{"id":46456,"date":"2024-09-11T08:23:33","date_gmt":"2024-09-11T06:23:33","guid":{"rendered":"http:\/\/somos.vicencianos.org\/?p=46456"},"modified":"2024-09-10T12:45:07","modified_gmt":"2024-09-10T10:45:07","slug":"el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","title":{"rendered":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre"},"content":{"rendered":"<h2>La cosecha segada<\/h2>\n<p>Aquel 15 de septiembre de 1839, d\u00eda de la fiesta de la Natividad de Mar\u00eda, todo el mundo se re\u00fane despu\u00e9s de la misa para la comida fraternal. Juan Gabriel est\u00e1 all\u00ed; con el Padre Jean-Henri Baldus, y el Padre Rizzolati, franciscano, enviado como pro-vicario para visitar las comunidades cristianas del Ho-Nan. Los festejos duran poco. Una cohorte, conducida por mandarines que tienen la misi\u00f3n de arrestar a los misioneros por mandato del Virrey, llega avanzando a grandes pasos. Rizzolati y Baldus huyen mientras que Juan Gabriel pierde tiempo cerrando la puerta de la iglesia. Despu\u00e9s se marcha para esconderse en el cercano bosque. Todos los cristianos, aterrorizados, huyen igualmente. Un silencio reina en la Misi\u00f3n. A su llegada, los soldados est\u00e1n furiosos y saquean todo lo que encuentran. Los objetos de culto son cogidos como pruebas de delito. Algunos cristianos son atrapados y maltratados, otros asesinados. Son llevados como prisioneros despu\u00e9s de haber prendido fuego a la Misi\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan Gabriel encuentra refugio en casa de un catequista, pero este \u00faltimo piensa que es demasiado arriesgado. Los dos hombres se encierran, entonces, en casa de un primo. Juan Gabriel se recorta la barba para parecer un poco menos europeo. Al d\u00eda siguiente, un catequista es detenido, se llama Kouan-Lao-San. Forzado por los golpes y las amenazas, conduce a los soldados hasta el escondite de los fugitivos. Juan Gabriel huye de la casa, en vano. Es atrapado al borde de un acantilado. Su compa\u00f1ero de fuga, que intentaba interponerse, es arrestado a su vez. El grito de alegr\u00eda de los soldados, cruel y s\u00f3rdido, resuena en el bosque, hasta los o\u00eddos de los dem\u00e1s cristianos escondidos.<\/p>\n<p>Juan Gabriel es revestido de pesadas cadenas. Se le obliga a correr con ellas, a pesar de que ya no le quedan fuerzas.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, algunos cristianos, que consiguieron escapar de los soldados avisan al Padre Baldus, quien no ha sido cogido. Juan Gabriel comparece ante un primer mandar\u00edn, el de Kou-Tcheng, que estaba en la ciudad de Kouanintang, el mismo lugar donde el misionero pas\u00f3 su primera noche de prisionero. Frente a \u00e9l, el sacerdote reconoce su identidad china: Toung-Wen-Siao, y el car\u00e1cter de su misi\u00f3n. El mandar\u00edn le hace saber, entonces, su cargo de acusaci\u00f3n: est\u00e1 prohibido que un europeo penetre en territorio imperial para propagar su religi\u00f3n, que es calificada all\u00ed de secta.<\/p>\n<p>El d\u00eda despu\u00e9s, los prisioneros son conducidos a la subprefectura de Kou-Tcheng-Hsein, caminando, m\u00e1s de doce horas, a marchas forzadas.<\/p>\n<p>El 19 de septiembre, Juan Gabriel comparece ante dos tribunales, uno militar y el otro civil, ya que es a la vez prisionero de los soldados y de los mandarines. Se le condena, sin \u00e9xito, a renegar de su fe. Declarado culpable, se le viste con una larga camisa roja, color de la culpabilidad, y se le encadena de pies y manos; adem\u00e1s, le rodean el cuello con una gruesa cadena y le proh\u00edben cortarse el pelo y afeitarse la barba.<\/p>\n<p>El Virrey es informado de la captura del misionero y recuerda la sanci\u00f3n: pena de muerte para todo europeo prendido en territorio interior del imperio; pena de muerte para todo predicador europeo o chino de esta \u00absecta imp\u00eda\u00bb que se llama cristianismo y exilio para todo adepto cristiano aunque se trate de un pueblo entero. Por esta raz\u00f3n pide el traslado de Juan Gabriel con el fin de que sea juzgado en la prefectura de Siang-Yang- Fou, a dos d\u00edas de camino de all\u00ed, por instancias superiores.<\/p>\n<p>Llegados a su destino, los prisioneros son encarcelados en una prisi\u00f3n infame, con los pies atrapados en un cepo de madera. Juan Gabriel se quedar\u00e1 encerrado en este lugar cerca de un mes, el tiempo necesario para comparecer cuatro veces ante diferentes tribunales.<\/p>\n<h2>La rueda del martirio<\/h2>\n<p>La primera comparecencia tiene lugar ante el tribunal de la ciudad. Juan Gabriel declara all\u00ed: \u00abNuestra religi\u00f3n debe ser ense\u00f1ada a todas las naciones y propagada incluso entre los chinos\u00bb, y m\u00e1s adelante: \u00abYo tengo solamente una preocupaci\u00f3n, la de mi alma, no la de mi cuerpo: no temo en absoluto los castigos con los que usted me amenaza\u00bb.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente, Juan Gabriel comparece ante el tribunal del departamento de jurisdicci\u00f3n. El mandar\u00edn, personaje agresivo donde los haya, ordena al misionero, que lo rechaza, evidentemente, pisotear un crucifijo tirado en el suelo. Despu\u00e9s le hace descubrirse las piernas y le ordena arrodillarse sobre unas cadenas puestas sobre el suelo y permanecer as\u00ed cerca de cuatro largas horas.