{"id":50651,"date":"2015-02-21T03:06:48","date_gmt":"2015-02-21T02:06:48","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/09\/vida-de-san-vicente-de-paul-1947-de-autor-desconocido-capitulo-iii\/"},"modified":"2016-07-26T17:21:44","modified_gmt":"2016-07-26T15:21:44","slug":"vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/","title":{"rendered":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3)"},"content":{"rendered":"<h2 style=\"text-align: center\"><strong>Cap\u00edtulo III: Organizaci\u00f3n de las grandes obras de caridad<\/strong><\/h2>\n<h3><strong>San Vicente de Pa\u00fal aplica las se\u00f1oras del mundo al servicio de los pobres (1633-1639).<\/strong><\/h3>\n<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/vida-san-vicente-de-paul.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-140289\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/02\/vida-san-vicente-de-paul-300x204.jpg?resize=300%2C204\" alt=\"vida san vicente de paul\" width=\"300\" height=\"204\" \/><\/a>El trabajo asiduo y perseverante de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal en pro de la reforma del clero no fue obst\u00e1culo, ni mucho menos, para que prosi\u00adguiese y desarrollase en todos sentidos una de sus obras m\u00e1s fecundas: la aplicaci\u00f3n cristiana de las clases ricas al socorro y alivio de los ne\u00adcesitados. La fe profunda que le llevaba a los pies del pobre le encend\u00eda en deseos de hacer que todo el mundo le siguiese. Y a nadie dejaba de impulsar en este sentido. No ve\u00eda remedio m\u00e1s seguro contra nuestras continuas debilidades y pasiones que la pr\u00e1ctica de la caridad, tan ne\u00adcesaria, por otra parte, en aquellos luctuosos tiempos. Par\u00eds, las grandes capitales y aun las m\u00e1s insignificantes poblaciones eran un hervi\u00addero de mendigos, del que es imposible formar\u00adnos una idea en el estado actual de nuestras sociedades.<\/p>\n<p>Ni era esto todo: se acercaba una \u00e9poca en que la democracia, como un torrente devastador, ha\u00adb\u00eda de caer sobre la sociedad para reclamar de ella, fusil en mano, la parte de fortuna que en la nivelaci\u00f3n de las riquezas p\u00fablicas le tocase; y para calmarla, para hacerla entrar en raz\u00f3n, era menester salir a su encuentro con lo m\u00e1s santo, lo m\u00e1s caritativo y lo m\u00e1s generoso de las clases altas. Dios es eterno en sus medidas, y para hacer frente a la gran crisis del paupe\u00adrismo en el siglo XVII, y a la m\u00e1s temible a\u00fan de las democracias en los siglos XVIII y XIX, envi\u00f3- por delante a preparar los caminos al gran organizador de las obras de caridad, a San Vicen\u00adte de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>Caer\u00edamos, sin embargo, en un error, si en pre\u00adsencia de las maravillosas obras de caridad que al soplo de nuestro Santo vamos a ver aparecer en el mundo, crey\u00e9semos que todas ellas eran el desarrollo l\u00f3gico y gradual de un plan precon\u00adcebido mucho tiempo antes en el retiro de la meditaci\u00f3n y del estudio. Nada de eso. Todo fue efecto de un coraz\u00f3n ardiente, impresionable, ge\u00adneroso, que no pod\u00eda ver una miseria sin pensar en los medios de aliviarla, y al mismo tiempo de un esp\u00edritu prudente, recto, fecundo en re\u00adcursos y que inmediatamente daba con el mejor y m\u00e1s seguro medio de hacer frente a esas ne\u00adcesidades que tan vivamente le aflig\u00edan.<\/p>\n<p>Viendo, pues, diariamente en Par\u00eds tanta mul\u00adtitud de pobres, de ancianos, de ni\u00f1os y de enfermos, en cuyo socorro nada pod\u00eda hacer por s\u00ed mismo, form\u00f3 el proyecto de interesar en su fa\u00advor a las se\u00f1oras del mundo. Y cont\u00f3 con ellas en primer t\u00e9rmino porque en los dominios de la caridad la mujer es la reina.<\/p>\n<p>La Providencia iba a suscitar a su alrededor una pl\u00e9yade de mujeres ilustres y generosas, ori\u00adgen de la c\u00e9lebre Asociaci\u00f3n de Damas de la Ca\u00adridad, de que m\u00e1s tarde hablaremos.<\/p>\n<p>Coloquemos en primer t\u00e9rmino, as\u00ed por la al\u00adtura de su situaci\u00f3n pol\u00edtica corno por la gran\u00addeza de su alma, a la duquesa de Aiguillon, so\u00adbrina de Richelieu. Casada a los diecis\u00e9is a\u00f1os y viuda a los dieciocho, en su mano estuvo despo\u00adsarse con un pr\u00edncipe de la familia real. Tal era el deseo de Richelieu; pero aquella voluntad de acero, que jam\u00e1s cedi\u00f3 ante ning\u00fan obst\u00e1culo, tuvo que doblegarse a la resoluci\u00f3n que su so\u00adbrina hab\u00eda hecho de no pasar a segundas nup\u00adcias y de consagrarse por entero a la pr\u00e1ctica de las buenas obras.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n a San Vicente de Pa\u00fal, adem\u00e1s de haber puesto a su disposici\u00f3n todas sus rique\u00adzas, le sirvi\u00f3 de intermediaria para con Richelieu y para con la reina Ana de Austria, quienes, en varias ocasiones, fueron el sost\u00e9n de las obras del Santo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la duquesa de Aiguillon, es preci\u00adso nombrar a la presidenta Goussault, de posi\u00adci\u00f3n social m\u00e1s modesta, pero de un alma no menos grande y generosa y que, entre otros t\u00ed\u00adtulos de gloria, tiene el de haber sugerido a San Vicente de Pa\u00fal el pensamiento de la Junta de Damas de la Caridad, de que fue la primera pre\u00adsidenta.<\/p>\n<p>D\u00e9bensela dos obras capitales: la creaci\u00f3n de las Juntas de Caridad y la nueva organizaci\u00f3n del Hospital general de Par\u00eds, de que hablaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>A la presidenta Goussault es menester asociar el nombre de otra presidenta amiga suya, de un esp\u00edritu elevado y de una voluntad inflexible, Carlota de Ligny, presidenta de Herse.<\/p>\n<p>Mencionemos en cuarto lugar la marquesa del Vigean, de distinguido nacimiento y de una fortuna considerable, de la que aprendi\u00f3 a hacer un uso santo en la escuela del se\u00f1or de Berulle y de San Vicente de Pa\u00fal. Tuvo dos hijas: la una permaneci\u00f3 en el mundo, y gracias a la amistad de la de Aiguillon, lleg\u00f3 a ser duquesa de Riche\u00adlieu, brillando entre las personas m\u00e1s distingui\u00addas y m\u00e1s ben\u00e9ficas de su tiempo; la otra, la m\u00e1s joven, Marta Vigean, apenas ten\u00eda diecinueve a\u00f1os cuando llam\u00f3 la atenci\u00f3n del joven duque de Enghien, el h\u00e9roe de Rocroy, quien se ena\u00admor\u00f3 perdidamente de ella.<\/p>\n<p>As\u00ed las cosas, y dulcemente embriagado el es\u00adp\u00edritu de la joven con los halagadores ensue\u00f1os que su imaginaci\u00f3n iba bordando sobre el hecho de su supuesto enlace con un pr\u00edncipe de la san\u00adgre real, lleg\u00f3 un d\u00eda San Vicente a ver a la ma\u00addre, que se hallaba enferma. Concluida la visita, sali\u00f3 a despedirle la joven, y en medio de la es\u00adcalera, de repente, se volvi\u00f3 hacia ella el Santo y le dijo:<\/p>\n<p>\u2014.Se\u00f1orita, usted no ha sido hecha para el mundo.<\/p>\n<p>Interiormente dec\u00edase la joven: \u00abSi este hom\u00adbre fuese profeta, no me hablar\u00eda de este modo\u00bb. Mas, despu\u00e9s, reflexionando sobre el poder que para con Dios ten\u00eda el Santo, se puso a temblar ante la idea de que hubiese pedido a Dios para ella la vocaci\u00f3n religiosa, y le rog\u00f3 encarecida\u00admente que no hiciese nada sobre el particular. San Vicente se sonri\u00f3, sin a\u00f1adir ninguna otra palabra. Mas el dardo hab\u00eda hecho su efecto, y poco tiempo despu\u00e9s supo el mundo, con admira\u00adci\u00f3n, que la se\u00f1orita Marta Vigean hab\u00eda troca\u00addo su hermosura, su juventud, sus esperanzas y sus ensue\u00f1os, por el h\u00e1bito del Carmen, bajo el nombre de Sor Marta de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Nombraremos tambi\u00e9n a la se\u00f1ora de Polla- non, a la presidenta Lamoignon, a la se\u00f1ora Fon\u00adquet, madre del ministro del mismo nombre; a la se\u00f1ora de Miramion y a la se\u00f1ora Le Gras. De todas las nombradas y de otras muchas podr\u00eda\u00admos referir maravillas de amor a los pobres y de generosidad para socorrerlos. En cuanto a la se\u00ad\u00f1ora Le Gras, hablaremos de ella en el cap\u00edtulo siguiente.<\/p>\n<p>Entregadas individualmente al ejercicio de las buenas obras, se unieron bajo la direcci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, y as\u00ed, unidas y alentadas con semejante director, iniciaron uno de los mayo\u00adres movimientos de caridad que registra la His\u00adtoria.<\/p>\n<p>La Junta de las Damas de la Caridad, como empez\u00f3 a ser llamada en Par\u00eds, no era una sim\u00adple reuni\u00f3n de se\u00f1oras piadosas congregadas para o\u00edr una Misa y escuchar una pl\u00e1tica: era un organismo perfecto, una asociaci\u00f3n en toda regla, con su presidenta, su tesorera y su secre\u00adtaria, elegidas y nombradas de tres en tres a\u00f1os por pluralidad de votos. En sus reuniones se daba cuenta de las necesidades, de las miserias nue\u00advamente descubiertas, y por mayor\u00eda de votos, como de costumbre, se adoptaban las resolucio\u00adnes convenientes. Por lo que toca a San Vicente, jam\u00e1s quiso desempe\u00f1ar el papel de presidente de la Junta: content\u00e1base con <em>ser <\/em>ante ellas el abogado del pobre. \u00a1Y con qu\u00e9 respeto miraba a la Junta! Jam\u00e1s dispon\u00eda de cosa alguna sin su permiso.<\/p>\n<p>Cuando hacia alguna proposici\u00f3n a la Junta, ped\u00eda los votos de la asamblea, y era de ver la alegre facilidad y la sencilla prontitud con que abandonaba su parecer por sujetarse al de los otros. Algunas se\u00f1oras, no pudiendo llevar esto en paciencia, le reconven\u00edan generosamente por su conducta.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9\u2014le dec\u00eda en cierta ocasi\u00f3n una de ellas\u2014no hemos de atenernos con preferencia a vuestros juicios, que son siempre los fundados?<\/p>\n<p>&#8211;\u00a1Ah! No quiera Dios, se\u00f1ora, que mis pobres opiniones prevalezcan sobre las de otros.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo rehusar nada a quien pide en esta for\u00adma? As\u00ed que aquellas damas, no s\u00f3lo invert\u00edan en las obras de caridad inmensas sumas de su pecu\u00adlio, sino que sal\u00edan a hacer colectas para el mis\u00admo fin.<\/p>\n<p>Convertidas en tesoreras del santo sacerdote, fueron siempre para \u00e9l una mina inagotable con que hacer frente a las m\u00faltiples necesidades y l\u00e1stimas que por todas partes le asediaban.