\/li>\n<li>El Hijo de Dios est\u00e1 presente en los pobres. Si a la mirada humana estos pobres aparecen ignorantes, vulgares, groseros y apenas ofrecen rostro y sensibilidad de seres racionales<span id='easy-footnote-32-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-32-53549' title='Cf. S.V. XI,32; IV,42-43; J. DE LA BRUYERE, &lt;em&gt;Les caracteres ou les moeurs de ce si\u00e8cle; &lt;\/em&gt;Par\u00eds, 1668. Utilizamos la edici\u00f3n de Par\u00eds, 1944, p. 389.'><sup>32<\/sup><\/a><\/span> , sin embargo fuerzan a descubrir que la ver\u00addadera religi\u00f3n se encuentra en ellos<span id='easy-footnote-33-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-33-53549' title='S.V. XI,200-201; XI1,170-171.'><sup>33<\/sup><\/a><\/span> . Y si se \u00abvuelve la medalla\u00bb, si se les mira \u00aba la luz de la fe\u00bb, aparecer\u00e1n como im\u00e1genes de Jes\u00fas \u00abque quiso ser pobre y que nos es representado por los pobres\u00bb<span id='easy-footnote-34-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-34-53549' title='S.V. XI,32; cf. S.V. IX,252; X,332, 678-680. En esta misma l\u00ednea de experiencia y de doctrina se encuentra B. PASCAL, &lt;em&gt;op. cit., La. &lt;\/em&gt;946, Br. 785.'><sup>34<\/sup><\/a><\/span> .<\/li>\n<li>Finalmente, Cristo, al estar presente en los pobres, considera como hecho a su persona todo lo que se hace a los pobres<span id='easy-footnote-35-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-35-53549' title='Cf. Mt 25,40; S.V. IX,252, 247, 324, 332; X,126, 610, 680; VI,496; XII1,428.'><sup>35<\/sup><\/a><\/span> . A quienes los sirven les procuran algo m\u00e1s que \u00abrecompensas eternas\u00bb<span id='easy-footnote-36-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-36-53549' title='Cf. S.V. IX,252.'><sup>36<\/sup><\/a><\/span> . Incluso en este mundo otorgan una \u00abdicha especial\u00bb, una \u00abprotecci\u00f3n particular\u00bb<span id='easy-footnote-37-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-37-53549' title='Cf. S.V. X,680-682; IX,88, 2411, 247.'><sup>37<\/sup><\/a><\/span> . Quienes sirven a los pobres no temen la muer\u00adte<span id='easy-footnote-38-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-38-53549' title='Cf. L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;111,121.'><sup>38<\/sup><\/a><\/span> .<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los pobres, de quienes Vicente de Pa\u00fal habla con sus interlocutores y a quienes quiere introducir en sus existen\u00adcias, no blanquean con cal la conciencia de nadie. Los pobres no son para \u00e9l como un slogan, una categor\u00eda de an\u00e1lisis, una idea, un vertedero de la piedad, deslizador, en defini\u00adtiva, de un ego\u00edsmo nauseabundo y de un ansia de poder insatisfecho. Sino los pobres como una realidad de despojo, explotaci\u00f3n, dependencia, dolor, desnutrici\u00f3n y muerte. Al ser testigos e im\u00e1genes de Jes\u00fas, \u00e9ste los constituye aboga\u00addos acusadores y defensores de su propia causa. A lo largo del proceso los pobres se levantan para convocarnos ante el tribunal de Dios y de la sociedad. Pueden condenarnos en cada minuto, pero tambi\u00e9n tienen poder para liberarnos y salvarnos<span id='easy-footnote-39-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-39-53549' title='Cf. S.V. 1X,253; X,109.'><sup>39<\/sup><\/a><\/span> . Sus argumentos, que son desnudamente un exponente de su vida, constatan nuestros gustos refinados con su miseria, nuestro despilfarro con su escasez, nuestro dominio con su servilismo, nuestra indiferencia con su aban\u00addono. Estos seres, aparentemente despreciables, sin derecho a la mirada de la sociedad, son, en realidad, grandes se\u00f1o\u00adres y nosotros somos sus servidores<span id='easy-footnote-40-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-40-53549' title='Cf. S.V. XI,392-393.'