{"id":52247,"date":"2011-10-04T07:14:41","date_gmt":"2011-10-04T05:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=52247"},"modified":"2016-07-26T19:24:50","modified_gmt":"2016-07-26T17:24:50","slug":"bases-teologicas-de-la-humildad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bases-teologicas-de-la-humildad\/","title":{"rendered":"Bases teol\u00f3gicas de la Humildad"},"content":{"rendered":"<h2>Comprensi\u00f3n de la Humildad<\/h2>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/Humildad3.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-52262\" title=\"Humildad3\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/10\/Humildad3-300x296.jpg?resize=300%2C296\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"296\" \/><\/a>Dos caminos podemos seguir para el estudio y comprensi\u00f3n de la humil\u00addad: el camino que nos han trazado los doctores con su doctrina y el camino que han seguido Jes\u00fas y los santos. Jes\u00fas, adem\u00e1s, nos ha dicho: Aprended de m\u00ed que soy manso y humilde.<\/p>\n<p>Los doctores nos dir\u00e1n que la humildad tiene como funci\u00f3n moderar los \u00edmpetus de la soberbia que nos lleva a creernos poco menos que \u00fanicos en el mundo. No es una virtud cuyo papel sea empujarnos hacia arriba, sino m\u00e1s bien hacia abajo. Pone ante nosotros nuestra condici\u00f3n de creaturas, nuestras limitaciones y debilidades y nuestros pecados. La humildad es luz, es conoci\u00admiento de lo que somos. No es timidez ni gazmo\u00f1er\u00eda y, mucho menos, es inutilizaci\u00f3n de los dones recibidos.<\/p>\n<p>Un aspecto importante merece ser destacado, porque a veces se olvida o se deja en la penumbra. La humildad cristiana hace referencia necesaria a Dios. Pide la sumisi\u00f3n del hombre a Dios, de la creatura al Creador y s\u00f3lo por esto, la humildad exigir\u00e1 someterse a los hombres. Insisto en este aspecto \u00abreligio\u00adso\u00bb de la humildad cristiana. Es esencial para su recta comprensi\u00f3n. Pero, adem\u00e1s, porque creo es uno de los aspectos que se deben poner de relieve en la humildad como virtud de estado de la Hija de la Caridad. M\u00e1s adelante volver\u00e9 sobre esto mismo m\u00e1s detenidamente.<\/p>\n<p>La experiencia de los santos nos abre un camino mucho m\u00e1s rico y atra\u00adyente, m\u00e1s sugerente e inspirador. Pensemos en Santa Teresa de Jes\u00fas, en San Vicente y en Santa Luisa. Pensemos en Santa Catalina, a quien no debe\u00admos olvidar cuando se trata de formar a las Hijas de la Caridad en la humil\u00addad. San Pedro de Alc\u00e1ntara daba en cierta ocasi\u00f3n este consejo a Santa Tere\u00adsa: Para los asuntos del Evangelio haga m\u00e1s caso a los que lo viven que a los que solamente lo ense\u00f1an. Voy a seguir este consejo en mi exposici\u00f3n y as\u00ed, desde la experiencia de los santos quedar\u00e1 completada la doctrina de los doc\u00adtores.<\/p>\n<h3><strong>Anclar en verdad<\/strong><\/h3>\n<p>\u00abAndar en verdad\u00bb, as\u00ed define Santa Teresa la humildad. \u00abEstaba conside\u00adrando, nos dice la Santa, por qu\u00e9 raz\u00f3n era Nuestro Se\u00f1or tan amigo de la humildad y p\u00fasome delante&#8230; que es porque Dios es la suma Verdad y la hu<em>mildad<\/em> es andar en verdad, que lo es muy grande no tener cosa buena de nosotros, sino miseria y ser nada; y quien esto no lo entiende, anda en men\u00adtira\u00bb.<\/p>\n<p>As\u00ed, pues, andar en verdad o andar en mentira depende de la humildad. La expresi\u00f3n no es original de Santa Teresa, s\u00ed la vivencia. Otros <strong>autores espiri\u00ad<\/strong><strong>tuales <\/strong>nos dicen lo mismo. El P. Rodr\u00edguez, del que tanto gustaba San Vicente, nos describe as\u00ed la humildad: \u00abAma Dios tanto la humildad, porque es muy amigo de la verdad, y la humildad es verdad, y la soberbia y presunci\u00f3n es mentira y enga\u00f1o\u00bb.<\/p>\n<p>Lo mismo dice San Vicente en una carta que escribe al P. Francisco du Coudray, en 1631: \u00abLa verdad y la humildad se avienen muy bien las dos juntas.\u00bb<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que puede aflorar y que, de hecho, aflora muchas veces es \u00e9sta: Si la humildad es andar en la verdad, \u00bfde qu\u00e9 verdad se trata? Una res\u00adpuesta global podr\u00eda ser: Se trata de toda verdad que afecte a nuestro compor\u00adtamiento moral. Merece la pena que concretemos un poco m\u00e1s.