{"id":47516,"date":"2011-08-17T04:04:25","date_gmt":"2011-08-17T02:04:25","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=47516"},"modified":"2016-07-27T12:05:47","modified_gmt":"2016-07-27T10:05:47","slug":"sor-clotilde-durand-1888-1978","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/sor-clotilde-durand-1888-1978\/","title":{"rendered":"Sor Clotilde Durand (1888-1978)"},"content":{"rendered":"<div><em><a href=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad.jpg\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-116989\" alt=\"biografias_hijas_caridad\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/04\/biografias_hijas_caridad-231x300.jpg?resize=231%2C300\" width=\"231\" height=\"300\" \/><\/a>\u00bfNo record\u00e1is las virtudes que resplandecieron <\/em><em>en nuestras amadas Hermanas difuntas? \u00a1Di\u00ad<\/em><em>chosas ellas! \u00a1Qu\u00e9 ardiente amor de Dios y <\/em><em>qu\u00e9 deseo de servir al pr\u00f3jimo!<\/em>21 de julio de 1658. S. Vicente de Pa\u00fal.<em>1892.\u2014El <\/em>capit\u00e1n Durand, director de la Escuela militar infantil Heriot, en la Boissi\u00e9re (Seine-et-Oise) se presenta a decir adi\u00f3s a la Superiora que, con nueve compa\u00f1eras rodea de cuidados maternales a los \u00abni\u00f1os de tropa\u00bb, ni\u00f1os de cinco a trece a\u00f1os, hu\u00e9rfanos o casos sociales del ej\u00e9rcito. Eran entonces 138 \u00abeducados en el culto del honor y de la patria\u00bb por un cuadro escogido de oficiales, suboficiales, soldados, profesores y&#8230; \u00a1las Hermanas! El capit\u00e1n Durand tiene en este momento tres hijas: Clotilde y las dos ge\u00admelas que la siguen inmediatamente. De pronto, en el curso de la conver\u00adsaci\u00f3n, la Superiora pregunta: \u00ab\u00bfNo vendr\u00e1 Clotilde a ayudarnos m\u00e1s ade\u00adlante?\u00bb Y la respuesta surge perentoria: \u00ab\u00a1Jam\u00e1s! Una de las gemelas&#8230; podr\u00eda ser&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Y sin embargo, veinticinco a\u00f1os m\u00e1s tarde, Clotilde entra en el Semina\u00adrio, el 29 de mayo de 1913. Obligada a salir por motivos de salud, vuelve a entrar el 24 de septiembre de 1917. Alegr\u00eda suprema para ella: el d\u00eda de su toma de h\u00e1bito, excepcionalmente, el coronel Durand comulg\u00f3 al lado de su hija&#8230; expresando as\u00ed su vuelta a Dios, objeto de oraciones y sacri\u00adficios desde hac\u00eda muchos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Sor Durand sigue en seguida el camino normal de las Hijas de la Ca\u00adridad: enviada a una fundaci\u00f3n en Poitiers conoce los duros comienzos de esta situaci\u00f3n que, por otra parte, s\u00f3lo fue provisional. Cinco a\u00f1os en el Havre, cinco a\u00f1os en Grif fon (Rennes) donde quedar\u00e1 despu\u00e9s seis a\u00f1os como Hermana Sirviente de la Parroquia de San Luis en Versalles. Dentro de su vida encontramos dos etapas principales: diecinueve a\u00f1os en el Viet\u00adnam y diecis\u00e9is en M\u00f3naco antes de un retiro bien merecido, primero en el Principado y luego en la enfermer\u00eda de la Casa Madre de 1976 a 1978.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>En Vietnam<\/strong><\/p>\n<p>Antes de reemprender la historia personal de Sor Durand, conviene tra\u00adzar a grandes rasgos la historia de este pa\u00eds y la implantaci\u00f3n en \u00e9l de la peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda en la que se inscribe la propia vida de Sor Durand.<\/p>\n<p>El a\u00f1o 111 antes de Jesucristo, dominaci\u00f3n china durante diez siglos.<\/p>\n<p><em>1627: <\/em>llegada a Tonkin del P. Alejandro de Rhodes, s. j. doce a\u00f1os des\u00adpu\u00e9s de los primeros misioneros. El P. Alejandro aprendi\u00f3 perfectamente la lengua y lanz\u00f3 el Quoc-Ngu (el alfabeto actual derivado del lat\u00edn).<\/p>\n<p><em>1803: <\/em>Unificaci\u00f3n del pa\u00eds por el emperador Gialong.<\/p>\n<p><em>1825 a 1862: <\/em>Martirio de m\u00e1s de 100.000 vietnamitas que no quisieron apostatar. Intervenci\u00f3n de las potencias occidentales.<\/p>\n<p><em>1883: <\/em>el Vietnam se convierte en colonia francesa. <em>1940: <\/em>ocupaci\u00f3n del territorio por el Jap\u00f3n hasta 1945.<\/p>\n<p><em>1945: <\/em>se firman los acuerdos de Ginebra. El paralelo 17 delimita el Norte y el Sur.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca Sor Durand fue llamada a Francia: Volvemos, pues, a la historia anterior de la Peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p align=\"center\"><strong>Implantaci\u00f3n de la Peque\u00f1a Compa\u00f1\u00eda en Vietnam (antes Indochina)<\/strong><\/p>\n<p>El 14 de diciembre de 1928, bajo el generalato de la Madre Lebrun, lle\u00adgan tres Hermanas a Giadinh:<\/p>\n<p>Sor Semp\u00e9. Sor Cote.<\/p>\n<p>Sor Legoux.<\/p>\n<p>Una Hermana china, Sor Ma, se les une poco despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, en Thu-Duc, con Sor Charles comienza a funcionar una casa de Caridad: orfanato, ancianos y una Secci\u00f3n para promocionar a j\u00f3venes vietnamitas. Provisionalmente ser\u00e1 tambi\u00e9n la Casa provincial. En seguida se abren otros dos centros sociales.<\/p>\n<p>Sor Lepicard lleg\u00f3 en 1932, pero estaba completamente agotada y vol\u00adver\u00eda a Francia el 7 de diciembre de 1934.<\/p>\n<p>Los Superiores se preguntan entonces si la Fundaci\u00f3n deb\u00eda subsistir o no. En una reuni\u00f3n de Hermanas Sirvientes, Nuestra Madre Chaplain pre\u00adgunt\u00f3 si alguna de ellas se ofrec\u00eda para tratar de mantener a\u00fan la funda\u00adci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sor Durand sinti\u00f3 entonces una llamada interior para ponerse a dis\u00adposici\u00f3n de los Superiores para esta obra, pero seg\u00fan manifest\u00f3 al P. Cazot, Director General, la deten\u00eda la perspectiva de ir como \u00abresponsable\u00bb: \u00abpero si el ser Visitadora all\u00ed no tiene importancia en modo alguno. No hay m\u00e1s que cuatro casas&#8230; rece todav\u00eda, reflexione y vea a nuestra Madre\u00bb. Estaban en la primera quincena de agosto. Los d\u00edas 13, 14 y 15, Sor Durand continu\u00f3 rezando y la llamada persist\u00eda: fue entonces a ver a nuestra Madre que ac\u00adcedi\u00f3 con la condici\u00f3n de una previa revisi\u00f3n m\u00e9dica. Como el resultado fue bueno se apresuraron los preparativos. Sor Durand dijo adi\u00f3s a la Parro\u00adquia de San Luis, de Versalles, y se embarc\u00f3 el 4 de septiembre de 1935 para llegar el 30 del mismo mes a Saig\u00f3n.