{"id":49600,"date":"2011-09-16T03:27:14","date_gmt":"2011-09-16T01:27:14","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=49600"},"modified":"2016-07-27T12:15:31","modified_gmt":"2016-07-27T10:15:31","slug":"rene-abot-1677-1730","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/rene-abot-1677-1730\/","title":{"rendered":"Ren\u00e9 Abot (1677-1730)"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/09\/Biografias-Pa%C3%BAles13.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-49601\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/09\/Biografias-Pa%C3%BAles13.jpg?resize=232%2C300\" alt=\"\" width=\"232\" height=\"300\" \/><\/a>Por las cartas de la isla Bourbon, del 12 de diciembre del mismo a\u00f1o, el Sr. Crais, prefecto apost\u00f3lico y superior de esta misi\u00f3n, anunciaba que, el 18 de agosto de 1730, Dios hab\u00eda dispuesto, en Saint-Paul, una de las cuatro parroquias de esta isla, del Sr. Ren\u00e9 Abot, sacerdote de nuestra Congregaci\u00f3n, de cincuenta y tres a\u00f1os de edad, treinta y ttes de los cuales los hab\u00eda pasado en nuestra vocaci\u00f3n. Hab\u00eda sido siempre una edificaci\u00f3n grande, habiendo vivido, en todas las situaciones, como bueno y perfecto misionero\u2026<\/p>\n<p>El Sr. Ren\u00e9 Abot hab\u00eda nacido en la parroquia de Nuestra Se\u00f1ora de Mamers, di\u00f3cesis de Le Mans. Fue recibido en el seminario interno de Angers y, habiendo pasado all\u00ed grandes penas de esp\u00edritu y escr\u00fapulos muy penosos, le enviaron al de San L\u00e1zaro en Par\u00eds, para tratar de curarle de una enfermedad tan aflictiva y peligrosa. Los superiores de esta casa emplearon en ello, sin gran \u00e9xito, todos los remedios ordinarios y extraordinarios; pero, al fin, se cur\u00f3, muy s\u00fabita y perfectamente, por una novena que le aconsejaron que hiciera en la tumba de san Vicente de Pa\u00fal. Desde entonces dej\u00f3 de ser escrupuloso, y no ha vuelto a serlo m\u00e1s. Fue siempre en el seminario un perfecto modelo de todas las dem\u00e1s virtudes de la Misi\u00f3n, y de todas las que componen el esp\u00edritu de la vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de3e estos dos a\u00f1os de seminario, fue admitido a los votos. Se entreg\u00f3 a los estudios con todo el cuidado posible. Siempre recogido, modesto, regular, ejemplar y fiel a todos sus deberes de clase y a todos los ejercicios de la comunidad, todos sus cohermanos le reverenciaban como a un peque\u00f1o santo, y se esforzaban en imitarle como a su modelo\u00b8 y sobre este punto no hubo nunca dos voces ni dos sentimientos, el sufragio fue siempre com\u00fan y perfectamente un\u00e1nime, porque por una parte, su virtud era s\u00f3lida, uniforme y constante y que, por otra, fue siempre dulce, bien reglada, y de ninguna forma pesada para nadie.<\/p>\n<p>Tras el sacerdocio, fue dedicado en Par\u00eds a las misiones, para las cuales sent\u00eda mucha inclinaci\u00f3n, con mucho celo por la salvaci\u00f3n de las almas. Predicaba con solidez, piedad y unci\u00f3n. Sobresal\u00eda en dulzura en el sagrado tribunal, llorando con los pecadores penitentes, haciendo duras penitencias por los que le parec\u00edan endurecidos, y derramando por todas partes el buen olor de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or, tanto en casa como en la iglesia, y en todos los lugares por donde pasaba, siempre modesto, recogido y compuesto como un \u00e1ngel revestido de una carne mortal. Es el testimonio que dio en particular\u00a0 el Sr. Abate\u00a0 Gu\u00e9ret, p\u00e1rroco de Saint-Paul, en Par\u00eds, quien le hab\u00eda visto de muy joven en misi\u00f3n en su parroquia de Brie. Todos los Srs. p\u00e1rrocos de esta di\u00f3cesis han emitido el mismo juicio.