{"id":50476,"date":"2011-10-03T03:57:03","date_gmt":"2011-10-03T01:57:03","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/10\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/"},"modified":"2011-10-03T03:57:03","modified_gmt":"2011-10-03T01:57:03","slug":"en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/","title":{"rendered":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo"},"content":{"rendered":"<p><em><a><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-47928\" title=\"logohijascaridad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/08\/logohijascaridad.jpg?resize=180%2C191\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"191\" \/><\/a><\/em><\/p>\n<p align=\"center\">COMUNIDAD DE DIALOGO<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>NECESIDAD DEL DIALOGO<\/strong><\/p>\n<p>El Esp\u00edritu Santo ha abierto las ventanas de la Iglesia para oxigenar\u00adla con aires renovadores y primaverales. El funcionamiento de la li\u00adbertad de opini\u00f3n es un claro exponente de su af\u00e1n de pasar hoja al libro de su historia y colocar a la sociedad eclesial en rampa de acceso a procedimientos un poco m\u00e1s democr\u00e1ticos. El di\u00e1logo a todos los niveles arrumba una postura inmovilista y petrificada y revela una vo\u00adluntad de reajuste sicol\u00f3gico y social. Hoy se cuenta con la base para la organizaci\u00f3n interna y para la puesta al d\u00eda de la doctrina y el pen\u00adsamiento apost\u00f3licos. No hace falta medir la envergadura del fen\u00f3me\u00adno en lo tocante a las comunidades de vida consagrada. Ellas tienen que comprender que la \u00e9poca en que viven es una \u00e9poca de di\u00e1logo, que es irreversible y que no les es posible poner la luz roja a su paso. En este sentido hay dos comunidades, como hay dos tipos de arterias: las escler\u00f3ticas y las sanas. Las ptimeras son duras, secas, peligrosas. Las segundas son flexibles, din\u00e1micas, pujantes. El di\u00e1logo inyecta sangre joven a las viejas comunidades, esos nav\u00edos milenarios, vetustos e im\u00adponentes que siguen flotando merced a la energ\u00eda divina, pero mediante mecanismos pasados de moda. Hoy tienen que desplegar las velas a los vientos nuevos, rejuvenecedores, insuflados por un humanismo de buena ley, aunque corran el riesgo de que, al abrir las escotillas de sus m\u00e9todos tradicionales, pierdan su seguridad y su inmunidad.<\/p>\n<p>Pero hay religiosas que no quieren correr tales riesgos. A las Her\u00admanas maduras les parece una aventura peligrosa, una pendiente res\u00adbaladiza por la que pueden deslizarse hasta precipitarse en el vac\u00edo. Miran al di\u00e1logo con miedo, con desconfianza. Su s\u00f3lo planteamiento p\u00fablico da origen a brotes de disgusto. Su puesta en pr\u00e1ctica les produce insomnios, taquicardias y toda suerte de alteraciones sicosom\u00e1ticas. Mientras las j\u00f3venes hablan, est\u00e1n sobre ascuas; le bloquean con todos los medios a su alcance y presagian toda clase de trastornos y des\u00f3r\u00addenes. Pero tales prevenciones contra el di\u00e1logo nacen de una visi\u00f3n tubular, de ojo de pez. Cierto que puede dar lugar a enfrentamientos detonantes. Cualquier actividad humana puede desencadenarlos. El di\u00e1logo, sin embargo, es como ciertos volcanes, m\u00e1s espectaculares que da\u00f1inos. Tambi\u00e9n tiene su leyenda blanca, su aspecto positivo, su valor social y comunitario. Impedirle y sabotearle es lastrar enormes posi\u00adbilidades de progreso. Hoy por hoy, algo huele a podrido en una co\u00admunidad que utiliza m\u00e9todos neutralizadores y restrictivos con respecto al di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Hay que reconocer, con todo, que queda mucho camino por andar hasta verle normalizado permanentemente. En teor\u00eda a todos nos gusta, pero en la pr\u00e1ctica a todos nos cuesta entrar lisa y llanamente en las reglas del juego. Dialogar es un arte dif\u00edcil, pero hermoso y eficaz. Merece la pena esforzarse en practicar un poco cada d\u00eda esta gimnasia adelgazante de nuestro orgullo y autosuficiencia. Caminamos con de\u00admasiada lentitud hacia la instituci\u00f3n del di\u00e1logo como cauce normal de convivencia. Cuando se alcancen estas metas, la humanidad habr\u00e1 adquirido una de las formas m\u00e1s refinadas, cultas y civilizadas que pueden revestir sus mutuas relaciones.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FUNDAMENTO DIVINO<\/strong><\/p>\n<p>La necesidad del di\u00e1logo en la Iglesia y en el mundo se remonta al di\u00e1logo de Dios con el hombre mediante su Palabra que es Cristo, el Se\u00f1or. \u00abEl di\u00e1logo aut\u00e9ntico es la nota distintiva del Pueblo de Dios. No es un aspecto facultativo de la Iglesia, es un aspecto fundamental. El Hijo de Dios es Palabra, Di\u00e1logo. Su predicaci\u00f3n fue un di\u00e1logo ininterrumpido con los hombres. Incluso, antes, en su vida oculta, hubo un di\u00e1logo misterioso del Hombre-Dios con las personas y las cosas en la intimidad laboriosa de Nazareth.\u00bb (Lumen Gentium). En este clima de di\u00e1logo es lamentable ver rebrotar actitudes de rechazo ante la nueva postura de la Iglesia posconciliar. \u00abLa Iglesia en el Concilio nos ha hecho redescubrir el valor y la eficacia del di\u00e1logo a todos los niveles y quiere que continuemos en di\u00e1logo con todos los seres hu\u00admanos, sean de la raza que sean o tengan las creencias m\u00e1s dispares y distintas de las nuestras.\u00bb<\/p>\n<p>De las ense\u00f1anzas del Magisterio ordinario de la Iglesia se des\u00adprende que el di\u00e1logo universal ha de ser la preocupaci\u00f3n constante de todos los cristianos y, en especial, de los consagrados al apostolado. Siempre debi\u00f3 ser as\u00ed, pero hoy lo vemos con m\u00e1s claridad. Sobre este punto el cristiano aut\u00e9ntico no tiene alternativa porque es disc\u00edpulo de un Hombre, Cristo, que dialog\u00f3 con todos:<\/p>\n<p>Con los m\u00e1s astutos y falaces urdidores de sofismas,<\/p>\n<p>Con las meretrices y ad\u00falteras que iban a ser apedreadas.<\/p>\n<p>Con los pecadores p\u00fablicos que eran mal vistos por los \u00abbuenos\u00bb, por los observantes.<\/p>\n<p>Con los colaboracionistas de un r\u00e9gimen invasor.<\/p>\n<p>Con otros pueblos vecinos disidentes o paganos.<\/p>\n<p>Con los criminales y ladrones, en medio de los que fue crucificado. Con los ni\u00f1os, los enfermos, los ciegos, los leprosos.<\/p>\n<p>Con los humildes y los poderosos, los ricos y los pobres.<\/p>\n<p>El cristiano, por tanto, no puede sustraerse a la ley del di\u00e1logo. No s\u00f3lo no puede rehuirlo ni recusarlo, sino que debe brind\u00e1rselo a todos en la bandeja de oro de su sinceridad.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FUNDAMENTO HUMANO:<\/strong><\/p>\n<p>El di\u00e1logo arranca del gran respeto que merece <em>la dignidad de la persona humana. <\/em>Dialogar es reconocer nuestras colosales posibili\u00addades y nuestras inherentes limitaciones. Es admitir que todo ser hu\u00admano normal es capaz de ense\u00f1arnos, de enriquecernos, de darnos par\u00adte de lo mucho que nos falta. Es creer que cualquier persona es apta para entender la verdad, para buscar la luz , para aceptar la parte de raz\u00f3n que otra puede tener. Solemos decir que hablando se entiende la gente. Y esto es verdad si actuamos como personas. Cuando no nos entendemos es se\u00f1al inequ\u00edvoca de que nosotros o nuestros interlocutores fallamos en humanidad. Humanidad es reconocer las propias deficien\u00adcias, confesar que no lo sabemos todo ni acertamos siempre en todo; es dar por sentado que los dem\u00e1s poseen verdades que a nosotros se nos ocultan.<\/p>\n<p>Por medio del di\u00e1logo <em>el hombre encuentra a sus semejantes <\/em>en el verdadero plano, se comunica con ellos y les da entrada a su inti\u00admidad. Si el di\u00e1logo es verdadero siente por ellos una gran preocupaci\u00f3n; se interesa por su vida, sus logros, sus fracasos; se vuelve hacia ellos con el deseo de crear un sentimiento rec\u00edproco, vivo y palpitante. El di\u00e1logo es un instrumento educativo y animador que interesa por igual a los cient\u00edficos que investigan las profundidades de la persona hu\u00admana, como a los ap\u00f3stoles que se preocupan de su felicidad temporal y trascendente. Pero esto s\u00f3lo ocurre cuando se ve en el interlocutor un se\u00admejante y se le habla y se le escucha como tal; cuando se adopta una ac\u00adtitud de servicio y de ayuda en orden a afirmar su personalidad; cuando se le estima lo bastante como para no enga\u00f1arle; cuando se le ama hasta el punto de confiar en \u00e9l, de intercambiar con \u00e9l ideas y sentimientos.<\/p>\n<p>Como se ve, el esp\u00edritu del di\u00e1logo <em>es tan humano como evang\u00e9\u00adlico. <\/em>Y es que no existe una manifestaci\u00f3n humana perfectamente equilibrada al margen de la Encarnaci\u00f3n. Por tanto, no puede existir tampoco un di\u00e1logo entre los hombres que no sea un eco del que sostiene Dios con la humanidad. Se ha podido afirmar, al ver los males de nues\u00adtro tiempo, que muy pronto s\u00f3lo creer\u00e1n en el hombre aquellos que crean en Dios. Paralelamente se podr\u00eda a\u00f1adir que los que no perma\u00adnezcan atentos a la escucha de Dios estar\u00e1n sordos a la voz humana. Sin un di\u00e1logo constante con el Creador el intercambio verbal con su criatura es punto menos que imposible, es un ideal casi irrealizable.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FINALIDAD<\/strong><\/p>\n<p><em>Buscar juntos la verdad. <\/em>Buscar la verdad es un deber innato y universal. A todos en teor\u00eda nos gusta la verdad y a todos en la pr\u00e1ctica nos gusta m\u00e1s decirla que escucharla. Pero resulta que la verdad es tan absoluta como relativa. Absoluta en su esencia, en su contenido. Rela\u00adtiva en todos los dem\u00e1s aspectos: en su planteamiento, en su presentaci\u00f3n, en su aplicaci\u00f3n, en su explicaci\u00f3n, en su enfoque, en sus f\u00f3rmulas literarias. Est\u00e1 condicionada por los tiempos, los lugares, las culturas y las civilizaciones. No aparece bajo el foco de una luz cenital. Vive en la penumbra del misterio de la fe o de la ciencia. Es inagotable en sus deducciones e inalcanzable en su totalidad. Un equipo tiene m\u00e1s capacidad para acercarse a ella que un s\u00f3lo individuo. Ve mejor el ca\u00admino que conduce a ella, obtiene m\u00e1s luz y extrae de ella mejores re\u00adsultados pr\u00e1cticos. Es mucho m\u00e1s dif\u00edcil que salga falsificada o mani\u00adpulada de una reuni\u00f3n de personas en di\u00e1logo sincero.