{"id":49249,"date":"2018-02-26T08:41:25","date_gmt":"2018-02-26T07:41:25","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/09\/margarita-rutan-una-victima-de-la-revolucion-capitulo-cuarto\/"},"modified":"2017-12-30T18:54:36","modified_gmt":"2017-12-30T17:54:36","slug":"margarita-rutan-una-victima-de-la-revolucion-capitulo-cuarto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/margarita-rutan-una-victima-de-la-revolucion-capitulo-cuarto\/","title":{"rendered":"Margarita Rutan: una v\u00edctima de la Revoluci\u00f3n (Cap\u00edtulo cuarto)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><strong>CAP\u00cdTULO IV: LA PRISI\u00d3N.<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>RIGORES DEL COMIT\u00c9 DE VIGILANCIA. ENCARCELAMIENTO DE SOR RUTAN. REGLAMENTO DE LA PRISI\u00d3N. OCUPACIONES DE LOS PRISIONEROS. EMBARGO DE LOS PAPELES DE SOR RUTAN. DENUNCIA DE BOUNIOL. INTERROGATORIO DE SOR RUTAN. CONSTRUCCI\u00d3N DE LA GUILLOTINA. TRASLADO DE LOS PRISIONEROS A PAU. ENCARCELAMIENTO DE LAS HIJAS DE LA CARIDAD. REEMPLAZANTES DE LAS HERMANAS EN EL HOSPITAL.<\/strong><\/p>\n<p align=\"center\"><strong>(OCTUBRE DE 1793-MARZO 1794).<\/strong><\/p>\n<p>Uno de los primeros cuidados de los dictadores del suroeste fue crearse auxiliares dignos de ellos, estableciendo en las ciudades y grandes burgos comit\u00e9s de vigilancia, provistos de poderes muy extensos, el comit\u00e9 de Dax, instituido el 26 de octubre de 1793, comprend\u00eda doce miembros, la mayor parte iletrados y extranjeros a la localidad, todos conocidos por la ferocidad de su car\u00e1cter-1. El decreto que le daba la existencia le trazaba al mismo tiempo su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abART. 1\u00ba Ser\u00e1 establecido en la ciudad de Dax un comit\u00e9 de vigilancia compuesto de doce miembros.<\/p>\n<p>\u00abART. 2\u00ba La guardia saldada de la ciudad de Dax obedecer\u00e1 a todas las requisitorias del comit\u00e9 de vigilancia.<\/p>\n<p>\u00bb ART. 3\u00ba Se indicar\u00e1 en la ciudad de Dax una casa de reclusi\u00f3n, en la que , a partir de ma\u00f1ana, todas las reparaciones necesarias se har\u00e1n por el comit\u00e9 de vigilancia.<\/p>\n<p>\u00abART. 4\u00ba Si, a los ocho d\u00edas, no hay trescientos ciudadanos y ciudadanas de la ciudad de Dax en reclusi\u00f3n, los representantes del pueblo vendr\u00e1n con la fuerza armada a ejercer la justicia y la venganza nacional en esta ciudad.<\/p>\n<p>\u00abART. 5\u00ba Si, a las veinticuatro horas, los ricos de la ciudad de Dax no han depositado 150.000 libras en las manos de la municipalidad para el mantenimiento y alivio de los pobres durante el invierno, el comit\u00e9 de vigilancia, con la fuerza armada, si la tranquilidad est\u00e1 comprometida, establecer\u00e1n un impuesto forzado para cumplir esta indicaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Los miembros del comit\u00e9 de vigilancia se mostrar\u00e1n dignos de la confianza que los representantes del pueblo hab\u00edan puesto en ellos. Multiplicar\u00e1n las declaraciones con la intenci\u00f3n de hace desaparecer todo lo que pod\u00eda oler a aristocracia y el fanatismo. La calle de los <em>Carmelitas s<\/em>e llam\u00f3\u00a0 calle <em>\u00c7aira<\/em>, el burgo Saint-Vincent se llam\u00f3 suburbio <em>Lepelletier<\/em>, el barrio Saint-Pierre barrio <em>Marat<\/em>, el municipio Saint-Paul\u00a0 fue desbautizado y nombrado <em>Bonnet-Rouge.<\/em><\/p>\n<p>El 5 brumario (26 de octubre), las casas de los Capuchinos y de los Carmelitas eran transformadas en prisiones y destinadas, la primera a los hombres, la segunda a las mujeres. Siete d\u00edas despu\u00e9s aparec\u00eda una larga lista de sospechosos; las personas cuyo nombre figuraba en ella ten\u00edan orden de dirigirse por s\u00ed mismas al lugar de su detenci\u00f3n en las veinticuatro horas\u00a0 que siguieran a la publicaci\u00f3n del anuncio. Pronto, las visitas domiciliarias, las listas de sospechosos, las encarcelaciones se sucedieron sin interrupci\u00f3n. La gente honrada viv\u00edan en continuas inquietudes; los emisarios del comit\u00e9 de vigilancia penetraban, de d\u00eda y de noche, en los domicilios privados y conduc\u00edan a sus pac\u00edficos habitantes a prisi\u00f3n. Las l\u00e1grimas de un padre, de una madre, de una esposa, los lloros de los hijos no actuaban en los corazones empedernidos de estos seres feroces, inaccesibles al menor sentimiento de piedad.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de vigilancia se hab\u00eda ganado, incluso entre los feroces\u00a0 revolucionarios, una reputaci\u00f3n de crueldad, que la lectura de sus publicaciones y de su correspondencia conforma plenamente. El Directorio del departamento, Roger Ducos y Dartigoeyte, le dieron consejos de moderaci\u00f3n. El comit\u00e9 encontraba a Pinet demasiado indulgente, admiraba en Marat el modelo de los revolucionarios y, a su ejemplo, no admit\u00eda para propagar los principios revolucionarios m\u00e1s que un solo medio: el r\u00e9gimen del terror.<\/p>\n<p>El 4 nivoso a\u00f1o II, escrib\u00eda a los representantes\u00a0 del pueblo: \u00abDaos prisa en pegar grandes golpes; tomad grandes medidas revolucionarias\u00bb.\u00a0 Los comit\u00e9s de los alrededores recib\u00edan sus consejos y sus \u00e1nimos, que eran todos de esta cala\u00f1a: \u00abLa seguridad p\u00fablica est\u00e1 m\u00e1s que nunca a la orden del d\u00eda, y no la moderaci\u00f3n y la piedad. Le\u00f1a a los intrigantes, arist\u00f3cratas\u00a0 y moderados, y juremos no tener ning\u00fan descanso hasta que la Rep\u00fablica est\u00e9 bien segura, la paz bien consolidada y el reino de los revolucionarios fundado sobre bases inquebrantables\u00bb o tambi\u00e9n: \u00abContinuad, vigorosos revolucionarios, golpead sin miedo a los enemigos de nuestra santa regeneraci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Estos enemigos eran ante todo los sacerdotes y los nobles. Aplastar, aniquilar todo lo que, de cerca o de lejos, recordaba el atril y el altar, tal era el fin proseguido por los miembros del comit\u00e9. Sus esfuerzos contra la religi\u00f3n no fueron en vano; a las ruinas materiales a\u00f1ad\u00edan\u00a0 ruinas espirituales. Se regocijaban por una carta dirigida a Pinet:<\/p>\n<p>\u00abEl terror es general en nuestro distrito, en particular en la casta sacerdotal; todos los sacerdotes, estos pretendidos hombres de Dios, abdican su infame oficio; comienzan a sentir que el imperio de la raz\u00f3n, de la verdad y de la filosof\u00eda debe triunfar sobre el charlatanismo, la picard\u00eda y la impostura, y que hay que correr la cortina por fin sobre las farsas que han jugado\u00bb.