><sup>40<\/sup><\/a><\/span> . El poder de los pobres es inconmensurable, porque pueden aclarar nuestra mriada miope. Nos invitan a ver las cosas como son en Dios, en Cristo<span id='easy-footnote-41-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-41-53549' title='Cf. S.V. VII1,388; XI,32; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., III, &lt;\/em&gt;p. 9.'><sup>41<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Los pobres, en el misterio de Cristo, nos revelan lo que somos y lo que debi\u00e9ramos ser. Los pobres juzgan lo que hemos hecho y lo que hubi\u00e9ramos debido hacer, lo que hacemos y lo que deber\u00edamos hacer. Portadores inconscien\u00adtes de las exigencias de la \u00abjusticia de Dios\u00bb, inauguran en nosotros otro ritmo de existencia, otra manera de existir en los dem\u00e1s, de habitar en Dios.<\/p>\n<p>Este juicio de los pobres condujo a Vicente de Pa\u00fal a conocerlos y a amarlos, desde la profundidad de su partici\u00adpaci\u00f3n en sus vidas humanas, con una generosidad vivida en la verdadera fraternidad, iluminada por la \u00abeconom\u00eda\u00bb de la Creaci\u00f3n, de la Encarnaci\u00f3n, de la Redenci\u00f3n. Este Dios de la creaci\u00f3n lanza a Vicente hacia el mundo de los otros, los m\u00e1s pobres. Le enfrenta con los males, que \u00e9stos padecen, y le impulsa a combatir las causas, que los provocan. Este Jes\u00fas de la Encarnaci\u00f3n, de la Redenci\u00f3n, a quien no se encuentra, sino en el esfuerzo por buscar contacto con todos los hombres y por vivir con todas sus consecuencias La mi\u00adsi\u00f3n de la fraternidad, le hace optar por los pobres. Esta opci\u00f3n es para \u00e9l un distintivo de quien se acerca al Evan\u00adgelio para descubrir y continuar la misi\u00f3n evangelizadora y liberadora de Jesucristo. Pero este Evangelio y esta mi\u00adsi\u00f3n tienen un punto referencial clave: los pobres. En reali\u00addad, todo esto no es m\u00e1s que el acercamiento amoroso al sufrimiento de los hombres, y principalmente de los pobres. Es una vida comprometida en la pr\u00e1ctica de la voluntad de Dios, descubri\u00e9ndola dolorosamente en la realidad personal y social, haciendo de ella el compromiso por el anuncio y la realizaci\u00f3n del \u00abreino de Dios y su justicia\u00bb.<\/p>\n<p>Por ello, en la m\u00edstica vicenciana hay, en primer lugar, un cobrar conciencia de la responsabilidad. Esta concien\u00adciaci\u00f3n con respecto a los pobres es para Vicente de Pa\u00fal una <em>intuici\u00f3n profunda y creadora: <\/em>\u00e9l ve en los pobres a sus bienhechores. No lo podemos dudar: son ellos los que le han hecho humanamente grande y cristianamente santo. Y eso, sencillamente, por haberse identificado con ellos en su suerte y por haber hecho de su causa la suya. Esta intui\u00adci\u00f3n inicial se traducir\u00e1 en: <em>instituci\u00f3n: <\/em>los sacerdotes de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n, las Hijas de la Caridad, las \u00abCari\u00addades\u00bb; <em>acci\u00f3n: <\/em>la obra socio-caritativo-religiosa; <em>f\u00f3rmula: <\/em>\u00ablos pobres son nuestros se\u00f1ores y maestros\u00bb. Maestros de vida y de pensamiento. Junto a ellos la inteligencia se escla\u00adrece, el pensamiento se rectifica, la acci\u00f3n se ajusta, la vida se modela desde el interior.