{"id":52967,"date":"2015-05-14T05:01:57","date_gmt":"2015-05-14T03:01:57","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/11\/simbolismo-y-religiosidad-popular\/"},"modified":"2016-07-26T17:29:00","modified_gmt":"2016-07-26T15:29:00","slug":"simbolismo-y-religiosidad-popular","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/simbolismo-y-religiosidad-popular\/","title":{"rendered":"Simbolismo y religiosidad popular"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/05\/vmilagrosa.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-145098\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/05\/vmilagrosa-300x225.jpg?resize=300%2C225\" alt=\"vmilagrosa\" width=\"300\" height=\"225\" \/><\/a>No es posible hablar hoy de la Medalla Milagrosa sin reflexionar sobre los importantes aunque complicados temas del simbolismo y de la religiosidad popular. Porque la Medalla Milagrosa pertenece de lleno al mundo simb\u00f3lico y, por lo mismo, pertenece a la religiosidad popular.<\/p>\n<h2><strong>1. La condici\u00f3n simb\u00f3lica del hombre<\/strong><\/h2>\n<p>Todas las culturas y religiones subrayan la condici\u00f3n sim\u00adb\u00f3lica del hombre: no s\u00f3lo en cuanto que utiliza cont\u00ednuamen\u00adte s\u00edmbolos, sino que adem\u00e1s los genera.<\/p>\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 significa el t\u00e9rmino s\u00edmbolo? \u00abEs una realidad compleja en la que se re\u00fanen dos significados provenientes de \u00f3rdenes distintos de la realidad&#8230; es una realidad compleja en la que una parte captable sensiblemente nos hace presente otra parte de naturaleza no sensible\u00bb.<\/p>\n<p>Naturalmente que para eso se requiere que haya un mundo superior habitando las realidades de este mundo. El hombre, esp\u00edritu realizado corporalmente, es el centro de comunicaci\u00f3n de esos dos mundos, el \u00abs\u00edmbolo originario\u00bb, donde la realidad invisible toma su figura visible m\u00e1s acusada, y desde donde se contagia a todo el mundo restante confiri\u00e9ndole una nueva dimensi\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>2. Sacramentalidad de la condici\u00f3n humana<\/strong><\/h2>\n<p>A esto lo podemos llamar tambi\u00e9n sacramentalidad de la condici\u00f3n humana, es decir, la capacidad que tiene el hombre de expresar y hacer presente en su mundo y de una manera simb\u00f3lica una realidad absolutamente superior a \u00e9l, transcen\u00addente, con la que sin embargo tiene relaci\u00f3n. Para ello se ayudar\u00e1, primordialmente, de la imaginaci\u00f3n entendida como \u00abpoder creador por el que el hombre se anticipa a los datos y los <em>deforma, <\/em>los transfigura, d\u00e1ndoles significaci\u00f3n m\u00e1s profunda y alta\u00bb. Leonardo Boff, en su librito \u00abLos sacramentos de la vida\u00bb, describe bella y sugeridamente este mundo sacramental cuan\u00addo nos habla del sacramento de la vida, de la colilla, del pan, de la vela de navidad, de la historia de la vida, del profesor de ense\u00f1anza primaria, de la casa&#8230;<\/p>\n<p>Juan Mart\u00edn Velasco, en un estudio de su libro \u00abLa religi\u00f3n en nuestro mundo\u00bb (S\u00edgueme), desarrolla la sacramentalidad como elemento constitutivo no s\u00f3lo de la condici\u00f3n humana, sino de toda existencia religiosa y por tanto de la fe cristiana.<\/p>\n<p>Todas las religiones de la humanidad comportan lo que llamamos acciones sacramentales. El hombre religioso cree en una realidad transcendente, pero, para contactar con ella desde su condici\u00f3n corporal, necesita la mediaci\u00f3n de lo simb\u00f3lico. \u00abEl cuerpo humano tiene una funci\u00f3n ambivalente en las relaciones: por una parte sus gestos, sus miradas, sus palabras, son el veh\u00edculo transmisor, las <em>ventanas <\/em>que comunican con el patio interior del alma; pero, de otra parte, la materia corporal es un aislante, opaca en muchas ocasiones la tragedia o la serenidad de la vida interior. S\u00f3lo cuando el hombre, por medio de muchos gestos simb\u00f3licos, abre las <em>puertas <\/em>del esp\u00edritu, resulta factible el encuentro personal con el otro\u00bb (Rafael Ortega, \u00abOasis del peregrino\u00bb, Ed. Tr\u00edpode, Caracas). Si los gestos simb\u00f3licos son necesarios para el encuentro humano, mucho m\u00e1s necesarios son los s\u00edmbolos para el encuentro con Dios. Con esa mediaci\u00f3n de los s\u00edmbolos, llena el hombre de significado los acontecimientos m\u00e1s significativos de su existencia: nacimiento, paso a la madurez, matrimonio, vida comuni\u00adtaria, muerte&#8230;<\/p>\n<p>Lo mismo pasa con el cristianismo. En contraste con las religiones naturales o de orientaci\u00f3n \u00abcosmobiol\u00f3gica\u00bb (los pueblos primitivos) y con las religiones \u00abm\u00edsticas\u00bb (orientales preferentemente), la sacramentalidad cristiana es de tipo prof\u00e9\u00adtico, es decir, subraya eminentemente en su simbolismo lo personal, lo hist\u00f3rico y lo comunitario: \u00abLa sacramentalidad prof\u00e9tica subraya el car\u00e1cter personal de todo simbolismo reli\u00adgioso; su referencia a la conciencia y a la existencia; instaura una nueva dimensi\u00f3n, ausente en otras formas de simbolismo religioso: la dimensi\u00f3n hist\u00f3rica, por su referencia a la vida del sujeto; y fortalece como consecuencia la dimensi\u00f3n comunita\u00adria\u00bb (Mart\u00edn Velasco, <em>o. c.).