<\/p>\n<p>Dos semanas m\u00e1s tarde, Juan Gabriel es citado ante el Tribunal Supremo de las Finanzas. El juez le pregunta si conoce a otros sacerdotes europeos: \u00abHe venido solo a esta regi\u00f3n\u00bb, replica el misionero. El mandar\u00edn ha o\u00eddo hablar de la presencia de estos europeos y acusa a Juan Gabriel de mentiroso. Le tiran del pelo y le hacen arrodillarse de nuevo sobre cadenas. El juez acusa de mala conducta a las religiosas cristianas y a los sacerdotes. Juan Gabriel lo desmiente en\u00e9rgicamente. Entonces, le presentan los objetos de culto afirm\u00e1ndole que gracias a ellos los sacerdotes reciben la adoraci\u00f3n de los chinos. Juan Gabriel responde: \u00abYo tengo solamente como objetivo, junto con los dem\u00e1s cristianos, rendir a Dios todos los homenajes que le debemos\u00bb. Despu\u00e9s declara: \u00abLe aseguro a usted que nunca renunciar\u00e9 a mi fe\u00bb.<\/p>\n<p>Tiene lugar una \u00faltima confrontaci\u00f3n entre Juan Gabriel y el citado mandar\u00edn en Sang-Yang-Fou. El sacerdote es colgado por los pulgares, atados entre s\u00ed, y por la trenza del pelo en una viga colocada por encima de su cabeza. Este suplicio convierte al prisionero en un mu\u00f1eco roto sometido al juego de los soldados. El mandar\u00edn declara, entonces, al resto de los prisioneros: \u00abEl infierno, el para\u00edso que \u00e9l os ha predicado no existen&#8230; Vean que bella estampa. De ahora en adelante, \u00bfcreer\u00e1n ustedes en sus discursos, en sus supercher\u00edas?&#8230; \u00bfHay un para\u00edso para \u00e9l? \u00bfEsto no es un infierno para ustedes? \u00bfDe rodillas y maltratados como est\u00e1n?&#8230; El para\u00edso, es estar sentado en un trono, como yo&#8230; \u00bfEl infierno? Es estar en el suelo, sufriendo, como ustedes\u00bb. Posteriormente, manda azotar a Juan Gabriel. La sangre brota por su boca a causa de la violencia de los golpes asestados. Ordena, tambi\u00e9n, torturar a todos los prisioneros cristianos para obtener la abjuraci\u00f3n de la fe cristiana que algunos suelen conceder. En lo referente a Juan Gabriel, queda suspendido de la viga hasta que llega la noche. \u00abLo que yo sufr\u00ed en Siang-Yang-Fou, dir\u00e1 m\u00e1s tarde, fue directamente por la religi\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>A finales de noviembre de 1839, los desgraciados prisioneros cristianos deben ser conducidos a la capital de la Provincia: Ou-Tchang-Fou.<\/p>\n<h2><strong>La ciza\u00f1a y la buena simiente<\/strong><\/h2>\n<p>El Virrey est\u00e1 muy decidido a extirpar la religi\u00f3n cristiana del Imperio. Ordena una gran persecuci\u00f3n, junto con el exilio, a los chinos convertidos, y pena de muerte para los extranjeros detenidos. Alertados por algunos cristianos, los sacerdotes consiguen huir. A Juan Gabriel y a los otros cristianos arrestados, el Virrey los env\u00eda por barco, a Ou-Tchang-Fou, como hab\u00eda sido previsto. Todos los prisioneros son colocados juntos, est\u00e1n api\u00f1ados, excepto el misionero franc\u00e9s que es conducido en barco aparte; todos conservan sus gruesas cadenas. Juan Gabriel est\u00e1 de pie en medio de los soldados, con los ojos entornados pero el rostro sosegado y sonriente, como sumido en una profunda meditaci\u00f3n. El cortejo llega a la capital a principios del mes de diciembre. Los prisioneros son desembarcados sin ning\u00fan cuidado y se les reagrupa, primeramente en un albergue. Est\u00e1n atados unos a los otros por una barra y sus cadenas les impiden hacer grandes movimientos. As\u00ed, juntos, escuchan a Juan Gabriel fortalecer su fe. Uno de los que hab\u00eda apostatado bajo la tortura, recibe la bendici\u00f3n del sacerdote.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de una primera comparecencia r\u00e1pida ante un mandar\u00edn, el tiempo justo para registrar los nombres de los \u00abculpables\u00bb, Juan Gabriel es conducido a la prisi\u00f3n del Tribunal Supremo de los Cr\u00edmenes, reservado a los grandes criminales. Es arrojado sobre las basuras. Insectos y escorpiones corren en el suelo que apesta a podredumbre. Los prisioneros api\u00f1ados son atados por cadenas de manera que, cualquier movimiento causa sufrimiento al compa\u00f1ero vecino. Las infecciones est\u00e1n a la orden del d\u00eda; es as\u00ed como Juan Gabriel descubre que uno de sus dedos del pie comienza a pudrirse y termina perdi\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>El arresto del joven sacerdote ya no es un secreto para la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. El Padre Rameaux escribe al Superior General, el Padre Etienne: \u00abUsted ya habr\u00e1 recibido, sin duda, los primeros detalles de la persecuci\u00f3n que est\u00e1 desolando al Houp\u00e9 y que ha llevado al Se\u00f1or Perboyre a la c\u00e1rcel. Yo no he tenido la dicha de verme expuesto a la misma suerte en esos momentos. Yo estaba en nuestras misiones de Ho-Nan. Era el Se\u00f1or Perboyre quien deb\u00eda ir all\u00ed, pero por compasi\u00f3n por sus pobres piernas, tom\u00e9 la responsabilidad de hacer yo mismo esa campa\u00f1a. Este servicio que yo quise devolverle, le valdr\u00e1 sin duda el martirio\u00bb. El Padre Rameaux es nombrado Obispo en Kiang-Si y en Tch\u00e9kiang mientras que Juan Gabriel avanza hacia el martirio. Durante su encierro en Ou-Tchan-Fou, es conducido cuatro veces ante los tribunales.