{"id":48498,"date":"2025-01-15T08:10:22","date_gmt":"2025-01-15T07:10:22","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/blog\/2011\/08\/san-vicente-de-paul-y-los-presos\/"},"modified":"2024-08-22T15:10:39","modified_gmt":"2024-08-22T13:10:39","slug":"san-vicente-de-paul-y-los-presos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-presos\/","title":{"rendered":"San Vicente de Pa\u00fal y los presos"},"content":{"rendered":"<h2>I.- Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p>Jes\u00fas escandalizaba a las buenas almas de su tiempo tratando a veces con personas de muy poca virtud; con los publicanos (Jn 7, 49 y Mat 21, 31), con la gentuza, con los malditos, como dec\u00edan los fariseos; y aquel iluminado ten\u00eda el atrevimiento de a\u00f1adir que aquellos miserables nos preceder\u00edan en el reino de los cielos.<\/p>\n<p>Cada \u00e9poca tiene su gentuza, sus almas buenas y sus fariseos. Cada fachada por muy esplendorosa que sea, posee su env\u00e9s, y la sociedad francesa del siglo XVII ten\u00eda, m\u00e1s de la cuenta, marginados y vagabundos. El anonimato de las ciudades favorec\u00eda la proliferaci\u00f3n de una fauna viva de expedientes. El n\u00famero de mendigos en Par\u00eds se calculaba que era superior a los 30.000: muchos eran mendigos durante el d\u00eda, y elementos peligrosos durante la noche. En cuanto anochec\u00eda, la ciudad no ofrec\u00eda seguridad a pesar de las rondas de las patrullas. Casi todas las ciudades sufr\u00edan los mismos males y, en las tierras llanas, largos arios de revueltas hab\u00edan mantenido el bandidaje y la inseguridad. Pero se ejerc\u00eda la represi\u00f3n, y no era tierna: las c\u00e1rceles eran, lejos de ser esas jaulas doradas de las que hablan hoy en d\u00eda los que critican las mejoras del r\u00e9gimen penitenciario. Eran tugurios infames, donde se pudr\u00edan corporal y espiritualmente los que eran arrojados all\u00ed. El asesino era vecino del deudor insolvente y el ratero asist\u00eda a la escuela del timador o del rufi\u00e1n experimentado, cuando el exceso de poblaci\u00f3n de los lugares de detenci\u00f3n obligaba a internar en los mismos locales a hombres, mujeres y adolescentes, convirtiendo la prisi\u00f3n en un lugar de desenfreno. Los presos estaban a merced de sus guardianes, los cuales abusaban de la parcela de poder que ejerc\u00edan para hacer pagar caro a los detenidos el menor favor, como una cadena m\u00e1s larga, una visita esperada o un bodrio m\u00e1s sustancioso.<\/p>\n<p>Para cierto n\u00famero de individuos la c\u00e1rcel \u00fanicamente era la sala de espera antes de que saliera la cuerda (de presos) para las galeras. La armada de su Majestad necesitaba remeros, pero el oficio era tan duro que, a falta de voluntarios, se ve\u00eda obligada a lanzarse sobre los detenidos condenados a penas largas. Se les reten\u00eda incluso m\u00e1s all\u00e1 del tiempo previsto, y se enviaban a las galeras a los prisioneros capturados en alguna expedici\u00f3n contra los turcos o los berberiscos. \u00c9stos pagaban con la misma moneda a los cristianos para equipar sus propias galeras.<\/p>\n<p>Ciertamente, la vida en las galeras, cuando los remeros estaban en sus bancos, era m\u00e1s sana a la luz y al aire del mar que no detr\u00e1s de los tragaluces de las c\u00e1rceles, maz\u00admorras donde fermentaba y se agriaba el vino de la desesperaci\u00f3n. Mas el esfuerzo f\u00edsico exigido a los galeotes era tan agotador y el trato tan duro que s\u00f3lo los m\u00e1s robustos pod\u00edan resistir.<\/p>\n<p>A este mundo penitenciario inhumano fueron los cristianos a poner una nota de humanidad. La compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento, animada por el Sr. Vicente quien formaba parte de ella, se encarg\u00f3 de la asistencia en las c\u00e1rceles. Los magistrados, per\u00adtenecientes a la Compa\u00f1\u00eda, cuidaron de la gesti\u00f3n de los establecimientos penitencia\u00adrios con el fin de eliminar de ellos las injusticias y los des\u00f3rdenes. Se preocupaban de las condiciones materiales de la detenci\u00f3n: alimentaci\u00f3n, lechos, cuidados a los presos enfermos, creando para ellos un hospital. Su apoyo moral y espiritual no qued\u00f3 des\u00adcuidado: visitas regulares, misiones organizadas, funci\u00f3n religiosa todos los domingos.<\/p>\n<p>A cierto n\u00famero de asociaciones de caridad, masculinas o femeninas, fundada por \u00e9l o por los suyos, san Vicente les asigna entre sus objetivos la visita de la c\u00e1rceles y la asistencia a los presos; algunas Hijas de la Caridad quedan tambi\u00e9n integradas en esa actividad. En su solicitud, los reglamentos que impone contiene una ternura que conmueve: prev\u00e9 la sustituci\u00f3n de la paja de los calabozos, distribuci\u00f3n de la ropa blanca semanalmente, para que el preso pueda cambiar al menos de camisa los domingos.