<\/p>\n<p><em>Buscar la verdad donde est\u00e9. <\/em><strong>El <\/strong>error nos sujeta; la verdad nos li\u00adbera. El error nos esclaviza; la verdad nos hace libres. Buscar la verdad donde est\u00e9 y rechazar el error donde se encuentre es el fin primordial de todo di\u00e1logo que lleve el sello de la autenticidad. Un di\u00e1logo que deje de ser la b\u00fasqueda en com\u00fan de la verdad para convertirse en un duelo de ideas o en un instrumento para hacer triunfar los puntos de vis\u00adta personales, ser\u00e1 cualquier otra cosa, pero no di\u00e1logo. Y no es que se trate de convertirle en una investigaci\u00f3n filos\u00f3fica o en un estudio teol\u00f3gico. Existen otros caminos. Cada uno tiene sus m\u00e9todos propios para ir en busca de la verdad. Los intercambios que ponen en com\u00fan las aportaciones personales son muy variados. Pero la verdad objetiva constituye la meta \u00fanica adonde convergen todas las rutas indivi\u00adduales.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>LIMITES<\/strong><\/p>\n<p><em>El di\u00e1logo debe moverse en el terreno de lo opinable. <\/em>La verdad di\u00e1fana reclama necesariamente la adhesi\u00f3n de la inteligencia. La duda, por el contrario, abre las puertas a la libre discusi\u00f3n. El campo de las materias discutibles es ancho como el mar. Pero hay temas que, por ofrecer todos los s\u00edntomas de la seguridad y de la certidumbre, no pue\u00adden ponerse en tela de juicio ni someterse a debate. El di\u00e1logo no tie\u00adne un visado general para cruzar todas las fronteras.<\/p>\n<p>1.\u00b0 La evidencia y el sentido com\u00fan tienen barreras infranquea\u00adbles que s\u00f3lo los dementes intentan derribar.<\/p>\n<p>2.\u00b0 Tampoco se puede cuestionar un asunto sobre el que Dios ha dicho ya la \u00faltima palabra.<\/p>\n<p>3.\u00b0 La Sagrada Escritura ser\u00e1 siempre objeto de estudio y de in\u00advestigaci\u00f3n, pero cuando la Iglesia ha dado una interpretaci\u00f3n p\u00fablica y solemne a un texto debatido ha puesto tambi\u00e9n punto final a la con\u00adtroversia.<\/p>\n<p>4.\u00b0 Las prescripciones del derecho natural tienen la fuerza de una sentencia inapelable.<\/p>\n<p>5.\u00b0 Las ordenanzas del derecho positivo, pese a su provisionali\u00addad, recaban el asentimiento, sino en la esfera de la inteligencia te\u00f3rica, s\u00ed en el terreno del juicio pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>6.\u00b0 Cuando el Magisterio ordinario de la Iglesia ha zanjado una cuesti\u00f3n con su certero veredicto, siquiera sea interinamente, solamente pueden insistir en la disputa las personas afectadas por una secreci\u00f3n excesiva de bilis o por un infarto de orgullo o por un trastorno funcional del cerebro.<\/p>\n<p>Hemos de tomar cartas en el asunto de los inconformistas a ul\u00adtranza, de los <em>rebeldes a perpetuidad, <\/em>de los resentidos, de los abonados de por vida a la oposici\u00f3n. Estamos obligados a poner coto a sus exce\u00adsos verbales, no con otras demas\u00edas semejantes, sino con un arma, no por silenciosa, menos eficaz: el aislamiento. Una definici\u00f3n dogm\u00e1tica, una orden taxativa de la autoridad leg\u00edtima, un criterio oficial del Magiste\u00adrio de la Iglesia son ciertamente incontrovertibles en lo que se refiere al meollo de la cuesti\u00f3n, a su esencia o contenido. Sin embargo, no lo son en todos los\u2022 dem\u00e1s aspectos. Una verdad, una ley, un decreto o una norma general adquieren muchas perspectivas y dimensiones cuyo alcance puede ponerse sobre el tapete. <em>Son cosas contingentes y discu\u00adtibles: <\/em>el sentido genuino del texto, el an\u00e1lisis literario, las deducciones teol\u00f3gicas, las implicaciones morales, las posibilidades de tipo social, la aplicaci\u00f3n pastoral, la importancia del asunto de que se trata, su utilidad, su oportunidad&#8230; Todas estas caras y otras muchas que presen\u00adta el prisma de la verdad caen dentro de la tem\u00e1tica del di\u00e1logo. La ver\u00addad es como un paisaje, una persona o un acontecimiento que pueden ser vistos y enjuiciados desde \u00e1ngulos de visi\u00f3n muy diversos. Cada cual los ve seg\u00fan el color del cristal con que los mira. Discernir el color verdadero del imaginario, el real del aparente, el objetivo del subje\u00adtivo es una meta que se propone alcanzar todo coloquio aut\u00e9ntico.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>DOS CLASES IMPORTANTES<\/strong><\/p>\n<p>A) <em>Entre la autoridad y la obediencia. <\/em>La autoridad hoy ha dejado de ser semidivina, enf\u00e1tica, intocable. Ha bajado de su alto pedestal y se ha colocado en el mismo plano de sus compa\u00f1eras. Su funci\u00f3n sigue siendo necesaria e insustituible, pero el ejercicio de la misma se va achicando de soledad y engolamiento, de lejan\u00eda y vistosidad. De forta\u00adleza o ciudadela ha pasado a ser una plaza abierta. Las superioras han sido unos personajes tiesos, almidonados, que el agua del di\u00e1logo se ha encargado de ablandar. Nadie se rasga ahora las vestiduras por-. que una Hermana le discuta respetuosamente la validez de sus razones, el acierto de sus medidas o la moralidad de ciertas t\u00e1cticas.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo ha marcado un hito en la nebulosa historia del bino\u00admio autoridad-obediencia. <em>La b\u00fasqueda de la voluntad de Dios se rea\u00adliza en com\u00fan. <\/em>La superiora que se empe\u00f1a en ir solitaria a su encuentro cae en un pecado de presunci\u00f3n. Sus compa\u00f1eras ya no comulgan con la rueda de molino de su inerrancia e infalibilidad. Saben que estas dos cosas est\u00e1n m\u00e1s en la obediencia que en el mando. Ella forma parte de un equipo de colaboradores. No puede retener en sus manos la pelota de la palabra. Tiene que dejarla pasar deportivamente de mano en mano. Las Hermanas no desempe\u00f1an en la actualidad una funci\u00f3n ancilar y secundaria, sino que son actoras y hasta protagonistas de los designios colectivos.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n <em>la comunidad necesita dialogar con la superiora <\/em>tanto en privado como en p\u00fablico. Hemos conocido comunidades en\u00addurecidas, broncas, intratables. Ninguna superiora las pod\u00eda convencer ni con la fusta de sus amenazas, ni con la acidez de sus iron\u00edas, ni con la vaselina de sus discursos.<\/p>\n<p>Todo resbalaba sobre su piel. Lo \u00fanico que consegu\u00edan era echar le\u00f1a al fuego de la cr\u00edtica. S\u00f3lo en la libertad y sinceridad del di\u00e1logo empezaron a hervir y a fundirse, como en una retorta, enconos, malen\u00adtendidos, prevenciones y antagonismos.<\/p>\n<p>La marcha hacia la verdad de la mano del di\u00e1logo entra en las reglas de juego de cualquier tipo de convivencia, c\u00edvica, familiar; eclesial y comunitaria. Si el ejercicio del gobierno se lleva a cabo seg\u00fan Dios, implica <em>conocer los criterios y aspiraciones de la base. Y <\/em>si la obe\u00addiencia de \u00e9sta no ha de ser la de un robot carente de ideas propias, de iniciativas y de voluntad, le incumbe cobrar conciencia de los problemas comunes, explorar, investigar, apuntar, sugerir, desestimar soluciones caducas y barajar otras nuevas m\u00e1s eficientes. Rechazar el di\u00e1logo por una parte o por otra es bloquear el plan de Dios, proscribir el sentido com\u00fan, anular la raz\u00f3n, renunciar al progreso y obstruir los cauces nor\u00admales de la colaboraci\u00f3n y de la aportaci\u00f3n comunitarias.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo es <em>el nuevo estilo de ejercer la autoridad, <\/em>el nuevo giro que han dado las convivencias y relaciones sociales, la nueva forma de encuentro entre personas y generaciones, entre gobernantes y goberna\u00addos, entre superiores y subordinados. Es el yunque donde se forja el verdadero humanismo, porque en el contraste de pareceres hay que poner una buena dosis de humildad y sinceridad, de paciencia y respeto, de desprendimiento y amplitud de miras, de apertura de coraz\u00f3n y lu\u00adcidez mental. Es un medio de practicar la caridad porque hay que ad\u00admitir que los dem\u00e1s tengan opiniones distintas de las nuestras, que di\u00adsientan notablemente, que nos contradigan, con tal que lo hagan con delicadeza y correcci\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>B) <\/strong><em>Di\u00e1logo generacional. <\/em>Nunca ha habido como hoy tantos j\u00f3\u00advenes y a la vez tantos viejos. Los j\u00f3venes suben r\u00e1pidamente. Los viejos tardan m\u00e1s que antes en desaparecer. Hay precocidad juvenil y prolon\u00adgaci\u00f3n senil. La juventud se promociona pronto. La ancianidad se es\u00adtira mucho m\u00e1s. Las tres o cuatro generaciones existentes son muy dife\u00adrentes entre s\u00ed. La juventud es mayoritaria y competitiva. La senectud es rica en sabidur\u00eda y experiencia. La edad madura cabalga a lomos de esta doble vertiente. Los dos extremos se distancian m\u00e1s cada d\u00eda. La rapidez con que se suceden los hechos, el s\u00fabito envejecimiento de las ideas, el nacimiento y el ocaso de los \u00eddolos, los h\u00e9roes fr\u00e1giles de un d\u00eda, la ciencia, la t\u00e9cnica, y el v\u00e9rtigo de la vida condicionan mucho la convi\u00advencia y dificultan el encuentro y el di\u00e1logo entre los que trepan cuesta arriba y los que descienden por la opuesta falda de la monta\u00f1a.<strong><\/strong><\/p>\n<p>Este encuentro generacional, sin embargo, es indispensable, esclarecedor y tonificante. Unos y otros necesitan urgentemente educarse y madurar para el di\u00e1logo, sacudirse el polvo de los prejuicios, saltar la barrera de los obst\u00e1culos, <em>avanzar simult\u00e1neamente, <\/em>aproximarse, en\u00adcontrarse. Si seguimos movi\u00e9ndonos en cuadros mentales y estructurales gastados por el tiempo, en esquemas de otra \u00e9poca, seguir\u00e1n las estri\u00addencias, las posturas radicalizadas, las posiciones fijas en los dos polos opuestos: el di\u00e1logo ser\u00e1 imposible.