{"id":52286,"date":"2011-10-05T07:08:31","date_gmt":"2011-10-05T05:08:31","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=52286"},"modified":"2016-07-26T18:54:40","modified_gmt":"2016-07-26T16:54:40","slug":"la-participacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-participacion\/","title":{"rendered":"La participaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/colaborar.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-52297\" title=\"colaborar\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/colaborar-202x300.jpg?resize=202%2C300\" alt=\"\" width=\"202\" height=\"300\" \/><\/a>En el momento actual, un n\u00famero creciente de seres huma\u00adnos quieren hacerse due\u00f1os de su <em>propio destino. <\/em>Todos quieren gozar de sus derechos; un menor n\u00famero pretende igualmente asumir la parte de responsabilidad que les corresponde por su condici\u00f3n de hombres. En cualquier caso, estamos asistiendo en nuestros d\u00edas a una especie de <em>despertar colectivo <\/em>en este sentido.<\/p>\n<p>Es como si en una inmensa sala de teatro, la mayor parte del p\u00fablico, que hasta este momento se hab\u00eda contentado con divertir\u00adse o con pagar por asistir al espect\u00e1culo, se pusiera de repente a reclamar el derecho a participar, como si estos espectadores, hasta ahora m\u00e1s o menos pasivos, quisieran subir al escenario.<\/p>\n<p>Esta toma de conciencia, si no general al menos muy generali\u00adzada, no se produce, por supuesto, sin tensiones ni conflictos. Por todas partes hay revueltas: todas las estructuras, ya se trate de la familia, de la escuela, de la empresa, del Estado e incluso de la Iglesia, est\u00e1n sujetas a contestaci\u00f3n. Una especie de desconfianza sistem\u00e1tica parece instalarse hacia los que ejercen la autoridad o el poder.<\/p>\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 modo nosotros, miembros de la A.I.C., nos coloca\u00admos frente a esta toma de conciencia casi general? \u00bfTenemos la sinceridad de interpelarnos acerca de las causas que la han desen\u00adcadenado? \u00bfSabemos reconocer los signos de los tiempos?<\/p>\n<p>Y cuando se trata de los desheredados y de los excluidos, \u00bfcaemos en la tentaci\u00f3n \u2014como algunos lo hacen\u2014 de decir que a \u00e9stos no les ata\u00f1e porque un gran n\u00famero de ellos no reclama esta participaci\u00f3n y, por otra parte, algunos no tienen suficiente capa\u00adcidad?, o bien \u00bfestamos entre aquellos que han percibido que para los marginados el tema de la participaci\u00f3n es m\u00e1s urgente que para los otros, incluso aunque para ellos sea m\u00e1s dificil realizarla?<\/p>\n<p>El tema de la participaci\u00f3n, que vosotros hab\u00e9is elegido como materia de reflexi\u00f3n para vuestro coloquio, es particularmente vas\u00adto y complejo. Tanto m\u00e1s que, viniendo de horizontes tan diver\u00adsos, hemos de tener en cuenta la enorme diversidad de las situa\u00adciones concretas en cada pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sin embargo, no debemos perder de vista que nuestro mundo se va reduciendo cada vez m\u00e1s y que, para lo fundamental, los hombres se acercan unos a otros. Poco a poco se va creando, para ciertas materias, un consenso mundial.<\/p>\n<p>El objetivo de estas jornadas ha de ser el ver concretamente c\u00f3mo podemos participar en la promoci\u00f3n de los necesitados, c\u00f3mo podemos hacer participar a ellos mismos en su propia pro\u00admoci\u00f3n y, en fin, c\u00f3mo podemos hacer participar a toda la socie\u00addad en la promoci\u00f3n de los m\u00e1s despose\u00eddos.<\/p>\n<p>Sobre estas preguntas, esencialmente concretas, es preciso que busquemos, que reflexionemos y que pongamos en com\u00fan el resul\u00adtado de nuestra investigaci\u00f3n. Yo tratar\u00e9 de hacer seguidamente la s\u00edntesis, pero antes de abordar estas preguntas m\u00e1s pr\u00e1cticas, voso\u00adtras ya hab\u00e9is discutido sobre ciertos aspectos, m\u00e1s bien te\u00f3ricos, del problema de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Yo desear\u00eda hacer con vosotras una lectura del Evangelio a prop\u00f3sito de este tema. Os confieso que he quedado sorprendi\u00addo, por lo que a m\u00ed se refiere, al descubrir una dimensi\u00f3n en la que, hasta el momento presente, no hab\u00eda apenas fijado mi aten\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Evangelio y participaci\u00f3n<\/h2>\n<p>No es tan sencillo, para nuestras organizaciones de ayuda rec\u00ed\u00adproca, situarnos frente al problema as\u00ed planteado; algunas de entre las nuestras se encuentran inc\u00f3modas oyendo hablar de participaci\u00f3n, de cogesti\u00f3n, de pol\u00edtica. \u00bfQu\u00e9 tiene que ver la caridad con todo eso? Y de hecho, una larga tradici\u00f3n nos ha mantenido ale\u00adjados de lo que concierne, de cerca o de lejos, a la \u00abpol\u00edtica\u00bb: te\u00adnemos la sensaci\u00f3n de que estos problemas tan complejos nos des\u00adbordan y posiblemente la impresi\u00f3n de que nos metemos en un terreno lleno de peligros.<\/p>\n<p>Para muchos, la pol\u00edtica es el arte de hacer triunfar un partido, incluso el arte de hacer prosperar ciertos convenios a costa de compromisos a veces escandalosos. En realidad, la pol\u00edtica es el <em>arte de administrar la ciudad, <\/em>y este arte, ya lo dec\u00eda P\u00edo XII, es la forma m\u00e1s eminente <em>de la caridad. <\/em>Tom\u00e1s de Aquino dec\u00eda igualmente que \u00abla caridad es pol\u00edtica\u00bb.<\/p>\n<p>Asimismo, antes incluso de ver c\u00f3mo responder a este llama\u00admiento casi general a la participaci\u00f3n, es necesario que reconside\u00adremos tambi\u00e9n nuestro campo de trabajo.<\/p>\n<h2><strong>Caridad: virtud individual<\/strong><\/h2>\n<p>Por lo pronto vamos a rehacer el boceto de la caridad tal como se la ve\u00eda no hace tanto tiempo, a fin de discernir mejor la evoluci\u00f3n que se ha operado en las ideas.<\/p>\n<p>Tradicionalmente se defin\u00eda la caridad como una virtud ejerci\u00adtada entre individuos, en las relaciones de hombre a hombre. Po\u00add\u00eda, sin embargo, tomar igualmente a su cargo a grupos de indivi\u00adduos, a colectividades o a instituciones, pero no ten\u00eda por qu\u00e9 preocuparse de la organizaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>Entre la caridad, virtud para las relaciones individuales, y la justicia y el derecho, se hab\u00eda trazado una frontera; la desigualdad estaba insertada, se cre\u00eda, en la naturaleza de las cosas, y el infor\u00adtunio de los desheredados se justificaba hasta cierto punto por la fatalidad. Esta fatalidad recibir\u00eda su compensaci\u00f3n en el m\u00e1s all\u00e1. Hasta se consolaba a los necesitados dici\u00e9ndoselo. No se advert\u00eda que el orden social era a menudo un desorden establecido.<\/p>\n<p>En esta \u00f3ptica, la labor de la caridad consist\u00eda en reducir y mitigar un poco la fatalidad, sin comprometer todav\u00eda un sistema del que se cre\u00eda que funcionaba normalmente. Los necesitados no eran considerados como compa\u00f1eros, en sentido estricto hablando, no ten\u00edan derechos. Se rehu\u00eda el interesarse en el aspecto pol\u00edtico de las realidades sociales por miedo a los conflictos, sin ver o sin que\u00adrer ver que este rechazo de todo conflicto ten\u00eda ya un sentido pol\u00ed\u00adtico; este rechazo significaba que las cosas estaban bien tal y como estaban y que no era preciso cambiar nada. Al mismo tiempo se pod\u00eda definir la caridad como \u00abel arte de conservar una sociedad tal y como es por miedo a promover una sociedad conforme de\u00adbiera ser\u00bb. En fin, el gesto de caridad se presentaba igualmente como un gesto de virtud individual. Se trataba de servir al Se\u00f1or en la persona del otro, de santificarse haciendo el bien. En reali\u00addad, esta \u00f3ptica desviaba la atenci\u00f3n de lo que debe ser el primer objetivo del amor, conocer al otro; ella se incorporaba a una aproximaci\u00f3n sentimental de la compasi\u00f3n que lleva a veces a so\u00adcorrer al pr\u00f3jimo m\u00e1s con el deseo de sentirse \u00fatil, de perfeccio\u00adnarse uno mismo que de ayudar al pr\u00f3jimo de manera eficaz.<\/p>\n<p>As\u00ed concebida y practicada, a pesar de todo, la caridad ha sus\u00adcitado mucha generosidad y ha aliviado gran cantidad de miserias, pero no ha luchado contra las injusticias y no ha contribuido sino con moderaci\u00f3n a la promoci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados. En el momento actual, los problemas se plantean a partir de los dere\u00adchos del hombre, y una caridad que hiciera abstracci\u00f3n de ellos ser\u00eda considerada como un atentado a la dignidad del hombre. <em>Nadie se atrever\u00eda hoy a hablar de caridad sin hablar de justicia.<\/em><\/p>\n<h2>La aproximaci\u00f3n actual del tema<\/h2>\n<p>Antes de concretar en detalle la aproximaci\u00f3n actual del tema :s necesario acentuar el error fundamental de pensar que la verdad 3e ha dado a la Iglesia de una vez por todas y que con los elemen\u00adtos de que ella dispone en la Revelaci\u00f3n ha definido desde sus or\u00ed\u00adgenes definitivamente todo lo que es necesario pensar y hacer. En realidad, contrariamente a lo que muchos piensan, la fe no se re\u00adduce a un c\u00f3digo de verdades abstractas bien definidas. La fe es, primeramente, una vida, un compromiso, una actitud global ante la Historia, actitud que traduce la respuesta a la llamada de Dios.<\/p>\n<p>\u00abEs necesario, por tanto, discernir e interpretar con la ayuda del Esp\u00edritu Santo los m\u00faltiples signos de nuestro tiempo y valorarlos a la luz de la palabra de Dios\u00bb <em>(Gaudium et Spes, <\/em>44).<\/p>\n<p>Se parte, por tanto, de la vida. A partir de los acontecimientos se reflexiona a la luz de la palabra de Dios. Ahora bien, uno de los hechos significativos de nuestro tiempo es que los hombres buscan liberarse de todo un conjunto de formas de alienaci\u00f3n; ellos mismos quieren participar en su propia liberaci\u00f3n y en la de los dem\u00e1s; quieren llegar a ser los agentes de su propio destino. Esta liberaci\u00f3n que los hombres quieren realizar se sit\u00faa en un plano socioecon\u00f3mico: no se limita solamente a suprimir las con\u00adsecuencias del mal, sino que quiere destruir hasta las ra\u00edces de la injusticia y la opresi\u00f3n.<\/p>\n<p>El destino humano es, a la vez, personal y colectivo. No es po\u00adsible reducir el acercamiento cristiano al hombre a un acercamien\u00adto al individuo, a reducirlo a la esfera privada sin tener en cuenta que el individuo est\u00e1 ampliamente condicionado por la sociedad.<\/p>\n<p>No es posible separar <em>como <\/em>a <em>cordel <\/em>lo espiritual de lo tempo\u00adral, lo profano de lo sagrado, lo p\u00fablico de lo privado. La Iglesia no quiere limitar su acci\u00f3n a la vida espiritual del hombre y tam\u00adpoco a la esfera de su vida privada; la Iglesia no quiere construir nada fuera de la realidad, marcada por m\u00faltiples injusticias socia\u00adles; concebir una Iglesia que hiciera abstracci\u00f3n de esta realidad no ser\u00eda m\u00e1s que una evasi\u00f3n de lo real y no responder\u00eda a lo que Cristo espera de ella.<\/p>\n<h2>Toma de posici\u00f3n de la Jerarqu\u00eda<\/h2>\n<p>Desde hace muchos lustros, las declaraciones oficiales de la Iglesia hablan en este sentido.<\/p>\n<p>\u00abAnte el sufrimiento de nuestro pueblo, humillado y oprimido desde hace tantos siglos en nuestro pa\u00eds, la palabra de Dios nos urge a tomar una postura. Tomar posici\u00f3n al lado del pueblo. Tomar posici\u00f3n al lado de todos aquellos que con \u00e9l trabajan en su verdadera liberaci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>As\u00ed se expresan los obispos del NE de Brasil y tienen el valor de agregar: \u00abEs evidente que, conscientes de nuestras omisiones y de nuestros errores a lo largo de la historia de nuestra Iglesia de Brasil, nos sentimos impotentes y temerosos de acometer una tan gran tarea.\u00bb M\u00e1s bien que citar gran cantidad de textos diversos, ofrezco a vuestra consideraci\u00f3n lo que escrib\u00eda Pablo VI en su car\u00adta <em>Octogesima AdveMens <\/em>al cardenal Roy el 15 de mayo de 1971.<\/p>\n<h2>Compartir responsabilidades<\/h2>\n<p>\u00abEl paso a la dimensi\u00f3n pol\u00edtica expresa, asimismo, un reque\u00adrimiento actual del hombre: una mayor participaci\u00f3n de las res\u00adponsabilidades y de las decisiones. Esta leg\u00edtima aspiraci\u00f3n se va manifestando m\u00e1s a medida que crece el nivel cultural, a medida que se desarrolla el sentido de libertad y que el hombre percibe mejor c\u00f3mo en un mundo abierto a un porvenir incierto las op\u00adciones de hoy condicionan ya la vida de ma\u00f1ana.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abYa en la <em>Mater et Magistra <\/em>Juan XXIII subrayaba c\u00f3mo el acceso a las responsabilidades es una exigencia fundamental de la naturaleza del hombre, un ejercicio concreto de su libertad, un camino para su desarrollo, y \u00e9l indicaba c\u00f3mo en la vida econ\u00f3mi\u00adca, y en particular en la empresa, se deb\u00eda asegurar esta participa\u00adci\u00f3n en las responsabilidades.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abHoy d\u00eda su alcance es m\u00e1s vasto, se extiende tambi\u00e9n al cam\u00adpo social y pol\u00edtico en los que debe ser instituida e intensificada una participaci\u00f3n razonable en las responsabilidades y en las deci\u00adsiones.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abCiertamente las opciones propuestas para decidir son m\u00e1s y m\u00e1s complejas; las consideraciones para tomar en cuenta, m\u00falti\u00adples; la previsi\u00f3n de las consecuencias, aleatorias, aun cuando las ciencias nuevas se esfuerzan en iluminar la libertad en estos mo-, mentos importantes.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPor consiguiente, aunque se imponen a veces algunas limita\u00adciones, estos obst\u00e1culos no deben retardar una difusi\u00f3n cada vez mayor de la participaci\u00f3n en la elaboraci\u00f3n de las decisiones, como en la elecci\u00f3n de las mismas y en su aplicaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPara contrarrestar una tecnocracia creciente, es preciso inven\u00adtar formas de democracia moderna, no s\u00f3lo dando a cada hombre la posibilidad de informarse, sino incluso comprometi\u00e9ndole en una responsabilidad com\u00fan.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abAs\u00ed los grupos humanos se van transformando poco a poco en comunidades de participaci\u00f3n y de vida. As\u00ed la libertad que se afirma demasiado frecuentemente como una reivindicaci\u00f3n de autonom\u00eda frente a la libertad de otro, se dilata en su realidad humana m\u00e1s profunda: comprometerse y entregarse para construir solidaridades activas y vividas.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abPero para el cristiano, perdi\u00e9ndose en el Dios que le libera, es cuando el hombre encuentra una verdadera libertad, como nueva forma de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or.