<\/p>\n<p>Se trata, ante todo, de <em>la verdad que es Dios. <\/em>La humildad clarifica las re\u00adlaciones entre Dios Creador y el mundo y nosotros, creaturas. Lo que somos y tenemos son dones de Dios, puestos en nuestras manos, pero no con el poder de usar y abusar, sino s\u00f3lo con la misi\u00f3n de administrar. \u00abNosotros pertenece\u00admos a Dios, recordar\u00e1 San Vicente, y no a nosotros mismos.\u00bb Por eso \u00abes ne\u00adcesario vaciarnos de nosotros mismos y Dios nos llenar\u00e1, pues Dios no puede sufrir el vac\u00edo\u00bb. La humildad es, en efecto, la aceptaci\u00f3n psicol\u00f3gica y desde la Fe de la dependencia de Dios Creador. Esta es la raz\u00f3n por la que la humildad se fundamenta en el dogma de la creaci\u00f3n. El hombre se siente de\u00adpender de Dios y acepta esa dependencia. En la espiritualidad vicenciana esto es tan importante que, para algunos estudiosos de San Vicente, situarnos fue\u00adra de esta actitud hace imposible la vida espiritual. Es necesario insistir en este aspecto si queremos que la humildad tenga ra\u00edces sanas y no se con\u00adfunda con otras actitudes psicol\u00f3gicas, aunque sean muy laudables. S\u00f3lo el sentido vivo y profundo de lo que Dios es, inspirar\u00e1 una humildad verdadera.<\/p>\n<p>La l\u00f3gica de Santa Teresa es normal\u00edsima: El, Dios, suma y divina Majes\u00adtad; yo, pobre y miserable creatura. Es la grandeza de Dios la que me hace ver mi peque\u00f1ez, su riqueza, mi pobreza, su bondad lo insignificante de la m\u00eda. Si omitimos esta relaci\u00f3n a Dios, es f\u00e1cil que la miseria nos parezca ri\u00adqueza, y saber cuatro noticias nos haga creer que estamos bien informados y que conocemos profundamente el problema. Sucede lo que a aquel ni\u00f1o que nunca hab\u00eda salido de su aldea y para quien no hab\u00eda nada m\u00e1s alto que la mo\u00addesta torre de su pueblo.<\/p>\n<p>Interesa al cristiano <em>la verdad que es Cristo, <\/em>en toda su amplitud. Como Hijo de Dios. Como hombre nacido de mujer. Sin visiones parciales que re\u00adcortan o falsifican. Toda la verdad que es Cristo. Tambi\u00e9n la humildad cris\u00adtiana hace referencia a Cristo. Si Cristo se humill\u00f3, \u00bfc\u00f3mo no se va a humillar el cristiano? Si Cristo fue pura disponibilidad a la<strong> <\/strong>voluntad del Padre, \u00bfc\u00f3mo voy a tener yo voluntad propia cerrada sobre s\u00ed misma? Si Cristo lav\u00f3 los pies a sus disc\u00edpulos, nada especial tiene que un cristiano lave los pies a quienes Cristo ama. Si Cristo cedi\u00f3 sus derechos, \u00bfpor qu\u00e9 poner el sumo valor de la dignidad humana en exigirlos a toda costa? Cuando se habla de la pobreza, una forma de practicarla es la indiferencia hacia los propios derechos. Lo mis\u00admo hay que decir de la humildad. Sabemos que la humildad se traduce en pobreza y que la pobreza no es posible sin humildad.<\/p>\n<p>Podr\u00edamos seguir en esta misma l\u00ednea y ahondar, desde la verdad de Dios, en la verdad de las dem\u00e1s realidades. Pensemos en <em>la verdad de nuestra voca\u00ad<\/em><em>ci\u00f3n, <\/em>designio de Dios sobre nosotros. Pensemos en <em>la Comunidad, <\/em>don de Dios a la Iglesia para el servicio a los pobres. Pensemos en la verdad del <em>Po\u00ad<\/em><em>bre, <\/em>como predilecto de Dios, sacramento de Cristo. Quiz\u00e1 la idea mereciera desarrollarse m\u00e1s amplia y profundamente. Lo que yo intento poner de relieve es sencillamente esto: La humildad se inspira en la verdad de Dios, en la pro\u00adyecci\u00f3n de Dios en la historia personal y del mundo. Esto mismo podemos decirlo de otra manera, es decir: la humildad es ante todo un acto de fe en Dios, cuya percepci\u00f3n de valor absoluto hace que el cristiano sienta la nece\u00adsidad de abrirse a Dios, zambullirse en el inmenso y profundo misterio divino, para ser instrumentos de su querer; injertarse en la vida divina que es la que hace que todo ser llegue a su plenitud. Aunque parezca parad\u00f3jico, no somos menos cuando los humillamos. Somos m\u00e1s porque nos ponemos en la l\u00ednea de nuestro ser verdadero.