<\/p>\n<p>El primero es el Tribunal Supremo de Justicia, el Ganzafou. Juan Gabriel declara all\u00ed que est\u00e1 en China para \u00abpara dar a conocer a Dios y no para amasar una fortuna o para conseguir grandes honores entre los hombres\u00bb. \u00abPero este Dios a quien Usted adora \u00bflo ha visto?\u00bb, replica el mandar\u00edn. \u00abNuestros libros santos -reafirma Juan Gabriel- nos ofrecen la verdad tanto como nuestros ojos\u00bb. Hacen traer un misal y el mandar\u00edn concluye el discurso: \u00abSus palabras no quieren decir nada, y usted ser\u00eda digno de piedad si no estuviera imbuido por esta falsa doctrina y no hubiera enga\u00f1ado con ella a los chinos\u00bb. Despu\u00e9s obliga al misionero a ponerse de rodillas y a sostener durante largas horas con la mano alzada un bloque de madera, sin bajar los brazos, bajo pena de azotarlo.<\/p>\n<p>Comparece una segunda vez algunos d\u00edas m\u00e1s tarde, junto con otros prisioneros cristianos. El padre Yang, lazarista chino, dir\u00e1 m\u00e1s tarde de ellos: \u00abEntre los cristianos detenidos, la mayor parte ha renegado de su fe&#8230; son m\u00e1s de sesenta, de los cuales diez solamente han profesado constantemente la fe en Jesucristo\u00bb. El mandar\u00edn obliga a los prisioneros a golpear a Juan Gabriel. Algunos rechazan hacerlo pero otros aceptan movidos por el miedo. El sacerdote no dice ni palabra. Es enviado a su celda, otra vez, durante un mes.<\/p>\n<p>A principios de aquel mes de enero de 1840 es convocado por vez tercera. Esta vez est\u00e1 frente al mandar\u00edn del Tribunal de Cr\u00edmenes, quien ha recibido la orden del Virrey de obligar al condenado a decir que entr\u00f3 ilegalmente en China para propagar una religi\u00f3n extranjera a la que deb\u00eda renegar, ya que se le acusaba de mala conducta. De esta manera el cristianismo perder\u00eda su prestigio. El mandar\u00edn interroga, pues, a Juan Gabriel, el cual no responde. El desdichado, de rodillas, recibe quince correazos. El mandar\u00edn intenta averiguar, enseguida, si los cristianos han probado alg\u00fan brebaje, que les impide renegar de su fe. \u00abNinguno\u00bb, responde el sacerdote que recibe como sanci\u00f3n otros diez correazos. Le ense\u00f1an el Crisma \u00bb \u00bfNo es \u00e9ste el brebaje? Pregunta el mandar\u00edn. \u00abEso no es ning\u00fan brebaje\u00bb, afirma el prisionero quien, de repente, es lanzado al suelo y recibe en sus nalgas desnudas veinte azotes con una vara de bamb\u00fa. Le presentan luego a Juan Gabriel un crucifijo posado en el suelo, orden\u00e1ndole que camine sobre \u00e9l. Con gran \u00edmpetu el sacerdote se quita de encima a sus carceleros, y a pesar de las gruesas cadenas que le obstaculizan se arrodilla ante el crucifijo tirado en el suelo. Coge entonces la cruz, la posa en sus labios entumecidos y la besa con amor. Luego, Juan Gabriel es colgado por los pulgares en una columna y los soldados, haciendo gestos obscenos sobre el crucifijo, gestos que hacen gritar al misionero, juegan con la cabeza de su prisionero, al l\u00edmite de sus fuerzas. El mandar\u00edn acusa, poco despu\u00e9s, a Juan Gabriel de arrancar los ojos a los moribundos. \u00c9ste \u00faltimo que protesta en vano, es sancionado, una vez m\u00e1s, con treinta latigazos en las piernas. Cuando est\u00e1 medio desvanecido, los soldados le levantan los p\u00e1rpados para obligarle a mirar al mandar\u00edn quien le pregunta: \u00abEntonces, usted va a confesar, ahora\u00bb. El rechazo de Juan Gabriel le vale otros diez latigazos. El mandar\u00edn lo acusa, entonces, de mala conducta con las religiosas. Juan Gabriel, guardando silencio, recibe quince latigazos m\u00e1s.<\/p>\n<p>Se quedan extra\u00f1ados de la resistencia del prisionero. Al acercarse a \u00e9l, el mandar\u00edn descubre un vendaje que le protege de una hernia. \u00abHe aqu\u00ed el instrumento de su magia\u00bb exclama el presidente del Tribunal. Juan Gabriel es tratado de mago. Le hacen beber entonces sangre de perro y le hisopean la cabeza para conjurar el hechizo. El desdichado prisionero ya no puede resistirse y deja que le marquen las nalgas con el sello a fuego vivo del mandar\u00edn.<\/p>\n<p>Poco tiempo despu\u00e9s, Juan Gabriel recibe la visita de su catequista Fong a quien le revela esta confidencia: \u00abLos sufrimientos que soporto en mi cuerpo no tienen importancia. Pero la horrenda injuria infligida por el mandar\u00edn al Crucifijo, eso si que me causa dolor y es lo que yo no puedo soportar\u00bb.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde, Juan Gabriel vuelve a comparecer ante el terrible Tribunal. Ante su negativa a reconocer los cr\u00edmenes de los que se le acusa, recibe diez bastonazos. El mandar\u00edn quiere enseguida convencerse de la mala conducta moral del sacerdote. Diversas pruebas de \u00abespecialistas\u00bb confirman, al contrario, su castidad. A pesar de todo, el mandar\u00edn ordena atar el pelo de Juan Gabriel a una cuerda de la que tiran con la ayuda de una polea. El refinamiento de la crueldad consiste en elevar el cuerpo y dejarlo caer violentamente al suelo. Juan Gabriel pierde el conocimiento, est\u00e1 cubierto de sangre. \u00ab\u00bfEst\u00e1 usted bien, ahora?