{"id":51049,"date":"2019-11-04T08:15:58","date_gmt":"2019-11-04T07:15:58","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=51049"},"modified":"2019-09-09T09:56:09","modified_gmt":"2019-09-09T07:56:09","slug":"libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/","title":{"rendered":"\u201cLibertad conquistada\u201d y \u201cJesucristo liberador\u201d. Una teolog\u00eda sapiencial de la Liberaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<h2><strong>Introducci\u00f3n. G\u00e9nesis de una imprudencia.<\/strong><\/h2>\n<p>No creo que esta vez sea t\u00f3pico el comenzar con aquella pregunta tan socorrida: \u00bfqu\u00e9 hace un chico como t\u00fa en un congreso como \u00e9ste?<\/p>\n<p>No soy ni de lejos especialista en Teresa de \u00c1vila. Al igual que hice en otras ocasiones, con Simone Weil, s\u00f3lo puedo hablar de ella como aficionado, admirador o simpatizante, pero sin ninguna autoridad en el tema. Se supone pues que, si los a\u00f1os me han dado algo de prudencia, no deb\u00ed aceptar a lo loco el encargo que se me hizo de hablar aqu\u00ed.<\/p>\n<h3><strong>De t\u00edtulos y subt\u00edtulos<\/strong><\/h3>\n<p>Si me decid\u00ed a aceptar la invitaci\u00f3n (a parte de los inevitables \u00abchantajes de la amistad\u00bb que tambi\u00e9n intervinieron) fue porque, para sorpresa m\u00eda, se me enunciaba gen\u00e9ricamente un tema como: \u00abSanta Teresa y la liberaci\u00f3n\u00bb. Si con ello los organizadores buscaban ponerme el caramelo en la boca, debo reconocer que lo consiguieron.<\/p>\n<p>Por otro lado, he tenido repetidas veces esta experiencia: los organizadores de un congreso est\u00e1n, naturalmente, atentos a encadenar bien todas las piezas del montaje: programas, t\u00edtulos, horarios&#8230; Por eso suelen tener la sensaci\u00f3n de que, cuando te han pedido una ponencia y has aceptado, ese s\u00ed suele ser algo as\u00ed como el \u00abfiat\u00bb de Mar\u00eda al \u00e1ngel que ya la deja divinamente fecundada. Tanto que, en cuanto acabas de aceptar, ya te piden en seguida el t\u00edtulo, cuando t\u00fa no sabes a\u00fan nada de lo que vas a decir: porque a, m\u00ed al menos, no me sucede como a Mar\u00eda. Por eso cuando, a continuaci\u00f3n de haber aceptado esta charla, me pidieron el t\u00edtulo, pues no se me ocurri\u00f3 m\u00e1s que echar mano a bote pronto de dos t\u00edtulos gen\u00e9ricos y ya t\u00f3picos que provienen de libros modernos.<span id='easy-footnote-1-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-1-51049' title='El primero es el del primer volumen de las memorias de H. K\u00fcng, aunque hay que reconocer que \u00e9ste habla de una libertad exterior, que no llega a la profunda libertad interior del propio ego, que caracteriza m\u00e1s a la santa abulense. El segundo t\u00edtulo es el de la primera cristolog\u00eda de Leonardo Boff.'><sup>1<\/sup><\/a><\/span>\n<p title=\"\">Pens\u00e9 que ese t\u00edtulo doble podr\u00eda darme pie a hablar de la libertad interior de Teresa, fruto de su encuentro con Jesucristo, y de la liberaci\u00f3n de los pobres que resume un rasgo fundamental de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Luego he ido viendo que una aportaci\u00f3n fundamental de la santa de \u00c1vila a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n podr\u00eda ser su car\u00e1cter sapiencial, que completa el tono prof\u00e9tico de muchos te\u00f3logos sudamericanos (o asi\u00e1ticos como A. Pieris). Y no me ha quedado m\u00e1s remedio que a\u00f1adir ese rasgo como subt\u00edtulo, cambiando al menos el subt\u00edtulo anterior.<span id='easy-footnote-2-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-2-51049' title='Que dec\u00eda: \u00abDos t\u00edtulos de hoy anticipados en la vida de Teresa de \u00c1vila\u00bb.'><sup>2<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En cualquier caso, la sugerencia que se me hizo de hablar sobre el libro de la vida y la liberaci\u00f3n ten\u00eda adem\u00e1s, a mi parecer, otra pincelada de sabidur\u00eda: en estos momentos en que hay un resurgir de mil demandas diversas en pro de la experiencia m\u00edstica, juntar la m\u00edstica con la que hoy parece bandera de a\u00f1os anteriores, la liberaci\u00f3n, era una empresa seductora.<\/p>\n<p>Por otro lado, mi simpat\u00eda por Teresa era ya antigua. En mis a\u00f1os de junior jesuita, cuando la estudi\u00e9 en clases de literatura, se me encendieron varios chispazos intuitivos de parentesco entre Teresa e Ignacio de Loyola. No s\u00e9 si estaban realimente justificados o si eran meras proyecciones de la espiritualidad ignaciana que procuraba yo ejercitar por aquellos tiempos. S\u00ed recuerdo que pens\u00e9 aquello que suelen pensar los ni\u00f1os cuando simpatizan con algo: \u00abcuando sea mayor\u00bb&#8230;Y me propuse que alg\u00fan d\u00eda iba a escribir un libro titulado: \u00abIgnacio de Jes\u00fas, Teresa de Loyola\u00bb. Uno de tantos sue\u00f1os juveniles incumplidos. Quiz\u00e1 la oferta que se me hizo para estar hoy aqu\u00ed, puede suplirlo de alg\u00fan modo.<\/p>\n<p>Espont\u00e1neamente surgen algunas aproximaciones entre ambos: la pasi\u00f3n por Jes\u00fas de Nazaret, la obsesi\u00f3n -epocal, sin duda, pero tambi\u00e9n de gran sabidur\u00eda humana- por combatir todos los pruritos de honra, obsesi\u00f3n que Teresa suele llevar a cabo mediante su viva iron\u00eda mientras Ignacio obliga m\u00e1s duramente al ejercitante a demandar humillaciones, falsos testimonios y afrentas&#8230;<span id='easy-footnote-3-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-3-51049' title='Aunque Teresa tambi\u00e9n habla de \u00abun no se nos dar nada que digan mal de nosotros, antes tener mayor contento que cuando dicen bien\u00bb (31, 18).'><sup>3<\/sup><\/a><\/span> O la ense\u00f1a de la libertad (que Ignacio formula m\u00e1s asc\u00e9ticamente como \u00abindiferencia\u00bb pero la busca tan ardientemente como Teresa)&#8230;<\/p>\n<h3><strong>De m\u00edstica y menos m\u00edstica.<\/strong><\/h3>\n<p>No ser\u00eda dif\u00edcil prolongar estos paralelismos.<span id='easy-footnote-4-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-4-51049' title='Con alguna diferencia curiosa, vinculada quiz\u00e1s al distinto camino vital: cuando a Teresa le avisan los m\u00e9dicos de que las l\u00e1grimas de consuelo en la oraci\u00f3n pueden hacer que pierda la vista, hace poco caso y comenta \u00abno s\u00e9 qu\u00e9 mejor vista ni mejor salud podemos tener, que perderla por tal causa\u00bb (13,7). Ignacio en cambio rehuir\u00e1 el don de l\u00e1grimas porque sabe que necesita la vista para su trabajo apost\u00f3lico.'><sup>4<\/sup><\/a><\/span> Pero, para mi exposici\u00f3n hoy, voy a partir de otro rasgo com\u00fan que me parece enormemente sabio, y es la percepci\u00f3n que ambos tienen de que <em>hay una distancia importante entre la experiencia m\u00edstica, por v\u00e1lida que sea, y los contenidos concretos en que nosotros la expresamos<\/em>, los cuales pueden, y suelen, falsificarla.<\/p>\n<p title=\"\">As\u00ed, cuando Ignacio habla de la \u00abconsolaci\u00f3n sin causa\u00bb que, en su jerga es la que m\u00e1s certeza de Dios aporta, porque \u00abs\u00f3lo Dios nuestro Se\u00f1or puede dar consolaci\u00f3n a la \u00e1nima sin causa precedente\u00bb, matiza a continuaci\u00f3n que la persona a quien se conceda debe discernir \u00abel propio tiempo de la tal consolaci\u00f3n, del siguiente en que la \u00e1nima queda caliente y favorecida\u00bb&#8230;, porque muchas veces en este segundo tiempo, \u00abpor su propio discurso de habit\u00fadines y consecuencias de los conceptos y juicios&#8230; forma diversos prop\u00f3sitos y pareceres que <em>no son dados inmediatamente de Dios nuestro Se\u00f1or<\/em>\u00ab.<span id='easy-footnote-5-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-5-51049' title='EE 330 y 336, subrayado m\u00edo.'><sup>5<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Teresa, a su vez, explica con m\u00e1s sencillez, aunque con igual dificultad: \u00ab<em>las potencias no lo saben despu\u00e9s formar como all\u00ed el Se\u00f1or se lo representa<\/em>\u00bb (40, 9). Y en otro momento formula con su lenguaje tan popular que \u00ab<em>el entendimiento&#8230; est\u00e1 como espantado&#8230;: porque quiere Dios que entienda que, de aquello que Su Majestad le representa, ninguna cosa entiende\u00bb <\/em>(10,1)<\/p>\n<p>Esta intuici\u00f3n de Teresa e Ignacio no hace m\u00e1s que recoger algo que se ha dicho siempre: que la experiencia m\u00edstica es la de \u00ab<em>una inmediatez mediada<\/em>\u00ab. Con Dios no puede haber otro tipo de inmediatez. Y el problema de la m\u00edstica no est\u00e1 en lo inmediato de la experiencia, sino en esa mediaci\u00f3n insuprimible: la primera siempre ser\u00e1 cierta; en la segunda pueden deslizarse deformaciones.<\/p>\n<p>Y es que la inmediatez de Dios en nosotros no puede dejar de afectar a todo el ser humano y a todas sus dimensiones, que est\u00e1n inevitablemente condicionadas (relativizadas) por temperamento, cultura, historia personal&#8230; Esa afectaci\u00f3n es lo m\u00e1s accesible a la mente humana, la cual tiene luego el peligro de \u00abprocesar\u00bb esa presencia de Dios a trav\u00e9s de todos sus condicionamientos y limitaciones.<\/p>\n<p>Con palabras m\u00e1s simples: por inmediata que sea la experiencia de Dios, a la hora de formularla ser\u00e1 siempre un intento de meter al mar en el pozalito del ni\u00f1o que juega en la playa (valga la imagen de origen agustiniano). O valga tambi\u00e9n el conocido refr\u00e1n: \u00abde lo sublime a lo rid\u00edculo no hay m\u00e1s que un paso\u00bb: y la sublimidad de Dios no puede menos de quedar rid\u00edcula al tratar de meterla en nuestro pobre lenguaje; algo de eso sent\u00eda Juan de la Cruz, por sublime que nos suene a nosotros su poes\u00eda. Y a\u00fan con otras palabras un poco m\u00e1s t\u00e9cnicas: Zubiri define al hombre como el ser <em>relativamente absoluto; <\/em>y esa relatividad no desaparece cuando el hombre experimenta m\u00e1s inmediatamente su propia absolutez en el Absoluto de Dios.<\/p>\n<p>Cabr\u00eda citar de todo esto infinidad de ejemplos que van desde lo m\u00e1s sencillo y cotidiano a lo m\u00e1s grande. Los Ap\u00f3stoles dedujeron de la experiencia del Resucitado, que el fin del mundo era inminente. La experiencia era cierta, pero al tratar de formularla les enga\u00f1aron \u00ablas potencias\u00bb (con el lenguaje teresiano) porque ah\u00ed intervino ya lo que Ignacio llamaba \u00absu propio discurso de habit\u00fadines\u00bb.<\/p>\n<p>Otros ejemplos son dom\u00e9sticos o m\u00e1s prosaicos: recuerdo que tuve en Innsbruck un profesor holand\u00e9s, en los mismos a\u00f1os en que la princesa Irene se hab\u00eda convertido al catolicismo (no recuerdo si para casarse con Carlos Hugo o para qu\u00e9). A prop\u00f3sito de algunas an\u00e9cdotas no muy satisfactorias ocurridas por aquel entonces, el profesor nos dijo: \u00abes que, propiamente, Irene no se ha convertido al catolicismo: se ha convertido al Opus\u00bb&#8230; Y es que, como ha dicho muchas veces Ratzinger y con mucha raz\u00f3n: <em>lo religioso nunca puede darse separado o purificado de algo cultural<\/em>, como no se dan \u00abalmas\u00bb sin cuerpos: los cuerpos son diversos y variados dentro de su uniformidad; y llegan a condicionar la manifestaci\u00f3n y nuestro acercamiento a la intimidad personal.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n por mis a\u00f1os juveniles se coment\u00f3 la conversi\u00f3n de la novelista Carmen Laforet (cuya obra testimonio <em>La mujer nueva<\/em> obtuvo el premio nacional de literatura en 1956).<span id='easy-footnote-6-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-6-51049' title='aclaro que una descripci\u00f3n de la experiencia de conversi\u00f3n, mejor que la que Laforet cuenta en la protagonista de esa novela, se contiene tambi\u00e9n en una carta que Carmen escribi\u00f3 a Elena Fort\u00fan su gran amiga, y que fue recogida por la hija de Laforet en el precioso libro &lt;em&gt;M\u00fasica blanda&lt;\/em&gt;, homenaje a su madre.'><sup>6<\/sup><\/a><\/span> Pues bien: por intensa que fuese la experiencia que llev\u00f3 a la novelista hasta la fe (y hay testimonios de su fervor en los meses inmediatos), estuvo muy mediada por el catolicismo espa\u00f1ol de los a\u00f1os cincuenta. Ello hizo que, sin querer, una persona tan libre y tan abierta como ella se convirtiera a un cristianismo integrista que, en a\u00f1os posteriores, le cre\u00f3 mil dificultades y hubo de purificar e ilustrar como pudo.