<\/p>\n<p>El di\u00e1logo generacional confiere a <em>los mayores m\u00e1s capacidad <\/em>para sintonizar con el mundo nuevo que nace, m\u00e1s dinamismo y flexi\u00adbilidad, m\u00e1s porosidad a los problemas actuales. Inyecta <em>en los cuadros juveniles <\/em>mayor cordura y ponderaci\u00f3n, un mayor conocimiento de causa para emitir juicios valorativos del pasado. Todo esto es b\u00e1sico para una pac\u00edfica convivencia. Si el di\u00e1logo no nos lleva a la paz es que algo falla en \u00e9l. El intercambio de criterios es oxigenante, enormemente higi\u00e9nico para personas de edades diferentes. Hace converger las fuer\u00adzas a un mismo fm, logra la gravitaci\u00f3n de todos los problemas alrede\u00addor de un mismo ejemplo y facilita la realizaci\u00f3n de tantas cosas nuevas como hay que llevar a feliz t\u00e9rmino para mejorar el mundo.<\/p>\n<p>Es curioso <em>el vocabulario <\/em>que emplean las generaciones extremas al iniciar el di\u00e1logo. El l\u00e9xico juvenil es el exponente de su sico\u00adlog\u00eda. Ci\u00f1\u00e9ndome a los verbos que utiliza con m\u00e1s frecuencia son, poco m\u00e1s o menos, los siguientes: derribar, destruir, oponerse, superar, avan\u00adzar, subir, luchar, conquistar, imponer, gozar, divertirse. Palabras que revelan una vehemencia idealista, un af\u00e1n demoledor y constructivo a la vez. En cambio las generaciones maduras manejan expresiones que denuncian una sicolog\u00eda realista, conservadora y pac\u00edfica; ser, estar, permanecer, defender, recordar, saber, investigar, trabajar, ganar, des\u00adcubrir, preocuparse, descansar&#8230; Todos estos vocablos de signo contra\u00adrio, rehogados en la ancha ensaladera del di\u00e1logo, ali\u00f1ados con la fuerte acritud de la impaciencia juvenil y rociados con el \u00f3leo de la serenidad de la edad proyecta, dan por resultado una ensalada suculenta, un com\u00adpromiso de mutuo entendimiento. No ser\u00e1 precisamente de estas reunio\u00adnes de donde salgan frases como aquella que se pronunci\u00f3 en una tumul\u00adtuosa asamblea: preparemos maletas para los j\u00f3venes y ata\u00fades para los viejos.<\/p>\n<p>Para estos encuentros hacen falta <em>una mente clara y un coraz\u00f3n limpio. <\/em>Se trata de ver lo bueno y lo bello de los viejos tiempos para separar lo que ya no tiene actualidad y conservar lo que todav\u00eda sirve. Se trata as\u00ed mismo de ver con no menos lucidez lo que hay de bello y de bueno en el presente y aceptarlo con grandeza y generosidad de cora\u00adz\u00f3n. Se trata tambi\u00e9n de saber rechazar lo caduco y decr\u00e9pito de antes con la misma energ\u00eda que lo extravagante, lo exagerado y lo inmaduro de ahora. Se trata de comprender que las cosas, las ideas y las personas no son buenas ni malas por su sello de antig\u00fcedad y de modernidad, sino por los valores que en s\u00ed encierran. No podemos romper con el pa\u00adsado ni cerrarnos tercamente al porvenir. Lo \u00fanico que debemos hacer es reunirnos, hablar y tamizar lo viejo y lo nuevo con una inderogable voluntad de s\u00edntesis. No se interrumpir\u00e1 la continuidad y se har\u00e1 la renovaci\u00f3n.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>LAS MUJERES DIFICILES<\/strong><\/p>\n<p><em>La importante. <\/em>Me refiero naturalmente a la que se juzga como tal, porque en realidad no hay ninguna mujer importante que presuma de serlo. No deja a nadie empu\u00f1ar el volante del di\u00e1logo. Habla de forma torrencial, incontenible. Tiene cuerda suficiente para consumir ella sola todo el tiempo marcado en el horario. Casi siempre se deja llevar de ambig\u00fcedades y digresiones. Abandona el tema y se dedica a maripo\u00adsear por todos los asuntos que le salen al paso. Da la sensaci\u00f3n de que se le ha ido su raz\u00f3n de vacaciones y ha sido reemplazada por su imagina\u00adci\u00f3n volandera. Habla sin parar, como si ella no tuviera un reloj en la mu\u00f1eca ni las dem\u00e1s una idea en la cabeza. Es una mujer \u00absabelotodo\u00bb con la que hay que contar indefectiblemente a la hora de enjuiciar un asunto cualquiera. Efectivamente, es una importante charlatana.<\/p>\n<p><em>La obstinada. <\/em>Ignora sistem\u00e1ticamente el punto de vista de las dem\u00e1s. Est\u00e1 persuadida de que no necesita aprender nada de nadie. Padece de una incurable cerraz\u00f3n intelectual. Est\u00e1 acorazada contra todas las opiniones. Se aferra con terquedad a las suyas propias y trata de impon\u00e9rselas a las compa\u00f1eras, no por el vigor de sus razones, sino por la fuerza de sus pulmones. No es esa tenacidad de esp\u00edritu que nos hace defender con firmeza lo que estimamos digno de defensa, sino la testarudez que hace lo mismo con lo que es indefendible. Ser intran\u00adsigente con las propias ideas es justo y necesario en ocasiones. Lo de\u00adtestable es serlo con quienes no est\u00e1n de acuerdo con ellas.<\/p>\n<p><em>La fan\u00e1tica.. <\/em>Tiene una contextura sicol\u00f3gica especial. No s\u00f3lo re\u00adconoce, como todo el mundo, la existencia de las verdades absolutas, sino que tiene la seguridad de que ella las ha alcanzado. Afirma imper\u00adturbable que la, verdad que se busca se le presenta y la ve tan clara como la luz. De ah\u00ed, su cerrilismo del que no se apea jam\u00e1s. Ella es una cen\u00adsura permanente de todos los criterios ajenos sin excepci\u00f3n. Cree a ma\u00adchamartillo en la inviolabilidad de las formas tradicionales en las que vienen envueltas las ideas. Para todos los problemas tiene soluciones prefabricadas que aplica en el momento oportuno sin escuchar a nadie. Con ella no hay nada que hacer. Est\u00e1 radicalmente incapacitada para el di\u00e1logo.<\/p>\n<p><em>La desconfiada. <\/em>Sospecha de todo y de todas. Est\u00e1 llena de recelos y de suspicacias. En las palabras de sus compa\u00f1eras solamente ve la indirecta, la mala intenci\u00f3n, la alusi\u00f3n personal. Ni ella es sincera ni cree en la sinceridad de las dem\u00e1s. El aire del di\u00e1logo llega a contami\u00adnarse con su actitud recelosa. El refr\u00e1n \u00abpiensa mal y acertar\u00e1s\u00bb que ella guarda como un dogma de fe, llega a filtrarse por el grupo como un mal contagioso. M\u00e1s que participar, prefiere montar guardia en su in\u00adterior y permanecer a la defensiva, pero pasa al ataque no pocas veces. No puede haber higiene mental sin creer en la bondad humana.<\/p>\n<p><em>La t\u00edmida. <\/em>No valora sus posibilidades. Se juzga incapaz de aportar nada que valga la pena. Es pusil\u00e1nime y taciturna. Al lado de una compa\u00ad\u00f1era superdotada o valiosa simplemente siente crecer su complejo de inferioridad. No s\u00f3lo desconf\u00eda de s\u00ed misma, sino que tiene miedo tam\u00adbi\u00e9n a no ser aceptada por el grupo o por alguno de sus miembros. Por eso no habla. Teme hacer el rid\u00edculo, no dar la medida, desentonar. Consuela, sin embargo, saber que su cobard\u00eda no es una enfermedad incurable, que ir\u00e1 diluy\u00e9ndose en el aire c\u00e1lido, acogedor y reconfortan\u00adte de la comunidad.<\/p>\n<p><em>La ap\u00e1tica. <\/em>No se interesa por nada ni por nadie, fuera de s\u00ed mis\u00adma. Le tienen sin cuidado todos los problemas de la comunidad habidos y por haber, mientras a ella no le toquen de cerca. Es una mujer situada, acomodada, asentada. En el argot comunitario se la llama instalada. Las cuestiones sometidas a debate la dejan indiferente. Practica el abs\u00adtencionismo por sistema. A las reuniones asiste por necesidad, se sienta con indolencia, escucha con desgana, pronuncia un monos\u00edlabo con displicencia y yota tal vez en blanco. Est\u00e1 curada de sorpresas. Su insensibilidad la ha inmunizado contra todo disgusto o suceso que no le roce a ella la piel.<\/p>\n<p><em>La pesimista. <\/em>Sufre de un agudo daltonismo. No es capaz de ver esa faceta rosa que ofrecen todas las cosas de este mundo. Todo lo ve negro. Todas las soluciones le parecen ut\u00f3picas, todas las razones delez\u00adnables, todos los esfuerzos in\u00fatiles para atajar el desastre que se les echa encima. Es un derrotismo patol\u00f3gico, aunque todos creen que es suscep\u00adtible de atenuarse. Desconsuela o\u00edrla hablar con tanta amargura. Hasta le dan en rostro la alegr\u00eda y la euforia de sus compa\u00f1eras. La irrita su optimismo. Ironiza sobre sus ilusionados proyectos para el futuro. Es indudablemente una aguafiestas inconsciente de todos sus bellos sue\u00f1os.<\/p>\n<p><em>La sentimental. <\/em>Es la mujer adicta a la persona de la superiora, la simpatizante de una Hermana, la partidaria de un grupo. Con raz\u00f3n o sin ella, est\u00e1 siempre al lado de las personas que ama. Es una estre\u00adlla que no tiene luz propia, un ser humano sin ideas personales. S\u00f3lo siente admiraci\u00f3n y cari\u00f1o por los seres queridos. Ellos, como los \u00eddo\u00adlos, son intocables. Se identifica con ellos para bien o para mal. Piensa lo que ellos piensan, impugna lo que ellos impugnan, defiende lo que ellos defienden. Encuentra incompatible el amor a la superiora con la cr\u00edtica sana y abierta de sus opiniones. No comprende c\u00f3mo pueden coexistir la amistad y la diferencia de pareceres. Es imposible dialogar con una mujer cuyas convicciones le han llegado por la v\u00eda del coraz\u00f3n y no por la v\u00eda normal de la inteligencia.<\/p>\n<p><em>La deficiente. <\/em>Posee un bajo coeficiente intelectual. Es, como suele decirse, de pocos alcances. Se le escapan la trascendencia y la profun\u00addidad de los temas. No alcanza a ver en su totalidad el estado de la cues\u00adti\u00f3n. Suele andarse por las ramas, por la periferia de los asuntos. A me\u00adnudo dice cosas extra\u00f1as que no vienen a pelo. Da razones, o aduce ex\u00adperiencias que no hacen al caso. Las dem\u00e1s o bajan la cabeza avergon\u00adzadas, o la miran compasivas, o sonr\u00eden burlonas. Como es una persona de nula o de escasa ideolog\u00eda y no madura bien adem\u00e1s el pensamiento ajeno, poco o nada puede aportar al acervo com\u00fan.<\/p>\n<p><em>La antag\u00f3nica. <\/em>Es la que milita siempre en la oposici\u00f3n. Est\u00e1 sola y de pie en la cera de enfrente. No sugiere ninguna idea, pero las rebate todas. Nadie sabe su modo de pensar. S\u00f3lo aparece claro que no le gusta el modo de pensar de todas y de cada una . Ella es inteligente; tal vez superdotada. Tiene solvencia y responsabilidad profesional. Pero todo su caudal humano es un poderoso instrumento para sabotear el di\u00e1logo comunitario. Impugna, desmiente, contradice inevitable\u00admente, como si lo hiciera bajo un impulso ciego, como si su papel consistiera en estar en desacuerdo con sus compa\u00f1eras. No entro en el an\u00e1lisis sicol\u00f3gico del asunto. S\u00f3lo doy el bosquejo de una de las muje\u00adres m\u00e1s dif\u00edciles para el di\u00e1logo.