{"id":52969,"date":"2015-05-06T04:01:57","date_gmt":"2015-05-06T02:01:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/11\/la-doctrina-sobre-la-virgen\/"},"modified":"2016-07-26T17:29:02","modified_gmt":"2016-07-26T15:29:02","slug":"la-doctrina-sobre-la-virgen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-sobre-la-virgen\/","title":{"rendered":"La doctrina sobre la Virgen"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/virgen-maria.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-47504\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/07\/virgen-maria-242x300.jpg?resize=242%2C300\" alt=\"virgen-maria\" width=\"242\" height=\"300\" \/><\/a>Hay dos modos fundamentales de reflexionar sobre el conte\u00adnido doctrinal de la Medalla Milagrosa:<\/p>\n<ul>\n<li><em>partir de la misma Medalla <\/em>y ver cu\u00e1l es el significado de cada uno de sus s\u00edmbolos o signos: un m\u00e9todo que podr\u00edamos llamar inductivo;<\/li>\n<li><em>o partir de lo que la Biblia <\/em>y <em>la Iglesia dicen de Mar\u00eda <\/em>y ver c\u00f3mo eso que dicen est\u00e1 expresado en la Medalla Milagrosa: un m\u00e9todo que podr\u00edamos llamar deductivo.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En este art\u00edculo nos limitaremos a este \u00faltimo m\u00e9todo: a lo que la Biblia y la Iglesia dicen de Mar\u00eda y a c\u00f3mo lo expresa gr\u00e1ficamente la Medalla Milagrosa. Hemos le\u00eddo en Jean Guitton que la Medalla Milagrosa contiene \u00abuna imagen y una alegor\u00eda del pensamiento global de la Iglesia sobre la Madre de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>El pensamiento de la Iglesia sobre la Madre de Cristo nace de la Sagrada Escritura, que es el libro de la Iglesia, el que los cat\u00f3licos recibimos de ella y leemos seg\u00fan su interpretaci\u00f3n y que, antes que nada, es norma para la fe de la Iglesia y para su magisterio. A partir de la Biblia la Iglesia hace su trabajo de reflexi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Dice Karl Rahner que \u00abla teolog\u00eda es necesariamente antro\u00adpolog\u00eda y, en \u00e9sta, mariolog\u00eda\u00bb. Porque, al tratar de la Virgen Mar\u00eda, lo primero que comienzan pregunt\u00e1ndose los te\u00f3logos, es <em>si Mar\u00eda puede ser objeto de fe. <\/em>Y la pregunta viene a cuento de que, cuando se trata de fe, se trata de suyo, exclusivamente, del Dios \u00fanico. Hacer teolog\u00eda es precisamente hablar de Dios.<\/p>\n<p>Esta pregunta sobre Mar\u00eda presupone otra pregunta sobre el hombre: \u00bfExiste una teolog\u00eda del hombre, en cuanto que hablar de Dios desemboque de alguna manera en hablar del hombre?<\/p>\n<p>Es evidente que s\u00ed. En la misma profesi\u00f3n de fe en Dios (hablamos del Dios cristiano), incluida por supuesto en ella, hay una teolog\u00eda del hombre. Porque Dios no s\u00f3lo crea al hombre, sino que se le revela, le hace su interlocutor y amigo. No s\u00f3lo trata con \u00e9l por medio de la creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la Alianza. Se da a s\u00ed mismo al hombre. Es m\u00e1s, se ha hecho hombre. La teolog\u00eda de Dios es, a la vez, la teolog\u00eda de la exaltaci\u00f3n del hombre, exaltaci\u00f3n que revierte en alabanza de Dios.