<\/p>\n<p>La Provincia contaba entonces con: cuatro Hermanas vietnamitas, una hermana china, dos espa\u00f1olas, una italiana, diez francesas y ella misma fue la decimonovena.<\/p>\n<p>Viendo el desastroso estado de salud de sus compa\u00f1eras, agotadas por cl calor y el intenso trabajo, desde el mes de octubre, Sor Durand parte para Dalat, a 300 kil\u00f3metros (m\u00e1s de mil metros de altitud), en busca de un clima m\u00e1s sano donde pudieran al menos rehacer sus fuerzas. El Residente les cedi\u00f3 un terreno, como una colina redondeada, completamente desnudo y que se les cedi\u00f3 por una piastra, la piastra simb\u00f3lica. All\u00ed se construy\u00f3 el pabell\u00f3n San Vicente: Se nombra \u00abresponsable\u00bb a Sor Gibbert y se ponen en marcha dos Dispensarios.<\/p>\n<p>En Thu-Duc, una ruda prueba: la Directora del Seminario naciente, Sor Girodon, cae enferma. Sor Angeniol la reemplaza durante algunos meses, en espera de la Hermana anunciada para el cargo: Sor Sirjacq. Esta tom\u00f3 a su cargo la direcci\u00f3n de las Hermanas en 1936.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Pero en 1939 llega la guerra y se terminan los contactos con la Casa Madre. Sor Durand tiene en caja 45 piastras y una gran confianza en la Providencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, en 1940 se esperan cuatro Hermanas. Estas encuentran cerrado el Canal de Suez. Intentan dar la vuelta a \u00c1frica y llegan justamente al bombardeo de Dakar. All\u00ed se ocupan del cuidado de los heridos con tanto \u00e9xito que todo el mundo quiere que se queden. Pero Sor Durand telegraf\u00eda: \u00abProsigan inmediatamente viaje a Indochina\u00bb. Y emprendieron la ruta por Diego Su\u00e1rez.<\/p>\n<p>En 1940, el 15 de marzo, Sor Sirjacq cae enferma con m\u00e1s de 40\u00b0 de fiebre, atacada por una espiroquitosis \u00edctero-hemorr\u00e1gica&#8230; Dos d\u00edas des\u00adpu\u00e9s cae Sor Gaillard, que era la que la cuidaba. Est\u00e1n tan mal que se les administra la Extremaunci\u00f3n. \u00abNo puede usted morirse\u00bb, suplica Sor Sem\u00adp\u00e9; mientras el interno dice a Sor Sirjacq: Usted nos env\u00eda el Esp\u00edritu Santo para los dem\u00e1s, Hermana\u00bb y \u00e9sta conservando su sangre fr\u00eda le dice: \u00abLo \u00faltimo que muere es la malicia&#8230;\u00bb. Las dos \u00abadministradas\u00bb sobreviven, pero tan d\u00e9biles que Sor Camila Guer\u00edn tiene que encargarse del Seminario interinamente. Se toma la decisi\u00f3n de enviar a las Hermanas del Seminario, hasta entonces en Saig\u00f3n, a Dalat. Nueva reca\u00edda grave de Sor Sirjacq, que aunque con pocas fuerzas vuelve a emprender valerosamente sus funciones.<\/p>\n<p>En 1941, <em>apertura de la Casa Provincial, el Dominio de Mar\u00eda.<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Los acontecimientos externos prosiguen en torno a las Hermanas, origi\u00adnando dramas de conciencia que, muchas veces, se conf\u00edan a Sor Durand que ha sabido ganarse la confianza de todos: ni siquiera los dirigentes ven con claridad d\u00f3nde est\u00e1 su deber: \u00bfdisidencia o afirmaci\u00f3n? Hasta que llega la ocupaci\u00f3n japonesa: oficiales y soldados se muestran correct\u00edsimos con las Hermanas y con los enfermos, a quienes cuidan. Pero se vive en un peligro continuo que se ve acrecentado por la guerra de independencia del pa\u00eds y sus m\u00faltiples guerrillas.<\/p>\n<p><em>Y <\/em>sin embargo las Obras contin\u00faan desarroll\u00e1ndose. Se aumentan los anejos de la Casa Provincial. En 1938 se hab\u00edan abierto dos leproser\u00edas: las de Djiring y de Kontun. Hay flujo y reflujo en las obras. La misma Sor Du\u00adrand presenta en 1947 un interesante informe:<\/p>\n<p>\u00abExcepto algunos d\u00edas, en Giadinh (a 3 kms. de Saig\u00f3n) nuestras her\u00admanas anamitas pudieron quedarse hasta 1945 (pese a la ausencia obliga\u00adtoria de su Hermana Sirviente por mandato del m\u00e9dico-jefe anamita) no cediendo a ninguna orden y a\u00f1adiendo a su trabajo el de arriesgar su vida tratando de llevar alimentos a nuestras Hermanas de Saig\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Actualmente en el Hospital se han instado otros servicios: por un lado, los militares, por otro los vietnamitas de los que se siguen encargando nues\u00adtras Hermanas, mientras que las enfermeras militares cuidan a los prime\u00adros. Pero cuando alguno de \u00e9stos necesita cuidados especiales se recurre a las Hermanas; y lo mismo cuando se acercan los \u00faltimos momentos.<\/p>\n<p>El centro de juventud anexo a la casa no ha vuelto a abrir sus puertas a causa del peligro, porque se vive en un clima de guerrillas&#8230; Todos los d\u00edas llegan al Hospital nuevos muertos y heridos. Pero Dios debe sacar bien del mal y \u00a1cu\u00e1ntos deber\u00e1n a esas dolorosas circunstancias su salvaci\u00f3n eterna!<\/p>\n<p>Sin salir de Cochinchina, a 13 kms. de Saig\u00f3n y a 10 de Giadinh, se en\u00adcuentra la Casa de Caridad de Thuduc, antigua Casa Provincial, lugar toda\u00adv\u00eda peligroso donde no se puede ir sino en convoy armado. Como en Giadinh, durante toda la noche suenan los ca\u00f1ones y las ametralladoras.<\/p>\n<p>Nuestras Hermanas han vivido all\u00ed tiempos tan duros que casi se han acostumbrado a ellos y han permanecido en la Casa con sus ciento cincuenta ni\u00f1os y sus ancianos&#8230; La estupefacci\u00f3n de los ingleses fue muy grande al encontrar all\u00ed, en aquel rinc\u00f3n tan aislado a Hermanas francesas: unidas en un mismo esp\u00edritu y un mismo coraz\u00f3n con sus hermanas vietnamitas, se han mostrada en todo momento como animosas hijas de San Vicente.<\/p>\n<p>Sus obras van renaciendo con gran empuje: clases, talleres de punto, te\u00adlares, encuadernaci\u00f3n, bordados&#8230; Es la casa de la alegr\u00eda en el trabajo. Al lado de los hu\u00e9rfanos se hacen notar las pobres j\u00f3venes enviadas por los tribunales, en este ambiente disciplinado y feliz. Son numerosos los bau\u00adtismos, las primeras comuniones y los matrimonios cristianos.<\/p>\n<p>Los ancianos vietnamitas, tan felices de acabar sus d\u00edas con nuestras Hermanas, han tenido que dejar parte de sus locales a los heridos y enfer\u00admos que tienen all\u00ed un Centro de convalecencia&#8230;<\/p>\n<p>Estamos ahora en Saig\u00f3n, capital de Cochinchina. Se podr\u00eda llamar a esta casa la \u00abcasa de las vicisitudes\u00bb. Desde su fundaci\u00f3n en 1933, \u00e9stas han sido particularmente numerosas y no ha sido una de las menores los suce\u00adsivos desplazamientos del Centro de Obras.