\u00bb<\/p>\n<h2>Pensamiento profundo de Cristo: Juntar, unir a los hombres y hacerlos a todos participantes<\/h2>\n<p>Despu\u00e9s de haber escuchado a la Iglesia jer\u00e1rquica, intentemos lo que es todav\u00eda m\u00e1s importante: descubrir el pensamiento pro\u00adfundo de Cristo tal como lo encontramos expresado en el Evange\u00adlio. \u00bfC\u00f3mo ve El su misi\u00f3n? \u00bfNo habr\u00eda en su mensaje una invita\u00adci\u00f3n o una consigna que marque la manera c\u00f3mo El ve la partici\u00adpaci\u00f3n de los hombres en la sociedad como tal?<\/p>\n<p>Atenci\u00f3n, no se trata, por necesidad, de hacer concordar nues\u00adtras vistas actuales con el Evangelio, de querer rebuscar gestos o palabras de Cristo, queri\u00e9ndoles <em>atar <\/em>preocupaciones que en reali\u00addad les ser\u00edan ajenas. No buscamos, traduciendo tal o tal texto, introducir por grado o por fuerza la palabra misma de participa\u00adci\u00f3n. Nos esforzaremos simplemente en ense\u00f1ar la participaci\u00f3n tal cual est\u00e1 concebida en nuestros d\u00edas; es el l\u00edmite y la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de la ense\u00f1anza de Cristo referente a la Caridad.<\/p>\n<p>Efectivamente, se puede afirmar que reduciendo principalmente la pr\u00e1ctica de la caridad a su sentido individual, se restringe singu\u00adlarmente la visi\u00f3n de Cristo. Su mirada va mucho m\u00e1s lejos. <em>El abraza los aspectos comunitarios de la vida humana; si El ve a cada individuo, ve tambi\u00e9n a la humanidad en su conjunto. <\/em>La quintaesencia del mensaje de Jes\u00fas es que, como hijos de Dios, los hombres deben tener confianza en el Padre que los ama y amarse mutuamente. <em>El quiere esta caridad, <\/em>incondicional y sin limitaci\u00f3n, pues seg\u00fan El hay que amar al modo de Dios: \u00abSed misericordio\u00adsos como vuestro Padre celestial es misericordioso\u00bb (Lc 6,36). \u00abAmaos los unos a los otros como Yo os he amado\u00bb (Jn 15,12).<\/p>\n<p>Sin duda que Cristo ama a cada hombre en particular, pero El no concibe su misi\u00f3n como la de un Salvador que viene a liberar a una muchedumbre de individuos asegur\u00e1ndoles la salvaci\u00f3n en un m\u00e1s all\u00e1 y una cierta libertad interior y desde ahora. La muche\u00addumbre por la cual El da su vida y a quien quiere liberar (Mt 20, 28) la quiere como a un pueblo, del que quiere hacer un pueblo unido. \u00abPara que todos sean uno, como T\u00fa, Padre, que est\u00e1s en<sub>.<\/sub> M\u00ed y yo en Ti, que ellos tambi\u00e9n sean una misma cosa, en nos\u00adotros, para que el mundo crea que T\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 17,21). Cristo se presenta como quien viene a reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 2,52). Y la imagen perfecta del amor de Jes\u00fas, la que El mismo ha escogido, es la imagen del Buen Pastor que conoce a cada una de sus ovejas y que da su vida por el reba\u00f1o (Jn 10,1-16). El &#8216;amor que lleva al Pastor a correr tras la cent\u00e9sima oveja perdi\u00adda prueba que cada oveja merece su atenci\u00f3n, tanto como el amor que tiene a todo el reba\u00f1o, puesto que no quiere que ninguna se extrav\u00ede. Es a todo el reba\u00f1o y no a algunas de las ovejas a quien El quiere salvar. La misma idea se encuentra en la imagen de la gallina que quiere reunir a todos sus polluelos bajo sus alas (Mt 23,37).<\/p>\n<p>La caridad cristiana integral no tiende a cultivar s\u00f3lo al indivi\u00adduo. Tiene el sentido del conjunto, de la <em>uni\u00f3n. <\/em>Las palabras de Cristo que expresan su profunda preocupaci\u00f3n, su obsesi\u00f3n fun\u00addamental de unir a los hombres, son a menudo citadas en un con\u00adtexto de problemas ecum\u00e9nicos, pero su aplicaci\u00f3n no se limita a este s\u00f3lo problema de la uni\u00f3n de las Iglesias cristianas. Quieren decir que Cristo viene a liberar a los hombres uni\u00e9ndolos, que los salva ense\u00f1\u00e1ndoles a <em>vivir con y para los dem\u00e1s.<\/em><\/p>\n<p>Si san Pablo nos va a decir un poco m\u00e1s tarde que Cristo es la cabeza del Cuerpo constituido por el conjunto de los fieles, \u00bfno ha sido el mismo Se\u00f1or quien se ha comparado a la vid, de la cual nosotros somos los sarmientos?<\/p>\n<p>En una familia unida todos se ponen instintivamente al servicio del miembro enfermo o disminuido, del hijo peor dotado o retar\u00addado&#8230; No se trata aqu\u00ed de un simple movimiento de compasi\u00f3n; espont\u00e1neamente la fuerza y la inteligencia de algunos y los talen\u00adtos de todos se ponen al servicio del conjunto. Y por supuesto, en primer lugar, de los m\u00e1s desvalidos.<\/p>\n<p>En una familia unida todos reconocen a todos <em>el derecho y el deber de participar. <\/em>Estos derechos y estos deberes, reconocidos instintivamente en el marco limitado de una familia \u2014y aun no es \u00e9ste siempre el caso\u2014, lo son mucho menos en el marco de comu\u00adnidades m\u00e1s amplias y menos naturales. En la realidad de la vida ordinaria, los fuertes se imponen y los d\u00e9biles son aplastados. A estos. hombres, obsesionados continuamente por ponerse en prime\u00adra fila, sin consideraci\u00f3n a los dem\u00e1s, y as\u00ed inclinados a falsear el juego de los grupos, a comprometer la paz y la uni\u00f3n en la comu\u00adnidad, es a quienes Cristo recuerda, con oportunidad y sin ella, el precepto del amor. Es la comunidad la que marca las dimensiones y las exigencias de la caridad.<\/p>\n<p>Si Cristo frecuenta el trato de publicanos y pecadores; si asigna un papel importante a los samaritanos (reprobados); si se acerca a los leprosos; si no condena en bloque a las prostitutas y pecadores; si se interesa por una pobre vieja enferma; si se rodea de ni\u00f1os; en una palabra, si toma sistem\u00e1ticamente el partido de los margina\u00addos, de los oprimidos; si va hasta definirse como el que anuncia la buena nueva a los pobres (Lc 4,16-21 y 28-30); si llega hasta iden\u00adtificarse con los abandonados y los excluidos (Mt 25); si acepta, en su lucha por la justicia, enfrentarse a los poderosos, aun sabiendo que ello le va a acarrear la muerte, es porque sabiendo que la ba\u00adlanza se inclina siempre del lado del m\u00e1s fuerte, quiere restablecer el equilibrio. Era la \u00fanica manera de vivir y de promover el amor que predicaba.<\/p>\n<h2>Para asegurar la participaci\u00f3n, revolucionar las prioridades y los valores<\/h2>\n<p>El propone, asimismo, consignas que constituyen una revolu\u00adci\u00f3n radical de las prioridades y de los valores. \u00abLos primeros \u2014dir\u00e1 El\u2014 son los \u00faltimos, y los \u00faltimos, los primeros\u00bb (Mt 19, 30). Para quien lee atentamente el Evangelio es evidente que no se trata aqu\u00ed de una declaraci\u00f3n precisa, hecha para&#8217; impresionar la imaginaci\u00f3n. Se trata realmente de una regla de vida. Esta regla de vida es de aplicaci\u00f3n en todos los campos en los que se fija la atenci\u00f3n de los hombres. Todas las veces, la imagen convencional, cl\u00e1sica, del \u00e9xito humano es trastocada. As\u00ed, para Cristo, el secreto de la felicidad no est\u00e1 en la fortuna amasada, sino en el despren\u00addimiento de los bienes materiales. \u00abBienaventurados los que tienen coraz\u00f3n de pobre\u00bb (Mt 5,3). No hay que buscar a los amigos en proporci\u00f3n a sus bienes de fortuna.<\/p>\n<p>\u00abCuando des un almuerzo o una comida, no convides a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ri\u00adcos, no sea que ellos te inviten a su vez y con ello quede pagada tu cortes\u00eda. Cuando des un banquete invita m\u00e1s bien a los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; tendr\u00e1s la suerte de que ellos no te pueden corresponder y as\u00ed ser\u00e1s recompensado en la resu\u00adrrecci\u00f3n de los justos\u00bb (Le 14,12-14).<\/p>\n<p>Lo que Cristo dice del poder es, incluso, la ant\u00edtesis de la opi\u00adni\u00f3n general. Para El, el hecho de tener puestos de mando no es necesariamente se\u00f1al de \u00e9xito. Lo que prueba la grandeza de uno es poderlos poner al servicio de la comunidad.<\/p>\n<p>Esta ense\u00f1anza se renueva en varias circunstancias y los evan\u00adgelistas la expresan con algunas variantes. Cuando la madre de los hijos de Zebedeo viene a pedir para sus hijos puestos de relum\u00adbr\u00f3n, Cristo pone fin a la disputa entre los disc\u00edpulos haciendo la siguiente reflexi\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abVosotros sab\u00e9is bien que entre los paganos, los jefes hacen sentir su dominio y los grandes su poder. No ha de ser as\u00ed entre vosotros. Al contrario, quien quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor; el que quiera ser el primero, que sea vuestro siervo. A ejemplo del Hijo del Hombre, que no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida para redenci\u00f3n de muchos\u00bb (Mt 20,25-28).<\/p>\n<p>En otra circunstancia vuelve a suscitarse la misma cuesti\u00f3n: \u00bfqui\u00e9n es el m\u00e1s grande en el Reino de los Cielos? Entonces Jes\u00fas llam\u00f3 a un ni\u00f1o y les dijo: \u00abEn verdad os digo, si no cambi\u00e1is y no os hac\u00e9is semejantes a los ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el Reino de los Cielos\u00bb (Mt 18,3 y 4).<\/p>\n<p>Todav\u00eda vuelve a desarrollar el mismo tema en la Ultima Cena, con ocasi\u00f3n del lavatorio de los pies. A Pedro y a los dem\u00e1s que no comprenden su actitud, Jes\u00fas les explica:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfComprend\u00e9is lo que he hecho? Me llam\u00e1is Maestro y Se\u00f1or y dec\u00eds bien porque lo soy. Por consiguiente, si os he lavado los pies Yo, el Se\u00f1or y el Maestro, vosotros deb\u00e9is asimismo lavaros los pies unos a otros. Os he dado ejemplo para que vosotros hag\u00e1is lo que os he hecho. En verdad, en verdad os digo no es el siervo mayor que su Se\u00f1or, ni el enviado mayor que quien lo env\u00eda. Sa\u00adbiendo esto, ser\u00e9is dichosos si lo pon\u00e9is en pr\u00e1ctica\u00bb (Jn 13,12-17).<\/p>\n<p>La verdadera sabidur\u00eda, para El, no est\u00e1 en el hecho de brillar por la inteligencia, y por lo com\u00fan despreciar a los peque\u00f1os. Est\u00e1 del lado de los humildes, que con menos sabidur\u00eda y conocimien\u00adtos ven a menudo con exactitud porque se mantienen en la pers\u00adpectiva recta y no pierden de vista lo esencial. Con claridad ven que la condici\u00f3n humana es esencialmente una condici\u00f3n de po\u00adbreza y de dependencia y no se creen el centro del universo. \u00abEn\u00adtonces Jes\u00fas tom\u00f3 la palabra y dijo: Yo te bendigo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sa\u00adbios y prudentes y las has revelado a los peque\u00f1uelos\u00bb (Mt 2,25).<\/p>\n<h2>Las perspectivas de Cristo han sido reducidas<\/h2>\n<p>Cristo sab\u00eda muy bien que estas consignas iban a contrapelo de la conducta humana habitual. No ocultaba que ellas supon\u00edan una nueva mentalidad que chocaba con las posturas convencionales. As\u00ed, para El, el amor al dinero es incompatible con el amor a Dios y con el amor verdadero a los hombres. \u00abNo pod\u00e9is servir a Dios y a Mammona\u00bb (Mt 6,24).<\/p>\n<p>Las mismas relaciones entre amigos y familiares no deben in\u00adterferirse en la pr\u00e1ctica de las consignas evang\u00e9licas. \u00abNo vay\u00e1is a creer que he venido a traer la paz sobre la tierra. No he venido a traer paz, sino espada. He venido a oponer al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, a la nuera contra su suegra, y los mismos de tu casa ser\u00e1n tus enemigos. Quien ama a su padre o a su madre m\u00e1s que a M\u00ed, no es digno de M\u00ed. Quien ama a su hijo o a su hija m\u00e1s que a M\u00ed, no es digno de M\u00ed. Quien no toma su cruz y me sigue, no es digno de M\u00ed. Quien encuentre su vida la perder\u00e1 y quien haya perdido su vida por mi causa, la encontrar\u00e1\u00bb (Mt 10,34-39).<\/p>\n<p>Se propone fatalmente esta pregunta: \u00bfc\u00f3mo es que los juicios de valor, tan claros en Cristo, y sus consignas tan imperativas, ha\u00adyan tenido en los mismos cristianos un impacto tan limitado? \u00bfNo ser\u00e1, al menos en parte, porque estos \u00faltimos no han visto \u2014o no han tenido el valor de ver\u2014 la dimensi\u00f3n comunitaria? En el fer\u00advor de los comienzos, los primeros cristianos han tomado al pie de la letra las ense\u00f1anzas del Maestro. Han constituido peque\u00f1as co\u00admunidades que no hac\u00edan distinci\u00f3n de clases sociales, ni de razas diversas. Lo pon\u00edan todo en com\u00fan, ten\u00edan un solo coraz\u00f3n y una sola alma. Participaban realmente.<\/p>\n<p>Posteriormente se han relegado las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas a la es\u00adfera privada; se les ha situado en el \u00e1mbito de lo facultativo y de la perfecci\u00f3n religiosa. No se ha visto que Cristo asum\u00eda la defensa del pobre desde el \u00e1ngulo del derecho, se ha querido hacer un tema de simple sentimentalismo, hasta de compasi\u00f3n. Se ha llega\u00addo hasta hacer creer que, para El, la miseria y el sufrimiento no era ante todo un mal a combatir, sino que constitu\u00eda de alguna manera un valor en s\u00ed mismo, haciendo creer que existe en el Evangelio, en el pensamiento de Cristo, una especie de culto al pobre y al marginado, como si el paral\u00edtico, el ciego o el leproso fueran unos seres privilegiados. Este culto al pobre no se encuentra en el Evangelio.<\/p>\n<p>S\u00ed se encuentra la consigna imperativa del respeto al hombre por fr\u00e1gil y pobre que sea; el respeto preferencial al m\u00e1s \u00abpeque\u00ad\u00f1o\u00bb y al m\u00e1s \u00abpobre\u00bb porque a causa de su debilidad y de su po\u00adbreza se llegaba hasta no considerarle como hombre. As\u00ed, Cristo reacciona con indignaci\u00f3n contra los que le reprochaban el curar en s\u00e1bado a una pobre mujer enferma y completamente encorvada desde hac\u00eda dieciocho a\u00f1os. \u00abHip\u00f3critas, cada uno de vosotros. \u00bfNo suelta su buey y su asno del pesebre, aunque sea s\u00e1bado, y los lleva a abrevar? Y esta hija de Abraham, a quien, como veis, ha tenido atada Satan\u00e1s por espacio de dieciocho a\u00f1os, \u00bfno ser\u00e1 per\u00admitido desatarla de esos lazos un d\u00eda de s\u00e1bado?\u00bb (Lc 13,15-16).<\/p>\n<p>No se trata, en efecto, desde el punto de vista de Cristo, de salvar y de recuperar simplemente algunos marginados, de colocar\u00adlos, por decirlo as\u00ed, sobre un pedestal, sino de exigir el respeto ha\u00adcia los \u00abm\u00e1s peque\u00f1os hermanos\u00bb (Mt 25,40). As\u00ed pues, la cent\u00e9\u00adsima oveja tiene tanta importancia, porque no se puede perder ninguna, porque el Pastor ama a todo el reba\u00f1o. La utop\u00eda de Cristo y la paradoja de su Evangelio son la conclusi\u00f3n l\u00f3gica de la misma esencia de su mensaje: si somos miembros de una misma familia, la de los hijos de Dios, es normal que la fortaleza de los fuertes se ponga a disposici\u00f3n de los d\u00e9biles. Es, por consiguiente, una concepci\u00f3n de la vida, un modo de vivir la vida en sociedad lo que Cristo ense\u00f1a cuando dice: \u00abAmaos los unos a los otros como Yo os he amado.