{"id":53481,"date":"2019-11-29T08:30:06","date_gmt":"2019-11-29T07:30:06","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=53481"},"modified":"2019-09-09T10:17:54","modified_gmt":"2019-09-09T08:17:54","slug":"castidad-pobreza-y-obediencia-segun-las-constituciones-de-las-hijas-de-la-caridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/castidad-pobreza-y-obediencia-segun-las-constituciones-de-las-hijas-de-la-caridad\/","title":{"rendered":"Castidad, pobreza y obediencia seg\u00fan las Constituciones de las Hijas de la Caridad"},"content":{"rendered":"<p>Las Constituciones sit\u00faan los votos de castidad, pobreza y obediencia de las Hijas de la Caridad.<\/p>\n<ul>\n<li>en relaci\u00f3n con Jesucristo y la manera espec\u00edfica en la que est\u00e1n llamadas a seguirle m\u00e1s de cerca y a participar en su Misi\u00f3n;<\/li>\n<li>en relaci\u00f3n con el servicio corporal y espiritual de los pobres, que es el \u00ablugar\u00bb central, el \u00abfin principal\u00bb de su entrega total a Dios;<\/li>\n<li>en relaci\u00f3n con la Compa\u00f1\u00eda de la que las Hijas de la Caridad tienen que mostrarse siempre y en todas partes verdaderos miembros, con una conducta interior y exterior que corresponda a tales.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Estas tres referencias tienen que vivirse en profunda unidad va que s\u00f3lo en su implicaci\u00f3n rec\u00edproca adquieren su verdadero significado. El gran interrogante que hemos de plantearnos <em>en <\/em>la v\u00edspera de la Renovaci\u00f3n es precisamente el de saber en qu\u00e9 situaci\u00f3n se halla en nosotros esa ri\u00adgurosa \u00abunidad de vida\u00bb que, a decir verdad, se construye todos los d\u00edas.<\/p>\n<p>Vamos a reflexionar con esa disposici\u00f3n acerca de cada una de estas dimensiones que se hallan magistralmente expuestas en tinas frases que ahora nos son familiares y que son la \u00abclave\u00bb para comprender y vivir, como Hijas de la Caridad, lo que tradicionalmente se ha dado en llamar los \u00abConsejos Evang\u00e9licos\u00bb, es decir, en definitiva, la expresi\u00f3n m\u00e1s significativa y completa de la \u00abentrega total\u00bb. De ellos, el nuevo Derecho Can\u00f3nico dice que cada Instituto \u00ablos observa en funci\u00f3n de su pecu\u00adliaridad de vida\u00bb (C. 598, p\u00e1ff. 1).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPara seguir a Cristo m\u00e1s de cerca <\/em>y <em>prolongar su Misi\u00f3n, las Hijas <\/em><em>de la Caridad eligen vivir total y radicalmente los <\/em>consejos evang\u00e9licos <em>de castidad, pobreza <\/em>y <em>obediencia, que les permiten estar disponibles <\/em>para el fin de la Compa\u00f1\u00eda: <em>el servicio de Cristo en los pobres\u00bb (1, <\/em>5).<\/p>\n<p>En verdad, es esta una de las frases fundamentales de las Constituciones y cada uno de sus t\u00e9rminos merece ser meditado, lo mismo que esta otra que nos es bien conocida y que no es menos vigorosa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abPara servir a Cristo en los Pobres, las Hijas de la Caridad se com\u00ad<\/em><em>prometen a vivir su consagraci\u00f3n bautismal mediante la pr\u00e1ctica <\/em><em>de los consejos de castidad, pobreza y obediencia, que reciben de <\/em><em>ese servicio su car\u00e1cter espec\u00edfico\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Frases como \u00e9stas, lejos de minimizar las exigencias que para las Hijas de la Caridad tiene su entrega total a Dios, las sit\u00faan, por el contrario, en el eje que les es propio y les piden precisamente que las vivan para el servicio y desde el servicio que la Compa\u00f1\u00eda les ha encomendado, ya sea personal, ya comunitariamente.<\/p>\n<h2><strong>I.\u2014Referencia a Jesucristo<\/strong><\/h2>\n<p>Jesucristo debe hallarse cada vez m\u00e1s en el centro de toda vida bau\u00adtismal, que por lo dem\u00e1s constituye la \u00abconsagraci\u00f3n\u00bb fundamental. Es su bautismo, ni m\u00e1s ni menos, lo que las Hijas de la Caridad est\u00e1n llamadas a vivir con un acento de plenitud y radicalidad, siguiendo m\u00e1s de cerca a Cristo como:<\/p>\n<ul>\n<li>Adorador del Padre,<\/li>\n<li>Servidor de su designio de Amor,<\/li>\n<li>Evangelizador de los Pobres.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Y como en Cristo \u00abser\u00bb y \u00abmisi\u00f3n\u00bb se identifican, tambi\u00e9n ellas est\u00e1n llamadas a proseguir su Misi\u00f3n: ahora bien, como <em>lo que m\u00e1s desean com\u00ad<\/em><em>partir con El es su amor a los pobres, <\/em>se entregan totalmente a Jesucristo para demostrarle su amor a trav\u00e9s de su servicio.<\/p>\n<h3><strong>A) El Cristo de las Hijas de la Caridad<\/strong><\/h3>\n<p><strong>1. Una visi\u00f3n &#8216;selectiva&#8217;<\/strong><\/p>\n<p>El Hijo est\u00e1 totalmente vuelto hacia el Padre. Cuando se encarna y toma la naturaleza humana para hacerse nuestro \u00abSalvador\u00bb, vive en rigurosa unidad esa su mirada dirigida al Padre y la obra de nuestra redenci\u00f3n para la que ha sido enviado: \u00abconviene que el mundo conozca que yo amo al Padre&#8230; Levantaos, v\u00e1monos de aqu\u00ed\u00bb (Jn. 14, 31).<\/p>\n<p>Si Jes\u00fas es \u00abEvangelizador de los Pobres\u00bb, es porque es el perfecto Servidor del Designio de Amor de su Padre sobre la humanidad. Y si es ese perfecto Servidor, es precisamentte porque toda su personalidad es \u00fanicamente y perfectamente \u00abmirada hacia el Padre\u00bb.<\/p>\n<p>Estas tres dimensiones pueden leerse en un sentido o en otro en su profunda unidad, y as\u00ed es c\u00f3mo deben percibirlas y vivir\u00edas las Hijas de la Caridad en su trato o relaci\u00f3n con Jesucristo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1 el carisma de los Fundadores: en esa mane: a pauticular con la que se sintieron interpelados por Jesucristo para participar en su vida y en su Misi\u00f3n, en esa visi\u00f3n &#8216;selectiva&#8217; de su personalidad de Verbo En\u00adcarnado por nuestra Salvaci\u00f3n, en una lectura del Evangelio que nosotros hemos de continuar siguiendo los pasos de San Vicente y de Santa Luisa, lectura que \u00abdestac\u00f3\u00bb, \u00abse detuvo\u00bb en una \u00abvisi\u00f3n\u00bb, una dimensi\u00f3n \u2014desde luego fundamental\u2014 de la Buena Noticia anunciada a los Pobres.