{"id":50487,"date":"2019-03-24T08:00:03","date_gmt":"2019-03-24T07:00:03","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/10\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-liturgica\/"},"modified":"2019-03-15T08:27:24","modified_gmt":"2019-03-15T07:27:24","slug":"en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-liturgica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-liturgica\/","title":{"rendered":"En respuesta a tu llamada: Comunidad lit\u00fargica"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">COMUNIDAD LITURGICA<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>ORACION LITURGICA<\/strong><\/p>\n<p>Existe una indudable jerarqu\u00eda de valores en la oraci\u00f3n cristiana. El sentir tradicional y exacto de la Iglesia la ha clasificado siguiendo este orden de importancia, de menos a m\u00e1s: la oraci\u00f3n privada, la ora\u00adci\u00f3n comunitaria no lit\u00fargica y la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Esta \u00faltima es la m\u00e1s principal, la m\u00e1s aut\u00e9ntica y la m\u00e1s eficaz, porque en ella, mejor que en ninguna otra se re\u00fanen y se identifican en una sola oraci\u00f3n Cristo, la Iglesia y los cristianos, es decir el Cristo total. No aludo en este momento solamente a la liturgia de las horas. Quiero incluir tam\u00adbi\u00e9n la liturgia sacramental y se\u00f1aladamente la liturgia eucar\u00edstica. Me refiero, as\u00ed mismo, a toda la variedad crom\u00e1tica del culto p\u00fablico y ofi\u00adcial de la Iglesia.<\/p>\n<p>Hablar de Dios puede ser cosa f\u00e1cil, pero hablar con El presenta dificultades imposibles de salvar por parte del hombre, si Dios no toma la iniciativa e inicia el di\u00e1logo. Desconocemos el lenguaje que emplea para dirigirnos sus mensajes. No sabemos las formas precisas que tene\u00admos que utilizar para hacernos entender. Entre El y nosotros se interpone una distancia abismal. Est\u00e1 cortada toda posibilidad de comunicaci\u00f3n. Si Dios no nos ense\u00f1a el modo de hablar con El, si no tiende un puente de orilla a orilla o un cable transmisor, reinar\u00e1 entre El y nosotros un interminable y absoluto silencio. Efectivamente, El ha sido el primero en romper el silencio y nos ha dirigido la Palabra. Esa Palabra que es Cristo sigue resonando en la Iglesia. A partir de Cristo y de la Iglesia es como \u00fanicamente sabemos hablar con el Padre. Y si es verdad que la oraci\u00f3n privada de un cristiano y la comunitaria de un grupo de cristianos son formas necesarias, v\u00e1lidas e indiscutibles de dialogar con Dios, la oraci\u00f3n que con m\u00e1s agrado le llega y con m\u00e1s complacencia recibe y con m\u00e1s eficacia despacha es la oraci\u00f3n lit\u00fargica porque es la misma oraci\u00f3n de su Hijo que la Iglesia contin\u00faa en el tiempo y en el espacio, porque es su propio lenguaje el que empleamos para hablar con El, es el idioma que El nos ense\u00f1\u00f3, su lengua vern\u00e1cula, la que se oye en el seno de la Familia trinitaria.<\/p>\n<p>Cristo es el Hijo de Dios, el \u00fanico, el eterno, el entra\u00f1ablemente amado. Nadie conoce al Padre, sino El. Nadie sabe c\u00f3mo hay que ha\u00adblar al Padre, a excepci\u00f3n de El. Sabe que el Padre le escucha siempre. Viven en continua comunicaci\u00f3n por el Esp\u00edritu Santo. No puede haber una oraci\u00f3n tan perfecta como la oraci\u00f3n de Jes\u00fas. Es la pauta y la me\u00addida, el tipo y el ejemplar de toda otra oraci\u00f3n, porque es:<\/p>\n<p><em>Una oraci\u00f3n filial. <\/em>No es la oraci\u00f3n de un siervo, de un extra\u00f1o, sino de un Hijo y de un Hijo muy amado.<\/p>\n<p><em>Una oraci\u00f3n continua. <\/em>Como Dios, no hay interrupci\u00f3n alguna. Es un intercambio sustancial e inacabable. Como Hombre, no s\u00f3lo habla con su Padre en los momentos descritos por los evangelistas, sino que no le pierde de vista jam\u00e1s. La oraci\u00f3n fluye en todos los instantes de su vida sin soluci\u00f3n de continuidad. Es el ritmo inalterable de su existencia. Es su respiraci\u00f3n normal.<\/p>\n<p><em>Una oraci\u00f3n unificadora de las dos voluntades: <\/em>la suya y la del Padre. Es una oraci\u00f3n que acompasa, moldea, ajusta e identifica los deseos y las intenciones del Hijo con las del Padre.<\/p>\n<p><em>Una oraci\u00f3n sacrificial. <\/em>Es una oraci\u00f3n que culmina en el sa\u00adcrificio, en la renuncia absoluta, en la entrega total del propio Ser.<\/p>\n<p>La Iglesia que es la prolongaci\u00f3n de Cristo en los caminos de la Historia humana sigue adoptando esta actitud fundamental de Jes\u00fas para con el Padre. Y la contin\u00faa y la reproduce principalmente a trav\u00e9s de la liturgia. La oraci\u00f3n oficial de la Iglesia reviste las mismas cuali\u00addades de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Es una oraci\u00f3n filial porque Dios no s\u00f3lo ha querido llamarnos hijos suyos, sino tambi\u00e9n que lo seamos en realidad de verdad.<\/p>\n<p>Es una oraci\u00f3n continua porque es la Obr\u00e1 de Dios, la alabanza perenne, la voz de la esposa vigilante que se escucha siempre id\u00e9ntica y distinta desde alg\u00fan punto de la geograf\u00eda eclesial.<\/p>\n<p>Es una oraci\u00f3n unificadora de dos voluntades: la divina y la huma\u00adna. No hay fuerza, como la de la oraci\u00f3n lit\u00fargica, para vaciar nuestros deseos, ahormar nuestras esperanzas y fundir nuestros planes en el querer de Dios con el fin de obtener una fidelidad exacta.<\/p>\n<p>Es una oraci\u00f3n sacrificial porque es portadora \u2014o debe serlo\u2014de una renuncia total, de una entrega completa, de un sacrificio lleno de valent\u00eda y generosidad. La Iglesia se inmola constantemente. El sacrificio est\u00e1 en la cumbre de toda oraci\u00f3n cristiana. Si el miembro de la Iglesia al orar no se ofrece con Cristo al Padre incondicionalmente, su oraci\u00f3n se diluye, como el humo en el aire de la nada, de la ineficacia, de la inutilidad.