\u00bb<\/p>\n<p>Algunos tienen tendencia a situar la ense\u00f1anza de Cristo en el terreno de lo discrecional, quieren hacer creer que Cristo s\u00f3lo se dirige a una \u00abpeque\u00f1a minor\u00eda atra\u00edda por la perfecci\u00f3n religiosa\u00bb. Para ellos su ense\u00f1anza no se refiere a la organizaci\u00f3n completa y corriente de la vida del hombre en sociedad, enfrentada diariamen\u00adte a las realidades de la vida, \u00e9sta que aparece tan distinta de la realidad religiosa.<\/p>\n<p>Esa no ha podido ser la intenci\u00f3n de Cristo porque en todos los tiempos lo sobrenatural estaba presente en todas partes; as\u00ed, el Templo, s\u00edmbolo y lugar de la presencia divina, era igualmente el centro del poder p\u00fablico e incluso del poder econ\u00f3mico. \u00abNo era posible, por consiguiente, actuar sobre el plano religioso sin actuar igualmente sobre los dos planos. Las distinciones que nosotros co\u00adnocemos entre los terrenos espiritual y temporal, entre lo pol\u00edtico y lo religioso, entre las instituciones especializadas y entre los diver\u00adsos campos de las actividades humanas, no exist\u00edan en la sociedad donde Jes\u00fas viv\u00eda&#8230; Es falsear la realidad del Evangelio el dar una interpretaci\u00f3n puramente espiritual al hecho de que Jes\u00fas tome partido en favor de los pobres y mucho m\u00e1s al hecho de que se oponga a los grupos de los saduceos y de los fariseos. La elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles es del mismo modo simb\u00f3licamente significativa respecto a la sociedad de su tiempo.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEl hecho de anunciar un mesianismo que no es el de la res\u00adtauraci\u00f3n del davidismo est\u00e1 lleno tambi\u00e9n de significaci\u00f3n&#8230; Es evidente que Cristo se ha situado fundamentalmente en el terreno de lo religioso, pero este terreno religioso en la sociedad palestiniana ten\u00eda una resonancia bien distinta que la del campo religioso en muchas sociedades contempor\u00e1neas.\u00bb<\/p>\n<p>\u00abEs igualmente interesante observar que la muerte de Jes\u00fas ha sido el resultado de una coalici\u00f3n entre las fuerzas del Imperio romano, lo m\u00e1s distinguido de la sociedad jud\u00eda (el Sumo Sacerdo\u00adte, los saduceos), los fariseos y hasta la multitud que eligi\u00f3 a Ba\u00adrrab\u00e1s. Por consiguiente, parece claro que el mensaje de Jes\u00fas haya ido m\u00e1s all\u00e1 de todos los proyectos que pudieran tener estos diferentes grupos sociales y que la subversi\u00f3n del orden social que su mensaje y su aplicaci\u00f3n significaban, bien interpretada por estos diferentes grupos que le han llevado a la muerte, iba m\u00e1s lejos, no s\u00f3lo que una referencia a las creencias religiosas, sino incluso de una reorganizaci\u00f3n del orden existente. \u00bfNo pudi\u00e9ramos decir, a este respecto, que el planteamiento fundamental de Cristo iba hacia una utop\u00eda que podr\u00eda<sup>&#8211;<\/sup>mos expresar, en lenguaje moderno, <em>como la sociedad sin clases?\u00bb <\/em>(Fr. Houtart, conferencia a Justicia y Paz, 11-11-1975).<\/p>\n<h2>Ideal y realidad<\/h2>\n<p>Considerando el hecho de que las realidades de la vida se si\u00adt\u00faan al rev\u00e9s de las exigencias de Cristo, nos preguntamos si ellas son completamente aplicables; tambi\u00e9n nos preguntamos si las exi\u00adgencias de Cristo no comprometen toda la problem\u00e1tica de las obras de caridad y, en particular, a la manera como ellas se acer\u00adcan a la miseria y a los necesitados.<\/p>\n<p>Lo que Cristo nos propone \u00bfno es asumir la defensa de los de\u00adrechos de los marginados y de compartir su condici\u00f3n? Todo lo dem\u00e1s \u00bfno es simplemente paliativo, es decir, una huida de los verdaderos problemas? Ante todo observemos que el radicalismo de Cristo ha hecho que los disc\u00edpulos planteen unas preguntas bas\u00adtante semejantes. Cuando el joven rico se va triste, sin responder a la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas, \u00e9ste constata: \u00abEn verdad os digo que dif\u00ed\u00adcilmente entrar\u00e1 un rico en el Reino de los cielos. Y a\u00fan os digo m\u00e1s: es m\u00e1s f\u00e1cil que un camello pase por el ojo de una aguja que entre un rico en el Reino de Dios.\u00bb Oyendo esto, los disc\u00edpulos quedaron sorprendidos de estupor. Dec\u00edan entre s\u00ed: \u00abEntonces, \u00bfqui\u00e9n podr\u00e1 salvarse?\u00bb Pero Jes\u00fas, elevando hacia ellos su mirada, les dijo: \u00abPara los hombres esto es imposible, pero a Dios todo le es posible\u00bb (Mt 19,23-26).<\/p>\n<p>En su contestaci\u00f3n, Cristo no disminuye en nada sus exigen\u00adcias. Y, por otra parte, no entrega a todos los ricos al oprobio. Lo que pasa es que El tiene una sola soluci\u00f3n. La aplicaci\u00f3n de un ideal depende de todo un conjunto de factores. El ideal es esen\u00adcialmente la regla hacia la que hay que aspirar; sucede, a la vez, el no negarlo y al mismo tiempo evaluar las posibilidades de cada uno para llevarlo a la pr\u00e1ctica. Por otra parte, el situar la defensa de los m\u00e1s desheredados solamente sobre el terreno del derecho no responde ni a todas las necesidades de los menesterosos ni a las posibilidades de los hombres de buena voluntad que quieren con\u00adtribuir a la soluci\u00f3n de sus problemas.<\/p>\n<p>No basta con defender los derechos de los m\u00e1s necesitados; es necesario incluso ayudarlos inmediatamente cuando se encuentran en necesidad y se les puede socorrer. Y tengamos en cuenta que ayudar a los hombres no se reduce a defender sus derechos.<\/p>\n<p>Es asimismo absurdo pretender que la \u00fanica manera de ayu\u00addarles es la de compartir enteramente su condici\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 necesario hacerse analfabeto para ayudar a los analfabetos? \u00bfSer\u00e1 necesario hacerse paral\u00edtico para ayudar a otro paral\u00edtico a llevar su coche de ruedas? \u00bfSer\u00e1 necesario estar hambriento para dar de comer a un hambriento? \u00bfO estar preso para visitar a quien est\u00e1 en prisi\u00f3n? Una igualdad absoluta en las condiciones no es, ni en la l\u00ednea de la naturaleza, ni aun absolutamente en cualquier caso, lo mejor para la participaci\u00f3n. Ni tampoco por el hecho de que algunos tengan la suficiente grandeza de alma y se sientan con vocaci\u00f3n de com\u00adpartir hasta las \u00faltimas consecuencias la existencia de ciertas cate\u00adgor\u00edas de desheredados es necesario que todos deban comprome\u00adterse de esta manera.<\/p>\n<p><em>Un mismo ideal es susceptible de ser aplicado de diversas ma\u00adneras. <\/em>La \u00fanica condici\u00f3n es que ninguna aplicaci\u00f3n reniegue de la esencia de ese ideal. Pero es cierto que las organizaciones de cari\u00addad deben reconsiderar su ideolog\u00eda y sus m\u00e9todos teniendo en cuenta que la doctrina evang\u00e9lica sobre la caridad es de m\u00faltiples dimensiones, que responden a la multitud de necesidades humanas.<\/p>\n<p>Las personas mayores inv\u00e1lidas en sus casas est\u00e1n a menudo abandonadas a su suerte; una visita personal les satisface enormemente; pero es asimismo importante crear un ambiente permanen\u00adte de cordialidad, un cierto esp\u00edritu de participaci\u00f3n en la institu\u00adci\u00f3n donde viven. <em>Los disminuidos tienen necesidad de que se les hagan algunos servicios que les supla su incapacidad; pero tienen necesidad tambi\u00e9n de que sean reconocidos como hombres en ple\u00adnitud. <\/em>El hombre de la calle es a menudo cruel con ellos; ni si\u00adquiera desea encontrarlos en su camino; prefiere ignorar sus dere\u00adchos.<\/p>\n<p>La falta de participaci\u00f3n de muchas organizaciones de caridad en el mejoramiento propiamente dicho de la sociedad; el hecho de que muchas de esas organizaciones vivan a menudo en medios ais\u00adlados, cerradas sobre s\u00ed mismas, preocupadas en no violar sus re\u00adglamentos, tomando actitudes que, sin estar desprovistas de signi\u00adficado, cuando se limitan a ellas, est\u00e1n desfasadas de lo que exigen nuestros tiempos, es la circunstancia que pone riesgo a estas orga\u00adnizaciones de caridad de quedar por s\u00ed mismas marginadas.<\/p>\n<p>Debemos, pues, estudiar conjuntamente c\u00f3mo crear y realizar esta apertura de los equipos de la A.I.C. a la participaci\u00f3n con todos aquellos que tienen las mismas preocupaciones, con y en la sociedad en que viven aquellas personas a las que queremos ayudar.<\/p>\n<h2>Qu\u00e9 significa \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb<\/h2>\n<p>\u00bfQu\u00e9 entendemos por participar? Si yo reflexiono sobre el sig\u00adnificado de esta palabra, observo que se parece un poco a una lla\u00adve inglesa, que es una llave de dimensiones variables. Las palabras \u00abparticipar\u00bb y \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb son susceptibles de significados bas\u00adtante diferentes. <em>En primer lugar, pueden significar el simple hecho de tomar parte en alguna cosa: <\/em>en una comida, en un juego, en una discusi\u00f3n, en un acontecimiento cualquiera. En \u00faltimo t\u00e9rmi\u00adno esta presencia, esta participaci\u00f3n, puede comprometer s\u00f3lo d\u00e9bilmente o incluso nada en absoluto al que es participante. Pue\u00adde incluso ser fortuita y entonces su densidad ser\u00e1 casi nula. As\u00ed se puede participar en una fiesta aun teniendo el pensamiento en otra parte y teniendo el coraz\u00f3n dispuesto a todo excepto a la alegr\u00eda. Pero en realidad el hecho de participar significa a menudo algo m\u00e1s que la simple presencia. <em>En el verdadero sentido de la pala\u00adbra, participar quiere decir conseguir la parte de bienes que for\u00adman la trama de la <strong>existencia <\/strong><\/em>y <em>la felicidad del hombre: <\/em>la parte de bienes materiales, la parte de instrucci\u00f3n y de conocimientos, la parte de iniciativa y libertad, la parte de seguridad y la parte de esperanza y de alegr\u00eda.<\/p>\n<p>Pero para participar, para estar verdaderamente presente en el mundo de los hombres, no basta tan s\u00f3lo con recibir en exclusiva la parcela de todos estos bienes.<\/p>\n<p>Participar al fin y al cabo significa usar esta parte de bienes en comunicaci\u00f3n, en comuni\u00f3n con los otros, porque la vida es un intercambio y la vida se vive en com\u00fan. Por consiguiente, partici\u00adpar es todav\u00eda m\u00e1s, es recibir la consideraci\u00f3n y el respeto de los dem\u00e1s, tomar parte en la responsabilidad e intervenir en las deci\u00adsiones que conciernen a la comunidad.<\/p>\n<p>Este \u00faltimo matiz es muy importante. El hombre no nace y se convierte en un individuo m\u00e1s que por y en sus relaciones con los dem\u00e1s. Esto es cierto no s\u00f3lo para el ni\u00f1o en el primer estado de su existencia, cuando \u00e9sta se identifica pr\u00e1cticamente con la de su madre o la de su padre, ni incluso m\u00e1s tarde, cuando depende to\u00addav\u00eda ampliamente de su \u00e1mbito familiar. Esto vale incluso para el adulto.<\/p>\n<p>Cuando se hable de participar se puede hacer hincapi\u00e9 sobre la parte que se obtiene para s\u00ed y sobre la circunstancia de tener esta parte compartida con los otros, sobre el hecho de no estar aparta\u00addo del grupo, de no estar excluido (lo que muy bien puede ocurrir, incluso aunque se disponga de un cierto n\u00famero de bienes).<\/p>\n<p>Sin embargo, hoy mismo se pierde frecuentemente de vista que el hombre no se realiza solamente haciendo valer sus derechos; es llevando a cabo un cierto n\u00famero de tareas cuando el hombre, cuando la mujer, se realizan ellos mismos. La participaci\u00f3n com\u00adprende necesariamente dos vertientes: la de los derechos y la de las obligaciones.<\/p>\n<h2>Participando es como se realiza totalmente el ser humano<\/h2>\n<p>Frecuentemente los seres humanos tienen s\u00f3lo una d\u00e9bil cons\u00adciencia de estos lazos que les unen a los otros. Con la excepci\u00f3n, sin embargo, del momento en que ellos descubren el amor; enton\u00adces, en ocasiones de una manera repentina y deslumbradora, per\u00adciben que llegan a ser plenamente ellos mismos, que se realizan gracias a su participaci\u00f3n en la existencia del otro. Sin embargo, no es simplemente en una relaci\u00f3n amorosa o en algunas relacio\u00adnes privilegiadas cuando los hombres y las mujeres participan y se realizan ellos mismos participando.<\/p>\n<p>Desde el momento en que ellos cesan de estar integrados en la trama de un grupo, ya se trate de una familia, de una comunidad de vida, de tiempo libre o de trabajo, se hacen vulnerables, ya no disponen de la totalidad de sus recursos.<\/p>\n<p>No son ellos aut\u00e9nticamente sino cuando est\u00e1n unidos a otros, haciendo causa com\u00fan con ellos, estando integrados en ellos. Por otra parte, esta adopci\u00f3n rec\u00edproca les parece como una solidari\u00addad normal. No debe basarse sobre condiciones previas, no deben estar obligados a merecerla. Es la exclusi\u00f3n de una comunidad, el rechazo de poder participar lo que no debe ser, lo que es contra la naturaleza. <em>El ser humano es un ser participante.<\/em><\/p>\n<p>Pero la realidad de la participaci\u00f3n no juega solamente a nivel de los individuos; <em>incluso los grupos, <\/em>de la clase que sean, y a todos los niveles \u2014y hasta los pa\u00edses\u2014, <em>no existen plenamente sino en la medida en que se sit\u00faan en un conjunto.<\/em><\/p>\n<p>Participando en este conjunto no s\u00f3lo adquieren sencillamente una mayor importancia, una fuerza con la que hay que contar, ellos llegan a ser todav\u00eda m\u00e1s aut\u00e9nticos, acceden a su verdadera identidad. As\u00ed, la participaci\u00f3n en las organizaciones internaciona\u00adles, incluso en las Naciones Unidas, para los pa\u00edses es no s\u00f3lo un medio para hacer o\u00edr sus voces, es una manera de alcanzar la ma\u00addurez.<\/p>\n<h2>Necesidad de participaci\u00f3n, necesidad de apropiaci\u00f3n, necesidad de afirmaci\u00f3n de s\u00ed<\/h2>\n<p>Sin embargo, no se puede comprender Lo que es participar sin advertir que los hombres y los grupos humanos no s\u00f3lo sienten la necesidad de participar, de hacer causa com\u00fan con los otros, de formar un cuerpo con ellos. La participaci\u00f3n no es un simple me\u00adcanismo que por s\u00ed solo baste para definir al hombre o a los grupos.<\/p>\n<p><em>Paralelamente al instinto de participaci\u00f3n, y equilibr\u00e1ndole al mismo tiempo, se desarrolla en el ser humano un instinto contra\u00addictorio. De un modo especial trata de distinguirse de los otros, particularmente de los de su medio ambiente.<\/em><\/p>\n<p>Poco a poco, el ni\u00f1o empieza a vivir y a pensar de modo aut\u00f3nomo, hace su elecci\u00f3n cada vez m\u00e1s personal. Para llegar a ser \u00e9l mismo pone ciertas distancias respecto de sus padres, se afirma coloc\u00e1ndose en su lugar e imponi\u00e9ndose a ellos. Se esfuerza por sobresalir del grupo del que forma parte, se apropia de los objetos y los guarda aparte, lo cual es exactamente lo contrario de la participaci\u00f3n; llega a descubrir, unos instantes despu\u00e9s, que una de las mejores maneras de disfrutar es comparti\u00e9ndolos.