<\/p>\n<p>\u00abHab\u00eda sentido de Dios, desde su infancia, escrib\u00eda el Sr. Bonnet, superior general, un gran atractivo por las misiones extranjeras, seg\u00fan me ha contado m\u00e1s de una vez; y recuerdo que, en una de sus comunicaciones, tras varias insistencias que me hab\u00eda hecho para ser destinado all\u00ed, me dijo:\u00a0\u00a0\u00a0 \u00abPor m\u00e1s vueltas que le d\u00e9, mi querido Padre, tarde o temprano me enviar\u00e9is, pues siento bien que Dios lo quiere, y os lo dar\u00e1 a conocer dentro de poco\u00a0\u00ab. \u00bb\u00a0Hace cerca de veinte a\u00f1os, a\u00f1ade el Sr. Bonnet, que escogimos para la misi\u00f3n de Mascaraignas, o mejor dicho la isla Bourbon; os vais a enterar, por la carta del Sr. Criais, su cohermano, c\u00f3mo se comport\u00f3; se lo hemos le\u00eddo esta ma\u00f1ana a la comunidad, en el momento de la repetici\u00f3n, de lo que todos se han sentido muy consolados\u00a0 y edificados. De hecho, fue designado para ser uno de los primeros obreros en la isla Bourbon, cuando en 1712 la Congregaci\u00f3n fue encargada por la Propaganda de enviar all\u00e1 misioneros\u00a0\u00ab. Damos aqu\u00ed alguna informaci\u00f3n sobre esta isla y sobre los trabajos del Sr. Abot y de sus compa\u00f1eros.<\/p>\n<p align=\"center\">II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>L&#8217;\u00eele Bourbon, descubierta por los Portugueses con ocasi\u00f3n de su primer viaje\u00a0 a las Grandes-Indias por el cabo de Buena Esperanza, hacia 1545, fue nombrada por ellos Mascaraignes. Esta isla, con un contorno de 200 kil\u00f3metros, es de figura ovalada; erizada en su centro por de altas monta\u00f1as y de colinas como superpuestas unas sobre otras, est\u00e1 cortada por torrentes y precipicios que la hacen inhabitables en muchas partes, sobre todo alrededor del volc\u00e1n. Mas, por el contrario, su terreno es de una fertilidad notable y su clima de una salubridad que sobrepasa todo lo que la fama ha publicado.<\/p>\n<p>Fue en 1646 cuando los franceses, establecidos en Fort-Dauphin, en la gran isla de Madagascar, desde hac\u00eda pocos a\u00f1os, tomaron posesi\u00f3n de ella en nombre de Francia y le dieron el nombre de isla Bourbon; se ha dicho despu\u00e9s, isla de la Reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Sirvi\u00f3 de enfermer\u00eda en la que los enfermos que eran trasladados all\u00ed desde Fort-Dauphin recobraban\u00a0 en poco tiempo una salud perfecta, tanto por la pureza del aire como por el uso de calados hechos con las tortugas de las que estaba por decirlo as\u00ed pavimentada.<\/p>\n<p>Los misioneros destinados en el colonia de Madagascar, enviados por san Vicente de Pa\u00fal y por el Sr. Alm\u00e9ras, su sucesor, iban de vez en cuando a Bourbon para restablecerse y administrar los sacramentos a los enfermos. As\u00ed el Sr. Jourdi\u00e9, sacerdote de la Misi\u00f3n, fue enviado all\u00ed en 1667 y estuvo hasta 1671. Comenz\u00f3 a llevar un registro de los bautismos, sepulturas y matrimonios.<\/p>\n<p>\u00c9tienne Regnault, comisionado de la Compa\u00f1\u00eda de las Indias, a quien el presidente de Beaulte hab\u00eda dejado all\u00ed en 1665, con\u00a0 veinte obreros para la construcci\u00f3n de las caba\u00f1as y de casas para el uso de los enfermos, levant\u00f3 en Saint-Paul una capillita de madera. Es la primera de la isla.<\/p>\n<p>La dispersi\u00f3n de la colonia del Fort-Dauphin, llegada por orden de Luis XIV en setiembre de 1674, concurri\u00f3 a formar de sus materiales la colonia de Bourbon, que se convirti\u00f3 por este hecho en m\u00e1s numerosa. Los blancos escapados del hierro de los malgaches se establecieron principalmente en Saint-Paul y en Saint-Denis, la que no tard\u00f3 en tener\u00a0 tambi\u00e9n una capilla de madera. Antes de la llegada de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, estas capillas no fueron atendidas\u00a0 por sacerdotes de puesto fijo. Los que se deten\u00edan all\u00ed\u00a0 de tiempo en tiempo eran capellanes de barcos, religiosos y seculares, que desaparec\u00edan despu\u00e9s de algunos meses de estancia; repetidas veces los habitantes solicitaron del arzobispo de Par\u00eds pastores de una conducta regular, y que fijasen su permanencia entre ellos. A consecuencia de esta petici\u00f3n, en septiembre de 1698, desembarcaron en Bourbon dos sacerdotes de las Misiones extranjeras, provistos de cartas del vicario general del arzobispo de Par\u00eds para regular lo espiritual de la isla. Se establecieron uno en Saint-Paul, el otro en Saint-Denis. En 1702, fueron reemplazados por dos sacerdotes\u00a0 seculares venidos de Europa, a quienes nombraron p\u00e1rrocos de la isla, y continuaron su ruta para sus misiones respectivas. Los p\u00e1rrocos sucesivos no tuvieron una larga permanencia en la colonia.