<span id='easy-footnote-7-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-7-51049' title='Ese peligro de confundir la que puede ser inmediatez de la presencia de Dios con sus inevitables mediaciones creaturales es a\u00fan m\u00e1s serio en los convertidos, precisamente porque el converso sabe que ha de dejar, tras su decisi\u00f3n, muchos pasos de su vida antigua; y es muy f\u00e1cil en este cambio dejar cosas antiguas que segu\u00edan teniendo validez en su nueva vida, y aceptar expresiones de \u00e9sta que pueden ser unilaterales.'><sup>7<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Por esta mediaci\u00f3n ineludible de nuestra propia creaturidad, sucede que la experiencia m\u00edstica, puede ser le\u00edda por el sujeto de ella como una \u00abconfirmaci\u00f3n\u00bb de toda una serie de rasgos culturales del cristianismo ambiental. La experiencia que Teresa dice haber tenido del infierno pudo ser una comunicaci\u00f3n inmediata de lo que es la trascendencia del mal y el \u00abmysterium iniquitatis\u00bb (2 Tes 2,7); pero ella la cuenta como experiencia que parece confirmar todas la ideas de su \u00e9poca sobre el infierno, las cuales no aceptar\u00edamos hoy nosotros. Y sin embargo, esos rasgos culturales no pertenecen a la experiencia m\u00edstica aunque la vehiculen.<\/p>\n<p>Gentes de mayor empaque intelectual que los antes citados, como Garc\u00eda Morente o Simone Weil hablaron de una experiencia m\u00edstica en t\u00e9rminos enormemente sobrios (\u00ab\u00c9l estuvo all\u00ed\u00bb, o \u00abCristo se hizo presente y me tom\u00f3\u00bb), que son similares a la afirmaci\u00f3n teresiana de que no \u00ab<em>pod\u00eda dudar que estaba cabe m\u00ed<\/em>\u00bb (27,3). No sabremos nunca (ni debemos intentar saberlo) c\u00f3mo era Aqu\u00e9l que se hizo presente y c\u00f3mo se posesion\u00f3 de aquella muchacha. Pero hay rasgos, y cambios, en la trayectoria posterior de sus vidas, los cuales permiten sospechar que, efectivamente, \u00abAlgo\u00bb sucedi\u00f3 all\u00ed, aunque esos cambios sean muy distintos en uno y otra, condicionados por sus circunstancias personales. Como distintos son los senderos por donde se orient\u00f3 la vida de Etty Hillesum, y la de Maria Skobtsov comparados con los anteriores. Distintos en medio de algunas similitudes formales.<\/p>\n<p>En resumen, pues: cuando hay en el sujeto una madurez y capacidad cr\u00edtica grandes y un conocimiento del peligro de falsificar su experiencia al intentar transmitirla, puede intentar tomar alguna distancia, aunque esto vuelva casi informulable e intransmisible una experiencia que todos desear\u00edamos que nos fuese transmitida. Pero eso es muy dif\u00edcil de conseguir y creo que, en nuestro contacto con los m\u00edsticos, quiz\u00e1 s\u00f3lo cabe aspirar a estas dos cosas:<\/p>\n<p>a) que esa mediatez inevitable <em>nos asome al asombro sin fin<\/em> del Misterio que llamamos Dios, sin pretender apresarlo en formulaciones o explicaciones.<\/p>\n<p>Y b) atender a <em>la transformaci\u00f3n posterior<\/em> que la experiencia m\u00edstica produce en el sujeto y que, en mi humilde opini\u00f3n, es su verdadera garant\u00eda de calidad.<\/p>\n<h3><strong>Libertad para el amor y amor para la libertad.<\/strong><\/h3>\n<p>De la experiencia m\u00edstica, por tanto, importan no sus contenidos sino sus efectos: y \u00e9stos caben en dos palabras: es una experiencia liberadora y \u00abamorizadora\u00bb (si vale el neologismo). Quiero decir: nos da capacidad de libertad y capacidad de amar.<\/p>\n<p>La experiencia de Dios es sin duda alguna una inmensa experiencia de libertad: la persona agraciada con ella rezuma algo que permite calificarla como \u00abliberada y liberadora\u00bb. Esto segundo porque la aut\u00e9ntica libertad del ser humano es la libertad del amor; y el amor es, a su vez, aquello que m\u00e1s libera a quienes lo reciben.<\/p>\n<p>En estos momentos es secundario c\u00f3mo se concretan esa libertad y ese amor. Pero es indudable que Teresa fue una mujer liberada porque, aun en momentos dif\u00edciles, se encuentra con que \u00ab<em>la ensancha la misericordia<\/em>\u00bb (de Dios: 30,9). Esa misericordia \u00ab<em>me forz\u00f3 a que me hiciese fuerza\u00bb<\/em> (3,4) dir\u00e1 con un juego de palabras de primera clase. Y fue una mujer cuya gran potencia afectiva, al ser liberada (que no reprimida), se convirti\u00f3 en fuente de amabilidad para con los dem\u00e1s: que \u00ab<em>en esto de dar contento a otros, he tenido extremo aunque a m\u00ed me hiciese pesar; tanto que en otras fuera virtud y en m\u00ed ha sido gran falta porque iba muchas veces sin discreci\u00f3n<\/em>\u00bb (3,4).<span id='easy-footnote-8-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-8-51049' title='Todas las citas que dan s\u00f3lo dos cifras sin m\u00e1s referencia, se refieren al cap\u00edtulo y n\u00famero del Libro de la Vida.'><sup>8<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pues de faltas de \u00e9sas, \u00abdona nobis Domine\u00bb&#8230;<\/p>\n<h3><strong>Nuestro itinerario.<\/strong><\/h3>\n<p>He dicho todo lo anterior para centrar lo que voy a a\u00f1adir ahora y que es fundamental en esta presentaci\u00f3n teresiana desde una \u00f3ptica de teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Hace ya m\u00e1s de 30 a\u00f1os o\u00ed decir a Gustavo Guti\u00e9rrez, en el Escorial, que era necesario hacer \u00abuna relectura pol\u00edtica de san Juan de la Cruz\u00bb. Algunas veces -pocas- he tenido presente ese consejo en mi discurrir teol\u00f3gico, aunque la formulaci\u00f3n de Guti\u00e9rrez indique m\u00e1s un camino que una tarea definida. Hoy no tiene muy buena prensa la palabra pol\u00edtica, quiz\u00e1 por aquello de nuestras \u00abhabit\u00fadines\u00bb que dec\u00eda san Ignacio. M\u00e1s modestamente pues, voy a intentar hacer, en algunos de los puntos que tocar\u00e9, <em>una lectura \u00absocial\u00bb o comunitaria de experiencias m\u00edsticas que Teresa apunta <\/em>en su autobiograf\u00eda. Vali\u00e9ndome de su esquema formal y de sus consecuencias, pero trasplantando en parte sus contenidos desde algo que es fundamental en la tradici\u00f3n judeocristiana y que justifica ese trasplante: que <em>Dios es primariamente un Dios de los pobres, y toda experiencia de Dios puede encontrarse y besarse con la experiencia m\u00edstica de amor a los pobres como rostros del Crucificado. <\/em><\/p>\n<p>Por ah\u00ed discurrir\u00e1 ahora mismo el primer apartado de mi exposici\u00f3n. Antes, para cerrar esta introducci\u00f3n, perm\u00edtaseme una palabra r\u00e1pida sobre lo que hoy significa teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, que es el segundo punto de referencia junto al libro de la vida.<\/p>\n<p>La teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n cabe, en mi opini\u00f3n, en estos tres puntos:<\/p>\n<p>a) que el tema de los pobres no es una mera cuesti\u00f3n \u00e9tica, sino <em>una experiencia cristol\u00f3gica<\/em>: de presencia y encuentro con Jesucristo y, vi\u00e9ndole a \u00c9l, con el Padre;<\/p>\n<p>b) que la tarea fundamental del obrar cristiano es el imperativo de lo que Ellacur\u00eda llamaba construir <em>una civilizaci\u00f3n de la pobreza<\/em> (o de la sobriedad compartida) precisamente para que no haya m\u00e1s pobres. O, como dice Jon Sobrino: para \u00abintentar bajar de la cruz a los crucificados\u00bb;<\/p>\n<p>c) que esto lleva anexa <em>una reforma de la Iglesia<\/em>, en l\u00ednea con la intuici\u00f3n del Vaticano II: paso de \u00absociedad perfecta\u00bb a comuni\u00f3n y \u00absacramento de comuni\u00f3n\u00bb definitiva. Y paso de directora del mundo a colaboradora con \u00e9l; pero colaboradora como \u00abIglesia de los pobres\u00bb (Juan XXIII).<\/p>\n<p>A estos tres puntos, presentes en Teresa, a\u00f1adir\u00e1 ella otro algo menos tratado en la TL porque se daba por supuesto pero que, a la larga, resulta peligroso no explicitar. A saber:<\/p>\n<p>d) que todo lo anterior implica una seria conversi\u00f3n personal (como el anuncio jesu\u00e1nico del Reino: \u00abel Reino est\u00e1 cerca, convert\u00edos&#8230;\u00bb), que en Teresa est\u00e1 expresada como conquista de la libertad personal.<\/p>\n<p>Creo que es por este \u00faltimo punto por donde debemos empezar. S\u00f3lo a\u00f1adir\u00e9 que voy a citar las palabras de Teresa modernizando por lo general su castellano (ve\u00eda en vez de v\u00eda etc) aunque s\u00f3lo sea para evitar ri\u00f1as de mi malhumorado ordenador que, de lo contrario, me enrojece el texto a base de severos subrayados&#8230;<\/p>\n<h2><strong>I.- La experiencia teresiana de Dios: libertad y gratuidad.<\/strong><\/h2>\n<p>Intentar\u00e9 trazar, con palabras de Teresa, un itinerario que me parece bastante universalizable. Luego tratar\u00e9 de exponer a d\u00f3nde llega la reformadora por esos senderos.<\/p>\n<h3><strong>1. \u00abSiempre buscando a Dios entre la niebla\u00bb <\/strong>(A. Machado)<\/h3>\n<p>1.1.- Rechazo por excesivo.<\/p>\n<p>Este itinerario comienza con la dificultad de Dios. De entrada Dios no es un tema f\u00e1cil para ning\u00fan ser humano. Aunque se admita su existencia, la persona, tan inevitablemente agarrada a lo material y a lo inmediato, no sabr\u00e1 demasiado bien qu\u00e9 hacer con Dios y tender\u00e1 a un cierto \u00abde\u00edsmo\u00bb, intuyendo que un dios lejano molesta menos. \u00ab<em>Esta pena de estar mucho con quien es tan diferente de Vos\u00bb <\/em>(8,5), desconcierta a Teresa y hace que el esfuerzo por buscar a Dios y orar le resulte desorbitado para su peque\u00f1o ser terrenal.<\/p>\n<p>Hay aqu\u00ed una experiencia casi inevitable cuando se comienza a buscar a Dios: \u00ab<em>hartas veces no s\u00e9 qu\u00e9 penitencia grave se me pusiera delante que no la acogiera de mejor gana que recogerme a tener oraci\u00f3n\u00bb <\/em>(8,7). Yo dir\u00eda que, adem\u00e1s de inevitable, es aquilatadora para discernir si se busca al Dios verdadero o a un peque\u00f1o \u00eddolo que se adapte mejor a nuestras empeque\u00f1ecidas grandes aspiraciones.<\/p>\n<p>1.2.- Sospecha por atractivo.<\/p>\n<p>En este contexto que incitar\u00eda m\u00e1s bien a dejar estar a Dios, se le presenta a Teresa una experiencia semejante a otra que pocos a\u00f1os antes hab\u00eda tenido Ignacio de Loyola y fue la primera ventana abierta a su conversi\u00f3n y a pensar que, a pesar de lo antes dicho, la b\u00fasqueda de Dios puede tener un sentido felicitante.<\/p>\n<p>Ignacio cuenta que, durante el tiempo aburrido de su enfermedad fue cayendo en la cuenta de que si se entreten\u00eda con \u00abcosas mundanas\u00bb se lo pasaba muy bien pero luego se encontraba vac\u00edo. En cambio, cuando pensaba en \u00abcosas de Dios\u00bb luego se sent\u00eda mucho mejor.<span id='easy-footnote-9-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-9-51049' title='Es de sobra conocido lo que escribi\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s en su Autobiograf\u00eda (1,2): que cuando pensaba en cosas del mundo \u00abse deleitaba mucho, mas cuando despu\u00e9s lo dejaba hall\u00e1base seco y descontento\u00bb. Y cuando pensaba en las cosas de los santos \u00abno solamente se consolaba cuando estaba en aquellos tales pensamientos, mas aun despu\u00e9s de alejado quedaba contento y alegre\u00bb. Junto al detalle de que al principio no se daba cuenta de esta diferencia, \u00abhasta que una vez se le abrieron un poco los ojos y empez\u00f3 a maravillarse de esta diversidad\u00bb.'><sup>9<\/sup><\/a><\/span> La experiencia que describe Teresa no es tan n\u00edtida, sino m\u00e1s ambigua y creo que, por eso, m\u00e1s real: su capacidad de introspecci\u00f3n percibe que <em>\u00abcuando estaba en los contentos del mundo, en acordarme lo que deb\u00eda a Dios era con pena; cuando estaba con Dios las afecciones del mundo me desasosegaban\u00bb<\/em> (8,2). Ignacio lo vivi\u00f3 de manera que le hizo m\u00e1s f\u00e1cil dar el paso; Teresa s\u00f3lo percibe que no era feliz en ninguno de los dos lados: que \u00ab<em>ni yo gozaba de Dios ni tra\u00eda contento con el mundo\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Pero, tambi\u00e9n como a Ignacio, parece que la enfermedad le sirvi\u00f3 de luz en este desasosiego: <em>\u00abcuando estaba mala estaba mejor con Dios, procuraba que las personas que trataban conmigo lo estuviesen y suplic\u00e1balo al Se\u00f1or\u00bb <\/em>(8,3). Y poco despu\u00e9s constata que quiz\u00e1 m\u00e1s que los simples deseos piadosos ayuda el esfuerzo de voluntad contra la propia pereza creatural: \u00ab<em>despu\u00e9s que me hab\u00eda hecho esta fuerza me hallaba con m\u00e1s quietud y regalo que algunas veces que ten\u00eda deseo de rezar\u00bb <\/em>(8,7).