<\/p>\n<p>Vigilada, sospechosa por tales hombres, \u00bfqu\u00e9 no deb\u00eda temer la Hermana Rutan? El vac\u00edo de hac\u00eda en su entorno. Contaba entre las personas encarceladas numerosos amigos y bienhechores. El 8 frimario a\u00f1o II (28 de noviembre 1793), diecis\u00e9is religiosas fueron declaradas sospechosas\u00a0 de incivismo y de fanatismo y enviadas a prisi\u00f3n. El turno de la Superiora del hospital iba a llegar. A finales de diciembre 1793, de todas las personalidades de cierto rango reconocidas hostiles a las ideas reinantes, ella era la \u00fanica, o poco le faltaba, que el comit\u00e9 de vigilancia y los representantes del pueblo hubieran perdonado. La aureola de gloria de la que sus servicios hab\u00edan, por decirlo as\u00ed, rodeado su nombre, la estima que le ten\u00edan habr\u00edan debido, al parecer, atraer sobre ella los rigores del partido revolucionario.<\/p>\n<p>Su rara prudencia, unida a la posici\u00f3n que hab\u00eda sabido crearse en el hospital, la hab\u00eda salvado hasta esta hora. Un hecho bien f\u00fatil, ya antiguo por cuatro o cinco meses, proporcion\u00f3 a sus perseguidores el pretexto deseado para golpearla.<\/p>\n<p>Un soldado del ej\u00e9rcito de los Pirineos, Raoux, h\u00e1bil m\u00fasico, hab\u00eda contra\u00eddo en la frontera una grave enfermedad; fue conducido al hospital de Bayona, luego al de Dax, donde hall\u00f3, gracias a los cuidados dedicados de las Hermanas, una pronta y completa curaci\u00f3n. Este buen hombre no quiso regresar a su regimiento sin dejar a las que le acababan de dar la salud un testimonio de su agradecimiento. Pero \u00bfde qu\u00e9 manera? Hecha la reflexi\u00f3n, pens\u00f3 que la audici\u00f3n de uno de sus m\u00e1s bellos fragmentos de su repertorio ser\u00eda de su gusto.<\/p>\n<p>Un d\u00eda, tal vez la v\u00edspera de su partida, se present\u00f3 ante la puerta o en el patio del hospital, en compa\u00f1\u00eda de algunos amigos, m\u00fasicos como \u00e9l, y toc\u00f3 una serenata que puso en movimiento de militares en convalecencia. Impresionada por esta delicada atenci\u00f3n, la Hermana Rutan dej\u00f3 por un momento sus ocupaciones, dio la pieza a los artistas y, para relajarlos un poco de sus fatigas, les ofreci\u00f3 unos refrescos. No hab\u00eda en ello m\u00e1s que un acto de la m\u00e1s elemental educaci\u00f3n; se vio en ello un crimen. Los demagogos de Dax no perdonaban a la Hermana la veneraci\u00f3n com\u00fan con la que la rodeaban.<\/p>\n<p>La indignaci\u00f3n fue grande en el club de los Barnabitas cuando se refiri\u00f3\u00a0 la conducta incalificable de la superiora, culpable, se dec\u00eda, de \u00abhaberse abandonado al placer y abandonado a los hermanos de armas mutilados por defender la patria\u00bb. Se impon\u00eda un castigo ejemplar. El club envi\u00f3 delegados\u00a0 ante el comit\u00e9 de vigilancia para acusar a la Hermana Rutan de haber, \u00ab<em>por su incivismo tratado de corromper y retardar el esp\u00edritu revolucionario y republicano, <\/em>de los militares en\u00a0 tratamiento en el hospital, de actuar como <em>arist\u00f3crata<\/em> desde el principio de la Revoluci\u00f3n, por fin de ser sospechosa a los revolucionarios de la ciudad. Inc\u00edvica y sospechosa, \u00bfc\u00f3mo no lo habr\u00eda sido a los ojos de sectarios rencorosos que ve\u00edan en el movimiento revolucionario un movimiento esencialmente antirreligioso\u00a0 y hac\u00edan de las personas dedicadas a los intereses de la Iglesia otros tantos enemigos de la Revoluci\u00f3n? En cuanto a la acusaci\u00f3n de aristocracia, es extra\u00f1o que se hayan atrevido a dirigirla contra la hija de un trabajador de la piedra, contra una mujer que devorada por la noble llama de la dedicaci\u00f3n, se hab\u00eda consagrado al servicio de los pobres toda su vida y todas sus fuerzas. \u00bfQu\u00e9 ten\u00edan que reprocharle? \u00bfSus relaciones con los arist\u00f3cratas? Pero si no lo ignoraban, sus relaciones no ten\u00edan otro sentido que\u00a0 el deseo de recoger las limosnas\u00a0 para dos necesitados. Por lo dem\u00e1s, \u00bfqu\u00e9 importaba la verosimilitud a unos acusadores instruidos de antemano que no se les pedir\u00eda la prueba de sus acusaciones?<\/p>\n<p>D\u00f3cil a los mandatos del club de los Barnabitas, el comit\u00e9 de vigilancia envi\u00f3 a la Hermana Rutan a prisi\u00f3n y mand\u00f3 precintar\u00a0 sus papeles.<\/p>\n<p>Esta es su declaraci\u00f3n, con fecha del 24 de diciembre de 1793: \u00abEl a\u00f1o II de la Rep\u00fablica una e indivisible y el 4\u00ba de nivoso, el comit\u00e9 de vigilancia del municipio de Dax, reunido en asamblea en el lugar ordinarios de\u00a0 sus sesiones, se ha admitido una diputaci\u00f3n de la sociedad popular y monta\u00f1esa del municipio de Dax, la cual diputaci\u00f3n ha llegado a denunciar\u00a0 a la se\u00f1ora Rutan, superiora del hospicio de beneficencia de esta comuna de Dax, como habiendo, por su incivismo, tratado de corromper y retardar el esp\u00edritu revolucionario y republicano de los militares que iban a este hospital para ser cuidados, como siendo notoriamente reconocida arist\u00f3crata\u00a0 desde los comienzos de la Revoluci\u00f3n, como siendo, en una palabra indigna de desempe\u00f1ar las funciones humanas y beneficiosas que se deben a los hombres libres, dignos bajo todos los aspectos de la gratitud p\u00fablica,\u00a0 vista la escasa confianza de\u00a0 que disfruta entre los revolucionarios de la\u00a0 ciudad, com\u00fan.