<\/em><\/p>\n<p>Naturalmente el sacramento fundamental del cristianismo es Cristo Jes\u00fas como revelaci\u00f3n definitiva de Dios al hombre. Por eso el sacramento es <em>memoria: <\/em>no s\u00f3lo recuerdo, sino tambi\u00e9n actualizaci\u00f3n del acontecimiento salv\u00edfico originario: la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<h2>3. <strong>Simbolismo <\/strong>y <strong>pensamiento<\/strong><\/h2>\n<p>Es importante, en orden al simbolismo y en orden a la religiosidad popular, tan acusadamente simb\u00f3lica y tan acusa\u00adda de pobreza conceptual, detenerse, aunque sea esquem\u00e1tica\u00admente, en el simbolismo como \u00abmatriz\u00bb de pensamiento. Tam\u00adbi\u00e9n aqu\u00ed seguimos a Juan Mart\u00edn Velasco en otros estudios del libro citado.<\/p>\n<p>Los s\u00edmbolos no s\u00f3lo constituyen la realidad m\u00e1s caracter\u00eds\u00adtica del universo religioso, sino que aparecen como generado\u00adres de raz\u00f3n, de orden y de inteligibilidad en el ejercicio de la existencia. En primer lugar, <em>\u00ababre al hombre el horizonte en que se hace posible el ejercicio de la raz\u00f3n y el pensamiento\u00bb. <\/em>Es decir, desvela un mundo no evidente en el plano de la experiencia inmediata, el mundo de la realidad transcendente. S\u00f3lo contan\u00addo con ese mundo se puede interpretar la realidad natural, que, sin \u00e9l, nada le dir\u00eda al hombre m\u00e1s all\u00e1 de lo puramente biol\u00f3gico. El simbolismo religioso le da <em>qu\u00e9 pensar <\/em>al hombre, le abre posibilidades de pensamiento.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, ese simbolismo <em>\u00abofrece el material del que se alimenta la raz\u00f3n, hace presentes los grandes temas de que vive constantemente el pensamiento\u00bb. <\/em>As\u00ed los grandes temas del cos\u00admos: paso del tiempo, sucesi\u00f3n de las estaciones, fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, seres celestes, fecundidad, agua, fuego, etc. Y los grandes temas de la vida: nacimiento, vida, muerte, destino, sexo, comunidad, etc. Y el que hayan sucedido otras formas de pensamiento, de ninguna manera significa que lo simb\u00f3lico ya no tenga vigencia en la cultura actual.<\/p>\n<p>Han sucedido, efectivamente, otras formas de pensamiento. <em>El mito, <\/em>por ejemplo, que es una variedad de s\u00edmbolo y que parece ser un primer intento de elaboraci\u00f3n de la simple aprehensi\u00f3n simb\u00f3lica. <em>Y la teolog\u00eda, <\/em>que constituye el t\u00e9rmino del desarrollo racional de la misma. Pero, no obstante, cada vez que al hombre moderno le preocupan sus dimensiones m\u00e1s profundas, reaparecen los grandes temas simb\u00f3licos del destie\u00adrro, la nostalgia, la inquietud, la liberaci\u00f3n, la plenitud&#8230;<\/p>\n<h2><strong>4. La religiosidad popular, religiosidad incombustible<\/strong><\/h2>\n<p>El simbolismo nos lleva de la mano al tema de la religiosidad popular, pues en ella alcanza su expresi\u00f3n m\u00e1s explosiva y abarcadora. Uno de los temas m\u00e1s ambiguos, m\u00e1s cuestionados y cuestionadores, m\u00e1s preocupantes, m\u00e1s actuales y de m\u00e1s dif\u00edcil soluci\u00f3n pastoral.<\/p>\n<p>Hagamos un poco de historia, sirvi\u00e9ndonos principalmente de un estudio de Jos\u00e9 Luis Gonz\u00e1lez M. en la revista \u00abChristus\u00bb, n. 567.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>La edad media<\/em><\/h3>\n<p>En la alta edad media aparece ya constituy\u00e9ndose el con\u00adjunto de las pr\u00e1cticas religiosas que se extienden por toda la cristiandad. Es una mezcla de elementos provenientes del paga\u00adnismo precristiano, de los pueblos b\u00e1rbaros convertidos, de costumbres jud\u00edas, todo ello amalgamado por una experiencia global cristiana. Van y vienen nuevas devociones, el pueblo elige sus santos, se adoptan dimensiones nuevas de la existen\u00adcia cristiana (vgr., la imagen humana de Cristo y de Mar\u00eda en el per\u00edodo g\u00f3tico) y en ocasiones esa religiosidad popular expresa su protesta contra una Iglesia demasiado mundana y enrique\u00adcida o contra el poder de los poderosos opresores. De todos modos, \u00ablos de arriba\u00bb no captan en esa religiosidad popular una forma disidente de su versi\u00f3n religiosa oficial (aunque probablemente lo era) y la religiosidad popular vive una exis\u00adtencia tranquila.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>Humanismo, reforma y contrarreforma<\/em><\/h3>\n<p><em>El humanismo, <\/em>al retornar a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica, no s\u00f3lo a\u00f1oraba el pasado. Intentaba tambi\u00e9n construir un modo de ser hombre, libre de las tutelas religiosas. Para ello rompe con la Escol\u00e1stica, tiene que chocar con la Iglesia y termina desde\u00ad\u00f1ando el sentir y vivir religioso del pueblo. Para Erasmo, por ejemplo, la Sagrada Escritura y la pr\u00e1ctica de las virtudes de Cristo son monopolio del hombre culto. Las costumbres y tradiciones religiosas populares no tienen sentido, constituyen la religi\u00f3n de los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>La <em>Reforma <\/em>exacerba la impugnaci\u00f3n de la religiosidad popular. Si el hombre se salva por la sola fe, el intento de buscar la salvaci\u00f3n por unas pr\u00e1cticas devocionales es casi blasfemo. Se suprimen los espacios religiosos, se elimina la veneraci\u00f3n a la Virgen, los santos y los difuntos, se ofrece casi exclusivamen\u00adte la Escritura. El pueblo, en consecuencia, se siente inc\u00f3modo. Por eso surgi\u00f3, sintom\u00e1ticamente, el movimiento campesino de Tom\u00e1s Muntzer, que sigue a Lutero al principio, pero luego se distancia pretendiendo lograr el Reino de Dios para el pueblo pobre y sencillo. En uno de sus Art\u00edculos fundamentales, el movimiento se lamentaba de que, habiendo redimido Cristo a todos con su sangre, se siguiera considerando siervos a los campesinos. Aquel movimiento fue aniquilado m\u00e1s por revolu\u00adcionario que por campesino. Y es que en la religiosidad popular suele darse un \u00abproyecto social\u00bb, aunque no siempre se explici\u00adta. Desde aquello, \u00ablas turbas y los pobres ser\u00e1n, para Lutero, peores enemigos a\u00fan que el Papado\u00bb.