<\/p>\n<p>Ese hombre, revelado en Dios, es un hombre solidario. Porque Dios, uno y trino, lo crea a su imagen y semejanza. Y porque ese Dios, al hacerse hombre por la Virgen Mar\u00eda, se mete en la familia, la raza, la comunidad humana. Los hombres dependemos unos de otros en lo biol\u00f3gico, en lo social, en lo cultural, pero tambi\u00e9n para nuestra salvaci\u00f3n, en la vida y en la muerte. Y as\u00ed existe un orden salv\u00edfico, querido por Dios, en el que todos dependen de todos y nadie es insignificante para los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>Si esto es as\u00ed porque Dios lo ha querido as\u00ed, la teolog\u00eda, al hablar de la obra de Dios en el hombre, de que los hombres dependen unos de otros en la historia de la salvaci\u00f3n, debe hablar de los hombres y debe hablar, entre los hombres, de la Virgen Mar\u00eda, dado que tuvo y tiene una influencia especial\u00admente intensa en esa obra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Teolog\u00eda, antropolog\u00eda y mariolog\u00eda est\u00e1n imbricadas y unidas. Dios se ha hecho hombre. El ser humano predilecto de Dios es Mar\u00eda. Mar\u00eda nos remite siempre al amor a Dios y al amor al hombre. Por eso no es s\u00f3lo la madre de Dios, sino tambi\u00e9n es la madre del hombre. Y al alabarla a ella, glorifica\u00admos al Dios que en su Verbo hecho hombre se ha acercado a nosostros al nacer de la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente, cuando se habla de la Virgen Mar\u00eda, sue\u00adlen plantearse <em>tres cuestiones fundamentales: <\/em>Si es necesario desarrollar un tratado especial sobre mariolog\u00eda, qu\u00e9 lugar ocupar\u00eda ese posible tratado dentro del conjunto teol\u00f3gico y cu\u00e1l es el principio fundamental de la mariolog\u00eda. A las dos primeras cuestiones respondi\u00f3 de hecho el Concilio Vaticano II, primero al rechazar un esquema independiente sobre la Virgen Mar\u00eda, y segundo al situar a \u00abla bienaventurada Virgen Mar\u00eda, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia\u00bb. El cap\u00edtulo VIII de la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia result\u00f3 un documento sobrio y vigoroso aplaudido al final por la inmensa mayor\u00eda de los conciliares. Es una base s\u00f3lida y clara para toda la teolog\u00eda mariana y un fuerte punto de partida para toda discusi\u00f3n ecum\u00e9nica.<\/p>\n<p>Por <em>principio fundamental de la mariolog\u00eda <\/em>se entiende \u00abaquel pensamiento clave, aquella perspectiva b\u00e1sica que hace com\u00adprensibles y unifica todas las declaraciones de la mariolog\u00eda\u00bb (MIchael Schmaus), \u00abuna afirmaci\u00f3n fundamental acerca de Mar\u00eda de donde se deriven, como por s\u00ed mismas, todas las proposiciones que la fe cat\u00f3lica reconoce sobre ella\u00bb (Karl Rahner).<\/p>\n<p>Hay multiplicidad de opiniones sobre la identidad de ese principio fundamental: Mar\u00eda la madre de Dios, la nueva Eva, la plenamente redimida, el prototipo de la Iglesia, la madre de la Iglesia, la madre universal, la madre del Cristo total, la madre corredentora, la madre esposa, la socia del Redentor, etc., etc. El \u00faltimo en terciar ha sido Leonardo Boff con su original propuesta de \u00ablo femenino como principio organizador de la teolog\u00eda mariana\u00bb; su libro \u00abEl rostro materno de Dios\u00bb describe de manera muy interesante las diversas estaciones, hasta siete, del camino recorrido por la reflexi\u00f3n eclesial sobre el principio fundamental de la mariolog\u00eda.