<\/p>\n<p>Pero es en la asistencia a los galeotes, y por extensi\u00f3n a los esclavos cautivos de Berber\u00eda, donde act\u00faa con plena libertad el genio organizador del Sr. Vicente. En ese dominio obra con autoridad; ha sido nombrado \u00abcapell\u00e1n de las galeras\u00bb. Tanto \u00e9l como sus sucesores podr\u00e1n delegar sus poderes al superior de la Misi\u00f3n de Marsella, porque Marsella es el principal fondeadero de las galeras del Rey de Francia.<\/p>\n<p>La ayuda a los galeotes se inicia en la prisi\u00f3n, donde han sido internados, en Par\u00eds, antes de la salida de la cuerda de presos; sigue en el presidio de Marsella; despu\u00e9s, en las galeras, donde los capellanes, bajo la responsabilidad del superior de la Misi\u00f3n, aseguran la atenci\u00f3n espiritual a los galeotes y procuran suavizar materialmente la suerte de aqu\u00e9llos. Gracias a la generosidad de la duquesa de Aiguillon y a la ayuda del obispo de Marsella se construy\u00f3 un hospital en la ciudad para acoger en \u00e9l a los galeotes enfermos.<\/p>\n<p>Los que se est\u00e1n pudriendo en las c\u00e1rceles del reino y los que reman bajo el sol del Mediterr\u00e1neo, por muy dura que sea su suerte, purgan, t\u00e9ngase presente, su pena por ser culpables, salvo, evidentemente, los desgraciados musulmanes capturados y enviados a las galeras. Pero el coraz\u00f3n de san Vicente se conmueve al pensar en tan\u00adtos otros, hombres y mujeres, que han tenido la desgracia de ser capturados por los piratas y vendidos como esclavos, como ganado, en los mercados de Argel, de Sal\u00e9, de T\u00fanez, Bizerta o Tr\u00edpoli. Son decenas de miles los que se encuentran en este caso. Unos han acabado en las galeras de los piratas como remeros, otros encerrados en los ba\u00f1os municipales son obligados a trabajos p\u00fablicos: construcci\u00f3n, extracci\u00f3n de pie\u00addra, otros, finalmente, han sido vendidos a particulares y su suerte es con frecuencia mejor. Todos quedan sometidos a la arbitrariedad de su due\u00f1o o de sus c\u00f3mitres, que no dudan en vapuleamos o a abusar de ellos. Entre \u00e9stos se cuentan numerosos m\u00e1r\u00adtires de la fe o del honor, quemados vivos o azotados hasta la muerte.<\/p>\n<p>San Vicente env\u00eda sacerdotes a Argel, T\u00fanez y Bizerta para atender a aquellos desgraciados, para fortalecerlos en su fe, para interponerse entre sus verdugos y ellos. Con el fin de proveer de autoridad a los misioneros y protecci\u00f3n oficial a su acci\u00f3n, consigue para ellos el consulado de Argel y de T\u00fanez. Un sacerdote o un hermano desempe\u00f1an la dif\u00edcil misi\u00f3n de representante del Rey de Francia y de protector de los cristianos. Misioneros y c\u00f3nsules se dedican a aliviar la miseria de los esclavos en las galeras fondeadas o en los ba\u00f1os, comprando para ello la benevolencia o el silencio de los guardianes. Organizan verdaderas misiones que terminan con una fiesta. Se esfuerzan por redimir o de hacer redimir a aqu\u00e9llos cuya fe o virtud est\u00e1 m\u00e1s expuesta.<\/p>\n<p>Desde Francia san Vicente organiza para ellos un aut\u00e9ntico servicio financiero, que permite enviar a Marsella, a Argel o a T\u00fanez, para galeotes o esclavos, las cantidades depositadas en Par\u00eds o en otras partes por su familia, y as\u00ed procurarles alg\u00fan alivio, o incluso redimirles. Poseemos todav\u00eda unas verdaderas letras de cambio; en ellas san Vicente hace remitir a tal o cual galeote de Marsella o tal esclavo de T\u00fanez la menor cantidad de dinero reunida por una anciana madre, que quiz\u00e1s no ver\u00e1 nunca a su hijo.<\/p>\n<p>Misioneros y c\u00f3nsules desempe\u00f1an su funci\u00f3n con peligro de su vida, algunos mueren demasiado pronto agotados por su abnegaci\u00f3n, otros son el blanco de los insultos de las autoridades turcas. Uno de ellos, Juan Le Vacher, morir\u00e1 m\u00e1rtir en Argel en la boca de un ca\u00f1\u00f3n.<\/p>\n<p>No se amenaza a nadie en las galeras, y ya no hay m\u00e1s esclavos a orillas del Mediterr\u00e1neo, o cuando menos no se trata de las mismas servidumbres. Numerosas medidas tomadas por san Vicente y la Compa\u00f1\u00eda del Sant\u00edsimo Sacramento han sido adoptadas para la humanizaci\u00f3n del sistema penitenciario, pero la c\u00e1rcel, por muy c\u00f3moda que sea, sigue siendo una jaula con toda clase de limitaciones, y los all\u00ed encerrados son unos pobres entre los pobres.