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>CONDICIONES<\/strong><\/p>\n<p>1.a <em>Una lealtad absoluta a la verdad. <\/em>La verdad plena no la tiene nadie, si exceptuamos a Cristo. El y s\u00f3lo El ha podido decir: \u00abYo soy la verdad&#8230; Aprended de m\u00ed&#8230; Haced lo que yo hago&#8230;\u00bb Nadie fuera de El tiene el monopolio de la verdad. Nadie puede pretender agotar las posibilidades, los caminos que conducen hasta encontrar, comprender e interpretar la verdad. En todo hombre hay parte de error y parte de verdad, parte de luz y parte de sombra. Todos podemos aprender de los dem\u00e1s. Nosotros podemos ense\u00f1ar algo a todos. Cada uno est\u00e1 ca\u00adpacitado para ser a la vez disc\u00edpulo y maestro. El di\u00e1logo comunitario nos ofrece una igualdad de oportunidades para desempe\u00f1ar los dos ofi\u00adcios alternativamente.<\/p>\n<p>Pero hace falta acudir a \u00e9l con un desinter\u00e9s absoluto, con honradez y limpieza de coraz\u00f3n, despu\u00e9s de haber reducido al silencio a todas las pasiones, menos a una: <em>la pasi\u00f3n por la verdad. <\/em>Hay que practicar a fondo ese completo renunciamiento que nos hace estar dispuestos lo mismo a defender nuestro punto de vista como a aceptar el de los dem\u00e1s; lo mismo a tener raz\u00f3n que a reconocer nuestros yerros. Hay que hacer nuestra aquella sentencia de S\u00f3crates: \u00abHago m\u00edo todo lo bueno que se ha dicho, cualquiera que sea el que lo haya dicho.\u00bb Alguien ha asegura\u00addo acertadamente que la posibilidad para el di\u00e1logo es dejarse vencer por razones convincentes.<\/p>\n<p><em>Amar la verdad es amar a Cristo. <\/em>Es, por tanto, escucharla sin re\u00adservas, aceptarla sin condiciones, defenderla sin trabas y cumplirla sin titubeos. Amarla en s\u00ed mismo y en los dem\u00e1s es o\u00edrla de los labios de otro, recibirla en la forma que se presente, apropi\u00e1rsela cualesquiera que sean sus exigencias y resultados. Amar la verdad es darla con calor, recibirla con humildad, compartirla con entusiasmo. A veces se asiste a ciertas convivencia\u00a7 en las que los participantes muestran su preocu\u00adpaci\u00f3n por la brillantez de sus intervenciones; no disimulan su af\u00e1n por obtener la aquiescencia general; no ocultan su intenci\u00f3n de hacer triunfar a cualquier precio su punto de vista. Amar\u00e1n la verdad, pero tienen miedo al fracaso. Y claro est\u00e1, como el triunfo de la verdad suele darse a largo plazo y el triunfo personal es urgente, entre uno y otro, la elecci\u00f3n est\u00e1 hecha ya de antemano. L\u00e1stima que no coincidan los inte\u00adreses personales con los de la verdad.<\/p>\n<p>2.a <em>Una lealtad absoluta a la caridad. <\/em>Todo di\u00e1logo comunitario es un acto expl\u00edcito y evang\u00e9lico de amor fraterno. El amor est\u00e1 en la base, en el desarrollo y en la cumbre del di\u00e1logo. Para muchos, incluso, la misma comunidad consagrada es una creaci\u00f3n inmediata del di\u00e1lo\u00adgo, su producto directo, su causa y, a la vez, su efecto. La raz\u00f3n es por\u00adque la caridad que constituye la esencia de su vida cobra su m\u00e1s viva expresi\u00f3n en las formas dialogales, ya sean espont\u00e1neas ya organiza\u00addas. Es en el di\u00e1logo donde cada miembro entra en comuni\u00f3n con los dem\u00e1s en funci\u00f3n del ideal absoluto que persiguen. Es en \u00e9l donde se reflejan las actitudes de acogida, servicio, respeto, comprensi\u00f3n y todos los dem\u00e1s rasgos espec\u00edficos del amor fraterno. Es en \u00e9l donde todos bus\u00adcan la felicidad de todos, puesto que se re\u00fanen para promover el bien com\u00fan, para eliminar los obst\u00e1culos que lo impidan, para excogitar me\u00addios que lo fomenten.<\/p>\n<p>Es esta fraternidad aut\u00e9ntica la \u00fanica fuerza capaz de ejercer la censura, el control, la represi\u00f3n en la sala de sesiones. Ser\u00eda el ideal. Pero por lo visto el amor en la tierra no se presenta con la verde rama de la paz. O si se presenta, nadie le hace caso. Por ello, <em>cuando el amor no basta, <\/em>es inevitable la intervenci\u00f3n de la autoridad para impedir que el sal\u00f3n de reuniones se convierta en un campo de refriega, de igual modo que es necesaria la presencia de la polic\u00eda para atajar el desorden y la subversi\u00f3n. Negar \u00e9sto es vivir de espaldas a la realidad. El amor es el \u00fanico sentimiento que sugiere estas dos preguntas y da estas dos res\u00adpuestas: \u00bfPiensas como yo?, eres mi amiga \u00bfno piensas como yo?, eres doblemente amiga m\u00eda; desde este momento iremos juntas en busca de la verdad.<\/p>\n<p>El amor <em>cierra la aduana <\/em>a la hipocres\u00eda, a la adulaci\u00f3n y a la mala fe y hace saltar al aire de la sala unas discusiones sinceras y cor\u00addiales. El amor <em>suprime ese temor <\/em>que a veces pone en los labios de una Hermana frases como \u00e9stas: \u00abcualquiera habla&#8230; no me f\u00edo&#8230; des\u00adpu\u00e9s vienen las represalias&#8230;\u00bb El amor <em>diluye esa herencia <\/em>que he\u00admos recibido del pasado, incapacit\u00e1ndonos para el di\u00e1logo: los dogma\u00adtismos, los esquemas r\u00edgidamente verticales, las verdades prefabricadas. El amor <em>borra las palabras <\/em>que no debieran ser dichas y abre las ventanas al viento para que se lleve acritudes y tedios, indiferencias y sinrazones. Cuando los seres se aman no importa que se equivoquen. Casi todas las crisis dialogales son crisis de amor. El amor torna agudos a los romos de entendimiento y hace rectificar a los ases de la inteligencia.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>CUALIDADES<\/strong><\/p>\n<p>1.a <em>Libertad. <\/em>Es cualidad primordial de todo di\u00e1logo. Dios nos da ejemplo: Es sumamente respetuoso con nosotros. No obliga f\u00edsicamente a ninguno a aceptar la salvaci\u00f3n. Esta es un formidable requerimiento de su amor, pero nos deja libres para acogerla o rechazarla. \u00abNuestra misi\u00f3n \u2014dice Pablo VI\u2014 no se presentar\u00e1 armada de coacci\u00f3n ex\u00adterna, sino solamente por los caminos leg\u00edtimos de la educaci\u00f3n humana, de la persuasi\u00f3n interior, de la conversaci\u00f3n ordinaria. As\u00ed ofrecer\u00e1 siempre su don de salvaci\u00f3n respetando en todo caso la libertad per\u00adsonal.\u00bb<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el di\u00e1logo ha de florecer en una atm\u00f3sfera de libertad. Una reuni\u00f3n convocada para deliberar no podr\u00eda ostentar tal etiqueta si la superiora se ci\u00f1era solamente a presentar unas conclusiones elabo\u00adradas de antemano para recabar la aprobaci\u00f3n un\u00e1nime. Si no se acepta y se respeta el pluralismo en todos los terrenos no vale la pena siquiera empezar.<\/p>\n<p><em>La que calla <\/em>es porque de momento no tiene nada qu\u00e9 decir. Nadie tiene poder para sellar sus labios. Su silencio no puede ser debido ni a la certeza de una sanci\u00f3n, ni a la notificaci\u00f3n de una amenaza, ni al temor de una revancha, ni al miedo de una denuncia, ni a cualquier otro tipo de coacci\u00f3n. <em>La que habla <\/em>es porque siente la necesidad de poner en com\u00fan el resultado de sus reflexiones y experiencias. Habla por\u00adque le sale de dentro. Es una exigencia interior, un deseo vivo y sincero de colaboraci\u00f3n, fruto maduro de su entrega total a la familia comunita\u00adria. No sufre imposiciones ni ingerencias de ninguna clase. Tal vez ha percibido anteriormente insinuaciones de cohecho moral, de venalidad, de presi\u00f3n por parte de Hermanas influyentes o interesadas. Pero ella no ha querido vender su libertad por un plato de lentejas. Por eso habla en la asamblea con la independencia y la holgura con que canta un p\u00e1jaro en el bosque.<\/p>\n<p>2.a <em>Confianza. <\/em>La desconfianza es como una poluci\u00f3n de la atm\u00f3s\u00adfera comunitaria que mata en flor todo intento de di\u00e1logo. Cuando flota en el ambiente de la sala un polvillo acre de sospechas, dudas y recelos la palabra se ahoga en las gargantas; se producen silencios tensos y ago\u00adbiantes; lo que se dice s\u00f3lo es un medio para salir del paso. Se pronuncian frases intrascendentes y triviales que a nada comprometen. Ni se dice lo que se siente ni se siente lo que se dice. La franqueza, alma del di\u00e1\u00adlogo, ha quedado encadenada. Un poso negro de amargura y decepci\u00f3n se va depositando en el fondo de todas las almas. Al abandonar el lugar de la reuni\u00f3n los semblantes tienen un gesto de n\u00e1usea. Y la verdad que no se dijo limpiamente en p\u00fablico sale a la luz cubierta de veneno en los pasillos, en los rincones de la casa, en los mentideros clandestinos.<\/p>\n<p>Los motivos de la desconfianza son muchas veces infundados. La suspicacia ha surgido al soplo de un rumor. Una noticia confusa ha hecho brotar el hongo venenoso de la duda. Y es que las verdades a me\u00addias son las peores mentiras. <em>La desconfianza recae siempre sobre la autoridad. <\/em>A la autoridad no se le perdona jam\u00e1s ni un error, ni un desacierto, ni un fallo. No puede haber una mota de polvo sobre su eje\u00adcutoria. Las superioras deben creer y confiar en sus Hermanas, pero basta que tenga un ligero traspi\u00e9 para que ellas desmonten la confianza que hab\u00edan puesto en ella. As\u00ed hila de delgado la justicia humana.<\/p>\n<p>Y precisamente es ese turbio asunto el que es preciso airear, anali\u00adzar y explicar al comienzo del di\u00e1logo. <em>Hay que clarificar el aire <\/em>para que pueda brotar un coloquio sereno y confiado. Hay que sacar a la luz del sol todo lo que pulula en la gusanera de la cr\u00edtica negra y decir en p\u00fablico lo que se comenta en la clandestinidad. No se puede dar un paso sin sanear las mentes con explicaciones sencillas y sinceras, sin disipar malicias, barruntos y suposiciones.<\/p>\n<p>Pero si algo se quiere conseguir, tales aclaraciones han de ser un prodigio de verismo y realidad, han de estar marcadas a fuego con el sello de la sinceridad. En esto no hay opci\u00f3n. Para que el grupo recupere la confianza hay que presentarse ante \u00e9l con <em>la verdad escueta y desnuda, <\/em>desplegada como una bandera. El relato ver\u00eddico de los hechos tiene un poder beneficioso y liberador. Nada de actitudes defensivas que pon\u00addr\u00edan las cosas peor de lo que estaban. Lo que pide la comunidad a sus superiores es, m\u00e1s que una justificaci\u00f3n de su conducta, una acusaci\u00f3n humilde de sus culpas y de sus errores, por m\u00e1s que fueran indeliberados. Creer que esta actitud cede en desprestigio de la autoridad es desconocer totalmente el Evangelio.