<\/p>\n<p>El fundamento m\u00e1s din\u00e1mico, m\u00e1s imperecedero, utili\u00adzado por Vicente de Pa\u00fal para formular doctrinalmente esta intuici\u00f3n, es el dato b\u00edblico. El nos presenta a Jes\u00fas insis\u00adtiendo que lo fundamental es cumplir la voluntad del Padre (cf. Mt 7,21). Voluntad, que significa conocer a Jes\u00fas en el proceso de hacer las obras del \u00abreino\u00bb; en la pr\u00e1ctica de realizar todo para que la fraternidad bajo un mismo Padre cobre rostro humano, se haga carne en la carne viva y dolo\u00adrida de los pobres. Voluntad del Padre, centro de atracci\u00f3n de la vida, de la preocupaci\u00f3n, de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, que se cifra en anunciar y hacer realidad el \u00abreino de Dios\u00bb, en un mundo donde reinan otras realidades. Pero este reino, lo hemos se\u00f1alado anteriormente, tiene un punto referencial ineludible, que cualifica la vida de Jes\u00fas: los pobres. De ah\u00ed que Vicente de Pa\u00fal nos presente a Cristo como la esperanza de los pobres. A partir de esta visi\u00f3n: Cristo enviado a los pobres, Vicente presenta a Cristo pobre, Vicente presente en los pobres y los pobres presentes en Cristo.<\/p>\n<p>Los pobres son, en consecuencia, el <em>lugar <\/em>privilegiado del encuentro con Dios, la imagen de Cristo, un \u00absacramento\u00bb de su propia presencia. Su cometido es <strong>mantener viva en <\/strong>ellos la \u00abmarca de Jesucristo\u00bb, quien en su <strong>Encarnaci\u00f3n, en <\/strong>su vida p\u00fablica y en su Pasi\u00f3n asumi\u00f3 la <strong>pobreza, el su\u00adfrimiento. <\/strong>Como siempre Cristo descifra la <strong>realidad de los <\/strong>pobres: \u00abNada me agrada si no es en Jesucristo\u00bb<span id='easy-footnote-42-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-42-53549' title='L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;1,78.'><sup>42<\/sup><\/a><\/span> ,<strong> de\u00adclara <\/strong>Vicente de Pa\u00fal. Los pobres s\u00f3lo le agradan <strong>en Jesu\u00adcristo. <\/strong>A la mirada de Vicente los pobres merecen <strong>el m\u00e1s <\/strong>profundo respeto, porque su mirada es iluminada <strong>por la luminosidad <\/strong>de la fe; el mejor servicio, realizado con <strong>\u00abale\u00adgr\u00eda, <\/strong>coraje, constancia y amor\u00bb<span id='easy-footnote-43-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-43-53549' title='S.V. IX,593.'><sup>43<\/sup><\/a><\/span> , hasta llegar a <strong>com\u00adpartir <\/strong>solidariamente con ellos su dolor, su desamparo, su marginaci\u00f3n. Pero el servicio no trae el poder; el servicio expone, el servicio es un riesgo, cuando pone los signos concretos de la liberaci\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<h3><em>La Iglesia de los pobres<\/em><\/h3>\n<p>Si Vicente de Pa\u00fal intenta con ah\u00ednco y propone incan\u00adsablemente aunar todas las variantes del dinamismo vital para buscar y realizar el \u00abreino de Dios\u00bb en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s, es con el fin de <em>glorificar al Padre continuando la misi\u00f3n de Cristo, evangelizador de los pobres <\/em><span id='easy-footnote-44-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-44-53549' title='Cf. S.V. XII,132; XI,1-2; XII,264-265, 262, 271; XI,212; XI1,78-83, 3-5, 127; XI,133-136; XII,84.'><sup>44<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n de Cristo de evangelizar a los pobres (cf. Lc 4,18), se inscribe en lo m\u00e1s hondo de la conciencia de Vi\u00adcente. Orienta sus opciones, su actividad, su moral, su po\u00adl\u00edtica. Por eso ese Cristo pobre, presente en los pobres, que se dirige preferentemente a los pobres y se declara su evangelizador, imanta y polariza la conciencia vicenciana<span id='easy-footnote-45-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-45-53549' title='Cf. S.V. XI1,79.83, 3-5; XI,23-24, 74; XI1,264-265; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;III, pp. 89-90, 123.'