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n lit\u00fargica es la oraci\u00f3n de toda la Iglesia, la expresi\u00f3n externa del Cuerpo M\u00edstico, la voz y la actitud del pueblo de Dios. Es una voz un\u00e1nime y diferente a la vez. Es una actitud uniforme y dis\u00adtinta. Es una oraci\u00f3n celeste y terrena, singular y universal, p\u00fablica y privada, secreta y solemne. Es el punto de partida y el punto de lle\u00adgada de todo otro tipo de oraci\u00f3n. Es la base y el v\u00e9rtice, la ra\u00edz y el fru\u00adto, el manantial, el cauce y la desembocadura de la oraci\u00f3n personal y comunitaria. Dios ha confiado a su Iglesia el modo propio con que prefiere ser p\u00fablicamente alabado y suplicado. Nuestra condici\u00f3n de miembros de Cristo y de hijos de la Iglesia nos obliga a estudiar con\u00adcienzudamente los textos lit\u00fargicos, a leerlos pausadamente, a empa\u00adparnos de los sentimientos que destilan, ya que son fundamentales para nuestra vida cristiana. Muchos de ellos florecieron al soplo del Esp\u00ed\u00adritu. Un buen n\u00famero se prestigi\u00f3 al pasar por los labios de Jes\u00fas. Otros surgieron en el ambiente c\u00e1lido de las primitivas cristiandades, se han ido depurando en el filtro de los siglos y conservan el regusto de los vi\u00adnos a\u00f1ejos. La profunda riqueza contenida en la liturgia, su ascendencia divina y sus valores humanos no pueden por menos de despertar en los creyentes la veneraci\u00f3n y el aprecio. Pero s\u00f3lo un amor aut\u00e9ntico a Cristo y a su Iglesia es capaz de llevarlos libre e irresistiblemente a aso\u00adciarse con frecuencia a la oraci\u00f3n oficial, a intervenir en ella personal\u00admente y a participar en su celebraci\u00f3n de una manera plena, activa y consciente hasta convertirla en el centro de su vida.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>LITURGIA SACRAMENTAL<\/strong><\/p>\n<p>La vida consagrada es el fruto m\u00e1s logrado de la liturgia. La litur\u00adgia la cre\u00f3, la nutre y la incrementa. Yo dir\u00eda a\u00fan m\u00e1s: <em>La vida consagra\u00adda es una liturgia <\/em>plena de realidad y palpitante de vida. Es una existen\u00adcia humana dedicada p\u00fablica y exclusivamente al culto divino. Dios, que hace la elecci\u00f3n y la invitaci\u00f3n de la mujer predestinada, es tambi\u00e9n el que realiza su consagraci\u00f3n. Al consagrarla, la sustrae de los usos profanos, la introduce en un orden aparte, la marca con el sello de lo sa\u00adgrado, la relaciona \u00edntimamente con El, la constituye en su total per\u00adtenencia y propiedad, la santifica y la dedica definitivamente a su ser\u00advicio, a su alabanza y a su culto. Desde entonces nada hay en su ser, en su sentir y en su obrar, que no tenga un sentido latr\u00e9utico <em>y <\/em>cultural. Es un templo vivo consagrado a la gloria de Dios. Es una perfecta adora\u00adda del Padre en esp\u00edritu y en verdad. En ella las divinas alabanzas se eslabonan como una cadena, la oraci\u00f3n se vierte como una cascada, su actividad fluye hacia el Oc\u00e9ano, por los cauces del apostolado, se\u00adrena y fecunda como las aguas de un r\u00edo adulto. La recitaci\u00f3n diaria de los textos sagrados, la rumia lenta de los salmos, el paulatino saboreo de las dem\u00e1s f\u00f3rmulas lit\u00fargicas, no s\u00f3lo contribuyen a mantener esta actitud religiosa de la mujer consagrada, sino que le dan mayor \u00e9nfasis, la perfilan, la hacen ganar en calidad, riqueza y profundidad. Su car\u00e1c\u00adter lit\u00fargico le confiere, adem\u00e1s, m\u00e1s que a ning\u00fan otro cristiano, el derecho y el deber de participar en el rezo p\u00fablico del pueblo de Dios. La frecuencia y el grado de esta participaci\u00f3n dar\u00e1n la medida de su apostolado y de su talla espiritual.<\/p>\n<p>La vida consagrada es una profundizaci\u00f3n del, misterio pascual. Debiera decir que es en realidad una vida pascual. De este misterio re\u00adcibe todo su sentido, toda su raz\u00f3n de ser. Concretarle, hacerle visi\u00adble e inteligible al mundo es, en fin de cuentas, su af\u00e1n, su esencia y su finalidad. Por eso est\u00e1 relacionada \u00edntimamente con el primer acto lit\u00fargico del cristiano, <em>el bautismo, <\/em>el sacramento del primer encuentro con Dios, el elemento clave de la vida cristiana, puesto que nos incor\u00adpor\u00f3 a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Es evidente que la tarea prima\u00adria de una mujer divinamente elegida, si no quiere entrar en una v\u00eda muerta, ha de consistir en perfeccionar d\u00eda a d\u00eda esta inserci\u00f3n; en obsesionarse con la idea de reproducir en s\u00ed misma la muerte, la resurrecci\u00f3n y la vida gloriosa de Cristo; en ser consecuente con la actitud radical que adopt\u00f3 en la pila bautismal; en expresar gradualmente aquel compromiso irrevocable tanto en su vertiente negativa de renuncia al mundo y de muerte al pecado, como en su vertiente positiva de vida entregada total\u00admente a Dios. El bautismo no fue una ceremonia fugaz. Fue un rito que necesita ser actualizado sin cesar, un acto lit\u00fargico convertible cada ins\u00adtante en una vida pujante y vigorosa. Fue un despegue, un arranque ini\u00adcial. Lo que despu\u00e9s viene es una larga carrera de obst\u00e1culos cuya meta final se oculta en la noche.<\/p>\n<p>La evocaci\u00f3n bautismal tiene la virtud de &#8216;desempolvar otros viejos recuerdos archivados en la memoria y nos retrotraen al lugar y a la fecha de <em>la Confirmaci\u00f3n. <\/em>El significado y el contenido de su liturgia coincide exactamente con el quehacer de la vida consagrada. El compro\u00admiso de los consejos evang\u00e9licos ofrece el marco m\u00e1s adecuado y el clima m\u00e1s propio para el desarrollo y la expansi\u00f3n de la virtualidad en\u00adcerrada en este sacramento. Es el sacramento de la plenitud o madurez de la vida cristiana. Es el grano soterrado que llega a ser espiga dorada y henchida. Es el arbolito que se ha colmado de flores y de frutos. Es el embri\u00f3n que ha cuajado en var\u00f3n perfecto. Es el espaldarazo de los anti\u00adguos caballeros, la insignia cruciforme de los cruzados medievales, las armas de una milicia espiritual, la fortaleza de los soldados y testigos de Cristo. Es una configuraci\u00f3n con El m\u00e1s perfecta que la del bautismo o por lo menos m\u00e1s precisa, porque asimila su condici\u00f3n de profeta, de sacerdote y de rey. Los iniciados en el bautismo practican aqu\u00ed una liturgia castrense. Avanzan apretando los dientes en un rictus marcial. Van con una idea clavada en el entrecejo: ensanchar las fronteras del Reino. Adoptan un lenguaje militante y combatiente. Se abren paso a punta de lanza; luchan cuerpo a cuerpo; ganan terreno palmo a palmo.