<\/p>\n<p>Hablando del Esp\u00edritu de nuestra Familia espiritual \u2014otra forma de expresar el carisma tal y como se refleja en las Reglas\u2014 San Vicente dec\u00eda:<\/p>\n<p><strong>\u00abEs un comprendio del Evangelio acomodado al uso que m\u00e1s nos con\u00ad<\/strong><strong>viene para unirnos <\/strong>a Jesucristo y responder a sus designios\u00bb (Coste, <strong>XII, 129).<\/strong><\/p>\n<p><strong>2. Una s\u00edntesis<\/strong><\/p>\n<p>Sin duda la palabra<strong> \u00abServidor\u00bb <\/strong>es la que mejor expresa y sintetiza esa visi\u00f3n de Jesucristo como \u00abRegla de vida de las Hijas de la Caridad\u00bb. Ah\u00ed es d\u00f3nde deben buscar su inspiraci\u00f3n m\u00e1s fundamental.<\/p>\n<p>Las Reglas comunes explicitan esto colocando, desde su primer p\u00e1rrafo, la vida de las Hijas de la Caridad bajo la ense\u00f1a de Cristo como \u00abManan\u00adtial y Modelo de toda Caridad\u00bb. En efecto, es ese Amor de Caridad que ema\u00adna del Coraz\u00f3n de Cristo el que le dicta y a la vez expresa con tanta per\u00adfecci\u00f3n su ser y su actitud de Servidor del designio del Padre que le ha enviado a llevar la Buena Noticia a los Pobres; es tambi\u00e9n ese Amor de Caridad el que explica, como nos dec\u00eda S.S. Juan Pablo II en la \u00faltima Asamblea General que<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abel Evangelio nos presenta casi siempre a Cristo entre los Pobres. <\/em><em>Ese es su ambiente de vida\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>S\u00ed<strong>, <\/strong>ah\u00ed era d\u00f3nde le quer\u00eda el Padre, ah\u00ed es d\u00f3nde se nos muestra a S\u00ed mismo como el \u00abPobre\u00bb por excelencia, el Servidor, al que San Vicente describe tambi\u00e9n como la<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abFuente del Amor humillado hasta nosotros\u00bb <\/em>(C. XII<strong>, <\/strong>264),<\/p>\n<p>con un Amor que se traduce esencialmente en el anonadamiento, en tomar la condici\u00f3n <em>de <\/em>esclavo y ponerse al servicio de nuestra miseria.<\/p>\n<p>No es, pues, de extra\u00f1ar que los Fundadores \u2014y de manera especial Santa Luisa\u2014 volvieran su mirada hacia ese Misterio Pascual, en el que Jes\u00fas se presenta m\u00e1s vivamente como el \u00abServidor\u00bb, y que nos instaran, como San Pablo, a que ese amor a Cristo crucificado fuera el <em>soplo vital <\/em><em>e inspirador de nuestra existencia:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab\u00a1Oh Salvador!, que hab\u00e9is venido a traer esa ley de amar al pr\u00f3jimo <\/em><em>como a nosotros mismos, que la hab\u00e9is practicado tan perfectamente hacia los lumiln es, no s\u00f3lo como ellos pueden hacerlo, .sino de una <\/em><em>manera inomi partible, sed, Se\u00f1or, vuestra propia acci\u00f3n de gracias <\/em>por <em>habernos llamado a este estado de vida de hallarnos continua\u00ad<\/em><em>mente amando al pr\u00f3jimo; si<\/em>, por estado y por profesi\u00f3n, dedicados a ese amor, <em>empleados en el ejercicio actual del mismo o en dispo\u00ad<\/em><em>sici\u00f3n de estarlo, y aun de dejar cualquiera otra ocupaci\u00f3n para en\u00ad<\/em><em>tregarnos a acciones caritativas.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Se dice de los religiosos que est\u00e1n en un estado de perfecci\u00f3n. No\u00adsotros no somos religiosos, pero podemos decir que nos hallamos en <\/em><em>un <\/em>estado de Caridad, <em>porquie de continuo estamos aplicados a la <\/em><em>pr\u00e1ctica real del Amor o en disposici\u00f3n de estarlo\u00bb <\/em>(C. XII, 275).<\/p>\n<p>Texto inapreciable, si los hay, porque especifica de la manera m\u00e1s clara nuestro \u00abestado de vida\u00bb y lo sit\u00faa con toda exactitud en su referencia hacia Jesucristo, fuente y servidor del Amor humillado, que nos apremia a unirnos a El junto a los Pobres.<\/p>\n<h3><strong>B) Los consejos evang\u00e9licos<\/strong><\/h3>\n<p>En este mismo \u00abesp\u00edritu\u00bb (en todos los sentidos de la palabra), tenemos que considerar y vivir la castidad, la pobreza y la obediencia, siempre en referencia a Cristo. Se trata de otras tantas actitudes concretas (y no de virtudes en el sentido abstracto y moralizador de la palabra) que nos llevan <em>a identificamos, o m\u00e1s bien a dejarnos identificar lo m\u00e1s posible por la <\/em><em>gracia, con Jes\u00fas casto, con Jes\u00fas pobre y obediente. <\/em>Pero tambi\u00e9n aqu\u00ed interviene lo peculiar de la vocaci\u00f3n, <em>y <\/em>se podr\u00eda aplicar la expresi\u00f3n tan feliz de San Vicente que hemos citado antes:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abun compendio del Evangelio acomodado al uso que m\u00e1s nos con\u00ad<\/em><em>viene para unirnos a Jesucristo y responder a su designio\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, tanto por lo que se refiere a las Hijas de la Caridad como a los Misioneros, las Reglas comunes hablan de la pobreza, la cas\u00adtidad y la obediencia despu\u00e9s de haber hablado de las virtudes fundamen\u00adtales que traducen el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda y que por consiguiente deben abarcar nuestra vida en todos sus aspectos y en particular en el de la forma en que debemos practicar los consejos evang\u00e9licos. Estos se nos presentan como otras tantas <em>\u00abarmas\u00bb de las que Jesucristo se sirvi\u00f3 para <\/em><em>cumplir su Misi\u00f3n y con las que nos invita a proseguirla nosotros tambi\u00e9n <\/em><em>seg\u00fan nuestra vocaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><strong>1. Castidad<\/strong><\/p>\n<p><em>\u2014 Castidad y Misterio Pascual<\/em><\/p>\n<p>Hemos dicho que es en su Misterio Pascual donde m\u00e1s se presenta Jes\u00fas como \u00abServidor\u00bb, al t\u00e9rmino de una vida toda ella \u00abservicio\u00bb, que encuentra en el Calvario su punto culminante.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa castidad de la Hija de la Caridad, seg\u00fan nos dicen la.s Consti\u00adtuciones es respuesta de amor a una llamada del Amor. Implica la participaci\u00f3n en el Misterio Pascual, Misterio de muerte de vida\u00bb <\/em>(2, 6).