><sup>45<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Apoyado en la triple fuente de inspiraci\u00f3n jo\u00e1nica, pauli\u00adna y lucana<span id='easy-footnote-46-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-46-53549' title='Cf. S.V. VI,393;. XII,108-109, 112, .113, 154-155, 264-265,. 270-272, 371; XI,23- 24; XIII,79-80, 83, 84, 87, 367.'><sup>46<\/sup><\/a><\/span> , Vicente de Pa\u00fal contempla, y nos pide mirar de manera privilegiada, a un Cristo lleno de celo<span id='easy-footnote-47-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-47-53549' title='Cf. S.V. XII,108-109, 262-263, 264-265, 271, 275; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;III, p. 89, &lt;em&gt;1, p. &lt;\/em&gt;93.'><sup>47<\/sup><\/a><\/span> , de ternura o compasi\u00f3n<span id='easy-footnote-48-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-48-53549' title='Cf. S.V. XII,270-271, 191-194, 190, 272.'><sup>48<\/sup><\/a><\/span> , humilde<span id='easy-footnote-49-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-49-53549' title='Cf. S.V. XII,199-201, 270-271, 273-274, 210, 206; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., III, p. &lt;\/em&gt;218.'><sup>49<\/sup><\/a><\/span> . Este Cristo, que se refleja en la profundidad de la mirada vicenciana, es un Cristo \u00abescarnecido\u00bb, \u00abdespreciado\u00bb, \u00abhumillado\u00bb<span id='easy-footnote-50-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-50-53549' title='S.V. XII,284, 285.'><sup>50<\/sup><\/a><\/span> , hasta llegar a asumir al m\u00e1ximo la condici\u00f3n de pobre, sometido a la voluntad del Padre hasta el anonadamiento de la encar\u00adnaci\u00f3n y de la muerte<span id='easy-footnote-51-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-51-53549' title='Cf. S.V. XI,23-24; XI1,127, 154455, 164-165, 200-201, 211, 213-214, 234-235, 236, 238,, 264-265, 284-285; X,4; VIII,205-206; L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;III, p. 41.'><sup>51<\/sup><\/a><\/span> . La visi\u00f3n de Cristo y de su obra adquieren una atracci\u00f3n irresistible y una densidad inolvi\u00addable en la espiritualidad vicenciana<span id='easy-footnote-52-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-52-53549' title='Cf. S.V. XI,212; XII,79-80, 107408, 108-109, 112, 113, 120, 124, 129, 154, 166, 183, 260-275, 367; VI,393; VIII,15, 231.'><sup>52<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>Este Cristo vino para los pobres y se identifica con ellos<span id='easy-footnote-53-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-53-53549' title='Cf. Le 4,18; Mt 25,25-40; S.V. XI1,79-80; XI,32; IX,252; X,332, 679-680.'><sup>53<\/sup><\/a><\/span> . La Iglesia, comunidad que contin\u00faa el misterio de Cristo<span id='easy-footnote-54-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-54-53549' title='Cf. Lc 10,16; In 13,20; Ac 9,5.'><sup>54<\/sup><\/a><\/span> , debe extender esta presencia y esta misi\u00f3n. Si no vemos c\u00f3mo Cristo est\u00e1 en los pobres, ya no podemos discernir, descubrir c\u00f3mo la Iglesia de Cristo es la Iglesia de los pobres, la Iglesia pobre. Ante esta actitud evang\u00e9lica hay en la Iglesia -de ayer y de hoy- ideolog\u00edas mal bautizadas y de ninguna manera convertidas. El mal viene de antiguo y es profundo: desde el siglo IV, cuando el paganismo, a tra\u00adv\u00e9s del Derecho Romano, se infiltra y se injerta en la doctri\u00adna cristiana, hasta el \u00abmarxismo cristiano\u00bb de hoy, pasando por el mercantilismo de los siglos XVI y XVII y por el ange\u00adlismo, que se desliza sinuosamente a trav\u00e9s del paso de los siglos.