<\/p>\n<p>\u00abEl comit\u00e9, teniendo en cuenta la denuncia justamente fundada contra la Hermana Rutan, reconocida desde hac\u00eda tiempo como incivil y contraria a los principios de la Revoluci\u00f3n y denunciada adem\u00e1s por la voz del pueblo:<\/p>\n<p>El comit\u00e9 decreta que la Hermana Rutan ser\u00e1 transferida inmediatamente a la causa de de reclusi\u00f3n de los Carmelitas a la espera de que dicho comit\u00e9 ordene otra cosa, que dos de sus miembros se trasladar\u00e1n\u00a0 de inmediato a la celda de la Superiora Rutan y all\u00ed firmar\u00e1n los papeles, efectos y dem\u00e1s correspondencia, y delegado a este efecto a los ciudadanos Laniscart y Latour;<\/p>\n<p>\u00abDecreta que la Hermana Marguerite, m\u00e1s antigua de edad, siga encargada y responsable de la direcci\u00f3n del hospital, de los cuidados y socorros necesarios a los enfermos, y en general de todos los efectos, ropas, etc., pertenecientes a la casa, y esto provisionalmente;<\/p>\n<p>\u00abDecreta tambi\u00e9n que conocimiento del presente decreto y de los motivos que han dado lugar ser\u00e1 comunicado ma\u00f1ana a los representantes del pueblo, en el departamento, al Directorio del distrito y a la municipalidad, como a la sociedad popular, a fin de que, de acuerdo con dicho comit\u00e9 de vigilancia, se proceda a continuaci\u00f3n a reemplazar a dicha Hermana Rutan\u00bb.<\/p>\n<p>La conducta que tuvo la Hermana Rutan con Raoux y sus amigos no podr\u00eda justificar la indignaci\u00f3n que demostraron contra ella los miembros del club de los Barnabitas y las medidas tomadas por el comit\u00e9\u00a0 de vigilancia. La superiora abandona moment\u00e1neamente su trabajo para escuchar, agradecer y felicitar a m\u00fasicos venidos a cumplir con una deuda de gratitud; ella les distribuye refrescos y, antes de dejarlos partir, les da unas monedas. Le hab\u00edan correspondido con una gracia; y ella respond\u00eda educadamente y con generosidad.<\/p>\n<p>Toda persona bien educada habr\u00eda obrado igualmente; y sin embargo, se denuncia a la Hermana Rutan y, antes de todo examen de los hechos, la encarcelan. Ah, si la serenata hubiera sido para un patriota de republicanismo iluminado, nada mejor, para saciar este, en\u00a0 un momento de entusiasmo, a los artistas y poner en sus manos una gran suma de de dinero. Pero se trataba de una Hija de la Caridad, fiel en la pr\u00e1ctica de la religi\u00f3n en la que ella hab\u00edan nacido, rodeada de la estima y de la veneraci\u00f3n comunes, de una inteligencia y de una entrega que engrandec\u00edan cada d\u00eda su influencia, capaz\u00a0 en fin de no haber dado un solo paso hacia delante hacia la Revoluci\u00f3n y de retrasar con sus ejemplos y sus consejos la ruina de la religi\u00f3n, que los revolucionarios habr\u00edan querido consumar sin tardar.<\/p>\n<p>\u00bfEsperar\u00edan, desde entonces,\u00a0 que el robo de sus papeles traer\u00eda\u00a0 el descubrimiento\u00a0 de escritos bastante comprometedores para atraer sobre su cabeza los peores castigos? Es posible. Ellos se regocijaban ante la idea de que los rebuscadores pondr\u00edan quiz\u00e1 la mano en libros de piedad, de hojas de oraciones, medallas, cartas \u00edntimas, donde la Hermana habr\u00eda\u00a0 manifestado libremente los sentimientos de horror que le inspiraban los hombres del d\u00eda y las medidas revolucionarias.<\/p>\n<p>La Hermana Rutan\u00a0 recibi\u00f3 sin sorpresa la noticia de su arresto; despu\u00e9s de decir a sus queridos enfermos y a sus dignas colaboradoras un adi\u00f3s que sin duda ella cre\u00eda el \u00faltimo, ella se dirigi\u00f3 a la prisi\u00f3n de los Carmelitas, feliz de sufrir por la causa de Jesucristo. Su partida sumi\u00f3 a toda la poblaci\u00f3n de Saint-Eutrope en un triste espanto; la p\u00e9rdida de una madre hubiera hecho derramar menos l\u00e1grimas. En el uso de la libertad, la Hermana Rutan apreciaba ante todo el ejercicio de la dedicaci\u00f3n, la facultad de hallarse en la cabecera de la cama de los enfermos, servirlos, llevar a su dolor\u00a0 alg\u00fan alivio. Otras sufr\u00edan espionaje odioso que, en estos tiempos de terror los miembros de los clubes y de los comit\u00e9s organizaban en torno a personas sospechosas; poco le importaba,\u00a0 a ella,\u00a0 ser vigilada por sus enemigos, mientras la dejaran en su puesto, de caridad. Conden\u00e1ndola a la ociosidad, el comit\u00e9 de vigilancia quitaba a esta naturaleza, \u00e1vida de gastarse, uno de sus mayores consuelos. Es verdad, ella pod\u00eda rezar todav\u00eda y nadie era bastante poderoso para imped\u00edrselo. Sigamos a la Hermana Rutan en la prisi\u00f3n de los Carmelitas. Las precauciones m\u00e1s severas se hab\u00edan tomado contra toda tentativa de evasi\u00f3n. Un cierto n\u00famero de carceleros ten\u00edan bajo su responsabilidad personal la custodia de los prisioneros, cuyos apellidos, nombres y sobrenombres estaban inscritos en un registro numerado y rubricado por el presidente del comit\u00e9 de vigilancia. Un piquete de diez guardas nacionales vigilaban permanente las puertas, que estaban cuidadosamente cerradas.<\/p>\n<p>Los miembros\u00a0 del comit\u00e9 de vigilancia somet\u00edan a los prisioneros a la estrechez de un reglamento minucioso, que las personas de la alta aristocracia o de la burgues\u00eda debieron encontrar muy penoso. La Hermana Rutan pudo dar satisfacci\u00f3n, como en comunidad, a sus gustos por la pobreza, la obediencia y la mortificaci\u00f3n. Un lecho, una mesa, dos sillas de gabinete y algunos objetos de uso diario constitu\u00edan el mobiliario de cada prisionero. La plater\u00eda, la porcelana todo lo que sonaba a lujo estaba formalmente prohibido. Salvo el caso de enfermedad bien constatada, el acceso de la prisi\u00f3n estaba negado a los criados y a las doncellas.<\/p>\n<p>Las comunicaciones con el exterior llamaron sobre todo la atenci\u00f3n de los r\u00edgidos legisladores. Los parientes, los aliados, aquellos a quienes llamaba un asunto de inter\u00e9s, los \u00fanicos que pod\u00edan visitar a los detenidos; y entonces se necesitaba\u00a0 el permiso escrito de tres miembros del comit\u00e9. Las cartas mismas estaban sometidas a la censura; deb\u00edan pasar el examen del comit\u00e9 antes de entregarlas al destinatario.