<\/p>\n<p>La <em>Contrarreforma <\/em>(respuesta cat\u00f3lica a la reforma protes\u00adtante) se preocupa de la religiosidad popular por dos razones muy distintas: por su debilidad ante los ataques protestantes y por la resistencia que opone a las definiciones y normas de Trento. La valora asimismo contradictoriamente: alaba su de\u00advoci\u00f3n a Mar\u00eda y a los santos como baluarte contra el protes\u00adtantismo, pero la critica y quiere \u00abreformarla\u00bb. El pueblo se resiste porque no entiende, por ejemplo, que no deba trabajar en domingo cuando la mies lo exige, o que tenga que renunciar al car\u00e1cter festivo de sus celebraciones religiosas por el hecho de alg\u00fan escarceo amoroso adicional. Y as\u00ed comienza a esbozar\u00adse oficialmente el problema de la religiosidad popular. Se habla, como siempre desde entonces, de la \u00abignorancia\u00bb religiosa en que vive el pueblo y que provoca su resistencia \u00aba los sacerdo\u00adtes y a sus libros\u00bb.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>Ilustraci\u00f3n, capitalismo y marxismo<\/em><\/h3>\n<p><em>La Ilustraci\u00f3n <\/em>(en medio de ella ocurre el acontecimiento de la Medalla Milagrosa) fue un movimiento cultural europeo de los siglos XVII y XVIII, que pretend\u00eda inundar la vida humana con las luces de la raz\u00f3n, disipando las tinieblas del dogma y de la autoridad. Continuando la alegor\u00eda, lo primero que hizo fue calificar a la Iglesia Cat\u00f3lica de \u00aboscurantista\u00bb, cosa la m\u00e1s evidente para ellos al enjuiciar la religiosidad popular.<\/p>\n<p>La Ilustraci\u00f3n tuvo su versi\u00f3n cat\u00f3lica, es decir, muchos cat\u00f3licos, sobre todo cl\u00e9rigos, se hacen ilustrados. <em>Y <\/em>la empren\u00adden con la religiosidad popular, afectada de paganismo, igno\u00adrancia religiosa, sensualidad y afectividad exterior. Pretenden entonces improvisar una pastoral de urgencia a base de transformar esa religiosidad en nombre de una interiorizaci\u00f3n bajo el control de la raz\u00f3n. Esta pastoral obtiene cierto \u00e9xito, pero la religiosidad popular sigue resisti\u00e9ndose y a veces \u00abtoma un giro ya sea de religi\u00f3n de combate, ya de religi\u00f3n paralela hasta la clandestinidad\u00bb (B. Plongeron). Caso t\u00edpico fue el de las rome\u00adr\u00edas, contra las que el clero ilustrado ten\u00eda muchas reservas, pues no pod\u00eda entender la condensaci\u00f3n de significados aparen\u00adtemente contradictorios de la religiosidad popular. \u00abLo cierto es que en su romer\u00eda el pueblo integra funcionalmente su fe cristiana (misa y procesi\u00f3n), sus creencias naturalistas (recoge hierbas o aguas con ciertos supuestos poderes) y su necesidad social de fiesta y comercio (danzas y feria local)\u00bb.<\/p>\n<p>Parece que el pueblo tiene su l\u00f3gica, otra l\u00f3gica. No ve la necesidad de escoger entre \u00abcontrarios\u00bb mientras ambos fun\u00adcionen y le permitan vivir. No compite en ortodoxia, se limita a hacer un camino donde fe y lucha por la vida forman unidad. Para \u00e9l, verdadero no es lo que tiene coherencia l\u00f3gica, sino lo que ofrece fuerza vital para vivir y avanzar si se puede, o al menos para sobrevivir.<\/p>\n<p>A la mitad del siglo XIX la Ilustraci\u00f3n se ramifica en dos sistemas te\u00f3rico-pr\u00e1cticos que a\u00fan hoy se disputan la configu\u00adraci\u00f3n del futuro de la humanidad: el capitalismo liberal y el marxismo. Como los dos piensan, equivocadamente, que la revoluci\u00f3n popular es la expresi\u00f3n del absoluto dominio de la Iglesia sobre el pueblo, se desbocan en la cr\u00edtica de esa religiosi\u00addad.<\/p>\n<p><em>El Capitalismo, <\/em>como liberalismo te\u00f3rico, tendr\u00e1 como ideal el hombre capaz de pensar por s\u00ed mismo, de actuar con libertad y de reclamar y ejercer todos sus derechos. La libertad se prueba sobre todo en la elecci\u00f3n de los gobernantes y en la iniciativa comercial sin restricciones. Su objeci\u00f3n a la religiosi\u00addad popular radicar\u00e1 en que est\u00e1 sometida a una Raz\u00f3n Supe\u00adrior y a la autoridad eclesi\u00e1stica. Pero el quid de la cuesti\u00f3n ser\u00e1 m\u00e1s bien que el mecanismo capitalista se atascar\u00eda si no consegu\u00eda crear un p\u00fablico consumidor.<\/p>\n<p>Como el liberalismo capitalista es ya t\u00e9cnica (la Ilustraci\u00f3n era s\u00f3lo ciencia), la Iglesia ensaya respuestas pastorales m\u00e1s t\u00e9cnicas y organizadas. Las principales fueron el Movimiento Lit\u00fargico (Dom G\u00e9ranger, 1805-1875), para devolver al pue\u00adblo un culto dignificado y participable, y el Movimiento B\u00edblico (P\u00edo X, 1835-1914), para devolver al pueblo la verdadera fuente de su piedad.<\/p>\n<p>Ambos movimientos pretend\u00edan dar a la religiosidad popu\u00adlar bases de objetividad y racionalidad para contrarrestar su exceso de subjetivismo y sentimantalismo. Evidentemente tu\u00advieron \u00e9xito, pues la liturgia se renov\u00f3 en muchos monasterios y parroquias y se multiplicaron los c\u00edrculos b\u00edblicos. Adem\u00e1s alcanzaron su m\u00e1ximo reconocimiento en el Concilio Vaticano II (1962-1965) con la reforma lit\u00fargica postconciliar y la corriente b\u00edblica universalizada por el culto y por nuevas formas de catequesis. Sin embargo \u00abla religiosidad popular sigue intacta. Se dir\u00eda que el pueblo no parece estar excesiva\u00admente necesitado de la objetividad y racionalidad que las \u00e9lites le ofrecen. De hecho una gran parte del pueblo sigue al margen de tales reformas; y aquellos sectores que han participado con gusto en ellas, siguen plenamente insertos en las pr\u00e1cticas de la religiosidad popular\u00bb.