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p><em>Al dispensario de la Cruz Roja para ni\u00f1os (unos 500 cada d\u00eda) y al dis\u00ad<\/em><em>pensario antituberculoso (cien enfermos por lo menos) ha venido a unirse la Escuela de Enfermeras que prepara ahora para el T\u00edtulo del Estado y <\/em><em>forma auxiliares m\u00e9dico-sociales de la Cruz Roja, del Ej\u00e9rcito, del Servicio <\/em><em>Social Federal, del Servicio Social del Gobierno anamita de Cochinchina.<\/em><\/p>\n<p>En los antiguos locales del Centro de Juventudes, que contaba con m\u00e1s de cien j\u00f3venes amonitas, se ha instalado un centro de convalecencia para los soldados y las obras de la Cruz Roja se han reunido all\u00ed.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n funciona a plena satisfacci\u00f3n de las mam\u00e1s, una consulta de puericultura para ni\u00f1os franceses, as\u00ed como una Gota de leche para ni\u00f1os anamistas, junto al Dispensario.<\/p>\n<p>La visita de pobres en las chozas qued\u00f3 interrumpida por \u00aborden supe\u00adrior\u00bb desde hace poco, porque el peligro era verdaderamente grande, pero se ha reemplazado por la visita a los hospitales chinos de Chol\u00f3n donde los enfermos se amontonan.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Nuestras Hermanas no han podido volver al hospital psiqui\u00e1trico de Bienhoa que acog\u00eda novecientos enfermos. Fueron arrojadas a la calle cuando los acontecimientos de 1945; jornada dolorosa, precio del bien efectuado, de los robos que impidieron, de la disciplina que restauraron.<\/p>\n<p>Pasamos a Annam; Nhatrang ha vivido horas especialmente tr\u00e1gicas; des\u00adpu\u00e9s de haber reunido una cincuentena de franceses y una decena de mi\u00adneros, todos fueron perseguidos y amenazados. Por fin volvieron a reagru\u00adparse en la Casa de Caridad donde permanecieron mientras dur\u00f3 la tormenta. Hoy la Casa est\u00e1 m\u00e1s viva que nunca y resulta demasiado peque\u00f1a para acoger a los enfermos anamitas expulsados por la incautaci\u00f3n del Hospital para he\u00adridos. Las clases se han convertido en \u00abel hospital de las Hermanas\u00bb, asilo de todos los dolores: \u00a170 camas para 120 \u00f3 130 enfermos y algunos heridos y enfermos a la vez! Tanto a los heridos de un bando como a los del otro se les atiende de todo coraz\u00f3n cualquiera que sea el nombre del mal por el que se ven atacados: c\u00f3lera, viruela, lepra e incluso la peste. All\u00ed trabaja Sor Semp\u00e9 (la colonia de la Misi\u00f3n llevaba all\u00ed 20 a\u00f1os ininterrumpidos) con el celo y el ardor de una joven misionera, cuando s\u00f3lo ten\u00eda ya un soplo de vida!<\/p>\n<p>M\u00e1s lejos a 200 Kms. se encuentra Quinhon: clases, dispensario, cunas, peque\u00f1o internado donde Sor Ang\u00e9niol y su joven compa\u00f1era fueron arro\u00adjadas de la Obra al mismo tiempo que los dem\u00e1s misioneros: Monse\u00f1or Piquet, las Franciscanas Misioneras de Mar\u00eda y las de la Leproser\u00eda, las Her\u00admanas de San Pablo de Chartres&#8230; Se dice que la ciudad est\u00e1 minada, des\u00adtruida&#8230; \u00a1qu\u00e9 importa! Se empezar\u00e1 de nuevo. Las p\u00e9rdidas materiales no son gran cosa&#8230; y hay tantas almas que esperan la salvaci\u00f3n. Monse\u00f1or Pi\u00adquet quiere llevar con \u00e9l a las Hermanas en cuanto pueda volver. Dios sabe, sin embargo cu\u00e1nto han tenido que sufrir todos all\u00ed, y por parte de los suyos, de aquellos por quienes todos se abnegaban.<\/p>\n<p>\u00a1Doscientos kil\u00f3metros todav\u00eda! Un gran desfiladero que atravesar; 62 ki\u00adl\u00f3metros de vueltas y revueltas&#8230; la selva, el bosque&#8230; y subimos a Kontum donde nuestras Hermanas han vuelto despu\u00e9s de la evacuaci\u00f3n forzosa. La calma reina ahora; es el pa\u00eds de los Mois. Sobre los que hay varias opiniones: unos creen que son los aut\u00f3ctonos, otros creen que vinieron de la Malasia.<\/p>\n<p>M\u00e1s altos y m\u00e1s fuertes que los anamitas, no tienen ya su antigua civili\u00adzaci\u00f3n. Desprovistos de toda cultura son capaces, sin embargo, de una gran asimilaci\u00f3n. Esta Misi\u00f3n ha \u00abdevorado\u00bb a los misioneros (en el aut\u00e9ntico sentido de la palabra, hace ya veinticuatro a\u00f1os)&#8230; Existe hoy all\u00ed un gran fervor: \u00a1Sangre de m\u00e1rtires, semilla de cristianos!<\/p>\n<p>Nuestras hermanas se han encargado del Hospital que acoge a los Ana- mistas, a los Mois y a los soldados. Bajo la protecci\u00f3n de la blanca corneta, ha brotado tambi\u00e9n un granito de mostaza. Una peque\u00f1a congregaci\u00f3n de religiosas Banhare (tribu de los mois de Kontum) llamada \u00abHijas de la Me\u00addalla Milagrosa\u00bb est\u00e1 all\u00ed en sus comienzos ayudada y respaldada por Sor Angenio y Sor Gilbert! Todas deseaban ser hijas de San Vicente, pero el salto ser\u00eda verdaderamente demasiado brusco entre la libertad de ayer en la tribu salvaje y la vida de comunidad del Seminario y de una Casa, con\u00adcebida por la Srta. Legras. Sin embargo como el coraz\u00f3n quiere darse por completo a Dios y a los Pobres, se dan a Jes\u00fas por Mar\u00eda en una total abne\u00adgaci\u00f3n entre los suyos, en su misma aldea, inici\u00e1ndose all\u00ed poco a poco en las virtudes cuyo germen est\u00e1 \u00aben todo hombre que habita la tierra\u00bb.<\/p>\n<p>La obra preferida, amada entre todas es la visita a los leprosos, acogidos a algunos kil\u00f3metros de all\u00ed; para ir a verles hay que atravesar el r\u00edo, pero&#8230; \u00a1no existe puente! \u00a1qu\u00e9 importa! Una peque\u00f1a barca lleva a las \u00absiervas de los pobres\u00bb que, en el borde escarpado del r\u00edo no encontrar\u00e1n ya un sendero, sino el polvo y el barro en el que se hunden casi hasta la rodilla; y esto durante centenares de metros. \u00a1Qu\u00e9 alegr\u00eda las inunda cuando ven al fin a sus queridos Amos. Todo el cansancio se olvida en un momento con la dicha de poder cuidar en ellos al Divino Leproso, al mismo Cristo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>El mismo consuelo encuentran en Djiring donde los enfermos forman una verdadera aldea a tres kil\u00f3metros del Hospital, residencia de las Her\u00admanas. Una carta de una de ellas a una Hermana de la Casa Madre, da a conocer su apostolado; y su llamada!