<\/p>\n<p>Cierto d\u00eda, queri\u00e9ndole dar una sorpresa, le ofrecieron, por mano de la se\u00f1ora de Lamoignon, ochenta mil francos para la restauraci\u00f3n de San L\u00e1zaro.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, no\u2014exclam\u00f3 Vicente\u2014; ser\u00eda privar de una buena limosna a nuestros pobres!<\/p>\n<p>Mas las Damas de la Caridad no se contenta\u00adban con recoger met\u00e1lico y ser como las procu\u00adradoras incansables de los pobres: iban ellas mis\u00admas a visitarlos en el hospital. Esto era en lo que m\u00e1s insist\u00eda y de lo que m\u00e1s gustaba Vicente.<\/p>\n<p>\u2014Enviar una limosna a los pobres\u2014dec\u00eda\u2014es cosa muy buena; mas no puede decirse que ha comenzado a servirles quien no les ha visitado personalmente.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo quer\u00eda que \u00e9sa fuese la conducta de las Damas de la Caridad, sino que, pasando adelan\u00adte, las ense\u00f1aba el modo de saludarlos, de con\u00adversar con ellos y de servirles, bajando sobra el particular a pormenores de la m\u00e1s exquisita de\u00adlicadeza.<\/p>\n<p>\u2014Al ir al hospital\u2014dec\u00eda\u2014, o a la casa del po\u00adbre, es menester despojarse de toda clase de jo\u00adyas y adornos, para ponerse en su lugar un ves\u00adtido sencillo, pues el contraste del lujo en las unas y de la miseria en los otros, hace a \u00e9sta m\u00e1s dolorosa.<\/p>\n<p>Quer\u00eda tambi\u00e9n que se evitasen por igual la familiaridad y el desd\u00e9n; que se les tratase llana y dignamente como a personas de alta condici\u00f3n, y que no se acercasen a ellos sino con mues\u00adtras del m\u00e1s profundo respeto.<\/p>\n<p>Es indecible la complacencia que el Santo te\u00adn\u00eda en especificar estas muestras de respeto con que quer\u00eda que se llegasen a los pobres: los hombres, con el sombrero en la mano; las se\u00f1oras, inclinadas en su presencia, como el s\u00fabdito de\u00adlante del superior. Esto en p\u00fablico, pues privada\u00admente har\u00edan muy bien en echarse a sus pies y bes\u00e1rselos. En esto, por lo dem\u00e1s, no hac\u00eda otra cosa que aconsejar a los otros lo que \u00e9l practica\u00adba ordinariamente.<\/p>\n<p>Ten\u00eda siempre a su mesa dos pobres, que, como a hu\u00e9spedes de distinci\u00f3n, pon\u00eda a su derecha y a su izquierda, hac\u00edales servir antes que a \u00e9l y que a su comunidad, gustando mucho de hacerlo \u00e9l mismo respetuosamente. Como de ordinario eran ancianos, ayud\u00e1bales tambi\u00e9n a subir les escaleras que conduc\u00edan al refectorio.<\/p>\n<p>Cuando uno trata de este modo a los pobres, \u00bfc\u00f3mo no ha de hablar de ellos con palabras lle\u00adnas de fuego y de caridad? Las Damas de la junta estaban entusiasmadas. Volvi\u00e9ndose cierto d\u00eda la presidenta de Lamoignon hacia la duquesa de Mantua:<\/p>\n<p>&#8211;Y bien, se\u00f1ora\u2014la dijo\u2014, \u00bfno podemos de\u00adcir, a imitaci\u00f3n de los disc\u00edpulos de Ema\u00fas, que nuestros corazones ard\u00edan en el amor de Dios 7&#8242; ntras que San Vicente nos hablaba?<\/p>\n<p>Ni se contentaba el Santo de que las Damas de &#8211; la Caridad fuesen a visitar los hospitales; quer\u00eda, adem\u00e1s, que se ocupasen en hacer con sus ma\u00adnos los vestidos de los pobres. Obedecieron, y cada una de ellas llev\u00f3 esta piadosa costumbre a sus estados, en las provincias, edificando y con\u00admoviendo profundamente a todos cuantos las rodeaban. La reina de Polonia, Mar\u00eda Gonzaga, fue siempre fiel a tan hermosa tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>Al principio, la Junta de Damas ten\u00eda lugar en San L\u00e1zaro; pero San Vicente, que sab\u00eda muy bien que la semilla fructifica en proporci\u00f3n a la extensi\u00f3n que ocupa, determin\u00f3 que sucesiva\u00admente se verificase en los distintos centros de Par\u00eds.<\/p>\n<p>No hab\u00eda en Paris una sola obra de beneficen\u00adcia en que las Damas de la Caridad no intervi\u00adniesen, o como sostenedoras, o como encargadas de su direcci\u00f3n, y en ocasiones de su reforma y fomento.<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad de que aqu\u00ed se hace menci\u00f3n no debe confundirse con la Obra de las Caridades. Difieren una y otra en la fecha de su origen, en su organizaci\u00f3n y en su objeto. La Junta o Asociaci\u00f3n de las Damas de la Caridad, fundada en 1634 con el inmediato- fin de socorrer a los enfermos del Hospital gene\u00adral de Par\u00eds, extendi\u00f3 bien pronto su influencia a otras muchas obras; lleg\u00f3 a contar trescientas socias, reclutadas en las clases m\u00e1s altas de la sociedad, y secund\u00f3 a San Vicente de Pa\u00fal en todas las grandes obras en que tan fecundos fue\u00adron los veinticinco a\u00f1os \u00faltimos de su vida. He aqu\u00ed su origen:<\/p>\n<p>La presidenta Goussault iba frecuentemente al Hospital, donde ten\u00eda una prima religiosa, y acompa\u00f1\u00e1ndola por las salas, ech\u00f3 de ver en la organizaci\u00f3n del establecimiento no pocos abusos que corregir y deficiencias que llenar.<\/p>\n<p>Nuestro Santo escuch\u00f3 atentamente las quejas de la piadosa dama y convino con ella en que eran muy justas, y mucho el bien que en dicho lugar se pod\u00eda llevar a cabo; \u00abpero la empresa -a\u00f1adi\u00f3\u2014es muy delicada. No quiera Dios, hija m\u00eda, que yo vaya a meter la hoz en mies ajena.<\/p>\n<p>La presidenta Goussault sigui\u00f3 repiti\u00e9ndole sus proposiciones y hostig\u00e1ndole con sus ruegos para que accediese a ellas; pero viendo que todas sus instancias eran in\u00fatiles, recurri\u00f3 al se\u00f1or arzo\u00adbispo de Par\u00eds, y obtuvo de \u00e9l (1634) una carta para Vicente, en que le aseguraba que ver\u00eda con gusto el que accediera a las s\u00faplicas de la cari\u00adtativa dama.<\/p>\n<p>Con esto ya no dud\u00f3 el Santo de que tal fuera la voluntad de Dios, \u00aby al punto y sin m\u00e1s deliberaciones invit\u00f3 para una junta a algunas mu\u00adjeres nobles y piadosas en casa de la propia se\u00ad\u00f1ora de Goussault\u00bb.<\/p>\n<p>Determin\u00f3se que en adelante las Damas de la Caridad ir\u00edan diariamente de cuatro en cuatro a visitar los pobres en el hospital. Pidieron a Vi\u00adcente que la hiciera un reglamento, y el Santo vino en ello, redact\u00e1ndose uno, lleno, como todos los suyos, de delicadeza. Llegadas al hospital, de\u00adb\u00edan presentarse a las Hermanas y rogarles coa humildad que, si no ten\u00edan inconveniente, <em>las <\/em>permitiesen ayudarlas en el servicio de los enfer\u00admos. Como era natural, lejos de oponerse a una petici\u00f3n hecha por personas de tan alta catego\u00adr\u00eda como las Goussault, las Lamoignon y las Gon\u00adzaga, se inclinaron ante ellas respetuosamente y tuvieron a grande honra el ofrecimiento que se les hac\u00eda.<\/p>\n<p>As\u00ed lograron introducirse en el hospital y acer\u00adcarse al lecho de los enfermos aquellas buenas damas, rompiendo con el formulismo detestable de ciertas pr\u00e1cticas rutinarias, sustituyendo la rutina irreflexiva del h\u00e1bito en la asistencia del paciente por los asiduos cuidados que su fe viva las inspiraba, e implantando, por \u00faltimo, en el establecimiento util\u00edsimas e importantes re\u00adformas.<\/p>\n<p>En un a\u00f1o solo, el primero de su entrada en el hospital, _hubo m\u00e1s de setecientas sesenta abju\u00adraciones, as\u00ed de turcos heridos o hechos cautivos en el mar, como de luteranos y calvinistas.<\/p>\n<p>En tanto que una secci\u00f3n, dirigida por la pre\u00adsidenta Goussault, se ocupaba de los enfermas del hospital, otra, organizada y presidida por la se\u00f1ora de Lamoignon, tom\u00f3 a su cargo el alivio y socorro de los presos, aun de los mismos galeotes, para los cuales un rico propietario, el se\u00f1or Cornuel, y la duquesa de Aiguillon, instituyeron una fundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Corr\u00edan tambi\u00e9n a cargo de dichas Damas la obra de las j\u00f3venes arrepentidas, de la se\u00f1ora Pollalion; el Hospicio de los ancianos; las j\u00f3ve\u00adnes de la Magdalena; y, sobre todo, los ni\u00f1os ex\u00adp\u00f3sitos. Ninguna otra ha ce\u00f1ido de m\u00e1s radiante corona de gloria la frente de San Vicente de Pa\u00fal; mas ninguna otra le cost\u00f3 tampoco m\u00e1s trabajos, abnegaci\u00f3n y sacrificios.<\/p>\n<p>Cierta tarde en que San Vicente de Pa\u00fal vol\u00adv\u00eda de Misi\u00f3n, hall\u00f3 bajo los muros de Pa\u00eds un mendigo ocupado en desfigurar los miembros de uno de estos ni\u00f1os, con al fin de emplearlo luego para excitar la compasi\u00f3n p\u00fablica. Transido de horror el Santo, arranc\u00f3le la v\u00edctima, la tom\u00f3 en sus brazos y se traslad\u00f3 con ella a la calle de Saint-Landry.<\/p>\n<p>Con objeto de recibir los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, alza- base all\u00ed una casa llamada <em>La <\/em>Cuna, pobre, falta de toda organizaci\u00f3n, sin otro servicio que el de una viuda y dos criadas, y en la que. seg\u00fan in\u00adformes de la polic\u00eda, entraban de trescientos a cuatrocientos ni\u00f1os por a\u00f1o. Hondamente con\u00admovido por lo que acababa de o\u00edr y de ver, reuni\u00f3 el Santo la Junta de las Damas y les comunic\u00f3 sus impresiones.<\/p>\n<p>Nombrase al momento una comisi\u00f3n para que fuese a visitar la casa de La Cuna, y las damas se hicieron cruces al ver los horrores que con aquellos ni\u00f1os se comet\u00edan.<\/p>\n<p>Trafic\u00e1base con ellos de una manera vergonzo\u00adsa: eran vendidos o abandonados al menor sin- toma de enfermedad, y, lo que no es dado escu\u00adchar a o\u00eddos cristianos sin estremecerse, la mayor parte mor\u00edan sin bautismo. San Vicente hubiera querido encargarse de todos a un tiempo. Mas \u00bfc\u00f3mo? Sac\u00e1ronse doce por suerte, que fueron cuidadosamente educados por las Damas de la Caridad, y esperando mejores tiempos, se esta\u00adbleci\u00f3 para con los dem\u00e1s una tierna y sol\u00edcita inspecci\u00f3n. Cuid\u00f3se de que fueran bautizados, de que no les faltase cosa alguna y ele llevar cuenta asidua de todos los ni\u00f1os para evitar que fue\u00adsen entregados a abominables especulaciones.