<\/p>\n<p>El <em>Marxismo <\/em>\u00abno trata tanto de explicar razonablemente el mundo cuanto de transformarlo en mundo razonable y justo\u00bb; no pone el acento en que el hombre piense por s\u00ed mismo, sino en que libere al hombre y al mundo de la enajenaci\u00f3n o alienaci\u00f3n que sufre. Para el marxismo la religiosidad popular es la expresi\u00f3n m\u00e1xima de la alienaci\u00f3n humana. Y la Iglesia es alienante porque mantiene al pueblo de tal manera dependien\u00adte de instancias superiores, que le impide incorporarse militan\u00adtemente al proceso de transformaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>Era claro que el pueblo cristiano no estaba preparado para esa militancia. No era tan claro, ni mucho menos, que la religiosidad popular fuera la expresi\u00f3n m\u00e1xima de alienaci\u00f3n del hombre. Pero la Iglesia tambi\u00e9n quiso responder al reto marxista en el campo de la transformaci\u00f3n social. As\u00ed Le\u00f3n XIII dio impulso al compromiso cristiano en sindicatos y partidos pol\u00edticos (Rerum Novarum, 1891) y Pio X potenci\u00f3 la Acci\u00f3n Cat\u00f3lica (Ubi Arcano, 1922). Si los Movimientos lit\u00fargico y B\u00edblico intentaban contrarrestar lo que la religiosidad popular pod\u00eda tener de subjetiva y sentimental, los Movimientos de Acci\u00f3n Cat\u00f3lica quer\u00edan descontar lo que pod\u00eda tener de m\u00edtica y alienante, dotando a la fe popular de eficacia hist\u00f3rica. Sus alcances fueron ciertos, pero limitados e insuficientes.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>El neorracionalismo de nuestros d\u00edas<\/em><\/h3>\n<p>Curiosamente la religiosidad popular no fue preocupaci\u00f3n directa del Concilio Vaticano II. Ni siquiera su nombre aparece una sola vez en todos sus documentos. Lo que s\u00ed aparece en todos ellos es la tentaci\u00f3n de \u00abracionalidad\u00bb. Y con ello respald\u00f3 cierta corriente teol\u00f3gico-pastoral muy contraria a la religiosi\u00addad popular, \u00abuna actitud de <em>post-religiosidad-popular <\/em>que parte de la suposici\u00f3n simple de que la religiosidad popular es degra\u00addante, y por consiguiente falta de vigor suficiente para enfren\u00adtar el futuro de la Iglesia en el mundo actual. Tachada de utilitarista, m\u00e1gica y supersticiosa (eco tard\u00edo de la cr\u00edtica de la Ilustraci\u00f3n), se la sentencia a desaparecer. Si se trata de dar a la experiencia cristiana racionalidad, objetividad y eficacia, mejor apostar por una inversi\u00f3n pastoral en la formaci\u00f3n de \u00e9lites ilustradamente militantes\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n de los que \u00e9ramos sacerdotes j\u00f3venes cuando el Concilio no fuimos en alguna medida iconoclastas de la religio\u00adsidad popular? La ignorancia religiosa del pueblo era la mayor calamidad de la Iglesia, hab\u00eda que educarlo si era educable y, si no, mejor dejarlo a su suerte. Nos quedar\u00edamos con el \u00abpusillus grex\u00bb. Hoy, despu\u00e9s de Medell\u00edn, Puebla, la Evangel\u00fc Nuntian\u00addi, la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, recordamos con cierta verg\u00fcenza aquellos a\u00f1os ilusionados pero inexpertos. Porque \u00abes muy probable que no haya habido en la historia de la Iglesia un per\u00edodo en el que tan sistem\u00e1tica y t\u00e9cnicamente (desde la teolog\u00eda y la pastoral) se haya despreciado, postergado, atacado e intentado erradicar la religiosidad popular como en las dos d\u00e9cadas que van de 1950 a 1970\u00bb.<\/p>\n<p>Pero, antes de intentar alguna visi\u00f3n pastoral de este pro\u00adblema, \u00abconceptualicemos\u00bb otro poco tratando de precisar qu\u00e9 es la religiosidad popular y distinguir, dentro de todo lo que con esa expresi\u00f3n se designa muchas veces, lo que es popular y lo que no tiene nada de popular. Importante distinci\u00f3n para nuestra pastoral. En medio de denominaciones distintas (reli\u00adgiosidad popular, piedad popular, catolicismo popular, religi\u00f3n del pueblo, etc.), en medio de distintos enfoques y descripciones de cada una de esas denominaciones, elegimos la explicaci\u00f3n que sigue.<\/p>\n<h2><strong>5. Religiosidad popular, religiosidad popularizada, religi\u00f3n oficial<\/strong><\/h2>\n<p>Juan Mart\u00edn Velasco, en el libro citado, habla de religiosidad popular y religiosidad popularizada como ingredientes de la expresi\u00f3n religiosa del pueblo. Pero s\u00f3lo la popular es aut\u00e9nti\u00adca. La popularizada, como su nombre lo dice, ha venido de fuera para entrar en el pueblo, a veces sin confundirse, pero a veces amalgamada de forma pervertidora con la popular.