<\/p>\n<p>1.3.- Iniciativa de Dios.<\/p>\n<p>Ese esfuerzo de voluntad es \u00fatil porque puede ayudar a percibir la iniciativa incre\u00edble de Dios. Hablando de manera antropom\u00f3rfica dir\u00edamos que el esfuerzo propio ayuda a comprender lo que cabr\u00eda llamar \u00abel esfuerzo de Dios\u00bb para con los hombres: \u00ab<em>Oh Se\u00f1or m\u00edo:&#8230; si no encubri\u00e9rades vuestra grandeza \u00bfqui\u00e9n osara llegar tantas veces a juntar cosa tan sucia y miserable con tan gran majestad?\u00bb<\/em> (38,19). Ahora ya no se trata de aquel Dios \u00abtan diferente\u00bb del comienzo del proceso, sino que: <em>\u00abve\u00eda que, aunque era Dios, que era hombre, que no se espanta de las flaquezas de los hombres, que entiende nuestra miserable compostura sujeta a muchas ca\u00eddas\u00bb&#8230; <\/em>(37,6).<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan: no es s\u00f3lo la humanizaci\u00f3n sino el anonadamiento de Dios lo que desarma a Teresa y la deja sin palabras: <em>\u00abVos Se\u00f1or m\u00edo quisisteis ser&#8230; el agraviado porque yo fuese mejorada\u00bb <\/em>(4,3), escribe al comienzo de su relato, pero recordando c\u00f3mo ha terminado todo. El dolor del amante, tal como lo hab\u00edan descrito profetas como Jerem\u00edas y Oseas: que busca y espera y no se cansa de buscar y de esperar, juega un papel decisivo para inclinar la balanza de aquella mujer hacia un cambio personal e institucional.<\/p>\n<p>1.4. El desierto.<\/p>\n<p>Digo s\u00f3lo un papel decisivo, no una soluci\u00f3n del problema: Dios es a la vez epif\u00e1nico y elusivo, se deja entrever y desaparece, como si quisiera deja constancia de que desea que se le busque. Es gracia pero, con palabras ya cl\u00e1sicas de D. Bonhoeffer, no es \u00abgracia barata\u00bb.<\/p>\n<p>La experiencia de \u00abnoche oscura\u00bb, con lenguaje de aquella \u00e9poca, o de \u00absilencio de Dios\u00bb (con lenguaje m\u00e1s de nuestra \u00e9poca) no es algo exclusivo de los comienzos de la trayectoria m\u00edstica, sino que est\u00e1 presente en todos los momentos de nuestra relaci\u00f3n con Dios: \u00ab<em>Creo yo, Se\u00f1or, que si fuera posible poderme esconder yo de Vos, como Vos de m\u00ed, que pienso y creo del amor que me ten\u00e9is, que no lo sufri\u00e9rades. Mas estaisos Vos conmigo y veisme siempre; no se sufre esto, Se\u00f1or m\u00edo; supl\u00edcoos mir\u00e9is que se hace agravio a quien tanto os ama\u00bb <\/em>(38,8).<\/p>\n<p>Esta protesta enormemente audaz, pero con audacia que brota de una gran confianza, pone tambi\u00e9n a la reformadora en continuidad con muchas p\u00e1ginas orantes de la Biblia, en el libro de Job o en muchos salmos. Y creo que la p\u00e9rdida de este tipo de oraci\u00f3n en el catolicismo actual revela, m\u00e1s que un respeto (que en todo caso ser\u00eda un pseudorespeto) una clara falta de cercan\u00eda con Dios.<\/p>\n<p>La trayectoria que intento describir creo que tiene esos cuatro pasos: la lejan\u00eda y acercamiento del hombre, m\u00e1s el acercamiento y oscuridad de Dios. Ahora, en un segundo apartado, se\u00f1alar\u00e9 dos rasgos que ya no son formales sino en cierto modo de contenido, y que creo que vuelven muy actuales las palabras de Teresa.<\/p>\n<h3><strong>2.- \u00abIntimior intimo meo et summior summo meo\u00bb (Agust\u00edn).<\/strong><\/h3>\n<p>2.1.- M\u00e1s yo que mi yo m\u00e1s hondo.<\/p>\n<p>En una \u00e9poca en que Dios era vivenciado e imaginado casi s\u00f3lo como una instancia exterior (heter\u00f3noma, dir\u00edamos hoy), Teresa lo descubre como profundamente interior e \u00edntimo. Ya desde los comienzos de la autobiograf\u00eda nos encontramos con \u00ab<em>un sentimiento de la presencia de Dios que en ninguna manera pod\u00eda dudar que estaba dentro de m\u00ed o yo toda engolfada en \u00c9l\u00bb <\/em>(10,1). No puede decirse mejor en menos tiempo: a la vez en lo m\u00e1s hondo de m\u00ed, como dijo Agust\u00edn, pero tambi\u00e9n como el oc\u00e9ano inmenso que me envuelve y en el que me hallo \u00abengolfado\u00bb.<\/p>\n<p>No es pues extra\u00f1o que, al final del libro, invocando ahora la autoridad de Agust\u00edn, volvamos a tropezarnos, con que<em> \u00abni en las plazas ni en los conventos ni por ninguna otra parte que le buscaba <\/em> [Agust\u00edn] <em>le hallaba como dentro de s\u00ed. Y esto es muy claro ser mejor y no es menester ir al cielo ni m\u00e1s lejos que a nosotros mismos\u00bb <\/em>(40, 6).<\/p>\n<p>Ni al cielo ni a los conventos, sino a lo m\u00e1s hondo de s\u00ed. Estas l\u00edneas son fundamentales. Y tiene gran m\u00e9rito una tal constataci\u00f3n en la tradici\u00f3n latina, tan olvidada del Esp\u00edritu Santo. Es cierto que era en parte una demanda epocal, ante la tremenda objetivaci\u00f3n de Dios de la que luego se ha llamado \u00abontoteolog\u00eda\u00bb. Y es inevitable evocar que ese mismo descubrimiento del Dios que est\u00e1 en lo m\u00e1s profundo y en lo mejor de m\u00ed, se dio en la trayectoria de Etty Hillesum, la muchacha jud\u00eda muerta en Auschwitz en 1943, cuyo diario present\u00e9 en mi \u00faltimo libro.<span id='easy-footnote-10-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-10-51049' title='&lt;em&gt;Etty Hillesum. Una vida que interpela, &lt;\/em&gt;Santander 2009. El diario de Etty se titula: &lt;em&gt;Una vida conmocionada.&lt;\/em&gt;'><sup>10<\/sup><\/a><\/span> Ahora me interesa m\u00e1s bien destacar que, de eso mejor de nosotros mismos, brota la solidaridad y la opci\u00f3n por los pobres y por las v\u00edctimas, que considerar\u00e9 despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Este descubrimiento contrasta bastante con la cultura que Teresa ha respirado. Los comienzos narrados de su vida dejan percibir c\u00f3mo juzga toda su juventud m\u00e1s en plan de \u00abfuga saeculi\u00bb que de \u00abconsecratio mundi\u00bb, por decirlo con un lenguaje ya cl\u00e1sico en la teolog\u00eda. Eso es lo que cab\u00eda esperar en un clima de cristiandad que, por otro lado y c\u00f3mo puso de relieve el historiador J. D\u00e9lumeau no supuso una cristianizaci\u00f3n demasiado profunda sino m\u00e1s bien sociol\u00f3gica. En cualquier caso, un clima muy diferente del nuestro donde parec\u00edan evidentes cosas que hoy no lo son.<\/p>\n<p>2.2.- M\u00e1s distante que lo que m\u00e1s me sobrepasa.<\/p>\n<p>Curiosamente, es en esa profundidad tan \u00edntimamente nuestra donde mejor se percibe la gratuidad, donde entendemos que precisamente lo m\u00e1s nuestro resulta ser lo menos nuestro: <em>\u00abcomo ello es, que nos da Dios sin ning\u00fan merecimiento\u00bb;<\/em> y precisamente por eso, brota de ah\u00ed lo mejor de nosotros<em> \u00abporque si no conocemos que recibimos, no despertamos a amar&#8230; Mientras m\u00e1s vemos estamos ricos, sobre conocer que somos pobres, m\u00e1s aprovechamiento nos viene, y aun m\u00e1s verdadera humildad. Lo dem\u00e1s es acobardar el \u00e1nimo\u00bb <\/em>(10, 4). Hay en estas palabras una conciencia simult\u00e1nea de ser rico y de recibir; de ella brota un despertar a amar y, de ese amor que de ah\u00ed nace, brota la libertad: el \u00abdesacobardar\u00bb nuestro \u00e1nimo. No s\u00e9 si cabe en pocas palabras una pintura m\u00e1s atinada de la aut\u00e9ntica experiencia de Dios.<\/p>\n<p>De ah\u00ed brotar\u00e1 tambi\u00e9n el intento de la propia gratuidad para con Dios: \u00abn<em>o plega a Vuestra Majestad que cosa de tanto precio como vuestro amor se d\u00e9 a gente que os sirve s\u00f3lo por sus gustos\u00bb <\/em>(11,13). El Dios de los consuelos est\u00e1 muy por encima de los consuelos de Dios, como ha ense\u00f1ado muchas veces la literatura m\u00edstica y no deber\u00edan olvidar los modernos buscadores de experiencias m\u00edsticas las cuales, cuando de este modo se buscan, llevar\u00e1n a lo m\u00e1s a una m\u00edstica de ojos cerrados, pero no a la verdadera m\u00edstica cristiana que Metz suele definir como m\u00edstica \u00abde ojos abiertos\u00bb.<\/p>\n<p>Curiosamente, tanto en Teresa como en Juan de la Cruz hay una clara falta de aprecio (casi desprecio) de esos \u00abdones m\u00edsticos\u00bb que son lo que m\u00e1s solemos apreciar o apetecer nosotros: <em>\u00absuplicar yo me los diese, ni ternura de devoci\u00f3n, jam\u00e1s a ello me atrev\u00ed; s\u00f3lo le ped\u00eda me diese gracia para que no le ofendiese&#8230; Sola una vez en mi vida me acuerdo pedirle gustos estando con mucha sequedad; y como lo advert\u00ed qued\u00e9 tan confusa que la misma fatiga de verme tan poco humilde me dio lo que me hab\u00eda atrevido a pedir\u00bb (<\/em>9,9).<\/p>\n<p>Siempre me gust\u00f3 decir que la fe y la experiencia de Dios son un suelo, pero no siempre ni necesariamente un consuelo. A partir de lo dicho cabe a\u00f1adir, casi corrigiendo, que la experiencia de Dios en Teresa acab\u00f3 siendo un suelo tan acogedor y tan firme, que era capaz de relativizar todos los consuelos que de \u00e9l pod\u00edan brotar.<\/p>\n<h3><strong>3.- De la gratuidad a la libertad.<\/strong><\/h3>\n<p>Y de este doble rasgo de la experiencia de Dios; profundidad y gratuidad, es donde brot\u00f3 la sorprendente libertad de Teresa, hecha a la vez de gratuidad y audacia. Completamos as\u00ed el segundo de los puntos que hab\u00edamos anunciado: c\u00f3mo proces\u00f3 Teresa el esquema descrito en el primer apartado, y que tiene cierto car\u00e1cter universal.<\/p>\n<p>El amor y pasi\u00f3n de Teresa por la libertad es llamativo: algunas de sus frases podr\u00edan servir de esl\u00f3ganes para nuestra \u00e9poca tan ansiosa de libertad y tan falsificadora de libertades: <em>\u00abOh, qu\u00e9 sufre un alma por perder la libertad que hab\u00eda de tener de ser se\u00f1ora, y qu\u00e9 de tormentos padece. Yo me admiro ahora de c\u00f3mo pod\u00eda vivir en tanto tormento\u00bb<\/em> (9,6).<\/p>\n<p>Para ella, no <em>\u00abganar libertad de esp\u00edritu\u00bb <\/em>equivale a<em> \u00abandar siempre atribulados\u00bb <\/em>(11,17). Tan importante le parece la libertad que, a pesar de nuestra irresistible necesidad de afecto, no acepta ning\u00fan cari\u00f1o que sea impuesto: \u00ab<em>Jam\u00e1s pretend\u00ed&#8230; forzar la voluntad para que me la tuvieran\u00bb (<\/em>5,5). Y a pesar de su gran afectividad, juzga sus afectos por la misma libertad que le proporcionan: <em>\u00abno fue afecci\u00f3n mala, mas de demasiada afecci\u00f3n ven\u00eda a no ser buena\u00bb<\/em> (5,4).<\/p>\n<p>Por eso no le queda m\u00e1s que alabar y agradecer a Dios la libertad recibida: \u00abs<em>ea bendito Dios por siempre que en un punto me dio la libertad que yo con todas cuantas diligencias hab\u00eda hecho muchos a\u00f1os hab\u00eda, no pude alcanzar conmigo\u00bb <\/em>(24, 10). Curiosamente, otra vez, la libertad se conquista pero adem\u00e1s, y sobre todo, cuando se la posee comprendemos que es recibida. Y entonces no cabe m\u00e1s que seguir pidi\u00e9ndola: \u00ab<em>Ponedme Vos el valor, pues tanto me am\u00e1is\u00bb <\/em>(39,13).<\/p>\n<p>Finalmente la libertad es, adem\u00e1s, una fuente de verdad. Hay sectores eclesi\u00e1sticos que insisten hoy en que no hay libertad fuera de la verdad; pero olvidan interesadamente que una aut\u00e9ntica libertad abre nuestros ojos muchas veces a la verdad. Cabr\u00eda desarrollar eso en un punto que no voy a tocar, porque desborda el tema de la autobiograf\u00eda y porque pide un tratamiento espec\u00edfico: me refiero a toda la visi\u00f3n de su ser y de su situaci\u00f3n como mujer. Teresa vio mucho m\u00e1s que casi todo su entorno en este punto<span id='easy-footnote-11-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-11-51049' title='El inefable Melchor Cano, por ejemplo, consideraba que leer la Biblia \u00abhace da\u00f1o a los idiotas y a las mujeres\u00bb (en la obra citada en la nota siguiente, p. 100). Teresa cita a san Pedro de Alc\u00e1ntara \u00abque dec\u00eda que las mujeres aprovechaban m\u00e1s en este camino que los hombres\u00bb y por eso recib\u00edan m\u00e1s mercedes (40,8).'><sup>11<\/sup><\/a><\/span> pero, para decirlo con palabras suyas, \u00abno se le cayeron las alas\u00bb.<span id='easy-footnote-12-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-12-51049' title='\u00ab&lt;em&gt;basta ser mujer para ca\u00e9rseme las alas, cuanto mas mujer y ruin&lt;\/em&gt;\u00bb (10, 8).'><sup>12<\/sup><\/a><\/span> Y hay un contraste curioso entre lo cr\u00edtico de su lenguaje cuando habla con Dios de esto, y la \u00abhumildad\u00bb con que se dirige a sus censores: humildad que ese contraste permite percibir, no como fingida, pero s\u00ed como te\u00f1ida de una gran y paciente iron\u00eda, como si ejecutara ese \u00ab<em>r\u00edese entre s\u00ed<\/em>\u00bb que dice en otros momentos de su autobiograf\u00eda (21,10).