<\/p>\n<p>Vicente se pod\u00eda haber dejado seducir f\u00e1cilmente por la fuerza jur\u00eddica y la riqueza econ\u00f3mica de la iglesia de Fran\u00adcia en el siglo XVII<span id='easy-footnote-55-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-55-53549' title='La gran potencia de la Iglesia de Francia, en tiempo de Vicente de Pa\u00fal, se concentra: en el &lt;em&gt;poder econ\u00f3mico, al &lt;\/em&gt;poseer 1\/3 de la riqueza del reino; en el &lt;em&gt;poder social, &lt;\/em&gt;al encontrarse entre sus filas 136 arzobispos y obispos, 101.000 eclesi\u00e1sticos del clero secular, 82.600 religiosos, 80.000 religoisas; en el &lt;em&gt;poder jur\u00eddico, &lt;\/em&gt;no s\u00f3lo por ocupar los cl\u00e9rigos el primer \u00aborden\u00bb del reino, sino tam\u00adbi\u00e9n por estar los \u00abbeneficios mayores\u00bb en manos del alto clero, que re\u00fane entre sus miembros a personas de origen noble o burgu\u00e9s; cf. J. M.\u2022 IB\u00c1\u00d1EZ, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres&amp;#8230;, op. cit., &lt;\/em&gt;pp. 44-45.'><sup>55<\/sup><\/a><\/span> . Pero un \u00abhugonote\u00bb, que desea \u00abconvertirse\u00bb, le recuerda la realidad. Este denuncia 10.000 sacerdotes que vagabundean por las calles de Par\u00eds y pu\u00adblica el abandono en que se encuentran los pobres<span id='easy-footnote-56-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-56-53549' title='Cf. L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;I, pp. 54-57; S.V. XI,34-37.'><sup>56<\/sup><\/a><\/span> . Y esto es precisamente lo que impresiona agudamente a Vi\u00adcente de Pa\u00fal: la l\u00ednea original de la construcci\u00f3n de la Iglesia, Iglesia-Pobres, parece olvidada, abandonada.<\/p>\n<p>La Iglesia de Cristo no es, en consecuencia, para Vicente de Pa\u00fal una promesa de poder\u00edo, sino \u00abla Iglesia de los pobres\u00bb, \u00abla Iglesia pobre\u00bb. S\u00f3lo la preocupaci\u00f3n, el com\u00adpromiso, la acci\u00f3n en beneficio de los pobres pueden exor\u00adcizar, expulsar sin hisopos y sin convulsiones, a los fantas\u00admas que impiden ver que la Iglesia de Cristo sea la verda\u00addera Iglesia, la conducida por el Esp\u00edritu Santo<span id='easy-footnote-57-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-57-53549' title='Cf. L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., &lt;\/em&gt;I, pp. 56-57.'><sup>57<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>El fracaso esencial de la Iglesia \u2014la de ayer y la de hoy\u2014 ser\u00eda no dar la \u00abpreeminencia\u00bb en ella a los pobres. Y mucho m\u00e1s no encontrarlos en sus filas. Consciente de esta preeminencia de los pobres en la Iglesia, Vicente lanzar\u00e1 su consigna: \u00abVayamos, pues, hermanos m\u00edos, y dedi\u00adqu\u00e9monos con nuevo amor a servir a los pobres e, incluso, busquemos a los m\u00e1s pobres y a los m\u00e1s abandonados; reco\u00adnozcamos delante de Dios que son nuestros se\u00f1ores y nues\u00adtros maestros y que somos indignos de ofrecerles nuestros peque\u00f1os servicios\u00bb<span id='easy-footnote-58-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-58-53549' title='S.V. XI,393.'><sup>58<\/sup><\/a><\/span> . Al mismo tiempo nos entrega un secreto de amor y de servicio: \u00abLa mejor manera de asegu\u00adrar nuestra felicidad eterna es vivir y morir al servicio de los pobres, en los brazos de la providencia y en un renun\u00adciamiento de nosotros mismos para seguir a Jesucristo\u00bb<span id='easy-footnote-59-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-59-53549' title='S.V. 111,392.'