<\/p>\n<p>La alimentaci\u00f3n fue, como la correspondencia, el objeto de prescripciones rigurosas. Durante los trece d\u00edas que siguieron a las encarcelaciones del 5 brumario, se hab\u00eda permitido a los criados llevar v\u00edveres a la celda de sus amos; pero estas entrevistas privadas pod\u00edan presentar inconvenientes se determin\u00f3, el 18, que en adelante los prisioneros ir\u00edan ellos mismos a buscar en la conserjer\u00eda\u00a0 las provisiones que les eran destinadas. Hasta el mes de marzo de 1794 no se hab\u00eda tenido en cuenta la calidad y la cantidad de los alimentos que les preparaban en el exterior. Los platos delicados que algunos detenidos se hac\u00edan servir, constitu\u00edan, a los ojos del austero Pinet, un ataque grave al principio de la igualdad republicana. Estos esc\u00e1ndalos ped\u00edan una represi\u00f3n; el representante del pueblo no se perdi\u00f3 esta nueva ocasi\u00f3n de ser desagradable con los arist\u00f3cratas y los fan\u00e1ticos. Para poner un t\u00e9rmino a lo que llamaba los gastos escandalosos y lujo de hombres perversos, justamente alcanzados por el rayo nacional, mand\u00f3 que el men\u00fa de cada comida estar\u00eda compuesto de esta manera: media libra de carne de buey o de cordero, tres cuartos de libra de pan y las legumbres estrictamente requeridas para el potaje.<\/p>\n<p>Pinet, siempre atento a explotar la bolsa de los arist\u00f3cratas, decidi\u00f3 que el sueldo de los guardas y de los carceleros ser\u00eda pagado por los detenidos; esta medida ingeniosa le permit\u00eda multiplicar el n\u00famero de los detenidos sin tener que preocuparse por la insuficiencia de los fondos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>Mientras que la Hermana Rutan\u00a0 encontraba en sus momentos libres de la prisi\u00f3n unirse con Dios durante oraciones m\u00e1s largas y m\u00e1s fervientes, el comit\u00e9 buscaba con ardor pruebas de su culpabilidad. Recogieron de su despacho todos los papeles que hab\u00eda, escritos o no de su mano. Hab\u00eda all\u00ed, si hemos de dar fe a las actas de acusaci\u00f3n, <em>panfletos aristocr\u00e1ticos, fan\u00e1ticos y m\u00e1s contrarrevolucionarios unos que los otros,\u00a0 <\/em>y cartas infames que mostraban en ella a una persona <em>animada de principios desorganizadores de los ej\u00e9rcitos<\/em>. Los reglamentos hac\u00edan a la Superiora del hospital depositaria\u00a0 de los escritos dejados\u00a0 por los enfermos, que mor\u00edan en el hospital, con el deber de transmitirlos a las familias-28; ella no era pues responsable de su contenido; poco importa, todo se le imput\u00f3.<\/p>\n<p>A los dos d\u00edas, un individuo de nombre Bouniol se presentaba ante el comit\u00e9 y le informaba en su lenguaje incorrecto que, \u00abhablando con un soldado nacional que estaba en el hospital, este le dijo que todas las Hermanas eran unas granujas arist\u00f3cratas, corrompiendo a los soldados, que les predican para que vayan a la Vend\u00e9e (contrarrevolucionarios), les hacen bailar y cantar canciones diab\u00f3licas y les dan dinero\u00bb. Y vemos c\u00f3mo, bajo el imperio de la pasi\u00f3n antirreligiosa, un soldado cuidado por las Hermanas, sino a \u00e9l mismo, disfraza el incidente tan \u00a0sencillo al que hab\u00eda dado lugar la serenata de Raoux. Una palabra de agradecimiento se convierte en un compromiso con la deserci\u00f3n, la audici\u00f3n de un concierto una excitaci\u00f3n a la danza y a cantos infames, la oferta de una moneda una tentativa de corrupci\u00f3n. Los t\u00e9rminos mismos en los que la acusaci\u00f3n estaba formulada habr\u00edan debido mostrar a los jueces improvisados del comit\u00e9 de vigilancia\u00a0 qu\u00e9 poca confianza merec\u00edan\u00a0 las palabras del acusador. Pero su juego estaba hecho. Creen en la palabra de Bouniol, o al menos obran como si tuvieran plena confianza en \u00e9l. Bouniol no hab\u00eda sido personalmente testigo de los hechos que denunciaba; refer\u00eda las palabras de un soldado. Bueno pues, nunca fue interrogado el soldado; en ninguna parte, en efecto, se cita\u00a0 su testimonio; en ninguna parte, en la lista de las piezas que los miembros del comit\u00e9 tuvieron en sus manos, se trata del proceso verbal del interrogatorio que hubiera tenido. \u00bfSe comprender\u00eda este silencio, si el interrogatorio hubiese tenido lugar? Se lo comprender\u00eda en particular por parte de la gente que juzgan \u00fatil dar\u00a0 palabra por palabra lo dicho por Bouniol?<\/p>\n<p>Si para una causa cualquiera, la veracidad del acusador no pudiera ser controlada, hubiera sido justo no a\u00f1adir ninguna fe a la afirmaci\u00f3n, de por s\u00ed inveros\u00edmil, de un exaltado como Bouniol, una vez que se apoyara en un testimonio que no se pod\u00eda verificar.<\/p>\n<p>In\u00fatil de insistir aqu\u00ed en lo que tiene de pueril la acusaci\u00f3n relativa a las danzas y a los cantos diab\u00f3licos.<\/p>\n<p>Los pretendidos actos de soborno no deben tomarse m\u00e1s en serio: \u00abSi estas pr\u00e1cticas de seducci\u00f3n por dinero hubieran tenido carta de sistema en el hospital de Dax, escribe Dompnier de Sauviac, parece que se habr\u00eda encontrado al menos un soldado que hubiera llegado a deponer que se hab\u00edan realizado con \u00e9l mismo\u00bb. \u00bfEs acaso veros\u00edmil que las Hijas de la Caridad,\u00a0 ya sospechosas como tales, hayan llevado la imprudencia hasta el punto de aconsejar\u00a0 a soldados, que no conoc\u00edan,\u00a0 abandonar el ej\u00e9rcito de los Pirineos\u00a0 y emprender, al precio de mil peligros, el camino de la Vend\u00e9e, y eso en una \u00e9poca en la que hab\u00eda que sopesar los actos y las palabras para no ser enviado a prisi\u00f3n o al cadalso? Esta historia de deserci\u00f3n, nacida de la gratitud que Raoux hab\u00eda demostrado a las Hermanas, consolidada tal vez por descubrimiento de objetos de piedad en uso en el ej\u00e9rcito vandeano, se debe rechazar en el dominio de las leyendas. El comit\u00e9 de vigilancia escrib\u00eda a los representantes del pueblo, el 4\u00a0 nivoso a\u00f1o II (24 de diciembre de 1793), d\u00eda en que la Hermana Rutan fue conducida a prisi\u00f3n: \u00abUn hombre Hourquillot, protegido por un miembro de la administraci\u00f3n de las Landas, que ha merecido cien veces la guillotina, ha sido sorprendido\u00a0 y arrestado ayer. \u00bfQu\u00e9 cre\u00e9is que hemos encontrado\u00a0\u00a0 sobre este bandido? Un Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas, parecido a los de la Vend\u00e9e, reuni\u00f3n contrarrevolucionaria. Veamos, ciudadano representante, hechos que hablan\u00bb. Los hechos hablaron tan alto que, por este motivo, Hourquillot fue condenado a muerte. En las investigaciones operadas en casa de la Hermana Rutan, \u00bfse habr\u00eda descubierto alg\u00fan emblema de estos?