<\/p>\n<p>Parece ser que la maternidad divina (no s\u00f3lo biol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n por el \u00abs\u00ed\u00bb de su fe obediente y libre) es la verdad mariana m\u00e1s aceptada como principio fundamental. \u00abEs el que mejor cumple las exigencias de un principio fundamental y el que mejor se adecua con la conciencia constante de la Iglesia en su fe y su teolog\u00eda. El incluye los elementos contenidos en los dem\u00e1s principios sugeridos, es el que mejor carga los acentos en conformidad con la importancia hist\u00f3rico-salv\u00edfica de Mar\u00eda y el que se mantiene m\u00e1s cercano a la realidad mariol\u00f3gica sobriamente considerada&#8230; De esta maternidad pueden dedu\u00adcirse las dem\u00e1s declaraciones sobre Mar\u00eda que formaliter o fundamentaliter se hallan en la Escritura&#8230; y que logran su sentido salv\u00edfico y su peso en virtud del principio de la materni\u00addad&#8230; Adem\u00e1s, en \u00e9l se halla el punto de apoyo para la devoci\u00f3n mariana, as\u00ed como para su legitimidad y para se\u00f1alar sus l\u00edmites\u00bb (Schmaus).<\/p>\n<p>Sobre esto, sin embargo, nos agrada sobremanera el pensa\u00admiento de Karl Rahner acerca de Mar\u00eda <em>como la perfecta redimida y, por tanto, como la realizaci\u00f3n concreta del cristiano perfecto <\/em>(Karl Rahner, Mar\u00eda Madre del Se\u00f1or, Herder, 1967).<\/p>\n<p>Comienza Karl Rahner pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 es con exactitud el cristianismo perfecto. <em>El cristianismo <\/em>es la obra de Dios vivo en nosotros, lo que \u00e9l nos da. Y lo que \u00e9l nos da es El mismo, que viene al hombre y act\u00faa en el hombre por su gracia. M\u00e1s en concreto: el amor de Dios a los hombres, el amor de los hombres a Dios, e, incluido en este \u00faltimo, el amor al pr\u00f3jimo (cf. Karl Rahner, \u00abAmar a Jes\u00fas, amar al hermano\u00bb, Sal Terrae, 1983).<\/p>\n<p>Partiendo de aqu\u00ed, <em>el cristianismo perfecto <\/em>consiste:<\/p>\n<ul>\n<li>en la recepci\u00f3n de ese don de Dios con una libertad imbuida de gracia, en acogerlo con todo el ser;<\/li>\n<li>en la educaci\u00f3n perfecta entre profesi\u00f3n y vida personal: que lo \u00edntimo se haga patente y que lo patente exprese lo \u00edntimo;<\/li>\n<li>y en la dedicaci\u00f3n sin reservas a la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s, pues el cristianismo s\u00f3lo ser\u00e1 perfecto cuando se realice como tal en todas las personas y tiempos.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Seg\u00fan eso la Virgen Mar\u00eda es la realizaci\u00f3n concreta del cristiano perfecto: porque es la pura recepci\u00f3n de Dios que aparece en Jesucristo; porque es la plena correlaci\u00f3n entre la misi\u00f3n salv\u00edfica externa y la vida personal; y porque es la irradiaci\u00f3n e influencia de la gracia de cada uno en servicio desinteresado por la salvaci\u00f3n de los dem\u00e1s. Karl Rahner concluye un tanto exaltado: \u00abConsideradas as\u00ed las cosas, apare\u00adce realmente claro que Mar\u00eda es la perfecta cristiana; es, en cierta manera, la realizaci\u00f3n concreta y representativa de la redenci\u00f3n en su forma m\u00e1s perfecta. Por eso mismo es tambi\u00e9n el ser m\u00e1s noble entre todos los redimidos y, a la vez, el ejemplar de toda perfecci\u00f3n. En ella se manifiesta, en cierto modo, el significado de Iglesia; gracia, redenci\u00f3n y salvaci\u00f3n de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Y concluye asimismo, m\u00e1s tarde, en dos pensamientos que nosotros sentimos muy vivamente: Primero, Mar\u00eda <em>est\u00e1 de nuestra parte. <\/em>Es nuestra mediadora junto a Jesucristo, pero permaneciendo uno de nosotros y representando lo que noso\u00adtros mismos debemos ser ante Cristo. Nunca alcanzaremos su dignidad y santidad, pero \u00ablo que Mar\u00eda posee, en \u00faltima instancia debe ser tambi\u00e9n nuestro; lo que ella es, debemos llegar a serlo nosotros: desde este punto de vista es nuestra Medianera&#8230;\u00bb. Y segundo: por esto, por esta significaci\u00f3n suya