<\/p>\n<p>Es importante meditar con frecuencia este texto para dar a la entrega total para el servicio y desde el servicio <em>toda su dimensi\u00f3n en uni\u00f3n con <\/em><em>Jes\u00fas muerto y resucitado por nuestra salvaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>Castidad e interioridad<\/em><\/p>\n<p>No es de extra\u00f1ar que las Constituciones insistan, en este punto, sobre todo lo que, en el plano de la vida interior especialmente, puede alimentar y favorecer la uni\u00f3n con Jesucristo en la ofrenda de S\u00ed mismo:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa uni\u00f3n \u00edntima con Cristo, <\/em>fortalecida por la Eucarist\u00eda y Peniten\u00adcia, por la oraci\u00f3n y la mortificaci\u00f3n, <em>salvaguarda la fidelidad de <\/em><em>las Hijas de la Caridad.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>\u00bfEs necesario hacer resaltar la concordancia que existe entre estos temas y los del A\u00f1o Santo que va a abrirse el 25 de marzo? Ponernos frente a nuestra vida sacramental, a nuestra vida de oraci\u00f3n, a nuestro sentido de la Penitencia&#8230; es una obligaci\u00f3n de primer orden, ya que se trata de puntos fundamentales para dar una verdadera \u00abrespuesta de Amor\u00bb.<\/p>\n<p><strong>2. Pobreza<\/strong><\/p>\n<p><em>\u2014\u00a0<\/em><em>La Pobreza del Hijo de Dios<\/em><\/p>\n<p>\u00a1Cu\u00e1ntas veces San Vicente y Santa Luisa nos hablan de la pobreza del Hijo de Dios!&#8230; Es cosa muy normal en una vocaci\u00f3n que tiene como centro el servicio a los Pobres, y tal es, por lo dem\u00e1s, el argumento en el que con m\u00e1s frecuencia se apoyan. Vamos hacia los Pobres en nombre de Jesucristo que ha \u00abquerido ser pobre\u00bb y a quien esos Pobres nos repre\u00adsentan.<\/p>\n<p>Ahora bien, seg\u00fan nos recuerda las Constituciones, <em>\u00abJesucristo asumi\u00f3 <\/em><em>la pobreza en esp\u00edritu de abandono al Padre y como signo de su mi\u00adsi\u00f3n en el inundo\u00bb <\/em>(2, 7).<\/p>\n<p>Reconocemos en seguida en estos t\u00e9rminos la \u00abvisi\u00f3n selectiva\u00bb de que hemos hablado. Nos traza los rasgos principales de la pobreza de Cristo en funci\u00f3n de nuestra l&#8217;aleaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>La Pobreza de la Hija de la Caridad<\/em><\/p>\n<p>Encontramos en las Constituciones una expresi\u00f3n que, aludiendo a la del Evangelio: \u00abDonde est\u00e1 tu tesoro, all\u00ed estar\u00e1 tu coraz\u00f3n\u00bb (Mt. 6, 21), nos lleva muy lejos. Me refiero a \u00e9sta: \u00ab&#8230; dichosas de no tener m\u00e1s tesoro que El\u00bb&#8230; \u00bfY d\u00f3nde podr\u00edan las Hijas de la Caridad encontrarse m\u00e1s cerca <em>de <\/em>los Pobres que en el Coraz\u00f3n de Cristo y \u00abdespos\u00e1ndose\u00bb con su Po\u00adbreza, hasta el punto de poder, como El y con El, consagrarse enteramente al servicio de aqu\u00e9llos, sin que nada las retenga o se lo estorbe?<\/p>\n<p>Las Constituciones nos ofrecen dos se\u00f1ales de esta alegr\u00eda que supone un coraz\u00f3n libre y liberado:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLas Hijas de la Caridad reconocen que todo lo han recibido de Dios&#8230; y mediante su voto de pobreza, se comprometen a <\/em>una total depen\u00addencia <em>en el uso y la disposici\u00f3n de los bienes de la Compa\u00f1\u00eda, as\u00ed como en el uso de sus bienes personales.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>\u00bfEn qu\u00e9 punto nos hallamos de esa dependencia radical con relaci\u00f3n al Se\u00f1or, que se refleja en esa otra dependencia concreta que aqu\u00ed se nos recuerda?<\/p>\n<p>Las Hijas de la Caridad viven dicha dependencia en la acci\u00f3n de gracias: \u00ab&#8230;le dan gracias por ello&#8230;\u00bb. \u00bfC\u00f3mo no habr\u00eda de desbordarse esa alegr\u00eda de ser totalmente de Dios para los Pobres, en acci\u00f3n de gracias, al estilo del \u00abMagnificat\u00bb de Mar\u00eda, que expresa su pobreza de humilde sierva, y c\u00f3mo no habr\u00eda de ser esa alegr\u00eda uno de los testimonios m\u00e1s hermosos en el servicio?&#8230;<\/p>\n<p><strong>3. Obediencia<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; se humill\u00f3 hecho obediente hasta la muerte, y muerte de cruz\u00bb <\/em>(Fil. 2, 8).<\/p>\n<p>Si es cierto, como tan acertadamente dicen las Constituciones, que \u00abtoda obediencia, en la Fe, reproduce la actitud del Hijo que, para cum\u00adplir el designio de amor del Padre, se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz\u00bb (2, 8), \u00bfc\u00f3mo no encontrar aqu\u00ed tambi\u00e9n, aqu\u00ed sobre todo, la referencia m\u00e1s fundamental al Misterio Pascual y a Jesucristo Servidor?<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, se habr\u00e1 observado que las Constituciones hablan de obediencia <em>en la Fe. <\/em>S\u00f3lo as\u00ed es como tiene pleno y verdadero significado. Por eso, San Vicente dec\u00eda a las Hermanas el 7 de agosto de 1650:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abAqu\u00ed ten\u00e9is, Hermanas, el \u00fanico medio: pedir esta virtud a Jesu\u00adcristo. Es El su fuente, y nunca, nunca, Hermanas, alcanzar\u00e9is la obe\u00addiencia sino por ese camino\u00bb <\/em>(C. IX, 527).<\/p>\n<p>Tenemos, pues, as\u00ed a la Hija de la Caridad ante la \u00abFuente del Amor humillado\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00ed, siempre es a El a donde tiene que volverse: es lo que constituye el centro de su vocaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed, \u00aben seguimiento de Jes\u00fas y bajo la moci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo\u00bb, del Esp\u00edritu <em>de <\/em>Jes\u00fas, es como podr\u00e1 ver\u00addaderamente hacer a Dios la ofrenda m\u00e1s radical, la de su libertad. Pero desde ese momento, habr\u00e1 adquirido la verdadera libertad, corno pode\u00admos observarlo en nuestras primeras Hermanas, tan totalmente entrega\u00addas a Dios para los Pobres.