\u00a0 Es posible. Sea como fuere, si Bouniol dijera la verdad, \u00bfpor qu\u00e9 no castigar a todas las Hermanas ya que todas las Hermanas estaban acusadas del mismo crimen? Si ment\u00eda, \u00bfpor qu\u00e9 castigar a la Superiora? El d\u00eda en que \u00e9l encarcele a las compa\u00f1eras de la Hermana Rutan, Pinet\u00a0 se imaginar\u00e1 acusaciones groseramente fantasiosas; \u00bfpor qu\u00e9 haber recordado el testimonio de Bouniol si hubiera cre\u00eddo que Bouniol no se equivocaba? En el fondo, en raz\u00f3n del bien que hac\u00eda\u00a0 alrededor suyo, la Hermana Rutan se hab\u00eda creado enemigos, envidiosos de la estima en que la ten\u00edan y celosos por las\u00a0 se\u00f1ales de veneraci\u00f3n que se le rend\u00edan. Tal fue la verdadera causa\u00a0 de su condena.<\/p>\n<p>El 26 nivoso (15 de enero de 1794), el comit\u00e9 de vigilancia le hizo sufrir un interrogatorio-34, sobre cuyo tenor nos vemos lamentablemente reducidos a meras conjeturas. Resultaba f\u00e1cil a la acusada probar su inocencia;\u00a0 pero cuando se le reproch\u00f3 su apego a las creencias y a las pr\u00e1cticas religiosas, ella no pudo hacer otra cosa que defender la causa de la religi\u00f3n ultrajada y, de ah\u00ed, dar a sus jefes un arma para perderla.<\/p>\n<p>El interrogatorio terminado, fue reconducida a la casa de los Carmelitas y de nuevo se cerraron sobre ella las puertas de la prisi\u00f3n. Fuerte por el testimonio de su conciencia, como los Ap\u00f3stoles, se estimaba feliz por ser llamada a sufrir persecuci\u00f3n por su divino Maestro. Sobre esta alma magn\u00e1nima la debilidad no tuvo nunca presa; m\u00e1s fuerte por la desgracia, supo hallar siempre en su fe esta fuerza sobrehumana que hace los m\u00e1rtires. No dudando ya de la suerte que le estaba reservada, esperaba en una serena y muda resignaci\u00f3n, las disposiciones del Cielo. Para elevar las largas horas de su cautividad, continuaba entre sus compa\u00f1eras de c\u00e1rcel su misi\u00f3n de caridad, consol\u00e1ndolas en sus penas, levantando sus pensamientos\u00a0 hacia Dios, prodig\u00e1ndoles, con una ternura de madre, todos los cuidados capaces de suavizar los rigores de su cautiverio.<\/p>\n<p>El comit\u00e9 de vigilancia dirigi\u00f3 los documentos del los procedimientos al Directorio del distrito, que tras leerlos se los devolvieron el 18 pluvioso (6 de febrero), con estas cuatro palabras: \u00abLa ejecuci\u00f3n de las leyes revolucionarias, ciudadanos, que se os ha confiado, no siendo m\u00e1s que los vigilantes, os\u00a0 devolvemos los documentos contra la se\u00f1ora Rutan para que pong\u00e1is la continuaci\u00f3n necesaria a este procedimiento; vuestro celo y vuestro amor por la cosa p\u00fablica aseguran a la administraci\u00f3n que os conformar\u00e9is\u00a0 en todos los puntos a las leyes cuya ejecuci\u00f3n se os ha confiado. Salud y fraternidad\u00bb.<\/p>\n<p>Se trataba ya, como se ve,\u00a0 de infligir a la Superiora de Saint-Eutrope penas especiales, m\u00e1s temibles que la prisi\u00f3n. El Directorio del distrito dejaba toda libertad de acci\u00f3n al comit\u00e9 de vigilancia; y por su parte, Pinet, \u00e1vido de sangre, estaba listo para favorecer el asesinato de la inocente v\u00edctima. Iba pronto a presentarse en Dax, pues la conducta de los detenidos, que parec\u00edan resignarse demasiado f\u00e1cilmente a su suerte, ped\u00eda una represi\u00f3n.<\/p>\n<p>Los presos de los Capuchinos hac\u00edan contra a mala fortuna buen coraz\u00f3n y soportaban estoicamente las privaciones inherentes al r\u00e9gimen de la prisi\u00f3n. Hab\u00edan tenido el buen esp\u00edritu de comprender que, en la penosa situaci\u00f3n en que se hallaban, lo m\u00e1s prudente era dejar pasar el tiempo y buscar en\u00a0 diversiones variadas un remedio al aburrimiento y al des\u00e1nimo, que es con frecuencia su funesta consecuencia. Se asomaban a las ventanas que daban a la calle y, dirigi\u00e9ndose a los transe\u00fantes, exclamaban con un tono burl\u00f3n: \u00abFuera de los Capuchinos, no hay salvaci\u00f3n!\u00bb. Los miembros del comit\u00e9 de vigilancia no eran hombres a quienes gustaran estas chanzas inocentes, pero al pueblo,\u00a0 s\u00ed. Ten\u00edan, por lo dem\u00e1s, otras muchas contrariedades. La lista de los sospechosos recib\u00eda todos los d\u00edas nuevos nombres\u00a0 y las prisiones, ya llenas,\u00a0 no pod\u00edan recibir a un mayor n\u00famero de cautivos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacer? Se tuvo la idea de internar a las personas sospechosas de aristocracia o fanatismo en sus propias moradas, prohibi\u00e9ndoles, bajo penas graves, salir de sus casas, pero esta medida no las aislaba suficientemente seg\u00fan los revolucionarios.<\/p>\n<p>En estas perplejidades, el comit\u00e9 apel\u00f3 a Pinet, que se present\u00f3 sin tardar en Dax\u00a0 el 27 o 28 de febrero de 1794. Al o\u00edr hablar de las diversiones de los prisioneros, no pudo contener la c\u00f3lera. Su mente, siempre fecunda en expedientes contra los manejos de los que \u00e9l llamaba los arist\u00f3cratas o los fan\u00e1ticos pronto encontr\u00f3 un remedio al mal. Hiri\u00f3 a unos en su bolsillo con impuesto forzado, a los otros en su alimentaci\u00f3n, reglamentando el men\u00fa de cada comida; la construcci\u00f3n de una guillotina hizo comprender a todos que deb\u00edan temer por su vida.