\u00bb, ironiza el mandar\u00edn, quien no teniendo como respuesta m\u00e1s que el silencio mortal del sacerdote, se retira del Tribunal, dejando a los soldados el encargo de llevar al prisionero a su celda en una canasta de junco.<\/p>\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, el Padre Perboyre est\u00e1 de nuevo en presencia de su terrible interlocutor. La pregunta versa sobre las vestiduras sacerdotales: \u00ab\u00bfDe qui\u00e9n son? \u00bfpara qu\u00e9 sirven?\u00bb. Son m\u00edas y me sirven para las fiestas por los sacrificios en honor al Dios verdadero.\u00bb \u00abEs una farsa, replica el mandar\u00edn; es un medio para ser adorado por los cristianos\u00bb. Y, constatando la finura de sus bordados, contin\u00faa: \u00abEs as\u00ed como usted quiere adue\u00f1arse de China\u00bb. Juan Gabriel lo desmiente, pero sabe que el mandar\u00edn puede equivocarse con pleno derecho ya que, existe verdaderamente una secta: \u00abEl nen\u00fafar blanco\u00bb, que tiene como objetivo derrocar al Emperador. Despu\u00e9s obligan al sacerdote a vestirse con su ropa sacerdotal, lo que provoca la estupefacci\u00f3n entre algunos de los presentes, quienes gritan: \u00abEs el Dios Fouo viviente\u00bb. Creen reconocer en Juan Gabriel, as\u00ed vestido, a una nueva reencarnaci\u00f3n de Buda. Dos prisioneros cristianos se precipitan entonces hacia \u00e9l, se ponen de rodillas y piden la absoluci\u00f3n. El Tribunal les deja hacer. De esta extra\u00f1a escena, el Padre Rizzolati dir\u00e1 m\u00e1s tarde: \u00ab\u00a1Qu\u00e9 bello es ver a este sacerdote, testigo de Cristo en la tortura y administrador de los sacramentos divinos&#8230; al que de rodillas sobre cadenas y juzgado por un hombre, libera a las almas de las cadenas espirituales y ejerce el poder del Soberano Juez\u00bb.<\/p>\n<p>El mandar\u00edn, no sabiendo qu\u00e9 hacer, concluye el proceso. El Virrey, que tiene una cierta animadversi\u00f3n por los europeos y su religi\u00f3n, toma, personalmente, bajo su responsabilidad, el caso.<\/p>\n<h2>El grano que sangra<\/h2>\n<p>A Tchow-Thien-Tsio le desagradan los cristianos. Virrey del Emperador Tao Kouang que es sin embargo tolerante con la religi\u00f3n de Juan Gabriel, emplea todo su celo para erradicarla. Es as\u00ed como organiza la persecuci\u00f3n de los sacerdotes extranjeros y la deportaci\u00f3n de los chinos convertidos. Se dice de \u00e9l que se complace inventando instrumentos de tortura, como por ejemplo el asiento cubierto de puntas sobre el cual obliga a sentarse a los acusados.<\/p>\n<p>Ante este hombre cruel con el que se encontrar\u00e1 una quincena de veces en dos meses, Juan Gabriel es obligado a arrodillarse. La primera entrevista comienza por una pregunta sobre un cuadro de Mar\u00eda: \u00bfNo ha sido pintado con los ojos arrancados a los chinos? Como respuesta a su indignaci\u00f3n, el sacerdote es atado a una viga y acribillado a azotes con ca\u00f1a de bamb\u00fa. Despu\u00e9s el mandar\u00edn quiere obligar al misionero, a su vez, a pisotear la Cruz: \u00ab\u00bfC\u00f3mo voy yo a injuriar a mi Dios, a mi Creador y Salvador?\u00bb, replica el prisionero. \u00abM\u00e1teme \u2013contin\u00faa\u2013, no quiero ni querr\u00e9 nunca rebajarme con este acto.\u00bb Juan Gabriel, entonces, es empujado cayendo de rodillas sobre cadenas y cascotes de cer\u00e1mica. Para hacer m\u00e1s pesado este suplicio, colocan una viga sobre las pantorrillas del infortunado misionero. Despu\u00e9s graban con una punta a fuego ardiente, en la frente del infeliz: \u00abKiao-fei\u00bb, que significa \u00absecta abominable\u00bb.<\/p>\n<p>Las dem\u00e1s comparecencias son igual de c\u00ednicas y crueles. A veces se le cuelga con una cuerda que sueltan violentamente despu\u00e9s. Otras, le hacen sentarse en un taburete puesto a gran altura despu\u00e9s de haberle atado solidamente pesadas piedras a los pies. El Virrey termina por decirle a Juan Gabriel: \u00abEs in\u00fatil que desee morir tan pronto. Yo har\u00e9 prolongar durante mucho tiempo los dolores m\u00e1s agudos. Cada d\u00eda, usted ser\u00e1 torturado con nuevos suplicios y esta muerte que usted desea s\u00f3lo la encontrar\u00e1 despu\u00e9s de haber agotado los tormentos m\u00e1s atroces\u00bb; y se baja de su asiento para darle latigazos, \u00e9l mismo, al prisionero.<\/p>\n<p>Es a un muerto viviente a quien llevan a la celda. \u00c9l es como una enorme llaga abierta que mana sangre. Incluso los carceleros est\u00e1n conmovidos ante tanto sufrimiento causado y tratan de aliviar al pobre hombre. Durante tres d\u00edas est\u00e1 inconsciente. Finalmente llega el d\u00eda del veredicto. Juan Gabriel y otros prisioneros son convocados, una vez m\u00e1s, ante el Virrey, quien declara con tono firme: \u00abT\u00fa, Toug-Wen-Siao, t\u00fa debes ser estrangulado; y vosotros que no hab\u00e9is cesado de resistiros a las \u00f3rdenes de sus superiores y no hab\u00e9is querido renunciar a vuestra fe, ser\u00e9is enviados al exilio. Quiero, sin embargo, tratar una vez m\u00e1s de salvaros: renegad de vuestra fe e inmediatamente ser\u00e9is libres, si no tendr\u00e9is el castigo que os merec\u00e9is\u00bb. Juan Gabriel exclama entonces: \u00abAntes la muerte que renegar de mi fe!\u00bb Todos siguen al sacerdote. Consecuentemente, presentan a cada uno de los prisioneros el documento del veredicto: \u00abFirme su propia condena trazando en esta hoja una cruz con la mano.