<\/p>\n<h3>Anonadamiento voluntario<\/h3>\n<p>En la experiencia de Jes\u00fas y de los santos, la humildad cristiana lleva con\u00adsigo el anonadamiento, el rebajarse voluntaria y libremente. No podemos que\u00addarnos con la sola moderaci\u00f3n y dominio de nuestras tendencias orgullosas como parecen significar ciertas definiciones de los doctores, al menos de al\u00adgunos de ellos. Jes\u00fas no ten\u00eda que moderar nada y, sin embargo, se anonad\u00f3. Mar\u00eda nada ten\u00eda que moderar, porque nada desordenado hab\u00eda en ella y, sin embargo, se anonad\u00f3. Los santos, cuanto m\u00e1s santos, es decir, cuanto m\u00e1s or\u00addenada est\u00e1 su vida, m\u00e1s se humillan. La raz\u00f3n teol\u00f3gica es que la humildad cristiana es participaci\u00f3n del anonadamiento de Jes\u00fas ante el Padre y ante los hombres, visto con los ojos de Dios. San Juan de la Cruz lo dice muy bella\u00admente: \u00abel humilde es quien se esconde en su propia nada y sabe mostrar a Dios.\u00bb Esconderse es rebajarse, anonadarse. Las humillaciones de los santos nos desconciertan, nos parecen inveros\u00edmiles. De S. Vicente se ha dicho mu\u00adchas veces que nos hace sentirnos inc\u00f3modos, molestos, cuando le o\u00edmos ha\u00adblar sobre la humildad y, sobre todo, cuando le vemos rebajarse y aplicarse ciertos conceptos que traspasan los l\u00edmites del lenguaje corriente. Se confiesa p\u00fablicamente el \u00abm\u00e1s miserable de los hombres\u00bb, \u00abpeor que el mismo demo\u00adnio\u00bb, \u00abuna bestia pesada\u00bb. Hoy estamos seguros que no hay en ello nada de \u00abhumildad de garabato\u00bb, como dir\u00eda el famoso Padre Rodr\u00edguez, sino opci\u00f3n del anonadamiento del anonadamiento voluntario. La raz\u00f3n suprema es la humildad de Jes\u00fas que consinti\u00f3 y acept\u00f3 el ser tenido por loco, para que brille m\u00e1s la gloria de Dios.<\/p>\n<h2>Expresi\u00f3n\u00a0 de la Humildad<\/h2>\n<p>Importantes son los actos concretos, el ejercicio de la humildad y expre\u00adsi\u00f3n de la misma. M\u00e1s importante, sin duda, es el impulso que, desde nuestro interior, nos empuja a imitar a Cristo anonadado voluntariamente, aceptando su condici\u00f3n de esclavo y v\u00edctima.<\/p>\n<h3><strong>Humildad y sinceridad<\/strong><\/h3>\n<p>Pero \u00bfc\u00f3mo compaginar y armonizar la evidencia de lo que uno es y tiene como dones de Dios con las exigencias de anonadamiento de la virtud de la humildad? En otros t\u00e9rminos<sup>&#8211;<\/sup> \u00bfc\u00f3mo ser sinceros cuando decimos que no so\u00admos m\u00e1s que miseria y pecado y dignos de que todos nos desprecien? \u00bfC\u00f3mo creer a San Vicente cuando dice que es un ignorante?<\/p>\n<p>Casi todos los autores espirituales, desde San Benito, tienen tendencia a jerarquizar los grados de la humildad. Nos fijamos en San Vicente quien, aunque no gusta mucho de sistematizar la vida espiritual, nos propone tres grados: 1.\u00b0 Juzgarse con toda sinceridad dignos del desprecio de todos los hom\u00adbres. Esto para empezar. 2.\u00b0 Alegrarse de que los dem\u00e1s vean nuestras imper\u00adfecciones y nos desprecien. 3.\u00b0 El tercer grado es atribuir todo a la divina mi\u00adsericordia y al m\u00e9rito de los dem\u00e1s, si alguna vez Dios se digna hacer alg\u00fan bien en nosotros o en los otros por medio nuestro y no lo hemos podido ocul\u00adtar, en vista de nuestra propia vileza.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo aceptar con alegr\u00eda el que nos desprecien justa o injustamente? \u00bfC\u00f3mo ser sinceros si decimos que no valemos nada? No es f\u00e1cil armonizar la humildad con una sinceridad cre\u00edble. San Vicente cuenta c\u00f3mo encontr\u00e1ndo\u00adse un d\u00eda con unos se\u00f1ores, uno de ellos le dijo: No entiendo la humildad si no es como la describen los fil\u00f3sofos, es decir, como una conveniente moderaci\u00f3n, un honrado comportamiento y respetuosa deferencia&#8230; Pero, Se\u00f1or, le respon\u00addi\u00f3 S. Vicente, \u00bfqui\u00e9n mejor que Nuestro Se\u00f1or conoce la naturaleza de las virtudes? San Vicente sobrepasa el nivel del discurso de su interlocutor. La ra\u00adz\u00f3n no puede ir m\u00e1s all\u00e1. La humildad cristiana s\u00ed. Toda la vida del cristiano trasciende el mero vivir natural y racional.