<\/p>\n<p>\u00abFeliz fiesta de Nuestro Bienaventurado Padre. Cerca de \u00e9l ruegue por nosotras. D\u00edgale que hay lejos, muy lejos, una casita de troncos, desconocida, olvidada, perdida entre la espesura, donde viven unas almas muy imperfectas pero que, m\u00e1s que nunca, buscan llenarse a su manera del esp\u00edritu misio\u00adnero. Sus d\u00edas no bastan para visitar todas las aldeas agrupadas como una corona en torno a los arrozales. No son m\u00e1s que cuatro y las almas esperan. \u00a1C\u00f3mo angustia el coraz\u00f3n no tener mil vidas, llenas de salud para saltar al otro lado de las monta\u00f1as, quedarse con ellos y, luego, partir de nuevo y no detenerse, sino&#8230; en el fin del mundo, despu\u00e9s de sembrar por todas partes el signo de la salvaci\u00f3n! Cuando nos vienen \u00abprestatarios\u00bb (que pagan los impuestos en especie) de muy lejos, algunos no han visto nunca blancos y menos a\u00fan han o\u00eddo hablar del Bab-Tang (el Dios verdadero). Desgracia\u00addamente no se quedan m\u00e1s de cinco d\u00edas, apenas tiempo para sembrar un min\u00fasculo grano. M\u00e1s \u00a1los obreros son pocos! Eso es lo que hay que re\u00adpetirle a San Vicente junto a su urna. No sembradores de grandes vuelos, ni almas sedientas de lucha y de martirio, no la gloria de derramar all\u00ed su sangre \u2014aunque esto pudiera ocurrir\u2014, sino una oscura labor que les est\u00e1 espe\u00adrando; largas marchas bajo un sol que abrasa o bajo la lluvia torrencial, sin poder avanzar porque los pies se escurren sobre un lodo rojizo, ba\u00f1os en los arrozales, cargas cerradas de los grandes b\u00fafalos negros que detestan los h\u00e1bitos blancos. Todo esto es as\u00ed muy semejante a los vestidos mojados y llenos de barro de las aldeanas tan amadas por Nuestro Bienaventurado Padre. Mucha alegr\u00eda llena de comprensi\u00f3n, algunos conocimientos m\u00e9dicos, unas buenas piernas, un coraz\u00f3n lleno de amor, esto es lo que hace falta; pienso que no es muy dif\u00edcil encontrarlo en la familia de San Vicente. Siem\u00adpre, cerca del gran Cristo de la Capilla donde me arrodillo todas las tardes, pienso en las que van a venir: este Cristo es muy conmovedor: las grandes \u00falceras de brazos y piernas hacen de \u00c9l el Divino Leproso en el que se fun\u00adden todos los que hemos cuidado a lo largo del d\u00eda, para ofrecerlos con El al Padre. Me gustar\u00eda mucho vivir en su mismo poblado para ser m\u00e1s de ellos, m\u00e1s de El en ellos!<\/p>\n<p><em>Descripci\u00f3n que corroboran las declaraciones de Sor Durand:<\/em><\/p>\n<p>La obra es dif\u00edcil y por tanto m\u00e1s amada. Las Hermanas est\u00e1n a menudo solas en el Hospital donde hay que hacerlo todo sin ninguna ayuda, y a pe\u00adsar de la fiebre. Por eso no vienen muchos a este pa\u00eds perdido. Se necesita un coraz\u00f3n de Hija de la Caridad para complacerse en ello. Los alimentos est\u00e1n muy restringidos puesto que a veces falta todo, salvo&#8230; el arroz que hay que administrar bien. El tigre, que viene de vez en cuando a rondar por los alrededores, no es el peor enemigo, pero las Hermanas no tienen miedo. \u00a1Mar\u00eda ha sido establecida Guardiana!<\/p>\n<p>Djiring est\u00e1 a mil metros de altitud. Subiendo quinientos metros m\u00e1s, a 60 Kms. de all\u00ed, estamos en Dalat. \u00abBajo su mirada\u00bb viven las 10 Hermanas j\u00f3venes anamitas que forman actualmente el Seminario, esperanza del por\u00advenir\u2014. Siete postulantes y m\u00e1s de 20 aspirantes, esperan, a su vez el mo\u00admento en que, despu\u00e9s de muchos esfuerzos y de pruebas de \u00abvocaci\u00f3n\u00bb, puedan franquear el umbral del \u00abSeminario\u00bb.<\/p>\n<p>Al otro lado de la bonita capilla, r\u00fastica y llena de luz \u00a1qu\u00e9 bullir de vida! M\u00e1s de 300 ni\u00f1os han encontrado as\u00ed su hogar y los enfermos son atendidos con cari\u00f1o, mientras algunas Hermanas se desplazan todos los d\u00edas para atender a la escuela amanita en un poblado pr\u00f3ximo o para dar remedios y consejos para sus males a los enfermos que acuden a ellas. Tambi\u00e9n all\u00ed Mar\u00eda tiene su Asociaci\u00f3n, que agrupa a las j\u00f3venes seg\u00fan el deseo expresado a Santa Catalina. Y los que por alg\u00fan motivo permanecen alg\u00fan tiempo, aunque sea poco, en este oasis de paz y de amor, se preguntan c\u00f3mo puede existir este oasis en medio de los horrores de las luchas sangrientas que desolan el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Para m\u00e1s de uno, la visita a este lugar bendito ha sido una revelaci\u00f3n que les ha encaminado hacia Dios, \u00fanico capaz de sostener tales obras de caridad por encima de todos los odios, en el cuidado y la atenci\u00f3n de cualquier miseria que se presente.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>De vez en cuando, las Hermanas caen, v\u00edctimas del deber:<\/p>\n<p>en 1944, el Gobernador general tiene como un honor comunicar la muerte de Sor Labarre, de la leproser\u00eda de Djiring: \u00abv\u00edctima de su abnegaci\u00f3n\u00bb dio el telegrama, en el que se consigna tambi\u00e9n: \u00abmoral Hermanas excelente, confianza total\u00bb.<\/p>\n<p>\u00bfY acaso no se debe esta confianza total a Sor Durand que la comunico con la gracia de Dios, a todas las que se le han aliado?<\/p>\n<p>A veces, una muerte m\u00e1s cruel alcanza a una u otra de sus Hermanas: He aqu\u00ed el relato enviado en 1948.<\/p>\n<p>Nuestras queridas Hermanas Brazina y Nen sub\u00edan ayer de Saig\u00f3n a Dalat en un convoy militar del que formaban parte varios autobuses de via\u00adjeros civiles. El convoy fue atacado por tres veces y, en la \u00faltima, hacia las cuatro de la tarde, nuestras pobres Hermanas vinieron a engrosar el n\u00fa\u00admero de v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Su autocar se ve amenazado por cinco ametralladoras. Sor Brazina re\u00adcibi\u00f3 una bala en la cabeza y se derrumb\u00f3 sobre la pobre Sor Nen, sentada a su lado. Un poco antes, d\u00e1ndose cuenta del peligro que las amenazaba, hab\u00eda dicho a su compa\u00f1era: \u00abEstamos obedeciendo; iremos derechas al cie\u00adlo\u00bb. Sor Nen s\u00f3lo tuvo tiempo de trazar una cruz sobre su frente diciendo: \u00abJes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9\u00bb y exal\u00f3 el \u00faltimo suspiro sobre el pecho de la pobre hermanita que tambi\u00e9n hab\u00eda sido alcanzada por las balas en una mano y en la cabeza.<\/p>\n<p>Mientras rociaban a los viajeros con gasolina para prenderles fuego, se o\u00edan los b\u00e1rbaros gritos de \u00ab\u00a1Matadlos a todos!