<\/p>\n<p>El 15 de julio de 1840, el expediente llega hasta la autoridad imperial que es la \u00fanica que tiene el poder de hacer efectiva la pena. El 27 de agosto, la requisitoria firmada por el Emperador es hecha p\u00fablico: \u00abEl europeo Toung-Wen-Siao, marcado con el signo de la infamia, debe sufrir el estrangulamiento por haberse introducido en China y por haber, como jefe de las cofrad\u00edas religiosas, predicado la doctrina del \u00abSe\u00f1or del cielo\u00bb; por haber seducido y enga\u00f1ado a un gran n\u00famero de hombres. La sentencia ser\u00e1 ejecutada inmediatamente, sin el menor aplazamiento. Los otros diez culpables, y entre ellos, la virgen Anna Kao, ser\u00e1n enviados como esclavos. Los otros 34 que han renunciado a su error est\u00e1n exentos de castigo y ser\u00e1n puestos en libertad, con la condici\u00f3n de que ofrezcan garant\u00eda\u00bb. Esta carta llegar\u00e1 a manos del Virrey el 11 de septiembre de 1840.<\/p>\n<p>En su prisi\u00f3n, a la espera de un juicio que no presenta sorpresas para \u00e9l, Juan Gabriel espera en meditaci\u00f3n. Recibe la visita de su cohermano, el Padre Yang, quien le trae un poco de pan, vino, algo de ropa y mantas. Juan Gabriel, que se recupera poco a poco de sus heridas, quiere hacer penitencia y no quiere ser favorecido en relaci\u00f3n con los dem\u00e1s prisioneros. Sin embargo, tiene la oportunidad de escribir una \u00faltima carta donde describe sus diferentes interrogatorios y donde se lamenta de la apostas\u00eda de algunos cristianos. Le dice tambi\u00e9n a otro catequista que viene a visitarlo, Ou-Kiang-Te estas palabras: \u00abCuando regreses, saluda en mi nombre a todos los cristianos de Tchayuenkow. Diles que no teman esta persecuci\u00f3n. Que tengan confianza en Dios. Yo ya no los volver\u00e9 a ver; ellos tampoco me ver\u00e1n, ya que, de verdad, ser\u00e9 condenado a muerte. Pero, estoy feliz de morir por Cristo\u00bb.<\/p>\n<h2>La hora de recoger la mies<\/h2>\n<p>Aquel 11 de septiembre de 1840, el Virrey llega al final de su persecuci\u00f3n. El sacerdote debe ser ejecutado, el Emperador lo ha decidido as\u00ed. Un mensajero es enviado a la prisi\u00f3n. Sacan de cinco siniestras celdas a cinco condenados a quienes deben decapitar y al padre Perboyre a quien deben estrangular.<\/p>\n<p>Cada prisionero es vestido con el h\u00e1bito rojo que se\u00f1ala la condena a muerte. Todos tienen las manos atadas a la espalda. Sobre ellos hay colgado un cartel en el que est\u00e1 grabado el motivo de la condena. El de Juan Gabriel lleva, pues, la marca de \u00abKiao Fei\u00bb. Los prisioneros deben correr hacia el lugar del suplicio final, con la cabeza baja. Una multitud de curiosos se re\u00fane junto a ellos.<\/p>\n<p>El cortejo llega a las afueras de la ciudad de Ou-Tchang-Fou. El \u00abG\u00f3lgota\u00bb de Juan Gabriel lleva el nombre de \u00abTcha-Hou\u00bb, \u00abla monta\u00f1a roja\u00bb. Cuatro mandarines est\u00e1n ya all\u00ed. Sin esperar, ordenan decapitar a los cinco primeros prisioneros. Mientras tanto, Juan Gabriel se ha puesto de rodillas para dirigir una \u00faltima plegaria a su Dios del Amor. Llega la hora. Los verdugos quitan la camisola roja del sacerdote, dej\u00e1ndole s\u00f3lo un calz\u00f3n. Le atan las manos a la espalda, fijando sus brazos al corto travesa\u00f1o horizontal de la horca colocado derecho ya. Las piernas del desdichado son plegadas hacia atr\u00e1s y atadas juntas. Juan Gabriel est\u00e1 como de rodillas sobre la Cruz. Suspendido a apenas unos cent\u00edmetros del suelo, es ahora una v\u00edctima sacrificada.<\/p>\n<p>Es alrededor de las doce del mediod\u00eda cuando el verdugo, de pie detr\u00e1s de la cruz, pasa alrededor del cuello del condenado una cuerda que fija al madero, por tres veces; con la ayuda de una corta ca\u00f1a de bamb\u00fa, aprieta poco a poco su garganta. Despu\u00e9s, relaja la presi\u00f3n permiti\u00e9ndole retomar aliento. Repite la operaci\u00f3n por segunda vez. La tercera vez, aprieta nerviosamente la cuerda y la mantiene as\u00ed apretada hasta que la muerte haga su obra. Juan Gabriel entrega su esp\u00edritu a Dios. Para asegurarse de su muerte, un esbirro le da una violenta patada en el vientre. Los curiosos que est\u00e1n ah\u00ed se dan cuenta de que el rostro del sacerdote desprende serenidad a pesar del sufrimiento y de la muerte.<\/p>\n<h2>Una semilla para la eternidad<\/h2>\n<p>Al a\u00f1o siguiente, recordar\u00e1n este suplicio y algunos contar\u00e1n lo que ha sucedido hasta nuestros d\u00edas: \u00abCuando fue martirizado, una cruz, grande, luminosa y dibujada regularmente apareci\u00f3 en los cielos. Fue percibida por un gran n\u00famero de fieles&#8230; muchos paganos fueron tambi\u00e9n testigos de este prodigio&#8230; (Algunos) abrazaron el cristianismo y Monse\u00f1or Rizzolati les administr\u00f3 el bautismo. Monse\u00f1or, adem\u00e1s, interrog\u00f3 a los cristianos que hab\u00edan conocido al Se\u00f1or Perboyre. Todos declararon que siempre lo hab\u00edan tratado como a un Santo\u00bb. Algunos vieron esta cruz incluso brillar en el cementerio donde descansaba Juan Gabriel.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del suplicio final, los cristianos logran recuperar el cuerpo del que ya llaman \u00abel m\u00e1rtir de la fe\u00bb. Le lavan y le cubren de ropa nueva. Como exige la tradici\u00f3n, cubren el rostro del muerto con un fino velo, y despu\u00e9s celebran el oficio de difuntos.