<\/p>\n<p>A veces se insiste en la contradicci\u00f3n, por lo menos aparente, que puede existir entre la conciencia de nuestros valores y las exigencias de la humildad, entre el desarrollo de aqu\u00e9llos y la profundizaci\u00f3n de \u00e9sta.<\/p>\n<p>Todos los autores espirituales est\u00e1n de acuerdo en que la humildad no tiene por objeto destruir sentimiento alguno sobre la dignidad de la persona, ni va en menoscabo de la personalidad. La rica personalidad de los santos m\u00e1s humildes es la mejor prueba. Hay sentimientos leg\u00edtimos, queridos por Dios. Entre ellos hay que contar el sentimiento de la propia dignidad. De lo contra\u00adrio, se caer\u00eda en la laxitud, en la indiferencia e insensibilidad. Al fin, la misma humildad se ver\u00eda herida en cuanto que la gloria de Dios quedar\u00eda oscurecida en estas personas.<\/p>\n<p>Siempre se ha entendido como falsa humildad alejarse de una obra apost\u00f3\u00adlica porque se pondr\u00eda en peligro la humildad por la posible tentaci\u00f3n de vanidad. Esto, m\u00e1s que humildad, es signo de almas cerradas sobre s\u00ed mismas e insensibles a otra virtud que es la magnanimidad. La vanidad es un defecto, pero encogerse por miedo a caer en ella tambi\u00e9n lo es. Complacerse en s\u00ed mis\u00admo es un vicio, pero entristecerse hasta el des\u00e1nimo tambi\u00e9n es otro vicio.<\/p>\n<p>Es claro, pues, que la soluci\u00f3n no puede venir por la destrucci\u00f3n o amino\u00adraci\u00f3n de la conciencia de los propios valores. El desarrollo y la evoluci\u00f3n normal de la vida cristiana requieren que ambos aspectos est\u00e9n en armon\u00eda. Es cierto, no obstante, que la humildad lleva consigo y pide poner m\u00e1s ma\u00adnifiestamente en la conciencia la realidad de Dios, mientras que es propio del otro aspecto poner de manifiesto la existencia de la propia persona.<\/p>\n<p>Tampoco se resuelve el problema considerando exageradamente que somos una fuente de tentaciones para el orgullo y la soberbia. Ser\u00eda un pesimismo exagerado. Pero es razonable reconocer el peligro. Los santos han tenido mie\u00addo, y entre ellos San Vicente, siempre muy cauto contra los posibles trucos de la naturaleza. Sabemos c\u00f3mo entre los grados de humildad que establece est\u00e1 el ocultar el bien que Dios ha hecho en nosotros o por nosotros. La tradici\u00f3n cristiana, los autores espirituales, aunque sea por motivos pedag\u00f3gicos, incul\u00adcan m\u00e1s que se fomente la humildad que la conciencia de lo que uno es y uno vale.<\/p>\n<p>La verdadera soluci\u00f3n est\u00e1 en la armonizaci\u00f3n de ambos aspectos, sabiendo subordinar lo creado al Creador, dando la primac\u00eda a Dios o, por decirlo con frases de San Vicente: \u00abAtribuirlo todo a la divina misericordia\u00bb, porque, al fin, para todo cristiano \u00e9sta es la verdad.<\/p>\n<h3><strong>La humildad, virtud apost\u00f3lica<\/strong><\/h3>\n<p>Las Constituciones actuales de las Hijas de la Caridad nos describen muy brevemente la humildad. La brevedad no ha impedido que sea una hermosa descripci\u00f3n, a mi modo de ver. Efectivamente, teniendo en cuenta lo que debe ser un texto constitucional, declaran que la humildad \u00ablas acerca a los pobres y las mantiene ante ellos en actitud de siervas\u00bb.<\/p>\n<p>Son dos aspectos inseparables. Es correcto ver en el\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 primer incisa el matiz personal, el que mira a la perfecci\u00f3n de la persona, mientras que en el segundo inciso es clara su referencia al apostolado del servicio a los pobres.<\/p>\n<p>Es interesante constatar que San Vicente haya ofrecido la humildad a todas las personas que se comprometen a vivir su vida cristiana dentro de las obras que \u00e9l ha fundado. Una muestra clara, seg\u00fan el pensamiento de San Vicente, del valor apost\u00f3lico de la humildad.<\/p>\n<p>Apenas la Hija de la Caridad se coloque en la verdad sobre s\u00ed misma, ante Dios, ante Jes\u00fas, ante los Pobres, renunciar\u00e1 consecuentemente a toda auto\u00adnom\u00eda de su propio yo. Todo apostolado, proyecci\u00f3n y continuaci\u00f3n del apos\u00adtolado de Jes\u00fas, debe ser <em>humilde servicio. <\/em>Recordemos el pasaje que nos traen todos los sin\u00f3pticos, cuando Jes\u00fas dice a sus disc\u00edpulos: \u00abSi alguno quiere ser el primero, que se haga el \u00faltimo y servidor de todos\u00bb. Jes\u00fas considera su misi\u00f3n y ministerio como un servicio, hasta la entrega total de s\u00ed mismo. \u00abEl Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y dar su vida por los dem\u00e1s\u00bb. Recordemos la escena del Lavatorio de los pies y su conclusi\u00f3n final, cuando el Se\u00f1or dice: \u00abOs he dado ejemplo para que hag\u00e1is vosotros lo mismo que yo he hecho con vosotros\u00bb.