<\/p>\n<p>La \u00faltima de estas declaraciones merece ser conocida.<\/p>\n<p>\u00abEn nombre del pueblo franc\u00e9s,<\/p>\n<p>Los representantes\u00a0 del pueblo cerca del ej\u00e9rcito de los pirineos occidentales y los departamentos circundantes,<\/p>\n<p>Considerando que uno de los medios m\u00e1s poderosos de hacer triunfar al peque\u00f1o n\u00famero de los patriotas de la ciudad de Dax que, hasta hoy, han sido tan violentamente reprimidos por la aristocracia y el realismo de los malos ciudadanos, que son un n\u00famero tan grande en esta comuna, es de mantener siempre pendiente sobre la cabeza de estos hombres perversos la venganza nacional y mostr\u00e1rsela pronta a caer sobre su cabeza culpable;<\/p>\n<p>Considerando que, cuando las v\u00edas de dulzura se han empleado se han empleado sin \u00e9xito para mantener en la l\u00ednea de la sumisi\u00f3n y de la obediencia a las leyes los malos sujetos, la salud de la cosa p\u00fablica exige que se recurra a los medios de terror, que nada es m\u00e1s propio para congelar con espanto los corazones de estos hombres culpables, tan cobardes como perversos, como poner a sus ojos el instrumento terrible listo para golpear a los que la ley entregue a la justicia y a la venganza nacional,<\/p>\n<p>Declaran:<\/p>\n<p>\u00abART. 1. \u2013Ser\u00e1 construida en la comuna de Dax una guillotina; deber\u00e1 estar\u00a0 perfectamente acabada en el espacio de dos d\u00e9cadas y ser\u00e1 colocada permanentemente en el lugar m\u00e1s frecuentado por los arist\u00f3cratas.<\/p>\n<p>ART. 2. \u2013Los fondos necesarios para la construcci\u00f3n de esta guillotina ser\u00e1n sacados de la caja del receptor\u00a0 del distrito, con\u00a0 mandatos dados por el Directorio, seg\u00fan el examen y la verificaci\u00f3n hecha por \u00e9l de las cuentas de los obreros proveedores.<\/p>\n<p>ART. 3. \u2013La administraci\u00f3n del distrito se encarga de la ejecuci\u00f3n del presente comunicado, que ser\u00e1 impreso, publicado, fijado, enviado a los departamentos\u00a0 y a los ej\u00e9rcitos.<\/p>\n<p>En Dax, el 11 ventoso, a\u00f1o II de la Rep\u00fablica francesa, una e indivisible.<\/p>\n<p>\u00abFirmado: PINET mayor\u00bb.<\/p>\n<p>Cuando la guillotina estuvo lista, Pinet la mand\u00f3 instalar en la plaza Poyanne, delante del antiguo castillo fuerte, hoy demolido y reemplazado por\u00a0 un establecimiento termal y un casino.<\/p>\n<p>\u00abEsta antigua plaza de armas, escribe Dompnier de Sauviac, estaba entonces plantada de olmos y serv\u00eda de cita a la alta sociedad de la ciudad, a los arist\u00f3cratas, seg\u00fan Pinet. Se la puede imaginar en esta \u00e9poca, tal como era antes de rebajar\u00a0 el suelo y levantar tres escalones. A pesar de la presencia del instrumento de muerte, se paseaba All\u00ed todas las tardes; no hacerlo hubiera parecido sospechoso. Un d\u00eda, un miembro del comit\u00e9 de vigilancia forz\u00f3 a una se\u00f1ora a pasar abajo por gentileza. Aunque se fingiera indiferencia, la vista de este gran objeto pintado en rojo, parec\u00eda siniestro de d\u00eda; pero, de noche cuando los rayos p\u00e1lidos de la luna se proyectaban, rotos por las ramas de los olmos, en sus grandes brazos, que se alargaban como sangrientos, su aspecto era horrible. Hab\u00eda en toda la plaza una especie de verberaci\u00f3n de un rojo l\u00edvido, que invad\u00eda el alma y la congelaba.<\/p>\n<p>La gente retrasada hu\u00eda cerrando los ojos; la mayor parte se desviaban para evitar ese deslumbramiento f\u00fanebre\u00bb.<\/p>\n<p>El mismo d\u00eda en que se dio la orden de construir la guillotina, Pinet, que no pod\u00eda perdonar a los\u00a0 prisioneros de los Capuchinos el inocente placer\u00a0 que encontraban en gritar desde las ventanas <em>Fuera de los Capuchinos no hay salvaci\u00f3n, <\/em>decidi\u00f3 trasladarlos a Pau, donde reinaba un antiguo can\u00f3nigo, el feroz Monestier del Puy-de-D\u00f4me, cuyo recuerdo sangriento conservar\u00e1 por largo tiempo el pueblo bearn\u00e9s. Esta medida ten\u00eda la doble ventaja de quitar a los todo contacto con la poblaci\u00f3n de Dax y permitir la encarcelaci\u00f3n de nuevos sospechosos.<\/p>\n<p>Los prisioneros fueron dirigidos a Pau al d\u00eda siguiente, 2 de marzo. Todos, sin excepci\u00f3n, deb\u00edan hacer el camino a pie; les dejaban por todo bagaje una camisa y un pedazo de <em>m\u00e9ture, <\/em>pan de ma\u00edz, con que se alimentaban a\u00fan los campesinos landeses. Los parientes y los amigos\u00a0 siguieron un buen rato el l\u00fagubre cortejo, con\u00a0 l\u00e1grimas en los ojos, maldiciendo en lo secreto de su coraz\u00f3n, el r\u00e9gimen tir\u00e1nico que pesaba sobre Francia. En el n\u00famero de los que deb\u00edan hacer a pie el trayecto de Dax a Pau hab\u00eda ancianos y enfermos. A pesar de sus 78 a\u00f1os, serias debilidades\u00a0 que le hac\u00edan la marcha dif\u00edcil, y las apremiantes solicitaciones\u00a0 de varios amigos, Jean-Louis de Borda, antiguo alcalde de la ciudad y primo del sabio matem\u00e1tico de este nombre, no pudo obtener la autorizaci\u00f3n viajar en veh\u00edculo. \u00abSi no puede andar, respondi\u00f3 brutalmente Pinet a los que le apremiaban, le ataremos a la cola de un caballo\u00bb.<\/p>\n<p>La Hermana Rutan no dej\u00f3 la prisi\u00f3n de los Carmelitas. \u00abV\u00edctima designada de antemano para el sacrificio, escribe, Dompnier, el silencio y el aislamiento que se produjeron en torno a ella despu\u00e9s de la partida de sus compa\u00f1eras no le arrancaron m\u00e1s que estas palabras: <em>Veo que me han dejado para <\/em>condenarme a muerte\u00bb. Tranquilamente resignada a su suerte, confiando en las promesas de su Maestro, sac\u00f3 de su fe y el testimonio de su conciencia la fuerza que consuela y sostiene frente a las m\u00e1s duras pruebas.<\/p>\n<p>Apenas evacuadas por los prisioneros enviados a Pau, las casas de los Carmelitas y de los capuchinos no iban a tardar en recibir a nuevos hu\u00e9spedes; ese mismo d\u00eda, Pinet les envi\u00f3 a ochenta.