<\/p>\n<p>Es por la ma\u00f1ana cuando Andr\u00e9 Fong y cuatro de sus compa\u00f1eros cristianos llevan el ata\u00fad al cementerio que se encuentra en la Monta\u00f1a Roja. Dejan a Juan Gabriel no muy lejos de Francisco Regis Clet, otro m\u00e1rtir de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n a quien el joven sacerdote veneraba. Dan sepultura al cuerpo con los ritos ordinarios en uso: rociar de agua bendita y una simple oraci\u00f3n, para no levantar sospechas.<\/p>\n<p>La comunidad cristiana no tarda en venerar la memoria de su nuevo m\u00e1rtir. Y es esta veneraci\u00f3n la que contin\u00faa hasta hoy d\u00eda, y la que como un don de Dios ha sido concluida con la canonizaci\u00f3n del Beato Juan Gabriel Perboyre.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cosecha segada Aquel 15 de septiembre de 1839, d\u00eda de la fiesta de la Natividad de Mar\u00eda, todo el mundo se re\u00fane despu\u00e9s de la misa para la comida fraternal. Juan Gabriel est\u00e1 all\u00ed; &#8230; <a href=\"https:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\" class=\"more-link\">Read More<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":402646,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[295],"tags":[161,196],"class_list":["post-46456","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-juan-gabriel-perboyre","tag-etienne","tag-perboyre"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v26.3 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"La cosecha segada Aquel 15 de septiembre de 1839, d\u00eda de la fiesta de la Natividad de Mar\u00eda, todo el mundo se re\u00fane despu\u00e9s de la misa para la comida fraternal. Juan Gabriel est\u00e1 all\u00ed; ... Read More\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"Somos Vicencianos\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\" \/>\n<meta property=\"article:author\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-09-11T06:23:33+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"512\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"183\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@https:\/\/twitter.com\/javierchento\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@WeVincentians\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"19 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\"},\"author\":{\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\"},\"headline\":\"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre\",\"datePublished\":\"2024-09-11T06:23:33+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\"},\"wordCount\":4307,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1\",\"keywords\":[\"Etienne\",\"Perboyre\"],\"articleSection\":[\"Juan Gabriel Perboyre\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\",\"name\":\"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1\",\"datePublished\":\"2024-09-11T06:23:33+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1\",\"width\":512,\"height\":183},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"name\":\"Somos Vicencianos\",\"description\":\"Know more to serve more\",\"publisher\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization\",\"name\":\"The Vincentian Network\",\"url\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"contentUrl\":\"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778\",\"width\":778,\"height\":778,\"caption\":\"The Vincentian Network\"},\"image\":{\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/\",\"https:\/\/x.com\/WeVincentians\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2\",\"name\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento\"},\"description\":\"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.\",\"sameAs\":[\"http:\/\/chento.org\",\"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento\",\"https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento\"],\"url\":\"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos","og_description":"La cosecha segada Aquel 15 de septiembre de 1839, d\u00eda de la fiesta de la Natividad de Mar\u00eda, todo el mundo se re\u00fane despu\u00e9s de la misa para la comida fraternal. Juan Gabriel est\u00e1 all\u00ed; ... Read More","og_url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","og_site_name":"Somos Vicencianos","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","article_author":"https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","article_published_time":"2024-09-11T06:23:33+00:00","og_image":[{"width":512,"height":183,"url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183","type":"image\/jpeg"}],"author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@https:\/\/twitter.com\/javierchento","twitter_site":"@WeVincentians","twitter_misc":{"Escrito por":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","Tiempo de lectura":"19 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#article","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/"},"author":{"name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2"},"headline":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre","datePublished":"2024-09-11T06:23:33+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/"},"wordCount":4307,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1","keywords":["Etienne","Perboyre"],"articleSection":["Juan