<\/p>\n<p>Para llegar a formarse, para entrar en la realidad esencial de la vida, necesita esta alternativa, mezcla de autonom\u00eda y de participa\u00adci\u00f3n. M\u00e1s tarde en la vida, ya de adulto, conservar\u00e1 esta necesi\u00addad, tanto de participar como de conservar ciertas distancias res\u00adpecto a los dem\u00e1s.<\/p>\n<h3><strong>La cara multiforme de la participaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Hace falta, igualmente, hacer notar que la participaci\u00f3n de los individuos en las diferentes formas de la vida social no se expresa de la misma manera en todas las civilizaciones, pa\u00edses y distintos sistemas. Incluso el equilibrio entre la necesidad de participar y la necesidad de conservar la autonom\u00eda no se establece por todas partes del mismo modo.<\/p>\n<p>As\u00ed, aunque la necesidad fundamental, visceral puede decirse, de participar se encuentra en todas partes, la inserci\u00f3n de los indi\u00adviduos en las comunidades adopta formas diferentes. Incluso la familia, que parece ser la c\u00e9lula fundamental de la sociedad, no presenta siempre la misma imagen (existen en el mundo m\u00e1s de 200 formas de familias).<\/p>\n<p>En algunas civilizaciones no es el padre el que conecta al ni\u00f1o con el clan, sino el t\u00edo materno. En otro orden de ideas, el am\u00adbiente de trabajo no representa en absoluto la misma cosa para el obrero de Jap\u00f3n que para el de nuestros pa\u00edses. Mientras que en\u00adtre nosotros la participaci\u00f3n se formula fundamentalmente a nivel de la clase social, en Jap\u00f3n esta solidaridad se manifiesta ante todo a nivel del ambiente de trabajo. Los obreros y los patronos de una misma f\u00e1brica se sienten solidarios, y en ellos la necesidad de participar se manifiesta coalig\u00e1ndose en contra de la compe\u00adtencia.<\/p>\n<h2>Participaci\u00f3n instintiva<\/h2>\n<p>Parece, sin embargo, que en las sociedades primitivas la ten\u00addencia a la participaci\u00f3n sea mayor que en las sociedades m\u00e1s evo\u00adlucionadas.<\/p>\n<p>En un art\u00edculo recientemente publicado en los \u00abEstudios\u00bb (marzo 1976), Ren\u00e9 Bureau hace observar que el hombre primitivo presenta una cualificaci\u00f3n superior a las capacidades t\u00e9cnicas del hombre moderno; emplea su inteligencia en el conocimiento del hombre y es eminentemente capaz de comprender al otro y de en\u00adtrar en comunicaci\u00f3n con \u00e9l. En mucho mayor grado que el hom\u00adbre marcado por la sociedad de producci\u00f3n ha conservado el sen\u00adtido de los valores comunitarios, de los valores de la participaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Escuchad este texto de Kenneth Kaunda, presidente de Zambia:<\/p>\n<p>\u00abYo me acuerdo del asombro que me produjo cuando tom\u00e9 contacto por vez primera con este fen\u00f3meno occidental: la casa de reposo para ancianos. La idea de que el Estado o cualquier otro organismo deba asumir la obligaci\u00f3n de atender a los ancianos se me apareci\u00f3 como una monstruosidad. En realidad, esto deja en\u00adtrever que estas personas de edad constituyen una carga, un peso que es conveniente sacud\u00edrselo, con objeto de que su presencia no sea un obst\u00e1culo para la alegre expansi\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<p>En las comunidades tradicionales como lo son las nuestras, los ancianos son atendidos y respetados y se considera un privilegio el poderles proporcionar los cuidados que necesitan.<\/p>\n<p>Se les consulta en m\u00faltiples circunstancias y, por d\u00e9biles que est\u00e9n, ellos desempe\u00f1an un preciado y constructivo papel en la educaci\u00f3n de sus nietos. Privar a las personas ancianas de la pre\u00adsencia de sus nietos, de la alegr\u00eda que esto les produce, es verdade\u00adramente un horrible pecado.<\/p>\n<p>Aunque ellos no puedan ya seguir trabajando, aunque su cere\u00adbro no funcione con la misma agilidad que antes, incluso aunque est\u00e9n profundamente disminuidos por la vejez, todo eso no puede ejercer ninguna influencia sobre la consideraci\u00f3n que les debemos. No podremos hacer nunca lo bastante para pagarles todo lo que ellos han hecho por nosotros.<\/p>\n<p>Los expertos poseen toda clase de f\u00f3rmulas para medir el gra\u00addo de civilizaci\u00f3n de un pueblo. Mi criterio personal es el siguien\u00adte: \u00bfde qu\u00e9 manera tratan las comunidades a sus ancianos y, de un modo m\u00e1s general, los que no son ya \u00fatiles y productivos, en el m\u00e1s estricto sentido del vocablo?<\/p>\n<p>Meditando sobre este criterio, los pa\u00edses llamados desarrollados tienen a\u00fan mucho que aprender de los llamados atrasados.\u00bb<\/p>\n<p>Este ejemplo merece retener nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Est\u00e1 situado en una zona de nuestro particular inter\u00e9s, la de la ayuda rec\u00edproca; pone en evidencia que el desarrollo material no va siempre unido al verdadero progreso, y que para nosotros el contacto con las civilizaciones aparentemente menos desarrolladas puede ser, en realidad, una vuelta a las fuentes.<\/p>\n<h2>Las motivaciones particulares de los cristianos<\/h2>\n<h3><strong>Siendo cristiano, el hombre es doblemente un ser participante<\/strong><\/h3>\n<p>Para el creyente, la fe no proporciona solamente motivaciones suplementarias para participar en todas las manifestaciones de la actividad humana para construir un mundo mejor; hace descubrir nuevas dimensiones de esta participaci\u00f3n, incluso hasta un nuevo campo de actuaci\u00f3n. Para \u00e9l, la fraternidad humana tiene sus ra\u00ed\u00adces en la pertenencia a una familia de la que \u00e9l conoce al Padre, un Padre que le ama hasta el punto de hacer de \u00e9l un co-part\u00edcipe de su Reino.<\/p>\n<p>Har\u00eda falta afianzar con viveza las manifestaciones de este esp\u00ed\u00adritu de participaci\u00f3n que es parte integrante de la identidad cris\u00adtiana. Impulsado por su deseo de construir el Reino de Dios, el cristiano se compromete a construir una ciudad temporal m\u00e1s humana. Si quiere trabajar para transformar la sociedad, es sin duda por un sentimiento de solidaridad humana, mas tambi\u00e9n porque en tanto es cristiano percibe esta sociedad como un mundo de pecado \u2014un orden aparente que es un desorden establecido\u2014, un mundo que Dios no acepta tal como es y que nos invita a cambiarlo.<\/p>\n<p>El compromiso cristiano en la sociedad es una de las caracte\u00adr\u00edsticas de nuestro tiempo y con frecuencia se traduce en una par\u00adticular solidaridad con los necesitados.<\/p>\n<p>Pero recalquemos tambi\u00e9n c\u00f3mo la actividad propiamente reli\u00adgiosa del cristiano es esencialmente participante.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es una acci\u00f3n muy personal, pero al mismo tiempo es la acci\u00f3n de un pueblo que, unido, reza: \u00abPadre nuestro\u00bb; la fe es una andadura del individuo, pero en esta andadura necesita el apoyo de una comunidad de fe; entre Dios y el cristiano se esta\u00adblece una relaci\u00f3n muy personal, pero ello no impide que esta re\u00adlaci\u00f3n se inserte en una Iglesia y que sea en comunidad en la par\u00adticipaci\u00f3n del Pan eucar\u00edstico \u2014sacramento de participaci\u00f3n\u2014donde tiene lugar este encuentro. Cada vez m\u00e1s se constituyen pe\u00adque\u00f1as c\u00e9lulas cristianas, de las que la raz\u00f3n de ser es, precisa\u00admente por esta reducci\u00f3n de comunidades a una talla humana, el hacer posible una participaci\u00f3n verdadera e intensa. Y de repente, como en los tiempos de los primeros cristianos, vuelven a encon\u00adtrar \u00abun coraz\u00f3n y un alma\u00bb y sienten espont\u00e1neamente la necesi\u00addad de ciertas puestas en com\u00fan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del Concilio, un creciente n\u00famero de cristianos son conscientes de ser participantes del Esp\u00edritu y se sienten co-respon\u00adsables del pueblo de Dios, del que ellos forman parte. Y, lo que es igualmente un signo de los tiempos, se sienten frustrados cuando no se les trata como compa\u00f1eros.<\/p>\n<h2>Los exclu\u00eddos de la participaci\u00f3n<\/h2>\n<p>En todas las sociedades humanas, de cualquier \u00e9poca o cual\u00adquiera que sea su grado de desarrollo, hay marginados y excluidos, y sin duda alguna los habr\u00e1 siempre. La marginaci\u00f3n es un con\u00adcepto relativo: consiste en no poder seguir el ritmo com\u00fan. En comparaci\u00f3n con este nivel medio, seguramente que hay enormes variaciones de pa\u00eds a pa\u00eds, de \u00e9poca a \u00e9poca, de civilizaci\u00f3n a civi\u00adlizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hay personas que est\u00e1n discriminadas o excluidas a t\u00edtulo indi\u00advidual; hay grupos enteros a los que se les mantiene aparte (escla\u00advos, pigmeos, parias, razas discriminadas, prisioneros, ciertas cate\u00adgor\u00edas de minusv\u00e1lidos, madres solteras, drogados, emigrantes, etc\u00e9tera&#8230;); hay pa\u00edses enteros que est\u00e1n marginados.<\/p>\n<p>Hay marginados que lo son a t\u00edtulo permanente y otros que lo son a t\u00edtulo pasajero; hay diferentes grados de marginaci\u00f3n y toda una gama de exclusiones.<\/p>\n<p>Lo que es grave es que el proceso de marginaci\u00f3n est\u00e1 lejos de pararse, incluso en los pa\u00edses desarrollados. El grupo de los reza\u00adgados que la columna de la humanidad va sembrando en su mar\u00adcha hacia adelante no reduce poco a poco su retraso; por el con\u00adtrario, este \u00faltimo se acent\u00faa; los rezagados, los marginados son cada d\u00eda m\u00e1s numerosos.<\/p>\n<p>\u00abLas estad\u00edsticas descubren que un franc\u00e9s de cada diez, si nos limitamos a la inadaptaci\u00f3n social, y uno de cada cinco si se a\u00f1ade la debilidad f\u00edsica o mental, forman parte de esta <em>otra Francia, y <\/em>que esta Francia, doblemente inquietante por su naturaleza y su volumen, lejos de decrecer, no cesa de extenderse\u00bb <em>(Los excluidos, <\/em>de Ren\u00e9 Lenoir, p\u00e1g. 10).<\/p>\n<p>En los pa\u00edses llamados en v\u00edas de desarrollo, la exclusi\u00f3n toma giros m\u00e1s espectaculares y dram\u00e1ticos. La separaci\u00f3n entre los pa\u00ed\u00adses llamados desarrollados y clasificados como en v\u00edas de desarro\u00adllo est\u00e1 aumentando continuamente; en estos \u00faltimos los d\u00e9biles disponen de menos medios de defensa; a menudo son las tr\u00e1gicas v\u00edctimas del poder\u00edo del dinero manipulado por los poderes pol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>En un documento difundido en 1973 por los obispos y los su\u00adperiores generales del nordeste de Brasil se pueden leer las siguien\u00adtes precisiones sobre lo que suele llamarse el \u00abmilagro brasile\u00f1o\u00bb (documento \u00abYo he o\u00eddo los gritos de mi pueblo\u00bb, p\u00e1gs. 26 y 27).<\/p>\n<p>\u00abPrivado de cr\u00e9dito, de inter\u00e9s y de esperanza\u00bb por el lado del pueblo, el \u00abmilagro brasile\u00f1o\u00bb tiene como consecuencia, por el otro lado, el favorecer a los que no est\u00e1n necesitados. Por a\u00f1adi\u00addura, hay que hacer cargar el peso de su \u00e9xito sobre los que est\u00e1n sacrificados y sufren una maldici\u00f3n que ellos no han merecido.<\/p>\n<p>\u00abEl empobrecimiento relativo y absoluto del pueblo sigue las huellas del <em>milagro. <\/em>La concentraci\u00f3n de la renta ha alcanzado ni\u00adveles que traducen mejor que nada la verdadera significaci\u00f3n de la pol\u00edtica econ\u00f3mica del Gobierno. Entre 1960 y 1970, el 20 por 100 de la poblaci\u00f3n que forman la secci\u00f3n de las rentas m\u00e1s elevadas han visto pasar su participaci\u00f3n en la renta nacional del 54,4 por 100 al 64,1 por 100, mientras que el 80 por 100 restante ha visto bajar su participaci\u00f3n desde el 45,5 por 100 al 36,8 por 100; el fe\u00adn\u00f3meno de la concentraci\u00f3n se manifiesta de modo m\u00e1s evidente todav\u00eda si se tiene en cuenta que, durante el mismo per\u00edodo, el 1 por 100 de la poblaci\u00f3n que constituye el grupo social de los m\u00e1s ricos ha visto aumentar su participaci\u00f3n en la renta nacional del 11,7 por 100 al 17,7 por 100, en tanto que la mitad de la pobla\u00adci\u00f3n brasile\u00f1a, que compone el grupo social de los ingresos m\u00e1s bajos, ha visto reducir su participaci\u00f3n desde el 17,6 por 100 al 13,7 por 100. Esta inversi\u00f3n relativa de las posiciones ha hecho que en 1970 el 1 por 100 de los brasile\u00f1os ha llegado a ganar m\u00e1s que la mitad del total de la poblaci\u00f3n del pa\u00eds\u00bb (de \u00abAspectos de la distribuci\u00f3n de las rentas en Brasil en 1970\u00bb, por Duarte Joao Carlos).<\/p>\n<h2>La marginaci\u00f3n provocada por el \u00abprogreso\u00bb<\/h2>\n<p>El retraso y la exclusi\u00f3n de los grupos desfavorecidos tienen su origen en la naturaleza de las cosas (un h\u00e1ndicap f\u00edsico o intelec\u00adtual, la pobreza del suelo, etc.), <em>pero tambi\u00e9n tienen su origen en la conducta de los hombres. <\/em>Los m\u00e1s fuertes y los m\u00e1s astutos han tenido siempre tendencia a ocupar los primeros puestos y a adjudicarse la mejor parte; para alcanzar este objetivo ha ocurrido algunas veces que todos los medios les hayan parecido buenos.<\/p>\n<p>Para convencerse mejor de que la marginaci\u00f3n est\u00e1 lejos de ser siempre la consecuencia de un fatalismo, sino m\u00e1s bien una reali\u00addad vivida y manipulada por los hombres, har\u00eda falta estudiar su mecanismo al detalle. Entonces ver\u00edamos c\u00f3mo la concentraci\u00f3n abusiva del haber, del poder y del saber en las manos de una pe\u00adque\u00f1a minor\u00eda conduce a ensanchar el foso que separa a los ricos y a los pobres. No es dificil as\u00ed comprobar c\u00f3mo los pa\u00edses ricos y poderosos imponen a los pa\u00edses pobres unas tarifas aduaneras per\u00adjudiciales; c\u00f3mo ofrecen por sus materias primas s\u00f3lo precios insu\u00adficientes e inestables; c\u00f3mo al final, en sus transacciones comercia\u00adles, favorecen a sus compa\u00f1eros ricos en perjuicio de aquellos que son clientes menos interesantes. Cuando se reflexiona sobre estos antecedentes del problema se comprende que haya mucha verdad en la afirmaci\u00f3n de Mons. Ruiz (M\u00e9jico) cuando dice: <strong>\u00abEl <\/strong>desarro\u00adllo existe porque hay subdesarrollo y la riqueza existe porque hay pobreza.\u00bb<\/p>\n<p>En los pa\u00edses llamados desarrollados, el bienestar federalizado oculta con frecuencia un proceso creciente de marginaci\u00f3n de un sector de la poblaci\u00f3n. Es importante que nos detengamos unos instantes en uno de los factores m\u00e1s virulentos de la desintegraci\u00f3n de la sociedad, a saber, la concepci\u00f3n puramente materialista del trabajo. En las sociedades de lucro y de producci\u00f3n, el hombre y la mujer est\u00e1n a menudo reducidos a no ser m\u00e1s que un instru\u00admento de la producci\u00f3n del que se trata de aumentar el rendimien\u00adto y de disminuir el costo.