<\/p>\n<p>Representan el reverso de nuestra sociedad, con sus rasgos y fallos subrayados hasta salir del com\u00fan de los mortales. Nos reflejan, como en un espejo, nuestra propia imagen; son como los personajes de un cuadro de Jer\u00f3nimo Bosco; en ellos vemos remedar hasta lo horrible nuestros propios defectos. No servir\u00eda de nada ignorarlos o suprimirlos, como ni tampoco le servir\u00eda a una mujer fea romper el espejo.<\/p>\n<p>Si nuestro mundo debe ser evangelizado son ellos quienes deber\u00edan ser los primeros, ya que acusan en s\u00ed mismos las faltas y los defectos m\u00e1s graves.<\/p>\n<p>Todos los que en la actualidad han relevado a las buenas voluntades suscitadas por san Vicente: capellanes, visitadores y visitadoras de c\u00e1rceles, asistentas sociales y enfermeras de c\u00e1rceles, educadores de libertad vigilada, miembros de comit\u00e9s postpenales, y tantos otros, se esfuerzan en devolverles un rostro humano, un rostro de hijo de Dios, a quienes el mal se lo hab\u00eda desfigurado, el mal que, como una peste maligna, ataca a los m\u00e1s d\u00e9biles. Devolver un rostro de hijos de Dios a esos hijos perdidos, el rostro sosegado de quien ha abandonado los senderos del odio, porque se siente amado, por ah\u00ed es por donde comienza, por lo que toca a esos desgraciados, la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un d\u00eda descubriremos juntos la cara divina del que ha sido desfigurado por las espinas, los bofetones, la sangre y los salivazos, hasta el punto de no tener m\u00e1s ni cara humana, y de quien apartaban la vista como de un maldito. \u00c9l tom\u00f3 sobre s\u00ed ese horror y ese desprecio, para que los m\u00e1s desfigurados y los m\u00e1s despreciados de sus hermanos encuentre, gracias a \u00c9l, una cara radiante de hijo de Dios; pero hay que anun\u00adci\u00e1rselo, porque todav\u00eda no lo conocen.<\/p>\n<h2>II.- San Vicente y los presos<\/h2>\n<h3><strong>1.- El se\u00f1or Vicente, Capell\u00e1n Real de las Galeras<\/strong><\/h3>\n<p>La actividad caritativa y social de san Vicente se manifest\u00f3 y organiz\u00f3 inicial\u00admente en favor de los enfermos: enfermos a domicilio (X, 584), enfermos hospitali\u00adzados (X, 589).<\/p>\n<p>Cronol\u00f3gicamente, a continuaci\u00f3n e inmediatamente, son los galeotes y los presos los beneficiarios de la acci\u00f3n de san Vicente; m\u00e1s adelante los asistir\u00e1n sus hijos y sus hijas. Efectivamete, cuando la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n no estaba a\u00fan fundada, el a\u00f1o de fundaci\u00f3n es 1625, el 8 de febrero de 1619, y gracias a la intervenci\u00f3n del Sr. de Gondi, el Sr. Vicente es nombrado \u00abCapell\u00e1n real de las Galeras\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abSu Majestad (Luis XIII) movido a compasi\u00f3n por dichos forzados y deseando que pue\u00addan aprovecharse espiritualmente de sus penas corporales, ha decidido nombrar para dicho cargo de Capell\u00e1n real al Sr. Vicente de Pa\u00fal, sacerdote, bachiller en teolog\u00eda, tras el testi\u00admonio que dicho Sr. Conde de Joigny ha dado de sus buenas costumbres, piedad e integri\u00addad de vida, para que ocupe y ejerza dicho cargo, con la n\u00f3mina de seiscientas libras anua\u00adles y con los mismos honores y derechos de que disfrutan los dem\u00e1s oficiales de la marina de Levante\u00bb<\/em><\/strong> (X, 60).<\/p>\n<p>Desde el momento de recibir y aceptar el cargo de capell\u00e1n de las Galeras, san Vicente se dedica a ello activamente. Empieza por visitar a los galeotes, y desde el principio se preocupa de sus condiciones materiales de vida; despu\u00e9s sugiere y lleva a cabo las mejoras necesarias y posibles; prev\u00e9 las ayudas, crea un hospital y organi\u00adza de arriba a abajo la capellan\u00eda con misiones peri\u00f3dicas atendidas de forma perma\u00adnente por los sacerdotes de la Misi\u00f3n. Con la ayuda financiera de Luis XIII y de la duquesa de Aiguillon, funda una casa en Marsella, casa que inicialmente constaba de cuatro sacerdotes dedicados a los galeotes, y, m\u00e1s adelante, cuando fue posible, a los esclavos de Berber\u00eda. Los frutos de esta acci\u00f3n fueron tales que el 16 de enero de 1644, el cargo de capell\u00e1n real de las galeras se lo confirieron no s\u00f3lo a san Vicente, sino tambi\u00e9n a sus sucesores y eso \u00abpara siempre\u00bb.