Gabriel Perboyre"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","name":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre - Somos Vicencianos","isPartOf":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1","datePublished":"2024-09-11T06:23:33+00:00","breadcrumb":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#primaryimage","url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1","contentUrl":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1","width":512,"height":183},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/el-martirio-de-san-juan-gabriel-perboyre\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"http:\/\/vincentians.com\/es\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"El martirio de San Juan Gabriel Perboyre"}]},{"@type":"WebSite","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#website","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","name":"Somos Vicencianos","description":"Know more to serve more","publisher":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"http:\/\/vincentians.com\/es\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#organization","name":"The Vincentian Network","url":"http:\/\/vincentians.com\/es\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","contentUrl":"https:\/\/i1.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/06\/Vincentian-Network-logo-big.png?fit=778%2C778","width":778,"height":778,"caption":"The Vincentian Network"},"image":{"@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/WeAreVincentians\/","https:\/\/x.com\/WeVincentians"]},{"@type":"Person","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/9623ef4d9aa3b2dfb8c061f1499288f2","name":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"http:\/\/vincentians.com\/es\/#\/schema\/person\/image\/","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/497d5cde87b4c3d097d0315953521681ba2cd523ee66e5077c3711f7021e65de?s=96&d=mm&r=g","caption":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento"},"description":"Director General y cofundador de La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana. Javier es laico vicenciano, afiliado a la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n y miembro del Equipo de Misiones Populares de la provincia can\u00f3nica de Zaragoza (Espa\u00f1a) de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n. Graduado en la Universidad Oberta de Catalunya con cuatro grados (Asistente de direcci\u00f3n, Gesti\u00f3n Administrativa, Recursos Humanos y Contabilidad Avanzada). Bil\u00edng\u00fce Espa\u00f1ol\/Ingl\u00e9s. gestiona y mantiene varias p\u00e1ginas web cristianas y vicencianas, incluida including La Red de Formaci\u00f3n Vicenciana, de la que es cofundador. Actualmente es responsable del \u00e1rea de Espa\u00f1ol de .famvin, la Red de Noticias de la Familia Vicenciana. Tambi\u00e9n es m\u00fasico cat\u00f3lico y ha editado varios discos. Es Director General y cofundador de Trovador, una reconocida compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica critiana de Espa\u00f1a. Trabaja en las Tecnolog\u00edas de la Informaci\u00f3n, ofreciendo servicios de alojamiento, dise\u00f1o y mantenimiento Web, as\u00ed como asesoramiento, formaci\u00f3n y soluciones inform\u00e1ticas, gesti\u00f3n documental y digitalizaci\u00f3n de textos, edici\u00f3n y maquetaci\u00f3n de libros, revistas, flyers, etc.","sameAs":["http:\/\/chento.org","https:\/\/www.facebook.com\/JavierChento","https:\/\/x.com\/https:\/\/twitter.com\/javierchento"],"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/author\/chento\/"}]}},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/09\/Perboyre1.jpg?fit=512%2C183&ssl=1","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p7ETMF-c5i","jetpack-related-posts":[{"id":56666,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre-2\/","url_meta":{"origin":46456,"position":0},"title":"Juan Gabriel Perboyre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"22\/12\/2011","format":false,"excerpt":"Juan Gabriel Perboyre, el mayor de ocho hijos, naci\u00f3 en el a\u00f1o 1802, en la granja de su padre, en Le Puech, cerca de Montgesty a unos 113 kil\u00f3metros al norte de Tolosa. Su t\u00edo, Santiago Perboyre, era Pa\u00fal que hab\u00eda sobrevivido a la Revoluci\u00f3n francesa y abri\u00f3 un colegio\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/John-Gabriel-Perboyre.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/John-Gabriel-Perboyre.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/John-Gabriel-Perboyre.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/John-Gabriel-Perboyre.