<\/p>\n<p>Y como todo gira alrededor de la producci\u00f3n, hay que elimi\u00adnar a los que han dejado de ser productivos, y puesto que la pro\u00adducci\u00f3n es la principal escala de valores, el anciano improductivo se siente menospreciado y lo est\u00e1 tanto \u2014si no todav\u00eda m\u00e1s\u2014como los emigrantes y los parados, que en la fuerza de la edad no encuentran d\u00f3nde trabajar. \u00bfY qu\u00e9 decir del hecho, que ocurre con frecuencia, de no haber contratos incluso para los j\u00f3venes? Todo est\u00e1 planeado no para construir una comunidad humana donde todos puedan participar, sino para edificar una comunidad huma\u00adna capaz de producir un m\u00e1ximo de bienes materiales en beneficio de los que se los pueden proporcionar.<\/p>\n<p>Siempre ser\u00e1 en funci\u00f3n de su trabajo como el individuo ten\u00addr\u00e1 que elegir el emplazamiento de su vivienda y muchas veces cambiarla, lo cual desarticular\u00e1 su hogar. En muchos casos estar\u00e1 obligado a hacer grandes desplazamientos; no ver\u00e1 a su mujer y a sus hijos m\u00e1s que en breves espacios de tiempo; su casa no estar\u00e1 preparada para acoger a sus ancianos padres. Todo arraigo huma\u00adno quedar\u00e1 debilitado.<\/p>\n<p>La concentraci\u00f3n del trabajo alrededor de las ciudades ha pro\u00advocado igualmente la afluencia humana en ciudades tentaculares, donde el hombre no dispone del m\u00ednimo espacio vital que, como todo ser viviente, necesita. En las ciudades se ha rebasado am\u00adpliamente el margen de tolerancia a la proximidad de los otros. De repente, se multiplican la agresividad y los trastornos nerviosos. Nuestra sociedad urbana segrega una nueva categor\u00eda de excluidos: los aislados, los deprimidos y los enfermos mentales. Los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo conocer\u00e1n tambi\u00e9n r\u00e1pidamente esta realidad. Sin llegar hasta la enfermedad mental o la depresi\u00f3n, millones de seres humanos se ven m\u00e1s o menos despersonalizados, se convier\u00adten en objetos pasivos de la socializaci\u00f3n, aclaman a las mismas <em>vedettes, <\/em>consumen el mismo pan y el mismo jab\u00f3n, soportan la imposici\u00f3n de una publicidad chillona. Como los objetos en serie que producen sus f\u00e1bricas, los seres humanos se convierten en in\u00addividuos en serie.<\/p>\n<p>Otra consecuencia desastrosa de la moderna organizaci\u00f3n del trabajo: el hombre se convierte en un simple engranaje de la pro\u00adducci\u00f3n, no experimenta ya la alegr\u00eda en el trabajo, como era el caso, antiguamente, del artesano; lo que ha ganado como consu\u00admidor lo ha perdido como productor, ya que para alegrar su cora\u00adz\u00f3n no tiene tanta necesidad de ver ascender su capacidad de con\u00adsumo, de disponer de un coche, de un frigor\u00edfico; lo que necesita sobre todo es que su trabajo sea para \u00e9l una fuente de alegr\u00eda, lo que verdaderamente necesita para participar es ser creador y res\u00adponsable.<\/p>\n<h2>La participaci\u00f3n, reacci\u00f3n contra la \u00abmasificaci\u00f3n\u00bb y contra la exclusi\u00f3n<\/h2>\n<p><em>Contra estos excesos se dibuja cada vez m\u00e1s una reacci\u00f3n en el sentido del despertar de la conciencia individual; <\/em>las personas no quieren seguir siendo solamente engranajes pasivos y opacos, aplastados por otros engranajes en la inmensa m\u00e1quina de pro\u00adducci\u00f3n en que se ha convertido la sociedad. Necesitan otra cosa que consumir, quieren, en primer lugar, participar en comunidades m\u00e1s restringidas, aut\u00e9nticas para escapar a la \u00abempresa\u00bb de las ma\u00adsas y de la muerte por falta de cambio.<\/p>\n<p>Los solteros y las familias constituyen comunidades a dimen\u00adsi\u00f3n humana donde cada uno puede recuperar su identidad. Los obreros piden una cierta co-gesti\u00f3n, los minusv\u00e1lidos, las personas de edad, los emigrantes desean estar implicados en la direcci\u00f3n de los organismos que les conciernen; las mujeres quieren construir la sociedad con los hombres, los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo quieren fijar ellos mismos el precio de las materias primas de su suelo, e incluso quieren decidir sobre la aplicaci\u00f3n de los fondos que se ponen a su disposici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>De todas partes se levantan voces reclamando una mayor par\u00adticipaci\u00f3n en todos los sectores de la vida. <\/em>Esto se confirma a todos los niveles de la sociedad, en todos los ambientes y en todos los pa\u00edses del mundo.<\/p>\n<p>Esta conmoci\u00f3n general es el resultado, ante todo, de un ma\u00adyor conocimiento del mundo por parte del hombre. La informa\u00adci\u00f3n, que alcanza a todos los campos de la existencia y a todos los pa\u00edses del mundo, permite a un n\u00famero siempre creciente de seres humanos el tomar conciencia de los problemas y de las posibilida\u00addes que se les abren.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, una vez aseguradas sus necesidades fundamentales, el hombre, la mujer, tienen el tiempo y la afici\u00f3n para interesarse por los m\u00faltiples aspectos de su propio desarrollo; como dice Jean Fourasti\u00e9, a partir de un cierto nivel de vida, <em>los problemas del ser tienen preferencia sobre los del tener.<\/em><\/p>\n<p>En tanto que el hombre ten\u00eda que luchar para sobrevivir, no se le presentaban todav\u00eda un cierto n\u00famero de interrogantes; pero una vez que lo esencial est\u00e1 asegurado, una vez que ha alcanzado un cierto grado de desarrollo y de cultura, \u00e9l reclama en todos los terrenos que su persona y que su libertad sean m\u00e1s respetadas; \u00e9l quiere tener un estatuto, reclama una cierta autonom\u00eda, quiere in\u00adtervenir en la direcci\u00f3n de los negocios&#8230;, quiere participar.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses comunistas y en los pa\u00edses dictatoriales los deseos de participaci\u00f3n se expresan sobre todo por una exigencia de ma\u00adyor libertad. Incluso en estos pa\u00edses se elevan algunas voces para reclamarla; en los pa\u00edses occidentales, una mayor libertad de ex\u00adpresi\u00f3n permite que no sean algunas voces dispersas las que se ha\u00adgan o\u00edr, es un verdadero concierto de voces que, desde todas par\u00adtes, reclaman una mayor participaci\u00f3n en todos los sectores de la vida. El concierto gira, adem\u00e1s, algunas veces a la cacofon\u00eda.<\/p>\n<p>En estos tiempos la palabra \u00abparticipaci\u00f3n\u00bb adquiere un signi\u00adficado todav\u00eda m\u00e1s limitado que nos falta por precisar. Cuando en el momento actual los trabajadores sociales, socioculturales y co\u00admunitarios hablan de participaci\u00f3n, ellos creen evocar esta necesi\u00addad vivamente sentida y esta voluntad claramente expresada por un n\u00famero creciente de mujeres y de hombres de tomar una parte activa, consciente y responsable en los asuntos en que est\u00e1n impli\u00adcados, sean los que sean; esto, para ser plenamente humanos y para contribuir a la construcci\u00f3n de una sociedad mejor; podr\u00e1 tratarse, en el cuadro del servicio social, de hacer al individuo m\u00e1s consciente de sus derechos y de sus deberes y de ayudarle a inser\u00adtarse mejor en un grupo; se tratar\u00e1, en el cuadro del servicio socio\u00adcultural, de ejercitar la influencia sobre grupos enteros, educ\u00e1ndo\u00adles y concienci\u00e1ndoles; se tratar\u00e1, en fin, en el cuadro de las activi\u00addades de desarrollo comunitario, de actuar sobre las mismas es\u00adtructuras de la sociedad.<\/p>\n<p>Cuando las Voluntarias hablan de participaci\u00f3n, es frecuente que se refieran simplemente a su propia contribuci\u00f3n para la me\u00adjora de la sociedad. Se acent\u00faa entonces, principalmente, sobre sus propios esfuerzos. Voluntariado viene a ser sin\u00f3nimo de partici\u00adpaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el sector social, el nuestro, es importante no perder de vista que \u00e9sa no es la \u00f3ptica actual. Queremos no solamente ser de nuestra \u00e9poca, sino tambi\u00e9n estar en comunicaci\u00f3n con las aspira\u00adciones profundas de nuestros contempor\u00e1neos, contribuir a la so\u00adluci\u00f3n de los problemas de nuestro tiempo. Para lograrlo tambi\u00e9n nosotros tendremos que concebir nuestra participaci\u00f3n no sola\u00admente como una obligaci\u00f3n al servicio de los otros, por desintere\u00adsada que sea, sino como un compromiso que contribuya a inser\u00adtarlos en la sociedad y a hacerles participar.<\/p>\n<h2><strong>La promoci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados<\/strong><\/h2>\n<p>Participar requiere, ante todo, un punto de vista peculiar. Esta \u00f3ptica nos lleva a ver los problemas y sus soluciones en funci\u00f3n de los otros, replante\u00e1ndolos en su conjunto para obtener verdaderas soluciones y, si fuera posible, soluciones de conjunto.<\/p>\n<p>Para mayor claridad en la exposici\u00f3n, distinguiremos en la par\u00adticipaci\u00f3n tres aspectos o, mejor, tres dimensiones. Debemos, en primer lugar, participar nosotros mismos en la promoci\u00f3n de los necesitados; en segundo lugar, debemos hacerles participar a ellos mismos en su propia promoci\u00f3n; finalmente, debemos hacer parti\u00adcipar a toda la sociedad en esta misma promoci\u00f3n.<\/p>\n<h3><strong>I. PARTICIPAR EN LA PROMOCION DE LOS NECESITADOS<\/strong><\/h3>\n<p>Para aportar nuestra contribuci\u00f3n a la soluci\u00f3n de los proble\u00admas de los m\u00e1s desamparados, ser\u00eda necesario aplicarse a com\u00adprender a los que los padecen.<\/p>\n<p>Hablando en tono idealista, para conseguirlo deber\u00edamos vivir con ellos, compartir su existencia, y ni siquiera as\u00ed bastar\u00eda, pues nosotros partir\u00edamos no de cero, sino de una base de la que ellos han estado privados la mayor parte del tiempo. As\u00ed, un hombre sano se enga\u00f1ar\u00eda si creyera comprender a un enfermo cr\u00f3nico por haberle sobrevenido a \u00e9l una enfermedad grave. Un rico se equivo\u00adcar\u00eda si pretendiera conocer lo que es la pobreza tan s\u00f3lo porque un d\u00eda hubiera perdido su cartera.<\/p>\n<p>Mademoiselle Bollaerts ha analizado las principales caracter\u00eds\u00adticas de la mentalidad de los hombres que se encuentran en situa\u00adci\u00f3n de inferioridad cr\u00f3nica. H\u00e9las aqu\u00ed a manera de ejemplo:<\/p>\n<ul>\n<li>viven esencialmente su momento presente y son incapaces de sustraerse a \u00e9l;<\/li>\n<li>no manifiestan ning\u00fan inter\u00e9s por todo aquello que no les interpela \u00abhic et nunc\u00bb;<\/li>\n<li>tienen poco desarrollado el sentido de planificaci\u00f3n, de programaci\u00f3n;<\/li>\n<li>todo su inter\u00e9s se concentra en lo concreto, en lo que se palpa;<\/li>\n<li>experimentan gran dificultad en mirar con suficiente pers\u00adpectiva su propia situaci\u00f3n;<\/li>\n<li>muchos ni siquiera aciertan a expresarla bien;<\/li>\n<li>sus relaciones son vividas \u00fanicamente en funci\u00f3n de la per\u00adsona con la que se relacionan;<\/li>\n<li>son incapaces de pensar de distinta manera a como lo hace su propio ambiente;<\/li>\n<li>son incapaces de resistir a las circunstancias, impotentes para dominarlas;<\/li>\n<li>est\u00e1n convencidos de que no pueden influir en su propio destino; creen que fatalmente tienen que sufrirlo;<\/li>\n<li>experimentan la necesidad de un apoyo, de una autoridad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Haciendo reflexi\u00f3n sobre estas observaciones, nos damos cuen\u00adta de que la estructura mental de estas personas, en condiciones de inferioridad cr\u00f3nica, es muy distinta de la nuestra. Las mismas pa\u00adlabras que nosotros usamos tienen en ellas otro significado, como si se tratara de un lenguaje diferente. \u00bfC\u00f3mo, pues, podremos comprenderlas de verdad? El hecho de estar en situaci\u00f3n de infe\u00adrioridad, de miseria o de sufrimiento, nos marca, necesariamente el esp\u00edritu de los que son as\u00ed probados. Hay grandes disminuidos, aislados, etc., que est\u00e1n en nuestro mismo plano mental. Antes de emitir un juicio aprendamos a observar y escuchar pacientemente.<\/p>\n<p>El esfuerzo de comprensi\u00f3n nos llevar\u00e1 a un mayor respeto por los necesitados, por los \u00abpobres\u00bb; aprenderemos a descubrir y ad\u00admirar sus propios valores, sobre los cuales edifican su vida.<\/p>\n<p>La palabra \u00abrespeto\u00bb viene del lat\u00edn \u00abrespicere\u00bb, que quiere decir \u00abmirar hacia arriba, a lo alto\u00bb, hacia alguna cosa o hacia al\u00adguien que nos impone el respeto. \u00bfC\u00f3mo estos pobres, estos deshe\u00adredados, a quienes ponemos en el \u00faltimo grado de nuestra escala de valores, a quienes miramos con una cierta condescendencia, por no decir desprecio, podr\u00edan imponernos respeto?<\/p>\n<p>Sin embargo, el Evangelio es terminante. Cristo nos afirma que los pobres y los \u00abpeque\u00f1os\u00bb tienen intuiciones que nosotros no te\u00adnemos, que su visi\u00f3n de las cosas es, con frecuencia, m\u00e1s verdade\u00adra que la nuestra.<\/p>\n<p>\u00abYo te alabo, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque has ocul\u00adtado estas cosas a los sabios y a los prudentes y las has revelado a los peque\u00f1os.\u00bb Y m\u00e1s a\u00fan: \u00abBienaventurados los pobres de esp\u00edri\u00adtu, porque ellos ver\u00e1n a Dios\u00bb, es decir, bienaventurados los po\u00adbres porque ellos son los \u00fanicos que ven claramente, ven las cosas tal como Dios las ve, y finalmente se unen a Dios en esta visi\u00f3n de las cosas.<\/p>\n<p>As\u00ed se debe entender tambi\u00e9n la palabra de san Vicente \u00ablos pobres son nuestros amos y se\u00f1ores\u00bb. M\u00e1s que amos y se\u00f1ores que mandan son \u00abmaestros\u00bb que nos instruyen y a quienes los alumnos escuchan, porque ellos tienen algo que ense\u00f1ar.<\/p>\n<p>El padre Wrezinski, fundador- de \u00abAide \u00e1 toute d\u00e9tresse\u00bb (Ayuda a toda necesidad), cuenta en un vivo ejemplo tomado de la vida de los pobres c\u00f3mo su juicio difiere del nuestro y est\u00e1, en definitiva, mucho m\u00e1s cercano de la visi\u00f3n de Dios. Una chica de quince a\u00f1os se une con el hijo de un vecino. Para todos nosotros, dice \u00e9l, la cosa ya est\u00e1 juzgada de antemano&#8230; \u00abPara estas pobres muchachas, la cosa es normal&#8230; no tienen moral&#8230; En cambio, el medio ambiente de los desheredados permanece silencioso. Sabe que para esta joven esta uni\u00f3n prematura es la \u00fanica forma de huir de la vida imposible que lleva en casa de sus padres. El am\u00adbiente del cuarto mundo guarda la convicci\u00f3n profunda de que esta adolescente tiene derecho a la felicidad. Tiene profunda nece\u00adsidad de que ella sea feliz. Su silencio es la prueba de un amor profundo, de un amor condenado a permanecer oculto como si fuera vergonzoso, porque nada le permite manifestarse a la luz del d\u00eda. Pero es necesario creer en el coraz\u00f3n de los pobres.\u00bb<\/p>\n<p>Sin duda, esta joven y su medio viven al margen de una ley moral, pero ello no les impide cultivar aut\u00e9nticos valores y nos muestran c\u00f3mo Cristo se complac\u00eda en hacerlo notar as\u00ed. Pense\u00admos en el \u00f3bolo de la viuda.