<span id='easy-footnote-13-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-13-51049' title='Ver para esto; M. Rosaura Gonz\u00e1lez Casas, &lt;em&gt;G\u00e9nero y relaciones&lt;\/em&gt;, p. 108-114. Se trata de una tesis doctoral presentada en la Gregoriana en2006, que compara las perspectivas de Nancy J. Chodorov y Teresa de \u00c1vila.'><sup>13<\/sup><\/a><\/span>\n<p>En cualquier caso, y para cerrar este primer cap\u00edtulo, amor y libertad se besar\u00e1n en Teresa como la justicia y la paz del salmista. Estas dos determinaciones vamos a considerarlas un poco m\u00e1s en los dos cap\u00edtulos siguientes: primero analizar\u00e9 dos rasgos fundamentales de toda verdadera libertad que son, a la vez, factores de nuestras grandes esclavitudes a\u00fan hoy: son los temas del amor al dinero y el af\u00e1n de honra. Despu\u00e9s, y desde esta doble libertad, podremos comprender mejor el tema de los pobres, en el que culminar\u00e1 el acercamiento que estamos intentando hacer entre Teresa y la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>II.- Libertad y pobreza<br \/>\n<\/strong><\/h2>\n<p>Sobre la pobreza y contra la riqueza se ha hablado mucho en la tradici\u00f3n b\u00edblica y cristiana, en tonos preferentemente morales o prof\u00e9ticos. Esto es comprensible porque la riqueza no es exclusivamente una cuesti\u00f3n personal, sino un factor decisivo en la presencia de miserables y v\u00edctimas en este mundo. Hay pobres porque hay ricos, se dice a veces generalizando. Y Juan Pablo II en la inauguraci\u00f3n de la Asamblea de Puebla critic\u00f3 nuestro sistema econ\u00f3mico porque produce \u00abricos cada vez m\u00e1s ricos a costa de pobres cada vez m\u00e1s pobres\u00bb. Desde un horizonte as\u00ed se comprenden las palabras m\u00e1s duras de los evangelios: la imposibilidad de que un rico se salve y la imposibilidad de servir a la vez a Dios y al Dinero que, insensiblemente, se diviniza como un dios falso.<\/p>\n<p title=\"\">Por todo esto, el tema de la pobreza no puede estar ausente en ninguna experiencia religiosa aut\u00e9ntica. Pero -como todo aquello que tiene que ver con la bondad del hombre- el tema no recibe en la tradici\u00f3n judeocristiana s\u00f3lo acentos prof\u00e9ticos o de denuncia, sino tambi\u00e9n sonoros acordes sapienciales. A mi me gusta recordar que Bartolom\u00e9 de las Casas no fue convertido por el famoso serm\u00f3n del dominico Montesinos contra los ricos de \u00abLa Espa\u00f1ola\u00bb en 1521, sino por un texto b\u00edblico de los libros sapienciales.<span id='easy-footnote-14-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-14-51049' title='Del cap\u00edtulo 34 de Ben Sira: \u00abquitar a los pobres para ofrecer sacrificio es sacrificar a un hijo delante de su padre\u00bb'><sup>14<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Pues bien: por su contexto y su trayectoria personal, Teresa habla muy seriamente de la pobreza, pero lo hace en tono sapiencial: de profundo conocimiento de la persona humana y sus posibilidades. Si es imposible que un rico se salve, Teresa sabe que es posible a Dios liberarnos de nuestra idolatr\u00eda innata de la riqueza: \u00ab<em>nos podemos esforzar con el favor de Dios a&#8230; no estar atado a la hacienda: que tenemos unos corazones tan apretados, que parece nos ha de faltar la tierra en queri\u00e9ndonos descuidar un poco de el cuerpo y dar a el esp\u00edritu\u00bb<\/em>&#8230; <em>Donde est\u00e1 tan poco medrado el esp\u00edritu&#8230; unas nader\u00edas nos dan tan gran trabajo como a otros cosas grandes y de mucho tomo. \u00a1Y en nuestro seso presumimos de espirituales!\u00bb <\/em>(13,4).<\/p>\n<p>Atado, apretado, poco medrado&#8230; Es encantadora esa forma en que sabe lo que hay dentro de nosotros por mucho que \u00abpresumamos de espirituales\u00bb. Pero adem\u00e1s, el contexto deja claro que \u00abdar al esp\u00edritu\u00bb no debe ser entendido como una b\u00fasqueda m\u00e1s sutil del propio enriquecimiento; \u00e9sa ser\u00eda una forma de entender m\u00e1s plat\u00f3nica que cristiana. Si lo m\u00e1s valioso, y lo m\u00e1s liberador, de nuestra dimensi\u00f3n espiritual es el amor, dar al esp\u00edritu puede -debe- ser entendido simplemente como dar a los pobres. Y esto, andando \u00ab<em>con alegr\u00eda y libertad<\/em>\u00bb (13,1), a pesar de lo apretado de nuestros corazones y de nuestro constante temor en cuanto parece que puede faltarnos algo. Eso es lo que Dios, y no nosotros, puede hacer en nosotros.<\/p>\n<p>De esa obra de Dios, brota en seguida una mirada al coraz\u00f3n humano en este punto, que desarrollar\u00e9 en dos pasos.<\/p>\n<h3><strong>1.- Riqueza y ceguera.<\/strong><\/h3>\n<p>En primer lugar la fina percepci\u00f3n de todo lo que el af\u00e1n de riqueza tiene de locura y ceguera, aunque pretenda justificarse desde la innegable necesidad del ser humano: a los ricos \u00ab<em>sus hechos los tienen ciegos\u00bb<\/em> (38,3). Y por esa ceguera no se dan cuenta de lo que Teresa percibe con nitidez: \u00ab<em>son como los soldados que, por ganar el despojo y hacerse con \u00e9l ricos, desean que haya guerra&#8230; Y \u00bfqu\u00e9 m\u00e1s perdici\u00f3n y qu\u00e9 m\u00e1s ceguedad qu\u00e9 m\u00e1s desventura que tener en mucho lo que no es nada? <\/em>(34,16). \u00abDesean que haya guerra\u00bb: hasta tal punto que en m\u00e1s una ocasi\u00f3n se ha hablado con raz\u00f3n de la \u00ablucha de clases\u00bb como una constante tr\u00e1gica que atraviesa la historia humana.<\/p>\n<p>Y una guerra absurda porque, en realidad, brota de tener en mucho lo que no es nada: \u00ab<em>\u00bfQu\u00e9 es esto que se compra con estos dineros que deseamos? \u00bfEs cosa de precio? \u00bfO es cosa durable y para qu\u00e9 la queremos? Negro descanso se procura que tan caro cuesta; muchas veces se procura con ellos el infierno y se compra fuego perdurable y pena sin fin. \u00a1Oh si todos diesen en tenerlos por tierra sin provecho, qu\u00e9 concertado andar\u00eda el mundo, qu\u00e9 sin tr\u00e1fagos, con que amistad se tratar\u00edan todos! Si faltase interese de honra y de dineros tengo para m\u00ed se remediar\u00eda todo<\/em>\u00bb (20,27).<\/p>\n<p>Las \u00faltimas l\u00edneas parecen un comentario a la propuesta ya evocada de Ignacio Ellacur\u00eda de una \u00abcivilizaci\u00f3n de la pobreza\u00bb, como \u00fanica soluci\u00f3n para nuestro mundo. Primero por razones econ\u00f3micas: porque la tierra, como dec\u00eda Gandhi, da para satisfacer las necesidades de todos pero no para satisfacer los caprichos de unos pocos. Pero tambi\u00e9n por razones profundamente humanas: porque s\u00f3lo ella evitar\u00e1 que el mundo ande tan des-concertado, y har\u00e1 que ande m\u00e1s armonioso, menos en guerra, m\u00e1s \u00abconcertado\u00bb. Y quiero subrayar que ya aqu\u00ed junta Teresa el inter\u00e9s de dineros con el inter\u00e9s de \u00abhonra\u00bb como veremos en el cap\u00edtulo siguiente.<\/p>\n<h3><strong>2.- Riqueza e infelicidad.<\/strong><\/h3>\n<p>En segundo lugar, esa riqueza privada y desesperadamente adquirida tampoco trae m\u00e1s felicidad.<\/p>\n<p>Cuando Teresa est\u00e1 viviendo en la casa de Do\u00f1a Luisa de la Cerda, se sorprende -y agradece- de la mayor libertad y mayor paz que ella posee por encima de toda aquella clase social: cuando Luisa le muestra sus joyas \u00ab<em>ella pens\u00f3 que me alegraran; yo estaba ri\u00e9ndome entre m\u00ed, y habiendo l\u00e1stima de ver lo que estiman los hombres, acord\u00e1ndome de lo que nos tiene guardado el Se\u00f1or, y pensaba cu\u00e1n imposible me ser\u00eda, aunque yo conmigo misma lo quisiese procurar, tener en algo a aquellas cosas si el Se\u00f1or no me quitaba la memoria de otras\u00bb <\/em>(38,4)&#8230;<\/p>\n<p>No es una mirada acusadora ni culpabilizadora pero s\u00ed compasiva, como cuando personas adultas sonr\u00eden ante las chucher\u00edas que tanto pueden suponer para un ni\u00f1o peque\u00f1o. Y es adem\u00e1s una mirada agradecida al constatar de cu\u00e1ntas molestias in\u00fatiles se ve libre ella: \u00ab<em>estando en casa de aquella se\u00f1ora que he dicho, adonde hab\u00eda menester estar con cuidado y considerar siempre la vanidad que consigo traen todas las cosas de la vida porque estaba muy estimada y era muy loada y ofrec\u00edanse hartas cosas a que me pudiera bien apegar, si mirara a m\u00ed; mas miraba al que tiene verdadera vista a no me dejar de su mano\u00bb <\/em>(39,7).<\/p>\n<p>Mirada agradecida porque nuestra doctora comprende sus propias ra\u00edces da\u00f1adas: aunque acaba de decir que \u00able ser\u00eda imposible tener en algo aquellas cosas\u00bb, reconoce que tambi\u00e9n ella podr\u00eda aficionarse o apegarse a todas esas insensateces. Todos somos de la misma pasta y, precisamente por eso, puede valer m\u00e1s nuestra palabra en este punto. Pero tambi\u00e9n, precisamente por eso, es frecuente que los ricos intenten comprar al que opta por los pobres, como modo de liberarse de su interpelaci\u00f3n. A lo largo de mis d\u00edas, podr\u00eda contar m\u00e1s de una an\u00e9cdota significativa en este punto.<\/p>\n<p>Porque todos somos de esa misma pasta, Teresa no se hace ilusiones definitivas y sabe muy bien que nunca estaremos plenamente seguros de nosotros mismos: <em>\u00abdetermin\u00e1monos a ser pobres -y es de gran merecimiento- mas muchas veces tornamos a tener cuidado y diligencia para que no nos falte no s\u00f3lo lo necesario sino lo superfluo, y a granjear los amigos que nos lo den y ponernos en mayor cuidado \u2013y por ventura peligro- porque no nos falte, que antes ten\u00edamos en poseer la hacienda\u00bb<\/em> (11,2).<\/p>\n<p>\u00abTornamos a tener cuidado\u00bb, y por eso conviene no olvidar todas las experiencias positivas que ya vayamos acumulando; como la que ella misma invoca en otro momento: <em>\u00abandaba algunas veces barriendo en horas que yo sol\u00eda ocupar en mi regalo y gala, y acord\u00e1ndome que estaba libre de aquello, me daba un nuevo gozo que yo me espantaba y no pod\u00eda entender por d\u00f3nde ven\u00eda\u00bb<\/em> (4,2).<\/p>\n<h3><strong>3.- Excusas vanas.<\/strong><\/h3>\n<p>Y porque, a pesar de eso, \u00abtornamos a tener cuidado\u00bb, Teresa avisa contra uno de los enga\u00f1os sutiles de que nos valemos para ese cuidado est\u00fapido: me refiero a la sutil distinci\u00f3n, y falsificaci\u00f3n, de lo que en la tradici\u00f3n cristiana se ha llamado ambiguamente pobreza de esp\u00edritu:<\/p>\n<p>\u00ab<em>Porque hay algunas personas que a su parecer est\u00e1n desasidas (y as\u00ed lo publican, y hab\u00eda ello de ser, pues su estado lo pide y los muchos a\u00f1os que ha que alguna han comenzado camino de perfecci\u00f3n); mas conoce muy bien esta alma que lo son de palabras\u00bb<\/em> (21,7). S\u00ed: a su parecer est\u00e1n desasidas y proclaman un desprendimiento que no es m\u00e1s que una sutil escapatoria verbal para poder seguir asidas a su riqueza injusta. Si los ricos que dicen ser pobres de esp\u00edritu lo fueran de verdad, estar\u00edan dispuestos a aceptar una revoluci\u00f3n (o una pol\u00edtica fiscal) que les desposeyera de todo aquello que es superfluo en su hacienda, tal como o\u00ed decir una vez a Diez Alegr\u00eda. La prueba de que no son pobres de esp\u00edritu aunque \u00ablo publiquen\u00bb, la ofrece el rosario de protestas y argumentaciones que tejen cuando esa revoluci\u00f3n se produce o cuando alg\u00fan gobierno se orienta levemente hacia ella.<\/p>\n<p>Teresa est\u00e1 aqu\u00ed, sin saberlo, con lo mejor de la tradici\u00f3n cristiana que nunca hab\u00eda entendido la pobreza \u00abde\u00bb esp\u00edritu como ese desprendimiento presunto, sino m\u00e1s bien como el desprendimiento real al que la fuerza del Esp\u00edritu puede llevarnos:<span id='easy-footnote-15-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-15-51049' title='para san Anselmo, son pobres de esp\u00edritu \u00ablos que no por necesidad, sino &lt;em&gt;por voluntad de entrega&lt;\/em&gt;, viven para Dios despreciando todas las cosas. Y el primer elemento de esta pobreza es la renuncia a las cosas\u00bb (&lt;em&gt;Homil\u00eda 2 sobre Mateo,&lt;\/em&gt; PL 158, 595). Para san Bernardo, los que no son pobres \u00abpor una necesidad miserable\u00bb, sino \u00ab&lt;em&gt;por una voluntad loable&lt;\/em&gt;\u00ab, que \u00absignifica los pobres con una finalidad y un deseo espiritual\u00bb (&lt;em&gt;Serm\u00f3n de todos los santos, &lt;\/em&gt;PL 183, 456-57). Pobres de esp\u00edritu son los pobres por voluntad. Y no son los \u00fanicos ejemplos.'