<\/p>\n<p>La Hija de la Caridad debe recordar que \u00abel enviado no puede ser mayor que el que le env\u00eda\u00bb. La Hija de la Caridad es una enviada, una misionera de Jes\u00fas, quien sirvi\u00f3 en humildad. Es m\u00e1s, la l\u00f3gica pedir\u00eda que nunca hiciera menos que Jes\u00fas. Ser\u00eda el signo convincente de que se pone en la verdad de su misi\u00f3n. San Pablo entendi\u00f3 bien su misi\u00f3n, entendi\u00f3 bien el ejemplo del Maestro, por eso no duda en decir que es \u00abesclavo de los fieles por amor de Jesucristo; libre como era, se ha hecho esclavo de todos para ganarlos a todos para Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>San Vicente nos orienta por ese mismo camino. Le da miedo que no sea Dios quien act\u00fae, sino nosotros, que est\u00e9n vivas nuestras razones y no las razones de Dios.<\/p>\n<p>La humildad crea entre nosotros <em>una atm\u00f3sfera de evangelizaci\u00f3n. <\/em>Crea en nosotros el convencimiento de la entrega total. Siempre me parecieron muy bellas las palabras de San Vicente al P. Nacquart, escogido para ir a Madagas\u00adcar: \u00abCuando uno es escogido para una misi\u00f3n se le exige una entrega especial de s\u00ed mismo y esta gracia solamente se consigue con la humildad\u00bb.<\/p>\n<p>El bien que el apostolado aporta lleva el <em>peligro de buscar recompensas <\/em><em>humanas. <\/em>\u00abNos ten\u00edamos que morir de verg\u00fcenza, dice San Vicente: pretender un poco de reputaci\u00f3n por el servicio que damos a Dios, viendo a Jesucristo recompensado de sus trabajos con el oprobio y el pat\u00edbulo\u00bb. \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bueno, le dice al P. Portail, que se haya visto usted humillado!, porque esa es la suerte de Nuestro Se\u00f1or, la que El prepara a los que desean servirle \u00fatilmente. El mismo fue humillado desde el principio de su misi\u00f3n. La conclusi\u00f3n es: D\u00e9mo\u00adnos al desprecio, a la verg\u00fcenza, a la ignominia y desaprobemos los honores, los aplausos, la buena reputaci\u00f3n que se nos da, y no hagamos nada que no sea para la pr\u00e1ctica de la humildad, Trabajemos siempre humilde <em>y <\/em>respetuo\u00adsamente\u00bb. Quiz\u00e1 nos parezca exagerada esta ense\u00f1anza, pero bien sabemos lo sutil que es esta clase de tentaci\u00f3n, por aquello de \u00ab\u00bfa qui\u00e9n le amarga un dulce?\u00bb.<\/p>\n<p>Los pobres, humanamente hablando, dan poco. Son pobres. <em>La humildad <\/em><em>marca, <\/em>debe marcar, <em>todo lo que a su servicio se refiere. <\/em>La aceptaci\u00f3n de la llamada, la pr\u00e1ctica del servicio concreto que el pobre necesita, el lugar donde el pobre se encuentra, los mismos medios para el servicio, el no exigir m\u00e1s que lo que el pobre tiene y goza.<\/p>\n<p>Toda virtud exige que se practique oportunamente. Hoy nos preguntamos con frecuencia sobre las posibles formas nuevas de practicarla. Cierto que la novedad no s\u00f3lo debe consistir en inventar expresiones nuevas. A veces es ne\u00adcesario. La novedad puede consistir en recuperar y dar sentido a expresiones que fueron v\u00e1lidas y que, despu\u00e9s de per\u00edodos de crisis, vuelven a recuperar el valor. San Vicente fue en este aspecto un renovador admirable. Se le puede discutir la originalidad, pero nadie le discute su capacidad de dar vida, de po\u00adtenciar pr\u00e1cticas, ministerios, estructuras que parec\u00edan haber perdido toda su capacidad de poder seguir sirviendo.<\/p>\n<p>Muchas veces a\u00f1oramos la <em>humildad de los or\u00edgenes. <\/em>Aquella humildad real y visible no ser\u00e1 jam\u00e1s recuperable. No en vano han pasado m\u00e1s de tres si\u00adglos de historia. Con todos los altibajos propios de una instituci\u00f3n que, en ge\u00adneral, ha escrito una bella historia de la caridad en la Iglesia. Es normal que esta historia se proponga a las nuevas generaciones, que se tenga que contar con ella. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo suscitar en todos los miembros de la Compa\u00f1\u00eda, de alguna manera posible, aquella humildad. Cuando el Concilio nos manda volver al esp\u00edritu primitivo, como elemento necesario de renovaci\u00f3n perma\u00adnente, muchos se preguntan si es posible, por faltar una serie de elementos o condiciones objetivas que exist\u00edan entonces y que ya no existen. Entonces, las Hermanas eran un pu\u00f1adito, las obras sencillas, los servicios humildes. Nue\u00advos elementos han entrado en juego. Pensemos en la profesionalidad, la mag\u00adnitud de ciertas obras. No s\u00e9 lo que nos deparar\u00e1 la historia en el futuro. En todo caso, la humildad de los or\u00edgenes es un punto de vista que no se debe olvidar.<\/p>\n<p>Si somos impotentes ante las condiciones objetivas; m\u00e1s a\u00fan, si necesa\u00adriamente tienen que ser otras, el talante espiritual y la audacia de la humildad primitiva no deben olvidarse, ni mucho menos despreciarse. No insisto en esta idea. Las invito a releer la circular de la Madre General datada el 2 de febrero del presente a\u00f1o.<\/p>\n<p>El valor apost\u00f3lico de la humildad crea, o mejor dicho, exige <em>la verdadera <\/em><em>indiferencia. <\/em>Crea el desapego de personas, lugares, obras y medios. S\u00f3lo se preocupa de dar lo que tiene y como lo tiene. Una comunidad as\u00ed quiz\u00e1 no sea brillante; pero ser\u00e1 vigorosa en el apostolado. Cuando, por intereses de cualquier g\u00e9nero, las personas y las comunidades se estabilizan, f\u00e1cilmente quedan devoradas por eso mismo que han querido salvar.<\/p>\n<h3><strong>La humildad comunitaria<\/strong><\/h3>\n<p>El llamado <em>\u00abesp\u00edritu de cuerpo\u00bb <\/em>que convert\u00eda a las comunidades religio\u00adsas en cotos cerrados, sensibles a sus privilegios intocables, no creo que exis\u00adta actualmente. Por lo menos en aquellas proporciones. A esto alud\u00eda San Vi\u00adcente en el Consejo del 19 de junio de 1647. \u00abHay comunidades, dice, que s\u00f3lo buscan el inter\u00e9s propio y es tan grande que incluyen dentro de \u00e9l los intere\u00adses de Dios\u00bb. Para San Vicente, lo \u00fanico que interesa es el inter\u00e9s de Dios. Hoy nos resulta sorprendente que San Vicente tardara m\u00e1s de veinte a\u00f1os en pedir vocaciones. As\u00ed se lo dice al P. Blatiron: \u00abYo he estado m\u00e1s de veinte arios sin atreverme a ped\u00edrselas a Dios, creyendo que, siendo la Congregaci\u00f3n obra suya, hab\u00eda que dejar a la divina Providencia el cuidado de su conserva\u00adci\u00f3n y crecimiento\u00bb.<\/p>\n<p>Se alegra del <em>\u00e9xito de otras comunidades, <\/em>y nos recuerda lo que Mois\u00e9s dijo porque alguien se quejaba de que hab\u00eda varios profetas en el pueblo: \u00a1Ojal\u00e1 todos fueran profetas! Proh\u00edbe que se hable mal de ninguna y a todas consi\u00addera como santas, menos las suyas. Bien, todo esto lo conocemos, como co\u00adnocemos los ep\u00edtetos que aplica a la Compa\u00f1\u00eda y a las personas que la compo\u00adnen. Pero no s\u00f3lo son palabras. Hay hechos que, aun en medio de su espon\u00adtaneidad, quiz\u00e1 por ello, nos ponen de manifiesto los sentimientos de San Vi\u00adcente sobre la Compa\u00f1\u00eda. En el Consejo en que se estudi\u00f3 la fundaci\u00f3n de Cahors, al final de \u00e9l, ruega a Santa Luisa que haga pedir a las Hermanas por <em>un asunto importante <\/em>de la Compa\u00f1\u00eda. Pero corrige inmediatamente como si hubiera cometido un error. \u00abNo, no diga que recen por un asunto importante. La Compa\u00f1\u00eda nunca tiene asuntos importantes. D\u00edgales que recen por una ne\u00adcesidad de la Compa\u00f1\u00eda\u00bb.<\/p>\n<p>En las ense\u00f1anzas de San Vicente, la doctrina de la humildad comunitaria aparece como el <em>resultado de la humildad de las personas. <\/em>Alguien ha dicho que, en buena filosof\u00eda, el argumento no es correcto por aquello de que la personalidad moral, la Compa\u00f1\u00eda es algo m\u00e1s que la suma num\u00e9rica de sus miembros. San Vicente no va por los caminos de la filosof\u00eda y no se preocupa de hacer buenos silogismos. Bien sabemos lo que quiere decir cuando argu\u00admenta de esa manera.