<\/p>\n<p>La religi\u00f3n de los colonos,\u00a0 como consecuencia del cambio frecuente de\u00a0 pastores y otras causas, hab\u00eda acabado por confundirse con la idolatr\u00eda pobre y las supersticiones de los negros empleados en el cultivo de las tierras.<\/p>\n<p>Tal era el estado de los Bourbons cuando desembarcaron los sacerdotes de la Misi\u00f3n. En 1711, la Compa\u00f1\u00eda\u00a0 de las Indias pidi\u00f3 sacerdotes\u00a0 para el servicio religioso de la colonia, al cardenal de Noailles, quien transmiti\u00f3 enseguida la petici\u00f3n a Roma. El prefecto de la Propaganda, Sacripanti, propuso esta misi\u00f3n al Sr. Bonnet, vicario general de la Congregaci\u00f3n, tras el fallecimiento del Sr. Watel. Respondi\u00f3 que en las circunstancias presentes no pod\u00eda ni aceptar ni negarse al ofrecimiento\u00a0 que se hab\u00eda hecho a la Compa\u00f1\u00eda; que el superior general cuando fuera nombrado, estar\u00eda en condiciones\u00a0 de dar una respuesta categ\u00f3rica. Fue \u00e9l mismo el nombrado.<\/p>\n<p>El cardenal prefecto de la Propaganda renov\u00f3 esta propuesta\u00a0 al Sr. Bonnet, quien al ver la facilidad de retomar la de Madagascar, tan querida de san Vicente de Pa\u00fal, se rindi\u00f3 a los deseos que le manifestaban\u00a0 El papa Cemente XI, en el breve que conf\u00eda esta misi\u00f3n a la Congregaci\u00f3n, no la ve sino como continuidad de la de Madagascar, y que estaba formada por los restos\u00a0 de la del Fort-Dauphin, a la que san Vicente hab\u00eda enviado buen n\u00famero de obreros evang\u00e9licos. (<em>Pre\u00e1mbulo <\/em>del contrato firmado en 1712).<\/p>\n<p>Cuatro sacerdotes fueron designados: los Srs. Criais, Houbert, Abot y Renou, que fue nombrado superior de sus cohermanos, investido por la Propaganda de los poderes de prefecto apost\u00f3lico, y provisto por el Sr. Bonnet de instrucciones detalladas sobre la direcci\u00f3n, bien durante el viaje, bien a su llegada a la isla. Se les a\u00f1adi\u00f3 un hermano coadjutor.<\/p>\n<p>El embarque tuvo lugar en San Malo, el 24 de junio de 1712, en dos nav\u00edos de la Compa\u00f1\u00eda de las Indias con destino a Pondich\u00e9ry. No desembarcaron hasta\u00a0 diciembre de 1714, en Saint-Denis, donde fueron recibidos como \u00e1ngeles de paz, con las demostraciones de la alegr\u00eda m\u00e1s viva, por el gobernador y el pueblo.<\/p>\n<p>Estos misioneros instalados entraron en posesi\u00f3n, el 3 de enero de 1715, de las tres parroquias y de los presbiterios que hab\u00eda en la isla. El Sr. Renoti se qued\u00f3 con el hermano en Saint-Denis, residencia del gobernador; los Srs. Criais y Abot se establecieron en Saint-Paul, y el Sr Houbert en Santa Susana.<\/p>\n<p>Estos nuevos operarios no se asustaron por la deplorable posici\u00f3n de la colonia; ejercitados por tanto tiempo en las penosas funciones\u00a0 de las misiones en el campo, se pusieron al punto a la obra con la mayor circunspecci\u00f3n, sabiendo bien que un celo imprudente podr\u00eda comprometer todos los frutos de sus trabajos. Estudiaron el esp\u00edritu de las poblaciones, su car\u00e1cter, sus necesidades, las disposiciones de los maestros y de los esclavos; conven\u00edan a menudo sobre los medios que emplear para hacer desaparecer los des\u00f3rdenes\u00a0 m\u00e1s escandalosos, instruir a estos pueblos tan diferentes por las costumbres como por su origen, hicieron pues diferentes ensayos y, recogiendo los resultados de su experiencia, publicaron medidas tan sabias, que sus sucesores no tuvieron m\u00e1s que conformarse a ellas para mantener y desarrollar el bien ya comenzado.