><sup>15<\/sup><\/a><\/span> pobres \u00abpor\u00bb el Esp\u00edritu es como suele traducirse hoy con m\u00e1s raz\u00f3n la primera bienaventuranza de Mateo. Y como, aunque se lo crean, quienes se proclaman pobres \u00abde\u00bb esp\u00edritu no suelen ser aut\u00e9nticos pobres \u00abpor\u00bb el Esp\u00edritu, Teresa no deja de comentar ir\u00f3nicamente que quiz\u00e1 se enga\u00f1en a s\u00ed mismos, pero no logran enga\u00f1ar a los dem\u00e1s: \u00ab<em>conoce bien esta alma desde muy lejos los que lo son de palabras, o los que estas palabras han confirmado con las obras, porque tiene entendido el poco provecho que hacen los unos y el mucho los otros, y es cosa que a quien tiene experiencia lo ve muy claramente\u00bb <\/em>(21,7).<\/p>\n<p>Ser pobre de esp\u00edritu es ser pobre \u00abcon las obras\u00bb. Desde esta discreta iron\u00eda se comprende perfectamente la respuesta que dio a un dominico que le presentaba mil razones teol\u00f3gicas para tener rentas: \u00ab<em>le respond\u00ed que para no seguir&#8230; los consejos de Cristo con toda perfecci\u00f3n, que no quer\u00eda aprovecharme de teolog\u00eda, ni con sus letras en este caso me hiciese merced\u00bb <\/em>(35, 4). \u00bfNos hemos preguntado alguna vez los profesionales de la teolog\u00eda cu\u00e1ntas veces hacemos nuestra ciencia sagrada \u00abpara no seguir los consejos de Cristo\u00bb?<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed m\u00e1s o menos, lo que se puede decir sobre la pobreza material. Pero ya avis\u00e9 que uno de los mayores riesgos de la riqueza material es que est\u00e1 \u00edntimamente ligada con otra forma de riqueza m\u00e1s sutil: la del honor y el aprecio ajeno.<\/p>\n<h2><strong>III.- Liberada de la honra<\/strong><\/h2>\n<p>Si la libertad del dinero y la pobreza son tan importantes es porque tienen mucho que ver con otra liberaci\u00f3n m\u00e1s profunda: la de la propia necesidad de estima, apreciaci\u00f3n y aplauso, tan aguda en todos nosotros.<\/p>\n<p>K. Marx ya hab\u00eda detectado esto con absoluta raz\u00f3n: en contra de lo que dicen algunos pseudote\u00f3logos del capitalismo, el dinero no es un simple \u00abmedio inocente de cambio\u00bb. Es, adem\u00e1s, un medio omnipotente porque sirve para conseguir todos los dem\u00e1s medios y lo que \u00e9stos pretenden. Y es, sobre todo, un medio antropol\u00f3gicamente decisivo, porque sirve para conseguir esa estima y aplauso a que acabo de aludir. Los ricos son gente \u00abde bien\u00bb, socialmente considerada y respetada. Ocupan importantes espacios en los medios, y hasta hay programas y publicaciones dedicadas a ellos, a compararlos y glorificarlos.<\/p>\n<p>Un economista ingl\u00e9s (buen humorista adem\u00e1s), en un libro cuya traducci\u00f3n castellana reza: \u00ablas falacias de las ciencias econ\u00f3micas\u00bb,<span id='easy-footnote-16-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-16-51049' title='se trata de P. Ormerod. El t\u00edtulo ingl\u00e9s de la obra es &lt;em&gt;\u00abThe end of economics\u00bb&lt;\/em&gt;.'><sup>16<\/sup><\/a><\/span> refuta a todos sus colegas defensores del mercado absoluto, los cuales pretenden que el mero mercado equilibra muy bien la distribuci\u00f3n de las riquezas, con el ejemplo del coche: el consumidor (a quien se supone gratuitamente racional y libre) comprar\u00e1 el primer coche porque lo necesita para ir al trabajo o lo que sea. El segundo ya se lo pensar\u00e1 un poco m\u00e1s, pero quiz\u00e1s acabe adquiri\u00e9ndolo para que tambi\u00e9n la mujer pueda desplazarse etc. Pero el tercero ver\u00e1 que no lo necesita y ya dejar\u00e1 de comprarlo. De este modo, el mercado equilibra. Y nuestro autor responde: pues en mi barrio pasa exactamente al rev\u00e9s: la obsesi\u00f3n de casi todos es poderse comprar el tercer coche para que la gente diga: \u00abhay que ver c\u00f3mo vive \u00e9ste\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Esa necesidad tan nuestra del aprecio ajeno, florec\u00eda bien regada en la Espa\u00f1a del XVI, con el nombre casi sagrado del honor y la honra. La literatura de la \u00e9poca, de Cervantes a Lope de Vega, deja buen testimonio de ello. Son adem\u00e1s conocidos los esfuerzos y chanchullos del padre de Teresa por tener una genealog\u00eda limpia y (como dir\u00eda Lope de vega) \u00abjam\u00e1s de hebrea o mora manchada\u00bb, cuando realmente no era as\u00ed. Teresa debi\u00f3 mamar este af\u00e1n por la honra ya desde su infancia.<\/p>\n<h3><strong>1.- C\u00e1rcel del evangelio.<\/strong><\/h3>\n<p>Pues bien: una primera, y muy l\u00facida, percepci\u00f3n de nuestra santa sobre este tema es que el af\u00e1n de honra vuelve infructuosa la predicaci\u00f3n del evangelio aunque \u00ab<em>tienen mucho seso los que lo predican<\/em>\u00ab. Pero les falta un fuego que abrase, y esto <em>\u00abdebe ir mucho en tener en poca estima la honra, <\/em>[como los ap\u00f3stoles] <em>que no se les daba m\u00e1s perderlo todo que ganarlo todo a trueque de decir una verdad y sustentarla para gloria de Dios\u00bb&#8230;<\/em> (16,7). Y a\u00f1ade cur\u00e1ndose en salud:<em> no digo que yo soy \u00e9sta mas quisiera ser&#8230;<\/em> Pero tanto quisiera serlo que no se reprime de exclamar all\u00ed mismo:<em> \u00a1Oh gran libertad!\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>La historia de la Iglesia confirma esto en muchos momentos. Si no recuerdo mal, Teresa que tanto deb\u00eda a su censor y defensor Ba\u00f1ez, no pudo menos de quedarse asombrada cuando percibi\u00f3 ciertos afanes vanidosos de \u00e9ste por conseguir su c\u00e1tedra. Y le asombraba sobre todo nuestra falta de lucidez o de humildad para percibir cu\u00e1ntas veces llevamos puesto este \u00abfreno de mano\u00bb: \u00ab<em>\u00bfQu\u00e9 detiene a quien tanto hace por Dios?, <\/em>se pregunta; y la primera respuesta que se ofrece es:<em> \u00a1oh: que tiene un punto de honra! Y lo peor que tiene es que no quiere entender que le tiene\u00bb&#8230;<\/em> Y es important\u00edsimo percibirlo: porque es como tener buen o\u00eddo para darse cuenta de que algo desafina y que, en m\u00fasica, una disonancia puede estropear toda la audici\u00f3n: \u00ab<em>por poco que sea el punto de honra es como el canto de \u00f3rgano, que un punto o comp\u00e1s que se yerre, disuena toda la m\u00fasica\u00bb <\/em>(31,20, 21).<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n se convierte en \u00abdescafeinada\u00bb o en desafinada cuando est\u00e1 lastrada por este af\u00e1n de reconocimiento. \u00c9l es el que ha llevado muchas veces a la Iglesia a olvidarse de los pobres y acercarse a los ricos, y lo que, en consecuencia, ha vuelto est\u00e9ril el evangelio. Y esa es nuestra pasta y el vaso de barro en el que, seg\u00fan Pablo, llevamos el tesoro del evangelio (2 Cor 4,7).<\/p>\n<p>En otra p\u00e1gina deliciosa cuenta Teresa c\u00f3mo a veces no se atrev\u00eda a preguntar algunas cosas para no mostrar su ignorancia en cosas del rezo que ya deb\u00eda saber; y c\u00f3mo cuando, por veneraci\u00f3n a sus hermanas, recog\u00eda sus mantos al salir del coro, le supo muy mal que se enterasen <em>\u00abporque no se riesen de m\u00ed\u00bb.<\/em> Y contin\u00faa comparando esas tonter\u00edas tan nuestras con la seriedad de la situaci\u00f3n del mundo: \u00ab<em>\u00bfqu\u00e9 verg\u00fcenza es ver tantas maldades, y contar unas arenitas que a\u00fan no las levantaba de la tierra por vuestro servicio, sino que todo iba envuelto en mil miserias\u00bb<\/em> (31, 25).<\/p>\n<p>En lugar de tantas maldades pongamos \u00abtantas v\u00edctimas\u00bb como pueblan hoy la tierra, y ser\u00e1 f\u00e1cil comprender lo rid\u00edculas que resultan a su lado nuestras est\u00fapidas pretensiones de reconocimiento, si mantenemos ese contraste continuamente abierto.<\/p>\n<h3><strong>2.- Liberaci\u00f3n de los opresores.<\/strong><\/h3>\n<p>Por eso, si el \u00abpunto de honra\u00bb es tantas veces un obst\u00e1culo serio para un aut\u00e9ntico apostolado, lo ser\u00e1 tambi\u00e9n, l\u00f3gicamente, para una opci\u00f3n seria por los pobres, que es indisociable de toda la misi\u00f3n cristiana. Y, a la vez, esa opci\u00f3n seria, cuando brota de la mirada constante a esos rostros de Cristo que ellos encarnan, acaba siendo la mejor medicina para conseguir esta dif\u00edcil libertad.<\/p>\n<p>J. Moltmann habl\u00f3 una vez (desde nuestro primer mundo) de la necesidad de una \u00abliberaci\u00f3n de los opresores\u00bb (no s\u00f3lo de los oprimidos). Pues bien: un factor de esa liberaci\u00f3n ser\u00eda el desvincularnos de ese \u00abconsumismo de la honra\u00bb, que no s\u00f3lo infecta a los realmente opresores, sino tambi\u00e9n a quienes, contra ellos, intentan trabajar por la liberaci\u00f3n de los oprimidos. Esa liberaci\u00f3n es un aut\u00e9ntico don de Dios, y Teresa parece haberlo vivido as\u00ed cuando, estando en casa de la gran se\u00f1ora D\u00aa Luisa de la Cerda, cuenta que las mercedes del Se\u00f1or: \u00ab<em>me daban tanta libertad y tanto despreciar lo que ve\u00eda&#8230;, que no dejaba de tratar con aquellas, tan se\u00f1oras que muy a mi honra pudiera yo servirlas, con la libertad que si yo fuera su igual<\/em><em>.<\/em><span id='easy-footnote-17-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-17-51049' title='Vale la pena comparar este p\u00e1rrafo con la decisi\u00f3n de san Ignacio, tras su conversi\u00f3n, \u00abde hablar a cualquier persona que fuese, por vos, teniendo esta devoci\u00f3n: que as\u00ed hablaba Cristo y los ap\u00f3stoles\u00bb. Y, cuando se entrevista con el arzobispo de Toledo, se dirige a \u00e9l \u00abhabl\u00e1ndole de vos como sola a todos\u00bb. (&lt;em&gt;Autobiograf\u00eda, &lt;\/em&gt;52 y 63).'><sup>17<\/sup><\/a><\/span> <em>Saqu\u00e9 una ganancia muy grande y dec\u00edaselo: vi que era mujer y tan sujeta a pasiones y flaquezas como yo, y en lo poco que se ha de tener el se\u00f1or\u00edo y c\u00f3mo mientras es mayor tienen m\u00e1s cuidados y trabajos y un cuidado de tener la compostura conforme a su estado, que no las deja vivir, como sin tiempo ni concierto, porque ha de andar todo conforme al estado y no a las complexiones, han de comer muchas veces los manjares m\u00e1s conformes a su estado que no a su gusto. Es as\u00ed que de todo aborrec\u00ed el desear ser se\u00f1ora\u00bb.<\/em> (34, 3-5).<\/p>\n<p>Y desde este aborrecimiento, no puede menos de recibir ir\u00f3nicamente muchas pretensiones de hombres de la Iglesia: <em>\u00abR\u00edese entre s\u00ed muchas veces cuando ve a personas graves de oraci\u00f3n y religi\u00f3n hacer mucho caso de unos puntos de honra que esta alma tiene ya debajo de los pies. Dicen que es discreci\u00f3n y autoridad de su estado para m\u00e1s aprovechar. Sabe ella muy bien que aprovechar\u00eda m\u00e1s en un d\u00eda que pospusiese aquella autoridad de estado por amor de Dios, que con ella en diez a\u00f1os\u00bb <\/em>(22, 10).<\/p>\n<p>Apod\u00edctico realmente. Y aqu\u00ed se insin\u00faa el tema de la reforma de la Iglesia que encontraremos en el \u00faltimo cap\u00edtulo. Si todos los que en ella se autodenominan como \u00abpoder sagrado\u00bb (jerarqu\u00eda) se despojaran de esa falsa dignidad religiosa para vestirse de la aut\u00e9ntica dignidad divina que es la cristol\u00f3gica, la Iglesia ser\u00eda m\u00e1s cre\u00edble aunque, a lo mejor, tambi\u00e9n menos importante para los poderes de este mundo.<\/p>\n<p>Pero Teresa sabe de sobra que la inflaci\u00f3n de nuestro amor propio no se arregla con el fervor de un d\u00eda aunque as\u00ed nos lo parezca a veces: \u00abp<em>arece que dejamos la honra en ser religiosos o en haber comenzado ya a tener vida espiritual&#8230; Y no nos han tocado un punto de honra cuando no se nos acuerda la hemos dado ya a Dios y nos queremos tornar a alzar con ella y tom\u00e1rsela \u2013como dicen- de las manos&#8230; <\/em>(11,2).<\/p>\n<p>Por eso precisamente, cuenta que no deja de mirar \u00ab<em>a la vida de Cristo y de los santos, y par\u00e9ceme que voy al rev\u00e9s: que ellos no iban sino por desprecio e injurias<\/em>\u00ab. Si hasta aqu\u00ed el lenguaje puede parecer meramente asc\u00e9tico (y Teresa reconoce que eso le hace \u00abandar temerosa\u00bb), sin embargo, inmediatamente supera la mera asc\u00e9tica porque, por otro lado, ha tenido experiencias de que <em>\u00abcuando tengo persecuciones anda el \u00e1nima tan se\u00f1ora aunque el cuerpo lo siente&#8230; que entonces parece que est\u00e1 el alma en su reino y que lo trae todo debajo de sus pies\u00bb<\/em> (31,12).