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2016\/01\/John-Gabriel-Perboyre.jpg?fit=1200%2C630&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":54455,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-canonizacion-de-juan-gabriel-perboyre-y-el-compromiso-misionero-de-la-congregacion\/","url_meta":{"origin":46456,"position":1},"title":"La canonizaci\u00f3n de Juan Gabriel Perboyre y el compromiso misionero de la Congregaci\u00f3n","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/09\/2019","format":false,"excerpt":"En carta dirigida a todos los miembros de la Congregaci\u00f3n de la Misi\u00f3n (20 de abril de 1995), el Superior General daba cuenta del decreto del Papa Juan Pablo II con el que se culminaba el proceso para la canonizaci\u00f3n del beato Juan Gabriel Perboyre. En la misma carta expresaba\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"","src":"","width":0,"height":0},"classes":[]},{"id":47972,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/influencia-de-la-familia-y-del-entorno-en-la-formacion-de-san-juan-gabriel-perboyre\/","url_meta":{"origin":46456,"position":2},"title":"Influencia de la familia y del entorno en la formaci\u00f3n de San Juan Gabriel Perboyre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"13\/06\/2015","format":false,"excerpt":"El 2 de junio de 1996, en la Plaza San Pedro de Roma, el Santo Padre proclamaba santo a Juan Gabriel Perboyre. Juan Gabriel no lleg\u00f3 a ser santo por arte de magia, de la noche a la ma\u00f1ana. Lo esper\u00e1bamos despu\u00e9s de un largo tiempo: fueron 150 a\u00f1os de\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"Juan Gabriel Perboyre","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2011\/01\/perboyre-198x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":13370,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/compendio-de-la-vida-del-v-j-gabriel-perboyre-capitulo-7\/","url_meta":{"origin":46456,"position":3},"title":"Compendio De La Vida Del V. J. Gabriel Perboyre. Cap\u00edtulo 7","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"12\/09\/2012","format":false,"excerpt":"Cap\u00edtulo s\u00e9ptimo: Su prisi\u00f3n; interrogatorios sufridos hasta su salida para Ou-Tchang-Fou 1. Persecuci\u00f3n en Hou-P\u00e9. \u2014 2. Pillaje e incendio en la residencia de los misioneros. \u2014 3. Huida del venerable siervo de Dios. \u2014 4. Es traicionado por uno de los suyos, puesto en prisi\u00f3n y maltratado. \u2014 5.\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vicencianos.org\/wp-content\/2012\/06\/perboyre-240x300.jpg?resize=350%2C200","width":350,"height":200},"classes":[]},{"id":2329,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/juan-gabriel-perboyre\/","url_meta":{"origin":46456,"position":4},"title":"Juan Gabriel Perboyre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"26\/06\/2018","format":false,"excerpt":"El mes de septiembre re\u00fane tres celebraciones importantes para la Familia Vicenciana: hace dos d\u00edas celebr\u00e1bamos el recuerdo del beato Ozanam, el 27 de septiembre se celebrar\u00e1 la fiesta de san Vicente de Pa\u00fal y hoy, 11 de septiembre, la fiesta del m\u00e1rtir san Juan Gabriel Perboyre, sacerdote pa\u00fal. El\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/10\/El-Cristo-de-las-virtudes-vicencianas.jpg?fit=1200%2C399&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/10\/El-Cristo-de-las-virtudes-vicencianas.jpg?fit=1200%2C399&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/10\/El-Cristo-de-las-virtudes-vicencianas.jpg?fit=1200%2C399&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/10\/El-Cristo-de-las-virtudes-vicencianas.jpg?fit=1200%2C399&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2013\/10\/El-Cristo-de-las-virtudes-vicencianas.jpg?fit=1200%2C399&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]},{"id":52784,"url":"https:\/\/vincentians.com\/es\/la-santidad-de-juan-gabriel-perboyre\/","url_meta":{"origin":46456,"position":5},"title":"La Santidad de Juan Gabriel Perboyre","author":"Francisco Javier Fern\u00e1ndez Chento","date":"11\/09\/2023","format":false,"excerpt":"Despu\u00e9s de 150 a\u00f1os, estamos a punto de celebrar la canonizaci\u00f3n de nuestro cohermano Juan Gabriel Perboyre. Algunos, no bien intencionados, exclamar\u00e1n: \"Por eso no ser\u00e1 m\u00e1s santo!\". Indudablemente, pero necesitamos modelos propuestos por la Iglesia para nuestra imitaci\u00f3n. Pero a\u00fan insistir\u00e1n: \"\u00a1Es absolutamente inimitable; todo el mundo no puede\u2026","rel":"","context":"En \u00abJuan Gabriel Perboyre\u00bb","block_context":{"text":"Juan Gabriel Perboyre","link":"https:\/\/vincentians.com\/es\/category\/la-familia-vicenciana\/la-familia-vicenciana-en-los-altares\/santos\/juan-gabriel-perboyre\/"},"img":{"alt_text":"","src":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/01\/Gabriel-Perboyre-3.png?fit=1200%2C627&ssl=1&resize=350%2C200","width":350,"height":200,"srcset":"https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/01\/Gabriel-Perboyre-3.png?fit=1200%2C627&ssl=1&resize=350%2C200 1x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/01\/Gabriel-Perboyre-3.png?fit=1200%2C627&ssl=1&resize=525%2C300 1.5x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/01\/Gabriel-Perboyre-3.png?fit=1200%2C627&ssl=1&resize=700%2C400 2x, https:\/\/i0.wp.com\/vincentians.com\/es\/wp-content\/uploads\/sites\/11\/2015\/01\/Gabriel-Perboyre-3.png?fit=1200%2C627&ssl=1&resize=1050%2C600 3x"},"classes":[]}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46456"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46456\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":403890,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46456\/revisions\/403890"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/402646"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/vincentians.com\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}