\u00bb. Sor Nen, una Hermana joven de dos a\u00f1os de Vocaci\u00f3n, no perdi\u00f3 la serenidad, bautiz\u00f3 a cinco per\u00adsonas con&#8230;cerveza a falta de agua. Luego, desde que se dio cuenta del fin que la aguardaba, bajo la metralla, se tendi\u00f3 y se hizo la muerta&#8230; Los ban\u00addidos continuaban sus preparativos incendiarios, cuando se aproxim\u00f3 un co\u00admandante: \u00abPor favor, no me hagan da\u00f1o&#8230; Soy una Hermana y cuido a los pobres\u00bb y le ofreci\u00f3 una peque\u00f1a cruz invit\u00e1ndole a decir \u00abPerdonamos todo el mal que causamos\u00bb. El comandante acepta la cruz y da orden de no tirar m\u00e1s. La Hermana, rociada ya con gasolina, s\u00f3lo tuvo una rodilla que\u00admada. Eran las cinco de la tarde, cuando la ambulancia nos la trajo con su presencia de \u00e1nimo y su sonrisa. Gracias a Dios los balazos eran superfi\u00adciales y la quemadura leve&#8230; pero el espect\u00e1culo no se borrar\u00e1 f\u00e1cilmente de su recuerdo.<\/p>\n<p>Ya ve, Madre, que nuestra Misi\u00f3n contin\u00faa edific\u00e1ndose sobre la Cruz. El Divino Maestro sabe lo que hace; no debemos perder confianza si sa\u00adbemos aceptar su voluntad, por dolorosa que sea.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Y, perseverando en este valor, las Obras crecen siempre:<\/p>\n<p>\u00abHasta ahora hemos podido continuar normalmente las obras, escribe Sor Durand. Nuestros Dispensarios se desarrollan sin cesar En \u00abVerdun\u00bb atendemos a setecientos cincuenta beb\u00e9s todos los d\u00edas; en \u00abBanco\u00bb tres\u00adcientos cincuenta. Nuestras Hermanas Vietnamitas visitan a los pobres en sus chozas y en los hospitales laicos.<\/p>\n<p>En la Escuela de Enfermeras, acabarnos de terminar los ex\u00e1menes. En primer a\u00f1o, una Hija de la Caridad Vietnamita ha obtenido el n\u00famero uno; en cuanto al diploma definitivo, todas las alumnas han aprobado amplia\u00admente.<\/p>\n<p>Ahora estamos preparando el nuevo curso. Si Dios quiere, una nueva promoci\u00f3n de Asistentes Sociales comenzar\u00e1 el 1\u00ba de septiembre; enseguida comenzar\u00e1n las clases de las enfermeras, as\u00ed como las de auxiliares m\u00e9dico-sociales. Dios mismo trabaja a fondo en todas estas j\u00f3venes que trabajan tan cerca de nosotras.<\/p>\n<p>Desde el mes de junio he tenido la alegr\u00eda de recibir seis peticiones de aspirantes, todas de muy buenas familias&#8230; Seguimos confiando en la Pro\u00advidencia, sin intentar atravesar el sombr\u00edo horizonte de nuestro pobre mundo de locura.<\/p>\n<p><em>Algunas veces, a los horrores de la guerra, se a\u00f1aden los de los elementos<\/em>. Sor Durand escribe el 1.0 de noviembre de 1951.<\/p>\n<p>\u00abSin duda se habr\u00e1 enterado ya que sucesivos tifones han arrasado dife\u00adrentes puntos de nuestra pen\u00ednsula. Por eso quiero darle algunos detalles.<\/p>\n<p>Donde los desastres del tercer tif\u00f3n han sido verdaderamente importantes, ha sido en Kontun. Un telegrama de Sor Nicol\u00e1s llegado el 26 dec\u00eda: \u00abTerrible inundaci\u00f3n. Casas Hermanas muy afectadas. Casa Angeniol, casa ni\u00f1os inha\u00adbitable, casa Hermanas muy afectada\u00bb y, en respuesta a la m\u00eda, en la que le preguntaba lo que necesitaba, me llegaba otra reclamando mi presencia a fin de tomar contacto con la misi\u00f3n y el Servicio de Sanidad para reparar la Casa de las Hermanas y la leproser\u00eda, tambi\u00e9n alcanzada por las aguas.<\/p>\n<p>Desde entonces estoy tratando de ir, pero en vano: la carretera entre el terreno de aviaci\u00f3n de Plec\u00f3n (65 kms.) y Kontum estaba cortada en mu\u00adchos sitios. As\u00ed como es f\u00e1cil ir all\u00e1 en la estaci\u00f3n seca, es muy dif\u00edcil llegar en la estaci\u00f3n de las lluvias. Mi \u00faltimo viaje para ir a buscar a Sor Gilbert fue verdaderamente azaroso: tiempo infernal, amenazas de ataques, hombres em\u00adpapados por la lluvia, transporte en jeep descubierto, con granadas, rev\u00f3lve\u00adres, morteros: y la vuelta por un camino escurridizo, siempre en convoy ar\u00admado, con una enferma grave a la que hubo que trasladar cuatro veces de carruaje.<\/p>\n<p>Una carta del 28 de octubre, llegada de Kontum, da algunos detalles:<\/p>\n<p>Me es imposible escribirle todas las cosas, pero querr\u00eda, con estas pala\u00adbritas apresuradas ponerle al corriente de la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En primer lugar, un inmenso \u00a1gracias! a la Virgen Poderosa que ha con\u00adservado la vida de todos sus hijos. Yo hab\u00eda arrojado medallas a los cuatro puntos cardinales y hab\u00eda encendido una vela ante nuestra Madre Inmaculada.<\/p>\n<p>La invasi\u00f3n del agua fue tan repentina anteayer por la ma\u00f1ana que nos fue imposible comunicarnos con el resto de la poblaci\u00f3n y hasta el mediod\u00eda no pudieron llegar a socorrernos. La enfermer\u00eda de la guarnici\u00f3n estaba inun\u00addada hac\u00eda mucho. Los campesinos enfermos alojados en la guarder\u00eda no pudie\u00adron permanecer mucho tiempo acostados porque el agua sub\u00eda r\u00e1pidamente. Se han podido salvar varios artilleros que trataban por s\u00ed mismos, pero en vano, de alcanzarnos a nado; gracias a unas cuerdas y unas lonas se les pudo salvar.<\/p>\n<p>Mi mayor angustia ha sido la incertidumbre de lo que deb\u00eda hacer cuando lleg\u00f3 la primera piragua de salvamento. Unos dec\u00edan: \u00abEs una locura que las Hermanas y los ni\u00f1os se vayan en embarcaciones tan fr\u00e1giles que se van a volcar inmediatamente\u00bb. Otros dec\u00edan: \u00abEs imposible quedarnos aqu\u00ed; las dos casas van a derrumbarse sobre nosotras\u00bb. En una relaci\u00f3n m\u00e1s detallada le dir\u00e9 c\u00f3mo decid\u00ed la evacuaci\u00f3n: tres de los ni\u00f1os \u2014felizmente no me enter\u00e9 hasta m\u00e1s tarde\u2014 cayeron al agua al volcar la corriente la piragua en la que iban. Milagrosamente pudieron rescatarlos desde otra piragua que pasaba justo en ese momento.<\/p>\n<\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Naturalmente embarcaron antes que yo todo el personal de la casa y los <\/em><em>enfermos m\u00e1s graves. Cuando no quedaban ya m\u00e1s que hombres v\u00e1lidos me decid\u00ed a embarcarme y me detuve en la casa de las Hermanas que un teniente <\/em><em>me ayud\u00f3 a cerrar, aunque se ha visto afectada por el pillaje. Nada grave <\/em><em>afortunadamente. El capell\u00e1n que antes guardaba la casa con Sor Hedwige, <\/em><em>antes de partir, hab\u00eda consumido las Sagradas Especies junto con nuestra <\/em><em>feliz compa\u00f1era.<\/em><\/p>\n<p><em>Creo que ya no podemos m\u00e1s, pero nuestra miseria no es la m\u00e1s grande. <\/em><em>Toda la cosecha de arroz del pa\u00eds, que era soberbia, se ha perdido. \u00a1Cu\u00e1ntas <\/em><em>pobres gentes sin abrigo!