<\/p>\n<p>Tan en su reino est\u00e1 el alma que entonces puede comprender y paladear f\u00e1cilmente la meta de todo este itinerario de liberaci\u00f3n que es maximizar nuestra capacidad de amar, para que llegue hasta all\u00ed donde nosotros no ir\u00edamos espont\u00e1neamente, pero que es donde m\u00e1s nos espera el Se\u00f1or: llegamos as\u00ed al tema de los pobres, en el cual voy a intentar hacer esa trasposici\u00f3n social de algunas experiencias m\u00edsticas que Teresa cuenta.<\/p>\n<h2><strong>IV.- Libertad para amar a los pobres y optar por ellos.<\/strong><\/h2>\n<p><em>\u00a1Qu\u00e9 gran cosa es entender un alma!<\/em> (23,17). Es conocida esta exclamaci\u00f3n teresiana que denota, a la vez, bastantes padecimientos de incomprensi\u00f3n, una gran necesidad y ansia de ser entendida, y que esa necesidad fue satisfecha algunas veces.<\/p>\n<p title=\"\">Pues bien: nos toca ahora hacer una peque\u00f1a parodia de esa frase, para aplicarla al tema de los pobres que es el central de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n. Pues creo que a los mejores te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n les ha ocurrido simplemente aquello que dec\u00eda Teresa: \u00ab<em>se imprimi\u00f3 en mi entendimiento que era \u00c9l\u00bb <\/em> (27, 5). Ya lo dijo Lacordaire hace casi dos siglos comentando el salmo 40 que comienza m\u00e1s o menos comentando qu\u00e9 gran cosas es entender a los pobres e indigentes. Y dec\u00eda Lacordaire que la Escritura no habla simplemente de asistir sino de tener conocimiento.<span id='easy-footnote-18-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-18-51049' title='Ver la cita en &lt;em&gt;Vicarios de Cristo. Los pobres en la teolog\u00eda y espiritualidad cristianas&lt;\/em&gt;, Barcelona 2006&lt;sup&gt;3&lt;\/sup&gt;, p. 293 ss.'><sup>18<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Es pues el momento de intentar, como acabo de decir, lo que en la Introducci\u00f3n llam\u00e9 \u00abuna lectura pol\u00edtica\u00bb (o una lectura social, si se prefiere esa palabra menos malsonante) de la experiencia teresiana de Dios, que hemos visto hasta ahora, con sus consecuencias de libertad y capacidad de amar.<\/p>\n<h3><strong>1.- \u00abEntender lo de los pobres\u00bb (sal 40, 1).<\/strong><\/h3>\n<p>Nos autoriza a este intento el hecho de que los pobres son inseparables de la experiencia del Dios cristiano porque \u00abde ellos es la obra de Dios\u00bb anunciada por Jes\u00fas (Lc 6, 20). Nos autoriza tambi\u00e9n la espl\u00e9ndida definici\u00f3n de Dios que da de pasada la misma Teresa: \u00ab\u00a1<em>Oh riqueza de los pobres!\u00bb <\/em>(38,21). Quien tome en serio esta frase comprender\u00e1 la cr\u00edtica o la protesta que ella hab\u00eda insinuado antes: \u00ab<em>de devociones a bobas nos libre Dios<\/em>\u00bb (13,16): porque toda piedad que no intente aterrizar en esta riqueza de Dios es una piedad boba, a la que en la hora de la verdad no le valdr\u00e1 decir: \u00abSe\u00f1or predicaste en nuestras plazas y comimos en tu mesa\u00bb porque por eso no se sentir\u00e1n reconocidos por Dios (cf. Lc 13, 25-28; Mt 7, 21-23. )<\/p>\n<p>Es cierto que Teresa, tambi\u00e9n como Ignacio de Loyola, no parece haber andado muy en el torbellino de lo que fue el gran debate de su \u00e9poca en este tema: la conquista de Am\u00e9rica y la pol\u00e9mica de Bartolom\u00e9 de las Casas (que es uno de mis puntales teol\u00f3gicos). Pero me parece igualmente cierto que la experiencia de Dios que transmite (igual que la de san Ignacio) es de tal alcance que llega sin dificultad a ese campo virgen. Y que vale para este tema casi todo lo que ella dice sobre la verdad y la seguridad que comunica una experiencia aut\u00e9ntica de Dios; como tambi\u00e9n puede decirse de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n \u00ab<em>que guarda tesoros del cielo&#8230; y deseo de repartirlos<\/em>\u00bb (19,3), por muchas y fuertes que puedan ser las incomprensiones humanas.<\/p>\n<p>Para comenzar, me parece significativo el primer recuerdo que Teresa guarda de su padre, casi al comenzar la autobiograf\u00eda:<em> \u00abera mi padre hombre de mucha caridad con los pobres y piedad con los enfermos, y aun con los criados; tanta que jam\u00e1s se pudo acabar que tuviese esclavos porque los hab\u00eda gran piedad. Y estando una vez en casa una -de un su hermano- la regalaba como a sus hijos: dec\u00eda que de que no era libre, no lo pod\u00eda sufrir de piedad\u00bb.<\/em> (1,2). Este es pr\u00e1cticamente el primer recuerdo que cuenta, y vale la pena comentarlo un momento.<\/p>\n<p>La piedad es una palabra devaluada hoy: pero, en el castellano de la \u00e9poca, denota esas \u00abentra\u00f1as conmovidas\u00bb que en los evangelios caracterizan a Jes\u00fas. Tratar a un esclavo como un hijo es poner en pr\u00e1ctica el consejo de Pablo a On\u00e9simo sobre el esclavo Filem\u00f3n: que sea para ti como un hermano \u00aben la carne y en el Se\u00f1or\u00bb (Fil 16). Y es adem\u00e1s significativo que el punto \u00faltimo de esa piedad no sea s\u00f3lo la necesidad material sino <em>la falta de libertad<\/em> de los pobres: un detalle muy t\u00edpico tambi\u00e9n de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, que la distingui\u00f3 de todas las anteriores elucubraciones asistenciales sobre la caridad y la limosna.<\/p>\n<p>Pues bien: si, como dice Teresa poco despu\u00e9s (1,4), ella \u00ab<em>era la m\u00e1s querida de mi padre<\/em>\u00ab, el texto anterior parece expresar lo que hered\u00f3 de \u00e9l: \u00abcaridad con los pobres y piedad con los enfermos\u00bb. Pobres y enfermos son los protagonistas de los evangelios y las figuras que m\u00e1s aparecen en ellos. La liberaci\u00f3n de toda esclavitud es uno de los rasgos que definen la actividad de Jes\u00fas (\u00abpas\u00f3 haciendo el bien y liberando&#8230;\u00bb). Es l\u00f3gico pensar que estos rasgos condicionaran la visi\u00f3n teresiana de Jesucristo como \u00abLiberador\u00bb.<\/p>\n<p>Bueno ser\u00e1, no obstante, que antes de seguir nuestra exposici\u00f3n, la enmarquemos uno de esos trasplantes de significado que vamos a hacer con algunos textos suyos: <em>\u00abpor claro que yo quiera decir&#8230; ser\u00e1 bien oscuro para quien no tiene experiencia\u00bb<\/em> (10,9): Teresa refiere esas palabras a cosas de oraci\u00f3n; pero no creo violentarlas si las aplico a todo lo que ahora vamos a decir sobre la experiencia de los pobres, cuya vertiente m\u00edstica tenemos hoy m\u00e1s conocida a trav\u00e9s de Msr. Romero, de Ch. de Foucauld, de la otra madre Teresa y de mil testigos m\u00e1s&#8230;<\/p>\n<p>Creo que este trasplante de significado tiene un gran fundamento en dos pasajes largos del libro de la Vida, en los que me detendr\u00e9 un poquito m\u00e1s en los dos ep\u00edgrafes siguientes.<\/p>\n<h3><strong>2.- Dios hecho pobre.<\/strong><\/h3>\n<p>El primero es la centralidad que ella da en la vida de oraci\u00f3n a la humanidad de Jesucristo, en todo el cap\u00edtulo 22. Ya en la espiritualidad medieval, el acento en la humanidad de Jes\u00fas pon\u00eda siempre \u00abcon may\u00fasculas\u00bb, por as\u00ed decir, al \u00abJes\u00fas pobre y humilde\u00bb; y eso fue factor importante de cr\u00edtica y de renovaci\u00f3n eclesial. Esos mismos acentos me parece que resuenan en la exhortaci\u00f3n de este cap\u00edtulo 22 a <em>\u00abque se halle por muy rico y muy bien pagado cuando le consienta el Se\u00f1or estar al pie de la cruz con san Juan&#8230; <\/em>(5). Estar al pie de la cruz es hoy estar al pie de aquello que Ignacio Ellacur\u00eda defini\u00f3 con expresi\u00f3n ya famosa como \u00abel pueblo crucificado\u00bb Y de ese pueblo, de todas las v\u00edctimas de la tierra, vale hoy la pregunta que lanza Teresa: \u00bf<em>\u00abno le miraremos tan fatigado y hecho pedazos, corriendo sangre, cansado por los caminos, perseguido de los que hac\u00eda tanto bien, no cre\u00eddo de los ap\u00f3stoles&#8230;<\/em>?\u00bb (perseguido o maltratado a veces por la misma Iglesia, si se me permite ser un poco duro).<\/p>\n<p>Pues bien: Teresa es, en este punto, muy, pero que muy tajante: \u00ab<em>por esta puerta hemos de entrar si queremos nos muestre la soberana Majestad grandes secretos\u00bb<\/em>. Por esta puerta de los pobres habr\u00e1 de entrar nuestra madre Iglesia si quiere que Dios le muestre tesoros que ella ni sospecha. Y, para sostener su tesis, la hermana Teresa refuta falsas espiritualidades que no perciben que la obra del Esp\u00edritu en nosotros no es apartarnos de la tierra sino espiritualizar todo lo terreno: \u00ab<em>par\u00e9ceme a m\u00ed que si tuvieran la fe, como la tuvieron <\/em>[N.B. los Ap\u00f3stoles] <em>despu\u00e9s que vino el Esp\u00edritu Santo de que era Dios y hombre <\/em>[o de que los pobres son el rostro de Cristo] <em>no les impidiera&#8230;\u00bb<\/em> (n. 2).<\/p>\n<p>Refuerza luego el ejemplo de los Ap\u00f3stoles con una r\u00e1pida alusi\u00f3n a la tradici\u00f3n teol\u00f3gica: \u00ab<em>he mirado con cuidado, despu\u00e9s que esto he entendido, de algunos santos, grandes contemplativos, y no iban por otro camino&#8230; <\/em>(22, 7). Ello le permite concluir que \u00abe<em>sto de apartarse de lo corp\u00f3reo bueno debe ser&#8230;, pues gente tan espiritual lo dice\u00bb<\/em>; pero tras esta concesi\u00f3n remata ella:<em> lo que querr\u00eda dar a entender es que no ha de entrar en esta cuenta la humanidad de Cristo\u00bb, <\/em>presente ante todo en sus vicarios los pobres (22, 8). Para concluir que toda otra forma de espiritualidad ser\u00e1, no andar con Dios sino \u00ab<em>andar el alma en el aire\u00bb<\/em> (22, 9).<\/p>\n<p>Andar el alma en el aire me sugiere una parodia ir\u00f3nica del t\u00edtulo del primer libro de aquel poeta y pobre pastor que fue Miguel Hern\u00e1ndez: peritos \u00aben lunas\u00bb. Eso somos muchas veces los te\u00f3logos, crey\u00e9ndonos, para m\u00e1s iron\u00eda, peritos en las cosas de Dios&#8230;<\/p>\n<h3><strong>3.- \u00abAmar lo que Dios ama\u00bb.<\/strong><\/h3>\n<p>La segunda raz\u00f3n que podemos aducir para esta transposici\u00f3n cabe en otra formulaci\u00f3n posterior de san Vicente de Pa\u00fal: amar a Dios implica necesariamente amar aquello que Dios m\u00e1s ama.<span id='easy-footnote-19-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-19-51049' title='\u00abpara Dios es un honor que entremos en sus sentimientos m\u00e1s \u00edntimos, hagamos lo que \u00c9l Hizo&amp;#8230; Pues bien, sus sentimientos m\u00e1s \u00edntimos han sido preocuparse de los pobres para amarlos, consolarlos, socorrerlos y alimentarlos\u00bb. Citado en A. Orcajo y M. P\u00e9rez-Flores, &lt;em&gt;S. Vicente de Pa\u00fal: espiritualidad y escritos.&lt;\/em&gt; Madrid 1081, p. 539.'><sup>19<\/sup><\/a><\/span> Teresa formula de manera muy similar: <em>\u00abest\u00e1 todo el medio de un alma en tratar con amigos de Dios\u00bb <\/em>(23, 4).<span id='easy-footnote-20-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-20-51049' title='Ignacio de Loyola tambi\u00e9n expresa lo mismo: \u00abla amistad con los pobres nos hace amigos del Rey eterno\u00bb, Carta a la comunidad de Padua (&lt;em&gt;Obras, &lt;\/em&gt;BAC, 701-4).'><sup>20<\/sup><\/a><\/span> Y parece desarrollar esta idea en la par\u00e1bola que se inventa de la alhaja: \u00ab<em>pens\u00e9 esta comparaci\u00f3n: si poseyendo yo una joya u cosa que me da gran contento, ofr\u00e9ceme saber que la quiere una persona que yo quiero m\u00e1s que a m\u00ed y deseo m\u00e1s contentarla que mi mismo descanso, dame gran contento quedarme sin \u00e9l que me daba lo que pose\u00eda, por contentar a aquella persona. Y como este contento de contentarla excede a mi mismo contento, qu\u00edtase la pena de la falta que me hace la joya o lo que amo y de perder el contento que daba\u00bb (35, 11). <\/em>Todas las renuncias que pueda implicar la opci\u00f3n por los pobres desaparecen sin esfuerzo porque se trata, como dec\u00edan los Padres de la Iglesia, de contentar a aquella persona que \u00abha prestado su rostro a los pobres\u00bb.<\/p>\n<p>Pues bien: si aceptamos estos dos presupuestos tan teresianos, resulta leg\u00edtimo que apliquemos al gozo de la opci\u00f3n por los pobres, lo que la santa dice sobre la consolaci\u00f3n cuando habla precisamente de los que \u00ab<em>comienzan a ser siervos del amor\u00bb <\/em>(11,1): \u00ab<em>cierto que una hora de las que el Se\u00f1or me ha dado de gusto de S\u00ed, despu\u00e9s ac\u00e1, me parece quedan pagadas todas las congojas que en sustentarme en la oraci\u00f3n mucho tiempo pas\u00e9\u00bb <\/em>(11,11). Sin olvidar, tambi\u00e9n aqu\u00ed, la advertencia que ella da en el n\u00ba siguiente (12): \u00ab<em>ver nuestra miseria primero que nos las d\u00e9 para que no nos acaezca lo que a Lucifer\u00bb<\/em>.