<\/p>\n<p>San Vicente no estaba contento: cada d\u00eda le parec\u00eda m\u00e1s odiosa la pr\u00e1ctica de sacar por suerte doce ni\u00f1os entre los trescientos o cuatrocien\u00adtos que anualmente entraban como hemos di\u00adcho, en la casa de La Cuna. \u00bfPor qu\u00e9 no adoptar\u00adlos todos? \u00bfQue eran muchos? Es verdad; pero a\u00fan eran m\u00e1s los recursos de la misericordia di\u00advina. Corri\u00f3, pues, a la Junta de Damas y les habl\u00f3 con tan ardorosa y persuasiva elocuencia que aquellas se\u00f1oras, hondamente conmovidas, se resolvieron a adoptar de una vez todos los ni\u00ad\u00f1os. Era atreverse a m\u00e1s de lo que en realidad pod\u00edan hacer; as\u00ed es que, enternecido a su vez el Santo<sub>s<\/sub> determin\u00f3 echar mano a los \u00faltimos re\u00adcursos. Dirigi\u00f3se al rey, a la reina y a los m\u00e1s grandes se\u00f1ores, y obtuvo para la obra una renta anual de cuarenta mil francos, cifra soberbia, pero insuficiente.<\/p>\n<p>En tiempos normales se habr\u00eda logrado salir a flote; mas sobrevenidas al poco tiempo las cala\u00admidades de la Lorena, de la Cha7nna\u00f1a y de la Borgo\u00f1a, y los disturbios de la Fronda, que hi\u00adcieron zozobrar la mayor parte de las rentas, las Damas de la Caridad declararon, con l\u00e1grimas en los ojos, que unos gastos tan exorbitantes so\u00adbrepujaban sus fuerzas, y que se hac\u00eda preciso renunciar a la obra comenzada.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, gracias a los esfuerzos de Vicente y las nuevas donaciones de Luis XIV, la obra con\u00adtinu\u00f3, atraves\u00f3 felizmente el siglo XVIII penetr\u00f3 triunfante en el XIX y es hoy uno de los mayores t\u00edtulos de gloria de San Vicente de Pa\u00fal y de la Iglesia Cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>En tanto, las Caridades, de cuyo origen y des\u00adarrollo ya hicimos menci\u00f3n, segu\u00edan propag\u00e1ndose con admirable rapidez. No tardaron en lle\u00adgar a Par\u00eds, donde produjeron los mismos frutos que en otras partes. Con el tiempo, sin embargo, hab\u00edan ido introduci\u00e9ndose en ellas ciertos abu\u00adsos, y no siempre era observado el reglamento. Urg\u00eda poner remedio al mal, y para ello y para mantener vivo o reanimar en todas las socias el fuego de la caridad y la uni\u00f3n, comenz\u00f3 el Santo a enviar a visitarlas de cuando en cuando algunas de las damas m\u00e1s celosas de la Caridad. Una de las primeras y de las cale m\u00e1s constante\u00admente fueron encargadas de este ministerio; fue la se\u00f1orita Le Gras.<\/p>\n<p>Las se\u00f1oras de Pollalion, Fresne Viole hicie\u00adron tambi\u00e9n algunos viajes de esta \u00edndole.<\/p>\n<p>La presidenta Goussault se ofreci\u00f3 a visitar el Orleanate y el Anjou.<\/p>\n<p>A tan magn\u00edfica eflorescencia de caridad puso digno remate una imprevista cuanto admirable determinaci\u00f3n. Enterada la reina del bien eme hac\u00edan, as\u00ed en Par\u00eds como en otras partes, las Asociaciones de las Damas de la Caridad, quiso tambi\u00e9n formar una presidida por ella, y com\u00adpuesta \u00fanicamente por princesas y damas de la corte. En consecuencia, rog\u00f3 a San Vicente de Pa\u00fal que hiciera un reglamento especial para la nueva Asociaci\u00f3n. No se le puede leer sin admi\u00adraci\u00f3n, y sentimos no poder transcribirlo aqu\u00ed.<\/p>\n<p>Magn\u00edfico espect\u00e1culo de caridad, en que la m\u00e1s alta nobleza de Francia y la reina misma aparecen a los pies de los pobres, y en que las grandes se\u00f1oras de Par\u00eds y de las provincias po\u00adnen su influencia, su coraz\u00f3n, su fortuna y sus personas al servicio de los enfermos, de los ni\u00f1os exp\u00f3sitos, de los presos y de los forzados, conso\u00adl\u00e1ndolos en sus dolores, curando sus llagas y, en una palabra, tomando sobre s\u00ed con un fervor extraordinario aquel ministerio de la caridad tan encarecido por nuestro Se\u00f1or y a la saz\u00f3n un poco descuidado en el mundo.<\/p>\n<h3><strong>Las Hijas de la Caridad (1633-1642).<\/strong><\/h3>\n<p>Pecas Congregaciones hay en los tiempos mo\u00addernos que hayan hecho m\u00e1s honor a la Iglesia Cat\u00f3lica y que le hayan merecido m\u00e1s simpat\u00edas que la instituci\u00f3n de las Hijas de la Caridad. Y, sin embargo, ninguna ha tenido un porvenir m\u00e1s oscuro que ella, aun para los mismos funda\u00addores.<\/p>\n<p>En un principio, todo estaba reducido a unas cuantas j\u00f3venes aldeanas de baja cuna, sin le\u00adtras ni educaci\u00f3n especial de ninguna clase, to\u00admadas como auxiliares o suplentes de las Damas de la Caridad. Ya veremos el tacto exquisito y la abnegaci\u00f3n con que San Vicente de Pa\u00fal va a hacer de ellas aquellas extraordinarias mujeres que tan gran papel hab\u00edan de hacer en la honda crisis de los tiempos modernos, y que en una armon\u00eda maravillosa hab\u00edan de unir la pureza de la virgen con la ternura y la solicitud de la madre.<\/p>\n<p>Mientras las Cofrad\u00edas de la Caridad no reba\u00adsaron los limites de las provincias, nada dejaron que desear en su funcionamiento, encomendado a mujeres pertenecientes, por regla general, a la clase media, y de una abnegaci\u00f3n a toda prueba. Mas no sucedi\u00f3 as\u00ed en Par\u00eds, donde las damas no siempre pod\u00edan desempe\u00f1ar convenientemente sus caritativos cuidados para con los pobres. La experiencia mostr\u00f3 bien pronto que la obra nece\u00adsitaba de alg\u00fan complemento.<\/p>\n<p>Algunas de las socias eran demasiado grandes se\u00f1oras para someterse a visitar peri\u00f3dicamente los pobres y rebajarse a cumplir ciertos bajos ofi\u00adcies que consigo llevaba la visita. Enviaban a sus criadas para suplirlas; mas \u00bfqu\u00e9 son, para el caso, semejantes sustituciones? Otras se\u00f1oras eran cohibidas por sus maridos, quienes en tiem\u00adpo de la peste llegaron hasta prohibirlas salir de casa.<\/p>\n<p>Vicente comprendi\u00f3 que la obra no seguir\u00eda adelante, que flaquear\u00eda por uno o por otro lado si no juntaba a las Damas de la Caridad algunas j\u00f3venes virtuosas, de humilde condici\u00f3n para que no las hiciesen sombra, pero capaces de acudir en su ayuda y aun de sustituirlas siempre qu\u00e9 fuera menester.<\/p>\n<p>Escogi\u00f3, pues, algunas de esas j\u00f3venes y las puso bajo las \u00f3rdenes de las Damas de la Caridad. Las primeras fueron diseminadas en las parro\u00adquias de Par\u00eds.<\/p>\n<p>Aloj\u00e1banse unas en las casas de las Damas de la Caridad; las otras, en conventos; y transcu\u00adrrida la semana en enterarse de los pobres y en\u00adfermos, en darlos a conocer a las Damas y en cuidarlos, se reun\u00edan el domingo en San L\u00e1zaro, en una conferencia que ten\u00eda por objeto exhor\u00adtarlas al cumplimiento de sus deberes. Al prin\u00adcipio no se las llamaba por otro nombre que por el de pila, como se hac\u00eda con las criadas.<\/p>\n<p>Poco a poco fue, sin embargo, abri\u00e9ndose ca\u00admino en la correspondencia de nuestro Santo la costumbre de juntar al nombre de pila el titulo de Hermana.<\/p>\n<p>Muchas de estas buenas j\u00f3venes dejaban bas\u00adtante que desear en formas sociales. Otras ado\u00adlec\u00edan de ciertos modales bruscos y violentos, que la dulzura de Jesucristo no hab\u00eda logrado extir\u00adpar en ellas. Mas aunque algunas fuesen bastas y toscas como la esmeralda acabada de sacar del cuarzo, que no consigue su brillo y hermosura sino bajo el cincel del joyero, en cambio otras eran de lo m\u00e1s irreprochable que se puede ima\u00adginar.<\/p>\n<p>Sin embargo, aisladas unas de otras, disemina das aqu\u00ed y all\u00e1 en las diversas parroquias de Paris y faltas de toda unidad y conexi\u00f3n, no ha\u00adbla casi nadie que, en el caso de no cumplir una joven con el cargo en que se le hab\u00eda puesto, pudiera corregirla con la autoridad competente, y, si fuese preciso, mudarla de residencia. Seme\u00adjante estado de cosas era insostenible. San Vi\u00adcente resolvi\u00f3, en consecuencia, fundar una es\u00adpecie de noviciado en que aquellas j\u00f3venes se dispusiesen a cumplir las delicadas funciones de su vocaci\u00f3n. Para ello eran menester dos elemen\u00adtos: una casa y una directora.<\/p>\n<p>La casa fu\u00e9 f\u00e1cil de hallar. En cuanto a la directora, hac\u00eda ya mucho que San Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda puesto los ojos en la se\u00f1ora Le Gras, de quien nuestros lectores tienen ya noticia.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Le Gras no pertenec\u00eda a la nobleza propiamente dicha.<\/p>\n<p>Descend\u00eda, de una de esas poderosas familias de la clase media que, a fuerza de abnegaci\u00f3n y de sacrificios por la patria, se hab\u00edan acercado a la nobleza de abolengo, disponi\u00e9ndose a entrar en sus filas y aun a absorberla. Por l\u00ednea pater\u00adna, era originaria de los Marillac, antigua y muy considerada familia de la Alta Auvernia, que acababa de proporcionar a Francia un mariscal y un guardasellos en las personas de Luis y de Miguel de Marillac.<\/p>\n<p>En todo asunto, en toda empresa, pon\u00eda la se\u00ad\u00f1ora Le Gras todo el ardor de su alma, natural\u00admente impresionable. La menor apariencia de bien bastaba para inflamar su coraz\u00f3n y para despertar en ella un celo que. sin la prudencia de su director, habr\u00eda acabado pronto con su salud. San Vicente de Pa\u00fal no la dejaba nunca de la mano. Incesantemente le predicaba la paz y el abandono en las manos de nuestro Se\u00f1or. A un alma tan ardiente correspond\u00eda en la se\u00ad\u00f1ora Le Gras un organismo todo sensibilidad y delicadeza.<\/p>\n<p>De ordinario, estos apasionamientos del alma se resienten de precipitaci\u00f3n y de falta de pru\u00addencia. No as\u00ed en la se\u00f1ora Le Gras. Todo lo que ten\u00eda su esp\u00edritu de ardiente e impetuoso, lo te\u00adnia de recto. Su cualidad predominante era la de una invencible fortaleza. Puede decirse que no tenia de mujer otra cosa que el coraz\u00f3n. Sus resoluciones eran tan prontas como acertadas.<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal conoc\u00eda el tesoro que Dios le hab\u00eda encomendado en Luisa de Marillac, y le cultivaba, esmeradamente. Aconsej\u00e1base de ella en todos los negocios humilde y respetuosamen\u00adte, sin descubrir en ello el menor asomo de supe\u00adrioridad ni descender a familiaridades excesivas: modelo eterno e insuperable de la corresponden\u00adcia de un director para con sus penitentes.<\/p>\n<p>San Vicente se resolvi\u00f3 a no dar m\u00e1s treguas al asunto. Examin\u00f3 varias casas de alquiler y arrend\u00f3 una muy peque\u00f1a en uno de los barrios m\u00e1s pobres de Paris. A\u00fan se conserva hoy como recuerdo vivo de la cuna de las Hijas de la Ca\u00adridad.