<\/p>\n<p>Sin un profundo respeto por la persona humana, sin la capaci\u00addad de descubrir y admirar los aspectos positivos de las personas a cuyo servicio nos comprometemos, nos es imposible participar en su promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abandonar definitivamente el sistema practicado hasta ahora como r\u00e9gimen social es otra forma de este mismo respeto. Esto no quiere decir que haya que excluir todo gesto espont\u00e1neo de limos\u00adna silenciosa. A veces ser\u00e1 una obligaci\u00f3n moral y es necesario sa\u00adber ser generoso. Pero la limosna como sistema no es una solu\u00adci\u00f3n. Todos los hombres, aun los m\u00e1s desamparados, tienen estric\u00adto derecho a un m\u00ednimo vital. Los que tienen, deben encontrar normal que el Estado grave sus riquezas para asegurar a todos un m\u00ednimo de vida digna. M\u00e1s adelante veremos que es deber nues\u00adtro, como organizaci\u00f3n de ayuda social, luchar para que el Estado cumpla esta obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Mientras tanto, las obras privadas tienen una tarea subsidiaria que cumplir. Sin embargo, si esas obras quieren cumplir su misi\u00f3n con el respeto que se merece la persona humana de los m\u00e1s des\u00adamparados, no pueden contentarse con hacer simples repartos de limosnas. Deben ayudarles a planear su presupuesto y, poco a poco, a subvenir a sus propias necesidades.<\/p>\n<p>Con este mismo esp\u00edritu, se debe respetar tambi\u00e9n la libertad de las personas a quienes se ayuda. Y as\u00ed es conveniente no impo\u00adnerse nunca, no ayudar m\u00e1s que lo que hace falta y no impedir a nadie hacer por s\u00ed mismo aquello de que es capaz. La ayuda ideal es la que se ofrece sin que el beneficiario apenas se d\u00e9 cuenta de ello&#8230; As\u00ed Dios participa en nuestra vida respetando y ayudando nuestra libertad. Esto supone una actitud fundamental de pacien\u00adcia y de discreci\u00f3n, que es la que puede asegurar la promoci\u00f3n. No siempre somos libres de ayudar o no, pero la ayuda que apor\u00adtamos deber\u00eda siempre dejar libre a aquel a quien ayudamos. No participamos en la vida del otro si nos imponemos a \u00e9l.<\/p>\n<p>Pero para participar en la promoci\u00f3n de los necesitados, \u00bfbas\u00adtar\u00eda comprenderlos y respetarlos? Pero \u00bfes incluso posible el comprenderlos mientras nos quedamos como en la periferia de su vida, sin compartir su condici\u00f3n? Es una cuesti\u00f3n tratada frecuentemen\u00adte en nuestro tiempo y no simplemente a prop\u00f3sito de los margi\u00adnados. Para establecer el di\u00e1logo entre el mundo obrero y la Igle\u00adsia, el hecho de que haya sacerdotes obreros ha hecho m\u00e1s impac\u00adto que m\u00faltiples declaraciones solemnes de solidaridad de parte de la jerarqu\u00eda. Y esto no es un fen\u00f3meno propio de algunos pa\u00edses. Recientemente un obispo de Tanzania ha decidido dedicar la mi\u00adtad de su tiempo a vivir como agricultor para compartir as\u00ed la condici\u00f3n de su pueblo.<\/p>\n<p>En los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo, los cooperadores que parti\u00adcipan, aunque sea s\u00f3lo en una parte, de las condiciones de existen\u00adcia del pueblo hacen un trabajo m\u00e1s eficaz y son m\u00e1s amados que los que no se avienen a renunciar a su confort y a una parte de su superioridad t\u00e9cnica. Estos \u00faltimos, sin quererlo, aplastan a menu\u00addo al ind\u00edgena m\u00e1s de lo que le ayudan en su desarrollo. Sucede, por otra parte, que ciertos antiguos cooperadores, m\u00e9dicos, profe\u00adsores, abogados, descubren esta verdad y se van a vivir en sus ba\u00adrrios pobres cuando regresan al pa\u00eds. Ellos trabajan con honora\u00adrios moderados y comparten, aun parcialmente, la existencia del pueblo al que quieren ayudar.<\/p>\n<p>Tales ejemplos nos deben interpelar tremendamente. Ellos cues\u00adtionan no s\u00f3lo nuestros m\u00e9todos de acci\u00f3n, sino incluso el valor mismo de nuestro compromiso. Es necesario, sin embargo, matizar convenientemente.<\/p>\n<p>Compartir enteramente la existencia de los desheredados, que viven todav\u00eda al margen de la sociedad o que son los subdesarro\u00adllados de \u00e9sta, puede ser para algunos la mejor manera de colabo\u00adrar en su promoci\u00f3n. Es verdad que pocas personas tienen la fuer\u00adza de voluntad y sienten la vocaci\u00f3n de comprometerse en este camino. Se trata, tal vez, de un ideal, pero este ideal no excluye un compromiso menos exigente. Hay incluso un cierto absurdo en pretender que nada se puede hacer en favor de alguien sin com\u00adpartir enteramente la condici\u00f3n de aqu\u00e9l. Los necesitados no espe\u00adran que compartamos completamente su situaci\u00f3n de marginados para poder participar en su promoci\u00f3n. Ellos quieren sentir que nos ponemos a su lado, que nos solidarizamos profundamente con ellos, que somos comprensivos y, si hace falta, indulgentes, que nos mostramos disponibles y eficaces. En lo que a nosotros toca, si nuestro compromiso nos trae problemas en nuestro propio ambiente ser\u00e1 se\u00f1al cierta de nuestra sinceridad a su lado. Si, por el contrario, nuestro servicio a los m\u00e1s desamparados se nos aparece como inofensivo, si nuestro compromiso no pasa de ser una mane\u00adra interesante o \u00fatil de ocuparnos, si las personas en cuyo favor nos ocupamos no son para nosotros nada m\u00e1s que \u00abcasos\u00bb, clien\u00adtes o, peor a\u00fan, \u00abprotegidos\u00bb, entonces temamos fundadamente que nuestro compromiso no pasa de la superficie de las cosas.<\/p>\n<h3><strong>II. Hacer participar a los m\u00e1s necesitados en su propia promoci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>No es raro o\u00edr decir que los m\u00e1s necesitados prefieren a menu\u00addo que sus bienhechores se ocupen de ellos antes que trabajar en su propia promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Preciso es reconocer que entre las personas que forman la clientela de las organizaciones de ayuda social el gusto de la parti\u00adcipaci\u00f3n es a menudo d\u00e9bil.<\/p>\n<p>Y ello por un conjunto de causas. El corto nivel de inteligencia y de instrucci\u00f3n crea a veces una inferioridad y desde su mismo punto de partida. La debilidad fisica arrastra consigo la apat\u00eda; por ejemplo, una disminuci\u00f3n f\u00edsica puede crear dependencia, tan\u00adto del hecho del h\u00e1ndicap como del hecho de una educaci\u00f3n equi\u00advocada. Las mismas condiciones de un trabajo pueden poner a alguien al margen de la comunidad.<\/p>\n<p>Esta dificultad real para suscitar la participaci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados no cambia en nada el hecho de que nosotros no los valorizaremos sino en la medida en que ellos cooperen a lo que por ellos hacemos.<\/p>\n<p>En la base de toda acci\u00f3n de promoci\u00f3n hay un acto de fe en el valor de las personas, un acto de fe en sus propias capacidades. Con frecuencia tendremos que hacerles descubrir \u00e9stas para permi\u00adtirles salir del c\u00edrculo vicioso de la dependencia. El ideal es ayudar\u00adles a descubrirse, a encontrar en lo m\u00e1s profundo de s\u00ed lo mejor que tienen.<\/p>\n<p>Prescindiendo de algunos casos particulares, es preciso ayudar a los desheredados a descubrir en s\u00ed mismos el manantial de donde pueden sacar su propio conocimiento y a encontrar respuesta a las preguntas que les surgen. Si nosotros actuamos en lugar de ellos, otras dificultades brotar\u00e1n y no podr\u00e1n acudir siempre a nosotros. Pero si encuentran en s\u00ed una fuerza, entonces podr\u00e1n hacer frente a todo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo a partir del momento en que valorizamos las cualidades de aquellos a quienes queremos ayudar nos hacemos aptos para ayudarles de verdad, pues sus cualidades son los materiales con que deben edificar su existencia. Lo que hacemos en su lugar, juz\u00adg\u00e1ndolos incapaces, corre el riesgo de mantenerlos en la apat\u00eda.<\/p>\n<p>Felizmente, no todos los necesitados han abdicado de su digni\u00addad. El informe del Congreso de la Mujer, organizado por \u00abAide \u00e1 toute d\u00e9tresse\u00bb en Perrelaye (Francia), revela que el cuarto mundo se siente profundamente extra\u00f1ado por la incomprensi\u00f3n que de\u00admuestran las organizaciones de ayuda social: <em>los mejor situados para ayudar a los pobres son los mismos pobres. <\/em>En lugar de im\u00adped\u00edrselo har\u00eda falta animarlos a hacerlo as\u00ed. Ayudar sin dar la po\u00adsibilidad de participar quita al acto su propio valor. En el sentido m\u00e1s profundo del t\u00e9rmino, ello no significa tanto \u00abdar\u00bb sino \u00abto\u00admar\u00bb, tomar a estos hombres y a estas mujeres su dignidad.<\/p>\n<p>Creer a los pobres capaces de una ayuda mutua eficaz est\u00e1 jus\u00adtificado frecuentemente. Con ocasi\u00f3n del terremoto de Guatemala, a 40.000 hu\u00e9rfanos se les proporcion\u00f3 alojamiento en pocos d\u00edas entre las familias de los campesinos que viven en una regi\u00f3n de las m\u00e1s pobres del mundo. El cardenal Silva Henr\u00edquez, arzobispo de Santiago de Chile, subraya as\u00ed la importancia de la mutua ayuda espont\u00e1nea de barrio y de vecindad y conclu\u00eda as\u00ed un informe: \u00abUna vez m\u00e1s, ha sido ense\u00f1ada la Iglesia por la generosidad de los pobres.\u00bb<\/p>\n<p>Pretender m\u00e1s la eficacia material que el desarrollo humano, sin precipitarse en acudir en su socorro, dando m\u00e1s importancia al servicio que hay que hacer que a la valorizaci\u00f3n de la persona son los dos riesgos, de freno o de obst\u00e1culo, en la participaci\u00f3n de los m\u00e1s desamparados para su propia promoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aun contando con el riesgo que comporta, nos hace falta abso\u00adlutamente descubrir esta necesidad: dar la prioridad al desarrollo humano sobre la eficacia material. Incluso, como dice Nyerere, presidente de Tanzania, ser\u00eda preciso no razonar en t\u00e9rminos de rendimiento humano. Los hombres nunca ser\u00e1n lo secundario. No se les puede <em>obligar a desarrollarse; tienen que ser ellos mismos los que se desarrollen.<\/em><\/p>\n<p>El fracaso, parcial o total, de la obra colonial procede en gran parte de que ha faltado la suficiente educaci\u00f3n popular. En algu\u00adnas antiguas colonias se puede constatar, desde la salida de los blancos, f\u00e1bricas abandonadas, hermosas construcciones en ruinas. Despu\u00e9s de la c\u00f3lera o el des\u00e1nimo, uno se pregunta: \u00bfno era ello inevitable? Los colonizadores se propon\u00edan, sobre todo, el rendi\u00admiento y la eficacia; ellos prescindieron excesivamente del nivel de desarrollo y, mucho m\u00e1s a\u00fan, del alma profunda, de la cultura aut\u00f3ctona; m\u00e1s bien utilizaron que desarrollaron a los pueblos.<\/p>\n<p>En presencia de personas menos inteligentes o expeditivas que nosotros, todos hemos hecho m\u00e1s o menos lo mismo. Les hemos hecho razonar de esta manera: \u00abD\u00e9jeme hacer, yo solo lo habr\u00eda hecho mejor y m\u00e1s de prisa.\u00bb Esta t\u00e1ctica quiz\u00e1 ha conseguido ciertos resultados en un plano material, pero no ha consolidado los fundamentos de un desarrollo estable.<\/p>\n<p>Solamente una dedicaci\u00f3n muy individualizada y una paciencia infinita, la voluntad de pasar con ellos el tiempo que sea necesario, comprenderlos seg\u00fan su propio criterio, aceptando sus propias in\u00adcapacidades y su peculiar manera de pensar y de obrar, permitir\u00e1n despertar y poner en acci\u00f3n sus propias virtualidades. Conviene, por tanto, no ponerse en el lugar de los necesitados, sino hablar con ellos, explicarles y convencerlos, hacerles proposiciones cons\u00adtructivas, mostrarles con obras lo que ellos mismos podr\u00edan rea\u00adlizar.<\/p>\n<p>Ya hace bastante tiempo que en muchos pa\u00edses nuestras aso\u00adciaciones as\u00ed lo han entendido: la limosna, sistema asistencial que envilece, ha sido sustituida por m\u00e9todos educativos de ayuda. Se han creado cooperativas, como en M\u00e9xico, estimulando as\u00ed el esp\u00ed\u00adritu de ahorro, de co-responsabilidad y de ayuda mutua. En algu\u00adnos pa\u00edses se han transformado los roperos gratuitos en roperos en los que se solicita una peque\u00f1a cooperaci\u00f3n. En otros sitios inclu\u00adso, como en B\u00e9lgica, se .ha instituido el llamado \u00abahorro de car\u00adb\u00f3n\u00bb (\u00e9pargne-charbon), es decir, que se concede una prima a quienes previsoramente se surten de carb\u00f3n durante los meses de verano, cuando el presupuesto familiar est\u00e1 m\u00e1s desahogado. En Colombia, las Voluntarias de las Caridades ayudan a los pobres a edificar sus propias viviendas; a este efecto, ellas solicitan la inter\u00advenci\u00f3n de los municipios, pero como condici\u00f3n previa exigen una contribuci\u00f3n financiera de los clientes y la ejecuci\u00f3n de una parte del trabajo por el cabeza de familia.<\/p>\n<p>En el mismo sector de la vivienda, B\u00e9lgica ofrece otra iniciati\u00adva, en que los interesados se asocian para la ejecuci\u00f3n de un pro\u00adyecto. Numerosas familias de inmigrantes tropezaban con dificul\u00adtades para encontrar alojamiento en una peque\u00f1a ciudad. Habi\u00e9n\u00addose constatado importantes desperfectos en las casas, los propie\u00adtarios tem\u00edan alquilarlas a inmigrantes norteafricanos. Se propuso reunir a los jefes de familia para reflexionar sobre el problema. Se acord\u00f3 que la responsabilidad del alquiler y de la buena conserva\u00adci\u00f3n de las casas se asegurar\u00edan colectivamente. Los propietarios, con estas seguridades, volvieron sobre sus decisiones.<\/p>\n<p>Este ejemplo muestra bien a las claras que es conveniente aso\u00adciar a los m\u00e1s desamparados a su propia promoci\u00f3n, evitando a toda costa ponerse en su lugar; esclarece, asimismo, la dimensi\u00f3n comunitaria de esta promoci\u00f3n. La acci\u00f3n epis\u00f3dica, e incluso re\u00adgular, de una asistencia social o de una asociada de buena volun\u00adtad raramente llegar\u00e1 a insertar en la sociedad a una persona o a una familia marginada. Toda educaci\u00f3n parece que debe pasar por la mediaci\u00f3n de un grupo o de una comunidad. El hombre tiene necesidad de otros hombres para realizarse. Mientras permanece aislado tiende a marginarse m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abUna civilizaci\u00f3n del bienestar que quiere dar a cada uno, in\u00adcluso a los minusv\u00e1lidos, la posibilidad de realizarse, debe basarse necesariamente sobre la participaci\u00f3n de todos. El proceso de for\u00admaci\u00f3n de grupo y el trabajo creativo nunca podr\u00e1n ser suficien\u00adtemente estimulados. Ellos pueden realizar y acrecentar el papel y la responsabilidad de la poblaci\u00f3n\u00bb (Informe del A\u00f1o de la Justi\u00adcia 73-74, p\u00e1g. 30).