<\/p>\n<p>El equilibrio de la vida comunitaria descansa, en parte, sobre la liturgia penitencial. <em>La Confesi\u00f3n <\/em>vigoriza las voluntades d\u00e9biles, bate la prepotencia de las dominantes, afloja las tensiones, inspira el perd\u00f3n, concierta la paz, corrige las desviaciones, rectifica posturas equivoca\u00addas y abre nuevas perspectivas y \u00e1ngulos de visi\u00f3n. La armon\u00eda del con\u00adjunto radica en la salud s\u00edquica de las personas. Y \u00e9sta es, la mayor par\u00adte de las veces, fruto de una conciencia tranquila y serena. En el sacramento de la Penitencia, no s\u00f3lo nos salen al encuentro los brazos in\u00addulgentes y acogedores del Padre celestial, sino tambi\u00e9n los de la Igle\u00adsia local, viva y celular de que formamos parte. Contra ella nos hemos hecho beligerantes no pocas veces. La hemos convertido en v\u00edctima de nuestros excesos verbales y de nuestras actitudes injustas. Dios y nues\u00adtros hermanos han acudido a la cita del sacramento. Y all\u00ed perdonan, olvidan, abrazan. All\u00ed suscribimos un perpetuo tratado de paz y depo\u00adnemos las armas. Pero como resulta que en un plazo relativamente corto sobreviene una nueva ruptura de hostilidades, all\u00ed est\u00e1n una vez m\u00e1s ofreci\u00e9ndonos dulcemente toda la anchura de sus brazos y sometiendo a nuestra firma un nuevo pacto de amistad.<\/p>\n<p>Por medio de la confesi\u00f3n quedamos seriamente comprometidos en lo que se refiere al amor fraterno. Pero pienso que nuestro compromi\u00adso reviste todav\u00eda mayor gravedad cuando vemos a nuestro hermano o a nuestra hermana acercarse al sacramento. Porque all\u00ed, en la persona del ministro, estamos realmente presentes, actuando con Dios de una forma simult\u00e1nea e id\u00e9ntica, es decir, concedi\u00e9ndole una amnist\u00eda total, cancelando sus deudas, arrojando sus ofensas al viento del olvido y otorg\u00e1ndole sin reservas el don gratuito de nuestro amor absoluto. Con este enfoque la liturgia sacramental ganar\u00e1 en eficacia y dinamismo lo que est\u00e1 perdiendo por rutina y displicencia. Creo que s\u00f3lo as\u00ed superar\u00e1 la actual arritmia penitencial creada en la Iglesia por los que, confun\u00addiendo lo opinable con lo intangible, caminan hacia una pretendida con\u00adversi\u00f3n a su aire, por trochas y vericuetos extrasacramentales de los que Dios y la Iglesia brillan por su ausencia. Y as\u00ed avanzan, lastrando posibilidades de progreso y de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo que no es amor es pecado. Eso por una parte. Por otra sabemos que en esta etapa de la existencia no alcanzaremos jam\u00e1s vivir el amor en plenitud. Siempre quedar\u00e1n distancias, ausencias, olvidos, reservas, fisuras&#8230; Nunca estaremos abiertos por entero ni presentes del todo a Dios y a los hermanos. Reconocer que no los amamos suficientemen\u00adte forma parte de nuestro amor sincero; y confesar que a\u00fan le falta mu\u00adcho a nuestro amor es indispensable para recibir el sacramento, y sentir\u00adnos necesitados del perd\u00f3n divino y humano forma parte esencial de nuestra actitud penitente. La conciencia y el dolor por lo que a\u00fan no amamos es el \u00fanico modo de reparar, reponer y alcanzar lo que le falta a nuestro amor.<\/p>\n<p>Es preciso recordar que la penitencia cristiana tiene una dimensi\u00f3n esencialmente eclesial. La conversi\u00f3n y el perd\u00f3n que empiezan a nivel personal no terminan hasta alcanzar un nivel comunitario. Pretender reducir estos actos al \u00e1mbito estrecho de una vivencia exclu\u00adsivamente individual arguye no haber saludado siquiera la primera p\u00e1\u00adgina de la teolog\u00eda de la Encarnaci\u00f3n. Para ser cristianos tienen que ser por fuerza interpersonales. Si todo pecado tiene un car\u00e1cter colectivo, el perd\u00f3n, la conversi\u00f3n y la gracia est\u00e1n tambi\u00e9n marcados por el sello de la comunitariedad. Nadie gana ni pierde terreno aisladamente. Las p\u00e9rdidas y las ganancias son comunes. Hay que poner por tanto en la celebraci\u00f3n penitencial una gran dosis de sincera y confiada b\u00fasqueda de reconciliaci\u00f3n fraterna, un enorme deseo de conversi\u00f3n rec\u00edproca, de retorno al Padre formando un conjunto familiar. Hay que fijar bien una intensa solidaridad con Cristo que nos reconcilia con el Padre en la medida que nos reconciliamos con los hermanos.<\/p>\n<p>Pero es, sobre todo, a partir de <em>la liturgia eucar\u00edstica <\/em>como se cons\u00adtruye y se mantiene una comunidad cristiana. Esta celebraci\u00f3n tiene en s\u00ed misma una polaridad tan acusada y un poder aglutinante tan fuer\u00adte que el mayor absurdo y el mayor esc\u00e1ndalo de la Iglesia, el \u00fanico obst\u00e1culo para su crecimiento, radica en la existencia de grupos cuyos miembros han llegado a compaginar su enfrentamiento habitual con la frecuente participaci\u00f3n eucar\u00edstica. Una vez m\u00e1s Cristo est\u00e1 entre nosotros o para unirnos o para separarnos. Pero la causa de que una medicina salve a unos y d\u00e9 muerte a otros est\u00e1 al margen de la misma. Es una desgracia que haya personas que comulguen sin recibir a Cristo. Una comunidad que gira alrededor de la Eucarist\u00eda tiene que ser un coro arm\u00f3nico y creador, y no una partitura para solistas. La que se en\u00adcamina hacia su integraci\u00f3n pasando por ella es como quien se desliza en trineo por la pendiente de una monta\u00f1a cubierta de nieve: va m\u00e1s de prisa. No hay mejor tratamiento cl\u00ednico para curarla del individua\u00adlismo, esa lepra moral peor que la de la carne porque lo mancilla y lo carcome todo. El hecho de colocarse alrededor del altar encierra una enorme capacidad de vincular a unos seres que, pese, a su convivencia f\u00edsica, permanecen distantes unos