<\/p>\n<p>La se\u00f1ora Le Gras tom\u00f3 posesi\u00f3n de ella con cuatro o cinco j\u00f3venes, cuidadosamente escogidas por San Vicente, el 29 de noviembre de 1635.<\/p>\n<p>No hab\u00edan transcurrido cuatro meses, cuando ya aquella se\u00f1ora pidi\u00f3 permiso al Santo para consagrarse con voto irrevocable al perfecciona\u00admiento y madurez de una obra tan meritoria. Di\u00f3selo San Vicente, y ella realiz\u00f3 sus deseos el 25 de marzo de 1634, d\u00eda eternamente c\u00e9lebre en la Congregaci\u00f3n de las Hijas ele la Caridad, y en que todas ellas renuevan anualmente sus votos.<\/p>\n<p>Preparada la casa y aument\u00e1ndose de continuo el n\u00famero de las j\u00f3venes que deseaban ingresar en el naciente instituto, juzg\u00f3 San Vicente que era llegada la hora de ocuparse de un modo m\u00e1s serio y regular en la educaci\u00f3n religiosa de las mismas. A este fin las visitaba una vez por semana, acompa\u00f1ado del se\u00f1or Portail o, de otro cualquiera sacerdote en defecto de \u00e9ste, para hablarles de aquellas virtudes que m\u00e1s peculiares deb\u00edan ser a la Hija de la Caridad. Al empezar la conferencia se dec\u00eda el <em>Veni, Sancte Spirt\u00ad<\/em><em>tus. <\/em>Luego recordaba el Santo la materia de que se hab\u00eda de hablar, y sobre la cual, advertidas de antemano por un billetito, hab\u00edan hecho aquel d\u00eda la meditaci\u00f3n, y comenzaba a preguntarles: \u00abVos, Hermana m\u00eda, que est\u00e1is ah\u00ed la primera, \u00bfqu\u00e9 motivos os parece que tenemos para prac\u00adticar esta o aquella virtud?\u00bb Y luego que la Her\u00admana hab\u00eda acabado de hablar: \u00ab\u00bfY vos, Her\u00admana m\u00eda, que est\u00e1is ah\u00ed abajo, al \u00faltimo, cer\u00adca de la ventana? \u00bfY vos?\u00bb, etc., etc.<\/p>\n<p>El Santo volv\u00eda entonces sobre lo que se hab\u00eda dicho; hac\u00eda notar lo m\u00e1s importante; penetra\u00adba con su consideraci\u00f3n hasta el fondo del asun\u00adto, desenvolvi\u00e9ndole y explic\u00e1ndole con toda sen\u00adcillez, y conclu\u00eda por algunas consideraciones y resoluciones pr\u00e1cticas.<\/p>\n<p>Una de las materias de que m\u00e1s gustaba tratar era el origen oscuro, pobre, y, por lo mismo, ma\u00adravilloso, de la Congregaci\u00f3n. \u00bfQui\u00e9n la hab\u00eda fundado? \u00bfEl? \u00a1Oh! De ning\u00fan modo: ni \u00e9l, ni el se\u00f1or Portail, ni la se\u00f1ora Le Gras, ni nadie hab\u00eda pensado siquiera en ello. S\u00f3lo Dios era su autor\u00bb.<\/p>\n<p>Para conservar a sus Hijas en la humildad so\u00adl\u00eda recordarles frecuentemente la oscuridad de su linaje. \u00bfQu\u00e9 eran ellas sino unas pobres al\u00addeanas, unas humildes labriegas? \u00abNo olvid\u00e9is, hermanas m\u00edas, que la mayor parte de vosotras sois unas j\u00f3venes pobres y de baja cuna, como yo, que en mi juventud estuve guardando un reba\u00f1o.\u00bb<\/p>\n<p>Y en otra ocasi\u00f3n: \u00abEstad seguras que desde el momento que repudiarais vuestro modo de vivir, tosco y sencillo, abandonarais vuestros pobres y despreciables vestidos, vuestro especial tocado y esas otras pr\u00e1cticas que os mantienen en la humildad, comenzar\u00edais a decaer en la gracia de D. y despu\u00e9s en la estima p\u00fablica que hasta ahora se ha hecho de vosotras precisamente por la humildad y virtud que en vuestros modales se retrata. Esta es la raz\u00f3n, no lo dud\u00e9is, por qu\u00e9 las Damas de la Caridad hacen tanto aprecio de vosotras y os aman y os respetan, y por lo que se os pide de tantas partes\u00bb.<\/p>\n<p>Otro punto que el Santo sol\u00eda tocar en muchas conferencias era el servicio de los pobres, en cuya ponderaci\u00f3n era verdaderamente ingenioso. \u00ab\u00a1Oh, qu\u00e9 t\u00edtulo, Dios m\u00edo, qu\u00e9 hermoso t\u00edtulo!\u2014de\u00adc\u00eda, \u00a1qu\u00e9 envidiable ministerio! \u00a1Oh, Hijas ra\u00edas! \u00bfQu\u00e9 maravillas hab\u00e9is hecho a los ojos de Dios para merecer el glorioso dictado de sir\u00advientas de los pobres? \u00a1Oh, que esto viene a ser lo mismo que sirvientas del Hijo de Dios, ya que II reputa por hecho a S\u00ed mismo cuanto se hace en favor de sus miembros! Jesucristo, por otra parte, no hizo tampoco m\u00e1s que servir a los pobres.<\/p>\n<p>No recuerdo si os he dicho que el t\u00edtulo m\u00e1s bello y m\u00e1s santo que usa el Sumo Pont\u00edfice en los documentos oficiales de importancia es el de Siervo de los siervos de Dios. As\u00ed que su firma es: \u00abClemente o Urbano, siervo de los siervos de Dios.\u00bb Y la vuestra, Hijas m\u00edas: Sirvientas de los pobres enfermos, que son los m\u00e1s queridos de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Mas no era bastante que las Hijas de la Ca\u00adridad se entregasen incondicionalmente, hasta la abnegaci\u00f3n y el sacrificio, al cuidado de los po\u00adbres: quer\u00eda tambi\u00e9n el Santo que fuesen inteli\u00adgentes, activas, obedientes a los m\u00e9dicos y pun\u00adtuales en cumplir sus \u00f3rdenes respecto del tiem\u00adpo, de la hora y de la calidad de las medicinas exactas y ordenadas en sus cuentas; dignas, en fin, de servir de modelo a cuantas en adelante se consagrasen a tan santo ministerio.<\/p>\n<p>Bien se deja entender que la caridad de San Vicente de Pa\u00fal para con los pobres no habr\u00eda de concretarse al alivio del cuerpo, sino que mirar\u00eda principalmente a las necesidades del alma.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPens\u00e1is, dec\u00eda a sus Hijas, que Dios os ha escogido \u00fanicamente para llevar ciertas viandas y medicinas a los enfermos? \u00a1Oh, no! Espera adem\u00e1s de vosotras que proveer\u00e9is a sus necesi\u00addades espirituales, que alimentar\u00e9is sus almas con el man\u00e1 espiritual y que har\u00e9is por comu\u00adnicarles el esp\u00edritu de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre todo, a la hora de la muerte es cuando deb\u00edan redoblar su celo.<\/p>\n<p>Tomad con empe\u00f1o la instrucci\u00f3n de estas pobres gentes; ense\u00f1adles a bien morir. \u00a1Qu\u00e9 consuelo, mis queridas Hilas, el de ayudar a es\u00adtas buenas gentes a conseguir el Cielo! Si, vos\u00adotras les conducir\u00e9is al Cielo, ense\u00f1\u00e1ndoles el camino de servir a Dios. \u00a1Ah, Hermanas m\u00edas, que si sois fieles a la gracia, har\u00e9is grandes maravillas!\u00bb<\/p>\n<p>A fin de que nada les faltase en el cumpli\u00admiento de tan importante misi\u00f3n, quer\u00eda. San Vicente que estuviesen impuestas en todos aque\u00adllos conocimientos de que eran capaces, sobre todo en leer, escribir y contar.<\/p>\n<p><sup>&#8211;<\/sup>Al mismo tiempo que se ocupaba San Vicente en formar a sus Hijas para la visita y el cuida\u00addo de los pobres, trabajaba por formarlas y fun\u00addamentarlas en aquellas virtudes de mansedum\u00adbre, de uni\u00f3n rec\u00edproca, de mutuo y cordial res\u00adpeto, de humildad y de modestia, que son, a la vez, base indestructible y hermosura perenne de la vida religiosa. Quer\u00eda, adem\u00e1s, que entre ellas, en el interior de la casa, resplandeciese una mo\u00addestia angelical.<\/p>\n<p>Mas esta modestia era poca cosa a los ojos de Vicente en comparaci\u00f3n del respeto cordial que unas a otras se deb\u00edan tener. Respeto cordial, es decir, nacido del coraz\u00f3n e hijo, e la vez, de la ve\u00adneraci\u00f3n y del cari\u00f1o.<\/p>\n<p>Bien se echa de ver que San Vicente de Pa\u00fal, que tan modestas quer\u00eda a sus Hijas en el inte\u00adrior de la casa y en sus mutuas relaciones se preocupar\u00eda mucho m\u00e1s de la modestia que ha\u00adb\u00edan de guardar en el trato con los externos y en medio del mundo.<\/p>\n<p>Una pureza amenes] debla completar el re\u00adtrato de la Hija de la Caridad colocada por la Iglesia a la cabecera de los moribundos debe se\u00admejar en todo a una medre velando junto al le\u00adcho de su hijo enfermo. M\u00e1s para que en tales ocasiones su castidad no corra peligro de ning\u00fan g\u00e9nero, menester es que se habit\u00fae en todos los instantes a llevar una vida pura e inmaculada.<\/p>\n<p>V\u00e9ase, pues, qu\u00e9 clase de virtudes exig\u00eda San Vicente a sus Hijas, virtudes heroicas y sublimes, tales cuales se necesitaban para cumplir les de\u00adberes de una vocaci\u00f3n tan santa. Pero ninguna de estas virtudes ser\u00eda duradera si no estaban fundamentadas sobre la piedra inquebrantable del amor de Dios. De aqu\u00ed que el Santo insistie\u00adse tan frecuentemente sobre el particular. \u00a1Y con qu\u00e9 br\u00edo, gracia y elocuencia!<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s, San Vicente gustaba poco de<sup>&#8211;<\/sup> exa\u00adgeraciones y de cerrados exclusivismos. Quer\u00eda a sus Hijas abrasadas siempre en el amor de Dios, pero libres, desprendidas de todo, prontas siem\u00adpre a dejar los ejercicios mismos de piedad, la oraci\u00f3n y la comuni\u00f3n por el cuidado de los po\u00adbres.<\/p>\n<p>Frecuentemente se quedaba el Santo como ab\u00adsorto en medio de sus conferencias. Cortaba su discurso, y repet\u00eda dos o tres veces la \u00faltima pa\u00adlabra de la frase precedente, como si no supiese continuar. Otras veces juntaba las manos y de\u00adc\u00eda: \u00ab\u00a1Dios m\u00edo, Dios m\u00edo!\u00bb O tambi\u00e9n: \u00ab\u00a1Ah, mi Salvador, mi amable Salvador!\u00bb. Las Hermanas entonces conten\u00edan su respiraci\u00f3n y sal\u00edan hon damente conmovidas de la conferencia. A trav\u00e9s del Fundador y del Padre, acababan de ver al Santo.<\/p>\n<p>La conferencia sol\u00eda acabar con la bendici\u00f3n que San Vicente daba a sus Hijas.<\/p>\n<h3><strong>Las Hijas de la Caridad (continuaci\u00f3n).\u2014San Vicente de Pa\u00fal aplica los hombres del mundo al servicio de los pobres (1633-1642).