<\/p>\n<p>\u00abTratando con el \u00abpobre\u00bb solamente a t\u00edtulo individual, sin in\u00adsertarlo en un grupo, se le aisla y se le despersonaliza. Ah\u00ed est\u00e1, dice el padre Wresinski, una de las formas m\u00e1s sutiles de la segre\u00adgaci\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Pero una cosa es hablar de la participaci\u00f3n a nivel de grupos y otra cosa es realizarla. Se trata, por ejemplo, de conducir a los miembros de un club, de un hogar para personas de edad, de una fraternidad de minusv\u00e1lidos, de una casa de j\u00f3venes, o incluso a los habitantes de una barriada amenazados de expulsi\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>para reflexionar juntos sobre sus problemas;<\/li>\n<li>para dar su opini\u00f3n sobre una propuesta concreta, o para buscar otras soluciones distintas a aquellas que se han pro\u00adpuesto;<\/li>\n<li>para contribuir a que una decisi\u00f3n sea tomada a nivel de direcci\u00f3n;<\/li>\n<li>para colaborar en la acci\u00f3n emprendida;<\/li>\n<li>y seguidamente a participar en su evaluaci\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Ser\u00e1 necesario ayudar a los interesados a formular sus aspira\u00adciones, sus cr\u00edticas y sus reivindicaciones; suscitar entre estas per\u00adsonas una participaci\u00f3n en la vida social de la cual puede haber cierta tendencia a excluirles; facilitarles las gestiones conducentes a superar su situaci\u00f3n de dependencia y de socorridos.<\/p>\n<p><strong>\u00bfCu\u00e1l es nuestro papel en todo esto?<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Un acercamiento a t\u00edtulo puramente individual, prescin\u00addiendo del ambiente en el que viven las personas en dificul\u00adtad, es insuficiente. Si nosotros queremos ayudarles eficaz\u00admente tenemos que comprender y aceptar esta realidad.<\/li>\n<li>Una visita a una persona de edad en un \u00abHogar\u00bb le da una gran alegr\u00eda. Pero cu\u00e1nto m\u00e1s \u00fatiles podemos serle si le ayudamos a reconciliarse con el personal o con la direc\u00adci\u00f3n, o con tal o cual residente que comparte sus d\u00edas. Po\u00addemos contribuir a mejorar todo el clima de un \u00abHogar\u00bb, creando un ambiente optimista y fraterno y estimulando nuevas actividades y la buena armon\u00eda.<\/li>\n<\/ul>\n<p>En la actualidad, las personas est\u00e1n especializadas en el trabajo de grupo y no podemos olvidar que nosotros podemos ser invita\u00addos a colaborar con algunos de ellos. Incluso podemos hacer nues\u00adtros alguno de sus m\u00e9todos de trabajo. Esto se hace ya, a veces incluso de manera espont\u00e1nea. Es posible que podamos vigilar, de manera sistem\u00e1tica, para que nuestros equipos est\u00e9n atentos a esta dimensi\u00f3n comunitaria en cualquier parte donde est\u00e9n trabajando. Cada uno debe mejorar la peque\u00f1a sociedad en la que vive, sin encerrarse en una triste resignaci\u00f3n, sino remontando la corriente, por dificil que esto sea.<\/p>\n<p>Recordemos que la formaci\u00f3n de los trabajadores sociales est\u00e1 cada vez m\u00e1s y m\u00e1s orientada hacia la animaci\u00f3n, y que el conjun\u00adto del sistema escolar evoluciona en un sentido menos dirigido y menos individualista. De esta manera, la participaci\u00f3n estar\u00e1 facili\u00adtada en el futuro. Adem\u00e1s, una visi\u00f3n m\u00e1s democr\u00e1tica de la so\u00adciedad y una nueva idea del hombre refuerzan esta corriente de ideas. El hombre moderno rechaza el estar alienado, quiere ser responsable.<\/p>\n<p>Para nosotros, trabajadores sociales voluntarios, la aparici\u00f3n y la multiplicaci\u00f3n de los trabajadores socio-culturales profesionales es, a la vez, una se\u00f1al de una necesidad y una interpelaci\u00f3n. En algunos pa\u00edses las voluntarias rechazaron a las primeras asistentas sociales; en otros, por el contrario, las obras asistenciales fueron el origen de la formaci\u00f3n de las profesionales del servicio social indi\u00advidual. \u00bfC\u00f3mo acogemos nosotros en la actualidad a estos traba\u00adjadores socio-culturales que tienen como objetivo final el desarro\u00adllo comunitario?<\/p>\n<p>Puede ser, objetar\u00e1n algunos, que hacer a los pobres m\u00e1s cons\u00adcientes de su situaci\u00f3n de inferioridad, para ayudarles a superarla, es una espada de dos filos; en efecto, sabi\u00e9ndose en una situaci\u00f3n de alienaci\u00f3n se pueden sentir m\u00e1s desgraciados y m\u00e1s frustrados, sobre todo si se ve incierta la salida.<\/p>\n<p>Un tal trabajo socio-cultural tambi\u00e9n provoca frecuentemente reacciones; los intereses de las personas situadas son atropellados. La animaci\u00f3n ocasiona con frecuencia conflictos, pero el conflicto es a veces la mejor \u2014y a veces la \u00fanica\u2014 manera de crear un grupo, de darlo a conocer, de instaurar nuevos c\u00edrculos de comu\u00adnicaci\u00f3n, de multiplicar y de enriquecer las relaciones, tanto en el interior como las exteriores. Desgraciadamente el miedo al conflic\u00adto ha sido con frecuencia origen de muchos abusos y explotaciones.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a veces los malos pastores desv\u00edan hacia fines ego\u00edstas lo que ellos presentan como una lucha en favor del bien com\u00fan. Pero el mal uso \u00bfdescalifica una cosa buena en s\u00ed? Los hombres est\u00e1n formados para hacerse adultos, pero no llegan a serlo si no son participantes. La organizaci\u00f3n de ayuda rec\u00edproca que nos\u00adotros somos tiene el deber de permitir a los hombres el serlo.<\/p>\n<p>A t\u00edtulo de ilustraci\u00f3n, he aqu\u00ed un ejemplo t\u00edpico de trabajo comunitario en un ambiente desheredado:<\/p>\n<p>En la mayor parte de las ciudades modernas, la especulaci\u00f3n sobre el alza de los terrenos ha dado lugar a expropiaciones masi\u00advas, principalmente en los barrios pobres. En muchos lugares, bajo el impulso de los trabajadores sociales y algunas veces de sacerdo\u00adtes, los pobres amenazados en su derecho elemental de alojamiento han cerrado sus filas para defenderse contra la avaricia de los promotores. Han provocado reuniones de sensibilizaci\u00f3n y han es\u00adtimulado una toma de conciencia colectiva de los habitantes del barrio amenazado, han emprendido acciones sobre varios frentes a la vez.<\/p>\n<p>A nivel del barrio, se hab\u00eda puesto en marcha toda una cam\u00adpa\u00f1a de renovaci\u00f3n y de sensibilizaci\u00f3n:<\/p>\n<ul>\n<li>los j\u00f3venes emprendieron una operaci\u00f3n para limpiar las casas;<\/li>\n<li>se constituyeron equipos para ponerlas en forma adecuada; se \u00abpublic\u00f3\u00bb un peri\u00f3dico del barrio;<\/li>\n<li>se organiz\u00f3 una fiesta;<\/li>\n<li>se acompa\u00f1\u00f3 a las personas de mayor soledad.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Simult\u00e1neamente se emprendi\u00f3 una acci\u00f3n cerca de la opini\u00f3n y de los poderes p\u00fablicos:<\/p>\n<ul>\n<li>una presencia numerosa y pasiva cuando los lanzamientos;<\/li>\n<li>la prensa fue convocada;<\/li>\n<li>se defendi\u00f3 en justicia el derecho a unos alojamientos de acuerdo con las necesidades y con los ingresos;<\/li>\n<li>los poderes p\u00fablicos, tanto los municipales como los del Estado, fueron interpelados;<\/li>\n<li>las organizaciones de ayuda social fueron puestas en estado de alerta.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Casi siempre han dado un bello testimonio de solidaridad y de caridad humanas.<\/p>\n<h3>III. Hacer participar a la sociedad en la promoci\u00f3n de los menos favorecidos<\/h3>\n<p>Cuando las organizaciones de caridad abordan los problemas de la justicia se les echa frecuentemente en cara que el aspecto es\u00adpiritual de estos problemas les rebasa, que siendo la pol\u00edtica una cosa turbia es preferible no mancharse las manos, y que el trabajo concreto les ata\u00f1e m\u00e1s que los discursos sobre la justicia. En reali\u00addad, estas objeciones revelan a menudo una falta de informaci\u00f3n y de formaci\u00f3n, encubren una falsa sensaci\u00f3n de buena conciencia y son prueba de una actitud profundamente individualista.<\/p>\n<p>En realidad la prudencia y la clarividencia consisten en no en\u00adfrentar tareas que son complementarias las unas de las otras, sino en asociarlas y en tener el valor de ocuparse de ellas al mismo tiempo.<\/p>\n<p>Entre los motivos alegados para acentuar la importancia de una toma de conciencia del papel de la sociedad en la promoci\u00f3n de los menos favorecidos, me permito subrayar uno que surgi\u00f3 de la lectura de las respuestas al cuestionario preparatorio de este coloquio.<\/p>\n<p>Al margen del relato donde una de vuestras asociaciones daba cuenta de la acci\u00f3n llevada a cabo con vistas a aliviar los sufri\u00admientos de los primeros habitantes de su pa\u00eds (es decir, los indios), yo hab\u00eda escrito: \u00ab\u00bf,Por qu\u00e9 esta acci\u00f3n, emprendida para aliviar sus sufrimientos, no se encamina tambi\u00e9n para hacerles justicia?&#8230;\u00bb Y he aqu\u00ed que uno de los grupos de trabajo hace notar que \u00abla visi\u00f3n demasiado sensible de los problemas retrasa la toma de conciencia de los mismos\u00bb. En tanto el coraz\u00f3n nos empuja r\u00e1pi\u00addamente y con generosidad a la acci\u00f3n, esta acci\u00f3n corre el riesgo de ser superficial y pasajera, no teniendo nuestras motivaciones otro origen sino la sensibilidad.<\/p>\n<p>Por consiguiente, necesitamos no renegar, sino ir m\u00e1s all\u00e1 de nuestra sensibilidad. Esto es indispensable para comprender los problemas en su conjunto y en su profundidad. En este cap\u00edtulo donde yo intento demostrar por qu\u00e9 y c\u00f3mo hacer participar a la sociedad en la promoci\u00f3n de los menos favorecidos, yo quisiera, antes que nada, ser claro y pr\u00e1ctico. Por lo tanto, yo os propongo una toma de conciencia por etapas.<\/p>\n<p><strong>PRIMERA ETAPA: <em>Tomar conciencia del hecho de la excesiva repetici\u00f3n, incluso del car\u00e1cter masivo de algunas miserias<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Las personas que disfrutan de toda clase de bienes y de pre\u00adrrogativas no son conscientes de lo exorbitante de sus privilegios. El contacto con algunas miserias extremas es para ellas la primera etapa en el descubrimiento de la realidad y el primer paso hacia un cambio de mentalidad, cambio de mentalidad que no es, ni m\u00e1s ni menos, que una conversi\u00f3n, en el sentido evang\u00e9lico del vocablo.<\/p>\n<p>Cada pa\u00eds tiene sus propias miserias, incluso los pa\u00edses privile\u00adgiados, como hace notar la se\u00f1ora Grangy hablando de las pobre\u00adzas de los ricos.<\/p>\n<p>Pensemos en la situaci\u00f3n de los que no producen, de las per\u00adsonas de edad, las personas en paro, los enfermos, especialmente los enfermos ps\u00edquicos; pensemos en los emigrantes, cuya condi\u00adci\u00f3n crea problemas, tanto en su comarca de origen como en el pa\u00eds de inmigraci\u00f3n; pensemos en los problemas de trabajo y de alojamiento, que son causa de tantas miserias.<\/p>\n<p>Hace falta estar ciego para no descubrir alrededor de uno mismo unas miserias que son verdaderas interpelaciones para las personas felices y colmadas.<\/p>\n<p>En fin, traspasando las fronteras, el pavoroso problema del hambre se impone a la atenci\u00f3n de todos los hombres de buena voluntad.<\/p>\n<p>Entre todas estas formas de pobreza, cada una de nuestras asociaciones deber\u00eda elegir una de ellas y llevar a cabo un estudio detallado, profundo. Muy diferente cosa, en efecto, es saber que las personas mayores sufren de soledad y el constatar que en nues\u00adtra ciudad cada a\u00f1o se suicidan tantas decenas o centenas de per\u00adsonas.<\/p>\n<p><strong>SEGUNDA ETAPA: <em>Por el an\u00e1lisis de una forma de miseria, descubrir la naturaleza de una injusticia<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Hay a menudo una relaci\u00f3n de causalidad entre riqueza y po\u00adbreza de la que no hemos tomado conciencia suficientemente: al\u00adgunas formas de pobreza existen porque hay ciertas formas de riqueza.<\/p>\n<p>As\u00ed, una cosa es saber que tantos millones de seres humanos mueren de hambre o que se convierten en disminuidos mentales por falta de prote\u00ednas en su infancia y otra cosa es saber que este hambre y esta deficiente nutrici\u00f3n est\u00e1n en parte causadas por el hecho de que el ganado de los pa\u00edses ricos consume un tercio de la cosecha mundial de cereales. Para que nosotros, los ricos, poda\u00admos comer la carne a nuestra voluntad (para producir un kilo\u00adgramo de carne se necesitan ocho kilogramos de cereales), los pa\u00ed\u00adses pobres, como consecuencia, deben pasar hambre.<\/p>\n<p>Este ejemplo, entre un centenar de ellos, demuestra que la so\u00adluci\u00f3n de los problemas de los pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo exige una mutaci\u00f3n en las mentalidades de los habitantes de pa\u00edses ricos. Este es el estribillo de hombres como Helder C\u00e1mara. Hay ya un cierto n\u00famero de j\u00f3venes que desea llevar una vida m\u00e1s sobria y no seguir los imperativos de la sociedad de consumo.<\/p>\n<p>Una cosa es saber que existen salarios de hambre y pensiones que son insignificantes y otra cosa es saber que estos salarios y estas pensiones son insuficientes porque hay asignaciones y pen\u00adsiones escandalosamente altas.<\/p>\n<p>Vuestros grupos de trabajo han recalcado que los impuestos castigan sobre todo a los pobres; que los abusos de poder son principalmente obra de los poderosos \u2014en parte por la corrupci\u00f3n administrativa\u2014; que la ignorancia no es solamente una de las causas de la miseria, sino que es, en algunos casos, consecuencia de la mala voluntad de los hombres; que la instrucci\u00f3n es con fre\u00adcuencia un privilegio de los ricos; que la propaganda est\u00e1 en ma\u00adnos de los poderosos del dinero para manipular a los pueblos.<\/p>\n<p>Esta toma de conciencia invierte, evidentemente, nuestra esc\u00e1la de valores. Hay que hacer notar tambi\u00e9n que \u00ablos j\u00f3venes encuen\u00adtran normal y natural este compromiso\u00bb. De todas maneras, con\u00adcordar nuestro comportamiento con esta nueva manera de ver las cosas nos ocasionar\u00e1 forzosamente algunas rupturas.<\/p>\n<p><strong>TERCERA ETAPA: <em>Descubrir que el no oponerse a la injusticia, en la medida que nos sea posible, equivale a pactar con ella<\/em><\/strong><\/p>\n<p>A decir verdad, somos insuficientemente conscientes de nuestra responsabilidad. Nos fiamos de nuestros sentimientos, de una bue\u00adna conciencia individual y nos quedamos muy pasivos. \u00abLa socie\u00addad en la que vivimos \u2014constata uno de los grupos de trabajo\u2014ha heredado un sistema que procuramos no denunciarlo y que nosotras encontramos normal, aunque seamos conscientes de M\u00adguna de sus injusticias.\u00bb<\/p>\n<p>Si queremos ser honrados debemos aceptar la discusi\u00f3n de un sistema que las m\u00e1s de las veces nos privilegia; no debemos esca\u00admotear los verdaderos problemas, sino tener valor de hacer la luz en nuestra conciencia. Tenemos, por tanto, que informarnos bien y formular nuestras convicciones. Despu\u00e9s tomaremos posici\u00f3n, primero a t\u00edtulo person\u00e1l en nuestro propio ambiente familiar, cua\u00adlesquiera que puedan ser las reacciones; despu\u00e9s, como asociaci\u00f3n que trata de promover el bien de los m\u00e1s desheredados.<\/p>\n<p>Haremos esto invitando a nuestros miembros a participar en campa\u00f1as de opini\u00f3n, por ejemplo, para la promoci\u00f3n de la mu\u00adjer. Lo haremos estimulando a los miembros de nuestros equipos a participar en la vida c\u00edvica y a asumir sus responsabilidades en este plano, bien siendo consejero en un consejo municipal o bien gu\u00adbernamental, como muchos lo hacen ya.