<\/p>\n<p>El desinter\u00e9s de los misioneros, los cuidados que prodigaban a los pobres, a los afligidos y a los enfermos, su asiduidad en instruir a los ignorantes, su condescendencia y su conducta siempre ejemplar impresionaban de tal forma a las poblaciones, que se presentaban a ellos, leemos en un relato,\u00a0 como los primeros fieles de Jerusal\u00e9n a los Ap\u00f3stoles, en la disposici\u00f3n de someterse a todo lo que les fuera ordenado, sea para las restituciones que hacer, sea para las ocasiones funestas que evitar y los esc\u00e1ndalos que reparar. Los filibusteros mismos, tocados de arrepentimiento, se somet\u00edan con una docilidad de ni\u00f1os a sus prescripciones. El Sr. Renou escrib\u00eda el 8 de abril de 1717\u00a0: \u00abEl Se\u00f1or contin\u00faa bendiciendo nuestros trabajos y recompensando el celo piadoso, ardiente e iluminado de nuestros cohermanos con un \u00e9xito que los consuela en todas sus penas, y los indemniza por los sacrificios que han hecho al dejar todo por agradarle\u00a0; el estado de nuestras parroquias no es ya reconocible: los negros mismos, de quienes yo esperaba lo menos, comienzan a ser muy otros, y la palabra de Dios opera cambios sorprendentes en muchos de ellos\u00bb.<\/p>\n<p>Estos frutos de salvaci\u00f3n no fueron pasajeros; en la circular del 1\u00ba de enero de 1716, el Sr. Bonnet pod\u00eda decir, seg\u00fan los relatos de los navegantes, que los misioneros hac\u00edan revivir en esta isla las costumbres de la Iglesia primitiva, y que el bien comenzado, mantenido por las misiones y los retiros, hac\u00eda una especie de para\u00edso terrestre.<\/p>\n<p>As\u00ed reformada, la colonia crec\u00eda a ojos vistas por la llegada de un gran n\u00famero de colonos atra\u00eddos por los beneficios que hac\u00eda esperar el cultivo del caf\u00e9 moka, introducido en 1716; otros centros de poblaciones se establec\u00edan, a los que era urgente darles iglesias. El peque\u00f1o n\u00famero de obreros evang\u00e9licos, pesar de su celo, no era suficiente ya para la grandeza de su tarea. El Sr. Houbert se vio en la necesidad, en 1721, de mandar construir de madera, en escala mayor, la iglesia de Santa Susana.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 1729 fue desastroso para Bourbon por los estragos de una enfermedad epid\u00e9mica, tra\u00edda por un barco que llegaba de las Indias: en cinco meses se llev\u00f3 a m\u00e1s de mil quinientas personas. Estos estragos se produjeron sobre todo en el barrio de Saint-Paul, atendido por el Sr. Abot, que en esta ocasi\u00f3n cay\u00f3 herido de la enfermedad que le condujo a la muerte dos a\u00f1os despu\u00e9s. El Sr. Bonnet dirigi\u00f3, con ocasi\u00f3n del fallecimiento de este santo y laborioso misionero, a todas las casas de la Compa\u00f1\u00eda, el 24 de junio de 1731, una circular en la que hemos recogido los detalles ya dados sobre la juventud del Sr. Abot. Por los informes que se acaban de leer sobre los frutos tan consoladores producidos entre los negros sobre todo hasta entonces tan abundantes en la isla de Bourbon, se puede juzgar del celo apost\u00f3lico del Sr. Abot. La circular del Sr. Bonnet anunci\u00f3 su muerte reproduciendo una carta del Sr. Criais, uno de los cohermanos, en Bourbon, del Sr. Abot.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">II<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hemos le\u00eddo esta ma\u00f1ana en comunidad, escrib\u00eda el Sr. Bonnet, la carta del Sr. Criais, y todo el mundo se ha sentido\u00a0 grandemente consolado y edificado\u00a0\u00ab. Es esta palabra por palabra: \u00bb\u00a0Nuestras cuatro parroquias contin\u00faan normalmente: el servicio divino se hace en ellas con decencia y exactitud\u00a0; las predicaciones, los catecismos, las instrucciones se hacen sin interrupci\u00f3n. La mayor parte del pueblo se acerca de vez en cuando a los sacramentos. El Sr. Teste, siempre muy amable y muy santo, gobierna la parroquia de Santa Susana. Tiene en su casa al hermano Bernard Gouff\u00e9, que\u00a0 est\u00e1 indispuesto hace alg\u00fan tiempo. Los Srs. Lesueur y Meinier est\u00e1n en Saint-Paul, tienen en su casa al hermano Landois, quien se ocupa con cuidado de su casa y el mantenimiento a maravilla. El Sr. Car\u00e9 se halla en la nueva parroquia San Luis, en el barrio de Saint-\u00c9tienne, llamado tambi\u00e9n \u00a0l\u2019\u00c9tang de Gaule, y yo, pobre anciano, sigo en Saint-Denis con el hermano Pierre Niox, que hab\u00e9is tenido la caridad de enviarme, y que me parece prudente y laborioso\u00a0\u00ab.