<\/p>\n<p>La objeci\u00f3n hecha nos ha permitido ver algo que el objetante no vio y que quiz\u00e1 tampoco estaba muy expl\u00edcito en el pensamiento de San Vicente. Me refiero a la humildad de las Instituciones. Una casa no es humilde s\u00f3lo porque lo sean sus habitantes. Tambi\u00e9n tiene que ser humilde en otros aspectos, por ejemplo, la misma construcci\u00f3n, los muebles, la organizaci\u00f3n, etc. Me dir\u00e1n que entro en el campo de la pobreza. Es cierto, pero ya dijimos antes que la humildad y la pobreza son dos hermanas gemelas.<\/p>\n<p>Los miembros de la familia vicenciana deben ponerse muy contentos cuan\u00addo encuentran <em>ocasiones de desprecio o de humillaciones, <\/em>no s\u00f3lo particulares, personales, sino tambi\u00e9n cuando se humilla y se desprecia a la Comunidad\u00ad San Vicente a\u00f1ade algo muy importante: \u00abSer\u00e1 una buena se\u00f1al de que sois verdaderamente humildes. Entonces la Compa\u00f1\u00eda atraer\u00e1 las bendiciones de Dios como los valles concentran el jugo de las monta\u00f1as\u00bb. No s\u00e9 por qu\u00e9 resortes de la sensibilidad se toleran menos las cr\u00edticas comunitarias, es de\u00adcir, las hechas a la Comunidad, que las hechas a nosotros. No creo que sea por la universalizaci\u00f3n, casi siempre injusta, sino porque hieren sentimientos de grupo. No es tan frecuente salir en defensa de las injurias personales como salir en defensa de las injurias inferidas al grupo. La humildad vicenciana nos pone en guardia contra estas tendencias, muy justificadas hoy en una sociedad que cultiva la solidaridad.<\/p>\n<p>La humildad comunitaria debe entrar entre las preocupaciones de la for\u00admaci\u00f3n. Hay que procurar profundizar en ella. A veces se da la sensaci\u00f3n de que se repiten unos pensamientos de los Fundadores que no nos atrevemos a contradecir, pero que tampoco calan profundamente. No se trata de aceptar la humildad comunitaria como <em>suavizante de nuestros fallos o sedante ante <\/em><em>nuestras crisis internas, <\/em>de obras, de aprecio exterior. Ser\u00eda poco. Interesa ver\u00adla como un elemento positivo, incluso de iniciativa por parte nuestra. No nos olvidemos de lo que ya dejamos dicho: \u00abLos intereses de Dios son m\u00e1s impor\u00adtantes que los de la Compa\u00f1\u00eda.\u00bb \u00abLa riqueza, el poder, la buena reputaci\u00f3n, de\u00adc\u00eda San Vicente a la Madre Chantal, hacen mucho da\u00f1o\u00bb. Por eso a\u00f1ade: \u00ab\u00a1Si supiera cu\u00e1nta ignorancia hay entre nosotros (se refiere a los Misioneros) y cuan poca virtud, es seguro que nos tendr\u00eda una gran piedad!\u00bb.<\/p>\n<h2>La Humildad, una de las virtudes centrales del esp\u00edritu de la Hija de la Caridad<\/h2>\n<p><strong><\/strong>De la voluntad de San Vicente y de Santa Luisa no se puede dudar. Es ver\u00addad que existen formulaciones un poco diferentes sobre el contenido del es\u00adp\u00edritu de las Hijas de la Caridad, pero la humildad siempre est\u00e1 presente.<\/p>\n<p>Una respuesta global est\u00e1 ya dada por lo que he dicho anteriormente. Creo, sin embargo, que se pueden dar otras razones m\u00e1s cercanas al prop\u00f3sito que manifestamos cuando hacemos la pregunta del porqu\u00e9 esta virtud y no otras.<\/p>\n<p>No he visto que este problema se plantee frecuentemente entre los estu\u00addiosos de San Vicente. \u00daltimamente, lo ha hecho uno, pero su respuesta me parece demasiado gen\u00e9rica. La raz\u00f3n, dice este autor, es que son virtudes que deben practicar todos los cristianos, es la virtud de los campesinos, de las m\u00e1s \u00fatiles para la acci\u00f3n misionera. Pero, sobre todo, por el ejemplo que nos dio Nuestro Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Personalmente, creo que la raz\u00f3n del porqu\u00e9 es un conjunto de razones. Puesto a escoger entre ellas las que me parecen m\u00e1s fundamentales, seleccio\u00adnar\u00eda las siguientes<strong>:<\/strong><\/p>\n<h3><strong>La humildad sostendr\u00e1 la Compa\u00f1\u00eda<\/strong><\/h3>\n<p>En una conferencia San Vicente dice: \u00abSi me pregunt\u00e1is quien puede sos\u00adtener a la Compa\u00f1\u00eda de la Caridad, os responder\u00e9: la humildad. \u00bfY nada m\u00e1s que la humildad? La humildad y nada m\u00e1s, porque la humildad unida al des\u00adprendimiento de todas las cosas de la tierra, hace que no veamos nada m\u00e1s que a Dios, que nos ha llamado. Si no hay humildad, no habr\u00e1 obediencia, ni paciencia. La Compa\u00f1\u00eda ser\u00e1 un mont\u00f3n de ruinas&#8230; s\u00f3lo el h\u00e1bito&#8230; el nom\u00adbre&#8230; \u00a1qu\u00e9 dolor!