<\/p>\n<p>Como se ve, el terrible proc\u00f3nsul no perd\u00eda el tiempo. Ante la energ\u00eda republicana que desplegaba, el comit\u00e9 de vigilancia no cab\u00eda en s\u00ed de gozo. No pudo resistir al placer de dar a Roger Ducos, miembro de la Convenci\u00f3n, noticias de lo que pasaba en Dax. \u00abLa aristocracia hab\u00eda asomado la cabeza en el municipio de Dax y municipios circundantes; el agiotaje hab\u00eda vuelto seg\u00fan sus c\u00e1lculos infames, el fanatismo sacud\u00eda sus antorchas ardientes; y varios intrigantes coaligados con gorro rojo y portadores de medallas de los\u00a0 de los revolucionarios, hab\u00edan sembrado la divisi\u00f3n en los esp\u00edritus, el desorden en nuestra sociedad; y las autoridades constituidas,\u00a0 porque estaban compuestas de lo que los agiotistas llamaban extranjeros, eran calumniadas en sus operaciones. Los que trabajaban en buscar nuevas disensiones en el municipio de Dax se enorgullec\u00edan por la impunidad. Sus parientes, sus amigos, sus partidarios, que hemos hecho recluir, deb\u00edan salir, tener su libertad y ocupar el lugar de los republicanos que los hab\u00edan golpeado en nombre de la ley y seg\u00fan sus disposiciones.<\/p>\n<p>\u00abLos representantes del pueblo, Pinet y Cavaignac, han sido instruidos de las nuevas revueltas que amenazaban al municipio de Dax; se han puesto de acuerdo en los medios que tomar; y el montaraz Pinet, firme pero sensible, el severo pero justo Pinet lleg\u00f3; y todo volvi\u00f3 al orden.<\/p>\n<p>\u00abLa sociedad popular, donde se hab\u00edan instruido muchos arist\u00f3cratas de gorro rojo, muchos ambiciosos que se dec\u00edan patriotas, ha sido suprimida; un n\u00facleo de doce revolucionarios ha ocupado su sitio; y este n\u00facleo no recibir\u00e1 en su seno m\u00e1s que a ciudadanos probados y en quienes no se ha descubierto ninguna mancha pol\u00edtica.<\/p>\n<p>Los reclusos y reclusas en las casas hasta ahora Capuchinos y Carmelitas, que maquinaban\u00a0 en estos retiros el arrepentimiento con los mal\u00e9volos del exterior, que dec\u00edan <em>Fuera de los Capuchinos, no hay salvaci\u00f3n<\/em>!\u00a0 han sido transferidos al municipio de Pau<em>.\u00a0 <\/em>Cerca de ochenta de sus c\u00f3mplices en aristocracia, en malevolencia, en agiotaje han ocupado su lugar; todo lo que era marqu\u00e9s o marquesa, bar\u00f3n o baronesa, noble, acaparador, agiotista, fan\u00e1tico, peligroso, intrigante, ambicioso ha sido encerrado y todos estos individuos a silbar a la v\u00eda.<\/p>\n<p>Y esa es la justicia nacional satisfecha con respecto a sus personas, y esto es lo que da satisfacci\u00f3n tambi\u00e9n, rebuscar en las bolsas de los arist\u00f3cratas ricos; una tasa de guerra ha sido impuesta por una disposici\u00f3n\u00a0 del ciudadano Pinet, representante, y esta tasa es de 1.030.000 libras; esta tasa alcanza a todas las clases de enemigos de la patria en proporci\u00f3n de su fortuna. Esta medida ha ido precedida de una visita domiciliaria para descubrir los acaparamientos de oro y de plata, de moneda de bill\u00f3n y de vajilla de plata;\u00a0 estas visitas se han hecho de noche con la fuerza armada y al mismo tiempo. Los resultados de estas otras medidas est\u00e1n bajo sello, y sin duda, ir\u00e1n a incrementar el tesoro p\u00fablico.<\/p>\n<p>El representante del pueblo, Pinet, no se ha quedado en Dax m\u00e1s que tres d\u00edas y ha trabajado d\u00eda y noche; ha arrestado a m\u00e1s de veinte y todos ha sido cubiertos de los aplausos del pueblo\u2026\u00bb.<\/p>\n<p>Uno de estos detenidos arrancaba del hospital a las Hijas de la Caridad que se entregaban al servicio de los enfermos y las enviaba a la prisi\u00f3n de los Carmelitas. \u00bfQui\u00e9n pod\u00eda prometerse hallar gracia delante del rencoroso y salvaje Pinet? Hay que leer las elucubraciones\u00a0 de este sectario imp\u00edo contra pobres mujeres sin defensa; es, sin duda,\u00a0 una de las p\u00e1ginas\u00a0 m\u00e1s odiosas de la literatura revolucionaria; ve\u00e1mosla por completo:<\/p>\n<p>\u00abEn el nombre de la Rep\u00fablica francesa,<\/p>\n<p>Los representantes del pueblo cerca del ej\u00e9rcito de los Pirineos occidentales y departamentos\u00a0 circundantes,<\/p>\n<p>Seg\u00fan las quejas\u00a0 multiplicadas que los ciudadanos hacen estallar por todas partes contra las hasta ahora Hermanas de la Caridad, actualmente agregadas\u00a0 al hospital de la ciudad de Dax, que manifiestan en su conducta, sus palabras y sus acciones la aristocracia m\u00e1s pestilente, el fanatismo m\u00e1s peligroso, la superstici\u00f3n m\u00e1s vergonzosa,<\/p>\n<p>Considerando que estas mujeres culpables, unidas a principios espantosos, se permiten las m\u00e1s crueles vejaciones sobre los ciudadanos patriotas que llevan al hospital, que es sobre todo contra los bravos defensores de la patria contra quienes tienen la audacia de ejercitar su rabia aristocr\u00e1tica, que llevan\u00a0 por su parte los malos tratos hasta el punto que nuestros valientes guerreros heridos o enfermos no ven sino con terror su destino fijado para el hospital de Dax, donde se les asegura encontrar, en lugar de los cuidados que les son debidos,\u00a0 la despreocupaci\u00f3n y hasta el desprecio de unas arp\u00edas que, de esa manera, conducen a la muerte a republicanos preciosos cuya enfermedad o las heridas habr\u00edan sido curadas perfectamente,<\/p>\n<p>Considerando que el inter\u00e9s p\u00fablico, la humanidad y el agradecimiento debidos a los defensores de la patria reclaman a voz en cuello a favor de estos soldados\u00a0 valientes cuya sangre ha corrido combatiendo por la libertad y la igualdad, que es necesario quitarles a estas mujeres culpables, vengarlos golpe\u00e1ndolas y sustituy\u00e9ndolas por ciudadanas, cuyo civismo, los principios de humanidad y de fraternidad, el celo, la vigilancia y actividad pueden prometer a nuestros intr\u00e9pidos guerreros las intenciones y los cuidados paternales que vierten sobre las llagas un b\u00e1lsamo saludable y que devuelven con mayor seguridad la vida que los remedios m\u00e1s eficaces.