<\/p>\n<p>El renacimiento de la confianza bien merece que la autoridad sufra un bombardeo de preguntas. Para que el amor propio no le haga una mala jugada ni sus nervios den un estallido que eche abajo el di\u00e1logo conviene dar acogida al tiroteo con una sonrisa tranquilizante, con esas frases de buen humor que ba\u00f1an de hilaridad a la concurrencia. Lo im\u00adportante es convencerla de que <em>se respetar\u00e1n las leyes por las que se rige todo di\u00e1logo <\/em>sincero: la ley del secreto en relaci\u00f3n a aquellas cosas en que todas convengan; la ley de la libertad de opini\u00f3n y de expresi\u00f3n dentro del mundo de lo discutible; la ley de la inmunidad personal, no obstante lo avanzado de las manifestaciones; la ley de la buena volun\u00adtad compatible con las inevitables molestias y la ley del perd\u00f3n mutuo que todas solicitan y otorgan generosamente.<\/p>\n<p>3.a <em>Afabilidad. <\/em>Cristo quiso adornar el humano di\u00e1logo de ameni\u00addad y de encanto: \u00abAprended de m\u00ed que soy manso&#8230;\u00bb Un coloquio fe\u00admenino ha de estar, por otra parte, salpimentado de gracia, matizado de dulzura, lleno de atractivo por la galanura de las formas y la finura de las expresiones. \u00abEl di\u00e1logo cristiano \u2014dice el Papa\u2014 no es orgullo\u00adso, no es hiriente, no es ofensivo. Su intr\u00ednseco poder convincente y pe\u00adnetrante deriva de la verdad que expone, de la caridad que difunde y del ejemplo que propone. No es un mandato ni una imposici\u00f3n. Por eso evita los modos violentos. Es pac\u00edfico, paciente y generoso. El clima en que se desarrolla es un clima de amistad en el que el coraz\u00f3n entre como protagonista de la mano de la inteligencia y los dos intervienen y act\u00faan como buenos hermanos.\u00bb<\/p>\n<p>Como resultado de esta bella alianza, van saltando al coso del di\u00e1logo las formas m\u00e1s delicadas y primorosas de la convivencia humana: <em>la cor\u00addialidad, <\/em>ese modo grato y exquisito de demostrar el afecto que se siente por las compa\u00f1eras; un afecto que no tiene nada de postizo y convencio\u00adnal, sino que es real y sentido, porque se transparenta en la mirada, en el gesto, en el tono de la voz. <em>El respeto <\/em>que establece una distinci\u00f3n entre la persona y lo que ella piensa. La opini\u00f3n, o se comparte o se refuta, o se acepta o se rechaza; pero a la persona se la quiere. Por lo menos, se le guarda miramiento y consideraci\u00f3n. Hay quien toma la pa\u00adlabra como quien empu\u00f1a un l\u00e1tigo o blande una espada. Tambi\u00e9n hay quien la toma como quien levanta una bandera y se ci\u00f1e una corona. No es ese el camino de la afabilidad. Ni amenazas, ni desaf\u00edos, ni actitudes triunfalistas. Hay que tomar la palabra como quien coge una flor. Y las flores son elocuentes, pero inofensivas. <em>La indulgencia <\/em>comprensiva que encuentra l\u00f3gicos y explicables los peque\u00f1os incidentes que se producen a lo largo del di\u00e1logo y extiende piadosamente sobre ellos el manto del olvido. Es un imposible humano que la corriente de la discusi\u00f3n se des\u00adlice con toda fluidez y serenidad. Asperezas, displicencias, desabrimien\u00adtos, destemplanzas, vehemencias, brusquedades&#8230; son las piedras, las curvas y rugosidades del terreno que dificultan, pero no impiden, el paso del agua. Y el agua pasa y olvida los obst\u00e1culos. <em>La educaci\u00f3n, <\/em>la urba\u00adnidad, las muestras de cortes\u00eda, las formas correctas, las maneras ele\u00adgantes son las damas de honor y la deliciosa comitiva de la bondad. Ni lo cort\u00e9s quita lo valiente ni lo valiente quitado cort\u00e9s. La continua familia\u00adridad que entra\u00f1a la convivencia no dispensa del tratamiento gentil y obsequioso, propio de personas civilizadas. El di\u00e1logo es un veh\u00edculo de cultura y de elegancia espiritual. Estas cualidades distan tanto de la groser\u00eda y de la ordinariez como de la cursiler\u00eda y del atildamiento.<\/p>\n<p>4.a <em>Prudencia. <\/em>\u00abFinalmente \u2014se\u00f1ala el Papa\u2014 el di\u00e1logo exige prudencia y pedagog\u00eda, la cual tiene muy en cuenta las condiciones sicol\u00f3gicas, morales y culturales de los que escuchan, es decir, si es un ni\u00f1o o una persona ruda; si no est\u00e1 preparada; si es desconfiada u hostil. El que habla o dial\u00f3ga se esfuerza por conocer la sensibilidad del oyente, por adaptarse razonablemente a \u00e9l, por modificar las formas de la propia presentaci\u00f3n para no ser molesto e incomprensible. El di\u00e1logo tiene muchas formas. Obedece a exigencias pr\u00e1cticas. Escoge medios aptos. No se liga a vagos apriorismos. No se reduce a f\u00f3rmulas inm\u00f3vi\u00adles cuando \u00e9stas han perdido ya la capacidad de mover a los hombres.\u00bb<\/p>\n<p>Prudencia quiere decir <em>mesura, ponderaci\u00f3n. <\/em>Requiere marchar con paso calculado, poner freno a la ira, pesar las palabras, ajustarlas al pensamiento, huir de los extremismos, llamar a las cosas por su nom\u00adbre, pero situ\u00e1ndolas en su lugar justo, descartar el lenguaje sibilino o de doble sentido, no llenarle de perifollos y ringorrangos que ahoguen su sentido, evitar toda mixtificaci\u00f3n de los hechos, no dar, en fin, por bueno lo que excede la medida o no llega, porque la bondad, lo mismo que la justicia, ocupa siempre el punto central de la balanza. Y ser pru\u00addente no es lo <sup>&#8211;<\/sup>mismo que ser ambiguo.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>CRITERIOS. CAUTELAS<\/strong><\/p>\n<p><em>La que habla. <\/em>El hecho de estar muy segura de \u00absu verdad\u00bb puede provenir de su soberbia o de su inseguridad. Por eso no conviene que haga de su verdad algo que tira, como una piedra, a la cabeza de su ad\u00adversaria.<\/p>\n<p>A quien no piense como ella no la mire como a una enemiga a la que hay que tapar la boca y derrotar, sino como a una amiga a la que hay asir de la mano para caminar juntas hacia la verdad.<\/p>\n<p>No adopte actitudes pontificales o \u00abex cathedra\u00bb, de maestra in\u00adfalible. Est\u00e1 tratando de exponer, no de imponer; de convencer, no de vencer; de informar, no de reformar; de servir, no de embaucar; de ayudar, no de dar \u00f3rdenes.<\/p>\n<p>Tratar de hnp\u00f3ner su criterio es una forma de violencia, una coacci\u00f3n y un atentado a la caridad; pero si es una mujer convencida de lo que dice ha de tener tal destreza para acomodar al suyo el parecer ajeno que todas terminen por doblegarse dulcemente a \u00e9l.<\/p>\n<p>Es claro indicio de que tiene amplitud de miras si se coloca en el punto de vista de sus interlocutores, si se esfuerza por comprender sus ideas, si se percata de los condicionamientos a que han estado suje\u00adtas para llegar a pensar as\u00ed.<\/p>\n<p>Use, pero no abuse de la iron\u00eda. Es una arma peligrosa. S\u00f3lo unas manos expertas pueden manejarla sin peligro de que la bonanza de la discusi\u00f3n se transforme en una marejada procelosa.<\/p>\n<p>Su modo de expresarse ha de tener tal diafanidad que todas, hasta las m\u00e1s lerdas, entiendan sin gran esfuerzo su pensamiento. Esta clari\u00addad, sobre todo, ha de brillar al exponer el estado de la cuesti\u00f3n. Suele decirse que un problema bien planteado es un problema medio re\u00adsuelto.<\/p>\n<p>Tener confianza en s\u00ed misma es condici\u00f3n indispensable para al\u00adcanzar \u00e9xito. Pero una confianza excesiva que la haga desde\u00f1ar la ayu\u00adda ajena la conducir\u00e1 lamentablemente al fracaso.<\/p>\n<p>El exceso de miedo es tan mal consejero como la borrachera de entusiasmo. El 1.\u00b0 la llevar\u00e1 a la paralizaci\u00f3n. El 2.\u00b0 a la precipitaci\u00f3n y al v\u00e9rtigo.<\/p>\n<p>A la hora de la revisi\u00f3n y renovaci\u00f3n, no confundir lo fundamental con las formas accesorias, pues tan necio resulta aferrarse con nostalgia al pasado como incorporarse sin juicio ponderado a lo que viene.<\/p>\n<p><em>La que escucha. <\/em>Da por supuesto que la que habla posee aspectos o fragmentos de verdad que a ella se le escapan o no ha llegado a des\u00adcubrir.<\/p>\n<p>Su mejor actitud: abrir de par en par los o\u00eddos para o\u00edr lo que dice y cerrar los ojos para no ver qui\u00e9n lo dice.<\/p>\n<p>Los prejuicios, la antipat\u00eda, la envidia, la parcialidad tergiversan el sentido de las palabras que llegan a sus o\u00eddos igual que si mirase a trav\u00e9s de un cristal que deforma las im\u00e1genes y no tuviese en cuenta esta deformaci\u00f3n. Por lo cual no debe extra\u00f1arse de no ver los objetos como son, ni debe empe\u00f1arse en decir que son como los ve porque el cristal de su pasi\u00f3n no hace variar las<sup>.<\/sup>cosas que oye, sino la imagen o el sentido que percibe de ellas.<\/p>\n<p>Quien contempla el mundo con gafas de miope ve todas las cosas de menor tama\u00f1o. La que escucha a trav\u00e9s de un sentimiento innoble percibe las ideas deformadas, inesactas, a imagen y semejanza de la pasi\u00f3n por la que se han filtrado.<\/p>\n<p>No se puede simult\u00e1neamente estar escuchando y estar elaborando la refutaci\u00f3n que seguidamente va a hacer, porque la concentraci\u00f3n espiritual que esta \u00faltima operaci\u00f3n supone resta lucidez mental para captar el sentido total del mensaje que llega a sus o\u00eddos.<\/p>\n<p>Mostrarse desconfiada, no creer en la veracidad o en la sinceridad de la que est\u00e1 en el uso de la palabra, interpretar torcidamente sus frases y hasta sus intenciones es abandonar la sencilla condici\u00f3n de un oyente para arrogarse la sagrada autoridad de un juez.<\/p>\n<p><em>La que pregunta. <\/em>Preguntar es una actitud de humildad y de pobre\u00adza. El que pregunta reconoce que no sabe y que otros pueden ense\u00f1arle, orientarle, iluminarle. Es un signo de la infancia espiritual. Los ni\u00f1os todo lo preguntan.<\/p>\n<p>Nadie se basta a s\u00ed mismo. Nadie lo posee todo. Es verdad. Pero tambi\u00e9n lo es que no existe nadie en absoluto que no tenga algo que de\u00adcir, algo que dar. Preguntar es pedir aquello de que carecemos. Es amar la verdad que buscamos.<\/p>\n<p>Preguntar es tambi\u00e9n ayudar a una compa\u00f1era a hablar, a recor\u00addar lo que sabe, a expresar la totalidad de su pensamiento.