<\/p>\n<p><strong><em>\u00abCon la fecha de hoy, 16 de enero de 1644, estando el Rey en Par\u00eds (Luis XIV: todav\u00eda no tiene 6 a\u00f1os), el se\u00f1or duque de Richelieu, general de las galeras de Francia, ha indicado a Su Majestad que, viendo los grandes frutos y ventajas que se han recibido tanto para la glo\u00adria de Dios, como la instrucci\u00f3n, edificaci\u00f3n y salvaci\u00f3n de las almas de todos los que sir\u00adven en dichas galeras gracias a la excelente elecci\u00f3n que ya anteriormente se hizo de la per\u00adsona del Padre Vicente de Pa\u00fal, superior general de los sacerdotes de la Misi\u00f3n, para el cargo de capell\u00e1n general de dichas galeras mediante decreto del 8 de febrero de 1619, con mando sobre los dem\u00e1s capellanes de galeras, y teniendo en cuenta adem\u00e1s que, por sus grandes ocupaciones en el servicio del Rey y de su Madre, la Reina Regente, que le llama frecuentemente para aconsejarse de \u00e9l, as\u00ed como por su cargo de Superior General de dicha Congregaci\u00f3n, es imposible que pueda estar siempre en Marsella para ejercer dicho cargo de capell\u00e1n general de las galeras, ser\u00eda necesario darle los debidos poderes, para que pudiera delegar en su ausencia al superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n de Marsella, para que ejerciera este cargo y confiar para siempre el mismo al superior general de dicha Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n presente y venidero. Su Majestad, viendo con agrado esta propuesta del se\u00f1or General de las Galeras, y con el consejo de su Madre, la Reina Regente, ha confirmado a dicho Padre Vicente de Pa\u00fal en el cargo de capell\u00e1n general de las galeras, con mando sobre todos los dem\u00e1s capellanes de dichas galeras, y adem\u00e1s le ha confiado los debidos poderes para destituir a los capellanes que no considere id\u00f3neos y ponga a otros en su lugar, as\u00ed como tambi\u00e9n de delegar sus funciones durante su ausencia en el superior de los sacerdotes de la Misi\u00f3n de Marsella, para que goce, junto con esas funciones, de la autoridad, privilegios, honores y derechos del mismo, y ha confirmado para siempre este cargo de Capell\u00e1n real de las Galeras de Francia, con el mismo poder y autoridad, al Superior General de la Congregaci\u00f3n de los sacerdotes de la Misi\u00f3n presente y futuro, deseando Su Majestad que, en calidad de tal, reciba albergue y sustento a cuenta de las galeras, en virtud del decreto que habr\u00e1 de expedirse\u00bb<\/em><\/strong> (X, 368-369).<\/p>\n<h3><strong>2.- Un servicio a la vez exaltante y dif\u00edcil<\/strong><\/h3>\n<p>Nombrado capell\u00e1n general, san Vicente asume directa y enteramente sus responsabilidades por lo que toca a los galeotes, e interesa y compromete en ello a todas sus fundaciones: Damas de la Caridad (II, 165; V, 559; X, 934, 964); Sacerdotes de la Misi\u00f3n (II, 26, 305, 331; III, 241, 248; VI, 272; VII, 108); e Hijas de la Caridad (II, 26, 95, 217, 468; III, 55).<\/p>\n<p>Por haberse acercado a menudo a los galeotes, por haberlos visto desde muy cerca, por haber vivido con ellos, est\u00e1 preparado para juzgar acerca de la dificultad de ese ministerio y de su alto valor. As\u00ed puede dar consejos adecuados a quienes se sientan llamados a \u00e9l, o los destina.<\/p>\n<p>Al Sr. Dufour, del que conoce la virtud, algo austera para \u00e9l y seguramente tambi\u00e9n para los dem\u00e1s, le pide que reflexione ante Dios para examinar si posee la gracia para el servicio que ha de prestar a los esclavos y a los forzados.<\/p>\n<h4>&#8211; <strong>\u00abUna vocaci\u00f3n extraordinaria\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p><em>\u00a0<\/em><strong><em>\u00abLas cartas que de usted recibo me dan siempre un gran consuelo, al ver la buena disposici\u00f3n que Dios le da para con los esclavos y los forzados, que es una gracia tan preciosa, que no creo que haya otra mayor en la tierra; esto me obliga a darle gracias a Dios con un doble sentimiento de gratitud al ver la fidelidad de su coraz\u00f3n, que se dobla o se ensancha seg\u00fan la voluntad divina. Pues bien, como el servicio a esas pobres gentes es una vocaci\u00f3n extraordinaria, hay que examinarla bien y rogar a Dios que nos de a conocer si est\u00e1 usted llamado a ella; le pido que as\u00ed lo haga por su parte y yo procurar\u00e9 hacerlo por la m\u00eda, no porque dude de su decisi\u00f3n, sino para aseguramos m\u00e1s de lo que Dios quiere\u00bb<\/em> (III, 444).<\/strong><\/p>\n<p>El juicio que ha dado sobre la probable falta de vocaci\u00f3n del P. Dufour, no impide a san Vicente ponderar altamente el valor de ese servicio y de esa llamada. A las Hijas de la Caridad aptas para ello les declara:<\/p>\n<h4>&#8211;<strong> \u00ab\u00a1Qu\u00e9 felicidad! \u00a1Servir a los pobres forzados!