como medianera y por su uni\u00f3n con nosotros como mera criatura perteneciente a la familia humana, <em>nos es tan entra\u00f1a\u00adble: <\/em>\u00abpor eso la amamos, por eso tenemos con ella una confian\u00adza que casi podr\u00eda parecer demasiado humana&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Nos hemos detenido en este aspecto de \u00abMar\u00eda como la perfecta cristiana\u00bb porque nos parece que es una linea latente en el desarrollo que haremos posteriormente de Mar\u00eda en la Biblia y de los tres Novenarios sobre la Medalla Milagrosa.<\/p>\n<p>Es inevitable reflexionar ahora sobre <em>las causas y las l\u00edneas del desarrollo de la doctrina sobre Mar\u00eda en la vida de la Iglesia. <\/em>Tenemos que hacerlo, una vez m\u00e1s, esquem\u00e1ticamente, pues aqu\u00ed no se pretende ninguna exposici\u00f3n exhaustiva, sino s\u00f3lo orientar por un lado a los iniciados e introducir por otro a todos en una visi\u00f3n sencilla y clara de la doctrina eclesial acerca de Mar\u00eda. De paso veremos, y es muy importante, que este desa\u00adrrollo une \u00edntimamente a Mar\u00eda con Cristo y con la Iglesia.<\/p>\n<p><em>Las causas <\/em>han sido principalmente tres: la necesidad y el deso de conocer a Cristo, la necesidad y el deso de conocer a la mujer que Dios prefiri\u00f3 y la experiencia de la Iglesia. En primer lugar, quien busca a Cristo encuentra con \u00e9l a Mar\u00eda, como los pastores de Bel\u00e9n. Y todo conocimiento de Mar\u00eda nos remite a Cristo. Como un ejemplo claro, pensemos que hasta su virgini\u00addad personal se puede llamar \u00abuna prerrogativa de Cristo\u00bb. Y cuando llamamos a Mar\u00eda Madre de Dios, estamos llamando Dios a Cristo. Y cuando proclamamos la Asunci\u00f3n de Mar\u00eda, contribuimos a que no se desvanezca la fe en la Resurrecci\u00f3n de Cristo. Todas las afirmaciones sobre Mar\u00eda nos hacen conocer y defender mejor los elementos de fe que se refieren a Cristo. Quiz\u00e1 por eso se la ha llamado \u00abvencedora de las herej\u00edas\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>En segundo lugar, la Virgen Mar\u00eda es la mujer \u00abbendita entre las mujeres\u00bb, la elegida para madre de Dios, la colmada de gracia. Los seres humanos, tan acomplejados por la calamidad existencial y cotidiana, ten\u00edamos que volvernos a mirarla con sorpresa y admiraci\u00f3n, un poco busc\u00e1ndonos y encontr\u00e1ndo\u00adnos a nosotros mismos, llegando muchas veces a comprensi\u00adbles exageraciones, como aquella del \u00abnumquam satis\u00bb. La Iglesia ha velado, sin embargo, para que la efervescencia no se desbordara, pero el inter\u00e9s por esta mujer admirable es perfec\u00adtamente leg\u00edtimo.<\/p>\n<p>Por fin, la experiencia que la Iglesia (todos nosotros) ha vivido a lo largo de los siglos acerca de esta mujer y de su influencia en la santidad, en la evangelizaci\u00f3n, en todo lo relativo a la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb de este mundo ha sido tan obvia y tan intensa, que ser\u00eda imposible no entregarse a su conocimiento y culto.<\/p>\n<p><em>Las l\u00edneas de desarrollo <\/em>de la doctrina mariol\u00f3gica las expone tan condensada y acertadamente el cardenal Garrone en su librito \u00abMar\u00eda ayer y hoy\u00bb (Narcea, 1978), que nos limitamos a transcribir lo que \u00e9l dice:<\/p>\n<p>La primera, la m\u00e1s fundamental, que tiene con el Evangelio su entronque m\u00e1s formal, es la l\u00ednea de la <em>maternidad divina. <\/em>Todo el desarrollo parte de ah\u00ed. Este t\u00edtulo de Mar\u00eda es pr\u00e1cticamente el primero que se inscribe como objeto formal