<\/p>\n<p>La que interroga es en muchas ocasiones el portavoz de quienes tienen a flor de labio la misma pregunta y no se deciden, por los motivos que sean, a formular p\u00fablicamente sus dudas.<\/p>\n<p>La pregunta debe estar inspirada por el incentivo de la verdad, por el inter\u00e9s de que la sepan las que todav\u00eda la ignoran, por el deseo de animar y de dar vida al di\u00e1logo que se va extinguiendo lentamente, para estimular a las t\u00edmidas y para echar el freno a las que son demasia\u00addo lanzadas.<\/p>\n<p>Las que no se arriesgan ni se resuelven a preguntar lo que no saben y quisieran saber, las que no se atreven a decir lo que piensan, no pue\u00adden ciertamente encabezar con sus nombres la lista de las mujeres va\u00adlientes.<\/p>\n<p>Hay preguntas tan cargadas de insidia que en los bajos estratos sociales merec\u00edan una respuesta muy contundente, aunque no muy evan\u00adg\u00e9lica.<\/p>\n<p>Hay preguntas tan capciosas que evocan el recuerdo de aquella que los fariseos hicieron a Cristo sobre la legitimidad del tributo del C\u00e9sar.<\/p>\n<p>Hay preguntas tan mal intencionadas que constituyen una tram\u00adpa, un lazo, un ardid para hacer caer a la interrogada en el descr\u00e9dito, en la humillaci\u00f3n o en el rid\u00edculo.<\/p>\n<p><em>La que responde. <\/em>Las Hermanas asistentes a la reuni\u00f3n deben estar preparadas para encajar toda, clase de preguntas. Es una &#8216;actitud interior que supone llaneza, apertura y disponibilidad.<\/p>\n<p>Dejar que pregunten es ponerse a tiro, situarse al nivel de cada una, borrar distancias, crear v\u00ednculos, tender puentes de acceso a la intimidad y a la c\u00f3nfianza.<\/p>\n<p>A veces no es ninguna insensatez escuchar preguntas que roban el tiempo, que alargan el di\u00e1logo o le desv\u00edan por otros derroteros. Es una estrategia dif\u00edcil, pero indispensable para que el amor no muera all\u00ed mismo de un ataque de nervios. Hace falta m\u00e1s prudencia y sabi\u00addur\u00eda para conservar el amor fraterno que para mandar ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>A toda pregunta sincera se debe una respuesta leal. Es una exi\u00adgencia del di\u00e1logo. Cuando las preguntas son poco menos que inexis\u00adtentes, o no tienen respuesta en absoluto, o s\u00f3lo obtienen una evasiva, se produce lo que se ha dado en llamar un di\u00e1logo de sordos.<\/p>\n<p>Responder no es siempre f\u00e1cil. La respuesta ha de ser expresi\u00f3n de la verdad o de lo que se cree de buena fe que es la verdad. Hay que contar con que la verdad presentar\u00e1 un aspecto hosco y desabrido, una cara ingrata para algunas de las personas presentes al acto.<\/p>\n<p>Una norma elemental de compa\u00f1erismo reclama escatimar el n\u00fa\u00admero y el volumen de molestias que a ciertas Hermanas va a producir la verdad desnuda. Para ello conviene embotar su punta hiriente, limar su filo cortante. Lo que se llama vulgarmente dorar la p\u00edldora; presen\u00adtar la verdad envuelta en algodones de palabras suaves: Lo piden la ca\u00adridad y las buenas formas sociales.<\/p>\n<p>Ser veraces cuesta mucho a unas y a otras. Si una respuesta es dura para quien va dirigida, es de suponer que no lo ser\u00e1 menos para quien tiene que darla. Esquivar la respuesta exacta para ahorrarse esta doble molestia ser\u00eda traicionar la justicia, la verdad y la caridad; ser\u00eda traicionarse a s\u00ed misma y traicionar tambi\u00e9n a la que espera y re\u00adcibe la respuesta.<\/p>\n<p><em>La Moderadora. <\/em>No ha de hacer pol\u00edtica porque suena a ficci\u00f3n y a disimulo, a violencia y a represi\u00f3n. Ha de practicar la diplomacia que envuelve la idea de contenci\u00f3n, de temple, de armon\u00eda.<\/p>\n<p>Se conocen directores de m\u00fasica tan estupendos que la orquesta que dirigen puede alguna vez prescindir de ellos en sus actuaciones. Cu\u00e1nto y cu\u00e1n bien han tenido que dirigirla para llegar a este resultado&#8230;<\/p>\n<p>Una superiora ideal debe olvidarse de que lo es, pero no debe con\u00adsentir que sus compa\u00f1eras lo olviden&#8230;<\/p>\n<p>Para no perder el control del di\u00e1logo y evitar que se le escape de las manos, para no perder su autoridad moral que es m\u00e1s que la jur\u00ed\u00addica, la \u00fanica verdadera, tiene que prevenirse contra el v\u00e9rtigo de las alturas y contra el exceso de camarader\u00eda al sobrepasar los l\u00edmites del compa\u00f1erismo.<\/p>\n<p>Ni muda ni locuaz. Ni engre\u00edda ni apocada. Ni envidiada ni en\u00advidiosa. Ni mecida entre las nubes ni tirada por el suelo.<\/p>\n<p>Desentona del estilo actual el empaque distanciador, el porte her\u00adguido y solemne. La afectaci\u00f3n, las posturas de \u00abJefe\u00bb. Se puede ser algo o alguien de cierta importancia sin hac\u00e9rselo sentir, como un peso aplastante, a las gentes que se mueven en torno suyo.<\/p>\n<p>La superiora que hoy no recorta pronto las \u00ednfulas de su autori\u00addad y no pierde las aristas de su cargo es porque no vive en continuo roce con sus compa\u00f1eras. Por muy irregulares y puntiagudos que sean los guijarros del regato, el continuo arrastre de las aguas los pule, los transforma en cantos rodados o en peque\u00f1os granos de arena.<\/p>\n<p>Ella tiene la misi\u00f3n del freno. El freno no sirve para hacer andar a un coche, sino para detenerle. Sin embargo ning\u00fan conductor que estime en algo su vida se atrever\u00e1 a viajar en un coche sin frenos, pues sin ellos no es posible detener o disminuir la marcha con la rapidez y precisi\u00f3n que piden las circunstancias.<\/p>\n<p>La prueba m\u00e1s fehaciente de su madurez humana, de su aplomo, de su equilibrio moral la dar\u00e1 su capacidad de aguantar sin nerviosis\u00admo la refutaci\u00f3n de sus opiniones personales, la cr\u00edtica de sus actuacio\u00adnes de cara al exterior, el debate de su organizaci\u00f3n interior y el an\u00e1li\u00adsis de sus m\u00e9todos de gobierno.<\/p>\n<p>Sus condiciones de l\u00edder se evidencian al poner en perfecto funcio\u00adnamiento todos los resortes que aseguran la buena marcha del di\u00e1logo y se consolidan al afrontar<sup>&#8211;<\/sup> con calma la variedad y multiplicidad de sus funciones en el decurso de la sesi\u00f3n: atemperar la fogosidad de las j\u00f3venes, espolear la inhibici\u00f3n de las ancianas, utilizar el \u00abextintor de incendios\u00bb cuando las pasiones se ponen al rojo, pitar las faltas de ca\u00adridad y de prudencia, hacer caminar con pies de plomo sobre los temas vidriosos, atar los cabos sueltos de la discusi\u00f3n, centrarla cuando se desv\u00eda del asunto, contabilizar el tiempo, garantizar la libertad, resumir los criterios, sacar las conclusiones&#8230;<\/p>\n<p>Para un tema de orden puramente te\u00f3rico no es precisa una ave\u00adnencia colectiva. Cada una puede seguir pensando como crea en con\u00adciencia. Pero si se trata de una decisi\u00f3n o resoluci\u00f3n de car\u00e1cter pr\u00e1c\u00adtico, de un plan concreto cuya ejecuci\u00f3n incumbe a toda la comunidad, es indispensable la aceptaci\u00f3n general tanto de las que opinaron favora\u00adblemente como de las que disintieron. Si no es posible llegar a este acuerdo o compromiso comunitario por medio del di\u00e1logo la superiora tiene el derecho y el deber de imponer su criterio personal al respecto.<\/p>\n<p>No porque todas intervengan en la soluci\u00f3n de un problema la soluci\u00f3n de \u00e9ste ser\u00e1 la m\u00e1s acertada, sobre todo, en el orden emp\u00ed\u00adrico, si se pretende atender con ella a los gustos de todas.<\/p>\n<p>Si las unas opinan que blanco y las otras que negro, no es acon\u00adsejable, con el fin de contentar a todas, acordar que sea gris. Nadie quedar\u00e1 conforme. Ni siquiera las que propusieron la soluci\u00f3n, porque seguir\u00e1n discrepando, no ya sobre el color, sino sobre la tonalidad del mismo.<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>FORMAS<\/strong><\/p>\n<p><em>Los Recreos. <\/em>Es la forma m\u00e1s natural y espont\u00e1nea del di\u00e1logo. Todo lo que se ha dicho de \u00e9l como de una realidad que crea, conser\u00adva y perfecciona la comunidad tiene plena vigencia aplicado a este acto comunitario. Todas las dem\u00e1s formas dialogales podr\u00e1n desa\u00adparecer; \u00e9sta tiene que seguir en pie necesariamente. Todas las dem\u00e1s son muy \u00fatiles y excelentes; \u00e9sta es irreemplazable. Por sus superiores condiciones de libertad, incentivo, flexibilidad, llaneza, cordialidad y amenidad, posee, como ninguna otra, un alto poder de ajuste y de sol\u00addadura, aunque los temas de sus conversaciones sean, de ley ordinaria, livianos e intrascendentes. En esos momentos de expansi\u00f3n la comuni\u00addad busca lo que necesita: el latido personal, no tanto por id\u00e9ntico, como por distinto. El contrapunto de lo particular enriquece la ar\u00admon\u00eda del conjunto. En esas horas recreativas, de esparcimiento y so\u00adlaz, de relax y distensi\u00f3n, la Hermana, sin desintegrarse de s\u00ed misma, se integra en el organismo vivo de su nueva familia. Las otras formas de di\u00e1logo deben beber en esta el ox\u00edgeno que necesitan para gozar de fres\u00adcura y vitalidad.<\/p>\n<p><em>Contactos entre la autoridad y la obediencia. <\/em>Me refiero en este apartado al di\u00e1logo privado entre la superiora y cada una de sus com\u00adpa\u00f1eras. La comunidad, como todo grupo humano, tiene necesidad de constantes retoques para prevenir o reparar las inevitables aver\u00edas. Es lo que se intenta conseguir en la intimidad de estos di\u00e1logos. Hay asun\u00adtos estrictamente confidenciales que est\u00e1n destinados por su misma na\u00adturaleza o por especiales circunstancias a ser ventilados y resueltos reservadamente. Sin estos encuentros amistosos y secretos la vida comu\u00adnitaria andar\u00eda como un barco escorado. Qui\u00e9rase o no, la autoridad es un punto de apoyo, de referencia y de convergencia de todo el equipo y de cada uno de sus componentes. Estos, lo confiesen o no, necesitan la confidencia, el secreto, el desahogo, el consejo, la consulta, la informaci\u00f3n y la formaci\u00f3n individual progresiva. De no ocurrir as\u00ed, de no producirse tales apartes, la conciencia comunitaria oir\u00e1 funcionar fatalmente las se\u00f1ales de alarma.<\/p>\n<p><em>Contactos de amistad. <\/em>En este cuadro est\u00e1n encasilladas las reunio\u00adnes particulares, las tertulias, las charlas de parejas amigas o de grupos simpatizantes.