><sup>59<\/sup><\/a><\/span> . En esta misma l\u00ednea de pensamiento nos pone enfrente de nuestra responsabilidad: \u00ab\u00a1Ah, tendr\u00edamos que vendernos nosotros mismos para sacar a nuestros hermanos de la mi\u00adseria\u00bb<span id='easy-footnote-60-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-60-53549' title='S.V. IX,497.'><sup>60<\/sup><\/a><\/span> . Ansioso de hacer cobrar conciencia a los hom\u00adbres y de agudizar su responsabilidad social ante la miseria de los pobres, proclama: \u00abDios nos conceda la gracia de conmover nuestros corazones para con los pobres y de pen\u00adsar que ayud\u00e1ndolos \u00a1practicamos la justicia y no la miseri\u00adcordia!\u00bb<span id='easy-footnote-61-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-61-53549' title='S.V. V11,98.'><sup>61<\/sup><\/a><\/span> . Finalmente, consciente de que en la Iglesia y en la sociedad todos vivimos del trabajo de los pobres, exclama: \u00abVivimos del patrimonio de Jesucristo, del sudor de los pobres&#8230; Somos responsables, si ellos sufren por su ignorancia y sus pecados; en consecuencia somos culpables de todo lo que sufren, si no sacrificamos toda nuestra vida para instruirlos\u00bb<span id='easy-footnote-62-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-62-53549' title='S.V. XI,201, 202.'><sup>62<\/sup><\/a><\/span> .<\/p>\n<p>En este clima de responsabilidad, de solidaridad y de amor con los pobres, se destierra para siempre convertirles en instrumentos de proselitismo de cualquier signo. Se po\u00addr\u00eda afirmar que el fondo de la cuesti\u00f3n consiste en expre\u00adsar la verdad de la fe en actos y no traducirla en palabras. En lenguaje de hoy ser\u00eda pasar de la \u00abortodoxia\u00bb a la \u00aborto-praxis\u00bb. Esta fe, que Vicente de Pa\u00fal la vive en el amor a Dios y a los hombres, no es un <em>discurso <\/em>sobre el mundo, sino una <em>pr\u00e1ctica <\/em>en el mundo, en el compromiso con la causa de los pobres.<\/p>\n<h3><em>Vivir la fe en la caridad<\/em><\/h3>\n<p>A partir de la experiencia de Ch\u00e1tillon-les-Dombes, \u00abuna caridad mal organizada\u00bb<span id='easy-footnote-63-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-63-53549' title='L. ABELLY, &lt;em&gt;op. cit., I, p. &lt;\/em&gt;46.'><sup>63<\/sup><\/a><\/span> , Vicente de Pa\u00fal cobra con\u00adciencia de que para ser eficaz en todos los frentes, donde aparece la miseria, se requiere \u00aborganizar\u00bb la caridad, \u00abpoli\u00adtizarla\u00bb, en sentido de \u00absocializarla\u00bb o de hacer constar que es un asunto de conciencia social, hacerla \u00abinventiva\u00bb, hasta llegar a ser creadora de justicia social. Y ello porque la justicia, para ser ella misma, se transforma para \u00e9l en amor, en caridad, en don sin medida. Vicente de Pa\u00fa1 no intenta con ello proponer un <em>proyecto pol\u00edtico. <\/em>Sin embargo, a tra\u00adv\u00e9s de su actuaci\u00f3n y su doctrina deja entrever que la <em>cari\u00addad <\/em>es la \u00fanica ley para construir la vida de la sociedad en la solidaridad y en la equidad, dada la incapacidad de \u00e9sta para realizar la justicia en la repartici\u00f3n de los bienes nece\u00adsarios para vivir. Para \u00e9l, la funci\u00f3n de la caridad es com\u00adpensar las deficiencias o los fracasos de la pr\u00e1ctica pol\u00edtica de su tiempo. Pero dejando muy claro que m\u00e1s all\u00e1 de las relaciones en el ejercicio de la misericordia, es primordial\u00admente el amor el que da sentido a dichas relaciones y esta\u00adblece la uni\u00f3n con Dios. A trav\u00e9s de la pr\u00e1ctica de la caridad, trata de articular, tan rigurosamente como es posible, la relaci\u00f3n a Dios y la construcci\u00f3n de una sociedad m\u00e1s solidaria con los pobres. En definitiva, busca negociar con la sociedad, a trav\u00e9s de la caridad, la redistribuci\u00f3n de re\u00adcursos que puede hacer necesaria la coexistencia imposible de ricos y pobres.