<\/p>\n<p>Sin ello, \u00bfqu\u00e9 significado tendr\u00eda la obediencia y con mayor raz\u00f3n el voto de obediencia, que nos comprometen especialmente, dicen las Cons\u00adtituciones a someternos a las decisiones de los Superiores, seg\u00fan esas mismas Constituciones? La Regla de vida que suponen \u00e9stas expresa, sen\u00adcillamente, la coherencia entre nuestro ideal y nuestra vida.<\/p>\n<h2><strong>II.- Referencia al servicio de los pobres<\/strong><strong><br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>A.- \u00abLos pobres son nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb y la obediencia<\/strong><\/h3>\n<p>El primer criterio que se nos da para discenir la voluntad de Dios sobre nosotros y ponernos en estado de responderle mediante nuestra obediencia, es <em>\u00abel clamor de los pobres\u00bb. <\/em>No podr\u00eda ser de otro modo. Las llamadas de los Pobres son las llamadas del mismo Jesucristo que se identifica con ellos, en cierto modo, y nos pide que nos entreguemos a El sin reserva para servirle en la persona de aquellos. Nuestra obediencia \u2014la de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda como tal y la de cada uno de sus miembros en particular\u2014 no sig\u00adnifica otra cosa, en definitiva, sino una atenci\u00f3n siempre despierta a las necesidades de nuestros \u00abamos y se\u00f1ores\u00bb, y una respuesta, tan pronta, tan generosa, tan adecuada como posible sea a todo aquello que tienen derecho a esperar de nosotros, en virtud de nuestra vocaci\u00f3n y de nuestras posibilidades.<\/p>\n<p>Los otros tres criterios no se a\u00f1aden \u00abnum\u00e9ricamente\u00bb al primero que es fundamental. No hacen sino concretarlo, perfilarlo en cierto <sup>,<\/sup>:nodo, para permitirnos discernir de manera concreta esa voluntad de Dios y as\u00ed acoplar mejor a ella nuestra respuesta, tanto desde el punto de vista de los objetivos a que debemos tender, como desde el de las actitudes humanas, evang\u00e9licas y vicencianas que conferir\u00e1n car\u00e1cter de autenticidad a nuestra obediencia, ya personal ya comunitaria. Son, esos otros criterios, las <em>llamadas de la Iglesia, <\/em>los <em>signos de los tiempos y <\/em>las <em>Constituciones. <\/em>Reservaremos estas \u00faltimas para nuestra referencia a la Compa\u00f1\u00eda, de la que son expresi\u00f3n principal\u00edsima; m\u00e1s que nunca merecen nuestra aten- ci\u00f3n en este momento en que la Iglesia nos dice oficialmente, a trav\u00e9s de ellas, c\u00f3mo quiere vernos vivir nuestra vocaci\u00f3n y participar en su Misi\u00f3n universal.<\/p>\n<p><strong>1. Las llamadas de la Iglesia<\/strong><\/p>\n<p>Bueno es que la Renovaci\u00f3n nos proporcione ocasi\u00f3n para interrogar\u00adnos acerca del sentido de Iglesia que tenemos. Las Constituciones nos dicen que el Sumo Pont\u00edfice es el primer Superior \u00abal que nos comprometemos a obedecer\u00bb. Por otra parte, sabemos muy bien que la Compa\u00f1\u00eda, a todos sus niveles, no tiene otra existencia que la c\u00ede, una \u00abc\u00e9lula <em>de <\/em>la Iglesia\u00bb, de una Iglesia que, precisamente, desea vivir con intensidad la primac\u00eda, la prioridad de la Buena Noticia anunciada a los Pobres <em>de <\/em>nuestro tiempo.<\/p>\n<p>Entrar en la Pastoral de la Iglesia universal y de la Iglesia local, entrar efectivamente en la cooperaci\u00f3n misionera de las fuerzas vivas de la Igle\u00adsia, es, para nosotros, una misma cosa que la fidelidad m\u00e1s rigurosa al carisma propio: lo que la Iglesia espera de nosotros, lo que nos pide, den\u00adtro de esa cooperaci\u00f3n necesaria, es que demos testimonio del Evangelio, en complementariedad con todos nuestros hermanos cristianos, seg\u00fan la dimensi\u00f3n y seg\u00fan la forma propia de nuestra vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, la Iglesia nos estimula y al mismo tiempo nos conforta. Entre las llamadas que no dieja de dirigirnos, tenemos, nosotros que prestar especialisima atenci\u00f3n a aquellos que m\u00e1s directamente nos conciernen. Cuando optamos por responder determinantemente a una u otra de sus llamadas, ella misma es la que confiere autenticidad a nuestra respuesta, dandonos mandato, misi\u00f3n para ello y diciendonos lo que espera de nosotros.<\/p>\n<p><strong>\u00ad <\/strong><strong>2. Los signos de los tiempos<\/strong><\/p>\n<p>\u00abLa necesidad y los acontecimientos son maestros que Dios nos pro\u00adporciona\u00bb. Si los pobres son nuestros \u00abse\u00f1ores\u00bb, tenemos que servirles; si son nuestros \u00abmaestros\u00bb, tenemos que seguir sus lecciones.<\/p>\n<p>Servirles verdaderamente, seguir verdaderamente sus lecciones, ser\u00e1, pues y ante todo, estar atentos a sus verdaderas llamadas, a sus verdaderas necesidades, las de siempre y las de hoy, las de por todas partes y las de este pa\u00eds, esta regi\u00f3n, este ambiente, esta categor\u00eda de personas&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abM\u00faltiples son las formas de pobreza, m\u00faltiples tambi\u00e9n las formas de servicio, pero uno solo es el Amor que Dios infunde en las que ha llamado y reunido.\u00bb <\/em>(1,8).<\/p>\n<p>Y las Constituciones dicen tambi\u00e9n:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa Compa\u00f1\u00eda se mantiene disponible y \u00e1gil para responder a las necesidade.s nuevas y urgentes y a las inserciones que exigen\u00bb <\/em>(1, 9).<\/p>\n<p>En la conferencia anterior hemos visto las \u00abdominantes\u00bb de un aut\u00e9n\u00adtico servicio vicenciano en el \u00abhoy\u00bb de Dios y de los Pobres: atenci\u00f3n, sentido de la justicia, promoci\u00f3n integral&#8230;<\/p>\n<p>Pues bien, nuestra respuesta, nuestra \u00abobediencia\u00bb a las llamadas de los Pobres, tiene que poseer abundantemente, en la medida de lo posible, todas esas dirnensiones.<\/p>\n<h3><strong>B) \u00ab<strong><strong>Los pobres, nuestros amos y se\u00f1ores<\/strong><\/strong>\u00ab&#8230; y la pobreza<\/strong><\/h3>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00edan no interpelarnos, los pobres y el servicio a los pobres, de una manera especial en el terreno de nuestro compromiso de pobreza y de nuestra forma de vivir la pobreza?