<\/strong><\/h3>\n<p>Al mismo tiempo que San Vicente de Pa\u00fal se esforzaba por inspirar a sus Hijas el esp\u00edritu de su vocaci\u00f3n, comenzaba tambi\u00e9n a revelarlas, aunque discretamente, las bases sobre que su Instituto hab\u00eda de descansar. Esta constituci\u00f3n ten\u00eda no poco de arriesgada. Bien es verdad que si en un principio dicha constituci\u00f3n fue la ex\u00adtra\u00f1eza del mundo, despu\u00e9s vino a ser su admi\u00adraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta entonces, y por muchos siglos, cuando una joven quer\u00eda consagrarse a Dios, se encerra\u00adba en un convento amurallado y defendido por todas partes, circunstancia que en una sociedad tan discorde y revuelta como la de la Edad Me\u00addia, las serv\u00eda hasta de resguardo material; y pa\u00adsado el tiempo de la probaci\u00f3n, hac\u00eda sus votos solemnes, votos que, reconocidos por el Estado, la quitaban toda facultad de casarse, de testar y de heredar, impidi\u00e9ndola de este modo volver al mundo y protegi\u00e9ndola contra su natural ver\u00adsatilidad o inconstancia. La Iglesia hab\u00eda acep\u00adtado con reconocimiento estas medidas del Es\u00adtado en pro de la paz y del honor de la vida re\u00adligiosa, y, apoder\u00e1ndose de ellas, las hab\u00eda trans\u00adfigurado. Hizo aquellos recintos, venerables como un santuario y dulces como un hogar; aquellas rejas eran, si, las de una prisi\u00f3n, pero de una prisi\u00f3n en que el amor de Dios encerraba y re\u00adten\u00eda cautivas a las almas. As\u00ed, que el supremo ideal de la mujer en el Cristianismo era el de la virgen consagrada a Dios, hostia voluntaria que se ofrece por los pecados de los hombres.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o, pues, que apenas establecidas en congregaci\u00f3n las primeras Hijas de la Cari\u00addad, se les pusiera delante como una tentaci\u00f3n la sublime pr\u00e1ctica de los votos religiosos.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 no hacer votos? San Vicente o\u00eda y se hacia el desentendido. Porque \u00bfqu\u00e9 votos hab\u00edan de hacer, los solemnes? Mas, seg\u00fan los c\u00e1nones de la Iglesia y las leyes del Estado, los votos solemnes llevaban consigo la clausura. Y enton\u00adces, \u00bfa qu\u00e9 quedaba reducido el servicio de los pobres? \u00bfVotos simples? Mas si \u00e9stos hab\u00edan de ser perpetuos, \u00a1qu\u00e9 de inconvenientes no pod\u00edan traer! \u00bfC\u00f3mo aventurarse a mandar a las buhar\u00addillas de los pobres unas doncellas ligadas por votos perpetuos, no protegidas por el poder ci\u00advil y en libertad absoluta para abandonar su es\u00adtado y casarse, con esc\u00e1ndalo del pueblo y oca\u00adsi\u00f3n de mil tentaciones para las mismas intere\u00adsadas? Estas eran las razones que el cardenal de Marquemont, arzobispo de Lyon, hab\u00eda aducido contra un proyecto semejante de San Francisco de Sales, y que obligaron a \u00e9ste a modificar tan radicalmente los planes de la Visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al leer las conferencias y las cartas de San Vicente, se ve que jam\u00e1s pierde de vista a San Francisco de Sales. As\u00ed que toma las precaucio\u00adnes m\u00e1s minuciosas para que no le pase a \u00e9l lo que al fundador de la Visitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Hijas m\u00edas\u2014les dec\u00eda en una ocasi\u00f3n\u2014, vos\u00adotras no sois religiosas; y si alg\u00fan esp\u00edritu tur\u00adbulento saliese dici\u00e9ndoos que era menester serlo, que el estado de la religi\u00f3n es m\u00e1s santo, etc., et\u00adc\u00e9tera, \u00a1ah!, vuestra asociaci\u00f3n estar\u00eda perdida. Quien dice religiosas, dice claustro, y las Hijas de la Caridad no han nacido para vivir entre cuatro paredes.<\/p>\n<p>Para poner m\u00e1s de relieve esta su resoluci\u00f3n, prohibi\u00f3 dar el nombre de conventos a las casas de sus Hijas; dispuso que \u00e9stas no tuviesen oratorios. ni capellanes, ni culto p\u00fablico, cosas todas que inducen al aislamiento del claustro.<\/p>\n<p>\u2014Ning\u00fan otro claustro-ales dec\u00eda\u2014, que la casa de los enfermos; ninguna otra capilla, que iglesia de la parroquia.<\/p>\n<p>El traje no deb\u00eda ser otro tampoco que el se\u00adglar.<\/p>\n<p>Y m\u00e1s tarde, en la aprobaci\u00f3n de las reglas, se hizo constar \u00abque las Hermanas llamadas de la Caridad hab\u00edan determinado, por inspiraci\u00f3n di\u00advina, vivir juntas en com\u00fan, <em>sin abandonar, no obstante, el traje seglar\u00bb.<\/em><\/p>\n<p>Algunos hubieran deseado que aquellas bue\u00adnas j\u00f3venes, destinadas a andar de una parte a otra, y a permanecer junto al lecho de los en\u00adfermos, llevasen, al menos, un velo con que cubrirse el rosto: el Santo les di\u00f3 aquella respuesta de tan adorable y santo desenfado: \u00abLlevar\u00e1n por velo su modestia\u00bb.<\/p>\n<p>\u00daltimamente, como sello de su obra, no s\u00f3lo prescindi\u00f3 el Santo de los votos solemnes, que entra\u00f1an la obligaci\u00f3n de una absoluta clausura, sino aun de los votos simples perpetuos; y, apo\u00adyado en la bondad de sus Hijas, se content\u00f3 con imponerles los votos simples anuales.<\/p>\n<p>San Vicente de Pa\u00fal resumi\u00f3 los caracteres y distintivos de esta nueva y original asociaci\u00f3n religiosa en aquellas c\u00e9lebres palabras: \u00abLas Hi\u00adjas de la Caridad tendr\u00e1n por monasterios las casas de los enfermos, por celda un cuarto de al\u00adquiler, por capilla la iglesia de la parroquia, por claustro las calles de la ciudad o las salas de los hospitales, por clausura la obediencia, por rejas el temor de Dios, y por velo la santa mo\u00addestia\u00bb.<\/p>\n<p>En tan feliz, aunque arriesgada tentativa ha\u00adb\u00eda, sin embargo, un peligro: el de debilitar la vida religiosa, despoj\u00e1ndola en parte de aquellas ataduras que, lejos de abatirla, s\u00f3lo sirven para comunicarle m\u00e1s energ\u00eda e impulso.<\/p>\n<p>No dej\u00f3 de preocupar esta idea a San Vicente de Pa\u00fal, y una buena parte de sus conferencias a las Hijas de la Caridad tienden a descubrirles este peligro y a indicarles los medios de neu\u00adtralizarle. \u00abVosotras, les dec\u00eda en cierta ocasi\u00f3n, no sois religiosas, ni pod\u00e9is serlo, a causa de vuestros deberes para con los pobres; mas est\u00e1is obligadas a sobrepujar en santidad a las mis\u00admas religiosas. \u00bfPor qu\u00e9? Pues porque est\u00e1is ex\u00adpuestas a m\u00e1s ocasiones, porque no ten\u00e9is tan\u00adtos medios para alcanzar la perfecci\u00f3n, porque si no sois santas, est\u00e1is inevitablemente perdi\u00addas,\u00bb Y en otra conferencia: \u00abVosotras carec\u00e9is de rejas que os preserven de los peligros del mundo; pero en vuestro poder est\u00e1 cercaros de unas rejas interiores que os protejan m\u00e1s eficaz\u00admente que todos los enrejados juntos. Meditad bien aquellas palabras de vuestras reglas: \u00abTen\u00addr\u00e1n por clausura la obediencia\u00bb.<\/p>\n<p>Otras veces les dec\u00eda: \u00abLos seglares, de cual\u00adquiera condici\u00f3n que sean, pueden entrar en vuestras casas, y as\u00ed es menester para bien de los pobres; mas s\u00f3lo en las salas y locutorios, jam\u00e1s en vuestras habitaciones particulares. El cuarto de una Hija de la Caridad debe ser tan sagrado como la celda de una Carmelita; ni se\u00ad\u00f1ores, ni grandes, ni sacerdotes, ni siquiera vues\u00adtros confesores, deben entrar en ellos. A m\u00ed mis\u00admo, a\u00f1ad\u00eda, y eso que ya soy tan viejo, se me deber\u00eda cerrar sin miramiento ninguno la puer\u00adta si pretendiese atropellar semejante dispo\u00adsici\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Con tan sabias y firmes precauciones es como pudo el Santo dar estabilidad a una nueva forma de vida religiosa sin entorpecer la antigua.<\/p>\n<p>Aunque iban ya transcurridos nueve a\u00f1os des\u00adde la instituci\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda, sin embargo ninguna Hermana, fuera de la se\u00f1ora Le Gras, habla sido admitida por San Vicente a la profesi\u00f3n religiosa, siquiera \u00e9sta se concretase al t\u00e9r\u00admino de un a\u00f1o. Prudente en todas sus cosas y poco amigo de precipitaciones\u00bb, crey\u00f3, por fin, llegada la hora de dar este paso y escogi\u00f3 a cuatro para que hicieran sus santos votos el 25 de marzo de 1642.<\/p>\n<p>He aqu\u00ed ya dos poderosas asociaciones puestas per San Vicente de Pa\u00fal al servicio de los pobres y de los afligidos: las se\u00f1oras del mundo y las Hijas de la Caridad. Nuestro Santo trataba de organizar una tercera, m\u00e1s dif\u00edcil, pero no menos sublime: la de los caballeros.<\/p>\n<p>Los primeros ensayos que sobre el particular hizo Vicente datan de la \u00e9poca en que reg\u00eda el curato de Chatillon-les-Dombes. El pensamiento del Santo en la materia es el siguiente:<\/p>\n<p>La Asociaci\u00f3n de la Caridad de caballeros es una asociaci\u00f3n cristiana que debe tomar por pa\u00adtrono a Jesucristo, padre de los pobres. Estar\u00e1 presidida por el p\u00e1rroco o por el que haga sus veces, sin cuya anuencia no se podr\u00e1 hacer cosa alguna, ni en la junta de las damas, ni en la asamblea de los caballeros. Todo cristiano pue\u00adde asociarse a ella, mas su n\u00facleo estar\u00e1 forma\u00addo por treinta socios, que, con el nombre de sir\u00advientes de los pobres, ser\u00e1n escogidos entre los m\u00e1s fervorosos, sirviendo, dicen los estatutos, \u00abcomo de columnas y base del cuerpo de la Aso\u00adciaci\u00f3n. Estos treinta miembros elegir\u00e1n tres funcionarios: el presidente, llamado unas veces prior y otras comendador, el tesorero y el visi\u00adtador.<\/p>\n<p>El fin de la Asociaci\u00f3n es realizar aquellas pa\u00adlabras del <em>Deuteronomio: <\/em>\u00abQue no haya entre vosotros ning\u00fan pobre\u00bb. Efectivamente, en un pueblo bien organizado, en una ciudad bien regi\u00adda, no debe, no puede haber pordioseros.<\/p>\n<p>Recordaremos el encargo expl\u00edcito del Santo de atender a las almas con preferencia a los cuerpos. Cuidar\u00e1n, dice, de que los ni\u00f1os vayan a la escuela, aprendan el Catecismo y comulguen, y de que las personas mayores se instruyan en su religi\u00f3n y reciban los Sacramentos. Con aquellos que tuviesen la desgracia de <em>ser here<\/em>jes, no perdonar\u00e1n medios de atraerles a la verdad\u00bb.<\/p>\n<p>Tales son los rasgos generales de la original\u00ed\u00adsima Asociaci\u00f3n de Caridad, compuesta de caba\u00adlleros y destinada al servicio de los pobres. Res\u00adpond\u00eda tan perfectamente a las necesidades del momento, que no tard\u00f3 mucho en arraigar y ex\u00adtenderse por todas partes.<\/p>\n<p>El \u00e9xito fue mayor que en parte alguna en Pa\u00adr\u00eds, donde bien se echa de ver que hab\u00eda de or\u00adganizarlas el Santo, como lo hizo al establecerse definitivamente en San L\u00e1zaro. \u00bfC\u00f3mo desapro\u00advechar la oportunidad que para obra tan san\u00adta le ofrec\u00eda aquella multitud de grandes se\u00f1o\u00adres y de personajes eminentes que viv\u00edan en la capital?<\/p>\n<p>El primero de estos ilustres personajes a quien ocup\u00f3 el Santo en el servicio de los pobres fue el bar\u00f3n de Renty, uno de los m\u00e1s fervorosos cris\u00adtianos de aquel siglo y de todos los siglos.