\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p><strong><em>\u00abLas Hermanas del Hatel-Dieu, como les he dicho, tienen enfermos, pero no trabajan con los pobres condenados. <\/em><\/strong><strong><em>\u00bfQui\u00e9n tiene compasi\u00f3n de esos pobres criminales, abandonados de todos? Las pobres Hijas de la Caridad. \u00bfNo es esto hacer lo que hemos dicho, honrar la gran caridad de nuestro Se\u00f1or, que asist\u00eda a todos los pecadores, incluso a los m\u00e1s misera\u00adbles, sin tener en cuenta sus delitos?\u00bb<\/em><\/strong> (IX, 740).<\/p>\n<p><strong><em>\u00ab\u00a1Ah Hermanas m\u00edas!, \u00a1qu\u00e9 dicha servir a esos pobres presos, abandonados en manos de personas que no ten\u00edan piedad de ellos! <\/em><\/strong><strong><em>Yo he visto a esas pobres gentes tratadas como bes\u00adtias; esto fue lo que hizo que Dios se llenara de compasi\u00f3n. Le dieron l\u00e1stima y luego su bondad hizo dos cosas en su favor: primero, hizo que compraran una casa para ellos; segundo, quiso disponer las cosas de tal modo que fueran servidos por sus propias hijas, puesto que decir una Hija de la Caridad es decir una hija de Dios\u00bb<\/em><\/strong> (IX, 749).<\/p>\n<p>En el trato que hab\u00eda que tener con los forzados, esa gente tan ruda, san Vicente recomienda vivamente la mansedumbre y la bondad, como el mejor medio de hacer\u00adles un poco de bien. Su experiencia lo confirma.<\/p>\n<h4>&#8211;\u00a0 <strong>\u00abCuando en alguna ocasi\u00f3n les habl\u00e9 secamente, todo se perdi\u00f3\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p><strong>\u00a0<\/strong>(San Vicente acaba de hacer la confidencia de que hab\u00eda ganado algunos herejes con paciencia y cordialidad):<\/p>\n<p><strong><em>\u00abLos mismos condenados a galeras, con los que estuve alg\u00fan tiempo, se ganan con ese medio; cuando en alguna ocasi\u00f3n les habl\u00e9 secamente, todo se perdi\u00f3; por el contrario, cuando alab\u00e9 su resignaci\u00f3n, cuando me compadec\u00ed de sus sufrimientos, cuando les dije que eran felices de poder tener su purgatorio en este mundo, (sobre este punto, v\u00e9ase la presentaci\u00f3n de los tex\u00adtos, en la primera hoja), cuando bes\u00e9 sus cadenas, cuando compart\u00ed sus dolores y mostr\u00e9 aflic\u00adci\u00f3n por sus desgracias, entonces fue cuando me escucharon, dieron gloria a Dios y se pusie\u00adron en estado de salvaci\u00f3n\u00bb<\/em><\/strong> (IV, 54-55).<\/p>\n<p>A Felipe le Vacher, misionero en Argel, san Vicente se permite dirigirle algunas recomendaciones para contener su celo dentro de unos l\u00edmites m\u00e1s justos: de ese modo se asegurar\u00e1 m\u00e1s su eficacia. Que el \u00abVicario General\u00bb de Cartago no se mues\u00adtre demasiado exigente en su trato con los pobres sacerdotes y religiosos esclavos, que han olvidado sus obligaciones.<\/p>\n<h4>\u00a0&#8211;<strong> \u00abMu\u00e9strese condescendiente con la debilidad humana en todo cuanto pueda\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p><strong><em>\u00abNo tiene que tener ning\u00fan miramiento con los abusos, cuando vea que de ellos puede seguirse alg\u00fan mal; saque todo el bien que pueda de los sacerdotes y religiosos esclavos, de los mercaderes y de los cautivos, por caminos de mansedumbre, sin acudir a la severi\u00addad m\u00e1s que en casos extremos, no sea que el mal que ya sufren por culpa de su cautivi\u00addad, junto con el rigor que usted practicase en virtud de sus poderes, los lleve a la deses\u00adperaci\u00f3n\u2026\u00bb \u00abLe ruego, pues, que se muestre condescendiente con la debilidad humana en todo cuan\u00adto pueda; ganar\u00e1 mejor a los eclesi\u00e1sticos esclavos compadeci\u00e9ndose de ellos que corri\u00adgi\u00e9ndolos y siendo severo con ellos. <\/em><\/strong><strong><em>Ellos no carecen de luces, sino de fuerzas, y esa fuer\u00adza se les puede dar mejor con la unci\u00f3n de las palabras y del buen ejemplo. <\/em><\/strong><strong><em>No digo que sea menester aprobar o permitir sus des\u00f3rdenes; lo que digo es que los remedios tienen que ser suaves y benignos en la situaci\u00f3n en que est\u00e1n, y aplicados con gran precauci\u00f3n\u00bb<\/em><\/strong><em> <strong>\u00abTenemos muchos motivos para dar gracias a Dios por el celo que le da a usted por la salvaci\u00f3n de los pobres esclavos, pero ese celo no es bueno, si no es discreto. Parece ser que ha emprendido demasiadas cosas al principio, como querer celebrar una misi\u00f3n en los barios, intentar poner all\u00ed su residencia e introducir entre esas pobres gentes nuevas pr\u00e1cticas de devoci\u00f3n. Por eso, le ruego, que siga las costumbres de nuestros sacerdotes difuntos que le han precedido. Muchas veces se estropean las buenas obras por ir demasiado aprisa, ya que obra uno seg\u00fan sus inclinaciones, que dominan sobre el esp\u00edritu y la raz\u00f3n, y hacen ver que el bien que se ve como posible es hacedero. Sea usted m\u00e1s bien paciente que agente; as\u00ed es como Dios har\u00e1 por medio de usted solo lo que todos los hombres juntos no podr\u00edan hacer <\/strong>sin \u00e9l\u00bb<\/em> (IV, 497-499).