de fe en el cuadro de las grandes batallas cristol\u00f3gicas de los primeros siglos y en la consagraci\u00f3n suprema de los Concilios. A partir de aqu\u00ed se impuso poco a poco el t\u00edtulo de \u00abMadre de los hombres\u00bb. Ha sido el alma de la oraci\u00f3n antes de ser admitido expresamente por la teolog\u00eda. Hoy nos es tan familiar que nos extra\u00f1ar\u00eda este retraso si no tuvi\u00e9ramos en cuenta la importan\u00adcia en este punto de la experiencia de la Iglesia, que vivi\u00f3 primero lo que anunci\u00f3 despu\u00e9s, y si no midiera tambi\u00e9n la importancia primordial del t\u00edtulo de \u00abMadre de Dios\u00bb. Quedan a\u00fan muchos caminos abiertos para que la \u00abmaternidad divina y humana\u00bb manifieste sus consecuencias.<\/p>\n<p>La segunda l\u00ednea del desarrollo parte de la <em>virginidad de Mar\u00eda. <\/em>Esta perrogativa toma muy de cerca al mismo Cristo. Por lo cual, contrariamente a lo que se pudiera prever, pero conforme a la l\u00f3gica profunda de los hechos, a partir de la virginidad, la piedad y despu\u00e9s la reflexi\u00f3n cristiana, estudia\u00adron, descubrieron y admiraron, progresivamente, la santidad de Mar\u00eda. Descubierta en las fuentes del Evangelio, en la anunciaci\u00f3n particularmente, deduciendo las consecuencias normales de la vocaci\u00f3n \u00fanica de la Madre de Jes\u00fas, admirando con lucidez cada d\u00eda m\u00e1s perfecta la verdadera naturaleza de esta santidad arraigada en la fe, la Iglesia ha llegado a com\u00adprender que no pudo haber en ella sombra alguna. La defini\u00adci\u00f3n de la Inmaculada Concepci\u00f3n fue para la Iglesia, una vez eliminados los escr\u00fapulos teol\u00f3gicos, el reconocimiento triunfal de su fe vivida, m\u00e1s que un nuevo documento. Finalmente, lo mismo sucedi\u00f3 en la proclamaci\u00f3n del dogma de la Asunci\u00f3n, vivida y celebrada antes de ser definida, suprema consumaci\u00f3n de una vocaci\u00f3n tan alta, m\u00e1s dificil de aceptar sin la Asunci\u00f3n que con ella.<\/p>\n<p>La tercera linea a\u00fan est\u00e1 en estudio: es lo que expresa la palabra <em>mediaci\u00f3n. Se <\/em>trata de decir c\u00f3mo y por qu\u00e9 caminos, ya sea por el de la intercesi\u00f3n o por otro modo, coopera la Virgen activa y eficazmente en la realizaci\u00f3n de la Redenci\u00f3n. Algunas expresiones han conseguido ya con el uso cierto derecho para el que los te\u00f3logos exigen estudio y reflexi\u00f3n; se ha llamado a la Virgen \u00abcorredentora\u00bb. Pero los te\u00f3logos miden todo el peso de una afirmaci\u00f3n que, aparentemente, pondr\u00eda a Mar\u00eda al mismo nivel de su Hijo o har\u00eda de ella otra mediadora al lado del \u00fanico mediador. La fe y la teolog\u00eda reconocen a Mar\u00eda una funci\u00f3n absolutamente \u00fanica en la Redenci\u00f3n, pero queda a\u00fan mucho trabajo por hacer.<\/p>\n<p>\u00bfHabr\u00eda que considerar como cuarta l\u00ednea la que abri\u00f3 Pablo VI en la tercera sesi\u00f3n del Concilio Vaticano II, al proclamar a Mar\u00eda <em>Madre de la Iglesia? <\/em>Este t\u00edtulo, hasta ahora poco frecuente, est\u00e1 relacionado con lo que hab\u00eda sido el objeto esencial de la b\u00fasqueda conciliar. El mismo papa coment\u00f3 su decisi\u00f3n: la Virgen debe ser el punto de partida de las b\u00fasque\u00addas futuras en relaci\u00f3n con todas las anteriores&#8230;<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">(\u00abFuera de plaza\u00bb y a modo de nota, dir\u00e9 \u00abmi\u00bb bibliograf\u00eda sobre la Virgen Mar\u00eda. He le\u00eddo, del todo a veces, o al menos hojeado, libros importantes, algunos voluminosos: Roschini, Schmaus, Laurentin, Dillenschneider, Mc Hugh, Congar, Brown-Donfried-Fitzmyer-Reumann&#8230; He le\u00eddo otros libros menores pero admirables: Max Thurian, Deis, Galot, Rouet, Bojorge, Miguel Rubio, Rafael Ortega&#8230; Pero me quedo, libros tanto para el coraz\u00f3n como para el pensamiento, con estos libritos que considero algo as\u00ed como cl\u00e1sicos:<\/p>\n<ul>\n<li>La Madre del Se\u00f1or, Romano Guardini, Guadarrama, escri\u00adto en 1955.