<sup>&#8211;<\/sup> Se trata de Hermanas que sintonizan en ideas y senti\u00admientos. Estas pe\u00f1as que algunos llaman subgrupos, si no pierden su engarce con la totalidad, encajan perfectamente en la familia consagrada. Al darle variedad y pluralidad le confieren realce y belleza. Hacen de ella una maravillosa obra de taracea. No creo en el grupo religioso que pone luz roja a la amistad. Creo, por el contrario, en la validez de estos contactos amistosos con tal que sirvan para apretar m\u00e1s los lazos que los atan al equipo com\u00fan. Porque si producen grietas en el bloque, si la unidad se quiebra por su causa, habr\u00e1 que arrancarlos de cuajo, \u00abcomo se arranca el hierro de una herida\u00bb.<\/p>\n<p><em>Intercambios. <\/em>En esta denominaci\u00f3n un tanto vaga y general est\u00e1n comprendidas las reuniones peri\u00f3dicas de la comunidad para pone&#8217;<sup>:<\/sup> en com\u00fan los pensamientos, las aportaciones de cada una sobre diver\u00adsos temas de orden dogm\u00e1tico, moral, lit\u00fargico, pastoral o asc\u00e9tico. Queda descartada la discusi\u00f3n, la disputa, la pol\u00e9mica: s\u00f3lo se pre\u00adtende el enriquecimiento mutuo mediante los conceptos que sucesi\u00advamente vayan desgranando. Su finalidad concreta es la formaci\u00f3n y el progreso espiritual de las Hermanas merced a una ayuda colectiva y sincera. La intervenci\u00f3n es libre. Pero es un mal s\u00edntoma el hecho de que sean siempre las mismas las que hagan uso de la palabra y las que no despliegan los labios. Y todav\u00eda peor si todo el gasto corre a cuenta de la superiora. El cariz que presentan tales comunidades no es preci\u00adsamente ser\u00e1fico.<\/p>\n<p><em>Grupos din\u00e1micos. <\/em>Es un grupo o una serie de grupos que se reu\u00adnen para relacionarse entre s\u00ed con un fin determinado, pero ateni\u00e9ndose a las normas por las que se rige todo comportamiento humano colectivo. El moderador les aplica los \u00faltimos avances t\u00e9cnicos de las relaciones humanas sacados de la antropolog\u00eda, de la sicolog\u00eda y de la pedagog\u00eda, y de otras ciencias afines. Es un medio excelente para que una persona se conozca a fondo y se d\u00e9 cuenta de sus posibilidades y limitaciones. Es tambi\u00e9n un instrumento valioso para conocer y comprender a los dem\u00e1s con el fin de utilizar los procedimientos m\u00e1s adecuados para con\u00advivir con ellos de un modo m\u00e1s natural y humano. Son dignas de enco\u00admio estas formas de di\u00e1logo. Vale la pena participar en ellas, pero encie\u00adrran un serio peligro: al cargar todo el \u00e9nfasis sobre la t\u00e9cnica y los re\u00adsortes cient\u00edficos del di\u00e1logo se suelen olvidar de Dios y no provocan la conversi\u00f3n personal.<\/p>\n<p><em>Grupos de trabajo. <\/em>Aqu\u00ed el animador tiene un papel de primera importancia. Comienza por dar una conferencia sobre el tema conve\u00adnido. Se\u00f1ala despu\u00e9s el trabajo a realizar separadamente por parte de los distintos grupos. Al fmal del mismo preside la puesta en com\u00fan de las conclusiones de cada grupo, responde a las preguntas que cada indi\u00adviduo libremente le dirige, modera las discusiones que se originan, acla\u00adra conceptos, resuelve dudas, deja el camino expedito para sacar las consecuencias y ayuda a redactar las proposiciones definitivas. El tra\u00adbajo de grupo puede tener un efecto muy profundo en el individuo. Es m\u00e1s f\u00e1cil modificar el estado de \u00e1nimo y hacer tomar una decisi\u00f3n a un grupo que a una persona. Cuando \u00e9sta se muestra disponible y abier\u00adta a los dem\u00e1s de su grupo sus puntos de vista pueden cambiar radical\u00admente, puede evolucionar en sus posiciones sin causar extra\u00f1eza a nadie porque todo el grupo se siente llamado a evolucionar en el mismo sentido.<\/p>\n<p><em>Oraci\u00f3n compartida. <\/em>No es la cl\u00e1sica oraci\u00f3n en com\u00fan en la que toda la comunidad se re\u00fane en el mismo lugar y a la misma hora para dedicarse, a la oraci\u00f3n cada una en particular. Es la que hace un grupo reunido para escuchar la palabra, descubrir lo que dice a cada una y expresarlo despu\u00e9s para beneficio de la Iglesia y de la comunidad. Se lee un texto sagrado de acuerdo con el estado o clima espiritual del grupo; se da un tiempo discrecional de reflexi\u00f3n, de silencio; la que preside invita a todas a manifestar lo que el Esp\u00edritu les ha inspirado; finalmente, ella hace la oraci\u00f3n conclusiva recogiendo las sugerencias y pensamientos de todas. Nadie est\u00e1 obligada a intervenir. La partici\u00adpaci\u00f3n es voluntaria. Tampoco se hace ex\u00e9gesis, ni reflexiones especu\u00adlativas, ni serm\u00f3n, ni homil\u00eda, ni alusiones personales, ni alfilerazos, ni represiones, ni indirectas. Nadie contesta a nadie. Quedan excluidas tambi\u00e9n las decisiones personales y los compromisos comunitarios. Por supuesto que est\u00e1n contraindicadas las intervenciones para salir del paso, las frases de relleno, las palabras et\u00e9reas, vaporosas que nada significan. Cada cual aporta simplemente lo que Dios le dice hoy, aqu\u00ed, en esta hora concreta. Es una comunicaci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo y hay que guardar hacia El una lealtad absoluta. Por lo tanto, la que no lleva habitualmente una profunda vida interior est\u00e1 incapacitada, no s\u00f3lo para intervenir, pero ni siquiera para asistir a este tipo de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p><em>Comunicaci\u00f3n de vida. <\/em>No es estrictamente una oraci\u00f3n. Es poner en com\u00fan la experiencia de los valores evang\u00e9licos que todas quieren vivir. Es comunicarse las vivencias \u00edntimas personales, el estilo propio, individual, a veces exclusivo e intransferible de vivir el Evangelio o los consejos profesados. El tema se ha propuesto de antemano, para hacer ambiente. Al comenzar se hace una lectura sobre el Evangelio o sobre un autor que lo haya vivido profundamente. El fragmento le\u00eddo debe rimar con el tema indicado. Hay unos pocos minutos de reflexi\u00f3n. La que preside hace una pregunta viva, directa, concreta. Por ejemplo: \u00bfqu\u00e9 es para usted ser pobre? \u00bfQu\u00e9 es para usted orar? \u00bfC\u00f3mo ve usted a su compa\u00f1era&#8230;? \u00bfQu\u00e9 valor tiene para usted la superiora&#8230;? \u00bfC\u00f3mo se encuentra usted en comunidad&#8230;? \u00bfCu\u00e1l fue su primera experiencia al salir del seminario&#8230;? \u00bfQu\u00e9 le dice a usted esta frase: \u00bf\u00bbqu\u00e9 he dejado yo de dar a Dios para que mi hermana no sea un poco mejor\u00bb? \u00bfCu\u00e1l ha sido su experiencia m\u00e1s dolorosa, su momento m\u00e1s dif\u00edcil&#8230;?<\/p>\n<p>En la primera rueda de preguntas todas deben expresar su expe\u00adriencia. En las siguientes, las respuestas son voluntarias. La animadora debe anotar las vivencias de cada una para el resumen final. Quedan eliminadas las controversias y los debates; Las experiencias personales nunca son discutibles. S\u00f3lo se puede escuchar. Se pueden pedir, a lo sumo, algunas aclaraciones para entender mejor lo que se ha dicho. Tampoco se admiten preguntas ni interrupciones. Es un acto grave, de gran calidad espiritual, de mucha hondura interior. Es querer vivir en serio el Evangelio. Saber c\u00f3mo lo viven los dem\u00e1s provoca un im\u00adpulso a hacer lo mismo, no imitando el modo del quehacer ajeno, sino empleando el estilo propio. A esta clase de actos hay que ir sin disfra\u00adces, con el alma desnuda, con una sinceridad total, con una transparen\u00adcia sin l\u00edmites. Al t\u00e9rmino de la sesi\u00f3n cada una se va a la capilla para hacer su oraci\u00f3n personal, porque s\u00f3lo entonces est\u00e1 en actitud de revi\u00adsar su situaci\u00f3n \u00edntima, sus relaciones con Dios, ya que Este le ha ha\u00adblado a trav\u00e9s de las dem\u00e1s.<\/p>\n<p><em>Revisi\u00f3n apost\u00f3lica. <\/em>Las Hermanas se encuentran para ver y revisar a la luz del Evangelio sus actividades apost\u00f3licas, para contras\u00adtar su apostolado con la voluntad del Padre, con la palabra de Cristo y con los criterios actuales de la Iglesia y los signos de los tiempos. Este examen en com\u00fan exige una cuidadosa preparaci\u00f3n. No se puede dejar a la improvisaci\u00f3n. Suele hacerse a fondo una o dos veces al a\u00f1o y lleva varios d\u00edas. Una por una van contestando las Hermanas a las preguntas preparadas con antelaci\u00f3n. Ejemplos: \u00bfC\u00f3mo se encuentra usted en la tarea concreta que est\u00e1 realizando&#8230;? \u00bfC\u00f3mo hace vivir a Dios en las personas que la rodean&#8230;? \u00bfC\u00f3mo trata a los enfermos, alumnos, familias, compa\u00f1eras de profesi\u00f3n y personal de servicio&#8230;? \u00bfQu\u00e9 aspecto presenta usted de cara al p\u00fablico&#8230;?, \u00bfaspecto pastoral?, \u00bfacad\u00e9mico?, \u00bfburgu\u00e9s?, \u00bffinanciero?, \u00bfburocr\u00e1tico?, \u00bft\u00e9cnico?, \u00bfcris\u00adtiano?, \u00bfconsagrado&#8230;? Cree que est\u00e1 encarnada y comprometida en el mundo y con el mundo&#8230;? Cada una informa, da cuenta de su tarea, de c\u00f3mo se encuentra en ella y de las dificultades que tiene que afrontar. Hace la autocr\u00edtica de su persona, de su trabajo, de su testimonio. Ana\u00adliza la actuaci\u00f3n de sus compa\u00f1eras, valora sus resultados, enjuicia sus fracasos y estudia sus posibilidades. Entre todas se hace una evaluaci\u00f3n de los trabajos realizados, se revisan los criterios, por si conviene mante\u00adnerlos o cambiarlos, se examina la autenticidad de su oraci\u00f3n, la cali\u00addad de su cristianismo y de su testimonio. Se hacen planes para el per\u00edodo inmediato, se fijan programas de acci\u00f3n, se se\u00f1alan objetivos, se propo\u00adnen metas, se seleccionan medios y se puntualizan responsabilidades. Hay que dar a cada Hermana tiempo para reflexionar, para prepararse, para hablar. Y no ser\u00eda un acto comunitario si fuesen siempre las mismas las que piensan y hablan mientras las dem\u00e1s s\u00f3lo asisten, escuchan y votan.