de otros, lejanos, solitarios, parapetados detr\u00e1s de sus razones, anclados en sus miras ego\u00edstas. Aunque se ignoren mutuamente, no obstante vivir juntos, la Eucarist\u00eda derriba los muros de su- aislamiento, los liga a. un destino y a una tarea comunes y les proporciona una base integradora consistente en aportar, no en sus\u00adtraer; en sumar, no en excluir; en fijarse en los motivos que unen, no en los argumentos que dividen. Este ansiado objetivo de Cristo se logra cuando, como sucede en el altar, de muchos granos de trigo se hace un solo pan; de muchos racimos se obtiene un solo vino; de muchos gru\u00admos de cera resulta un solo cirio; de miembros diferentes, un solo cuer\u00adpo, de una muchedumbre de pueblos, un solo pueblo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde la mujer consagrada hace efectiva su divina parti\u00adcipaci\u00f3n en el sacerdocio de Cristo que la capacita y ordena de un modo general para el culto divino, la inserta en la funci\u00f3n sacrificial y victimal del Redentor y la hace id\u00f3nea para ofrecer a Dios hostias espirituales.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde puede y debe asociar su oblaci\u00f3n espec\u00edfica de mu\u00adjer consagrada a la oblaci\u00f3n lit\u00fargica, uniendo en id\u00e9ntico ofertorio su ofrenda personal a la que Jes\u00fas hace al Padre para la salvaci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde necesita repetir y simultanear con la consagraci\u00f3n del Cuerpo y Sangre de Cristo su propia consagraci\u00f3n bautismal y reli\u00adgiosa con el fin de que resulte cada d\u00eda m\u00e1s completa y efectiva, m\u00e1s valiente y generosa, m\u00e1s consciente y libre.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde ha de brotar, como un fruto maduro, el don de s\u00ed misma a los dem\u00e1s, la entrega personal en obsequio y servicio de sus hermanas, entrega suscitada, nacida e instrumentada por la misma cari\u00addad con que ella se entrega a Cristo y en las mismas condiciones con que Cristo se entrega a ella, es decir, sin condiciones, sin reservas, sin desconfianzas.<\/p>\n<p>Si la celebraci\u00f3n eucar\u00edstica no es para ella una costumbre insos\u00adlayable o un acto rutinario, si la vive en esp\u00edritu y en verdad, ver\u00e1 trans\u00adformarse su existencia en un perenne sacrificio de alabanza, en una per\u00adpetua misa solemne. Su mentalidad y su actuaci\u00f3n de cara a los dem\u00e1s ser\u00e1n una pura transparencia de la misa diaria. Caminar\u00e1 al ritmo se\u00adguro y juvenil de los himnos lit\u00fargicos tantas veces repetidos: Se\u00f1or Dios, en la sencillez de mi coraz\u00f3n te ofrezco alegre todas las cosas&#8230; Oh Dios de Israel, cons\u00e9rvame esta voluntad (1 Par. 19-18). Rompiste, Se\u00f1or, mis ataduras; te sacrificar\u00e9 hostias de alabanza e invocar\u00e9 el nombre del Se\u00f1or (Ps. 1 15). Me acercar\u00e9 al altar de Dios, al Dios que alegra mi juventud (Ps. 42).<\/p>\n<p>La persona no se salva sino a trav\u00e9s de la comunidad. Pero la co\u00admunidad no salva a sus miembros, sino en la medida en que est\u00e9 inserta y viva en el misterio de Cristo. La liturgia es una de las formas m\u00e1s ade\u00adcuadas para vivir plenamente este misterio de su muerte y resurrecci\u00f3n. Se puede participar en \u00e9l activa y pasivamente, vivi\u00e9ndole y haci\u00e9ndole vivir. En la actualidad las mujeres consagradas no solamente pueden participar en el culto lit\u00fargico como los cristianos corrientes, sino que tambi\u00e9n pueden ser actores y promotores del mismo. Est\u00e1n autorizadas para presidir la asamblea del pueblo de Dios. Fuera de la absoluci\u00f3n sacramental y de la consagraci\u00f3n eucar\u00edstica no hay ninguna celebra\u00adci\u00f3n cultual que no puedan realizar. Cristo se ha puesto en sus manos casi sin reservas. La Iglesia est\u00e1 trasvasando en ellas gran parte del mi\u00adnisterio sacerdotal para que lo administren en favor de los seglares. Han llegado al centro mismo de la liturgia. Y hay que confesar que son unas audaces, leales y competentes administradoras de lo divino. En mu\u00adchos aspectos, parangonadas con los sacerdotes, presentan una talla superior. La escasez y la inseguridad de los ministros tradicionales quedan as\u00ed subsanadas y corregidas por la cantidad y la calidad, la con\u00adfianza y la valent\u00eda de las nuevas diaconisas de la Iglesia. De este modo sus comunidades son lit\u00fargicas en un sentido m\u00e1s pleno y eficiente.<\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n lit\u00fargica exige absolutamente la oraci\u00f3n privada y <\/em>co\u00admunitaria. Lo decimos con sencillez, pero tambi\u00e9n con firmeza, sin crispaciones ni animosidades contra quienes barbotan palabras y pala\u00adbras para hacer circular, como evang\u00e9licos, sus criterios personales. Ya no nos pueden enga\u00f1ar. Sus razones est\u00e1n asaeteadas de preguntas que no tienen respuesta, o si la tienen, consiste exclusivamente en la frase acerada o en la iron\u00eda incisiva. Por lo cual concluimos con estos dos sucintos comentarios:<\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n privada sirve de preparaci\u00f3n a la oraci\u00f3n lit\u00fargica. <\/em>Esta sin aqu\u00e9lla resultar\u00e1 floja, mediocre, an\u00e9mica; se reducir\u00e1 a me\u00adros gestos, a simples f\u00f3rmulas, muy bellas e interesantes, pero vac\u00edas de sentido. No es en la superficial recitaci\u00f3n de los textos lit\u00fargicos donde se encuentra su significado profundo y su fil\u00f3n teol\u00f3gico, sino en la intimidad con el Ser que los inspir\u00f3 y nos env\u00eda por medio de ellos su mensaje secreto. El mismo estudio cient\u00edfico y exeg\u00e9tico de dichos textos es mucho, pero no lo es todo. La ciencia hace t\u00e9cnicos y especia\u00adlistas, pero no santos. Es el contacto dialogal y filial con Dios el que nos descubre la \u00edntima riqueza de las f\u00f3rmulas escritas y alumbra esos ve\u00adneros de agua viva que saltan hasta la vida eterna. La piedad objetiva o lit\u00fargica sin la piedad subjetiva o individual es una quimera evidente y una tentativa irrealizable.