<\/li>\n<li>La Virgen Mar\u00eda, Jean Guitton, Patmos, en 1949.<\/li>\n<li>Mar\u00eda Madre del Se\u00f1or, Karl Rahner, Herder, en 1953. Mar\u00eda ayer y hoy, Gabriel Mar\u00eda Garrone, Narcea, en 1978. Mar\u00eda en la vida actual de la Iglesia. Jos\u00e9 A. de Aldama,<\/li>\n<li>Hechos y Dichos, en 1964.<\/li>\n<li>\u00bfY qu\u00e9 ser\u00eda de aquel librito del P. Eugenio Escribano, que se titulaba algo as\u00ed como \u00abEl alma de la Virgen Mar\u00eda\u00bb, que sin duda aliment\u00f3 la piedad mariana de muchos seminaristas en las d\u00e9cadas de los 40 y 50 y que parec\u00eda realmente un cl\u00e1sico? Lo he buscado sin encontrarlo&#8230; Para la tradici\u00f3n mariana en la C. M. y en las Hijas de la Caridad., es insustituible el estudio del P. Andr\u00e9 Dodin, \u00abEl culto a Mar\u00eda y la experiencia religiosa de San vicente de Pa\u00fal\u00bb, aparecido en Vincentiana, 1975-4, y en Anales, mayo 1975. Am\u00e9n de los libros de R. Laurentin y colaboradores: \u00abCatherine Labour\u00e9 et la Medaille Miraculeuse\u00bb, \u00abProces de Catherina\u00bb, \u00abVie authentique de Catherine Labou\u00adr\u00e9\u00bb \u2014con traducci\u00f3n abreviada de este \u00faltimo en Ed. Ceme, 1984\u2014.<\/li>\n<li>Para una panor\u00e1mica breve y actualizada sobre la doctrina mariana en general, mejor que el libro \u00abQuien es la Virgen Mar\u00eda\u00bb, de la Sociedad Mariol\u00f3gica Espa\u00f1ola, Ed. de Espirituali\u00addad, 1982, el excelente libro \u00abEl misterio de Mar\u00eda\u00bb, de Jos\u00e9 Mar\u00eda Carda Pitarch, Sociedad de Educaci\u00f3n Atenas, 1984.<\/li>\n<li>Y, por supuesto, dos referencias insustituibles: El cap\u00edtulo VIII de la Lumen Gentium, y la \u00abMarialis Cultus\u00bb de Pablo VI, 2 de febrero de 1974).<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ha quedado expuesta, de alguna manera, una visi\u00f3n del \u00abpensamiento global de la Iglesia sobre la Madre de Cristo\u00bb. Esta visi\u00f3n global, tambi\u00e9n queda dicho, se encuentra funda\u00admentalmente en los textos b\u00edblicos que se refieren a Mar\u00eda. En el cap\u00edtulo siguiente desarrollaremos el contenido mariol\u00f3gico de dichos textos b\u00edblicos. Y seguiremos la exposici\u00f3n que de ellos hace el Concilio Vaticano II en los n\u00fameros 55-59 de la Lumen Gentium. As\u00ed es como los presenta:<\/p>\n<p>La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento y la venerable Tradici\u00f3n muestran en forma cada vez m\u00e1s clara el oficio de la madre del Salvador en la econom\u00eda de la salva\u00adci\u00f3n y, por as\u00ed decirlo, lo muestran ante los ojos.