<\/p>\n<p>LA RELIGIOSIDAD POPULAR tiene mucho que ver con lo tradicional y folkl\u00f3rico en la mejor acepci\u00f3n de esta palabra, con el canto popular, la danza popular, la sabidur\u00eda popular, los usos y costumbres populares. Como rasgos m\u00e1s relevantes, tiene al pueblo por sujeto, es eminentemente participable y solidaria, es exuberante en imaginaci\u00f3n (simbolismo) y en emoci\u00f3n, recurre a relatos y leyendas maravillosas, se desquita muchas veces de las f\u00f3mulas estrechas que le quieren imponer mediante la cr\u00edtica, frecuentemente burlesca. Con todo lo cual refleja como un espejo las insatisfacciones y los anhelos de una comunidad. Insatisfacciones y anhelos que, en muchos lugares (y en el fondo probablemente en todos) se concreta en una actitud liberadora de toda esclavitud. Una definici\u00f3n de religio\u00adsidad popular, acaso m\u00e1s inteligible en el contexto latinoamericano, es la siguiente: \u00abLa fe cristiana del pueblo oprimido y creyente y las formas de expresi\u00f3n que elabora a partir de su propia cultura y desde su pr\u00e1ctica de liberaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>LA RELIGIOSIDAD POPULARIZADA es otro canto. Est\u00e1 hecha a la medida del hombre medio, del hombre de la masa, del hombre sin personalidad, sin historia ni tradici\u00f3n. Es una religiosidad <em>pr\u00e1ctica, <\/em>en el sentido de que busca el provecho propio: sufragios, indulgencias, dinero, votos, oraci\u00f3n s\u00f3lo de petici\u00f3n&#8230;; <em>sacral y devocional, <\/em>en el sentido de que se sacraliza y se cosifica todo; <em>individualista, <\/em>pues cada uno va a lo suyo; <em>asegurador, <\/em>pues busca la seguridad por encima de todo y por medio de interminables intercesores; y tiene <em>su teolog\u00eda, <\/em>no nacida del pueblo sino acaso ca\u00edda desde la dominaci\u00f3n, una teolog\u00eda simplista y con frecuencia intencionada, con el veh\u00edcu\u00adlo de los catecismos de turno.<\/p>\n<p>Popular y popularizado aparecen mezclados, quiz\u00e1s irreme\u00addiablemente, en la vida religiosa del pueblo. Creo que, sin distinguir bien esto, no es posible una acci\u00f3n pastoral con un m\u00ednimo acierto. Lo malo es que \u00abel verdadero responsable de la mezcla es la previa OFICIALIZACION de esta religi\u00f3n universal y el influjo de esa oficializaci\u00f3n sobre la extensi\u00f3n de la misma entre las masas populares\u00bb.<\/p>\n<p>Esta oficializaci\u00f3n consiste en la identificaci\u00f3n de una reli\u00adgi\u00f3n con <em>un modo <\/em>determinado de entenderla y vivirla, con <em>unas mediaciones <\/em>que se consideran \u00fanicas e inmutables cuando son necesariamente relativas a la situaci\u00f3n socio-cultural cambian\u00adte. Y relativas adem\u00e1s a las ideas e intereses de unas minor\u00edas cultivadas y poderosas, dentro y aun puede que fuera de la Iglesia, que son las que dictan <em>ese <\/em>modo y esas mediaciones. Como ejemplo acaso peque\u00f1o pero desde luego claro, podr\u00eda\u00admos sospechar aqu\u00ed de las congregaciones religiosas con sus propias advocaciones y devociones&#8230; No es el \u00fanico ejemplo: la doctrina y pr\u00e1ctica de las indulgencias, determinadas doctrinas teol\u00f3gicas, determinadas formas de predicaci\u00f3n son otros ejem\u00adplos de oficializaci\u00f3n manipuladora de la expresi\u00f3n religiosa popular.<\/p>\n<p>Las pedagog\u00edas de la religi\u00f3n oficial respecto de la religiosi\u00addad popular han sido por lo general \u00abimpopulares\u00bb: explicacio\u00adnes conceptuales, esquematizaci\u00f3n del ritual, simplificaciones de lo simb\u00f3lico, recortamientos de todo tipo. De aqu\u00ed a la rutinizaci\u00f3n de la religi\u00f3n no hay pr\u00e1cticamente distancia, pues esas pedagog\u00edas son una formulaci\u00f3n artificial de lo que s\u00f3lo tiene sentido cuando nace y es expresi\u00f3n de la vida. Gran parte del pueblo (y por supuesto del no pueblo) vive s\u00f3lo rutinariamente su vida religiosa.<\/p>\n<p>Quiere esto decir que la evangelizaci\u00f3n del pueblo ha sido muy deficiente. Si a esto se a\u00f1ade la cultura t\u00e9cnica moderna demoliendo las dimensiones simb\u00f3lica, personal y comunitaria del ser humano, el panorama de una aut\u00e9ntica religiosidad popular parece ser la nada. Es posible que muchos saluden eso como una ganancia para el cristianismo.<\/p>\n<p>Pero lo admirable, ya lo dijimos, es que la religiosidad popular parece hist\u00f3ricamente incombustible. Los santuarios, las comunidades de base, la praxis liberadora, el surgimiento de nuevas formas, mansas y salvajes, de expresi\u00f3n religiosa, y aun de expresi\u00f3n cristiana, nos dicen que el asunto no est\u00e1 finiqui\u00adtado ni mucho menos. Lo cual nos impone la necesidad de valorar la religiosidad popular en orden a una pastoral verda\u00addera.<\/p>\n<h2><strong>6. Valoraci\u00f3n y pastoral de la religiosidad popular<\/strong><\/h2>\n<h3 align=\"center\"><em>Valoraci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>Valorar la religiosidad popular es preguntarse si promueve una m\u00e1s completa realizaci\u00f3n del ideal humano o la obstaculi\u00adza. Hay que responder que la religiosidad popular, no la popu\u00adlarizada, la promueve y que constituye uno de los medios fundamentales para esa promoci\u00f3n. Ya queda dicho que su ejercicio potencia la dimensi\u00f3n personal, comunitaria, festiva, cr\u00edtica, liberadora del hombre.<\/p>\n<p>Cierto que religiosidad no se identifica con fe ni con religi\u00f3n, pero \u00abno existen ni fe ni religi\u00f3n sin religiosidad\u00bb. El hombre, por ser tambi\u00e9n corporal, no puede vivir en relaci\u00f3n con el misterio sin unas mediaciones, que no se identifican por su\u00adpuesto con Dios, pero que son absolutamente necesarias para acceder a \u00e9l.<\/p>\n<p>Como la mediaci\u00f3n m\u00e1xima, el sacramento de Dios, es Cristo, valorar la religiosidad popular ser\u00e1, sobre todo, pregun\u00adtarse si promueve la cristianizaci\u00f3n del hombre, su crecimiento a la medida de Cristo. Contestemos que el pueblo no podr\u00e1 pasar un examen de teolog\u00eda, pero que s\u00ed puede vivir el discipu\u00adlado de Jes\u00fas con la misma o mayor radicalidad que muchos te\u00f3logos. Y de hecho es constatable que much\u00edsimas veces lo vive, aunque no se d\u00e9 cuenta. Vive con Jes\u00fas su situaci\u00f3n de rechazado por el sistema, pobre entre los pobres, y vive su apertura al Padre reconoci\u00e9ndose su hijo amado.