<\/em><\/p>\n<p>En la Misi\u00f3n hay que esperarlo todo:<\/p>\n<p>Un 8 de diciembre, un tigre est\u00e1 al acecho al borde de, la carretera, pero permanece tranquilo, mientras las Hermanas pasan junto a \u00e9l, sin enterarse, camino de la iglesia.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>En 1953, nueva llamada de los Pobres; nueva respuesta de nuestras Her\u00admanas: se forma una peque\u00f1a comunidad para la Maternidad Tu Du y Sor Nicol\u00e1s escribe:<\/p>\n<p>\u00abLa mayor\u00eda de los peque\u00f1os pobres de Saig\u00f3n vienen a nacer aqu\u00ed, es decir, m\u00e1s de 10.000 al a\u00f1o (40 \u00f3 50 beb\u00e9s cada d\u00eda&#8230;) y junto a las matro\u00adnas se podr\u00eda hacer un bien inmenso; entre diplomadas y alumnas son m\u00e1s de ochenta; s\u00f3lo la d\u00e9cima parte son cristianas\u00bb&#8230;<\/p>\n<p><em>\u00abConstantemente hay que atar corto al coraz\u00f3n para no ir demasiado le\u00adjos\u00bb, <\/em>afirma Sor Durand, que a\u00f1ade: \u00abMi carta se ha visto interrumpida por la llegada de 1.000 refugiados que van de Quinhon a Nhatrang y por la sa\u00adlida precipitada hacia este \u00faltimo lugar, gracias a la providencial llegada de un avi\u00f3n del que se puede disponer&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>Y ella misma evoca as\u00ed el viaje: \u00abDelante vamos el conductor y yo; y en\u00adtre los dos una caja de granadas de mano; detr\u00e1s otra Hermana, con otra caja de granadas&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>En 1953 se hacen cargo tambi\u00e9n del Hospital de Cholon y del Hospital popular de Saig\u00f3n. Porque, como hace notar el P. Jamet, \u00abtuvo Sor Durand una intuici\u00f3n: en lugar de fundar hospitales, dirigidos por la Comunidad, co\u00adloc\u00f3 a las Hermanas en los hospitales del Gobierno y las Autoridades se disputaban las Hijas de la Caridad, con la seguridad de que con ellas obten\u00addr\u00edan una buena gesti\u00f3n y cuidados asiduos a los enfermos. (Homil\u00eda en sus funerales, 7 de diciembre de 1978)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Con ese r\u00e9gimen de vida y las constantes inquietudes, \u00bfc\u00f3mo podr\u00eda no re\u00adsentirse el coraz\u00f3n de Sor Durand? Ser\u00eda necesario un aut\u00e9ntico reposo: sin saberlo, \u00e9ste iba a ser definitivo: el a\u00f1o 1954, los acuerdos de Ginebra cortan el pa\u00eds en dos: por encima y por debajo del paralelo 17&#8230; Es tambi\u00e9n el a\u00f1o del \u00e9xodo de cerca de 900.000 vietnamitas del Norte hacia el Sur. Sor Du rand hubiera podido hacer suya la bella confidencia de Alejandro de Rodas el ap\u00f3stol del siglo XVII expulsado definitivamente: <em>\u00abCuando dej\u00e9 estos dos <\/em><em>reinos (Aman y Tonkin) mi coraz\u00f3n se qued\u00f3 en los dos y no creo que puede <\/em><em>jam\u00e1s salir de ellos.\u00bb<\/em><\/p>\n<p>De 19 Hermanas, la Provincia hab\u00eda pasado a 75 miembros, \u00a1en un pa\u00eds que luchaba por su independencia, en una guerra sin cuartel!<\/p>\n<p>Fue una gran prueba, tanto m\u00e1s cuanto <em>que no ignoraba ciertos motivos <\/em><em>para no volver. <\/em>Una personalidad como la suya obligada por las circunstancias a imponerse, no pod\u00eda dejar de provocar ciertas oposiciones y cr\u00edticas Su fe profunda supo superar la prueba y su oraci\u00f3n fue escuchada:<\/p>\n<p>\u00abDios m\u00edo, conc\u00e9deme la gracia de no detenerme nunca en las causa segundas, sino que te vea siempre a ti, Causa primera.\u00bb<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>En la homil\u00eda del funeral, un cuarto de siglo m\u00e1s tarde, el Padre Jamet dir\u00e1 con toda verdad: \u00abSor Durand conservaba un recuerdo muy presente de este per\u00edodo de plenitud y de creatividad\u00bb que ella atribu\u00eda a Dios.<\/p>\n<p>El impulso continu\u00f3, gracias a aquellas que le deb\u00edan, con la competenci humana, la preocupaci\u00f3n del \u00abServicio de los Pobres emprendido con al gr\u00eda, coraje, constancia y amor\u00bb (S. Vicente, 9 de febrero de 1653).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>M\u00f3naco<\/strong><\/p>\n<p>Despu\u00e9s de algunos meses de reposo en Antrenas, Sor Durand fue enviada a M\u00f3naco, curios\u00edsima ciudad-principado de 25.000 habitantes que abriga, sobre un promontorio rocoso, el palacio del Pr\u00edncipe Rainiero, la catedral, ayuntamiento y otros organismos administrativos, un gran colegio, una escuela de las Damas de Saint-Maur que llevan nuestras Hermanas, un orfanato, una guarder\u00eda de internos y externos. (El resto de M\u00f3naco, llamado M\u00f3naco-ciudad se extiende sobre todo m\u00e1s all\u00e1 del puerto, desde la Canebriere hasta Mont Carlo).<\/p>\n<p>Para Sor Durand, habituada al espacio donde, se mov\u00edan a sus anchas los ni\u00f1os del Dominio de Mar\u00eda de Dalat, el choque fue rudo al encontrarse en un inmueble inadaptado a su funci\u00f3n y por estar en un alto, forzosamente Restringido. Valiente como siempre, mir\u00f3 y se lanz\u00f3 hacia delante. Tan cerca del palacio del pr\u00edncipe no era posible dejar las cosas en una forma educativa que databa de medio siglo atr\u00e1s. Pidi\u00f3 audiencia al Pr\u00edncipe para remediar la situaci\u00f3n y \u00e9ste accedi\u00f3 a todos los proyectos de renovaci\u00f3n, llegando a dar <em>de <\/em>sus fondos personales para los primeros trabajos que comenzaron en seguida y con tanto \u00e9xito que, desde entonces, la Casa de los ni\u00f1os se con\u00adsider\u00f3 como centro piloto, que visitaban con inter\u00e9s cuantos se preocupaban por cuestiones educativas. El Sr. Maheu, por ejemplo, entonces Director Ge\u00adneral de la Unesco&#8230; y tantos otros despu\u00e9s&#8230;<\/p>\n<p>Preparada ya por su experiencia del Vietnam, donde las Autoridades viet\u00adnamitas y francesas disfrutaban visitando el Dominio, <em>sab\u00eda mirar a lo lejos, <\/em>m\u00e1s all\u00e1 de su peque\u00f1o internado, <em>para colaborar en todos los frentes.<\/em><\/p>\n<p>Despu\u00e9s, Sor Durand tom\u00f3 contacto con el BICE (Oficina Internacional Cat\u00f3lica de la Infancia), asistiendo a los diversos Congresos en Beirut, Lisboa, Munich, etc.