<\/p>\n<p><em>La oraci\u00f3n privada es una prolongaci\u00f3n de la oraci\u00f3n lit\u00fargica. <\/em>La palabra de Dios, la oraci\u00f3n oficial y los ritos p\u00fablicos de la Iglesia, si se viven con autenticidad, tienen que extenderle inevitablemente fuera de los l\u00edmites de la asamblea cristiana en el espacio y en el tiempo. Por su propio dinamismo y vitalidad tienden a continuar en la medi\u00adtaci\u00f3n personal de los misterios divinos, en la contemplaci\u00f3n de las ver\u00addades de la fe, en la labor lenta de la asimilaci\u00f3n, en la proyecci\u00f3n de la propia vida. Un cristiano convencido y comprometido no se impro\u00advisa ni se obtiene con la aplicaci\u00f3n externa de ritos y palabras. Para que fermente en \u00e9l una conversi\u00f3n genuina se requiere un largo proceso de maduraci\u00f3n. Salta a la vista la prueba inequ\u00edvoca de nuestro aserto, el paganismo pr\u00e1ctico de quienes se llaman con excesivo optimismo hi\u00adjos de la Iglesia porque participan e incluso presiden diariamente las reuniones lit\u00fargicas. Est\u00e1 claro, pues, que la oraci\u00f3n personal y habitual es el cauce \u00fanico por donde puede llegar el agua lustral de la liturgia cristiana a toda la tierra cultivable del ser humano.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>LITURGIA DE LAS HORAS<\/strong><\/p>\n<p>Puede parecer un poco extra\u00f1o a quien no est\u00e9 familiarizado con la terminolog\u00eda lit\u00fargica o\u00edr hablar de la liturgia de las horas. Sin em\u00adbargo esta denominaci\u00f3n es l\u00f3gica y natural. Refiri\u00e9ndonos a la Misa hablamos de la liturgia de la Palabra y de la liturgia eucar\u00edstica. Alu\u00addiendo a los sacramentos nos damos a entender en parecidos t\u00e9rminos: liturgia bautismal, penitencial, matrimonial. La expresi\u00f3n liturgia de las horas sirve para indicar la oraci\u00f3n que utiliza la Iglesia para santi\u00adficar o consagrar a Dios las distintas horas o partes del d\u00eda. Es la nota caracter\u00edstica de esas ancestrales y venerables f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n contenidas en el libro lit\u00fargico denominado hasta hoy Breviario u Oficio divino: que est\u00e1n relacionadas con las diversas fracciones del d\u00eda, como los \u00abtiempos\u00bb lit\u00fargicos est\u00e1n relacionados con las diferentes partes del a\u00f1o. Dado que el d\u00eda est\u00e1 dividido en horas, la oraci\u00f3n que la Iglesia eleva a Dios en determinados momentos de la jornada se llama as\u00ed precisamente: liturgia de las horas.<\/p>\n<p><em>N\u00famero de horas. <\/em>Fue en los centros de espiritualidad mon\u00e1stica de la antig\u00fcedad cristiana donde arraig\u00f3 y se desarroll\u00f3 la oraci\u00f3n de las horas. Las comunidades monacales adoptaron la costumbre de congregarse para orar en com\u00fan al comienzo de cada hora astron\u00f3mica. Como resultaba que la divisi\u00f3n del d\u00eda en horas acusaba notables dife\u00adrencias, debido a las costumbres de los diversos pueblos y a las distancias pr\u00e1cticamente insalvables, surgieron en el seno de los monasterios tres esquemas de oraci\u00f3n comunitaria:<\/p>\n<p>1.a La oraci\u00f3n de cada una de las 24 horas del d\u00eda. En este es\u00adquema la oraci\u00f3n no se interrump\u00eda jam\u00e1s. Grupos de monjes o de monjas se turnaban constantemente de d\u00eda y de noche para que no se apa\u00adgara la voz de la Esposa vigilante. Algo parecido a la moderna pr\u00e1ctica devocional de las 40 horas, pero extendida a todo el a\u00f1o.<\/p>\n<p>2.a La oraci\u00f3n que se hac\u00eda cada ocho horas, o sea, despu\u00e9s que transcurr\u00edan tres horas de las veinticuatro del d\u00eda. Fue una costumbre que se generaliz\u00f3 en el occidente romanizado. No hay que olvidar que el c\u00f3mputo del tiempo en el imperio romano ten\u00eda una ra\u00edz castrense.<\/p>\n<p>Tanto las horas del d\u00eda como las de la noche, llamadas vigilias, equival\u00edan a tres horas nuestras. Si el primer sistema tuvo una extensi\u00f3n reducida y pronto desapareci\u00f3, \u00e9ste prevaleci\u00f3 en las comunidades religiosas y canonicales de Europa y fue adoptado por todo el clero de la Igle\u00adsia latina en 1568 cuando se public\u00f3 el Breviario de San P\u00edo V.<\/p>\n<p>3.a La oraci\u00f3n que se practicaba tres veces al d\u00eda: al amanecer, a mediod\u00eda y a la puesta del sol. En este esquema quedaba eliminada la oraci\u00f3n de la noche. Fue el m\u00e9todo que se introdujo ya desde muy an\u00adtiguo en las costumbres de los buenos cristianos seglares porque se ajus\u00adtaba mejor a su horario laboral.<\/p>\n<p>El nuevo ordenamiento lit\u00fargico conserva las lineas generales del segundo m\u00f3dulo. El viejo canon tradicional ha sido respetado esencial\u00admente. Pero la Iglesia lo ha armonizado sabiamente con el tercer procedimiento que era tan popular y as\u00ed ha quedado un rezo lit\u00far\u00adgico que responde mejor que todos los otros anteriores al ritmo de la vida actual. Esta h\u00e1bil estructuraci\u00f3n junto con un orden m\u00e1s esmerado y un volumen menos denso de los elementos constitutivos de cada hora contribuye a disipar la impresi\u00f3n de que la oraci\u00f3n eclesial siga pare\u00adciendo de tipo mon\u00e1stico y ajena, por tanto, al hombre de hoy. Tal como est\u00e1 elaborada la liturgia de la plegaria oficial, aparece de un modo di\u00e1fano como la oraci\u00f3n de toda la Iglesia adaptada a las per\u00adsonas que viven inmersas en el dinamismo de la vida moderna. He aqu\u00ed los cinco momentos lit\u00fargicos del nuevo Breviario:<\/p>\n<p><em>Laudes. <\/em>Es el vocablo tradicional empleado para designar la ora\u00adci\u00f3n matutina y vale tanto como decir honras, loores, alabanzas. En la actual ordenaci\u00f3n lit\u00fargica es una de las dos partes m\u00e1s importantes de la oraci\u00f3n eclesial, un momento fuerte, un acto sobre el que la Igle\u00adsia ha cargado el acento de su autoridad.