<\/p>\n<p>ANTIGUO TESTAMENTO<\/p>\n<p>Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de la salvaci\u00f3n, en la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo al mundo. Estos primeros documentos, tal como son le\u00eddos bajo la luz de una ulterior y m\u00e1s plena revelaci\u00f3n, iluminan cada vez con mayor claridad la figura de la, mujer Madre del Redentor:<\/p>\n<ul>\n<li>Gn 3, 15:\u00a0ella misma, bajo esta luz, es insinuada prof\u00e9ti\u00adcamente en la promesa de victoria sobre la serpiente, dada a nuestros primeros padres ca\u00eddos en pecado;<\/li>\n<li>Is 7, 14 Miq 5, 2-3 Mt 1, 22-23: as\u00ed tambi\u00e9n, ella es la Virgen que concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz a un Hijo, cuyo nombre ser\u00e1 Em\u00admanuel;<\/li>\n<li>Sof 3, 11-13: ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Se\u00f1or, que de El esperan la salva\u00adci\u00f3n;<\/li>\n<li>Sof 3, 14-18: en fin, con ella, excelsa Hija de Si\u00f3n, tras larga espera de la promesa, se cumple la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva econom\u00eda, cuando el Hijo de Dios asumi\u00f3 de ella la naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne.<\/li>\n<\/ul>\n<p>NUEVO TESTAMENTO<\/p>\n<p>El Padre de las Misericordias quiso que precediera a la encarnaci\u00f3n la aceptaci\u00f3n por parte de la Madre predestinada, para que, as\u00ed como la mujer contribuy\u00f3 a la muerte, as\u00ed tambi\u00e9n contribuyera a la vida. Lo cual vale de forma eminente de la Madre de Jes\u00fas, que difundi\u00f3 en el mundo la vida misma que renueva todas las cosas. Por eso no es extra\u00f1o que entre los Santos Padres fuera com\u00fan llamar a la Madre de Dios toda santa e inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Esp\u00edritu Santo y hecha una nueva criatura.<\/p>\n<p><em>Inmaculada y santa, madre y cooperadora<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Lc 1, 28,\u00a0Lc 1, 38: Enriquecida <em>desde el primer instante de su concepci\u00f3n <\/em>con esplendores de santidad del todo singular, la Virgen nazarena es saludada por mandato de Dios como <em>llena de gracia, <\/em>y ella responde al enviado celestial: \u00abHe aqu\u00ed la es\u00adclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en m\u00ed seg\u00fan su pala\u00adbra\u00bb. As\u00ed Mar\u00eda, hija de Ad\u00e1n, aceptando la palabra divina, <em>fue hecha Madre de Jes\u00fas, <\/em>y abrazando la voluntad salv\u00edfica de Dios con generoso coraz\u00f3n y sin el impedimento de pecado alguno, <em>se consagr\u00f3 totalmente <\/em>a s\u00ed mis\u00adma, cual esclava del Se\u00f1or, a la persona y a la obra de su Hijo&#8230; no como un mero instru\u00admento pasivo, sino como una <em>cooperadora a la salvaci\u00f3n humana por libre fe y obediencia&#8230;<\/em><\/li>\n<\/ul>\n<p><em>Vida oculta de jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p><em>La uni\u00f3n de la Madre con el Hijo en la obra de la salvaci\u00f3n <\/em>se manifiesta desde el momento de la concepci\u00f3n virginal de Cristo hasta su muer\u00adte:<\/p>\n<ul>\n<li>Lc 1,\u00a0 41-45: en primer lugar, cuando Mar\u00eda se dirige a toda prisa a <em>visitar a Isabel, <\/em>es saludada por ella a causa de su fe en la salvaci\u00f3n prometida y el precursor salt\u00f3 de gozo en el seno de su madre;<\/li>\n<li>Lc 2, Mt 1, 18-25: <em>y en la Navidad, <\/em>cuando la Madre de Dios, llena de alegr\u00eda, muestra a los pastores y a los Magos a su Hijo primog\u00e9nito, que, lejos de disminuir su integridad personal, la consagr\u00f3;<\/li>\n<li>Lc 2,\u00a0 34-35: y cuando, ofrecido el rescate de los pobres, <em>lo present\u00f3 al Se\u00f1or, <\/em>oy\u00f3 al mismo tiempo a Si-me\u00f3n que anunciaba que el hijo ser\u00eda signo de contradicci\u00f3n y que una espada atravesar\u00eda el alma de la madre para que se manifestasen los pensamientos de muchos corazones;<\/li>\n<li>Lc 2, 41-51: al Ni\u00f1o Jes\u00fas, <em>perdido y buscado con dolor, <\/em>sus padres lo hallaron en el templo, ocupado en las cosas que pertenec\u00edan a su Padre, y no entendieron su respuesta. Mas su Madre con\u00adservaba en su coraz\u00f3n, medit\u00e1ndolas, todas estas cosas.