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Pero Sor Durand va m\u00e1s all\u00e1. Piensa en una Asociaci\u00f3n Mundial de Ami\u00adgos de los ni\u00f1os que pudieran ayudar en cada lugar a las instituciones exis\u00adtentes o por crear. Es el punto de partida de la Amade que se extiende a diversos pa\u00edses. Todo el mundo reconoce su papel de fundadora de este mo\u00advimiento. As\u00ed, el 24 de octubre de 1977, en el informe de la reuni\u00f3n del bureau se lee lo siguiente:<\/p>\n<p><em>\u00abLa medalla \u00abceres\u00bb, acu\u00f1ada por la <\/em>FAO <em>con la efigie de la princesa Grace <\/em><em>en su calidad de Presidenta de honor de la AMADE, se entregar\u00e1 (en Par\u00eds, <\/em><em>rue du Bac) a la Rvda. Madre Durand dentro de unos d\u00edas. En efecto: el <\/em><em>bureau, estimando que conven\u00eda honrar de una manera especial a la Reve\u00ad<\/em><em>renda Madre Durand, fundadora de la Asociaci\u00f3n, hab\u00eda encargado esta <\/em><em>medalla en nombre del Consejo de Administraci\u00f3n&#8230;\u00bb<\/em><\/p>\n<p>No se trataba de una cuesti\u00f3n simplemente honor\u00edfica. Una casa del continente iberoamericano recibi\u00f3 por mediaci\u00f3n suya la bonita suma de 70.000 francos para la rehabilitaci\u00f3n de tres madres solteras. Y un miembro de la AMADE, muy interesado en tan hermosa obra quiso visitar la casa y despu\u00e9s dio cuenta de su visita a Sor Durand&#8230;<\/p>\n<p>Un d\u00eda le lleg\u00f3 una magn\u00edfica carta de M\u00f3naco con estas l\u00edneas: \u00ab\u00bfC\u00f3mo puede la AMADE deliberar sin usted? Indudablemente porque sigue siempre presente entre nosotros. No olvidamos ni la prudencia de sus consejos, ni su humor, ni su bondad. \u00a1Echamos de menos su experiencia y todo el mundo se sentir\u00eda feliz de volverla a ver!\u00bb Firma: un profesor de Derecho Interna\u00adcional de Ginebra y siguen otras veinte firmas, entre ellas, la del Pr\u00edncipe Otto de Habsburgo, la del representante del Principado cerca de la Santa Sede, etc. etc.<\/p>\n<p>La irradiaci\u00f3n de la AMADE se extend\u00eda constantemente desde el punto de vista geogr\u00e1fico y tambi\u00e9n respecto a las obras educativas. En el informe hay un apartado que reza as\u00ed \u00abrelaciones con otros organismos internacio\u00adnales\u00bb y se mencionan, entre otras \u00abEstudio de la U.M.O.S.E.A., (Uni\u00f3n Mun\u00addial para salvar a la infancia); de la Federaci\u00f3n internacional para la educa\u00adci\u00f3n de los Padres; del. Centro Cultural para la Salud (Israel); de las decisiones tornadas en Teher\u00e1n por el Consejo General de la U.I.P.E. Se subraya que el comunicado final de la 15&#8242; conferencia de los Ministros europeos encargado) del bienestar de la familia, celebrada en Bonn, contiene resoluciones \u00abque var en el mismo sentido que la Amade\u00bb; tambi\u00e9n se celebr\u00f3 en Viena otra con ferencia europea sobre el derecho de familia. El comit\u00e9 de las Organizaciones no gubernamentales de la UNICEF, acept\u00f3 el ingreso de la AMADE entre ellas. Tambi\u00e9n se preocup\u00f3 de la prensa infantil a la que hizo objeto de reflexiones a partir de su \u00abc\u00f3digo de honor\u00bb concebido hacia 1965 por una comisi\u00f3n radicada en Bruselas y aceptado por los editores de revistas infantiles de los pa\u00edses del Mercado Com\u00fan&#8230;<\/p>\n<p>Otra obra en la que colabor\u00f3 activamente fue la de los <em>ni\u00f1os eurasianos. <\/em>Actualmente hay de 5.000 a 6.000 en Francia y su Presidente escrib\u00eda: \u00abDurante largos a\u00f1os, Sor Durand nos ha ayudado a recoger, formar y educar a mucho: ni\u00f1os&#8230; Algunos ya se han casado y se han convertido en honradas madres 1 familia&#8230; En Francia hemos encontrado siempre el apoyo eficaz y reconfortante de las Hijas de la Caridad&#8230;\u00bb<\/p>\n<p>Como San Vicente, que en inter\u00e9s de los Pobres, sab\u00eda interesar a los ricos, Sor Durand sab\u00eda unir a grandes y peque\u00f1os. Todas las llamadas encontraban en ella un eco. En M\u00f3naco hab\u00eda quitado el nombre de orfanato pan sustituirlo por el de \u00abHogar Santa Devota\u00bb, hogar donde los ni\u00f1os se encontraban en su casa; Santa Devota es la patrona de M\u00f3naco. Se renovaron la guarde r\u00eda y el jard\u00edn de infancia. En las cunas se recib\u00edan tambi\u00e9n los ni\u00f1os que ve r\u00edan de M\u00f3naco-ciudad y era un espect\u00e1culo poco corriente ver todos los d\u00eda un autocar con las armas del Pr\u00edncipe venir a buscarlos. Todo estaba perfectamente acomodado para los ni\u00f1os: Los mois\u00e9s iban amarrados fuertemente en el coche. El conductor, un carabinero de blusa blanca, ayudado por un: Hermana, se deten\u00eda en tal o cual rinc\u00f3n de una calle&#8230; luego, cuando llega han al Hogar, ayudaba a bajar los ni\u00f1os, y a veces, con un beb\u00e9 bajo cada brazo sub\u00eda los escalones que llevaban al ascensor. Unos 200 ni\u00f1os se recib\u00eda] as\u00ed&#8217; en el Hogar.<\/p>\n<p>En el verano, algunos sub\u00edan a la \u00abcolonia maternal de Castellana\u00bb bajo la mirada experta de la Directora y de las alumnas educadoras que ven\u00eda] de Par\u00eds. Tambi\u00e9n all\u00ed el ojo vigilante de Sor Durand hab\u00eda percibido otra necesidad: las de las familias o ancianos a quienes un cambio de aires le ayudar\u00eda a recuperar la salud. Y pronto surgi\u00f3 para ellos la \u00abCasa de Familia\u00bb abierta todo el verano, al lado de la de los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Toda esta actividad no la llevaba a cabo Sor Durand sola. Siempre fue ella la animadora, pero la ayudaban las Hermanas y un grupo de seglares serios y cualificados. Tambi\u00e9n all\u00ed supo hacerse amar, pese a sus explosiones de car\u00e1cter debidas a su temperamento dominante e impetuoso.<\/p>\n<p>A veces, en M\u00f3naco recib\u00eda de la Castellana un gran pastel cuidadosa mente envuelto con estas sencillas palabras: \u00abDe parte del Chef\u00bb (el cocinero); y el grueso Carlos recordando su antigua especialidad de carnicero ten\u00eda cuidado de buscar para ella los mejores trozos para sostener sus fuer\u00adzas&#8230; Peque\u00f1os detalles que podr\u00edan multiplicarse hasta el infinito y que pod\u00edan concretizarse en el \u00fanico ramo de flores tolerado al pie del altar en los funerales y que llevaba estas palabras: \u00abel personal del Hotel Santa De\u00advota, agradecido\u00bb.<\/p>\n<p><em>Agradecimiento: <\/em>la palabra surge de todas partes porque por dondequiera que pas\u00f3 atrajo a todos hacia el Se\u00f1or con una benevolencia que admiraba el lado mejor de cada uno&#8230;<\/p>\n<p>Ya se trate de aquellas \u2014muy numerosas\u2014 a las que encamin\u00f3 hacia Francia y que hoy son Hijas de la Caridad y a las que exig\u00eda lo mismo que ella daba. Ya se tratara de las que hab\u00edan trabajado con ella en el Vietnam, su ejemplo estaba siempre all\u00ed arrastr\u00e1ndolas a todas. Veamos algunos testimonios:<\/p>\n<p>Yo le debo much\u00edsimo. Sor Durand marcaba a cuantos se aproxima\u00adban a ella&#8230; y esto con un alma de ni\u00f1o clara y transparente que miraba siempre a su Dios. No le faltaron las pruebas, pero siempre se manten\u00eda en la misma confianza y en el mismo abandono.