<\/p>\n<h3><strong>3.- Un desvelo por la promoci\u00f3n y la evangelizaci\u00f3n<\/strong><\/h3>\n<p>Aunque no usa, seguramente, esta terminolog\u00eda, san Vicente, tanto en sus consig-nas como en su acci\u00f3n, no separa nunca lo que \u00e9l llama \u00abel servicio corporal\u00bb del \u00abservicio espiritual\u00bb.<\/p>\n<h4>\u00a0<strong>&#8211; \u00abHacerles cambiar de camisa\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>Muy espont\u00e1neamente, en el reglamento de las Cofrad\u00edas, se detiene en las preo-cupaciones m\u00e1s concretas, como la limpieza en la ropa:<\/p>\n<p>(Las Damas de la Caridad) <strong><em>\u00abSe preocupar\u00e1n de visitar a los pobres presos para dar-les alguna limosna, consolarles y hacer que se cambien de ropa todos los domingos\u00bb<\/em> (X, 622).<\/strong><\/p>\n<p>San Vicente no ha cre\u00eddo rebajarse al redactar un reglamento detallado para los sacerdotes de la Misi\u00f3n de Marsella encargados de los galeotes. Traemos aqu\u00ed algunos puntos:<\/p>\n<p><strong><em>\u00abDeber\u00e1n informarse de si se hacen en las galeras las oraciones de la tarde y de la ma\u00f1ana y si, durante ellas, permanecen todos con la debida compostura para escucharlas. <\/em><\/strong><strong><em>De si los capellanes se preocupan de visitar y consolar a los enfermos a menudo, de confesarles, de ayudar a los moribundos; y de si, en los d\u00edas de fiesta mayor, est\u00e1n all\u00ed desde el d\u00eda anterior para confesar a la gente. De si los capellanes dicen la santa Misa todos los domingos y d\u00edas de fiesta, si acuden a v\u00edsperas, o si las dicen sin ellos. <\/em><\/strong><strong><em>Hay que tener cuidado de que todos los galeotes tengan camisa, calzones, casaca, abrigos, gorros y medias; observar tambi\u00e9n si hay doble tienda en dichas galeras, preguntar si se les da el pan en la cantidad que es preciso, si es bueno, si les dan habichuelas todos los d\u00edas. <\/em><\/strong><strong><em>Sin embargo, hay que informarse de este art\u00edculo y de los dos anteriores lejos de la presencia de los oficiales. Informarse de los inv\u00e1lidos que haya en las galeras y procurar estar en las visitas de los comisarios para solicitar su benignidad\u00bb <\/em><\/strong><strong>(X, 376-377).<\/strong><\/p>\n<h3><strong>4.- En la escuela de san Vicente<\/strong><\/h3>\n<p>A ejemplo de san Vicente, las Damas de la Caridad, las Hijas de la Caridad, los Sacerdotes y Hermanos de la misi\u00f3n, se comprometen resueltamente en el servicio de los presos, de los galeotes y de los cautivos de Berber\u00eda. Algunos de ellos con tal entrega y tal eficacia que san \u2018Vicente los propone como ejemplo.<\/p>\n<h4>\u00a0&#8211;\u00a0 <strong>\u00ab\u00a1He ah\u00ed nuestro libertador!\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p><strong><em>\u00abHe recibido una carta del Padre Le Vacher, que est\u00e1 en T\u00fanez, en la que me indica que, habiendo llegado una galera de Argel a Bizerta, que est\u00e1 a diez o doce leguas de all\u00ed, no sab\u00eda qu\u00e9 hacer para llegar hasta all\u00e1, ya que ordinariamente los visita para atenderlos, no s\u00f3lo espiritual, sino corporalmente; y como se ve\u00eda privado de dinero, estaba muy preocupado, sin saber si deber\u00eda ir o no, ya que esas pobres gentes tienen muchas necesidades cor-porales, as\u00ed como tambi\u00e9n espirituales; pero \u00e9l se ve\u00eda sin recursos, como he dicho, porque hab\u00eda enviado al c\u00f3nsul de Argel (Barreau) todo el dinero que ten\u00eda para librar a aquel buen c\u00f3nsul del castigo de los bastonazos y de la tiran\u00eda que se ve\u00eda obligado a soportar. Sin embargo, superando todas estas preocupaciones, no pens\u00f3 m\u00e1s que en que ten\u00eda que ayudar a aquellos pobres forzados. Reuni\u00f3 todo el dinero que pudo, tom\u00f3 consigo a un int\u00e9rprete y a otro criado, que le ayudase, y se fue para all\u00e1; cuando lleg\u00f3, apenas pudo ser visto desde la galera y reconocido por el h\u00e1bito, aquellas pobres gentes empezaron a dar se\u00f1ales de j\u00fabilo con grandes gritos y a decir: \u00ab\u00a1 All\u00ed est\u00e1 nuestro libertador, nuestro pastor, nuestro padre!