<\/p>\n<p>Efectivamente. Sin esa conciencia inicial de nuestra miseria, la opci\u00f3n por los pobres del Reino tiene el peligro de ser hecha crey\u00e9ndonos salvadores en lugar de simplemente perdonados. Y entonces pasar\u00e1 <em>\u00abque al primer airecito de persecuci\u00f3n se pierden estas florecillas<\/em> (25,11). Entonces \u00ab<em>no las llamo devociones<\/em>\u00bb apostilla Teresa. Ni nosotros podemos llamarla opci\u00f3n por los pobres\u00bb<\/p>\n<p>Pero, si se ha hecho en estas condiciones, cualquier te\u00f3logo de la liberaci\u00f3n har\u00eda suyas estas palabras tan serias de la santa: \u00ab<em>si quiere llevarla al cielo, vaya; si al infierno no tiene pena como vaya con su Bien; si acabar del todo la vida, eso quiere, si que viva mil a\u00f1os tambi\u00e9n&#8230; ya no es suya el alma de s\u00ed misma; dada est\u00e1 del todo al Se\u00f1or<\/em>\u00bb (17, 2). Esta radicalidad, esa indiferencia ante cielo e infierno con tal de estar con su Se\u00f1or, ese no ser suya la decisi\u00f3n, me recuerdan el dif\u00edcil dilema y la opci\u00f3n de Fernando Cardenal, cuando la curia romana oblig\u00f3 al P. General de los jesuitas a ponerle en la alternativa: o dejar el cargo de ministro de educaci\u00f3n en el primer gobierno sandinista (a\u00fan prometedor), o dejar la Compa\u00f1\u00eda, a la que Fernando amaba tambi\u00e9n m\u00e1s que a s\u00ed mismo, como demostr\u00f3 su trayectoria posterior. La decisi\u00f3n era muy dif\u00edcil y las posibilidades de errar grandes. Y Cardenal resolvi\u00f3: \u00abprefiero equivocarme con los pobres\u00bb&#8230;<\/p>\n<p title=\"\">\u00bfSe equivoc\u00f3? En todo caso ser\u00eda un error corregible cuando el gobierno sandinista dej\u00f3 de ser lo que era y F. Cardenal pidi\u00f3 volver a entrar en la Compa\u00f1\u00eda. Si hubo alg\u00fan desacierto pudo estar no en no querer dejar el trabajo por lo pobres, sino en esperar m\u00e1s del gobierno nicarag\u00fcense; quiz\u00e1 porque aqu\u00ed vale tambi\u00e9n lo que la santa dice en este mismo cap\u00edtulo: pese a esa uni\u00f3n \u00ab<em>la imaginaci\u00f3n queda sin control\u00bb<\/em> (n. 5). En cualquier caso, y a nivel m\u00e1s teol\u00f3gico y no de imaginaci\u00f3n hist\u00f3rica, lo v\u00e1lido de aquella decisi\u00f3n estuvo, para decirlo con lenguaje teresiano, en esa \u00absuspensi\u00f3n de las potencias\u00bb, antes esos rostros crucificados de Cristo tan bien descritos por la Asamblea episcopal de Puebla (n. 31).<span id='easy-footnote-21-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-21-51049' title='\u00abrostros en los que deber\u00edamos reconocer los rasgos sufrientes de Cristo: rostros de ni\u00f1os golpeados por la pobreza antes de nacer&amp;#8230;, de j\u00f3venes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad&amp;#8230;, de ind\u00edgenas marginados en situaciones inhumanas&amp;#8230;, de campesinos relegados y a veces privados de tierra&amp;#8230;, de obreros mal retribuidos&amp;#8230;, de subempleados y desempleados por las duras exigencias de crisis econ\u00f3micas&amp;#8230;, de marginados y hacinados urbanos con carencia de bienes frente a la ostentaci\u00f3n de otros sectores sociales.., de ancianos marginados por la sociedad del progreso\u00bb (n\u00ba 2602 ss; en la edici\u00f3n de la BAC, pgs. 432-22).'><sup>21<\/sup><\/a><\/span>\n<h3><strong>4.- Mystica pauperum.<\/strong><\/h3>\n<p>As\u00ed podr\u00edamos seguir haciendo trasposiciones de lo que Teresa cuenta sobre el arrobamiento m\u00edstico: que es irresistible y hace perder importancia a otras cosas (de lo f\u00edsico, de dar la hacienda a su hermano&#8230;): <em>\u00abtrae tan gran contento este padecer&#8230;y aquel desierto y soledad le parece mejor que toda la compa\u00f1\u00eda del mundo\u00bb <\/em>(20,11 y 13). Desierto y soledad hubieron de pasar tambi\u00e9n muchos te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n. Como tuvieron que cargar con la misma humillaci\u00f3n que hubo de soportar Teresa: \u00ab<em>ti\u00e9nenlos por poco humildes y que quieren ense\u00f1ar a de quienes hab\u00edan de aprender<\/em>\u00bb (cf. 20, 25).<\/p>\n<p>Pero ese ejemplo acaba suscitando en muchos de nosotros el mismo comentario que la santa hac\u00eda de los profetas de su tiempo: \u00ab<em>Al\u00e1boos (Se\u00f1or) porque despert\u00e1is a tantos que nos despierten\u00bb&#8230; \u00a1Qu\u00e9 ser\u00edamos sin ellos entre tan grandes tempestades como ahora tiene la Iglesia\u00bb <\/em>(13,21).<\/p>\n<p>As\u00ed podr\u00edamos seguir, pero creo que basta con los ejemplos puestos. Sacar\u00e9 de ellos tres sencillas conclusiones que pueden formularse tambi\u00e9n con las castizas palabras de Teresa:<\/p>\n<p>4.1.- La opci\u00f3n por los pobres y la fe en el Dios de Jesucristo como \u00abDios de los pobres\u00bb no son meramente una cuesti\u00f3n \u00e9tica. Como dijo en Aparecida Benedicto XVI son una cuesti\u00f3n cristol\u00f3gica; y ello significa: una cuesti\u00f3n de aquello que un lejano t\u00edtulo de Urs von Balthasar calificaba como \u00abm\u00edstica de Jes\u00fas\u00bb: una cuesti\u00f3n de experiencia espiritual. Por eso me permito comentar con Teresa: \u00ab<em>Digo esto para que se entienda el gran trabajo que es no haber quien tenga experiencia en este camino espiritual <\/em>(yo: de los pobres) <em>que a no me favorecer tanto el Se\u00f1or no s\u00e9 qu\u00e9 fuera de m\u00ed <\/em>(28,18).<\/p>\n<p>4.2.- Las instancias eclesi\u00e1sticas enemigas de la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n deber\u00edan pensar que, con la mejor buena voluntad, puede ocurrirles aquello que nuestra santa cuenta de s\u00ed misma: \u00ab<em>\u00a1qu\u00e9 enga\u00f1o tan grande, v\u00e1lgame Dios, que para querer ser buena me apartaba del bien! <\/em>(23,4).<\/p>\n<p>Los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n han soportado mil contradicciones injustas con la misma paciencia y la misma seguridad con que Teresa dec\u00eda: \u00ab<em>lev\u00e1ntense contra m\u00ed todos los letrados, pers\u00edganme todas las cosas criadas, atorm\u00e9ntenme todos los demonios, no me falt\u00e9is Vos Se\u00f1or<\/em> (25,16); han percibido lo que ella dec\u00eda con tanta gracia: que los que temen al demonio son m\u00e1s temibles que el demonio mismo. Y al final han resultado in\u00fatiles todas las condenas te\u00f3ricas que se apoyaban en versiones desfiguradas. Donde hay vida valen poco las palabras. Y en este caso creo que ha sucedido algo de lo que tambi\u00e9n la pas\u00f3 a Teresa: 26,6 \u00ab<em>cuando se quitaron muchos libros de romance que no se leyesen, yo sent\u00ed mucho&#8230; el Se\u00f1or me dijo: no tengas pena que yo te dar\u00e9 libro vivo\u00bb <\/em>(26,6). Cuando se prohibi\u00f3 la TL el Se\u00f1or dijo: no teng\u00e1is pena que yo os dar\u00e9 teolog\u00eda viva&#8230;<\/p>\n<p>4.3.- Finalmente, ante las acusaciones formales y deformantes de que Dios es universal y la TL lo vuelve parcial, cabe repetir con palabras de Teresa algo que los te\u00f3logos de la liberaci\u00f3n han dicho tambi\u00e9n de otro modo: los ricos \u00ab<em>acu\u00e9rdense de Sus palabras y miren lo que ha hecho conmigo que primero me cans\u00e9 de ofenderle que \u00c9l de perdonarme\u00bb<\/em> (19,17).<\/p>\n<p>\u00abSus palabras\u00bb van constantemente en la l\u00ednea de que la piedra que desechan los arquitectos se vuelve para Dios piedra angular. Y para \u00abmirar lo que ha hecho Dios conmigo\u00bb basta con mirar a figuras como Romero, Angelelli o Gerardi, obispos y m\u00e1rtires de la liberaci\u00f3n de su pueblo.<\/p>\n<p>Quedar\u00edan todav\u00eda algunos textos m\u00e1s a comentar, pero creo que los citados son suficientes para esa \u00ablectura social\u00bb de la madre Teresa que me propuse hacer. Queda, no obstante, una \u00faltima observaci\u00f3n inevitable.<\/p>\n<p>En la actual situaci\u00f3n de la instituci\u00f3n eclesial, todo cuanto llevamos dicho resulta inc\u00f3modo. Como a aquel te\u00f3logo que aconsejaba a Teresa y que citamos al final del cap\u00edtulo II, no faltar\u00e1n argumentos para disuadir de esta senda estrecha. Y si se escuchan esos argumentos, todo cuanto llevamos dicho puede convertirse en conflictivo. Yo creo que algo de eso es lo que ocurri\u00f3 tambi\u00e9n con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n y que, inconscientemente, la palabra de condena que sobre ella quiso pronunciar la congregaci\u00f3n de la fe, era en realidad una palabra \u00abm\u00e1s en defensa propia\u00bb que una \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb sobre dicha teolog\u00eda.<\/p>\n<p>Por eso no es de extra\u00f1ar que, al leer a Teresa, encontremos tambi\u00e9n alg\u00fan texto que abunda en este mismo sentido. Con ellos terminar\u00e9 mi presentaci\u00f3n.<\/p>\n<h2><strong>V.- Libertad para la reforma de la Iglesia.<\/strong><\/h2>\n<p>Desde el punto de vista eclesial, a Teresa le toc\u00f3 vivir \u00abtiempos recios\u00bb (33,5) como a nosotros. Tiempos en que la negativa a una necesaria reforma de la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica ocasiona sacudidas, descr\u00e9ditos, divisiones y rupturas. Le toc\u00f3 sufrir persecuci\u00f3n in\u00fatil y absurda, incluso luego de su muerte.<span id='easy-footnote-22-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-22-51049' title='Ver los textos recogidos por E. Llamas, &lt;em&gt;Teresa de Jes\u00fas y la inquisici\u00f3n espa\u00f1ola&lt;\/em&gt;, Madrid 1972. Y por censurable que fuera la instituci\u00f3n del santo oficio, hay que decir esta vez en su favor que, al menos, supo examinar bien los textos de Teresa, sin caer en esa ley de gravedad seg\u00fan la cual quien es denunciado acaba siendo condenado&amp;#8230;'><sup>22<\/sup><\/a><\/span> Y es significativo que quien hoy es santa y doctora de la Iglesia tuviese que morir exclamando \u00abal fin muero hija de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<h3><strong>1.- Ambientaci\u00f3n.<\/strong><\/h3>\n<p>M\u00e1s o menos por los tiempos en que la ni\u00f1a Teresa pensaba en escaparse de casa con su hermano, para ir a \u00abtierra de moros\u00bb a morir m\u00e1rtires, el papa Adriano VI, tras el estallido de las tesis de Lutero, enviaba al nuncio Chieregati a la dieta de Regensburg, con instrucciones de reconocer que en la sede romana \u00abocurren desde hace a\u00f1os muchas cosas dignas de reprensi\u00f3n, que se ha abusado de las cosas santas&#8230; y se ha pervertido todo, y que la enfermedad se ha propagado desde la cabeza hasta los miembros\u00bb. Le encargaba por eso \u00abprometer que estamos resueltos a emplear toda diligencia para que, en primer lugar, se reforme la corte romana, de la cual quiz\u00e1s han nacido todos estos da\u00f1os\u00bb&#8230; Y se compromet\u00eda a \u00abejercer el papado no por ambici\u00f3n de mando ni para enriquecer a nuestros parientes, sino para restituir a la esposa de Cristo la antigua hermosura&#8230;haciendo todo aquello que es propio de un buen pastor y sucesor de san Pedro\u00bb.<\/p>\n<p>La curia romana se enfrent\u00f3 a ese papa, considerando intolerable la supresi\u00f3n del nepotismo, y haciendo correr el refr\u00e1n de que \u00abRoma ya no es Roma\u00bb. Por esos misterios incomprensibles de la historia, Adriano VI muri\u00f3 muy poco despu\u00e9s y sus buenas intenciones quedaron laminadas.<\/p>\n<p title=\"\">Todav\u00eda unos quince a\u00f1os m\u00e1s tarde, una comisi\u00f3n de cardenales y algunos obispos dirigieron al papa Paulo III un memorial, exigiendo la reforma de la curia y se\u00f1alando \u00abcomo principal causa de todos los males que afligen a la iglesia la desmedida exageraci\u00f3n de la autoridad pontificia por la adulaci\u00f3n refinada de canonistas sin conciencia\u00bb, que llevaba a que \u00ablos infieles tomen a broma nuestra religi\u00f3n y el nombre de Cristo es deshonrado\u00bb.<span id='easy-footnote-23-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-23-51049' title='textos m\u00e1s completos en Pastor, &lt;em&gt;Historia de los papas&lt;\/em&gt;, T. IV, vol. 5, pgs. 107-108; y V, 6, pgs. 160-61.'><sup>23<\/sup><\/a><\/span>\n<p title=\"\">Dos intentos casi desesperados y est\u00e9riles de reformar la iglesia de aquel tiempo. El resultado fue descrito as\u00ed, tres siglos m\u00e1s tarde, por el gran eclesi\u00f3logo A. M\u00f6hler: \u00aben la primera parte del siglo XV algunos reformadores, en el interior de la Iglesia, intentaron arrancarle los cambios necesarios. Se hizo mofa de esos intentos. Desde entonces se dieron a reformar fuera de la Iglesia\u00bb&#8230;<span id='easy-footnote-24-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-24-51049' title='&lt;em&gt;Die Einheit in der Kirche&amp;#8230;&lt;\/em&gt;, par\u00e1grafo 71 (Conclusi\u00f3n).'