&#8230; \u00abTenemos que &#8216;ajustarnos&#8217; a los Pobres, \u00abdec\u00eda San Vicente&#8230; Tambi\u00e9n aqu\u00ed tenemos un ideal terriblemen\u00adte exigente, pero, una vez m\u00e1s y con toda lealtad, iluminadas por las Cons\u00adtituciones, tenemos que saber aprovechar esta ocasi\u00f3n de la Renovaci\u00f3n para dejar resonar en nuestro interior las interpelaciones que nos dirigen nuestros \u00abamos y se\u00f1ores\u00bb.<\/p>\n<p><strong>1. La pobreza de coraz\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Las Constituciones nos recuerdan ante todo que: <em>\u00abEsta pobreza (a la <\/em><em>que nos comprometemos) encuentra su plenitud en la pobreza del cora\u00ad<\/em><em>z\u00f3n\u00bb <\/em>(2, 7).<\/p>\n<p>Es de notar que esta pobreza del coraz\u00f3n \u2014de la que tantas cosas po\u00addr\u00edan decirse\u2014 se ve puesta inmediatamente en relaci\u00f3n con el servicio a los pobres: es que se trata de una pobreza de Hijas de la Caridad, y desde <em>ese <\/em>nivel interior, tiene que tener, prioritariamente, todas las \u00abse\u00f1ales\u00bb que han de permitirla traducirse en actitudes propias de \u00abla sierva de Cristo en los pobres\u00bb.<\/p>\n<p><em>\u2014 La paz del coraz\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n <em>m\u00e1s que una Hija de la Caridad necesita vivir en la paz del co\u00ad<\/em><em>raz\u00f3n e irradiarla en torno suyo?<\/em><\/p>\n<p>Creo que tenemos aqu\u00ed una de las motivaciones m\u00e1s profundas en la insistencia de los Fundadores en la <em>devoci\u00f3n a la Providencia. <\/em>Ve\u00edan a la Hija (le la Caridad en medio del mundo, y ah\u00ed la quer\u00edan, junto a los po\u00adbres. Ese es el terreno, el lugar \u2014\u00a1cu\u00e1ntas veces lo hemos dicho!\u2014 en que va a tener que vivir, esencialmente, la dura exigencia de una unidad ra\u00addical entre la entrega total y el servicio. Los pobres son amos terriblemen 11\u2022 exigentes: \u00bfc\u00f3mo proveer a tantas necesidades?&#8230; Por otra parte, nada de claustro, si no son las calles de la ciudad; ninguna otra clausura que la obediencia; no otras rejas que el temor de Dios&#8230; \u00bfC\u00f3mo vivir fiel\u00admente la entrega total pese a tantas dificultades de todo orden?&#8230;<\/p>\n<p>Pues bien, la forma que tienen las Hijas de la Caridad de \u00abhacer pro\u00adfesi\u00f3n\u00bb, ser\u00e1 ante todo y fundamentalmente \u00abesa confianza continua que tienen en la divina Providencia\u00bb. Desde el momento en que se hallan don\u00adde Dios las quiere, \u00bfc\u00f3mo no habr\u00edan de poner en El toda su confianza? Y los mismos pobres, \u00bfde qu\u00e9 tienen mayor necesidad si no es de ese clima, de paz que les permite \u00abesperar contra toda esperanza\u00bb?<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>Un coraz\u00f3n acogedor<\/em><\/p>\n<p>Somos conscientes de que el pobre \u00absabe acoger\u00bb&#8230; Conocedor de que necesita a los dem\u00e1s, comparte espont\u00e1neamente lo que tiene. Esta es una de las grandes lecciones que nos dan \u00abnuestros maestros\u00bb los pobres.<\/p>\n<p>No deja de ser impresionante que, en este magn\u00edfico p\u00e1rrafo, las Cons\u00adtituciones pongan inmediatamente en relaci\u00f3n la apertura al Esp\u00edritu y la apertura a los dem\u00e1s, a todos los dem\u00e1s. Es una ilustraci\u00f3n de la unidad de vida que deben tener las Hijas de la Caridad. <em>Para ellas, es una misma <\/em><em>cosa abrirse a Dios que abrirse a los pobres y poner a su &#8216;servicio <\/em>\u00absu persona, talentos, tiempo, trabajo, lo mismo que los bienes materiales, que consideran como patrimonio de los desheredados\u00bb (2, 7).<\/p>\n<p>\u00a1Bienaventurado el coraz\u00f3n pobre que sabe acoger, escuchar, dejarse instruir, hacerse profunda y totalmente disponible!<\/p>\n<p><strong>2. La pobreza que sabe compartir<\/strong><\/p>\n<p>Pasando a la pr\u00e1ctica de la pobreza, las Constituciones, una vez m\u00e1s, ponen el acento en la forma en que debe vivirse esa pobreza dentro de nuestra vocaci\u00f3n, y de manera especial en \u00absaber compartir\u00bb, <em>pero un saber compartir que lleva tambi\u00e9n consigo las caracter\u00edsticas de la vocaci\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>Empiezan por enunciar el principio del mismo: <em>\u00abCon el deseo de compartir la vida de los pobres (las Hijas de la Caridad) se esfuerzan por convertirse todos los d\u00edas a la pobreza evang\u00e9lica, tal y como la vivieron los Fundadores, ya que s\u00f3lo la <\/em><em>pr\u00e1ctica personal y colectiva de esa pobreza, podr\u00e1 dar un testimonio <\/em><em>aut\u00e9ntico.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Obs\u00e9rvese la invitaci\u00f3n a seguir las ense\u00f1anzas de los Fundadores en este punto fundamental y, al mismo tiempo, el lazo establecido con el servicio: \u00bfC\u00f3mo servir a los pobres sin ser pobres personal y comunitaria- mente?&#8230; \u00bfC\u00f3mo, a falta de ello, tener \u00abcr\u00e9dito\u00bb con los pobres?&#8230; \u00bfC\u00f3mo, a falta de ello, poder trabajar, de verdad, en su promoci\u00f3n integral, es decir, c\u00f3mo lograr no infundirles un coraz\u00f3n de ricos a medida que tra\u00adbajamos por mejorar humanamente su situaci\u00f3n?<\/p>\n<p>Y siguen algunas aplicaciones pr\u00e1cticas:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Sencillez de vida.<\/em><br \/>\nEs dar un \u00abestilo\u00bb a nuestro tren de vida, al comer, vertir, al \u00abhabitat\u00bb, etc\u00e9tera&#8230;<\/li>\n<li><em>La ley universal del trabajo.<\/em><br \/>\nAqu\u00ed, se hace hincapi\u00e9 en la solidaridad con los pobres:<\/p>\n<ul>\n<li>Solidaridad en la necesidad de ganarse la vida,<\/li>\n<li>solidaridades \u2014m\u00faltiples\u2014 en la aceptaci\u00f3n de \u00ablas condiciones profesionales, con sus dificultades e inseguridad, mientras dichas condiciones no se opongan a las ense\u00f1anzas de la Iglesia\u00bb. Esta frase final puede interpretarse de dos maneras:\n<ul>\n<li>denuncia de las condiciones inaceptables,<\/li>\n<li>rechazo de pactar con ellas y hacerse \u2014o incluso parecer\u2014 soli\u00addarios de lo que la conciencia cristiana no puede aceptar porque, lejos de promocionar aut\u00e9nticamente al hombre, no hace sino en\u00advilecerlo.