\u00bb; y habiendo subido a la galera, todos aquellos pobres esclavos se echaron sobre \u00e9l, llorando de cari\u00f1o y de alegr\u00eda al ver a su libertador espiritual y corporal; se echaban de rodillas de sus pies y le cog\u00edan, uno por la sotana, otro por el manteo, de forma que lo dejaron desgarrado por sus deseos de acercarse a \u00e9l. Tard\u00f3 m\u00e1s de una hora en atravesar la galera para ir a saludar al comandante, ya que le estorbaban el paso y no pod\u00eda avanzar, en medio del aplauso y regocijo de aquellas gentes. El comandante mand\u00f3 que cada uno volviera a su lugar y acogi\u00f3 con toda cortes\u00eda a aquel buen sacerdote, indic\u00e1ndole que alababa mucho la caridad y la manera de ser de los cristianos, que de esta forma se socorr\u00edan mutuamente en sus aflicciones. Luego el Padre Le Vacher compr\u00f3 tres toros, los m\u00e1s cebados que pudo encontrar, los mand\u00f3 matar y se los distribuy\u00f3; tambi\u00e9n hizo que cocieran mucho pan y de esta forma trat\u00f3 a aquellos pobres esclavos corporalmente, mientras que hac\u00eda todo lo posible por darles el alimento espiritual, que es mucho m\u00e1s necesario para la gloria de Dios, catequiz\u00e1ndolos e instruy\u00e9ndoles en los misterios de nuestra santa fe, y finalmente, confort\u00e1ndoles con mucha caridad. Esto dur\u00f3 ocho d\u00edas, con gran bendici\u00f3n y singular consuelo de aquellos pobres galeotes, que le llamaban su libertador, su consolador, el que les saciaba espiritual y corporalmente\u00bb<\/em><\/strong> <strong>(XI, 319-320).<\/strong><\/p>\n<p>En la conferencia sobre las virtudes de sor B\u00e1rbara Angiboust, una de sus compa-\u00f1eras da sobre ella este testimonio, que provoca la admiraci\u00f3n de san Vicente:<\/p>\n<p><strong><em>\u00abPadre, yo viv\u00ed en los Galeotes con ella. Ten\u00eda mucha paciencia para soportar las dificultades con que all\u00ed se tropieza por causa del mal humor de aquellas personas. Pues, a pesar de que algunas veces se irritaban con ella hasta llegar a echarle por tierra el caldo y la carne, dici\u00e9ndole todo lo que les suger\u00eda la impaciencia, ella lo sufr\u00eda sin decir nada y lo volv\u00eda a recoger con mansedumbre, poni\u00e9ndoles tan buena cara como si no le hubieran dicho ni hecho nada. Eso est\u00e1 muy bien hecho: ponerles la misma cara que antes. Padre, y no solamente eso, sino que en cinco o seis ocasiones impidi\u00f3 que les pegaran los guardias.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Bien, Hijas m\u00edas, si hay aqu\u00ed algunas que han vivido en los Galeotes y que hayan queri\u00addo enfrentarse con esa pobre gente, devolvi\u00e9ndoles mal por mal e injurias por injurias, lle\u00adnaos de pena al ver c\u00f3mo una de vuestras Hermanas, que llevaba el mismo h\u00e1bito que voso\u00adtras, cuando le tiraban la carne que llevaba, no les dec\u00eda nada, y cuando quer\u00edan golpearles, no pod\u00eda tolerarlo. <\/em><\/strong><strong><em>\u00a1Qu\u00e9 gran motivo de aflicci\u00f3n para las que obraron de otro modo, que\u00adriendo replicar a las palabras de aquellos pobres forzados o llamando a los guardias! Hijas m\u00edas, como todas las que est\u00e1is aqu\u00ed pod\u00e9is ser llamadas a servir a esas pobres gen\u00adtes, aprended de vuestra Hermana la lecci\u00f3n de c\u00f3mo ten\u00e9is que portaros, no solamente en los Galeotes, sino en cualquier otro sitio; aprended de nuestra Hermana c\u00f3mo hay que soportar a los pobres con paciencia\u00bb<\/em><\/strong><strong> (IX, 1165).<\/strong><\/p>\n<h4><strong>\u00a0<\/strong>&#8211;<strong> \u00ab\u00a1Bienaventurados los que sufren persecuci\u00f3n por la justicia!\u00bb<\/strong><\/h4>\n<p>Juan Barreau, cl\u00e9rigo de la Misi\u00f3n y c\u00f3nsul en Argel, fue, tambi\u00e9n \u00e9l, encarcela\u00addo en dos ocasiones por ser abnegado hasta la imprudencia en el servicio de los escla\u00advos y presos. El 16 de septiembre de 1650, san Vicente le escrib\u00eda:<\/p>\n<p><strong><em>\u00abCon gran dolor me hago cargo del estado en que est\u00e1, que es motivo de pena para la Compa\u00f1\u00eda, y para usted de m\u00e9rito ante Dios, ya que sufre como inocente. <\/em><\/strong><strong><em>He sentido gran consuelo, mayor que cualquier otro, por la mansedumbre de esp\u00edritu con que ha recibido este golpe y aprovecha su estado de prisionero. Doy gracias a Dios con un sen\u00adtimiento de incomparable gratitud. Nuestro