<\/p>\n<p>Para comprender la acci\u00f3n caritativo-social de Vicente de Pa\u00fal y percibir, a trav\u00e9s de ella, su conciencia cristiana, que asume el compromiso social del Evangelio en el mundo de los pobres, es menester situar a este organizador de la caridad parisina en el mundo vivo de su tiempo. En este mundo de la primera mitad del \u00abGran Siglo\u00bb la miseria abunda. Esta miseria est\u00e1 provocada por la baja producti\u00advidad de la tierra, y aumentada, hasta llegar a veces al paroxismo, por la guerra, los impuestos fiscales, las rebe\u00adliones populares&#8230;<span id='easy-footnote-64-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-64-53549' title='Referente a las causas de la pobreza y de la miseria en el siglo XVII franc\u00e9s, cf. J. M.. IMfbm, &lt;em&gt;Vicente de Pa\u00fal y los pobres&amp;#8230;, op. cit., &lt;\/em&gt;pp. 68-79.'><sup>64<\/sup><\/a><\/span> . La preocupaci\u00f3n financiera es acu\u00adciante, tanto entre los campesinos como entre los nobles, y la burgues\u00eda, principal poseedora del dinero contante y sonante, lucha sagazmente por todos los medios para llegar a \u00abla conquista de la tierra\u00bb<span id='easy-footnote-65-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-65-53549' title='La expresi\u00f3n es de J. Jacquart.'><sup>65<\/sup><\/a><\/span> y forjarse su \u00e9xito social. A pesar del gran desorden econ\u00f3mico que existe, aparece en la sociedad un desarrollo de fuerza productiva del hom\u00adbre, un est\u00edmulo de promoci\u00f3n, cuyas causas promotoras son el progreso \u00abmanufacturero\u00bb, el despliegue comercial y la econom\u00eda de circulaci\u00f3n y de trabajo.<\/p>\n<p>En esta coyuntura hay que colocar la vida y la obra de Vicente de Pa\u00fal. Los inventarios de archivos notariales, que nos permiten conocer su talento econ\u00f3mico y financiero extraordinario<span id='easy-footnote-66-53549' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/vicente-de-paul-el-juicio-de-los-pobres\/#easy-footnote-bottom-66-53549' title='Cf. nota 25. El inventario de &lt;em&gt;Documents du Minutier Central &lt;\/em&gt;referente a 1600-1649, terminado en 1980 y todav\u00eda sin publicar, confirma, una vez m\u00e1s, que Vicente de Pa\u00fal es un cliente excepcional en casa del notario para estampar su firma en contratos de compraventa o de arrendamiento. La \u00abpol\u00edtica\u00bb de inversiones en bienes ra\u00edces de Vicente de Pa\u00fal ha sido \u00faltimamente estudiada por J. JACOUART, &lt;em&gt;La politique d&amp;#8217;investisements de Vincent de Paul, &lt;\/em&gt;conferencia pronunciada en Colloque historique international d&amp;#8217;\u00e9tudes vincentiennes; Par\u00eds, 25-26 de septiembre de 1981.'><sup>66<\/sup><\/a><\/span> , nos impiden caer en la tentaci\u00f3n del angelismo. \u00bfPor qu\u00e9 olvidar que los bienes econ\u00f3micos pueden convertirse en materia de caridad evang\u00e9lica? Lo impor\u00adtante es percibir la incidencia e influencia de las dimen\u00adsiones econ\u00f3micas en el plan socio-pol\u00edtico-cultural en la Iglesia y en la sociedad. Vicente de Pa\u00fal sabe perfectamente por fe y por experiencia que en la Iglesia de ayer, de hoy y de ma\u00f1ana \u2014que ha vivido, vive y vivir\u00e1 en medio del mundo para compartir con \u00e9l las \u00abbienaventuranzas\u00bb\u2014 po\u00adder saber y riquezas no son \u00eddolos a quienes hay que adorar, para que defiendan nuestras seguridades, sino bienes que se deben hacer fructificar al m\u00e1ximo y ponerlos totalmente al servicio de los dem\u00e1s, especialmente al servicio de los pobres. \u00bfLo habremos olvidado desdichadamente? Ser\u00eda olvi\u00addar al mismo tiempo la realidad y a los pobres, las exigen\u00adcias de la Creaci\u00f3n y de la Redenci\u00f3n, a Vicente de Pa\u00fal, quiz\u00e1 el primer santo en la Iglesia de Dios que haya tenido sentido de las realidades econ\u00f3micas.<\/p>\n<p>Este sentido de las realidades econ\u00f3micas nos ayuda a comprender mejor su gran sentido de las coordinaciones y la cooperaci\u00f3n en el plano caritativo-asistencial con los lla\u00admados \u00abjansenistas\u00bb. Por eso cuando se entrega a liberar a los pobres de la miseria, Vicente de Pa\u00fal invita a otros a dedicarse a la liberaci\u00f3n de esta miseria por la caridad, hasta hacerles pagar con sus propias personas. Para hacer comprender la significaci\u00f3n de la invitaci\u00f3n y evitar que sea rechazada, se esfuerza en transmitir las exigencias de Dios, inscritas en la carne viva y sufrida de los pobres. Los po\u00adbres no intentan dar l\u00e1stima, sino ser testigos de la injus\u00adticia de la que son v\u00edctimas. Dios, en la fe de Vicente de Pa\u00fal, no quiere un mundo que sus adoradores dejar\u00edan cons\u00adtruirse en detrimento de los pobres. para \u00e9l, los adoradores de Dios tienen que vivir la fe en la caridad.<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La miseria de los pobres, ayer como hoy, apela al <em>juicio divino, <\/em>porque pone en juego la \u00abjusticia real\u00bb de Dios. Los pobres, econ\u00f3mica, socialmente hablando, tienen el privile\u00adgio de apelar a la potencia de Dios y proclamarla.<\/p>\n<p>En raz\u00f3n de este juicio, los pobres revelan y ejercen un juicio sobre todo proyecto humano y \u00abencarnan en la his\u00adtoria el juicio de Dios\u00bb. Al mismo tiempo rechazan todos los imperativos de quienes quieren decidir de su porvenir, por el hecho de pensar que tienen siempre raz\u00f3n, y se oponen a quienes quieren hacerles creer que en el hombre todo se juega en una sociedad de abundancia, de producti\u00advidad y de consumo. Los pobres deben combatir frente a las ideolog\u00edas de los partidos pol\u00edticos y contra los \u00abfalsos profetas\u00bb (cf. I Jn 2,19) de los falsos mesianismos. El nudo gordiano del juicio de los pobres en la historia, que \u00abcoin\u00adcide con el juicio de Dios en la misma historia\u00bb, se centra en saber si el porvenir del hombre se apoya en Dios o en el hombre. Dios se revela a la mirada de Vicente de Pa\u00fal \u00abantropoc\u00e9ntrico\u00bb. El hombre es el centro del mundo. El templo de Dios debe ser tallado \u00abcon piedras vivas\u00bb (cf. I Pe 2,4). A Dios, en la espiritualidad de este creyente comprometido y arriesgado, se le encuentra sin ilusiones, se le ama o se le traiciona en los hombres y, principalmente, en los m\u00e1s pobres de estos hombres (cf. Mt 25,31-46; Is 58).<\/p>\n<p>Vicente de Pa\u00fal no tiene otra palabra que decirnos. Es suficiente escuchar los gemidos de todos los pobres del mundo, en quienes \u00abCristo agoniza\u00bb. Porque este mismo Cristo les constituye jueces, para instaurar el proceso de este mundo nuestro, pueden salvarnos o condenarnos en cada minuto ante el tribunal de Dios, pero tambi\u00e9n igual\u00admente ante el tribunal de la sociedad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I. 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