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>Ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas<\/em><\/p>\n<p>En la vida p\u00fablica de Jes\u00fas, <em>su Madre aparece significativamente:<\/em><\/p>\n<ul>\n<li>Jn 2, 1-11: Ya al principio, durante <em>las bodas de Can\u00e1 de Galilea, <\/em>movida a misericordia, consigui\u00f3 por su intercesi\u00f3n, el comienzo de los milagros de Jes\u00fas Mes\u00edas.<\/li>\n<li>Lc 2, 19 y 51, Mc 3, 35, Lc 11, 27-28: En el decurso de la predicaci\u00f3n de su Hijo, recibi\u00f3 las palabras con las que, elevando el Reino de Dios por encima de los motivos y v\u00ednculos de la carne y de la sangre, proclam\u00f3 <em>bienaventurados a los que o\u00edan y observaban la palabra de Dios como ella lo hac\u00eda fielmente.<\/em><\/li>\n<li>Jn 19, 25, Jn 19, 26-27: As\u00ed tambi\u00e9n la Virgen Mar\u00eda avanz\u00f3 en la peregrinaci\u00f3n de la fe y mantuvo fielmente la uni\u00f3n con su Hijo <em>hasta la Cruz, <\/em>en donde, no sin designio divino, se mantuvo de pie, se condoli\u00f3 vehementemente con su Unig\u00e9nito y se asoci\u00f3 con coraz\u00f3n maternal a su sacrificio, consintiendo con amor en la inmolaci\u00f3n de la v\u00edctima engendrada por ella misma, y, por fin, <em>fue dada como Madre al disc\u00edpulo <\/em>por el mismo Cristo Jes\u00fas moribundo en la Cruz, con estas palabras: \u00ab\u00a1Mujer, he ah\u00ed a tu hijo!\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>Despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n<\/em><\/p>\n<p>Como Dios no quiso manifestar solamente el sacramento de la salvaci\u00f3n humana antes de derramar el Esp\u00edritu prometido por Cristo,<\/p>\n<p>Hech 1, 14: vemos a los ap\u00f3stoles antes del d\u00eda de Pente\u00adcost\u00e9s <em>perseverar un\u00e1nimemente en la oraci\u00f3n con las mujeres, y Mar\u00eda la Madre de Jes\u00fas, y los hermanos de \u00e9ste, y a Mar\u00eda implorando con sus ruegos el don del Esp\u00edritu Santo, <\/em>quien ya la hab\u00eda llenado con su sombra en la anuncia\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ap 12, Ap 19, 16: Finalmente, la Virgen Inmaculada, preserva\u00adda inmune de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida terrena, fue ASUNTA en cuerpo y alma a la gloria celestial y enaltecida por el Se\u00f1or como REINA del universo, para que se asemejara m\u00e1s plenamente a su Hijo, Se\u00f1or de los que dominan y vencedor del pecado y de la muerte.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay dos modos fundamentales de reflexionar sobre el conte\u00adnido doctrinal de la Medalla Milagrosa: partir de la misma Medalla y ver cu\u00e1l es el significado de cada uno de sus s\u00edmbolos o signos: un m\u00e9todo &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-sobre-la-virgen\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":140536,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[8],"tags":[261],"class_list":["post-52969","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-virgen-maria","tag-jean-guitton"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>La doctrina sobre la Virgen - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-doctrina-sobre-la-virgen\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"La doctrina sobre la Virgen - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Hay dos modos fundamentales de reflexionar sobre el conte\u00adnido doctrinal de la Medalla Milagrosa: partir de la misma Medalla y ver cu\u00e1l es el significado de cada uno de sus s\u00edmbolos o signos: un m\u00e9todo ... 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