<\/p>\n<p>Ten\u00eda el don de que todo el mundo se sintiese a gusto, de ganarse la confianza de todos por su esp\u00edritu de comprensi\u00f3n y su amplitud de miras, adapt\u00e1ndose lo mismo a los pobres que a los ricos, con toda sencillez.<\/p>\n<p>Sor Durand fue de una bondad y una comprensi\u00f3n como pocas per\u00adsonas lo han sido para m\u00ed como sacerdote y como responsable cat\u00f3lico que se encuentra a veces en situaciones dif\u00edciles, escribe el Secretario General de una asociaci\u00f3n internacional.<\/p>\n<p>El trato tan sencillo que ten\u00eda con cuantos se acercaban a ella era la fuente de su irradiaci\u00f3n espiritual.<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p><strong>En la Casa Madre<\/strong><\/p>\n<p>Lleg\u00f3 el momento en que la crisis de vocaciones hizo necesario retirar a las Hermanas del \u00abHogar Santa Devota\u00bb del que se encargaron otras re\u00adligiosas.<\/p>\n<p>Para Sor Durand se plante\u00f3 la alternativa de quedarse en M\u00f3naco o re\u00adtirarse a la Casa Madre. Ten\u00eda ochenta y ocho a\u00f1os y no lo dud\u00f3. La acogi\u00f3 la enfermer\u00eda de las Hermanas ancianas donde continu\u00f3 dando el m\u00e1s bello ejemplo de abandono a la voluntad divina y de paz gozosa. Las visitas se suced\u00edan. Amigos de los duros a\u00f1os compartidos en el Vietnam: El Mariscal de Lattre de Tassigny, la Se\u00f1ora Graffeuil, el Se\u00f1or Nguyen-De; amigos de M\u00f3naco: su Obispo, Mons. Abel\u00e9, los miembros de la Amade <em>y <\/em>del Hogar Santa Devota, etc. Ella se mostraba feliz, agradeciendo la menor atenci\u00f3n, \u00abinteres\u00e1ndose en cuanto ocurr\u00eda en la Compa\u00f1\u00eda y en el mundo. La proximi\u00addad de la Capilla le permit\u00eda seguir a los peregrinos que, en gran n\u00famero lle\u00adgaban para rezar o tener un rato de recogimiento. Estar en la enfermer\u00eda le proporcionaba cada d\u00eda la dicha de unirse a la Misa y o\u00edr las nuevas de la Comunidad a la que tanto quer\u00eda. Durante la Asamblea de la Casa Madre segu\u00eda todos los debates&#8230; desde su cuarto de la enfermer\u00eda gracias a un micro de la Sala de reuniones.<\/p>\n<p>Pero al principio de diciembre, se le declar\u00f3 una doble congesti\u00f3n pulmonar y la llev\u00f3, en la v\u00edspera de cumplir noventa a\u00f1os, a la paz definitiva Nuestra Madre y el Padre Jamet se encontraron presentes en los \u00faltimos momentos. Era el 5 de diciembre de 1978.<\/p>\n<p>\u00abHa muerto como hab\u00eda vivido, en una perfecta acci\u00f3n de gracias\u00bb, dice una Hermana.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>Sus funerales fueron muy bellos, dentro de su sencillez vicenciana. Una corona de sacerdotes concelebraron con el P. Jamet, entre ellos varios antiguos Directores con los que hab\u00eda trabajado. En cuanto a los fieles, alguno testimoniaban una amistad de m\u00e1s de cuarenta a\u00f1os y eran muchas tambi\u00e9n las Hermanas a las que hab\u00eda sostenido y animado en su vocaci\u00f3n de Hija de la Caridad. Como subray\u00f3 el P. Jamet: \u00abSor Durand permanece unida nosotros por la comuni\u00f3n de los Santos. La muerte que la ha introducido en el silencio no es ausencia ni ruptura de lazos anudados durante su vida Creemos que el amor, la abnegaci\u00f3n, el don que hizo de toda su vida, no sl han perdido en la nada, sino que se han ampliado y hecho m\u00e1s profundo: en la comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>De todas partes comenzaron a llegar expresiones de su irradiaci\u00f3n.<\/p>\n<ul>\n<li>Telegramas del Obispo de M\u00f3naco: \u00abDi\u00f3cesis agradecida promete fervorosas oraciones\u00bb.<\/li>\n<li>Del palacio: La Princesa y yo mismo \u2014escribe el Pr\u00edncipe Rainiero \u00adacabamos de enterarnos con infinita tristeza de la muerte de la Madre Durand&#8230; su recuerdo permanecer\u00e1 presente no s\u00f3lo en el Hogar Santa De vota que ella dirigi\u00f3 y anim\u00f3 con su generosidad, sino tambi\u00e9n en el Principado, ya que tantos padres y tantos ni\u00f1os han podido apreciar su incansable abnegaci\u00f3n y su total disponibilidad&#8230;\u00bb<\/li>\n<li>Del Ministro de Estado del Principado: \u00abMe entero con gran pen: muerte madre Durand que ser\u00e1 dolorosamente sentida por poblaci\u00f3n di M\u00f3naco. Por su parte, gobierno no olvidar\u00e1 la acci\u00f3n tan eficaz desarrollad: largos a\u00f1os para aliviar penas y miserias\u00bb.<\/li>\n<li>De la Asamblea Nacional (un diputado): \u00abPerdemos una mujer admirable a la que a menudo encontr\u00e9 en el ejercicio de mis funciones.\u00bb<\/li>\n<li>\u00abEsta p\u00e9rdida ser\u00e1 para nosotros un duelo de familia\u00bb, asegura el <em>Secretario general del B.I.C.E.<\/em><\/li>\n<li><em>El Nuncio Apost\u00f3lico, <\/em>Monse\u00f1or Rupp, representante permanente de la Santa Sede en la O.N.U., escribe: \u00abLa he conocido y admirado cuando era Obispo de M\u00f3naco&#8230; Es una hermosa figura del Principado que desapa\u00adrece y tambi\u00e9n una ejemplar Hija de la Caridad\u00bb.<\/li>\n<\/ul>\n<p><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p align=\"center\">*<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hija de la Caridad&#8230; lo fue con toda verdad: \u00abentregada por completo a Dios para el servicio de los Pobres\u00bb uniendo a grandes y peque\u00f1os en una misma caridad. A los j\u00f3venes que gravitaban en torno a ella, les insuflaba un ideal, una necesidad de superaci\u00f3n, el amor a Dios y a los Pobres.<\/p>\n<p>A las pruebas que jalonaron su vida, como toda existencia humana, res\u00adpondi\u00f3 con la Fe, no deteni\u00e9ndose nunca en su persona, sino viendo siempre el fin y como escrib\u00eda la Madre Rog\u00e9 al d\u00eda siguiente de morir Sor Durand:<\/p>\n<p><em>\u00abSe ha reunido ya con Aquel a quien sirvi\u00f3 con tanto amor.\u00bb<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfNo record\u00e1is las virtudes que resplandecieron en nuestras amadas Hermanas difuntas? \u00a1Di\u00adchosas ellas! \u00a1Qu\u00e9 ardiente amor de Dios y qu\u00e9 deseo de servir al pr\u00f3jimo!21 de julio de 1658. S. 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