Se\u00f1or, que baj\u00f3 del cielo a la tierra para redimir a los hombres, fue hecho prisionero por ellos. \u00a1Qu\u00e9 dicha, querido Hermano, poder ser tratado casi de igual forma! Se fue de aqu\u00ed como de un lugar de alegr\u00eda y de reposo para asistir a los esclavos de Argel; y ah\u00ed sois tratados de forma similar a ellos, y no de otra forma. Cuanta m\u00e1s relaci\u00f3n tengan nuestras acciones con las hechas y sufridas en esta vida por nuestro Salvador, m\u00e1s le ser\u00e1n agradables. En tanto vuestra prisi\u00f3n se asemeja a la suya, en cuanto honr\u00e1is su paciencia, ruego que \u00e9l os mantenga en esa actitud. <\/em><\/strong><strong><em>Le aseguro que su carta me ha conmovido mucho, tanto, que estoy resuelto a hacerla leer en el comedor, despu\u00e9s que pasen las presentes ordenaciones, para edificaci\u00f3n de la comunidad. <\/em><\/strong><strong><em>Ya he hecho a la misma part\u00edcipe de la opresi\u00f3n que sufr\u00eds y de la dulce resignaci\u00f3n de ves\u00adtro coraz\u00f3n, a fin de excitarla a que pida a Dios vuestra liberaci\u00f3n, y a agradecerle la liber\u00adtad de vuestro esp\u00edritu. Seguid, querido Hermano, conserv\u00e1ndoos en la santa sumisi\u00f3n a la voluntad divina, pues as\u00ed se cumplir\u00e1 en usted la promesa de nuestro Se\u00f1or de que ni uno solo de vuestros cabellos se perder\u00e1 y de que en vuestra paciencia poseer\u00e9is vuestra alma. <\/em><\/strong><strong><em>Sobrelleve con alegr\u00eda su soledad y no se haga ilusiones. <\/em><\/strong><strong><em>Tenga paciencia. Conf\u00ede en nues\u00adtro Se\u00f1or recordando lo que \u00e9l ha sufrido en su vida y muerte. \u00abEl servidor no es mayor que su maestro, se dec\u00eda; si me han perseguido a m\u00ed, a vosotros tambi\u00e9n os perseguir\u00e1n\u00bb. \u00abBienaventurados los que son perseguidos a causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos!\u00bb. <\/em><\/strong><strong><em>Seg\u00fan estas divinas palabras, querido Hermano, sois dichoso. Adi\u00f3s, Hermano. Soy, en su amor, su muy humilde y afect\u00edsimo servidor\u00bb <\/em><\/strong><strong>(IV, 81-83).<\/strong><\/p>\n<h2>III.- Cuestiones para la reflexi\u00f3n y el di\u00e1logo<\/h2>\n<h4>1. De una forma o de otra, san Vicente aplica a los miembros de todas sus fundaciones: Sacerdotes y Hermanos de la Misi\u00f3n, Damas de la Caridad, Hijas de la Caridad al servicio de los marginados de la sociedad: presos, galeotes, esclavos, etc. Y nosotros, depositarios del carisma vicenciano.<\/h4>\n<ul>\n<li>\u00a0\u00bfQu\u00e9 hemos hecho de este mundo de las c\u00e1rceles que nos ha sido confiado?<\/li>\n<li>\u00bfNos sentimos solidarios y responsables? \u00bfnos hemos planteado la cuesti\u00f3n: c\u00f3mo puedo aportar mi ayuda?<\/li>\n<\/ul>\n<h4>2. Si seg\u00fan la estad\u00edstica el \u00ab60% de los detenidos tienen de 20 a 30 a\u00f1os\u00bb Ante la delincuencia vista a trav\u00e9s de los mass \u2013 media, delante de los j\u00f3venes considerados delincuentes:<\/h4>\n<ul>\n<li>\u00a0\u00bfCu\u00e1les son las reacciones que oigo alrededor de m\u00ed?<\/li>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es mi reacci\u00f3n y por qu\u00e9?<\/li>\n<\/ul>\n<h4>3. Ante un detenido que sale de la c\u00e1rcel, ante una mujer que tiene a su marido en la c\u00e1rcel:<\/h4>\n<ul>\n<li>\u00bfCu\u00e1l es mi actitud? \u00bfes evang\u00e9lica?<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>I.- Introducci\u00f3n Jes\u00fas escandalizaba a las buenas almas de su tiempo tratando a veces con personas de muy poca virtud; con los publicanos (Jn 7, 49 y Mat 21, 31), con la gentuza, con los &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-presos\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":404086,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[28],"tags":[168,152,119,125,116],"class_list":["post-48498","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-formacion-vicenciana","tag-argel","tag-duquesa-de-aiguillon","tag-gondi","tag-joigny","tag-tunez"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>San Vicente de Pa\u00fal y los presos - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/san-vicente-de-paul-y-los-presos\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"San Vicente de Pa\u00fal y los presos - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"I.- Introducci\u00f3n Jes\u00fas escandalizaba a las buenas almas de su tiempo tratando a veces con personas de muy poca virtud; con los publicanos (Jn 7, 49 y Mat 21, 31), con la gentuza, con los ... 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