<\/p>\n<p>El Sr. Criais continuaba as\u00ed: \u00bb\u00a0En esta enumeraci\u00f3n, me dir\u00e9is, no hac\u00e9is menci\u00f3n del querido Sr. Abot. \u00bfQu\u00e9 le ha pasado a este buen misionero? Lo comprend\u00e9is ya sin que yo lo explique m\u00e1s Oprimido por el m\u00e1s vivo dolor, no tengo apenas ni la fuerza ni el valor de anunciaros una noticia tan triste y si yo no tuviera por vos el respeto que merec\u00e9is y que os debo, me contentar\u00eda con deciros en dos palabras que Dios ha dispuesto de \u00e9l, y que \u00e9l\u00a0 est\u00e1 ya en el cielo, sin escribiros m\u00e1s, tan oprimido est\u00e1 mi coraz\u00f3n por el dolor. Pero las circunstancias que han precedido y acompa\u00f1ado su bienaventurada muerte son demasiado edificantes, para que yo no os d\u00e9 alg\u00fan conocimiento, y ciertamente no me perdonar\u00edais si no os contara en detalle las circunstancias por las que Dios ha querido llevarse de este mundo a este santo misionero.<\/p>\n<p>\u00abHacia finales del mes de julio de 1730, el Sr. Abot se sinti\u00f3 violentamente atacado de la misma enfermedad que el a\u00f1o anterior y casi en la misma estaci\u00f3n, le hab\u00eda llevado a las puertas de la tumba. A primeros de agosto, habi\u00e9ndose agravado, me llamaron, y al momento me fui de Saint-Denis para ir volando a socorrerle. A mi llegada me consolaba con que los mismos cuidados que le hab\u00edan restablecido tan eficazmente la primera vez podr\u00edan, con la ayuda de Dios, restablecer la salud de nuestro querido enfermo. Algunos cortos intervalos de mejora parecieron confirmar y aumentar nuestras esperanzas. Ante esta situaci\u00f3n, no hubo ni penas ni fatigas\u00a0 a las que no me entregu\u00e9 durante tres semanas, sin dejarle ni de d\u00eda ni de noche, a fin de conservar a este amable cohermano. Pero estaba ya maduro para el cielo, y Dios no ha juzgado conveniente dar su bendici\u00f3n a mis desvelos, ni escuchar como la primera vez\u00a0 mis s\u00faplicas y las de todo el pueblo. El mal iba en aumento, y una fiebre maligna, acompa\u00f1ada de una ligera congesti\u00f3n cerebral se uni\u00f3 a sus dolores continuos de est\u00f3mago y le redujo a una extrema debilidad. Era el 14 o q15 del mes de agosto.<\/p>\n<p>\u00abNos era f\u00e1cil prever que nuestro querido Sr. Abot no podr\u00eda llegar lejos. A partir de este memento comenzamos a tenerle como a una v\u00edctima preparada para el sacrificio, y que no esperaba ya m\u00e1s que la hora\u00a0 de ser inmolado a Dios, en un holocausto de agradable olor. Con esta persuasi\u00f3n yo le administr\u00e9 la extrema unci\u00f3n y el santo vi\u00e1tico que \u00e9l mismo pidi\u00f3 y quiso recibir mientras gozaba todav\u00eda de su conocimiento pleno y entero, a fin de, como \u00e9l dec\u00eda, de sacar m\u00e1s fuerza, gracias y ventajas de estos dos sacramentos.\u00a0 Pareci\u00f3 en esta \u00faltima acci\u00f3n de su vida tal como \u00e9l deb\u00eda ser, lleno de fe, de religi\u00f3n y de confianza.\u00a0 Se puede decir de \u00e9l que desde ese momento no tuvo ya ante los ojos m\u00e1s que a Jesucristo, su juez y su salvador, a quien consideraba como propicio a recompensar su fidelidad y a coronar sus trabajos, <em>aspiciebat in auctorem fidei. <\/em>Y es oportuno deciros que, a pesar de la peque\u00f1a congesti\u00f3n cerebral de la que os he hablado ten\u00eda de vez en cuando algunos momentos l\u00facidos durante los que elevaba su coraz\u00f3n a Dios, ofreci\u00e9ndole sus dolores y haci\u00e9ndole el sacrificio de su vida. Bastaba con decirle algunas palabras de Dios para volverle en s\u00ed. Escrib\u00ed entonces al Sr. Teste quien acudi\u00f3 bastante a tiempo\u00a0 para recibir los \u00faltimos suspiros de nuestro querido e incomparable cohermano. Pas\u00f3 de esta miserable vida\u00a0 a una mejor el 18 de agosto, a las diez de la ma\u00f1ana, sin que nos di\u00e9ramos cuenta de su muerte, si bien los Srs. Teste , Menier , algunas otras personas y yo tuvi\u00e9semos