<\/p>\n<p>A<sup>&#8211;<\/sup>continuaci\u00f3n del se\u00f1or de Renty pongamos a su amigo Enrique Miguel Buche, simple zapa\u00adtero, pero de grandes alcances, y al comendador de Sillery, quien, tocado de Dios, se entreg\u00f3, bajo la direcci\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal, al servicio de los pobres, despu\u00e9s de haber sido embajador en Espa\u00f1a e Italia y comendador de la Orden de Malta.<\/p>\n<p>Entre los caballeros reclutados por San Vicente de Pa\u00fal en las filas de la caridad, merecen espe\u00adcial menci\u00f3n: los dos Marillac, t\u00edos de la se\u00f1ora Le Gras, gran canciller el uno y mariscal de Fran\u00adcia el otro, y cuyas tr\u00e1gicas aventuras tanto hi\u00adcieron resplandecer su virtud; el duque de <em>Lian\u00ad<\/em>cour; el marqu\u00e9s de Fenel\u00f3n, a quien el se\u00f1or de Renty hab\u00eda tomado por su auxiliar, como \u00e9l a su vez lo era de San Vicente; Sublet de Noyers, secretario de Estado, hombre de oraci\u00f3n, con quien Luis XIII sol\u00eda rezar el oficio divino y del- cargar su pecho, quej\u00e1ndose secretamente de la tiran\u00eda de Richelieu; Dufour, gentilhombre del duque de Orle\u00e1ns, y otros muchos.<\/p>\n<p>A semejanza de Par\u00eds, en las grandes ciudades de provincia iban form\u00e1ndose tambi\u00e9n asocia\u00adciones de hombres destinados al servicio de las clases pobres.<\/p>\n<p>No contento el Santo con que el ejemplo dado por Paris tuviese seguidores en una multitud de ciudades de provincia, quiso que los se\u00f1ores le imitasen en el interior de sus tierras, en sus cas\u00adtillos, a la vista y en medio de aquellos de quie\u00adnes se dec\u00edan amos y se\u00f1ores. Los acontecimientos pol\u00edticos a\u00f1ad\u00edan a las or\u00addinarias miserias otras mayores y m\u00e1s dignas de compasi\u00f3n. Grande fue la que experiment\u00f3 Vi\u00adcente al saber que, despojados muchos nobles loreneses de sus fortunas con motivo de la gue\u00adrra, y echados de su pa\u00eds, viv\u00edan en las buhar\u00addillas de la capital, ocultando su desnudez y su\u00adfriendo tan extremada pobreza, que muchos se ca\u00edan materialmente muertos de hambre. A pro\u00adpuesta de Vicente fueron visitados y socorridos durante largos a\u00f1os, as\u00ed como tambi\u00e9n multitud de religiosos, sacerdotes y se\u00f1ores que las tur\u00adbulencias politico-religiosos de Inglaterra, de Es\u00adcocia y de Irlanda, que con el tiempo hab\u00edan de arrastrar a Carlos I al cadalso, llevaban por entonces a Par\u00eds.<\/p>\n<p>Aunque la Junta se compon\u00eda de se\u00f1ores aco\u00admodados y ricos, no obstante hab\u00eda ocasiones y muchas, en que los fondos escaseaban. Felizmen\u00adte, la caridad de nuestro Santo no se agotaba jam\u00e1s: all\u00ed estaba \u00e9l siempre para suplir cual\u00adquier descubierto. \u00abEl se\u00f1or Vicente, escribe uno de los se\u00f1ores de la Junta, era el primero en abrir la mano para toda obra de beneficencia, de tal suerte, que cuando en la colecta hab\u00eda alg\u00fan d\u00e9ficit, \u00e9l era quien le cubr\u00eda, priv\u00e1ndo\u00adse hasta de las cosas m\u00e1s indispensables para llevar a cabo las obras comenzadas. Faltando en cierta ocasi\u00f3n trescientas libras para comple\u00adtar una suma de importancia, afront\u00f3las el San\u00adto inmediatamente, sabi\u00e9ndose despu\u00e9s que las<\/p>\n<p>recibido de una persona para comprar un caballo, pues el que ten\u00eda estaba tan flaco y era tan viejo, que varias veces hab\u00eda dado ya en tie\u00adrra con el Santo. Al mismo tiempo que con tanta largueza contribu\u00eda San Vicente a las obras de caridad que los se\u00f1ores de la Junta hab\u00edan em\u00adprendido bajo su direcci\u00f3n, gustaba reunirles de cuando en cuando en San L\u00e1zaro para alentar su fe y mantener vivo el fuego sagrado de <em>su <\/em>caridad. Con frecuencia induc\u00edales a hacer al\u00adgunos breves retiros espirituales, sabiendo, como \u00e9l mismo dec\u00eda, que no hay medio m\u00e1s a prop\u00f3\u00adsito que \u00e9ste para enfervorizar las almas.<\/p>\n<h3><strong>Los sacerdotes de la Misi\u00f3n (1625-1642).<\/strong><\/h3>\n<p>Ya es tiempo de que fijemos nuestras miradas sobre aquella casa de San L\u00e1zaro, que Dios hab\u00eda puesto en el centro de Par\u00eds como un \u00abfoco de vida y de luz, y como el manantial m\u00e1s fecundo en toda clase de obras de caridad en el siglo XVII\u00bb.<\/p>\n<p>All\u00ed, en los viejos claustros de una antigua le\u00adproser\u00eda, regia y episcopal a la vez, comenzaba a tomar cuerpo una de las concepciones m\u00e1s arries\u00adgadas y m\u00e1s originales de San Vicente de Pa\u00fal: la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Consist\u00eda su originalidad en ser la primera y \u00fanica Congregaci\u00f3n de sacerdotes entregados completa y exclusivamente al servicio de los po\u00adbres. La idea de esta obra fue la primera que ech\u00f3 ra\u00edces en la mente de San Vicente de Pa\u00fal.<\/p>\n<p>El pensamiento era soberbio, digno del cora\u00adz\u00f3n de San Vicente de Pa\u00fal; finas \u00a1cu\u00e1n dif\u00edcil de realizar! Reunir sacerdotes, y sacerdotes emi\u00adnentes, porque nadie sin cierta elevaci\u00f3n de sen\u00adtimientos se hace religioso, y aplicarles \u00fanica\u00admente a la educaci\u00f3n del pueblo inculto de las aldeas, cerrarles todas las puertas de los gran\u00addes colegios y Universidades, para evitar que, haci\u00e9ndose a los placeres de la discusi\u00f3n apolo\u00adg\u00e9tica y cient\u00edfica, se disgustasen de la ense\u00f1an\u00adza de las clases pobres; prohibirles la misma pre\u00addicaci\u00f3n en las catedrales e iglesias de las gran\u00addes poblaciones; intentar todo esto era una lo\u00adcura, a menos de poseer el arte de inspirar a estos sacerdotes o religiosos una caridad, una modestia y una humildad tales, que sobrepuja\u00adsen toda medida. San Vicente de Pa\u00fal crey\u00f3 po\u00adsible el hecho, ensay\u00f3 llevarle a la pr\u00e1ctica y lo consigui\u00f3.<\/p>\n<p>Mas cuanto esta misi\u00f3n ten\u00eda de sublime, otro tanto ten\u00eda de contraria a las inclinaciones de la Naturaleza, dando, por lo mismo, motivo para temer que sus afiliados la abandonasen r\u00e1pida\u00admente si desde un principio no pon\u00edan por base de todas sus acciones la humildad m\u00e1s profunda. Persuadido de esto el Santo, no cesaba de repetirlas que ellos no eran m\u00e1s que unos infelices e ignorantes, indignos de semejante vocaci\u00f3n e in\u00adcapaces de todo; que su abatida Compa\u00f1\u00eda era la \u00faltima, la m\u00e1s humilde y la m\u00e1s miserable de todas, as\u00ed por el n\u00famero, como por la calidad de los sujetos que la formaban. Treinta a\u00f1os pas\u00f3 San Vicente inculcando estos sentimientos en el coraz\u00f3n de sus hijos, y afirmando su Compa\u00f1\u00eda sobre bases tan firmes y duraderas. Entregada \u00e9sta al servicio de los pobres y oculta en los re\u00adpliegues de la m\u00e1s escondida y sincera humildad, alcanz\u00f3 lento desarrollo.<\/p>\n<p>Verdad es que la conducta que segu\u00eda el Santo con los postulantes no era, al parecer, la m\u00e1s a prop\u00f3sito para hacer adeptos. Era necesaria una gracia muy especial de Dios para perseverar en llamar a las puertas de la naciente Congregaci\u00f3n. Cuando Renato Almeras, superior general que fue m\u00e1s tarde de la Congregaci\u00f3n, manifest\u00f3 a San Vicente deseos de entrar en San L\u00e1zaro, el Santo no quiso o\u00edrle.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Oh, se\u00f1or\u2014le dec\u00eda\u2014, no nos conoc\u00e9is al pretender formar parte de nuestra Compa\u00f1\u00eda! \u00bfQu\u00e9 cre\u00e9is que somos nosotros? Unas pobres gentes sin educaci\u00f3n ni trato social, mal acomo\u00addadas y prontas a partir dondequiera que la obediencia nos mande.<\/p>\n<p>Pint\u00f3le luego la pobreza de su modo de vivir, de sus vestidos, de su cama, etc., etc., recargando de tal manera las tintas del cuadro, que lleg\u00f3 a comparar sus habitaciones con los establos, ase\u00adgur\u00e1ndole que si hubiera visto de cerca las pri\u00advaciones de su vida y lo abatido y humilde de sus ministerios, eso s\u00f3lo habr\u00eda bastado para hacerle desistir de sus pretensiones. El se\u00f1or Almeras lleg\u00f3 a persuadirse de que la casa de San L\u00e1zaro ser\u00eda una especie de hospital, lleno por todas partes de miserias. Confirm\u00f3se, no obs\u00adtante, en sus prop\u00f3sitos, porque, seg\u00fan \u00e9l dec\u00eda, un alma que deja al mundo y corre a vestirse el h\u00e1bito de una religi\u00f3n o la sotana del sacer\u00addote, no debe amar, ni buscar, ni desear otra cosa que la pobreza, la humillaci\u00f3n y el sufrimiento. As\u00ed que aquello mismo que San Vicente le obje\u00adtaba para hacerle odiosa su Congregaci\u00f3n, fue precisamente lo que m\u00e1s le estimul\u00f3 a formar parte de ella.<\/p>\n<p>Jam\u00e1s perd\u00eda ocasi\u00f3n nuestro Santo de incul\u00adcar en el coraz\u00f3n de sus hijos este humilde me\u00adnosprecio de s\u00ed mismo y de todo cuanto el mun\u00addo estima.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que San Vicente se ocupaba en precisar el verdadero fin de su Compa\u00f1\u00eda y en mantenerla inflexible dentro de los cauces de ese mismo fin trabajaba tambi\u00e9n por asegurarla los medios de llegar a conseguirle. Con este objeto estableci\u00f3 de una manera incondicional el prin\u00adcipio de que sus misioneros jam\u00e1s predicar\u00edan en las ciudades, sino \u00fanicamente en el campo.<\/p>\n<p>Esta misma particularidad de que su predica\u00adci\u00f3n se dirigiese \u00fanicamente al pobre pueblo, le dict\u00f3 la segunda regla: \u00abque sus Misiones fuesen completamente gratuitas. No se exigir\u00e1 nac\u00eda a los p\u00e1rrocos de las aldeas. Fuera del alojamiento y del mobiliario de precisi\u00f3n, todos los dem\u00e1s gas\u00adtos correr\u00e1n a cargo de los propios misioneros\u00bb: No tardaron mucho en dejarse ver en las altas monta\u00f1as de Saboya, llevando cobre un mulo el lecho mismo en que hab\u00edan de descansar, y en una carreta sus sencillas previsiones, alberg\u00e1ndo\u00adse todo el tiempo de la Misi\u00f3n en una granja o en un granero, y entusiasmando con su vida de pobreza, de piedad y de abnegaci\u00f3n a aquellos sencillos habitantes, poco habituados a seme\u00adjantes espect\u00e1culos. Por corto que fuese el n\u00famero de los misioneros, jam\u00e1s quer\u00eda el Santo que par\u00adtiesen menos de dos o tres a<sup>&#8211;<\/sup> la Misi\u00f3n, pues cre\u00eda que para conmover y entusiasmar honda\u00admente a un pueblo y para asegurar la fecundi\u00addad de las funciones evang\u00e9licas no bastaba un hombre solo, por eminente que fuese. Por esta raz\u00f3n, les aconsejaba tambi\u00e9n que permanecie\u00adsen uno o dos y aun tres meses en un mismo lugar.