<\/p>\n<p>\u00abDisponen:<\/p>\n<p>\u00abLas Hermanas de la Caridad encargadas actualmente\u00a0 del hospital de Dax, con excepci\u00f3n de la ciudadana Marguerite, quedan destituidas; ser\u00e1n inmediatamente puestas en estado de arresto. Comisarios nombrados por el comit\u00e9 de vigilancia examinar\u00e1n sus papeles y efectos y pondr\u00e1n aparte todo lo que les parezca sospechoso.<\/p>\n<p>\u00bb ART. 2. &#8211; Las hasta hoy Hermanas destituidas por el presente decreto ser\u00e1n reemplazadas por las ciudadanas cuyos nombres van a continuaci\u00f3n: Colly, de Dax; Poulette Lareillet, de Habas; Lareillet\u00a0 menor, de Habas ; Castaignet, de Dax ; Jeanne Giron, de Dax.<\/p>\n<p>\u00bb ART.\u00a0 3.-\u00a0 estas ciudadanas estar\u00e1n bajo la inspecci\u00f3n de la administraci\u00f3n del distrito, que velar\u00e1 con su solicitud ordinaria para que cumplan con exactitud y vigilancia las funciones que les son confiadas.<\/p>\n<p>\u00abART. 4. \u2013La presente disposici\u00f3n\u00a0 ser\u00e1 impresa, publicada, fijada, enviada a los departamentos\u00a0 y al ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>\u00abEn Dax, el 11\u00ba de ventoso, el a\u00f1o II de la Rep\u00fablica francesa, una e indivisible\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bb Sign\u00e9: PINET a\u00een\u00e947 \u00ab.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El decreto en que Pinet acusa tan imp\u00fadicamente a las Hermanas lleva por fecha el 1\u00ba de marzo de 1794. Volvamos al mes de junio de 1792. Las Hijas de la Caridad acusadas de robo son amenazadas con expulsi\u00f3n. El Directorio del departamento prescribe una investigaci\u00f3n y env\u00eda al lugar a Noel\u00a8 Batbedat.\u00a0 El comisario examina, interroga y redacta un informe lleno de elogios hacia ellas a quienes hab\u00eda calumniado; los soldados heridos, las mujeres enfermas se glor\u00edan por igual de la dulzura y humanidad de sus caritativas enfermeras; los administradores, en el n\u00famero de los cuales se hallaban el obispo constitucional y su vicario general piden, por unanimidad, la continuaci\u00f3n de las Hermanas, cuya ausencia, dicen, comprometer\u00eda los intereses de los pobres. El Directorio del departamento aprueba las conclusiones de su delegado y deja a las Hermanas con los enfermos. Estas mismas Hijas de la Caridad, tan entregadas en 1792, \u00bfmerecer\u00edan pues\u00a0 los reproches que Pinet les dirig\u00eda en 1794? No; una transformaci\u00f3n tan extra\u00f1a no es solamente inveros\u00edmil; es desmentida por los propios revolucionarios. Menos de una a\u00f1o despu\u00e9s del decreto de encarcelamiento de las hermanas, se buscaba para el hospital a <em>personas capaces, por su celo y su conducta conocido<\/em>, de dar sus cuidados a los enfermos: Marie Ch\u00e2nu, F\u00e9licit\u00e9 Raux et Sophie Charpentier, apenas salidas de la prisi\u00f3n, ofrecen sus servicios;\u00a0 se hace una encuesta y, vistos los informes, Monestier de la Loz\u00e8re, representante del pueblo, el Directorio del Distrito, los administradores y el agente nacional los aceptan con agradecimiento. Este es el caso que se hac\u00eda, en enero 1795,\u00a0 de los motivos que hab\u00eda adelantado Pinet en 1794, para legitimar\u00a0 el encarcelamiento de las Hermanas! Tales son esas que Pinet trata de arp\u00edas. En el mandato de arresto lanzado contra las seis Hijas de la Caridad del hospital, el representante del pueblo se muestra lo que \u00e9l es: p\u00e9rfido, hip\u00f3crita, mentiroso imp\u00edo, capaz de arrojar a la cara de las personas cuyas ideas pol\u00edticas o religiosas no comparte las acusaciones m\u00e1s inveros\u00edmiles y grotescas para motivar las penas las penas arbitrarias que quiere infligirles.<\/p>\n<p>La Hermana Marguerite Nonique se qued\u00f3 sola en el hospital. \u00bfPor qu\u00e9 este favor?\u00bfHab\u00eda tenido la debilidad de pagar tributo a la Revoluci\u00f3n? De ninguna forma. Habr\u00eda sido soberanamente torpe cambiar de un solo golpe el personal entero de las enfermeras y reemplazarlas por mujeres novicias en el oficio. El mantenimiento de la Hermana Nonique, que dirig\u00eda el hospital desde la condena de la Hermana Rutan, se impon\u00eda en este t\u00edtulo. Quiz\u00e1 tambi\u00e9n se le perdonara la estancia en la prisi\u00f3n a causa de sus debilidades que, en menos de dos a\u00f1os, deb\u00edan conducirla a la muerte.<\/p>\n<p>Las cinco personas llamadas, el 11 ventoso, al puesto de enfermeras, no pod\u00edan hacer por s\u00ed solas el trabajo de seis Hermanas encarceladas. Pinet les a\u00f1adi\u00f3, el mismo d\u00eda, la ciudadana Duboucher-Destouche, por un nuevo decreto en que las Hijas de la Caridad son tratadas todav\u00eda de mujeres fan\u00e1ticas. La ciudadana Duboucer-Destouche, ya de edad, no estaba en situaci\u00f3n de llevar la vida penosa de enfermera; enferma tambi\u00e9n, necesitaba cuidados; era incapaz de darlos. Se excus\u00f3, y el Directorio del distrito supo comprender y aprob\u00f3 estas razones. Las damas patriotas, tal era el nombre dado a las reemplazantes de las Hermanas, no pudieron olvidar a las Religiosas desaparecidas; no ten\u00edan ni su habilidad, ni su experiencia, ni su dedicaci\u00f3n, ni su esp\u00edritu de orden y de econom\u00eda. La ciudadana Colly, su directora lograba dif\u00edcilmente hacerse obedecer; necesitaba infinitamente tacto para no herir a sus subordinadas, que denunciaron m\u00e1s de una vez su proceder a la administraci\u00f3n del distrito, y a los representantes del pueblo.<\/p>\n<p>Durante ese tiempo, Sor Rutan esperaba en su prisi\u00f3n la hora del martirio; hab\u00eda hecho cristianamente\u00a0 el sacrificio de su libertad; Dios quer\u00eda que hiciera tambi\u00e9n el sacrificio de su vida; lo har\u00e1 sin dolor, con le misma resignaci\u00f3n y el mismo valor.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CAP\u00cdTULO IV: LA PRISI\u00d3N. RIGORES DEL COMIT\u00c9 DE VIGILANCIA. ENCARCELAMIENTO DE SOR RUTAN. 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