><sup>24<\/sup><\/a><\/span>\n<p>Cuando Teresa escribe su vida, esa reforma fuera de la Iglesia ya est\u00e1 en marcha y la ruptura de la Iglesia se ha convertido en la gran tragedia de su siglo. En su interior, la Iglesia ha comenzado ya en Trento una reforma tard\u00eda, condicionada por la necesidad de autodefensa y que quiz\u00e1s apunt\u00f3 m\u00e1s a las conductas personales que a las situaciones estructurales. A pesar de ello, esa reforma encuentra unas resistencias importantes en la Espa\u00f1a teresiana.<\/p>\n<p>Nosotros no vivimos hoy una situaci\u00f3n de fractura oficial en la Iglesia pero s\u00ed una \u00e9poca de demandas insistentes de reformas estructurales, que encuentran el mismo rechazo de la curia romana. Tambi\u00e9n en una \u00e9poca que, como la suya, ha pasado de una promesa eclesial similar a la que fue el llamado \u00aberasmismo hisp\u00e1nico\u00bb en la primera mitad del XVI, a la involuci\u00f3n posterior acaudillada por el inquisidor Vald\u00e9s. Tres a\u00f1os antes de que Teresa comience a escribir su vida, la inquisici\u00f3n hab\u00eda apresado al arzobispo de Toledo y, entre las acusaciones, se encontraba el deseo de traducir la biblia \u00abal romance\u00bb de modo que podr\u00edan leerla hombres \u00a1y mujeres! sin estudios. Ese mismo a\u00f1o fueron puestos en el \u00cdndice libros de san Juan de \u00c1vila, san Francisco de Borja y Fray Luis de Granada&#8230;<\/p>\n<p>No obstante, nuestras situaciones son m\u00e1s semejantes en lo formal que en lo material. Por eso, lo que puede ense\u00f1arnos Teresa para la libertad de la Iglesia mirar\u00e1 m\u00e1s a sus actitudes que a demandas concretas (sin negar que muchas de sus quejas sobre el tema de la mujer valdr\u00edan tambi\u00e9n para hoy). Por eso, lo que en este cap\u00edtulo quisiera decir es s\u00f3lo que, en esta situaci\u00f3n con tantos paralelos en nuestro \u00abinvierno eclesial\u00bb, Teresa dio un ejemplo de libertad y amor a la vez.<\/p>\n<h3><strong>2.- Actitud de Teresa.<\/strong><\/h3>\n<p>a.- Para comenzar, a pesar de (o quiz\u00e1s gracias a) su vida contemplativa, tuvo lucidez para entender la situaci\u00f3n de la iglesia de su tiempo: \u00ab<em>no s\u00e9 de qu\u00e9 nos espantamos de que haya tantos males en la Iglesia&#8230;<\/em>\u00bb (7,5). Frase que, en su concisi\u00f3n, no s\u00f3lo reconoce los males -frente a todas las reacciones oficiales de presentar la situaci\u00f3n eclesi\u00e1stica casi como ideal-, sino que adem\u00e1s los considera l\u00f3gicos, dado como est\u00e1n funcionando las cosas de la Iglesia. No cree que el amor a la Iglesia haya de consistir en la adulaci\u00f3n o en dar de ella visiones idealizadas sino, como siempre, en la verdad.<\/p>\n<p>b.- En su reducido \u00e1mbito personal se encuentra con que al menos dos confesores le dicen que \u00abes demonio\u00bb todo lo que le sucede; otro le niega la absoluci\u00f3n si no deja la reforma proyectada del Carmelo; el nuncio no sabe entender sus afanes m\u00e1s que por su condici\u00f3n de \u00abf\u00e9mina inquieta y andariega, desobediente y contumaz\u00bb&#8230;<span id='easy-footnote-25-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-25-51049' title='Nunca me recat\u00e9 de proclamar que, objetivamente hablando y sin hacer juicios de personas, no comparto decisiones como la del querido L. Boff de abandonar el ministerio. Pero me parece a\u00fan m\u00e1s criticable que uno de los cardenales que m\u00e1s parece haber traicionado a Cristo (puesto en evidencia por sucesos posteriores) despachara toda la cuesti\u00f3n diciendo que \u00abtambi\u00e9n Jesucristo hab\u00eda tenido un Judas\u00bb&amp;#8230;'><sup>25<\/sup><\/a><\/span> No sab\u00eda este nuncio que \u00aba <em>un alma dejada en las manos de Dios, no se le da m\u00e1s que digan bien que mal, si entiende&#8230; que no tiene nada de s\u00ed\u00bb<\/em> (31,16).<\/p>\n<p>Y, en todo este contexto, Teresa no obedece mec\u00e1nicamente: busca otros pareceres. Eso podr\u00eda ser le\u00eddo como el gesto ambiguo de esas personas que s\u00f3lo hacen caso cuando se les dice lo que quieren o\u00edr (y con las que todos nos habremos encontrado m\u00e1s de dos veces). Pero los mismos miedos de Teresa a equivocarse, refutan esa lectura. Simplemente comprende que la autoridad tambi\u00e9n se puede equivocar, y que \u00e9sta es una de esas evidencias que solemos ocultar en nuestra ceguera, con apelaciones interesadas al Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n<p title=\"\">c.- De todo el dolor que implica un proceso y una situaci\u00f3n como \u00e9sta nos da un p\u00e1lido atisbo una frase del final de su autobiograf\u00eda, dicha casi de pasada pero dicha dos veces: \u00ab<em>uno de los mayores trabajos de la tierra&#8230; que es contradicci\u00f3n de buenos\u00bb<\/em> (30,6).<em> \u00abBastantes cosas hab\u00eda para quitarme el juicio&#8230; porque contradicci\u00f3n de buenos a una mujercilla ruin y flaca <\/em>[\u00bfpodr\u00edamos parafrasear: \u00aba unos te\u00f3logos del tercer mundo\u00bb?] <em>no parece nada as\u00ed dicho; y con haber pasado yo en la vida grand\u00edsimos trabajos es \u00e9ste de los mayores\u00bb <\/em>(28,10).<span id='easy-footnote-26-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-26-51049' title='el primer caso es testimonio de Pedro de Alc\u00e1ntara, el segundo de la propia Teresa.'><sup>26<\/sup><\/a><\/span> Una constataci\u00f3n que podr\u00eda tener cabida en el famoso escrito de H. de Lubac tras la crueldad de Roma con \u00e9l.<span id='easy-footnote-27-51049' class='easy-footnote-margin-adjust'><\/span><span class='easy-footnote'><a href='https:\/\/vincentians.com\/es\/libertad-conquistada-y-jesucristo-liberador-una-teologia-sapiencial-de-la-liberacion\/#easy-footnote-bottom-27-51049' title='&lt;em&gt;Meditaci\u00f3n sobre la Iglesia&amp;#8230;. &lt;\/em&gt;All\u00ed habla de Lubac de un dolor como el de separar la u\u00f1a de la carne.'><sup>27<\/sup><\/a><\/span>\n<p>d.- Pues bien: en medio de este dolor, la experiencia de Dios vuelve a ser fuente de libertad: El Se\u00f1or \u00ab<em>d\u00edjome<\/em> <em>que les dijese que aquello ya era tiran\u00eda\u00bb <\/em>(29,6). O el otro episodio posterior en que el Se\u00f1or la encarga decir a sus cr\u00edticos que no miren un solo texto de la Escritura sino todos en conjunto: elemental lecci\u00f3n de ex\u00e9gesis dada por quien no ten\u00eda una c\u00e1tedra de prima&#8230; O la fuerza que implica poder proclamar: \u00ab<em>lev\u00e1ntense contra m\u00ed todos los letrados, pers\u00edgame todas las cosas criadas, atorm\u00e9nteme los demonios, no me falt\u00e9is Vos, Se\u00f1or que ya tengo experiencia de la ganancia que sac\u00e1is a quien s\u00f3lo en Vos conf\u00eda\u00bb<\/em> (25,17)<em>.<\/em><\/p>\n<p>No quiero insistir en lo ya dicho en el cap\u00edtulo anterior. Pero creo tambi\u00e9n que todos esos textos son aplicables a lo sucedido con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n porque, en mi opini\u00f3n, tambi\u00e9n les cuadran estas otras palabras de Teresa, tan sensatas como humildes; \u00ab<em>qu\u00e9 ser\u00edamos sin ellos entre tantas tempestades como ahora tiene la Iglesia\u00bb <\/em>(14,21).<\/p>\n<p>e.- Y es que, debajo de esas resistencias aparentemente desobedientes, late una concepci\u00f3n de la Iglesia mucho m\u00e1s cercana a la Iglesia que Dios quiere, y en ella una concepci\u00f3n de la autoridad, que ha bebido del evangelio la diferencia entre \u00ablos pr\u00edncipes de este mundo\u00bb y lo que el Se\u00f1or quiere para su comunidad de disc\u00edpulos: que \u00abno sea as\u00ed entre vosotros\u00bb (Lc 22, 25.26).<\/p>\n<p>Un comentario castizo a esa frase de Lucas parecen ser estas palabras escritas ya al final del libro: Jes\u00fas \u00ab<em>no es como los que ac\u00e1 tenemos por se\u00f1ores, que todo el se\u00f1or\u00edo ponen en autoridades postizas <\/em>(sigue descripci\u00f3n de lo postizo y concluye): <em>es raz\u00f3n tenga estas autoridades postizas porque si no las tuviese, no le tendr\u00edan en nada; porque no sale de s\u00ed el parecer poderosos, de otros le ha de venir la autoridad\u00bb<\/em> (37,6). \u00bfCu\u00e1nto hay en nuestra iglesia de hoy de \u00abautoridades postizas\u00bb? Y esas palabras se concretar\u00e1n poco despu\u00e9s, a prop\u00f3sito de los cargos eclesi\u00e1sticos, en el consejo dado a una persona que se lo pide: \u00ab<em>rog\u00f3me una persona una vez que suplicase a Dios le diese a entender si ser\u00eda servicio suyo tomar un obispado. D\u00edjome el Se\u00f1or acabando de comulgar: \u2018cuando entendiere con toda verdad y claridad que el verdadero se\u00f1or\u00edo es no poseer nada, entonces le podr\u00e1 tomar\u2019; dando a entender que ha de estar muy fuera de desearlo ni quererlo quien hubiese de tener prelac\u00edas\u00bb&#8230; <\/em>(40,16).<\/p>\n<p>Teresa intuye que, si la Iglesia es ante todo \u00abuna comuni\u00f3n\u00bb y no una \u00absociedad perfecta\u00bb (por decirlo con terminolog\u00eda nuestra derivada del Vaticano II), entonces la autoridad no puede contentarse con imponerse mundanamente y luego llamar servicio a su imposici\u00f3n, sino que ha de procurar convertirse en servicio, realmente y no s\u00f3lo de nombre. Una conversi\u00f3n que se expresa magn\u00edficamente en su modo de juzgar a profetas que pueden ser inc\u00f3modos y, adem\u00e1s, pueden tener tambi\u00e9n sus defectos humanos. Teresa juzga de una manera que me parece paradigm\u00e1tica de lo que Roma hubiera debido hacer con la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n: \u00ab<em>si no alcanzamos sus grandes efectos y determinaciones&#8230; humill\u00e9monos y no los condenemos; que con parecer que miramos su provecho nos le quitamos a nosotros y perdemos esta ocasi\u00f3n que el Se\u00f1or pone para humillarnos y para que entendamos lo que nos falta y cu\u00e1n m\u00e1s desasidas y llegadas a Dios deben estar estas almas que las nuestras&#8230;<\/em> (39 12).<\/p>\n<p>Con la excusa de mirar su provecho nos los quitamos de encima y dejamos pasar el bien&#8230; \u00a1Qu\u00e9 magn\u00edfica advertencia para llegar a un aut\u00e9ntico modo de \u00ab<em>conocer esp\u00edritus\u00bb <\/em>(39,10), expresi\u00f3n bien cercana a lo que Ignacio de Loyola llamaba \u00abdiscernir esp\u00edritus\u00bb: comprender que a Dios no le vamos a enga\u00f1ar aunque aleguemos que \u00abmiramos su provecho\u00bb&#8230;<\/p>\n<p>Lucidez, constancia, dolor, libertad y una visi\u00f3n evang\u00e9lica y no mundana de la Iglesia, son cinco lecciones que nos puede dejar la santa y que tienen mucha vigencia hoy. Pero este tema es inmenso y tiene hoy puntos concretos muy distintos de su \u00e9poca. B\u00e1stenos pues con haber detectado esa dial\u00e9ctica de innegable lucidez sobre la situaci\u00f3n eclesial y, a la vez, de una profunda fidelidad que puede merecer el adjetivo con que se describi\u00f3 el obispo Casald\u00e1liga: \u00aben rebelde fidelidad\u00bb.<\/p>\n<h2><strong>Conclusi\u00f3n<\/strong><\/h2>\n<p>Es de sobra conocido que Teresa describi\u00f3 una vez la oraci\u00f3n como \u00abtratar de amistad con Dios\u00bb. Me gustar\u00eda que lo que he dicho aqu\u00ed sea tambi\u00e9n un trato de amistad con la hermana Teresa, m\u00e1s que un trato de especialista o de erudito sobre ella.<\/p>\n<p>Por eso mismo, creo que no hacen falta demasiadas conclusiones pues lo que he intentado decir es bien simple: que la experiencia de Dios es la mayor fuente de libertad, y que el control de garant\u00eda de esa libertad se verifica en que nos va capacitando para amar aquello que a nuestro ego le parece lo menos amable y quiz\u00e1 lo m\u00e1s distante de nosotros: los pobres y las v\u00edctimas de la tierra. Pero que, para el creyente y seguidor de Jes\u00fas resulta ser el lugar donde \u00c9l nos aguarda crucificado, para resucitar con \u00c9l.<\/p>\n<p>Eso ha sido todo. Y por eso, creo que puedo concluir con otras palabras de la misma Teresa: \u00ab<em>los ojos en \u00c9l, y no hayan miedo se ponga este Sol de justicia ni nos deje caminar de noche para que nos perdamos, si primero no le dej\u00e1semos a \u00c9l\u00bb <\/em>(35,14).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Introducci\u00f3n. G\u00e9nesis de una imprudencia. No creo que esta vez sea t\u00f3pico el comenzar con aquella pregunta tan socorrida: \u00bfqu\u00e9 hace un chico como t\u00fa en un congreso como \u00e9ste? 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