<\/p>\n<p>Al mismo tiempo que San Vicente induc\u00eda: a sus Hijos a no ejercer las funciones de su minis\u00adterio m\u00e1s que entre los pobres, procuraba tam\u00adbi\u00e9n iniciarles en el modo de hablar al pueblo y en el arte dif\u00edcil y delicado de hacerse con un lenguaje sencillo, claro, pr\u00e1ctico, popular y siem\u00adpre noble, instructivo y humilde, al alcance de todas las inteligencias y capaz de llegar al fon\u00addo de todos los corazones.<\/p>\n<p>A este fin traz\u00f3, desde el principio, un m\u00e9todo de predicaci\u00f3n popular, a que di\u00f3 el nombre de <em>3iimilde m\u00e9todo, <\/em>y que fue despu\u00e9s en la predi\u00adcaci\u00f3n sin\u00f3nimo de m\u00e9todo apost\u00f3lico y evang\u00e9\u00adlico. Perm\u00edtasenos que nos detengamos a exa\u00adminarle, pues fue, sin ning\u00fan g\u00e9nero de duda, la grande alma de la Compa\u00f1ia en sus primeros en\u00adsayos y la nueva palanca con que movi\u00f3 los pueblos.<\/p>\n<p>\u2014Este m\u00e9todo\u2014dice San Vicente\u2014nos lleva a hablar natural y espont\u00e1neamente y a ser sen\u00adcillos y familiares en nuestros discursos, de suer\u00adte que el m\u00e1s ignorante de nuestro auditorio nos pueda comprender con facilidad. sin que para ello necesitemos ser vinos de t\u00e9rminos bajos ni corrompidos, sino de un lenguaje com\u00fan, senci\u00adllo y correcto, que, al mismo tiempo que busca el bien y la comodidad de los oyentes, ilumina sus inteligencias, aviva sus corazones, persuade el amor a la virtud y produce los efectos m\u00e1s salu\u00addables dondequiera que es bien empleado.<\/p>\n<p>\u00abNi cre\u00e1is, se\u00f1ores m\u00edos\u2014continuaba el San\u00adto\u2014, que este m\u00e9todo sirva solamente para el bajo pueblo, para la gente ruda, para los aldea\u00adnos; es, s\u00ed, provechoso, y muy provechoso, para esta clase de gentes, mas no por eso deja de pro\u00adducir excelentes efectos en los auditorios ilus\u00adtrados, en las ciudades, en Paris mismo. No veo, pues, nada que en adelante nos pueda retraer y apartar \u00bfYa nuestro m\u00e9todo\u00bb.<\/p>\n<p>De esta suerte, con su vasta inteligencia y con su profundo buen sentido, iba San Vicente de Pa\u00fal estigmatizando la falsa elocuencia, redu\u00adciendo a polvo las vanas objeciones de los predi\u00adcadores mundanos y preparando el triunfo de la grave y soberana elocuencia cristiana, de que tan inimitables ejemplos nos hab\u00eda de dejar Bossuet: elocuencia sencilla, natural, persuasiva y puesta al alcance de todas las inteligencias.<\/p>\n<p>Por muy poderosa que fuese la predicaci\u00f3n ajustada al m\u00e9todo popular de San Vicente, no era bastante para asegurar por s\u00ed sola y de un modo completo el \u00e9xito de una Misi\u00f3n entre las pobres gentes del campo. Por indicaci\u00f3n de cier\u00adta persona, descubri\u00f3 el Santo un punto d\u00e9bil en la organizaci\u00f3n de sus Misiones.<\/p>\n<p>\u00abTodo el mundo est\u00e1 de acuerdo\u2014escrib\u00eda&#8211;en que el fruto que se hace en la Misi\u00f3n es debido a la explicaci\u00f3n del Catecismo. Reconoci\u00e9ndolo as\u00ed, cierta persona de distinci\u00f3n a\u00f1adi\u00f3 en mi pre\u00adsencia y en la de un buen amigo que los misione\u00adros se esmeraban por predicar bien, pero que no sab\u00edan ense\u00f1ar el Catecismo. En nombre de Dios, se\u00f1or, avisad de esto a vuestra Comunidad\u00bb<\/p>\n<p>Las medidas que sobre el particular tom\u00f3 San Vicente llenaron bien pronto el indicado porti\u00adllo. Abri\u00e9ronse clases catequ\u00edsticas en San L\u00e1zaro para los seminaristas, y no volvi\u00f3 a darse nin\u00adguna Misi\u00f3n sin a\u00f1adir a los sermones y a las pl\u00e1ticas las explicaciones, as\u00ed elementales como superiores, del Catecismo.<\/p>\n<p>Los misioneros juntaban a los ni\u00f1os de la pa\u00adrroquia, los instru\u00edan cuidadosamente, y antes de terminar la Misi\u00f3n les hac\u00edan hacer p\u00fablicamen\u00adte y todos juntos la primera Comuni\u00f3n. Una procesi\u00f3n solemne, en que los ni\u00f1os iban vestidos, de blanco y \u00abtransformados en \u00e1ngeles\u00bb, corona\u00adba la fiesta. No careci\u00f3 de pruebas ni triunf\u00f3 sin dificultad tan feliz innovaci\u00f3n. Provoc\u00f3 tanta contrariedad en unos como entusiasmo en otros, y s\u00f3lo a la firmeza y a la cordura de San Vicen\u00adte de Pa\u00fal debi\u00f3 Francia tan provechoso y \u00fatil ejercicio.<\/p>\n<p>La Misi\u00f3n acababa de ordinario con el estable\u00adcimiento solemne de la Asociaci\u00f3n de la Caridad entre los hombres y entre las mujeres. San Vi\u00adcente no quer\u00eda que se dejasen de establecer ni aun en las m\u00e1s insignificantes parroquias, cre\u00adyendo que la aplicaci\u00f3n de los hombres y de las mujeres cristianas al servicio de los pobres era el modo m\u00e1s eficaz de asegurar y mantener los frutos<sup>&#8211;<\/sup> de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con frecuencia, a la Misi\u00f3n suced\u00eda el estable\u00adcimiento de una casa de Misiones, as\u00ed para ase\u00adgurar el fruto que los misioneros hubiesen lo\u00adgrado con sus predicaciones, como para retener\u00adles en medio de las poblaciones evangelizadas, ofreciendo a este efecto loa se\u00f1ores, unos una propiedad y otros una renta determinada<\/p>\n<p>Seria entretenido seguir en las cartas de San Vicente de Pa\u00fal el origen y formaci\u00f3n de cada una de estas casas los desvelos del Santo en pro\u00adporcionarles una base s\u00f3lida desde el punto de vista material y los cuidados que se tomaba por asegurarles un porvenir desahogado desahogado y modesto, confirmado por contratas serias y ventajosas, en que no se desde\u00f1aba bajar hasta los m\u00e1s insignificantes pormenores como el buen estado de las tapias o embellecimiento de los jardines.<\/p>\n<p>En medio de todo, San Vicente de Pa\u00fal segu\u00eda preocup\u00e1ndose porque su Congregaci\u00f3n fuese aprobada del Sumo Pont\u00edfice. Ya hab\u00eda consegui\u00addo, por medio del se\u00f1or de Gondi, la aprobaci\u00f3n del Estado.<\/p>\n<p>El modo con que la nueva asociaci\u00f3n se hab\u00eda constituido ten\u00eda en suspenso a Roma. San Vi\u00adcente hab\u00eda rechazado los votos solemnes, de que hasta entonces ninguna congregaci\u00f3n religiosa de hombres hab\u00eda prescindido; hablase contentado con los votos simples perpetuos de pobreza, cas\u00adtidad, obediencia y perseverancia en la Congre\u00adgaci\u00f3n, de los que \u00fanicamente podr\u00edan dispensar el Sumo Pont\u00edfice y el superior general. En sen\u00adtir de los mejores te\u00f3logos, estas prescripciones eran insuficientes para dar car\u00e1cter de religiosos a los individuos que se sujetasen \u00fanicamente a ellas.<\/p>\n<p>San Vicente se opon\u00eda tambi\u00e9n expresamente a que sus disc\u00edpulos fuesen religiosos. En conse\u00adcuencia,<\/p>\n<p>orden\u00f3 que adoptar\u00edan el t\u00edtulo de Se\u00f1or y no el de Padre; que llevar\u00edan el traje, es decir, la sotana, de los sacerdotes seculares, bien que m\u00e1s pobres y m\u00e1s modestos; que no estar\u00edan obligados al canto del Oficio divino ni a ninguna de las penitencias acostumbradas en las \u00d3rdenes religiosas, y que no tendr\u00edan otros ayunos que los prescritos por la Iglesia a todos los fieles. En compensaci\u00f3n, les exig\u00eda un despego, el m\u00e1s abso\u00adluto, del mundo, una humildad particular, una mortificaci\u00f3n a toda prueba y un esp\u00edritu tal de fidelidad a la regla, que les permitiese consagrar\u00adse por entero al servicio de los pobres.<\/p>\n<p>Por fin, Alejandro VII avoc\u00f3 la causa a su tri\u00adbunal, la hizo examinar por una comisi\u00f3n de car\u00addenales y extendi\u00f3 el Breve de aprobaci\u00f3n en 22 de septiembre de 1655.<\/p>\n<p>Seg\u00fan del porvenir de su obra por la estabili\u00addad que ambas aprobaciones, real y pontificia, le daban, se anim\u00f3 el Santo a dar mayor desarrollo a su Congregaci\u00f3n, estableciendo un plantel o escuela de formaci\u00f3n para aquellos que en lo sucesivo aspirasen a entrar en ella. No quiso darla; el nombre de Noviciado, t\u00e9rmino mon\u00e1stico y claustral, sino el de Seminario, al que apellid\u00f3 interno para distinguirle de los Seminarios dio\u00adcesanos que los mismos sacerdotes de la Misi\u00f3n dirigen.<\/p>\n<p>No todos los sujetos admitidos en el Semina\u00adrio interno aspiraban al sacerdocio: algunos de ellos, llamados Hermanos coadjutores, permane\u00adc\u00edan legos y se ocupaban de les trabajos manua\u00adles en las diversos casas de la Congregaci\u00f3n. Pero todos, cl\u00e9rigos y coadjutores, segu\u00edan los mismos ejercicios de piedad y hac\u00edan los mismos votos.<\/p>\n<p>El se\u00f1or de La Selle, tercer disc\u00edpulo de San Vicente, fue el encargado de formar a los nuevos seminaristas, para lo que el Santo le di\u00f3 las ins\u00adtrucciones admirables que hasta nuestros d\u00edas son la regla de conducta de los sacerdotes de la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Reduc\u00edanse aqu\u00e9llas a tres puntos, en que no se sabe qu\u00e9 admirar m\u00e1s, si la abnegaci\u00f3n y des\u00adinter\u00e9s, o el puro deseo de la gloria de Dios en aquella alma:<\/p>\n<p>1.\u00b0 No traer jam\u00e1s a nadie a la Congrega\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Mucho menos deb\u00edan retener a aquellos que mostrasen deseos de ir a servir a Dios en cualquiera otra Comunidad.<\/p>\n<p>3.\u00ba Ni era esto bastante para el desinteresado coraz\u00f3n de Vicente. Si el aspirante se hallaba resuelto a dejar el mundo e indeciso sobre la Comunidad a que deb\u00eda dirigirse, le indicaba la m\u00e1s fervorosa y observante.<\/p>\n<p>Como no pod\u00eda menos de suceder, semejantes respuestas atra\u00eda las almas nobles y fervorosas, en vez de alejarlas. El Seminario interno fue bien pronto incapaz de contener tantos j\u00f3venes. Orilladas as\u00ed todas las dificultades, aprobada su Congregaci\u00f3n y organizado el Seminario interno, crey\u00f3 San Vicente de Pa\u00fal que su presencia era ya innecesaria en el puesto de superior general que ocupaba. \u00bfQu\u00e9 utilidad pod\u00eda traer \u00e9l a la Congregaci\u00f3n? Resolvi\u00f3, pues, presentar su dimi\u00adsi\u00f3n. A este fin, y sin revelar a nadie sus prop\u00f3\u00adsitos, convoc\u00f3 una Asamblea general de todos los miembros de la Congregaci\u00f3n para el 13 de oc\u00adtubre de 1642.