<\/p>\n<p><em>V\u00edsperas. <\/em>Corre parejas con el anterior en la actual jerarqu\u00eda de valores. Si los Laudes consagran a Dios el d\u00eda en sus comienzos, las V\u00edsperas se lo dedican en su declinaci\u00f3n. El nombre le viene del t\u00e9rmi\u00adno griego H\u00e9speros que adquiri\u00f3 despu\u00e9s la forma latinizada de V\u00e9spero, palabras con las que griegos y romanos designaban al planeta Venus, el brillante lucero de la tarde y que aplicaban as\u00ed mismo al espacio de tiempo comprendido entre el mediod\u00eda y la noche.<\/p>\n<p><em>Hora Media. <\/em>Es una oraci\u00f3n m\u00e1s breve que las dos antecedentes que se reza alrededor del mediod\u00eda cuando la actividad humana cesa ordinariamente para dar lugar al sustento y al descanso. Parece nor\u00admal en un cristiano aprovechar la oportunidad que le brinda este par\u00e9n\u00adtesis laboral para elevar el coraz\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p><em>Completas. <\/em>Es una plegaria corta y jugosa en la que se ofrecen al Se\u00f1or los \u00faltimos momentos de la jornada antes de dirigirse al lecho para tomar el descanso nocturno. Su mismo nombre indica que es la oraci\u00f3n que completa y cierra todas las oraciones y todos los trabajos del d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Divina Lecci\u00f3n. <\/em>En este oficio la lectura tiene un lugar preferente. Consiste principalmente en la lectura reposada de la Sagrada Escritura y de los Padres de la Iglesia as\u00ed como de la Hagiograf\u00eda cristiana a fin de adquirir un conocimiento m\u00e1s profundo del misterio cristiano. Esta hora sustituye al viejo oficio de Maitines. Los Maitines consist\u00edan en una larga recitaci\u00f3n de salmos, responsorios y lecturas que ten\u00eda lugar antes de la aurora. La Iglesia la ha simplificado much\u00edsimo y no le ha se\u00f1alado un tiempo fijo, sino que la ha dejado desvinculada y flo\u00adtante para que cada cual la pueda practicar en el momento m\u00e1s oportu\u00adno del d\u00eda.<\/p>\n<p><em>Oraci\u00f3n tan antigua como moderna. <\/em>Con esta sesuda ordenaci\u00f3n de la oraci\u00f3n p\u00fablica se sigue tributando a Dios en el siglo XX la misma alabanza que le fue tributada, durante milenios, antes de la era cristia\u00adna. La tradici\u00f3n jud\u00eda trasvas\u00f3 a la Iglesia primitiva la costumbre de consagrar a la oraci\u00f3n colectiva los tres momentos principales del d\u00eda: ma\u00f1ana, mediod\u00eda y tarde. Es una antorcha que los pueblos abor\u00edgenes han transmitido de mano en mano hasta nosotros; una corriente de agua que ha venido fluyendo hasta hoy, atravesando centurias y salvando gue\u00adrras y convulsiones de pueblos. No s\u00f3lo el pueblo israelita, sino todos los pueblos de la tierra, junto con sus creencias religiosas, sus misterios y su culto, eran poseedores de una liturgia caracter\u00edstica. Era una socie\u00addad profundamente sacralizada. La liturgia invad\u00eda la legislaci\u00f3n y el ejercicio del poder, la paz y la guerra, la actividad y el folklore, la vida y la muerte. Hab\u00eda normas sagradas e intocables que ordenaban las rela\u00adciones del clan, de la tribu, del grupo social con la divinidad. Las me\u00adjores f\u00f3rmulas del culto divino universal han sido seleccionadas, depu\u00adradas, recogidas y bautizadas por la liturgia cristiana. La Iglesia no las guard\u00f3, como flores disecadas entre las p\u00e1ginas de un libro, ni como pie\u00adzas curiosas de un museo, sino que las revalid\u00f3, corno expresiones vivas que son de un mensaje divino y como veh\u00edculos portadores de los mejores sentimientos humanos.<\/p>\n<p><em>Valor humano. <\/em>No hay literatura en el mundo que encierre tan\u00adtos tesoros de arte, tanta sensibilidad de coraz\u00f3n y tanta claridad de in\u00adteligencia como la liturgia cat\u00f3lica. El esp\u00edritu se impregna del eterno aroma de esas viejas plegarias que son las \u00fanicas plegarias dignas de Dios. La recitaci\u00f3n de los salmos nos introduce en un mundo trascen\u00addente y sobrecogedor. El Esp\u00edritu divino ruega en ellos con gemidos y ansias inenarrables por la voz de todas las criaturas visibles e invisibles, con la gama de todos los afectos y emociones del hombre. M\u00e1s qu\u00e9 cu\u00adriosidad, se siente un vivo deseo de estudiar, conocer y penetrar a fondo en esos rec\u00f3nditos mineros de nuestros libros lit\u00fargicos. Son li\u00adbros donde se aprende el lenguaje que agrada a Dios; libros rebosantes de soberanas bellezas est\u00e9ticas; libros que superan en gracia y en calidad art\u00edstica a los m\u00e1s encumbrados de las literaturas cl\u00e1sicas. Es una ver\u00adg\u00fcenza que vengan de fuera sabios, artistas y literatos sin religi\u00f3n algu\u00adna a explicarnos la grandeza de ideas y sentimientos que rezuman esos textos venerables que todos los d\u00edas menoseamos y musitamos de\u00adsidiosamente. Es la misma confusi\u00f3n que nos produce ver a unos hom\u00adbres extra\u00f1os a la Iglesia penetrar en nuestras catedrales y en nues\u00adtros templos vetustos para descubrirnos las maravillas de arte encerra\u00addas en esos antiguos monumentos. Damos a veces la sensaci\u00f3n de tener tanta estulticia como el hijo que ignora el valor de los muebles y de las alhajas que su padre le ha legado en herencia.<\/p>\n<p><em>Valores trascendentes. <\/em>Pero es el valor divino de la liturgia lo que m\u00e1s impresiona. La oraci\u00f3n de la comunidad cristiana es un eco, un recuerdo, un reflejo de las alabanzas que resuenan en la comunidad tri\u00adnitaria. Es la gloria interpersonal de Dios empalidecida por tener que manifestarse bajo la pobre envoltura de la expresi\u00f3n humana. Es tam\u00adbi\u00e9n \u00abaquel himno celeste que se canta perpetuamente en las moradas celestiales\u00bb. La Iglesia peregrina se asocia de este modo a la que ha llegado ya a la patria. Es la oraci\u00f3n con que Cristo se dirige al Padre en favor de las necesidades del mundo. Es la oraci\u00f3n que el Esp\u00edritu Santo ha inspirado a los autores humanos; la que El mismo ha difundido por toda la superficie del planeta; la que pone en el coraz\u00f3n y en la boca de los cristianos estrictamente obligados o amablemente invitados por la Iglesia a participar en el rezo com\u00fan.