<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, no se trata s\u00f3lo de que Cristo se encarn\u00f3 en Bel\u00e9n, sino de que se encarna cada d\u00eda. \u00abPor una parte tenemos que confesar como cristianos \u2014dice Jon Sobrino (Christus, n. 556)\u2014 que en Jes\u00fas de Nazaret se ha revelado Dios, se ha revelado a la manera de Hijo, se ha revelado la filiaci\u00f3n definitiva y la estructura fundamental de c\u00f3mo corresponder al Padre. Esta fe es irrenunciable, y sin ella carece de sentido l\u00f3gico e hist\u00f3rico la fe en cuanto cristiana. Pero por otra parte tambi\u00e9n es evidente que los tres a\u00f1os de la aparici\u00f3n de Jes\u00fas no agotan todas las posibilidades de la historia. Por ello hemos afirmado que en Jes\u00fas se ha revelado la estructura fundamen\u00adtal de c\u00f3mo corresponder al Padre, de c\u00f3mo escuchar y respon\u00adder a la palabra del Padre. Pero obviamente en Jes\u00fas no podemos encontrar todas las formas concretas de responder a la palabra del Padre, precisamente porque Dios es el Se\u00f1or de toda la historia, Dios es un Dios de la historia&#8230;<\/p>\n<p>Lo que est\u00e1 detr\u00e1s de estas reflexiones es la pregunta fundamental a la Iglesia de si cree en Dios como un Dios de la historia. Dicho de una manera m\u00e1s concreta, si la Iglesia est\u00e1 dispuesta a escuchar la palabra actual, concreta y novedosa <em>de <\/em>Dios en un momento determinado. Y esa pregunta se hace hist\u00f3ricamente actual cuando la misma historia, en procesos de cambios profundos y revolucionarios, produce suficiente nove\u00addad para que exista al menos la sospecha de que Dios est\u00e1 pronunciando una palabra nueva&#8230; Ponerse a la escucha de esa palabra de Dios es algo que intenta hacer el pueblo, sujeto de la religiosidad popular, y probablemente no s\u00f3lo en Latinoa\u00adm\u00e9rica. Y esto es cristianismo encarnado.<\/p>\n<p>Hay otra pregunta fundamental para ser seguidor de Cristo en la historia y en el mundo actuales. Y es <em>de qu\u00e9 Dios <\/em>es hijo Jes\u00fas. \u00abJes\u00fas, sobre todo, con su muerte en la cruz, testimonia de Dios contra los gu\u00edas ciegos. El se sabe Hijo, tiene la expe\u00adriencia nuclear de que Dios es Padre, de que es Amor gratuito y recreante. Ese Padre Amor, por serlo, cuida especialmente de los <em>hijos <\/em>m\u00e1s necesitados. Este Padre Amor quiere, en conse\u00adcuencia, un Reino de justicia y hermandad. Por lo tanto, en este Reino, los d\u00e9biles <em>y <\/em>los pobres son los privilegiados, los pecadores son los acogidos. Los que en el <em>reino del sistema <\/em>eran los justos, resultan ahora culpables y los que antes eran tenidos por culpables resulta que ahora son las v\u00edctimas. En este Reino de Dios que Jes\u00fas anuncia el hombre perfecto no es el poderoso (pol\u00edtico, econ\u00f3mico, cultural), sino el que ama y sirve y se entrega, es decir, el que se parece a Dios que es Padre. En este Reino no es la Ley, el Templo, la autoridad o el sistema teocr\u00e1tico la gran mediaci\u00f3n de Dios, el puente que nos une a \u00e9l, sino el amor hecho justicia y misericordia con aquellos que m\u00e1s lo necesitan. El Dios de este Reino no es el l\u00edmite ni el competidor del hombre, ni el Poder opresor, sino la posibilidad del hombre, el que lo empuja a su pleno desarrollo. Y el hombre de este Reino no es el que se justifica por sus obras, no es el hombre prometeico competidor de Dios, sino el hombre agrade\u00adcido, el que todo lo da porque todo lo recibe. Sus obras de justicia y misericordia no son su salvaci\u00f3n, sino actos de agradecimiento por la salvaci\u00f3n del Dios que lo libera. Y este hombre sabe que no realizar esas obras es desagradecer la salvaci\u00f3n, es no acogerla y rechazarla. <em>Y <\/em>este hombre que Jes\u00fas anuncia sabe que si hace esas obras de hermandad es entonces cuando puede llamar Padre a Dios, llamarlo Padre-nuestro&#8230;\u00bb (Honorio L\u00f3pez Alfonso, Misi\u00f3n XXI, n. 24). Con este Dios de Jesucristo y en jesucristo es con el que conecta perfectamente la religiosidad popular.<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>Pastoral<\/em><\/h3>\n<p>El desaf\u00edo que plantea a la pastoral la religiosidad popular es grande. \u00abLa religi\u00f3n del pueblo debe ser evangelizada siempre de nuevo\u00bb, dice Puebla, 457. Como la de todos. Y Puebla se esfuerza por dar pistas (457-469). Pero estas pistas no superan tampoco el enfoque de siempre: el de evangelizar al pueblo en el sentido de \u00abinstruirlo\u00bb para extraerlo de su ignorancia religio\u00adsa. Es obvio que la Iglesia no puede renunciar al anuncio del mensaje (EN 40 ss.) y ese anuncio es desde luego necesario en la religiosidad popular. Pero ese anuncio debe ponerse <em>al servi\u00adcio de <\/em>la convocaci\u00f3n de los hombres al seguimiento de Jes\u00fas. Y este seguimiento, para el pueblo, tiene m\u00e1s que ver con su coraz\u00f3n, con su imaginaci\u00f3n y con su vida que con su pensa\u00admiento, cuyas deficiencias no le importan tanto. Por eso un anuncio desencarnado es totalmente insuficiente.<\/p>\n<p>De ah\u00ed que muchos te\u00f3logos y pastoralistas, especialmente latinoamericanos, s\u00f3lo vean un camino de acercamiento a la religiosidad popular: <em>descender <\/em>a la <em>sabidur\u00eda <\/em>popular (Puebla 448), desde la cual el pueblo ha organizado su fe en estrecha relaci\u00f3n con su condici\u00f3n de creyente y de oprimido. Una vez m\u00e1s, algo tan simple y tan dif\u00edcil como encarnarse en el pueblo.