<\/p>\n<p><em>Revisi\u00f3n de comunidad. <\/em>Es una toma de conciencia, realizada en conjunto, de los problemas que afectan a todos los miembros de la co\u00admunidad como tales. En esta clase de reuniones se pretende discernir cu\u00e1l es la voluntad de Dios sobre la comunidad y su actuaci\u00f3n. Se trata de encontrar los medios m\u00e1s aptos para evitar su desfase, su cuartea-miento o su descomposici\u00f3n. Es preciso preparar bien las preguntas. No importa que \u00e9stas sean duras, revulsivas, con tal que haya una total voluntad constructiva. Una pregunta, por ejemplo, puede ser esta que puede hacer cada una a sus compa\u00f1eras: \u00abd\u00edgame, \u00bfen qu\u00e9 la he perjudi\u00adcado yo&#8230; qu\u00e9 dej\u00e9 de hacer con usted&#8230; qu\u00e9 hice para perjudicar a la co\u00admunidad o a la Compa\u00f1\u00eda&#8230;\u00bb? La clave est\u00e1 en dar con la pregunta que facilita el desahogo. Se explica que \u00e9sto pueda abrir la puerta al des\u00adpecho, a la revancha, a la c\u00f3lera, al \u00abm\u00e1s eres t\u00fa\u00bb Por eso la que pre-<sup>.<\/sup> side ha de cortar inexorablemente el tono agresivo, los t\u00e9rminos hirien\u00adtes. Al final ha de surgir un acuerdo, un compromiso mutuo relacionado con el motivo que dio origen a la reuni\u00f3n. La comunidad no puede per\u00admitirse a s\u00ed misma vivir en tensi\u00f3n. Por este procedimiento se crea un clima nuevo liberando estados de tirantez, llenando silencios, aca\u00adllando resentimientos, disgustos y resquemores.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>COMUNIDAD DE DIALOGO NECESIDAD DEL DIALOGO El Esp\u00edritu Santo ha abierto las ventanas de la Iglesia para oxigenar\u00adla con aires renovadores y primaverales. El funcionamiento de la li\u00adbertad de opini\u00f3n es un claro exponente de &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":47928,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[199],"tags":[],"class_list":["post-50476","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-hijas-de-la-caridad"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"COMUNIDAD DE DIALOGO NECESIDAD DEL DIALOGO El Esp\u00edritu Santo ha abierto las ventanas de la Iglesia para oxigenar\u00adla con aires renovadores y primaverales. El funcionamiento de la li\u00adbertad de opini\u00f3n es un claro exponente de ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2011-10-03T01:57:03+00:00\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"60 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo\",\"datePublished\":\"2011-10-03T01:57:03+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\"},\"wordCount\":11928,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"articleSection\":[\"Hijas de la Caridad\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\",\"name\":\"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"\",\"datePublished\":\"2011-10-03T01:57:03+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage\",\"url\":\"\",\"contentUrl\":\"\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos","og_description":"COMUNIDAD DE DIALOGO NECESIDAD DEL DIALOGO El Esp\u00edritu Santo ha abierto las ventanas de la Iglesia para oxigenar\u00adla con aires renovadores y primaverales. El funcionamiento de la li\u00adbertad de opini\u00f3n es un claro exponente de ... Read More","og_url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2011-10-03T01:57:03+00:00","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"60 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo","datePublished":"2011-10-03T01:57:03+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/"},"wordCount":11928,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","articleSection":["Hijas de la Caridad"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/","name":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"","datePublished":"2011-10-03T01:57:03+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#primaryimage","url":"","contentUrl":""},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/en-respuesta-a-tu-llamada-comunidad-de-dialogo\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"En respuesta a tu llamada: Comunidad de di\u00e1logo"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-d88","jetpack-related-posts":[{"id":125253,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/conscientes-de-que-la-condicion-humana-es-limitada-c-36-iv\/","url_meta":{"origin":50476,"position":0},"title":"Conscientes de que la condici\u00f3n humana es limitada (c 36) (IV)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"05\/12\/2013","format":false,"excerpt":"C\u00f3mo hay que obedecer Obedeceremos todos con prontitud, de buena gana y constancia... (RC V, 2) 53) La obediencia tiene que ser lo m\u00e1s perfecta posible porque debe repro\u00adducir la obediencia de Cristo, que fue perfecta, hasta la muerte y muerte de cruz, y porque lo que se pretende con\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"220px-Croagh_patrick_path","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/11\/220px-Croagh_patrick_path.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":117435,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/ano-de-la-fe-y-evangelizacion\/","url_meta":{"origin":50476,"position":1},"title":"A\u00f1o de la Fe y Evangelizaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"08\/01\/2013","format":false,"excerpt":"Introducci\u00f3n Al embarcarme en este nuevo tema vuelvo a aclarar que este final del encuentro tiene mucho que ver, est\u00e1 en \u00edntima relaci\u00f3n y dependencia con la charla inicial. No obstante hay una diferencia clave; lo dir\u00e9 con palabras de san Pablo (2 Cor 4, 13): Teniendo el mismo esp\u00edritu\u2026","rel":"","context":"En \u00abFormaci\u00f3n Cristiana\u00bb","block_context":{"text":"Formaci\u00f3n Cristiana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/formacion-cristiana\/"},"img":{"alt_text":"inicio-a\u00f1o-Fe-300x214","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2013\/01\/inicio-a%C3%B1o-Fe-300x214.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":133255,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/conceptos-clave-en-misiones-populares-04-vamos-venimos-de-fuera\/","url_meta":{"origin":50476,"position":2},"title":"Conceptos clave en misiones populares 04: Vamos &#8211; Venimos de fuera","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"04\/01\/2015","format":false,"excerpt":"Tened los mismos sentimientos de Cristo Jes\u00fas quien renunci\u00f3 a su categor\u00eda de Dios, descendi\u00f3, se acerc\u00f3 y pas\u00f3 por uno de tantos... (ver Flp 2, 5ss). De fuera viene Dios y se hace cercano, \"nuestro\". Es esta salida-descenso la clave de la Misi\u00f3n. Salimos en un sentido pleno. Salimos\u2026","rel":"","context":"En \u00abMisiones populares\u00bb","block_context":{"text":"Misiones populares","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/servicios-y-ministerios\/misiones-populares-misiones\/"},"img":{"alt_text":"Entre_la_gente","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/01\/Entre_la_gente-300x217.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":142299,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/busqueda-y-aceptacion-de-la-voluntad-de-dios\/","url_meta":{"origin":50476,"position":3},"title":"B\u00fasqueda y aceptaci\u00f3n de la voluntad de Dios","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"09\/04\/2015","format":false,"excerpt":"\u00abYo no puedo hacer nada de por m\u00ed; yo juzgo como me dice el Padre, y mi sentencia es justa porque no persigo un designio m\u00edo, sino el de\u00adsignio del que me envi\u00f3\u00bb. (Jn 5,30). \u00abLa participaci\u00f3n en este misterio de Cristo obediente requiere que todos, comunitariamente, busquemos la vo\u00adluntad\u2026","rel":"","context":"En \u00abEspiritualidad vicenciana\u00bb","block_context":{"text":"Espiritualidad vicenciana","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/espiritualidad\/espiritualidad-vicenciana\/"},"img":{"alt_text":"asd","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2015\/03\/asd23.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":133922,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-sagrada-familia-reflexion-de-la-s-s-v-p-en-espana-2\/","url_meta":{"origin":50476,"position":4},"title":"La Sagrada Familia (reflexi\u00f3n de la S.S.V.P. en Espa\u00f1a)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/12\/2014","format":false,"excerpt":"\u00a1Dios es familia! \u00a1Dios es comunidad y comuni\u00f3n de personas! Dios se humaniza encarn\u00e1ndose en una familia, la Familia de Nazareth. Y la familia humana se impregna de la familia divina, por el misterio de la Encarnaci\u00f3n. Al celebrar la tradicional fiesta lit\u00fargica de \"La Sagrada Familia\", hacemos memoria agradecida\u2026","rel":"","context":"En \u00abHomil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o A\u00bb","block_context":{"text":"Homil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o A","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/homilias-y-reflexiones-a-la-palabra-de-dios\/homilias-y-reflexiones-ano-a\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-palabra-de-dios.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":143634,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/4o-domingo-de-pascua-reflexion-de-jose-antonio-pagola-4\/","url_meta":{"origin":50476,"position":5},"title":"4\u00ba Domingo de Pascua (reflexi\u00f3n de Jos\u00e9 Antonio Pagola)","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"20\/04\/2015","format":false,"excerpt":"Acercarnos y conocernos Cuando entre los primeros cristianos comenzaron los conflictos y disensiones entre grupos y l\u00edderes diferentes, alguien sinti\u00f3 la necesidad de recordar que, en la comunidad de Jes\u00fas, solo \u00e9l es el Pastor bueno. No un pastor m\u00e1s, sino el aut\u00e9ntico, el verdadero, el modelo a seguir por\u2026","rel":"","context":"En \u00abHomil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o B\u00bb","block_context":{"text":"Homil\u00edas y reflexiones, A\u00f1o B","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/homilias-y-reflexiones-a-la-palabra-de-dios\/homilias-y-reflexiones-ano-b\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-pagola.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-pagola.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-pagola.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-pagola.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/07\/reflexiones-pagola.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50476","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50476"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50476\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50476"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50476"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50476"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}