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li><em>La puesta fraternal en com\u00fan de los bienes<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Sobre ella hablaremos despu\u00e9s.<\/p>\n<h3><strong>C) \u00abLos pobres, nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb&#8230; y la castidad<\/strong><\/h3>\n<p>\u00a1El coraz\u00f3n de una Hija de la Caridad! No puede uno menos de que\u00addar impresionado ante el pensamiento de todas las gracias recibidas por ese coraz\u00f3n, escogido para estar unido con el Coraz\u00f3n de Cristo y ser testigo de su ternura por los pobres. No puede uno menos de quedar im\u00adpresionado ante el pensamiento de tantos pobres como van a ser be\u00adneficiarios <em>de ese <\/em>coraz\u00f3n, que les est\u00e1 \u00abreservado\u00bb en nombre de Jesucristo, y de c\u00f3mo ese servicio va, por los dem\u00e1s, a colmo de felicidad propio coraz\u00f3n de la Hija de la Caridad, si verdaderamente es fiel a los compromisos tomados.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la Castidad, las Constituciones presentan algunos as\u00adpectos de lo que debe ser esa fidelidad de las Hijas de la Caridad:<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>La Castidad libera el coraz\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>No se trata tanto de un aspecto negativo como de una total disponi\u00adbilidad: as\u00ed se desprende inmediatamente por el hecho de que<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>La Castidad ensancha el coraz\u00f3n <\/em>a las dimensiones del Coraz\u00f3n de Cristo.<\/p>\n<p>La gran ley del amor es la totalidad, la universalidad: \u00abDel Hijo de Dios, las Hijas de la Caridad aprenden que no hay miseria alguna que pue\u00addan considerar como extra\u00f1a a ellas\u00bb (1, 8).<\/p>\n<p>Amar hasta ese punto al pobre, a todos los pobres, al pobre total, es algo que, de hecho, no es posible sino en Cristo y en su seguimiento. Una vez m\u00e1s, volvemos a encontrar la unidad de vida: \u00a1qu\u00e9 intimidad, qu\u00e9 &#8216;\u00f3smosis&#8217; debe darse entre el Coraz\u00f3n de Cristo y el nuestro para llegar a esto!<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>La Castidad, fuente de fecundidad espiritual<\/em><\/p>\n<p>Esta es otra de las paradojas evang\u00e9licas&#8230; Lo que humanamente podr\u00eda considerarse como una \u00abesterilidad\u00bb abre la puerta a una fecundidad mucho mayor y hace participar en la funci\u00f3n maternal de la Iglesia quien, a trav\u00e9s de su apostolado, no cesa de engendrar nuevos hijos para el Reino de Dios; no cesa de educarlos para que alcancen la edad adulta en Cristo.<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>La Castidad hace actual la Esperanza cristiana<\/em><\/p>\n<p>Es \u00e9sta, sin duda, la motivaci\u00f3n m\u00e1s radical de la Castidad consagrada, en el sentido de que, como tambi\u00e9n dicen las Constituciones,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abrealiza ya en este mundo la Alianza entre Dios y los hombres, cuyo pleno cumplimiento tendr\u00e1 lugar en el mundo futuro.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>Pero esta dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica adquiere una fuerza especial cuando se trata de dar testimonio de ella ante los que m\u00e1s necesidad tienen de Esperanza. La pobreza, la falta de Esperanza es una de las m\u00e1s terribles carencias, ya sea porque desemboque, sin m\u00e1s, en la desesperaci\u00f3n, ya porque la verdadera Esperanza se vea destronada por otras \u00abesperanzas\u00bb que, aun siendo positivas en cierta medida y sin dejar de tener con ella alguna relaci\u00f3n, s\u00f3lo podr\u00e1n, sin embargo, alcanzar su pleno significado y su plena realizaci\u00f3n en esa Esperanza verdadera que parecen ignorar.<\/p>\n<h2><strong>III.- Referencia a la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h2>\n<p>Dec\u00edamos ayer que muchos, en nuestros d\u00edas \u2014de lo que hemos de ale\u00adgrarnos\u2014 quieren servir a los pobres; muchos, efectivamente \u2014y esto ha de alegrarnos m\u00e1s\u2014 los sirven y hasta consagran o dedican su vida a servirlos, <em>cada uno con un estilo.<\/em><\/p>\n<p>Y a\u00f1ad\u00edamos que, por consiguiente, lo que importa es que las Hijas de la Caridad los sirvan como Hijas de la Caridad.<\/p>\n<p>En esta v\u00edspera de la Renovaci\u00f3n en la que cada una de ustedes repetir\u00e1 al Se\u00f1or que se da a El \u00aben la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad\u00bb y \u00abcon\u00adforme a sus Constituciones y Estatutos\u00bb, cada una, tambi\u00e9n, debe integrar <em>e <\/em>interiorizar m\u00e1s todav\u00eda esa referencia a la Compa\u00f1\u00eda, que \u2014repit\u00e1moslo\u2014 no es que venga a a\u00f1adirse a las otras dos referencias que hemos contem\u00adplado, sino sencillamente a comunicarles su peculiaridad de \u00abentrega total para el servicio a los pobres\u00bb, propia de las Hijas de la Caridad, de los miembros de la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Tratemos de explicarlo mejor, para permitirles reflexionar en ello.<\/p>\n<h3><strong>A) El sentido de pertenencia a la Compa\u00f1ia<\/strong><\/h3>\n<p><strong>1. En el plano general<\/strong><\/p>\n<p>En la primera parte de las Constituciones, leemos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLas Hermanas son conscientes de que obran como miembros de la Compa\u00f1\u00eda <\/em>y <em>de que es ella quien las env\u00eda\u00bb <\/em>(1, 17).<\/p>\n<p>En realidad, esto no es sino una aplicaci\u00f3n de lo que va a decirse acer\u00adca de la admisi\u00f3n en la Compa\u00f1\u00eda, en el momento de la entrada al Seminario:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; Es el resultado de un compromiso mutuo: la postulante pide su admisi\u00f3n para vivir el ideal vicenciano seg\u00fan las Constituciones y Estatutos, y la Compa\u00f1\u00eda, por medio de la autoridad competente, la declara admitida con derechos y deberes\u00bb <\/em>(3, 9).<\/p>\n<p>Bajo este lenguaje, un tanto \u00e1rido, se perfila toda una vida.