<\/p>\n<p>Como quiera que parecen existir dos centros generadores y diversificadores de la experiencia cristiana \u2014el pueblo por un lado y las \u00e9lites por otro\u2014, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar una frase de Engels: \u00abNo se piensa lo mismo desde una choza que desde un palacio\u00bb. Y aunque el palacio tiene derecho a pensar, hay sitios donde simplemente \u00abno se ve\u00bb y por tanto desde donde \u00abno se puede hablar\u00bb. Mientras que, por el contrario, hay sitios donde el punto de mira puede ser m\u00e1s universal, que suelen ser los sitios menos dotados de privilegios, all\u00ed donde humanamente no hay mucho que perder. Es m\u00e1s posible que desde la choza se llegue a comprender la forma de pensar del palacio, que lo contrario. Por eso sin una encarnaci\u00f3n en el pueblo parece imposible una pastoral que lo sirva humana y cristianamente. Meterse de lleno en \u00e9l, o por lo menos acompa\u00f1arlo hasta el grado de sentir con \u00e9l, parece ser el \u00fanico camino para que la religiosidad popular, sin dejar de ser popular (hist\u00f3rica, perso\u00adnal, comunitaria, festiva, liberadora), llegue a ser por el mismo camino, el suyo, m\u00e1s hondamente cristiana.<\/p>\n<p>Para actitudes y pistas concretas en el tratamiento pastoral de la religiosidad popular, leamos las \u00faltimas p\u00e1ginas, 371\u00ad380, del estudio de Fernando Quintano \u00abLa devoci\u00f3n mariana en la religiosidad popular\u00bb (en \u00abLas apariciones de la Virgen Mar\u00eda a Santa Catalina Labour\u00e9\u00bb, ed. Ceme, Salamanca 1981).<\/p>\n<h3 align=\"center\"><em>Celebraci\u00f3n<\/em><\/h3>\n<p>Hemos citado repetidamente el car\u00e1cter festivo de la religio\u00adsidad popular. Los valores de la fiesta han sido suficientemente resaltados por todo el mundo. La fiesta es simplemente <sup>.<\/sup>una exigencia del ser humano y del ser social: hay necesidad de compartir lo interior, sacarlo a la luz, afirmarlo con exuberan\u00adcia. Celebrar es vivir lo esencial, es formar comunidad, es tambi\u00e9n actuar en el presente y para el futuro. Quiz\u00e1 por eso hoy d\u00eda gustamos de llamar \u00abcelebraciones\u00bb a muchos actos de la religiosidad popular. Se supone, muchas veces contra la evidente realidad, que esos actos, los que gustamos llamar celebraciones, son actos festivos, gratuitos, creativos, vitales, participadbs, comunitarios.<\/p>\n<p>Descendiendo mucho, pero mucho, \u00bfson as\u00ed las Celebracio\u00adnes de la Medalla Milagrosa que aparecen en p\u00e1ginas posterio\u00adres de este libro? Es obvio que no lo son por s\u00ed mismas. Que necesitan una intenci\u00f3n celebradora por parte de quien preside y de quienes participan. Y que, dado que no hay que confundir creatividad con espontaneismo o imprevisi\u00f3n o rutinarismo, necesitan una reflexi\u00f3n previa que sustraiga o sume seg\u00fan las circunstancias, sobre todo seg\u00fan la vida real del pueblo. Ese triple conjunto de celebraciones ya ha sido experimentado con resultados apreciables. Pero al fin y al cabo son conjuntos de \u00abf\u00f3rmulas relativas\u00bb que est\u00e1n pidiendo de continuo ser aplica\u00addas con realismo y con imaginaci\u00f3n. Las celebraciones actua\u00adles, sobre todo si sus actores son gente joven, contienen mu\u00adchos elementos din\u00e1micos que no se ofrecen en las celebracio\u00adnes que presentamos. Y es que \u00e9stas no fueron pensadas precisamente para la gente joven, sino para el pueblo cristiano en general. La \u00abjuventud\u00bb del organizador o responsable sabr\u00e1 subsanar las muy posibles lagunas.<\/p>\n<p>La Medalla Milagrosa tiene la ventaja de su simbolismo. Quiere decir que, si no disecamos rutinariamente sus trazos, si los llenamos de coraz\u00f3n, de vida y de biblia verdadera, el pueblo tiene que conectar con la Medalla como lo hizo en sus or\u00edgenes. El P. Emilio Cid, en su conocido estudio sobre la Medalla Milagrosa como expresi\u00f3n gr\u00e1fica de la Mariolog\u00eda (\u00abLas Apari\u00adciones de la Virgen Mar\u00eda&#8217; a Santa Catalina Labour\u00e9, Ceme 1981), dice que la Medalla Milagrosa \u00abes un caso particular dentro del cuadro general de la pl\u00e1stica cristiana\u00bb y va enume\u00adrando y describiendo sus s\u00edmbolos.<\/p>\n<p>Enumer\u00e9moslos al final de este cap\u00edtulo (con algunas modi\u00adficaciones), ya que de la simbolog\u00eda habl\u00e1bamos al principio del mismo:<\/p>\n<p><em>\u2014 En el anverso:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Medio globo terrestre sobre el que la imagen de Mar\u00eda apoya los pies.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Debajo de los pies, una serpiente verde con pintas amarillas. En las manos, haces de luz que tienden hacia la tierra. Alrededor, la inscripci\u00f3n \u00abOh Mar\u00eda, sin pecado concebida,<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">ruega por nosostros que recurrimos a ti\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">No figura en la Medalla, pero es necesario tenerla en cuenta para su comprensi\u00f3n, el momento de la aparici\u00f3n en que la Virgen se presenta a santa Catalina con un globo en las manos coronado por una peque\u00f1a cruz de oro.<\/p>\n<p>\u2014<em> En el reverso:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La Cruz entrelazada con la letra M.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">El Coraz\u00f3n de Jes\u00fas coronado de espinas y con llamas en la parte superior, y a su lado el Coraz\u00f3n de Mar\u00eda atravesado por una espada y tambi\u00e9n con llamas en la parte superior.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Alrededor, envolviendo los s\u00edmbolos anteriores, las doce estrellas.