<\/p>\n<p>Se resist\u00eda la Asamblea a admitir la renuncia del Santo; pero como \u00e9ste permaneciese inflexi\u00adble, resolvi\u00f3 aqu\u00e9lla proceder a la elecci\u00f3n de su\u00adperior, resultando, como era natural, elegido San Vicente.<\/p>\n<p>Al menos, Se\u00f1ores y Hermanos m\u00edos\u2014ex\u00adclam\u00f3 el Santo con l\u00e1grimas en los ojos\u2014, rogad por este miserable! Es el acto m\u00e1s grande de obe\u00addiencia que yo puedo hacer en favor de la Com\u00adpa\u00f1\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo III: Organizaci\u00f3n de las grandes obras de caridad San Vicente de Pa\u00fal aplica las se\u00f1oras del mundo al servicio de los pobres (1633-1639). El trabajo asiduo y perseverante de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal en &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":140289,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"rs_blank_template":"","rs_page_bg_color":"","slide_template_v7":"","_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2},"jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[5],"tags":[224,173,152,119,172,127,143],"class_list":["post-50651","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-vicente-de-paul","tag-berulle","tag-chatillon-les-dombes","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-gondi","tag-pobreza","tag-portail","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.9 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Cap\u00edtulo III: Organizaci\u00f3n de las grandes obras de caridad San Vicente de Pa\u00fal aplica las se\u00f1oras del mundo al servicio de los pobres (1633-1639). El trabajo asiduo y perseverante de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal en ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2015-02-21T02:06:48+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2016-07-26T15:21:44+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"60 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3)\",\"datePublished\":\"2015-02-21T02:06:48+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:44+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/\"},\"wordCount\":11935,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"keywords\":[\"Berulle\",\"Chatillon\",\"Duquesa de Aiguillon\",\"Gondi\",\"Pobreza\",\"Portail\",\"San L\u00e1zaro\"],\"articleSection\":[\"Vicente de Pa\u00fal\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/\",\"name\":\"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2015-02-21T02:06:48+00:00\",\"dateModified\":\"2016-07-26T15:21:44+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\\\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/i1.wp.com\\\/vincentians.com\\\/es\\\/wp-content\\\/uploads\\\/sites\\\/11\\\/2016\\\/06\\\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/WeAreVincentians\\\/\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\\\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\\\/\\\/chento.org\",\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/JavierChento\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/https:\\\/\\\/twitter.com\\\/javierchento\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/vincentians.com\\\/es\\\/author\\\/chento\\\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos","og_description":"Cap\u00edtulo III: Organizaci\u00f3n de las grandes obras de caridad San Vicente de Pa\u00fal aplica las se\u00f1oras del mundo al servicio de los pobres (1633-1639). El trabajo asiduo y perseverante de San Vi\u00adcente de Pa\u00fal en ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2015-02-21T02:06:48+00:00","article_modified_time":"2016-07-26T15:21:44+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"60 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3)","datePublished":"2015-02-21T02:06:48+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:44+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/"},"wordCount":11935,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","keywords":["Berulle","Chatillon","Duquesa de Aiguillon","Gondi","Pobreza","Portail","San L\u00e1zaro"],"articleSection":["Vicente de Pa\u00fal"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/","name":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3) - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2015-02-21T02:06:48+00:00","dateModified":"2016-07-26T15:21:44+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/vida-de-san-vicente-de-paul-capitulo-3\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Vida de San Vicente de Pa\u00fal (Cap\u00edtulo 3)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-daX","jetpack-related-posts":[{"id":398639,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/aportacion-del-carisma-vicenciano-la-mision-la-iglesia-3\/","url_meta":{"origin":50651,"position":0},"title":"Aportaci\u00f3n del carisma vicenciano a la Misi\u00f3n de la Iglesia (3)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"06\/08\/2016","format":false,"excerpt":"3.- La participaci\u00f3n de los laicos, y particularmente de la mujer, en la Misi\u00f3n de los ap\u00f3stoles. Los bi\u00f3grafos de San Vicente de Pa\u00fal y de Santa Luisa de Marillac destacan su importante contribuci\u00f3n a la promoci\u00f3n de los laicos, y particularmente de la mujer, al apostolado en la Iglesia.\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/contributions-charism.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":127119,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-presbitero-1581-1660\/","url_meta":{"origin":50651,"position":1},"title":"San Vicente de Pa\u00fal, presb\u00edtero (1581-1660)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"27\/06\/2024","format":false,"excerpt":"1. Nota hist\u00f3rico-lit\u00fargica La memoria obligatoria de san Vicente de Pa\u00fal, muerto en Par\u00eds el 27 de septiembre de 1660 y canonizado en 1737, ha sido trasladada a su dies natalis de la fecha anterior del 19 de julio (elegida para permitir a los seminaristas dirigidos por los Padres Lazaristas\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/04\/e-3.jpg?fit=976%2C570&ssl=1&resize=700%2C400 2x"},"classes":[]},{"id":118520,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/bibliografia-basica-sobre-san-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":50651,"position":2},"title":"Bibliograf\u00eda b\u00e1sica sobre san Vicente de Pa\u00fal","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"14\/03\/2015","format":false,"excerpt":"ABELLY Louis: Vida del Venerable Siervo de Dios Vicente de Pa\u00fal, Fundador y primer Superior General de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Salamanca: CEME. 1994. 814p 25cm. Abelly public\u00f3 esta obra s\u00f3lo cuatro a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de San Vicente, a quien conoci\u00f3 durante m\u00e1s de veinte a\u00f1os. Ha\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"vicentepaul","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/12\/vicentepaul-235x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":130435,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/las-viejas-caridades-vicencianas-y-las-modernas-conferencias-de-san-vicente-de-paul\/","url_meta":{"origin":50651,"position":3},"title":"Las viejas \u00abCaridades\u00bb y las modernas \u00abConferencias\u00bb","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/05\/2014","format":false,"excerpt":"La cuna de las \"Caridades\" No muy lejos de Li\u00f3n, en las rientes y f\u00e9rtiles m\u00e1rgenes del Chalaronne, hay una peque\u00f1a poblaci\u00f3n, denominada Chatini les-Dombes, que en el a\u00f1o de gracia de 1617 acaba de adquirir en su nuevo y joven p\u00e1rroco, un gran tesoro. Tiene 36 a\u00f1os escasos. Llamase\u2026","rel":"","context":"En \u00abHistoria de la Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Historia de la Sociedad de san Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/historia-de-la-familia-vicenciana\/historia-de-la-sociedad-de-san-vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"Retrato de Federico Ozanam en 1852, copia en miniatura del retrato hecho por Janmot Louis (1814-1892), hecha probablemente por el propio pintor.","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/01\/Frederic_Ozanam.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":121665,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-gondi-capitulo-16\/","url_meta":{"origin":50651,"position":4},"title":"San Vicente de Pa\u00fal y los Gondi: Cap\u00edtulo 16","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"29\/07\/2024","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo XVI \u00daltimas obras de Vicente de Pa\u00fal. - Sus cartas de adi\u00f3s al cardenal de Retz y al Padre de Gondi. - Sus \u00faltimos momentos, su muerte y sus funerales. El maravilloso impulso que Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda impreso a la caridad p\u00fablica se hab\u00eda aminorado singularmente durante los\u2026","rel":"","context":"En \u00abVicente de Pa\u00fal\u00bb","block_context":{"text":"Vicente de Pa\u00fal","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/fundadores\/vicente-de-paul\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2023\/08\/aaaf.jpg?fit=1200%2C827&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":387343,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-frente-a-las-realidades-de-su-tiempo\/","url_meta":{"origin":50651,"position":5},"title":"San Vicente frente a las realidades de su tiempo","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"24\/05\/2015","format":false,"excerpt":"A pesar de todas las influencias espirituales y la dif\u00edcil situaci\u00f3n de Francia en el Siglo XVII, realmente es el contacto con los pobres, desde la experiencia de la parroquia de Clichy, en las afueras de Par\u00eds, en que Vicente de Pa\u00fal empieza a encontrar el camino de lo que\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"san-vicente-de-paul-y-pobres","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2014\/04\/san-vicente-de-paul-y-pobres-300x208.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50651"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50651\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}