<\/p>\n<p>Dios m\u00edo, me doy a Ti en la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad&#8230; En adelante, pues, en todo y por todas partes, esta <em>opci\u00f3n fundamental <\/em>impreg\u00adnar\u00e1 mi ser y mi hacer. No se trata de cosa distinta a mi vocaci\u00f3n cristiana: un conjunto de circunstancias, interiores y exteriores, me han hecho com\u00adprender, hacerme consciente de que T\u00fa me llamabas a vivir esa vocaci\u00f3n cristiana, a realizarla, con otras, en la familia espiritual de San Vicente de Pa\u00fal y Santa Luisa de Marillac.<\/p>\n<p>Yo personalmente y todas unidas, tenemos que crecer todos los d\u00edas en la fidelidad a tu proyecto sobre la Compa\u00f1\u00eda en el seno de la Iglesia. Porque la Compa\u00f1\u00eda no es algo que se nos da ya \u00abhecho\u00bb de antemano; ni tampoco algo que permanece exterior a nosotras. Ha de irse construyendo todos los d\u00edas a base de nuestra fidelidad, sin cesar renovada, a la llamada que un d\u00eda escuchamos; a base de nuestra coherencia, nuestra cohesi\u00f3n en las con\u00advicciones que constituyen nuestra identidad dentro de la iglesia.<\/p>\n<p><strong>2. En el plano de la comunidad local<\/strong><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLa comunidad local&#8230; permite a la Compa\u00f1\u00eda estar presente all\u00ed donde cada Hija de la Caridad, unida a sus Compa\u00f1eras, realiza su vocaci\u00f3n\u00bb <\/em>(3, 44).<\/p>\n<p>Ni que decir tiene que esta referencia a la comunidad local no tiene sen\u00adtido ni alcance sino en la medida en que es un reflejo concreto de la refe\u00adrencia a la Compa\u00f1\u00eda y, por lo tanto, en la medida en que dicha comunidad vive la referencia a la Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p>Pero bueno ser\u00e1 que, a este respecto, pongamos de relieve c\u00f3mo se ma\u00adnifiesta esta dimensi\u00f3n en el campo de los consejos evang\u00e9licos. Al mismo tiempo, podremos profundizar en las implicaciones comunitarias que tiene esta vida seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>Castidad <\/em>y <em>vida comunitaria<\/em><\/p>\n<p>Acerca de este punto, las Constituciones dicen sencillamente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00ab&#8230; encuentran un apoyo fraternal en la amistad <\/em>y <em>caridad, en el ser:- <\/em><em>de su comunidad\u00bb <\/em>(2, 6).<\/p>\n<p>Esta frase tan breve dice mucho y, sin duda, deja sobreentender mucho m\u00e1s. Por otra parte, tenemos tambi\u00e9n en las Constituciones que la castidad exige la superaci\u00f3n de cierta soledad del coraz\u00f3n. Sabemos muy bien que se trata de una soledad (y no de un aislamiento) para una plenitud; que se trata de amar m\u00e1s, de amar mejor, de amar sin reservas. Y as\u00ed como la cas\u00adtidad de la Hija de la Caridad desemboca en la Misi\u00f3n y el Servicio a los Pobres, del mismo modo \u2014y siempre en relaci\u00f3n con dicho servicio\u2014 desem\u00adboca tambi\u00e9n en la vida fraterna. Rec\u00edprocamente, la vida fraterna aporta a la castidad los cimientos de una amistad humana y de un comuni\u00f3n en Cristo-Servidor, cuya Misi\u00f3n las Hijas de la Caridad van a proseguir juntas.<\/p>\n<p><em><em>\u2014 <\/em>Pobreza <\/em>y <em>vida comunitaria<\/em><\/p>\n<p>Como ya hemos dicho, las Constituciones hacen hincapi\u00e9 en el saber compartir:<\/p>\n<ul>\n<li>puesta en com\u00fan de los bienes de la Compa\u00f1\u00eda que tienen a su uso,<\/li>\n<li>corresponsabilidad en la administraci\u00f3n y la utilizaci\u00f3n de dichos bie\u00adnes, bajo la dependencia de los superiores y seg\u00fan el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda,<\/li>\n<li>puesta en com\u00fan de todo lo que reciben como miembros de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda y de todos los bienes procedentes del trabajo as\u00ed como de pen\u00adsiones de vejez o invalidez procedentes de un derecho adquirido por prestaci\u00f3n de trabajo,<\/li>\n<li>utilizaci\u00f3n de los bienes personales y sus rentas en \u00abobras p\u00edas\u00bb y evitando toda actitud que pueda, en este aspecto, perjudicar a la vida comunitaria (desigualdades, manifestaci\u00f3n de propiedad).<\/li>\n<li><em>Obediencia <\/em>y <em>pida computarla<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p>Sin duda es en este terreno de la obediencia donde aparece con mayor claridad la referencia a la Compa\u00f1\u00eda:<\/p>\n<ul>\n<li>Autoridad y obediencia llevan a una b\u00fasqueda en com\u00fan y a una aceptaci\u00f3n humilde y leal de la voluntad de Dios.<\/li>\n<li>Autoridad y obediencia se viven como un servicio que une a todas las Hermanas en un clima de confianza v de di\u00e1logo.<\/li>\n<li>En Fe, las hermanas obedecen a los superiores, y \u00e9stos aceptan el deber de guiarlas y tomar las decisiones finales.<\/li>\n<li>La disponibilidad ayuda a las hermanas a superar sus propias opi\u00adniones y sus propios intereses&#8230; y permite a la Compa\u00f1\u00eda desempe\u00f1ar los servicios que tiene encomendados.<\/li>\n<li>En un clima de entendimiento y de di\u00e1logo, las decisiones que hayan de tomarse en los planos individual y local deber\u00e1n ser ratificadas por los Superiores responsables (1, 17). En efecto, el compromiso como Hijas de la Caridad es fundamental y cualquier opci\u00f3n que tengan que tomar habr\u00e1 de serlo en funci\u00f3n de aqu\u00e9l, porque en la persona de cada una es la Compa\u00f1\u00eda toda la queda comprometida.<\/li>\n<\/ul>\n<h3><strong>B) Vivir el esp\u00edritu de la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>Si es cierto que la castidad, la, pobreza y la obediencia de una Hija de la Caridad tienen que ostentar las se\u00f1ales caracter\u00edsticas de su vocaci\u00f3n, quiere esto decir que en ellas han de poder encontrarse los acentos de hu\u00admildad, sencillez y caridad que constituyen su esp\u00edritu. Tambi\u00e9n desde es\u00adte punto de vista existe cierta manera, cierto estilo, que ha de impregnar esa vida seg\u00fan los consejos evang\u00e9licos de una Hija de la Caridad. Por ejemplo, tenemos esta expresi\u00f3n de Santa Luisa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abY porque la obediencia puede observarse de diversas maneras, mc ha parecido que, para ser tal <\/em>y <em>como Dios nos la pide, era necesario <\/em><em>obedecer con gran sencillez y humildad\u00bb <\/em>(Escr. ed. fr. p. 850).