<\/p>\n<p>De todos estos s\u00edmbolos podr\u00edamos formar <em>tres grupos:<\/em><\/p>\n<p>\u2014<em> S\u00edmbolos inmediatamente b\u00edblicos:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Los dos corazones, <\/em>que aluden al conocido texto de la profe\u00adc\u00eda de Sime\u00f3n: \u00abY una espada atravesar\u00e1 tu alma\u00bb (Le 2, 35). Como tambi\u00e9n la presencia de Mar\u00eda en el Calvario (Jn 19, 25). Presencia expresada asimismo por <em>la uni\u00f3n de la letra M y la Cruz.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>Las estrellas <\/em>recuerdan claramente el texto del Apocalipsis: \u00abY en su cabeza una corona de doce estrellas\u00bb (Ap 12, 1).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>El color del vestido y la belleza de la imagen <\/em>aluden al mismo vers\u00edculo: \u00abUna mujer vestida de sol\u00bb.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>La serpiente <\/em>a los pies de Mar\u00eda traduce el Protoevangelio: \u00abPondr\u00e9 enemistades entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya, y habr\u00e1 en su descendencia quien quebrante tu cabeza\u00bb (Gn 3, 15).<\/p>\n<p>\u2014 <em>S\u00edmbolos remotamente b\u00edblicos:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\"><em>La Cruz y la letra M <\/em>pueden considerarse como una estiliza\u00adci\u00f3n del evangelio de la infancia de Jes\u00fas, particularmente del cap\u00edtulo primero de Lucas (Tambi\u00e9n aluden sin duda, como hemos dicho, a \u00abMar\u00eda al pie de la cruz\u00bb: Jn 19, 25, s\u00edmbolo en este caso inmediatamente b\u00edblico).<\/p>\n<p><em>\u2014 Signos naturales que significan en el orden sobrenatural lo que expresan:<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Los rayos de luz en las manos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Los globos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La actitud orante (Virgen del Globo).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">La actitud de distribuir (Virgen de los Rayos).<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px\">Son signos tan sencillos que con s\u00f3lo verlos se comprenden; aparte de que la misma Virgen Mar\u00eda se los explic\u00f3 a la vidente.<\/p>\n<p>Jean Guitton lleg\u00f3 a escribir (\u00abLa superstici\u00f3n superada\u00bb, Ceme 1973) que la Medalla Milagrosa es un s\u00edmbolo de todo, un concentrado de lo m\u00e1ximo en lo m\u00ednimo, una miniatura que junta en un todo la mariolog\u00eda, un micro-apocalipsis en el sentido de una imagen y una alegor\u00eda del pensamiento global de la Iglesia sobre la Madre de Cristo. Es un modo imaginativo de escribir, un modo que el pueblo har\u00eda suyo si escribir como Jean Guitton supiera. Que el pueblo sienta la Medalla Milagrosa y que la Medalla Milagrosa le ayude a sentirse cerca y en seguimiento de jes\u00fas y de Mar\u00eda es responsabilidad nuestra.<\/p>\n<p>La verdad hist\u00f3rica de las apariciones de la Medalla Mila\u00adgrosa est\u00e1 suficiente demostrada. Pero, m\u00e1s importante que eso, es \u00abel hecho de la Medalla Milagrosa\u00bb, del que podemos hablar como hablamos del \u00abhecho guadalupano\u00bb: el hecho de que el pueblo haya sentido la Medalla Milagrosa de un modo en total sinton\u00eda con la religiosidad popular. Una Medalla suscita\u00addora de oraci\u00f3n, de encuentro consigo mismo, de valoraci\u00f3n de no s\u00f3lo lo racionalizado, de encuentro con un Dios que le habla amorosamente en el misterio de la Madre unida al Hijo en todos sus caminos Menospreciar este hecho y marginarlo de nuestro inter\u00e9s pastoral equivale a pensar que el pueblo puede prescin\u00addir alegremente de lo que le va y que lo que al pueblo le va no nos puede evangelizar a nosostros.<\/p>\n<p>La Medalla Milagrosa no est\u00e1 lejos de Vicente de Pa\u00fal si pensamos que el santo vivi\u00f3 para los pobres, descubri\u00f3 en ellos realizaciones divinas sorprendentes y afirm\u00f3 muchas veces con total convicci\u00f3n que los pobres lo hab\u00edan evangelizado. Esto es, evidentemente, religiosidad popular.<span id='easy-footnote-1-52967' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/simbolismo-y-religiosidad-popular\/#easy-footnote-bottom-1-52967' title='Ser\u00eda muy interesante estudiar la religiosidad popular en San vicente de Pa\u00fal, pero no es tema para este art\u00edculo. De hecho ya la ha estudiado Luigi Mezzadri en \u00abSan Vicente de Pa\u00fal y la religiosidad popular\u00bb (Vicente de Pa\u00fal y la inspiraci\u00f3n perma\u00adnente, Ceme, 1982). Como es natural, no exist\u00edan entonces ni el nombre ni muchos de los planteamientos actuales de la religiosidad popular, ni San Vicente pudo acertar en todo, por ejemplo en su insistencia en la \u00abcondenaci\u00f3n del pueblo por no conocer las verdades necesarias para la salvaci\u00f3n\u00bb. Pero el santo tiene intuiciones y realizaciones en total sinton\u00eda con la pastoral de la religiosidad popular, como las que se\u00f1ala Mezza\u00addri al hablar de su esfuerzo de aculturaci\u00f3n y su compromiso con los pobres (pp. 100-112). Otro autor con sugerencias interesant\u00edsimas en relaci\u00f3n con la religiosidad popular en San Vicente de Pa\u00fal es Jos\u00e9 Mar\u00eda Ib\u00e1\u00f1ez Burgos (cap\u00edtulos 3 y 4 de \u00abVicente de Pa\u00fal y los pobres de su tiempo\u00bb y los tres \u00faltimos cap\u00edtulos de \u00abVicente de Pa\u00fal, realismo y encarnaci\u00f3n\u00bb, t\u00edtulo que por s\u00ed solo ya dice bastante). La obsesi\u00f3n de Ib\u00e1\u00f1ez Burgos por el tema \u00abel juicio de los pobres\u00bb es bien iluminadora para el entendimiento y pastoral de la religiosidad popular'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No es posible hablar hoy de la Medalla Milagrosa sin reflexionar sobre los importantes aunque complicados temas del simbolismo y de la religiosidad popular. 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