los ojos clavados en su rostro\u00a0; y, lo que es bastante extraordinario, no se vio en \u00e9l ni agitaci\u00f3n, ni cambio de color, de manera que se puede afirmar que no hubo nunca muerte ni m\u00e1s dulce ni m\u00e1s tranquila, y a\u00f1adir\u00e9 ni m\u00e1s preciosa\u00a0 a los ojos del Se\u00f1or. Por \u00faltimo, el querido Sr. Abot\u00a0 ha muerto como hab\u00eda vivido, como santo, lleno de d\u00edas, de buenas obras y de m\u00e9ritos, llorado en toda la isla, y sobre todo de sus queridas ovejas que derramaban l\u00e1grimas y lanzaban sus gritos hasta el cielo, mientras se llevaba su cuerpo a la sepultura, que fue enterrado al d\u00eda siguiente a las siete.<\/p>\n<p>\u00bb\u00a0Qu\u00e9 p\u00e9rdida para nuestra pobre misi\u00f3n!\u00a0\u00bfNo puedo yo decir ahora con toda verdad, que la luz se ha apagado en la isla de Bourbon, por la muerte de este querido y precioso misionero\u00a0?\u00bf Qu\u00e9 consuelo puedo yo disfrutar ahora en este mundo despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de un cohermano y de un amigo a quien quer\u00eda m\u00e1s que a m\u00ed mismo\u00a0? Yo ten\u00eda el t\u00edtulo de superior, pero \u00e9l era quien cumpl\u00eda todas las funciones, rechazaba el honor para llevar el peso. Y yo, \u00e1rbol est\u00e9ril que soy, Dios me deja ocupar in\u00fatilmente la tierra, mientras que \u00e9l corta y desarraiga a otro que se llevaba los frutos, al ciento por uno. Son decretos de la divina Sabidur\u00eda en los cuales no me es permitido penetrar, lo confieso; adoro su conducta, aunque un poco dura y severa en apariencia, en relaci\u00f3n a m\u00ed,\u00a0 que pierdo al m\u00e1s querido y cumplido de todos mis amigos. Ser\u00eda inconsolable si no estuviera persuadido de la felicidad\u00a0 que goza en el cielo, donde sus plegarias, convertidas en fervientes y m\u00e1s eficaces que cuando viv\u00eda entre nosotros, ser\u00e1n todav\u00eda m\u00e1s provechosas para nosotros y para esta pobre isla, y espero que la presentar\u00e1 a menudo a Jesucristo, nuestro com\u00fan Maestro, y nos obtendr\u00e1 la gracia de reunirnos un d\u00eda con \u00e9l.<\/p>\n<p>\u00bb\u00a0He necesitado hacer esfuerzos inimaginables\u00a0 para poder escribir tanto sobre un asunto tan lamentable. Este querido difunto me est\u00e1 siempre presente, y le lloro con la misma sensibilidad que si la muerte me lo hubiera llevado en un instante. Estoy moralmente seguro de que est\u00e1 en el cielo, donde nuestro bienaventurado fundador no habr\u00e1 dejado de recibirle como a uno de sus m\u00e1s dignos hijos y m\u00e1s perfectos imitadores. La vida verdaderamente apost\u00f3lica que ha llevado durante treinta y tres a\u00f1os que he tenido la suerte de conocerle, y de los que he pasado veintid\u00f3s con \u00e9l, no me deja\u00a0 la menor duda en este asunto; a pesar de ello, apenas puedo recobrar valor, y si Dios no me sostiene, temo caer enfermo yo mismo, tan vivo es mi dolor y tan extrema mi aflicci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tal vez, Se\u00f1or y muy honorable Padre, despu\u00e9s de este largo discurso, esper\u00e1is todav\u00eda de m\u00ed que os d\u00e9 un compendio\u00a0 de las virtudes que se han visto en nuestro querido difunto Ah, Dios m\u00edo, \u00bfde qui\u00e9n no son conocidas? \u00bfAcaso no ha sido toda su vida una imagen de Jesus predicando y conversando entre los hombres? \u00bfAcaso no ha sido una de las copias m\u00e1s fieles de este divino original? En la permanencia que estuvo en la casa de San L\u00e1zaro, \u00bfacaso no ha derramado un olor de santidad y de virtud que a\u00fan se siente? Para hacer en pocas palabras el elogio de este virtuoso misionero, me parece que es suficiente decir que ha sido siempre\u00a0 tal como se le ha visto en esta gran casa, siempre tan sencillo, tan humilde, tan afable y tan obediente como el m\u00e1s fervoroso seminarista; nunca se ha visto variaci\u00f3n alguna en su conducta. El ha caminado siempre a paso de gigante por el camino de las virtudes, y las que creo haber sido las m\u00e1s notables en \u00e9l, son las mismas que las que componen el esp\u00edritu de