<\/p>\n<p>El hecho de pregonar nuestras convicciones y nuestras tomas de posici\u00f3n es algo m\u00e1s que una simple declaraci\u00f3n plat\u00f3nica, a condici\u00f3n, por supuesto, de esforzarnos en conformar nuestra conducta con nuestras declaraciones. Estas \u00faltimas nos comprome\u00adten, en el buen sentido de la palabra, y son una contribuci\u00f3n a la formaci\u00f3n de una opini\u00f3n p\u00fablica favorable, condici\u00f3n indispen\u00adsable para la reforma de las instituciones.<\/p>\n<p><strong>CUARTA ETAPA: <em>Analizando un cierto n\u00famero de injusticias, comprobar que s\u00f3lo pueden remediarlas los poderes p\u00fablicos<\/em><\/strong><\/p>\n<p>El bien que hacemos impide, a veces, descubrir el que priorita\u00adriamente hubi\u00e9ramos debido realizar.<\/p>\n<p>Organizaciones privadas de caridad acuden en ayuda de cientos de personas de edad. A largo plazo, esta carga que asumen acaba\u00adr\u00e1 por plantearles problemas insolubles. Sin embargo, no es sufi\u00adciente acudir en ayuda de algunas centenas de privilegiados; sin la intervenci\u00f3n de los poderes p\u00fablicos ser\u00edan centenares de miles de personas mayores las que en la mayor parte de los pa\u00edses vivir\u00edan en la miseria. La caridad privada no puede hacer frente a la-mag\u00adnitud del problema. Incluso aunque estuviera suficientemente mo\u00adtivada y organizada para hacerlo, poderosos intereses creados le cerrar\u00edan el paso. Su papel es el de remediar el caso urgente y an\u00addar el camino necesario para que sea tomado a cargo de los servi\u00adcios organizados para el bien com\u00fan de la comunidad civil.<\/p>\n<p>La seguridad social, instaurada ya en un cierto n\u00famero de pa\u00ed\u00adses, absorbe sumas astron\u00f3micas. Con todo, es el \u00fanico camino para asegurar al conjunto de la comunidad humana un m\u00ednimo de bienestar. Y a pesar de todo, los m\u00e1s desheredados se quedan con frecuencia enredados en las mallas de sus previsiones, pues la mar\u00adginaci\u00f3n no tiene ning\u00fan derecho.<\/p>\n<p>Yo no me atrevo a aventurarme a decir lo que ser\u00eda preciso hacer en los pa\u00edses que s\u00f3lo de nombre son democr\u00e1ticos o que son sencillamente dictaduras. En los pa\u00edses democr\u00e1ticos es preciso constatar que la preocupaci\u00f3n por los m\u00e1s necesitados no se inclu\u00adye en la l\u00ednea habitual de la pol\u00edtica. Creer que de por s\u00ed, por su propia virtud, el sistema democr\u00e1tico conduce necesariamente a mejorar las condiciones de vida de los m\u00e1s necesitados ser\u00eda un grave error. Ni los dirigentes en el poder, ni la oposici\u00f3n, se pre\u00adocupan demasiado del bienestar de los humildes, de los que no sa\u00adben defenderse. Emprender una acci\u00f3n, hacer presi\u00f3n sobre los poderes p\u00fablicos recordando que nosotros somos el Estado ha lle\u00adgado a ser indispensable. En efecto, en las democracias los dirigen\u00adtes son particularmente responsables, los contribuyentes tienen el derecho de votar y la opini\u00f3n p\u00fablica es una fuerza aut\u00e9ntica que es preciso saber utilizarla para el bien.<\/p>\n<p>Al lado del mundo de la pol\u00edtica, el mundo de la industria y de las finanzas ejerce sobre la sociedad una decisiva influencia. Y como lo ha recordado un grupo de trabajo, la sociedad industrial ha llegado a convertirse en una sociedad sin fronteras. Una socie\u00addad industrial sin fronteras corre el riesgo, si se la deja actuar, de aplastar a los m\u00e1s d\u00e9biles.<\/p>\n<p><strong>QUINTA ETAPA:. <em>Tomar conciencia del papel prof\u00e9tico de la Iglesia, la Iglesia que nosotros constituimos<\/em><\/strong><\/p>\n<p>En una carta, titulada \u00abLos Sud-Africanos se dirigen a los Sud-Africanos\u00bb, se trata de los problemas raciales y de las responsabi\u00adlidades en este campo. Se puede leer en ella: \u00abNo es el Gobierno el que debe entrar el primero en la v\u00eda del arrepentimiento. Es al pueblo en general al que incumbe esta actitud y en primer\u00edsimo lugar a la Iglesia.\u00bb<\/p>\n<p>Por supuesto que la Iglesia no se debe inmiscuir en la vida de los partidos pol\u00edticos; sin embargo, s\u00ed es de su incumbencia y de su obligaci\u00f3n el recordar las reglas de la justicia, que son de aplica\u00adci\u00f3n tanto para la sociedad como para los individuos.<\/p>\n<p>As\u00ed, es un deber de la Iglesia el tomar posici\u00f3n contra el ra\u00adcismo y contra todas las formas de opresi\u00f3n. Cristo lo hizo; tam\u00adbi\u00e9n la Iglesia debe hacerlo. Afortunadamente, en muchos pa\u00edses ha tomado claramente partido a favor de los pobres.<\/p>\n<p>\u00bfLa Iglesia? Es decir, \u00bfla jerarqu\u00eda? Las declaraciones de esta \u00faltima son ciertamente indispensables; sin embargo, ellas no re\u00adsuelven los problemas si los miembros del pueblo cristiano no las aprueban y no las aplican en la vida.<\/p>\n<p><strong>SEXTA ETAPA: <em>Obligaci\u00f3n de las organizaciones de caridad en la Iglesia de aliviar las miserias y reformar la sociedad<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Este \u00faltimo punto no ha preocupado apenas a nuestros antece\u00adsores. En los informes de los grupos de trabajo vamos a llamar la atenci\u00f3n sobre las reflexiones siguientes:<\/p>\n<ul>\n<li>no hemos tenido suficientemente el sentido de responsabi\u00adlidad;<\/li>\n<li>hemos trabajado m\u00e1s desde el punto de vista asistencial que en la soluci\u00f3n de los problemas;<\/li>\n<li>no somos una fuerza organizada para ejercer una presi\u00f3n contra la injusticia.<\/li>\n<\/ul>\n<p>El mundo obrero se ha organizado en sindicatos para la defen\u00adsa de sus derechos. Constatemos de antemano el hecho tremendo de que casi todas las mejoras en la existencia de los trabajadores han sido conseguidas por la lucha, por la reivindicaci\u00f3n y por la amenaza. La contestaci\u00f3n y a veces el odio han sido, al parecer, m\u00e1s eficaces que el amor, a no ser que admitamos que en el fondo de la rebeli\u00f3n de los pobres hay tambi\u00e9n un fermento de amor. El sindicalismo obrero defiende los intereses de los trabajadores, pero no todos los desheredados pertenecen al mundo de los trabajado\u00adres. Har\u00eda falta, de alguna manera, un sindicato de los m\u00e1s menes\u00adterosos, pero precisamente por ser menesterosos no se les toma en serio. Aquellos que desean ayudarles deber\u00e1n, como dec\u00eda el Abb\u00e9 Pierre, \u00abdar voz a los que no tienen voz\u00bb. <em>El dar voz a los hom\u00adbres sin voz me parece, en el contexto actual, que debe inscribirse entre los objetivos de las asociaciones de caridad<\/em><\/p>\n<p>Las organizaciones de ayuda rec\u00edproca tienen un retraso que recuperar y el tiempo apremia para deshacer el error que todav\u00eda subsiste en muchos sitios. No pueden definirse como obras que se contentan con remediar a los m\u00e1s necesitados sin preocuparse de atacar el mal en sus ra\u00edces; no pueden enmascarar lo odioso de la injusticia con los paliativos de la caridad.<\/p>\n<p>Por otra parte, predicar un sistema de valores y aplicarse a conformar su vida con los principios del amor evang\u00e9lico en las relaciones individuales y adoptar al mismo tiempo otro sistema de valores radicalmente diferente, en lo que concierne a la organiza\u00adci\u00f3n de la sociedad es testimonio de una flagrante inconsecuencia.<\/p>\n<p>\u00bfCu\u00e1l es la situaci\u00f3n de nuestras asociaciones? Sin poder afir\u00admar que nos hemos comprometido audazmente en la reforma de la sociedad, yo creo que se puede decir que el movimiento es atracti\u00advo y m\u00e1s que atractivo.<\/p>\n<p>De hecho, est\u00e1n en la cima un cierto n\u00famero de asociaciones nacionales. Estas \u00faltimas padecen en muchos casos algunas dificul\u00adtades en hacerse seguir por la base.<\/p>\n<p>En muchos casos se han emprendido acciones en colaboraci\u00f3n con otros grupos. En efecto, una acci\u00f3n sobre la opini\u00f3n o sobre los poderes p\u00fablicos exige una cierta amplitud, y si nuestras aso\u00adciaciones las realizan por s\u00ed solas no ser\u00edan capaces de conseguirlo en la mayor parte de los casos.<\/p>\n<p>As\u00ed, el deseo de atacar un mal en sus causas, por ejemplo, el alcoholismo o el aborto, ha tenido el efecto beneficioso de hacer salir a nuestras asociaciones de un cierto aislamiento.<\/p>\n<p>Esto es lo que dicen muchas de las respuestas al cuestionario preparatorio del coloquio. Numerosas intervenciones concretas de las asociaciones, en participaci\u00f3n con otros organismos, est\u00e1n lle\u00adnas de inter\u00e9s. Se refieren, por ejemplo, al aborto, a las pensiones de las personas mayores, la mendicidad, las compras a cr\u00e9dito, las discriminaciones con respecto a la mujer, a los inmigrantes, formas de carencia en la educaci\u00f3n, en los servicios p\u00fablicos, etc&#8230;<\/p>\n<h2>Conclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>Al esforzarnos en hacer participar m\u00e1s a los necesitados en s\u00fa propia promoci\u00f3n y al intentar contribuir por todos los medios, incluidas las gestiones pol\u00edticas, para mejorar sus condiciones de existencia, no deformamos los objetivos ni el primitivo esp\u00edritu de nuestra Asociaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Semejante re-orientaci\u00f3n es una sencilla vuelta a las fuentes. \u00bfNo afirmaba san Vicente que \u00abes preciso considerar que al soco\u00adrrer a los pobres realizamos una obra de justicia y no de miseri\u00adcordia\u00bb? (SV VII, 98). Si \u00e9l viviera de nuevo no concebir\u00eda el com\u00adpromiso en la pr\u00e1ctica de las asociaciones de caridad sin la pre\u00adocupaci\u00f3n de la participaci\u00f3n y de la sed de justicia.<\/p>\n<p>En los tiempos de san Vicente la sociedad entera estaba orga\u00adnizada desde arriba. La base apenas si era escuchada y no ten\u00eda ning\u00fan derecho a hablar. Las consignas referentes a una acci\u00f3n sobre las estructuras de la ciudad por la v\u00eda de la democracia no se hallan, por tanto, en los reglamentos de las Caridades. Sin em\u00adbargo, todos los comportamientos de nuestro fundador reflejaban su deseo de arreglar los problemas en profundidad. El quer\u00eda que se reservasen papeles activos y de responsabilidad para las perso\u00adnas mayores, en la organizaci\u00f3n interna de los asilos necesarios para los ancianos. El ten\u00eda el sentido de la participaci\u00f3n. Se val\u00eda de los medios pol\u00edticos de su tiempo. No se contentaba con pedir dinero a los poderosos, \u00e9l lleg\u00f3 hasta discutir con el cardenal Ma\u00adzarino, que siti\u00f3 por hambre a la ciudad de <sup>&#8211;<\/sup>Par\u00eds para forzarla a su rendici\u00f3n.<\/p>\n<p>En esta ocasi\u00f3n, san Vicente utiliz\u00f3 su influencia pol\u00edtica para ayudar a los m\u00e1s necesitados: Para ser fieles a su esp\u00edritu, tenemos que atrevemos a traducir en t\u00e9rminos contempor\u00e1neos la acci\u00f3n pol\u00edtica que \u00e9l llev\u00f3 realmente a cabo.<\/p>\n<p>En lo que a m\u00ed respecta, encuentro doloroso y parad\u00f3jico que el nombre de san Vicente de Pa\u00fal est\u00e9 a veces asociado, en la opini\u00f3n p\u00fablica, a una acci\u00f3n puramente curativa e incluso palia\u00adtiva de tipo conservador; encuentro que es penoso el o\u00edr afirmar que algunas obras vicencianas, con el pretexto de guardar la iden\u00adtidad vicenciana, se muestran reticentes a unirse a las acciones emprendidas, por un conjunto de organismos, con vistas a realizar proyectos m\u00e1s amplios, o para influir sobre los poderes p\u00fablicos.<\/p>\n<p>San Vicente estaba preocupado, ante todo, por ver el bien rea\u00adlizado; no le inquietaba que se dijera que \u00e9l lo hab\u00eda hecho. Ten\u00eda el esp\u00edritu grande y el coraz\u00f3n ambicioso. \u00abSe\u00f1or \u2014dec\u00eda, diri\u00adgi\u00e9ndose a Cristo\u2014, haz que, ayudado por tu gracia, lleve a todos los hombres en mi coraz\u00f3n.\u00bb<\/p>\n<p>Si, al igual que san Vicente, tambi\u00e9n nosotros queremos llevar a todos los hombres en nuestro coraz\u00f3n, no tenemos que elegir entre una pr\u00e1ctica meramente individual de la caridad y una cari\u00addad de dimensi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Tendremos que afrontar la una y la otra. Tendremos que hacer participar a toda la sociedad en la promoci\u00f3n de los necesitados.<\/p>\n<h2>Puntos para el trabajo por grupos<\/h2>\n<p>1.\u00b0 <strong>Evangelio y participaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Conviene leer despacio el contenido de la primera parte de la ponencia y fijarse en las citas b\u00edblicas que nos dan una dimensi\u00f3n m\u00e1s comunitaria de la caridad. La quintaesencia del mensaje de Jes\u00fas es que todos somos hijos de Dios y, por tanto, hermanos unos de otros. Si somos miembros de una misma familia, la de los hijos de Dios, es justo que la fortaleza de los fuertes se ponga a disposici\u00f3n de los d\u00e9biles.<\/p>\n<p>2.\u00b0 <strong>\u00bfQu\u00e9 es participar?<\/strong><\/p>\n<p>\u00abEs tomar parte en la responsabilidad e intervenir en las decisiones que conciernen a la comunidad<sup>,<\/sup>\u00bb <em>(Octogesima ad\u00adveniens, <\/em>de Pablo VI).<\/p>\n<p>PARTICIPANDO ES COMO SE REALIZA TOTALMENTE EL SER HUMANO.<\/p>\n<p>3.\u00b0 <strong>La promoci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados<\/strong><\/p>\n<p>Para mayor claridad en la exposici\u00f3n, distinguiremos tres aspectos:<\/p>\n<p>a) Participar nosotros mismos en la promoci\u00f3n de los ne\u00adcesitados.<\/p>\n<p>b) Hacerles participar a ellos mismos en su propia pro\u00admoci\u00f3n.<\/p>\n<p>c) Hacer participar a toda la sociedad en dicha promo\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<h2>Preguntas para la reflexi\u00f3n personal o comunitaria<\/h2>\n<ol>\n<li>\u00bfCrees que se ha tomado conciencia en la Aso\u00adciaci\u00f3n de que a nuestros hermanos necesitados no s\u00f3lo hemos de ayudarles asistencialmente, sino que tambi\u00e9n hemos de trabajar para que ellos to\u00admen parte en dicha promoci\u00f3n?<\/li>\n<li>\u00bfEn qu\u00e9 consiste la verdadera promoci\u00f3n? \u00bfEn el tener mucho o en el ser?<\/li>\n<li>\u00bfC\u00f3mo llevar a cabo la participaci\u00f3n en la promo\u00adci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados bajo distintos aspec\u00adtos? Sugerir casos concretos.<\/li>\n<li>\u00bfConsideras conveniente la colaboraci\u00f3n con otras asociaciones y movimientos que tienen las mis\u00admas preocupaciones que nosotros, aunque no sean de signo cristiano y se esfuerzan por la pro\u00admoci\u00f3n y participaci\u00f3n de los desheredados? En caso afirmativo, \u00bfc\u00f3mo y en qu\u00e9 grado?<\/li>\n<li>Al hacer participar a los necesitados en su propia promoci\u00f3n y al intentar contribuir por todos los medios a mejorar sus condiciones de vida, \u00bfde\u00adformamos los objetivos y el primitivo esp\u00edritu de la Asociaci\u00f3n?<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el momento actual, un n\u00famero creciente de seres huma\u00adnos quieren hacerse due\u00f1os de su propio destino. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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