<\/p>\n<p><em>Oraci\u00f3n ecum\u00e9nica. <\/em>Siempre ser\u00e1, ha sido y es, aunque se recite en privado, una oraci\u00f3n p\u00fablica, oficial, universal. Tiene las mismas dimensiones de la Iglesia. La Iglesia visible y la invisible, la temporal y la eterna, la de hecho y la de derecho se unen a la palabra que sale de la persona orante. Ha sido hasta hoy un error considerarla como exclusi\u00adva de los sacerdotes y religiosos. A lo sumo, s\u00f3lo un grupo de seglares tornaba parte en ella como si se tratara de una selecta minar\u00eda de inicia\u00addos. El Breviario ha sido un libro de oraci\u00f3n masivamente ignorado. La misma costumbre popular de cantar las v\u00edsperas de los d\u00edas festivos ha ido lentamente perdiendo terreno hasta caer en desuso. Esta deplorable decadencia estaba muy lejos de la intenci\u00f3n de los ap\u00f3stoles que inauguraron las horas de oraci\u00f3n, y de los Padres que las estructu\u00adraron y perfeccionaron. San Benito llama a la oraci\u00f3n com\u00fan Opus Dei = Obra divina. Por obra divina entiende el conjunto del servicio eclesial con el que el hombre se entrega a Dios. Es un servicio \u00fanico, colectivo y org\u00e1nico. Ninguna acci\u00f3n sagrada ha surgido en la Iglesia jam\u00e1s como algo reservado y personal, sino como una acci\u00f3n comuni\u00adtaria. El canto de los salmos, la lectura de la palabra de Dios, las homi\u00adl\u00edas de los Padres, los escritos de los Doctores, los himnos, los responso\u00adrios, la oraci\u00f3n universal suponen siempre una comunidad reunida, or\u00adganizada y jerarquizada en la cual est\u00e1n presentes igualmente y parti\u00adcipan en el mismo grado todos los que profesan la misma fe.<\/p>\n<p><em>El desarrollo de la oraci\u00f3n lit\u00fargica <\/em>sigue las mismas leyes de creci\u00admiento de la comunidad cristiana en que naci\u00f3. Son muchos los testi\u00admonios que nos quedan sobre aquellas primeras asambleas que se reu\u00adn\u00edan para tener la oraci\u00f3n en com\u00fan bajo la gu\u00eda de los disc\u00edpulos del Se\u00f1or. De la lectura de estos documentos hist\u00f3ricos se desprende que no se trataba de una observancia legal, sino del cumplimiento de un de\u00adber; que este deber pertenece a la \u00edntima esencia de la Iglesia y que la misma Iglesia primitiva fundamenta su vida comunitaria en la oraci\u00f3n en com\u00fan y en el amor fraterno. Los primeros fieles se nos presentan unidos en oraci\u00f3n \u00abcon algunas mujeres, con Mar\u00eda, la Madre de Jes\u00fas y con los hermanos de \u00e9sta\u00bb, \u00abperseveraban en o\u00edr la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles, en la uni\u00f3n, en la fracci\u00f3n del pan y en la oraci\u00f3n\u00bb. Resulta claro que el origen y la estructura inicial de aquellas c\u00e9lulas cristianas primitivas eran debidos a la Palabra, la fraternidad, la oraci\u00f3n y la Eucarist\u00eda. Estos cuatro elementos b\u00e1sicos de la vida cristiana se fueron madurando y amplificando, no por separado o sucesivamente, como blasona de hacerlo cierta pastoral de nuevo cu\u00f1o, sino a la par, en una labor de conjunto, emple\u00e1ndolos como partes integrantes de un sis\u00adtema \u00fanico de evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Sus relaciones con la oraci\u00f3n privada. <\/em>Es cierto que la que hace un cristiano de puertas adentro de su casa, como dice Jes\u00fas, no s\u00f3lo es recomendable, sino necesaria. Los miembros de la Iglesia pueden y de\u00adben hacerla por mediaci\u00f3n de Cristo, en el Esp\u00edritu Santo, siempre y en todo lugar. Pero la que se eleva de toda la comunidad cristiana reunida precisamente para este fm est\u00e1 revestida de un valor, de un poder, de un significado y de una dignidad peculiares, conforme a aquellas pa\u00adlabras evang\u00e9licas: <em>donde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed estoy yo en medio de ellos. <\/em>Sin embargo \u00abcualquier oposici\u00f3n entre la oraci\u00f3n de la Iglesia y la oraci\u00f3n personal es inadmisible tanto en la teor\u00eda como en la pr\u00e1ctica; m\u00e1s a\u00fan, hay que robustecer e incrementar sus mutuas relaciones\u00bb. Por una parte la oraci\u00f3n personal debe ser una preparaci\u00f3n y una prolongaci\u00f3n de la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Por otra, la oraci\u00f3n lit\u00fargica es \u00abfuente de piedad y alimento de la oraci\u00f3n priva\u00adda\u00bb. \u00abEs sumamente deseable que penetre en profundidad en todas las oraciones cristianas convirti\u00e9ndose en alma, norma y expresi\u00f3n de las mismas y en alimento que nutra la vida espiritual del pueblo de Dios.\u00bb La Constituci\u00f3n apost\u00f3lica \u00abLaudis Canticum\u00bb de la que son las citadas palabras sugiere rezar el oficio divino acomod\u00e1ndole a la propia situa\u00adci\u00f3n espiritual y sicol\u00f3gica dentro del marco, bastante flexible por cier\u00adto, de las normas recientes. Cuando la oraci\u00f3n lit\u00fargica sea una verda\u00addera oraci\u00f3n personal y cuando la vida entera sea una liturgia viva y operante, habr\u00e1 tocado el cristiano las \u00faltimas metas de una oraci\u00f3n que es en realidad \u00abla cumbre y la fuente de la acci\u00f3n pastoral de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p><em>R\u00fabricas. <\/em>Es preciso hablar de los cauces rituales por los que debe fluir el rezo com\u00fan. Siendo como es un rezo p\u00fablico y oficial, las formas de expresarlo no pueden ser fruto de la improvisaci\u00f3n. Es l\u00f3gico que se ajuste a unas l\u00edneas generales y normativas dise\u00f1adas por los cuadros de mando de la Iglesia. No es s\u00f3lo la plegaria de una iglesia local; es la que adopta la Iglesia universal para agrupar a todos los hombres alre\u00addedor del Padre com\u00fan. Por ello, aunque ha de estar matizada por la gran variedad de pueblos, lenguas y culturas, aunque es necesario que goce de gran flexibilidad para acompasarse a las situaciones circunstan\u00adciales de los grupos orantes, tambi\u00e9n es preciso que est\u00e9 vertebrada en unas directrices que le otorguen unidad y la hagan perceptible a todos y en todas partes. Pi\u00e9nsese en una liturgia que debiese su existencia a los gustos y a la fantas\u00eda de cada asamblea, o a la s\u00fabita y fugaz inspira\u00adci\u00f3n de cada presidente de la misma. Ser\u00eda un mosaico tan pintoresco como irreconocible. Una comunidad en oraci\u00f3n para ser un marco digno de la alabanza divina debe revestir cierta solemnidad y decoro. Una fa\u00admilia que reza al Padre en compa\u00f1\u00eda de Cristo no debe confundirse con un club abigarrado y estridente o con un conjunto musical de los que tanto abundan en la sociedad actual.