<\/p>\n<p>Si analizamos detenidamente el pensamiento de San Vicente, veremos que el trasfondo de su ense\u00f1anza es la doctrina com\u00fan ense\u00f1ada por todos los te\u00f3\u00adlogos y moralistas. Es la humildad cristiana. Pero como siempre hace \u00e9l, es\u00adcoge aquello que le interesa m\u00e1s.<\/p>\n<p>Para \u00e9l es evidente que la Compa\u00f1\u00eda es un <em>don de Dios <\/em>para la Iglesia, para los pobres. Es absolutamente necesario que ese don se mantenga puro, libre de toda mezcla, de toda corrupci\u00f3n. El peligro existe, porque el don est\u00e1 puesto en nuestras manos. \u00bfQu\u00e9 hacer para que no mancillemos el don de Dios? \u00c9l ha encontrado un medio, y este medio es la virtud de la humildad, vivida en profundidad, como su propia experiencia le dictaba. La humildad, ya lo hemos dicho, aparta de nuestra consideraci\u00f3n todo lo humano y nos centra en Dios, siempre en Dios y s\u00f3lo Dios.<\/p>\n<h3><strong>La imitaci\u00f3n de Jes\u00fas, Adorador del Padre<\/strong><\/h3>\n<p>San Vicente, creo, ha querido que una Compa\u00f1\u00eda nueva en la Iglesia, com\u00adpuesta de mujeres ansiosas de Dios, pero necesitando vivir en el mundo sin cortapisas conventuales, no dejase de vivir la actitud m\u00e1s profunda de Jes\u00fas, Hijo de Dios, es decir, ser el <em>verdadero Adorador del Padre. <\/em>Para Jes\u00fas, el Padre es Todo: el que env\u00eda, el que comunica la Palabra, el que act\u00faa. La vo\u00adluntad del Padre es su alimento. As\u00ed, las Hijas de la Caridad, como personas, como comunidad apost\u00f3lica, toda ella entregada a los pobres, pero siempre adoradoras del Padre, siempre en condici\u00f3n de creaturas, instrumentos d\u00f3ci\u00adles al querer del Padre.<\/p>\n<p>Las Constituciones actuales han tenido el acierto de formular la cristolog\u00eda de la Hija de la Caridad. Pues bien, el primer rasgo que deben contemplar es el Cristo Adorador del Padre.<\/p>\n<p>En fin, tengo el convencimiento de que para San Vicente <em>el Absoluto que <\/em><em>es Dios <\/em>lo siente tan fuerte, tan profundamente, que se ve forzado a la humil\u00addad. Busca en ella la propia fidelidad a los dones recibidos. Busca en ella la fidelidad de sus obras. Busca el remedio m\u00e1s expeditivo ante la tentaci\u00f3n de lo humano. Todo esto lo encuentra en la humildad cristiana. Como dicen muy bien las Constituciones: (la humildad) \u00ables hace tomar conciencia de su indi\u00adgencia ante el Se\u00f1or y las mantiene en actitud de siervas\u00bb.<\/p>\n<p>Finalmente, tambi\u00e9n son estas palabras de San Vicente: \u00abla gran se\u00f1al para saber si una Hija de la Caridad lo es de verdad, es la humildad\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Comprensi\u00f3n de la Humildad Dos caminos podemos seguir para el estudio y comprensi\u00f3n de la humil\u00addad: el camino que nos han trazado los doctores con su doctrina y el camino que han seguido Jes\u00fas y &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bases-teologicas-de-la-humildad\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":52262,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[156,124,256,127,139,280],"class_list":["post-52247","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-blatiron","tag-du-coudray","tag-madre-chantal","tag-portail","tag-san-benito","tag-san-juan-de-la-cruz"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Bases teol\u00f3gicas de la Humildad - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/bases-teologicas-de-la-humildad\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Bases teol\u00f3gicas de la Humildad - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Comprensi\u00f3n de la Humildad Dos caminos podemos seguir para el estudio y comprensi\u00f3n de la humil\u00addad: el camino que nos han trazado los doctores con su doctrina y el camino que han seguido Jes\u00fas y ... 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