nuestro santo estado,\u00a0 es decir un gran celo\u00a0 por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas, un amor tierno y pleno de compasi\u00f3n por los pobres, una mortificaci\u00f3n continua, y por \u00faltimo una gran exactitud en todos los ejercicios de piedad, en particular en la oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>\u00bb\u00a0Aunque no tuvi\u00e9ramos en la vida de nuestro querido difunto un testimonio continuo de su celo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n de las almas, lo que ha hecho el \u00faltimo a\u00f1o durante la cruel epidemia que ha afligido a nuestra isla, bastar\u00eda solo para convencernos. Estuvo solo asistiendo, consolando, visitando, administrando a m\u00e1s de mil doscientos enfermos, de los que ochocientos al menos sucumbieron. Los que han sido testigos oculares de las penas y fatigas inmensas que ha soportado este celoso misionero, pueden solos hablar convenientemente. En cuanto a m\u00ed, que le he visto de cerca, mil veces me he quedado estupefacto pregunt\u00e1ndome c\u00f3mo un solo hombre pod\u00eda ser suficiente para un trabajo que tres o cuatro de los m\u00e1s robustos no habr\u00edan podido sobrellevar. Estaba en pie d\u00eda y noche, siempre en camino para visitar, consolar a los moribundos y administrarles los \u00faltimos sacramentos. Sus fatigas han sido seguramente la causa de esta peligrosa enfermedad que le ha conducido a las puertas de la muerte, y la que acaba de llev\u00e1rselo no ha sido m\u00e1s que el efecto y la continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abPero si el Sr. Abot ha mostrado tanto celo por la gloria de Dios y la salvaci\u00f3n del pr\u00f3jimo, no ha empleado menos solicitud en aliviar los sufrimientos de sus hermanos. En el momento que conoc\u00eda que alguien necesitaba socorro, su coraz\u00f3n enternecido no pensaba en otra cosa sino en los medios de socorrerle, y su industriosa caridad, que no desanimaban\u00a0 nunca las dificultades, ten\u00eda siempre recursos y expedientes\u00a0 desconocidos para otro que no tuviera un coraz\u00f3n tan generoso y tan terno como el suyo. Veamos un rasgo entre mil que podr\u00eda citar: Hace algunos a\u00f1os un nav\u00edo extranjero fue capturado cerca de\u00a0 Saint-Paul. Los oficiales y la tripulaci\u00f3n fueron hechos prisioneros; como consecuencia de la escasez de los v\u00edveres no se dio a estos pobres desdichados m\u00e1s que la mitad de lo necesario para la vida de un hombre. El Sr. Abot fue avisado: el mal le pareci\u00f3 grande\u00a0 y el remedio dif\u00edcil, pero no para rebajar el ritmo de su caridad. Comenz\u00f3 primeramente por sacar de su casa y de sus peque\u00f1as provisiones todo lo que se necesitaba para mantener\u00a0 a estos desafortunados durante una semana. Recorri\u00f3 luego las casas de los particulares que \u00e9l cre\u00eda m\u00e1s capaces de socorrer\u00a0 a sus protegidos. Les hablaba con calor, y sus palabras, robustecidas con su ejemplo,\u00a0 tuvieron tal fuerza que encontr\u00f3 con qu\u00e9 alimentar a estos pobres presos durante un tiempo muy largo, y los coloc\u00f3 en estado de hacer envidiar sus suerte a muchos de nuestros habitantes que dec\u00edan bien claro que eran tratados peor en sus casas\u00a0 que estos marineros en su prisi\u00f3n. Que se pregunte a la mayor parte de los que han llegado \u00faltimamente a nuestra isla, y que, en lugar de encontrar all\u00ed una fortuna ya preparada al desembarcar, se vieron reducidos a la \u00faltima miseria: \u00bfqui\u00e9n los ha ayudado, socorrido, aliviado en sus\u00a0 necesidades agobiantes? \u00bfAcaso no ha sido el querido e inapreciable Sr. Abot?<\/p>\n<p>\u00abEl esp\u00edritu de penitencia y de mortificaci\u00f3n ocupaba gran parte de todas las acciones de este virtuoso misionero. No desayunaba casi nunca, excepto los dos o tres \u00faltimos a\u00f1os que se hab\u00eda sometido por complacencia\u00a0 a tomar cada ma\u00f1ana un poco de caf\u00e9. Dorm\u00eda en el suelo, o si se quiere, en una piel de buey extendida en una tabla, siempre sin s\u00e1banas y a menudo sin manta. Tan pronto como se despertaba, aunque fuera medianoche o la una, se levantaba para ir a colocarse al pie de un \u00e1rbol donde se pasaba en oraci\u00f3n hasta amanecer. Este g\u00e9nero de mortificaci\u00f3n ha arruinado su temperamento naturalmente muy robusto; y cuando se lo dec\u00eda yo:\u00a0\u2018Bueno, bueno, dec\u00eda \u00e9l, hace mucho que me predijeron que yo acortar\u00e9 mi vida, y ya veis que he pasado los cincuenta a\u00f1os\u2019.