<\/p>\n<p><em>Los obligados <\/em>no deben sentirse \u00abmovidos a celebrar el oficio por el simple deber que tienen de observar una ley, sino m\u00e1s bien por el convencimiento de su valor intr\u00ednseco y de su utilidad pastoral y as\u00adc\u00e9tica\u00bb. La convicci\u00f3n profunda ha de atar m\u00e1s que la obligaci\u00f3n estric\u00adta. La Iglesia quiere educarnos de forma que las motivaciones del amor primen siempre sobre las del temor. A\u00fan sin llegar al pecado, nuestra voluntad puede triunfar sobre la de Dios. Ahora bien, toda victoria sobre Dios es un verdadero desastre.<\/p>\n<p>El documento pontificio sobre la liturgia de las horas emplea, sin embargo, la palabra obligaci\u00f3n refiri\u00e9ndose a su recitaci\u00f3n por los obispos y sacerdotes. Yo comparar\u00eda esta obligaci\u00f3n con la que tene\u00admos todos de alimentarnos. Si pasamos cierto tiempo en ayunas sin mo\u00adtivo que lo justifique, pecamos gravemente porque destruimos nuestra vida. Pero no necesitamos que nos impongan precepto grave de comer cada equis horas. Tenemos el deber imperioso de orar. Los pastores de la Iglesia ponen a nuestro alcance la forma mejor de responder a esta obligaci\u00f3n. Dicha forma es m\u00e1s flexible y el\u00e1stica en la nueva legisla\u00adci\u00f3n que en la antigua. La nueva ley obliga, si no se interponen obst\u00e1\u00adculos serios, a rezar Laudes y V\u00edsperas por ser las horas claves de la jor\u00adnada. Dice tambi\u00e9n que se procure no omitir el Oficio de Lectura. Como se ve, no acent\u00faa tanto la intensidad de la obligaci\u00f3n como la fuer\u00adza interior de la responsabilidad. Pero si se atiende al esp\u00edritu que subyace en las l\u00edneas del decreto vivir\u00eda muy peligrosamente quien pa\u00adsara d\u00edas enteros sin rezar alegremente esta parte del oficio lit\u00fargico.<\/p>\n<p>Por lo que hace a la Hora Media y a las Completas se inculca la necesidad de recitarlas antes de entregarse al descanso, a fm de poner\u00adse confiadamente en las manos de Dios despu\u00e9s de haber realizado \u00ednte\u00adgramente la Obra de Dios del rezo contidiano y la Obra humana del tra\u00adbajo profesional. Dif\u00edcilmente pueden tener la conciencia tranquila quienes no recen diariamente las dos horas principales y no pongan sumo inter\u00e9s en rezar habitualmente las restantes. En todo caso, insiste reiteradamente el documento, ha de procurarse que el rezo de cada parte del Oficio se compagine, y, si es posible, coincida con cada una de las horas naturales correspondientes, a cuya santificaci\u00f3n est\u00e1 destinada como lo indican el nombre y el contenido, la devoci\u00f3n y la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Los invitados. <\/em>Est\u00e1n invitados a este sagrado ejercicio todos los fieles sin excepci\u00f3n alguna. Es la plegaria de la comunidad humana universal reunida en Jesucristo. En ella participa cada miembro, pero es propia del Cuerpo total. Si nadie queda excluido de su influencia, todos los hombres tienen derecho a hacer acto de presencia. Si todos pueden estar presentes espiritual y afectivamente, nadie puede impedir que tomen parte personal y efectivamente. Sin embargo, la masa del pueblo ha vivido durante siglos al margen de la oraci\u00f3n oficial de la Iglesia. La cristiandad en general ha estado condenada injustamente al ostracismo de la inhibici\u00f3n, de la pasividad y de la indiferencia. Hoy, por fin, la Iglesia quiere volver al punto de partida y hace un ruego por\u00adfiado, una llamada apremiante para que todos los hijos de Dios se aso\u00adcien en cuerpo y alma a su oraci\u00f3n. \u00bfSer\u00e1 escuchada su invitaci\u00f3n? \u00bfVol\u00adver\u00e1n de nuevo a resonar en las catedrales, en las parroquias, en los ora\u00adtorios y capillas de la ciudad y del campo el canto de los salmos, como ocurr\u00eda en tiempos de Ambrosio y de Agust\u00edn, de Jer\u00f3nimo y de Le\u00f3n Magno? Este es el objetivo que persigue la actual ordenaci\u00f3n de la oraci\u00f3n lit\u00fargica. Las familias cristianas unidas en el rezo com\u00fan encon\u00adtrar\u00e1n m\u00e1s viva la luz de la fe y m\u00e1s ardiente la llama de la caridad.<\/p>\n<p><em>En las comunidades consagradas <\/em>han golpeado con fuerza estos aldabonazos. Con fuerza y con eficacia. La liturgia ha irrumpido en su oraci\u00f3n comunitaria jubilosamente. Ha evitado su esclerosis inyect\u00e1n\u00addole una savia potente, un vigor nuevo, generoso y estimulante. Hoy las Hermanas han dejado de ser ya unas iniciadas en la liturgia. Pue\u00adden ser maestras. Y deben serlo de los seglares, puesto que la Iglesia lo desea. No pueden constituir ellas solas unas comunidades lit\u00fargicas cerradas sobre s\u00ed mismas, impermeables, incomunicadas con el mundo. \u00bfEs tal vez un imposible que en los colegios, por citar alg\u00fan ejemplo, se puedan reunir con sus educandas para celebrar con ellas la oraci\u00f3n li\u00adt\u00fargica? \u00bfHay dificultades realmente insuperables para adherirse a la comunidad parroquial en el rezo de las horas? \u00bfNo podr\u00edan preparar de acuerdo con los pastores de la Iglesia a un grupo de cristianos compro\u00admetidos para que sean &#8216;la levadura que haga fermentar lit\u00fargicamente a la masa del pueblo de Dios? \u00bfVan a permitir que siga creyendo este mismo pueblo que este modo de orar es un coto cerrado para la mino\u00adr\u00eda privilegiada de sacerdotes y religiosos?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; COMUNIDAD LITURGICA ORACION LITURGICA Existe una indudable jerarqu\u00eda de valores en la oraci\u00f3n cristiana. 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Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. 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