<\/p>\n<p>Sin querer forzar demasiado las cosas, creo que podr\u00edamos hacer un paralelo, una aproximaci\u00f3n, entre:<\/p>\n<p><strong>1. La Castidad y la Sencillez de las Siervas de los Pobres<\/strong><\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n Santa Luisa la que, a prop\u00f3sito de la castidad, dice:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEs una virtud, oh Dios m\u00edo, que honra la unidad y simplicidad de vuestro Ser y que, desasiendo el alma de todos los afectos que po\u00addr\u00edan dividirla, la pone en la v\u00eda de la uni\u00f3n \u00edntima con vuestra divi\u00adnidad\u00bb <\/em>(ed. fr. p. 848).<\/p>\n<p>I.a Sencillez como la Castidad se ponen con frecuencia en relaci\u00f3n con la idea de \u00abtransparencia\u00bb, que hace el comportamiento \u00abinteligible a todos\u00bb: nada complicado, nada afectado, nada oscuro, nada equ\u00edvoco&#8230;<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo podr\u00eda no ser sencillo un coraz\u00f3n totalmente entregado a Dios y a los dem\u00e1s? &#8230; Y \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda no ir recto hacia Dios y hacia los dem\u00e1s un coraz\u00f3n sencillo?<\/p>\n<p><strong>2.- La Pobreza y la Humildad de las Siervas<\/strong><\/p>\n<p>l.a cosa no puede ser m\u00e1s evidente trat\u00e1ndose de la pobreza del coraz\u00f3n. Ahora bien, es esa pobreza del coraz\u00f3n la que es esencial, la que confiere todo su sentido, toda su plenitud a los dem\u00e1s actos y actitudes de pobreza.<\/p>\n<p>Es necesaria mucha humildad para aceptar el depender de otros, para aceptar un estilo de vida sin ning\u00fan brillo a los ojos del mundo, para llegarse hasta los pobres como \u00abpobre\u00bb, para reconocer y aceptar la propia indigencia. La humildad, dicen las Constituciones, \u00ablas acerca (a las Hijas <em>rle <\/em>la Caridad) al pobre y las mantiene ante \u00e9l en actitud de siervas\u00bb (2, 3). Y en el Reglamento de Angers leemos:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abRecordar\u00e1n que han nacido pobres,&#8217; que deben vivir como pobres, por amor al Pobre de los pobres, Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, y que, en condici\u00f3n de tales, deben ser extremadamente humildes y res\u00adpetuosas con todo el mundo\u00bb <\/em>(C. XIII, 541).<\/p>\n<p><strong>3.- La Obediencia y el Amor de las Siervas<\/strong><\/p>\n<p>Lo hemos dicho Ya: \u00bfqu\u00e9 significa, en definitiva, la obediencia de las Hijas de la Caridad sino un amor totalmente disponible para responder a las llamadas de los Pobres?<\/p>\n<p>Si hay un punto que merezca retener nuestra atenci\u00f3n en la v\u00edspera de la Renovaci\u00f3n, es sin duda el de esa disponibilidad: Escuchemos a Santa Luisa:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abEs la obediencia la que obliga a las Hijas de la Caridad a aceptar gustosas los cambios de lugares, de personas y de empleos que los Superiores les ordenen, y a estar en todo momento dispuestas para .ir\u2022por todas partes y con aquellas de sus Hermanas que se les quieran se\u00f1alar. Es \u00e9sta una disposici\u00f3n que se halla, necesariamente, vincula\u00adda con el designio que tuvo Dios al establecer su Compa\u00f1\u00eda, ya que sin ella no podr\u00edan ni dar a Dios la gloria que su bondad quiere sacar, ni hacer el servicio que deben a los Pobres\u00bb <\/em>(Escr. ed. fr. p. 851).<\/p>\n<p><strong>C) La fidelidad a las Constituciones<\/strong><\/p>\n<p>No es necesario que desarrollemos este punto, puesto que, pr\u00e1cticamente, ha constituido el objeto de estas dos charlas, en las que hemos hablado, por una parte, del servicio a los Pobres seg\u00fan las Constituciones y, por otra, de los Consejos Evang\u00e9licos seg\u00fan esas mismas Constituciones.<\/p>\n<p>Sin embargo, aun cuando estos dos puntos sean primordiales, quedan todos los dem\u00e1s de los que no hemos hablado. Me permito citar de nuevo la nota que la SCRIS ha a\u00f1adido como final:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>\u00abLas presentes Constituciones, as\u00ed como los Estatutos que siguen, cons\u00adtituyen el derecho propio de la Compa\u00f1\u00eda de las Hijas de la Caridad. Deben, pues, ser fielmente observadas por todas las hermanas, que las considerar\u00e1n como la expresi\u00f3n de la voluntad de DiOs sobre ellas\u00bb&#8230;<\/em><\/p>\n<p>S\u00ed, una vez m\u00e1s podemos repetir la f\u00f3rmula tan bella y exacta de San Vicente:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">\u00abson un compendio del Evangelio, acomodado al uso que m\u00e1s nos conviene para unirnos a Jesucristo y responder a sus designios.\u00bb<\/p>\n<p>Terminemos, como har\u00e1n ustedes ma\u00f1ana al pronunciar la f\u00f3rmula de los votos, pidiendo ya desde ahora la gracia de la fidelidad por Jesucristo Crucificado y la intercesi\u00f3n de Mar\u00eda Inmaculada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las Constituciones sit\u00faan los votos de castidad, pobreza y obediencia de las Hijas de la Caridad. en relaci\u00f3n con Jesucristo y la manera espec\u00edfica en la que est\u00e1n llamadas a seguirle m\u00e1s de cerca y &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/castidad-pobreza-y-obediencia-segun-las-constituciones-de-las-hijas-de-la-caridad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":401146,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[199],"tags":[],"class_list":["post-53481","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Castidad, pobreza y obediencia seg\u00fan las Constituciones de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/castidad-pobreza-y-obediencia-segun-las-constituciones-de-las-hijas-de-la-caridad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Castidad, pobreza y obediencia seg\u00fan las Constituciones de las Hijas de la Caridad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Las Constituciones sit\u00faan los votos de castidad, pobreza y obediencia de las Hijas de la Caridad. en relaci\u00f3n con Jesucristo y la manera espec\u00edfica en la que est\u00e1n llamadas a seguirle m\u00e1s de cerca y ... 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