<\/p>\n<p>\u00bb\u00a0Por \u00faltimo, Se\u00f1or y muy honorable Padre, puedo decir con toda sinceridad que nunca he conocido a un misionero tan exacto en todos sus ejercicios como nuestro querido difunto. Nuestra vida es bastante distra\u00edda: nos vemos obligados con frecuencia a caminatas y a viajes, durante los cuales es dif\u00edcil ser tan regulares como en casa; adem\u00e1s, el cuidado de la parroquia nos obliga permanecer de pie por la noche como por el d\u00eda, para visitar y administrar a los enfermos que nos llaman, lo que no deja de producir trastornos. A pesar de ello,\u00a0 nada era capaz de hacerle faltar al Sr. Abot a la oraci\u00f3n por la ma\u00f1ana. Yo le he visto siempre, a cualquier hora que hubiera regresado de junto a los enfermos, levantarse a las cuatro y encontrarse en la oraci\u00f3n. Es sin duda esta exactitud en un tan santo ejercicio lo que le ha mantenido en la pr\u00e1ctica de las virtudes que le han hecho tener por santo, incluso en vida, y que han hecho decir a uno de los mejores cristianos que yo haya conocido (se trata del Sr. de Beauvollier, nuestro antiguo gobernador)\u00a0 que si vinieran a decirle que el Sr. Abot ha hecho alg\u00fan milagro, no le sorprender\u00eda nada. Por \u00faltimo, Se\u00f1or y muy honorable Padre, si quisiera hacer un compendio exacto de todo cuanto hay de admirable en la vida, la conducta, y las acciones de nuestro querido difunto, habr\u00eda materia para un grueso volumen. Lo que tengo el honor de escribiros basta, me parece, para dar a conocer\u00a0 a todo el mundo que ha correspondido perfectamente a la alta idea que os hay\u00e1is formado de su virtud, de su m\u00e9rito y de su santidad\u00a0\u00ab.<\/p>\n<p>\u00bb\u00a0Tales son, a\u00f1ad\u00eda el Sr. Bonnet, las labores de la carta del Sr. Criais. Por lo dem\u00e1s, continuaba \u00e9l, es el verdadero retrato de la vida y de las virtudes de nuestro querido cohermano difunto. Quiera el pr\u00edncipe de los pastores, el obispo de nuestras almas, Jesucristo, Nuestro Se\u00f1or, concedernos la gracia de reemplazarle por otro santo sacerdote que le iguale en virtud, en perfecci\u00f3n y en m\u00e9ritos! Que tenga a bien hacer venir a nuestra Congregaci\u00f3n, sujetos tan llenos de celo de la gloria de Dios y del esp\u00edritu de nuestro bienaventurada Padre, y darnos a todos imitarle perfectamente hasta la muerte!\u00a0\u00bb &#8211;<em> Circulaires des Sup\u00e9rieurs g\u00e9n\u00e9raux<\/em>, t. I, p. 380 ; <em>Annales de la Mission<\/em>, t. XXVII, p. 159 et suiv.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por las cartas de la isla Bourbon, del 12 de diciembre del mismo a\u00f1o, el Sr. Crais, prefecto apost\u00f3lico y superior de esta misi\u00f3n, anunciaba que, el 18 de agosto de 1730, Dios hab\u00eda dispuesto, &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/rene-abot-1677-1730\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":5,"featured_media":391249,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[19],"tags":[143],"class_list":["post-49600","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-biografias-de-misioneros-paules","tag-san-lazaro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Ren\u00e9 Abot (1677-1730) - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/rene-abot-1677-1730\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Ren\u00e9 Abot (1677-1730) - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"Por las cartas de la isla Bourbon, del 12 de diciembre del mismo a\u00f1o, el Sr. Crais, prefecto apost\u00f3lico y superior de esta misi\u00f3n, anunciaba que, el 18 de agosto de 1730, Dios hab\u00eda dispuesto, ... 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